Ermida
Ermida
Las clases de trabajos científicos, las etapas del proceso de investigaci6 11, 11
elección del tema, la planificación, la reunión, lectura, clasificación y regl ! te
de la documentación, la redacción misma, la revisión, etc., son expuest d•
manera precisa, clara y sencilla y acompañadas de recomendaciones concr t.l'.
PAUTAS PARA LA
ELABORACIÓN DE UNA
MONOGRAFÍA
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN 7
1. Principales tipos de trabajos científicos . 11
2. Las etapas de la elaboración 15
3. La elección del tema . . . . . . . . . 18
4. Reunión y lectura de la documentación 23
5. Registro o "fichado" de la lectura ..... 28
6. Elaboración del esquema o plan general 32
7. Redacción 35
1 a edición, abril de 2004
R eimpresión inalterada, abril de 2012 7. 1. Aspectos generales 35
7.2. Estilo ....... . 36
7.3. Estructura .. 40
7.4. Notas y citas 43
8. Remate 47
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25 de Mayo 583 - Tel. 2916 11 52 BREVES COMENTARIOS FINALES 51
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expresa d el editor.
PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 7
INTRODUCCIÓN
La recensión o nota bibliográfica es un comentario ta sobre la cuestión en litigio o un aspecto de ella (este
breve sobre un libro. Se analiza una obra ajena, seña- tipo de informe es denominado "consulta" entre noso-
lando su contenido y realizando los comentarios críticos tros y "dictamen" en España, recibiendo diversas deno-
que se entiendan pertinentes. Hay revistas especializa- minaciones en otros países).
das que contienen una sección permanente con este tipo
de crónicas, con lo cual pretenden mantener al día al Los artículos de doctrina se asemejan a lo que en el
lector acerca de lo que se publica sobre la disciplina. ámbito universitario se denominan monografías o ensa-
yos. Son textos de extensión corta o media -entre diez y
La nota de jurisprudencia es un comentario sobre una cincuenta páginas, aproximadamente-, en los cuales el
sentencia. En ella se plantea el tema tratado en el fallo y autor aborda un tema determinado.
se señala la importancia del mismo, sea por acierto o por
error. No es necesario comentar todos los asuntos abor- Los libros monográficos son aquellos que tratan un
dados por el juez, sino que por lo general la nota se con- tema determinado ("monográfico"), pero con una exten-
centra en uno de ellos. En las revistas jurídicas urugua- sión mayor. Cuál debe ser la extensión mínima de un
yas es común la publicación de este tipo de estudios, así texto para constituir un libro, es algo que no está resuel-
como la práctica gráfica de imprimir en la parte superior to. De todos modos, puede afirmarse que un libro se dis-
de cada hoja el texto del fallo comentado y en la parte tingue de un artículo en que mientras el libro constituye
inferior el del comentario, aún cuando ambos insuman una publicación independiente, el artículo se incluye,
muchas páginas. junto con otros textos, en una revista o en un volumen
(libro) que incluye o recopila varios trabajos. En cuanto
Los casos prácticos, menos frecuentes entre nosotros a la extensión misma, y sin que haya acuerdo al respec-
pero de todos modos existentes, son -como su nombre to, parecería predominar el entendimiento de que el li-
indica- textos breves en los cuales se presenta una si- bro se distingue del folleto o "cuaderno", cuando supera
tuación real de alguna complejidad, proponiéndole una las cuarenta páginas o puede ser encuadernado con
solución. lomo 5 .
El informe es un texto también breve aunque de ex- Los tratados, manuales y cursos son libros que tra-
tensión elástica (puede oscilar entre las dos y las cien tan toda una disciplina o una parte extensa de ella y no
páginas, pero lo más habitual es que no exceda de las solamente un instituto determinado. El tratado se ca-
veinte), en el cual se trata de un determinado asunto racteriza por su extensión y exhaustividad; el manual,
con la finalidad de informar (de ahí su nombre) a un en cambio, es un compendio o resll:men de los conocí-
tercero. Los informes son frecuentes en la vida profesio-
nal, por ejemplo cuando el asesor de una institución 5 Parece evidente que ambos criterios son excesivamente prag-
pública o privada debe ilustrar por escrito al jerarca so- máticos, aunque ilustran sobre las dificultades definitorias y con-
bre un asunto determinado o cuando un litigante agrega ceptuales que plantean los "casos-límite", cuestión que al estudiante
de Derecho se le planteará recurrentemente.
al expediente judicial la opinión escrita de un especialis-
14 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 15
en varios "escalones" o "sub-etapas", mientras que otros Por lo tanto, las que aquí se proponen son unas re-
convierten cada variación en una nueva etapa. Por otra, glas metodológicas que pueden ser sustituidas por otras
las diferencias existen porque no hay un único método y probablemente sean otras las que se adapten mejor a
válido y porque persiste, en esta materia, cierta dosis de la personalidad y el estilo de algunos investigadores y
subjetividad. estudiosos. Pero lo que está fuera de discusión es la ne-
cesidad de seguir alguna metodología más o menos
8. De todos modos, analizando esas diversas pro- similar a esta.
puestas, tratando de agrupar conceptualmente las eta-
pas más o menos análogas y reelaborando nuestra expe-
riencia personal -dado el grado de subjetivismo recién
mencionado- expondremos la metodología a seguir en
base a las siguientes etapas:
9. La elección del tema es, sin duda, un asunto pri- En segundo término, la materia a tratar debe intere-
mordial. Su importancia es obvia y si fuera necesario sar al público, lo cual supone, por lo menos, dos proble-
fundamentarla, habría que señalar que es la etapa que mas: saber cuál será el público del trabajo y que éste
encabeza todas las propuestas metodológicas que, como signifique algún aporte nuevo.
ya vimos, difieren en lo demás. Este es el primer paso en
todos los modelos , y la importancia que se le asigna es El público al cual va destinado el trabajo puede ser
tal, que algunos autores lo independizan de las demás el conformado por los lectores de una determinada re-
etapas del trabajo científico, planteándolo como una cues- vista jurídica especializada, nacional o extranjera, los de
tión previa. un periódico o los de una publicación sindical o empre-
sarial, lo cual condicionará la propia elección del tema,
Es perfectamente admisible sostener que se trate de el sesgo que se le de y hasta el lenguaje o terminología a
un asunto preliminar, entre otras razones porque condi- utilizar. En el caso de una monografía estudiantil, el "pú-
ciona a las demás fases. El tema escogido determinará la blico" será el profesor y eventualmente, en casos excep-
extensión, el sentido, y el contenido del trabajo. Además cionales, alguna eventual publicación nacional. Si el autor
influirá decisivamente en el éxito o fracaso de la empre- fuera un graduado, el público podrá también ser un pro-
sa: un tema mal escogido o simplemente mal definido o fesor -si se tratara de un trabajo realizado en un curso
mal delimitado difícilmente podrá culminar en una bue- de posgrado- o la "comunidad académica" o científica en
na monografía. Sin embargo, preferimos considerarlo general -profesores, doctrinos, investigadores- o el foro
como la primera etapa de la elaboración de la monogra- -abogados litigantes, jueces, fiscales y defensores de ofi-
fía, porque esa determinación de los límites del tema, cio-.
del enfoque del que será objeto, esa "elaboración" de la
cuestión a tratar es ya, en buena medida, trabajo cientí- Paralelamente, además de apropiado al público al que
fico y de investigación, dado que no es posible ni pru- va dirigido, el abordaje que se haga del tema debería
dente escoger un tema totalmente desconocido.
10 Conf BARBAGELATA, Héctor-Hugo, en una de las exposicio-
En el ámbito universitario, hay ocasiones en las que
nes [Link], párrafo 2, nota 4,
el investigador no elige el tema, sino que el mismo le es 11 "Si se erra en esto se erra en todo", decía Barbagelata, loe. cit
impuesto o fijado por un profesor, director de tesis o tri- 12 Idem.
20 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE
PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 21
apuntar a producir un aporte novedoso al estado de la Probablemente, una buena recomendación para un
cuestión. La monografía debería agregar algo nuevo, de- principiante sea la de procurar un tema no demasiado
bería significar, aún en una pequeña medida, algún gra- tratado ni totalmente desconocido, ya que en este últi-
do de progreso o avance. Esto forma parte del requisito mo caso se carecerá de pilares o bases de sustentación,
de que el tema interese al público necesarios cuando no se posee mucha experiencia.
Por eso es esencial -y más aún en el caso de una Algo similar puede decirse sobre la conveniencia de
monografía estudiantil o de un joven profesional que rea- que el tema elegido sea interesante no solo para el autor,
liza una primera experiencia- resistir la tentación de abor- sino también para el público al que se dirige la monogra-
dar un gran tema. No hay que ser demasiado ambicioso fía. Hay que elegir un tema atractivo, aunque siempre es
optando por un tema muy amplio o profundo 13 • Es mejor posible que lo nuevo o interesante no sea tanto el tema
delimitar bien el tema, fijar un campo estrecho de inves- sino el enfoque que de él se haga: "si se trabaja bien, no
tigación que pueda ser profundizado 14 • Hay, en este as- hay ningún tema que sea verd a d eramente estup1 - 'd o "16 .
pecto, una doble recomendación: no dispersarse, no "irse
por las ramas", no tratar de abarcar un territorio muy 11. Pero por otro lado, además de que el tema debe-
extenso sino lo más reducido posible, pero al mismo tiem- ría ser interesante o atractivo tanto para el autor como
po, ese pequeño espacio debe ser explorado al máximo, para el público, también es necesario que sea posible, es
profundizando, "sacándole el jugo" al tema, agotándolo decir, que esté al alcance del investigador. Como ya se
si se pudiera. Hay que tratar de "ir hasta el hueso". dijo, no se debe ser demasiado ambicioso; no hay que
tratar de sorprender en el primer trabajo científico que
En este aspecto hay opiniones discrepantes. A veces se elabora.
se dice, en principio con razón, que debe tenerse pre-
sente que hay temas agotados, de los que es mejor huir. En este sentido, el tema debe ser adecuado a las cua-
Por otro lado se sostiene, tal vez también con razón, que lidades técnicas e intelectuales del autor y apropiado al
no hay temas agotados, ya que siempre es posible apli- tiempo que está dispuesto a dedicarle. Asimismo, las
car a un asunto extremadamente tratado, un enfoque fuentes necesarias tendrían que ser accesibles y mane-
novedoso o diferente, un nuevo punto de vista, etc. 15 • jables: la bibliografía debería estar "a mano".
das en lnternet 19 o utilizar bancos de datos en "CD-ROM", rior, opinión que compartimos, salvo que se trate de un
todavía no muy desarrollados entre nosotros 20 • estudio histórico o en el cual se quiere descubrir en qué
momento surgió un determinado instituto o interpreta-
También es posible y útil, aunque parezca poco téc- ción, cuál fue su génesis, etc.
nico, preguntar qué leer a profesores o colegas con los
que se tenga cierta confianza. Lo que no se debe hacer - ¿Y cómo se lee cada libro o artículo? De dos maneras
salvo que se trate de un amigo muy próximo- es realizar diferentes según nuestro dominio del tema y la finalidad
esa consulta antes de haber explorado lo esencial o ele- de la lectura.
mental (los libros y revistas de relativamente fácil acceso).
Cuando aún no dominamos el tema, cuando leemos
Si se reciben libros prestados, hay que devolverlos lo para aprender -que es la situación del estudiante que se
antes posible. Uno nunca sabe cuándo le va a surgir la enfrenta a un Curso, Manual o Tratado, tanto como la
necesidad de consultar ese libro y a menudo sucede que del investigador que recién se aproxima a un tema nue-
ella se presenta cuando está prestado. Por otra parte, vo-, no hay más remedio que hacer una lectura atenta,
además de una mínima responsabilidad y solidaridad con exhaustiva, meditada. Se lee para entender. A veces es
quien nos prestó el material, una actitud responsable necesario releer para comprender. Es necesario también
del usuario favorece la generosidad en la comunidad razonar e ir formando una visión propia de la cuestión,
académica, lo que nos beneficia a todos. La actitud rela- que puede coincidir o no con la del autor que estamos
tivamente frecuente de no devolver los libros prestados analizando: pero antes de coincidir o discrepar con él, es
o de restituirlos muy tardíamente alienta la reacción necesario haberlo entendido objetivamente. Tampoco se
egoísta de no prestar 21 , cuando lo ideal sería la más debe leer para aplaudir o discrepar; hay que leer para
amplia difusión del préstamo personal. entender y recién después coincidir o no.
14. Ahora bien, ¿Cómo se lee? Ya se dijo que convie- Respecto de la lectura informativa o de investiga-
ne empezar con lo más conocido, las obras más genera- c10n, es necesario tener a mano un buen diccionario de
les. Además, Plá Rodríguez recomienda comenzar con lo idioma castellano, preferentemente, la edición más re-
más reciente en el tiempo e irse remontando a lo ante- ciente del de la Real Academia, que también servirá para
la etapa de redacción 22 •
19 Se puede acceder por esta vía a la Biblioteca de la Facultad,
aunque nada sustituye - por ahora- el contacto personal y la bús-
Por otro lado, cada vez es más dificil prescindir de
queda directa y real. la bibliografía extranjera, cuya utilización requiere el
20 Véase HERRERA, Enrique, Práctica metodológica de la inves- conocimiento de idiomas y el manejo de diccionarios. A
tigación jurídica, Buenos Aires 1998, págs. 162 y sigs.
21 Siempre recuerdo, de mi época de estudiante, a un compa-
ñero que tenía una buena biblioteca presidida por un cartel de di- 22 Tal como se indicará más adelante, para la etapa de r ednc
mensiones respetables con la leyenda "no se prestan libros". Segu- ción será también utilísimo contar con uno o más diccionarios <11 ·
ramente había tenido muy malas experiencias. sinónimos y antónimos (infra, párrafo 25, nota 37).
26 ÜSCAR ERMIDA ÜRIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 27
los efectos de la lectura y comprensión, no es indispensa- reflexión y la relectura resumida o selectiva. Sin embar-
ble un dominio perfecto de otros idiomas, pero sí el co- go, Barbagelata dice que los libros nunca deber ser su-
nocimiento mínimo necesario para "descifrar" un texto. brayados o anotados, porque quien se acostumbra a
Para ello, en materia jurídica, será importante contar con hacerlo, se siente perdido ante un libro inmaculado, sien-
diccionarios de francés, italiano, portugués e inglés. do que muchas veces debemos usar libros ajenos que no
podemos ni debemos mancillar. Desde este punto de vis-
Si estamos ya en una etapa avanzada de nuestra in- ta, los subrayados y anotaciones deberían ser sustitui-
vestigación y dominamos el tema, entonces podemos dos por síntesis o extractos en hojas o archivos indepen-
comenzar a leer el material adicional de otra manera, dientes. Si fuera indispensable, habría que anotar los
más selectiva y aparentemente más desprolija: buscan- libros a lápiz y no con tinta, para poder borrar.
do el dato nuevo, adicional o contrario a lo que ya tene-
mos. Y para esto pueden ser muy útiles algunos conse-
jos acerca de cómo abordar un libro, hecha la aclaración
fundamental de que este es un método para iniciados o
especialistas que ya conocen bien la materia y el tema, y
de ninguna manera apto para el estudiante que debe
estudiar la asignatura o para el investigador que por pri-
mera vez se interna en el tema.
ítems o temas, fundiendo otros en uno solo, eliminando textualmente, porque probablemente lo reproduzcamos
alguno; si se continúa, llegará un momento en el cual tal cual. Esto se vincula con una advertencia de Plá, que
nos daremos cuenta de dos cosas: primero, que dispo- conviene recordar: no hay que "atarse" demasiado a las
nemos de un conjunto relativamente importante de lec- fichas o registros, al extremo de perder espontaneidad y
turas clasificadas por tema, es decir, que hemos adqui- creatividad personal. Hay autores que dependen tanto
rido o formado una "masa crítica" de conocimiento siste- de sus fichas que luego su obra parece una colección de
matizado; y segundo, que de allí se pueden extraer los fichas o una sucesión de transcripciones en la que no
principales sub-temas o partes de la monografía, algu- aflora la línea conductora del autor 29 •
nos de los cuales probablemente los tuviéramos defini-
dos desde el comienzo, pero otros no y "se nos aparecen" 18. La lectura y registro de que nos venimos ocupan-
ahora. do debe acompañarse permanentemente de la reflexión.
De a ratos hay que detenerse a pensar, para ir formulan -
Este es el momento de pasar a otra etapa: la formu- do los propios enfoques , para ir valorando en qué aspec-
lación del plan general de nuestro trabajo 26 . tos estamos ya suficientemente documentados y cuáles
otros debemos profundizar más, y para comenzar a deli-
Pero antes de ocuparnos de ese estadio, restan dos o near la estructura de nuestro trabajo.
tres comentarios más sobre la etapa de lectura y regis-
tro. 19 . Llega un momento, finalmente, en que hay que
parar de leer. En efecto, la "utilidad marginal" de cada
16. Por supuesto que el registro o "fichado" que se nueva lectura es, normalmente y salvo excepciones, de-
acaba de mencionar puede hacerse también en el orde- creciente. Las primeras lecturas las aprovechamos en
nador o computadora. Con un programa apropiado, los su totalidad, salvo que los textos fueran muy malos . A
registros o anotaciones antes referidas pueden digitarse medida que leemos más y más sobre el mismo asunto,
en una "ficha" informática o "unidad de documentación" nos vamos volviendo eruditos en este tema y ya las lec-
que se guardará en un lugar preciso del directorio, bajo turas adicionales nos agregan poco a lo que sabemos.
una o más "palabras clave". Se deberá asignar un "direc- Cada vez más verificamos nuevas repeticiones y la lectu-
torio" al conjunto de nuestro trabajo y "subdirectorios", ra de otros textos solo nos sirve para agregar una cita y
"carpetas" o "archivos" a los sub-temas 27 • un nombre en la bibliografía. Ese es el momento de dejar
de leer y comenzar a escribir
17. Sayagués recomienda que las anotaciones de las
fichas, hojas o archivos de lectura no sean demasiado
extensas ni detalladas, sino simples recordatorios 28 , salvo
en aquellos casos en que deseamos conservar un pasaje
También se pueden usar comillas o letras cursivas o Por su parte, las frases mal construidas pueden lle-
bastardillas cuando se desee subrayar o destacar un gar a volver incomprensible el discurso, o a dificultar su
concepto, tanto como cuando se trata de una frase en comprensión por atentar contra la claridad o, por lo me-
sentido figurado. nos, a hacer incómoda y fastidiosa la lectura.
En el campo jurídico es frecuente y casi inevitable la Los procesadores de texto tienen correctores auto-
contraposición de opiniones. Es indispensable ser leal máticos, pero en materia ortográfica no garantizan cien
en la exposición de la opinión ajena que no compartimos por ciento de eficacia, habida cuenta de que ciertas pa-
y utilizar un tono serio y respetuoso en la expresión de labras pueden estar bien o mal escritas según el sentido
la discrepancia. La descalificación del otro es una agre- que tengan en la frase. Por otra parte, la computadora
sión injustificada y puede llegar a descalificar más a quien no corrige la sintaxis o construcción de las frases.
la hace que a aquel a quien va dirigida. Por lo demás,
hay que tener cuidado de distinguir la teoría, posición u 28. Una cuestión frecuentemente discutida es si se
opinión que criticamos, de la persona de su autor. debe usar la primera persona del singular o del plural,
es decir, si debemos usar el "yo" o el "nosotros'', cuando
27. Por lo general se recomienda preferir las frases expresamos opiniones o posiciones personales. ¿"Mi po-
cortas. Contribuyen a la claridad, hacen más ágil la lec- sición" o "nuestra posición"? ¿"Pienso" o "pensamos"?
tura y son más elegantes. Para el lector son francamente ¿"Me parece" o "nos parece"?
engorrosas esas "frases-discurso" que al terminar de leer-
las no recuerda como comenzaban. El punto y seguido Por lo general se opta por evitar la primera persona ,
es un muy buen recurso. tal como lo hemos hecho en este texto. Hay una razón de
modestia, ya que el uso reiterado de la primera persorn1
En materia de sintaxis y ortografía es necesario ha- puede parecer presuntuoso. Sin embargo, quienes lil
cer una advertencia, tal vez antipática pero necesaria, a utilizan dicen que el plural esconde en verdad, una
los jóvenes de hoy. Desde hace varios años se perciben, modestia. A veces una alternativa puede estar en un 11
tanto en los trabajos escritos de estudiantes de secun- redacción impersonal o en tercera persona. En vez d< ·
daria como en los de nivel universitario de nuestro país, decir "me parece que la posición correcta es tal" o "noci
serias deficiencias en la construcción de las frases y en parece ... ", puédese usar el giro "parece que la pos i io11
la ortografía. Ello se llega a apreciar también, hasta en correcta es tal". Pero no siempre es posible recurrir 11
trabajos de algunos egresados. este artilugio.
Demás está decir que el error ortográfico causa una 29. Desde el punto de vista físico o material, s 1T< 'n
mala impresión, que predispone al lector en contra del mienda escribir de forma tal que se pueda corre ir, i11
texto y del autor; a veces, además, altera el sentido de la tercalar y reescribir con facilidad . Así, a quiene <': 1 11
frase. ben en papel, se les sugiere dejar márgenes am pl111 •,
hacerlo a "doble espacio" o con suficientes blancoH 1·11111
40 ÜSCAR ERMIDA U RIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 41
renglón y renglón, utilizar hojas separables e intercalables más importantes, números arábigos y letras minúsculas
en vez de cuadernos foliados, etc. para los subtítulos y literales y bastardillas o cursivas
para las secciones menores, como en el siguiente ejem-
Para quienes escriben directamente en el procesador plo.
de textos, estas recomendaciones no son necesarias, ya
que la versatilidad del sistema facilita las correcciones, l. CONCEPTO DE CONTRATO DE TRABAJO
intercalados, etc. 11. CARACTERES FUNDAMENTALES DEL CONTRATO DE TRABAJO
1. Subordinación
a) Subordinación técnica
7 .3. Estructura b) Subordinación económica
c) Subordinación jurídica
30. La estructura de una monografía tiene, en térmi-
nos muy generales, tres grandes partes: introducción, 2. Ajenidad
desarrollo y conclusiones 41 . A ellas se pueden sumar
También puede usarse el sistema de clasificación
otras, como un sumario, índices o anexos.
decimal, como en el caso que sigue.
En la introducción se informa al lector del asunto que
se va a tratar y del plan a seguir. Se puede incluir, de ser 1. CONCEPTO DE CONTRATO DE TRABAJO
pertinente, alguna otra consideración, como un adelan- 2. CARACTERES FUNDAMENTALES DEL
to general, precisiones sobre aspectos que no van a ser CONTRATO DE TRABAJO
considerados, etc. 2. 1. Subordinación
2. 1 . 1. Subordinación técnica
El desarrollo es la parte fundamental en la que se
expone el tema y los problemas y se proponen las solu- 2 .1. 2. Subordinación económica
ciones. Por supuesto que el desarrollo puede estar cons- 2. 1. 3. Subordinación jurídica
tituido de varias partes: capítulos, secciones, etc. Se re- 2.2. Ajenidad
comienda mantener cierto equilibrio en la dimensión de
los diversos capítulos o partes, así como una proporción Este tipo de clasificación decimal, que es particular-
razonable entre esa dimensión y la importancia del asun- mente racional, puede resultar engorroso para el lector,
to. La titulación y numeración de los capítulos puede cuando hay muchas subdivisiones.
variar. En el ámbito jurídico uruguayo es común usar
números romanos y letras mayúsculas para los títulos En rigor, cualquier sistema es admisible, siempre que
sea lógico y sistemático y que "muestre" la estructura
del trabajo y que la presentación gráfica del título o sub-
41 ASTI VERA, Armando, Metodología de la investigación, Bue- título deje en claro si es una parte principal o una subdi-
nos Aires 1968, págs. 165 y sigs. visión.
42 PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 43
ÜSCAR ERMIDA URIARTE
Hay autores que recomiendan también numerar los 32. Ya se dijo que además de esas tres grandes par-
párrafos (además de los títulos y subtítulos), tal como en tes (introducción, desarrollo y conclusión), el trabajo cien-
este trabajo. Esto es de especial utilidad en las monogra- tífico puede tener otras, especialmente el sumario y los
fías extensas y en las tesis y libros, para la elaboración índices, así como el listado bibliográfico.
de índices analíticos y alfabéticos. Facilitan también, las
citas y remisiones 42 . En todo caso, la numeración de pá- Los índices son absolutamente necesarios en los li-
rrafos está especialmente indicada cuando la obra tiene bros y en las tesis, que deben poseer un índice general y
pocos capítulos o secciones titulados o el texto "corrido" puede ser deseable que incluyan un índice alfabético o
de cada uno de ellos es relativamente extenso. analítico. Pero estos índices pueden ser prescindibles en
monografías breves o de mediana extensión. En este caso,
La conclusión o conclusiones pueden consistir en una el índice puede ser sustituido, con provecho, por un su-
suerte de resumen o en una o varias propuestas. Pue- mario que se coloca al comienzo del texto, luego del títu-
den, también, reunir ambos contenidos. En todo caso, lo y antes de la introducción.
conviene tener presente que en alguna medida, la con-
clusión regresa a la introducción y cierra un círculo que A menudo se incluye, también, un listado de la bi-
da una idea de trayecto completo, de estar ante un siste- bliografía utilizada o recomendada. Por razones
ma armónico 43 . metodológicas y educativas, es habitual exigirlo en las
monografías estudiantiles. En los otros tipos de trabajos
31. Esto se relaciona, a su vez, con el orden en que científicos, la inclusión de un listado bibliográfico proce-
se escriben estas tres partes principales de la monogra- de especialmente cuando se desea informar de las fuen-
fía. En verdad, la introducción y las conclusiones se es- tes en las que se puede analizar el tema y varias de ellas
criben al final. Primero se escribe todo el cuerpo princi- no han sido citadas. De lo contrario, el listado bibliográ-
pal, que hemos llamado "desarrollo" y recién cuando él fico será una mera colección de las citas ya hechas.
está terminado, elaboramos las conclusiones y la intro-
ducción. En aparente paradoja, la redacción de la intro-
ducción queda para el final, para lograr esa circularidad
que acabamos de mencionar y porque una de las finali- 7.4. Notas y citas
dades de la introducción es la de presentar o anunciar al 33. Una cuestión recurrente en la bibliografía sobre
lector el contenido de la obra. Además, dejar la introduc- la metodología de la investigación, es la de las notas y
ción para el final es un buen consejo para el escritor
citas o referencias bibliográficas.
principiante, uno de cuyos errores típicos consiste en la
tentación de hacer introducciones muy extensas. En primer lugar hay que distinguir las notas de las
citas o referencias.
42 BARBAGELATA, Héctor-Hugo , loe. cit.
43 En sentido similar a como, en el lenguaje vulgar, ante una Las notas (a pie de página, al final de cada capítulo o
obra o acción muy acertada, decimos que "salió redonda". al final de todo el texto), pueden contener citas (referen-
44 ÜSCAR ERMIDA U RIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓ N DE UNA MONOGRAFÍA 45
cias bibliográficas, opiniones ajenas u otros datos o do- nombre del autor; título de la obra; revista o libro colec-
cumentos), o pueden contener comentarios adicionales tivo en el que se encuentra, si no es un libro o folleto
o marginales que el autor no quiso incluir en el texto. independiente; ciudad y fecha de edición; y página o
páginas, salvo que la referencia sea genérica al conjunto
Las razones para "bajar a nota" un comentario o re- del trabajo) 45 •
flexión pueden ser varias . A veces el autor no quiere "per-
der el hilo" del discurso principal; en otras ocasiones se La procedencia y cuantificación de las citas biblio-
trata de un aspecto marginal o complementario. El uso gráficas o referencias es otra cuestión en debate. Hay
de este tipo de notas de comentario varía mucho según autores muy prolíficos en este tipo de citas y otros muy
los autores. Algunos son muy prolíficos en su utilización "avaros" o que simplemente prescinden de ellas.
Y generan una suerte de lectura "a dos bandas"· en ellos
a veces las citas son tan interesantes como -o 'aún más' Corresponde citar, en primerísimo lugar, por hones-
que- el cuerpo principal. Otros consideran que el recur- tidad científica, para indicar que una idea o expresión
so a las notas dificulta la lectura. determinada ha sido tomada del autor referenciado. En
segundo término, corresponde citar para brindar una
34. Las citas bibliográficas pueden hacerse de diver- información complementaria al lector. Y en tercer lugar,
sas maneras. En materia jurídica lo tradicional y más es posible hacer referencias bibliográficas como argu-
difundido es ubicarlas a pie de página, como en este tra- mento de autoridad, para respaldar la propia posición.
bajo, aunque hay otros en los cuales los textos de las
citas se incluyen al final de cada capítulo o al final de En cambio, se recomienda "evitar la erudición
todo el texto. Otra forma de citar, más frecuente entre pedantesca" 46 de incluir un sinnúmero de citas con la
sociólogos y economistas, es la de mencionar el autor y sola finalidad de demostrar cuánto se ha leído (o cuánto
el año de la publicación entre paréntesis en el cuerpo material se ha recogido, que no es lo mismo).
principal, e incluir los detalles en un listado de biblio-
grafia que se ubica al final del trabajo . En el caso de la monografia estudiantil, es siempre
recomendable la inclusión de citas o de un listado bi-
En esta materia, así como en materia de remisiones bliográfico.
Y reenvíos, existen múltiples reglas a seguir, cuestión
que omitimos aquí, en atención a la finalidad
introductoria y no muy exhaustiva de este trabajo 4 4. En 45 En general, la forma en que se ha citado en este ensayo,
todo caso, lo esencial es que figuren todos los datos ne- responde bastante ajustadamente a lo predominante en el medio
jurídico nacional . Muchos autores incluyen, luego del título de la
cesarios para ubicar la fuente en cuestión (apellidos y
obra y antes de la ciudad, el nombre de la editorial. Sin duda, es un
dato útil para quien quiera adquirir el libro o la revista citada. Noso-
Por detalles , pueden consultarse, entre otros , ECO, Umberto, tros generalmente lo omitimos, por cierto prurito -o tal vez hasta
ob. czt. , págs. 89 y sigs. y 201 y sigs. y HERRERA, Enrique, ob. cit., prejuicio- tendiente a preservar lo científico de lo comercial.
págs.246 y sigs . 46 BARBAGELATA, Héctor-Hugo, loe. cit.
46 ÜSCAR ERMIDA UR!ARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 47
Por otro lado, la prescindencia total de las referen-
cias bibliográficas es un "lujo" que pueden darse auto-
res consagrados, así como también puede admitirse en
ensayos generales, más o menos preliminares, recons-
trucciones de conferencias, etc., o en temas que se con-
sideran muy conocidos. 8. REMATE
Sin perjuicio de su exactitud y veracidad, el título Debe entregarse un ejemplar limpio y claro, aunque
debería, en la medida de lo posible, despertar interés y en la actualidad casi todos los editores solicitan un res-
no ser demasiado largo 49 . Los títulos demasiado exten- paldo informático del texto, en disquete. Ello facilitará
sos son dificiles de retener y carecen de impacto 5 º . mucho la corrección de las pruebas.
37. Luego de aquella redacción -ahora sí- final, si Efectivamente, el editor o la imprenta elaborará una
hubiera tiempo (muchas veces no lo hay porque se debe "prueba de imprenta", esto es, una impresión preliminar
cumplir con plazos perentorios), es recomendable tomar del trabajo tal y como quedará, sobre la cual el autor
distancia del trabajo. "Dejarlo descansar", "cajonearlo", hará las correcciones del caso, comparando con sus ori-
ginales. Existe toda una metodología de la corrección de
4 7 Si se recomendaba esa actitud respecto de la determina- las pruebas de imprenta con simbología propia51 que ha
ción del tema (supra, párrafo 12), con mayor razón debe ser sugeri-
da respecto de partes del trabajo.
48 BARBAGELATA, Héctor-Hugo, loe. cit.
51 Estas reglas pueden ser consultadas, entre otros, en SE
49 PLÁ RODRÍGUEZ, Américo, loe. cit.
GUÍ GONZÁLEZ, Luis, ob. cit., págs. 234 y sigs. y en ASTI VERA ,
50 HERRERA, Enrique, ob. cit., pág. 57
Armando, ob. cit., págs. 189 y sigs.
50 ÜSCAR ERMIDA URIARTE PAUTAS PARA LA ELABORACIÓN DE UNA MONOGRAFÍA 51
dado tema, incluso, a la célebre novela "Historia del cer-
co de Lisboa", de José Saramago. Pero ella tiende a ser
superada por la difusión de los procedimientos
computarizados de edición que, al reducir mucho el nú-
mero de los denominados "errores de imprenta", limita
también la utilidad de aquella metodología.
BREVES COMENTARIOS FINALES
En todo caso -aún cuando la necesidad es menor que
antes y aún cuando muchas editoriales cuentan con ser- 39. La elaboración de una monografía juridica o de
vicios de correctores profesionales-, sigue siendo reco- otro tipo de obra científica debe sujetarse a un cierto
mendable que el autor corrija personalmente las prue- método. Dichas reglas metodológicas son flexibles y pue-
bas de su trabajo. Nadie va a ser más meticuloso que él, den ser adaptadas a las preferencias de cada autor. Cada
y si no lo es, la responsabilidad del error será suya y no uno va desarrollando su propia experiencia y descubrien-
ajena. Además, si bien hay que alertar en contra del abuso do qué le resulta más práctico. Pero algún método hay
de dicho recurso, siempre es posible utilizar la correc- que seguir. El trabajo científico lo requiere necesaria-
ción de pruebas como la ocasión de introducir un último mente. De lo contrario se andará a tientas en un cuarto
dato, un último cambio, un último retoque, antes de que oscuro.
nuestra obra quede en manos del público.
Las pautas aquí propuestas tienen en cuenta las
formulaciones de los especialistas en metodología de la
investigación, las recomendaciones de algunos autores
destacados de Derecho y nuestra experiencia personal.









