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Biografía y Filosofía de Platón

Este documento resume los datos biográficos de Platón y su filosofía. Nació en Atenas en el 428 a.C. en una familia aristocrática. Tuvo una educación esmerada y fue discípulo de Sócrates, cuya ejecución lo afectó profundamente. Aunque estaba destinado a la política, se dedicó a la filosofía y fundó la Academia en Atenas. Escribió diálogos que exponen sus ideas sobre un Estado ideal, aunque fracasó en tres intentos de aplicarlas en Siracusa.
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Biografía y Filosofía de Platón

Este documento resume los datos biográficos de Platón y su filosofía. Nació en Atenas en el 428 a.C. en una familia aristocrática. Tuvo una educación esmerada y fue discípulo de Sócrates, cuya ejecución lo afectó profundamente. Aunque estaba destinado a la política, se dedicó a la filosofía y fundó la Academia en Atenas. Escribió diálogos que exponen sus ideas sobre un Estado ideal, aunque fracasó en tres intentos de aplicarlas en Siracusa.
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FILOSOFÍA PLATÓNICA

Fuente: [Link]

Datos biográficos

Platón nació entre los años 428 y 427 a.C en Atenas (aunque algunos piensan que nació
en Egina), y murió a los 80 o 81 años en la misma Atenas entre el 348 y el 347 a.C.
Descendiente de una acomodada y aristocrática familia que se vanagloriaba de descender
del antiguo rey Codro (era hijo de Aristón y Perictíona -hermana de Cármides y sobrina de
Critias-, dos de los llamados treinta tiranos que protagonizaron un golpe de estado
antidemocrático en Atenas en los años 404-403 a.C.), Platón tuvo dos hermanos:
Adimanto y Glaucón, y una hermana, Potone. A la muerte de Aristón, la madre de Platón
se casó con Pirilampo, un antiguo amigo de Pericles, con quien tuvo un hijo, Antifón, que
por tanto era medio hermano de Platón.

En algunas de sus obras Platón hace figurar a sus hermanos como contertulios de
Sócrates. (Adimanto y Glaucón aparecen en la República, Antifón aparece en
el Parménides).

Aunque el verdadero nombre de Platón era Aristocles, era conocido por el apodo de Platón
(Πλάτων, el de las anchas espaldas) debido a su gran envergadura y a su ancha frente.
Como descendiente de una familia aristocrática, tuvo una educación esmerada en todos
los ámbitos del conocimiento. Su educación filosófica estuvo durante un cierto tiempo a
cargo del filósofo heracliteano Crátilo, aunque su verdadero maestro fue Sócrates. Desde
los veinte años y hasta el último día de la vida de Sócrates, que murió ejecutado en el año
399 a.C. por orden del gobierno democrático de Atenas, Platón fue discípulo y amigo suyo,
y la influencia de Sócrates sobre el pensamiento platónico fue muy importante, hasta el
punto de que en sus obras Platón siempre le rindió homenaje. Por otra parte, a través de
sus obras, se puede constatar que Platón tenía un amplio conocimiento de los
filósofos presocráticos (como se muestra en Fedón, 95e y s.) y que recibió una gran
influencia de Heráclito (como se observa en Banquete, 207d; Crátilo, 402a; Teeteto, 152e,
179e y s.; Sofista, 242d) y de Parménides (a quien dedica un diálogo entero con su nombre,
y cita en Teeteto, 183e; Sofista, 217c-237a; Banquete, 178b; etc.). La influencia
del pitagorismo es especialmente importante en el pensamiento platónico, hasta el punto
de que Aristóteles considera el platonismo como una variante de la filosofía pitagórica (ver
texto).

Vocación política
Tanto por su pertenencia a una familia muy relacionada con la política de Atenas, como
por vocación, Platón parecía estar destinado a dedicarse a la acción política. Pero, si bien
es cierto que dos de sus parientes más próximos (Cármides y Critias) participaron
activamente en la dictadura de los treinta tiranos, y si bien es cierto también que Platón
pertenecía a una clase social que se había ido distanciando de los postulados
democráticos atenienses, en cambio no es cierto que el mismo Platón mantuviese
actitudes beligerantemente antidemocráticas durante su juventud. Su padrastro Pirilampo,
con quien Platón vivió más años que con su padre Aristón, había sido amigo del demócrata
Pericles, y la educación de Platón no se orientó hacia un sentido manifiestamente
antidemocrático, de manera que la influencia de Pirilampo contrapesaba la de sus
parientes maternos. De hecho, durante la dictadura de los treinta, sus parientes Critias y
Cármides le instaron a participar en tareas de gobierno, pero Platón declinó participar en
ellas y hacerse cómplice de una política que ya entonces calificó de injusta. Pero la
posterior restauración de la democracia tampoco satisfizo a Platón, ya que bajo ella, y
mediante una acusación falsa, se ejecutó a Sócrates, el maestro y amigo de Platón, al cual
consideraba el hombre más justo. Por ello, viendo los nefastos resultados de una dirección
política que llevaba a la sociedad a la ruina moral y engendraba la injusticia (la dictadura
injusta, en un caso, y la demagogia que condujo a la muerte de Sócrates, en otro caso),
Platón orientó su pensamiento en el sentido de encontrar un fundamento sólido para
conseguir instaurar un orden justo. Como su maestro Sócrates, consideraba que sólo el
conocimiento de la justicia puede hacernos más justos, y el fundamento de la justicia y la
posibilidad de su conocimiento deben encontrarse a partir de la filosofía. De todas
maneras, aunque Platón renunció a la política activa en su ciudad, no abandonó nunca el
proyecto general de instaurar un Estado ideal. Esta orientación, no sólo está presente en
todo su pensamiento, sino que le impulsó también a intentar, por tres veces, llevar a la
práctica su proyecto en Siracusa. A la muerte de Sócrates (año -399), Platón emprendió
diversos viajes. Fue primero a Megara donde fue acogido por el filósofo Euclides. Se
trasladó a Egipto (probablemente hacia el año -390), viajó también a Cirene, donde entró
en contacto con el filósofo y matemático Teodoro (que es uno de los personajes del
diálogo platónico Teeteto), y reencontró a Aristipo, que había formado parte del círculo de
discípulos de Sócrates. Finalmente viajó al sur de Italia y Sicilia, donde trabó amistad con
filósofos pitagóricos como Filolao, Eurito y, especialmente, con el filósofo y gobernante
pitagórico Arquitas de Tarento. De estos contactos se deriva buena parte de la orientación
pitagorizante de la filosofía platónica.

En Sicilia, Platón conoció a Dion, que sería durante muchos años su gran amigo, y a través
suyo intentó llevar a la práctica sus ideas políticas en tres ocasiones (años 388, 367 y 361
a.C.), saldándose las tres con un absoluto fracaso. Dion era cuñado del tirano de Siracusa,
Dionisio I, y persuadió a Platón para intentar llevar a la práctica sus ideas políticas. Un
primer intento (en el año 388 a.C.) acabó con un estruendoso fracaso y Platón tuvo que
huir de Siracusa, ya que Dionisio creyó que era víctima de un complot urdido por Dion y
Platón para arrebatarle el poder. En el 387, de regreso a Atenas, Platón, con intención de
fundar una «escuela», compró unos terrenos situados al lado del gimnasio dedicado a
Akademo, en el noroeste de Atenas, junto a la Doble Puerta, razón por la cual dicho centro
de enseñanza e investigación se conoció como la Academia, que se convertiría
rápidamente en un gran centro de investigación cuya existencia perduró hasta el año 529.
En el año 367 a.C., Platón acudió de nuevo a Siracusa llamado por Dion, ya que había
muerto Dionisio I y había accedido al poder el hijo de este, Dionisio II. Con la esperanza
de llevar a la práctica sus ideas políticas y, especialmente, con el afán de volver a
encontrarse con Dion, Platón intentó por segunda vez pasar de la teoría a la práctica.

Nuevamente la experiencia constituyó un fracaso y, en el año 365 a.C., volvió a Atenas.


Todavía haría Platón un tercero e infructuoso intento de colocar a la filosofía como rectora
de los destinos políticos, de manera que en el año 361 a.C. volvió por tercera y última vez
a Siracusa, con la promesa de Dionisio II de aprender a comportarse como un filósofo-
rey. En esta última ocasión, la intentona acabó con la muerte de Dion y con el
convencimiento de Platón de la necesidad de revisar algunos aspectos de su concepción
política. A partir del año 360 a.C., Platón residirá en Atenas dedicado a su labor en la
Academia.

Obras: los diálogos platónicos y su interpretación


Platón es el primer gran filósofo del que tenemos un conocimiento completo, ya que se
han conservado todas las obras que publicó. Todas las obras de Platón, excepto
la Apología de Sócrates, en la que expone la defensa que Sócrates hizo ante el tribunal que
lo condenaría a muerte, están escritas en forma de diálogo. Este método de exposición,
además de su valor pedagógico, permitía a Platón seguir desarrollando el método
socrático y, al mismo tiempo, era una manera de enfrentar las tesis que quería sustentar
con posibles objeciones a ellas. Los diálogos de Platón presentan casi siempre una
conversación entre diversos personajes de su época y, en general, Sócrates es el
interlocutor principal. Excepto en algunos diálogos de su primera época, en los que Platón
narra escenas reales, no se trata de diálogos realmente acontecidos que Platón se limite
a narrar, sino que son ficciones creadas por Platón para desarrollar su pensamiento.
Además, a excepción de los primeros diálogos que escribió, la figura de Sócrates no es
tampoco realmente la del Sócrates histórico, sino que Platón se sirve de la figura de su
maestro para exponer sus propias tesis. Las obras de Platón, además de estar escritas en
esta forma dialogada, de gran belleza literaria, están continuamente repletas de
narraciones a modo de ejemplos que son conocidas como los «mitos» platónicos,
«alegorías» o «metáforas». A través de estos «mitos» y «alegorías» Platón expresa algunas
de sus ideas fundamentales. De entre ellas son especialmente importantes el «mito del
auriga», que se halla en el Fedro, y que sirve a Platón para exponer su teoría sobre el alma;
el «mito de Eros» (en el Banquete), en el que expone su teoría sobre el amor (un dios
intermedio: ver texto) y el deseo de poseer lo absoluto; el ejemplo del «esclavo» (en
el Menon), que expone la teoría del conocimiento como reminiscencia o recuerdo; la
«metáfora de la línea», y la importante «alegoría de la caverna», que se encuentran en la
obra principal de Platón: la República, textos en los que, además de ofrecernos una imagen
de su teoría del conocimiento, también son ilustrativas de la ontología platónica. Es
importante destacar que estos textos, justamente por tratarse de «mitos» o «alegorías»,
deben ser siempre interpretados, y su significado no debe nunca tomarse en sentido
literal. Esto plantea un problema para el historiador de la filosofía, ya que a veces es difícil
saber cómo deben interpretarse estos textos, máxime cuando Platón, además de publicar
estos diálogos que admiten diversos niveles de interpretación, y que están dirigidos a un
público amplio, en sus clases en la Academia, dirigidas sólo a sus alumnos más
aventajados, exponía tesis que no publicó. Así, hay una enseñanza escrita y una enseñanza
oral de Platón, de la cual sólo tenemos un vago conocimiento por algunas alusiones de
algunos de sus discípulos, como Aristóteles, por ejemplo. Además, en las obras de Platón
se ve una evolución de su pensamiento e incluso, en algunos casos, rectificaciones o
matizaciones de tesis que había mantenido anteriormente.

Además del problema que representa el tener que interpretar el contenido de los mitos
platónicos, las mismas características de las obras de Platón hacen que a menudo sea
difícil establecer qué pensaba realmente. No sólo estas obras estaban pensadas para
ser publicadas, es decir, para ofrecer en general al público -diferenciándose de sus
enseñanzas no escritas-, sino que el mismo Platón señala a menudo que la verdadera
filosofía solamente puede practicarse por medio de la discusión verbal. En la Carta
VII Platón lo afirma explícitamente, y añade que: «lo que puedo decir acerca de los escritores
pasados o futuros que afirman saber lo que constituye el objeto de mis esfuerzos, bien por haberlo
aprendido de mí o de otros, o por haberlo descubierto por sí mismos, es que, en mi opinión, no tienen
el menor entendimiento de la materia. Ni existe ni podrá existir un tratado mío sobre esto, porque
no se puede expresar en palabras».

Para Platón el lenguaje escrito (Fedro, 274b i s., ver texto) es solamente un pálido reflejo
del lenguaje hablado, y la escritura debe entenderse solamente como un medio para
apoyar la memoria y como una especie de pasatiempo, de juego o de recreación. Todo esto
refuerza la tesis de la necesidad de interpretar los diálogos de Platón y no intentar
entenderlos en su escueta literalidad. Así, cuando Platón escribe que el conocimiento es
recuerdo (anámnesis), o que el alma ha preexistido al cuerpo, etc., estas afirmaciones
deben ser interpretadas cuidadosamente y no limitarse a entenderlas en su sentido literal.

Atendiendo al orden en que fueron escritos, los diálogos platónicos se dividen en cuatro
períodos o etapas:
1. etapa socrática (393 - 389 a.C.), en la que Platón reproduce las ideas de su antiguo maestro;
2. etapa de transición (388-385 a.C.), en la que ya van apareciendo algunas de las tesis fundamentales
del pensamiento propiamente platónico, como la teoría de las ideas, por ejemplo, así como sus
primeros análisis del lenguaje y una teoría lógica de los conceptos;
3. época de madurez (385-370 a.C.), en la que se perfila y consolida la teoría de las ideas como núcleo
fundamental de su filosofía, y desarrolla los grandes «mitos» de los que hemos hablado;
4. época de vejez(369-347 a.C.), en la que los diálogos platónicos adoptan un tono a veces autocrítico,
y en los que matiza su pensamiento a la vez que el carácter ontológico de la teoría de las ideas pierde
importancia ante su aspecto meramente lógico.
La producción filosófica de Platón es muy amplia y abarca el primer gran sistema
filosófico, ya que elabora:
● a- una ontología (la teoría de las ideas o de las formas separadas),
● b- una teoría del conocimiento (la anámnesis o reminiscencia, los grados del conocimiento y la
dialéctica ascendente y descendente),
● c- una teoría del alma (entendida como principio vital y condición del conocimiento, dividida en tres
partes que se corresponden con tres tendencias o facultades: razón, voluntad y pasiones);
● d- una teoría ética y una teoría política (el Estado ideal gobernado por los filósofos, y dividido en
tres grandes clases: los artesanos o trabajadores, los guardianes y los gobernantes filósofos, que se
corresponden con las tres partes del alma), y
● e- una teoría estética y una cosmología (en la que establece un isomorfismo entre el cosmos, el
hombre y la polis).

Además, la forma misma de plantear la filosofía marca definitivamente la historia de todo


el pensamiento occidental, hasta el punto que se ha dicho que«toda la historia de la filosofía
no es más que un conjunto de notas a pie de página de la obra de Platón» (Whitehead), y muchos
son también los pensadores que han visto en la gigantesca obra de este autor el gran
enemigo a abatir para formar otra filosofía distinta, una filosofía que no someta el mundo
real a una hipotético mundo sobrenatural (Nietzsche). Además, bajo la forma
del neoplatonismo, interpretando la filosofía platónica desde una mentalidad fuertemente
religiosa, la filosofía de Platón estará tanto en las bases teóricas del cristianismo
(especialmente a partir de San Agustín) (que según Nietzsche no es más que «platonismo
popular»), como de una reformulación del judaísmo y del islamismo, dentro del vasto
movimiento intelectual que es el platonismo. En definitiva, la filosofía de Platón se sitúa,
sin duda, en el centro de toda la historia del pensamiento.

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