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Fe y razón: un análisis crítico

I. El documento describe cómo la fe cristiana se presenta como una revelación divina progresiva y sobrenatural que el hombre está obligado a aceptar aunque no la comprenda totalmente. La fe debe ser tanto subjetiva como objetiva y libre, pero también razonable. II. Luego discute las tensiones entre la fe y la razón en los siglos XIX, incluyendo el racionalismo, fideísmo y tradicionalismo. Finalmente, la Iglesia ha defendido que la razón puede conocer a Dios y la revelación, aunque los contenidos de esta

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Fe y razón: un análisis crítico

I. El documento describe cómo la fe cristiana se presenta como una revelación divina progresiva y sobrenatural que el hombre está obligado a aceptar aunque no la comprenda totalmente. La fe debe ser tanto subjetiva como objetiva y libre, pero también razonable. II. Luego discute las tensiones entre la fe y la razón en los siglos XIX, incluyendo el racionalismo, fideísmo y tradicionalismo. Finalmente, la Iglesia ha defendido que la razón puede conocer a Dios y la revelación, aunque los contenidos de esta

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Héctor Alonso Cervantes Aguado

Resumen
13/10/2020
Capítulo I
Fe y Razón
El cristianismo se presenta como una religión revelada; es decir, como un don de
Dios que se comunica al hombre y le descubre sus designios salvíficos.
La revelación se realiza en las vicisitudes de la historia. Por eso se afirma que es
histórica. Por signos inteligibles, palabras o hechos históricos interpretados por palabra
profética.
Es también progresiva, porque ha llegado hasta nosotros en sucesivas etapas.
Es sobrenatural, porque no viene exigida por la naturaleza, ni puede ser descubierta
por la razón humana.
Si Dios se comunica con el hombre, el hombre está obligado a aceptar el testimonio
divino, aun cuando no acierte a comprender la evidencia intrínseca de aquello que Dios
revela. Llamado fe sobrenatural.
La fe es, subjetiva y personal; es una entrega de persona a persona, del hombre
entero al Dios vivo, de quien se fía plena y totalmente.
Objetiva, porque como consecuencia necesaria del reconocimiento de la autoridad
de Dios en quien se hace confianza, se aceptan todas aquellas verdades que Dios revela.
La fe es libre, dichas verdades no se imponen a la inteligencia por su propia
evidencia intrínseca, sino por la confianza que hace en Dios, ayudada por la gracia.
La contextura racional del ser humano, como la revelación, exigen que la fe sea
razonable. Todo hombre debe asegurarse de que tiene motivos razonables para aceptar la
revelación de Dios. De este modo es razonable la fe y es verdaderamente humana.
La fe y la razón, es un problema de siempre, pero se agudizo en el siglo XIX.
1) El racionalismo, como única fuente del conocimiento humano, se opone a toda
religión revelada y sobrenatural. Dirá que se trata de una intuición humana, a la cual
responde la fe, como actitud existencial de la vida. Los dogmas de fe, no podrían
aceptarse como realidades objetivas exteriores al sujeto, sino como expresiones
poéticas de la realidad o como sentimientos religiosos expresados en formulas.
Se puede construir un cristianismo de rostro humano, en el que se suprime la fe-ciencia,
razón-revelación. No habría revelación: sólo existiría la razón; no habría fe sobrenatural:
sólo existiría la ciencia o el sentimiento religioso.
La fe no es una “información”, sino una postura ante la vida, cuyo modelo original es
Jesús de Nazaret. Pablo VI ha delatado en varias ocasiones esta tendencia.
2) La desconfianza en la razón humana, a la que se juzga incapaz de demostrar los
preámbulos de la fe.
La fe desprovista de apoyo racional, da paso al fideísmo (la única justificación de la
fe es la fe misma), o al tradicionalismo absoluto (la única justificación de la
revelación, es la revelación misma, que llega hasta nosotros por vía de tradición).
3) La iglesia ha defendido siempre los fueros de la razón humana y su capacidad para
conocer con certeza la existencia de Dios y el hecho de la revelación sobrenatural.
Ha sostenido el carácter sobrenatural de la revelación, y la objetividad de sus
contenidos intelectuales, aun después de revelados por Dios, superan toda
comprensión racional.

I. DEFENSA DE LA RAZÓN

I.- Contra el fideísmo de Bautain


Luis Eugenio Bautain (1796-1867), llegó a perder la fe, influenciado por el
agnosticismo, recuperándola en el año 1822.
Ordenado sacerdote en el año 1828, posteriormente fue encargado de la dirección
del seminario diocesano en 1830. Su formación Kantiana, la experiencia de su propia
conversión y un sano deseo de modernidad, unido a su falta de formación teológica
sistemática, le hicieron buscar un acceso a la fe, compatible con su desconfianza en la
razón. Combatió la escolástica, tirándola de racionalista; sostenía la incapacidad de la razón
para demostrar los motivos de credibilidad. Afirmaba que la razón era como un sujeto
pasivo en el cual se recibe el conocimiento cierto de un sujeto previo, lo mismo que la vida
se recibe de un germen procedente de un sujeto previo. Así, la fe (fideísmo), transmitida
por medio de hombres extraordinarios (tradicionalismo) en la Iglesia y en la Palabra viva de
la Sagrada Escritura.
Intervino el obispo escribiendo una instrucción pastoral, lo removieron de la
dirección del seminario y enviaron relación de lo hecho a Gregorio XVI, quien expresó su
confianza en que Bautain se sometiera. En efecto el dia 18 de noviembre de 1835, firmó las
proposiciones que le presento el obispo Mons. De Trévern y posteriormente en 1840 volvió
a firmar las mismas proposiciones ligeramente matizadas por el obispo auxiliar Mons.
Raess. Estas proposiciones fueron respaldadas por la congregación del Índice con ocasión a
la causa de Bonnetty.
Finalmente, Bautain fundó una Congregación religiosa, pero, esta Congregación
religiosa murió pronto y paso a ser Vicario general de la diócesis de París, donde murió
santamente.
a) Proposiciones suscritas por Bautain
1. El razonamiento puede probar con certeza la existencia de Dios y la infinidad de
sus perfecciones. La fe, don del cielo supone (es posterior a) la revelación.
2. La divinidad de la revelación mosaica se prueba con certeza por la tradición oral y
escrita del judaísmo y del cristianismo.
3. La prueba (de la revelación cristiana) tomada de los milagros de Jesucristo, la
encontramos con toda certeza en la autenticidad del Nuevo Testamento.
4. No hay derecho a esperar de un incrédulo que admita la resurrección de nuestro
divino Salvador, sin haberle suministrado pruebas ciertas de ella; y estas pruebas se
deducen por el mismo razonamiento.
5. En estas diversas cuestiones, la razón precede a la fe y debe conducirnos a ella.
6. Por muy debilitada y oscurecida que haya quedado la razón a consecuencia del
pecado original, posee aún suficiente claridad y fuerza para conducirnos con
certeza al conocimiento de la existencia de Dios y de la revelación hecha a los
judíos por Moisés, y a los cristianos adorable Hombre-Dios.
b) Promesa firmada por Bautain y sus compañeros

1. No enseñar nunca que, con la sola luz de la recta razón, prescindiendo de la


revelación divina, es imposible dar una verdadera demostración de la existencia de
Dios.
2. Con la sola razón no se puede demostrar la espiritualidad y la inmortalidad del
alma, o cualquier otra verdad puramente natural, racional o moral.
3. Con la sola razón no se puede obtener la ciencia de los principios o de la metafísica,
o de las verdades dependientes de ella, en cuanto ciencia distinta de la teología
sobrenatural, que se funda en la revelación divina.
4. La razón no puede conseguir una verdadera y plena certeza de los motivos de
credibilidad, es decir, de los motivos por los que la revelación divina es
evidentemente digna de crédito: tales son en especial los milagros y las profecías, y
de modo particular la resurrección de Jesucristo.

Contra el tradicionalismo de Bonnetty


Agustín Bonnetty sostenía que la razón es incapaz de proporcionar una
“demostración de Dios y sus atributos, del hombre y de su origen, de su fin y sus deberes,
de las reglas de la sociedad doméstica y civil”. Bonnetty se inserta en una corriente
apologética de reacción.
La Congregación del Índice, le envió, cuatro proposiciones que debía de firmar. Las
tres primeras, tomadas de las que había firmado Bautain en 1840, y de la encíclica Qui
pluribus de pio IX; la cuarta es una defensa de la escolástica a la que Bonnetty acusaba de
racionalismo.
Tesis contra el tradicionalismo de A. Bonnetty
1. Aun cuando la fe está por encima de la razón, sin embargo, no puede darse jamás
entre ellas ninguna disensión o conflicto real, puesto que ambas proceden de la
misma y única fuente de verdad, eterna e inmutable.
2. El razonamiento puede probar con certeza la existencia de Dios. La fe es posterior a
la revelación.
3. El uso de la razón precede a la fe y con ayuda de la revelación y de la gracia
conduce hasta ellas.

II. LIMITACIONES DE LA RAZÓN


1. Contra el semirracionalismo de Hermes
La fe no es el producto lógico y necesario de la razón (tesis contraria a la de
Hermes).
Jorge Hermes, víctima de los deseos de hacer a sus contemporáneos más
comprensible la fe.
Tuvo una crisis religiosa debido a sus lecturas de Kant y Fichte, debido a esto
vislumbró un camino, la duda objetiva. Y para salir de esta duda exigía un análisis
científico capaz de postular un asentimiento necesario, de la razón teorética, y un
consentimiento necesario de la razón práctica.
Hermes distinguía entre la fe de la inteligencia y la fe del corazón. La libertad y
sobrenaturalidad serían atributos de la segunda. Su método añadiría vivacidad y
menosprecio a la tradición.
Encendió polémica, sus obras se leían con interés en Seminarios y Universidades.
Gregorio XVI, llegó a la conclusión de que subordinaba la fe a la razón
estableciendo el principio de la duda positiva como base necesaria para toda la teología.
Prohibió las obras de Hermes y condenó ocho capítulos de errores en el breve dum
acerbissimas.
En la encíclica de Pio IX qui pluribus contra los errores modernos, señalaba un
camino equidistante entre el fideísmo y racionalismo, y valoraba la necesidad de establecer
racionalmente los motivos de credibilidad, los hermesianos creyeron descubrir una
confirmación de sus opiniones, mediante una carta al obispo coadjuntor de Colonia, futuro
cardenal Geissel.
Pio IX examina el método teológico en relación con el de las otras ciencias y afirma
que la razón humana no puede ser la razón ultima de toda la verdad religiosa.
a) Breve de Gregorio XVI Dum acerbissimas
Jorge Hermes apartándose de la tradición universal y los santos padres para exponer y
defender las verdades de la fe; despreciando con soberbia e incluso condenándolo, se
esfuerza en roturar un camino que conduce a toda suerte de errores: la duda positiva como
base de toda investigación teológica, principio de que la razón es la norma principal y único
medio en el que el hombre alcanza las verdades sobrenaturales
b) Encíclica qui pluribus de Pio IX
Armonía entre fe y la razón
Argumentación retorcida y falaz, no dejan de apelar a la fuerza y excelencia de la razón
humana, exaltándola contra la santa fe cristiana, donde dicen que se opone una de otra aun
cuando la fe esta por encima de la razón, no puede darse conflicto ya que las dos proceden
de la misma fuente de verdad: Dios, de este modo se prestan mutua ayuda. La recta razón
defiende la verdad de la fe; la fe, libra de todo error a la razón, y la ilumina
Importancia de la recta razón
Es menester que la razón humana investigue con diligencia sobre el hecho de la revelación,
para saber con certeza que Dios ha hablado, y para rendirle tributo razonable.
Motivos de credibilidad
La razón se ve forzada a reconocer que la religión de Cristo es divina y que el origen de
nuestra doctrina con raíz en lo alto, en el Señor de los cielos. Nada hay mas cierto que
nuestra fe. Jesucristo, su iniciador y consumador divino, con su vida, muerte y resurrección.
Obligatoriedad de la fe
Una vez que la razón humana ha conocido clara y patentemente, lo que le queda es prestar a
esta fe una entrega total, rechazando y apartando cualquier dificultad o duda.
c) Alocución singulari quadam, de Pio IX (1846-1878)
Diversidad del método filosófico y teológico
El método teológico se apoya en los dogmas de fe, que son lo mas firme y estable, y el
método filosófico se desarrolla e ilumina con la razón humana.

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