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Parábolas de Jesús en Mateo 13

El documento presenta una descripción de las siete parábolas de Jesús encontradas en Mateo 13:1-52. Explica que estas parábolas constituyen el tercer discurso principal de Jesús y abordan temas como el Reino de los Cielos. También define brevemente qué es una parábola, distinguiéndola de una alegoría, y señala que Jesús usó parábolas para enseñar verdades espirituales de manera efectiva.

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Parábolas de Jesús en Mateo 13

El documento presenta una descripción de las siete parábolas de Jesús encontradas en Mateo 13:1-52. Explica que estas parábolas constituyen el tercer discurso principal de Jesús y abordan temas como el Reino de los Cielos. También define brevemente qué es una parábola, distinguiéndola de una alegoría, y señala que Jesús usó parábolas para enseñar verdades espirituales de manera efectiva.

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Mateo 13:1-58

VII LAS PARABOLAS QUE ILUSTRAN EL REINO, 13:1-52

Las siete parábolas del cap. 13 constituyen el tercer discurso principal.


Cada discurso termina con la expresión Aconteció que cuando Jesús
terminó... (13:53; comp. 7:28; 11:1; 19:1; 26:1). Aparentemente, el
material de este capítulo se refiere al mismo día cuando Jesús sanó al
endemoniado y luego denunció a los líderes religiosos. Después de los
eventos del cap. 12, salió de la casa... (v. 1), volvió a casa (v. 36) y
cuando terminó estas parábolas, partió de allí... (v. 53).

Dos de las siete parábolas son comunes con Marcos y Lucas, otra es
común con Lucas y cuatro son particulares de Mateo. Hay más de
cincuenta parábolas en los cuatro Evangelios, indicando que Jesús
consideró las parábolas muy eficaces en la comunicación de verdades
espirituales.

El número exacto depende de la definición precisa que uno le dé.


Algunas cualidades de una parábola que la recomiendan como método
de enseñanza son: brevedad, narración de eventos comunes, interés,
parte de lo conocido y procede a lo desconocido, y fácil de recordar.

La parábola era un método de enseñanza común en el AT y en otra


literatura antigua. Un mashal en el AT comunica una variedad de
significados: oráculo, dicho oscuro, enigma, símil, máxima, proverbio,
metáfora y alegoría.

La parábola es comúnmente una narración ilustrativa en la cual


el autor describe un evento común en la vida para ilustrar una
verdad espiritual.

Una definición clásica dice que “es un relato terrenal que ilustra una
verdad celestial”.

ALEGORÍA
(SEGÚN DICCIONARIO DE TEOLOGIA)
« Procedimiento expresivo por el que se dice una cosa para significar
otra” (Simonetti).
Así es como se define la alegoría. Se ignora quién introdujo esta
expresión, que apareció a mediados del s. 1 a.C., bien como término
técnico de la retórica, bien en relación con la interpretación de los
mitos. Anteriormente, para expresar un significado oculto en la poesía
mítica se usaba el término hyponoia.
Si la expresión «alegorían se afirma en el s. 1 a.C., el uso del método
alegórico aparece ya en el s. Vl a.C. con Teágenes de Reggio. En el
ámbito de la cultura literaria helénica se interpretaba tanto a Homero
como a Hesíodo en clave alegórica. También es conocida esta
utilización en el ámbito filosófico.
Ya Platón advertía que no hay - que tomar los mitos al pie de la letra,
sino sólo en su capacidad alusiva y explicativa de otros contenidos más
profundos.
Así, en el Fedón 114D, después de haber presentado los lugares que
ocupan las almas después de la muerte y el destino de cada una de
ellas, señala:
«Ciertamente, sostener que las cosas son exactamente tal como las he
expuesto es algo que no conviene a un hombre que tenga sentido
común: pero sostener que esto o algo parecido a esto tiene que ocurrir
con nuestras almas y con sus moradas, por el hecho de que el alma es
inmortal, es algo que me parece perfectamente adecuado...»
En el uso de la alegoría desempeñaron una función de primer plano los
filósofos estoicos, que, interpretando a los dioses del Olimpo como
símbolos de los elementos naturales y superando así toda forma de
vulgar antropomorfismo, supieron conjugar el politeísmo tradicional
con el monoteísmo filosófico.
También debieron de ofrecer un ámbito de aplicación del método
alegórico los cultos mistéricos, que suponían en sus iniciaciones un
conocimiento y una participación en los mitos celebrados, junto con
una penetración en su sentido más recóndito.
De todas formas, el uso de la alegoría está ligado al nombre del judío
alejandrino Filón (20 a.C.-45 d.C.), que lo aplicó al Antiguo
Testamento con la intención de hacer al libro sagrado del judaísmo
compatible con la sensibilidad moral y filosófica del mundo griego. Si
en la aplicación del método alegórico Filón se resiente del influjo del
estoicismo, encuentra también su fuente de inspiración hebrea en
Aristóbulo y en la Carta de Aristeas. Pero también los esenios y la
comunidad hebrea de los terapeutas, presente en Egipto, aplicaban ya
el método alegórico en la lectura de la Biblia. El mismo Filón declara
que había tratado con «hombres inspiradosn, que veían en muchas de
las realidades contenidas en la Ley « símbolos visibles de las cosas
invisibles» (De specialibus legibus 111, 178). Él, por su parte, indica
que «la mayor parte de la legislación (mosaica) se expresa de forma
alegórican (De Joseph, 28). En este caso, para entenderla
correctamente, se hace necesaria la interpretación alegórica.
El documento más antiguo que atestigua la asunción de la alegoría en
el terreno cristiano nos lo ofrece Pablo en la carta a los Gálatas 4,24
donde aparece el verbo allegoreuein. La utilización de esta expresión
resultó decisiva para la exégesis cristiana posterior ya que Clemente,
Orígenes y los otros autores alejandrinos apelaron precisamente a
Pablo para legitimar en su base «apostólica» la aplicación del método
alegórico. Además, dado que Pablo utiliza el término allegoreuein en el
contexto de una exégesis tipológica, en tiempos sucesivos la exégesis
«alegórica» de la Biblia comprenderá también la tipología.
Entre los Padres apostólicos está ausente el término «alegoría». Lo
encontramos un par de veces entre los apologistas del s. II (Arístides,
Apol. 13, 7. Taciano, Orat. 21) en su crítica de la interpretación griega
de los mitos.
Fueron los gnósticos los que en el s. II utilizaron más ampliamente la
alegoría.
El maestro de la alegoría dentro de la Iglesia en el s. 111 es sobre
todo Orígenes, natural de Alejandría lo mismo que Filón. Hay que
señalar que el cristiano Orígenes ve en la exégesis alegórica de la
Biblia tan sólo un medio para desarrollar la riqueza del anuncio de las
Escrituras y para interpretar los textos que plantean dificultades en su
significado literal.
La polémica posterior que suscitó la escuela teológica antioquena
contra la exégesis « alegórica » de los teólogos alejandrinos no
comprometió el uso de la exégesis alegórica respecto a la Biblia. Más
aún, siglos más tarde, la exégesis medieval latina de la Biblia utilizó el
término « alegoría ». expresando con él -dentro de los cuatro sentidos
de la sagrada Escritura- el contenido de la fe, tal como atestigua el
siguiente dístico citado por Nicolás de Lira por el año 1330: «Littera
gesta docet, quid credas allegoria, moralis quid agas, quo tendas
anagogia » (Nicolás de Lira).
L. Padovese

Bibl.: M. Simonetti, Alegoría, en DPAC, 1, 69-70; Íd., Lettera eZo


allegoria. U" contributo alla storia dellésegesi patristica, Roma 1985.

ALEGORÍA
(SEGÚN DICCIONARIO LOCKWARD)
Figura del lenguaje que consiste en hacer que una cosa represente a
otra diferente. También es poner en un texto o discurso dos sentidos,
uno estricto y otro figurado, que se van desarrollando paralelamente.
La interpretación, entonces, es doble: una en sentido estricto y otra en
sentido figurado o alegórico. Algunos eruditos distinguen entre un símil
o parábola y una a., señalando que esta última es casi siempre
extensa. Los profetas usaron mucho de la a., especialmente Ezequiel
(Eze_17:2; Eze_24:3). Jesús acostumbraba hablar “en a.” o “por a.”
(Jua_16:25). La •parábola es, pues, una de las formas más frecuentes
de a. (Jua_10:6). Una cosa o una historia puede ser interpretada
alegóricamente sin que necesariamente en sus orígenes hubiera esa
intención. Pablo interpreta como “una a.” la historia de Sara y Agar
(Gal_4:24). La interpretación alegórica de una historia no quiere decir
que esta última sea una fábula o que no aconteció. El Cantar de los
Cantares, por ejemplo, es interpretado como a., pero eso no significa
que el relato poético no corresponda a algo que ocurrió.

Es importante destacar la

Diferencia entre una parábola y una alegoría.

 La parábola es esencialmente la “comparación de una cosa con


otra”, o literalmente “echar una cosa al lado de otra” con el fin
de ilustrar una verdad por medio de una comparación. Se trata
de la narración de algo que ha sucedido, o que podría suceder.
Una parábola generalmente tiene una sola verdad central,
aunque hay excepciones. En cambio,
 La alegoría es esencialmente “una identidad o verdad escondida”
que requiere una llave para descubrir esa identidad.
Generalmente, en la alegoría se procura descubrir un significado
de todos los detalles mencionados.

Normalmente el propósito de una parábola es el de ilustrar, aclarar, o


revelar una verdad espiritual. Sin embargo, por lo general se requiere
una explicación para poder captar la verdad que se desea comunicar
(comp. 2Sa_12:1-14). Hasta el cap. 13, Jesús había utilizado
parábolas más bien para ilustrar sus enseñanzas, el significado de las
cuales era evidente por el contexto (comp. 7:24-27). Utilizaba las
parábolas para enseñar tanto a las multitudes como a sus discípulos.

El cap. 13 marca un giro importante en el ministerio de Jesús. Se


aparta deliberadamente de los líderes religiosos y las multitudes que
habían manifestado una mente cerrada a sus enseñanzas (comp. 5:1,
2). Se dirige ahora a sus discípulos con parábolas que los rebeldes,
aun oyendo bien, no podían entender. En cambio, los discípulos podían
entenderlas, aunque a veces necesitaban la explicación privada del
Maestro (comp. vv. 10-15). Este énfasis es una de la características
más distintivas del cap. 13. Algunos eruditos modernos rechazan este
propósito de Jesús de esconder la verdad a los rebeldes como una
invención de Mateo, o de la primitiva iglesia, porque contradice el
propósito común de las parábolas. Es incompatible también, según
ellos, con el propósito y carácter de Jesús. Dicha tesis no encuentra
apoyo en el texto bíblico, como tampoco entre los intérpretes que
tienen un concepto más alto de la inspiración de las Escrituras.

Las parábolas en el NT abarcan una gran variedad de temas, pero las


del cap. 13 se limitan al tema general del “reino de los cielos”.
Recordemos que el tema general de este Evangelio es “El Rey y su
reino”. Este capítulo, ubicado en el punto medio del Evangelio, es clave
en la presentación de la naturaleza del reino.

Jesús enfoca tales temas como la recepción del mensaje del reino, el
crecimiento del reino, los requisitos para entrar en el reino, el juicio, o
separación y el triunfo final del reino. Estas parábolas no son
ilustraciones generales de verdades morales y espirituales, sino que
subrayan los elementos esenciales en la revelación de Dios que
estaban realizándose en la persona y obras de Jesús.

Para interpretar correctamente las parábolas hay ciertas


normas que uno debe tomar en cuenta.

1. Primero, uno debe fijarse bien en el lenguaje y las alusiones, y


entenderlos en su contexto original.

2. Segundo, uno debe determinar cuál es la verdad central que


Jesús quería ilustrar en cada caso y no procurar otra aplicación
ajena.

3. Tercero, uno puede buscar verdades secundarias que


acompañan la verdad central y que están en plena armonía con
ella. Por supuesto, se deben evitar interpretaciones alegóricas,
procurando sacar significados de todos los elementos.

El símil, la metáfora, la alegoría y la parábola


El símil es la comparación de dos cosas con el signo de semejanza, el
"como", expresado para dar mayor luz y realce al cotejar una cosa con
la otra. En muchos casos existe una gran desemejanza entre los
elementos comparados. Por ejemplo: "Los hombres corren como
perros fugitivos." Y: "El diablo es como león rugiente." Notamos que
los hombres no son perros ni el diablo es un león.

Si nosotros omitimos el signo de comparación diciendo directamente


que una cosa es la otra, obtenemos una metáfora. Por ejemplo: "Esos
hombres son perros fugitivos". "El diablo es un león rugiente." "Judá
es cachorro de león." "Ve y dile a esa zorra" (Herodes). "El cóncavo
trueno es la palabra del rayo."

Si a una metáfora la extendemos para obtener una narración logramos


la alegoría. En ésta, cada elemento tiene una contraparte cuyo
significado habrá que descubrir. Alguien la define como una
"descripción en código". El Salmo 23 es un ejemplo. Si alegorizamos la
parábola de la moneda perdida obtenemos: La mujer representa a la
iglesia que busca, la lámpara es la Palabra, la moneda es la persona.

Si retomamos el símil, el como, y lo extendemos en el relato,


obtenemos la parábola. Pero a diferencia de la alegoría, no se buscan
diferentes significados a cada elemento sino que cada elemento tiene
su significado real. Por ejemplo: La mujer que busca es una mujer, la
lámpara es una lámpara, la moneda es una moneda. ¿Dónde está la
ventaja de usar una parábola? Está en que en cada comparación hay
una verdad central que descubrir. Cada historia breve está tomada de
la vida real para enseñar una verdad espiritual. Los elementos no son
más que "auxilios" para hacer más realista el relato. En las parábolas
de Jesús lo que él nos quiere mostrar es una verdad espiritual. El tema
central de sus parábolas es el reino de Dios; es la columna vertebral
que sostiene cada una de sus enseñanzas. Resumiendo, podemos decir
que una parábola es un relato, o historia breve, cuya comparación se
encuadra dentro de la vida real y que siendo utilizada por nuestro
Señor, trata de mostrarnos una verdad espiritual.

1 La parábola del sembrador y los terrenos, 13:1-23

La primera parábola en esta serie enfoca el tema de la receptividad del


mensaje del reino. La verdad central puede ser: “El resultado de
sembrar depende de la condición del terreno.” Por eso, algunos la
llaman “la parábola de los suelos“, mientras que otros, “la parábola del
sembrador“. Este título viene del mismo texto (v. 18). Se puede
dividir esta sección en tres partes: el relato, una digresión (propósito
de las parábolas) y la explicación. La narración (13:1-9) es una
parábola auténtica, pero con la explicación de Jesús (13:18-23) llega a
ser una alegoría.

(1) El relato de la parábola, 13:1-9. Antes de presentar el relato de


la parábola, Mateo describe la ocasión. Aquel día Jesús salió de la
casa... (v. 1) sirve para mostrar que la serie de parábolas fue
pronunciada el mismo día que Jesús tuvo la confrontación con los
líderes religiosos (12:22 ss.). Además, describe el escenario: se sentó
junto al mar y luego, por causa de la gran multitud, entró en una
barca para sentarse (v. 2). La postura que Jesús adoptó —sentado—
es la de un maestro judío. El método adoptado por Jesús fue al de
parábolas.

Jesús utilizó eventos y costumbres comunes en la vida para ilustrar


sus enseñanzas. La mayoría de sus ilustraciones tenían que ver con la
vida rural: cuidar animales, cultivar el campo y realizar tareas de la
casa. Es posible que, desde la barca, Jesús podía ver a la distancia
algunos sembradores, con sus bolsas de grano, lanzando manojos de
trigo al aire. El viento arrastraría algunos granos a las sendas donde la
tierra, pisoteada por viajeros, era dura e impenetrable. Bandadas de
pájaros aprovecharían la fiesta de granos a la vista. Después de
sembrar los granos, sería necesario cubrirlos con tierra, con un arado.
No sería posible dar vuelta a la tierra en las sendas y cubrir la semilla.
Por otro lado, algunos granos caerían en zonas no productivas en los
bordes del buen terreno, terreno rocoso y lleno de malezas. Por
ejemplo, en el Uruguay, campo conocido por el autor, existen estas
cuatro clases de terreno. En los caminos vecinales suele caer grano de
la siembra o de los camiones. También, hay zonas rocosas donde es
imposible arar. Pero hay zonas de tierra profunda y fértil que producen
cosechas abundantes que sirven para abastecer al país y aun para
exportar al extranjero.

Aparentemente, los discípulos escucharon con interés el relato de algo


muy conocido por cada uno de ellos. Eran conceptos muy “trillados”.
Aunque la narración era interesante, no había nada de nuevo,
pensarían ellos.

(2) El propósito de las parábolas, 13:10-17. Los discípulos se


fijaron en las multitudes en su derredor escuchando y se dieron cuenta
que no entendían las parábolas, como tampoco ellos habían entendido
(comp. Mar_4:13). Quizá los discípulos estaban en la barca con Jesús
a pocos metros de la orilla, y se acercaron para pedir una explicación
de su metodología. Les parecía un método inadecuado, o una
contradicción, a primera vista, como a nosotros. Si los mismos
discípulos no habían entendido, menos que menos los otros.
Recordemos que el propósito de las parábolas es el de facilitar el
aprendizaje e ilustrar verdades espirituales, pero que por lo general se
requiere una explicación.

Los misterios del reino (v. 11) se refieren a verdades que el hombre
no puede descubrir. Son verdades que Dios en su gracia toma la
iniciativa para poner al alcance de todos, pero que sólo los que tienen
una disposición favorable para con

él pueden captarlas. Es algo “concedido” de pura gracia a los hombres


de fe, pero no concedido a ellos (v. 11), es decir, a los autosuficientes
y rebeldes. Jesús establece un principio espiritual (v. 12) que se
repite en otros contextos (comp. 25:29), que dice en efecto que el que
tiene fe entenderá más y más de los misterios del reino. En cambio, el
que no tiene fe perderá aun lo poco que ha obtenido. No es un asunto
de capacidad intelectual, sino de corazón humilde, sensible y
dispuesto.

Por esto (v. 13) introduce una explicación causal que se puede
traducir “por causa de esto”. En los vv. 11-13 Mateo emplea tres
términos griegos que expresan causa: óti, porque (v. 11); gár,
porque (v. 12); día con acusativo, por esto (o por causa de) (v. 13);
y se repite óti, porque (v. 13). Es importante notar que Jesús está
explicando la razón por la cual él adoptó el uso de las parábolas, en
contestación a la pregunta de los discípulos (v. 10). En el v. 13, Jesús
resume la verdad de la cita que sigue (vv. 14b, 15), basada en la
Versión LXX. Les hablas (v. 10b) se refiere a los que ven las
evidencias de la presencia del reino de los cielos en su medio y oyen
las enseñanzas de Jesús y los testimonios de sus seguidores, pero no
entienden.

La cita (vv. 14b, 15) sirve para subrayar la responsabilidad de los que
deliberadamente rechazaron la verdad del reino. Porque (v. 15)
introduce una explicación de causa en relación con el corazón, los
oídos y los ojos. La verdad del reino entra en la conciencia de una
persona por medio de los oídos y los ojos. La predisposición del
corazón determina la admisión, o no, de la verdad del reino. La
autosuficiencia, el orgullo y los compromisos sociales, económicos,
políticos y religiosos determinaron una predisposición en contra (comp.
23:37; Eze_33:11; Joh_5:40). Es el eterno “no querer” del hombre
que le hace incapaz de entender y aceptar la verdad del reino.
Mateo evita, así, caer en un determinismo arbitrario que exonera al
hombre de toda responsabilidad. La Biblia presenta a un Dios que
desea que todos los hombres se vuelvan a él y se salven; pero la
decisión, a favor o en contra, queda con el hombre (Eze_33:11;
1Ti_2:4; 2Pe_3:9). La cita de Isaías aparece dos veces más en el NT,
indicando la importancia de este pasaje para explicar la condición del
hombre (Joh_12:40; Act_28:26 ss.).

Conviene considerar brevemente la aparente contradicción entre


Mateo (Act_13:13) y Marcos (Act_4:12). Como hemos visto, Mateo
emplea la conjunción causal óti G3754, mientras que Marcos usa la
conjunción ína G2443, que expresa propósito o intención. Según
Marcos, Jesús escoge el método de parábolas para que... no
perciban, ...no entiendan y no se conviertan y les sea perdonado
(Mar_4:12). Esta versión indica que la intención de Dios sería la de
cerrar el reino a “los que están afuera”, intención incompatible con su
naturaleza y contraria a las enseñanzas generales de las Escrituras.
Esta aparente contradicción se resuelve si entendemos que Marcos
está enfatizando el resultado final de la enseñanza por parábolas en
personas que ya habían cerrado sus ojos y corazón a la verdad de Dios
revelada en la persona y enseñanzas de Jesús (comp. 12:31, 32).
Marcos enfatiza, pues, la soberanía de Dios, mientras que Mateo
enfatiza la responsabilidad del hombre. Visto en esta manera, no hay
diferencia sustancial entre el porque de Mateo y el para que de
Marcos.

Jesús termina la explicación del propósito de las parábolas felicitando a


los discípulos porque sus ojos y oídos estaban abiertos y sensibles al
mensaje del reino. Se marca una clara distinción entre los discípulos y
los otros de la multitud. En el texto original se ve el contraste, pues
dice: De vosotros, pues, los ojos son bienaventurados... (v. 16).
También se marca un contraste entre los discípulos y los antiguos —
profetas y justos (v. 17)— quienes anhelaban ver las maravillas del
reino en la persona del Mesías, pero no tuvieron el privilegio. El
creyente contemporáneo haría bien en recordar con frecuencia que en
relación con los creyentes del AT y aun con los del NT, una persona es
bienaventurada por causa de los muchos privilegios que son suyos
ahora en el reino de los cielos.

Tierra para el sembrador Si un agricultor pudiera elegir el terreno


para sembrar, seguramente se habría de decidir por las tierras de la
llanura húngara o las de Gualeguaychú, en Argentina. Según algunos
agrónomos, son estas dos zonas las que mejores tierras ofrece nuestro
planeta Tierra para la siembra. Pero no todos tienen esta bendición
para elegir. Hay quienes viven en zonas desérticas, o llenas de cardos.
Los países sudamericanos cuyas tierras se asientan sobre el
basamento de Brasilia no encuentran otra cosa en el suelo que una
superficie rocosa dura, imposible de perforar. Nada brota en esos
lugares. Así parecen ser algunos corazones: duros como la piedra en la
que la semilla jamás ha de germinar. Muchas veces un predicador
desconoce la clase de corazón sobre el cual siembra. Pero quien
siembra espiritualmente siempre aguarda que haya de germinar bien,
sabiendo que muchas veces todo está más allá de sus posibilidades.
Confiado en lo que Dios hará podrá ver a mediano o largo plazo una
maravillosa cosecha.

(3) La explicación de la parábola, 13:18-23. Jesús se da cuenta


que los mismos discípulos no habían entendido la parábola de los
terrenos. Obsérvese el énfasis en vosotros con que se inicia el v. 18,
marcando un contraste con los demás oyentes. Posiblemente, en voz
baja se dirige a los discípulos por unos minutos. De todos modos se
dirige claramente a ellos. La parábola presenta una lección que ellos
necesitaban saber. La explicación es tan clara que requiere poco
comentario.

Entendemos que Jesús está presentando cuatro clases de oyentes, o


cuatro clases de corazones en que se siembra la palabra. No aclara
quien es el sembrador. Algunos piensan que representa al discípulo
que enseña y predica la palabra, pero en relación con otra parábola
Jesús dice que el hijo del hombre es el sembrador (13:37). El hijo del
hombre inició la siembra de la palabra del reino, pero los discípulos
serían comisionados para continuarla.

El que oye la palabra del reino y no la entiende (v. 19) es el que no


quiere entenderla. Es indiferente al mensaje del reino, o lo rechaza
(comp. vv. 10-15). La palabra no logra penetrar, aunque la intención
del sembrador era buena. Jesús dice que las aves (v. 4) representan
al maligno, (v. 19) o al “malo”, términos que se refieren al diablo
(comp. 13:37). Este enemigo del reino procura en toda manera evitar
que la palabra penetre y brote en el corazón de los oyentes.

La segunda clase de terreno, pedregales, describe un suelo donde hay


un estrato de roca cubierto por pocos centímetros de tierra. En
Palestina, como en el Uruguay, hay zonas así donde el grano
sembrado brota y comienza a crecer rápidamente por causa del calor
reflejado del subestrato rocoso. Pero está destinado al fracaso; pues
cuando el sol aprieta, la capa de tierra se seca, y los cultivos, al no
tener profundidad de raíz, se queman. Este terreno representa el
corazón que se siente atraído por los beneficios del mensaje del reino
y sin demora lo recibe con gozo. Pero no cuenta el costo de seguir a
Jesús: el negarse a sí mismo y tomar su cruz.

Jesús menciona específicamente dos cosas que causan sorpresa y


tropiezo: la aflicción o la persecución por causa de la palabra (v.
21b). Tales personas no esperaban que el mundo los tratase como
había tratado a Jesús (Joh_15:20). La sorpresa viene cuando uno no
presta atención a las demandas del evangelio, o que escucha la
presentación de un “evangelio de ofertas” que lo promete todo y no
demanda nada. Tropieza (v. 21b) traduce un término griego del cual
viene nuestra palabra “escandalizar” (ver sobre 5:29). Se escandalizan
al experimentar incomprensión, insultos, rechazo y daño físico por
causa de la palabra.

La tercera clase, en espinos (v. 22), describe un terreno lleno de


malezas espinosas. Normalmente la maleza y los yerbajos crecen más
rápidamente que la buena planta, y la ahogan. Impiden su desarrollo
normal y la hacen infructífera. Tales personas reciben la palabra con
las mejores intenciones, pero no le dan prioridad. No permiten que la
palabra haga su obra de transformación en su vida. Jesús menciona
específicamente dos cosas que impiden el desarrollo de la palabra: las
preocupaciones de este mundo (v. 22b; comp. 6:25-34) y el engaño
de las riquezas (v. 2c). Distraídos y divididos en sus prioridades, no
producen fruto; defraudan la esperanza del Señor.

La cuarta clase, en buena tierra (v. 23) describe el terreno blando,


profundo y limpio que recibe la semilla, y le permite crecer y dar el
fruto que se espera. Aun así, hay distintos grados de producción, de
acuerdo a su capacidad. La persona que oye la palabra y la entiende
(v. 23) es la buena tierra y produce lo que el Señor espera.

El énfasis en la parábola es sobre la producción de fruto. Las primeras


tres clases de terreno, aunque distintas, son realmente de una clase:
infructífera. Se aplica aquí el proverbio del Señor: Por sus frutos los
conoceréis (7:16). En verdad, los frutos visibles revelan la condición
del corazón en la misma manera que la cantidad y calidad de cosecha
revela la condición del terreno. Jesús subraya la necesidad de oír y
entender la palabra en contraste con los líderes religiosos que oyeron,
pero no entendieron.

Verdades prácticas
1. El que predica y predica sin amar al prójimo es como aquel que
ara y ara, y nunca siembra.

2. Victor Hugo dijo: "Amigos míos, retened esto: No hay ni malas


hierbas ni malos hombres; no hay más que malos cultivadores."

3. Toda predicación equivale a sembrar así como toda oración es


igual a regar. Pero nada de esto es posible sin el esfuerzo que Dios
hace para que nosotros nos esforcemos en hacerlo.

4. La cizaña crece normalmente donde encuentra un lugar para


habitar. El amor, en cambio, crece donde encuentra un lugar para
vivir.

5. Todo predicador sabe lo que siembra. Sabe cómo se riega, pero


sólo el Señor sabe lo que se ha de cosechar. El juzgar según nuestra
propia opinión nos puede llevar a que toda vez que enjuiciamos a un
hombre por sus errores lo hagamos sin advertir que lo estamos
condenando junto con sus virtudes.

2 La cizaña entre el trigo, 13:24-30, 36-43

La parábola de la cizaña y el trigo es particular a Mateo. Dos posibles


énfasis en esta narración pueden ser: (1) la separación entre los
buenos y malos se efectuará en el juicio final; y (2) la relación social
entre los buenos y malos antes del juicio final. Estos dos énfasis están
íntimamente relacionados. Aunque parecida a la primera parábola, hay
varias diferencias en la verdad central y en el significado de los
términos. La narración (vv. 24-30) y la explicación (vv. 36-43) de la
parábola presentan dos divisiones naturales.

(1) La narración de la parábola, 13:24-30. Otra parábola (v. 24)


indica otra de la misma clase, o sea, del mismo tema: el reino de los
cielos. Jesús emplea el verbo griego jomoióo G3666 (aoristo, voz
pasiva) que significa literalmente fue hecho semejante el reino de los
cielos a un hombre... (v. 24). Además, este término griego, en forma
sustantival (jomoía G3664), se utiliza para introducir cinco de las
parábolas (vv. 31, 33, 44, 45 y 47). Así que seis de las siete parábolas
en este capítulo se introducen con esta fórmula comparativa. Además,
puesto que Jesús utiliza el adjetivo griego jomoiós G3664 en el v. 52,
algunos consideran que debemos considerar la referencia como la
octava parábola. Jesús está señalando que el reino de los cielos es
comparable o semejante, en algunos aspectos, a ciertas cosas que
sirven para ilustrar la naturaleza del reino.

En esta parábola se contrasta la buena semilla (v. 24), o sea el trigo


(v. 25), con la cizaña (v. 25). Ambas clases crecen juntas en el
mismo campo. Es importante entender que la planta de cizaña es muy
parecida a la del trigo. Se hace una clara distinción entre las dos
solamente en la cosecha, pues el grano de la cizaña es negro y el del
trigo marrón claro. Por otro lado, la harina del trigo sirve para hacer
pan, el alimento básico, mientras que la harina de la cizaña es
venenosa.

(2) La explicación de la parábola de la cizaña, 13:36-43. Jesús


despidió a la multitud al lado del mar y regresó con sus discípulos a la
casa (v. 36), probablemente la de Pedro en Capernaúm. Antes le
habían pedido una explicación de su metodología (13:10), pero ahora
revelan francamente su confusión y falta de entendimiento. Jesús
procede a señalar el significado de los distintos elementos de la
parábola en forma alegórica. En este caso el sembrador es el Hijo del
Hombre (v. 37) y la buena semilla son los hijos del reino. En la
primera parábola no aclaró quien era el sembrador, y allí la semilla era
la palabra del reino (v. 19). El campo es el mundo (v. 38),
literalmente el cosmos, la cizaña son los hijos del maligno, y el
maligno (el enemigo y el diablo) es el sembrador de la cizaña.

Jesús, por medio de la parábola, aclara que la siega (v. 39), o el


juicio, o la separación, tendrá lugar en el fin del mundo (v. 40b). Los
siervos del dueño deseaban arrancar la cizaña de entre el trigo
mientras crecían juntos (v. 28). El dueño recomienda paciencia,
porque el hecho de arrancar la cizaña sería desastroso para el trigo (v.
29), pues los siervos no podrían distinguir claramente una planta de la
otra (comp. 1Co_5:9-10). También las raíces de ambas clases de
plantas estarían tan entretejidas de modo que sería imposible arrancar
una sin la otra. Así una verdad central sería: El juicio y la separación
entre buenos y malos tendrá lugar en el fin de los siglos. El juicio y la
salvación son realidades presentes, pero la culminación de ambos
pertenece al fin del mundo (v. 41).

Nótese que el campo es el mundo (v. 38). El campo no es la iglesia


local, ni la universal, ni el reino de Dios. Todos los hombres están bajo
el reinado soberano de Dios, pero no todos están sometidos a la
soberanía de Dios, no todos están “dentro del reino”. Los donatistas,
un antiguo grupo de creyentes, se separaron de la Iglesia Católica, y
uno de sus discrepancias fue justamente ésta. Los donatistas
sostenían que el campo era el mundo, pero la Iglesia Católica y los
grupos que procuran la unión de la iglesia y el estado sostienen que el
campo es la iglesia. A través de la historia, distintos grupos han
utilizado esta parábola también para justificar la falta de disciplina en
la iglesia local. Es cierto que los creyentes individualmente viven en
una relación más o menos estrecha con los vecinos incrédulos, pero es
otra cosa sostener que la iglesia, como institución, debe unirse
estructuralmente con el gobierno político.

Lo que sí enseña Jesús es que los creyentes y los incrédulos vivirán


juntos en el mundo, con muchas características parecidas, como las
plantas de trigo y cizaña. Tendrán experiencias parecidas. Los mismos
elementos (sol, calor, lluvia, frío, sequía) afectan a ambas plantas. Los
creyentes e incrédulos tendrán muchas experiencias comunes,
inclusive aflicciones, enfermedades, fracasos. Lo que Dios promete a
sus fieles es la gracia suficiente para soportar las adversidades
(2Co_12:7-9). Jesús nunca tuvo la intención de separar a sus
seguidores del mundo. Deben vivir en el mundo para dar testimonio al
mundo, pero no son del mundo. No están comprometidos ni
identificados con el mundo (ver Joh_17:11-16).

Jesús termina la sección describiendo el contraste abismal en la


eternidad entre el destino de los que causan tropiezos y los que hacen
maldad (v. 41; comp. 5:29 y 7:23), por un lado, y el de los justos, por
otro (v. 43). No debe establecerse un orden de eventos en base a
estos versículos (los malos castigados primero, siendo testigos los
justos). En otros pasajes el orden se invierte (v. 48). Resplandecerán
como el sol (v. 43) es una expresión tomada probablemente de la
profecía de Daniel (12:3).

Las figuras en los dos versículos representan una realidad en el cielo y


en el infierno, pero haríamos bien en no procurar una interpretación
estrictamente literal. El que tiene oídos, que oiga (v. 43; comp. 11:15)
es una advertencia solemne de prestar atención a las enseñanzas del
reino.

3 La semilla de mostaza, 13:31, 32

La parábola de la semilla de mostaza se encuentra también en Marcos


(4:30-32) y Lucas (13:18, 19). Esta es la primera para la cual Jesús
no dio una explicación. Se sugiere que Jesús presentó la parábola de la
semilla de mostaza y de la levadura antes de explicar la parábola de
cizaña (vv. 36-43), porque ellas ayudarían a preparar a los discípulos
para la explicación. Las dos sirven para mostrar cómo se desarrolla y
se extiende el reino de los cielos.
La verdad central de esta parábola puede ser: El reino de los cielos
crece en forma visible desde algo muy pequeño e insignificante a algo
muy grande. Comenzó con la persona de Jesús, luego un pequeño
grupo de doce hombres humildes, 120 en Pentecostés, luego 3.000
bautizados, luego 5.000, luego grandes multitudes y en la última
década de siglo XX más de mil millones en la redondez del mundo.

La semilla de mostaza es casi como polvo, pero dentro de ese pequeño


grano está encerrada una vida poderosa esperando las condiciones
favorables para desarrollarse. La semilla de mostaza es una figura que
se usa para representar algo muy pequeño también en otro contexto
(17:20). No debemos entender que Jesús esté diciendo que no haya
otra semilla más pequeña en todo el mundo, sino que es la más
pequeña que los oyentes conocían, la más pequeña en esa parte del
mundo, o la más pequeña que producía una planta tan grande.
Algunos viajeros informan que crece a la altura de la cabeza de un
hombre montado a caballo. El texto dice que se convierte en árbol (v.
32).

Es mejor no intentar descubrir un valor simbólico a la figura de las


aves, sino solo que la mostaza crece a un tamaño tal que puede
sostener nidos de aves. Por otro lado, la figura de un árbol grande, con
aves en sus ramas, se usa en el AT para representar un reino que
crece grandemente (Eze_17:22-24; Eze_31:3-14; Dan_4:11-12).
Algunos comentaristas, en base a estos pasajes del AT, deducen que la
aves representan a los gentiles quienes entran en las bendiciones y
seguridad del reino de Dios. Entre catorce comentarios consultados,
solo uno opinó que la semilla de mostaza representa algo anormal y
las aves la influencia del mal en el reino de Dios. Su argumento en
este caso es poco convincente.

Con una sola chispa En cierto lugar de América, para poder llevar el
evangelio a zonas en donde no se ha llegado con la Palabra, se utilizó
la siguiente estrategia. Se indagó acerca de empleados que son
trasladados hacia esos lugares. Sabiendo que algunos eran creyentes,
se les pidió que abrieran sus hogares para comenzar una obra nueva.
Al comienzo pareció muy atrevido y se pensó en la falta de
preparación teológica de esos matrimonios para semejante
responsabilidad. Sin embargo, con la confianza depositada en el Señor
y animando a esas familias, se pudo llevar adelante el proyecto. En la
actualidad se puede ver el resultado. Con muy poca gente y escasos
conocimientos teológicos, se han dado grandes pasos. Con un solo
matrimonio se ha podido levantar una gran iglesia. Es como ilustra la
parábola de la semilla de mostaza (Dan_13:32): con algo pequeño se
puede lograr una gran empresa; con una sola chispa se puede
incendiar una ciudad.

4 La levadura,Dan_13:33

Además del relato en Mateo, Lucas (Luk_13:20-21) también registra la


parábola de la levadura, pero en circunstancias distintas. Jesús no
menciona la cantidad de levadura, pero sí, las tres medidas o unos
veinte kg., (ver también nota RVA). Se requiere una porción
relativamente pequeña de levadura para leudar gran cantidad de
harina. Las amas de casa preparaban pan para varios días a la vez, lo
cual explica la cantidad importante de harina que se menciona.

¿Cuál es la verdad que Jesús quiso comunicar? Algunos autores


entienden que la mujer representa a la iglesia y que el número tres
tiene un valor simbólico. Como se ha establecido anteriormente, es
muy arriesgado asignar un valor especial a los distintos elementos de
una parábola, a menos que la relación con la verdad central sea obvia.
También algunos entienden que la levadura representa la influencia del
mal que se extiende en el mundo. Es cierto que en otros pasajes de la
Biblia la levadura representa influencias malas y perniciosas
(Luk_16:6; Luk_12:1; 1Co_5:6; Gal_5:9; Exo_12:15). Por otro lado,
levadura no siempre simboliza el mal, pues la ley establecía que el pan
cocido, ofrecido al Jehová, sería leudado (Lev_23:17). También, como
Broadus dice, a veces las mismas figuras tienen distintos significados.
Satanás anda como león rugiente... buscando a quien devorar
(1Pe_5:8) y Jesús es llamado el León de la tribu de Judá (Apoc. 5:5).

La verdad central que concuerda mejor con el contexto y con los


términos de la parábola es la siguiente: El reino de Dios, aunque muy
pequeño en su comienzo, se extiende en todo el mundo con un poder
silencioso, invisible e irresistible hasta afectar toda la raza humana. La
parábola de la semilla de mostaza ilustra el crecimiento exterior y
visible, mientras que ésta ilustra el crecimiento interior e invisible.

5 Las parábolas y las profecías, 13:34, 35

Todo esto habló Jesús... (v. 34) es una fórmula con que Mateo
concluye una colección de parábolas, pero luego amplía la colección y
la concluye con la segunda fórmula (v. 51). Stagg y otros encuentran
en este arreglo la evidencia de distintas colecciones de parábolas en la
tradición oral. Al decir sin parábolas no les hablaba (v. 34),
seguramente Mateo se refería a esa ocasión, pues Jesús habló antes y
después sin parábolas.

La cita que sigue proviene del Job_78:2. Surge el problema de


referirse al salmista como profeta (v. 35). Se explica cuando leemos
el subtítulo del Salmo donde se lo atribuye a Asaf quien es llamado
“vidente” (2Ch_29:30), que equivale a “profeta”. David es llamado
profeta también (Act_2:30). Algunos mss. incluyen el nombre de
Isaías en el texto. Dicen: “por medio del profeta Isaías“ (v. 35a), pero
probablemente lo que sucedió es que algún copista insertó el nombre
de Asaf, correctamente, y luego otro lo copió mal como Isaías.

Mateo recuerda el pasaje del Salmo 78 y entiende que la enseñanza de


Jesús por medio de parábolas es el cumplimiento de esa profecía de
Jehová. Jesús estaba revelando cosas ocultas desde la fundación del
mundo por medio de parábolas (comp. vv. 10-17). Del mundo (v.
35b) falta en algunos de los manuscritos antiguos, pero igual
fundación se refiere a la creación.

Los semidioses Hay quienes en nuestras iglesias son elitistas,


selectivos, discriminativos en su relación con los demás. Toman una
actitud de juez pretendiendo separar lo justo de lo injusto, lo negro de
lo blanco, los de arriba de los de abajo, los buenos de los malos. Se
consideran algo más que humanos. Son semidioses. Ayudan a Dios en
la selección de los buenos separándolos de los malos, anticipándose al
juicio final. Interpretan que su trabajo ya ha comenzado, y nos
recuerdan la labor que harán los ángeles, según Mat_13:49. Estos
semidioses están entre nosotros y ocupan lugares muy altos. Se
parecen a ciertos funcionarios públicos que cuanto más alto están más
altaneros son, pero para nada sirven.

6 El tesoro escondido,Mat_13:44

La parábola del tesoro escondido y las dos que siguen son particulares
a Mateo. Esta y la que sigue enseñan esencialmente las mismas
verdades. No debemos detenernos en un supuesto problema ético del
hombre que descubrió el tesoro. El Talmud enseña que lo que es
encontrado pertenece a aquel que lo encuentra, sea fruta o dinero.
Frecuentemente los hombres escondían sus tesoros en el campo, pues
no había bancos con cajas fuertes como hoy en día. Aparentemente el
hombre descubrió el tesoro sin haberlo buscado.

La parábola llama a una decisión. Ante el tesoro, el hombre tuvo que


decidir qué hacer. Se dio cuenta del inmenso valor, lo quería con todo
su corazón, tanto que estaba dispuesto a deshacerse de todas sus
posesiones para obtenerlo. Fue un hombre de decisión, y no demoró
en llevar a cabo su decisión. Es una paradoja que la salvación es gratis
(Eph_2:8-10) y sin embargo, le cuesta todo. Vale la pena notar que el
hombre, con regocijo, vendió todo lo que tenía. Las cosas que tuvo
que perder no le causaron pena.

La verdad central sería: La prioridad del reino es de tanto valor que


vale la pena sacrificar todo para obtenerlo.

7 La perla de gran precio,Eph_13:45-46

En esta parábola se enfatiza la búsqueda de algo de gran valor, de


parte de un hombre insatisfecho con lo que tenía. Cuando encuentra la
perla de gran valor, reconoce el valor, toma la decisión de vender
todas las cosas que poseía, en esta forma despreciándolas, y actúa sin
demora para comprar la perla de gran valor. La verdad central sería la
misma que en la parábola anterior: vale la pena sacrificar todo para
poder obtenerlo.

8 La red y la separación de peces,Eph_13:47-50

La parábola de la red se basa en una experiencia muy común entre los


discípulos, algunos de los cuales eran pescadores. La red se arrastraba
entre dos barcas. También los pescadores podrían llevar la red mar
adentro en una barca, dejando una punta de la red anclada en la
playa. Después de encerrar los peces, la otra punta de la red se
arrastraba a la playa entre los hombres. Todavía se pesca en esta
manera en las costas de toda América Latina. En esta clase de pesca
se recogen peces muertos y peces que no sirven para comer,
juntamente con los peces que sirven.

La enseñanza de la parábola es esencialmente la misma que la del


trigo y la cizaña. La verdad central puede expresarse así: El juicio, en
el cual se hará la separación entre los buenos y malos, se efectuará en
el fin del mundo. El juicio será demorado pero será seguro. La red no
representa la iglesia, como algunos sugieren, en la cual existen buenos
y malos, sin separación, hasta el juicio final. Tal interpretación
desconoce la responsabilidad de la iglesia de disciplinar, y aun separar
de sus miembros, a los que no viven de acuerdo a las demandas del
reino (comp. Mat_18:15-17; 1 Cor. 5.). La red podría representar la
comunicación del evangelio a las multitudes sin distinciones y todas
ellas estarían afectadas en algún grado. VIII UN PERIODO DE
CRECIENTE OPOSICION AL REY, 13:53-16:12
En este período observamos que se intensifica la oposición de parte de
vecinos de su niñez y de parte de los líderes religiosos. Se relata la
muerte de Juan el Bautista, una serie de milagros, otro choque con los
fariseos, otra serie de milagros y finalmente una advertencia a los
discípulos en cuanto a la doctrina de los fariseos.

1 Rechazado en Nazaret, 13:53-58

El v. 53a marca el fin del tercer discurso de los cinco principales


(comp. 7:28; 11:1; 19:1; 26:l). Mateo retoma la secuencia de eventos
según el orden cronológico, con poca excepción, y lo sigue hasta el fin
de ese Evangelio. Jesús vuelve por última vez a Nazaret en este
episodio. Como era su costumbre, fue a enseñar en la sinagoga. Es
triste y trágico ver que lo rechazan por segunda vez (comp. Luk_4:16-
31), a pesar de que se maravillaron de sus enseñanzas. No podían
entender cómo uno criado en su medio, sin mayor preparación, podría
enseñar en esta forma. Por otro lado, Jesús no se conformaba a sus
expectativas mesiánicas. Por estas razones, se escanda- lizaban de él
(v. 57).

La familia de Jesús y los vecinos en Nazaret no lo entendieron y no


aceptaron su ministerio (Luk_12:46-50; Joh_7:5). Solamente después
de su muerte y resurrección, sus hermanos creyeron en él. El
pronombre éste (vv. 54, 55) probablemente se usa en forma
despectiva. Hijo del carpintero (v. 55) no quiere decir que era
literalmente el hijo de José. No era la costumbre de los judíos
identificar a los hijos con la madre, sino con el padre, aunque fuera su
padre adoptivo, como aquí. Marcos, en el mismo evento, lo llama
sencillamente el carpintero (Mar_6:3).

Una gran controversia gira alrededor de este pasaje, sobre todo en


relación con los hermanos y hermanas de Jesús. El sentido más
natural del pasaje indica que tuvo cuatro hermanos y dos o más
hermanas. Después del nacimiento de Jesús, José vivió con María en
una relación conyugal (Mar_1:25). Sin embargo, comenzando en el
segundo siglo de la era cristiana, se inició un esfuerzo para establecer
la virginidad perpetua de María. La Iglesia Católica ha hecho un
enorme esfuerzo por comprobar, en contra del testimonio bíblico, no
solamente la virginidad perpetua, sino últimamente la inmaculada
concepción y asunción corporal de María. Se alegaba que los hermanos
y hermanas mencionados eran hijos de José, de un matrimonio
anterior. Otros intentaron comprobar que el término “hermano” (en
griego, adelfós G80 ) podría traducirse “primo hermano”. Inclusive
algunos sugieren que “hermanos” podría referirse a una relación
espiritual, como “hermanos en la fe”. Este es un argumento ridículo,
pues aun ni lo habían aceptado como el Mesías en esta etapa de su
ministerio.

Jesús menciona el proverbio No hay profeta sin honra... aquí (v. 57) y
en otras ocasiones para explicar el rechazo de parte de la gente
(Luk_4:24; Joh_4:44). Marcos dice que no pudo hacer allí ningún
hecho poderoso, sino que sanó a unos pocos enfermos (Mar_6:5),
pero Mateo suaviza el texto diciendo no hizo allí muchos milagros (v.
58). En ambos relatos se aclara que la razón fue la incredulidad de la
gente. Se pregunta si Jesús no hizo muchos milagros allí porque no
quiso, o no pudo. Marcos (Mar_6:5) dice que no podía, pero Mateo
dice no hizo. Si no quiso hacerlo, sería porque no quería despertar una
fe solamente en base a milagros. Por otro lado, Marcos dice que Jesús
estaba limitado por la falta de fe de la gente.

¿Nadie puede ser profeta en su tierra? Hay dos líneas de


pensamientos referente a quién debe ser pastor de una iglesia. Una
corriente estima que no es conveniente que sea pastor de su misma
iglesia alguien que haya sido miembro de ella. El hecho de que sus
imperfecciones sean más tenidas en cuenta que sus virtudes por ser
por todos conocidas, es desde ya, una gran desvantaja. Pero hay
quienes se colocan en la otra postura. Argumentan que es mejor
alguien que provenga de la misma congregación pues conoce todas las
necesidades de la misma. Sabe de los problemas reales, no puede ser
engañado, y puede encontrar rápidamente respuestas para su gente.

Las iglesias que han optado por la primera posición, si bien es


respetable, no han podido superar la idea de tener que soportar las
imperfecciones de aquel que es el siervo del Señor y aun más,
disponerse a creer en él como tal. Por eso reclamarán que su pastor
no haya pertenecido a su congregación. Sólo estamos dispuestos a
decir que cuando hay desconfianza, nacen los desconfiados y que
cuando una iglesia aprendió a tener respeto de sí misma y de todos los
llamados al ministerio pastoral, creerá firmemente que es el Señor
quien pone al siervo debido frente a cada congregación.

Mateo 13:1-58
VII LAS PARABOLAS QUE ILUSTRAN EL REINO, 13:1-52
Las siete parábolas del cap. 13 constituyen el tercer discurso
expresión, que apareció a mediados del s. 1 a.C., bien como término 
técnico de la retórica, bien en relación con la interpre
El documento más antiguo que atestigua la asunción de la alegoría en 
el terreno cristiano nos lo ofrece Pablo en la carta a
Figura del lenguaje que consiste en hacer que una cosa represente a 
otra diferente. También es poner en un texto o discurso
aparta deliberadamente de los líderes religiosos y las multitudes que 
habían manifestado una mente cerrada a sus enseñanzas
El símil es la comparación de dos cosas con el signo de semejanza, el 
"como", expresado para dar mayor luz y realce al cote
de las parábolas) y la explicación. La narración (13:1-9) es una 
parábola auténtica, pero con la explicación de Jesús (13:18
contradicción, a primera vista, como a nosotros. Si los mismos 
discípulos no habían entendido, menos que menos los otros. 
R
Mateo evita, así, caer en un determinismo arbitrario que exonera al 
hombre de toda responsabilidad. La Biblia presenta a un
planeta Tierra para la siembra. Pero no todos tienen esta bendición 
para elegir. Hay quienes viven en zonas desérticas, o ll

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