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PAUTAS PARA lA ElABORACION DE UNA

l'J l1J l11 H¡1!1 r!


Escribir un libro, un ensayo, una monografía o un informe es uno de lo d< • 1lh1
de la vida del jurista, al que éste se ve enfrentado incluso antes de rln, ' 1
que se dedique a la actividad científica y docente, sea que se lim l·11 u 11
actividad profesional más o menos tradicional del profesional del D r <1 111

Estas Pautas para la elaboración de un monografía, procuran ofr lt i 11


estudiante, así como al profesional y al docente que enfrentan por pr m1 1 1 Osear Ermida Uriarte
vez ese desafío, algunas recomendaciones recogidas tanto de los e t u!fh•
metodológicos existentes, como de la propia experiencia personal del o u t ui y
la de sus maestros, la que recupera y a la que se remite con frecuen ci .

Las clases de trabajos científicos, las etapas del proceso de investigaci6 11, 11
elección del tema, la planificación, la reunión, lectura, clasificación y regl ! te
de la documentación, la redacción misma, la revisión, etc., son expuest d•
manera precisa, clara y sencilla y acompañadas de recomendaciones concr t.l'.

ISBN 978-997 4-2-0482-8

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6819
FUNDACIÓN DE CULTURA UNIVER SI A IUA
25 de M ayo 583 • 2916 11 52 1 Montevid o • l /111
www .[Link] .uy 1 NDA CIÓN DE CULTURA UNIVERSITARIA
Osear Ermida Uriarte

PAUTAS PARA LA
ELABORACIÓN DE UNA
MONOGRAFÍA

FUNDACIÓN DE CULTURA UNIVERSITARIA


1
PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRA FÍA , )

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN 7
1. Principales tipos de trabajos científicos . 11
2. Las etapas de la elaboración 15
3. La elección del tema . . . . . . . . . 18
4. Reunión y lectura de la documentación 23
5. Registro o "fichado" de la lectura ..... 28
6. Elaboración del esquema o plan general 32
7. Redacción 35
1 a edición, abril de 2004
R eimpresión inalterada, abril de 2012 7. 1. Aspectos generales 35
7.2. Estilo ....... . 36
7.3. Estructura .. 40
7.4. Notas y citas 43
8. Remate 47
© FUNDACIÓN DE CULTURA UNIVERSITARIA
25 de Mayo 583 - Tel. 2916 11 52 BREVES COMENTARIOS FINALES 51
C.P. 11.000 Montevideo - Uruguay BIBLIOGRAFIA .... . .... .. . . 52
ventas@[Link] /[Link]

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Queda prohibida cualquier forma de reproducción, transmisión o archivo
en sistemas recuperables, sea para uso privado o público por medios mecá-
nicos, electrónicos, fotocopiadoras, grabaciones o cualquier otro, total o
parcial, del presente ejemplar, con o sin finalidad de lucro, sin la autorización
expresa d el editor.
PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 7

INTRODUCCIÓN

1. La versión original de este ensayo fue preparada


en febrero de 2001 para un volumen colectivo que la
Fundación de Cultura Universitaria se proponía editar
en marzo, para ser entregada a los estudiantes que in-
gresaran ese año a la Facultad de Derecho de la Univer-
sidad de la República. Lamentablemente, ese proyecto
no se concretó y el presente texto permaneció inédito
hasta ahora, ocasión en que, adecuadamente revisado,
corregido y actualizado, es objeto de una publicación
independiente.

La entrada en vigencia de un nuevo reglamento de


los cursos libre controlados, conforme al cual los mismos
pueden ser aprobados alcanzando determinadas califi-
caciones y realizando una monografia, replanteó la utili-
dad del tema para los estudiantes. Este interés se suma
a las razones que ya habían fundamentado la elabora-
ción de unas líneas sobre la metodología de la investiga-
ción o - más modestamente - una especie de guía míni-
ma para la preparación de monografias jurídicas, desti-
nada a los estudiantes de Derecho y a los graduados que
se inician en la investigación y publicación.

La primera de tales razones, a la que ahora se suma


el nuevo reglamento de cursos libre controlados, es pu-
ramente práctica. En los hechos, los profesores de va-
rias asignaturas encargan a sus estudiantes la realiza-
ción de tales trabajos en el marco de sus respectivos
8 ÜSCAR ERMIDA URIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 9
cursos. En ocasiones son los mismos estudiantes los que Y finalmente, realizar una investigación y escribir un
toman la iniciativa, sea por vocación o sea con la inten- texto, contribuye a la formación intelectual de la perso-
ción de mejorar sus calificaciones. na y a su crecimiento como tal: ayuda a poner orden en
las propias ideas y a sistematizar los datos, enseña a
En segundo término, la actividad universitaria supo- razonar y desarrolla la lógica, independientemente del
ne no solo la docencia stricto sensu -es decir, la trasmi- tema que se trate 1 •
sión de conocimientos-, sino también la investigación y
la extensión. La investigación supone la creación de nuevo 2. Para la elaboración de este trabajo hemos tenido
conocimiento y la profundización, sistematización y me- particularmente en cuenta, además del resto de la bi-
joramiento del existente. Y si bien no son los estudian- bliografía citada y aún más que él, los apuntes persona-
tes quienes tienen la responsabilidad de esa creación, sí les que tomáramos de sendas exposiciones verbales de
deben capacitarse para ello. los profesores Héctor-Hugo Barbagelata y Américo Plá
Rodríguez.
Por otro lado, en tercer lugar, aún cuando muchos
estudiantes actuales nunca van a dedicarse a la investi- De éste último tenemos especialmente en cuenta su
gación cuando egresen, ya que por lo general solo una presentación inaugural en el "grupo de los miércoles" 2 el
parte reducida de los profesionales se ocupa regularmente 27 de agosto de 1975, reiterada con actualizaciones en
en ella, el dominio de dichas técnicas y la realización de ocasión del 25° aniversario de dicho grupo, el 16 de agosto
alguna práctica en la materia serán, sin duda, de una de 2000 3 . De Barbagelata nos inspiramos mucho en su
gran importancia para su formación profesional, ya que exposición de 28 de noviembre de 1985 en el Cursillo
mejorarán su capacidad de razonamiento, de sistemati- que el Instituto de Derecho del Trabajo y de la Seguridad
zación, de exposición y de discusión. En todo caso, el Social organizara para aspirantes a iniciar la carrera
jurista que no se dedica a la investigación siempre tiene docente en Derecho laboral4 •
necesidad de investigar y de hacer disertaciones siste-
máticas, escritas o verbales, en el marco del ejercicio
profesional "común", para elaborar un informe, evacuar
una consulta, preparar o contestar una demanda, reali- 1 ECO, Umberto, Cómo se hace una tesis, trad. esp., México
zar un alegato, etc. 2000, pág. 24.
2 Grupo informal de estudio e investigación en Derecho laboral
que dirige el referido profesor.
Asimismo, en cuarto término, quienes luego de egre- 3 Posteriormente, esa exposición o una muy similar fue publica-
sar quieran realizar un posgrado de especialización o da entre nosotros (Cómo se escribe un libro jurídico, en Revista de la
dedicarse a la docencia deberán, necesariamente, escri- Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Montevideo 1989, año 30,
bir tesis y monografías, para lo cual seguramente les será No. 3-4), así como en Brasil, en portugués (Como se escreve um libro
jurídico, Campinas 2003).
de utilidad haberse familiarizado desde ahora con esa 4 En diversas ocasiones, el prof. H.-H. Barbagelata también trató
labor. de esta cuestión en los cursos introductorios para los estudiantes
ingresados a la Facultad de Derecho, a fines de la década de los '60.
10 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE
PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 11
. 3. Este breve ensayo se ajustará al siguiente plan.
Pnmeramente se distinguirán las diversas clases de tra-
bajos científicos. En segundo término, se analizarán las
del tra_bajo de investigación. En tercer lugar, se
tratara del pnmer paso: la elección del tema. Luego se
abordarán los siguientes: el estudio del tema, la reunión
del material y su lectura, el registro o "fichado" de la l. PRINCIPALES TIPOS DE TRABAJOS CIENTÍFICOS
lectura, la formulación del plan de trabajo, la redacción
y, finalmente, el remate o ajustes finales. 4. En el ámbito universitario es habitual distinguir
tesis y monografías.

La tesis, generalmente exigida para obtener un doc-


torado o para acceder a determinado grado docente, es
un trabajo original de investigación, extenso, de más de
100 páginas, oscilando generalmente entre los 200 y 300
folios. Debería aportar un nuevo conocimiento o un nuevo
enfoque: producir un avance, aún mínimo, del conoci-
miento.

La monografia, en cambio, es de menor extensión y


se circunscribe a un tema más concreto. Si se trata de
una monografía estudiantil, no es indispensable que sig-
nifique un avance, pero sí debe reunir los requisitos de
todo producto científico: exhaustividad o, por lo menos,
suficiencia, objetividad, sistematicidad, rigor lógico, etc.

5. Si rebasamos el ámbito universitario pero sin


excluirlo, y siguiendo parcialmente una clasificación pro-
puesta por Barbagelata en las exposiciones antes men-
cionadas, es posible distinguir una gran variedad de tra-
bajos científicos del área jurídica: a) textos breves con
contenido en cierto modo ajeno, como las recensiones,
las notas de jurisprudencia y los casos prácticos; b) in-
formes; c) artículos de doctrina; d) libros monográficos y
c) tratados, manuales y cursos.
12 ÜSCAR ERMIDA URIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 13

La recensión o nota bibliográfica es un comentario ta sobre la cuestión en litigio o un aspecto de ella (este
breve sobre un libro. Se analiza una obra ajena, seña- tipo de informe es denominado "consulta" entre noso-
lando su contenido y realizando los comentarios críticos tros y "dictamen" en España, recibiendo diversas deno-
que se entiendan pertinentes. Hay revistas especializa- minaciones en otros países).
das que contienen una sección permanente con este tipo
de crónicas, con lo cual pretenden mantener al día al Los artículos de doctrina se asemejan a lo que en el
lector acerca de lo que se publica sobre la disciplina. ámbito universitario se denominan monografías o ensa-
yos. Son textos de extensión corta o media -entre diez y
La nota de jurisprudencia es un comentario sobre una cincuenta páginas, aproximadamente-, en los cuales el
sentencia. En ella se plantea el tema tratado en el fallo y autor aborda un tema determinado.
se señala la importancia del mismo, sea por acierto o por
error. No es necesario comentar todos los asuntos abor- Los libros monográficos son aquellos que tratan un
dados por el juez, sino que por lo general la nota se con- tema determinado ("monográfico"), pero con una exten-
centra en uno de ellos. En las revistas jurídicas urugua- sión mayor. Cuál debe ser la extensión mínima de un
yas es común la publicación de este tipo de estudios, así texto para constituir un libro, es algo que no está resuel-
como la práctica gráfica de imprimir en la parte superior to. De todos modos, puede afirmarse que un libro se dis-
de cada hoja el texto del fallo comentado y en la parte tingue de un artículo en que mientras el libro constituye
inferior el del comentario, aún cuando ambos insuman una publicación independiente, el artículo se incluye,
muchas páginas. junto con otros textos, en una revista o en un volumen
(libro) que incluye o recopila varios trabajos. En cuanto
Los casos prácticos, menos frecuentes entre nosotros a la extensión misma, y sin que haya acuerdo al respec-
pero de todos modos existentes, son -como su nombre to, parecería predominar el entendimiento de que el li-
indica- textos breves en los cuales se presenta una si- bro se distingue del folleto o "cuaderno", cuando supera
tuación real de alguna complejidad, proponiéndole una las cuarenta páginas o puede ser encuadernado con
solución. lomo 5 .

El informe es un texto también breve aunque de ex- Los tratados, manuales y cursos son libros que tra-
tensión elástica (puede oscilar entre las dos y las cien tan toda una disciplina o una parte extensa de ella y no
páginas, pero lo más habitual es que no exceda de las solamente un instituto determinado. El tratado se ca-
veinte), en el cual se trata de un determinado asunto racteriza por su extensión y exhaustividad; el manual,
con la finalidad de informar (de ahí su nombre) a un en cambio, es un compendio o resll:men de los conocí-
tercero. Los informes son frecuentes en la vida profesio-
nal, por ejemplo cuando el asesor de una institución 5 Parece evidente que ambos criterios son excesivamente prag-
pública o privada debe ilustrar por escrito al jerarca so- máticos, aunque ilustran sobre las dificultades definitorias y con-
bre un asunto determinado o cuando un litigante agrega ceptuales que plantean los "casos-límite", cuestión que al estudiante
de Derecho se le planteará recurrentemente.
al expediente judicial la opinión escrita de un especialis-
14 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 15

mientas básicos de una disciplina; el curso, por su par-


te, como su nombre indica, puede tener una extensión
mayor o menor, pero en todo caso se autodefine por su
pretensión didáctica de constituir el material apropiado
para seguir las clases de una asignatura y preparar el
examen correspondiente. 2. LAS ETAPAS DE LA ELABORACIÓN
6. Las líneas que siguen se refieren, fundamental-
mente, a pautas a seguir para la elaboración de una 7. Los diversos autores y expositores que se ocu-
monografía. Por extensión, pueden servir también, para pan de la metodología de la investigación presentan di-
la preparación de una tesis o de un libro, pero en tal versos esquemas de los pasos a seguir.
caso habría que tener en cuenta, además, algunos otros
requisitos. Algunos señalan un número relativamente amplio de
etapas. Un ejemplo de ese modelo lo ofrece Sayagués
Del mismo modo, algún tipo especial de textos jurí- Laso 6 , quien recomienda seguir los siguientes pasos: a)
dicos, como las recensiones y las notas de jurispruden- elección del tema; b) estudio general del tema; c) fijación
cia, pueden responder a patrones diferentes. de la extensión del trabajo a realizar; d) determinación
de la estructura que tendrá el trabajo; e) segundo estu-
Concentradas en la elaboración de monografías y di- dio del tema y f) redacción.
rigidas predominantemente a los estudiantes, estas su-
gerencias también podrían revestir alguna utilidad para En el otro extremo, hay autores que condensan las
las tesis, artículos o ensayos a abordar por graduados etapas a seguir. Un caso es, por ejemplo, el de Sarlo, que
que esgriman sus primeras armas en este campo. propone tres grandes pasos: a) determinación del tema o
problema; b) exploración o investigación y c)
reformulación del problema haciendo una presentación
propia del mismo 7 •

En rigor, las diferencias no son tantas, aunque exis-


ten. Por una parte, no son tantas porque algunos com-
primen el número total de pasos para luego desagregarlos

6 SAYAGUÉS LASO, Enrique, Cómo escribir un libro, en "Tratado


de Derecho administrativo", Montevideo 1998, t. III, págs. 59 y sigs.
7 SARLO, Osear, Proceso lógico de la investigación jurídica, en
"Materiales de Introducción a la epistemología, la ciencia y la meto-
dología", Curso de Metodología de la investigación jurídica, Montevi-
deo 2000 (repartido para el curso referido).
16 ÜSCAR ERMIDA URIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 17

en varios "escalones" o "sub-etapas", mientras que otros Por lo tanto, las que aquí se proponen son unas re-
convierten cada variación en una nueva etapa. Por otra, glas metodológicas que pueden ser sustituidas por otras
las diferencias existen porque no hay un único método y probablemente sean otras las que se adapten mejor a
válido y porque persiste, en esta materia, cierta dosis de la personalidad y el estilo de algunos investigadores y
subjetividad. estudiosos. Pero lo que está fuera de discusión es la ne-
cesidad de seguir alguna metodología más o menos
8. De todos modos, analizando esas diversas pro- similar a esta.
puestas, tratando de agrupar conceptualmente las eta-
pas más o menos análogas y reelaborando nuestra expe-
riencia personal -dado el grado de subjetivismo recién
mencionado- expondremos la metodología a seguir en
base a las siguientes etapas:

a) elección del tema;


b) revisión y lectura del material;
c) registro o "fichado" de la lectura;
d) confección de un esquema o plan general;
e) redacción; y
f) remate.
Como cualquier otra sistematización, ésta tiene cier-
to grado de subjetividad que puede llegar a ser arbitra-
riedad. Puede ser resumida o ampliada. Ya Borges decía
que "un sistema no es otra cosa que la subordinación de
todos los aspectos del universo a uno cualquiera de
ellos" 8 • Pero también es cierto que en la ciencia en gene-
ral y en la ciencia jurídica en particular, es inevitable
recurrir a clasificaciones, sistematizaciones y construc-
ciones, para mejor entender y razonar. "Los conceptos
son las herramientas del jurista: sin los conceptos -no-
sotros los juristas- no podemos trabajar ... Sin los con-
ceptos no se puede andar en el mundo del Derecho"9 •

8 BORGES, Jorge Luis, Tlon, Uqber, Orbis Tertius, cuento del


volumen "Ficciones".
9 GAMARRA, Jorge, Promesa de compraventa de casa de comer-
cio, en "Anuario de Derecho civil uruguayo", Montevideo 1973, t . III,
pág. 233.
18 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 19

bunal, aunque aún es posible definir el sesgo 10 . Cuando


tenemos libertad para elegir el tema, estamos ante esa
primera y determinante etapa del trabajo 11 •

10. Una primera recomendación es la de que el tema


nos interese, nos guste. Barbageleta dice que hay que
3. LA ELECCIÓN DEL TEMA
"sentir el tema" 12 •

9. La elección del tema es, sin duda, un asunto pri- En segundo término, la materia a tratar debe intere-
mordial. Su importancia es obvia y si fuera necesario sar al público, lo cual supone, por lo menos, dos proble-
fundamentarla, habría que señalar que es la etapa que mas: saber cuál será el público del trabajo y que éste
encabeza todas las propuestas metodológicas que, como signifique algún aporte nuevo.
ya vimos, difieren en lo demás. Este es el primer paso en
todos los modelos , y la importancia que se le asigna es El público al cual va destinado el trabajo puede ser
tal, que algunos autores lo independizan de las demás el conformado por los lectores de una determinada re-
etapas del trabajo científico, planteándolo como una cues- vista jurídica especializada, nacional o extranjera, los de
tión previa. un periódico o los de una publicación sindical o empre-
sarial, lo cual condicionará la propia elección del tema,
Es perfectamente admisible sostener que se trate de el sesgo que se le de y hasta el lenguaje o terminología a
un asunto preliminar, entre otras razones porque condi- utilizar. En el caso de una monografía estudiantil, el "pú-
ciona a las demás fases. El tema escogido determinará la blico" será el profesor y eventualmente, en casos excep-
extensión, el sentido, y el contenido del trabajo. Además cionales, alguna eventual publicación nacional. Si el autor
influirá decisivamente en el éxito o fracaso de la empre- fuera un graduado, el público podrá también ser un pro-
sa: un tema mal escogido o simplemente mal definido o fesor -si se tratara de un trabajo realizado en un curso
mal delimitado difícilmente podrá culminar en una bue- de posgrado- o la "comunidad académica" o científica en
na monografía. Sin embargo, preferimos considerarlo general -profesores, doctrinos, investigadores- o el foro
como la primera etapa de la elaboración de la monogra- -abogados litigantes, jueces, fiscales y defensores de ofi-
fía, porque esa determinación de los límites del tema, cio-.
del enfoque del que será objeto, esa "elaboración" de la
cuestión a tratar es ya, en buena medida, trabajo cientí- Paralelamente, además de apropiado al público al que
fico y de investigación, dado que no es posible ni pru- va dirigido, el abordaje que se haga del tema debería
dente escoger un tema totalmente desconocido.
10 Conf BARBAGELATA, Héctor-Hugo, en una de las exposicio-
En el ámbito universitario, hay ocasiones en las que
nes [Link], párrafo 2, nota 4,
el investigador no elige el tema, sino que el mismo le es 11 "Si se erra en esto se erra en todo", decía Barbagelata, loe. cit
impuesto o fijado por un profesor, director de tesis o tri- 12 Idem.
20 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE
PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 21
apuntar a producir un aporte novedoso al estado de la Probablemente, una buena recomendación para un
cuestión. La monografía debería agregar algo nuevo, de- principiante sea la de procurar un tema no demasiado
bería significar, aún en una pequeña medida, algún gra- tratado ni totalmente desconocido, ya que en este últi-
do de progreso o avance. Esto forma parte del requisito mo caso se carecerá de pilares o bases de sustentación,
de que el tema interese al público necesarios cuando no se posee mucha experiencia.
Por eso es esencial -y más aún en el caso de una Algo similar puede decirse sobre la conveniencia de
monografía estudiantil o de un joven profesional que rea- que el tema elegido sea interesante no solo para el autor,
liza una primera experiencia- resistir la tentación de abor- sino también para el público al que se dirige la monogra-
dar un gran tema. No hay que ser demasiado ambicioso fía. Hay que elegir un tema atractivo, aunque siempre es
optando por un tema muy amplio o profundo 13 • Es mejor posible que lo nuevo o interesante no sea tanto el tema
delimitar bien el tema, fijar un campo estrecho de inves- sino el enfoque que de él se haga: "si se trabaja bien, no
tigación que pueda ser profundizado 14 • Hay, en este as- hay ningún tema que sea verd a d eramente estup1 - 'd o "16 .
pecto, una doble recomendación: no dispersarse, no "irse
por las ramas", no tratar de abarcar un territorio muy 11. Pero por otro lado, además de que el tema debe-
extenso sino lo más reducido posible, pero al mismo tiem- ría ser interesante o atractivo tanto para el autor como
po, ese pequeño espacio debe ser explorado al máximo, para el público, también es necesario que sea posible, es
profundizando, "sacándole el jugo" al tema, agotándolo decir, que esté al alcance del investigador. Como ya se
si se pudiera. Hay que tratar de "ir hasta el hueso". dijo, no se debe ser demasiado ambicioso; no hay que
tratar de sorprender en el primer trabajo científico que
En este aspecto hay opiniones discrepantes. A veces se elabora.
se dice, en principio con razón, que debe tenerse pre-
sente que hay temas agotados, de los que es mejor huir. En este sentido, el tema debe ser adecuado a las cua-
Por otro lado se sostiene, tal vez también con razón, que lidades técnicas e intelectuales del autor y apropiado al
no hay temas agotados, ya que siempre es posible apli- tiempo que está dispuesto a dedicarle. Asimismo, las
car a un asunto extremadamente tratado, un enfoque fuentes necesarias tendrían que ser accesibles y mane-
novedoso o diferente, un nuevo punto de vista, etc. 15 • jables: la bibliografía debería estar "a mano".

En todo caso, parece evidente que si se trata de un


13 La elección de un tema demasiado amplio puede ser "un acto
de soberbia" dice Umberto Eco, ob. cit., pág. 28.
14 "Cuanto más se restringe el campo, mejor se trabaja y se va
más seguro", dice el mismo autor, ob. cit., pág. 32.
15 SEGUÍ GONZALEZ, Luis, exposición verbal en el "VI Semina- 16 ECO, Umberto, ob. cit., pág. 24 . "La investigación tiene que
rio de Técnicas de Investigación Jurídica", Montevideo 1975. decir sobre este objeto cosas que todavía no han sido dichas o bien
Barbagelata dice que puede bastar con que el sesgo sea diferente revisar con óptica diferente las cosas que ya han sido dichas" (ídem,
([Link].). pág. 49) .
22 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓ N DE UNA M O NOGRAFÍA 23

estudiante o de un egresado novel, conviene consultar


la elección y el sesgo del tema con un profesor 17 •

12. Finalmente, si bien la elección del tema es ob-


viamente, la primera etapa del trabajo científico o ' aún
un requisito previo, es posible que en el transcurso de la
4. REUNIÓN Y LECTURA DE LA DOCUMENTACIÓN
búsqueda bibliográfica, de la lectura, de la reflexión y
aún de la redacción, se constate que se hizo una mala
elección o determinación del objeto. Esto -que no es lo 13. Definido el tema, hay que iniciar su estudio. Es
ideal, por supuesto- sucede en algunas ocasiones. En necesario leer lo máximo posible sobre el mismo, en to-
tal caso, si efectivamente se llega a la conclusión firme das sus vertientes. Tratándose de un tema jurídico, de-
de que el tema debe ser cambiado o rectificado (parcial- berán analizarse las normas, la doctrina, la jurispruden-
mente modificado) hay que proceder con la frialdad del cia, eventualmente el Derecho comparado, los antece-
cirujano: amputar, recortar o implantar. Cambiar radi- dentes legislativos, etc. 18 •
calmente el tema, reformarlo o modificar el enfoque.
Por lo tanto, esta etapa comienza con la reunión del
material, el que en materia jurídica será fundamental-
mente documental. No se excluye la incorporación de
entrevistas, estadísticas, cálculos, etc., pero no será lo
más frecuente y rara vez ese material dejará de ser com-
plementario.

En cuanto a la bibliografía, es necesario atender to-


dos los tratados, cursos, manuales y los libros
monográficos dedicados directa e indirectamente a nues-
tro tema. Lo mismo con los artículos de revista, para lo
cual habrá que revisar los índices de las revistas espe-
cializadas nacionales y, de ser posible, extranjeras.

Para esta búsqueda hay que recurrir a las bibliote-


cas; en materia jurídica, de modo casi excluyente a la de
nuestra Facultad. También es posible realizar búsque-

18 Sin perjuicio de aquellos casos en los cuales el enfoque sea


parcial por definición : historia de la sanción de una ley, la jurispru-
17 SAYAGUÉS LASO , Enrique, ob. cit., pág. 61. dencia d e primera instancia sobre determina do tema, etc.
24 ÜSCAR ERMIDA URIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 25

das en lnternet 19 o utilizar bancos de datos en "CD-ROM", rior, opinión que compartimos, salvo que se trate de un
todavía no muy desarrollados entre nosotros 20 • estudio histórico o en el cual se quiere descubrir en qué
momento surgió un determinado instituto o interpreta-
También es posible y útil, aunque parezca poco téc- ción, cuál fue su génesis, etc.
nico, preguntar qué leer a profesores o colegas con los
que se tenga cierta confianza. Lo que no se debe hacer - ¿Y cómo se lee cada libro o artículo? De dos maneras
salvo que se trate de un amigo muy próximo- es realizar diferentes según nuestro dominio del tema y la finalidad
esa consulta antes de haber explorado lo esencial o ele- de la lectura.
mental (los libros y revistas de relativamente fácil acceso).
Cuando aún no dominamos el tema, cuando leemos
Si se reciben libros prestados, hay que devolverlos lo para aprender -que es la situación del estudiante que se
antes posible. Uno nunca sabe cuándo le va a surgir la enfrenta a un Curso, Manual o Tratado, tanto como la
necesidad de consultar ese libro y a menudo sucede que del investigador que recién se aproxima a un tema nue-
ella se presenta cuando está prestado. Por otra parte, vo-, no hay más remedio que hacer una lectura atenta,
además de una mínima responsabilidad y solidaridad con exhaustiva, meditada. Se lee para entender. A veces es
quien nos prestó el material, una actitud responsable necesario releer para comprender. Es necesario también
del usuario favorece la generosidad en la comunidad razonar e ir formando una visión propia de la cuestión,
académica, lo que nos beneficia a todos. La actitud rela- que puede coincidir o no con la del autor que estamos
tivamente frecuente de no devolver los libros prestados analizando: pero antes de coincidir o discrepar con él, es
o de restituirlos muy tardíamente alienta la reacción necesario haberlo entendido objetivamente. Tampoco se
egoísta de no prestar 21 , cuando lo ideal sería la más debe leer para aplaudir o discrepar; hay que leer para
amplia difusión del préstamo personal. entender y recién después coincidir o no.

14. Ahora bien, ¿Cómo se lee? Ya se dijo que convie- Respecto de la lectura informativa o de investiga-
ne empezar con lo más conocido, las obras más genera- c10n, es necesario tener a mano un buen diccionario de
les. Además, Plá Rodríguez recomienda comenzar con lo idioma castellano, preferentemente, la edición más re-
más reciente en el tiempo e irse remontando a lo ante- ciente del de la Real Academia, que también servirá para
la etapa de redacción 22 •
19 Se puede acceder por esta vía a la Biblioteca de la Facultad,
aunque nada sustituye - por ahora- el contacto personal y la bús-
Por otro lado, cada vez es más dificil prescindir de
queda directa y real. la bibliografía extranjera, cuya utilización requiere el
20 Véase HERRERA, Enrique, Práctica metodológica de la inves- conocimiento de idiomas y el manejo de diccionarios. A
tigación jurídica, Buenos Aires 1998, págs. 162 y sigs.
21 Siempre recuerdo, de mi época de estudiante, a un compa-
ñero que tenía una buena biblioteca presidida por un cartel de di- 22 Tal como se indicará más adelante, para la etapa de r ednc
mensiones respetables con la leyenda "no se prestan libros". Segu- ción será también utilísimo contar con uno o más diccionarios <11 ·
ramente había tenido muy malas experiencias. sinónimos y antónimos (infra, párrafo 25, nota 37).
26 ÜSCAR ERMIDA ÜRIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 27

los efectos de la lectura y comprensión, no es indispensa- reflexión y la relectura resumida o selectiva. Sin embar-
ble un dominio perfecto de otros idiomas, pero sí el co- go, Barbagelata dice que los libros nunca deber ser su-
nocimiento mínimo necesario para "descifrar" un texto. brayados o anotados, porque quien se acostumbra a
Para ello, en materia jurídica, será importante contar con hacerlo, se siente perdido ante un libro inmaculado, sien-
diccionarios de francés, italiano, portugués e inglés. do que muchas veces debemos usar libros ajenos que no
podemos ni debemos mancillar. Desde este punto de vis-
Si estamos ya en una etapa avanzada de nuestra in- ta, los subrayados y anotaciones deberían ser sustitui-
vestigación y dominamos el tema, entonces podemos dos por síntesis o extractos en hojas o archivos indepen-
comenzar a leer el material adicional de otra manera, dientes. Si fuera indispensable, habría que anotar los
más selectiva y aparentemente más desprolija: buscan- libros a lápiz y no con tinta, para poder borrar.
do el dato nuevo, adicional o contrario a lo que ya tene-
mos. Y para esto pueden ser muy útiles algunos conse-
jos acerca de cómo abordar un libro, hecha la aclaración
fundamental de que este es un método para iniciados o
especialistas que ya conocen bien la materia y el tema, y
de ninguna manera apto para el estudiante que debe
estudiar la asignatura o para el investigador que por pri-
mera vez se interna en el tema.

En estos casos, cuando uno ya tiene un buen cono-


cimiento y está buscando un dato en especial o una in-
terpretación diferente, se lee primero el índice, luego el
prólogo o introducción, luego se saltea todo el libro y se
leen las conclusiones. Con esta lectura uno tiene una
idea del contenido del libro y por tanto de si hay en él
algo de lo que estamos buscando. Entonces, decidire-
mos leerlo todo, o solo alguna parte o simplemente de-
jarlo de lado 23 .

Otra cuestión es la de si los libros deber ser subraya-


dos, marcados o anotados, o no. Varios autores reco-
miendan subrayar, anotar y hacer comentarios escritos
en el mismo libro, lo que ayuda a la comprensión, la

23 BARBAGELATA, Héctor-Hugo, loe. cit.


28 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE
PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 29

trabajo científico: en ellas anotamos aquellos datos, ideas


o conceptos que queremos "rescatar" de la lectura, por-
que suponemos que los vamos a utilizar.

¿Cómo hacer estas fichas críticas o de lectura? Aquí


las recetas varían desde un gran formalismo -fichas de
5. REGISTRO O "FICHADO" DE LA LECTURA medidas preestablecidas e invariables, que deben llenar-
se siempre del mismo modo- hasta una extrema infor-
15. A medida que se va leyendo es necesario ir regis- malidad -anotación en cualquier papel y de cualquier
trando lo que "sacamos" de esa lectura: aquellas ideas, forma, sin más requisito que el de entenderla luego y de
conceptos, juicios, dudas, datos que constituirán lama- no perderla-.
teria prima de nuestra monografía.
Si se utiliza papel, parece conveniente usar siempre
Se plantea entonces el problema de las fichas. ¿Cómo el mismo tamaño, simplemente por una razón de orden
"fichar" las lecturas? ¿Cómo registrar aquellos concep- y prolijidad, que a la larga, ahorra tiempo y ayuda algo a
tos que queremos retener, de lo que vamos leyendo, por- aclarar las propias ideas. Barbagelata recomienda el uso
que suponemos que nos será de utilidad a la hora de de hojas formato "oficio" cortadas a la mitad. Seguí
estructurar y redactar nuestro trabajo? González recomienda las fichas de cartulina de 7, 5 x 12, 5
cms. Nosotros nos hemos acostumbrado a usar el mis-
En esta materia hay gran cantidad y variedad de re- mo tipo de hoja que el que luego usábamos para redac-
cetas. Algunos de los autores que han tratado de la me- tar (formato "carta" o A-4), aunque actualmente cada vez
todología de la investigación dedican capítulos enteros a son más los que escriben directamente en la computa-
la confección de las fichas 24 • dora. Nos parece que la opción dependerá de cómo cada
cual se sienta más cómodo. En esas fichas o simples
Resumiendo un poco, puede comenzarse distinguien- hojas se anotarán aquellas ideas, datos o fragmentos a
do las fichas bibliográficas de las fichas de lectura25 . Las preservar y utilizar más tarde, indicando la obra a la que
primeras son las clásicas fichas de las bibliotecas, en las pertenece, e identificándola con un título o nombre del
que se identifica una obra determinada y que eventual- tema o asunto que no es el tema de la monografía, sino
mente -no siempre- incluyen alguna indicación sobre su los sub-temas de ella. Por ejemplo, para la preparación
contenido. Las fichas de lectura en cambio, son más sub- de este artículo, los temas o títulos de las fichas de lec-
jetivas y útiles a los efectos de la redacción de nuestro tura u hojas preparatorias eran, entre otros, "clases de
trabajos científicos", "etapas", "elección del tema", "fi-
24 Véanse, por ej., ECO, Umberto, ob. cit., págs. 137 y sigs. y chas", "citas", etc.
SEGUÍ GONZÁLEZ, Luis, Metodología de la investigación jurídica,
Montevideo 1978, págs. 104 y sigs . A medida que se van acumulando lecturas y fichas,
25 Conf. SARLO, Osear, Docencia e investigación: justificación se pueden ir ordenando éstas, creando nuevos títulos,
de una complementación necesaria, en "Materiales .. ." cit.
30 ÜSCAR ERMIDA URIARTE P AUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA M ONOGRAFÍA 31

ítems o temas, fundiendo otros en uno solo, eliminando textualmente, porque probablemente lo reproduzcamos
alguno; si se continúa, llegará un momento en el cual tal cual. Esto se vincula con una advertencia de Plá, que
nos daremos cuenta de dos cosas: primero, que dispo- conviene recordar: no hay que "atarse" demasiado a las
nemos de un conjunto relativamente importante de lec- fichas o registros, al extremo de perder espontaneidad y
turas clasificadas por tema, es decir, que hemos adqui- creatividad personal. Hay autores que dependen tanto
rido o formado una "masa crítica" de conocimiento siste- de sus fichas que luego su obra parece una colección de
matizado; y segundo, que de allí se pueden extraer los fichas o una sucesión de transcripciones en la que no
principales sub-temas o partes de la monografía, algu- aflora la línea conductora del autor 29 •
nos de los cuales probablemente los tuviéramos defini-
dos desde el comienzo, pero otros no y "se nos aparecen" 18. La lectura y registro de que nos venimos ocupan-
ahora. do debe acompañarse permanentemente de la reflexión.
De a ratos hay que detenerse a pensar, para ir formulan -
Este es el momento de pasar a otra etapa: la formu- do los propios enfoques , para ir valorando en qué aspec-
lación del plan general de nuestro trabajo 26 . tos estamos ya suficientemente documentados y cuáles
otros debemos profundizar más, y para comenzar a deli-
Pero antes de ocuparnos de ese estadio, restan dos o near la estructura de nuestro trabajo.
tres comentarios más sobre la etapa de lectura y regis-
tro. 19 . Llega un momento, finalmente, en que hay que
parar de leer. En efecto, la "utilidad marginal" de cada
16. Por supuesto que el registro o "fichado" que se nueva lectura es, normalmente y salvo excepciones, de-
acaba de mencionar puede hacerse también en el orde- creciente. Las primeras lecturas las aprovechamos en
nador o computadora. Con un programa apropiado, los su totalidad, salvo que los textos fueran muy malos . A
registros o anotaciones antes referidas pueden digitarse medida que leemos más y más sobre el mismo asunto,
en una "ficha" informática o "unidad de documentación" nos vamos volviendo eruditos en este tema y ya las lec-
que se guardará en un lugar preciso del directorio, bajo turas adicionales nos agregan poco a lo que sabemos.
una o más "palabras clave". Se deberá asignar un "direc- Cada vez más verificamos nuevas repeticiones y la lectu-
torio" al conjunto de nuestro trabajo y "subdirectorios", ra de otros textos solo nos sirve para agregar una cita y
"carpetas" o "archivos" a los sub-temas 27 • un nombre en la bibliografía. Ese es el momento de dejar
de leer y comenzar a escribir
17. Sayagués recomienda que las anotaciones de las
fichas, hojas o archivos de lectura no sean demasiado
extensas ni detalladas, sino simples recordatorios 28 , salvo
en aquellos casos en que deseamos conservar un pasaje

26 Infra, parágrafos 20 y sigs.


27 HERRERA, Enrique , ob. cit., págs. 199-200.
29 PLÁ RODRÍGUEZ, Américo, loe. cit.
28 SAYAGUÉS LASO, Enrique, ob. cit., págs. 70-71.
32 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 33

ta medida, en el caso del estudiante, si conoce de ante-


mano el tema. En estos casos ya antes de la lectura o
inmediatamente después de haber hecho las tres o cua-
tro primeras y principales lecturas, se puede disponer de
este pre-plan o bosquejo de plan o "esquema borroso".
6. ELABORACIÓN DEL ESQUEMA O PLAN GENERAL Ahora bien, aún cuando así no sea, necesariamente
debe formularse un primer esquema o plan primario o
20. La elaboración de un plan o esquema de exposi- provisional luego de la etapa de recopilación y lectura
ción es fundamental para pasar a redactar. En general, del material, como ya se indicó 32 • Con el ordenamiento,
y salvo que se trate de una nota, crónica o comentario clasificación y relectura de las fichas, se formula ese plan
brevísimo, no se debe escribir sino a partir de un plan. o esquema de exposición. Él nos permitirá clasificar me-
Sayagués dice que se trata de armar la estructura de jor en qué temas necesitamos de material complementa-
cemento del edificio o de fijar el esqueleto básico sobre el rio o si hemos omitido considerar un aspecto relevante.
cual luego se irá construyendo 30 • De manera análoga,
Completados tales aspectos pendientes y una vez que
Eco se refiere al "índice como hipótesis de trabajo" 31 . No
se para de leer33 , uno siente que "domina" el tema, que
se refiere al índice definitivo de la obra, sino a un índice
"lo tiene todo en la cabeza" 34 • Entonces se prepara el
provisional que se realiza para orientar la redacción y
plan definitivo al que se ajustará la redacción, que so-
aún antes para ir ordenando las lecturas: lo que aquí
brevendrá de inmediato.
denominamos esquema o plan general.
22. Claro que, en vez de hablarse de dos o tres pla-
Ahora bien, estas referencias al esquema como hipó-
nes, como lo hemos hecho siguiendo a algunos de los
tesis de trabajo o plan de trabajo y a su función ordena-
autores que se ocupan de esta cuestión, también podría
dora de la lectura y de la redacción, se relacionan con la
hablarse de un único plan o esquema en constante
circunstancia de que no hay, en verdad, uno sino varios
reelaboración. Esto se aproxima más a nuestra experien
planes o bien de que el plan inicial va siendo modificado
cia personal, en la que por lo general no nos hemos vi t o
en el transcurso de la labor.
formulando dos o tres planes perfectamente distinguible:
21. En efecto, puede haber -y de ser posible conviene uno del otro, sino que más bien hemos comenzado y8 111
que haya- un primerísimo plan o un borrador o bosquejo lectura y las anotaciones con un pequeño esquema ¡ 1 1•
mínimo de plan, ya al comienzo mismo de las lecturas.
32 Supra, párrafo 15. En idéntico sentido, PLA dice que 11111 1• 11
Esto es posible cuando se trata de un investigador expe- se debe comenzar a escribir antes de trazar un proyecto, sin p1 · 1 ¡111
riente, que conoce el tema y probablemente tenga ya al- cio, claro está, de que en el desarrollo de la tarea se le pued o 11 i 11l11 •
gunas hipótesis a formular. También es posible, en cier- ducir variantes o modificaciones (Cómo se escreve um livro j 111 !1//I ''
cit., pág. 20) .
30 SAYAGUÉS LASO, Enrique, ob. cit., pág. 64. 33 Supra, párrafo 19 .
31 ECO, Umberto, ob. cit., pág. 137. 34 BARBAGELATA, Héctor-Hugo, loe. cit.
34 ÜSCAR ERMIDA URIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 35

concebido (aquel esquema inicial "borroso"), el que va


siendo sucesivamente modificado, ampliado y reestruc-
turado, a medida que avanzamos en la tarea.
Más aún. El propio plan definitivo, ese bastante ela-
borado en base al cual uno empieza a escribir, puede
sufrir, todavía, alguna otra modificación en el curso de 7. REDACCIÓN
la redacción. Y hasta puede recibir algún agregado o al-
guna quita todavía más tarde, a la hora de la lectura 7 .1. Aspectos generales
final de todo el texto ya escrito 35 •
24. La redacción es la (pen)última operación. Sin duda
El plan debe existir. Es esencial. Pero puede (¿debe?) es la última etapa importante, aquella para la cual se
ser un plan flexible o adaptable en el curso de la labor. cumplieron las anteriores y la que va a materializar el
esfuerzo. La redacción va a "parir" a nuestro ensayo, ar-
23. El plan debe ser -sobre todo tratándose de una
tículo o monografía. Por más que ella sea luego objeto de
monografía- sencillo, claro y advertible. Debe ser una
ajustes, retoques o "maquillaje", lo cierto es que la re-
orientación para el autor primero y para el lector des-
dacción es lo que da cuerpo al trabajo, lo visualiza. Una
pués. El lector debe advertir el plan; debe darse cuenta
vez escrito, "existe", aunque todavía puede ser pulido,
de cuál es el itinerario del autor.
mejorado, etc.
Asimismo, debe ser completo, es decir, debe abarcar
todos los aspectos del tema, excepto aquellos que han A menudo es dificil empezar a escribir. Se ha habla-
sido dejados de lado voluntariamente, en cuyo caso hay do del bloqueo o la angustia ante la página en blanco.
que dejar expresa constancia de la exclusión. De todos modos, es necesario romper esa barrera y co-
menzar, aún cuando no se empiece por el principio . e
Debe ser lógico y sistemático. No debe contener re- puede comenzar por una parte determinada y luego
peticiones y debe responder -de ser posible y justificarlo cribir otras. Normalmente, vencido ese obstáculo inm1
la extensión del trabajo- a una estructura racional, sea gural, se cobra cierto impulso que se retroalimenta y ; 1. 1
deductiva (de lo general a lo especial), inductiva (de lo se logra imponer algún ritmo 36 •
especial a lo general), o de otro tipo.
Por eso mismo, conviene -en la medida de lo po :-<ih l<· ,
El plan, finalmente , debe guardar cierta proporción si se dispone de tiempo y la extensión de la obra lo 1>< ·1
entre sus partes de tal forma que eso luego se traduzca mite- redactar de manera continua e intensa.
en un equilibrio razonable de la extensión de los capítu-
los, partes o secciones del texto. Pero de eso nos ocupa-
mos en la sección siguiente.
36 Una vez que se venció aquella inhibición inicia l, e. 11 ·1 1111 11 11

dable redactar en el orden previsto en el plan.


35 Infra, párrafo 35.
36 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 37
Es recomendable que esta tarea se concentre en el espacio para la ambigüedad, la imprecisión o la
tiempo, evitando al máximo posible las interrupciones. desprolijidad. Los conceptos jurídicos deben ser mane-
Si se interrumpe la redacción, hay que releer lo escrito y jados con exactitud. Tampoco hay que dejar "cabos suel-
volver a consultar los materiales pendientes para tos", o en todo caso, dejar expresa constancia de ello.
reubicarse y arrancar "de adentro". Hay que hacer lo po- Cuando no se está seguro de una posición y existe algu-
sible por evitar que quede la "cicatriz" de la interrupción. na duda de que otra podría ser la correcta, es necesario
señalarlo; en estos casos, es frecuente el uso del condi-
cional ("parecería que ... ", "tal vez se podría sostener
que ... ").
7.2. Estilo
26. La obra debe tener un contenido razonable. No
25 . El estilo de un trabajo científico -y concretamen-
puede ser un conjunto de afirmaciones, sino que debe
te el de una obra jurídica- debe ser, antes que nada,
suponer la presentación de los problemas, sus distintas
claro, sencillo y preciso. Si se puede ser ameno, mejor;
facetas e implicancias y las soluciones propuestas y fun-
pero no se puede sacrificar ni una pizca de claridad y
dadas.
precisión en pos de la amenidad. Del mismo modo, no es
necesario tratar de escribir "bello", ya que no nos propo- Es necesario evitar que aparezcan confundidas las
nemos una obra literaria sino una obra jurídica37 • descripciones objetivas con las opiniones propias.
La claridad es esencial. Hay que ponerse en el lugar En la exposición de opiniones ajenas o aún en la des-
del lector, que se presume no ha leído todo lo que noso- cripción de situaciones, se recomienda evitar las trans-
tros, ni ha pensado en el tema todo lo que nosotros. cripciones extensas 40 , que hacen perder unidad y perso-
Nuestro texto debe ser claro para él, no solo para noso- nalidad a nuestro texto. Es mejor reelaborar con nues-
tros. No se debe olvidar que "escribir es un acto social" 38 ; tras propias palabras ese pasaje, sin perjuicio de la cita
se escribe para los demás. Por otra parte, la verdadera correspondiente, salvo que haya una razón especial para
proeza de un intelectual no es la de plantear problemas transcribir textualmente un trozo extenso. En lo posible
difíciles sino explicar como fácil lo difícil3 9 • hay que evitarlo. La transcripción literal -en la que es
necesario el entrecomillado para que quede claro que la
La claridad y la sencillez deben ser acompañadas por
frase no nos pertenece- se recomienda más bien para
la precisión. Si se trata de un trabajo científico no hay
expresiones especialmente felices que se desea consa-
grar como tales, o por el contrario, cuando se necesita
37 De todos modos, el uso de diccionarios de sinónimos ayuda a hacer una precisión al respecto.
evitar la excesiva reiteración de palabras, la que, junto con la mala
sintaxis, es uno de los factores de "fealdad" del texto.
38 ECO, Umberto, ob. cit., pág. 187.
39 Este concepto, como muchos otros de valor, lo recibimos ver-
balmente de Francisco J. Giorgi. 40 SAYAGUÉS LASO, Enrique, ob. cit., pág. 67.
38 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 39

También se pueden usar comillas o letras cursivas o Por su parte, las frases mal construidas pueden lle-
bastardillas cuando se desee subrayar o destacar un gar a volver incomprensible el discurso, o a dificultar su
concepto, tanto como cuando se trata de una frase en comprensión por atentar contra la claridad o, por lo me-
sentido figurado. nos, a hacer incómoda y fastidiosa la lectura.

En el campo jurídico es frecuente y casi inevitable la Los procesadores de texto tienen correctores auto-
contraposición de opiniones. Es indispensable ser leal máticos, pero en materia ortográfica no garantizan cien
en la exposición de la opinión ajena que no compartimos por ciento de eficacia, habida cuenta de que ciertas pa-
y utilizar un tono serio y respetuoso en la expresión de labras pueden estar bien o mal escritas según el sentido
la discrepancia. La descalificación del otro es una agre- que tengan en la frase. Por otra parte, la computadora
sión injustificada y puede llegar a descalificar más a quien no corrige la sintaxis o construcción de las frases.
la hace que a aquel a quien va dirigida. Por lo demás,
hay que tener cuidado de distinguir la teoría, posición u 28. Una cuestión frecuentemente discutida es si se
opinión que criticamos, de la persona de su autor. debe usar la primera persona del singular o del plural,
es decir, si debemos usar el "yo" o el "nosotros'', cuando
27. Por lo general se recomienda preferir las frases expresamos opiniones o posiciones personales. ¿"Mi po-
cortas. Contribuyen a la claridad, hacen más ágil la lec- sición" o "nuestra posición"? ¿"Pienso" o "pensamos"?
tura y son más elegantes. Para el lector son francamente ¿"Me parece" o "nos parece"?
engorrosas esas "frases-discurso" que al terminar de leer-
las no recuerda como comenzaban. El punto y seguido Por lo general se opta por evitar la primera persona ,
es un muy buen recurso. tal como lo hemos hecho en este texto. Hay una razón de
modestia, ya que el uso reiterado de la primera persorn1
En materia de sintaxis y ortografía es necesario ha- puede parecer presuntuoso. Sin embargo, quienes lil
cer una advertencia, tal vez antipática pero necesaria, a utilizan dicen que el plural esconde en verdad, una
los jóvenes de hoy. Desde hace varios años se perciben, modestia. A veces una alternativa puede estar en un 11
tanto en los trabajos escritos de estudiantes de secun- redacción impersonal o en tercera persona. En vez d< ·
daria como en los de nivel universitario de nuestro país, decir "me parece que la posición correcta es tal" o "noci
serias deficiencias en la construcción de las frases y en parece ... ", puédese usar el giro "parece que la pos i io11
la ortografía. Ello se llega a apreciar también, hasta en correcta es tal". Pero no siempre es posible recurrir 11
trabajos de algunos egresados. este artilugio.

Demás está decir que el error ortográfico causa una 29. Desde el punto de vista físico o material, s 1T< 'n
mala impresión, que predispone al lector en contra del mienda escribir de forma tal que se pueda corre ir, i11
texto y del autor; a veces, además, altera el sentido de la tercalar y reescribir con facilidad . Así, a quiene <': 1 11
frase. ben en papel, se les sugiere dejar márgenes am pl111 •,
hacerlo a "doble espacio" o con suficientes blancoH 1·11111
40 ÜSCAR ERMIDA U RIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 41

renglón y renglón, utilizar hojas separables e intercalables más importantes, números arábigos y letras minúsculas
en vez de cuadernos foliados, etc. para los subtítulos y literales y bastardillas o cursivas
para las secciones menores, como en el siguiente ejem-
Para quienes escriben directamente en el procesador plo.
de textos, estas recomendaciones no son necesarias, ya
que la versatilidad del sistema facilita las correcciones, l. CONCEPTO DE CONTRATO DE TRABAJO
intercalados, etc. 11. CARACTERES FUNDAMENTALES DEL CONTRATO DE TRABAJO

1. Subordinación
a) Subordinación técnica
7 .3. Estructura b) Subordinación económica
c) Subordinación jurídica
30. La estructura de una monografía tiene, en térmi-
nos muy generales, tres grandes partes: introducción, 2. Ajenidad
desarrollo y conclusiones 41 . A ellas se pueden sumar
También puede usarse el sistema de clasificación
otras, como un sumario, índices o anexos.
decimal, como en el caso que sigue.
En la introducción se informa al lector del asunto que
se va a tratar y del plan a seguir. Se puede incluir, de ser 1. CONCEPTO DE CONTRATO DE TRABAJO
pertinente, alguna otra consideración, como un adelan- 2. CARACTERES FUNDAMENTALES DEL
to general, precisiones sobre aspectos que no van a ser CONTRATO DE TRABAJO
considerados, etc. 2. 1. Subordinación
2. 1 . 1. Subordinación técnica
El desarrollo es la parte fundamental en la que se
expone el tema y los problemas y se proponen las solu- 2 .1. 2. Subordinación económica
ciones. Por supuesto que el desarrollo puede estar cons- 2. 1. 3. Subordinación jurídica
tituido de varias partes: capítulos, secciones, etc. Se re- 2.2. Ajenidad
comienda mantener cierto equilibrio en la dimensión de
los diversos capítulos o partes, así como una proporción Este tipo de clasificación decimal, que es particular-
razonable entre esa dimensión y la importancia del asun- mente racional, puede resultar engorroso para el lector,
to. La titulación y numeración de los capítulos puede cuando hay muchas subdivisiones.
variar. En el ámbito jurídico uruguayo es común usar
números romanos y letras mayúsculas para los títulos En rigor, cualquier sistema es admisible, siempre que
sea lógico y sistemático y que "muestre" la estructura
del trabajo y que la presentación gráfica del título o sub-
41 ASTI VERA, Armando, Metodología de la investigación, Bue- título deje en claro si es una parte principal o una subdi-
nos Aires 1968, págs. 165 y sigs. visión.
42 PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 43
ÜSCAR ERMIDA URIARTE

Hay autores que recomiendan también numerar los 32. Ya se dijo que además de esas tres grandes par-
párrafos (además de los títulos y subtítulos), tal como en tes (introducción, desarrollo y conclusión), el trabajo cien-
este trabajo. Esto es de especial utilidad en las monogra- tífico puede tener otras, especialmente el sumario y los
fías extensas y en las tesis y libros, para la elaboración índices, así como el listado bibliográfico.
de índices analíticos y alfabéticos. Facilitan también, las
citas y remisiones 42 . En todo caso, la numeración de pá- Los índices son absolutamente necesarios en los li-
rrafos está especialmente indicada cuando la obra tiene bros y en las tesis, que deben poseer un índice general y
pocos capítulos o secciones titulados o el texto "corrido" puede ser deseable que incluyan un índice alfabético o
de cada uno de ellos es relativamente extenso. analítico. Pero estos índices pueden ser prescindibles en
monografías breves o de mediana extensión. En este caso,
La conclusión o conclusiones pueden consistir en una el índice puede ser sustituido, con provecho, por un su-
suerte de resumen o en una o varias propuestas. Pue- mario que se coloca al comienzo del texto, luego del títu-
den, también, reunir ambos contenidos. En todo caso, lo y antes de la introducción.
conviene tener presente que en alguna medida, la con-
clusión regresa a la introducción y cierra un círculo que A menudo se incluye, también, un listado de la bi-
da una idea de trayecto completo, de estar ante un siste- bliografía utilizada o recomendada. Por razones
ma armónico 43 . metodológicas y educativas, es habitual exigirlo en las
monografías estudiantiles. En los otros tipos de trabajos
31. Esto se relaciona, a su vez, con el orden en que científicos, la inclusión de un listado bibliográfico proce-
se escriben estas tres partes principales de la monogra- de especialmente cuando se desea informar de las fuen-
fía. En verdad, la introducción y las conclusiones se es- tes en las que se puede analizar el tema y varias de ellas
criben al final. Primero se escribe todo el cuerpo princi- no han sido citadas. De lo contrario, el listado bibliográ-
pal, que hemos llamado "desarrollo" y recién cuando él fico será una mera colección de las citas ya hechas.
está terminado, elaboramos las conclusiones y la intro-
ducción. En aparente paradoja, la redacción de la intro-
ducción queda para el final, para lograr esa circularidad
que acabamos de mencionar y porque una de las finali- 7.4. Notas y citas
dades de la introducción es la de presentar o anunciar al 33. Una cuestión recurrente en la bibliografía sobre
lector el contenido de la obra. Además, dejar la introduc- la metodología de la investigación, es la de las notas y
ción para el final es un buen consejo para el escritor
citas o referencias bibliográficas.
principiante, uno de cuyos errores típicos consiste en la
tentación de hacer introducciones muy extensas. En primer lugar hay que distinguir las notas de las
citas o referencias.
42 BARBAGELATA, Héctor-Hugo , loe. cit.
43 En sentido similar a como, en el lenguaje vulgar, ante una Las notas (a pie de página, al final de cada capítulo o
obra o acción muy acertada, decimos que "salió redonda". al final de todo el texto), pueden contener citas (referen-
44 ÜSCAR ERMIDA U RIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓ N DE UNA MONOGRAFÍA 45

cias bibliográficas, opiniones ajenas u otros datos o do- nombre del autor; título de la obra; revista o libro colec-
cumentos), o pueden contener comentarios adicionales tivo en el que se encuentra, si no es un libro o folleto
o marginales que el autor no quiso incluir en el texto. independiente; ciudad y fecha de edición; y página o
páginas, salvo que la referencia sea genérica al conjunto
Las razones para "bajar a nota" un comentario o re- del trabajo) 45 •
flexión pueden ser varias . A veces el autor no quiere "per-
der el hilo" del discurso principal; en otras ocasiones se La procedencia y cuantificación de las citas biblio-
trata de un aspecto marginal o complementario. El uso gráficas o referencias es otra cuestión en debate. Hay
de este tipo de notas de comentario varía mucho según autores muy prolíficos en este tipo de citas y otros muy
los autores. Algunos son muy prolíficos en su utilización "avaros" o que simplemente prescinden de ellas.
Y generan una suerte de lectura "a dos bandas"· en ellos
a veces las citas son tan interesantes como -o 'aún más' Corresponde citar, en primerísimo lugar, por hones-
que- el cuerpo principal. Otros consideran que el recur- tidad científica, para indicar que una idea o expresión
so a las notas dificulta la lectura. determinada ha sido tomada del autor referenciado. En
segundo término, corresponde citar para brindar una
34. Las citas bibliográficas pueden hacerse de diver- información complementaria al lector. Y en tercer lugar,
sas maneras. En materia jurídica lo tradicional y más es posible hacer referencias bibliográficas como argu-
difundido es ubicarlas a pie de página, como en este tra- mento de autoridad, para respaldar la propia posición.
bajo, aunque hay otros en los cuales los textos de las
citas se incluyen al final de cada capítulo o al final de En cambio, se recomienda "evitar la erudición
todo el texto. Otra forma de citar, más frecuente entre pedantesca" 46 de incluir un sinnúmero de citas con la
sociólogos y economistas, es la de mencionar el autor y sola finalidad de demostrar cuánto se ha leído (o cuánto
el año de la publicación entre paréntesis en el cuerpo material se ha recogido, que no es lo mismo).
principal, e incluir los detalles en un listado de biblio-
grafia que se ubica al final del trabajo . En el caso de la monografia estudiantil, es siempre
recomendable la inclusión de citas o de un listado bi-
En esta materia, así como en materia de remisiones bliográfico.
Y reenvíos, existen múltiples reglas a seguir, cuestión
que omitimos aquí, en atención a la finalidad
introductoria y no muy exhaustiva de este trabajo 4 4. En 45 En general, la forma en que se ha citado en este ensayo,
todo caso, lo esencial es que figuren todos los datos ne- responde bastante ajustadamente a lo predominante en el medio
jurídico nacional . Muchos autores incluyen, luego del título de la
cesarios para ubicar la fuente en cuestión (apellidos y
obra y antes de la ciudad, el nombre de la editorial. Sin duda, es un
dato útil para quien quiera adquirir el libro o la revista citada. Noso-
Por detalles , pueden consultarse, entre otros , ECO, Umberto, tros generalmente lo omitimos, por cierto prurito -o tal vez hasta
ob. czt. , págs. 89 y sigs. y 201 y sigs. y HERRERA, Enrique, ob. cit., prejuicio- tendiente a preservar lo científico de lo comercial.
págs.246 y sigs . 46 BARBAGELATA, Héctor-Hugo, loe. cit.
46 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 47
Por otro lado, la prescindencia total de las referen-
cias bibliográficas es un "lujo" que pueden darse auto-
res consagrados, así como también puede admitirse en
ensayos generales, más o menos preliminares, recons-
trucciones de conferencias, etc., o en temas que se con-
sideran muy conocidos. 8. REMATE

35. Terminado el trabajo en su totalidad, todavía es


necesario darle un toque final. Ello requiere, por lo me-
nos, una relectura atenta y cruda, la introducción de las
correcciones y ajustes que ella revele como necesarios o
convenientes. También pueden ser recomendables otras
acciones, como la pausa y la lectura por un tercero. Si el
trabajo va a ser publicado, hay toda otra labor vinculada
con la edición.

Lo primero del final es, pues, proceder a la lectura de


todo el trabajo. Esta lectura debe ser lo más objetiva
posible. Por cierto, nunca se puede alcanzar la máxima
objetividad con un trabajo propio (se tiende a pecar por
complacencia o por hipercriticismo), pero es necesario
hacer el esfuerzo de leerlo como si fuera un trabajo aje-
no. Uno debe colocarse -en la medida de lo posible- en el
lugar del lector, que accede por primera vez a este texto,
para así juzgar su exhaustividad, claridad, sencillez,
amenidad, elegancia y, por supuesto, su contenido sus-
tantivo .

Además de objetiva, esta lectura debe ser -otra vez


en la medida de lo posible-, corrida, de un tirón, para así
tener una visión global, de conjunto, del trabajo todo. Si
encontramos muchas rectificaciones que hacer, proba-
blemente ello dificultará la lectura corrida, pero enton-
ces habrá que volver a intentarlo después que hayamos
reformulado todo lo que debía ser modificado.
48 ÜSCAR ERMIDA URIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 49
Como se acaba de recordar, de la primera relectura guardarlo durante varios días, para luego leerlo de nue-
del trabajo terminado, surge, inevitablemente, la necesi- vo, "en frío", separado ya del fragor del trabajo creativo,
dad de hacer correcciones, cambios, agregados y quitas. que siempre nos involucra emocionalmente. Esto ayuda
Hay que proceder a ellas sin temor, tal cual ya se seña- a tener una visión menos subjetiva de la obra que aca-
ló47. Barbagelata dice que hay que rehacer cuanto sea bamos de producir.
necesario y que cuando se encuentra un pasaje desafor-
tunado o fuera de lugar, "hay que tener el coraje de de- También puede ser de utilidad darlo a leer por un
jarlo de lado" 48 . tercero. A veces ello es necesario, cuando hay un profe-
sor que actúa como tutor o director.
36. Es en esta misma etapa que hay que hacer la
elección definitiva del título de la obra. Por supuesto que 38. Existe la posibilidad de que el trabajo sea publi-
el tema está definido desde el inicio, pero no necesaria- cado. Por lo general estas obras están destinadas a la
mente el título, que hay que elegir, rectificar o ratificar al publicación, aunque no es ese el caso de las monografias
final, cuando el trabajo esté completo y ya no sea sus- elaboradas por estudiantes.
ceptible de modificaciones.
De todos modos, puede presentarse la ocasión de su
El título debe ser preciso, referir con precisión el tema publicación, en cuyo caso la relación con el editor y la
tratado o el sesgo escogido, ya que de lo contrario resul- imprenta constituye toda otra labor, que no corresponde
taría engorroso. El lector leería nuestro trabajo buscan- desarrollar aquí. Basta con consignar su existencia y
do algo que no encontrará. dedicarle uno o dos brevísimos comentarios.

Sin perjuicio de su exactitud y veracidad, el título Debe entregarse un ejemplar limpio y claro, aunque
debería, en la medida de lo posible, despertar interés y en la actualidad casi todos los editores solicitan un res-
no ser demasiado largo 49 . Los títulos demasiado exten- paldo informático del texto, en disquete. Ello facilitará
sos son dificiles de retener y carecen de impacto 5 º . mucho la corrección de las pruebas.

37. Luego de aquella redacción -ahora sí- final, si Efectivamente, el editor o la imprenta elaborará una
hubiera tiempo (muchas veces no lo hay porque se debe "prueba de imprenta", esto es, una impresión preliminar
cumplir con plazos perentorios), es recomendable tomar del trabajo tal y como quedará, sobre la cual el autor
distancia del trabajo. "Dejarlo descansar", "cajonearlo", hará las correcciones del caso, comparando con sus ori-
ginales. Existe toda una metodología de la corrección de
4 7 Si se recomendaba esa actitud respecto de la determina- las pruebas de imprenta con simbología propia51 que ha
ción del tema (supra, párrafo 12), con mayor razón debe ser sugeri-
da respecto de partes del trabajo.
48 BARBAGELATA, Héctor-Hugo, loe. cit.
51 Estas reglas pueden ser consultadas, entre otros, en SE
49 PLÁ RODRÍGUEZ, Américo, loe. cit.
GUÍ GONZÁLEZ, Luis, ob. cit., págs. 234 y sigs. y en ASTI VERA ,
50 HERRERA, Enrique, ob. cit., pág. 57
Armando, ob. cit., págs. 189 y sigs.
50 ÜSCAR ERMIDA URIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 51
dado tema, incluso, a la célebre novela "Historia del cer-
co de Lisboa", de José Saramago. Pero ella tiende a ser
superada por la difusión de los procedimientos
computarizados de edición que, al reducir mucho el nú-
mero de los denominados "errores de imprenta", limita
también la utilidad de aquella metodología.
BREVES COMENTARIOS FINALES
En todo caso -aún cuando la necesidad es menor que
antes y aún cuando muchas editoriales cuentan con ser- 39. La elaboración de una monografía juridica o de
vicios de correctores profesionales-, sigue siendo reco- otro tipo de obra científica debe sujetarse a un cierto
mendable que el autor corrija personalmente las prue- método. Dichas reglas metodológicas son flexibles y pue-
bas de su trabajo. Nadie va a ser más meticuloso que él, den ser adaptadas a las preferencias de cada autor. Cada
y si no lo es, la responsabilidad del error será suya y no uno va desarrollando su propia experiencia y descubrien-
ajena. Además, si bien hay que alertar en contra del abuso do qué le resulta más práctico. Pero algún método hay
de dicho recurso, siempre es posible utilizar la correc- que seguir. El trabajo científico lo requiere necesaria-
ción de pruebas como la ocasión de introducir un último mente. De lo contrario se andará a tientas en un cuarto
dato, un último cambio, un último retoque, antes de que oscuro.
nuestra obra quede en manos del público.
Las pautas aquí propuestas tienen en cuenta las
formulaciones de los especialistas en metodología de la
investigación, las recomendaciones de algunos autores
destacados de Derecho y nuestra experiencia personal.

Se formulan básicamente para monografías, pero


pueden ser útiles para trabajos mayores, siempre y cuan-
do se tengan en cuenta también otros aspectos aquí no
considerados.
52 ÜSCAR ERMIDA URIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 53

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PAUTAS PARA lA ElABORACION DE UNA 
l'J l 1 J l 11 H ¡ 1!1 r ! 
Escribir un libro, un ensayo, una monografía o un informe es u
Osear Ermida Uriarte 
PAUTAS PARA LA 
ELABORACIÓN DE UNA 
MONOGRAFÍA 
FUNDACIÓN DE CULTURA UNIVERSITARIA
1 a edición, abril de 2004 
Reimpresión inalterada, abril de 2012 
© FUNDACIÓN DE CULTURA UNIVERSITARIA 
25 de Mayo 583 - Tel
PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 
7 
INTRODUCCIÓN 
1. La versión original de este ensayo fue preparada 
en febrer
8 
ÜSCAR ERMIDA URIARTE 
cursos. En ocasiones son los mismos estudiantes los que 
toman la iniciativa, sea por vocación o sea
10 
ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE 
. 3. Este breve ensayo se ajustará al siguiente plan. 
Pnmeramente se distinguirán las diversas cla
12 
ÜSCAR ERMIDA URIARTE 
La recensión o nota bibliográfica es un comentario 
breve sobre un libro. Se analiza una obra ajena
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mientas básicos de una disciplina; el curso, por su par-
te, como su nombre indica, puede tener una
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en varios "escalones" o "sub-etapas", mientras que otros 
convierten cada variación en una nueva et
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3. LA ELECCIÓN DEL TEMA 
9. La elección del tema es, sin duda, un asunto pri-
mordial. Su importanc

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