Clase 1
“MI CUIDADO PERSONAL”
Según la palabra de Dios, el cuerpo es el Templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19), esto
significa que por ser santuario de Dios, nuestros cuerpos no nos pertenecen a nosotros
sino a Dios. Por ende, somos únicamente mayordomos de nuestros cuerpos; es decir, somos
como guardianes. Nuestra responsabilidad consiste en cuidar nuestros cuerpos, vigilando
que nada los dañe o los profane.
En este mes aprenderemos algunas instrucciones que nos ayudarán a cumplir bien con esta
responsabilidad.
MI CUIDADO PERSONAL
1 CORINTIOS 3:16-17
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno
destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual
sois vosotros, santo es.
Relata esta pequeña historia…
En una pequeña casa vivía un niño llamado Pepito que no le
importaba cuidar su cuerpo. Su mamá le pedía que se
bañara, lavara las manos, pero el niño no hacía caso a lo
que decía su mamá. Pero su mamá un día le dijo a Pepito,
“vamos a tener una conversación muy importante, te quiero
decir por qué es importante mantener limpio el cuerpo. Tal
vez por estar jugando afuera te ensucias las manos. ¿Si no
te las lavas antes de comer, qué puede suceder? Nos
podemos enfermar. Si mantenemos las manos sucias
podemos enfermarnos.” Pero Pepito no le hizo caso a su
mamá y no se lavaba las manos, así que un día se enfermó mucho y estaba muy triste
porque no había obedecido a su mamá. Pepito ahora ya no sonreía porque tenía alergia
en toda su piel, porque no limpiaba su cuerpo a diario. Así que un día decidió obedecer a
su mamá y se bañó. Desde ese día Pepito es un niño limpio y alegre, pues no volvió a tener
esa fea alergia en su piel. Es muy importante que limpiemos nuestro cuerpo, si no lo
hacemos estaremos cometiendo un atentado contra él y no estaremos cuidando el templo
del Espíritu Santo y el Espíritu Santo se pondrá muy triste. Entonces la mamá de Pepito le
dijo, “hijo, ¿ves lo importante que es limpiar nuestro cuerpo?” Entonces Pepito le contesto
si mamá, “te prometo que me bañaré y estaré siempre limpio para mantener la casita del
Señor siempre limpia y ordenada. De esta manera Él se sentirá contento y yo también.
Jesús quiere que mantengamos limpio el cuerpo.