Genocidio y Terrorismo de Estado en LATAM
Genocidio y Terrorismo de Estado en LATAM
(Coordinador)
TERRORISMO DE ESTADO
Y GENOCIDIO
EN AMÉRICA LATINA
Guerra, genocidio, violencia política Gran parte de los Estados modernos de América Latina se constituyeron
sobre el aniquilamiento llevado a cabo en el siglo XIX de las poblaciones in-
y sistema concentracionario en América Latina
dígenas que habitaban dichos territorios, como modo de construir una fron-
Daniel Feiersteín tera, un monopolio estatal de la violencia y una transformación de las lógicas
coloniales previas a partir del surgimiento de Estados independientes en
toda la región.
Durante la segunda mitad del siglo XX, América Latina experimentó nu-
Éste es claramente el caso de la República Argentina o de Chile, aunque
merosas experiencias de aniquilamiento de masas de población, la mayoría
pueden encontrarse también situaciones donde la actitud ante los grupos in-
de ellas insc1iptas en el mismo patrón, lo que se diera en llamar la Doctrina de
dígenas se vinculó más a producir su sometimiento en lugar de su extermi-
Seguridad Nacional, una reformulación de los escenarios del conflicto inter-
nio. Un ejemplo de estas políticas lo podría constituir el surgimiento del
nacional desarrollada fundamentalmente por los Estados Unidos y consis-
Estado boliviano.
tente en la creencia de que la región latinoamericana era uno de los ámbitos
Por otra parte, también debieran destacarse aquellos casos en los que la
privilegiados de la lucha contra el comunismo, y que dicha lucha no tenía
población indígena de determinados Estados fue atacada y aniquilada en el
fronteras territoriales sino ideológicas.
contexto de guerras ínter-estatales con rasgos de aniquilamiento, como los
Esta nueva doctrina de la seguridad se articuló tanto la Guerra Fría y con
casos de la guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil yUruguay frente al
los aprendizajes de las potencias occidentales sobre la lucha contrainsur-
Paraguay aislacionista) o, ya bien entrado el siglo XX, las masacres de haitia-
gente, particularmente desde las enseñanzas de la "escuela francesa" de In-
nos en la República Dominicana en 193 7. 1
dochina y Argelia, enseñanzas apropiadas por los propios estadounidenses
Las matanzas de indígenas continuaron en la región durante el siglo XX,
en la guerra de Vietnam y reproducidas luego en América Latina a través de
tanto como parte de la extensión de las fronteras como de las políticas de em-
numerosos ámbitos de entrenamiento militar e ideológico, entre los cuales
presas nacionales, extranjeras o transnacionales que, con el aval estatal,
el más conocido fue la Escuela de lasAmé1icas, en Panamá, .
avanzaron sobre zonas históricamente ocupadas por grupos indígenas. Los
Es así que una serie de experiencias de aniquilamiento sistemático de po-
casos más relevantes de estas políticas durante el siglo XX pueden encon-
blaciones atravesó todo el territo1io latinoamericano, teniendo un punto de
trarse en diversas regiones de la Amazonia brasileña, en el caso de los indios
inicio muy temprano con el golpe de Estado de 1954 en Guatemala, y reco-
aché y otros grupos originarios en el Paraguay, el hostigamiento permanente
rriendo prácticamente todo el continente entre dicha fecha y los albores del
a las poblaciones mapuches en el sur de Chile o de la Argentina o el avance
siglo XXI.
sobre los grupos wichí, toba y otros en el norte argentino y en Paraguay, así
Es objetivo de esta obra avanzar en el análisis de algunas de las caracterís-
como las reiteradas acciones de grupos paramilitares frente a grupos indíge-
ticas generales de dichos procesos, de sus similitudes y diferencias, de las po-
nas contestatarios en el sur y el occidente mexicano, así como en numerosos
sibles articulaciones entre algunas guerras civiles y dichos procesos de
países de América Central y en Colombia.
aniquilamiento, de la pertinencia de la calificación de genocidio para dar
cuenta de algunos de dichos procesos, y de las consecuencias en el presente
de las diversas modalidades de construcción de la memoria colectiva de la re- 1
Richard Lee Turtis, "A World Destroyed. A Naúon Imposed: The 193 7 Haiúan Massacre in the Do-
presión política en América Latina. minican Republic", Hispanic Ame1ica11 Historical Review 82, no. 3 (2002): 589-635.
9 10
Guerra, genocidio, violencia política y sistema concentracionario en América Latina Daniel Fcicrstein
Sin embargo, no es objetivo de esL~ breve capítulo dar cuenta de los diver- Lro de su definición de "enemigo" no sóló a los movimientos revolucionarios,
sos episodios de aniquilamiento de poblaciones en la región, sino remitir sino a todo movimiento populista, religioso o indígena que tuviera como ob-
más específicamente a las consecuencias de lo que se diera en llamar la "Doc- jetivo una transformación igualitaria del orden social.
trina de Seguridad Nacional" en la unificación de procesos r~presivosy polí- El concepto de "guerra contrainsurgente" ,proveniente de las doctrina fran-
ticas de aniquilamiento en todo el continente. cesa3, se impuso entonces como el eje explicativo del conflicto enAmérica La-
tina, tanto en situaciones donde los movimientos guerrilleros habían logrado
establecer una guerra civil con los regímenes dictatoriales (como los casos de
Represión política bajo la Doctrina de Seguridad Nacional Colombia, El Salvadoro Nicaragua), en situaciones en las que existían apenas
grupos político-militares de oposición, sin capacidad de desatar una guerra
La Doctrina de Seguridad Nacional, si bien se irradia en la región a partir civil o de contar con un importante control territorial (como los casos de Gua-
del cambio de óptica realizado por los Estados Unidos, tiene en verdad un pri- temala o Perú) o incluso en aquellos países donde elcarácterrnilitar de la opo-
mer antecedente en la República Argentina, con la aplicación del Plan Conin- sición no pennitía contar siquiera con ejércitos profesionalizados insurgentes
Les (Conmoción Interna del Estado), que se proponía una visión del conilicto (y, por tanto, donde elconcepto de guerra era exageradamente forzado), como
centrada en el "enemigo político interno" en tanto hipótesis fundamental en la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguayo Uruguay, entre otros.
acerca del "peligro nacional", doctrina que fuera aplicada a fines de la década Este concepto de "guerra sucia", "guena contrainsurgente" o "guerraanti-
del cincuenta frente a los opositores políticos en la Argentina, pero que cobra- subversiva", constituyó el marco de justificación de la transformación de las
1ia toda su fuerza entre diez y quince años después en dicho país. fuerzas armadas latinoamericanas en verdaderos ejércitos de ocupación de sus
A partir de este momento -y con antecedentes incluso previos como la propios territorios y sociedades, a través del arsenal del terror desplegado en
intervención estadounidense en la destitución de] acabo Arbenz en Guate- numerosos campos de concentración, la exhaustiva utilización de la tortura, la
mala en 19 54, la asunción de Stroessner en Paraguay en dicho año, la dicta- comisión de asesinatos sistemáticos de grupos de población (familias enteras,
dura de Duvalier en Haití a partir de 195 7 o las consecuencias que se extraen aldeas, comunidades étnico-religiosas), la utilización de la violación de muje-
en todo el arco político de la derecha americana acerca del triunfo de la Revo- res como arma de destrucción psíquica y física de las poblacionesvictimizadas
lución Cubana en 1959-comenzaron a realizarse las Reuniones de Ejércitos y la transformación de estas sociedades a través de la institucionalización del
Ame1icanos, un ámbito p1ivilegiado donde la Doctrina de Segu1idad Nacio- tenor en todos los planos de la vida cotidiana, por lo general a través de regíme-
rn:il se difundió entre los militares de todo el continente, expandiendo la nes militares que asumieron el control gubernamental de dichos Estados y/o
nueva visión estadounidense acerca del conflicto en América Latina, visión de fuerzas para-estatales que operaban en conjunción con las propias fuerzas
centrada en una" guerra contra el comunismo", que se ubicaba como escena- armadas de cada uno de los países latinoamericanos.
rio fundamental de la Guerra Fría global (y que en al~nos casos llegó incluso
a percibirse como parte de una Tercera Guerra Mundial2) y que incluía den-
Un breve esbozo de casos
2
Vale la pena realizar una breve síntesis de algunos de los principales suce-
La idea de estar librando una "Tercera Guerra Mundial" fue la conclusión de numerosos milita-
res argentinos durante la década del 70, tanto en Conferencias militares corno en textos sobre la sos en la región, para facilitar el análisis posterior de los mismos.
cuestión. Dicha idea se basaba, en particular, en conceptos de los "contrainsurgentes franceses"
corno André Beaufre. Para analizar este modo de percepción del conflicto, véase en particular 3 Los trabajos de Gabriel Périésy Mario Ranalletti, en este volumen, se proponen indagar sobre la
Horado Verbitsky, La última batalla de la Tercera Guerra Mundial, Sudamericana, Buenos Aires, influencia de las doctrinas militares y teológicas francesas en este diseño en América Latina, parti-
2002. cularmente para el caso argentino.
11 12
Guerra, genocidio, violencia política y sistema concentracionario en América Latina Daniel Feierstein
En 1954, un golpe militar en Gua~emala derriba al gobierno democrático en el Plan Cóndor, la articulación represiva entre las fuerzas de seguridad del
de] acobo Arbenz, que había expresado la posibilidad de un cambio social Cono Sur de América Latina, que implicó el trabajo conjunto de las dictaduras
popular en el país. Dicho golpe, que produjo en su p1imer año alrededor de de la Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay en el
tres mil asesinatos políticos, fue el inicio de un proceso de aniquilamiento ex- intercambio de prisioneros, la transferencia d~orrnación de inteligencia y la
tendido en el tiempo, que se prolongó durante más de cuarenta años, para re- colaboración en las acciones represivas en cada uno de dichos territorios, in-
cién encontrar alguna posibilidad de resolución del conflicto con los cluyendo acciones conjuntas. La Agrupación de Familiares de Detenidos y
acuerdos de paz de 1996. En dicho período, fueron asesinadas y/o desapare- Desaparecidos del Paraguay calcula que en el período de Stroessner se produ-
cidas en Guatemala más de 200.000 personas, en una reformulación global jeron entre tres mil y cuatro mil asesinatos políticos y otros miles de personas
de la sociedad que, operando con una lógica de transformación política que fueron encarceladas y torturadas. Grar;_ parte de los documentos sobre el Plan
sería común a todos los procesos latinoamericanos, involucró a comunida- Cóndor fueron hallados en 1992, precisamente en Paraguay. Stroessner fue
des, aldeas, grupos indígenas, regiones enteras, teniendo su pico de terror derrocado por un golpe militar de su propio partido en 1989, aunque hasta
aproximadamente entre los años 1978y1990. El caso de Guatemala es uno la asunción de Fernando Lugo en las últimas elecciones presidenciales en
de los pocos casos latinoamericanos que se ha caracterizado casi unánime- 2008, Paraguay continuaba siendo uno de los pocos países de la región que
mente como genocidio, tanto por el número de víctimas, por su impacto pro- no había podido recuperar un régimen democrático.
porcional (cercano al 10% de la población total del país), como por las Haití fue ocupada militarmente por los Estados Unidos en 1915 y, desde
características étnico-nacionales de muchos de los grupos aniquilados, ese momento, siempre articuló sus políticas con la potencia americana. Sin
miembros de distintos sectores mayas u otros grupos indígenas. 4 Creemos embargo, en 195 7 asumió la presidencia Franc;;ois Duvalier (Papa Doc), im-
justificada la utilización del concepto de genocidio para este caso, pero no plementando en la isla las lógicas de la Doctrina de Segu1idad Nacional. Es
necesariamente por los motivos por los que se lo ha aplicado, sino precisa- en ese momento cuando se crean los tonton macoutes, grupos paramilitares
mente por las características que comparte (en cuanto a sistematicidad del que actuaron durante su gobierno y durante el gobierno de su hijo,Jean
proceso de aniquilamiento) con experiencias como las de la Argentina, Boli- · Claude Duvalier (Baby Doc), entre 19 71 y 1986, aunque continuaron parti-
via, Chile o Haití, en donde el número de víctimas fue inferior (miles a dece- cipando en los procesos represivos en Haití con posterioridad al derroca-
nas de miles) y no remitió a grupos étnicos determinados sino, al igual que en miento de Baby Doc, e incluso hasta el presente. Se calculan en alrededor de
Guatemala si no se acepta la distorsión de la causalidad explicativa, a grupos 30. 000 las víctimas de estas fuerzas paramilitares y en 500. 000 exiliados du-
delimitados fundamentalmente por motivos políticos. rante las distintas dictaduras haitianas. 5
En el mismo año, 1954, el general Alfredo Stroessner tomó el poder en Pa- Al otro lado de la isla, un golpe de Estado desalojó a juan Bosch de la pre-
raguay, a través de un golpe de Estado [Link] vez derrocó a otro dictador per- sidencia de la República Dominicana en 1963, cargo que había ganado en las
teneciente también al Partido Colorado. El régimen de Stroessner se prolongó primeras elecciones libres, menos de un año antes, luego de los treinta años
hasta 1989 y se alineó inmediatamente con las políticas anticomunistas que de la dictadura pro-norteamericana de Trujillo. Ante el intento de reponer a
comenzaban a surgir en la región, así como con la Doctrina de Seguridad Na- Bosch en la presidencia, los Estados Unidos enviaron a un cuerpo de ma1ines
cional y con las políticas estadounidenses. Paraguay participó activamente a la República Dominicana para "impedir el acceso del comunismo al poder
en la República", apoyando luego la asunción del funcionario trujillistajoa-
4
Entre ellos, por ejemplo, podemos incluira Frank Chalk o Barbara Harff. Para una perspectiva
priorizando el tema indígena, uno de los más solidos trabajos, aunque luego lo discutiremos, es el
de Marc Drouin; "Atrocity Crimes and the Genocide Continuum in Guatemala, 1978-1984", pre- Exitos y f raeasas: las fuerzas armadas y de seguridad en El Salvador y Haití, Biblio-
5 María Paz Fiumara;
sentado .al Segundo Encuentro Internacional "Análisis de las prácticas sociales genocidas", Buenos tecas ClACSO, [Link], 2004; ElizabethAbbott, Haití: The Duvaliers and Tlieir Legacy,
Aires, 20 al 22 de noviembre de 2007. NewYork: McGraw-Hill, 1988.
13 14
Guerra, genocidio, violencia política y sistema concentracionario en América Latina Daniel Feierstein
quín Balaguer. Se calcula que varios miles de dominicanos fueron asesinados A partir del golpe militar se continúan y profundizan las medidas repre-
en la invasión de los ma1ines a la República Dominicana y en los procesos re- sivas, calculándose que en el período 1966-1968, entre tres mil y ocho mil
presivos de los años siguientes. 6 personas fueron ejecutadas por los "Escuadrones de la muerte", articulados
En Brasil, un golpe militar derribó el proyecto populista del presidente con los gobiernos militares. En dicho períod9 es también asesinado en Boli-
Joao Goulart, en marzo de 1964. El golpe se proponía "frustrar el plan comu- via Ernesto "Che" Guevara, quien comandaba un proyecto revolucionario en
nista de conquista del poder" 7 . Si bien la dictadura se prolonga hasta una el sur de América Latina. Durante un breve período, en 1971, asume un go-
fecha incierta-con una apertura democrática gradual que podríamos ubicar bierno revolucionario antiimperialista, que instala en la presidencia al gene-
entre 1985y1989-, el período represivo más duro se concentró en los prime- raljuanjosé Torres, pero es derrocado ese mismo año por otro golpe militar
ros diez años, con la implementación de la "Operac;ao Limpieza", conjunto de dirigido por el general Hugo Banzer (Torres será asesinado en 19 7 6 en Bue-
disposiciones vinculadas al accionar represivo. Si bien el Estado brasileño nos Aires, en el marco de la articulación de los procesos represivos latinoa-
admitió en una ley promovida en 1995 su responsabilidad sobre el asesinato mericanos bajo el "Plan Cóndor").
de 136 personas en el período 1961-1979, a partir del año siguiente seco- El gobierno de Banzer fue virando hacia un régimen cada vez más repre-
menzó a trabajar sobre nuevos casos. En el libro Derecho a memoriay a verdad, sivo, en especial luego del golpe militar en Chile y el alineamiento de ambos
resultado del trabajo de la Comisión Especial sobre Muertos y Desaparecidos Estados con la Doctrina de Seguridad Nacional. En 1978, Banzer es derro-
Políticos de Brasil, el gobierno reconoció a fines de 2007 su responsabilidad cado por una nueva junta militar. Entre 1978y1982 se suceden numerosos
por el asesinato de 4 79 personas. presidentes militares en Bolivia, con el breve interregno del triunfo democrá-
También en 1964, esta vez en noviembre, se produce un golpe militar en tico del socialista Hernán Siles Suazo, quien no pudo llegar a asumir el go-
Bolivia, que derroca al gobierno del Movimiento Nacionalista Revoluciona- bierno al resultar intolerable su asunción, tanto para las dictaduras militares
1io. Pese a ello, ya el propio gobierno del MNRhabía apelado a la represión de la región, como para el gobierno norteamericano. Entre las dictaduras del
política durante la década de los años '50, con la utilización de campos de período, destacan los años de gobierno de la narco-dictadura de García
concentración desde 1952, la articulación de las políticas de gobierno con Meza, un golpe militar düigido desde Buenos Aires y financiado en gran
los intereses estadounidenses, asesinatos políticos, frecuentes declaraciones parte por el narcotráfico, que produjo en su único año de gobierno más de
de estado de sitio, y una represión interna que aprovechaba la experiencia de quinientos asesinatos y desapariciones de opositores políticos en Bolivia.
muchos genocidas internacionales; como un equipo de croatas ustachas, di- Siles Suazo logró finalmente asumir el gobierno boliviano en 1982, lo que
rigidos por Mario Busch, ex-oficial de las SS alemanas o incluyendo la cola- puso fin a la sucesión de gobiernos militares.
boración de Klaus Barbie, quien fuera oficial de la Gestapo alemana y En Uruguay, el presidente del Partido Colorado;]uan María Bordaberry,
encargado de las matanzas en Lyon. 8 asumió el gobierno en 1972 poniendo a las fuerzas armadas uruguayas a
cargo de la "campaíi.a contra la guerrilla urbana del movimiento Tupama-
ros". 9 Un año después se dispuso el cierre del Congreso, se disolvió a los sin-
6
El presidente destituido,Juan Bosch, fue uno de los primeros en destacar el carácter para-estatal dicatos, y se prohibió al Partido Comunista y otras organizaciones de
que tendrían, de un modo paradójicamente sistemático, los procesos de aniquilamiento enAmé-
rica Latina. VéaseJuan Bosch, El pe11tago11ismo, sustituto del imperialismo, Madrid: 1968, citado en
izquierda. Si bien los presidentes a partir de dicho año continuaron siendo
Verbitsky, op. cit., p.19.
7
Ato l11stitucio11al l, 9 de abril de 1964, del gobierno del Brasil, citado en Marcelo Raffin, La experien-
cia del horror, Buenos Aires: Editores del Puerto, 2006, p.132. ºVéase las declaraciones de los gobiernos uruguayos del período yun análisis lúcido del proceso
8
Véasejorge Gallardo Lazada; De TomsaBanzer: diezaliosdeemergenciaen Bolivia, Buenos Aires: en Luis Ronigery Mario Sznajder, El legado de las violaciones a los derechos humanos en el Cono Sur:
Ediciones Perisferia, 1972 y Gregario Selser, Bolivia: el rnartelazodclos cocadólares, México: Mex- Argentina, Chile y Uruguay, La Plata: Ediciones al Margen, 2005. Para el documento citado, véase la
sur, 1982. p.32.
15 16
Guerra, genocidio, violencia políúca y sistema concentracionario en América Laúna Danid Feierstein
civiles (primero el propio Bordaberry, luego Aparicio Méndez), el gobierno es de suponer que el número de personas que atravesaron la experiencia
efectivo estuvo en manos de las Fuerzas Armadas hasta la derrota en las urnas de los campos de concentración (tanto los que fueron asesinados como los
de un proyecto de reforma constitucional propuesto por los militares uru- sobrevivientes) sería cercano a las estimaciones más altas y que la sub-de-
guayos y el posterior "Acuerdo del Club Naval" entre los militares y los prin- nuncia puede suponerse como lógica, daga la falta de garantías para los
cipales partidos políticos uruguayos, que permitió_ el llamado a elecciones y denunciantes. 12
la restauración democrática con el triunfo del Partido Colorado en 1985. En En la Argentina, luego de la experiencia del Plau Conintes bajo un go-
el período comprendido entre 1972y1985, se calcula que fueron desapare- bierno democrático y de un período represivo militar en los años 1966-
cidas cerca de ciento sesenta personas y otros cien prisioneros políticos fue- 1973, caracterizado por numerosas insunecciones populares contestatarias,
ron asesinados. Además, miles de personas fueron detenidas por motivos el peronismo retomó al gobierno durante los años 1973-19 7 6, aunque ya a
políticos y se calcula que entre decenas y centenares de miles de personas de- partir de 1974, se estructura un procedimiento sistemático de aterroriza-
bieron dejar el país, siendo la emigración uruguaya del período cercana a las miento de la población que se inicia en la provincia de Tucumán con el "Ope-
300.000 personas, un porcentaje importante de las cuales seguramente fue rativo Independencia" para aplicar dicho modelo en el conjunto del
consecuencia de este exilio político, en un país que contaba en ese momento territorio nacional a partir del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Ini-
con menos de tres millones de habitantes. 10 ciando las acciones bajo el gobierno democrático peronista y, posterior-
En Chile, un sangriento golpe militar (con fuerte apoyo del Departa- mente, en una dictadura militar que se extendió hasta fines de 1983, se llevan
mento de Estado norteamericano) derribó al gobierno socialista democrá- contabilizados más de 13000 asesinatos y desapariciones forzadas, aunque
tico de Salvador Allende el 11 de setiembre de 1973, bombardeando el los organismos de derechos humanos argentinos calculan que las víctimas
palacio presidencial y asesinando al presidente. En un régimen militar que oscilarían en una cifra entre las 20000 y 30000 personas. La sistematicidad
se extendió hasta 1990, las primeras investigaciones consideran que seco- del caso argentino sobresale entre las experiencias latinoamericanas, por la
metieron más de mil asesinatos políticos por parte de la dictadura militar y construcción de una extensa y compleja red de más de quinientos campos de
otros mil detenidos-desaparecidos que se presume que fueron asesinados. 11 concentración dist1ibuidos a lo largo y a lo ancho de todo el territorio nacio-
La Coi:nisión Rettig analizó casi tres mil denuncias de violencia política y, al nal y por el desmembramiento total de numerosas organizaciones políticas,
igual que en el resto de los casos, se calcula que el número definitivo de victi- sindicales, estudiantiles, barriales y comunitarias. Asu vez, la "exitosa" ex-
mas sería superior:, por los numerosos casos que jamás serán denunciados. periencia argentina fue exportada hacia fines de la década de los años '70 y
Por otra parte, un número indeterminado de personas fue sometido a la es- comienzos de los años '80 a América Central, al participar los militares ar-
tructura concentracionaria, considerando algunos investigadores que dicho gentinos en el entrenamiento de las fuerzas especiales en Honduras, El Sal-
número podría oscilar entre muchos miles e incluso varias decenas de miles, vador y Nicaragua, en la enseñanza de los procedimientos de tortura, de las
según las fuentes consultadas. Dada la dificultad para realizar denuncias y la modalidades de aniquilamiento y del modo de deshacerse de los cuerpos.
continuidad de la impunidad en Chile para gran parte de los perpetradores, Asimismo, el ejército argentino tuvo un rol central en el golpe militar en Bo-
liYia, en 1980.
10
Por otra parte, en un contexto de más de veinte años ininterrumpidos de
El trabajo de Álvaro Rico, en este mismo volumen, analiza algunas características específicas del
caso uruguayo. El trabajo de Pamela Morales analiza las consecuencias de la Ley de Caducidad en gobiernos militares, se crean en Honduras, en el año 1980, unidades con-
el Uruguay y sus similitudes y diferencias con otros casos de leyes de impunidad, como Argentina
y Chile.
11
Véase Elías Padilla Ballesteros; La memolia y el olvido. Detenidos Desaparecidos en Chile, Santiago 12 El trabajo de José Carlos Pérez Ramos, en este mismo volumen, intenta aplicar el análisis del con-
de Chile: Ediciones Orígenes, 1995. Luego, las causas en España permitirían avanzar más sobre el cepto de prácticas sociales genocidas que yo desarrollara para la experiencia argentina a fines de es-
número Y. carácter de las víctimas en Chile, investigaciones que aún continúan en curso. clarecer algunos aspectos de la experiencia chilena.
17 18
Guena, genocidio, violencia política y sistema concentracionario en América Latina Daniel Feicrstein
trainsurgentes, grupos de inteligencia militar especializada y "escuadrones Características de los procesos represivos
de la muerte", replicando las experiencias de las guerras de contrainsurgen-
cia francesas y de la represión en el Cono Sur Latinoamericano. El gobierno Como se puede observar en el brevísimo desarrollo previo, lo ocurrido en
militar argentino tuvo un rol preponderante en la conformación de estas la región en la segunda mitad del siglo XX t"11VO características comunes en
fuerzas, así como el gobierno estadounidense. Pese a que en 1981 Honduras cuanto a un modo sistemático de transformar a las sociedades latinoameri-
eligió un presidente civil, las prácticas de desapariciones forzadas y asesina- canas a través del terror, desarticulando las posibilidades de oposición polí-
tos políticos se acrecentaron durante estos años, manteniéndose hasta fines tica al consenso pro-norteamericano a partir del ejercicio de tareas de
de dicha década. El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en inteligencia sobre el conjunto de la población y de la creación de fuerzas es-
Honduras calcula que las víctimas suman más de doscientos personas, lama- tatales y para-estatales encargadas de la intimidación, secuestro, tortura y en
yoría miembros de sindicatos, movimientos estudiantiles, dirigentes políticos, muchos casos posterior asesinato de los opositores políticos. La "desapari-
abogados, participantes de cuerpos de solidaridad con las víctimas de otros . ción forzada" constituyó una de las modalidades más comunes para, simul-
conflictos en Amé1ica Central o miembros de movimientos religiosos. 13 táneamente, eliminar las pruebas de los asesinatos, instalar el terror en las
Fenómenos de desapariciones forzadas o asesinatos políticos del mismo comunidades e impedir el duelo a los familiares de los asesinados.
tenor de los descriptos en los diversos casos analizados, también se sucedie- Si bien los modo? de operatoria fueron similares en todo el continente, el
ron en dichos años en Ecuador, en México, en Venezuela y en Panamá. impacto de la represión en las distintas sociedades fue diverso. En algunos
A su vez, las guerras civiles en Colombia, Nicaragua, El Salvador y Perú casos la represión fue feroz, pero limitada a pequeños sectores de población
han dejado decenas de miles de víctimas, muchas de ellas asesinadas en pro- individualizada (como en Brasil, Ecuador, Uruguay u Honduras, donde los
cesos represivos eón características similares a las desarrolladas en el resto de asesinados se cuentan por centenares). En casos como los de Chile, Argen-
los países de América Latina, incluyendo arrasamiento de pueblos o aldeas, tina, Paraguay, Bolivia o Colombia, por el contrario, los asesinatos se cuentan
ajusticiamiento de poblaciones campesinas e indígenas, desapariciones for- por miles o decenas de miles, atravesando todo el espectro de la población y
zadas y asesinatos políticos. 14 En los casos de Colombia y Perú (proceso que revelando que la sistematicidad de las prácticas, en estos casos, no se vincu-
se traslada de algún modo en los últimos años a México) estas lógicas se en~ laba sólo a los modos de ejercicio represivo, sino también a una decisión de
trecruzan con las políticas de lucha contra el narcotráfico, generando una producir dichas transfonnaciones sociales a través del aniquilamiento siste-
confusión y superposición de conflictos y un aval cada vez mayor a la utiliza- mático de grupos de población "en tanto tales". En estos casos, no se trataba
ción de políticas represivas con la excusa de la catalogación de algunas de de una persecución política individualizada, sino del arrasamiento de gru-
estas organizaciones como "terroristas" (como la actual discusión sobre las pos enteros de población, fueran éstos grupos sindicales, políticos, estudian-
FARC, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, o el ELN, Ejército de tiles, barriales, etc. El caso de Guatemala, tanto por su número de víctimas
Liberación Nacional de Colombia) y su inclusión como parte de las nuevas como por su impacto en la población y por su extensión en el tiempo, se
estrategías globales de la "guerra contra el terrorismo". transforma en la expresión máxima de esta operatoria, con el aniquilamiento
de comunidades enteras, hecho que también puede observarse en El Salva-
dor durante los años de la guerra civil.
A su vez, el caso argentino destaca tanto por la sistematicidad de los pro-
13
El trabajo de Esteban de Gori, en este volumen, analiza algunas aristas del fenómeno hondureño, cesos de aniquilamiento como por el hecho de haberse transformado en el
caracterizado por la simultaneidad de la restauración democrática y el auge de los fenómenos re-
presivos bajo un Estado terrorista.
centro organizador de los procesos represivos de América Latina durante
14
Los casos de El Salvador y Colombia son analizados en esta obra, en los trabajos de Lucrecia Mo- fines de la década de 1970 y comienzos de la década de 1980, entrenando a
linari y Marcelo Ferreira. los militares de América Latina en tácticas de contrainsurgencia, tortura y
19 20
Guena, genocidio, violencia políúca y sistema concentracionario en América Latina Dan id Feierstcin
desaparición forzada de personas-particularmente en Honduras y El Salva- surgente pudo controlar una fracción del territorio - ni siquiera la región
dor-y habiendo participado incluso en experiencias de intervención polí- montañosa de la provincia de Tucumán en la que se había instalado el ERP-,
tica directa como el diseño y participación en el golpe militar en Bolivia en en Guatemala las fuerzas guenilleras no pudieron liberar ninguna zona, más
1980. allá del apoyo de aldeas campesinas o indíg~nas a su lucha; en las demás ex-
pe1iencias ni siquiera existió la posibilidad de luchar por el control territorial
de región alguna. Por otra parte, ninguna de las fuerzas insurgentes de estos
La utilización del concepto de guerra países (a excepción, quizás, de la UNRG en Guatemala) contaron con fuerzas
militares profesionálizadas, sino que se trataba de cuadros político-militares
Uno de los conceptos centrales para caracterizar los hechos represivos en que alternaban sus tareas militares con sus tareas políticas, sin llegar a con-
América Latina - tanto por parte de los perpetradores como por muchos ob- formar en ninguno de los casos un ejército profesional.
servadores internacionales y analistas académicos-ha sido el concepto de La categoría de guerra sirvió por lo tanto más para legitimar las acciones
guena, con sus diversas adjetivaciones: guerra civil, guerra antisubversiva, desarrolladas por parte de los perpetradores que para permitir construir un
guerra de contrainsurgencia, guerra sucia, guerra contrarrevolucionaria. marco de comprensión de la especificidad de los conflictos librados. Por otra
Sin embargo, la calificación de los hechos como ocurridos en el contexto parte, cuando se trató de comprender estos hechos sólo en tanto "procesos
de una guena tiende a licuar la especificidad de estos procesos de aniquila- represivos", el análisis tendió a observar cada situación de modo fragmenta-
miento y a contabilizar a las victimas como parte de una confrontación ar- rio, más como "excesos" de líderes latinoamericanos dictatoriales que como
mada. Si bien los límites entre la guena y otros procesos de aniquilamiento un conjunto de prácticas sociales que se propusieron la transformación de
tienden a difuminarse, al transformarse la guena en una confrontación que las sociedades latinoamericanas a partir de un paradigma común de percep-
produce cada vez mayor número de víctimas civiles, es difícil de constatar en ción de las nociones de "identidad nacional" y de "seguridad".
la mayoría de los conflictos en América Latina la existencia de las condiciones·
básicas que los teóricos de la guerra consideran necesaiias para utilizar tal ca-
lificación, a saber: control territorial por ambas fracciones armadas, ejércitos La utilización del concepto de genocidio
profesionalizados en ambos contendientes y, en el caso de las guerras civiles,
la fragmentación mayoritaiia de la población en su alineamiento con alguna El concepto de genocidio prácticamente no fue utilizado para dar cuenta
de las fracciones en pugna. 15 de estos casos, a excepción de la experiencia guatemalteca, que trata de en-
Si nos basamos en estos pre-requisitos, sólo las experiencias de Colom- tender como genocidas las matanzas cometidas contra las comunidades in-
bia, Perú, Nicaragua y El Salvador podrían ingresar dentro de esta califica- dígenas. Creo que esta omisión es producto no sólo de las deficiencias en la
ción. En el resto de los casos, no hubo fuerzas armadas insurgentes con redacción de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Ge-
capacidad de control territorial: en la Argentina, ninguna organización in- nocidio en 1948 y la exclusión de los "grupos políticos" como "grupos pro-
tegidos" por la Convención, sino también en las consecuencias que tuvieron
15 dichas discusiones en cuanto a la percepción del sentido estratégico de los
Para el análisis de la teoria de la guerra y sus posibles aplicaciones a los casos latinoamericanos,
véase dos visiones contrapuestas en juan Carlos Marin, Los hechos armados. A1gcntina, 1973-1976. procesos de aniquilamiento, tanto en la Alemania nazi como en la E uro pa
Laacwnulación primitiva del genocidio, Buenos Aires: PI. [Link] ./La Rosa Blindada, 1996 (para una conquistada por el Reich, así como en las experiencias poste1iores en Indone-
caracterización como "guerra civil" del caso argentino) y Eduardo Luis Duhalde, E! Estado Terrorista
sia, Camboya,América Latina, los Balcanes o las sociedades africanas.
Argentino. Quince años después, una mirada crítica, Buenos Aires: EUDEBA, 1999, o Carlos Flas-
karnp, Organizaciones político-militares. Testimonio de la lucha armada e11Arge11ti11a (1968-1976), El caso paradigmático de un proceso genocida -el nazismo-es un exce-
Buenos Aires: Ediciones Nuevos Tiempos, 2002. lente ejemplo para analizar los modos en que un proceso de aniquilamiento
21 22
GueITa, genocidio, violencia política y sistema concentracionario enAméricaLatina Daniel Ffierstcin
de masas y su consecuente destrucción social puede ser apropiado o ajeni- minado" por los perpetradores, elegido no aleatoria sino causalmente para que
zado por la sociedad que lo vive. su desaparición generara una serie de transformaciones en el propio grupo de
Si sólo se observa el aniquilamiento en función de la destrucción total de, la nación, la destrucción parcial del propio grupo nacional, es en verdad com-
por ejemplo, las comunidades judías o gitanas que habitaban el territorio ale- prender el sentido de las propias ideas de Lem~in, cuando planteaba que el ge-
mán, polaco o lituano, se trata de un fenómeno que pareciera no haber afec- nocidio se propone "la imposición de la identidad del opresor". 17
tado a alemanes, polacos o lituanos, más allá de su mayor o menor solida1idad La comprensión del aniquilamiento en tanto genocidio, en tanto planifi-
con las víctimas. Se "aliena" la condíción alemana, polaca o lituana de los ju- cación de la destrucción parcial del propio grupo nacional, permite ampliar
díos y gitanos y sólo se los puede observar como los observaban los propios el arco de complicidades en la planificación y ejecución de la práctica, al obli-
perpetradores, esto es, como seres "ajenos" al grupo nacional alemán, polaco gamos a formular la pregunta acerca de quiénes resultan beneficiarios no
o lituano en donde ocurrían las prácticas de aniquilamiento. sólo de la desaparición de determinados grupos, sino, fundamentalmente,
Por el contrario, si observamos al genocidio nazi también como la "des- de la transformación generada en el propio grupo nacional por los procesos
trucción parcial del grupo nacional alemán, polaco o lituano", según el caso, de aniquilamiento. Se trata, como propúesta provocativa, de pasar del hecho
podremos reincorporar a las víctimas en su cabal dimensión y confrontar con empírico del aniquilamiento de determinados grupos al sentido estratégico
los objetivos del nazismo, que postulaban la necesidad de [Link], del objetivo, motivación y efectos de dichos asesinatos.
esto es, "libre de judíos". El objetivo del nazismo no fue sólo exterminara de-
terminados grupos (étnicos, nacionales y políticos, entre otros), sino que
dicho exterminio se proponía transformar a la propia sociedad alemana a tra- El caso argentino como emblemático del sentido estra-
vés de los efectos que la ausencia de dichos grupos genera1ia en los sobrevi-
tégico de las lógicas genocidas
vientes. La desaparición del internacionalismo y el cosmopolitismo como
parte constituyente de la identidad alemana fue uno de los aspectos más per-
Ha sido precisamente el proceso de aniquilamiento vivido en la Argentina
durables del genocidio nazi y el aniquilamiento de los judíos y gitanos -
uno de los casos emblemáticos para ilustrar estas ideas, dado que estas dis-
junto al de otros grupos elegidos políticamente-jugaron un papel central en
cusiones han podido desarrollarse con mayor profundidad para este caso,
dicha desaparición. 16
t<1nto a nivel jurídico como a nivel académico, en particular dada la casi ab-
El concepto de genocidio, entendido en tanto "aniquilamiento parcial del
soluta ausencia de un elemento étnico-religioso como explicativo de la per-
propio grupo nacional" podría permitir, por el contrario, restablecer el sentido
secución (a diferencia del caso guatemalteco). Esto obligó a los interesados
estratégico de la elección de las víctimas, al arrancarlas del rol de una supuesta
en la aplicación del concepto de genocidio a re-explorar el sentido estraté-
"inocencia abstracta" al que parece arrojarlas tanto un concepto de genocidio
gico de las prácticas genocidasyno sólo su carácter instrumental. Esto es, tra-
vinculado sólo al aniquilamiento de "los otros", como el propio concepto de
tar de entender el objetivo de la desaparición de "grupos" de población y no
crímenes contra la humanidad. Entender a las víctimas como un "grupo discri-
sólo el hecho empüico de su aniquilamiento.
16
Quizás uno de los casos más emblemáticos de esta presencia de la idenúdad judía en la idenúdad
nacional alemana lo consútuya la obra del filósofo judeo-alemán Herman Cohen quien, en su obra
17 Raphael Lemkin, kds Rule in Occupied Europc, Carnegie Endowment for lnternalional Peace,
Gcnnanidad yjudaísmo (Dcutschtum und]udentum) consideraba al judaísmo como "fuente esencial"
de la germanidad. Véase al respecto el interesante análisis sobre el tema producido por Emmanuel Washington DC, 1944 (ed. en español: El dominio del Eje en la Europa ocupada: Prometeo, Buenos
Taub en La modernidad atravesada. Teología política y mesianismo, 2008. Aires, 2009). ·
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Guerra, genocidio, violencia política y sistema concentracionario en América Latina Daniel Feierstcin
Parte de estas discusiones han cobrado estado jurídico, a partir del primer que se configura el concepto de "grupo nacional" y, por lo tanto, la intencio-
fallo producido en España-luego revertido por la Audiencia Nacional de ese nalidad de los procesos de aniquilamiento.
país-que calificaba como genocidio a los hechos ocurridos en la Argentina, Tal como planteábamos para el caso del nazismo, este cuestionarniento a
acompañado por los recientes fallos del Tribunal Oral Federal Nº 1 de La la calificación como "destrucción parcial del propio grupo nacional" no logra
Plata, Argentina, en los actuaciones seguidas contra Miguel Osvaldo Etche- observar los efectos que el aniquilamiento de determinados grupos políticos,
colatz (ex-jefe de inteligencia de la policía de la provincia de Buenos Aires) y sindicales, barriales o estudiantiles-e incluso de los hijos de los miembros
Christian Von Wernich (capellán policial), donde se considera que los delitos de dichos grupos-y la instauración de más de quinientos campos de con-
se encuadran "en el marco del genocidio ocurrido en la Argentina entre 1976 centración en el territorio de la República Argentina, produjeron en el con-
y 1983". Así mismo, pueden incluirse las indagatorias por el delito de geno- junto del grupo nacional argentino. En esta mirada "recortada", así como los
cidio en las causas seguidas contra los represores en la provincia argentina de judíos o gitanos no pueden ser vistos como parte del grupo nacional alemán,
Tucumán, las que aún se encuentran en estado de instrucción. los militantes políticos son alienados del grupo nacional argentino, al consi-
La figura utilizada en todos estos casos fue la comprensión del caso argen- derarse que su elección fue individual y, particularmente, al [Link] como
tino como la "destrucción parcial del grupo nacional", una posibilidad con- no probada la intencionalidad de los perpetradores de producir la destruc-
templada en el artículo 2 de la Convención para la Prevención y Sanción del ción parcial del grupo nacional argentino a través del asesinato sistemático
Delito de Genocidio. Los principales cuestionamientos a la utilización de de estos grupos de población.
esta figura plantean que: Esto, sin embargo, contrasta fuertemente con las declaraciones de los
propios perpetradores. Vale la pena ofrecer una breve síntesis de algunas de
"... las víctimas fueron elegidas individualmente por sus creencias políticas yno estas declaraciones, como modo de probar la intencionalidad causal vincu-
por su pertenencia a un grupo, lo cual implicaría que los responsables de su des- lada a la destrucción parcial de w1 grupo nacional. 19
aparición y/o asesinato no poseían el me ns rea requerido al no contar con la inten- El propio] orge Rafael Videla, quien dirigió el gobierno entre 1976 y 1980,
cionalidad de destrucción de un grupo y sólo tratarse de la eliminación de los los años en que fue aniquilada la mayoría de las victimas, declaraba que:
disidentes políticos". 18
"La Argentina es un país occidental y cristiano, no porque esté escrito así en el ae-
Existen numerosos ejemplos fácticos que pueden cuestionar esta afirma- ropuerto de Ezeiza. Argentina es occidental y cristiana porque viene de su histo-
ción: la militancia social, barrial, sindical o estudiantil de la gran mayoría de ria. Nació cristiana a través de la conducción española, heredó de España la
las víctimas, que no era tan rápidamente catalogable como "disidencia polí- cultura occidental y nunca renunció a esta condición sino que justamente la de-
tica individual", o la apropiación y en algunos casos desaparición, torturny fendió. Es por defender esa condición de occidental y cristiana como estilo de
asesinato de más de quinientos hijos de dichos militantes, a los cuales resulta vida que se planteó esta lucha contra quienes no aceptaron ese sistema de vida y
imposible catalogar como "disidentes políticos", entre otros. Sin embargo, la quisieron imponer otro distinto". 20
discusión más enriquecedora no surge de este contraste, sino de seguir el
desarrollo conceptual de este cuestionamiento para acceder al modo con el
19 Estas declaraciones son apenas ilustrativas de un amplio trabajo de relevamiento de las mismas.
Para una ampliación, véase los Fundamentos de los alegatos de las querellas y las sentencias en los
juicios seguidos contra Miguel Osvaldo Etchecolatz y Christian Von Wemich, que pueden consul-
18
Véase el amiws cwiae presentado por la organización de derechos humanos Nizkoren la causa tarse en www:[Link]/[Link] Para un análisis de estas declaraciones también puede
seguida en España contra Adolfo Scilingo, solicitando que fuera condenado por"crímenes contra consultarse Daniel Feierstein, El genocidio como práctica social, Buenos Aires: Fondo de Cultura Eco-
la humanidad", pero no bajo la figura de "genocidio". Puede consultarse el amicus cwiae completo nómica, 2007.
y la sentencia de la Audiencia Nacional de España en [Link]. 20 Videla,Jorge Rafael, en revista Gente, 22 de diciembre de 1976.
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Guerra, genocidio, violencia política y sistema concentracionario en América Latina Daniel Feierstein
Un año después agregaba que no era el hecho individual de "pensar dis- que extirpe el mal en todos los sectores y estratos sociales, eficaz gobernante que
tinto" lo que perseguía la dictadura militar, sino los efectos que dicho pensar conduzca con acierto y prudencia la nave del Estado y, finalmente pero no al
producía en el grnpo nacional argentino, por las acciones que se derivaban final, engendradoras y padres de la República Nueva, fuerte, unida, justa, libre,
de dicho pensar. Decía Videla que: solidaria, limpia, ejemplar (. .. )[Link] es reconocerlo, al no haber contado a
,t:
p1io1i con un esbozo de Proyecto Nacional, es poco lo que se ha podido hacer en
bien del cumplimiento de los restantes objetivos que apuntan hacia la derrota,
"... por el sólo hecho de pensar distinto dentro de nuestro estilo de vida nadie
no ya solamente de la guerrilla sino de la subversión "in totum", y hacia las bases
es privado de su libertad, pero consideramos que es un delito grave atentar
propicias para el futuro nacimiento de la Nueva República. (. .. )Este Proyecto Na-
contra el estilo de vida occidental y cristiano queriéndolo cambiar por otro que
cional, Proyecto Político, Proyecto creador de vida en común, en suma no tendrá
nos es ajeno.y en este tipo de lucha no solamente es considerado como agresor
sentido ni iluminará el quehacer argentino si no es puesto en marcha desde
el que agrede a través de la bomba, del disparo o del secuestro, sino también el
ahora. Pues, de lo contrario, corremos el riesgo de avanzar en dirección ~quivo
que en el plano de las ideas quiere cambiar nuestro sistema de vida a través de
cada, distinta a la que deberíamos o a un ritmo tan lento que fuéramos dejados
ideas que son justamente subversivas; es decir subvierten valores, cambian,
atrás por aquellas naciones activas que fijan la velocidad de la historia. Ello sin
trastocan valores(. .. ) El terrorista no sólo es considerado tal por matar con un
perjuicio de que esta pérdida de tiempo en alcanzar las soluciones de fondo
arma o colocar una bomba sino también por activar a través de ideas contrarias
pueda ser ocasión de que el oponente se rehaga mientras queden vivas las fuentes
a nuestra civilización occidental y cristiana a otras personas". 21
desde donde la subversión nace y se sostiene". 22
cumental en el trabajo de Enrique Vázqucz, La tíltima. Origen, apogeo y caída de la dictadura militar,
21
Videla,Jorge Rafael, en La Prensa, 18 de diciembre de 1977. EUDEBA, Buenos Aires, 1985, entre las páginas 299 y 32 7. La cita fue extraída de dicha fuente.
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Guena, genocidio, violencia política y sistema concentracionario en América Latina Daniel Feierstcin
la transformación de un solo grupo (el grupo nacional argentino) a través de sil. Si aquí es clara la comisión de crímenes contra la humanidad, es más
estas operaciones de "cirugía" que, al igual que en el campo biológico con el compleja la calificación como genocidio, en tanto no queda tan claro que
cáncer, curen y transformen alcuerpo social eliminando "todos los tejidos in- la transformación de la sociedad operara a través del aniquilamiento siste-
fectados". Como la infección es sólo metafórica y construida por los perpe- mático, sino que pareciera más bien un mocl0 de imposición del terror cen-
tradores, la única unidad entre las víctimas la otorga el papel que se les asigna trado en la persecución; el encierro, la tortura y un uso esporádico de
en la estructuración del grupo nacional argentino, sin poder postularse otra asesinatos selectivos.
relación entre peronistas, marxistas, populistas, psicólogos, freudianos, sin- Pero al excluir la posibilidad-global o particular-de pensar los proce-
dicalistas, educadores, miembros de grupos barriales o religiosos, o los hijos sos latinoamericanos bajo el concepto de genocidio si no es bajo la inclu-
de muchos de ellos. Sin embargo, en ninguna de las declaraciones de los per- sión de una "racialización" del conflicto (racialización que en verdad no
petradores ni en el análisis de las víctimas parece desprenderse que esta im- existió formulada como tal en ninguno de los escenarios latinoamerica-
posibilidad de encontrar una articulación entre las víctimas que no sea su nos), se pierde la ocasión de establecer las diferencias entre aquellos proce-
pertenencia nacional responda a un criterio "indiscriminado", en tanto la re- sos que utilizaron al aniquilamiento sistemático de población como
presión no podía alcanzar a "cualquiera", sino a aquellos que se consideraba práctica predominante, frente a otros casos en donde, pese a plantearse el
que jugaban un papel peculiar en el destino del grupo nacional argentino y mismo objetivo, el Estado no llega a establecer dicha maquinaria de asesi-
cuya desaparición colaboraría en la posibilidad de construcción de "la Nueva nato colectivo.
República".
Si bien el caso argentino resulta emblemático para su análisis, la lógica
aplicada por los perpetradores fue muy similar en casos como los de Los procesos de construcción de la me1n01ia
Chile, Bolivia y Guatemala. Es por eso que considerar este último caso
como un genocidio "anti-indígena" como modo de "separarlo" de los Hemos tratado de ilustrar el modo en que los procesos de aniquilamiento
otros casos e incluirlo "cabalmente" como genocidio, resulta un modo de desanollados bajo la lógica de la "Doctrina de Segu1idad Nacional" constitu-
"distorsión" de la experiencia guatemalteca, en tanto el aniquilamiento de yeron modos de transformación de las propias sociedades en las que estos
muchos pueblos indígenas se vinculaba a esta idea de transformación po- procesos se desarrollaron. Si bien en algunos casos se trató de procesos repre-
lítica de la sociedad guatemalteca y no a un racismo centrado únicamente sivos limitados, en otras experiencias-particularmente en los casos de Gua-
en la identidad indígena. Del mismo modo, que haya habido numerosos temala, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay, Colombia o El Salvador - la
campesinos de origen indígena entre los asesinados en Bolivia, no cambia política elegida fue el aniquilamiento sistemático de población.
el hecho de que la decisión de aniquilamiento proviene de una voluntad Analizar estos casos más sistemáticos de aniquilamiento a partir de una
de transformación político-cultural de la sociedad boliviana. También en definición de genocidio que implique "intentos de destrucción parcial del
el contexto de guerras civiles, como en el caso de la guerra en El Salvador, propio grupo nacional" no sólo podría constituir una posibilidad de resti-
la lógica de funcionamiento de los grupos para-estatales y "escuadrones tuir el sentido estratégico de las prácticas desarrolladas en algunas socie-
de la muerte" se proponía una transformación de la sociedad del mismo dades latinoamericanas, sino una excusa para una comprensión más
carácter. global y profunda de otros procesos de aniquilamiento del siglo XX, desde
Quizás la reflexión debiera ser más cuidadosa en aquellos casos en los el nazismo hasta las experiencias de Indonesia, Camboya o los Balcanes,
que, operando con la misma lógica, el aniquilamiento estuvo centrado en muchas veces también "distorsionadas" por una visión que pierde la posi-
individuos particulares, pero no necesariamente en grupos completos de bilidad de analizar el sentido profundamente político de los genocidios
población, cuyo ejemplo más pro to típico sería el proceso represivo en Bra- modernos.
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Guerra, genocidio, violencia política y sistema concentracionaiio en América Latina Daniel Feierstcin
Porque, en verdad, en todos los casos previos, más allá de que las víctimas drán ser guatemaltecos y los "delincuentes subversivos" no podrán ser vistos
compartieran o no características nacionales, étnicas o religiosas, el sentido como "argentinos". 23
estratégico de su desaparición se vinculaba a la transformación del propio Estos modos de construcción "alienada" de la memoria van obligando a
grupo donde los asesinatos se llevaban a cabo. En numerosas declaraciones, quienes recuerdan a colocarse de un lado u gtro de la frontera-alemanes o
los funcionarios nazis declamaban que su objetivo era transformar a la propia judíos, serbios o bosnios-impidiendo percibir que los procesos de aniqui-
sociedad alemana, que la "acción quirúrgica" de erradicación de las pobla- lamiento han transformado a sus sociedades de tal modo que los han trans-
ciones judías, gitanas o eslavas del Reich-ymás tarde de toda Europa-se formado así mismos, al punto de transformar los modos de construcción de
proponían construir precisamente un nuevo Reich, un Reich libre de las "in- sus propias identidades.
fecciones ideológicas" con las que las poblaciones victimizadas contagiaban Lo ocunido en América Latina en la segunda mitad del siglo XX -y parti-
a los miembros de la propia sociedad. cularmente la discusión sobre estos hechos que se desarrolla en los tribunales
Del mismo modo, la política khmer de err;dicación de la población de las jurídicos de todo el planeta-puede constituir una oportunidad para replan-
ciudades y su migración compulsiva al campo o su asesinato, se proponía tear estos modos de construcción de la memoria.
una transformación global de la sociedad camboyana. O, por el contrario, el olvido definitivo de los efectos que estos procesos
Las políticas de "limpieza étnica" desarrolladas en los Balcanes durante de aniquilamiento han tenido en el conjunto social puede constituir también
fines de los años ochenta y comienzos de los años noventa, en el mismo sen- la ratificación de la atomización de nuestras identidades, el olvido de que
tido, atacaron primero y centralmente el corazón bosnio de la nación yugos- nuestras identidades nacionales no son más que una construcción social que
lava como un modo de descomponer una entidad nacional yugoslava y tiene un par de siglos de antigüedad, siglos en los que la capacidad de matar-
transformarla en una sociedad homogéneamente serbia o, en su defecto, en nos se ha incrementado día a día, precisamente por la imposibilidad de com-
numerosas naciones territorialmente autónomas y que no se observaban más prender que esas ficciones no son más que argumentos para permitirnos
a sí mismas como integrantes de una sociedad "yugoeslava", lo cual fue el re- autorizar el aniquilamiento de los "otros" e incluso de las "otredades" que
sultado definitivo de dicho genocidio, una guerra de aniquilamiento contra anidan en nosotros.
la posibilidad de la hibridación o el mestizaje.
La historia de América Latina durante la segunda mitad del siglo XX
puede ilustrar, por lo tanto, con una contundencia histórica inusitada el co-
razón de los procesos genocidas modernos, cuyo objetivo estratégico casi
siempre estuvo vinculado a que el aniquilamiento sistemático de determina-
dos grupos de población constituía una herramienta para la destrucción par-
cial y transformación de la propia sociedad. El hecho de que estos grupos
fu_eran elegidos por características eminentemente políticas y no étnicas ni
religiosas facilita la comprensión de procesos similares, en donde el elemento
étnico o religioso aparece más entremezclado.
Por el contrario, si la memoria de los procesos genocidas sólo puede ob-
23
servar a grupos definitivamente diferenciados aniquilándose unos a otros, el Para analizar estos modos de construcción y posible deconstrucción de los procesos de identi-
dad, uno de los trabajos más lúcidos puede resultar la inteligente obra de BenedictAnderson, Ima-
objetivo estratégico del genocida se verá cumplido, en tanto judíos y gitanos
gincdCommunities. Rcjlcctions on thc OtiginandSprcadofNationalism, Londres &:New York: Verso,
no podrán ser vistos ni verse jamás como alemanes; serbios, croatas o bosnios 1991 (ed: en español en Comunidades imaginadas, México: FCE, 1993), en la que cuestiona la su-
no podrán comprenderse como yugoeslavos, los "indios comunistas" no po- puesta "eternidad" o "esencialidad" de estas "identidades nacionales".
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