Camilon
Camilon Comilon
Comilon
Camilón era un cerdito.
Un cerdito bastante gordo.
Por eso lo llamaban Comilón
No era un cerdo muy sucio.
Pero si era perezoso y muy glotón.
Si señor, Camilón era un gran comilón
Camilón no quería saber nada de trabajar para ganarse la comida.
Prefería comer como cada día en casa de un amigo, o pedir un poquito de comida a los demás.
Y nadie se molestaba por eso, porque todos eran amigos de Camilón.
Hasta les hacía gracia la tontería del cerdito, porque no dañaba a nadie.
Si acaso, solamente a él.
Un día Camilón salió de casa con una cesta
vacía. En el fondo de la cesta sólo llevaba una
servilleta.
En la huerta del Señor Manduca se encontró con el perro fiel.
¡Buenos días amigo fiel!
¿Qué esta haciendo usted?
Trabajando amigo, estoy cuidando estas sandías.
¡Jesús, cuántas sandías!
Y, yo aquí con un hambre que creo que me voy a desmayar.
¿No podrá usted regalarme una?
Bueno… esta bien.
Al fin y al cabo una sandía menos no se notará.
Tenga usted.
Y allá marchó Camilón, caminó adelante con su cesta.
Y en la cesta una sandía.
Y encima de ella, la servilleta.
Mas adelante, Camilón se encontró con el burro Yoca, que tiraba de una carretilla.
-Buenos días amigo Yoca
¿Qué esta haciendo usted?
-Trabajando amigo. Llevo estas calabazas al mercado.
-¡Jesús cuantas calabazas!
-Y yo aquí con un hambre que creo que me voy a desmayar. No podría usted regalarme algunas
-Bueno, tomé dos. Dos calabazas menos no se notarán.
Y allá marchó Camilón, camino adelante con su cesta.
Y en la cesta, una sandía y dos calabazas.
Y encima de todo, una servilleta.
Más adelante Camilon se encontró con la vaca
Mimosa, qué estaba en el corral.
-¡Buenos días amiga Mimosa!
¿Qué está haciendo usted?
-Trabajando amigo. Estoy haciendo mantequilla, queso y requesón.
-¡Jesús, cuántas cosas!
Y, yo aquí con un hambre que creo que me voy a desmayar.
No podría usted regalarme una cosilla.
-Bueno, esta bien tomé usted tres quesos y cuatro litros de leche.
Y allá marchó Camilón, camino adelante con su cesta.
Y en la cesta: una sandía, dos calabazas, tres quesos y
cuatro litros de leche.
Y encima de todo, una servilleta.
Más adelante Camilón se encontró con su amiga Quica, a la puerta del
gallinero. Y la misma conversación… y la misma petición… Y Quica que grita
mirando al gallinero
-¡Hijos míos que el Señor Camilón quiere maíz!
Y los pollitos le trajeron cinco mazorcas de maíz a Camilón
Y allá marchó Camilón, camino adelante con su cesta.
Y en la cesta: una sandía, dos calabazas, tres quesos, cuatro litros de leche y cinco
mazorcas de maíz.
Y encima de todo, la servilleta.
Más adelante Camilón se encontró con el mono Simón.
Esta vez la cosa no fue ´tan fácil. Por qué el mono Simón era muy listo.
Pero insistió Camilón, que acabo convenciéndolo.
-Esta bien. Un racimo entero no le voy a dar.
Pero bueno, tomé seis plátanos.
Y allá marcho Camilón, camino adelante, con su
cesta.
Y en la cesta: una sandía, dos calabazas, tres quesos y
cuatro litros de leche, cinco mazorcas y seis plátanos.
Y encima de todo, una servilleta
Más adelante Camilón se encontró con la abeja Sum- Sum, que estaba
atareadísima buscando polen.
Y Camilón habló y habló...
Y pidió…
Y acabo consiguiendo siete frascos de miel.
Y allá marcho Camilón, camino adelante, con su cesta.
Y en la cesta: una sandía, dos calabazas, tres quesos y cuatro litros de
leche, cinco mazorcas, seis plátanos y siete frascos de miel.
Y encima de todo, una servilleta
Más adelante, Camilón se encontró con el conejo Orejudo.
Y bueno, supongo que habrás adivinado lo que ocurrió.
¡Es lo mismo!
El conejo dijo que estaba trabajando…
Y Camilón dijo que tenía tanta hambre que estaba a punto de desmayarse…
Y al final Camilón consiguió ocho lechugas y nueve zanahorias.
El cerdito metió todo a su cesta, lo cubrió con la servilleta y allá
marcho Camilón camino adelante, con su cesta.
Y en la cesta: una sandía, dos calabazas, tres quesos y cuatro litros de leche, cinco
mazorcas, seis plátanos, siete frascos de miel, ocho lechugas y nueve zanahorias.
Y encima de todo, una servilleta.
Pero Camilón no estaba satisfecho.
Más adelante se encontró con la ardilla.
Y Camilón habló y habló…
Y pidió…
Y acabo convenciéndola.
Y allá marchó Camilón, camino adelante, hasta un lugar sosegado con su cesta.
Y en la cesta: una sandía, dos calabazas, tres quesos y cuatro litros de leche, cinco
mazorcas, seis plátanos, siete frascos de miel, ocho lechugas, nueve zanahorias y
diez avellanas que le dio la ardilla.
Y encima de todo, una servilleta.
Y, ¿Qué crees que paso luego?
¿Que Camilón se escondió y se comió, el sólo todo aquello?
¿Y que después tuvo el mayor dolor de barriga del mundo?.
Bueno, si quieres así puede acabar la historia.
Pero a mi me parece que eso ya ha ocurrido antes muchas veces…
Y también me parece que esta vez debería ocurrir una cosa diferente.
Nuestro amigo cerdito era un glotón, si señor pero era amigo de todo el mundo, porque
compartía lo que tenía.
Por eso, Camilón organizo una merienda e invito a todos los amigos que le habían dado alguna
cosa.
Yo también voy a ir a la merienda y voy a llevar once naranjas.
¿Quieres venir a la fiesta?, podrías llevar doce… ¿Doce de qué?, ¿y tu hermano?, ¿Y tu amiga?...
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