Desalojando al espíritu devorador
Jueces 6:6
De acuerdo a la época de nuestra historia, estamos en el período donde Israel
estaba gobernado por jueces. La última juez (antes de Gedeón) fue Debora, una
mujer de Dios que a través de ella “... la tierra reposó cuarenta años...” (Jueces
5:31). Sin embargo, ese descanso no duró siempre. Jueces 6:1-6 dice: “Los hijos
de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano
de Madián por siete años. Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos
de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y
cavernas, y lugares fortificados. Pues sucedía que cuando Israel había sembrado,
subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los
atacaban. Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a
Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. Porque
subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como
langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para
devastarla. De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián;
y los hijos de Israel clamaron a Jehová.”.
Si estudiamos el significado de Madián, este nombre viene del original hebreo y
significa: pleito, rencilla, contienda, pelea. Cuando hablamos del “espíritu de
Madián” hablamos de un poder espiritual cuyo propósito es el de destruir. Este
espíritu es muy dañino.
Después de cuarenta años de descanso, debido a los madianitas, Israel estaba
bajo gran opresión. Como el texto dice, destruyeron su propiedad a tal grado que
“no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos” (Jueces 6:4). Sin
embargo, todas estas calamidades no pasaron accidentalmente. Jueces 6:1 nos
da el motivo: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová
los entregó en mano de Madián por siete años.”
“Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová”. Esa fue la razón de
su opresión, la cual no obstante tuvo también un resultado positivo. Jueces 6:6
dice: "De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los
hijos de Israel clamaron a Jehová."
Debido a la opresión, los israelitas clamaron al Señor. De nuevo, esa no era la
primera vez que actuaban de ese modo. Aunque muchas veces hicieron lo malo
ante los ojos de Dios, adorando a dioses falsos, cuando les venían las
calamidades, volvían a buscar de nuevo al verdadero Dios.
Los versos 7-10 nos dicen cómo Dios respondió a su llamado: Jueces 6:6-10: “De
este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de
Israel clamaron a Jehová. Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa
de los madianitas, Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les
dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de
la casa de servidumbre. Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los
que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; y os
dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya
tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.”.
Dios y Gedeón: Después de que Dios enviara un profeta para reprender a Israel,
Su segundo paso fue acercarse a un hombre llamado Gedeón. Jueces 6:11-27.
Jueces 6:17, primera señal.
Jueces 6:25, derriba el altar de Baal.
Jueces 6:37, Señal del vellón - Rocio en el Vellón y seca toda la tierra.
Jueces 6:39, Señal del vellón - Seco el vellón y la tierra mojada.
Madián es el espíritu de ruina y escasez, que el que se roba el fruto de tus manos,
que persigue, acosa , atemoriza, empobrece, el que no deja prosperar, el que se
roba la bendición antes que llegue a tus manos, está acompañado de dos
principados y dos gobernadores: Oreb = Cuervo (el que saca los ojos y deja
ciego); Zeeb = Lobo (El que devora su presa), Jueces 7:25; y a dos reyes de
Madián: Zeba = Destructor; Zalmuna = Opresor, Jueces 8:21; a todos los destruyó
a espada.
En el capítulo siete de Jueces vemos al pueblo preparándose para la batalla contra
los madianitas, amalecitas y los hijos del oriente, a quienes la Biblia los describe
como langostas, con un poder destructor inimaginable.
Solamente trescientos hombres escogidos por Dios fueron a la guerra contra los
madianitas, utilizaron tres elementos proféticos para derrotar a los Madianitas: Una
antorcha, una trompeta y un cántaro, esas eran las armas de guerra.
El cántaro significa una vida quebrantada delante de Dios, la Biblia dice que los
hombres quebraron sus cantaron que llevaban en sus manos. El cántaro se refiere
al quebrantamiento de la persona cuando tiene un encuentro personal con el
Señor. Recuerde la mujer samaritana. El cántaro representa una vida rendida, que
reconoce que es Dios el que obra en medio de nuestras vidas, que los talentos son
de Dios, que la unción es de Dios, que el poder es de Dios y que la gloria es de
Dios. Significa una vida integra donde todas las áreas de la persona están
gobernadas por el poder del Espíritu Santo.
Las teas o antorcha significa la unción del Espíritu Santo, una vida donde el
Espíritu Santo es el que pelea por ti. En el Tabernáculo, el candelero era la única
luz que alumbraba el lugar santo, este candelero representa los 7 espíritus de Dios
descritos en el libro de Isaías 11. Por lo tanto, tu vida debe estar llena del fuego del
Espíritu Santo para poder derrotar el poder de tus enemigos.
Las trompetas representan a un verdadero adorador, pues no se limita a la
alabanza en el templo, sino a una vida de adoración a pesar de las circunstancias.
Es pues a través de la alabanza que puedes derrotar el poder de tus enemigos que
desean destruirte.
El Señor destruyó a los enemigos de Su pueblo a través de Gedeón y trescientos
hombres que llevaron consigo un cántaro, una tea y un shofar, luego Gedeón
persiguió a dos principies de Madián: Oreb=Cuervo (el que saca los ojos y deja
ciego); Zeeb=Lobo (El que devora su presa), Jueces 7:25; y a dos reyes de
Madián: Zeba=Destructor; Zalmuna=Opresor, Jueces 8:21; a todos los destruyó a
espada.
Palabras proféticas: Isaías 9:4;Isaías 10:26-27; Jueces 7:13-14.