12 ene 2017
La prisión del corazón avinagrado.
Cristóbal Tavera.
Lleno de temor y anhelos rotos, un corazón encorvado y pensativo, recuerda, imagina,
lamenta con suspiros, palpita lento expuesto en una vitrina de bombillo, puesta en el andén
de una calle ubicada en los sueños de un pobre loco y estúpido amante; su color ha
cambiado, ya no espera, no escucha a nadie, no cruza mirada ni recibe visitas, tiene una
herida pequeña que no sana a la altura de su espalda, y aunque no pueda verla, sabe quién la
causó y porqué está ahí, solo habita, y de vez en cuando se pone de pie para estirarse o ver
al sol caer en la tarde.
Su placa dice: “este corazón, se sacrifica a sí mismo, para no lastimar otros corazones”.
21 mayo 2018
Los ladrillos del alma.
Cristóbal Tavera.
He construido una barrera, es invisible, pero es tan fuerte que ni el mejor arquitecto podría
tan siquiera imaginar los materiales con los que la levanté, está hecha de actitudes, de
silencios, de algunas palabras también, de cariño, de tiempos más o menos cortos, de
recuerdos, de anhelos y de sueños, he construido una barrera para salvaguardar lo que
queda de mí mismo y para evitar que se manche tu sonrisa con alguna de mis estupideces,
he construido una barrera porque no pude construir otra cosa que pudiese, por mucho
tiempo, mantener a mi tranquilidad estable, he construido una barrera porque a la gente no
les gusta un mundo enredado, desconocido o monocromático, y que no ofrece mayor cosa,
he construido una barrera que no se ve, pero que con esfuerzo y dedicación voy a hacer que
se sienta.
5 feb 2019
La generación de los suicidas.
Cristóbal Tavera Parra
No sabe uno cuantos van, ni en qué momento se van, no sabe uno por qué, ni hacia donde,
los que saben dicen que son cobardes, otros dicen que son valientes, pero tampoco se sabe
si serán el siguiente, no sabe uno qué hacer, o qué decir, o decirse, para no resbalar y
caerse.
6 jun 2019
La presentación.
Cristóbal Tavera Parra
Permítame comenzar de nuevo, bella dama, soy receptor de su cariño cuando viaja en
palabras o en caricias.. soy portador de su recuerdo cuando por cosas que no podemos
controlar no podemos vernos, soy ese suspiro que aparece orgulloso cuando de usted, en
público y en privado, habla mi corazón, soy el error de alguien tratando de ser lo correcto
para usted, me llaman de varias formas.. Hasta tengo un nombre.. Pero cuando escucho que
de su boca sale la palabra amor y es para mí... solo ahí sé que hay un sentido y una historia
por vivir y contar.
23 ago. 2019
La pregunta.
Cristóbal Tavera
Pero, ¿qué podemos decir los no perfectos?, si a la fuerza y a punta de lágrima nos hemos
despedido de sueños que parecían ser el único sentido de la vida, de personas valiosas y de
oportunidades que jamás volverán, por tener la oportunidad de ganarse el sustento de la
manera como se presente, o por pura terquedad, aceptando todo lo que ya pasó y fue, como
trampolín hacia lo que viene, pero, ¿qué podemos hacer los desteñidos?, si ya bastante nos
reconocen por apagados, por difusos y lejanos?, porque "quién sabe qué será lo que
tenemos", tal vez no tengamos respuestas de bolsillo ni actitudes de joven exitoso porque
no podemos olvidar muchas cosas que nos formaron como lo que ahora somos, tal vez, no
tener poder o la intención de usurpar recursos para beneficio propio, me aparte por un
instante del conglomerado social de moda, y me obligue a engrosar las filas del común, de a
pie, con ropa reciclada y una sonrisa impuesta porque qué pena que sepan que está roto por
dentro pero, ¿que más podemos pensar los aburridos?, creo que el tiempo fue mi amigo
durante muchos años, pero ahora me observa con mirada preocupante, arrugada, triste, tal
como me veo frente al espejo mientras pienso y escribo estas palabras. Respiro profundo en
silencio, recuerdo que tengo cosas de adulto pendientes y recuerdo que aún soy hijo, amigo
y compañero, renuevo mis ganas, me limpio por dentro, sano por un instante y levanto la
mirada, porque, a pesar de todo y al parecer, hay mucho por hacer.
Dedicado a las personas que sufren de distimia o depresión crónica.
23 oct 2019
El color.
Cristobal Tavera Parra.
Por más que me levanto con la mejor actitud a afrontar esta realidad, por más que me obligo a creer
que todo estará mejor, o por mucho que respire profundo, el único color que puedo identificar en el
horizonte es un gris oscuro, opaco y profundo, me cuesta mucho aceptar que, como humanos
podamos tener un papel positivo en el cambio climático o que las grandes superficies y los dueños
del planeta no nos sigan anulando, reprimiendo y su ideal millonario aplaste por fin toda esperanza
de conservación de la biodiversidad.
Por el apoyo, amor y cada consejo de mis amados padres, por cada pocillo de agua panela, por todas
las llantas, pastillas y suelas que he gastado por salir a rodar y des estresarme, por todas las cuerdas
rotas a causa de un talento muerto, por todos los días de esfuerzo y concentración, por todos los
abrazos y palabras recibidas, por los amaneceres y atardeceres, los sabores, olores, colores y
sonidos que he percibido, por los momentos con personas valiosas y los momentos de aprendizaje y
dificultad, por lo mucho y lo muy poco, Gracias.
13 nov 2019
El saludo.
Cristóbal Tavera
Querido planeta Tierra, te escribo de esta forma, un poco mágica casi ficticia, pues
escribirte no hará que nos podamos comunicar de forma real, aunque de no ser por las letras
y las palabras, ésta fantasía no tendría lugar. Los días no han sido muy distintos, burbujas
aquí y allí, realidades que inflan conceptos que nadie comprende pero que lo dirigen todo.
Pareciera que no, pero la interacción con algunos individuos desmejora por completo el
panorama, y quien lo creyera pero a veces la familia es la principal artífice de las peores
ideas posibles. Algunas personas no imaginan los sacrificios que otras personas tienen que
hacer para encontrar un sentido a sus vidas, pareciera que no, porque nos venden una
imagen de humanos y personas súper fuertes productivos medio fríos y perfectos, pero el
relleno difiere de persona a persona, entre rostros llenos de confianza existe el dolor, la
pena, entre manos que parecen ayudar, cabe uno que otro puñal, la miopía de los corazones
hace que no se pueda distinguir de una buena persona, a una que solo quiere usurpar para su
beneficio a costa de lo que sea, a veces pienso que sería bueno no estar, ni hacer parte de
esta grandiosa estructura social, la mejor idea del humano, crear sociedades capaces de
ignorar el sufrimiento ajeno, el hambre, las masacres, violaciones, abusos, y en lugar de
escuchar al pueblo solo dan golpes y opresión, pero te felicita si abortas a tiempo o si
vendes 7434 toneladas de orejas de mono.
La verdad es que no sé a quién culpar por habernos permitido una oportunidad, nefasta, de
ocupar como especie este sagrado lugar.
Ojalá todo acabe pronto querida Tierra, mereces un descanso, merecemos un descanso.
14 Ene 2020
Tardío.
Cristóbal Tavera.
Según me cuentan mis padres, cuando tenía unos 5 años más o menos, ellos no me metieron
al jardín como otros niños no, en lugar de eso entré a primero a los 6, así sin previo aviso y
sin anestesia, tal vez no fue mayor cosa salvo porque al parecer, éste sería el ritmo que
caracterizaría otras futuras situaciones en mi vida, como por ejemplo jamás aprender a
nadar o como cuando conocí la guitarra por error porque quería una batería que ya podrán
imaginar, nunca llegó a mi vida, por ese tiempo ya tendría unos 14 años y perdí octavo
grado por aprender a tocar, entraba tarde a clases o no entraba, así que mi padre me
matriculó en un colegio militar y comencé a notar, tarde, que las oportunidades no vuelven
y que las buenas ideas también pueden morir, como cuando le hablé a mi padre de mi gusto
por la música y la idea de estudiar en el conservatorio, también murió, pero no nos
apartemos de la historia, así que para el momento del grado tuve la idea de descansar un
año que, por extraño que parezca se convirtieron en nueve largos años en los que tuve
oportunidad de conocer disciplinas, lugares, personas y cosas que no necesariamente
estuvieran ligados a una academia y por lo cual, entré tarde a la Universidad.
Al amor también lo conocí tarde, llevaba una máscara que no sabía que tenía, con sonidos
que no había escuchado y con la ingenua idea de que sería real y tal vez duradero, tarde
reconocí mi propio amor, es huraño aunque nunca ha sido en vano alimentarlo.
De todo esto hay algo que me llena de paz, me tranquiliza, me desarma, y es que frente a mi
naturaleza casi impuntual en las situaciones que la vida me ha presentado, cuando la idea de
la muerte se asoma, no existe el concepto de tarde o prematuro, desaparece mi estandarte,
mi marca, porque es un evento que con seguridad llegará, cada vez que la pienso, paso por
alto que clase de ser soy, tardío.
24 dic 2020
El analista de fin de año.
Cristóbal Tavera
Cosas extrañas suceden en los rincones y socavones de la mente humana, a veces tan
extraordinarias, que fácilmente podrían calificarse como brillantes, increíbles, absurdas o
descabelladas, cosas de las que casi nadie escapa ya sea por ignorancia, por miedo o por
acérrimo gusto.
La gama de sucesos podría ser tan extensa como estrellas en una galaxia, pero no voy a
mencionar sino uno en particular, uno de estos eventos únicos y sorprendentes que el
hombre ha tratado de comprender y que a lo largo del tiempo y gracias a la ciencia y a
numerosos estudios en el campo de la conducta humana, hoy sea conocido como,
enamoramiento.
Si consideramos algunos de los elementos que nos llevan a mencionar un enamoramiento
como el deseo de intimidad o el gusto, y el deseo de reciprocidad, vemos que son factores
fundamentales y alimento principal del proceso amoroso, por lo que, si en determinado
momento se rompe con alguno de estos, el proceso fácilmente terminará.
Ahora bien, si tenemos en cuenta que para que una persona se enamore de otra debe por lo
menos estar continuamente interesada y que éste interés se vea medianamente
correspondido, yo me pregunto, ¿Por qué existen personas que insisten, y se tornan
obsesivas, o hasta dañinas, por obtener el interés y el cariño de una persona que los rechaza
y los trata como lo peor?, ¿Si no hay una mínima muestra de complacencia, que hace que la
otra persona continúe con sus rituales y actos de conquista?, ¿Es posible que sea tan grande
el deseo de intimidad que ignore por completo que no es recíproco?
Bueno, me causa un poco de nauseas tener que imaginarme a una persona, ignorando toda
señal de rechazo, confundiendo la situación con un reto y olvidando que aquí nada ni nadie
nos pertenece.
Por otro lado, hoy logro sentirme bien, cosa extraña que sucede en este momento, en una
noche de navidad, siendo el único habitante de la casa, en un toque de queda, sin poder ver
a mis padres por más de una semana a causa de una gripa de fin de año, pero con el amor
intacto por ellos y por el resto de mi familia y mis amigos, hoy se me ocurre pensar que en
realidad, no estoy solo.
6 Ene 2021
Los dolores
Cristóbal Tavera
Aprendí que casi no existen actividades que estén libres de la sensación de dolor, como los
trabajos pesados o cualquier actividad laboral por ejemplo, aunque dormir también
(después de mucho tiempo, la espalda comienza a doler o también si se duerme en una sola
y muy mala posición), los deportes ni se diga, dependiendo del tipo, categoría y conforme
se avanza de nivel, también lo hacen las sensaciones dolorosas. Con la música es algo
similar, al principio duele acostumbrar las extremidades a las dimensiones del instrumento
y su ejecución pero aun así con el tiempo y si las composiciones son duraderas o intensas el
dolor aparece momentáneamente. En el amor y el sexo también se dan estas condiciones
pero a diferencia de algunos trabajos se goza y se disfruta antes de que llegue el dolor.
Podría decirse que se aprende a sobre llevar las sensaciones de dolor en cada actividad que
se realice, pero nunca, se podrá desvincular el dolor del resto de sensaciones que lo
acompañen.
15 ene 2021
La compañía
Cristóbal Tavera
La noche y el amanecer resultan perfectos para disfrutar de alguna melodía guardada en la
memoria, pasa lo mismo con chistes o las bromas almacenados en el mismo lugar, el resto
del día se disfruta del vasito con agua, del video, de aquel humo ancestral, de recetas
caseras, de frases de algún libro, de la vista mientras ruedo en bici por la ciudad, del campo,
de la montaña o del caminar por la casa hablando solo utilizando una gama de tonos que me
hubiese gustado implementar como voces de doblaje en algún cómic, y del estilo con que se
interpreta todo lo que se vive, pero siempre, siempre por experiencia, por voluntad, y por
gusto, a solas.
6 Feb 2021
La idea vagabunda.
Cristóbal Tavera Parra
Pasa el tiempo y conforme nos vamos transformando con las cosas que pasan en nuestra
existencia, cambian también algunos gustos, si bien me encanta la noche, ya no me
trasnocho como antes, a pesar de haber buscado el amor en otra persona y en vano haberme
enamorado, ya no busco aprobación en mundos ajenos, porque aprendí que mi vida aunque
similar a muchas no es igual a otras, lo que a mí me fastidia puede ser un súper plan para
otros y/o viceversa, conforme pasa el tiempo se asoman ciertas actitudes que, como
herramientas están ahí para percibir, para ayudar a sopesar la carga de humanidad que cada
quien lleva sobre sus hombros o en sus conciencias. Aprendemos a valorar a las personas
que son apoyo y luz, a desaparecer de espacios inútiles y a aceptar que quien cambia es
usted y después el mundo, en momentos distintos pero ambos siendo uno solo al mismo
tiempo.
Pasa el tiempo y cíclicamente se renuevan algunos procesos naturales, biológicos, mentales,
espirituales, universales.
Pasa el tiempo para nosotros porque es un concepto derivado del pensamiento humano,
pero para el cosmos no pasa el tiempo y tampoco paran ni la vida ni la muerte, y todo
aquello que pudo o podrá existir, quedará simplemente olvidado en un giro orbital de
nuestro momento galáctico actual. No es el tiempo, es nuestro tiempo.