TEXTOS ROBERT ADAMS
NO HAY NACIMIENTO
Robert: Piensa y hazte la pregunta, "¿Por qué he venido aquí hoy? ¿Para qué
hemos venido a una habitación tan calurosa? Podríamos haber ido a nadar, a
jugar a los bolos, podríamos estar en casa viendo la televisión, pero algo nos
ha motivado a venir aquí, ¿qué?" Pregúntate a ti mismo.
Hay un poder misterioso que motiva a la gente a hacer lo que hace. Algunas
personas se sienten motivadas a ir a una casa de mala reputación. Algunas
personas se sienten motivadas a ir al cine. Algunas personas se sienten
motivadas a ir a reuniones espirituales, ¿qué es lo que provoca esto? ¿Quién
hace que esto suceda? Podemos decir que Dios lo hace, pero, por supuesto,
Dios está dentro de ti mismo y algunas de las cosas que haces, nunca
permitirías que Dios te dejara hacerlas, si Dios es tú mismo. Por lo tanto,
tendríamos que decir que es tu karma. Es tu karma el que te motiva a venir
aquí o ir a otro lugar. Cuando llegas a una reunión como ésta puedes estar
seguro de que has estado trabajando en ti mismo en vidas pasadas. Has
estado practicando durante muchas vidas. Recuerda que esto no es una
iglesia, y esto no es una enseñanza, es una confesión de la realidad.
Cada vez que utilizo el pronombre "Yo", no me refiero a mí mismo, me estoy
refiriendo a Yo-soy. Así que cuando me refiero a mi confesión, me refiero a
nuestra confesión, omnipresencia. Recuerda que cada vez que use la palabra
"Yo", significa omnipresencia. Por lo tanto, yo estoy aquí para acusarme, de
realidad absoluta, de ser no nacido, de unidad final, de inteligencia pura, de
vacuidad, de nirvana. Os confieso todas estas cosas. Vamos a reflexionar
sobre estas cosas mientras meditamos juntos.
[Suena la música entonces Robert continúa]
Si realmente quieres arrepentirte, simplemente siéntate en meditación
silenciosa y ve la realidad perfecta en el interior, cualquier conducta errónea
sólo surge en el pensamiento erróneo, y al igual que la mañana es debida
antes a la salida del sol, puede ser perfectamente eliminada a través de la luz
y la sabiduría benevolente.
Om shanti, shanti, paz.
Cuando meditamos de esta manera, es con el fin de vaciar la mente. La
mente es como un cubo de basura. Está llena de ideas preconcebidas,
pensamientos, conceptos, no sólo de esta vida, sino de vidas anteriores. Hay
un montón de cosas en esa mente. En verdad no hay mente, pero siempre y
cuando estás expresando conceptos, ideas, opiniones, entonces estamos
hablando de una mente.
Cuando te sientas en meditación silenciosa y miras tus pensamientos,
observa cómo van y vienen. Observa el tipo de pensamientos que vienen a ti.
No tratamos de cambiarlos. No repetimos afirmaciones. Simplemente
observa los pensamientos y se irán por su propia cuenta.
Esta es la forma de tratar con la mente. Observa tus pensamientos,
conviértete en el testigo de tus pensamientos o pregúntate, "¿A quién vienen
estos pensamientos?" uno o el otro. Si haces esto con regularidad, llegará el
día en que serás totalmente libre y te darás cuenta y entenderás lo que
quiero decir cuando digo: "Tú eres no-nacido, tú eres el nirvana, vacuidad".
¿Qué quiero decir cuando digo que eres no-nacido?
Bien, las opiniones que expreso, no tienen por qué ser aceptadas. Recuerda
que estoy hablando a mi Ser. Yo-soy está hablando y Yo-soy es el infinito, la
realidad absoluta. Y te digo en verdad que Yo-soy no nacido, todo es no-
nacido.
Toma un árbol por ejemplo, ¿qué da nacimiento a un árbol? Una semilla, ¿de
dónde viene la semilla? ¿De otro árbol? ¿De dónde viene el árbol? De otra
semilla, y vuelves así con lo mismo y no hay ninguna respuesta, no termina.
Tomemos por ejemplo, las criaturas, como gusanos, cucarachas, chinches,
¿quién les dio nacimiento, originalmente? ¿De dónde vienen? Las flores, la
luna, el sol, la tierra, las estrellas, los seres humanos, las ideas, la intuición, la
discriminación. Te digo que ninguna de estas cosas existen. Nada ha nacido
nunca.
Es una premisa falsa en lo que crees. Cambiar lo malo en bueno, querer
experiencias positivas, todo son tonterías. La razón por la que no quieres una
experiencia negativa se debe a que nunca has tenido una experiencia
positiva. No hay nacimiento. ¿Qué ha dado nacimiento a cualquier cosa? ¿De
dónde viene? ¿Sabes lo que es cualquier cosa? No tienes ni idea de lo que es
cualquier cosa, sólo le das un nombre. Por ejemplo, un gato, ¿qué es un
gato? No tienes ni idea. Estaba aquí cuando viniste a la existencia y lo
llamamos un gato. ¿Por qué no lo llamamos un árbol? Lo llamamos un gato.
Damos nombres a todo. Ese es el primer error, porque ninguna cosa es, lo
que parece ser. Por tanto, la primera regla del verdadero camino espiritual se
llama ignorancia divina. Ignorancia divina.
No tienes ni idea de lo que algo es, simplemente asumes que lo sabes.
Quieres actuar de forma inteligente, imaginar que sabes algo. Así que
estudias duramente, para aprender la existencia relativa. Pero de lo que no
te dan cuenta, es que te estás estudiando a ti mismo derecho a la tumba.
Aprenderás y estudiarás y al parecer llegarás a ser algo, y te harás viejo, y
cada vez más viejo y antes de morir te preguntarás de qué va todo esto.
No tienes ni idea de lo que algo es, pero te digo una vez más, todo es no-
nacido. Nada existe realmente y la única explicación es, es como un sueño.
Cuando tienes un sueño, ¿le das nacimiento a todo? El sueño simplemente
comienza, con todo lo que aparece. Tu no lo inicias, o lo terminas. El sueño
simplemente comienza de la nada y continúa hasta que te despiertas.
Al estado de vigilia se le llama el sueño mortal. Estamos soñando el sueño
mortal.
Todas las cosas que te interesan, todos sus temores, todas tus frustraciones,
bienes y males, todas tus alegrías y tristezas, es todo un sueño. Y cuanto más
te apegas a él, más humano te vuelves. Es como estar apegado a un sueño
del que nunca despiertas y sigues viviendo el sueño. Por consiguiente, creas
tu propia reencarnación, porque estás apegado a la persona, lugar y cosa. Y
esto te atrae de nuevo a un cuerpo, una y otra y otra vez hasta que aprendes
a soltar, hasta que empiezas a practicar, la vacuidad.
Recuerda, no hay ser y no hay no-ser. No hay nacimiento y no hay muerte. El
hecho de saber esto te trae una semblanza de paz. Sólo pensar en estas cosas
te hace feliz. Pero está más allá de la felicidad humana. Está más allá de la
paz humana. Está más allá de la risa. La risa es cuando el cuerpo está feliz con
algo. Cuando te das cuenta de que no hay cuerpo, ¿dónde está la risa?
¿Dónde está el llanto? ¿Dónde va a entrar el ser impersonal? Ninguna de
esas cosas existen.
Por lo tanto te haces la pregunta: "Entonces ¿existo yo?" Tienes que
preguntarte: "¿Qué quiero decir con yo? ¿Existo como un ser humano?
¿Como mecanismo que reacciona? Como una persona que se enciende y se
apaga?" Ese es un concepto falso. Se llama falsa imaginación. Te imaginas un
mundo poblado por insectos, árboles, la luna, el sol, los seres humanos y
todo lo demás que parecen existir y que discriminas. Te gusta esto, odias
esto, disfrutas esto, desprecias eso, pero yo te digo que tienes que ir más allá
de estos conceptos si deseas ser libre.
Sólo imagínate lo tranquilo que te sientes cuando tu mente deja de pensar,
deja de intentar cambiar las condiciones, deja de intentar vengarse, para
luchar por tus derechos. ¿Qué derechos? No tienes derechos. Como ser
humano tienes derechos, y siempre tendrás que luchar por ellos, porque
parecerá que alguien está tratando de quitártelos, pero en realidad no hay
derechos. No hay nada que defender. Puedes preguntar, "Bueno, ¿qué soy,
nada?" No, la vacuidad no es nada (ninguna cosa). Se llama vacuidad porque
significa que nada existe como aparece. Pero hay algo, una fuerza misteriosa
que es la encarnación del amor, compasión, paz, felicidad, alegría, dicha. Sin
embargo, esas palabras no tienen sentido. No le hacen justicia porque hay
mucho más detrás de eso. Tienes que experimentarlo para entenderlo.
Tienes que experimentar para ir más allá de la causa.
La metafísica te enseña, hay una causa para todo, pero eso es infantil. La
causa no existe. Nunca hubo una causa, porque tendría que haber habido
alguien para hacer la causa, para producir la causa y, por supuesto, la
mayoría de las personas le llaman Dios. Ahí entramos en la dualidad, en la
separación. Decimos que Dios hizo a la causa y nosotros estamos
experimentando el efecto. Así que te pregunto: "¿De dónde vino este Dios
que hizo la causa? ¿Y quién hizo a Dios?" Todo son conceptos, todo es
pensamiento relativo. No trates de entender esto con tu mente finita, no
puedes. Lo infinito no puede comprender nunca lo finito o lo finito no puede
comprender nunca lo infinito. Son dos cosas diferentes.
Baste decir, que tú como tú, existes ahora como vacuidad plena. Eres
inteligencia pura, conciencia pura, la realidad absoluta, el nirvana. ¡Justo
como eres ahora mismo! No pienses en ello, si piensas en ello lo echas a
perder, justo como eres en este momento. Tú eres inteligencia pura, realidad
absoluta, tú eres lo no nacido, pero cada vez que viene un pensamiento a tu
mente lo echas a perder.
Cuando te despiertes enseguida por la mañana, entre esos pocos segundos
de levantarte, despertarte. Justo antes de despertarte, es cuando estás en tu
estado verdadero. Acabas de abrir sus ojos y no has pensado aún ni un solo
pensamiento, sin embargo, dura unos pocos segundos. Piensa en ese
momento, ¿no te sientes realmente bien en esos pocos segundos, antes de
empezar a pensar acerca de las actividades del día?, esa es la realidad.
Trata de darte cuenta de ese momento mañana por la mañana, tan pronto
como abras los ojos. Antes de que venga un pensamiento. Ese es tu
verdadero estado y eso es lo que eres. Olvídate de tus problemas. Hay un
poder que sabe cómo cuidar de todo por ti, si tú se lo permites. Tienes que
permitirlo. Tienes que rendir o entregar tu ego, tu orgullo, tus conceptos, tus
opiniones, tus preguntas, tus respuestas, todo tiene que ser entregado y el
poder trabaja por su propia voluntad.
Un gran Maestro dijo: "No os preocupéis por lo que debéis comer, por lo que
debéis vestir, adónde debéis ir, sino buscad primero el reino de los cielos y
todas estas cosas se os darán por añadidura", es la misma cosa . Pero, ¿con
qué frecuencia piensas? La mayoría de la gente piensa a cada momento,
siempre estás pensando, preocupado, tratando de corregir algo, tratando de
entenderlo. Y eso es lo que evita el reino de los cielos.
Entonces, qué hacer, nada. No trates de arreglar nada. Ni siquiera trates de
cambiar. Simplemente que seas tu Ser, tal y como eres en realidad. Deja el
mundo solo. Deja las cosas solas, deja la gente sola.
Así que dices, "¿Cómo puedo existir? ¿Tengo que ir a trabajar? ¿Tengo que
mezclarme con la gente? ¿Tengo que tomar decisiones?" No tengas miedo.
Harás todas esas cosas, pero será diferente. Comprenderás totalmente que
tú no eres el hacedor. Tu cuerpo vino a esta tierra para hacer algo y hará su
tarea. Tú no tiene absolutamente nada que ver con eso. Deja de luchar, deja
de intentar hacer que las cosas sucedan, mantén tu mente en tu Ser.
¿Qué quiero decir cuando digo: "Mantén tu mente en ti mismo?" Tu
verdadero Ser es tu corazón, no tu corazón humano, sino tu corazón
espiritual. Tu corazón es Dios. Mantén tu mente establecida en Dios en tu
corazón. Si quieres en principio utilizar tu imaginación, puedes imaginar una
esfera de luz blanca en tu corazón en el lado derecho de tu pecho, tu corazón
espiritual. Y deja que todos tus pensamientos se fundan en tu corazón.
En otras palabras, no dejes que tus pensamientos vayan hacia el exterior.
Cuando tus pensamientos se dirigen al exterior se producen condiciones.
Cuando mantienes tus pensamientos centrados en tu corazón, de repente
encuentras la paz, la felicidad pura viene por sí misma. Tenemos que dejar
que el poder que no entendemos cuide de nosotros. Este poder misterioso
sabe cuáles son tus necesidades.
Recuerdo la primera vez que vi una foto de Ramana Maharshi en mi
adolescencia y tenía que ir a la India a verlo. No tenía ni idea de cómo, ¿por
qué? No tenía dinero. Un par de meses más tarde, mi tía murió y me dejó
catorce mil dólares. Y dejé a mi familia y me fui a la India. No sé por qué. Y ha
sido así toda mi vida. Así que he aprendido a entregar mis necesidades, mis
deseos, mi ego, al poder que conoce el camino. Y este poder siempre te
llevará sobre un torrente de bienaventuranza para tu mayor bien, si lo
permites. Pero tienes que ser humilde y tienes que abandonar el miedo.
Haces esto mediante estos métodos que enseñamos, a través de la auto-
indagación y siendo el testigo.
DEBES TENER TU PROPIA EXPERIENCIA
Robert: Les doy la bienvenida con todo mi corazón.
Este cuerpo no presume que tenga algo nuevo que enseñarles. Para abreviar,
me referiré a este cuerpo como Yo. No tengo nada nuevo que decirles. No
soy un filósofo. No soy un predicador. No soy digno. Yo simplemente tengo
una confesión. Yo les confieso a ustedes su propia realidad. No se trata de
una enseñanza, sino de una confesión. Estoy hablándole a mi Ser y ustedes
son mi Ser.
Ustedes son sat-chit-ananda ― conocimiento, existencia y dicha. Ustedes no
son el cuerpo o la mente. Lo que aparentan ser no es la verdad, puede ser un
hecho, pero no es la verdad. Un hecho es algo que aparenta ser verdad pero
cambia.
Ustedes no pueden ser lo que creen que son porque cuando eran bebés, eran
completamente diferentes. Y cuando eran niños o niñas también eran muy
diferentes. Y como son ahora es completamente diferente a como eran
antes. En consecuencia, ¿cómo podrían ser el cuerpo? ¿Qué son? ¿Quienes
son? ¿Sat-chit-ananda? ¿Qué es eso?
Incluso si yo les digo esto, no significa absolutamente nada. Ustedes deben
tener su propia experiencia. No deben creer una sola palabra de lo que digo.
¿Por qué deberían creerme? ¿Qué sé yo? Yo simplemente les estoy
confesando que son sólo para-Brahman, consciencia, dicha, ser, presencia
consciente, inteligencia pura. Esta ha sido mi experiencia. No hay nada más.
Todo lo demás es una experiencia de la mente, una apariencia, como la
hipnosis. El mundo aparenta ser real, lo mismo ocurre con un sueño.
¿Qué es este mundo? Es como si acabaran de despertar de su sueño y
siguieran recordando lo que soñaron. En el sueño fueron a lugares, se
casaron, tuvieron hijos, envejecieron, después despertaron y recuerdan a
medias el sueño y recuerdan a medias el mundo en el que han despertado.
Entonces, ¿cuál es real? ¿el mundo o el sueño? Ha sido mi experiencia que
ambos son iguales. No hay ninguna diferencia real. Ustedes se aferran en
este mundo, en la misma forma en que se aferran en su sueño.
Si estuvieran soñando que van cayendo de una montaña y yo cayera junto a
ustedes y yo les dijera: "No te preocupes, no puede pasarte nada, estás
soñando," no me creerían, estarían muertos de miedo y dirían: "¿Es que no
ves que estamos cayendo, no ves lo que está sucediendo, cómo puedes
decirme que estoy soñando?" Justo antes de tocar el suelo se despiertan y se
ríen, "Todo fue un sueño". Del mismo modo, ustedes se han aferrado a la
enfermedad, a la salud, al bien, al mal, a la felicidad, a la infelicidad. Todos
son conceptos. Se han apegado a personas, lugares o cosas. Se han olvidado
de que esto es un sueño. Creen que es real y debido a que creen que es real
sufren en consecuencia. Cada vez que dejan su cuerpo tendrán que volver
una y otra y otra vez, todo es parte del sueño, hasta que se desapeguen.
¿Cómo se hace? A través de simplemente observar lo que pasa a su
alrededor sin apegarse a nada. Estando despiertos a su realidad. Entendiendo
que no son el hacedor. Todo lo que ustedes hacen ha sido predeterminado.
Así será, Tienen que soltar mentalmente todo condicionamiento, toda
objetividad. Y tienen que aquietar su mente. Hagan de su mente un lugar
apacible, como un lago en absoluta calma.
Entonces, la realidad llegará por sí sola. La felicidad llegará por sí sola. La paz
llegará por sí sola. El amor llegará por sí solo. La libertad llegará por sí sola.
Estas cosas son sinónimos. Suceden sin que ni siquiera tengan que pensar en
ellas. Pero primero tienen que deshacerse de la idea de que "Yo soy el
cuerpo, o la mente, o el hacedor" y entonces, todo sucederá por sí mismo.
Estad tranquilos, y sabed que yo soy Dios.
Había una vez una niña que nació en un prostíbulo. Y al otro lado de la calle,
frente al mercado había un predicador, un hombre santo. Él solía exclamar
las virtudes de Dios y hablar acerca del prostíbulo. Como estaba lleno de
pecadores, le pedía a la gente que se arrepintiera.
La niña creció en el prostíbulo y ya tenía 23 años. Solía asomarse por la
ventana todos los días y llorar diciendo: "Cómo me gustaría ser como ese
hombre Santo, desearía ser espiritual", y se imaginaba a sí misma como una
persona santa, y así continuaba con su trabajo.
Ambos envejecieron y murieron y llegaron con San Pedro para entrar al cielo.
San Pedro le dijo al hombre: "Tú no puedes entrar, tienes que ir al infierno", y
a la niña le dijo: "tú puedes entrar". Entonces, el hombre Santo se quedó
atónito y dijo: ¿Por qué? Todos estos años he proclamado tu bondad y tus
virtudes. Le dije a la gente que se arrepintiera. ¿Cómo puedes dejarla entrar
a ella que es una prostituta y a mí me dejas fuera?"
Y san Pedro le dijo: "Has sido un hipócrita. Te sentías muy digno, hablabas
demasiado y no decías nada. En tu corazón enseñaste que todos eran
pecadores, menos tú. Mientras la niña, en su imaginación, en sus
sentimientos, siempre estuvo pensando en Dios. Por eso ella puede entrar, tú
no."
El punto es este: No se trata de lo que digan. No se trata de lo que pregonen.
Es lo que hay profundamente, profundamente en su corazón lo que
determina lo que les pase. No son los libros que leen, ni lo que estudian, ni
las clases a las que asistan. Es sentarse, en paz, profundizando cada vez más
dentro de ustedes mismos. Trascendiendo su mente y cuerpo hasta que
suceda algo.
Cuando surjan pensamientos, simplemente pregúntense, "¿A quién le llegan
estos pensamientos? ¿De donde provienen estos pensamientos?," sigan a los
pensamientos hasta su fuente. Encuentren la fuente de sus pensamientos.
Descubrirán que la fuente de sus pensamientos es yo. Sigan el hilo de ese yo
hasta su fuente preguntándose, "¿Quién soy yo?" o "¿Cuál es la fuente del
yo? ¿De dónde proviene ese yo? Se darán cuenta que el pronombre yo, es la
primer palabra que fue dicha y todo lo demás es adjudicado a ese yo.
Cualquier otra palabra, cualquier otro pensamiento, cualquier otro
sentimiento, cualquier otra emoción, todo es adjudicado al yo. Yo me siento
feliz. Yo me siento triste. Yo me siento enfermo. Yo me siento bien. Yo me
siento pobre. Yo me siento rico. Todo es adjudicado al yo. Si el yo se disuelve,
todo lo demás lo hace, y ustedes serán libres.
Averigüen para quién hay un yo y descubrirán algo increíble. Descubrirán que
"yo" jamás ha existido. Nunca hubo un yo. Descubrirán que nunca ha habido
un yo. No hay tal cosa como un yo. Ustedes descubrirán que son el Ser
imperecedero. Que nunca nacieron y que nunca podrán morir. Descubrirán
que son omnipresentes, omniscientes, omnipotentes. Que no hay otros. No
hay mundo. No hay universo. No hay Dios. Sólo hay el Ser. Todo esto es el
Ser. Todo lo que contemplan es el Ser y "Yo-soy" es eso. Esto les dará una
sensación de libertad, de dicha, de felicidad. No perderán su capacidad de
estar conscientes.
Cuando hablo de estas cosas, la gente cree que se trata de una completa
aniquilación y que no queda absolutamente nada. Que se funden en el gran
océano del nirvana. Esto no es necesariamente cierto. Ustedes siempre serán
conciencia. Siempre serán inteligencia pura porque esa es su verdadera
naturaleza. Siempre serán dichosos. Excepto que comprenderán que no son
lo que parecen ser.
Su cuerpo aparentará seguir haciendo cosas, haciendo sus movimientos.
Ustedes parecerán personas comunes y corrientes, pero sabrán. Se habrán
elevado por encima del mundo ordinario hacia el mundo celestial de la
consciencia pura y estarán en paz.
¿Algunas preguntas acerca de esto? Siéntanse con la libertad de decir lo que
quieran.
TODO ESTÁ BIEN
Robert: Buenas tardes. Es bueno estar de nuevo con ustedes. Les doy la
bienvenida con todo mi corazón. Puedo asegurarles que todo está bien. Todo
está muy bien. Todo está en su lugar correcto, haciendo lo que se supone
que debe hacer.
No juzgues por las apariencias. Ni siquiera te juzgues a ti mismo. Eres una
persona hermosa tal como eres. Cuando digo "tal como eres", me refiero a tu
Ser real, la consciencia, eres hermoso tal como eres, no lo que crees que
eres, no lo que pareces ser, no lo que te muestra el mundo, sino sólo de la
manera que eres ahora mismo.
Cuando no tienes pensamientos, cuando no tienes necesidades, ni deseos, ni
apetencias, entonces eres Dios. Eres el universo. Eres amor divino. Eres
hermoso. Sin embargo, cuando empiezas a pensar en estas cosas lo niegas,
pues piensas en el pasado y el futuro en vez de permanecer centrado en el
eterno ahora. Piensas en los errores que has cometido en la vida. Piensas en
las cosas desgraciadas que suceden en este mundo. Piensas en tu futuro, en
la llamada recesión. Estás enredado en maya. No sigas pensando de esta
manera.
Tu verdadera naturaleza es la felicidad total, y en este momento estás en la
felicidad total. No hay absolutamente nada que te falte en tu vida. Pero
cuando lo piensas, lo hay. Por lo tanto, no pienses. Deja de pensar. Cuando
dejas de pensar todo está bien. Cuando dejas de pensar no hay errores. No te
preocupes por el teléfono, por tu cuerpo, por tus asuntos, por lo que parece
estar sucediendo en el mundo. Estas cosas pasarán y vendrán cosas nuevas.
Nunca termina. Nunca se detiene.
Los pensamientos nunca pueden traerte la paz, aunque sean buenos
pensamientos, porque los buenos pensamientos conducen a malos
pensamientos, y los malos pensamientos conducen a buenos pensamientos.
Debes preguntarte: "¿A quién vienen estos pensamientos? ¿Quién piensa?
¿Quién es el pensador? ¿Soy yo? ¿Soy yo el pensador? Entonces, ¿quién soy
yo? ¿Cuál es la fuente del yo que piensa? ¿De dónde viene este yo? ¿Cómo se
originó? ¿Quién le dio a luz? ¿Qué tengo yo que ver con este yo?"
Despierta. Tú eres un activo para la raza humana, un activo para tu Ser, un
activo para Dios. Eres una persona maravillosa tal como eres, tal como eres.
Es interesante notar que muchas personas en todo el mundo están
empezando a ser atraídas por el Vedanta Advaita, el principio de la no-
dualidad. Más que nunca en los últimos dos años más o menos. Muchas
personas que nunca habían soñado que estarían interesadas en Vedanta
Advaita están ahora participando en el Vedanta Advaita. Pero lo gracioso e
interesante para mí es que un buen 80% de estas personas se convierten en
maestros. Nuevos maestros del Vedanta Advaita están apareciendo por todo
el mundo.
Recibí muchas llamadas durante la semana, y veréis por qué estoy sonriendo
en cuanto os lo explique. Esta misma mañana recibí una llamada de alguien
en Texas con quien mantengo correspondencia. Y me dijo: "Robert, he leído
tu transcripción durante un mes, como dijiste, y ahora estoy iluminado".
Entonces dije: "Eso es maravilloso, ¿qué te hace pensar así?". Dijo: "Dejé de
pelear con mi esposa, me siento más tranquilo, y me importa un bledo el
mundo. Pero tengo una pregunta. ¿Qué puedo hacer ahora? " ― ¿Qué puedo
decir?
Hoy más que nunca hay muchas personas que van por ahí afirmando que
están iluminadas. Realmente no me importa, pero es divertido. Es
interesante. En primer lugar, ¿qué significa la palabra iluminación? No estoy
hablando de una definición del diccionario. Para el sendero del Jnana ¿qué
significa la iluminación? La respuesta es que no hay tal palabra. Nadie se
ilumina. No hay cuerpo, no hay yo, no hay mí, no hay nada que pueda llegar a
ser o estar iluminado. La palabra iluminación es usada por el ajnani, por los
estudiantes. La realidad absoluta, la conciencia sin elección, sat-chit-ananda,
parabrahman, son palabras que no existen, excepto para el estudiante, para
explicar que hay un estado más allá de lo llamado normal, un estado de
trascendencia total. Y le damos un nombre a esto, la iluminación.
Cuando esto realmente ocurre o transpira en una persona el yo ha sido
totalmente destruido, totalmente aniquilado. El yo ya no existe. Y para ese
ser no hay absolutamente nadie que se convierta en iluminado. Ese ser
descansa en su verdadera naturaleza, en la nada, en la nada absoluta. Nadie
puede iluminarse. Nadie puede liberarse, porque el que piensa que puede
liberarse ni siquiera existe. No hay tú. No hay persona. No hay un ser humano
que un día es un ser humano y al día siguiente está liberado. Sólo existe el
Ser liberado y tú eres eso. No hay un tú como tú apareces. La apariencia de ti,
que piensas que eres, es falsa.
Es por eso que digo que todos tus problemas, todas tus tonterías con las que
continuas, todas tus preocupaciones, todos tus cuidados, todas tus
emociones, no existen. Nunca han existido y nunca existirán. Es todo el juego
de maya, el leela. No existe. Nadie en esta sala existe. No hay ustedes y no
hay yo. Sólo hay el Ser. Y cuando el yo se convierte en el Ser, ya no es el yo,
porque para empezar nunca hubo un verdadero yo.
Esta es la razón por la que enfatizo, dejar de pensar. Tus pensamientos te
atraen más hacia maya, hacia la ilusión. No pienses en la iluminación, ni en el
despertar, ni en la liberación, ni en encontrar un maestro que pueda
ayudarte. Tú estás más allá de la ayuda. Nadie puede hacer nada por ti.
En realidad lo que pasa es esto. Cuando empiezas a darte cuenta de que no
eres tus pensamientos, no eres tu cuerpo, no eres tu mente, no eres el
mundo, ni siquiera estás liberado, no eres nada, cuando empiezas a pensar
de esta manera todo lo que tenga que suceder en tu evolución transpirará sin
que tengas que hacer nada. Si estás destinado a estar con un maestro,
estarás con un maestro. Si estás destinado a estar solo, estarás solo, pero tú
no tienes absolutamente nada que ver con estas cosas. Permanece en el
estado de no-pensamiento. Deja al mundo en paz. Deja a la gente en paz. No
llegues a ninguna conclusión. No juzgues a nadie. Todo se hará cargo de sí
mismo.
Lo peor que puedes hacer es buscar la iluminación, la liberación. Esto te
mantiene ocupado. Te mantiene ocupado porque hay un yo que está
buscando. Hay un yo que está tratando de convertirse en algo y la idea
general es eliminar algo de tu consciencia. Por lo tanto, el proceso de
realización es la eliminación, no la adición. Eliminar esto y eliminar aquello.
Eliminar todos los conceptos y todas las ideas preconcebidas. Eliminar todos
tus pensamientos, no importa qué tipo de pensamientos sean. Buenos
pensamientos, malos pensamientos, todos ellos deben irse, y lo que queda
será nada, ninguna cosa. Tú eres eso. Tú eres esa nada (no-cosa).
¿No se siente uno bien no siendo nada en lugar de creer que eres
pensamientos, que eres humano, que tienen un trabajo que cumplir, que
tienes una misión? Hay muchas personas espirituales que piensan que tienen
una misión. Han venido a salvar el mundo. Ni siquiera se pueden salvar a sí
mismas y quieren salvar el mundo. El mundo seguirá su camino sin tu ayuda,
a favor o en contra. Deja el mundo en paz.
Hay un poder y hay una presencia, que me gusta llamar la corriente que
conoce el camino, que se encarga de todo. Todo es parte de la gran ilusión. E
incluso en esta ilusión, que aparece delante de tus ojos, hay una presencia y
un poder que te eleva. Te elevará tan alto como puedas, hasta que te eleve
completamente fuera de tu cuerpo, de tus pensamientos, fuera del universo,
a una dimensión completamente nueva. Tú parecerás ser la misma persona
como siempre para las demás personas, pero ya no serás esa persona,
porque esa persona se ha ido, ya no existe. Te has convertido en Brahman. Te
has vuelto omnipresente. Te has convertido en tu Ser sin tratar de hacerlo.
Siempre debes estar agradecido por lo que eres y como eres. No sientas
lástima de ti mismo. Ámate tal y como eres. Al amarte a ti mismo tal como
eres, trascenderás aquellas cosas que han aparecido para molestarte, para
preocuparte, para causarte dolor. Todas se irán. Ya no serás consciente de
ellas. Suéltalas todas. No tengas deseos en absoluto. Sumérgete
profundamente en el Ser. No reacciones al mundo exterior o a tu cuerpo.
Todo está bien.
LO QUE ES, ES DIOS
Robert: Buenas tardes. Me alegro de estar de nuevo con ustedes.
SH: Siempre dices eso. (los estudiantes se ríen)
R: Es cierto. (risas)
Un devoto de Ramana Maharshi, que había estado con él unos veinticinco
años tuvo un hijo que murió, y él estaba desconsolado. Así que rogó tener
una audiencia con Ramana. Ahora Ramana está en su periodo de descanso
de doce a dos. Pero estuvo de acuerdo en ver a su devoto. Cuando el devoto
entró en la sala, Ramana estaba reclinado en su sofá con los ojos cerrados, y
él se puso a llorar y contarle todas sus angustias, de lo mucho que amaba a
su hijo. Y luego le preguntó a Ramana, "¿Qué es Dios?" Ramana no
respondió. Se mantuvo en silencio durante unos quince minutos. Luego abrió
los ojos y dijo en voz muy baja, "Lo que es, es Dios". Vamos a hablar de eso
esta tarde.
Lo que es, es Dios. Es como cuando alguien hace la pregunta, "¿Es el mundo
real?" El mundo, por sí mismo, es una ilusión, pero Dios, como el mundo, es
real. A medida que avanzamos nos encontramos con que nunca hubo un
Dios, así que nunca hubo un mundo. Pero digamos que, porque Dios es, el
universo es. Todo, desde el microbio más humilde a la más exuberante
galaxia, es Dios en expresión. Todo es Dios. Cada hoja, cada pieza de arcilla,
cada estrella, cada planeta no tiene por sí mismo ninguna base para su
existencia. Porque Dios es, todo lo demás es.
Eso es lo que quiso decir Ramana cuando respondió: "Lo que es, es Dios".
Estaba tratando de explicar al devoto: "Tu hijo se muere, eso es Dios. Tu hijo
vive, eso es Dios. No hay ninguna diferencia real. Sólo en tu mente".
Hacemos diferencias sólo en la mente. Si la mente se quedara en reposo,
quieta, no habría diferenciación entre la muerte y la vida. Hacemos la
diferenciación porque pensamos. Es un concepto mental que alguien muere,
y eso es malo, pero alguien vive y eso es bueno. No existe tal diferenciación.
Sólo existe Dios, y todo lo que existe, todo, es Dios. No puede haber nada
fuera de Dios. Pero entonces yo digo que Dios no existe, excepto en tu
mente. Esa es la razón por la que, en realidad, no existe ninguna cosa.
¿Seguís esto?
Mientras piensas, habrá existencia, persona, lugar y cosa, pero cuando dejas
de pensar no hay lugar para la existencia, porque no puede haber el silencio y
existencia. Todo lo que parece existir se opone al silencio. El silencio es
consciencia, la realidad absoluta, sat-chit-ananda.
El Ser (Self) existe como sí mismo, sin embargo, cuando comienzas a
modificarlo dices, "Bien, Dios existe". Dios es la primera modificación de la
consciencia, y el trabajo de Dios es crear el mundo, y después disolver el
mundo, y luego crear el mundo. ¿Quién le dio a Dios ese trabajo? ¿Henry?
Henry no lo hizo. ¿Quién lo hizo? ¿Por qué Dios querría crear mundos,
universos y luego disolverlos, y después de un período de tiempo traerlos de
vuelta a la existencia?
Sin embargo, esto es lo que leemos en todas las Escrituras. Esta información
es para el ajnani, para el hombre inmerso en la ignorancia. Hay que explicar a
este hombre cómo vino el mundo a la existencia, o no estará satisfecho. Por
lo tanto, examinas todas las modificaciones. Hay el Ser y el Ser es
consciencia. La consciencia se modifica a sí misma, y tienes a Dios. Dios se
modifica a sí mismo, y tienes existencia.
Ramana se dio cuenta de que si él explicaba esto al devoto, el devoto no lo
entendería. Si él le decía al devoto que sólo el Ser existe, y tu hijo no murió
porque él nunca nació, sería demasiado que comprender para el devoto. Por
lo tanto, en lugar de eso, dijo, "Dios es. Lo que es, es Dios". Esto hizo que el
devoto se sintiera mejor, porque se dio cuenta de que su hijo estaba en
manos de Dios, y todo está bien.
Y sin embargo, si tenemos una mente inquisitiva, nos preguntamos: "¿De
dónde vino Dios?" y "¿Por qué aparece Dios como todas estas cosas? ¿Cuál
es su propósito?" La mayoría de nosotros sabemos que no hay propósito.
Ninguna cosa existe de la forma en que aparece. Tu verdadera naturaleza es
la conciencia pura. La conciencia pura es lo universal. No hay lugar para nada
más. En otras palabras, tú no puedes tener existencia tal como parece y
conciencia pura. De lo contrario, tendrías diversificación, como la apariencia
te muestra. Hay un hermoso árbol, hay un cielo, hay flores, hay animales, hay
insectos. Si la conciencia pura, o el Ser, se contiene a sí mismo, ¿cómo puede
haber algo más? ¿De dónde vendría?
Es como el espacio. Cuando tienes una habitación llena de muebles, ¿qué
ocurre con el espacio que ocupan? Y luego sacas el mobiliario fuera de la
habitación. ¿Ha cambiado el espacio? Nada ha ocurrido con el espacio. El
espacio es el mismo tanto si la habitación está llena de muebles como si está
vacía. Y lo mismo ocurre con la realidad. La realidad existe. El Ser existe como
el Ser. Pero parece como si hubiera cosas en el universo, como si hubiera un
universo. Hay gente, hay animales, hay planetas, está el reino vegetal, el
reino mineral. Todo esto parece muy real. Por lo tanto, tienes que hacerte la
pregunta, "¿A quién se aparece esto? ¿Quién ve esto?" Sabes ya que es el yo.
El yo es el culpable. Si no fuera por el yo no habría universo, no habría Dios,
no habría creación.
Así que Ramana no podía decirle esto al devoto, porque el devoto no lo
entendería. Por lo tanto, dijo, "Lo que es, es Dios". El mundo parece existir. El
mundo, por sí mismo, nunca podría existir. Así que el siguiente paso es decir
que Dios existe como el mundo.
Pero yo os digo que Dios no existe, y no hay mundo, y nada es lo que parece.
La apariencia se llama falsa imaginación. ¿Y de quién es la culpa? Del yo,
culpa al yo. Cuando cometes un error, di que la culpa es del yo, porque no
hay errores. Parece divertido porque es verdad. Si no te identificaras con el
yo, no existiría ninguna cosa. Las cosas sólo existen porque te identificas con
tu yo.
Ahora el gran secreto es seguir al yo de vuelta a su fuente. Si realmente
sigues al yo de vuelta a su fuente no hay Dios. ¿De dónde habría venido Dios?
Aún cuando hablo de la palabra Dios, algunos de ustedes todavía están
pensando en una figura arriba en el cielo, un tipo de deidad antropomórfica.
¿Quién lo creó? Es la misma vieja pregunta. Si Dios creó el universo, ¿quién
creó a Dios? No hay una respuesta verbal, porque va más allá del
pensamiento. Sabrás la verdad sobre esta cuestión cuando aquietes tu
mente. Cuando la mente ya no está en existencia (activa) la respuesta se
revelará por sí misma, porque tú serás la respuesta. De lo contrario no hay
una respuesta. Pero te puedo asegurar que no hay tal cosa como Dios, no hay
tal cosa como la creación, y no hay tal cosa como el universo. Así que no hay
tal cosa como el mundo. Y no hay tal cosa como tú. No hay tal cosa como yo.
¿Qué queda? ¡Silencio!
(largo silencio)
Robert continúa: Me doy cuenta de que muchos de ustedes son bhaktas
(devotos), y les estoy quitando su disfrute. Les estoy quitando a su Dios al
que adoran, ya sea en forma de Buda, Krishna, Jesús, Moisés, o a quien les
guste adorar. Pero yo hablo a muchos niveles. En lo que a un Jñani se refiere
es prácticamente imposible que Dios exista, separado de ti mismo. Pero, sin
embargo, personas como Nisargadatta Maharaj, Bhagaban Ramana
Maharshi, y muchos otros Jñanis hicieron bhakti (devoción). Ramana solía
rezar a Shiva en la forma de Arunachala. Nisargadatta también oraba a Shiva.
Así que la pregunta es, ¿por qué lo hacían? Y la respuesta es, por el bien de
los demás.
Llegar a la etapa en la que Dios ya no existe más para ti es una etapa
trascendental muy alta. Yo no espero que ustedes devotos renuncien a su
adoración. Como saben, el domingo tenemos puja y tenemos canto. ¿A quién
cantamos? A Hari, a Ram, a Krishna.
Debo deciros de nuevo que siempre y cuando creas que eres el hacedor, que
eres el cuerpo y la mente no te engañes pensando que no lo eres, porque si
no es así no reaccionarías de la manera que reaccionas ante las situaciones.
Así que, mientras creas que las cosas son reales, entonces tienes que orar a
Dios, porque Dios existe para ti. Puedes llamar a Dios la ley del karma. En
realidad no existe el karma. Sin embargo, ¿cuántos de nosotros tenemos esa
realidad? Por lo tanto, lo mejor que puedes hacer es practicar las prácticas
Jñana, pero sigue haciendo tu puja. No renuncies a ella. Si estás haciendo
japa, sea cual sea la práctica que haces, continúa.
Pero practica la auto-indagación, y mientras practicas la auto-indagación te
darás cuenta de que te está pasando algo muy interesante. Te darás cuenta
de que poco a poco empiezas a abandonar tu adoración, despacio pero
seguro, hasta que llegue el día en que te conviertas en el objeto de tu
adoración. Si has estado adorando a Krishna, te verás a ti mismo como
Krishna, y así sucesivamente. Si intentas actuar como un Jñani antes de
tiempo, tendrás muchos problemas, porque desarrollarás una actitud de "Me
importa un bledo", y eso no es de lo que estamos hablando.
Te voy a dar una idea de cómo actúa un Jñani. Había una vez un Jñani que
vivía él solo en una pequeña choza en la montaña. Estaba radiante de
felicidad. Él regresaba de su paseo, y vio a unos ladrones que entraban en su
casa. Se asomó por la ventana para ver lo que se iban a llevar, y por supuesto
él no poseía nada. Había sólo una manta desgarrada en el suelo. Así que los
ladrones comenzaron a maldecir, y uno dijo al otro: "Este tipo no tiene nada
aquí. Vamos a coger la manta y nos vamos". Así que se llevaron la manta.
Al día siguiente él intuitivamente percibió que los dos ladrones fueron
capturados por la policía, por lo que se apresuró a bajar a la estación de
policía para ver qué pasaba. Y cuando el sargento le vio, dijo, "Entra. ¿Son
estos los hombres que le robaron?" Y él dijo: "Sí". Entonces el policía le
preguntó: "¿Qué se llevaron?" y él dijo: "Se llevaron mi sombrero y mi camisa
y mis pantalones y mis zapatos". Y los dos ladrones empezaron a gritar:
"¡Qué mentiroso es este hombre. Él no tenía nada. Sólo tenía una manta
desgarrada". Y el sargento dijo: "¿Es esto cierto?" El Jñani dijo: "Cuando me
pongo la manta en la cabeza se convierte en mi sombrero. Cuando la pongo
sobre mis hombros se convierte en mi camisa. Cuando la ato alrededor de mi
cintura se convierte en mis pantalones. Y cuando camino sobre ella, se
convierte en mis zapatos". Por supuesto, el sargento se rió y dijo, "Va a
presentar cargos?" y el Jñani, dijo, "No". Los dos ladrones se convirtieron en
sus discípulos.
El significado de esa historia es, porque seas un Jñani no significa que no
tengas compasión. Un verdadero Jñani tiene más amor y compasión que
cualquier otra persona, pero no está apegado a nada, y será el primero en
correr en ayuda de alguien, para ayudar a alguien. Parece una contradicción,
pero no lo es. Porque mientras el Jñani tenga un cuerpo, el cuerpo está bajo
la jurisdicción del Jñani, y se convierte en un instrumento para el bien en este
mundo. Por tanto, no puedes juzgar un Jñani, porque no tienes ni idea de lo
que es un Jñani. Puedes ver a un Jñani orar a Dios, tan ardientemente como
un bhakta, sin embargo el Jñani sabe que no hay Dios, pero lo hace por el
bien de los demás.
Así que cuando te digo que no hay Dios, y no hay universo, y no hay mundo, y
no hay personas, que sólo hay la realidad absoluta, no lo tomes demasiado
en serio. Mira de dónde vienes. Sé fiel a ti mismo. No te engañes. Sin
importar donde estés o por lo que estés pasando, si te sientas en el silencio y
practicas auto-indagación, las cosas comenzarán a moverse dentro de ti. Las
cosas comenzarán a suceder. Descubrirás que tus sentimientos cambian, tus
reacciones cambian, te vuelves menos egoísta, desarrollas benevolencia,
entiendes lo que es este universo, y estás en paz.
TÚ ERES INHUMANO
Robert: Me alegro de estar de nuevo con ustedes. Bienvenidos. Quiero que
os hagáis la pregunta, "¿Cuál es mi verdadera razón para venir aquí esta
noche? ¿Por qué he decidido venir a una reunión como esta? ¿Qué quiero
conseguir? ¿Qué estoy buscando?" Si eres verdaderamente honesto contigo
mismo, te darás cuenta de que la mayoría de la gente está interesada en
mejorar su humanidad. Quieren ser mejores seres humanos. Quieren
mejorar sus asuntos, su salud, sus finanzas, sus posiciones, su estatus. Y, por
supuesto, te das cuenta de que esta es la razón equivocada para venir aquí.
No estamos interesados en tu humanidad, ya que la premisa de esta
enseñanza es que tú eres inhumano. Tú no eres tu cuerpo, ni tu mente, ni
eres el hacedor. Así que mejorar tu humanidad es absurdo. Ustedes no están
tratando de ser mejores seres humanos. Estás tratando de olvidar que eres
un ser humano y centras tu atención en tu divinidad, en tu Ser, en el Yo-soy,
hasta que tu humanidad es trascendida y transmutada. Eso se llama
liberación o despertar, que es en realidad tu verdadera naturaleza. Entonces
eres libre.
A veces es difícil de entender, "¿Qué pasa si me estoy muriendo de una
enfermedad? ¿Qué pasa si soy pobre? ¿Qué pasa si la gente está tratando de
matarme? ¿Cómo puedo olvidarme de eso? Si yo me convierto en un auto-
realizado ¿qué le sucederá a mi cuerpo? ¿Continuará estando enfermo, o
empobrecido, o esperando ser asesinado?"Al preguntar una premisa como
esa, una pregunta como esa, estás tomando la dirección equivocada. Tú no
existes como pareces. Tú no tienes cuerpo. El cuerpo parece ser real, pero
tras una investigación encuentras que no lo es. Cuando descubres tu
realidad, tu verdadera naturaleza, el cuerpo es trascendido. Ya no es lo
mismo para ti. Puede parecer real a los demás, pero para ti ya no está ahí. Es
como el agua en el espejismo. Parece ser real, pero no lo es. En cuanto a tus
funciones corporales se refiere, van a continuar. Así es como aparecerá a los
demás. Tu cuerpo parecerá que pasa por experiencias, pero no para ti,
cuando estás despierto. Para los demás tú parecerás que eres el hacedor,
pero no para ti. No tratas de ocultarlo, o hacer creer que no tienes un
cuerpo. Ni siquiera te identificas con algo que te haga pensar que no tienes
un cuerpo. Te conviertes en ti mismo, la realidad absoluta. Eso es lo que has
sido siempre, conciencia pura, Sat-Chit-Ananda, Yo soy el que (Yo) soy. Esa es
tu verdadera naturaleza en este momento. Eso es lo que realmente eres.
Es por esto que era difícil de entender cómo es que personas como Ramana
Maharshi o Ramakrishna se estaban muriendo de cáncer. Los devotos
estaban llorando y llorando, y ambos Ramana y Ramakrishna trataron de
explicarles: "No seáis tontos. Yo no voy a ninguna parte. Estaré donde
siempre estoy. Lo que veis no es una imagen verdadera". Sin embargo, los
devotos todavía no podían entender, porque ellos le veían desde un punto de
vista humano, y por supuesto en el mundo humano, hay sufrimiento, hay
muerte, hay nacimiento, hay miseria, hay todo tipo de cosas. Y también hay
cosas hermosas. Pero todas ellas son parte de la misma maya, la misma gran
ilusión.
Por lo tanto, trata de entender esto. Todo saldrá bien. No hay absolutamente
nada de qué preocuparse. Todo está bien. Cuanto más tratas de pensar en tu
cuerpo, con el fin de mejorarlo de alguna manera, peor será, porque estás
usando tu mente para imaginar algo que tal vez no es tu karma. Cuando yo
digo: "No te preocupes por tu cuerpo", yo sé desde donde hablo. Tu cuerpo
no existe. Nunca existió. Nunca existirá. Tu verdadera naturaleza es la alegría,
el amor, la paz ilimitados. Tú no eres lo que pareces ser.
No tengas miedo. No hay nada en el universo que tenga la posibilidad de
hacerte daño. Todo está bien. Si crees en un Dios, ve a ese Dios como
omnipresente, omnisciente, omnipotente. Date cuenta de que ese Dios es tu
verdadera naturaleza, que Dios es tú, nadie más, pero no como tu ego, no
como tu cuerpo, no como tu mente, sino como tú. Tú eres eso. Comprende el
verdadero significado del Ser, la felicidad pura, la inteligencia pura, la unidad
final. Tú eres eso. Centra tu mente en Dios, dándote cuenta de que yo soy. Yo
no soy esto ni aquello, sólo yo soy. Siempre he sido y siempre seré. No reces
por las cosas. Dedica tu tiempo a identificarte con tu Ser. Rezar por las cosas
es una pérdida de tiempo. Puedes obtener cosas, pero te vas a arrepentir
después.
Esto me recuerda la historia de este hombre católico que quería 50.000
dólares para remodelar su casa. Así que se fue a su iglesia y le dijo al párroco:
"Padre, he estado viniendo a esta iglesia desde que era un niño. Ahora
necesito 50.000 dólares para remodelar mi casa. ¿Puedes por favor
ayudarme?" Y el padre le dijo: "Hijo, aquí no prestamos ni damos dinero.
Vete a casa y reza a Jesús y puede que lo consigas". Así que se fue a su casa y
se puso de rodillas y dijo: "Jesús, tengo que remodelar mi casa. Por favor,
dame 50.000 dólares". No pasó nada. Él hizo esto todos los días durante un
mes, y no pasó nada. Así que él dijo: "Jesús, voy a hacer un trato contigo. Me
quedo con 25.000 dólares. ¿Puedes hacer algo para que los tenga?" No pasó
nada. Él rezó por los 25.000 cada mes, y no pasó nada.
Así que él se enfadó. Se levantó una noche oscura y se fue a la iglesia, se coló
en ella, y robó la estatua de la Virgen María, la madre de Jesús, se la llevó a
su casa, cogió un pañuelo, y se lo ató alrededor de su boca, cogió otro
pañuelo y se lo ató a los ojos, y dijo: "OK Jesús. Si quieres ver a tu madre de
nuevo, será mejor que me des 25.000 dólares." (los estudiantes se ríen)
Esa es la manera en que rezamos.
SF: ¿Y funcionó? (risas)
R: Creemos que Dios nos va a dar regalos, presentes, si rezamos lo suficiente.
Y a veces los conseguimos, y eso es lamentable, porque entonces creemos
que para tener todo lo que necesitamos, sólo tenemos que rezar. La oración
tiene cosas buenas. Puede aumentar tu concentración, y hacerte llegar más
cerca de la deidad de tu elección, pero pedir regalos es un error, porque en
cuanto los obtengas, entonces realmente empezarán tus problemas.
Olvídate de tu cuerpo, de tus necesidades. Todo saldrá bien. Pregúntate a ti
mismo: "¿Quién tiene que hacer todas estas cosas? ¿Quién está preocupado?
¿Quién tiene miedo?" y espera. La respuesta vendrá, "Yo soy. Yo tengo
miedo. Entonces ¿cuál es la fuente del yo?" Y sigue al yo hasta su fuente,
aferrándote a él, siguiendo al yo, permaneciendo en el yo. Llegará el día
cuando finalmente despiertes y serás libre. Lo que te estoy diciendo es
simplemente esto. Haz tu vida simple. Sigue preguntando, "¿Quién soy yo?"
Cualquiera que sea tu necesidad, cualquiera que sea tu posición, cualquiera
que sea tu procedencia, no importa. No te compares con nadie más. Sigue
preguntando, "¿Quién soy yo? ¿De dónde viene este yo? ¿Cuál es su fuente?"
Sigue al yo hasta el centro del corazón espiritual, en el lado derecho de tu
pecho. Deja que se fusione.
El centro del corazón espiritual es el Ser. Es infinito. Obsérvate a ti mismo, sé
consciente de tus pensamientos. Cualquiera que sean los pensamientos que
vengan, buenos o malos, siempre pregúntate, "¿A quién le vienen?" Haz esto
durante todo el día. Date cuenta. Recuérdate a ti mismo. Cuando preguntas,
"¿A quién vienen?" observa los pensamientos que entran en tu cabeza.
Conviértete en el testigo. Luego pregúntate de nuevo, "¿A quién vienen?"
Haz lo mismo. Puedes hacer esto cuando estás meditando formalmente si
quieres, o hacerlo durante el día, todo el día, incluso cuando estás
durmiendo. Olvídate del tiempo. Olvídate del mundo. Recuerda, cuando digo,
"olvídate del mundo," no estoy diciendo que ignores tus responsabilidades.
Hay algo que se hará cargo de ellas. Hay algo que sabe cómo cuidar de tu
cuerpo, que crees que es real.
Eso es lo maravilloso de esta enseñanza, tú no tienes que preguntarte acerca
de tu cuerpo. No tienes que preocuparte de que si no haces esto y lo otro, tal
o cual, el trabajo no se realiza. Tu cuerpo va a continuar haciendo lo que ha
venido a hacer aquí. No tiene absolutamente nada que ver contigo. Deja a tu
cuerpo en paz. Siempre se hará cargo de sí mismo. Tú haz el trabajo que has
venido a hacer aquí. Que es permanecer en el Ser, la fuente, el centro
espiritual en el lado derecho de tu pecho. El yo parece haber venido de eso.
El yo parece emanar del centro espiritual. Así es como parece surgir, cuando
despiertas. Cuando estás dormido, el yo se asienta en el pecho, en tu
corazón. Cuando despiertas, se hace consciente, ¿qué sucede? Observa cómo
el yo se hace más grande. Va desde el corazón hasta el cerebro. Cuando llega
a tu cerebro te identificas con el mundo. Dices, "Tengo hambre. Tengo sed.
Llego tarde. Necesito esto. Necesito eso", sin embargo, cuando te estás
quedando dormido, esos pensamientos comienzan a abandonarte mientras
el yo se asienta de nuevo en el centro espiritual. Sé consciente de esto. Mira
lo que sucede. Observa. Descubre al yo haciendo todo eso. Esto se llama
permanecer en el yo, cuando observas al yo hacerse cada vez más fuerte
mientras avanza hacia el cerebro, y tú te vuelves mundano, y de nuevo
cuando te quedas dormido, el yo abandona tu cerebro y vuelve a bajar hasta
el centro espiritual.
Todo el secreto está en mantener al yo en el centro espiritual en todo
momento. Esto se llama liberación. Y esto sucede por preguntar, "¿Quién soy
yo?" Lo que estás diciendo en realidad es: "¿Cuál es la fuente del yo?" Has
estado viendo. Has estado observando. Has estado observando al yo que
vuelve al centro espiritual por la noche, mientras te quedas dormido, y has
estado observando al yo volver a la vida otra vez, cuando despiertas, y haces
la pregunta: "¿Qué es esto? ¿Quién le dio la vida? ¿De dónde viene? ¿Cuál es
su fuente?" y te quedas en silencio. Cuando los pensamientos vengan,
pregunta, "¿A quién vienen?" Haz esto de nuevo, una y otra vez. Un día algo
sucederá. Tu yo se fundirá en la fuente mientras estás despierto, y te
experimentarás a ti mismo como consciencia, como la conciencia pura, como
la realidad absoluta, y serás libre.
BHAKTA Y JNANA
Robert: Es bueno estar de nuevo con ustedes. Les doy la bienvenida de todo
corazón. El martes asistí al funeral de mi suegra. Así que alguien me preguntó
por qué no estaba llorando. Por lo tanto, me puse a llorar, y lloré más fuerte
que nadie. Tuvieron que ir a buscarme una toalla. Eso es lo mucho que lloré.
Y eso hizo que todo el mundo estuviera feliz. (Los estudiantes se ríen) Lloré
durante unos diez minutos. Yo no sé por qué. (Risas)
SH: Sólo de pensar en ello vas a empezar a llorar de nuevo.
R: (Risas) De alguna manera, cuando la gente me pide que haga algo, lo hago.
Sin embargo, mis sentimientos no cambian nunca. ¿Y qué sentimientos son
esos? Todo está bien. Esas palabras nunca vienen a mi mente, pero hay algo
que sabe que todo está bien.
Hay algún misterioso poder que está continuamente sintiendo. Este poder,
por supuesto, es el Sí mismo, la consciencia. Está más allá de la consciencia,
más allá del Sí mismo. Lo que se llama yo es simplemente una imagen,
superpuesta a este poder. Por tanto, yo puedo ser el cuerpo y el poder al
mismo tiempo. Así que el cuerpo puede llorar, puede reír. Puede pasar por
todo tipo de experiencias, pero nadie es afectado.
La experiencia es como una cuerda quemada. No tiene ningún valor. No se
puede hacer nada con una cuerda quemada. Si intentas tocarla, se deshace.
Así que los sentimientos y las emociones, y todo lo que este cuerpo expresa,
es como una cuerda quemada. No tiene ningún valor. No hay palabras para
explicar esto. Pero les puedo asegurar que todo se desarrolla como debe. No
importa lo que esté pasando en tu vida, o lo que parece estar sucediendo en
tu vida, créeme que todo es para tu bien último.
No hay nada en este universo que pueda hacerte daño, no importa cómo
aparecen las cosas ni lo que parecen. En primer lugar, no eres tu cuerpo. No
hay nada que pueda ser dañado. Tú no eres tu mente, así que no hay
pensamientos que puedan atraerte, ni destruirte, o repelerte. Estás más allá
de eso, estás por encima de eso.
Lo que realmente eres, lo tienes que descubrir por ti mismo. Y lo haces, por
supuesto, cuando detienes la identificación con el cuerpo, y no reaccionas a
las condiciones, eso es ser uno mismo. No lo haces conociendo palabras o
párrafos o frases. No lo haces memorizando las Escrituras y tratando de
impresionar a los demás. Lo haces siendo tú mismo. Para ser tú mismo sólo
hay que detener el proceso de pensamiento.
Siempre recuerda que son tus pensamientos los que te impiden ser tú
mismo. Cada pensamiento que viene a ti es tu enemigo. Incluso los buenos
pensamientos, porque los buenos pensamientos simplemente te están
seduciendo. Es la mente que está jugando contigo. Los buenos pensamientos
están tratando de hacerte sentir que este mundo es real, y que debes
ambicionar ciertas cosas, debes disfrutar del mundo, y tomarlo por lo que
vale. Pero entonces tienes que estar sujeto a la ley del cambio, y te viene la
desilusión porque las cosas en tu vida ya no son las mismas, después de un
tiempo.
Entonces tienes que regresar de nuevo a ti mismo y refugiarte en tu Sí
mismo. Al tomar refugio en tu Sí mismo te vuelves feliz. Al tomar refugio en
tu Sí mismo tienes paz. Al refugiarte en tu Sí mismo tienes armonía, tienes
alegría. Es un misterio para mí por qué la gente se refugia en el mundo
exterior, en una persona, lugar o cosa, cuando sabes que el mundo exterior
está sujeto a la ley del cambio, y nunca es el mismo continuamente. Así que
sea lo que sea en lo que te refugias se convierte en una decepción, ya sea
una persona, lugar o cosa.
Había una vez una chica joven que se crió en un prostíbulo. Este era su
destino, en aquel momento. No podía escapar de él. Pero ella solía rezar a
Ramana Maharshi, "Oh Señor, si he de seguir este camino, estate conmigo.
Yo no estoy rezando para cambiar mi vida, si este es mi destino. Sino que
estoy rezando para que tu fuerza y tu amor siempre estén conmigo".
Al otro lado de la calle había un supuesto Jnani (sabio iluminado), que solía
estar delante de la plaza del mercado, diciendo a todo el mundo que ellos
son la consciencia y la realidad absoluta, predicando y gritando. Esto se
prolongó durante años.
Finalmente llegó el momento en que ambos murieron y fueron delante de
Dios. Y Dios le dijo a la chica: "Tienes que volver de nuevo a la tierra, y tienes
que ser un Jnani". Y le dijo al supuesto aspirante a Jnani, "Tienes que volver a
la tierra como una serpiente". Y el hombre dijo: "¿Cómo es eso Dios? Yo he
exaltado tus virtudes a todo el mundo. Le he dicho a todas las personas que
eran la consciencia y la realidad absoluta, y me envías de vuelta como una
serpiente. ¿Qué he hecho?" Y Dios dijo: "No tienes corazón. Vienes de la
escuela del hablar. Todo lo que has hecho toda tu vida ha sido hablar, hablar,
hablar, hablar, hablar. Pero esta chica me dio su corazón. Ella se entregó a
mí. Ella no se lamentaba por su suerte. Sólo quería que yo estuviera con ella
durante sus pruebas y tribulaciones. Y le di la fuerza para seguir adelante, así
que ahora ella es libre. Pero tú todavía tienes mucho que aprender, así que
tienes que volver de nuevo como una serpiente".
Esto nos hace pensar. ¿Qué estamos haciendo realmente con nuestras vidas?
Hemos leído un montón de libros, hemos visto un montón de maestros,
hemos tenido una gran cantidad de conocimientos en la cabeza, pero
¿cuántos de nosotros hemos dado nuestro corazón a Dios? Y Dios no está
lejos. Dios es realmente el Sí mismo. Pero para ponerte en contacto con ese
Sí mismo tienes que tener mucha humildad. Sentir la gracia de Dios significa
que tienes que entregarte por completo, tener mucha humildad. Tienes que
tener la actitud, "yo no sé nada, tú eres todo". Esta clase de actitud te hará
libre.
Y sin embargo, ¿cuántos de nosotros tenemos una actitud como esta?
Muchos de nosotros pensamos en llegar a ser un Jnani, llegar a ser auto-
realizado, nos volvemos orgullosos, y en realidad te vuelves más ególatra de
lo que nunca fuiste antes. Tenemos una actitud de ser más santo que tú. Esto
nunca lo hará.
En realidad no hay diferencia entre un bhakta (devoto) y un Jnani. Uno se
entrega a Dios, y no tienen otra vida. Se da cuenta de que todo lo que hace,
es Dios quien lo está haciendo. Por lo tanto es bueno. Él nunca se queja.
Nunca piensa en sus problemas. Piensa en los demás y sus problemas, en
lugar de en los suyos propios.
Y el otro se da cuenta de que el yo es el responsable de todos sus problemas,
y de su existencia. Así que sigue el rastro del yo hasta su fuente, hasta el
corazón, y se vuelve libre. En esa etapa hay una fusión de ambos el bhakta y
el Jnani. Así que un bhakta es un Jnani y un Jnani es un bhakta.
Por lo tanto, si ves a un maestro que piensa que es mejor que cualquier otra
persona, y que parece egoísta, ten cuidado. La mayoría de los Jnanis nunca
asumen un rol docente en absoluto, y tienen muy poco que decir. Después
de todo, ¿de qué hay que hablar?
Esto es lo que yo estaba tratando de explicar el domingo. Sólo ser es
suficiente, no ser esto, ni ser aquello, simplemente ser, ser/estar en satsang.
Y ya sea que hable de un helado, o de caramelos de goma, no hay ninguna
diferencia. Las palabras en sí mismas tienen un valor porque el sonido de las
palabras son la gracia que tú sientes. Pero el significado de las palabras sólo
es interpretado por tu mente. Es por eso que todo lo que digo es tomado de
manera diferente por cada uno de ustedes, porque es filtrado a través de tu
mente, y tu consciencia y tu estado de ser se mezcla con las palabras, y las
palabras salen de acuerdo a tu forma de vida. Pero si escuchas sin la mente,
entonces obtienes el verdadero significado. En otras palabras, no le des
demasiado valor a todo lo que digo, sino que abre tu corazón para que la
porción de gracia pueda entrar, y puedas recogerla, y elevarte hacia arriba.
¿Cómo se hace esto? Sólo quedándote en silencio, deteniendo la actividad
mental. Y puedes detener la actividad mental por cualquier método que
conozcas. Si te gusta hacer pranayama, haces eso. Si te gusta practicar la
meditación Vipassana, haces eso. Si deseas observar la respiración, haces
eso. Si deseas practicar la auto-indagación, haces eso. En otras palabras,
haces lo que tienes que hacer para que tu mente pare de pensar. Vichara, la
auto-indagación, es sólo mantener tu mente sin pensar. Eso es todo lo que
es. Todas las prácticas de yoga conducen al lugar donde dejas de pensar.
Todas las religiones más elevadas hacen que tus pensamientos se centren en
un solo punto. Y cuando tu mente se detiene, te conviertes en tu Sí mismo.
Eres libre.
No hay rituales por los que tengas que pasar realmente. No tienes que
castigarte a ti mismo y tratar de deshacerte de tu sentimientos de culpa, los
samskaras, o cualquier otra cosa. Identificándote con una mente vacía, hará
el trabajo por ti. Pero la mente vacía no es la realización. Es el paso antes de
la realización. La realización no es una mente vacía. La realización no puede
ser explicada. Baste decir, que la realización está más allá de todo y de
cualquier cosa que puedas imaginar. Pero si consigues la mente vacía,
entonces estás en el camino hacia la realización. En esa etapa el gurú dentro
de ti mismo, te sumerge hacia dentro, y te despertarás a tu Sí mismo. Por lo
tanto:
Número 1: Tienes que desarrollar humildad. Tienes que abrir tu corazón a la
bondad amorosa.
Número 2: Tienes que olvidarte de ti mismo y tus problemas, como si nunca
hubieran existido, y ayudar a los demás, darte a ti mismo a los demás, porque
sólo hay un Sí mismo, y yo soy es eso.
Número 3: Tienes que dejar de citar a los maestros y de decirte a ti mismo
que yo soy Brahman, yo no soy la mente, yo soy la consciencia, por que eso
realmente infla tu ego. Tienes que dejar de compararte con nadie ni nada.
En otras palabras, no tienes que hacer nada, y eso le duele a algunos de
ustedes, porque dicen: "Después de todo lo que he aprendido durante
cincuenta años, tengo una profesión, estoy haciendo esto y estoy haciendo lo
otro. Y ahora me dices que no tengo que llegar a ser nada?" Bueno, la
consciencia (no) es nada, (no) es ninguna cosa. Lo que tú llamas Dios (no) es
nada. Así que si nada es lo suficientemente bueno para Dios, debe ser lo
suficientemente bueno para ti también.
¿No ves ahora que cuando te dices a ti mismo: "Bueno, yo nunca seré nada,
yo soy alguien. Yo he estudiado durante años, soy alguien importante", no
ves ahora que esto es lo que te detiene? Todo sabio ha llegado a un punto en
que ha tirado las Escrituras, ha tirado los libros, ha tirado su cuerpo, ha tirado
su conocimiento, y se ha tirado a sí mismo con una pequeña "s". Cuando te
deshaces de todas esas cosas, entonces te conviertes en tu Sí mismo.
¿Puedes ver ahora por qué les lleva tanto tiempo a algunas personas? Porque
están aferrándose a algo. Ellos dicen: "Yo puedo dejar de lado esto, pero no
puedo dejar de lado aquello".
No me refiero a que llegas a tal punto en que nada te importa. No significa
que tengas que renunciar a tu trabajo, o dejar a tu familia, o ir a cualquier
parte. Tienes que hacer todo esto mentalmente. Haces todo esto en tu
mente. Utilizas tu mente para hacer todas estas cosas, y entonces la mente
se vuelve hacia sí misma, y desaparece en el corazón. Así que echa un vistazo
a tu vida y ve lo que te está reteniendo. ¿A qué te estás apegando? ¿Qué
crees que es importante en este mundo?
No se pueden tener ambas cosas. No puedes mentalmente apegarte a una
persona, lugar y cosa, y despertar al mismo tiempo. Si deseas la liberación
tienes que pagar el precio, y el precio es soltar, dar todo, entregarte,
teniendo perfecta fe en que todo está bien. No trates de interpretar lo que
significa "todo está bien". Simplemente date cuenta de que todo está en su
lugar correcto, tal y como es. Eso es todo. No interpretes eso. No hay errores.
Cuando empiezas a meditar en esto, a medida que comienzas a meditar en
estas cosas, automáticamente llegas al lugar donde te darás cuenta de que el
último enemigo en marcharse es el yo. Todo ha estado apegado al yo. Pero
¿ves cuánto tiempo se necesita para llegar ahí? Tienes que hacer primero
todo lo demás.
Es por esto que es peligroso para algunas personas enseñarles sólo el Jnana
Marga, por que las personas egoístas se vuelven más egoístas. Aumenta su
ego. Tienes que tener primero humildad y pasar por todas estas cosas que
hemos hablado. Si realmente quieres hacer esto, lo harás. No vas a hacer
esto actuando, haciendo cosas, sino sentándote en silencio, y entregando tu
mente y tu cuerpo a tu Sí mismo. Yo soy se hará cargo de sí mismo. Ya ves, yo
soy es tu verdadera naturaleza. Por lo tanto no tienes que tratar de
conseguirla. Todo lo que tienes que hacer es darte cuenta de que las cosas
que te retienen, hay que abandonarlas. Todo tiene que irse, tu sistema de
creencias.
¿A qué te estás aferrando? Piensa. ¿Qué hay en tu mente que es tan fuerte?
¿El miedo? ¿Un trabajo? Todas esas cosas no tienen sentido si quieres
despertar. Aún tendrás tu trabajo. Aún harás lo que has venido a hacer aquí.
Tengo que enfatizar esto porque siempre creemos, y la pregunta que recibo
de la mayoría de ustedes es que, "¿Cómo voy a funcionar si hago lo que
dices?" Yo sigo diciendo que no tengas miedo, funcionarás. Funcionarás
mucho mejor de lo que nunca te puedas imaginar. Es difícil en este
momento, trabajando con tu ego, pensar cómo puedo funcionar sin una
mente, pero lo harás.
Aquí hay algo que no se puede explicar con palabras. Cuando llegas al estado
último, te conviertes en un humano como todos los demás. Es por eso que es
difícil saber quién es un Sabio, porque un verdadero Sabio no parece ser
diferente que tú y yo. El estado último es funcionar como todos los demás,
excepto que hay algo en el interior, hay algo que te hace comprender que
eres como un espejo, y tu cuerpo, tus asuntos, y todo lo demás en el universo
es un reflejo. Te vuelves ambos. Por fuera parece que expresas tu
humanidad, pero tú no eres humano. Y este es el estado más difícil de
explicar, ya que está más allá de las palabras. Está más allá de los
pensamientos. Está más allá del razonamiento.
No puedes ser razonable para liberarte, está más allá de toda facultad
humana. Es por eso que no se puede pensar en ello, y no se puede tratar de
explicar, y que ni siquiera se puede hablar de ello. Todo lo que se puede
hacer es hacer lo que sea que tienes que hacer para deshacerte de todas tus
cosas. Eso es todo, y todo lo demás se hará cargo de sí mismo.
Es así de simple. Las palabras lo hacen tan complicado. El hecho es que nunca
has nacido, nunca morirás, no hay ningún poder que te sostenga o mantenga.
Tú no existes de la forma en que apareces. Lo mismo es cierto para todo el
universo. No es más que un reflejo. Es una ilusión óptica, como el espejismo
en el agua, o el agua en el espejismo. Los dos son lo mismo. El agua es el
espejismo y el espejismo es el agua. Así que la apariencia es el agua, pero
cuando intentas agarrarla, agarras la arena.
Todo lo que agarras en este mundo es como la arena. Parece tan real. Y
entonces tus emociones se agarran a ello y le dan más poder, por lo que
maya se hace más fuerte y más fuerte y más fuerte, hasta que estás en un
estado tal que te lleva muchas encarnaciones deshacerte de todos los
miedos, todas las frustraciones, los pensamientos sobre el pasado, los
samskaras. Tú has hecho que estas cosas sean reales para ti, pero no existen.
Ninguna de estas cosas son reales, pero las has hecho reales. Lo has hecho
para ti mismo.
Por lo tanto, cuando abandonas tu cuerpo, parecerá que pasas a un plano
astral, y te tomarás un descanso. Te encuentras con tus parientes hace
tiempo perdidos, que no podías soportar. Y luego sigues adelante y vuelves
dentro de un cuerpo nuevo. Y continúas, y continúas, y continúas. Pero es
una mentira. Tú estás haciendo que sea verdad. Es tu verdad porque crees en
esto, y te niegas a soltarlo.
Por lo tanto el aspirante maduro del Jnana siempre trabajará con su yo. Que
es donde comienza. Le sigue el rastro al yo hasta su fuente. ¿De dónde viene
mi yo? Míralo. Obsérvalo. Observa cuando te levantas por la mañana. Te
sientes tan pacífico al principio, pero tan pronto como empiezas a pensar en
el yo, todos tus asuntos, tus problemas en el mundo, conspiran contra ti.
Pero en cuanto te des cuenta de la situación, agarra el yo, "¿De dónde viene?
¿De dónde viene realmente? Hace un momento yo estaba en paz. Hace un
momento todo iba bien, pero ahora estoy preocupado, estoy molesto, estoy
pensando en mi trabajo, mi futuro, mis finanzas, mi salud. ¿De dónde viene el
yo que piensa en estas cosas?" y síguele el rastro al yo de vuelta, de vuelta al
corazón, que es la fuente.
La gente me pregunta qué se supone que deben buscar en el corazón. Bueno,
recuerda que el corazón del que estamos hablando está en el lado derecho
del pecho, a dos dedos del centro, ese es tu corazón espiritual, esa es la
fuente. El yo sale de ahí. Así que no sigas al yo externamente, síguelo
internamente. ¿Ves la diferencia? No vayas tras el yo, porque piensa en el
mundo. Invierte el procedimiento. Quieres seguir al yo de nuevo a su fuente.
Entonces, puedes ver la fuente como una luz brillante mil veces más brillante
que el sol. Puedes imaginar al yo volviendo a esa luz, fundiéndose con la luz.
O, si eres más propenso al bhakti, devocional, puedes pensar en tu santo o
Sabio favorito, y ver tu centro del corazón como el Sabio, y al yo volviendo al
Sabio o a la luz. El Sabio absorbe tu yo. Te puedo asegurar que si practicas
esto sólo un poco, tendrás algunos resultados asombrosos.
Pero por alguna razón, la mayoría de la gente tiene que estar en un camino
espiritual durante años practicando algún tipo de yoga antes de que puedan
llegar a esa etapa en la que pueden seguir al yo de nuevo a su fuente. Sin
embargo, existen aquellas personas que no tiene por qué ser así. Ha habido
personas que no han tenido experiencia previa. Simplemente eran capaces
de ver que la fuente de su yo es el Sí mismo. Y se liberaban en ese instante.
El secreto es no permitir que el yo tome el control. ¿Cómo toma el control el
yo? Empiezas a permitir que se identifique con las cosas del mundo, y lo
haces pensando en ellas. Entonces, como ejemplo, tú te levantas por la
mañana y empiezas a pensar que tienes que ahorrar agua, tienes que pagar
el alquiler, tienes que comprar ropa nueva, y un millón de otras cosas acerca
de yo, yo, yo. Pero si sigues recordando que todas las cosas mundanas están
apegadas al yo, te vuelves introvertido, y el yo vuelve a la fuente.
Una vez que el yo vuelve a la fuente, aunque sea por unos momentos al
principio, te vuelves alegremente feliz. Tienes mucha paz y armonía. Lo
sientes inmediatamente. Al principio puede no durar mucho, pero al menos
lo tienes por unos momentos, y así puedes probar la verdad de lo que estoy
diciendo. Y algunos de ustedes me han dicho que han podido hacer esto por
unos momentos, y que sentían una alegría y una felicidad y una paz, que
nunca habían sentido antes. Estás comenzando a sentir tu Sí mismo, tu
verdadero Ser.
A medida que continúas haciendo esto todos los días, sobre todo cuando te
levantas por la mañana, esos períodos durarán cada vez más tiempo. Se
expandirán, y podrás descansar en ese espacio, que es llamado el cuarto
estado de consciencia, el intervalo entre el dormir y la vigilia. Podrás
permanecer ahí por períodos más largos de tiempo, y sentirás lo que estoy
hablando.
Sin embargo, hay algunos de ustedes que no practican nada. Si eres un
bhakta no tienes realmente que hacerlo. Todo lo que tienes que hacer es
entregarte, entregarte totalmente, lo que conduce a la misma cosa. Pero si
eres un aspirante a Jnani y quiere terminar con esto de una vez por todas,
agarra tu yo, síguelo hasta la fuente, y sé libre, total y completamente.
LA INTELIGENCIA PURA ES SILENCIO
Robert: Me alegro de estar de nuevo con ustedes. ¿Y si les dijera que ustedes
son la realidad absoluta, me creerían?
Estudiante: Sí.
R: ¿Tú lo harías? ¿Por qué? (S: Porque es la verdad.) ¿La verdad de quién? (S:
La verdad.)
Robert continúa: Es una palabra. La realidad absoluta. ¿Pero puedes
identificarte con eso? ¿Puede ser tu verdad? Desafortunadamente la mayoría
de nosotros creemos que tenemos que pasar por experiencias. Tenemos que
realizar sadhana. Tenemos que practicar disciplinas espirituales. Tenemos
que hacer todo tipo de cosas extrañas. Y luego, si Dios nos quiere, nos
convertiremos en auto-realizados. Es todo una mentira. Has sido hipnotizado
para creer en todo lo que crees, todo. Por ejemplo, si piensas que aceptas la
verdad y eso te ayuda, estás equivocado.
A modo de ejemplo, si les pregunto si el mundo es real, entonces la mayoría
de ustedes diría que no. Pero eso es ridículo, porque la inteligencia relativa
que dijo esas palabras es la misma inteligencia relativa que mantiene al
mundo unido. Como veis, las dos vienen del mismo lugar. ¿Me siguen? El
mundo es inteligencia relativa. Cuando dices que el mundo no es real estás
hablando desde la inteligencia relativa. Si supieras la respuesta, te darías
cuenta de que es el silencio. La respuesta es el silencio, la inteligencia pura.
La realidad es inteligencia pura. El mundo no tiene nada que ver con eso. Ni
tampoco tu boca, o tu cuerpo o tu mente. ¡La inteligencia pura es el silencio,
sat-chit-ananda, Para-brahman, la conciencia pura! Eso eres tú. Cuando lo
expresas y piensas en ello, no eres eso. Pero cuando lo sueltas y te vuelves
silencioso sin pensamientos, entonces te conviertes en puro ser, y no tienes
absolutamente nada que ver con el mundo. Así que el mundo es real, en la
medida en que crees que tu cuerpo es real. No puedes creer en tu cuerpo y
tu mente, y creer que el mundo es falso. Sólo cuando trasciendes tu ego,
entonces te conviertes en la inteligencia pura, que es lo que siempre has sido
de todos modos. De lo contrario, es como si el sol viajara a través de todo el
universo buscando la luz, y le preguntara a la luna, "¿Me puedes mostrar
donde está la luz?" Porque le parece que la luna tiene luz. Así que la luna
cree que tiene sabiduría. No se da cuenta que está reflejando la luz del sol. Se
cree que tiene luz propia.
Lo mismo ocurre con nosotros. Creemos que somos seres mortales vivientes.
Creemos que tenemos sustancia y nuestra mente nos dice que tenemos que
pasar por todo tipo de experiencias para aprender, para llegar a ser un súper
ser, convertirnos en un superhombre, romper el caparazón de los chakras, y
todo lo demás. Así que trabajamos toda nuestra vida tratando de lograr esto.
Al final caemos muertos. Y seguimos de nuevo. Pensando, juzgando,
manipulando, buscando, pasamos por eso una y otra vez, hasta que llega el
momento en que nos decepcionamos por todo este asunto. Y eso, amigos
míos, es lo mejor que puedes hacer. Estar decepcionado por toda la
enseñanza. Y luego la sueltas. Dejas de luchar. Dejas de tratar de lograr
cualquier cosa. Dejas de intentar ser inteligente. Simplemente te relajas. Y tu
divinidad brilla por sí misma. No hay nada que necesites. Cuando hago esta
declaración y las siguientes declaraciones, tu mente empieza a pensar.
Cuando dije que no hay nada que necesites algunos de ustedes empiezan a
pensar en las cosas que necesitan. No hay nada que tengas que llegar a ser.
No hay nadie que tengas que buscar fuera, para que te ayude.
¿Puedes aceptar que todo sucede por sí mismo? Bien, pues así es. Suena
extraño lo sé, porque te han enseñado a creer que a menos que hagas que
suceda, no va a suceder. Pero tú has sido programado. Has sido programado
desde que naciste. Y has sido programado de otras vidas. Así que todo lo que
eres ahora, es un montón de programación. Eso es todo lo que eres. Un
paquete de programas.
Eres predecible. ¿Cómo actuarás cuando ciertos incidentes sucedan delante
de ti? ¿Cómo vas a reaccionar cuando veas ciertas cosas en tu vida? Ahora
mismo puedes pensar que tienes todo bajo control, pero si vas a tu casa y te
enteras de que tu esposa se escapó con el lechero, no estarías muy feliz,
¿verdad?
Las cosas aún te controlan. Las situaciones todavía te hacen reaccionar. Todo
eso tienes que dejarlo de lado. Para llegar a ser libre tienes que estar vacío,
sin ideas preconcebidas, sin conceptos, sin juicios, sin el conocimiento
humano. Tienes que estar completamente vacío. Cuando estás vacío eres
como el espacio. El espacio aparece como nada. Sin embargo, el espacio está
lleno de energía. Hace poco leí un artículo donde los científicos iban a cultivar
alimentos en el espacio. Van a cultivar alimentos del espacio. Ya has oído
sobre el cultivo de alimentos bajo el agua. Bueno, ellos predicen que toda la
tierra y toda la masa de agua se agotará en los próximos años, entonces
tendremos que cultivar alimentos en el espacio. No me refiero en el espacio
exterior fuera de la tierra. Quiero decir en el espacio aquí. De la nada.
Lo que ustedes llaman espacio es Consciencia. Aparece como nada (no-cosa)
a ustedes debido a sus cuerpo-mente fenoménicos. Si en realidad fueras
capaz de comprender y ver en lo que estás inmerso, tu cuerpo no podría
soportarlo. Todo a tu alrededor en este momento, en diferente dimensión,
está todo lleno de algún tipo de partículas, radiaciones, electromagnetismo y
mucho más. Pero no te afecta, porque tu cuerpo-mente está hecho de esa
manera. Sin embargo, no eres tu cuerpo o tu mente. Eres la consciencia pura.
Eres el espacio. Eres el vacío, el nirvana. Entonces, ¿qué vas a hacer al
respecto? ¿Llorar? ¿Enfadarte? ¿Afectarte por las palabras o acciones de las
personas?
Parece que hay dos tipos diferentes de realización. Una de ellas es cuando
trasciendes y sigues siendo consciente de ti mismo. Estás separado de lo
universal, pero has trascendido. La otra es cuando has trascendido el cuerpo
de manera tan completa que te has convertido en omnipresente. Te has
convertido en el universo. Ya no hay yo y mío. Ya no crees en yo soy dueño
de esto, y tú no. Esto es mío. Te has convertido en el universo y
pensamientos como mío y tuyo ya no entran en tu mente. Pero en la del
primer tipo, todavía eres consciente de ti mismo como consciencia, pero no
consciencia universal, sino conciencia personal.
Puedes saber si estás llegando allí por la forma de ver las cosas. Si estás
empezando a sentir que eres como la pantalla, y que todo, todo lo que ves,
incluyendo tu cuerpo, es una superposición en la pantalla, y te sientes
radiantemente feliz por ninguna razón, sabes que has recorrido un largo
camino. Pero cuando te sientes como una de las imágenes en la pantalla, y
no te acuerdas de que eres la pantalla, entonces sigues siendo parte del
mundo.
Puede sonar extraño, pero todo, los árboles, el cielo, la luna, el sol, la gente,
tus familiares y tu cuerpo, tu mente, son todos superposiciones sobre ti
mismo. Sólo el escuchar esto debería hacerte feliz. Tú eres el Ser
imperecedero. Nunca ha habido un momento en el que hayas nacido, y
nunca habrá un momento en que desaparezcas. Tú eres eso. Tú eres ese Ser,
sin otros. Despierta. Conócete a ti mismo por lo que eres en realidad. Deja de
creer que eres un hombre o una mujer, y que pasas por ciertas experiencias.
Deja de creer que tienes que resolver tu karma y que todo lo que te sucede
es kármico. Eso es pensamiento humano. Deja de creer que Dios te castiga y
Dios te recompensa. No existe tal Dios. Despierta. Estás viviendo el sueño
mortal y te lo estás creyendo. Nada puede nunca sucederte. No hay nadie
llamado tú. Tú no existes. Ninguna cosa que puedas imaginar existe. La
realización no existe. La liberación no existe. No existe porque tienes que
pensar en ella. Y, por supuesto, todo en lo que piensas es falsa imaginación.
Sólo puedes confirmar esta verdad en el silencio.
Me doy cuenta de que sólo veo a la mayoría de ustedes alrededor de cuatro
horas por semana, y el mundo os tiene la mayor parte del tiempo. Maya es
muy fuerte. No te engañes. No existe, pero parece muy sólida. Echa un
vistazo a tus acciones esta semana y verás lo que quiero decir. Todo es maya.
Es como un mago haciendo trucos de magia contigo. Haciéndote creer que lo
falso es real, y que lo real es falso. Y tú lo aceptas. ¡Déjalo ya! Sé libre. Todo
lo que tienes que hacer es renunciar a tus pensamientos. Deja de tratar de
analizar. Quédate totalmente quieto, en silencio. No hay nadie a quien
buscar. No hay lugar a donde ir. No hay absolutamente nada que hacer.
Es demasiado simple, es por eso que no lo harás. Quieres implicarte,
¿verdad? Quieres participar en todo tipo de enseñanzas. Deseas almacenar
conocimientos en tu cabeza. ¿No puedes entender que esto es lo que te
retiene? Estás leyendo todos esos libros, yendo a todas esas enseñanzas,
acumulando todos esos conocimientos. Y te estás volviendo cada más
inteligente y más inteligente y más inteligente, y quedando atrapado en la
trampa de maya. ¿Por qué piensas que tienes que aprender un idioma
extranjero, como el sánscrito? ¿Por qué piensas que tienes que aprender la
Cábala? ¿Por qué crees que tienes que aprender todas estas diferentes
enseñanzas, el Zen, el Budismo, el Tao? ¿Qué obtienes de todo eso?
Conocimiento humano. Aprendes a dejar sin habla a todo el mundo con tu
profundo conocimiento. Pero luego cuando estás solo, te vuelves como un
niño pequeño. Te das cuenta de que estás jadeando, y sientes necesidad.
Tienes deseos. Te conviertes en un ser humano complicado.
Esta es la razón por la que en los viejos tiempos los seres se realizaban más
rápidamente. Porque no tenían papel para hacer libros. No había lápices ni
bolígrafos para escribir. No tenían el transporte que tenemos hoy en día,
para poder correr de un gurú a otro. Tenían que quedarse donde estaban y
averiguar por sí mismos. Todas las respuestas que estás buscando están
dentro de ti. No hay ningún lugar a donde tengas que ir. Todo lo que quieres
ya lo posees. Simplemente no puedes verlo porque estás muy implicado en el
ego.
Hay un sustrato de la existencia llamado consciencia. Otro nombre para esta
consciencia es felicidad, dicha. Es omnipresencia. Al comenzar a fusionarte
con ella, se convierte en ti. Es tu naturaleza real. Es auto-contenida. El
mundo, el universo, no salió de ella. Voy a repetir eso. Hay enseñanzas que te
dicen que el mundo es una modificación de la consciencia, y que tenemos
que volver a la consciencia. No hay nada a donde volver.
La consciencia (consciousness) es conciencia pura (pure awareness). Es
consciente de sí misma como realidad absoluta. El mundo es como un reflejo
en el espejo. ¿De dónde vino el reflejo? De ninguna parte, porque en realidad
no existe. No puedes tratar de agarrar la imagen en el espejo, porque agarras
el espejo. Cuando despiertas comprendes que eres el espejo y el reflejo del
mundo es como el agua en el espejismo, como la serpiente en la cuerda,
como el cielo es azul. ¿Por qué ocurre esto? No lo hace. Parece ocurrir. ¿Por
qué parece ocurrir? No lo hace. La apariencia parece ocurrir. ¿Por qué la
apariencia parece ocurrir? No lo hace. Parece que parece que parecer ocurrir.
Y podemos seguir así toda la tarde.
Es difícil para la mente humana comprender que no eres lo que pareces ser,
sin embargo, esto es exactamente lo que tenemos que hacer. Siempre que
crees que eres humano y que tienes que luchar para salir de ahí, aprendiendo
algunas técnicas de yoga, o meditación, o por cualquier otro método, tienes
un largo camino por recorrer. Ya eres eso. Eres eso que buscas. No hay nada
más. No hay técnicas reales. La razón de que Ramana Maharshi, Nisargadatta
y otros dieran técnicas se debe a que el estudiante aspirante esperaba algo.
A modo de ejemplo, si estuvieras en mi ashram y vinieras a preguntarme
todas estas preguntas estúpidas, sólo te miraría y no contestaría. Y tendrías
la respuesta. Pero como siempre hay gente nueva que tiene ciertas
preguntas, y yo sólo les veo cuatro horas a la semana, les doy todas estas
respuestas. Que no tienen ningún sentido. Y crees que has encontrado una
respuesta a tu pregunta. Pero tú no eres el preguntador, y no hay ningún sitio
a donde vaya la respuesta. Tú eres la inteligencia pura. Y como inteligencia
pura, no hay pregunta y no hay respuesta.
Entonces, ¿qué es lo que buscas? ¿Qué deseas? Tu mente debe ser un
espacio en blanco cuando te pregunto esto. Si piensas que quieres algo, o si
necesitas algo, estás cometiendo un error. No soy más que un reflejo de ti
mismo. Tú me ves como a ti mismo. Por lo tanto, lo que piensas de ti mismo
lo ves en mí. Pero cuando yo te veo, veo a mi Ser con S mayúscula. Para mí
no hay otros. Todo es el único Ser. Cuando me refiero a mí mismo, me estoy
refiriendo a la realidad absoluta y aquellos de ustedes que están listos,
porque digo que el Ser Es omnipresencia, aquellos de ustedes que están
listos se fusionan en el Ser y también se convierten en eso.
Pero no hay separación. No hay yo y tú. Sólo hay yo como tú. Yo, es decir el
Ser. Tú, es decir el Ser. Sólo hay el Ser, y nosotros somos eso. Así que
despierta. Deja de pensar en formas y medios para llegar a ser auto-
realizado. Sé libre. Todo está bien. Todo está muy bien. Todo siempre ha
estado bien. OM, shanti, shanti, shanti, OM, shanti, paz.
LIBERTAD
Robert: Buenas tardes. Les doy la bienvenida de todo corazón. El canto es
conocido por calmar la mente, por calmar los nervios, y por calmar el alma.
Esto hace que tu mente se centre en un solo punto. Cuando tu mente está
centrada de esta manera se puede practicar atma-vichara o auto-indagación.
Y el camino del Jnana se hace más fácil. Así que vamos a unirnos todos en el
canto.
[Canto]
Les doy la bienvenida de nuevo. Buena noches. Hmm.., tengo un micrófono
Zen esta noche. Ha trascendido.
Estudiante: Está ahí, pero no se ve.
Es apropiado en una ocasión como esta hablar de la libertad. Estamos
celebrando la Pascua, la Pascua y el comienzo de la primavera. Durante la
época de Moisés, él dirigió al pueblo judío fuera de la tierra de Egipto, y los
liberó. Jesús trascendió el cuerpo y fue libre. En la primavera las flores
florecen, las hojas comienzan a crecer en los árboles, todo se renueva. Así
que de nuevo, es apropiado hablar sobre la libertad.
¿Libertad de qué? Libertad de la mente, libertad del miedo, de la miseria, del
sufrimiento de cualquier tipo. Tu verdadera naturaleza es la libertad. No
estás confinado en un cuerpo, y no estás confinado en una mente. Parece lo
contrario, pero les puedo asegurar, que son totalmente libres.
Es como la historia de un hombre que fue arrojado a una mazmorra. Se
quedó allí durante muchos años. Nadie vino a verlo. Su comida era empujada
debajo de la puerta todos los días. Estuvo confinado allí durante cuarenta o
cincuenta años. Pasó el tiempo. Le creció bastante la barba y el pelo.
Un día estaba disgustado, totalmente deprimido, y se dijo: "Me voy a
suicidar, pero ¿cómo voy a hacerlo? Ya lo sé. Voy a golpear mi cabeza contra
la puerta de madera". Pero cuando tocó la puerta, ésta se abrió. La puerta
nunca había estado cerrada con llave. Salió por la puerta y nadie lo
reconoció, y fue libre. Podría haber sido libre desde el principio, pero él optó
por estar confinado por no tocar la puerta.
Esto es cierto con la mayoría de nosotros. Creemos que tenemos un
problema. Creemos que estamos limitados. Creemos que somos el cuerpo, la
mente, que somos finitos. Poco sabemos del poder que realmente tenemos.
Poco sabemos que tenemos la capacidad de trascender el universo, y ser
totalmente libres. En cambio, nos identificamos con el mundo. Nos
identificamos con las condiciones. Nos identificamos con personas, lugares y
cosas. Creemos que nacemos y vivimos tantos años, y luego morimos.
Entonces ¿cuál es el propósito de la vida? ¿Trabajar duro, sufrir, y luego dejar
todo a los hijos, y que salgan a gastarlo todo en una semana?
¿Cuál es el propósito de la vida? Te digo la verdad cuando digo que la vida no
tiene ningún propósito, porque ella es. El mundo material relativo no tiene
ningún propósito. No tiene ningún propósito porque ni siquiera existe.
Puedes decir, "Pero yo lo veo, lo siento, estoy en él", pero ¿y tú? ¿no estás tú
también en un sueño? Tú participas en el sueño. Vas a la escuela en el sueño.
Te casas con una chica de sueño o un chico de sueño. Tienes hijos de sueño.
Tienes un buen trabajo en tu sueño. Te conviertes en presidente de los
Estados Unidos en tu sueño. Te conviertes en una reina o un rey, y crees que
es real. Incluso nadie puede decirte que no lo sea.
Si yo entrara en tu sueño y te dijera, "No te identifiques con esto, sólo estás
soñando", te reirías en mi cara y dirías: "mira, puedo pellizcarte, ¿acaso lo
sentirías si esto fuera un sueño?" Y yo digo: "Sí, es un pellizco de sueño. Así
que puedo sentir un dolor de sueño". Todo tiene lugar en el sueño. Pero
todavía no lo crees porque estás dentro del sueño. Pero entonces un día te
despiertas por la mañana. Todo era un sueño.
Tal vez el mundo sea así. ¿Lo es? Como siempre digo, ¿por qué deberías
creerme? Hay métodos para descubrir esta verdad por sí mismo. A medida
que avanzamos a través de las vicisitudes de la vida tenemos todo tipo de
experiencias, algunas buenas y otras malas. Este es un mundo de dualidad.
Por cada avance hay un retroceso. Por cada arriba hay un abajo, y así
sucesivamente. Lo que esto significa es que si experimentas una cosa, tienes
que experimentar algún día lo contrario.
Esto no significa que sea en una vida determinada. Quizás puedes ver ahora
por qué algunos niños nacen en familias empobrecidas, en familias en
Camboya, Vietnam, Irak, y nunca encuentran días de paz. Mientras que otros
quizás han nacido en los Estados Unidos, en familias ricas. Nunca tienen que
trabajar un día en sus vidas. ¿Es esto buena y mala suerte? ¿Hay alguna razón
para esto?
No vivimos en un universo caprichoso. Vivimos en un universo de ley y orden.
Todo lo que eres, mereces serlo. Esto es duro decirlo. Puedes decir: "Robert,
yo no merecía ser atropellado por un coche y quedarme inválido". Tú no
sabes eso. ¿Por qué no debería sucederte? Digamos que tal vez en una
existencia anterior, atropellaste a alguien con tu coche, y esto es sólo el
karma que vuelve a ti.
Entonces el principiante en la vida espiritual pasa por este proceso, se
pregunta por qué las cosas suceden, por qué algunas personas sufren y otras
no lo hacen, por qué algunas personas enferman y otras son saludables,
algunas personas son pobres y otras son ricas, algunas personas son felices y
otras son miserables. ¿Por qué? ¿Simplemente sucede? Hay una razón para
todo. Y la razón está dentro de ti.
Pero no queremos profundizar más en ese tema. Porque, como he
mencionado antes, el mundo no tiene ningún propósito. Así que dices, "¿Es
real la reencarnación? ¿Es real el karma? ¿Naceré de nuevo cuando me
muera? ¿Existen realmente esos estados, el plano astral, el plano causal, el
plano mental?" La respuesta es, "¿Para quién existen?" Ellos existen sólo en
la medida en que crees que tú estás relacionado con tu fenómeno cuerpo-
mente. Siempre y cuando sientes que eres un cuerpo, entonces habrá
muchos cuerpos, y nunca dejarán de venir. Vendrán una y otra vez y otra vez.
Pasarás a través de las experiencias kármicas una y otra vez y otra vez. Esta
es la gran ilusión llamada maya.
Muchas personas espirituales que entienden maya, creen que sólo se refiere
al plano físico. Pero maya es el universo. El universo entero es maya, ilusión.
Parece que es real. Parece que es muy real para algunas personas. Entonces
¿cómo salir de su difícil situación? La gente todavía cree que si cambio mi
estado, si soy pobre y me hago rico, o si estoy enfermo y me vuelvo sano, si
soy miserable y soy feliz, entonces todo estará bien.
Por desgracia, no es así como funciona. Para adquirir la felicidad, la felicidad
verdadera, la felicidad pura, la felicidad para siempre ―es tu verdadera
naturaleza― tienes que trascender el mundo. Tienes que llegar a
desapegarte de este mundo. No estoy diciendo que tienes que renunciar a
nada. No estoy diciendo que tienes que ir a vivir a una cueva o vivir en un
bosque. Simplemente tienes que renunciar a todo en tu mente. Y cuando
renuncias a todo en tu mente, entonces tienes que renunciar a tu mente
también. Cuando renuncias a tu mente, ¿qué queda? La conciencia pura, la
consciencia, la realidad absoluta, esta es tu verdadera naturaleza.
Por lo cual, tú no eres tu cuerpo. Tú no eres tu mente. Tú no eres el universo.
Tú no eres el mundo. Sólo tienes que cambiar tu identificación. ¿Cómo se
hace esto? Simplemente adquiriendo el conocimiento para saber qué hacer.
Así que es el conocimiento con lo que inicias el verdadero camino espiritual.
¿Qué tipo de conocimiento? El conocimiento de darte cuenta: "Yo soy el que
soy." Yo no soy nada con lo que me asocio. Entonces, ¿quién soy yo? Esa
pregunta nunca es contestada, debido al hecho de que tú mismo eres la
respuesta. Si respondes a la pregunta, tiene que haber un hacedor, tiene que
haber un veedor que ve la pregunta, la observa, y la contesta. Mientras haces
eso, siempre es la mente o el ego el que responde a la pregunta.
Por lo tanto, inicias un procedimiento, y empiezas por la mañana, justo antes
de que despiertes. Antes de empezar a decir: "Yo estoy despierto", trata de
ver, observa en tu mente, de dónde viene el yo. Entre el despertar, y
mientras despiertas, estás en un espacio profundo de consciencia, estás en tu
verdadera naturaleza. Tan pronto como dices la palabra yo, lo estropeas. Y
no tienes que expresarlo. Automáticamente piensas, sin siquiera saberlo, yo
estoy despierto.
Tan pronto como haces eso, debes preguntarte: "¿Quién es este yo que está
despierto? ¿Es el cuerpo? ¿Quién está despierto?" Dices: "Yo he dormido". El
mismo yo que está despierto es el mismo yo que ha dormido. Y luego dices
"yo he soñado". Una vez más es el mismo yo. El yo está siempre presente.
Uno se pregunta, "¿Quién es este yo? ¿De dónde viene? ¿Cuál es su fuente?"
Te aferras al yo. La forma de aferrarse al yo es planteando la pregunta:
"¿Quién es yo?" Sé que no suena como un correcto inglés [o español en este
caso]. Eso es si te refieres al yo como un cuerpo. Preguntas, "¿Quién es yo?"
o "¿Quién soy yo?" y te quedas en silencio.
Cuando te quedas en silencio al principio, descubrirás que los pensamientos
empiezan todos a pasar por tu mente, todo tipo de pensamientos. Haces la
pregunta, "¿A quién vienen estos pensamientos?" no importa qué
pensamientos sean. Incluso si el pensamiento te dice yo soy Dios, yo soy
Brahman, yo soy el nirvana, yo soy el vacío. No hay ninguna diferencia sobre
lo que los pensamientos te dicen. Si fueras verdaderamente Brahman, si
fueras verdaderamente el nirvana, la consciencia, nunca lo expresarías. El
verdadero Sí mismo es el silencio. No se expresa.
De nuevo te preguntas, "¿A quién vienen estos pensamientos? Los
pensamientos que tratan de decirme que yo soy Brahman, que yo soy la
realidad absoluta, ¿a quién le vienen? Vienen a mí. Yo los pienso. ¿Quién es
yo? ¿De dónde viene el yo?" Esto se llama permanecer o morar en el yo.
Mientras te aferras al yo, y de nuevo, ¿cómo te aferras al yo? Preguntando,
"¿Quién es yo?" o puedes decir, "yo-yo, yo-yo". Cada vez que mencionas la
palabra yo a ti mismo, tu ego-mente se vuelve cada vez más débil, y el "yo-
yo" va profundizando cada vez más dentro de tu centro del corazón, y te
vuelves cada vez más pacífico. Puedes decir, "yo soy". No "yo soy esto" o "yo
soy aquello". Eso lo estropea. Sólo "yo soy". Yo soy es la seidad (beingness).
La seidad es la realidad absoluta. Es tu verdadera naturaleza. Cuando te
planteas esta pregunta una y otra vez, cuando permaneces en la yo-idad (I-
ness), comenzará a desaparecer. Se convertirá en el verdadero yo soy, en la
seidad. Descubrirás la dicha. Descubrirás la alegría. Descubrirás la felicidad
total.
Esta es la mejor manera en nuestro tiempo de despertar a tu auto-
realización. Este es el mejor método, el método supremo. Otros métodos son
buenos también, pero no te conducen directamente a la trascendencia. Esto
no tiene nada que ver con la meditación. No tiene nada que ver con el yoga.
Esto no tiene nada que ver con la oración. Se llama auto-indagación, atma-
vichara. Es para almas maduras, para la mente que parece ser intelectual
hasta cierto punto. Pero sin embargo, si eres demasiado intelectual, no serás
capaz de comprenderlo, porque aprenderás la teoría y palabras secas. Y
podrás recitar todas las fraseologías, pero nunca tendrás la experiencia.
Para tener la experiencia tiene que haber una entrega o rendición total al yo
soy, y esto requiere devoción, amor, bhakti, entrega total, los dos van juntos.
Al practicar la auto-indagación, también estás entregando tu cuerpo, tu
mente, tus asuntos, tu ego, todo. Un día te despertarás y serás libre. Deja
que ese momento sea hoy. Gracias.
PERMANENCE EN EL YO
Robert: Espero que no hayáis venido aquí para oírme hablar. Esa es la peor
razón que podéis tener para venir aquí. Satsang no es hablar. Satsang
significa estar, estar con el Ser. No mi ser, o tu ser, sino el único Ser. Por lo
tanto cuando vienes al Satsang estás con el Ser, o estás con Dios, siendo Dios
de nuevo tú mismo. No hay una conversación habitual ocurriendo en
Satsang, sólo unas cuantas preguntas. Todo el mundo por lo general se sienta
por ahí haciendo lo que tiene que hacer. Pero no importa lo que yo diga,
todo el mundo me mira para que suceda algo. Queréis oír una charla. Así que
voy a hablar un poco. Mi objetivo es agradar.
Una pregunta que frecuentemente me hacen por teléfono o en persona es
esta, "Robert, ¿cómo ves el mundo?" ¿Cómo se supone que veo el mundo?
Alguien me dice: "Yo sé que tú ves la consciencia, no nos ves a nosotros". Si
yo no os viera no sería capaz de funcionar. Por supuesto que os veo. Otra
persona dice, "Él ve luces brillantes e imágenes sagradas". Una vez más, si yo
viera luces brillantes e imágenes sagradas sería atropellado por un camión.
Veo exactamente lo que vosotros veis, nada. La única diferencia es la
siguiente. Yo miro el mundo y me río, porque me doy cuenta de que yo no sé,
o yo no pienso.
Me doy cuenta de que el mundo no es otro que yo mismo. El mundo es
consciencia. El mundo no es lo que parece, sino que es una superposición.
Por lo tanto un Sabio ve el mundo, pero se da cuenta de que el mundo es
Brahman, y es sólo una apariencia, mientras que la mayoría de las personas
ven el mundo y se identifican con el mundo. Por lo tanto tienen miedos,
frustraciones, dolores, disputas, guerras, la inhumanidad del hombre hacia el
hombre. Sólo porque se identifican con el mundo.
Un buen ejemplo de esto es el ejemplo del que siempre hablamos, la
serpiente y la cuerda. Esa es la superposición incondicionada, donde ves la
serpiente en lugar de la cuerda y te asustas porque la luz es tenue. Pero
cuando la luz es de nuevo más brillante sabes que es una cuerda, y que la
cuerda no puede engañarte de nuevo. Cada vez que caminas al lado de la
cuerda sabes que es una cuerda y no es una serpiente, la serpiente es el
mundo y la cuerda es la consciencia.
Pero entonces alguien dice: "Ese es un buen ejemplo, pero cuando yo veo el
mundo él no cambia para mí, como cambia para usted cuando se enciende la
luz y ve que es realmente una cuerda. El mundo sigue siendo el mismo para
mí ya sea que haya luz u oscuridad o lo que sea. ¿Cómo se explica eso?"
Así que de nuevo la respuesta es esta. Estás viendo el mundo como el agua
en el espejismo. El agua no cambia, pero la primera vez que ves el agua en el
espejismo tratas de tomarla pero lo que te encuentras es arena. Después de
eso sabes que es un espejismo, pero siempre aparece como agua. No cambia
como la cuerda en la serpiente. Siempre se ve agua. Sólo que ya no
reaccionas ante ella nunca más. Cuando caminas por el lugar donde el agua
se encuentra en el espejismo, te ríes, te das cuenta de que el agua no es real.
Y así el Sabio ve el mundo exactamente de la misma manera. El mundo ya no
engaña al sabio. Es como el agua en el espejismo. Él participa del mundo,
pero no se deja engañar por el mundo. El mundo no tiene ningún interés
para él. Porque la identificación es con el Ser, con la consciencia.
A continuación, un experto se acerca y dice: "Bueno, esos son buenos
ejemplos Robert, pero míralo de esta manera: Cuando estoy en el mundo yo
puedo agarrarte, puedo agarrar la farola, puedo conducir un coche y puedo
sentir las cosas, mientras que con el ejemplo del agua en el espejismo, no se
puede sentir el agua, ya que no existe. ¿Cómo explicas eso?"
Bueno, vamos por un momento al mundo de los sueños. En el mundo de los
sueños naces, creces, vas a la escuela, te conviertes en un médico, te casas,
tienes hijos, envejeces y mueres. Sólo que el que nace es un bebé de sueño.
Eres un bebé de sueño que crece y se hace un adolescente. Eres un médico
de sueño, y una persona de sueño que se casa. Y te casas con una chica de
sueño y tenéis niños de sueño. Y te haces viejo y mueres. Todo eso está
ocurriendo en el sueño.
Así que ya ves, en lugar de hacer todas estas preguntas estúpidas, y puedes
seguir y seguir y seguir, la auto-indagación es la forma más fácil y rápida de
romper todo este galimatías y descubrir la verdad por ti mismo. Porque ¿qué
más da lo que yo veo? ¿Qué diferencia hay en cómo veo yo las cosas? ¿Por
qué debes creerme acerca de un mundo de sueño, del agua en el espejismo,
de la serpiente en la cuerda?
"Esos son grandes ejemplos, pero yo no lo veo así", dices. "Estoy identificado
con el mundo y me duele porque el mundo me afecta", dices. "Las cosas me
afectan. Cuando veo la inhumanidad del hombre hacia el hombre, lloro.
Cuando veo una película divertida, me río. Cuando consigo lo que quiero de
la vida, soy feliz. Cuando no lo consigo, estoy triste. Por lo tanto, estos
ejemplos y todas esas cosas que me hablas, no me hacen ningún bien".
Esa es una observación inteligente. No deberías aceptar conocimientos de
segunda mano al pie de la letra. No deberías aceptar las experiencias de
cualquier persona al pie de la letra. Debes desarrollar tu propia verdad. Te
puedo decir que el mundo es Brahman, y que Brahman es la realidad
absoluta. Que la realidad absoluta es consciencia pura, y así sucesivamente.
¿Qué bien puede hacerte si estás lastimado? Hay cosas que vienen a tu vida
que te tomas muy en serio. Y no comprendes que tu cuerpo social está
experimentando su karma, y que no tiene absolutamente nada que ver
contigo. Te identificas con el condicionamiento.
Esa es la primera verdad que tienes que admitir de ti mismo. No trates de
psicoanalizarte recordando todas estas grandes verdades. Eso no va a hacerlo
por ti. Tú y yo sabemos que muchas personas han memorizado libros de
Nisargadatta, Ramana Maharshi y de otros, y que pueden recitar estos libros
hacia atrás y hacia adelante. Pero la primera persona que tiene un percance
con ellos, se enfadan. Tan pronto como se enteran de que van a perder su
trabajo, empiezan a llorar y se preocupan. Parece que los libros les hacen un
bien sólo cuando las cosas son a su manera. Entonces pueden citar los libros.
Pero tan pronto como su mundo se derrumba sobre ellos tiran los libros, y no
creen una palabra de lo que leen, hasta que las cosas empiezan a mejorar.
Entonces compran más libros. Entonces, algo les ocurre, y lanzan el libro al
otro lado de la habitación y dicen: "Esto son tonterías". Pero luego mejoran
otra vez, y salen a comprar otro libro. Y siguen así y así. Probablemente estoy
hablando de algunos de ustedes.
¿Cuándo vas a crecer? Es sólo lo que experimentas lo que te importa. No es
lo que lees. ¿Y qué si has aprendido una verdad que no has aprendido antes?
¿Y qué si dices que este maestro lo expresa de esta manera y ahora lo sabes
desde este ángulo y ese ángulo? Debo recordarte de nuevo, que conocer la
verdad intelectualmente no te va a hacer absolutamente nada. Es lo mismo
que tomar LSD, ya que sólo consigues narcotizarte. Después, de nuevo tan
pronto como algo se te presenta que no te gusta, te conviertes en un imbécil,
enojado, molesto.
¿Quieres saber si estás progresando en el sendero? ¿Cuándo fue la última vez
que te enojaste? ¿Cuándo fue la última vez que algo te importó? ¿Cuándo
fue la última vez que pensaste que el mundo te estaba haciendo daño?
¿Cuándo fue la última vez que estuviste excesivamente eufórico por algo
bueno que te había pasado? Eso demuestra que todavía estás en posesión de
tus facultades humanas. No has trascendido.
No se puedes escapar en un libro. Muchas personas, cuando están molestas y
no quieren pensar, encienden la televisión. Pero las personas que están en el
camino espiritual abren un libro espiritual. Es como encender la televisión,
excepto que están memorizando verdades espirituales. No voy a decir que
eso es mejor que la televisión. Por supuesto que es mejor que ver la
televisión. Pero de todos modos, puedes hacer eso durante 1000 años y
apenas hacer algún progreso.
¿Cómo haces progreso? Usando los libros sólo como referencia. Practicando
los métodos que comparto contigo. Practicando la auto-indagación.
Observándote a ti mismo a través de las experiencias de la vida y no
reaccionar. ¡Observa cómo te deprimes! ¡Observa cómo te enojas!. No lo
niegues, sólo observa. Y si te observas a ti mismo correctamente de esa
manera tranquila, puedes preguntarte, "¿Quién se enoja? ¿Quién se siente
deprimido?" y seguir hasta el final. Haz esto una y otra y otra vez, tantas
veces como sea necesario. Un día, la ira te dejará, las depresiones te dejarán,
tus pensamientos te dejarán. Y simplemente serás.
Hasta que eso ocurra no te engañes. Maya es muy poderosa. Maya es la
aparente realidad del mundo. Siempre y cuando creas que eres el cuerpo,
entonces el mundo será muy real para ti. Es por eso que debes trabajar en ti
mismo primero. Recuerda que tu cuerpo, así como todo el universo, es una
manifestación de tu mente. Por lo tanto, cuando la mente comienza a
disolverse, así también lo hará tu cuerpo, y lo mismo ocurre con el universo.
También recuerda que cuando todo se disuelva no ves la consciencia. Como
mencioné al principio, no vas caminando por ahí viendo el espacio vacío. Una
persona incluso me dijo que había leído en un libro en alguna parte que un
Sabio camina por ahí en una niebla y ve a las personas como niebla. ¿De
dónde sacan esas ideas?
Te recuerdo de nuevo. La única diferencia entre el Sabio y tú mismo es que tú
ves el mundo y te identificas con él. Crees que es real. Un Sabio ve el mundo
y él sabe que es una superposición sobre la consciencia. Así que él se
identifica con la consciencia. La consciencia no es una cosa. No se puede
describir. No es lo opuesto del mundo, y no es un objeto, y no hay ningún
veedor que la vea. La consciencia es otra palabra para ser. ¿Ser qué? Ser
nada.
Ahora vamos más allá del reino de la creación, donde se convierte en
inefable e indescriptible. Es por eso que sólo podemos explicarte lo que la
consciencia no es. La consciencia no es el mundo. La consciencia es
autosuficiente, realidad absoluta. Eres tú mismo cuando no te identificas con
el mundo, y que sólo le ocurre a la persona común cuando se está quedando
dormida y cuando se está despertando. En ese momento eres consciencia.
Pero la sensación te abandona casi de inmediato. Comienzas a identificarte
con el mundo. Te olvidas de la realidad.
El método para recordar es observarte a ti mismo durante todo el día.
"¿Quién cree esto? ¿A quién viene esto? ¿Quién siente esto?" una y otra vez.
Cuando dices, "¿Quién soy yo?" para algunas personas es mejor decir:
"¿Quién es yo?" la misma cosa. Lo que realmente se está haciendo es que
estás encontrando la fuente del yo. Estás buscando la fuente del yo, del yo
personal. ¿Quién soy yo? Siempre estás hablando del yo personal ¿Quién es
este yo? ¿De dónde viene? ¿De dónde surgió? Nunca respondas a esas
preguntas. Plantéate esas preguntas, pero nunca las respondas. Sigue así. No
te rindas. No busque resultados. Como es tu verdadera naturaleza, tarde o
temprano, los resultados deben presumirse por sí mismos, pero vienen sin tu
ayuda. No puedes ayudar a Dios. Dios no necesita tu ayuda. Sólo sé tú
mismo.
Es difícil ser totalmente honesto con uno mismo, sin embargo, esto es
exactamente lo que tienes que hacer. Olvídate de ser un jñani, o iluminado, o
tener la auto-realización. Tengo demasiadas peticiones así. La gente me llama
de todo el mundo y me dicen que están auto-realizados. Así que ahora yo
digo, "Bueno, ¿qué quieres que haga?" Quieren la confirmación. Así que
estaba pensando en imprimir unos certificados, y enviárselos ― Esto es para
informarle que usted está ahora auto-realizado. Enhorabuena.
Olvídate de esas cosas. Ni siquiera lo desees. Sólo haz el trabajo y te
sorprenderás. Cuanto más lo quieres, más se te escapa. Y eso es natural,
porque te estás persiguiendo a ti mismo. Estás tratando de atraparte a ti
mismo cuando ya estás atrapado. Así que cuanto más te persigues a ti
mismo, más rápido escapas de ti mismo. Deja de hacer eso.
Es la simplicidad misma. Realmente no hay nada intelectual al respecto. No
tienes que saber ciertas palabras o cierta fraseología. No tienes que
memorizar un texto determinado. Simplemente tienes que recordar el yo.
Permanece en el yo. Eso es todo lo que tienes que hacer. Permanecer en el
yo. Aférrate al yo. Todo está unido o agregado al yo, tu cuerpo, el mundo, el
universo. Cuando descubres la fuente del yo, todo lo demás se va con él,
dentro del océano de la beatitud. La beatitud es un resultado natural de tu
búsqueda.
Cuando detienes la búsqueda y te calmas, y dejas tus libros a un lado, y te
enfrentas a ti mismo y ves claramente lo que eres, eso la traerá más rápido
que cualquier otra cosa, que nunca te puedas imaginar, o nunca hagas.
No es cantando mantras. No es siendo un buen chico o un mal chico. No es
haciendo penitencia. Es simplemente mediante la observación de tu yo.
Permanece en el yo. "¿De dónde (yo) vengo?" Cuando dices eso, no estás
diciendo de dónde viene mi cuerpo. Estás diciendo de dónde "yo" vengo. Yo.
Yo es/está separado de tu cuerpo. Tu cuerpo está unido o agregado a yo. El
yo no es tu cuerpo. Yo está separado del mundo, pero el mundo está
agregado a yo. Dios está separado del mundo, pero Dios está agregado a yo.
Por lo tanto, cuando preguntas, "¿De dónde yo vengo?" algo le ocurre a tu
mente. Tu mente se vuelve más y más débil. Y cuando tu mente se vuelve
más y más débil, el yo comienza a expandirse y se convierte en
omnipresente. Entonces el yo se convierte en otra palabra para el Ser y
empiezas a darte cuenta que Yo no es otro que el Ser. Yo soy eso. Te vuelves
libre. No es difícil y no es fácil. Simplemente es.
Piensa en ti mismo por un momento. Mira qué pensamientos vienen a ti
cuando piensas en ti mismo. Algunos de ustedes están diciendo, "Tengo
hambre". Algunos de ustedes están pensando en sus necesidades. Tan
pronto como piensas acerca de ti mismo, piensas acerca de tu cuerpo. Pero
tu Ser no es tu cuerpo. Tu cuerpo es sólo un montón de carne podrida, pero
eso no eres tú. Tu eres (el) yo. Yo soy. Yo no soy esto ni aquello. Yo soy. No
hay nada más. No existe nada más que yo soy. No hay nada que decir al
respecto. No hay discursos que hacer sobre yo soy. Sólo hay yo soy. Cuando
te dices a ti mismo "yo soy", ¿qué sucede? ¿No hay una quietud que viene
sobre ti, una tranquilidad? Porque otro nombre para yo soy es el silencio.
TODO CONDUCE AL SILENCIO
Robert: Paz. Buenas tardes. Es agradable estar de nuevo con vosotros. Os
considero como mi familia espiritual. Todos somos uno, no hay diferencia.
La gente todavía me pregunta: "Robert, ¿qué ves cuando nos miras a
nosotros? ¿Ves la energía? ¿Ves la consciencia? ¿Ves un juego de luces? ¿Ves
el vacío?" Si viera alguna de esas cosas no sería capaz de funcionar. ¡Veo lo
que veis vosotros! La única diferencia es que me doy cuenta de que yo no soy
el cuerpo. Y cuando digo: "Yo no soy el cuerpo", estoy hablando del cuerpo
universal, que os contiene a vosotros. Por lo tanto, si yo no soy el cuerpo, y
veo eso, veo que vosotros tampoco sois el cuerpo.
Yo simplemente veo el mundo como imágenes superpuestas en la pantalla.
Pero siempre soy consciente de que vosotros sois imágenes. Y así es el
cuerpo, y también lo son los árboles, y el cielo y los planetas, y los animales, y
los insectos, y todo lo demás. Por alguna razón, siempre soy consciente de
eso. Soy consciente de que es como una burbuja, y la burbuja estalla, y la
realidad se expresa a sí misma como consciencia.
Por lo tanto yo te veo como tú me ves, pero yo te veo como consciencia, la
realidad. O te veo como me veo a mí mismo, como una pantalla, y todo el
universo es simplemente una superposición en la pantalla. Yo no te veo como
un ser humano. No veo esta radio, o la lámpara, o esta mesa, como una
entidad por sí misma. Yo las veo como consciencia.
Esto no quiere decir que la consciencia manifiesta estas cosas. Como siempre
he explicado, la consciencia se contiene a sí misma, y sólo se manifiesta a sí
misma. Estas cosas son como ilusiones ópticas. En realidad no existen, al
igual que los sueños en realidad no existen. En el sueño haces cosas, vuelas
desde Nueva York de regreso a California, experimentas todo tipo de cosas
en tu vida, y todo parece ser real. Pero te despiertas y la burbuja estalla.
Así que supongo que la única diferencia entre tú y yo es que yo siempre soy
consciente de eso. Si fueras siempre consciente de ello, no tendrías miedo. El
miedo sólo aparece cuando crees que el mundo es real. Cuando el mundo
resulta ser una ilusión, ¿dónde está el miedo? ¿Qué pude perturbarte en el
mundo, si sabes que el mundo no es más que un sueño?
Puedes decir: "Bueno, puede ser un sueño, pero no quiero ser herido en el
sueño. Quiero que mi sueño sea tranquilo y fácil. Quiero ser feliz y armonioso
y saludable". Si piensas en esos términos, quiere decir que no eres consciente
todavía de lo que es la consciencia. La consciencia trasciende todo eso. La
consciencia es armonía divina. Ninguna de esas cosas existen.
Me doy cuenta de que es difícil de comprender. Puede parecer que las
peores cosas les suceden a mi cuerpo, a mis asuntos, a mi vida, pero sin
embargo soy consciente de que no están sucediendo. No estoy imaginando
que no están sucediendo. No estoy reprimiéndolas. No me estoy diciendo a
mí mismo: "Robert, tienes que ver sólo lo bueno". Está más allá de todo eso.
No hay bueno. No hay malo. Es una total libertad, liberación total.
Míralo de esta manera. Tienes una idea de lo que es Dios porque Dios ha sido
grabado en tu cabeza desde que eras un niño pequeño. ¿Puedes imaginar a
Dios teniendo miedo, de algo? ¿O a Dios pasando por algún tipo de
experiencia? ¿O a Dios diciendo: "Esto es bueno, esto es malo, esto está bien,
esto está mal, prefiero tener esto que eso?" No hay dualidad en Dios.
Así que el universo es la unidad final. La unidad final es otra palabra para la
armonía divina. Está más allá de todos los conceptos y las ideas
preconcebidas. La mente humana no puede comprenderla. Baste decir que
todo está bien. Es cuando empiezas a aquietar la mente que te acercas cada
vez más a esta comprensión. Es cuando los pensamientos comienzan a
detenerse, a calmarse, que te vuelves más consciente de que todo está bien
y la realidad viene a ti por sí misma. Mientras sigas manteniendo la
identificación con el mundo y las cosas de este mundo, nunca puedes saber
la verdad acerca de ti mismo.
Y de nuevo puedes decir: "Bueno, tengo que funcionar en el mundo. Tengo
que trabajar, tengo que tener una familia, tengo que cuidar de mis
intereses". ¿Quién dice que no? Pero todo eso no tiene nada que ver contigo.
Tienes que entender que tu cuerpo cuidará de sí mismo. El sueño continuará
por sí mismo. Harás lo que sea que hayas venido a hacer a esta tierra, sin que
pienses en ello, sin que trates de hacer que algo suceda, sin que trates de
arreglar algo en este mundo. Esto es lo que quiero decir cuando digo: "Sé tú
mismo. Sólo sé tú mismo. Vive en el eterno ahora". Eso es ser tú mismo. Sé
espontáneo. Deja que el mundo se desarrolle como debe ser. No tengas
prejuicios. Mira todo de manera fresca y nueva, con asombro. Ten
veneración por toda la vida, y pregúntate, "¿Quién soy yo?" Entonces las
cosas empezarán a suceder.
Lo más cerca que puedes llegar a tener una experiencia de quietud mental,
es cantando. El canto tiene una vibración en el sistema nervioso que hace
que la mente realmente se calme. Hay muchas personas que no pueden
hacer atma-vichara, auto-indagación demasiado tiempo. Y para aquellas
personas que están practicando la auto-indagación, a veces deben tomarse
un descanso. Así que pon una cinta de cantos y cantad junto con ella para
vosotros mismos, o en voz alta, y encontraréis que profundizáis más adentro
de vosotros mismos y la mente comienza a aquietarse, tranquilizarse,
calmarse. Así que vamos a hacer eso ahora mismo, ¿de acuerdo?
(Cantando) [...]
Algunas personas me dicen que les gusta más las conversaciones que
cualquier otra cosa que hagamos. Otras personas me dicen que les gusta más
cantar. Otras personas me dicen que les gusta más las preguntas y
respuestas. Otras me dicen que les gusta más el silencio. Recordad lo que es
esto. Esto es satsang. No es una conferencia o un festival musical. Todo lo
que hacemos es importante, incluso si hablo acerca del tiempo y nada más. El
estar en satsang es lo que hace que algo tenga lugar dentro de tu consciencia
y te eleve a lo más alto.
Había una vez un hombre santo que murió y fue al cielo. Llegó a las puertas
del cielo y golpeó la puerta. Y Dios salió y dijo, "¿Qué quieres?" Y el hombre
santo dijo: "Yo soy tu siervo. He llegado". Y Dios le dijo: "Lo siento, no hay
lugar para ti aquí. Adiós", y se fue.
El hombre santo se quedó perplejo. Se sentó delante de la puerta y empezó a
reflexionar. "¿Por qué Dios no me deja entrar?" Y se quedó sentado durante
dos años pensando, "¿Por qué no podía entrar en el cielo?" Y, finalmente,
cayó en la cuenta. Así que golpeó la puerta de nuevo y Dios vino y le dijo:
"¿Quién eres tú? ¿Qué quieres?" El hombre santo dijo: "Yo soy tu siervo. He
convertido a miles de personas en tu nombre. He predicado la Biblia a
millones. He hecho buenas obras. Déjame entrar". Y Dios dijo: "Lo siento, no
me importa lo que hayas hecho, no hay lugar aquí para ti", y se fue.
Esta vez, el hombre santo estaba muy perturbado. No podía entenderlo.
"¿Por qué Dios no me ha dejado entrar? ", dijo. Así que se sentó delante de la
puerta de nuevo. Siglos pasaron. Recuerda que de todos modos estaba
muerto así que no importaba. Él reflexionaba por qué Dios no le dejaba
entrar. Entonces cayó en la cuenta. Así que de nuevo, se levantó y golpeó las
puertas del cielo. Dios salió y dijo: "¿Quién eres tú? ¿Qué quieres?" Y él dijo:
"Señor, yo soy tu humilde servidor, pero debo confesar mis pecados. He
tenido relaciones sexuales con mis devotas. He comido carne y le decía a la
gente que era vegetariano. Pero te lo confieso todo. ¿Puedo pasar ahora?"
Así que Dios lo miró y le dijo: "No me importa lo que hagas, no hay sitio para
ti". Y se fue.
De nuevo el hombre santo dijo: "¿Qué es esto? He hecho todo lo que he
podido. Voy a sentarme en esta puerta, y voy a quedarme aquí por toda la
eternidad hasta que descubra cuál es el problema". Así que se sentó durante
años y siglos, reflexionando. "Yo he confesado mis pecados a Dios. Yo he
confesado mis buenas obras a Dios. Yo quiero entrar en el cielo. Espera un
minuto, ¿quién es este yo? ¿Quién es el yo que cometió pecados? ¿Quién es
el yo que hizo buenas obras? ¿Quién es el yo que quiere entrar en el cielo?
¿Quién soy yo?" Y, de repente, se echó a reír. Cayó en la cuenta. Daba vueltas
por el suelo de la risa y se levantó y golpeó la puerta. Y Dios vino y le dijo:
"¿Quién eres tú?" Y él dijo: "Yo soy tú mismo". Y Dios abrió la puerta y dijo:
"Entra. Nunca hubo un lugar aquí para ti ni para mí."
Y así es con nosotros. Nosotros pretendemos que queremos ser auto-
realizados. No nos damos cuenta de que ya somos auto-realizados, y sólo
tenemos que dejar de creer "Yo soy el hacedor". No importa nada lo que
hayas hecho en el pasado. No importa nada si has hecho buenas obras o
malas acciones, en lo que se refiere a la auto-realización. Una vez que sabes
la verdad, eres libre. La verdad es que, no hay pasado. Nunca hubo un
pasado. El universo no tiene ningún fundamento. No hay nada que lo
mantenga unido. Por lo tanto no hay nada que hayas hecho que pueda
prohibirte la entrada en el cielo, por así decirlo.
Ahora recuerda, esto no te da licencia para salir por ahí a lastimar a la gente y
robar bancos, y hacer lo que crees que quieres hacer, ya que no importa. Eso
no es lo que estoy diciendo en absoluto.
En lo que a ti respecta, mientras creas que eres el hacedor y que eres el
fenómeno cuerpo-mente, de todo lo que hagas tendrás que responder por
ello. El señor del karma te atrapará, siempre que creas que eres un humano y
que eres el cuerpo. Porque entonces no puedes salirte con la tuya, sino que
te encuentras bajo la ley de causa y efecto, el karma, y tienes que vértelas
con el dios personal, Ishvara.
A Henry le gusta Ishvara, un buen amigo suyo.
SH: Ese es tu sueño. (risas mientras Robert continúa)
Mientras que creas que eres un humano, eres el hacedor, y eres un yo
personal, entonces hay un dios personal, y ahí es donde entra la oración.
Puedes rezar a tu dios personal, y serás ayudado. Tu dios personal se hará
cargo de ti si te entregas y te sometes a él o ella, sea cual sea tu dios
personal.
Pero en el momento en que te sometes estás renunciando a tu ego, ¿no es
así? Estás diciendo que yo no soy nada y que tú eres todo. Esto te ayuda. A
medida que sigues en esa dirección un día te despertarás al hecho de que el
dios al que has estado orando no es otro que tú mismo. Porque ¿cómo puede
este dios estar separado de ti? ¿Dónde viviría? ¿Cuál sería su naturaleza?
Empiezas a comprender, yo soy eso. Descubres la libertad en ti mismo.
Empiezas a ver que dios no está dentro de mi mismo, en realidad, yo estoy en
Dios. Lo que yo llamo Dios, es la consciencia. Yo soy consciente. Yo estoy
presente. Yo existo. Yo soy. Y no hay nada más. Comienzas a verte a ti mismo
como omnipresente. No estás ya limitado a tu cuerpo o a tu yo personal. Has
entrado en el cielo, y vives en la gloria.
Tu trabajo es evitar que la mente divague. La mente tiene que estar en tu
poder, para que deje de pensar. Para que pare de enloquecer. La mente no
es tu amiga. Te hace humano. Hace que creas que eres un cuerpo, que estás
separado. En cuanto ves que tu cuerpo es una emanación de tu mente, que
no tiene existencia en absoluto, excepto en tu mente, comienzas también a
ver que el cuerpo del universo es lo mismo que tu cuerpo. Por consiguiente
es una manifestación de la mente. Esto produce una semblanza de libertad.
La cadenas comienzan a romperse, cuando puedes ver esto. Ves el mundo y
te das cuenta de que el mundo es el Sí mismo. Yo soy ese Sí mismo. No hay
nada más.
Quieres compartir esta verdad con tus amigos, con tu familia y con tus
compañeros, pero no puedes, porque no hay palabras para describir esto.
Mires donde mires, ves la libertad. Mires donde mires, ves el amor. Todas las
trivialidades se han ido. Los prejuicios se han disipado. No tienes nada que
temer y nada por que luchar. Todo está bien.
Se presenta como una idea. ¿Alguna vez habéis visto esas caricaturas con una
bombilla brillante sobre la cabeza cuando alguien tiene una idea? Algo así te
sucede a ti. Es como si hubieras despertado de un largo sueño. En este
despertar no hay pasado y no hay futuro. Sólo hay seidad. Te has convertido
en ti mismo. No te has convertido en algo exterior o algo extraño.
Simplemente has despertado a ti mismo, y te sientes maravillosamente.
Tienes que preguntarte, "¿Quién creo realmente que soy?" Y puedes contar
la cantidad de penas o alegrías o esfuerzos humanos por los que has pasado.
Si crees que eres un humano, entonces experimentarás la felicidad humana,
la tristeza humana, pasarás por las experiencias humanas. Nunca puedes
conocer al Sí mismo de esa manera. Pero tan pronto como dejas de
reaccionar a tu bondad humana...
Hay gente que me dice: "Yo nunca he tenido un mal día en mi vida". Así que
yo les digo: "Estás igual de atascado tanto en tus días buenos como en tus
días malos. Porque la realización no es tener días buenos". Trata de entender
que la bondad humana no tiene nada que ver con esto. La bondad humana
es kármica, y cuando los patrones kármicos desaparecen experimentarás lo
contrario. Quieres ir más allá, más allá de todo entendimiento, más allá de
todo pensamiento conceptual, más allá de todos los conceptos intelectuales,
más allá de lo que es conocido por el hombre, y por supuesto eso es el
silencio.
Todo conduce al silencio. Es en el silencio que experimentas la conciencia
pura. Es en el silencio que experimentas la dicha. Es en el silencio que tú eres.
Tú no eres cualquier cosa que puedas describir. Te has convertido en la pura
Divinidad. Has despertado.
¿Por qué no despertar ahora? ¿Por qué seguir jugando? Despierta. Conoce
quién eres. Sé tú mismo. Deja al mundo solo. Una vez más, tu cuerpo, como
aparece ante ti, funcionará en el mundo. Y hará lo que vino a hacer aquí.
Pero déjalo solo. No interfieras con el proceso. No reacciones a ningún
condicionamiento. Mantén la identificación con el Sí mismo. El Sí mismo es
Yo-soy. Sólo tienes que ser consciente de que Yo-soy. Así es como te
identificas contigo mismo. Siente, "Yo-soy, Yo-soy, Yo-soy."
Si algo viene después de eso, indaga, "¿A quién ha venido esto?" Yo no soy
esto y yo no soy eso, "yo soy". Incluso si la palabra Dios viene después de Yo
soy, tu mente te está gastando una broma. Pregunta: "¿A quién viene esto?
¿La palabra Dios?" Yo soy será suficiente. Que todo lo que tienes que ser es
Yo soy. Todo lo demás es redundante, superfluo. Si tu mente te dice: "Yo soy
el cuerpo", indaga de nuevo, "¿a quién le viene esto?" Cualquiera palabras
que aparezcan en tu mente, deshazte de ellas. Escucha el silencio. Escucha el
Yo soy.
YO SOY ES BRAHMAN
Robert: ...Es interesante observar lo mucho que buscáis la auto-realización.
Cuando digo: "lo mucho que buscáis", quiero decir que la auto-realización no
es nada que haya que buscar. Pero creéis que hay que buscarla. Así que venís
aquí y esto es bueno. Lo que sea que pones como prioritario en tu vida es lo
que alcanzas tarde o temprano. Tomarte la molestia de salir a la lluvia y
conducir hasta este camino de montaña para venir aquí, demuestra que estás
interesado en tu Sí mismo.
Cuando yo tenía unos dieciséis años, vivía en el Bronx, en Nueva York y solía
ir a escuchar a Joel Goldsmith. ¿Alguien ha odio hablar de él? (um-hm) Estaba
en Manhattan. En medio del invierno tenía que tomar el tren, cambiar y
tomar un autobús. La temperatura era quizás de diecisiete grados
[¿Fahrenheit?], pero de alguna manera algo en mi corazón me hacía ir
porque quería estar allí. No especialmente para escuchar lo que tenía que
decir, porque ya sabía lo que tenía que decir. Pero yo sólo quería estar en su
compañía, con personas afines.
Es lo mismo aquí. Cuando te pones en camino para llegar al satsang,
especialmente con un tiempo inclemente que lo hace difícil. Especialmente
cuando puedes estar en una casa agradable y acogedora viendo la televisión
o bebiendo vino o lo que sea que hagas en tu casa. Te has puesto en camino
por la vida espiritual. Esto significa algo, no para mí, sino para ti mismo. Esto
significa que estás en el sendero y eso es todo lo que necesitas hacer.
Ahora tu actitud en el satsang es importante. ¿Qué clase de actitud tienes?
¿Qué esperas? Aquellos que no esperan nada consiguen todo. Si esperas que
diga algo profundo siempre te decepcionarás. Si esperas que diga un gran
discurso siempre te decepcionarás. Si esperas que dé un sermón, una vez
más te decepcionarás. Pero si no esperas nada, entonces mi nada y tu nada
se fusionan y se convierten en todo. Así que tu actitud debe ser, ninguna
actitud. Nunca debes tener una actitud y no debes esperar nada. Eso se llama
mente vacía. Cuando tu mente está vacía automáticamente tu verdadero Sí
mismo emerge y sientes una gran alegría. Sientes una gran felicidad, un gran
gozo. Comienzas a sentir la conciencia, la conciencia gozosa. Simplemente
eres consciente no de algo, eres consciente de ninguna cosa y la no cosa es
consciencia (1). Así que al venir aquí con una mente vacía sientes la
conciencia pura. En realidad no la sientes porque no puedes sentir la
conciencia pura. Te conviertes en la conciencia pura.
¿Cómo te conviertes en la conciencia pura?
Te vuelves consciente de la conciencia pura. Tú realmente no puedes
convertirte en algo. El yo personal nunca puede convertirse en la conciencia
pura. El yo personal nunca puede conocer la consciencia. Cuando viniste aquí
con una mente vacía, abandonaste el yo personal. Por lo tanto experimentas
la conciencia pura como consciencia lo que se traduce en dicha, felicidad.
Felicidad que puedes sentir. La conciencia pura, la consciencia, no puedes.
Pero para sentir la felicidad tienes que convertirte en la conciencia pura. Lo
que significa ser consciente de algo, ser consciente de la consciencia. Cuando
eres consciente de la consciencia, sin embargo, ¿de quién es la consciencia
que eres consciente? No es tuya, porque tú no existes. La consciencia existe,
pero tú no. Por lo tanto, nunca puedes decir que, "estoy experimentando la
conciencia pura", o "estoy experimentando la consciencia". No puedes decir
eso porque nunca puedo experimentar esas cosas. Por lo tanto, cuando
alguien te dice: "Creo que estoy experimentando la consciencia" Mira a esa
persona divertida porque nunca puedo experimentar la consciencia. Nunca
puedo experimentar la conciencia pura. La conciencia pura y la consciencia
simplemente son. No son esto o aquello sólo existen por sí mismas.
Ahora alguien te dice: "Bueno, en los Upanishads y los Vedas se dice: Yo soy
Brahman". Así que él dice que es Brahman. No, no lo es. Ahora escucha y
recuerda esto todo el tiempo: Las escrituras dicen: "Yo soy es Brahman". No
dicen, "Yo, el yo personal es Brahman", o "consciencia". Declaran su
verdadera confesión de que Yo-soy Es Brahman. Yo-soy es la consciencia, no
tú. Tú no existes. Pero Yo-soy, Brahman, consciencia, conciencia pura,
felicidad son todos sinónimos, ocurren al mismo tiempo.
La razón por la que hablamos de estas cosas es debido al tiempo y al espacio.
Cuando eres el cuerpo que está hablando, el tiempo y el espacio parecen
existir. Cuando el tiempo y el espacio parecen existir tienes que usar palabras
para explicar lo que quieres decir. Así que dices que tu verdadera naturaleza
es la conciencia pura. ¿Consciente de qué? Consciente de la consciencia, lo
que lleva a la felicidad o dicha, que es la realidad absoluta. Sin embargo,
estas palabras son todas sinónimas, significan lo mismo, por lo tanto una
persona realizada para hacerte entender que todas significan lo mismo se
queda en silencio.
Ahora puedes ver por qué el silencio es el último maestro. Mientras utilices
palabras te confundes a ti mismo y confundes a los demás. Pero a medida
que te vuelves silencioso el verdadero Sí mismo llega a ser dominante y el yo
personal se precipita de nuevo en el corazón. Por lo tanto, aquellos de
vosotros que habláis demasiado os dais cuenta de que sois los que están más
confusos, porque las palabras sólo confunden. Y recuerda de nuevo que
como crees que eres el cuerpo, el tiempo y el espacio existen para ti y en ese
espacio y en ese tiempo hablas con palabras. Tienes que hablar a unos y a
otros, para que algunos otros que parecen ser como tú escuchen tus palabras
y luego reaccionen. Son felices si les dices algo bonito y se enojan si les dices
algo feo y la vida sigue.
Así que la razón por la que venimos al satsang es para comprender que no
hay cuerpo, no hay mente, sólo hay el Sí mismo. El Sí mismo no puede
explicarse con palabras, sólo puede ser experimentado como ser puro. Y ese
ser es la consciencia, esa consciencia es conciencia pura, que es la realidad
absoluta que da como resultado la felicidad o dicha.
Es por eso que me oyes decir muchas veces que la primera señal de progreso
en el camino espiritual es cuando empiezas a sentir una paz profunda dentro
de ti. Esa es la felicidad de la que estoy hablando. Tal vez no la has
experimentado por completo, pero sientes una profunda paz que nunca has
sentido antes. Las cosas que solían molestarte cesan. Las personas que te
hacían enojar ya no te hacen enojar. Ellos no han cambiado, tú has crecido.
Las palabras se vuelven sin sentido. Comienzas a pasar más tiempo contigo
mismo y llegas a ser muy, muy feliz. Surge entonces la pregunta, ¿quieres
decir que si me convierto en un realizado tengo que estar conmigo mismo?
¿Tengo que ser un ermitaño? Más bien, estoy hablando de eso mentalmente.
Por ejemplo: Hubo una fiesta de cumpleaños en mi familia recientemente y
había cerca de quince-veinte personas allí. Como siempre, me siento en la
silla y observo. Y había todo tipo de ruidos y bailes y todo proseguía, pero yo
soy la paz eterna. No importaba lo que hicieran o dijeran. Yo estoy en paz. Yo
no digo, "No puedo soportar estar aquí hay demasiado ruido y tengo que
irme a estar conmigo mismo en paz". Estoy en paz donde quiera que vaya.
¿Ves la diferencia?
Aquellos de vosotros que creéis o pensáis que tiene que huir del entorno o
de ciertas personas, porque te vuelven loco, estas personas son una
bendición disfrazada. Porque te hacen ver a ti mismo.
¿Qué es lo que te hacen ver?
Te hacen ver que no estás en paz contigo mismo. ¿De verdad crees que si vas
a un monasterio o a un ashram o a una cueva estarás en paz? ¿Si no puedes
estar en paz en una fiesta? ¿No lo ves? Donde quiera que vayas tienes que
llevarte a ti mismo contigo. Y si no estás en paz donde estás, si vas a una
cueva para vivir contigo te volverás loco. ¡Tu mente te expulsará de tu
mente! (risas ) ¡Lo que es bueno!
El mundo es tu laboratorio, donde practicas sobre ti mismo. No trates de
escapar del mundo. No trates de cambiar las cosas, sino obsérvate a ti
mismo, observa lo que eres por completo. Observa las cosas que te
molestan. Observa el número de palabras que empleas durante el día. Cómo
hablas y hablas y hablas y hablas y hablas y hablas. Observa cómo reaccionas
a lo que la gente te dice.
¿Cuántos de ustedes reaccionan ante la televisión? Estas mirando un
programa y te ríes si es divertido, lloras si es triste, te enojas si hacen lo que
no te gusta, no tienes el control de ti mismo. La televisión te controla.
Conozco a una persona que enciende la televisión tan pronto como se
levanta de la cama y la apaga a eso de las doce de la noche, cuando se va a
dormir. Estas personas no pueden soportar estar solas sin que alguien les
diga algo. Porque cuando están solas y sin un televisor o sin una radio, su
mente les vuelve locas. Toda clase de pensamientos aparecen, así que
escapan mirando la televisión. Y luego, antes de apagar la televisión ya están
pensando qué van a hacer ahora. Así que van a ver una película y antes de
que acabe la película ya están pensando en lo que van a hacer cuando la
película termine. Se van a jugar a los bolos. Tienen que estar haciendo algo
todo el tiempo. No pueden estar solas porque sus pensamientos les
desconciertan.
Tienes que examinarte a ti mismo. Tienes que ver lo que eres. Tienes que
empezar a comprender que tú no eres el hacedor y llegar a aquietarte y
relajarte y estar en paz contigo mismo. La forma de que estés en paz es darte
cuenta de que yo no soy el hacedor. Yo no pedí nacer como soy. Yo no pedí
nacer de determinados padres, en un país determinado, en un momento
determinado. Yo no pedí nacer en una familia pobre o en una familia rica o
en una familia intelectual o en una familia espiritual o en una familia atea o
en una familia de agnósticos. Tú no pediste eso y sin embargo te encuentras
en una familia en particular.
Si eres lo bastante afortunado cuando llegas a la edad de la razón comienzas
a preguntar: "¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Qué estoy haciendo en este
ambiente? ¿Quién me puso aquí? ¿Cuál es mi propósito?" Mientras te haces
a ti mismo sinceramente estas preguntas, las respuestas se te revelarán y
comenzarás a comprender que todo estaba predeterminado, predestinado.
Si eres lo bastante afortunado de estar bajo la tutela de un gurú, o un Jñani
se te explicará que puede parecer que has nacido en esta familia particular
bajo ciertas circunstancias, pero en realidad eso no eres tú. Tú no eres eso.
Tú eres ilimitado. Tú eres libre. Tú eres no nacido. Tú siempre has sido y
siempre serás. Esa es tu verdadera naturaleza.
¿Te imaginas aprender estas cosas cuando eres joven? ¿Tener este tipo de
comprensión? Que a pesar de que pueda parecer que soy un cuerpo; a pesar
de que pueda parecer que estoy haciendo algo; en realidad no estoy
haciendo nada y no soy el cuerpo. Y si no eres el cuerpo y no estás haciendo
nada, ¿quién está haciendo el trabajo? Y la respuesta es, nadie. No había
nadie antes de nacer, no hay nadie que subsista y no hay nadie que
desaparezca. Y tú eres ese nadie.
Ahora que comparto esto con vosotros, ¿qué pensáis personalmente que
sois? El primer error que cometes es creer que eres el yo personal.
Identificación con el cuerpo. Ese es tu primer error. El segundo error es que
tu mente se identifica con el mundo. Y el tercer error es que tu mente y tu
cuerpo reaccionan a tu entorno.
Así que comencemos con el cuerpo. Te dices a ti mismo: "Yo existo, no hay
duda acerca de esto, yo existo. Pero, ¿quién es este yo que existe? Es el yo
personal. Sin embargo, cuando me voy a dormir no soy consciente de ese yo,
pero todavía sigo existiendo a pesar de que estoy dormido. Y cuando estoy
soñando, sueño sobre todo tipo de cosas. Sin embargo digo que yo soñé." El
yo siempre persiste para recordarte que eres el yo. Y sigues identificado con
el yo, la mayor parte de su vida.
Cuando comienzas a cuestionar, empiezas a cuestionar tu propia existencia.
"¿Cómo puedo existir como yo soy? Porque cuando era un bebé existía con
un cuerpo completamente diferente. Cuando era adolescente también
existía, pero era diferente de lo que soy hoy en día. Y al mirarme hoy existo
como yo soy ahora. Pero el yo, yo, yo, siempre parece estar presente. Por lo
tanto, ¿quién soy yo? ¿Quién soy yo realmente?" Y comienza el
interrogatorio. Te has demostrado a ti mismo que no eres tu cuerpo que ha
sido diferente en distintos momentos de tu vida. Aparecías de forma
diferente así que no puedes ser el cuerpo que parece aparentar de una
manera en cierto momento y de diferentes maneras en diferentes
momentos. ¿Soy mi mente? ¿cómo puedo ser mi mente? Mi mente es sólo
un conglomerado de pensamientos, pensamientos del pasado y
pensamientos del futuro. Así que no puedo ser mi mente. Entonces ¿qué soy
yo?
Si preguntas sinceramente algo te dirá dentro de ti mismo que si llegas a la
fuente del yo, todos tus problemas se acabarán. Entonces empiezas a pensar
en la fuente. Al pensar en la fuente piensas en nada, porque la fuente del yo
es ninguna cosa. Y empiezas a ver que el yo con el que has estado enfrentado
todos estos años tiene que tener una fuente y la fuente es ninguna cosa. Si la
fuente no es una cosa ¿cómo puede haber un yo?
Ahora empiezas a despertar y te ríes de ti mismo. Finalmente te dan cuenta,
"yo no existo, nunca he existido, no existo como consciencia, no existo como
conciencia pura, yo simplemente no existo. Pero la fuente es omnipresencia,
es la unidad final."
Entonces puedes decir: "Yo soy la fuente". Porque en ese momento te darás
cuenta cuando digas: "Yo soy", que ya no te estás refiriendo a tu cuerpo, que
no te estás refiriendo a la mente. Te refieres a Dios, a la conciencia pura, a la
consciencia, a la realidad absoluta. En ese estado ni siquiera piensas en esas
palabras. Porque como he mencionado antes esas palabras sólo existen en el
tiempo y el espacio. Y en tu realización comprendes que no hay tiempo ni
espacio. Así que no hay palabras, sólo hay la fuente y te vuelves libre y
liberado.
SEÑALES DE PROGRESO
Robert: Será mejor que tenga cuidado con lo que digo. Se están grabando
cintas. Son luego transcritas en lecciones y tengo que vigilar mi boca.
SM: Son geniales. Cada vez que las leo saco más provecho de ellas.
Robert: Om namah Shivayah. Om Shanti Om. Paz.
Realmente debería dejar que os llevéis a casa una cinta en blanco esta noche,
y no decir nada. Entonces Ed puede transcribirla y tener páginas en blanco. Y
esas páginas pueden ir por todo el mundo y no habrá nada. Y todo el mundo
estará iluminado.
Todo el mundo sigue buscando palabras. Las palabras no significan nada.
Cuando escuchas palabras realmente estás echando el poder fuera de ti. Tú
tienes todas las respuestas. Todo lo que tienes que hacer es quedarte en
silencio el tiempo suficiente y todo te será revelado. Entonces, ¿qué estoy
haciendo aquí ? Soy simplemente un espejo de ti mismo. Estoy aquí para que
puedas verte a ti mismo, tu verdadera naturaleza. No hay diferencia entre tú
y yo. ¿Qué ves? Lo que ves es lo que obtienes. Puedes ver tu propia divinidad
como el Ser, o puedes ver el yo personal que se involucra en todo tipo de
problemas. La elección es siempre tuya. Si te identificas con el mundo
sufrirás en consecuencia. Si te identificas con tu verdadera naturaleza, el Ser,
eres feliz y dichoso. Por supuesto tu verdadera naturaleza es omnipresencia,
inteligencia pura. Por consiguiente, si estás experimentando tu verdadera
naturaleza, mires donde mires ves armonía y paz, porque te estás viendo a ti
mismo.
Mucha gente todavía me pregunta: "Robert, ¿cómo puedo saber si estoy
progresando en el sendero? ¿Cómo puedo estar seguro?" Hay muchas
señales. La primera es un sensación de paz, cuando ya no eres perturbado
por las condiciones mundanas. El mundo parece continuar. Comienzas a verlo
como una imagen, una película. Empiezas a reconocer lo que realmente es el
mundo, una expresión de tu propia mente. Y cuando puedes hacer que el
mundo nunca te hará daño de nuevo, perderá su poder sobre ti.
Por supuesto, tu cuerpo es parte del mundo, y también lo es su mente. Por lo
tanto, tienes que renunciar a esos también. Cuando no hay pensamientos
para el cuerpo, no hay pensamientos para la mente, y no hay pensamientos
para el mundo, entonces la acción divina correcta tiene lugar en tu vida y
cada cosa se convierte en alegría. Todo se convierte en amor. Sin que pienses
en ello, sin deseo, sin necesidad, eres libre.
Otra manera de saber si estás progresando es que ya no eres perturbado por
ninguna condición. Es posible que pierdas tu trabajo, puedes perder a un
familiar, puedes pasar por diversas experiencias, pero no estás
decepcionado, porque puedes ver a través de la experiencia el otro lado. Y el
otro lado es el cuarto estado de consciencia, además del sueño profundo, el
sueño con sueños y la vigilia. Y en el cuarto estado de consciencia siempre
hay felicidad, porque ese es el sustrato de todo lo que ves. Una vez más la
elección es tuya. Tienes la libertad de identificarte con el mundo, o de
identificarte con el Ser. No hay nadie, no hay ninguna cosa, que pueda
hacerte daño o que te perturbe o moleste si centras la atención en Dios o el
Ser.
Sin embargo, la mayoría de la gente no entiende cómo hacer esto. ¿Cómo
enfoco mi atención en Dios?
Recordando Yo-soy. Yo-soy es el primer nombre de Dios. Cuando piensas en
Yo soy estás invocando el nombre de Dios y estás enfocando tu atención en
Dios. Por lo tanto, cuando tienes algún tipo de problema o algo te molesta, si
te sientes de mal humor, si crees que algo está mal, si la guerra te afecta, no
tienes que apagar el televisor, o cambiar tu entorno, o cambiar tus
circunstancias. Sólo tienes que girar hacia adentro e invocar el nombre de
Dios, diciendo: "Yo-soy". ¿Qué ocurre cuando haces esto? Estás realmente
diciendo, "Yo-soy la realidad absoluta, Yo-soy la conciencia pura, Yo-soy el
nirvana, la vacuidad, la unidad final, Yo soy sat-chit-ananda".
Todo esto sucede cuando dices simplemente: "Yo-soy". Es por ello que, en las
etapas iniciales, la meditación Yo-soy es muy importante, con la respiración.
Cuando estás haciendo esto estás expulsando fuera todas tus falsas nociones,
samskaras y el resto de basura, y entras en tu verdadera identidad.
Puedes saber si estás haciendo progresos por lo feliz que eres. Cuando ves
que eres feliz, sin que ninguna condición te haga feliz, entonces sabes que
algo está funcionando. Si necesitas algo o alguien para hacerte feliz, el mismo
algo o alguien puede ponerte triste. Cuando la persona que te hace feliz te
abandona te sentirás triste. Cuando la cosa de la que disfrutas te la quitan, te
molesta. Por tanto, no dependas de ninguna condición para tu felicidad. La
felicidad es tu verdadera naturaleza. Todo lo que tienes que hacer es invocar
Yo-soy, y ya estás ahí radiantemente feliz.
La gente todavía cree que si se iluminan, o despiertan a sí mismos, van a
tener que dejar de trabajar o dejar de salir, que sólo van a querer estar con
ellos mismos y que no se preocuparán por nada. Al contrario, recuerda que
tú no eres tu cuerpo. Tu cuerpo va a continuar y va a hacer lo que vino a
hacer aquí, pero no tiene nada que ver contigo.
Y eso es difícil de comprender para algunas personas. Yo no soy mi cuerpo.
Tu cuerpo es el cuerpo del mundo, y siempre que te identificas con tu cuerpo
tienes que identificarte con el mundo, porque el universo es el cuerpo de
Dios. Tú eres el microcosmos en el macrocosmos. Tienes que dejar eso o
estarás jugando en el mundo, en el universo. Puedes adquirir poderes
ocultos, puedes hacer todo tipo de cosas con los chakras, pero aún estarás
trabajando en la mente. Todas estas cosas tienen que ver con la mente. No
juegues a estos juegos. Vete más allá de eso. No hay que buscar nada.
Porque no buscando encontrarás. Y buscando perderás. Todo está planeado,
todo está predestinado, y todo está de tu parte. No hay absolutamente nada
en contra de ti.
Si realmente supieras lo que te está pasando te alegrarías. Si realmente,
realmente supieras lo que te está ocurriendo gritarías de alegría. El universo
te ama. Lo que tú llamas Dios te ama. Brahman te ama, porque tú eres eso, el
Ser. Por lo tanto su naturaleza es el amor. Cuando digo que estas cosas te
aman, estoy invirtiendo el proceso para hacerte entender que tu naturaleza
es el amor. Es tu amor el que crea el universo. Es tu amor el que ama. De lo
contrario ¿de dónde vendría? Así que para hacer comprender a la gente que
su naturaleza es el amor, les digo que el universo les ama, que Dios los ama.
Pero si piensas en ello, ¿de dónde viene el amor? ¿Hay algún poder fuera de
ti mismo que genere este amor? Por supuesto que no. Tú eres el único poder.
Tú eres el único amor. No hay nadie fuera de ti. Sin embargo tú no eres lo
que pareces ser. Deja de identificarte con las condiciones mundanas. Cada
vez que surge algo simplemente te dices a ti mismo: "Yo-soy", y el Yo-soy
iniciará el proceso por ti. El Yo soy es como un interruptor. Cada vez que te
quedes atrapado en el mundo simplemente enciende el interruptor,
diciendo: "Yo-soy", y de repente descubrirás que comienzas a perder tu
identidad y te fundes en tu propia consciencia.
Cuando digo que te fundes en tu consciencia no me refiero a que hay una
consciencia por un lado y un tú por otro. Lo que quiero decir es que
realmente despiertas a tu Ser. Despiertas a tu verdadera naturaleza. No hay
una consciencia escondida en algún lugar y tienes que ir a encontrarla. La
consciencia eres tú. Basta con dejar de pensar. Aquieta tu mente y
comenzarás a brillar. No planees las cosas. Olvídate de las metas. Olvídate de
los deseos. Simplemente trabaja en aquietar tu mente. Y a medida que te
abres, te despliegas, descubrirás que las cosas están mejorando para ti. La
vida parece más brillante, más armoniosa, más amorosa. Esto sucede por sí
mismo. Sólo tienes que ralentizar tus pensamientos.
¿Ves alguna diferencia entre esto y la psicología? No estás tratando de
resolver tus problemas. No estás tratando de averiguar por qué sucedió algo
en tu vida. Estás yendo hacia el otro lado. Estás tratando de aquietarte,
apaciguarte, sin palabras, sin pensamientos. Es entonces cuando las cosas
suceden. Tienes que decidirte en qué dirección deseas ir y darte cuenta de
que cuanto más hablador eres, menos vas a despertar, porque el habla es
parte del mundo relativo. Se te ha dado la voz para expresar el mundo
material. Cuando tu voz se calma, cuando te quedas en silencio, entonces la
realidad comienza a brillar por sí misma.
Ahora puedes ver por qué algunos Santos y Sabios se vuelven silenciosos y no
hablan durante años y años, tal vez nunca, porque se dan cuenta de que
hablar es una pérdida de tiempo. Si no me crees, piensa atrás en tu propia
vida. Desde que eras un niño, mira todas las palabras que has utilizado, todas
las palabras que han salido de tu boca. ¿Qué han hecho por ti?
Sé que algunos de ustedes estarán diciendo, "No puedo funcionar si no
hablo. Tengo que expresarme y la gente tiene que saber lo que quiero decir.
¿Cómo puedo trabajar? ¿Cómo puedo relacionarme con mi familia? ¿Cómo
puedo hacer nada si no hablo?" Por supuesto estoy hablando de la quietud
mental, del silencio mental. Mientras estoy hablando ahora con ustedes no
estoy en realidad diciendo nada, porque dentro de mí hay silencio, quietud,
vacío. Sin embargo, las palabras salen, pero no me afectan.
Esto es lo que quiero decir cuando te digo que tu cuerpo va a continuar su
trabajo por sí mismo, sin embargo tú no tienes nada que ver con él. Porque
tú me miras, y yo parezco ser un cuerpo y parece que estoy hablando, pero
no lo hago. No soy un cuerpo y no estoy hablando, pero parece estar
haciendo eso, al igual que el mundo parece ser real. El hablar y el cuerpo
forman parte del mundo relativo, eso es lo que parece. Pero a medida que te
vuelves silencioso, calmado, quieto por dentro, el mundo comienza a
desaparecer. Tu cuerpo desaparece, pero todavía lo ves, y todavía ves el
mundo. Esa es la paradoja. Yo te veo, te estoy hablando, veo mi cuerpo, sin
embargo no existen. Nada existe, pero todo sucede. No hay nadie que haga
nada, pero el hacer continúa.
Para saber de lo que estoy hablando tienes que girar hacia dentro. Tienes
que verte a ti mismo por lo que eres. Tienes que dejar de pensar que eres
Roberto, o Jaime, o Juan, o María, o cualquier otra persona, y empezar a
comprender que eres consciencia. No tienes ninguna forma. No estás
limitado. No tiene marcas distintivas. Eres la libertad total, como el aire,
como el espacio, y sin embargo eres consciente.
Recuerda que la consciencia es consciente de sí misma como realidad
absoluta. Así que cuando alguien hace una pregunta: "¿Tengo que renunciar
a mi vida para convertirme en la consciencia?" Nunca has tenido una vida a la
que renunciar. Eres la consciencia. Pero hasta que no lo experimentas por ti
mismo parecerá una tontería, un absurdo. Pero a medida que vienes al
satsang, a medida que comienzas a comprender, a invocar el Yo soy, a
practicar la auto-indagación, a hacerte consciente, a hacer todas estas cosas,
el cuerpo comienza a desvanecerse. No quiero decir que te mueras. Quiero
decir que mentalmente el cuerpo se desvanece, la mente se desvanece, sin
embargo sigues siendo tú, y apareces como humano para todas las personas
con las que te asocias. Pero ya sabes lo que eres. El miedo desaparece,
porque ¿cómo puede una ilusión hacerte daño? ¿Cómo puede el sueño
hacerte daño? No puede. Sin embargo, tienes que comprobar esto por ti
mismo.
Los mundos van y vienen. La tierra tiene millones de años de antigüedad.
Cada dos años, la ciencia nos dice que la tierra y el universo es más viejo de
lo que jamás soñamos. Ha habido muchas civilizaciones en esta tierra. Ellas
vienen y van. No somos más que otra mota de polvo en el plan universal.
Todo el trabajo que has hecho desaparecerá. La persona inteligente empieza
a ver que no hay ninguna sustancia detrás del mundo, no hay una causa real
y deja de identificarse con las cosas del mundo.
Recuerda que esto no significa que dejes de actuar. Todo ocurre primero
mentalmente. Tú te desvinculas mentalmente de todo el universo, y cuando
eso sucede la mente se desintegra por sí misma. Después de todo, la mente
es sólo un conglomerado de pensamientos sobre el pasado y preocupaciones
sobre el futuro. Eso es todo lo que es la mente.
Cuando empiezas a reconocer que el mundo es como un sueño, como una
burbuja, la mente se vuelve cada vez más débil, y un día simplemente se
disuelve. Realmente no se disuelve, ya que para empezar nunca estuvo ahí.
Sin embargo, despiertas. Lo llamamos un despertar, y te das cuenta de que
yo y mi padre somos uno. Acabas de convertirte en la unidad de toda
existencia. Ya no hay ninguna diversidad. Te has convertido en el Ser
imperecedero.
Recuerda que cuando digo "tú" me estoy refiriendo a la consciencia que es
omnipresencia. Por lo tanto, te has convertido en el Ser del universo. Todo lo
que está ocurriendo está ocurriendo dentro de ti mismo, y miras, observas,
como miras una película. La película tiene un comienzo, un desarrollo y un
final, luego te vas a casa. Así que has ampliado tu consciencia y te das cuenta
de que el mundo tiene un comienzo, un desarrollo y un final, y se ha ido. Tú
eres al mismo tiempo el mundo y eres la consciencia. Te vuelves libre.
Otra razón por la que no deberías reaccionar ante cualquier condición antes
de que esto te suceda, es porque no ves el cuadro completo. Imagina que te
despiden de tu empleo. Te sientes molesto. Has estado trabajando durante
veinticinco años y ya no tienes un puesto de trabajo. La persona promedio
podría llegar a estar muy disgustada. Pero, cuando observas, y te das cuenta,
ya sabes, como lo que mencioné el domingo pasado, estás simplemente
mirando a través del ojo de la cerradura y estás viendo limitadamente. Estás
limitado. Porque sólo puedes ver una parte a través del ojo de la cerradura, y
la parte que ves es que te despidieron de tu trabajo. Pero al expandir tu
consciencia es como abrir la puerta, y entonces ves una imagen
completamente diferente. Ves que kármicamente te mereces haber sido
despedido, no importa lo que parezca. Y a medida que avanzas hacia
adelante, si nos fijamos veremos que si hubieras permanecido en ese trabajo,
el edificio habría estallado, y habrías sido destruido físicamente. Y a medida
que sigues mirando verás que nadie muere, nadie es destruido, la vida nunca
comenzó y la vida nunca acabará. Ahora puedes ver todo el cuadro.
Es por eso que una persona que está en el camino espiritual gradualmente
comienza a expandir su consciencia y la puerta se abre cada vez más. Eres
capaz de ver más claramente. Por lo tanto no te sientes perturbado porque
las cosas no son como parecen. El resultado final es que no ocurre nada.
Nunca nada comenzó, nada continúa, y nada acabará. Tú eres simplemente
consciencia dichosa. Eres Sat-Chit-Ananda, Parabrahman. Eres un ser divino
espiritual. El agua no se puede ahogar y el fuego no se puede quemar. Nunca
has nacido. Nunca puedes morir. Tu verdadera naturaleza es el Ser, y el Ser
es el Ser de todo, y todo está bien.
EL CUARTO ESTADO DE CONSCIENCIA
Robert: Alguien me dijo la semana pasada, "Robert, diste una gran charla el
domingo, y probablemente atraerás a millones de personas". Se equivocaba
en ambos casos. En primer lugar, yo no doy charlas. Tienes que llegar a un
punto en el que estés cansado de escuchar charlas. Entonces comenzarás a
avanzar en la práctica espiritual.
Mientras desees todavía escuchar charlas tienes un largo camino que
recorrer antes de que despiertes. No es la charla lo que va a hacerlo por ti. Es
un clic que tiene lugar dentro de ti cuando estás en el estado correcto de
consciencia (1). El satsang te brinda el estado correcto de consciencia, sin
palabras, sólo ser, entonces todo sucede por sí mismo. Pero si vienes a
escuchar una charla te vuelves intelectual, conceptual... ideas, palabras y eso
causa confusión.
Entonces, ¿qué actitud debes tener? Incluso cuando me escuches hablar no
debes creer que estoy hablando. Debes abrir tu corazón y permitir que tu
verdadera naturaleza se exprese, y lo hará, si le permites que lo haga.
Y en cuanto a lo de atraer a las multitudes, no estoy interesado en atraer
multitudes. No soy ambicioso, no tengo metas, y no estoy buscando nada.
Estoy haciendo lo que he venido a hacer aquí. No lo he planeado. No he
dicho que quiero ser un maestro, en comparación con el maestro electricista,
o en comparación con un maestro del pensamiento positivo, o un filósofo o
un predicador. No soy ninguna de esas cosas. Yo no soy nada.
Quizás puedas decir que soy un espejo para ti. Lo que ves en mí es lo que
eres. Y mientras meditas en ti mismo vas a comenzar a verme como a tu Ser
(Self). Porque en verdad sólo hay un Ser. Y tú eres eso. No esperes nada, y
tendrás todo. Sé espontáneo. Preocúpate sólo del presente. Olvida el pasado
y no te preocupes por el futuro. Sé lo que eres, la realidad absoluta.
Ahora bien, ¿qué es la realidad absoluta? Es realmente el cuarto estado de
consciencia. Está el dormir, el sueño, y el estado de vigilia. Esa es una
limitación para nosotros. Pero hay un cuarto estado, que es llamado por
muchos nombres, la realidad absoluta, la conciencia pura, el nirvana, el vacío,
muchos otros nombres. La mayoría de las personas nunca llegan a ese estado
en esta vida, porque nadie les ha hablado de él. Están satisfechos con el
dormir, la vigilia y el sueño. Es como una guardería. Y hay gente que tiene
miedo de ir a otro estado porque creen que tienen que renunciar a algo.
Piensan que van a perder algo si experimentan otro estado de consciencia.
En realidad, no pierdes nada. El cuarto estado es simplemente conciencia
expandida.
Es como esto. Imagina que estás mirando a través del ojo de una cerradura y
todo lo que puedes ver a través del ojo de la cerradura es a alguien que es
asesinado por alguien más. Ves a un hombre matar a una mujer a través del
ojo de la cerradura, y todos tus conceptos giran en torno a eso. Así es como
vemos el mundo, a través del ojo de una cerradura. Vemos una parte de la
imagen. Pero digamos que abres la puerta en vez de mirar por el ojo de la
cerradura. Podrías mirar hacia la izquierda, y ver tal vez en una vida anterior
a la mujer matando al hombre. Es a la inversa. Ahora, en esta vida el hombre
está matando a la mujer, y entenderías lo que está pasando. De ahí irías
hacia adelante. Podrías mirar a la derecha y ver que los dos están juntos de
nuevo, riendo y pasando un buen rato, y te darías cuenta de que nadie ha
matado y nadie ha muerto. Es todo un juego. Podrías ver el cuadro completo.
Pero mientras estés mirando sólo a través del ojo de la cerradura vas a tener
una visión limitada de las cosas y harás juicios parciales.
Es por esto que se nos dice que no juzguemos, porque sólo tenemos una
imagen limitada. Cada cosa que ves en tu vida la estás mirando a través del
ojo de una cerradura. Cuando despiertas la puerta se abre, eso es todo.
Entonces comprendes por qué todo está sucediendo, y de dónde viene. Esta
es la razón por la cual los sabios permanecen tan tranquilos y nunca
reaccionan ante nada. No es porque no les importe. Ellos ven la imagen
completa. La puerta se ha abierto para ellos. Y ven a la persona que gana la
lotería y tiene cincuenta millones de dólares. Se lo han ganado, en algún
lugar, de alguna manera. No hay tal cosa como la suerte y no hay tal cosa
como la casualidad. Y luego ven la imagen final, cuando despiertan, y se ríen
de todo el juego. Porque nadie ha perdido nada y nadie ha ganado nada.
Es como una película. La película tiene un comienzo, un medio y un final. Y
cuando la película ha terminado ahí está la pantalla. La pantalla es la
realidad. La película es tan sólo impresiones sobre la pantalla. Todas las
impresiones tienen un principio, un medio y un final. La mayoría de la gente
pasa por la vida como una impresión. Reaccionan a todo lo que oyen, ven,
huelen, tocan y gustan. Siempre están enojados, siempre están enfadados
porque no están consiguiendo lo que quieren. Esto es mirar a través del ojo
de la cerradura.
Cuando comienzas a ir hacia adentro, cuanto te tomas tiempo para olvidarte
un poco del mundo, y comienzas a preguntarte, "¿De dónde viene el
mundo?" y empiezas a investigar dentro de ti mismo, "¿De dónde viene mi
mundo? ¿Cómo se originó?" Al comenzar a hacer esto cada día, cada día,
cada día, a medida que comienzas a cuestionarte a ti mismo, "¿Por qué he
nacido? ¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy pasando por esta experiencia?
¿Quién está pasando por esta experiencia?" cuanto más lo haces, y cuanto
menos reaccionas a tus condiciones, más pronto despertarás.
Así que despertar no es algo que tienes que buscar. Despertar no es algo que
alguien te puede dar. Despertar es tu verdadera naturaleza. Es tu verdadero
Yo. Tú ya estás despierto, pero crees que estás dormido. Crees que eres un
ser humano, que eres el hacedor. Crees que todas tus experiencias son
reales. Y entonces, si vas un poco más alto, crees que todas tus experiencias
son kármicas. Pero yo os digo: no hay karma, y no hay experiencias. Tú eres
brillante y resplandeciente tal como eres. Pero si quieres jugar al juego del
karma, puedes hacerlo. Es un juego.
Entonces, ¿de dónde viene (el karma)? Lo creaste con tu mente. Hay
personas que enseñan cursos sobre el karma, la reencarnación y que creen
que eso es todo. Así que, naturalmente, tú creas tu propio destino. Y la
broma es que sigues regresando una y otra vez, y otra, y otra, y otra, y otra
vez, teniendo todo tipo de experiencias, hasta que en un siglo a partir de
ahora, o mil millones de años a partir de ahora, te cansas de jugar el juego. Y
dices: "Espera un minuto. Me parece que estoy dando vueltas en círculo.
¿Alguna vez se acabará?" Y luego, finalmente, te preguntas, "¿Para quién es
el juego? ¿Quién cree en su humanidad? ¿Quién cree en sus experiencias ?
¿Quién es el que parece sufrir o quién es el que parece ser feliz?"
Recuerda que la felicidad humana y el sufrimiento humano son dos caras de
la misma moneda. No hay ninguna diferencia. Uno se cansa de todo el
asunto. Así que te planteas la pregunta, "¿Para quién es este karma? ¿Para
quién es este mundo? ¿Para quién es este juego? ¿Quién tiene que pasar por
estas cosas?" Pero en vez de hacer esto la mayoría de la gente va a los
psiquiatras, a los psicólogos, a los predicadores, a los sacerdotes y demás.
Nunca tienen la respuesta correcta, porque esas personas antes
mencionadas le indican cómo hacer frente a los efectos.
Uno va al médico y dice: "Me duele el brazo cuando lo muevo así". Así que, el
médico dice, "Pues no lo mueva así". Y eso es lo que todos hacemos. Estamos
buscando respuestas por medios externos, y nunca puedes obtener una
respuesta a tus problemas o cualquier cosa del mundo, porque el mundo
cambia continuamente. Una vez la respuesta puede ser de una manera y en
otro momento la respuesta puede ser de otra manera, según las
circunstancias, dependiendo del momento.
Como ejemplo, hace cincuenta años, si tenías un resfriado e ibas al médico te
extraía sangre. Te daba todo tipo de antibióticos y te daba todo lo que estaba
de moda en aquellos días. Hoy en día, si tienes un resfriado hacen otra cosa.
Todo cambia y las personas hacen lo que está de moda en el momento, pero
la verdadera respuesta está dentro de ti mismo. La solución está dentro de ti.
Sin embargo lo haces incorrectamente cuando estás tratando de resolver un
problema con otro problema, que es tu mente. No puedes utilizar tu mente
para resolver un problema, porque para empezar tu mente es la causa del
problema. Y no puedes pedir a nadie más la solución, ya que están utilizando
su mente para darte la solución de lo que ellos piensan que es correcto.
La respuesta por supuesto es conocer tu Ser (Sí mismo). Cuando enfocas la
atención en el Ser, el problema se resuelve automáticamente. ¿Cómo
enfocas tu atención en el Ser? Preguntándote "¿Qué soy yo?" o "¿Quién soy
yo?" Simplemente pregunta "¿quién soy yo?" cuando algo sucede en tu vida
que deseas cambiar. No trates de cambiar lo que te está molestando. Porque
si lo haces va a surgir en otro lugar. Ve directo a la fuente. "¿Cuál es la fuente
de mi depresión? Yo soy. Yo estoy deprimido. ¿Quién es el yo que está
deprimido? ¿De dónde viene?" Nunca respondas. Sólo ten una actitud de
escucha cuando haces la pregunta, y la respuesta viene y dices: "La depresión
viene a mí. Yo la siento. Yo la tengo". Entonces tienes que darte cuenta de
que es el "yo" quien la tiene, porque acabas de decir "yo la tengo". Así que el
"yo" tiene el problema, no tú.
Es siempre tu yo-personal el que tiene el problema. No tiene absolutamente
nada que ver contigo. Sólo la comprensión de esto, te despierta. "Yo" no es el
Ser. El yo-personal es el ego. Así que cuando dices: "Yo no me siento bien, yo
no me siento feliz, yo estoy preocupado", o cualquier otra cosa en la vida,
incluso cuando dices "yo me siento bien, yo me siento estupendamente",
sigues hablando de tu yo-personal. Y tu yo-personal es parte del mundo de la
dualidad. Por lo tanto, cuando dices "yo me siento bien por la mañana", la
primera cosa que venga que no te guste vas a decir "yo me siento mal".
Tú no quieres usar ese método. Lo que quieres decir a ti mismo es, "Esto no
tiene nada que ver conmigo. Yo se siente mal. Yo se siente bien". Esto no es
un mal inglés, es sólo para mostrarte como hablar a ti mismo. El yo está
separado de ti. Tú no tienes nada que ver con el yo. Simplemente puedes ver
que resuelve tu problema. Si lo intentas verás que tengo razón. Cuando estés
deprimido, cuando te sientas de mal humor, cuando sientas que algo está
mal, cuando te sientas enojado, o lo que sea, pregúntate "¿Quién siente
esto? Yo". Y luego te das cuenta de que, "yo no tengo (tiene) nada que ver
conmigo".
Tu perfección siempre está brillando. Tú eres la consciencia pura. Tú no eres
el yo-personal. Deja que el yo-personal tenga todos los problemas que
quiera. No tiene nada que ver contigo. Pero observa por ti mismo,
conviértete en testigo del hecho de que el yo-personal tiene el problema, y
no tú. Eso es todo lo que tienes que hacer. Sólo observa y mira,
inteligentemente, y ve de dónde viene el problema.
Entonces te preguntas, "Si el yo-personal tiene este problema y no yo, de
dónde viene el yo-personal para hacerme sentir que tengo un problema?"
Ese es el misterio. No trates de ser inteligente y responder a la pregunta,
porque es tu ego el que responde. Pregúntate: "¿De dónde viene el yo-
personal?" O puedes simplemente decir: "¿Quién soy yo ?" o "¿Qué soy yo?"
Nunca respondas, pero te darás cuenta de que algo muy interesante
comienza a suceder, cuando llegas a esa etapa. Se darás cuenta de que
comienzas a sentirte mejor y mejor y mejor, e incluso comienzas a reírte de ti
mismo.
¿Por qué? Porque vas a la fuente de tu yo-personal. Y la fuente de tu yo-
personal es la realidad absoluta, la consciencia. Lo que significa, por
supuesto, que tu yo-personal no existe. Nunca existió. Es una ilusión óptica.
Tú no tienes un yo-personal. Y si no tienes un yo-personal no tienes ninguno
de los problemas que vienen con él. Esto significa que tú no eres el fenómeno
cuerpo-mente. Tú no eres el hacedor. No eres el sufridor. No eres la persona
que crees que eres. Ya que todas estas cosas están unidas al yo-personal, y si
este yo desaparece todo desaparece con él, y tú devienes totalmente libre.
Entonces empiezas a sentir omnipresencia, porque tu verdadero Ser no es
personal. Tu verdadero Ser es el Ser del universo. Tu verdadero Ser es todo.
Todo es el Ser. Te das cuenta de que tu cuerpo es una especie de impresión
en el Ser, pero no tiene poder por sí mismo. Ni siquiera existe. El Ser existe.
La consciencia existe por sí misma y no como el cuerpo.
¿De dónde viene el cuerpo? Si el cuerpo no existe, ¿por qué lo veo?
Pregúntate a ti mismo: "¿Quién lo ve?" y volvemos de nuevo al yo-personal.
Porque la respuesta es, "yo lo veo. ¿Quién soy yo?" Has vuelto otra vez al yo-
personal.
¿No lo ves? Si el yo-personal se ha ido no hay cuerpo, no hay mente, sólo hay
consciencia. Pero siempre que creas que hay un cuerpo, hay un yo-personal.
Por consiguiente no puedes decir: "Yo soy la consciencia apareciendo como
un cuerpo". Eso es erróneo. La consciencia no aparece como ningún cuerpo.
No tiene por qué. La consciencia es siempre conciencia pura autosuficiente.
Es algo de lo que ni siquiera podemos hablar, porque no hay palabras para
describirla. Es algo que tienes que descubrir por ti mismo. Pero te puedo
decir sin lugar a dudas que no tiene nada que ver con tu cuerpo. No tiene
nada que ver con tus experiencias. No tiene nada que ver con el karma. No
tiene nada que ver con tu Dios. No tiene nada que ver con el universo. No
tiene nada que ver con la auto -realización o la liberación. Simplemente es. Y
está más allá de nuestro pensamiento finito. No hay palabras para describir
el infinito.
Basta con que te deshagas de todos tus conceptos de cuerpo, mente y yo.
Todo ocurrirá por sí mismo. Tu trabajo consiste en eliminar el concepto del
yo. Tu trabajo consiste en deshacerte de la idea de que tú eres un cuerpo, y
que eres una mente, y que eres un hacedor. Recuerda siempre, lo que parece
ser un cuerpo hará lo que tiene que hacer por sí mismo, pero no tiene nada
que ver contigo. Si sólo puedes verlo de esa manera por un día, te
sorprenderás por lo que te ocurra.
Prueba este experimento mañana. Cuando te levantes y acabes de abrir los
ojos y salgas de la cama, no pongas ninguna atención a ti mismo como un
cuerpo. En otras palabras, simplemente vuélvete totalmente consciente
(mindful), al igual que se enseña en el budismo. Obsérvate a ti mismo
levantarte de la cama. Obsérvate ir al baño. Obsérvate lavarte los dientes. Lo
que estoy tratando de decir es que tu cuerpo hará todo sin tu ayuda. Es
solamente cuando te identificas con el cuerpo, o como el cuerpo, que los
problemas comienzan. Pero si no te identificas con el cuerpo serás feliz.
Porque la felicidad es tu verdadera naturaleza. Realmente feliz. No feliz
porque algo salió de la manera que te gusta. Serás feliz-feliz por ninguna
razón. Simplemente serás feliz. No se trata de que vayas por ahí riendo todo
el tiempo, o volverte histérico. Simplemente sentirás una alegría innata. Sin
embargo tu cuerpo parecerá que se ocupa de sus propios asuntos.
Es como el ejemplo que os di del ventilador eléctrico. Cuando lo desenchufas,
las aspas todavía siguen girando. Así que cuando practicas ese experimento,
y no pones atención a tu cuerpo, lo desenchufas y observas a tu cuerpo
ocuparse de sus asuntos. Se ocupará de sus asuntos, siempre que tenga que
hacerlo, hasta que llega el momento en que se para y se cae y te deshaces de
él.
O las aspas pueden dejar de girar antes de que el cuerpo caiga, y te sumerges
totalmente en el Ser. Entonces es un juego completamente diferente. Te
conviertes en algo difícil de explicar, porque tú ya no eres el cuerpo, sin
embargo, el cuerpo aparece ahí porque la gente puede verlo. Parece que es
real. Pero tú sabes, sin sombra de duda, que no hay nadie, no hay nadie en
casa. No hay mente y no hay hacedor. Y la gente que te habla y te dice: "Pero
yo te veo haciendo. Te veo pensando y veo tu cuerpo". Así que les das el
ejemplo del ventilador eléctrico. Cuando se desenchufa, las aspas todavía
siguen girando (hasta que se paran). Así que veis que el cuerpo todavía está
funcionando. Lo que ha sucedido es que has entrado en el cuarto estado de
consciencia, más allá de la vigilia, más allá del dormir, más allá del soñar. Has
expandido tu conciencia.
Así que lo que trato de decir es esto. Tú no tienes que tener miedo de perder
algo si entras en el cuarto estado de consciencia. Algunas personas dicen que
tienen una familia y pueden pensar: "Entonces, perderé interés en mi familia,
perderé interés en mi trabajo, perderé interés por mis hijos, perderé
interés..." no funciona de esa manera. Tu cuerpo seguirá siendo el mismo
que era antes, en cuanto a las apariencias se refiere. Harás un mejor trabajo
que nunca antes en tu vida. Serás más cariñoso. Serás más amable. Tendrás
una gran compasión en lo que a tu cuerpo se refiere. Sin embargo, te darás
cuenta de que, "Yo soy el Ser. Yo soy es el Ser", es lo mismo. "Yo soy el que
(yo) soy". Quedará muy claro para ti y harás que tu vida sea simple. No
encontrarás ningún defecto. No reaccionarás. Serás simplemente el Ser, y
serás más feliz de lo que nunca lo has sido en tu vida.
Pero, de nuevo, no hay nada que tengas que abandonar. No hay nada que
tengas que perder. Algunas personas piensan que te volverás asqueado del
mundo, y que te convertirás en un ermitaño. Eso no es cierto. ¿Te das
cuenta?, para volverte asqueado del mundo, tiene que haber alguien ahí que
se vuelva asqueado. Y si no hay nadie en casa no puedes estar asqueado de
nada. Así que cualquiera que se acerca a ti y te dice: "Yo estoy iluminado y
odio el mundo. Ya no tengo nada que ver con la gente. Voy a vivir ahora por
mi cuenta"..., no puedes más que sonreírles, y darte cuenta de que están
peor de lo que estaban antes, porque todavía hay ahí un yo-personal. Ellos
dicen, "(Yo) tengo que estar solo. (Yo) tengo que escapar del mundo y (yo)
tengo que ir a vivir a la cima de una montaña".
Un ser auto-realizado puede estar en cualquier lugar. No le importa el lugar
donde vive. Puede estar en el mercado y ser tan feliz como si estuviera
viviendo en un ashram. No hay ninguna diferencia. Él está en casa en
cualquier parte que esté y siempre está lleno de alegría. Puede esta en Irak y
ser bombardeado. No le importaría. Es bombardeado, es bombardeado; no
lo es, no lo es. No hay preferencias. Todo está bien y todo se desenvuelve
como debe.
Entonces surge la pregunta: "¿Por qué tengo que pasar por todo esto para
llegar a ser auto-realizado?" Esta es realmente una pregunta ignorante.
Recuerda que tu verdadera naturaleza es luz, consciencia, sat-chit-ananda.
No estás tratando de ser auto-realizado. Simplemente quieres deshacerte de
las cosas que te dicen que no lo eres. Porque alguien te ha dicho, o has leído
en un libro, o debido a una anterior sadhana que has practicado, que para
estar liberado tienes que poner fin al sueño de maya. Y has declarado lo que
es maya, te das cuenta de que todo es ilusión, quieres que termine. Así se
pones la práctica lo primero en tu vida. Lo que sea lo primero en tu vida en
este momento es lo que eres. Piensa lo que es importante para ti y esa es tu
vida, porque lo has elegido.
Pero si quieres liberarte y despertar a tu Ser entonces negarás todo lo que
tenga que ver con el yo-personal, mentalmente. Comienza en tu mente. No
trates de cambiar las cosas físicamente. Recuerda que si tratas de cambiar las
cosas físicamente tienes que sufrir las consecuencias. Todo comienza y
termina en tu mente.
Comienza por preguntar o buscar el yo, ¿dónde se va cada noche cuando te
vas a dormir? ¿A dónde voy yo? ¿Y de dónde surge? En cuanto te despiertas,
en ese instante, no hay yo, pero en cuanto tomas consciencia de todos tus
problemas, todas tus preocupaciones, todas tus cosas del mundo, el yo se ha
despertado. Yo siento esto, yo siento lo otro, yo siento todo. ¿Dónde estaba
el yo antes de eso? ¿Adónde se fue antes de que despertaras? Y cuando te
estás quedando dormido, lo mismo. Como sabes antes de quedarte dormido,
el yo te abandona. ¿Adónde se fue? Y te quedas profundamente dormido sin
el yo. Cuando piensas en estas cosas, cuando reflexionas sobre el yo, esto es
pura meditación. Esta es la más alta meditación, seguir al yo hasta su fuente.
¿Quién necesita esas cosas mundanas? ¿Quién se siente herido cuando se
han perdido? ¿Y quién se siente feliz cuando las tienes? Observa tus apegos.
Sé consciente de lo que realmente eres. Mira lo que más te molesta, lo que
más te enoja, lo que te hace enfadar, lo que te perturba. Obsérvate a ti
mismo. Y siempre date cuenta, y te lo repito una y otra vez, y te hablaré de
ello todo el tiempo, siempre date cuenta de que lo que le está ocurriendo al
yo no eres tú. Tú no eres el yo. Eres consciencia. Eres sat-chit-ananda. Eres la
realidad absoluta, conciencia pura. Esa es tu naturaleza real y eso es lo que
eres. No eres el yo. Y la forma de descubrir tu verdadera naturaleza es
siguiendo al yo-personal hasta su fuente. Encontrar la fuente de donde surge
el yo, y encontrar la fuente donde el yo desaparece. Al practicar estas cosas
estás practicando pura meditación, y serás libre.
SENTARSE EN SILENCIO
Robert: La mayoría de vosotros ha venido aquí a oírme hablar, y yo os digo
que sentarse en silencio es más potente que cualquier palabra que nunca se
pueda oír. Si has viajado sólo para oírme hablar te vas a decepcionar, porque
yo no soy un orador, no soy un conferenciante y realmente no tengo nada
que decir. Pero sin embargo, la mayoría de vosotros funciona escuchando a
la gente hablar. Piensa en retrospectiva. ¿Cuántos maestros has escuchado
durante tu vida? Literalmente cientos. ¿Cuántos libros has leído, y dónde
estás? ¡Aquí!
Si las charlas y los libros te hubieran hecho algún bien no estarías aquí en
absoluto. Estás aquí porque todavía estás buscando, estás tratando de
encontrar algo externo a ti mismo y no puedes hacer eso. Lo que estás
buscando, ya lo eres. No hay ningún lugar a donde ir y no hay nada que
hacer. Todo ya es. No hay nadie que pueda cambiarlo por ti.
Cuando te sientas en silencio tienes que lidiar con tus propios pensamientos.
A la mayoría de las personas no les gusta hacer esto, por tanto quieren oírme
hablar. Cuando hayan terminado aquí se van a casa y ven la televisión, y
escuchan a otros hablar. Luego hablan con sus familias, se van a ver una
película y no hay nada más que hablar, hablar, hablar, hablar, hablar. No te
lleva a ninguna parte. A muchos de vosotros no os gusta sentarse en silencio
porque tu mente te ataca. Te presenta todo tipo de cosas sobre el pasado y
las preocupaciones sobre el futuro. Así que quieres estar entretenido.
Quieres oír buenas palabras, conocimiento profundo.
No hay conocimiento profundo. No hay buenas palabras. Todo lo que te han
enseñado es una mentira. La única verdad que existe es tu Ser, pero ¿quién
es el Ser? El Ser eres tú, tal y como eres. El error que comete la mayoría de la
gente es que quieren cambiarse a sí mismos.
¿Cómo puedes cambiarte a ti mismo? Crees que tienes problemas, o piensas
que tienes una mente mala, o piensas que algo está mal y quieres cambiar
eso. No existen esas cosas. No hay nada que cambiar. Eso es lo que quiero
decir cuando digo: "Sé tú Mismo, tal como eres". Tu Ser, tal como eres, es
espontáneo, vive en el ahora, no tiene tiempo para preocuparse o pensar.
Cuando eres tu Ser eres Dios, eres consciencia, eres la realidad absoluta. Tú
eres siempre tú mismo. Nunca fuiste nadie más. Nunca has sido otra cosa. Tu
naturaleza es divina. No eres lo que aparentas ser. Lo único que tienes que
eliminar es la apariencia, o la creencia en la apariencia, porque la apariencia
es falsa. La mayoría de vosotros todavía creen que son los fenómenos
cuerpo-mente. No importa cuántas veces os diga que no sois el cuerpo-
mente, seguís todavía identificados con el cuerpo y la mente, eso es falso,
eso no existe.
Pero, ¿qué es este cuerpo al fin y al cabo? Si miras tu cuerpo con un
microscopio electrónico, verás billones y billones de átomos. ¿Qué es un
átomo? La ciencia nos dice que un átomo tiene un protón, que es el centro, y
electrones que se arremolinan alrededor de los protones. Tu cuerpo parece
estar hecho de billones y billones de átomos, lo que significa que siempre
está en un estado de flujo. Tú no eres tan sólido como crees. Nada en el
mundo es sólido.
Ahora bien, lo más sorprendente de todo esto es que tú eres el microcosmos
en el macrocosmos. Lo que significa que eres un pequeño universo en un
vasto universo. Si te fijas en el universo, está compuesto por galaxias y
sistemas solares. En cada galaxia hay billones y billones de sistemas solares.
¿Qué es un sistema solar? Es un sol con planetas girando a su alrededor. ¿No
es eso igual que el átomo? Es por eso que en las Escrituras se dice: "Vivimos
en el cuerpo de Dios", porque todo el universo parece ser un ser pulsante. Un
ser que palpita, respira. ¿Puedes imaginártelo? El universo en realidad
respira igual que tú respiras.
Tu eres una réplica del universo. Si fueras del tamaño de un átomo en tu
cuerpo, estarías en un universo. Podrías mirar hacia arriba y verías soles,
estrellas, planetas, pero todo eso estaría teniendo lugar en tu cuerpo. Es
alucinante. Así que no eres lo que pareces ser. Por lo tanto, cuando digo que
tú no eres el cuerpo no es sólo algo espiritual, es científico. Hay espacios
entre los átomos así como hay espacios entre los átomos que ves en el cielo,
los planetas. El espacio entre las moléculas, y los átomos y los electrones es
lo que llamamos espacio. Eso es lo que vemos con nuestros ojos, el espacio,
pero ¿es realmente espacio?
Los sabios nos dicen que en realidad es consciencia. ¿Qué es la consciencia?
Algo que es consciente. Lo que esto significa es que hay una fuerza de vida
que es el sustrato de toda existencia. ¿Qué es esa fuerza de vida? ¿Cuál es la
causa de la creación? ¿Que está en el fondo de todo esto? La respuesta, mis
queridos amigos, sois vosotros. Tú eres la causa de toda la creación, y no
existes como tú. Por lo tanto la creación como aparenta ser tampoco existe.
En otras palabras, la creación sólo existe porque tú existes. Cuando te vas a
dormir por la noche ¿qué ocurre con la creación? Ya no existe para ti. Sé que
puedes decir: "Bueno, yo sé que está ahí de todos modos". No, no lo sabes.
¿Quién lo sabe? Estás en un estado de sueño profundo. En lo que a ti
respecta estás muerto. Eso es lo que pasa cuando llega el momento de
abandonar tu cuerpo. Te conviertes en la consciencia misma.
La diferencia entre el sueño y estar realizado es que cuando estás dormido
estás realizado, pero no eres consciente de ello. Cuando estás realizado, eres
consciente de todo el juego. Así que ya ves, cuando te das cuenta realmente
de que estás hecho de átomos, billones y billones de átomos, no eres quien
crees que eres. Has sido engañado. ¡Despierta!
¿Por qué debes despertar? Cuando te fijas en el mundo de hoy, y ves lo que
está ocurriendo, llegas a estar completamente confundido. No tienes ni idea
de por qué hay guerras, inhumanidad del hombre hacia el hombre. Va a
haber una guerra civil en Rusia. Están luchando en América del Sur. En África
hay disturbios. No parece que haya paz en ninguna parte. Sin embargo, la
realidad es el amor. La realidad es la paz. La realidad es infinita felicidad.
No tiene ningún sentido. ¿Cómo puede la realidad ser felicidad, amor y paz,
cuando contemplas el efecto de la realidad, que parece ser el caos y la
confusión y la inhumanidad del hombre hacia el hombre? Porque has sido
hipnotizado. ¿Alguna vez has visto a un hipnotizador? Un buen hipnotizador
puede hipnotizarte y hacerte creer casi cualquier cosa. La hipnosis universal
se llama maya. Me hace creer que soy Robert y que tengo una vida que vivir.
Te hace creer que eres Joan, o Fred o Henry o Mary y que tienes una vida que
vivir. Te preocupas por tu vida. No tienes paciencia. Siempre quieres cambiar
las cosas, hacer las cosas mejor, mejorar esto y mejorar aquello. Es todo una
broma. No puedes mejorar nada.
La única cosa que puedes hacer es despertar. Cuando despiertas ves el
mundo como un reflejo, como un reflejo en un espejo. El espejo es siempre el
mismo, nunca cambia. Los reflejos cambian. La pregunta es por supuesto,
¿por qué hay reflejos? ¿De dónde vienen? Y como sabes, mi respuesta es que
no existen. Es una analogía que te doy para hacerte entender de dónde viene
todo. Sólo la realidad existe y tú eres eso. Sólo la consciencia existe y tú eres
eso. Sólo el amor existe y tú eres eso. Si sólo te dieras cuenta de quién eres
serías la persona más feliz que jamás haya existido, y quiero decir feliz,
totalmente feliz, felicidad inmutable. ¿Existe tal cosa? Sí existe. La paz
inmutable. El amor inmutable. Pero has optado por identificarte con maya,
con la irrealidad, y así piensas que sufres. Crees que tu vida no es lo que
debería ser. Te comparas con alguien más. Deseas hacer cambios. Como ya
sabes, al realizar esos cambios sólo duran un corto tiempo, entonces vuelves
a donde estaba antes.
El sabio, por lo tanto, realmente no parece que quiera cambiar nada. Se
vuelve tranquilo. Tiene paciencia. Trabaja sobre sí mismo. Observa sus
pensamientos y sus acciones. Se observa a sí mismo enojarse, se observa a sí
mismo deprimirse, se observa a sí mismo sentir celos y envidia y demás. Poco
a poco se da cuenta de que "Eso no soy yo. Eso es la hipnosis, es una
mentira". No reacciona a su condición. En la medida en que no reacciona a su
condición, en esa medida llega a ser libre. Ya no importa lo que alguien más
esté haciendo. No se compara con nadie. No compite con nadie.
Simplemente se mira a sí mismo. Se observa a sí mismo. Ve la confusión
mental. No corre por ahí gritando: "Yo soy la realidad absoluta. Yo soy Dios.
Yo soy la consciencia". Más bien, ve [comprende] de dónde viene y deja a
todos los demás en paz.
Este ser se desarrolla a un ritmo acelerado. No hay ninguna diferencia en qué
situación difícil se encuentre un ser así. No importa, porque tal ser ya es libre.
Cuando la mente reposa en el corazón, eso significa que la mente ya no sale
más hacia el exterior para identificarse con el mundo, cuando la mente
reposa en el corazón hay paz, hay armonía, hay puro ser. Cuando permites
que tu mente salga fuera de tu Ser (de ti Mismo) ella comienza a comparar,
comienza a juzgar, comienza a sentirse ofendida, y no hay paz. No hay
descanso.
¿Cómo comenzar? Bueno, primero te das cuenta del lugar en el que estás en
este momento, ya sea que pienses que es bueno o malo, ya sea que pienses
que estás feliz o triste, ya sea que pienses que eres rico o pobre, que estás
enfermo o sano, el lugar donde estás en este momento es tu lugar correcto.
Ese es el comienzo. Deja de tratar de ser otra persona. Deja de tratar de
cambiar tu vida. Estás en tu lugar correcto, en este momento, tal y como
eres. Si puedes llegar a ser feliz y estar en paz en el lugar donde estás ahora,
de repente encuentras que las circunstancias cambiarán a tu favor, y
entonces de nuevo estarás en tu lugar correcto. Sea cual sea el cambio que
venga en lo que a tu cuerpo-mente se refiere, estás en tu lugar correcto.
Cuanto más puedas ver esto, te des cuenta de esto, más puedes ver lo que
acabo de decir intelectualmente, inteligentemente, más tranquilo te vuelves,
más patrones kármicos comienzan a desprenderse y empiezas a despertar.
Puede ser gradual al principio. Te das cuenta de que las cosas que solían
molestarte, ya no te resultan molestas. Te das cuenta de que la gente con la
que vives, los conflictos que habéis tenido, se detienen porque tú has parado.
Ya no tratas de vengarte. No tratas de salirte con la tuya. Ya no tratas de
encontrar el libro adecuado, o el maestro adecuado, o lo que sea adecuado.
Permaneces centrado. Permaneces libre. Cuando algo se presenta, ya sea
bueno o malo, sólo tienes que sentarte donde estás y preguntarte, "¿A quién
le sucede esto?" y te ríes, porque te has separado de tu cuerpo-mente y
empiezas a darte cuenta de que tu cuerpo-mente está pasando por la
experiencia, pero tú no.
Así que no hay nada de qué preocuparse. No hay nada que temer. No hay
nada que pueda molestarte. No hay nada que pueda hacerte daño. Te das
cuenta de que lo que alguien haga a tu cuerpo, físicamente, o con palabras, o
de otra manera, nunca puede hacerte daño, porque tú no eres tu cuerpo. No
importa lo que te digan, no importa lo que veas con tus ojos, nunca puede
afectarte, porque no eres tu mente. En realidad has separado tu Ser de tu
cuerpo y tu mente.
Eso es sólo el comienzo. Cuando vas más allá, tu cuerpo y tu mente son
desechados. No quiero decir que te mueras. Me refiero a que son cada vez
menos importantes para ti, y ya no te identificas con ellos en absoluto. En
realidad sabes, y sientes, y experimentas, que tu cuerpo y mente no existen,
sin embargo, tú existes. Tú no existes como tu cuerpo o tu mente. Existes
como realidad absoluta, como consciencia, y ya no crees que tu cuerpo y tu
mente son una modificación de la consciencia. Simplemente sabes que no
hay cuerpo ni hay mente. Tú eres sin-ego. No hay ninguna razón para que tu
cuerpo, tu mente o el mundo existan.
Al principio puede que sientas esto levemente, pero te darás cuenta de que
cuanto mayor es la sensación, mayor es la felicidad. Están empezando a
fundirte en la consciencia. Estás comenzando a sentir la realidad. El mundo
sigue su curso, la gente hace lo que siempre hacen, sin embargo, tú los ves de
manera muy diferente. Ya no ves el mismo mundo que solías ver. Es como
leer una revista. Las imágenes de una revista están delante de ti, pero tú no
eres la revista y no eres las imágenes. Quién eres todavía puede ser un
misterio. Recuerda, siempre y cuando puedas expresarlo, eso no eres. Por lo
tanto no vas por ahí diciéndole a todo el mundo: "Yo soy la realidad pura", o
"yo soy la consciencia". Permaneces en silencio. Por sus frutos los conoceréis.
Te conviertes en una luz en el mundo de la oscuridad. Automáticamente la
gente se acerca a ti y simplemente se sienten bien al estar cerca de ti. Has
encontrado la paz. Siempre ha sido tú. En realidad no has encontrado nada.
Sólo te has dado cuenta que eres el Ser.
Ahora vamos a hablar de ti. Piensa acerca de tus experiencias por un
momento, lo que te está ocurriendo personalmente en tu vida, las cosas que
te preocupan, las cosas que te molestan, las cosas que te hacen llorar. ¿Cómo
puedes permitir que las cosas te controlen? Eso es lo que se llama blasfemia.
Siendo el Dios que eres, crees que alguien o algo puede hacerte llorar, puede
molestarte, puede hacerte sentir mal, puede hacerte desear hacer cambios.
A modo de ejemplo, hay muchas personas que vienen a mí todos los días o
que me llaman por teléfono y me preguntan: "Robert, ¿cuándo vamos a
tener un lugar que sea nuestro? Deberíamos ir al bosque en algún lugar y
estar en paz o tener un ashram en algún lugar lejano en el bosque o en la
selva". Y mi respuesta es siempre la misma. Si no estás en paz ahora, no vas a
encontrar la paz, no importa a donde vayas, porque donde quiera que vayas,
tienes que llevarte a ti mismo contigo. ¿Qué te hace pensar que vas a
encontrar la paz? Si eres un creador de problemas, si eres un propagador de
chismes, ¿crees que el cambio va a cambiarte? Quizás al principio, pero
pronto estarás haciendo las mismas cosas que siempre haces. Estarás
inquieto, encontrarás defectos, buscarás razones para maldecir a la gente,
estar molesto con los demás.
Así que yo te digo, quédate donde estás. Una vez que hayas encontrado tu
Ser y hayas encontrado la semblanza de paz y armonía, entonces mira a
dónde quieres ir, pero no vayas a ninguna parte hasta que te hayas
encontrado a ti mismo. Vosotros y yo conocemos a personas que vienen a
Los Angeles por un tiempo, entonces todo les sale mal y se van a otro lugar, a
San Francisco, entonces todo les sale mal y se van a Oregon, todo les sale mal
y se van a Nueva York. Esto nunca se termina. Nunca se han visto a sí mismos
por lo que son. Ellos simplemente organizan y hacen cambios.
Es por eso que la semana pasada os pedí que durante una semana os
hicierais la pregunta, "¿Quién soy yo?" Cada vez que algo sucede en tu vida,
en lugar de tratar de cambiarlo o realizar alguna acción en su contra,
simplemente pregúntate: "¿Quién soy yo?" Cada vez que tu mente comienza
a pensar pregúntate, "¿Quién soy yo?" Cada vez que oyes malas noticias en la
TV, cuando te sientas molesto, pregúntate: "¿Quién soy yo?" Eso es todo lo
que tienes que hacer. No vayas más lejos que eso. Ahora, lo que me gustaría
hacer es escuchar los resultados de ese experimento.
¿Quién quiere decirme o decirnos lo que sucedió durante la semana? Al
plantearte la pregunta a ti mismo: "¿Quién soy yo?" ¿A quién le gustaría decir
algo acerca de eso? (pausa) No respondáis todos a la vez. [...]
EL JUEGO DIVINO (LILA)
Robert: ...Esto es satsang. Realmente no debería haber ninguna
conversación, ningún discurso. Venís aquí a meditar, a observaros a vosotros
mismos, a observar vuestros pensamientos en acción, a ver lo que está
pasando dentro de vosotros. Yo soy vuestro Sí mismo. Por lo tanto cuando te
observas a ti mismo correctamente, ves yo-soy.
Este cuerpo no es un orador. Este cuerpo no es un predicador. Este cuerpo
no es ni siquiera un conversador. Lo hago por vosotros. Pero si la persona
promedio viene aquí por primera vez, me aburriría más, porque hablo en un
tono monótono, y repito las cosas muchas veces. Tienes que entender lo que
realmente significa satsang. Significa estar en presencia de tu propia
divinidad, estar en presencia de tu propia consciencia. No me mires como
algo separado de ti.
La mayoría de los oradores públicos, predicadores, filósofos, tienen
preparado un discurso, lo estudian durante toda la semana, vienen
preparados y cuando se marchan todo el mundo dice, "¡Qué maravilloso
discurso!." Pero nada ocurre. Te sientes bien por el momento. Cuando
vuelves a casa vuelves de nuevo a tu viejo yo.
Si conoces la verdadera razón de por qué vienes aquí marcará una gran
diferencia en tu vida. Vienes aquí para despertar. Para despertar del sueño
de maya, el sueño de un yo personal. Vienes aquí para encontrar la paz, la
felicidad. Para despertar a tu verdadera naturaleza. Por lo tanto, tu presencia
aquí es una meditación en sí misma.
La modalidad que utilizo para ayudarte es el silencio, no las palabras. No hay
seminarios de fin de semana. No hay mantras especiales. No hay iniciación.
No hay nada. Sin embargo, esa nada es todo. Crees que eres el hacedor, y
todo lo que consigues piensas que lo hiciste tú. Eso es una mentira. ¡Ni
siquiera existes! ¡Ni siquiera has nacido! ¿Cómo puedes ser el hacedor? No
hay nadie que haga nada. Sin embargo, todo se hace. Es una paradoja.
Todo se hace porque crees que eres el hacedor. Cuando te das cuenta de que
no eres el hacedor todo se hace de una manera mejor, porque dejas de
identificarte con el objeto y el sujeto. Te vuelves libre de todo apego.
Siempre y cuando creas que eres responsable de todo lo que sucede en este
mundo, tienes un problema. Tendrás que pasar por esa experiencia una y
otra y otra vez, hasta que te des cuenta de que no tienes absolutamente
nada que ver con nada. Tú eres la consciencia pura. Tu verdadero Ser es la
realidad absoluta. Te lo aseguro, no tienes nada que ver con este mundo.
Sé que algunos de vosotros están diciendo: "Entonces, ¿por qué estoy aquí?"
Bueno, en realidad no estás aquí. ¿Dónde estás? En ninguna parte y en todas
partes. Algunos de ustedes dicen, "Bueno, yo quiero experimentar toda la
felicidad que pueda mientras esté aquí". Luego caes bajo la ley del karma y la
dualidad. Lo que significa que vas hacia arriba y hacia abajo como un yo-yo.
Cuando consigues lo que quieres eres feliz. Cuando te quitan tus posesiones,
te desilusionas y lloras. Luego consigues lo que quieres y de nuevo eres feliz.
Cuando cambian las cosas otra vez te enfadas.
Esto es como cuando una persona se pone al calor del sol cuando la
temperatura es de cien grados y se quema, y luego corre debajo de la sombra
de un árbol. Pero después de un tiempo, cuando se enfría se olvida del sol
caliente y vuelve a ponerse al sol y se quema de nuevo. Luego se refugia bajo
el árbol de nuevo. Se olvida del sol, del calor que hace y vuelve a ponerse al
sol, se quema de nuevo y se va debajo del árbol de nuevo. Como se puede
ver sólo un tonto se pondría al sol para quemarse y luego volver de nuevo a
la sombra y luego de vuelta al sol.
Sin embargo, eso es exactamente lo que hacemos con nuestras vidas.
Creemos erróneamente que las personas, los lugares y las cosas nos dan la
felicidad. No hay ninguna cosa fuera de ti que alguna vez pueda darte la
felicidad. ¿Por qué? Porque la felicidad es tu propia naturaleza. Eres la
felicidad misma. Cuando vas detrás de la felicidad fuera de ti mismo, tienes
que saber que es una condición temporal. Como muchos de vosotros habéis
experimentado.
No puedes esperar para ver cierta película. Has estado esperando por ella
mucho tiempo y ahora aquí está. Así que pagas tus cinco dólares y vas a ver
la película. Y eres feliz, pero, ¡después se acabó! ¿Y ahora qué? Ahora tienes
que buscar otra emoción. Crees que tienes que encontrar algo que te haga
feliz. Así que buscas y maquinas y piensas, y seguramente lo consigas. Eso
dura un tiempo. Pero luego cambia porque todas las cosas cambian. Y te
sientes desilusionado de nuevo. No has aprendido la lección. Todavía estás
buscando la felicidad y la alegría fuera de ti mismo.
De nuevo, es como volver al sol, consiguiendo que te quemes de verdad, y
luego corres a la sombra. Y luego vuelves al sol de nuevo. Y así una y otra vez,
nunca aprendes. Muy pronto estarás viejo y cansado, y es hora de salir de tu
cuerpo. Así que la desilusión aún continúa y te dices a ti mismo: "Bueno,
ahora voy a encontrar la verdadera paz cuando salga de mi cuerpo. He
terminado con este ajetreo de vida". Pero no, porque no hay a dónde ir. Si
crees que eres el cuerpo, entonces hay muchos cuerpos. Cuando dejas uno
coges otro y continúas el juego del escondite. Nunca se termina.
Hasta que un día estás tan disgustado con el mundo y con la vida que algo
dentro de ti te conduce al libro adecuado o al maestro adecuado o a algo
adecuado. Y empiezas a sentir que hay algo más. Así que te conviertes en un
buscador de la verdad. Empiezas a leer muchos libros. Descubres que hay
algo como el budismo Zen, diferentes formas de budismo. Está el Tao, la
mística cristiana, la Cábala, el yoga, varias formas, hatha, raja, karma yoga. Te
involucras en temas de ocultismo, astrología, numerología, lo que sea. Y
crees que has descubierto algo. Pasas una vida tras otra involucrado en esas
cosas. Sin embargo, si eres un verdadero buscador algo más va a afectarte. Y
descubrirás a un gurú, un maestro que es el adecuado para ti en ese
momento. Y te convertirás en un discípulo. Sin embargo, todavía tienes
dudas y temores. Te abrirás y cerrarás como un grifo de agua. Te adherirás a
la misma filosofía por un tiempo.
Por ejemplo, el budismo Zen, leerás acerca de todos los maestros Zen
disponibles e irás al Tíbet para encontrar uno, a Japón para quedarte en un
zhendo. Ascenderás a los Himalayas. Leerás todos los libros sobre Zen que
puedas encontrar. Pero seguirás volviendo a aquel maestro. Y eso es lo que
te convierte en un discípulo.
De nuevo, pasas encarnación tras encarnación. Sin embargo, si eres
realmente sincero, algo te afectará y te darás cuenta de que, "Yo y el Padre
somos uno. Si me has visto, has visto al Padre". Comienzas a sentir que eres
uno con tu maestro, que el maestro está dentro y fuera de ti. El maestro de
adentro te empuja hacia adelante. Y el maestro de afuera te empuja hacia
adentro.
Comienzas a comprender que lo único que tienes que hacer es deshacerte de
la idea de que eres el fenómeno cuerpo-mente. De esta manera te conviertes
en un devoto, lo que significa que te vuelves focalizado, interesado en un
sendero. Finalmente te conviertes en el sendero y despiertas.
La mayoría de la gente, por supuesto, ni siquiera llegan al punto donde se
convierten en un buscador. Pero no nos fijemos en la mayoría de la gente
¿no? A menudo muchos piensan que un sendero como este es egoísta.
Porque en lugar de tratar de ayudar al mundo, en lugar de tratar de hacer de
este un mundo mejor en el que vivir, sólo estamos interesados en nuestro
propio despertar.
Pero la verdad es que, a menos que realmente despiertes nunca puedes
hacer de este mundo un lugar mejor en el que vivir. ¿Por qué? ¡Debido al
hecho de que tú eres el universo! ¡En este momento, tal y como eres! Por lo
tanto, si estás lleno de ira, rencor, avaricia, y el resto de esas cosas, ¡así es el
mundo! Tú has creado el mundo. El mundo es una emanación de tu propia
mente. Lo que piensas de ti mismo lo piensas del mundo. Si estás lleno de
temor entonces el mundo te asusta. Si estás lleno de avaricia crees que todos
los demás son codiciosos. El mundo es un reflejo de ti, eso es todo lo que es.
Cuando despiertas, ves un mundo nuevo. Estás en el cielo. Porque cuando
despiertas te das cuenta de que el verdadero Ser trasciende el universo, de
que el mundo es como un sueño. Existe, pero como un sueño.
El Sí mismo (el Ser), o la consciencia, es la realidad, y yo soy eso. "Yo soy" no
significa Robert, ya sabes de lo que estoy hablando. "Yo soy" es la
consciencia, la realidad absoluta. Por lo tanto, cuando despiertas puedes
afirmar: "Yo soy eso". Ya no estás hablando de tu yo individual sino que estás
hablando de todo el universo. Yo soy eso. Ahora todo el mundo se convierte
en eso también. Recuerda, yo soy es la omnipresencia. Yo soy eso.
Es por esto que una persona realizada sólo puede verse a sí mismo. No ve lo
que ven los demás. Ve el amor, la armonía, la paz, la alegría, la felicidad.
Simplemente porque ha descubierto su verdadera naturaleza como felicidad,
consciencia pura, realidad absoluta. Ya no es el yo personal. Lo ha
trascendido. Ya no va a ponerse al sol para quemarse y luego ir de nuevo a la
sombra del árbol. Esta persona está siempre bajo la sombra del árbol. Nada
externo puede sucederle de nuevo, como el nacimiento o la muerte o lo de
en medio. El universo no prevalece para él. Porque es sin ego. Así es como
traes la paz al mundo.
Si nos remontamos en el tiempo vemos que han existido personas que han
tratado de hacer de este un mundo pacífico desde tiempos inmemoriales.
Nadie ha tenido éxito. Es la naturaleza de este planeta ser lo que es. No
importa cómo trates de mejorarlo, nunca va a suceder.
¿Por qué parece a veces que el planeta está mejorando? Debido al tiempo y
al espacio. Mejorará en un cierto grado, y entonces la gente empezará a
hablar de la Edad de Oro, etc. Sin embargo, sólo hasta cierto punto. Entonces
comenzará a retroceder de nuevo y volverá a la Edad Media. Este es el sueño
de maya. Cuando te identificas con la mente del cuerpo o del mundo, y crees
que eres el hacedor, sigues viniendo de nuevo, una y otra vez, en diferentes
fases de la evolución de los mundos. Puedes volver a aparecer en la Edad
Media, durante la inquisición, y ser torturado. Puedes volver durante una
especie de período de Edad de Oro, donde hay más armonía y paz en el
mundo. Sin embargo, estás viviendo en una vida de dualidad. Lo que significa
que tienes que experimentar ambos. Así que vas hacia atrás y adelante, atrás
y adelante, de nuevo como el hombre que va hacia el sol a quemarse,
entrando en la sombra y luego de vuelta hacia el sol, nunca termina.
Y permítanme recordarles una vez más, hay mucha gente de la que os he
hablado que están sufriendo y que dicen: "Bueno pronto dejaré mi cuerpo y
encontraré la paz". Mientras la historia continúe, cuando salgas de tu cuerpo
te tomas unas vacaciones. Te tomas un descanso, donde revisas todas tus
actividades kármicas. (Recuerda, todas estas cosas que os estoy diciendo son
mentira. Os estoy diciendo estas cosas porque queréis oírlas. Y mientras
estéis identificados con el cuerpo, son ciertas, o parece que son ciertas.) Te
tomas un descanso, entonces eres o bien atraído de nuevo o vuelves
voluntariamente a otro cuerpo, y continúas el juego, hasta que te hartas y te
cansas. Como he mencionado anteriormente, cuando te hartas y te cansas
del juego, te conviertes en un buscador de la verdad y evolucionas de esa
manera.
Por tanto, la pregunta es: "¿Qué hacer? ¿Cómo empezar ?" Empiezas por
echarte un buen vistazo a ti mismo, y revisar tu vida en retrospectiva.
Pregúntate: "¿Quién ha pasado por todas estas experiencias?" Y te darás
cuenta, "yo".
Empezarás a pensar: "Cuando era un niño o una niña, tuve tal y cual
experiencia, cuando crecí y me hice adolescente tuve tal y cual experiencia.
Pero siempre haces referencia a la primera persona, yo. Dices: "Tuve
experiencias cuando era una niña o un niño y estoy teniendo experiencias en
la vida ahora". Algo dentro de ti mismo te hará pensar, "Siempre es yo.
Siempre vuelvo al yo. He tenido esta experiencia. Tuve esa experiencia. Nací,
fui a la escuela, me fui a dormir, me casé, me divorcié. Siempre yo". ¿Quién
es este escurridizo yo y de dónde ha venido? ¿Cómo ha surgido? No existía
cuando estoy durmiendo. Es sólo cuando me despierto que me pongo a
pensar en el yo. En ese momento puedo decir, "yo dormía". "¿A dónde se va
(el yo) cuando estoy dormido? No parece irse muy lejos". Comienzas a sentir
que todos tus problemas están relacionados con el yo. Así que te dices a ti
mismo, "Bueno, si me deshago de este yo, todo lo demás se irá también". Y
eso es cierto. Por lo tanto, empiezas a buscar maneras de deshacerte del yo.
Comienzas a entender que la única manera de librarte de este yo es
cuestionarlo. "¿De dónde vienes yo? ¿Quién te dio a luz?" Y seguirlo hasta su
origen.
Así que te haces a ti mismo la pregunta, "¿Qué es este yo? ¿De dónde viene?
¿Quién soy yo?" Si eres sincero sigues al yo hasta su origen, que es el Sí
mismo (el Ser). El yo, o la personalidad, por lo tanto, se disuelve en el Sí
mismo. Esto se llama despertar. La gente le da nombres a esto, lo llama
moksha, liberación, auto-realización, la realidad. Las personas se aferran a
todo tipo de nombres de eso. Todo lo que has hecho es llegar a ser tú mismo,
eso es todo. No hay nada misterioso en ello. No tienes que repetir mantras
sagrados o ir a ciertas escuelas de filosofía antigua. Todo lo que estás
buscando está dentro de ti mismo.
Hay personas que siempre vienen a mí y me preguntan: "Robert, deberíamos
reunirnos las personas que hemos estado contigo durante mucho tiempo y
tener una clase especial donde puedas darnos las enseñanzas más elevadas".
¡No hay enseñanzas más elevadas! ¡Eso es ello! (risas) ¿Qué más hay?
Destruye el yo y se libre.
Así que satsang es cuando se llega a un lugar como éste y no te estás
preguntando de lo que voy a hablar. No has venido a escucharme hablar. Es
un lugar donde vienes a meditar, a despertar, a verme dentro de ti mismo,
porque yo soy tú mismo. Si sólo puedes recordar esto, dejarás de correr de
aquí para allá en busca de conferenciantes y oradores. Lo más apropiado
para hacer es encontrar a alguien con quien tengas una afinidad, una
enseñanza de alguien que no hable demasiado, y simplemente te sientas. Y
todo se hará cargo de sí mismo.
Así que como dije al principio, no iba a hablar demasiado, pero lo he hecho.
Siempre ocurre y la razón por la que lo hago es porque la mayoría de
vosotros quiere oírme hablar. Pero llegará el día que vengáis aquí y no voy a
decir ni una palabra. Luego veremos que hacéis.
UN SER, UNA CONSCIENCIA
Robert: He tenido hoy un día muy interesante. Recibí unas quince llamadas
telefónicas de personas de todas partes. Mi timbre de la puerta sonó unas
diez veces. El perro estaba ladrando y mordiendo a todo aquel que entraba.
Mi hija estaba escuchando el equipo de música a todo volumen. Y sin
embargo, mi cuerpo respondió de la manera que se supone que tiene que
hacerlo. Yo no tenía absolutamente nada que ver con eso. No me afectó, al
Ser, ni un ápice. Sin embargo, mi cuerpo hizo lo que tenía que hacer, se hizo
cargo de las llamadas y respondió a la puerta, tranquilizó al perro, bajó el
volumen del equipo de música, pero yo no tenía absolutamente nada que ver
con eso.
Estoy trayendo a colación este punto para mostraros que se puede estar en
las situaciones más terribles y estar en paz. No importa lo que esté pasando,
incluso la muerte. No hay ninguna diferencia. El verdadero tú no tiene
absolutamente nada que ver con eso. Eres libre de todo el asunto. Es posible
que haya guerras alrededor, gente que lucha y se apuñalan entre sí, o gente
tranquila y pacífica. Mira esas dos situaciones de la misma manera, incluso
con imparcialidad. No reacciones a nada. No permitas que tu mente salga y
responda. No pienses más allá de tu nariz. Tu cuerpo va a hacer lo que tiene
que hacer, pero tú no eres tu cuerpo.
Cualquier cosa a la que respondas es un producto de tu mente. Es tu mente
la que se enfada. Es tu mente la que es obstinada. Es tu mente la que quiere
vengarse. Es tu mente la que está herida. Pero si dominas tu mente, dime,
¿dónde está el enfado? ¿Dónde está la depresión? ¿Dónde está la respuesta
a las condiciones? No hay ninguna. Cuando la mente está sometida sólo hay
paz eterna y esa paz es el Ser, la consciencia.
La consciencia es siempre pacífica, siempre feliz. No tiene nada que ver las
condiciones. Toda condición viene de la mente. Por tanto os digo, no tratéis
de cambiar las condiciones. No tratéis de cambiar las situaciones. Basta con
aprender a controlar la mente haciéndola pasiva y tranquila, y entonces
encontrarás que las cosas resultan mejor para ti de lo que puedas esperar.
No hay problemas. No hay nada malo o equivocado. Todo se desarrolla como
debe ser. Todo sucede en su justo momento. El espacio y el tiempo son
ilusiones. Realmente no existen. Son estacionarios. La causalidad no existe
tampoco. Ninguna cosa tiene una causa, por tanto, ninguna cosa tiene un
efecto. Causa y efecto son de nuevo productos de tu propia mente. Cuando
la mente está quieta, el karma cesa, los samskaras no existen. Nunca hubo
una causa para cualquier cosa. Pero si sientes que en una vida anterior hiciste
algo mal y ahora estás pagando el precio, o si piensas que hiciste algo mal en
esta vida y estás pagando el precio, entonces tendrás que pagar el precio,
porque eso es lo que piensas.
Prácticamente no hay precio que pagar, porque nada nunca sucedió. Si
parece haber sucedido para ti, entonces tienes que sufrir las consecuencias
del efecto devuelto, o del karma que vuelve a ti, porque eso es lo que
sientes, eso es lo que crees. Todo está en tu sistema de sentimientos y de
creencias. Pero si te sientes como si nacieras a cada instante, cada momento
sería nuevo. ¿Dónde está el efecto? No hay tiempo para ningún efecto. No
hay espacio en donde tenga lugar el efecto. El espacio y el tiempo y la
causalidad se convierten en uno, el momento presente. Y si te sientes así,
entonces puedes mirar en el futuro, que no existe, y ver lo que está
sucediendo. Todo tiene que ver con tu mente. Siempre que sientas las
situaciones sabes que es tu mente la que lo está haciendo.
Hay una historia acerca de Buda y la cortesana. Un día Buda y sus devotos
estaban atravesando un bosque y llegaron a una ciudad. Se corrió la voz por
la ciudad de que Buda estaba en camino. Y había una bonita casa donde vivía
esta cortesana, esta prostituta de clase alta. Había oído hablar de las
maravillas de Buda, lo hermoso que era, y se dijo: "Tengo que tener a este
hombre". Así que envió a sus doncellas a la linde del bosque donde Buda
estaba acampando, y le rogaron que viniera a ver a su señora. Los devotos de
Buda trataron de ahuyentarlas, pero Buda dijo: "No, voy a ir". Y los devotos le
dijeron que estaba loco. ¿Cómo es que se iba con ellas? Él dijo: "Volveré,
esperad aquí".
Entró en la mansión, y vio a esta hermosa dama. Y ella lo miró y le dijo: "No
estaba equivocada". Y le dijo al Buda: "Quedaos conmigo, y os daré riquezas
que nunca habéis soñado. Os daré amor que nunca habéis conocido". Y el
Buda sonrió y dijo: "Ahora no". Y ella le rogó y le dijo: "Os daré mi cuerpo y
tendréis amor que nunca habéis experimentado. Os daré mi casa. Quedaos
conmigo y os haré el hombre más feliz que jamás haya existido". Y Buda dijo:
"No, ahora no". Y esto se prolongó durante un par de horas. Finalmente ella
se cansó, y el Buda dijo: "Gracias", y se fue. Volvió con sus devotos, no dijo
nada, viajaron a través del bosque y salieron de la ciudad.
Pasaron treinta años y Buda estaba pasando de nuevo por la ciudad con sus
devotos. De repente se acordó de algo y les dijo a sus devotos, "Quedaros
aquí y esperadme. Tengo que ir a ver a mi amada". Así que se fue de nuevo a
donde la casa solía estar. Ahora no había más que ruinas. Y buscó a la señora.
Vio a gente reírse en la calle. Y allí estaba ella, una mendiga con lepra. La
gente la rechazaba y escupía. Y él se acercó a ella y le dijo: "Mi amada, he
vuelto a por ti. Ahora te quiero tanto como tú me querías". Y la besó en la
frente y ella fue sanada. Ella se convirtió en su discípulo y pasó el resto de su
vida con el Buda.
La moraleja de esta historia, por supuesto, es que las cosas no son lo que
parecen. Juzgamos a las situaciones de la forma en que aparecen. Miramos a
alguien y pensamos que esa es la manera que es. Respondemos al
condicionamiento. Nos han lavado el cerebro desde que éramos niños para
creer que las cosas se supone que son de cierta manera. Pero las cosas no se
supone que son de ninguna manera. Las cosas simplemente son. No tienen
sustancia, no tienen realidad. Al responder a las condiciones estás
simplemente desperdiciando tu energía, cuando podías estar utilizando esa
energía para descubrir tu Ser, para descubrir tu propia realidad.
¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Como pasas tus días? La apariencia es que
tu cuerpo cada vez se está haciendo más viejo, y si todavía estás juzgando las
cosas por su apariencia intentas parecer cada vez más joven poniéndote
crema en la cara, mediante el ejercicio día y noche, comprando mejores
ropas. Es como hacer leña del árbol caído. El llamado cuerpo no está
destinado a durar. Tan pronto como has nacido comienzas a morir. Por lo
tanto averigua. ¿Quién ha nacido? ¿Quién muere? ¿Quién tiene
experiencias? ¿Quién está pasando por todo este lío? ¿Quién lo necesita?
¿Quién lo quiere? ¡Despierta!
Las preguntas que siempre se hacen a este respecto son, ¿es necesario hacer
sadhana (práctica espiritual) para despertar? ¿Es necesario pasar años
haciendo técnicas de yoga y pranayama, ejercicios respiratorios, sentarse a
meditar, pensar en ciertas cosas, orar? ¿Es todo esto necesario? ¿Qué
pensáis? ¿Quién me puede contestar?
SK: No es necesario, pero seguro que es útil.
Robert: Esa es realmente una buena respuesta. Mi pregunta es, por lo tanto,
¿a quién es útil? ¿Quién está obteniendo satisfacción de la sadhana? Sólo tu
ego. Es verdad hasta cierto punto que estás dominando a tu ego, pero
vosotros y yo sabemos que muchas personas han estado haciendo sadhana
durante cien años y no pasó nada. De hecho, algunos de vosotros incluso
empeoráis. Es paradójico. Para algunas personas les hace seguir adelante.
Pero aún así todo es en términos relativos, y como ya todos sabemos, no
existen los términos relativos. Así que ¿para quién es la sadhana?
Una vez más es para la mente y el ego. Si piensas que es útil, continua de
todos modos. Pero recuerda lo que he dicho: "Si piensas que es útil". Si dejas
de pensar que no tienes que hacer ninguna sadhana. Supongo que la sadhana
es necesaria, siempre que creas que eres la mente y el cuerpo. Una vez más,
después de todo, ¿quién está realizando las disciplinas espirituales?
¿Necesita el Ser hacer eso? ¿Necesita la consciencia hacer disciplina?
¿Necesita la realidad absoluta disciplina? ¿Qué necesita disciplina? La mente
y el cuerpo. Por lo tanto cuanto más apegado estás a la mente y al cuerpo
más sadhana tienes que hacer. ¿Eso tiene sentido? (S: Tristemente, sí) Así
que voy a deciros, "Dejad de hacerla", debido al hecho de que muchos de
vosotros tenéis una fuerte relación con vuestro cuerpo y mente. Mientras la
haces, supongo que la sadhana te mantiene aquietado en cierto modo por un
tiempo y te da la propia experiencia de cierta paz que no dura mucho. Puede
producir samadhi a algunas personas, nirvikalpa samadhi. Pero si aspiras a
ser un Jñani, ¿cuál es el propósito de la sadhana?
Simplemente hazte la pregunta, "¿Quién necesita hacer esto? Yo. ¿Qué es
este yo? Este yo personal, ¿de dónde viene? ¿Cómo llegó hasta aquí? ¿Quién
le dio a luz?" Mientras te haces estas preguntas, esta es tu sadhana. Eso es
todo lo que necesitas hacer. Pero continúa haciendo esto 24 horas al día. Eso
es lo que significa "orar sin cesar". Cuando te enfrentes a los retos del día
sigue preguntándote, "¿A quién le viene esto? ¿Quién está sintiendo esta
condición? ¿Quién está experimentando esta situación? ¿Quién se siente
emocional?" A medida que sigues haciendo esto todo el día, descubrirás que
te sientes más pacífico, te sientes feliz y tu vida irá a mejor. Este es realmente
el único sadhana que necesitas. Pero por supuesto, si no puedes hacer esto,
entonces tienes que hacer lo que tienes que hacer. Lo que te ayude, te sea
útil, eso es lo que tienes que hacer. Supongo que por eso se dice que el Jñana
Marga, atma-vichara, es para el alma madura, una que puede hacer esto de
forma regular, sin volver de nuevo al Hatha Yoga o Raja Yoga, o cualquiera de
los yogas. Todos ellos tienen su lugar, pero la auto-indagación es el camino
real [de realeza]. Es el atajo. Pero depende de ti. Es tu elección. [¿o no?]
Y, por supuesto, la auto-indagación es simplemente para calmar la mente. Es
un método rápido para calmar la mente. Porque cuando preguntas, "¿A
quién viene esto? Viene a mí", y te aferras a ese mí indagando, "¿Quién soy
yo? ¿Qué es yo?" y diciendo "yo-yo" a ti mismo, "yo-yo", la mente se vuelve
más y más calmada, silenciosa. Cuánto más profundizas dentro de ti más
calmado te vuelves. Y esa es tu sadhana. Eso es todo lo que tienes que hacer.
ANTES DEL YO SOY
Robert: Dejadme haceros una pregunta. ¿De dónde crees que vienes, o qué
eras tú antes de la consciencia? ¿Qué crees que eras? ¿Quién me lo puede
decir? En otras palabras, antes de venir a este cuerpo, antes de ser
consciente, ¿qué eras?
SH: ¿Quieres decir antes de la consciencia individual? (R:. Sí) ¿No antes de la
consciencia en sí misma? (R:. Ambos) ¿Hay algún antes de la consciencia? (R:.
Sí)
SS: ¿Qué, el testigo? ¿El testigo que percibo a veces en el sueño?
R: En realidad no.
SH: Antes de la consciencia, ¿sería la consciencia en reposo? ¿la consciencia
sin contenido? (R: Exactamente. ¿Qué eras antes?) ¿la consciencia se relaja?
(R: ¿Qué eras antes de eso?) No hay un antes. (R: ¿No hay un antes? ¿Estás
seguro?) Si. (R: ¿Hay más respuestas, más respuestas brillantes?) (los
estudiantes ríen) ¡No puede ser! ¡Es absurdo!
ST: ¿Por qué no puede ser, por qué lo descartarías por completo siquiera?
SH: Porque la consciencia es fundamental. La consciencia es todo. Es todo lo
que hay. ¿Cómo puede haber algo anterior a la totalidad, a todo lo que es?
R: ¿Dime, Glen? (SG: ¿Potencial?) Umm, ¿más respuestas brillantes?
SE: Cualquier cosa que pueda decirse sería sólo un concepto y estaría en lo
fenoménico. Estaría por completo fuera de lugar.
R: Esa es la respuesta, has acertado. Si puedes describirlo, no es eso. Es un
misterio. Es indescriptible. Lo finito no puede comprender lo infinito. Así que,
si puedes describirlo, y puedes hablar de ello, no es eso. Y esto es algo que
siempre debéis recordar.
Así que la respuesta es Silencio. Esa es la respuesta correcta.
Tú eres espacio, y ahora apareces como una imagen superpuesta sobre el
espacio. Ahora te identificas con la imagen, pero antes de la consciencia no
eras realmente el espacio, ni la imagen. La razón por la que digo que no eras
el espacio se debe a que podemos hablar de ello, por tanto tienes un
concepto del espacio, y de nuevo, si tienes un concepto del espacio, no es
eso. La única manera de descubrirlo es no decir nada, percibirlo uno mismo
entre los pensamientos. Cuando tienes un pensamiento, y estás tratando de
averiguar lo que es, y cuando el pensamiento se detiene, antes de que entre
el siguiente pensamiento, eso es. El espacio entre pensamientos es de lo que
estamos hablando. Así que lo que hay que recordar una vez más es que si
puedes hablar de ello, si puedes describirlo, si puedes discutir sobre ello, si
defiendes tus derechos y dices que es esto o es aquello, te equivocas. Tú
realmente no te equivocas, sólo que estás en el camino equivocado, porque
si estuvieras equivocado, entonces quiere decir que hay algo que es correcto,
y nada es correcto, por tanto no hay nada equivocado. Está más allá de los
conceptos de dualidad.
Por eso te digo que pases más tiempo solo, cuando no ves la televisión, y no
escuchas el timbre del teléfono, o te desconectas de la radio. Sólo siéntate y
sé tú Mismo. Entonces experimentarás el ser puro. Mientras estés buscando,
nunca lo encontrarás. Después de todo, ¿qué es lo que estás buscando? Estás
buscando algo que ya eres. Es por eso que nunca podrás encontrarlo. Si no
fueras eso, entonces deberías buscarlo, pero ya eres eso, así que la búsqueda
se hace infructuosa.
¿Y qué es eso? Eso es el espacio entre tus átomos. Cada cosa sintiente y no-
sintiente está compuesta de miles de millones de átomos, pero el espacio
entre ellos es consciencia. Una vez más, usamos la palabra consciencia a falta
de una palabra mejor.
Pero además, tenemos que funcionar en el mundo, así que no andamos por
ahí tratando de ser inteligentes. Sino que lo que hacemos es funcionar en el
mundo como nosotros mismos. Sé tú Mismo. Si eres tú Mismo, entonces
estás a salvo. En otras palabras, no estás tratando de ser algo. Sólo sé tú
Mismo. ¿Qué significa ser tú Mismo? Vivir espontáneamente. La mayoría de
nosotros vivimos en el pasado, como ustedes saben, y entonces nos
preocupamos de lo que vamos a hacer en el futuro. Si aprendes a olvidar el
pasado y el futuro, estás a salvo. Cuando vives espontáneamente no tienes
tiempo para pensar, y entonces es cuando te conviertes en el testigo. Porque
los pensamientos sencillamente tratan del pasado y del futuro. ¿Cierto?
Cuando aprendes a actuar en el momento, cuando estás actuando en el
momento no puedes pensar porque estás actuando. Por lo tanto, tus
pensamientos están sólo en lo que estás haciendo y cuando eso se termina
no hay pensamientos, y continuas con la siguiente cosa. Pero no trates de
analizar nada en absoluto, si todo va a salir bien, si es bueno o malo, si estás
haciendo algo bien o no, si es en tu favor o en tu contra, todo eso se tiene
que ir.
Recibí el otro día una llamada de una señora de Santa Cruse el y empezó a
contarme sus problemas maritales, así que la paré. Le dije que no quería
saber nada de los problemas maritales. ¿Sabe ella quién es? Eso es todo lo
que me importa. Si ella sabe quién es, entonces ella va más allá de los
problemas maritales. Va más allá de los conceptos, anhelos, deseos. Y estará
a salvo. Porque una vez que tú mismo te elevas nada puede tocarte de
nuevo. El mundo ya no tiene ningún poder sobre ti. El mundo sólo tiene
poder sobre ti cuando te identificas con un cuerpo. Si te identificas con un
cuerpo, entonces el mundo se hace real, los objetos se hacen reales, las
situaciones se hacen reales, el universo se hace real, Dios se hace real, todo
se convierte en realidad y tú vives en la dualidad. Así que un día estás
sufriendo, y al día siguiente estás contento. La felicidad conduce al
sufrimiento, y el sufrimiento conduce a la felicidad.
Por supuesto, estoy hablando de la felicidad humana, del sufrimiento
humano. Pero tan pronto como aprendes a ir más allá de eso, y vives
espontáneamente todo lo que acontece, todo sufrimiento cesa. Después de
todo, ¿para quién es el sufrimiento? Para quien se identifica con el
pensamiento.
Por ejemplo, te han despedido de tu trabajo. Empiezas a preocuparte por ello
y esto te conduce a preocuparte por el futuro, porque cuando te preocupas
por el pasado, el ser despedido, vas a empezar a preocuparte y pensar,
"¿Cómo voy a pagar el alquiler el mes que viene? ¿Cómo compraré comida?"
Y a la mente le encanta eso. Comienza a alimentarse más de ti. Muy pronto
te imaginas desahuciado de tu casa y te ves a ti mismo en las colas de la
asistencia social, y te ves a ti mismo convertido en una persona sin hogar, y
efectivamente lo haces, porque eso es lo que tú crees. Ahí es adonde tu
mente te está guiando.
Mientras sientas que tienes una mente, se vuelve muy, muy poderosa.
Entonces puedes decir que, "Los pensamientos son cosas", porque tus
pensamientos se materializan en este mundo de los efectos, que tú crees que
es real. Después, si empiezas a preocuparte por tu trabajo, por ser
despedido, y empiezas a preocuparte por la comida, y empiezas a
preocuparte por los desahucios y todas esas cosas, en realidad te estás
diciendo a ti mismo mentalmente, "Eso es lo que quiero que suceda", y
siempre consigues lo que quieres. Tienes que observarte.
El secreto no es cambiar tus pensamientos, sino deshacerte de tus
pensamientos completamente. No estamos tratando de cambiar los
pensamientos negativos en pensamientos positivos, porque todos los
pensamientos positivos conducen a los pensamientos negativos, y los
pensamientos negativos conducen a los pensamientos positivos, es la
dualidad. Estamos tratando de trascender todo el plan, de ir más allá, y eso
es lo que sucede cuando vives espontáneamente, sucede por sí mismo.
Vivir espontáneamente es una meditación. No te preocupes por los frutos
de tus esfuerzos. Todo cuidará de ti mismo, de sí mismo.
En otras palabras, lo que quiero decir con esto es que si estás en un trabajo
por veinticuatro años, no te preocupes si te despiden o no, esa no es la
cuestión. La cuestión es ¿quién crees que eres? ¿Crees que eres ese ser
humano frágil que ha sido despedido, o esa persona débil que tiene un
montón de problemas de pareja, o esa persona débil que no sabe si va a
morir o vivir? Olvídate de todas esas cosas, vete más allá. Identifícate con la
consciencia absoluta. Identifícate con la realidad total que eres en realidad.
No te identifiques con esas cosas afirmándolas.
¿Cómo te identificas con esas cosas? Por el silencio. ¿Ves la diferencia?
Hay muchas escuelas que te dicen, cambia lo negativo en positivo, pero eso
está basado en el mundo de la relatividad. Vas a tener que experimentar
ambos, y no habrá fin. Pero cuando hay silencio en la mente, eso significa
deshacerte de todos los conceptos, de todos los deseos, de todas las
necesidades, de todas las penurias, de todas las heridas. Te olvidas de todo.
Entonces el verdadero Ser, que eres tú, comienza a tomar el control, y
automáticamente harás, o gravitarás, hacia el lugar donde tienes que estar.
Todo sucederá por sí mismo, pero no pienses en eso. No pienses en nada.
Aprende cómo calmar tu mente. Aprende a aquietar tu mente como un lago
tranquilo. Un lago tranquilo puede captar una imagen, puede reflejar el sol,
las estrellas, la luna, los árboles, la hierba. Un lago bullicioso no puede
reflejar nada. Por lo tanto, cuando aprendes a aquietar la mente reflejas el
Ser, y el Ser es siempre armonía, siempre dicha, siempre sat-chit-ananda,
siempre la realidad absoluta, siempre la unidad absoluta. Eso es tu verdadero
Ser. Eso es lo que realmente eres. Todo depende de ti.
¿Qué haces con tu vida diariamente? ¿Cómo vives tu vida? Esto no significa
que tienes que quedarte en casa y meditar todo el día. Significa que puedes
ocuparte de tu negocio. Puedes trabajar. Puedes no trabajar. Puedes ir a ver
una película. Puede ver la televisión. Puedes hacer lo que quieras, ¡pero
nunca te identifiques con el objeto! Nunca te identifiques con lo que el
cuerpo está haciendo. Deja que el cuerpo haga lo que vino a hacer aquí, pero
mantén a tu mente y a ti mismo en tu corazón, en la luz, en la consciencia.
Aquieta tu mente de la forma que quieras, sea cual sea el método que
utilices. Conviértete en el observador de tus pensamientos. Utiliza atma-
vichara, la auto-indagación, cualquier método que tengas que usar, úsalo,
pero hazlo durante todo el día, ese es el secreto. No sólo cuando vienes aquí,
no sólo una hora al día, sino durante todo el día.
Entonces, ¿cómo te las arreglas si vas a tu trabajo y te despiden? En lugar de
preocuparte, pregúntale a ti mismo: "¿A quién le está sucediendo esto?
¿Quién está pasando por esta experiencia? Yo soy". Aférrate al yo con todas
tus fuerzas. Sigue al yo hasta su fuente. Mira al yo como si fuera un hilo que
parece estar conectado desde la fuente a lo que estás pensando. Y todos tus
pensamientos están ligados al ese hilo, al yo-hilo. Todos tus temores, todas
tus frustraciones, todos tus deseos, todo está ligado al yo-hilo, y mientras te
aferras a eso fuertemente, síguelo, síguelo hasta el centro del corazón.
Entonces simplemente parece desaparecer. La razón por la que digo que
parece desaparecer es porque para empezar nunca existió, (risas), así que
parece desaparecer. Pero una vez que ocurre eres libre y no te verás
afectado por ninguna condición mortal, y serás feliz. Pero cuando digo que
serás feliz, no me refiero a la felicidad humana. Me refiero a feliz-feliz, hora
feliz, verdaderamente feliz, sin razón. Una vez más, como tu verdadera
naturaleza es felicidad, tu verdadera naturaleza es dicha. Cuando te deshaces
de las otras cosas tu verdadera naturaleza brilla sin esfuerzo.
Es por eso que llamamos a este el sendero sin sendero, porque en realidad
no hay sendero. Sólo hay una quietud de la mente, siguiendo al yo hasta su
fuente. Entonces, de repente te conviertes en omnipresencia, te conviertes
en omnisciencia, te conviertes en omnipotencia. Entonces puedes decir: "Yo
soy El que soy", pero no quedará nadie que diga nada realmente.
Simplemente disfrutarás de la luz del sol de tu amor, de tu felicidad, de tu
dicha.
El buscador, el discípulo y el devoto
Alguien más me llamó pidiéndome que le explicara algo, y ya he hecho esto
antes, pero volveré a hacerlo, "¿Cuál es la diferencia entre un buscador, un
discípulo y un devoto?". Hemos hablado de ello un par de veces, pero
algunos de ustedes llaman y me preguntan sobre esto, así que voy a
explicarlo de nuevo.
Un "buscador" es una persona bendecida, porque debido a las experiencias
anteriores en diferentes vidas, ha tenido la suerte de comenzar la búsqueda
de la verdad. Un buscador pasa muchos años, quizás muchas encarnaciones,
buscando la verdad. Pero el error que comete es que va de maestro en
maestro, del Hatha Yoga al Karma Yoga, del Bhakta Yoga al Kundalini Yoga.
Va del cristianismo al hinduismo, del budismo al hinduismo, del budismo al
Zen, del Zen al Tao. Y el buscador sigue adelante pasando de uno a otro, de
uno a otro, de uno a otro. El buscador aún no ha practicado nada. Sólo
escucha en diferentes reuniones. Lee un libro tras otro sobre todo tipo de
temas. Se vuelve muy intelectual en lo que se refiere a las enseñanzas de la
verdad, y es capaz de disertar de todo bajo el sol. Puede hablar de todo.
Tiene todo tipo de retórica. Sabe acerca de todo tipo de temas espirituales,
pero nunca ha tenido una experiencia espiritual. Y esto puede ser peligroso si
no encuentra un maestro eficiente que le explique lo que está haciendo, ya
que puede seguir así durante todas sus vidas, y pasar de una vida a la otra, de
una vida a la siguiente, de una vida a la siguiente. Seguirá siendo un
buscador, ya que el camino se vuelve interesante.
¿Sabéis a qué se parece? Se parece a un rey que te ha invitado a compartir el
reino con él. Y vive en doscientos acres de tierra. La tierra es hermosa. Así
que conduces hasta la entrada principal del reino y sigues el camino hacia la
casa del rey, pero ves unas bonitas flores y quedas fascinado. Te olvidas del
rey y te enredas en la agricultura y empiezas a plantar nuevas flores y te
implicas en la plantación de flores. Pero entonces recuerdas al rey y
comienzas a conducir. Pero esta vez ves unas hermosas cuevas y formaciones
rocosas. Te quedas fascinado y te detienes de nuevo y te implicas en la
formación de las rocos y las cuevas. Te olvidas el rey. Pasan los años y
recuerdas al rey de nuevo. Así que sigues hacia adelante y esta vez ves a unas
bailarinas que bailan en la hierba, en las flores, en la maleza. Te quedas
fascinado con eso y te pasas años con ese tema, y así sucesivamente. Nunca
llegas hasta el rey. Si hubieras llegado hasta el rey, él habría compartido el
reino. Eso es lo que hace un buscador. Un buscador se queda fascinado por
diferentes enseñanzas, y compra todos los libros sobre esa enseñanza
particular, se convierte en un buen lector, pero nunca tiene una experiencia
espiritual.
Ahora llegamos al discípulo. El discípulo es un buscador que ha sido tocado
por una enseñanza. El discípulo descubre el zen y simplemente le encanta.
Pero en vez de estar con un maestro, el discípulo va de un maestro zen a otro
maestro zen, y a otro maestro zen. No como el buscador que va de una
enseñanza a otra. Al menos el discípulo se ha establecido y se queda con el
maestro por un tiempo, luego se va a otro maestro zen, y luego a otro
maestro zen. Y sigue así de encarnación en encarnación.
Ahora, un devoto es completamente diferente. Un devoto ha encontrado el
sendero que está buscando y el maestro que quiere. Así que se convierte en
el sendero, se convierte en la enseñanza y se convierte en el maestro. Se
dedica a ese sendero particular en el que está. Se convierte en algo
recíproco. Un devoto se da cuenta de que el maestro de su sendero Zen ha
dejado todo para enseñar el sendero, así que se ocupa de las necesidades del
maestro, se asegura de que el sendero es el adecuado para todo el mundo, y
se dedica por completo a ese sendero particular. Entonces, ¿qué pasa con
esa clase de devoto? Muy pronto se fusiona con la consciencia del maestro y
se vuelve uno con él y se convierte en un realizado y esa es la diferencia
básica entre un buscador, un discípulo y devoto.
¡NO HAY NINGUN YO!
Robert: Cuando la gente viene a verme, esperan una conferencia, yo no doy
conferencias. No soy un filósofo. No soy un predicador. Todas las razones por
las que vienes a mí están equivocadas. No puedo hacer absolutamente nada
por ti. Lo que suelo hacer es hacer mi confesión hacia mí mismo y puesto que
hay un único Ser, todo el mundo está incluido. Yo hablo en primera persona.
Cuando utilizo los términos yo o yo-soy, no me refiero a Robert, me refiero a
la consciencia. La consciencia es omnipresente. Esto significa que todos
vosotros estáis incluidos cuando utilizo las palabras yo-soy.
Por lo tanto, confieso que yo no soy el cuerpo o el principio mente. Confieso
que no soy el hacedor. Pero soy la realidad absoluta. Soy la unidad final,
inteligencia pura, vacuidad, nirvana. Yo soy no-nacido y no desaparezco. Y en
el plazo entre la vida y la muerte, no prevalezco. Yo soy nada. Vacío. Sat-Chit-
Ananda. Parabrahman. Yo soy el que soy. Esta es mi confesión para ti y esa
es tu confesión para mí. Hay una sola consciencia, un solo Brahman, una sola
realidad última. Mientras te hago mi confesión, recuerda que no estoy
hablando de Robert, estoy hablando de la unidad, de la realidad última, de la
nada, del vacío. Yo soy el que soy. Sat-Chit-Ananda. Conciencia pura. La
unidad final. Yo, que es consciencia nunca ha nacido y nunca puede morir.
Esta realización trasciende todo tu karma. Para ser consciente sólo de esto,
emancípate, hazte libre, ahora. Para ser consciente de esto, tienes que ser
esto.
Así que repito, yo no doy charlas, no doy conferencias, no soy un filósofo, no
soy un predicador, no soy nada. Si llegaste aquí esperando alguna enseñanza,
te irás decepcionado porque no tengo nada que enseñar. Una vez más te
confieso que Yo-soy no es el principio cuerpo-mente, ni el hacedor, ni el
mundo, ni Dios. Yo-soy es consciencia. La consciencia es el Ser. El Ser es
autosuficiente, proyectando y manifestando este mundo y este universo.
El jueves pasado estuvimos hablando del Ser como la consciencia y después
de alrededor de una hora sobre esto, por fin confesé que en la realidad
última, no hay ningún Ser y no hay consciencia. Y algunas personas se
quedaron perplejas porque justo cuando estaban empezando a descubrir el
Ser, yo vengo y les digo que no hay ningún Ser. Entonces, ¿qué significa
esto?, seguiremos adelante con esto.
El Ser existe siempre y cuando creas que no estás auto-realizado. ¿Una
persona auto-realizada necesita un Ser? ¿Una persona auto-realizada habla
sobre la consciencia? ¿Necesita la consciencia o Brahman, o Parabrahman, o
sat-chit-ananda? Esas son palabras, son conceptos.
Mientras creas en conceptos, palabras, ideas preconcebidas, esto detendrá
tu progreso. La realidad está más allá de las palabras. La realidad está en el
Silencio. Realmente lo único que tienes que hacer es aquietar la mente.
Mantén tu mente en reposo, silenciosa, y la realidad brillará por sí misma.
Pero si vas por ahí repitiendo como un loro: "Yo soy el Ser, yo soy la
consciencia, yo soy la realidad última". En realidad, no te dejará avanzar. Te
digo la verdad, es mejor no decir nada.
La razón por la que expreso estas palabras, es hacerte entender que hay algo
más además de tus experiencias corporales. Hay algo más que tus
ocurrencias cotidianas. Y eso se llama el Ser. El Ser es meramente un Ser
autosuficiente, proyectando y manifestando el universo y el mundo. Tú eres
ese Ser. Y la razón por la que el universo y el mundo existen es porque tu
existes. Está siendo emanado a través de ti. Tu eres el proyeccionista. El
universo entero es una proyección de tu mente.
Por lo tanto, si no hay mente, todo se convierte en el Ser. Entonces tú puedes
confesar, todo es el Ser y yo soy eso. Pero hasta que eso ocurra, lo mejor que
puedes hacer es hablar muy poco. La mejor cosa que puedes hacer es
sumergirte en lo profundo de ti mismo, y descubrir tu verdadera naturaleza.
Esto puede hacerse en cualquier momento.
Cuando por ejemplo te veas atrapado en el mundo, simplemente pregúntate:
"¿Quién es ese que está atrapado en el mundo?" Y sé sincero, di: "Yo-soy" y
ve más allá y pregúntate a ti mismo, "¿De dónde vino el yo? ¿Qué es esto?
¿Cómo se originó? ¿Cuál es su causa?" Sigue al yo, permanece en el yo y
pronto llegarás a la conclusión de que el yo no existe. Pronto llegarás a la
conclusión de que tú eres espacio infinito. Y en lugar de observar objetos en
el mundo, observarás el espacio en que los objetos parecen estar pegados.
Es como un libro de recortables de los niños. Un niño tiene un pedazo de
papel. Recorta una imagen del sol, y pega el sol en el papel. Recorta una
imagen de un árbol, y la pega en el papel. Recorta una imagen de un hombre,
y la pega en el papel. Y se convierten en objetos. Y el niño se interesa por los
objetos. Pero, ¿dónde estarían los objetos sin el papel? El papel es la realidad
de los objetos. Y cuando el niño deja de jugar con esos objetos simplemente
despega el sol y pone a la luna en su lugar. Quita las nubes y pega las
estrellas en su lugar. Quita al hombre y pone a una mujer en su lugar. Quita
el árbol y coloca hierba y montañas. Pero ¿cambió el papel? El papel sigue
siendo el mismo. Y así es con nosotros. Nosotros parecemos ser mortales,
pasando por varias experiencias en el mundo. Parece que hay un cielo,
planetas, estrellas, y demás. Pero yo os digo en verdad que todo esto es
falso. Sólo el espacio es real. El espacio nunca cambia y todo lo demás sí. Por
lo tanto, ¿cómo puede algo que cambia ser real?
Ahora, algunos de vosotros podéis preguntar: "¿De qué sirve esta
enseñanza? ¿Es práctica? ¿Qué puede hacer por mí?" Y yo digo: "¿Eres
realmente feliz? ¿Tienes felicidad permanente en tu vida? ¿Tienes paz,
verdadera paz?" La mayoría de nosotros ni siquiera entiende qué es la
felicidad y la paz. Creemos que la felicidad se produce cuando obtenemos
cosas para seguir nuestro camino. ¿Cuánto tiempo durarán? Como bien
sabes por experiencia, las cosas cambian. Lo único que es permanente en
esta vida es el cambio. Si tu felicidad depende de la persona, lugar o cosa,
cuando eso cambie ahí va tu felicidad, por la ventana. Lo mismo sucede con
la paz y la alegría. Mientras que las cosas te traen felicidad, alegría y paz,
serás miserable la mayoría del tiempo. Porque estas cosas tienen que
cambiar tarde o temprano y tu felicidad se va con ellas.
Algunas personas creen que esta enseñanza va a curar sus males. Darles
recompensas financieras. Mejorar sus relaciones. Puede ser, pero esa no es la
cuestión. No estamos tratando de mejorar nuestra humanidad. Si deseas
mejorar tu humanidad, hay un montón de las llamadas ciencias de la mente,
cursos de pensamiento positivo. Lo que estamos tratando de hacer aquí es
aniquilar nuestra humanidad. Destruirla por completo. Es nuestra humanidad
la que causa el malentendido, el sufrimiento.
Siempre y cuando nos identificamos con el cuerpo, tenemos que sufrir. Esto
no quiere decir que si no nos identificamos con el cuerpo, el mundo se
convertirá en un ramillete de alegría y habrá felicidad y paz en el mundo,
todo lo contrario. Lo que esto significa es que adquirirás una nueva actitud.
Verás las cosas de manera diferente. Cuando comienzas a comprender que
eres el Ser, y que eres una encarnación del amor, y que tu verdadera
naturaleza es sat-chit-ananda, Parabrahman, si realmente sientes eso, y
finalmente te conviertes en eso, todo lo que veas será un reflejo de tu Ser.
Es por eso que podrás confesar, el universo entero es el Ser, y yo soy eso.
Pero hasta que te ocurra esto, no trates de mejorar tus asuntos. Es como
golpear a un caballo muerto. Cuando mejoras tus asuntos, son mejorados por
un tiempo y algo negativo aparece en otro lugar. Luego mejoras eso y
entonces algo negativo aparece en otro lugar. Es incesante, nunca termina.
Es como si un tumor crece en tu interior y vas a un médico y dice: "Bueno,
tengo que extirparlo. Te voy a poner anestesia local y corto justo aquí". Así
que hace justamente eso, pero un mes más tarde vuelve a crecer en otro
lado del brazo, y lo elimina también. Luego vuelve a surgir en una pierna.
Pero nunca detecta la causa. No puedes destruir los efectos y esperar
armonía. Tienes que cambiar la causa y hay una sola causa y esta es tu
creencia errónea de que eres un ser humano, que eres el cuerpo y la mente.
Esa es la única causa de tu miseria. Elimínala y el sufrimiento cesará.
Así que de nuevo, ¿cómo eliminarás eso? Simplemente preguntándote, "¿A
quién vino esto? ¿Quién está padeciendo estos karmas?" y pronto te darás
cuenta de que es tu ego, no tú. Tu ego no tiene absolutamente nada que ver
contigo. Es tu ego el que reencarna. Es tu ego el que vuelve una y otra vez.
Pero no tiene absolutamente nada que ver contigo.
Es como la gente que nace y muere en este lugar. Las personas van y vienen
todos los días muy rápidamente. Espera hasta que se inicie la guerra en Irak,
entonces se irán realmente. Luego volverán otra vez y ser irán de nuevo. Esto
nunca se termina. Hasta que te cansas de jugar al juego. Y te dices a ti
mismo: "Espera un momento, he estado jugando a este juego durante eones.
Muero y vuelvo, muero y vuelvo, muero y vuelvo. Me estoy cansando de
esto. ¿Qué hacer?"
Cuando finalmente haces esa pregunta, algo sucederá. Encontrarás el libro
adecuado, conocerás al maestro adecuado, escucharás las palabras
adecuadas. Pero algo te sucederá cuando indagas: "¿Por qué tengo que
seguir jugando a estos juegos?" y pronto preguntarás: "¿Quién es el que
juega al juego? ¿Quién está experimentando estas reencarnaciones? Yo, yo
soy. ¿Quién es yo soy? ¿De dónde vino el yo? ¿Qué lo originó? ¿Tiene el yo
un padre y una madre que lo originaron? ¿Cómo apareció?" Y algo te dirá
que es como una ilusión óptica. Igual que cuando te digo: "El cielo es azul".
En realidad no hay cielo y no hay azul. Sólo hay atmósfera. Pero si miras por
la ventana ves un hermoso cielo azul. Sin embargo, sabemos que no existe. Si
estás en el desierto muriéndote de sed, ves un espejismo, ves un oasis y
corres para beber el agua pero sólo es un espejismo, no existe. Es una ilusión
óptica.
Lo mismo puede decirse de tu yo. Tu yo parece existir. Pero es inexistente. Tu
cuerpo parece existir. Pero es como las imágenes en movimiento en la
pantalla. Sólo la pantalla existe. Las imágenes que se extienden por ella son
falsas. Si no te lo crees, trata de agarrarlas y mira a ver qué es lo que agarras,
agarras la pantalla. Así es con tu supuesta vida. Viene de una falsa
imaginación. Tú estás soñando el sueño mortal. Crees que eres un cuerpo. Y
pasas por muchas experiencias. Y lo haces, siempre que tengas esa creencia.
Tan pronto como abandonas esa creencia la realidad ocurre totalmente por
sí misma. Todo se detiene.
La primera sensación que obtienes, es un sentimiento de inmortalidad.
Simplemente lo sabes. Sabes que nunca has nacido. Y si nunca has nacido,
nunca puedes morir. Te haces consciente de ello.
La segunda sensación es que eres omnipresente. No eres tu pequeño yo
ubicado en un cuerpo. No hay cuerpo, ningún cuerpo es tu hogar, eres libre
para siempre. Omnipresente, omnisciente, omnipotente. Eres todo el
mundo, todas las cosas, todo lo que existe y sin embargo eres nadie. Eres
como un espejo, autosuficiente y proyectas el universo. Pero te das cuenta
de que eres el espejo y no la proyección. Encuentra tu Ser. Sé fiel a tu Ser.
¿Cuántos años más te quedan ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Cómo
pasas cada día? ¿Qué es más importante para ti que cualquier otra cosa? Se
inicia por la mañana cuando abres por primera vez los ojos. ¿Qué piensas
acerca de lo primero que ves? ¿Qué te preguntarías tan pronto como te
levantas?, dices: "¿Qué diablos estoy haciendo aquí?" (risas) Eso es lo más
inteligente que decir. En lugar de pensar, quiero una taza de café, quiero un
danés, tengo que ir al trabajo, tengo que ganarme la vida. Pregúntate: "¿Qué
diablos estoy haciendo? ¿Qué estoy experimentando? ¿Por qué? "
Ese es el primer paso. Estar totalmente insatisfecho con tu suerte. (Risas)
Siempre que estés satisfecho, y digas:" Oh, me veo bien, soy guapo, soy
lindo", y pasas tres horas maquillándote o bañándote, ponerte ropa limpia
cada minuto, entonces estás alimentando a un caballo muerto (algo que ya
no tiene sentido ni uso). Pero cuando te das cuenta de que estás pasando por
todo tipo de despropósitos y que has estado pasando por despropósitos toda
tu vida, te preguntas, "¿A dónde voy desde aquí?" Las respuestas vendrán
por sí mismas, de verdad. No necesitarás ningún maestro.
La única razón por la que vienes aquí es porque no lo estás haciendo. (risas)
Si estuvieras haciendo lo correcto, ¿para qué me necesitas? Y entonces
empiezas a indagar, tan pronto como abres los ojos. "¿Qué es este cuerpo?
¿Quién es? ¿Quién soy yo? ¿De qué trata todo esto?" Y entonces recuerdas y
dices: "Yo soñaba, tuve un hermoso sueño y también dormí profundamente y
ahora estoy despierto". Pero aquí dices algo gracioso, "estaba presente
durante mi estado de sueño, durante mi estado dormido y durante mi estado
de vigilia. Estaba presente porque he dicho, yo dormí, yo soñé y yo estoy
despierto. ¿Qué es esto?" Y de nuevo continúas con: "¿De dónde vino este
yo? Que duerme, que está presente durante el estado dormido, que está
presente durante el estado de sueño. Y ahora digo: "Yo estoy despierto".
¿Quién es ese yo que hace todo esto? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Cuál es su
fuente?" Y empiezas a ser consciente de tus pensamientos.
Observa tu mente, a medida que se mueve a través de los movimientos del
pensamiento, pensando, pensando, pensando, siempre pensando. Como si
tus pensamientos fueran tan importantes. Puede que me digas, "Bueno, si yo
no pienso acerca de mi vida, ¿quién va a cuidar de mí? Tengo que pensar en
mi vida." ¿El árbol que produce hermosos mangos, piensa en su vida? Y sin
embargo, produce exuberantes mangos. ¿El sol piensa: "brillaré de nuevo
mañana"? ¿La hierba piensa, "creceré la próxima semana?" Hay un poder
misterioso que cuida de todo. Kármicamente tu cuerpo vino a esta tierra para
hacer algo. Él sabe lo que tiene que hacer sin tu ayuda, gracias. (risas) No
necesita tu ayuda. Permaneciendo en el yo, tu cuerpo cuidará de sí mismo.
Incluso mejor de lo que nunca podrías hacerlo cuando estás pensando. Así
que trata de no pensar demasiado. En vez de eso sigue al yo-pensamiento y
cuando lo sigas hasta su fuente, te sorprenderás lo fácil que te despiertas y te
vuelves libre y emancipado.
A veces cierro los ojos, a veces no. Así que para aquellos de vosotros que
piensan que estoy teniendo alguna experiencia interior maravillosa y que por
eso cierro los ojos, olvidadlo. Cierro los ojos porque se cansan. (risas) No hay
experiencias que lograr. Tú mismo eres la experiencia. Ahora que he hablado
bastante tendremos preguntas y respuestas si queréis. Esto es satsang y yo
no debería hablar demasiado. De lo contrario, podría convertirme en un
filósofo (risas).
“NO HAY NADA QUE BUSCAR”
Robert: Les doy la bienvenida con todo mi corazón. La mayoría de nosotros
hemos estado buscando la realidad desde hace muchos años. Hemos estado
con varios maestros, en muchos grupos. Pero aún no encontramos la paz.
¿Por qué? Porque estamos buscando. Esta es una respuesta directa, sucinta.
Porque estamos buscando algo. No importa cuántas veces enfatice esto: no
hay nada que buscar, y la gente sigue buscando. A veces sería mejor que
destruyéramos todos los libros. Los libros son sólo para motivarnos, para
hacernos creer que hay algo más. Pero llega el momento en el que tenemos
que ir hacia dentro y tratar de entender lo que este cuerpo es en realidad.
La verdad, por supuesto, no es una enseñanza. Yo no hago ninguna filosofía.
No imparto una enseñanza por así decirlo. Simplemente hago una confesión
y para la mayoría de la gente no significa absolutamente nada. Pero no
estamos tratando de atraer a más gente. Aquellos que sientan algo en su
corazón siempre vendrán al satsang. Y ustedes siempre atraerán al maestro
que esté más de acuerdo a su gusto. No me considero a mí mismo un
maestro o un gurú. No me considero nada en absoluto. Sin embargo, la
realidad que permanece es su realidad. Es la omnipresencia. Hay una realidad
que no tiene cualidades y eso es todo, aquí mismo, ahora mismo. No hay
cuerpos aquí. Lo que ustedes ven es asunto suyo. Cuando ven que hay otros
están cometiendo un error. Nunca hubo otros.
Siempre estamos en busca de algo. Queremos encontrar al maestro
adecuado. Pero, como digo a menudo, tú eres el maestro adecuado. El
maestro adecuado es donde te encuentras. Una persona, un lugar o una cosa
no es el maestro adecuado. Probablemente hayan visto la película
Siddhartha, en la que encontró el río y la paz del bosque. Incluso eso es un
error porque él tomó el río como algo serio, y le dio demasiada importancia
al bosque. Él era el bosque. Él era el río. Lo que estamos buscando es una
absoluta tontería. No hay nada que buscar.
Recibo muchas llamadas. La gente me comenta sus problemas todo el
tiempo. Y en realidad no sé qué responderles. ¿A quién le cuento mis
problemas? Simplemente no hay ningún problema. No hay problemas, nunca
han habido problemas y nunca habrá problemas. Podrías decirte a ti mismo:
"Si él tan sólo conociera mis problemas". Pero si vives en el momento, ¿hay
algún problema en este momento, en este segundo? No hay nada. Nada es tu
verdadera naturaleza. Un problema comienza cuando empiezas a pensar.
Pero si aprendes a no pensar, ¿dónde está el problema?
Así que, tenemos que vaciar la mente y después deshacernos de ella. Y no
podemos vaciar la mente pensando, sólo podemos hacerlo a través de la
observación. Sólo cuando no hay pensamiento, hay realidad. No tiene ningún
sentido decirte a ti mismo, "Yo soy el parabrahman, la realidad absoluta. Yo
soy no-nacido." Esas son sólo palabras. Y al momento siguiente tienes un
problema, tienes una emoción, sientes que algo está mal. Pero sigues
afirmando, "Yo soy no-nacido. Soy la realidad absoluta." Es mejor no decir
nada, no creer en nada, no ser nada, y eso es simplemente ser tú mismo. Es
mejor simplemente sentarte y no pensar en nada y no tratar de llegar a ser
nada, que cantar mantras o hacer afirmaciones o seguir diciendo, "yo soy
Brahman". El simple hecho de sentarte, hará que te conviertas en ti mismo.
LOS CUATRO PRINCIPIOS DE LA REALIZACIÓN DEL SER DE LA NOBLE
SABIDURÍA
Robert: Quiero confiarles un pequeño secreto. No hay problemas. No hay
problemas. Nunca hubo ningún problema, no hay problemas hoy, y nunca
habrá problemas. Los problemas sólo significan que el mundo no gira de la
manera que tú quieres que lo haga. Pero en verdad, no hay problemas. Todo
se desarrolla como debe. Todo está bien. Tienes que olvidarte de ti mismo y
expandir tu consciencia hasta convertirte en el universo entero. La realidad
detrás del universo es pura conciencia. No tiene problemas. Y tú eres eso.
Si te identificas con tu cuerpo, entonces hay un problema, debido a que tu
cuerpo siempre se mete en problemas de algún tipo. Pero si aprendes a
olvidarte de tu cuerpo y tu mente, ¿dónde hay un problema? En otras
palabras, deja a tu cuerpo en paz. Dale sólo la atención suficiente. Ejercítalo
un poco, dale de comer alimentos adecuados, pero no pienses mucho en él.
Mantén tu mente en la realidad. Fusiona tu mente con la realidad, y
experimentarás la realidad. Vivirás en un mundo sin problemas. El mundo
puede parecer que tiene problemas para los demás, pero no para ti. Verás las
cosas de otra manera, desde un punto de vista superior.
Tuve una llamada telefónica interesante esta semana. Alguien me preguntó:
"¿sueñan o tienen visiones las personas auto-realizadas?" Ahora bien, para
tener un sueño o una visión, tiene que haber alguien que lo tenga, y, sin
embargo, si uno está auto-realizado, no hay nadie en casa. No queda nadie.
Así que es una contradicción, como lo es la verdad. Toda verdad es una
contradicción, es una paradoja. La respuesta es, los Sabios sí que sueñan a
veces, y tienen visiones. Pero son conscientes del soñador. En otras palabras,
ellos se dan cuenta de que no son la persona que sueña o tiene la visión. Pero
mientras haya un cuerpo ahí en algún lugar, habrá sueños y visiones. A pesar
de que no hay nadie en casa, seguirá habiendo, de vez en cuando, un sueño o
una visión.
A modo de ejemplo, Ramana Maharshi a menudo soñaba y tenía visiones.
Nisargadatta soñaba y tenía visiones. Y estaban ambos auto-realizados. Pero
de nuevo, la pregunta es, ¿quién sueña, quién tiene la visión? No hay ningún
ego, mientras que el soñador esté separado del yo. Yo sólo puedo hablar
desde mi propia experiencia. No hay ninguna diferencia, para mí, en el
estado de vigilia, el estado de dormir, el estado de soñar, o el estado de
visión. Son todos lo mismo. Soy consciente de todos ellos, pero yo no soy
ellos. Yo los observo. Los veo sucediendo. A decir verdad, a veces no veo la
diferencia. A veces no sé si estoy soñando o despierto, o tengo una visión, o
estoy dormido. Todo es lo mismo, porque doy un paso atrás, y me veo a mí
mismo a través de todas estas cosas.
Así que, por alguna razón, últimamente, he estado soñando con la Reina de
Inglaterra. Ella venía al satsang. No sé por qué... durante tres noches
seguidas. Pero tuve una visión interesante esta mañana a eso de las cuatro, y
pasaremos el resto del tiempo comentándola, porque me pareció muy
interesante.
Como muchos de ustedes saben, he tenido una visión constante,
periódicamente, de mí mismo yendo a Arunachala, la montaña sagrada
donde Ramana Maharshi vivió. Y en la visión la montaña está hueca. Y voy a
través de la montaña, hacia el centro, donde hay una luz brillante, mil veces
más brillante que el Sol, pero sin embargo, se está agradable y hay
tranquilidad, no hay calor. Y entonces me encuentro con Ramana, Jesús,
Ramakrishna, Nisargadatta, Lao Tse y otros. Y nos sonreímos unos a otros,
caminamos unos hacia otros, y nos fundimos en una sola luz, y nos
convertimos en uno. A continuación hay una luz cegadora y una explosión,
algo así. Y entonces abro los ojos. He compartido eso con ustedes antes.
Pero esta mañana, por primera vez, tuve una visión muy interesante, que voy
a compartir con ustedes de nuevo. Soñé que estaba en algún lugar en un
campo abierto, hermoso. Había un lago cercano, árboles, un bosque. Y yo
estaba sentado bajo un árbol, en este campo abierto. Y llevaba puesto el
atuendo naranja de un renunciante. Debo haber sido budista. De repente
cientos de bodhisattvas y Mahasattvas venían del bosque y comenzaron a
caminar hacia mí. Y todos se sientan en semicírculo alrededor de mí, en
meditación y me preguntaba qué estaba haciendo. Entonces me di cuenta de
que me había convertido en el Buda. Y todos nos sentamos en silencio por
cerca de tres horas.
Entonces uno de los bodhisattvas se levantó e hizo una pregunta. Él dijo:
"Maestro, ¿cuál es su enseñanza?" No era en Inglés. No sé qué idioma
hablaba. Pero le entendí muy claramente. Y sin dudarlo dije: "Yo enseño la
Realización del Ser de la Noble Sabiduría". Y se sentó.
Nos sentamos durante unas tres horas en silencio, y luego otro bodhisattva
se levantó e hizo una pregunta. "Maestro, ¿cómo puede uno saber cuando
está cerca de la auto-realización? ¿Cómo puede uno saber cuando está a
punto de ser auto-realizado? ¿Cómo se puede saber?"
Y esto es lo que me gustaría tratar hoy. ¿Cómo podemos saber si estamos en
el camino correcto? Di cuatro principios, lo que nunca hago realmente en el
estado de vigilia. Nunca tengo una enseñanza. Pero yo estaba dando una
enseñanza, así que la compartiré con ustedes. Yo expliqué cuatro principios,
con los que sabes que estás cerca de la auto-realización. Por supuesto, todos
estamos ya auto-realizados.
Principio número uno: Tienes un sentimiento, la total comprensión de que
todo lo que ves, todo en el universo, en el mundo, emana de tu mente. En
otras palabras, sientes esto. No tiene que pensar en ello, o tratar de
provocarlo. Viene por sí mismo. Se convierte en una parte de ti. La
comprensión de que todo lo que ves, el universo, las personas, los gusanos,
los insectos, el reino mineral, el reino vegetal, tu cuerpo, tu mente, todo lo
que aparece, es una manifestación de tu mente. Tienes que tener ese
sentimiento, esa profunda comprensión, sin pretenderlo.
Entonces te preguntas, "¿En qué pienso todo el día?" Por supuesto, si tiene
miedo de algo, si estás preocupado, si crees que algo anda mal en alguna
parte, si piensas que estás sufriendo por una pérdida, o limitación, o
enfermedad o cualquier cosa, entonces estás fuera de ello por completo,
porque no estás comprendiendo que todas estas cosas son simplemente una
manifestación de tu propia mente. Y si estás preocupado por estas cosas te
estás apegando a la falsa imaginación. Se llama falsa imaginación. Has estado
apegado a la energía del hábito durante muchos años, y todos esos apegos y
creencias provienen de la energía del hábito.
Es como ver un programa de televisión y te identificas con uno de los
personajes, cuando sabes que ni siquiera estás en la televisión. Pero crees
que eres uno de los personajes de la serie de televisión. Lo mismo sucede con
el mundo. No te involucres. No me refiero a que te vuelvas pasivo. Me refiero
a que tu cuerpo hace lo que se supone que tiene que hacer. Recuerda, tu
cuerpo vino a esta tierra para hacer algo. Él hará algo sin tu conocimiento. Se
cuida de sí mismo, no te preocupes. Pero no identifiques tu cuerpo con tu
Ser. Son diferentes. Tu cuerpo no es tu Ser. Y voy a probar esto.
Cuando haces referencia a tu cuerpo, ¿qué dices? ¿No dices: "mi cuerpo?"
¿Quién es este "mi" al que te refieres? Dices: "Mi dedo", "mi ojo". ¿A quién
te refieres? No podrías estar hablando de tu cuerpo, porque estás diciendo
que es mi cuerpo, como si lo poseyeras. ¿Quién lo posee? Esto te demuestra
que no eres tu cuerpo. Así que no identifique tu Ser con el cuerpo y el
mundo.
Por lo tanto, el primer principio para ver lo cerca que estás de la auto-
realización es: No sientes que te estás identificando con el mundo. Estás
separado y te sientes feliz, porque tu estado natural es la felicidad pura. Una
vez que te identificas con las cosas del mundo, lo estropeas. La felicidad
desaparece, se disipa. Pero cuando estás separado de las cosas mundanas la
felicidad es automática, hermosa, felicidad pura. Viene por sí misma. Así que
ese es el primer principio.
El segundo principio que expliqué a los bodhisattvas fue el siguiente: Tienes
que tener un fuerte sentimiento, una comprensión profunda, de que eres no-
nacido. Tú no has nacido, no experimentas una vida, y no desapareces, no
mueres. Tú no has nacido, no tienes una vida, y no mueres. Tienes que sentir
esto, que eres de lo no-nacido. ¿Te das cuenta lo que esto significa? No hay
una causa para tu existencia. No hay una causa para tu sufrimiento. No hay
una causa para tus problemas.
Algunos de ustedes todavía creen en la causa y el efecto. Esto es cierto en el
mundo relativo, pero en el mundo de la realidad no hay una causa. Nada ha
sido hecho jamás. Nada ha sido creado jamás. No hay creación. Sé que es
difícil de comprender. ¿Cómo puedo yo existir si no he nacido, no tengo vida
y no desaparezco en la vejez? Tú existes como Yo-soy, siempre has existido y
siempre existirás. Tú existes como inteligencia pura, como realidad absoluta.
Esa es tu verdadera naturaleza. Tú existes como sat-chit-ananda. Existes
como consciencia bienaventuranza, pero existes. Existes como vacuidad,
como nirvana, pero existes. Así que no te preocupes de ser no-existente.
Pero no existes como el cuerpo. No existes como persona, lugar o cosa.
¿Sientes eso? Si tienes un fuerte sentimiento acerca de eso, entonces estás
cerca de la auto-realización.
Principio número tres: Tú eres consciente y tienes un profundo conocimiento
de la no egoidad de todas las cosas, que todo no tiene ego. No estoy
hablando sólo de los seres sintientes. Estoy hablando del reino mineral, el
reino vegetal, el reino animal, el reino humano. Nada tiene un ego. No hay
ego. ¿Y te das cuenta de lo que esto significa? Significa que todo es sagrado.
Todo es Dios. Solo cuando el ego viene, Dios desaparece, lo que llamamos
"Dios". Todo se convierte en Dios. Tienes veneración por todo. Cuando no
hay ego, tienes veneración por todo el mundo y todas las cosas.
Así que tienes que ser consciente de la no egoidad de todas las cosas. Los
animales no tienen ego, los minerales no tienen ego, los vegetales no tienen
ego, y los humanos no tienen ego. No hay una causa, por lo que no puede
haber un efecto. Sólo hay consciencia divina, y todo se convierte en la
consciencia divina. Así que si miras a tu prójimo y a los animales y todo lo
demás como siendo sin ego, los verás como a tu Ser. ¿No puedes verlo?
Es el ego lo que causa separación. Cuando estoy lleno de ego, me hago fuerte
dentro de mí. Me vuelvo totalmente separado. Así que cuanto más te gustas
como persona, más grande es tu ego. Dices: "Entonces, ¿yo no debo
gustarme a mi mismo?". Debes amarte a ti mismo, pero ¿de qué yo estamos
hablando? No estamos hablando de tu yo-cuerpo, porque este va y viene.
Estamos hablando de tu Ser permanente que siempre ha estado aquí. Y tu
Ser permanente es yo, es usted, es el mundo, es el universo, es todo, eso es
tu Ser permanente, no egoidad. Ese es el único momento en que puedes
amar a tus semejantes, cuando no tienes ego. Así es como puedes saber
donde estás, si estás cerca de la auto-realización. Ese es el principio número
tres.
El principio número cuatro es simplemente esto: Tienes una convicción
profunda, una comprensión profunda, un sentimiento profundo de lo que es
realmente la auto-realización de la noble sabiduría. ¿Qué es la Realización del
Ser de la Noble Sabiduría para ti? Nunca puedes saberlo tratando de
averiguar lo que es, porque es la realidad absoluta. Sólo puedes saberlo
averiguando lo que no es.
Así que dices: "No es mi cuerpo, no es mi mente, no es mis órganos, no es mi
pensamiento, no es mi mundo, no es mi universo, no es los animales, o los
árboles, o la luna, o el sol, o las estrellas, no es ninguna de esas cosas".
Cuando has pasado por todo y no queda nada, eso es lo que es, nada,
vacuidad, nirvana, la unicidad última.
En fin, les expliqué estos cuatro principios a todos los bodhisattvas y todos
los Mahasattvas. Entonces nos sentamos tres horas en meditación y se
levantaron y volvieron al bosque. Luego hubo un destello de luz, y abrí los
ojos.
Los tres métodos
Hay tres métodos que usamos para que nos ayuden en el camino, de este
modo podemos darnos cuenta de lo que estábamos hablando antes.
El número uno es la auto-entrega, cuando nos entregarnos completamente a
Dios, o al Ser. Pero esto es difícil de hacer para la mayoría de la gente. Parece
fácil, pero no lo es. Esto significa que no tienes vida propia. Entregas
completa y totalmente todo a Dios. Cada parte de tu vida va a Dios. "No mi
voluntad, sino la tuya". Eso es devoción, bhakti. Una vez más, parece fácil
para algunas personas, pero no lo es cuando te adentras en ello, porque
significa que cada decisión que tengas que hacer queda en manos de Dios.
Entregas tu mente a Dios, total, completa y absolutamente. Y eso te lleva a la
auto-realización.
El número dos es la atención plena (mindfulness), de la que hablábamos,
cuando somos el testigo. Observándote a ti mismo continuamente.
Observando tus pensamientos. Observando tus acciones. Sentándote en
meditación y observando lo que ocurre en tu mente. No trates de cambiar o
corregir nada. Sólo observar. Siendo el testigo de tus pensamientos en la
meditación, y de tus acciones en el estado de vigilia.
Y el número tres es el que yo recomiendo, la auto-indagación. Pregúntate:
"¿A quién vienen estos problemas? ¿A quién viene este karma? ¿A quién
viene este sufrimiento? ¿Viene a mí? Bien, ¿qué es mí? Yo soy mí. ¿Quién soy
yo? ¿De dónde viene el yo?" Y sigue al yo hacia su fuente. Puedes utilizar
cualquiera de los tres métodos, el que más te convenga. Pero por favor haz
algo. No desperdicies tu vida con frivolidades. Trabaja en ti mismo, si quieres
ser libre.
Esto no significa que tienes que dejar de ir al cine o a trabajar, ni nada. No
dejas de hacer nada. Simplemente que seas consciente de lo que estás
haciendo. Te conviertes en un ser consciente. Te vuelves consciente de tus
acciones. Te conviertes en amoroso, compasivo, amable con todas las
personas. Dejas de estar pendiente por ser el número uno. La mayoría de
nosotros dice: "El número uno. Soy el número uno". Olvídalo. Así es como
sufres, eso es ego. Es difícil de entender, cuando renuncias a tu ego, ¿cómo
puedes tener una vida mejor? Pero la tienes. Pruébalo y verás.
Cuando dejas de pensar acerca de ti mismo, y empiezas a reflexionar en ti
mismo, sin embargo tú mismo te vuelves omnipresente, eso significa que
estás pensando en los demás como tú mismo. Así que si cualquier ser
humano sufre, tú sufres también. Pero de alguna manera nos diferenciamos
del budismo, no mucho, pero un poco. Porque el bodhisattva dice que no
alcanzará la realización hasta que todos los demás se realicen. Pero entonces
tienen un bodhisattva superior llamada el Arhat. Es como el Avadhut en el
hinduismo, que se convierte en auto-realizado, por sí mismo, porque
comprende que su Ser es el Ser de todo. Y eso es lo que aceptamos. En otras
palabras, si quieres ayudar a tus semejantes, si quieres hacer de este mundo
un mundo mejor en el que vivir, encuéntrate a ti mismo primero, y todo lo
demás se cuidará de sí mismo.