Se llama credo a una
oración que comienza, en la lengua latina, con la palabra credo (que se
traduce como “creo”). El credo ya se recitaba en el siglo V, aunque la Santa Sede no lo aceptaba
en un principio.
Existen distintas versiones del credo. El Credo de los Apóstoles se considera un resumen de la fe
de los discípulos de Jesucristo. Este tipo de credo, al que se denomina o conoce también como “la
verdadera oración”, comienza de la siguiente manera: “Credo en Dios, Padre Todopoderoso.
Creador del Cielo y de la Tierra. Creo en Jesucristo, su único hijo. Nuestro Señor, que fue concebido
por obra y gracia del Espíritu Santo”.
Credo apostólico
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen;
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos, y subió a los cielos, está sentado a la derecha de Dios,
Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la
santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida eterna. Amén
Otra fórmula muy conocida es el Credo Niceno-Constantinopolitano.
En las misas de la Iglesia católica apostólica romana, el credo se pronuncia tras la homilía y
previamente a la Oración de los Fieles. Por lo general se recita en las misas solemnes y en
aquellas que se llevan a cabo los domingos.
Credo Niceno-Constantinopolitano.
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo
invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los
siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la
misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por
nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se
hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue
sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo
en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el
Hijo, recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es
una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
El Credo está dividido en tres partes:
La primera parte habla de Dios Padre y de la obra de la Creación.
La segunda parte habla de Dios Hijo y de la Redención de los hombres.
La tercera parte habla de Dios Espíritu Santo y de nuestra santificación.
Estas tres partes contienen doce artículos que abarcan las principales verdades en las que creemos
los católicos. Estos doce artículos son:
1. Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la Tierra.
2. Jesucristo, Hijo único de Dios.
3. Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nacido de María la Virgen.
4. Jesús fue crucificado, muerto y sepultado.
5. Jesús descendió a los infiernos y al tercer día resucitó.
6. Jesús subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre.
7. Jesús vendrá a juzgar a vivos muertos.
8. El Espíritu Santo.
9. La Iglesia una, santa, católica y apostólica y la comunión de los santos.
10. El perdón de los pecados.
11. La resurrección de los muertos.
12. La vida eterna.
Si nos fijamos bien en todo lo que creemos nos vamos a dar cuenta de lo importante que es Dios y
de como nos amó tanto que nos entregó a su Hijo Jesús para salvarnos. Se quedó con nosotros en
la Iglesia, nos perdona y nos promete volver a venir.
Todo lo que creemos lo debemos de vivir. Debemos demostrar con nuestras obras que creemos en
Dios. Se debe notar la diferencia entre un niño que no tiene fe y un niño que sí tiene fe. La vida se
vive diferente. Por ejemplo, si yo creo que tengo un Padre Todopoderoso que vela por mí, mis
acciones deberán demostrar esa seguridad y confianza. Si yo creo en la Iglesia, la voy a ayudar.
El Credo es una forma de profesar nuestra fe. Otra forma de profesar nuestra fe es haciendo la señal
de la cruz, que es la señal del cristiano. ¿Qué expresamos cuando nos persignamos? Decimos que
creemos en Dios que es uno en tres personas distintas. Esto lo hacemos al decir “En el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Al trazar la señal de la cruz en nuestro cuerpo, expresamos
que creemos en la Encarnación, Pasión y Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Al rezar el Credo entramos en comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y con toda la Iglesia.
Credo de los Apóstoles y Credo Nicea-Constantinopla
El Catecismo de la Iglesia nos explica por qué tenemos un Credo (Rf. 185-197). Desde su origen, la
Iglesia apostólica expresó su fe en formulas breves y normativas para todos, quiso recoger lo
esencial de su fe en resúmenes orgánicos y articulados, destinados sobre todo a los candidatos al
bautismo. Esta síntesis de fe no ha sido hecha según opiniones humanas, sino que se ha tomado de
toda la Escritura lo más importante, para dar en su integridad la única enseñanza de la fe. A esta se
le llama "profesión de fe", y también se le llama Credo, ya que la primera palabra en ella es "Creo".
Se les denomina igualmente "símbolos de la fe". A lo largo de los siglos, en respuesta a las
necesidades de diferentes épocas, se han elaborado numerosos símbolos de nuestra fe, por
ejemplo:
Los símbolos de las diferentes Iglesias apostólicas y antiguas.
El llamado símbolo de San Atanasio
La profesión de fe de ciertos Concilios como los de Toledo, Letrán, Lyón, Trento, o de ciertos
Papas como la "Fides Damasi" o "El credo del pueblo de Dios, del Papa Pablo VI" Ninguno de estos
símbolos compuestos en diferentes etapas de la vida de la Iglesia puede ser considerado como
superado o inútil. Nos ayudan a captar nuestra fe a través de los diversos resúmenes que se han
hecho.
Por qué los dos y su diferencia
Entre los símbolos de la fe dos ocupan un lugar muy particular en la vida de la Iglesia, estos son: El
símbolo de los Apóstoles y El Símbolo de Nicea-Constantinopla.
El Credo de los Apóstoles o Símbolo de los Apóstoles, es el corto, es llamado de los apóstoles
porque es considerado con justicia como el resumen fiel de la fe de los apóstoles. Es el antiguo
símbolo bautismal de la Iglesia Romana. Su gran autoridad proviene del hecho de que es el símbolo
que guarda la Iglesia Romana, la que fue sede de Pedro, el primero de los apóstoles, y a la cual él
llevó a la doctrina común.
El Credo de Nicea-Constantinopla, es más largo por ser más explícito y lo rezamos todos los
domingos en la Misa. Debe su gran autoridad al hecho de que es fruto de los dos primeros Concilios
ecuménicos, como su nombre lo indica respectivamente Concilio de Nicea año 325 y el Concilio de
Constantinopla año 381. Sigue siendo hoy el símbolo común de todas las Iglesias de Oriente y
Occidente.
Recitar con fe el Credo es recordar nuestro Bautismo y entrar en comunión con Dios Padre, Hijo y
Espíritu Santo, es también entrar en comunión con toda la Iglesia que nos transmite la fe y en el
seno de la cual creemos.
La santa iglesia
Se denomina Iglesia al conjunto de fieles unidos por la misma fe, y que celebran las mismas
doctrinas religiosas. También, es el edificio que consagran a Dios y que le dedican culto.
Es de resaltar, que el término Iglesia, en un principio se usaba para referirse a la asamblea de
ciudadanos para tratar de asuntos políticos.
Por otro lado, el término Iglesia se aplica a las diversas dimensiones en que se fraccionó el
cristianismo: iglesia católica, iglesia ortodoxa, iglesia anglicana, iglesia griega, iglesia maronita, entre
otras. En cuanto a su constitución e institución, todas las iglesias tomaron forma social ya que no hay
sociedad que no pueda subsistir sin autoridad, y en cuanto a su institución representa un sistema de
preceptos dogmáticos, ritos y creencias.
Iglesia Ortodoxa
La Iglesia Ortodoxa se deriva del antiguo cristianismo griego del Mediterráneo Oriental. El
cristianismo ortodoxo se difundió por Europa Oriental por la influencia del Imperio bizantino que duró
hasta el año 1543, y por la labor de grupos misioneros.
La Iglesia Ortodoxa se diferencia de la Iglesia Católica por la falta de reconocimiento del Papa como
autoridad, ya que para ellos la más autoridad es el Patriarca Ecuménico de Constantinopla. Cada
Iglesia ortodoxa tiene su propio patriarca, siendo auto gobernante.
El cristianismo Ortodoxo es importante en Rusia, Ucrania, Grecia, Romania, Bulgaria, Serbia, entre
otros.
Iglesia evangélica
El nombre de la Iglesia Evangélica se usó en 1817 en Alemania para denominar a la Iglesia que
resulto de la fusión de luteranos y calvinistas. Actualmente, el término es generalizado para todos los
pequeños agrupamientos de Europa y América.
Iglesia Anglicana
La Iglesia Anglicana tiene su origen en Inglaterra, bajo su fundador Enrique VIII. Se considera parte
de la Iglesia Católica. A pesar de lo anterior, contempla ciertas diferencias con la Iglesia Católica, ya
que en la Iglesia Anglicana permite que las mujeres sean sacerdotes, y lo homosexuales pueden ser
curas y participar en la iglesia. Asimismo, la Iglesia Anglicana se aleja de la figura del Papa.
Por otra parte, presenta similitudes como en la creencia de los sacramento de la comunión y la cena
del Señor.
Iglesia Católica
La Iglesia Católica o Iglesia Católica Romana es una Iglesia cristiana que goza de triple poderes:
enseñar, santificar, gobernar y cuidar de los fieles. La Iglesia Católica es formada por la clase
eclesiástica de los sacerdotes, siendo el Papa el jefe supremo de toda la Iglesia y del Estado
Vaticano, aparte de los cardenales, obispos y padres.
Es una organización jerárquica en la que el clero está dividido en obispos, presbíteros y diáconos.
Asimismo, contiene sus propios mandamientos o preceptos, los cuales son:
Participar en la Misa los domingos y fiestas, abstenerse de trabajos y actividades que impidan
la santificación de estos días.
Confesar los pecados al menos una vez cada año.
Comulgar el sacramento de la Eucaristía al menos en Pascua.
Guardar la abstinencia y ayunar en los días que la Iglesia señale.
Satisfacer las necesidades materiales de la Iglesia, cada cual según sus posibilidades.
La Iglesia Católica es el cuerpo místico de cristo, vivificado por el Espíritu Santo. Cristo, es el jefe
invisible, que a todos los miembros comunica la vida espiritual, a través del Espíritu Santo mediante
los sacramentos.
Qué es Iglesia católica:
La iglesia católica es la congregación de los fieles al cristianismo que se encuentra regida por
el papa. Es la Iglesia más grande del mundo, reúne en su seno a más de 1.200 millones de fieles en
todo el planeta.
Según la doctrina, fue fundada por Jesucristo y dirigida por los apóstoles en sus primeros
tiempos. Por esta razón, se autoproclama a sí misma como la única Iglesia cristiana auténtica. Su
misión principal, aparte de elaborar, impartir y propagar las enseñanzas de Cristo y preservar la
unidad de los fieles, es ayudar a recorrer el camino espiritual hacia Dios.
La palabra iglesia proviene del griego ἐκκλησία (ekklesía), que significa ‘asamblea’, que era el
término usado en el Antiguo Testamento para denominar a la asamblea del pueblo elegido por Dios,
especialmente aquel que constituyó la asamblea del Sinaí, que fue donde el pueblo de Israel recibió
a ley.
Católica, por otro lado, viene también del griego καθολικός (katholikós), que significa ‘universal’. Se
usa este adjetivo para distinguirla de otras iglesias, igualmente cristianas, como la anglicana, la
ortodoxa o la protestante, que se diferencian del catolicismo por no encontrarse sometidas a la
autoridad del papa.
A veces se habla de la Iglesia católica como Iglesia católica, apostólica y romana. No obstante,
existen otras Iglesias igualmente en comunión con el obispo de Roma cuyas tradiciones litúrgicas
son distintas a la romana. Así, la Iglesia católica romana sería, en cierto modo, apenas una parte de
toda la Iglesia católica.
La principal sede de la Iglesia católica se encuentra en Roma, en el Estado de la Ciudad del
Vaticano, un enclave dentro de la capital italiana. Es un Estado independiente reconocido
internacionalmente.
Doctrina de la Iglesia católica
La fundamentación doctrinaria de la Iglesia católica como religión se basa en los siguientes aspectos
clave:
En el Credo de los Apóstoles, explicado y comentado en el Catecismo de la Iglesia
católica aprobado por Juan Pablo II en 1992;
En la Revelación, es decir, en las verdades teológicas transmitidas por la Sagrada Tradición y
fijadas en las Sagradas Escrituras.
En el dogma de la Inmaculada Concepción, según el cual Jesús fue concebido por María sin
que esta fuera alcanzada por el “pecado original”;
En la autoridad espiritual efectiva de la Iglesia católica para el perdón de los pecados y la
remisión de penas, mediante el sacramento de la penitencia y las indulgencias;
En la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, gracias a la transubstanciación del pan
y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo.
Historia de la Iglesia católica
La Iglesia católica fue estructurada y organizada por los seguidores de Cristo durante los primeros
siglos de nuestra era. Algunos de los acontecimientos más relevantes a lo largo de la historia de la
Iglesia católica fueron:
La expansión y consolidación de su dominio a lo largo de la Edad Antigua y la Edad Media en
Europa, Oriente Próximo y el norte de África;
El Gran Cisma entre Oriente y Occidente en 1054, a raíz del cual la cristiandad se dividiría
en la Iglesia ortodoxa, en oriente, y la Iglesia católica, sometida a la autoridad del papa, en
occidente;
La expansión ultramarina de los imperios europeos a partir del siglo XV, que supone
también la extensión de los dominios de la Iglesia católica hacia nuevos territorios,
especialmente en América;
El movimiento liderado por Martín Lutero en rechazo de las políticas papales y las prácticas
de corrupción en el seno de la Iglesia, del cual surgiría una nueva corriente doctrinaria dentro
del cristianismo no sometida a la autoridad del papa, conocida como protestantismo.
Desde la Edad Moderna hasta la actualidad, la Iglesia católica ha experimentado una serie de
cambios y reformas que progresivamente han ido poniendo a la institución al corriente con los
nuevos tiempos.
Vea también Cisma.
Organización de la Iglesia católica
Composición
La Iglesia católica es una institución compuesta, por un lado, por el clero, constituido por
los obispos, presbíteros y diáconos, y, por el otro, por la comunión de fieles.
Es una institución sumamente jerarquizada. Su cabeza es el papa, elegido por los cardenales,
quienes además tienen la función de asistir al papa en la acción pastoral de la Iglesia y en la
administración del Vaticano y la Curia Romana. Ellos forman el Colegio Cardenalicio.
A continuación se encuentran los obispos, encargados de cada diócesis y ayudados por los
presbíteros y los diáconos. Los obispos se reúnen en una asamblea, presidida por el papa, conocida
como Concilio Ecuménico. Además, los obispos pueden organizarse en cada país en torno a
una Conferencia Episcopal o Asamblea de Ordinarios (en oriente). Eso sin contar las
organizaciones interdiocesanas, que involucran a más de un país.
Se suman a la organización de la Iglesia católica las congregaciones y órdenes religiosas, que si
bien no son parte integrante de la jerarquía eclesiástica, dependen del papa y los obispos.
Organización
Territorialmente, la Iglesia católica se organiza en diócesis o iglesias particulares. Cada diócesis
está bajo la autoridad de un obispo. Las de mayor rango reciben el nombre de arquidiócesis y están
regidas por un arzobispo. Se calcula que existan en la actualidad alrededor de 2.845 diócesis y 634
arquidiócesis. La principal diócesis es la de Roma, que incluye a la Ciudad del Vaticano, sede papal.
También existen nueve patriarcados, tres latinos y seis orientales. Los patriarcados son diócesis
agrupadas en torno a la autoridad de un obispo que tiene el título de patriarca. Hay también
nueve exarcados patriarcales y cinco territorios dependientes de patriarcas.
Además, existen prelaturas y abadías territoriales, que están constituidas por territorios no
considerados diócesis, aunque funcionan como tales. En total, se cuentan 42 prelaturas territoriales,
11 abadías, una prelatura personal, correspondiente a la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei, 35
ordinariatos militares y 8 ordinariatos para los fieles de ritos orientales.
Se cuentan también 114 Conferencia Episcopales, seis Asambleas de Ordinarios, seis Sínodos
Patriarcales, cuatro Sínodos Archiepiscopales Mayores, tres Concilios de Iglesias y trece
Conferencias Internacionales diversas.
Unidad: La Iglesia es "una" debido a su origen, Dios mismo. Dios es uno según la doctrina
católica. Es una debido a su Fundador, Cristo. El apóstol San Pablo, en su Primera Carta a los
Corintios, hace referencia a la Iglesia como:
"Cuerpo de Cristo": Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean
las partes, todas forman un solo cuerpo.42
En otra carta, también Pablo enseña sobre este atributo:
Mantengan entre ustedes lazos de paz y permanezcan unidos en el mismo espíritu. Un solo cuerpo y
un mismo espíritu, pues ustedes han sido llamados a una misma vocación y una misma esperanza.
Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de
todos, que actúa por todos y está en todos.43 Cristo mismo enseña y ruega por esta unidad de su
Iglesia: Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en
nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.44
Santidad: la Iglesia católica, a pesar de los pecados y faltas de cada uno de sus miembros
que aún peregrinan en la Tierra, es en sí misma "santa" pues "Santo" es su fundador y
"santos" son sus fines y objetivos. Asimismo, es santa mediante sus fieles, ya que ellos
realizan una acción santificadora, especialmente aquellos que han alcanzado un alto grado de
virtud y han sido canonizados por la misma Iglesia. La Iglesia católica contiene la plenitud de
los medios de santificación y salvación. Es Santa porque sus miembros están llamados a ser
santos.
Catolicidad: con el significado de "universal" la Iglesia es "católica" en cuanto busca anunciar
la Buena Nueva y recibir en su seno a todos los seres humanos, de todo tiempo y en todo
lugar, que acepten su doctrina y reciban el Bautismo; dondequiera que se encuentre uno de
sus miembros, allí está presente la Iglesia católica. También es "católica" porque Cristo está
presente en ella, lo que implica que recibe de Él la plenitud de los medios de salvación.
Apostolicidad: la Iglesia católica fue fundada por Cristo sobre el fundamento de Pedro y los
demás apóstoles.47 Todo el Colegio Apostólico goza de autoridad y poder siempre que esté en
comunión con Pedro y sus sucesores;48 Pedro y los demás Apóstoles tienen en el papa y los
obispos a sus sucesores, que ejercen la misma autoridad y el mismo poder que en su día
ejercieron los primeros, que fueron elegidos e instituidos por Cristo. 49 También es "apostólica"
porque guarda y transmite las enseñanzas oídas a los apóstoles. 50