Características del Absolutismo en Europa

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Este documento presenta un resumen de un ensayo sobre el absolutismo en España e Inglaterra. Explica las características generales del absolutismo según Jean Bodin, como la capacidad del rey…

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Pablo PM

Pablo Pollicino Martínez

Historia del Derecho, UCM


Prof: Susana García León

ENSAYO SOBRE EL ABSOLUTISMO


Introducción

El Absolutismo fue una realidad que se dio con el surgimiento del Estado Moderno. Fue
una forma de gobierno caracterizada por el centralismo político, la soberanía exclusiva
del monarca y la práctica inexistencia o desuso de las instituciones intermedias entre el
monarca y el pueblo.

El tema es de suma importancia por tratar el gérmen de lo que será para la Europa
continental una larga época de sucesivas monarquías despóticas. Es ver el fundamento
que tenían en base a la doctrina medieval. Por el surgimiento del absolutismo se
entiende el surgimiento de las constituciones a finales del siglo XVIII, y principios del
XIX. La democracia no surge como reacción a la monarquía, la democracia surge como
reacción al absolutismo, pues es muy distinta la monarquía señorial de la monarquía
absoluta.

En este ensayo pretendo hablar sobre el Absolutismo habido en concreto en España y en


Inglaterra, comparando ambas formas de llevar a la praxis esta forma de gobierno y
confrontándola con hechos concretos tales como el juicio realizado contra Carlos I, Rey
de Inglaterra. El desarrollo del argumento servirá para aclarar la cuestión de si el
absolutismo era bien visto en la doctrina católica o si, por otro lado, la doctrina en
cuestión de política arriesgaba otra forma de gobierno.

Se estructurará mi trabajo en exponer sucintamente los presupuestos del absolutismo


inglés, también la visión de la política que tenían los que derrocaron al rey Carlos I.
Después pasaré a plantear los postulados del absolutismo en España basado en distintos
autores. Para terminar con una explicitación y análisis jurídico-filosófico del
fundamento que tienen los monarcas para ser o no reyes absolutos.

Desarrollo

El Absolutismo, como hemos comentado antes, tiene dispares características en España


que en Inglaterra. En la isla sajona, el absolutismo podría decirse que fue más marcado
que en la península.

Pero antes que diferenciar entre España e Inglaterra, conviene nombrar las
características fundamentales del Absolutismo, que coinciden en gran parte con las
marcas de soberanía de Jean Bodin, por lo que le citaremos. En primer lugar, está la
capacidad y poder del rey de dictar unilateralmente leyes, sin recurrir a un órgano
separado y distinto. En segundo lugar, el poder para firmar alianzas y tratados,
comenzar guerras o firmar las paces. En tercer lugar, nombrar oficiales y jueces de la
monarquía. En cuarto lugar, revisar por vía judicial los fallos de los jueces y dispensar
el cumplimiento de las leyes. En quinto lugar, posee el derecho de gracia, por el que el
rey puede actuar e intervenir en los juicios. En sexto lugar, el deber de los súbditos de
jurarle fidelidad. Y en séptimo lugar, la capacidad de acuñar la moneda y de imponer
tributos. Vistas las características generales, pasemos a ver las diferencias.

En Inglaterra, los monarcas absolutos alegaban que el poder real que ellos poseían les
era concedido directamente por Dios. Consideraban tres las fuentes de legitimidad de un
poder: Dios, la Biblia y la ley. El monarca absoluto estaba convencido de que tenía
potestad y autoridad real para crear o derogar leyes, para crear o disolver instituciones,
para subir o bajar impuestos. Todo esto fue llevando al desprecio paulatino del
Parlamento inglés que tanto peso había tenido antes (peso que va a recuperar). El
Parlamento antes dictaba las leyes que el rey debía obedecer. Quizá la excesiva
importancia dada al Parlamento en Inglaterra, y ese carácter omnipotente del mismo, fue
lo que llevó a las colonias estadounidenses al desprendimiento de ese sistema de
gobierno y a la creación del método de la “judicial review of legislation”, por la que los
jueces particulares, a raíz de un juicio concreto, podían declarar inconstitucional una ley
elaborada por el Parlamento, lo cual supuso una limitación para el mismo (cosa que no
se conocerá en Inglaterra hasta empezado el siglo XX). Así, podría sostenerse que el
absolutismo de la monarquía inglesa fue continuado por el Parlamento (aunque en
menor medida).

Otra de las características del poder real absolutista en Inglaterra, es el no sometimiento


del rey a nadie más que a Dios. Él es la cabeza del pueblo inglés, el “primus inter
pares”, por lo que no responde legalmente ante nadie, sólo moralmente ante Dios. De
ahí la frase literal del Carlos I de Inglaterra de que “un rey no puede reconocer en este
mundo una jurisdicción superior a él que le pueda juzgar”.

No hay que olvidar como característica del absolutismo inglés el control por parte del
monarca sobre la religión. El monarca inglés era a la vez Rey y ‘Papa’, máxima
autoridad en el orden temporal, y máxima autoridad también en el preternatural. Esto se
dio a partir del reinado de Enrique VIII cuando éste, por motivos de divorcio no
reconocido por el Sumo Pontífice, decidió separarse de la Iglesia Católica para
constituir la anglicana con él al frente.

Carlos I, tras la guerra civil habida entre él y el Parlamento, fue apresado y juzgado,
para ser condenado posteriormente a muerte por decapitación. Los acusadores, mientras
que Carlos I sostenía que la monarquía siempre había sido hereditaria, sostenían que de
los último veinticuatro reyes, al menos la mitad habían sido elegidos por el Parlamento,
no exclusivamente elegidos, sino confirmados en su poder real. Al parecer desde el
absolutismo esta práctica cayó en desuso. También alegaban que antiguamente el
Parlamento era quien elaboraba todas las leyes, que era el órgano de expresión del
pueblo y el límite que se establecía al monarca. Como ya hemos visto, el desprecio al
Parlamento por parte de Carlos I fue evidente, llegando a disolverlo varias veces e
incluso declararle la guerra civil. Por ello se le acusó de alta traición, por ir contra las
leyes y libertades antiguas del pueblo inglés al ir contra sus representantes. Frente al
alegato del rey de que él era la más alta autoridad, y de que él sólo se sometía a Dios,
los acusadores sostenían que la más alta jurisdicción era el Parlamento, expresión de la
voluntad del pueblo, de quien el rey había obtenido el poder (teoría ascendente del
poder real).

En el caso de España, el Absolutismo se dio de diferente manera. No fue un


absolutismo tan puro como el francés, ni tan poco duradero como el inglés.

La primera de las cuestiones que cabe tratar en el absolutismo español es qué opina la
doctrina sobre la sujeción del monarca al Derecho. Por una parte, Francisco de Vitoria
sostiene la posición de que los monarcas están sometidos a la ley por dos razones
distintas: el primer motivo es que perjudica a la república si, siendo parte de ella, no
carga con sus deberes y no cumple la ley; el segundo motivo es que las leyes dadas por
el monarca tienen la misma fuerza que las dadas por la república o por la aristocracia y,
si las leyes elaboradas por el pueblo no eximen al pueblo de su cumplimiento, sino que
lo obligan (y lo mismo con la aristocracia) debe aplicarse lo mismo con las leyes
elaboradas por el monarca.

Opinión distinta es la sostenida por Juan de Mariana quien admite que actualmente el
poder real no está tan limitado como debiera, pues el limite al poder hace más fuerte al
monarca, pues lo obliga a ser virtuoso al tener un control externo. Distingue este autor
en dos ámbitos del poder que no se deben mezclar, que son el establecido para dominio
del príncipe y el establecido para dominio del pueblo. En cuanto al primero, enumera
algunas obligaciones como administrar justicia, crear jefes y magistrados y declarar la
guerra1. En cuanto al segundo, habla de la alteración de la sucesión del reino y de la
imposición de tributos.

Por último está la opinión de Santo Tomás que matiza el sometimiento del monarca.
Distingue dos leyes, la positiva y la moral natural. Y conviene en que el monarca no
está sometido a la ley positiva, pues posee el poder coactivo, y nadie puede
coaccionarse a sí mismo, pero que sí está sometido a la ley moral natural, pues posee el
poder directivo de la ley, y el príncipe se somete a ella por propia voluntad. Responderá
ante Dios por el cumplimiento de la ley en cuanto a poder directivo de la misma.

En la España absolutista el límite habido al poder real eran las Cortes, en esa época ya
sólo formada por representantes de las ciudades, pasando el clero y la nobleza a estar
representados exclusivamente en el Concejo Real. También limitaba al monarca los
fueros, era un límite jurídico. Aunque poco a poco fueron perdiendo el peso original que
tuvieron.

1
Hay que entender bien que no se refiere el declarar la guerra a cualquier tipo de guerra, sino a las
guerras justas, para las cuales la escolástica (Santo Tomás) establece algunas condiciones:
a. La autoridad de un príncipe bajo cuyo mandato se realiza la guerra.
b. Causa justa, como lo puede ser en defensa propia o en defensa de un bien común, o en
restitución de un bien robado…
c. Recta intención de los contendientes, lo que implica promover el bien y evitar el mal.
Lo que nunca pasó en España (y sí en Inglaterra) es el control del monarca sobre la
religión. Lo más cercano a eso fue la actitud de Isabel la Católica, con la decisión de
nombrar ella los obispos y cardenales de España, pero ello fue para mayor beneficio de
la Iglesia dada la corrupción en la que se encontraba, entendiendo Isabel que debía
intervenir en ello para mayor beneficio de su pueblo. Pero nunca la monarquía española
retó al papado, ni lo superó en autoridad, sino que siempre se sometió al él.

Cabe por último plantearse, vistas las características del absolutismo, si esta forma de
gobierno era promovida en la doctrina de la Iglesia Católica. Para ello me gustaría
valerme de los escritos de Santo Tomás en “La Monarquía”, ya que es el “más docto
entre los santos y el más santo entre los doctos” como bien decía un pontífice de él.

En este libro, Santo Tomás describe las seis formas de gobierno según Aristóteles que
son la monarquía y su degeneración (tiranía), la aristocracia y su degeneración
(oligarquía), y la politeia y su degeneración (democracia). Digamos que el absolutismo
del que he hablado corresponde con una degeneración de la monarquía. Santo Tomás
plantea como mejor forma de gobierno una mezcla entre las tres formas de gobierno
virtuosas, es decir, el gobierno de uno (monarquía), con el consejo de los mejores
(aristocracia) y la participación de muchos (politeia). La monarquía existente antes del
absolutismo, la monarquía medieval, podría decirse que reunía estas características,
pues había participación del común de la gente en las Cortes para aconsejar o decidir
cuestiones con el rey, o también participación en los Concejos de sus ciudades, para
decidir sobre el gobierno de su propia urbe. También se daba el consejo de los mejores,
los que se reconocían visiblemente por el título de nobles (pues, al menos durante el
medievo heroico, se nombraba noble a quien lo ganaba por mérito) y por pertenecer al
alto clero, nombrado por el Papa, máxima autoridad en la tierra. Todo esto se daba
permaneciendo el gobierno de una sola persona, el monarca.

Ésta era la forma de gobierno promovida por la doctrina de la Iglesia, si bien no hay que
obviar que muchos eclesiásticos apoyaran a los reyes absolutistas por causa justificada o
no, pero nunca se va a encontrar sobre papel de modo oficial que la Iglesia promoviera
al absolutismo como forma de gobierno.

Conclusión

A modo de conclusión, me arriesgo a sostener que en España se dio un absolutismo más


moderado que en Inglaterra o que en otros países por el arraigo habido de la religión
católica, que en esa época, al menos implícitamente suavizaba con su doctrina los
postulados del absolutismo (pues siempre el monarca estuvo sometido al papado). No
pasó así en Inglaterra, que desde el cisma de Enrique VIII se fue desencadenando el
modelo de monarquía absolutista y, al ser el monarca la máxima autoridad política y
religiosa, era muy fácil caer en el arbitrarismo, pues no había límites más que los
internos, de los que poco a poco se fueron deshaciendo.

Pablo Pollicino Martínez
Historia del Derecho, UCM
Prof: Susana García León
ENSAYO SOBRE EL ABSOLUTISMO
Introducción
El Absol
el cumplimiento de las leyes. En quinto lugar, posee el derecho de gracia, por el que el
rey puede actuar e intervenir en los
alegato del rey de que él era la más alta autoridad, y de que él sólo se sometía a Dios,
los acusadores sostenían que la más
Lo que nunca pasó en España (y sí en Inglaterra) es el control del monarca sobre la
religión. Lo más cercano a eso fue la act

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