Resumen
El convenio 169 (OIT) establece que para el reconocimiento de una comunidad indígena,
basta la auto identificación cultural de la misma. Diversos elementos tanto culturales
(territorio e identidad) como también políticos y jurídicos muestran la complejidad de dicho
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proceso. Para las poblaciones indígenas, los títulos de propiedad se han convertido en
una necesidad para el mantenimiento de la autonomía y gobernanza territorial. En el caso
peruano (Chirif y García, 2007: 110), la propiedad no ha llegado a ser sinónimo de
protección ni soberanía 32, puesto que el estado peruano no garantiza el ejercicio de los
derechos amparados en dicho convenio, y ha ido menguando los derechos sobre el territorio
a las comunidades indígenas, a la par que ha ido promoviendo las inversiones privadas en
los mismos territorios (Surrallés, 2009).
Las leyes peruanas en las que se basa el proceso proponen dos formas de identificación a las
comunidades: nativas o campesinas; más allá de la identidad étnica, otros aspectos como
son las restricciones jurídicas, la carga peyorativa del término ‘nativo’, la influencia externa
y el movimiento indígena regional, jugaron un papel determinante en las auto
identificaciones comunales.
Los riesgos a la autonomía.
La titulación de territorios y comunidades como necesidad y limitación
Surgido de conflictos generados por choques entre políticas rurales, por errores
institucionales de las entidades correspondientes y por negligencia. Este tipo de conflictos
se caracteriza por la demora en su solución y por la incapacidad de las instituciones de
resolver estas controversias
Para Hoffman, este tipo de conflictos, por lo menos los que tienen que ver con campesinos,
comunidades indígenas y comunidades negras, tienen su origen, en parte, en el surgimiento
del paradigma étnico-territorial y del multiculturalismo, lo cual genera una diversidad de
identidades y de territorialidades (Hoffman, 2002, p. 2), es decir un surgimiento de
identidades diferenciadas que buscan un reconocimiento diferenciado. Este es el caso de los
campesinos, quienes han buscado un reconocimiento particular como el que ha sido
reconocido para los grupos étnicos.
En cuanto al tipo de conflictos, Hoffman identifica cuatro: (i) internos, que por lo general
son conflictos de poder; (ii) conflictos con vecinos, que en el fondo son conflictos por el
territorio; (iii) conflictos territoriales en donde están involucrados los actores armados; y
(iv) conflictos territoriales motivados por los intereses de fuertes sectores económicos.
Duarte (2015) retoma algunos resultados de la Cumbre Agraria Étnica y Popular e identifica
otros tipos de conflictos como: (i) conflicto territorial relacionado con el modelo de
desarrollo; (ii) orden técnico por omisión o fallas de las entidades estatales; y (iii) conflicto
territorial debido a la ausencia de diálogo y compromiso del Estado.
También hace énfasis en la imposibilidad de las comunidades por resolver sus propios
conflictos, pues a pesar de que la mayoría de espacios de discusión entre ellas se dan de
forma pacífica, la diferente normatividad impide su fácil resolución y requiere de una
instancia distinta incluso a la entidad territorial encargada (Hoffman 2010, p. 5).
CONFLICTO TERRITORIAL
A la hora de describir y analizar los conflictos territoriales es importante comprender que muchas
veces no solo constituye un conflicto por territorio, por linderos, sino también un conflicto entre
modelos de producción y de desarrollo.
A pesar de que el conflicto territorial se ha leído más desde la práctica de acaparamiento y
concentración territorial en detrimento de los intereses de las comunidades indigenas, los
conflictos que se dan entre las mismas comunidades o estas con campesinos migrantes y las
empresas también son parte de la problemática territorial del país y deben estudiarse y analizarse
con el objeto de brindar posibles soluciones tanto de parte de las mismas comunidades como del
Estado
Se advierte que el papel de entidades como la Agencia de Tierras, antes Incoder e Incora, en
cuanto a la resolución de conflictos, ha sido muy débil frente a su importante papel en la
formación de dichos conflictos.
Se evidencia, en cambio, que la responsabilidad de su resolución ha recaído en entes como la Corte
Constitucional y el juez de restitución, que, si bien tienen la competencia, retardan la gestión y
dilatan la solución del conflicto debido a los recursos que se deben interponer para que este tipo
de asuntos sea atendido y debido además a los asuntos de diverso orden que tienen estos entes.
Solución de conflictos en Comunidades nativas*
El presente trabajo tiene como punto de partida y fuente para el análisis, al «Reglamento de
Administración de Justicia de Comunidades Nativas del Alto Marañón» y el trabajo de
campo realizado en la Comunidad nativa Asháninka de San Miguel de Marankiari, en la
Provincia de Chanchamayo
Estudio sobre la solución de conflictos en las Comunidades nativas. La fuente de nuestro
trabajo (el Reglamento), tiene como origen la costumbre de las diversas Comunidades
Aguarunas. Dicho Reglamento, es un intento por ordenar o sistematizar el sistema de
solución de conflicto de estas comunidades, intento dirigido por el Centro de Investigación
y Promoción Amazónica- CIPA.
Busca analizar cómo en el ordenamiento jurídico del Estado se articula o choca con la
función constitucional de reconocimiento de las comunidades y sus sistemas de solución de
conflictos con la propia existencia de los distintos sistemas de heterocomposición para la
solución de conflictos en las comunidades tanto nativas como campesinas
El sistema de solución de conflictos de las comunidades nativas. el análisis concreto
Lo cierto es que en las Comunidades Nativas, se regula las conductas sociales como en
cualquier otra sociedad, el método de hacer valer las decisiones es la coerción por medio de
la sanción social.
En consecuencia, cuando el sistema basado principalmente en soluciones consuetudinarias
no cumple con la sanción, recurren al sistema de servicio de justicia estatal, por ser éste de
mayor estructura, y por considerarlo como un sistema que se encuentra por encima del
sistema de la comunidad.
A partir de las señaladas por Stefano Varese25 , en nuestro criterio son dos las más
importantes:
(i) La resolución de conflictos directamente y a través del control social que se da
en toda comunidad y se ejerce en las relaciones diarias cara a cara; y,
(ii) Debido a que se ejerce un tipo de democracia de participación ya que todos y
cada uno de los miembros de la comunidad tienen y practican el derecho de
opinión.
Los miembros de los distintos grupos étnicos, ejercen un tipo de control social mediante la
sanción entre sí y además cumplen una labor plenamente participativa de los lineamientos,
políticos, sociales, económicos dentro de la organización comunal. Tienen un
reconocimiento especial y distinto al de otros grupos sociales semiautónomos.
Debemos lograr que el ordenamiento jurídico nacional reconozca sin violentar los distintos
sistemas de solución de conflictos propios de las culturas que lo conforman. Debemos
lograr que se afiance la diversidad de nuestro Estado, y que se articulen los sistemas a fin de
hacer posible el desarrollo en todos sus aspectos: económico, social, jurídico, cultural, etc.
Políticas de la identidad, ciudadanía intercultural y
reivindicaciones territoriales indígenas en dos
localidades amazónicas1
La ciudadanía intercultural como política de la identidad En el marco de los procesos
asociados a la configuración de organizaciones indígenas, Warren y Jackson (2002a)
sugieren que los análisis convencionales sobre las organizaciones indígenas en América
Latina tienden a privilegiar el «estereotipo de los grupos indígenas como víctimas o
sobrevivientes de la violencia de Estado» (2002a: 1), y
La búsqueda por la identidad, la comunidad y el sentido de lugar que emergen en la
interacción entre lo local y lo global (Brysk, 2000:XV) constituyen un reclamo y proyecto
genérico de los movimientos étnicos, que sin lugar a dudas revitaliza en mayor o menor
grado, los sentidos de lo político, la política y lo democrático en las sociedades nacionales
en los que se han gestado
La perspectiva de la ciudadanía intercultural opera sobre la base de asumir que los
indígenas pueden ser ciudadanos plenos sin renunciar a su condición étnica, pero evitando
llegar al extremo contrario: condenarse a una especie de ostracismo cultural que impida el
conocimiento y la penetración en dinámicas culturales exógenas, sean concebidas del tipo
que fuere: Primero, la posibilidad de pensar una ciudadanía plena asociada a una identidad
étnica minoritaria –dilema que para Kymlicka estaría resuelto porque de por sí, como se ha
mencionado, la ciudadanía genérica en sociedades democráticas parte de un modelo social y
cultural prefigurado o lo que en sus términos constituye la cultura societal (Kymlicka,
1996a). Y segundo, la pertinencia y conveniencia de disgregar el sentido genérico de la
ciudadanía en unidades diferenciales determinadas por vínculos étnicos, religiosos o de otro
tipo, lo que controvertiría la concepción del liberalismo político clásico.
Invasión de tierras indígenas, choque de culturas
La colonización en las Regiones Autónomas significa un choque de culturas entre indígenas
y mestizos, pero también es un choque entre culturas hegemónicas y culturas subordinadas.
El colono mestizo que invade el territorio de los mayangna, en el municipio de Bonanza, lo
hace con la consciencia de que él es integrante de los dominantes, no importa si es un
hacendado rico acaparador de tierras o un campesino pobre. Hay arrogancia en la invasión y
el saqueo de los recursos.
El proceso se da en medio de un avance acelerado, agresivo y masivo de la colonización de
los territorios indígenas por parte de colonos mestizos que pone en riesgo la seguridad
jurídica de la propiedad colectiva indígena.
La quinta etapa del proceso de legalización de los territorios indígenas24, el saneamiento,
constituye un problema nacional sumamente complejo, marcado por conflictos entre
culturas, incumplimiento de los derechos territoriales indígenas, inseguridad jurídica de la
propiedad colectiva, corrupción, destrucción de la biodiversidad, debilitamiento de la
gobernanza indígena y aculturación, entre los de mayor relevancia.
Los gobiernos territoriales indígenas demandan la pronta aplicación por parte del Estado de
los mecanismos y procedimientos legales para frenar la invasión a sus territorios y culminar
el proceso de legalización de la propiedad colectiva, cumpliendo a lo largo del proceso con
el derecho a la consulta determinado en el Convenio 169 de la OIT.
La lucha por los recursos naturales en la frontera agrícola o de colonización es la principal
causa de conflictos. El Estado, por su parte, es el instrumento político para ejercer
hegemonía al interior de una nación, como factor de coerción y unificación nacional.