Restricción del Crecimiento Intrauterino
Restricción del Crecimiento Intrauterino
Restricción del
crecimiento intrauterino
Agradecimientos
A la Dra. Adriana Fernández y al Dr. Enrique Abeya Gillardón
por su lectura crítica de este capítulo y sus valiosos aportes.
Introducción
¿Por qué la RESTRICCIÓN DEL CRECIMIENTO INTRAUTERINO es un problema que
involucra a todos los niveles del Sistema de Salud?
Dentro de las noxas capaces de interferir con la trayectoria del crecimiento intrauterino,
es importante la exposición a la nicotina. Al respecto, se ha descripto un efecto lineal
dependiente de la dosis sobre el peso al nacer y la longitud media del bebé.
El impacto del bajo peso al nacer para la edad gestacional sobre la salud no se limita
al período neonatal, es un predictor de riesgo en otras etapas de la vida: se asocia con
enfermedad coronaria, diabetes y presión arterial alta. Hoy está claramente demostrado
que el riesgo de morir en forma prematura es mayor en adultos que nacieron con RCIU
cuando se los comparó con quienes no presentaron alteraciones del crecimiento duran-
te la vida fetal.
Pocas intervenciones existen para prevenir la restricción del crecimiento fetal. La vigi-
lancia del feto con RCIU redujo en un 30% la mortalidad perinatal en los embarazos de
alto riesgo y permite decidir el mejor momento de nacimiento para atenuar el compro-
miso de la salud fetal o la muerte perinatal. Sin embargo una proporción importante de
fetos con RCIU no son identificados antes de nacer. Contribuyen a este subdiagnóstico
la poca sensibilidad y especificidad de la estimación clínica del tamaño fetal, la indi-
cación de ecografía basada en factores de riesgo y la precisión limitada del screening
ecográfico universal para la estimación del peso fetal.
Décadas atrás, la preocupación del equipo de salud era la sobrevida y las complicacio-
nes en el período neonatal.
Esquema de contenidos
RESTRICCIÓN DEL CRECIMIENTO INTRAUTERINO (RCIU)
Características clínicas
Complicaciones
a corto plazo
Efectos a largo plazo
Se define como restricción de crecimiento fetal (RCF) la condición por la cual un feto no
expresa su potencialidad genética de crecimiento.
Esta situación pone al feto y al recién nacido en riesgo de presentar problemas durante
el embarazo, el parto, inmediatamente después del nacimiento y a largo plazo.
En la evaluación durante la gestación se deben incluir a todos aquellos fetos cuyo cre-
cimiento sea menor al percentilo 10, independientemente de que sean clasificados en
diferentes categorías según su fisiopatología y severidad.
Bajo peso al nacer (BPN): un niño de bajo peso al nacer es aquel que pesa menos de
2.500 g. Puede ser producto de la prematurez o de una RCIU. Algunos de estos bebés
son sanos aunque sean pequeños, pero tener peso bajo al nacer puede causarles gra-
ves problemas de salud a alguno de ellos.
De todos los fetos en o por debajo del percentilo 10 para el crecimiento, aproximada-
mente el 40% presentan riesgo de muerte perinatal potencialmente prevenible. Otro
40% de estos fetos son constitucionalmente pequeños, sin RCIU. El 20% restante de
fetos que son PEG son intrínsecamente pequeños secundarios a una etiología cromosó-
mica o ambiental a diagnosticar.
El mejor indicador para la evaluación del estado nutricional del feto es peso para la
edad gestacional y género, definido como la relación entre el peso de un feto a una
edad gestacional determinada y la referencia para su misma edad gestacional y sexo.
Se utiliza para diagnosticar y cuantificar desnutrición.
Se debe dar especial atención a los efectos de la exposición a sustancias tóxicas uti-
lizadas en las explotaciones agrícolas y a la ingesta de agua contaminada por ellas, la
incidencia y gravedad de la restricción de crecimiento por exposición a estos y otros
tóxicos ambientales es motivo de controversia. Nueva evidencia epidemiológica infor-
ma acerca de los efectos de la contaminación del aire sobre el peso al nacer. Pero solo
estamos empezando a entender cómo la contaminación atmosférica ejerce su efecto
sobre las mujeres embarazadas y sus fetos. La exposición a la contaminación del aire,
especialmente a partículas ultrafinas (<1 μm), induce estrés oxidativo e inflamación.
Cuando se inhalan, las partículas menores de 1 μm (que corresponden al rango de ta-
maño de la contaminación antropogénica del aire) pueden penetrar en la pared alveolar
y entrar en el torrente sanguíneo materno de modo que partículas y mediadores infla-
matorios puedan llegar a la placenta y al feto. La exposición materna a niveles eleva-
dos de S02 y monóxido de carbono durante los tres trimestres del embarazo se asocia
significativamente a RCIU.
Las drogas consumidas durante el embarazo, tales como cocaína y pasta base de
cocaína (paco), probablemente ejerzan sus efectos por vasoconstricción uterina (menor
perfusión placentaria) y quizás del cordón.
El efecto de otro tipo de drogas de uso habitual, ya sea por prescripción médica o sin
ella, debe ser evaluado como posible causa de RCIU.
En la tabla 1 se presentan algunos de los factores de riesgo que pueden afectar el cre-
cimiento fetal.
Factores de riesgo
Ambientales y del
Preconcepcionales Durante el embarazo
comportamiento
Bajo nivel socio económico. Embarazo múltiple. Hábito de fumar.
Edades extremas <16 y Aumento de peso menor a
Consumo exagerado de alcohol.
>40 años. 8 kg al final del embarazo.
Intervalo intergenésico
Baja talla <150 cm. Consumo exagerado de cafeína.
menor a 12 meses.
Hipertensión inducida
Malnutrición severa. Drogadicción.
por el embarazo.
Elevada altitud sobre
Enfermedades crónicas. Síndrome antifosfolipídico.
el nivel del mar.
Antecedentes de RCIU. Anemia. Estrés.
Infecciones virales o Control del embarazo ausente o
parasitarias. inadecuado.
Malformación congénita. Trabajo físico excesivo.
Alteración genética.
Exposición a teratógenos.
Adaptado del Manual de Autoinstrucción. Vigilancia del desarrollo fetal, editado por el Centro Latinoamericano de
Perinatología/Salud de la Mujer y Reproductiva (CLAP/SMR), 2011.
Las condiciones intrínsecas que se asocian con la restricción del crecimiento en útero
se originan o actúan desde el feto. La evaluación de los factores intrínsecos que condu-
cen a un crecimiento deficiente incluyen cariotipo fetal, serología materna para proce-
sos infecciosos e historia de exposición a tóxicos ambientales.
Las causas extrínsecas incluyen aspectos del ambiente, de la salud materna y/o de
la placenta, muchas relacionadas con déficits en la provisión de nutrientes esencia-
les. Siendo la RCIU el resultado de alteraciones del intercambio de gases y nutrientes
entre el feto y la placenta, este proceso puede ser la consecuencia de una enfermedad
materna (enfermedad cardiaca cianótica, tabaquismo, hemoglobinopatías), un siste-
ma disfuncional de suministro de oxígeno secundario a enfermedad vascular (diabetes
con enfermedad vascular, hipertensión arterial, vasculopatía placentaria) o bien daño
placentario (tabaquismo, trombofilia, diversas enfermedades autoinmunes, etc.). En la
figura 1 presentamos algunas causas intrínsecas y extrínsecas relacionadas con la res-
tricción del crecimiento fetal.
Causas intrínsecas
Fetales: Infección intrauterina -
Anomalías cromosómicas - Malformaciones
congénitas - Errores congénitos del
metabolismo - Embarazo múltiple -
Anemia (incompatibilidad Rh).
Causas extrínsecas
Factores maternos: Desnutrición - Baja
ganancia de peso durante el embarazo
- Drogas - Alcohol - Cigarrillo - Nivel
socioeconómico.
Complicaciones médicas: Hemorragia -
Hipertensión arterial - Anemia
Factores placentarios: Insuficiencia
placentaria - Desprendimiento - Acretismo
- Placenta previa - Patología del cordón
umbilical.
Muchos autores consideran que la ecografía precoz es el método más preciso para la
determinación de la EG. En el primer trimestre de embarazo y a partir de las ocho se-
manas, cuando se hace visible el embrión, la ecografía es el instrumento más adecuado
para estimarla.
La decisión se basa en una combinación de factores que incluyen EG, ecografía con
flujo Doppler (el flujo diastólico reverso en la arteria umbilical es un fuerte predictor de
muerte fetal), el perfil biofísico fetal, presencia o ausencia de factores de riesgo y signos
de insuficiencia úteroplacentaria.
Es necesario hacer hincapié en cuatro aspectos del cuidado pre y postnatal de nuestros
pacientes.
••Los criterios para la inducción de la maduración fetal con corticoides
no cambian con respecto a las recomendaciones actuales de admi-
nistración entre las 24 a 34 semanas y se deben realizar cuando se
toma la decisión de finalizar el embarazo entre estos rangos.
••Debe definirse el uso de corticoides prenatales en prematuros tar-
díos, identificando cuales deben recibirlos, para optimizar los benefi-
cios y mitigar los riesgos potenciales de esta intervención.
••Cuando se decide la interrupción del embarazo por debajo de las 34
semanas de gestación, se recomienda el uso de sulfato de magnesio
para disminuir el riesgo de hemorragia intraventricular y de parálisis
cerebral.
••Se considera indispensable la valoración mediante anatomía patoló-
gica de la placenta en los casos de RCIU, lo que permite el diagnós-
tico etiológico.
Los determinantes del crecimiento son la información genética del embrión, la placen-
tación, la integridad de la unidad materno-placenta-fetal, el aporte de oxígeno al feto
en desarrollo, un medio hormonal adecuado y el suministro y la utilización adecuada
de los nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo de tejidos estructurales y
para constituir las reservas endógenas. Las alteraciones en cualquiera de estos pueden
conducir a restricción del crecimiento fetal.
Los nutrientes son aportados a los tejidos fetales por tres mecanismos: transporte a
través de la placenta desde la circulación materna —ésta es la fuente más importante—,
síntesis placentaria y producción endógena en los tejidos fetales por movilización de
reservas o síntesis a novo.
En general, existen dos grandes grupos, RCIU vascular y RCIU no vascular, que condicio-
nan una falla placentaria para satisfacer las necesidades de oxígeno y sustratos del feto.
Las causas no vasculares son muy variadas: ambiente tóxico materno, metabólicas,
anomalías cromosómicas, enfermedades genéticas, malformaciones congénitas, pato-
logía infecciosa, embarazos múltiples, etcétera.
En relación a este último concepto, se explican las diferentes alteraciones del creci-
miento. Las velocidades de crecimiento de los distintos tejidos no son sincrónicas,
Fuente: Manual de Autoinstrucción, Vigilancia del desarrollo fetal, editado por el Centro Latinoamericano de
Perinatología/Salud de la Mujer y Reproductiva (CLAP/SMR), 2011. Con autorización.
Los pacientes afectados presentan un compromiso mayor del peso que de la talla con
perímetro abdominal disminuido. El diámetro biparietal, la circunferencia cefálica y la
longitud del fémur habitualmente se encuentran conservados. Los órganos tienen un
número de células normales pero de menor tamaño.
Los bebés con RCIU mixta tienen menor número y menor tamaño celular. Estos recién
nacidos tienen características clínicas de RCIU simétrica y asimétrica al nacer. Es el
resultado de una noxa que actúa en momentos precoces del desarrollo y es agravado
posteriormente por causas placentarias o maternas.
1) Feto normalmente pequeño: sin anomalías estructurales, con flujos normales en arte-
rias umbilicales y volumen de líquido amniótico normal, pero con un peso por debajo
del percentilo 10. No implica riesgo aumentado.
3) Feto con restricción del crecimiento: demuestra una desviación del propio ritmo de
crecimiento biométricamente determinado según su potencial genético, debido a
alteración placentaria. Las terapéuticas e intervenciones oportunas pueden mejorar
sus perspectivas.
Curvas
Actualmente la Sociedad Argentina de Pediatría y el Ministerio de Salud de la Nación
recomiendan en recién nacidos de término utilizar las tablas de la OMS para peso talla
y perímetro cefálico y las tablas de Fenton para los recién nacidos prematuros entre las
22 y las 50 semanas de edad posconcepcional.
Esta información obliga a analizar los instrumentos disponibles para evaluar modifica-
ciones a las recomendaciones actuales.
El índice ponderal
Es útil para evaluar el estado nutricional al nacer. Se calcula como la relación del peso
corporal en gramos y la longitud expresada en cm.
La puntuación “evaluación clínica del estado nutricional” (CAN) es útil para evaluar el
estado nutricional al nacer. Incluye nueve parámetros: pelo, mejillas, cuello y mentón,
brazos, piernas, espalda, nalgas, pecho y abdomen. La puntuación máxima total es 36,
4 para cada parámetro, e indica nutrición normal. La puntuación mínima es 9, siendo el
mínimo para cada ítem 1. Un recién nacido con una puntuación inferior a 25 se conside-
ra desnutrido. La puntuación CAN puede identificar desnutrición fetal en los recién naci-
dos que se pierden por otros métodos, índice ponderal y peso para edad gestacional.
El Score Z indica para una medida determinada (talla, peso, perímetro cefálico) la dis-
tancia al valor medio, donde la unidad de distancia es la desviación estándar. La pun-
tuación Z es el número de desviaciones estándar que un dato se separa de la mediana
de referencia. Un puntaje Z lo que hace es decirnos a cuántas unidades de desviación
estándar del promedio está un puntaje determinado, o sea, no contamos en cantidad
de puntos, sino en cantidades de desviaciones estándar. Para utilizar el puntaje Z se
requiere que la distribución sea normal y se debe conocer el promedio y la desviación
estándar de los puntajes.
Características clínicas
del neonato con RCIU
Las características clínicas que podemos encontrar en estos pacientes son:
••Cabeza grande en comparación con el resto del cuerpo.
••La fontanela anterior grande y ancha (mala formación de huesos
membranosos).
••Ausencia de grasa parda (mirada de viejo).
••Abdomen pequeño.
••Cordón umbilical fino a menudo manchado con meconio.
••Disminución de la masa muscular esquelética y del tejido adiposo
subcutáneo.
••Piel descamada, seca.
••Uñas largas.
••Manos y pies relativamente grandes en comparación con el cuerpo.
••Piel con un pliegue suelto de piel en la nuca, axila, área interescapu-
lar y región glútea (más de tres veces).
••Niño ansioso e hiperalerta.
••Pobre formación del botón mamario y genitales femeninos inmaduros.
Los pacientes con PN entre los percentilos 10 y 24 presentan menor riesgo de morta-
lidad que aquellos con PN por debajo del percentilo 3 o 10, pero mayor que los niños
cuyo crecimiento se sitúa entre los percentilos 26 y 75. Esto se explica por la existencia
de pacientes con RCIU con peso por encima del percentilo 10. Por encima del percen-
tilo 75 para peso, el riesgo de morbimortalidad neonatal aumenta. Un ejemplo es un
RN cuyo peso se encuentra en el percentilo 25, pero su talla y perímetro cefálico en el
75. En este caso el índice ponderal es menor a lo normal, lo que indica que las tasas de
crecimiento de los órganos internos, el tejido adiposo y el músculo esquelético, princi-
pales determinantes del PN, son menores de lo normal.
Los antecedentes perinatales, sumado al cuadro clínico inicial, definirán los diagnósti-
cos presuntivos y el plan de estudio por seguir.
El análisis de datos de registros europeos que incluyeron 4503 recién nacidos con diag-
nóstico de parálisis cerebral muestra que los niños con EG entre las 32 y 42 semanas
con un PN por debajo del percentilo 10 fueron 4,6 veces más propensos a tener pará-
lisis cerebral que los niños cuyo PN se encontraba entre los percentilos 26 y 75. En los
niños con PN por encima del percentilo 97, el riesgo fue de 1,6 a 3,1 veces.
Hipotermia
Los niños con RCIU tienen mayor riesgo de presentar hipotermia. Los mecanismos fi-
siopatológicos no están completamente claros. No parece estar relacionado con dificul-
tades en la producción de calor, ya que, teóricamente, estos pacientes pueden aumen-
tar su producción a partir de la grasa parda que no se encuentra deplecionada.
Los niños con RCIU nacidos a término o cercanos al término presentan disminuidas las
reservas de grasa corporal y no son capaces de oxidar ácidos grasos libres y triglicé-
ridos. Al no disponer de sustratos alternativos, se incrementa la utilización de glucosa
Durante los primeros días de vida, los RN nacidos muy prematuros con RCIU tienen
baja secreción de insulina y/o insensibilidad a ella, lo que puede agravar y prolongar la
hiperglucemia. Las células β pancreáticas en estos pacientes responden a la disminu-
ción en la concentración de glucosa sanguínea, incrementando la secreción de proinsu-
lina, 10 veces menos activa que la insulina.
La RCIU durante la vida fetal reduce la replicación de las células β del páncreas y en
consecuencia el tamaño de los islotes de Langerhans. Estos cambios se asocian con
menor contenido pancreático de insulina y una disminución de la expresión de los
genes que regulan su producción. Se ha informado un número reducido de células β
del páncreas en pacientes con severa RCIU, menos de 1.500 gramos de peso al nacer,
pero no en aquellos con RCIU mayores de 2.300 gramos.
Hipocalcemia
Los niveles de calcio sérico son bajos en los neonatos con RCIU. Los factores contri-
buyentes son prematurez y asfixia perinatal. No se recomienda la medición rutinaria de
calcio sérico en los recién nacidos a término con RCIU saludables a menos que haya
ocurrido asfixia perinatal; mientras que en los recién nacidos prematuros con RCIU sí se
deben monitorear los niveles de calcio.
Es posible que la RCIU altere el desarrollo funcional del pulmón. Se ha informado com-
promiso del crecimiento y desarrollo ulterior de las vías aéreas pequeñas. Los procesos
que limitan el crecimiento fetal también pueden interferir en el crecimiento y maduración
pulmonar, lo cual hace que los pulmones sean más vulnerables a la injuria postnatal en
pacientes que requieren soporte respiratorio después del nacimiento.
Estos pacientes tienen un riesgo de requerir intubación en sala de partos de 2,2% vs.
0,6% en RN de término cuyo PN se encuentra entre los percentilos 26 y 75; relaciona-
do quizás más con la depresión al nacer que con patología respiratoria inicial. En el RN
prematuro la información acerca del riesgo de enfermedad de membrana hialina (EMH)
es controversial. En las publicaciones más recientes no se han encontrado diferencias
significativas.
Displasia broncopulmonar
Se ha establecido el riesgo de desarrollar displasia broncopulmonar (DBP) en prematu-
ros menores de 32 semanas de EG con RCIU.
Una fase crítica del desarrollo pulmonar es la angiogénesis, regulada por factores de
crecimiento del endotelio vascular y sus receptores. Se ha involucrado una angiogéne-
sis anormal en la fisiopatología de la DBP.
La hipoxia fetal crónica en los humanos causa RCIU e insuficiencia del desarrollo pul-
monar.
El BPN para la EG ha sido históricamente asociado a ECN. Esta asociación estaría favore-
cida por la hipoxia fetal que ocasionaría una distribución vascular que favorece el aporte
de oxígeno al cerebro en detrimento del aporte al musculo y órganos abdominales.
El grado de prematurez es el factor de riesgo más importante seguido del uso incorrec-
to del oxígeno y de la RCIU, teniendo relación dosis respuesta entre peso más bajo al
nacer para su EG y riesgo de ROP.
Fuente: Modificado de Bernstein IM et al. Am J Obstet Gynecol 2000 Jan; 182(1 Pt 1):198-206.
Los niños con RCIU tienen un alto riesgo de reinternaciones luego del egreso hospitalario.
Se informó un índice de desarrollo mental menor en RN con RCIU con madres que
sufrieron hipertensión durante la gestación en comparación con niños con RCIU cuyas
madres no presentaban este antecedente.
Algunos autores sostienen que las alteraciones del ND en RN pretérmino son atribuibles
más a la prematurez que a la RCIU.
Estudios con resonancia magnética mostraron que la RCIU se asocia con cambios es-
tructurales evidentes desde etapas tempranas, disminución de la substancia gris corti-
cal, del volumen del hipocampo, compromiso de los núcleos de la base y de la cantidad
de surcos cerebrales, menor volumen cerebeloso, entre otros. Estos cambios pueden
ser predictores del ND a largo plazo.
Se infiere de estos estudios que existe una ventana de oportunidad que va desde la
concepción (tal vez antes) hasta los dos años de edad, denominado los 1.000 días.
La exposición fetal a la hambruna en China (1959-61) estuvo asociada con una predis-
posición a hiperglucemia, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico en la edad adulta. La
asociación entre la exposición fetal al hambre en China y el riesgo de síndrome metabó-
lico en la edad adulta fue más fuerte entre los sujetos con una dieta estilo occidental y/o
aquellos que tenían sobrepeso en la edad adulta.
¿Podemos explicar estas asociaciones? Para intentar explicar la base biológica subya-
cente a la asociación entre la subnutrición in útero y los trastornos metabólicos rela-
cionados con la obesidad en la edad adulta, está la hipótesis del "fenotipo ahorrador"
propuesta por Hales y Barker. Esta hipótesis plantea el concepto de una respuesta
adaptativa a la desnutrición fetal que protege el crecimiento en útero y conduce a un fe-
notipo metabólico postnatal permanentemente alterado. En condiciones postnatales de
pobre suministro de nutrientes, mejora la supervivencia; bajo circunstancias de hambre,
la subnutrición intrauterina promovería una economía energética permanentemente.
Se ha señalado que el estrés prenatal causa hiperreactividad permanente del eje hipo-
tálamo hipofisario adrenal, que se asocia con un riesgo elevado de ENT (“hipótesis del
eje hipotálamo hipófiario adrenal”).
Enfermedad renal
Hipertensión arterial
El estudio de la relación entre los niveles de presión arterial y el peso al nacer demos-
tró que en niños, adolescentes y adultos, la presión arterial disminuyó 2 mmHg para
cada aumento de 1 kg de peso al nacer. Aunque estos efectos sobre la presión arterial
parecen modestos, tienen el potencial de aumentar el riesgo cardiovascular, especial-
mente cuando otros factores de estilo de vida adversos entran en juego. Un aumento de
2 mmHg en la presión arterial se asocia con 6% más de riesgo de enfermedad arterial
coronaria y un 15% más de riesgo de accidente cerebrovascular.
• La desnutrición pre o postnatal se asocia con déficits del ND a largo plazo. El uso de
intervenciones nutricionales precoces y agresivas, la fortificación de LH, el uso de
fórmulas para prematuros y/o diseñadas para ser usadas luego del alta mejoran el
crecimiento postnatal y el ND en esta población vulnerable. Estas prácticas se co-
rrelacionan con un aumento de la grasa corporal total y su distribución anómala, con
aumento de grasa perivisceral incluso en pacientes con restricción del crecimiento
postnatal. El aumento de peso, basado en el incremento de tejido adiposo, se asocia
a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y síndrome metabó-
lico en otros momentos de la vida en esta población.
Una cohorte noruega de 7.086 individuos, de los cuales 771 presentaron BPN, evalua-
dos entre los 20 y 30 años, informa que los adultos nacidos con bajo peso, comparados
con los adultos nacidos eutróficos, tienen un menor nivel de educación, un nivel de fun-
cionamiento socioeconómico más bajo y más trastornos del estado de ánimo: ansiedad
y depresión en la vida adulta sin repercusiones sobre la calidad de vida autorreferida.
Mecanismo
Efecto terapéutico Interrogantes
de acción
Hormona del Regulación de IGF 1 vía Atenuación de la Se desconoce la
crecimiento hormona de crecimiento. obesidad e hipertensión. dosis mínima efectiva.
Mediador de los efectos
de la hormona de Reduce la hiperfagia, ¿Riesgo de cáncer?
Factor de crecimiento crecimiento. la obesidad y la
símil insulina tipo 1 hipertensión en Riesgo de retinopatía
Se une a los modelos animales. en pacientes diabéticos.
receptores de insulina.
Aumento de la Efectos adversos
Agonista del peptido secreción de insulina. gastrointestinales.
Exenatide
glucagon simil tipo 1. Reduce los depósitos Se desconoce la
de grasa en animales. dosis adecuada.
V F
2. De todos los fetos en o por debajo del percentilo 10 para el crecimiento, aproximadamente el 40%
presentan riesgo de muerte perinatal potencialmente prevenible.
V F
3. En embarazos sucesivos, existe un riesgo a que el feto presente nuevamente una RCIU. Para reducir
este riesgo, deben tratarse todas las causas potencialmente tratables (por ejemplo, dejar de fumar,
nutrición adecuada, etc.).
V F
4. Los niños con RCIU asimétrica presentan un mayor riesgo de complicaciones neonatales que deben
monitorearse de cerca.
V F
5. La restricción del crecimiento intrauterino ocurre cuando un feto no alcanza su potencial de creci-
miento como resultado de factores intrínsecos o ambientales.
V F
6. El crecimiento compensador, desde el nacimiento hasta los dos años de vida, mejora todos los indi-
cadores (talla en la vida adulta, escolaridad, ingresos familiares) sin aumentar riesgos metabólicos.
V F
V F
V F
V F
10. Todo RN con RCIU debe ser admitido en la unidad de cuidados intensivos neonatales.
V F
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3. Una vez que la RCIU ha sido identificada el patrón de crecimiento puede ayudar a establecer un diag-
nóstico etiológico. Marque con una X según se asocien a una RCIU simétrica o asimétrica en cada
una de las siguientes características.
Simétrica Asimétrica
20 a 30% de la restricción de crecimiento.
Se cree que resulta de la adaptación a un entorno hostil mediante
la redistribución del flujo sanguíneo en favor de órganos vitales (por
ejemplo, cerebro, corazón) a expensas de órganos fetales no vitales
(por ejemplo, hígado, riñones).
Explica el 70 a 80% de los casos de RCIU.
La noxa actúa fundamentalmente en el tercer trimestre.
Las infecciones intrauterinas se asocian más frecuentemente con este
patrón de crecimiento.
Compromete el crecimiento del perímetro cefálico, talla y peso.
Se asocia con riesgo de enfermedad metabólica en la vida adulta.
Índice ponderal normal.
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5. Enumere las complicaciones que pueden presentar los recién nacidos con RCIU durante el período de
transición a la vida extrauterina y durante el período neonatal.
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a) Alcohol.
b) Situación socioeconómica.
c) Tabaquismo.
2. Ud. recibe a Milo, un RN cuyo peso se encuentra en el percentilo 10, su talla en el percentilo 50 y el
perímetro cefálico en el 75. ¿Qué piensa?
a) Es un RN nacido sano.
Lecturas recomendadas
• Villar J, Belizán JM. Crecimiento y desarrollo de niños con retardo del crecimiento intrauterino
/ Growth and development of children with intrauterine growth retardation. Arch Argent Pediatr
1986;84(2):77-91.
• Krochik AG, Chaler EA, Maceiras M, Aspres N, Mazza CS. Marcadores tempranos de riesgo de sín-
drome metabólico en niños prepúberes con y sin antecedente de restricción de crecimiento intrauter-
ino / Presence of early risk markers of metabolic syndrome in prepubertal children with a history of
intrauterine growth restriction. Arch Argent Pediatr feb 2010;108(1):10-16.
• Dinerstein NA, Solana CL, Nieto RM, Osiovich H. Early and Aggresive Nutritional Strategy in the Very
Low Birth Weight Premature infant: Preventing Extrauterine Growth Restriction in Preedy. VR. Hand-
book of Growth and growth monitoring in health and disease. Springer: London; 2011. pp 481-497.
• Levine TA, Grunau RE, Segurado R, et al. Pregnancy specific stress, fetoplacental haemodynamics,
and neonatal outcomes in women with small for gestational age pregnancies: a secondary analysis of
the multicentre Prospective Observational Trial to Optimise Paediatric Health in Intrauterine Growth
Restriction. BMJ Open 2017; 7:e015326.
• Barker DJ, Winter PD, Osmond C, Margetts B, Simmonds SJ. Weight in infancy and death from isch-
aemic hearth disease. Lancet 1989; 2:577-80.
• Fescina RH, De Mucio B, Martínez G, Alemán A, Sosa C, Mainero L, Rubino M. Vigilancia del creci-
miento fetal. Manual de autoinstrucción 2a edición. Centro Latinoamericano de Perinatología / Salud
de la Mujer y Reproductiva (CLAP/SMR). Salud de la Familia y de la Comunidad. Organización Pana-
mericana de la Salud. Organización Mundial de la Salud. 2011.
• Dinerstein NA, et al. Impacto de la Restricción de Crecimiento Intrauterino en el Recién Nacido a corto
y largo plazo”. Capítulo del Libro: El feto y recién nacido en Restricción de Crecimiento Intrauterino
(RCIU). Autor: Dr. Gallo, Manuel. Editorial AMOLCA 2015 Madrid.
2. Verdadero.
3. Verdadero.
4. Verdadero.
5. Verdadero.
6. Verdadero.
7. Verdadero.
8. Falso. Cuando se decide la interrupción del embarazo por debajo de las 34 semanas de gestación, se
recomienda el uso de sulfato de magnesio para disminuir el riesgo de hemorragia intraventricular y de
parálisis cerebral.
10. Falso. El diagnóstico de PEG o el de RCIU no son por sí mismos motivos para derivar al paciente a la
UCIN. Muchos de estos RN pueden permanecer en sectores de internación conjunta y ser alimentados
a pecho mientras se realizan los controles pertinentes, debiéndose intentar siempre determinar la
causa etiológica, ya sea TORCH y otras infecciones, tabaco, alcohol, etcétera.
2. Pequeño para edad gestacional (PEG): Se considera un marcador para RCIU. Se refiere al feto que no
ha conseguido una biometría específica o un peso estimado para una determinada edad gestacional
(EG). Los parámetros utilizados son: el umbral del percentilo 10 para peso fetal estimado (PFE) y la
circunferencia abdominal. Comprende a un grupo heterogéneo que abarca tanto a fetos que han falla-
do en alcanzar su potencial de crecimiento, como a los fetos sanos constitucionalmente pequeños.
3. Marque con una X según se asocien a una RCIU simétrica o asimétrica en cada una de las siguientes
características.
Simétrica Asimétrica
20 a 30% de la restricción de crecimiento. X
Se cree que resulta de la adaptación a un entorno hostil mediante
la redistribución del flujo sanguíneo en favor de órganos vitales (por
X
ejemplo, cerebro, corazón) a expensas de órganos fetales no vitales
(por ejemplo, hígado, riñones).
Explica el 70 a 80% de los casos de RCIU. X
La noxa actúa fundamentalmente en el tercer trimestre. X
Las infecciones intrauterinas se asocian más frecuentemente con este
X
patrón de crecimiento.
Compromete el crecimiento del perímetro cefálico, talla y peso. X
Se asocia con riesgo de enfermedad metabólica en la vida adulta. X
Índice ponderal normal. X
2. Milo.
d) Es un RN que probablemente no ha expresado su potencial genético de crecimiento.
Recién nacidos con índices ponderales menores reflejan tasas de crecimiento inadecuadas en órganos internos, tejido adiposo y músculo esquelético. Estas características están asociadas a una mayor morbimortalidad neonatal y un mayor riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares en etapas posteriores de la vida .
La desnutrición materna es la principal causa de RCIU en países en desarrollo, afectando el crecimiento fetal debido a la disponibilidad limitada de nutrientes durante tiempos prolongados. Esto incrementa el riesgo de mortalidad neonatal y, para los sobrevivientes, desnutrición a los dos años. En países industrializados, la inseguridad alimentaria en hogares de bajos ingresos también es un problema significativo .
La restricción del crecimiento intrauterino (RCIU) está asociada a una alta mortalidad en menores de cinco años, siendo responsable del 19,4% del total de muertes en esta población. Esto se debe principalmente al fracaso de la lactancia, que contribuye a 1,3 millones de muertes anuales .
El consumo de alcohol durante el embarazo duplica el riesgo de RCIU. Este impacto se debe a la limitación de la transferencia de aminoácidos de la placenta al feto, lo que afecta negativamente el desarrollo fetal. Aunque no posee efectos teratogénicos directos, contribuye al deterioro del crecimiento y desarrollo del feto .
Recién nacidos con RCIU frecuentemente presentan características como cabeza grande en comparación con el cuerpo, ausencia de grasa parda (mirada de viejo), y abdomen pequeño. En el periodo neonatal pueden tener complicaciones como hipoglucemia, hipocalcemia, hipotermia y policitemia. Además, son más propensos a desarrollar displasia broncopulmonar y retinopatía del prematuro .
A pesar de la importancia de la detección de RCIU, muchas veces no es identificada antes del nacimiento debido a la baja precisión del cribado ecográfico universal. Mejorar las tasas de detección podría implicar desarrollar nuevas metodologías no invasivas de alta sensibilidad y especificidad para evaluar el crecimiento fetal. Además, incrementar los controles médicos basados en modelos de riesgo podría permitir intervenciones más predictivas y preventivas .
La fortificación de la leche humana con niveles óptimos de proteínas y energía protege contra efectos adversos de programación en neonatos con bajo peso. Estas estrategias mejoran el crecimiento postnatal y el desarrollo. Sin embargo, un aumento desproporcionado de tejido adiposo se asocia con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y metabólica en la vida adulta, lo que subraya la necesidad de equilibrar crecimiento y salud a largo plazo .
La contaminación del aire, particularmente por partículas ultrafinas, puede inducir estrés oxidativo e inflamación, afectando al desarrollo fetal y aumentando el riesgo de RCIU. Los efectos de sustancias tóxicas en la agricultura o agua contaminada también son preocupantes. La exposición a estos elementos perjudica el transporte de nutrientes y oxígeno al feto, subrayando la importancia de controlar estos factores para reducir el riesgo de RCIU .
El equipo perinatal puede reducir la morbilidad y mortalidad infantil asociada a la RCIU a través de la identificación temprana de casos mediante monitoreo de la salud fetal, lo cual permite determinar el momento óptimo del nacimiento. Esta vigilancia ha reducido la mortalidad perinatal en un 30% en embarazos de alto riesgo .
El tabaquismo durante el embarazo está fuertemente asociado con la RCIU. Fumar 10 cigarrillos al día duplica el riesgo de RCIU debido al efecto vasoconstrictor de la nicotina y otras sustancias tóxicas que interfieren con el transporte de oxígeno al feto. En la encuesta mencionada, un alto porcentaje de mujeres fumaba al inicio del embarazo, destacando el riesgo elevado en Argentina .