Título del vídeo: RCP
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LA RCP (Reanimación Cardiopulmonar son aquellas maniobras que
realizamos ante una parada cardiopulmonar, es decir tras comprobar que la
persona no tiene pulso ni respiración.
Todas estas maniobras están enfocadas en iniciar la cadena de
supervivencia es normal ponernos nerviosos ante este tipo de situaciones,
por ello debemos seguir el siguiente esquema para facilitarnos la actuación:
Las siglas PAS corresponden con Proteger, Avisar y Socorrer, siendo este
último punto donde debemos analizar la conciencia, la respiración y el pulso
con el fin de evaluar el estado del paciente. Vamos a verlo mas
detalladamente:
* La letra P se refiere a Proteger, con ello nos referimos a que debemos
cuidar nuestra integridad física y la del accidentado, protegiéndonos del
entorno. Por ejemplo: en caso de encontrar una parada cardiorespiratoria
en un lugar peligroso como es la calle o carretera, ante de comenzar con la
evaluación, debemos trasladarnos a un lugar más seguro.
* A continuación, es vital que avisemos (Letra A: Avisar) a los servicios de
emergencia como al 112 para que acudan lo antes posible a nuestro
encuentro.
*Aunque resulte paradójico, el último paso es socorrer (S) al accidentado,
evaluando los siguientes parámetros:
- Primero evaluamos la consciencia, comprobando si está o no consciente a
través de preguntas básicas pero sin aplicar estímulos dolorosos para
analizar este punto. Si está consciente y respira, podemos colocarlo en la
posición lateral de seguridad para prevenir atragantamiento y aspiración.
- Sin embargo, si la persona no está consciente, entonces analizaremos la
respiración. Con este fin, realizaremos la maniobra frente – mentón,
consistente entre accionar suavemente de la cabeza hacia atrás estando en
posición horizontal.
- A continuación, nos acercamos a la cara del accidentado mientras
orientamos nuestra cabeza hacia el tórax de éste, con ello conseguiremos
en un movimiento ver, oír y sentir la respiración. Además, de facilitar la
entrada y salida del aire. Seguidamente, si no hay indicios de respiración
espontánea, estudiaremos el pulso, a través de la medición de éste, las
principales arterias. La más común de fácil localización es la carótida y la
tomaremos con los dedos índice y corazón, jamás con el pulgar ya que
tiene pulso propio. En niños y en personas obesas, donde está más difícil
acceder a la carótida, podemos tomarle la arteria humeral que se encuentra
en el brazo.
La importancia de evaluar estos parámetros en este orden concreto, radica
en que el primer eslabón implica que el resto de actividades están correctas,
es decir, si una persona está consciente implica que tiene respiraciones y
pulso y así sucesivamente.
En caso de evaluar al accidentado y comprobar que efectivamente se
encuentra en parada cardiorespiratoria, tendremos que dar comienzo a la
reanimación cardiopulmonar a través de la siguiente maniobra:
Tras colocar a la persona en posición horizontal y nos pondremos de rodillas
junto a ella descubriendo su tórax. Tendremos que quitarle o cortarle toda
aquella ropa que nos dificulte la realización de la maniobra y luego
pondremos la base de nuestra mano dominante en el centro del pecho, un
par de dedos por debajo de la línea media intermamilar entrelazando la otra
mano sobre ésta. Estiraremos los brazos firmemente y colocaremos los
hombros perpendiculares al punto de masajes. Mantendremos la espalda
recta durante todo el proceso. A continuación ejerceremos presión dejando
caer los hombros y parte de nuestro peso sobre nuestros brazos. Deberemos
comprimir de forma fuerte y rápida con una profundidad de unos 5 cm y a
100 compresiones por minuto. Entre comprensión y compresión nos
alejaremos levemente para dejar que el toráx se expanda. De esa forma
facilitaremos la impulsión de sangre fuera del corazón simulando su
funcionamiento natural. Tras la realización de las compresiones,
procederemos a realizar las ventilaciones: Para ello, haremos la maniobra
frente mentón. Tapando la nariz del accidentado y sellaremos labios de éste
con los nuestros, de forma de que no se produzcan fugas de aire. A la vez
que esto, observaremos si el tórax se expande correctamente. Para realizar
correctamente la actuación, deberemos intercalar las maniobras de
compresión con las de ventilación siguiendo el esquema de 30 compresiones
y 2 ventilaciones en adulto y 15 compresiones y 2 ventilaciones en niños. La
técnica ventilatoria es de difícil ejecución, por lo que si no estamos
entrenados en ella, es mejor que sólo realicemos las compresiones y no
perdamos tiempo en la otra técnica. Independientemente del procedimiento
que utilicemos, tendremos que evaluar el estado del accidentado cada dos
minutos, comprobando la conciencia, la respiración y el pulso.
Lo ideal es que la maniobra la lleve a cabo mínimo dos personas para poder
relevarse cada dos minutos o cuando se agoten. Aparte de saber lo que
tenemos que hacer, es importante conocer qué errores no debemos cometer,
por ejemplo:
* No debemos tardar más de 10 segundos en decidir si la persona respira o
tiene pulso para iniciar la maniobra.
* Tampoco deberemos presionar sobre el abdomen o la parte final del tórax.
* Como hemos comentado, en caso de no conocer la técnica de ventilación,
no deberemos de darla.
* Es importante dejar expandir el tórax, así que no podremos ejercer presión
durante las compresiones.
* Y, finalmente no abandonaremos jamás a la persona hasta que lleguen los
servicios de emergencia.
Para terminar vamos a indicar cuándo debes cesar la realización de esta
maniobra: pararemos cuando la persona recupere espontáneamente la
respiración y la circulación y la colocaremos en posición lateral de seguridad,
cuando llegué a los servicios de emergencia o finalmente cuando se llega a
un estado de agotamiento por parte del reanimador.