REFLEJOS GASTROINTESTINALES
Hay tres tipos esenciales para el control gastrointestinal:
1. Reflejos que se producen por completo en el interior del sistema nervioso autónomo. Controlan la
secreción, el peristaltismo, las contracciones de mezcla, los efectos de intestinales, etc.
Movimientos de propulsión: peristaltismo. La estimulación en un punto del tubo
digestivo provoca la aparición de un anillo de contracción que se propaga a lo largo de este.
El estímulo habitual es la distensión, otros pueden ser la irritación del revestimiento
epitelial y las señales nerviosas externas (parasimpático). Para que el peristaltismo sea
eficaz, debe haber un plexo mientérico activo. La dirección del peristaltismo es en sentido
anal. El reflejo peristáltico consiste en que se contrae un anillo del tubo en la porción oral a
la distensión, y ese anillo de contracción avanza en sentido anal; esto propulsa el alimento.
La dirección más el reflejo peristáltico constituyen la “ley del intestino”.
Contracciones de mezcla (de segmentación). Cuando el quimo distiende una porcion del
intestino delgado, se producen contracciones concéntricas localizadas, espaciadas a
intervalos a lo largo de la pared. Cada conjunto de contracciones produce una
segmentación. Suelen fragmentar el quimo 2 o 3 veces por minuto facilitando la mezcla con
las secreciones del intestino delgado.
2. Reflejos desde el intestino a los ganglios simpáticos prevertebrales, desde donde vuelven al
aparato gastrointestinal. Es el reflejo gastrocólico, el enterogástrico, y el colón ileal.
El reflejo gastrocólico es el aumento de los movimientos musculares del tracto
gastrointestinal cuando los alimentos llegan a un estómago vacío, lo cual puede causar la
urgencia de defecar inmediatamente después de comer.
El reflejo gastroentérico procede del colon y del intestino delgado inhiben la motilidad y
la secreción gástrica.
El reflejo colon ileal procede del colon, inhiben el vaciamiento del íleon al ciego.
3. Reflejos que se originan en el intestino para ir a la medula espinal o al tronco encefálico y volver
de nuevo hasta el aparato gastrointestinal. Controlan la actividad motora y excretora. Incluyen los
reflejos dolorosos y los de defecación.
Reflejo de la defecación
1. Reflejo intrínseco, mediado por el sistema nervioso entérico local, tiene como
desencadenante la distensión de la pared rectal.
2. Reflejo parasimpático de la defecación: es un ida y vuelta de impulsos a la medula
espinal sacra, por los nervios pelvianos.
Reflejos dolorosos que provocan una inhibición general de la totalidad del aparato
digestivo.