Circulo de Control
LO QUE ESTA BAJO MI CONTROL Y LO QUE NO LO ESTA
La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio:
algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Solo tras haber hecho frente
a esta regla fundamental y haber aprendido a distinguir entre lo que podemos
controlar y lo que no, serán posibles la tranquilidad interior y la eficacia exterior.
Las opiniones, las aspiraciones, los deseos, todo lo que pensamos, sentimos y
como actuamos, está bajo nuestro control. Estas áreas constituyen con bastante
exactitud nuestra preocupación, porque están directamente sujetas a nuestra
influencia. Siempre tenemos la posibilidad de elegir los contenidos y el carácter
de nuestra vida interior.
Fuera de control, sin embargo, esta el tipo de cuerpo que tenemos, la familia
donde nacimos, el haber nacido en la riqueza o el tener que hacernos ricos, la
forma en que nos ven los demás y nuestras posiciones en la sociedad. Debemos
recordar que estas cosas son externas y por ende no constituyen nuestra
preocupación. Intentar controlar o cambiar lo que no podemos tiene como único
resultado el tormento.
Recordemos: las cosas sobre las que tenemos poder están actualmente a nuestra
disposición, libres de toda restricción o impedimento; pero la cosas que nuestro
poder no alcanza son debilidades, dependencias, o vienen determinadas por el
capricho y las acciones de los demás.
Recordemos, también, que si pensamos que podemos llevar las riendas a cosas
que por naturaleza escapan a nuestro control, o si intentamos adoptar los
asuntos de otros como propios, nuestros esfuerzos se verán desbaratados y nos
convertimos en personas frustradas y ansiosas.
Referencia
Centro de desarrollo bien ser (S.F) LO QUE ESTA BAJO MI CONTROL Y LO QUE NO LO ESTA.
Recuperado de: Fuente: Manual de Vida de Epicteto (versión de Sharon Lebell).
[Link]
¿Qué está bajo mi control? Conoce los 5 aspectos que dependen exclusivamente de ti
Ya decía Epicteto
“No pretendas que las cosas ocurran como tú quieres. Desea, más bien, que se
produzcan tal como se producen, y serás feliz.”
Son muchas las veces en las que nos agobiamos por la idea de querer
controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor y nos enfadamos cuando
el resultado obtenido no es igual al esperado.
Piénsalo, en realidad no te enfadas porque hoy haya llovido, sino porque ha
llovido y tu no lo habías previsto y te mojaste. El tiempo no tiene la culpa de
ello.
Te has enfadado con el vecino? El problema no es el vecino en sí, sino que
ha surgido algo que tu no esperabas y no controlabas y por eso te has
enfurecido.
Intentas controlar hasta lo incontrolable, el crecimiento de tus hijos, el
tiempo, las esperas, las conductas de los demás, las enfermedades… y la
realidad es que no tienes ese poder.
Algunas personas tienen la falsa idea de que tienen un poder de control y
esto conlleva a situaciones de estrés, ansiedad, angustia, tristeza, al ver
que se escapa de sus manos ese poder imaginario.
El miedo y las inseguridades se apoderan de tu mente, y como tenemos la
falsa idea de que todo lo que pasa por tu mente es cierto, te lo crees y te lo
repites hasta la saciedad haciendo que cada vez quieras controlar más.
La idea es todo lo contrario, tienes que aprender a vivir más en calma,
enserio la otra forma no es vivir.
Ser más consciente del momento presente y no preocuparse ni
magnificar por lo que crees que puede pasar en el futuro, te ahorrará
muchos problemas emocionales.
Es difícil centrarse solo en este justo momento, porque tu mente solo sabe
hacer una cosa bien, que es sobrevivir, y para sobrevivir es normal que
constantemente te esté dando ideas de lo terrible que va a ser algo.
Para ayudarte a quitarte ese lastre de encima y vivir más en calma quiero
que te hagas las siguientes preguntas:
¿Qué pruebas tienes que eso vaya a suceder?
¿Esa idea te genera consecuencias positivas o negativas?
Observando esas pruebas y consecuencias, ¿Cómo puedes reformular
tu pensamiento para que se ajuste más a la realidad?
En realidad, son muy pocas las cosas que puedes controlar en este mundo y
básicamente se resumen en:
• Tus pensamientos
• Tus sentimientos
• Tus actitudes
• Tus decisiones
• Tus acciones
¿La preocupación que tienes ahora y que deseas cambiar forma parte
de esta lista?
Si la respuesta es No, hay que tener paciencia, apoyarse en los demás,
buscar otras opciones y si no las hay, aprender a vivir con ello, sabiendo
que a veces es un largo camino de aprendizaje emocional.
Si la respuesta es Sí, intenta pensar cómo modificar tus
pensamientos por unas ideas más claras, menos dañinas, con menos
consecuencias negativas y con más pruebas que demuestren su certeza.
A la vez observa tus emociones, si las estás o no magnificando, cuida tu
actitud y recuerda que a la hora de tomar decisiones hay una amplia gama
de caminos que puedes tomar, no te ofusques solo con uno.
Referencia:
Acosta, N. (2018). Centro de psicología AQUILES ¿Qué está bajo mi control? Conoce los 5 aspectos que dependen exclusivamente de ti.
Recuperado de: [Link]
¿Qué está bajo mi control?
Cuando hablamos de controlar, nos referimos a la capacidad de poder
modificar algún aspecto de nuestro entorno o de nuestra vida mediante
nuestros pensamientos, nuestras emociones y/o nuestra conducta.
Control es igual a poder y, si podemos controlar algo eso implica que
tenemos poder sobre ese algo. Ahora bien, ¿qué puedo controlar
realmente? A todos nos encantaría poder determinar el rumbo de las
cosas que nos rodean.
Nos encantaría que nadie se enfadase con nosotros cuando decimos
cosas que nos molestan.
Nos encantaría poner solución a los problemas de nuestros seres
queridos.
Nos encantaría que los demás dejasen de hacer/decir cosas que nos
producen dolor.
Nos encantaría tener cien por cien a salvo a nuestros seres queridos de
los peligros que pueda albergar la vida.
Y un largo etcétera de “me encantaría poder controlar…”
Pero lo cierto es que hay muy pocas cosas sobre las que de verdad
podamos ejercer control y, esto a veces se nos olvida y sufrimos por ello.
Y retomando la pregunta “¿qué puedo controlar”?, ¿qué respondemos?
𝐃𝐄𝐋 𝐌𝐔𝐍𝐃𝐎 𝐘 𝐃𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐃𝐄𝐌Á𝐒 𝐍𝐎 𝐒𝐄 𝐏𝐔𝐄𝐃𝐄 𝐂𝐎𝐍𝐓𝐑𝐎𝐋𝐀𝐑 𝐍𝐀𝐃𝐀.
Pero, ¿y de mí mismo? ¡Ay qué buena pregunta y qué complicada de
responder! Mi respuesta sería: depende.
Si utilizamos ese control para frenar y tapar, te diría que no estás
haciendo un buen uso de ese “control”. Si utilizamos el control para
gestionar(nos), la cosa cambia. Nuestros pensamientos, nuestros
estados emocionales y nuestras conductas se ven constantemente
influenciados por lo que ocurre a nuestro alrededor y, si luchamos contra
ello, generaremos conflictos internos mucho más complicados de
resolver. El control del que hablábamos tiene que ver más con
𝐓𝐎𝐋𝐄𝐑𝐀𝐑, 𝐑𝐄𝐄𝐒𝐓𝐑𝐔𝐂𝐓𝐔𝐑𝐀𝐑 𝐲 𝐀𝐂𝐄𝐏𝐓𝐀𝐑.
Referencia:
Sierra, I. (2020). Psicóloga Sanitaria, ¿Qué está bajo mi control?.
Recuperada de: [Link]
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Deja de intentar controlar lo incontrolable
Confía en ti mismo y en tus acciones. Solo en lo que dependa de ti.
Mantén la equidistancia con respecto a los demás y aquellos factores
externos que no podemos controlar. Acepta esta realidad y habrás
eliminado una gran parte de la ansiedad y frustración que sientes
¿Se puede controlar lo incontrolable? Controlar significa que podemos,
mediante nuestros pensamientos, emociones y acciones, modificar algún
aspecto del entorno o de nuestra vida. Si controlamos algo, tenemos
poder sobre ello y podemos decidir su rumbo.
A todos nos gustaría poder controlar el mundo que nos rodea. Pero
lo cierto es que hay muy pocas cosas sobre las que podamos hacerlo. A
nivel teórico, esto no es nada nuevo y somos conscientes de ello, pero a
nivel emocional se nos olvida muy fácilmente, lo que nos lleva al malestar.
Podemos controlar lo que está exclusivamente bajo nuestro control, pero
no con lo que se escapa a él. Es decir, no podemos controlar lo
incontrolable.
Las personas, por lo general, toleramos bastante mal la incertidumbre.
También, la frustración cuando las expectativas no se ven
cumplidas tal y como queríamos. Lo cierto es que es bastante
desagradable cuando esto ocurre, así como también es en ocasiones
perturbador el hecho de no saber qué va a ocurrir en una situación
determinada.
¿Qué puedo controlar?
En el mundo externo, nada. En ti mismo, todo tu ser, así de simple. Esta
realidad nos hace libres y sosegados, si es que la tenemos presente y
nos la creemos. Existen infinidad de problemas y circunstancias
estresantes o desafortunadas y es lógico emocionarnos cuando
ocurren. Las emociones que surgen en ocasión de una amenaza o
una pérdida son totalmente normales. Además, nos ayudan a
reaccionar ante el problema presente.
Cuando tus emociones, por el contrario, se tornan demasiado intensas,
frecuentes o duraderas es porque algo está fallando. Probablemente, es
porque estás tratando de controlar lo incontrolable. A lo mejor estás
diciéndote a ti mismo que las cosas tendrían que ser de otra manera,
justamente de la forma que a ti te gustaría. Por lo tanto, esta forma de
pensar al final te frustra porque las cosas no van a ser así solo porque
nosotros queramos.
Interioriza la idea de que no hay nada que puedas controlar más que a ti
mismo y te harás una persona flexible y fuerte a nivel emocional, capaz
de disfrutar de lo que tiene entre manos.
Tolerar la incertidumbre y la frustración.
La incertidumbre aparece cuando nos enfrentamos a algo y no sabemos
con certeza qué es lo que va a ocurrir. Algunas personas reaccionan
con ansiedad ante la incertidumbre porque se “preparan” por si lo que va
a venir es algo peligroso.
Así, ponen en marcha la estrategia de la preocupación continua. El caso
es que por mucho que nos preocupemos por algo, eso no va a evitar
que al final suceda, si es que tiene que suceder.
Aunque yo me preocupe mucho porque he notado un dolor fuerte en la
cabeza, eso no va a hacer que yo tenga o no tenga una enfermedad. Otra
cosa diferente es que si finalmente me la diagnostican, sea responsable y
me ocupe, algo totalmente lógico y sensato.
Por otro lado, nos encontramos con la frustración, ese sentimiento que
surge cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas. Yo espero que
la vida, los demás, incluso yo mismo actuemos de acuerdo a unas
normas que yo mismo me invento y si no es así, entonces me cabreo, me
deprimo o me pongo ansioso.
El resultado final es que el mundo sigue su camino y yo me autoprescribo
un desagradable enfado. Dos problemas por el precio de uno, ¿merece la
pena?
Claves para dejar de controlar lo incontrolable
Acepta y tolera que las certezas y seguridades no existen: en este
mundo lo único que podemos asegurar es que algún día moriremos, pero
nada más. No podemos tener la certeza absoluta de que nuestra pareja
nos ama y no nos abandonará nunca, tampoco de si enfermaremos o de
si tendemos éxito en nuestro trabajo.
Aunque yo me esfuerce mucho en algo, eso no quiere decir que lo
consiga: es cierto que si hacemos las cosas más o menos bien,
obtendremos resultados mejores, pero no siempre es así ya que el mundo
es injusto por definición. Por eso, es mejor olvidarse de los resultados
y poner nuestra atención en disfrutar de lo que hacemos, sin importar
lo que ocurrirá en un futuro.
Olvida las normas rígidas, sobre ti mismo, los demás y el mundo:
nada, o casi nada va a salir exactamente como queremos. Enfadarse,
deprimirse o ponerse ansioso por aquello que escapa a nuestro control es
una pérdida de energía y de tiempo.
Responsabilízate de ti mismo: como la buena noticia es que sí te
puedes controlar a ti mismo, empieza desde ya a hacerlo. La realidad la
puedes observar desde muchos ángulos y también puedes esforzarte en
ser más flexible y que todo te importe un poco menos. Eso sí, sin llegar al
pasotismo, lo cual, en realidad, es otra manera de ser manejado por
el miedo.
Referencia:
Escaño, A. (2019). La menteesmaravillosa, Deja de intentar controlar lo
incontrolable. Recuperado de: [Link]
intentar-controlar-lo-incontrolable/
CIRCULO DE CONTROL
Si clasificamos estos problemas, podremos darnos cuenta, que algunos de ellos son
nuestros y otros no nos pertenecen.
Preocuparse por ciertos temas no está mal de ningún modo, el problema ocurre cuando
ocupa casi todo mi tiempo y queda muy poco para aquello en lo que sí tengo influencia o
puedo solucionar.
De esta actitud tóxica resultan sentimientos de culpa, acusaciones y frustración, porque
cuando se dan cuenta que no pueden controlar llega el sentimiento de la impotencia, y de
la mano, la ira, rabia, bronca, que en su acumulación diaria pueden provocar alteraciones
en la salud : jaquecas, dolores fuertes de estómago, dolores cervicales, y algunos
síntomas más.
Cuando revisas las cosas que están dentro de tu círculo de control, verás que es lo que
puedes solucionar porque depende de ti y otras que encontrarán solución en alguien o
algo ajeno a ti, que es el círculo donde controla otro, aunque a ti te preocupe cómo lo
hace.
Referencia
Riveros, k. (S.F.) Mi blog Riveros 4to E, Circulo de control. Recuperado de:
[Link]
Cosas que no puedes controlar, aunque dé la impresión de que sí puedes hacerlo
Tu cuerpo. No está bajo tu control. Un día se “estropeará” y morirás.
Sí está bajo tu control elegir buenos hábitos y practicarlos. Sí puedes
influir en tu salud de manera muy positiva.
Tampoco puedes evitar que circunstancias externas te produzcan dolor.
Pero sí puedes elegir cómo pensar sobre ellas y cómo comportarte pese
a ellas.
Tu reputación. Lo mismo. Puedes influir bastante en lo que otras
personas piensan de ti. Pero no puedes controlar qué piensa cada
persona.
Tus propiedades (casa, coche, móvil). Puedes comprar esas cosas,
cuidarlas o disponer de ellas como quieras. Pero no puedes controlar lo
que les pasa. Hoy las posees y puedes perderlas mañana.
¿Para qué hacer esta distinción?
Para no atar tu identidad o tu felicidad a lo incontrolable.
¿Un par de ejemplos cotidianos?
* El tiempo que hace: No puedes evitar ni controlar la meteorología. Pero,
haga el tiempo que haga, puedes elegir tu actitud: entre refunfuñar
o ponerle buena cara al día.
Un trabajo horrible que te encargan: No puedes evitarlo. Pero puedes
elegir cómo resolver la papeleta. ¿Qué harás a continuación?
¿Qué tienes pensado? ¿Qué vas a hacer? Solo tú sabes. Solo tú
decides.
Referencia
[Link]