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Introducción:
Las metodologías ágiles son sistemas de trabajo flexibles, que se adaptan a las
condiciones del proyecto, asumen cambios durante el proceso y ponen en valor
la opinión de todos los miembros del equipo. En consecuencia, generan resultados
más rápido y mejor.
Las metodologías ágiles tienen su origen en el lean manufacturing que desarrolló el
fabricante de coches Toyota a finales de los años 70, pero su base se encuentra en el
Manifiesto Ágil que preparó un grupo de desarrolladores de software en 2001 con la
intención de agilizar la producción en su sector. Son doce principios que se pueden
resumir en entregas frecuentes, simplicidad, motivación del equipo y mejora continua.
Las metodologías ágiles surgieron ligadas a un producto digital y, hoy en día, son
habituales en empresas del ecosistema digital. Las más conocidas son Scrum, Kanban
y XP. Pero no solo para las empresas, sino también han incurrido en la vida cotidiana,
y mucha más en el ámbito escolar y educativo.
1. La necesidad de ser ágiles
"Que se mueve o utiliza sus miembros con facilidad y soltura". A priori no parece un
adjetivo muy adecuado para una metodología. Para buscar el origen de ese adjetivo,
debemos remontarnos al sujeto inicial que lo poseía que no es otro que la
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organización o empresa. Es ésta la que debe ser ágil, la que debe mover todos sus
"miembros" con facilidad y soltura, en una orquestación que le permita sobrevivir en el
mundo altamente competitivo en el que nos encontramos. Para ello necesita de un
"cerebro", de un sistema de información que debe crecer según la demanda de
necesidades que se le exijan, y que debe crecer de una forma rápida y coherente, de
manera que la organización pueda adaptarse rápidamente a los cambios producidos
en su entorno.
La competencia cada día es más feroz y los ritmos de cambios son más rápidos.
Las organizaciones tendrán que responder de forma inmediata a estos cambios si
quieren sobrevivir, tendrán que evolucionar en un plazo corto de tiempo.
Los sistemas de información (SI) no se pueden quedar atrás, las organizaciones
dependen de ellos para funcionar y no deben ser un lastre, sino una ventaja
competitiva. El papel de los SI y su velocidad de adaptación a los cambios marcará la
diferencia entre una empresa próspera y una en declive. Los SI tendrán que ayudar a
que esta evolución continua no sólo sea una realidad, sino que lo sea con el mínimo
coste de recursos posible. Han de permitir que las organizaciones evolucionen de
forma eficaz, eficiente y, cómo no, ágil.
Así pues, de forma transitiva, si la organización ha de ser ágil, y el SI que la controla
ha de ser ágil, que menos que la metodología para desarrollar partes del SI también
sea ágil.
Pero cuando realmente nació el adjetivo ágil aplicado al desarrollo de software fue en
febrero de 2001, en Snowbird Ski Resort de UTAH ([Link].). Se reunieron para
descansar, esquiar y, ya que estaban, conversar, un grupo de 17 expertos de la
industria del software para, precisamente, ver qué se podía hacer para adecuar las
metodologías a las necesidades de la industria. Asistieron representantes de
diferentes metodologías como Extreme Programming, SCRUM, DSDM, Adaptive
Software Development, Crystal, Feature-Driven Development, que ya estaban
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ofreciendo una alternativa a los desarrollos "tradicionales" caracterizados por la rigidez
y la documentación exhaustiva en cada una de las etapas y que se habían mostrado
inadecuados para los proyectos de pequeña envergadura (y en ocasiones incluso para
los medianos).
Tras esta reunión, se crearon dos cosas que han dado mucho que hablar en los
últimos años, la primera de ellas es el "Manifiesto ágil para el desarrollo de software"
que recoge la filosofía de las metodologías ágiles.
La segunda de ellas es una organización sin ánimo de lucro "The Agile Alliance",
dedicada a promover los conceptos relacionados con el desarrollo ágil de software y
ayudar a las organizaciones y empresas a adoptar la agilidad.
2. Algunas conceptualizaciones iniciales
Es importante reconocer antes de seguir avanzando en los términos novedosos que
ofrecen las metodologías en el marco de la agilidad algunas definiciones.
A continuación se proponen algunas:
DESDE EL CAMPO DEL DESARROLLO DE SOFTWARE:
El enfoque ágil para el desarrollo de software busca distribuir de forma permanente
sistemas de software en funcionamiento diseñados con iteraciones rápidas.
Sin embargo, la frase "metodología ágil" es engañosa porque implica que el enfoque
ágil es la única forma de abordar el desarrollo de software. La metodología ágil no
hace referencia a una serie de indicaciones sobre qué hacer exactamente durante el
desarrollo de software. Se trata más bien de una forma de pensar en la colaboración
y los flujos de trabajo, y define un conjunto de valores que guían nuestras decisiones
con respecto a lo que hacemos y a la manera en que lo hacemos.
DESDE EL CAMPO DE LA EDUCACIÓN:
Las metodologías ágiles son métodos de trabajo flexible, inmediato y adaptable.
Se busca la eficacia y autonomía de un proyecto reduciendo el costo y aumentando
la productividad.
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DESDE EL CAMPO EMPRESARIAL:
Las metodologías ágiles son aquellas metodologías que utiliza una empresa para
gestionar decisiones, proyectos y presupuestos, con el objetivo de que
se agilice la toma de decisiones y se beneficie la producción.
Estas permiten darle flexibilidad a un proyecto y gestionarlo eficazmente.
Además, adaptan el trabajo al entorno de la empresa para que se obtengan
beneficios, reduciendo los costos y maximizando la producción.
Estas metodologías de trabajo suelen ser muy utilizadas por empresas de software y
tecnología en general.
Otra de las claves sobre las que se fundamenta la filosofía Agile es otorgar autonomía
y responsabilidad compartida a todos los individuos que forman el equipo de trabajo en
el proyecto. Esto conlleva motivar e implicar a todos los miembros del equipo en una
sinergia de colaboración en pro del éxito final del proyecto final, para lo cual es
necesario desarrollar actitudes respetuosas y relaciones de confianza entre todos los
miembros del equipo.
DESDE EL CAMPO EMPRESARIAL/ LABORAL:
El término “métodos ágiles” se utiliza para definir a los métodos de desarrollo
empresarial que nace como alternativa a otras metodologías excesivamente rígidas.
Surgen de la necesidad de un nuevo método para las empresas que trabajan en
escenarios que necesitan estrategias basadas en la agilidad y la flexibilidad y que
precisan adaptarse a un entorno en muchas ocasiones inestable y con un rápido
desarrollo.
Este tipo de empresas necesitan construir su producto al mismo tiempo que cambian y
aparecen nuevos requisitos.
Es evidente que no podemos modificar las circunstancias de los mercados, así se
deben modificar las formas de gestión de los proyectos.
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Esta nueva visión de los proyectos, cuya característica es su agilidad, tiene como
objetivo dar garantías a las demandas principales de la industria en la que se ha
generado: valor, reducción del tiempo de desarrollo, agilidad y fiabilidad.
La gestión ágil es necesaria en mercados rápidos. Por lo tanto también será necesaria
en la sociedad actual, en la búsqueda de empleo, teniendo en cuenta la flexibilidad y
versatilidad del mercado laboral.
La gestión ágil de un proyecto profesional no es una gestión de anticipación
(requisitos, diseño, planificación y seguimiento).
3. Precisiones en relación al desarrollo de las “metodologías ágiles”
Las metodologías ágiles son flexibles, pueden ser modificadas para que se ajusten a
la realidad de cada equipo y proyecto.
Los proyectos ágiles se subdividen en proyectos más pequeños mediante una lista
ordenada de características.
Cada proyecto es tratado de manera independiente y desarrolla un subconjunto de
características durante un periodo de tiempo corto, de entre dos y seis semanas. La
comunicación con el cliente es constante al punto de requerir un representante de él
durante el desarrollo. Los proyectos son altamente colaborativos y se adaptan mejor a
los cambios; de hecho, el cambio en los requerimientos es una característica esperada
y deseada, al igual que las entregas constantes al cliente y la retroalimentación por
parte de él. Tanto el producto como el proceso son mejorados frecuentemente.
Las metodologías ágiles se caracterizan por el desarrollo iterativo e incremental; la
simplicidad de la implementación; las entregas frecuentes; la priorización de los
requerimientos o características a desarrollar a cargo del cliente; y la cooperación
entre desarrolladores y clientes. Las metodologías ágiles dan como un hecho que los
requerimientos van a cambiar durante el proceso de desarrollo.
El objetivo de la metodología ágil es dar solución a problemas que surgen después de
la implementación y uso de un software o producto, teniendo en cuenta que las
expectativas y necesidades de los consumidores son hoy en día más urgentes que
frecuentes.
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Bibliografía/webgrafía consultada:
Edix (2020) Las metodologías ágiles funcionan: cómo aplicarlas en tu día a día.
Disponible en: [Link]
Fernández González, J. (2013) Introducción a las metodologías ágiles. Otras formas
de analizar y desarrollar. UOC (Universitat Obera de Catalunya)
Fernández Solo de Zaldívar, I. (Septiembre, 2015) Metodologías ágiles propuesta para
mejorar competencias en Formación Profesional, PADRES Y MAESTROS,
(363), 52-57. DOI: [Link]
Futurizable (29 septiembre, 2017) Metodologías innovadoras para crear la empresa
del futuro. Disponible en: [Link]
Hernández, Verónica (25 Febrero, 2020) Metodologías ágiles aplicadas a proyectos de
e-Learning. Enseñanza virtual, e-learning masters. Disponible en:
[Link]
Metodologías ágiles (2018). Recuperado de Enciclopedia Económica Disponible:
[Link] (Consultado
05/05/2021)
Navarro Cadavid, A.; Fernández Martínez, Juan D.; Morales Vélez, J. (2013) Revisión
de metodologías ágiles para el desarrollo de software, PROSPECTIVA, vol. 11,
núm. 2,pp. 30-39. Universidad Autónoma del Caribe
Porras, Daniel (28 MAYO, 2018) El cuento de las metodologías ágiles. OjuLearning.
Disponible en: [Link]
RedHat (s.f.) DEVOPS - ¿Qué es la metodología ágil? Disponible en
[Link]