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INsectos
Nicolas Schuff
Fabio manejaba por una ruta vaéia que parecia interminable, Estaba
cansado, pero su mirada permanecia fija adelante, ah donde las lineas
del asfalto se confendian con las sombras. Attn le faltaba mucho para
llegar, y la radio ya no lo acompafiaba, Erauna zona sin antenas ni sefial.
Cada tanto, alguna polilla o mariposa negra, atraida por la luz de los
faros, polpeaba contra el parabrisas o el capot del auto.
De zepente, algo empe76 a fallar y el motor se detuvo. Fabio alcanz6.a
frenar al costado de la ruta, Miré el tablero. Se le habfa pasado por alto La
luz roja que indicaba la falta de nafta.
Enojado consigo mismo, le dio un galpe al volante, Aquel era un cami-
no solitario, casi desierto, bordeado por arboleg flacos y past
velan casas, ni fébricas, nadie cerca a quien pedir ayuda. Adem
noche muy himeda, cerrada y sin estrellas
Fabio bajé del auto, sacé del baiil un bidén vacto y se puso a desan-
dar los kilometzos que habia hecho desde que pasé la filtima estacion de
servicio: Calcul6 que tenia para dos horas de caminata. Con suerte, en el
camino se cruzaria con alguien que pudiera acercarlo.
El viento empezaba a soplar con fuerza. La extrema humedad del
aire habia poblado el camino de cascarudos, cigaras y otros bichos. Fa-
bio no alcanzaba a verlos, pero los escuchaba crujir bajo sus zapatos.Cada tanto, una cucaracha voladora © algin otro insecto pasaba volando
yle tocaba la cara o la cabeza. No era una sensacién agradable.
‘Tras casi una hora de caminata, supo que se acercaba una tormenta
Las nubes se arremolinaban a gran velocidad y de la tierra llegaba olor a
lluvia, Cuando cayeron las primeras gotas, Fabio apuré el paso. Pero en
menos de un minuto, se hicieron mas gordas y se desaté una lluvia densa,
una cortina de agua helada de la que era imposible escapar o refugiarse.
Asastado, Fabio traté de pensar que era solo agua, que no pasaba nada,
pero la absoluta oscuridad, la violencia del
no ayudaban. Ademas el agua fria empezaba a calarle los huesos.
ruenos y elauillido del viento
De pronto, la [Link] un reldmpago iluminé una casucha solitaria. Estaba
dian ayudarlo, o darle
se adentré a tientas en los
pastizales, A mitad de camino, tropez6 y fue a dar al barro. Algo se movié
a unos cien metros campo adentro, Tal vez al
cobijo hasta que pasara el temporal. Sin duda
cerca de él, tal vez. una serpiente 0 una rate, Nervioso, se puso en pie otra
(6, No pas6 nada. Nadie
se asomé, ninguna luz se encendid, Golped la puerta y llamé, pero tampo-
‘vez, y cuando llegé a la entrada, se dotuvo y aplan
co hubo respuesta, Entonces, probs con el picaporte. La puerta se ab»
Buscé en vano un interruptor para encender las luces. Sus ojos poco.a poco
fueron acostumbrandose a la penumbra, y ast alcanzé 2
fer unos cuantos
muebles y objetos. Estaban cubiertos por telas y sabanas.
Embartado, tiritando, Fabio se acurrucé en un pequeto catre a espe-
rar que pasara el temporal, Los nervios y el cansancio lo sumieron de a
poco en un suetio ligero, sbbresaltado con cada nuevo estallido del cielo.
Nunca habia vivido una tormenta en el campo. Los truenos parecian una
expresién de furia de las tinieblas. Sonaban como si quisieran partir la
tierra al medio.
Une de las estampidas més fuertes lo hizo entreabrir los ojos. Enton-
ces, vio algo que nunce’hubiera querido ver. Algo que lo llend de pavor.Nicolés Schuff nacié en
(473 y vive en Buenos
Kies. Ademés de ser
per tor,
poems, cuertos y
versiones de clésicos
de la literarura En
la coleccién "Azul
as de teatro,
| bajaestrelias, El
10 de las medias,
Leyendas urbanas.
Historias que parecen
increibles, Avertureros y
enomarados, His
siempre para chicos de
hoy, entre oh
Uni
monstruosa, como de dos metros de alto, Abi
merodean
secto gigante se movia entre las c
Era una especie de polilla
y cerraba apenas sus alas
x las telas, como masticandolas. Una especie de gu:
, con pinzas y antenas, que ocupaba casi toda la ha-
bitacion y emitia un zumbido sordo que ponia la piel de gallina
sss. Fabio cerré fuerte los ojos con la esperanza de que esa macabra
tucto de su imaginacién. Cuando volvié a abrirlos,
la
‘orifica criatura se acercaba al catre donde él estaba. Entonces grité
yse desmayé,
Desperté de madrugada, con la primera claric
costé
Al principio |
entender donde estaba. Despué:
recordé: el auto, la nafta, la caminata.
¥ ese monstruo masticando las telas, Zzzsss,
dor, cx
28s. Fabio miré alrede-
mn en la boca. Pero no habia sefiales de la criatura
el coraz
se dio cuenta de que estab:
sidesnudo. Le faltaba el puldver. La
camisa, El pantalén, Ademas, ten‘a rasgutios en la piel. Sin duda, aquella
cosa habia
Hon
ado encima de él, comiéndose sus ropas.
izado, Fal
0 se envolvi6 con los restos de una de Las telas que
cubrian los musbles, salié del rancho y corri6 hacia la ruta. Corti cor
todas sus fuer
lomés lejos que pudo, sin
nirar atras,