Insectos: Diversidad y Anatomía
Insectos: Diversidad y Anatomía
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PreЄЄOSDCPTJKPgN
Insect [Link]
Taxonomía
Dominio: Eukaryota
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Subfilo: Hexapoda
Clase: Insecta
Linnaeus, 1758
Clados
Archaeognatha
Zygentoma
Pterygota
Los insectos (Insecta) son una clase de animales invertebrados del filo de los artrópodos,
caracterizados por presentar un par de antenas, tres pares de patas y dos pares de alas (que, no
obstante, pueden reducirse o faltar). La ciencia que estudia los insectos se denomina entomología.
Su nombre proviene del latín insectum, calco del griego ἔντομα, 'cortado en medio'.1
Los insectos comprenden el grupo de animales más diversos de la Tierra con aproximadamente un
millón de especies descritas,23 más que todos los demás grupos de animales juntos, y con
estimaciones de hasta treinta millones de especies no descritas, con lo que, potencialmente,
representarían más del 90 % de las formas de vida del planeta.4 Otros estudios más recientes
rebajan la cifra de insectos por descubrir a entre seis y diez millones de especies.56
Los insectos pueden encontrarse en casi todos los ambientes del planeta, aunque solo un pequeño
número de especies se ha adaptado a la vida en los océanos. Hay aproximadamente seis mil
especies de odonatos7 (libélulas, caballitos del diablo), 20 000 de ortópteros (saltamontes, grillos),
120 000 de lepidópteros (mariposas y polillas), 160 000 de dípteros8 (moscas, mosquitos), 9800 de
dictiópteros (cucarachas, termitas, mantis), 5200 ftirápteros (piojos), 1900 sifonápteros (pulgas),
82 000 de hemípteros (chinches, pulgones, cigarras), 375 000 de coleópteros (escarabajos,
mariquitas), y 153 000 especies de himenópteros (abejas, avispas, hormigas). La biodiversidad de
los insectos disminuye.910
Los insectos no solo presentan una gran diversidad, sino que también son increíblemente
abundantes. Algunos hormigueros contienen más de veinte millones de individuos y se calcula que
hay 1015 hormigas viviendo sobre la Tierra. En la selva amazónica se estima que hay unas 60 000
especies y 3,2 × 108 individuos por hectárea. Se estima que hay 200 millones de insectos por cada
ser humano.
Artrópodos terrestres tales como los ciempiés, milpiés (Myriapoda), arañas, escorpiones
(Chelicerata) y las cochinillas de humedad (Crustacea) se confunden a menudo con los insectos
debido a que tienen estructuras corporales similares, pero son fácilmente distinguibles, ya que los
insectos presentan tres pares de patas, mientras que los escorpiones y las arañas tienen cuatro
pares y no poseen antenas, las cochinillas de humedad poseen diez pares de patas y pueden
enrollarse, los ciempiés y milpiés tienen muchos pares de patas.
Índice
1 Anatomía externa
1.1 Exoesqueleto
1.2 Cabeza
1.2.1 Ojos
1.2.2 Antenas
1.3 Tórax
1.3.1 Patas
1.3.2 Alas
1.4 Abdomen
2 Anatomía interna
3 Percepción
4 Comportamiento social
5 Cuidado parental
6 Reproducción
7 Huevos de insectos
8 Metamorfosis
9 Ecología
9.1 Alimentación
12 Récords
13 Registro fósil
14 Reducción de volumen
15 Taxonomía
16 Filogenia
17 Véase también
18 Referencias
19 Bibliografía
20 Enlaces externos
Anatomía externa
El cuerpo de los insectos está formado por tres regiones principales (denominadas tagmas):
cabeza, tórax y abdomen, uniformemente recubiertas por un exoesqueleto.
Exoesqueleto
Cabeza
La cabeza es la región anterior del cuerpo, en forma de cápsula, que contiene los ojos, antenas y
piezas bucales. La forma de la cabeza varía considerablemente entre los insectos para dar espacio
a los órganos sensoriales y a las piezas bucales. La parte externa endurecida o esclerosada de la
cabeza se llama cráneo.
La cabeza de los insectos está subdividida por suturas en un número de escleritos más o menos
diferenciados que varían entre los diferentes grupos. Típicamente hay una sutura en forma de "Y"
invertida, extendiéndose a lo largo de la parte dorsal y anterior de la cabeza, bifurcándose por
encima del ocelo para formar dos suturas divergentes, las cuales se extienden hacia abajo en los
lados anteriores de la cabeza. La parte dorsal de esta sutura (la base de la Y) es llamada sutura
coronal y las dos ramas anteriores suturas frontales. Por otra parte, la cabeza de los insectos está
constituida de una región preoral y de una región postoral. La región preoral contiene los ojos
compuestos, ocelos, antenas y áreas faciales, incluido el labio superior, y la parte postoral
contiene las mandíbulas, las maxilas y los labios.
Internamente, el exoesqueleto de la cápsula cefálica de los insectos se invagina para formar las
ramas del tentorio que sirven como sitios de inserción muscular.
Ojos
La mayoría de los insectos tienen un par de ojos compuestos relativamente grandes, localizados
dorso-lateralmente en la cabeza. La superficie de cada ojo compuesto está dividida en un cierto
número de áreas circulares o hexagonales llamadas facetas u omatidios; cada faceta es una lente
de una única unidad visual. En adición a los ojos compuestos, la mayoría de los insectos posee tres
ojos simples u ocelos localizados en la parte superior de la cabeza, entre los ojos compuestos.
Antenas
Artículo principal: Antena (artrópodos)
Son apéndices móviles multiarticulados. Se presentan en número par en los insectos adultos y la
mayoría de las larvas. Están formadas por un número variable de artejos denominados
antenómeros o antenitas. El cometido de las antenas es eminentemente sensorial, desempeñando
varias funciones. La función táctil es la principal, gracias a los pelos táctiles que recubren casi todos
los antenómeros; también desempeñan una función olfativa, proporcionada por áreas olfativas en
forma de placas cribadas de poros microscópicos distribuidas sobre la superficie de algunos
antenómeros terminales. También poseen una función auditiva y a veces una función prensora
durante la cópula o apareamiento, al sujetar a la hembra. Están formadas por tres partes, siendo
las dos primeras únicas y uniarticuladas y la tercera comprende un número variable de
antenómeros y se denominan respectivamente: escapo, pedicelo y flagelo o funículo.
Anatomía de un insecto. A.- Cabeza; B.- Tórax; C.- Abdomen; 1.- Antena; 2.- ocelo inferior; 3.-
Ocelo superior; 4.- Ojo compuesto; 5.- Cerebro; 6.- Protórax; 7.- Arteria dorsal (aorta); 8.-
Tráqueas; 9.- Mesotórax; 10.- Metatórax; 11.- Alas anteriores; 12.- Alas posteriores; 13.-
Estómago; 14.- Corazón; 15.- Ovarios; 16.- Intestino; 17.- Ano; 18.- Vagina; 19.- Cadena ganglionar
ventral; 20.- Tubos de Malpighi; 21.- Tarsómero; 22.- Uña; 23.- Tarso; 24.- Tibia; 25.- Fémur; 26.-
Trocánter; 27.- Buche; 28.- Ganglio torácico; 29.- Coxas; 30.- Glándula salival; 31.- Collar
periesofágico; 32.- Piezas bucales; de izquierda a derecha: labro, mandíbulas, maxilas y labio.
Piezas bucales
Son piezas móviles que se articulan en la parte inferior de la cabeza, destinadas a la alimentación;
trituran, roen o mastican los alimentos sólidos o duros y absorben líquidos o semilíquidos. Las
piezas bucales son las siguientes:
Labro (labio superior o labio simple). Es un esclerito impar de forma variable con movimientos
para arriba y para abajo; es el techo de la boca y se articula con el clípeo. En su parte ventral o
interna está localizada la epifaringe, que no es una pieza libre, está levemente esclerosada; su
función es gustativa.
Mandíbulas. Son dos piezas simples, dispuestas lateralmente bajo el labio superior, articuladas,
resistentes y esclerosadas. Su función es masticar, triturar o lacerar los alimentos. En algunos
adultos pueden faltar siendo totalmente ausentes o vestigiales en la totalidad de los lepidópteros
y efemerópteros.
Maxilas. En número de dos, están situadas detrás de las mandíbulas. Articuladas en la parte lateral
inferior a la cabeza, son piezas auxiliares durante la alimentación. La hipofaringe es una estructura
saliente, localizada sobre el mentón con función gustativa. Se asemeja a la lengua. Las maxilas
poseen un palpo maxilar cada una.
Labio (labium). Estructura impar resultado de la fusión de dos apéndices situada bajo las maxilas y
que representa el suelo de la boca; presenta dos pequeños palpos labiales.
El aparato bucal de los insectos se ha ido modificando en varios grupos para adaptarse a la
ingestión de diferentes tipos de alimentos y por diferentes métodos. Aquí se citan los tipos más
diferenciados e interesantes, escogidos para ilustrar las diversas formas adoptadas por partes
homólogas, y los diferentes usos a que pueden ser aplicadas. Existen muchos otros tipos, gran
cantidad de los cuales representan estados intermedios entre algunos de los aquí citados.
Tipo masticador. En este tipo de aparato bucal los apéndices son esencialmente las mandíbulas,
las maxilas y el labio. Las mandíbulas cortan y trituran los alimentos sólidos y las maxilas y el labio
los empujan hacia el esófago. El aparato bucal de tipo masticador es el más generalizado entre los
insectos y, a partir del mismo, se han desarrollado los otros tipos (ver figura abajo a la derecha).
Este punto de vista se sustenta en dos clases de pruebas importantes. En primer lugar, este
aparato bucal es el más semejante en su estructura al de los miriápodos que son los parientes más
cercanos de los insectos. En segundo lugar, el aparato bucal masticador se encuentra en casi todos
los órdenes de insectos como los ortópteros, los coleópteros y las larvas de lepidópteros.
Radiación adaptativa de las piezas bucales de los insectos. A: tipo masticador, B: tipo cortador-
chupador, C: en espiritrompa, D: tipo picador-suctor. a:antena, c: ojo compuesto
lr (rojo): labro, md (verde): mandíbulas, mx (amarillo): maxilas, lb (azul): labio, hp (azul oscuro):
hipofaringe.
Tipo cortador-chupador. Este tipo de aparato bucal se encuentra en los tábanos (Diptera
Tabanidae) y algunos otros dípteros, las mandíbulas se presentan en forma de hojas afiladas y las
maxilas en forma de largos estiletes sonda. Ambas cortan y desgarran el tegumento de los
mamíferos, haciendo fluir la sangre de la herida. Esta sangre es recogida por la protuberancia
esponjosa del labio y conducida al extremo de la hipofaringe. La hipo y la epifaringe se ajustan
para formar un tubo a través del cual la sangre es aspirada hacia el esófago.
Tipo chupador. Un gran número de moscas no picadoras, entre ellas la mosca doméstica, tienen
este tipo de aparato bucal adaptado solo para la ingestión de alimentos líquidos o fácilmente
solubles en saliva. Este tipo es el más similar al cortador chupador, pero las mandíbulas y las
maxilas no son funcionales, y las partes restantes forman una probóscide con un ápice en forma
de esponja (denominado labelo). Esta se introduce en los alimentos líquidos que son conducidos
hacia el canal alimenticio por diminutos canales capilares existentes en la superficie del labelo. El
canal alimenticio también está formado por la trabazón alargada de la hipo y epifaringe que
forman un tubo hacia el esófago. Las moscas y otros insectos con este tipo de aparato bucal
pueden ingerir también alimentos sólidos como el azúcar. Para ello, arrojan sobre el alimento una
gota de saliva, que lo disuelve, y luego la solución es succionada hacia la boca.
Tipo masticador-lamedor. Este tipo de aparato bucal, adaptado a la absorción de líquidos, se
encuentra en las abejas y avispas, ejemplificado por la abeja común. Las mandíbulas y el labro son
de tipo masticador y las emplean para sujetar las presas y para amasar la cera u otros tipos de
materiales con que construyen sus nidos. Las maxilas y el labio forman una serie de estructuras
deprimidas y alargadas de las cuales una de ellas forma un órgano extensible acanalado. Este
último se emplea como una sonda para llegar a los profundos nectarios de las flores. Las otras
lengüetas de las maxilas y el labio forman una serie de canales por los que desciende la saliva y
asciende el alimento.
Tipo picador-chupador. El aparato bucal de muchos grupos de insectos está modificado para
taladrar tejidos y chupar jugos. Entre ellos los hemípteros (pulgones, chinches, cochinillas),
predadores de muchas clases, piojos y pulgas que chupan la sangre de mamíferos y aves. En este
tipo de aparato bucal, el labro, las mandíbulas y las maxilas son delgados y largos, y se reúnen para
formar una delicada aguja hueca. El labio forma una vaina robusta que mantiene rígida esta aguja.
La totalidad del órgano se llama pico. Para alimentarse, el insecto aprieta la totalidad del pico
contra el hospedador, inserta de esta forma la aguja en el interior de los tejidos del mismo y chupa
sus jugos a través de la aguja hasta el interior del esófago.
Tipo tubo de sifón. Los lepidópteros adultos se alimentan de néctar y otros alimentos líquidos.
Estos son succionados por medio de una larga probóscide (espiritrompa) compuesta solamente
por un tubo que desemboca en el esófago.
Tórax
El tórax es la región media del cuerpo y contiene las patas y las alas (en algunos insectos adultos
no hay alas y en muchos insectos inmaduros y en algunos adultos no hay patas). El tórax está
compuesto de tres segmentos, protórax, mesotórax, y metatórax, cada segmento torácico tiene
típicamente un par de patas y meso y metatórax un par de las alas cada uno (cuando están
presentes); cuando hay un solo par de alas, están situadas en el mesotórax, excepto en los
estrepsípteros que solo conservan las alas metatorácicas; el protórax nunca tiene alas.
El tórax está unido a la cabeza por una región del cuello, membranosa, el cerviz. Hay generalmente
uno o dos escleritos pequeños en cada lado del cuello, los cuales ligan la cabeza con el protórax.
Cada segmento torácico está compuesto de cuatro grupos de escleritos. El noto dorsalmente, las
pleuras lateralmente y el esternón ventralmente. Cualquier esclerito torácico puede ser localizado
en un segmento particular por el uso de prefijos apropiados: pro-, meso- y meta-. Por ejemplo, el
noto del protórax es llamado pronoto.
Los notos del mesotórax y metatórax están frecuentemente subdivididos por suturas en dos o más
escleritos cada uno. La pleura es un segmento portador de alas, forma un proceso alar-pleural que
sirve como sostén para el movimiento del ala.
En cada lado del tórax hay dos aberturas en forma de hendiduras, una entre el protórax y el
mesotórax y la otra entre el meso y el metatórax. Estas son los estigmas, o sea las aberturas
externas del sistema traqueal.
Pata de un insecto
Patas
Alas
Anatomía del movimiento alar; a: alas; b: articulaciones de las alas; c: músculos transversales; d:
músculos longitudinales.
Las alas de los insectos son evaginaciones de la pared del cuerpo localizadas dorso-lateralmente
entre los notos y las pleuras. La base del ala es membranosa, esto hace posible el movimiento del
ala.
Las alas de los insectos varían en número, tamaño, forma, textura, nerviación, y en la posición en
que son mantenidas en reposo. La mayoría de los insectos adultos tienen dos pares de alas,
situadas en el meso y metatórax; algunos, como los dípteros, tienen un solo par (siempre situado
en el mesotórax salvo en estrepsípteros que las poseen en el metatórax) y algunos no poseen alas
(por ejemplo, formas ápteras de los pulgones, hormigas obreras, pulgas, etc.).
En la mayoría de los insectos las alas son membranosas y pueden contener pequeños pelos o
escamas; en algunos insectos las alas anteriores son engrosadas, coriáceas o duras y en forma de
vaina, esa estructura es conocida como élitro (en los coleópteros). Las chinches tienen el primer
par de alas engrosado en su base; a este tipo de alas se les llama hemiélitros. Las langostas, grillos,
cucarachas, entre otros insectos primitivos tienen el primer par de alas angosto y con la
consistencia de un pergamino; estas reciben el nombre de tegminas. Las alas membranosas de los
insectos son usadas para volar, aquellas endurecidas como es el caso de los élitros, hemiélitros,
tegminas, cuando plegadas sirven de protección al segundo par de alas que es delicado por ser
membranoso y también al abdomen. Las alas son también importantes para producir ciertos
sonidos, para dispersar olores y, por su diseño, tienen importancia en el camuflaje y el mimetismo.
La mayoría de los insectos son capaces de doblar las alas sobre el abdomen cuando están en
reposo, pero los grupos más primitivos, como libélulas y efímeras, no pueden hacerlo y mantienen
las alas extendidas para afuera, o reunidas encima del cuerpo.
Algunos insectos como grillos y langostas machos, son capaces de producir un sonido
característico con las alas friccionando las dos alas anteriores entre sí, o las alas anteriores con las
patas posteriores.
Muchos insectos como las moscas y abejas, mueven las alas tan rápidamente que se produce un
zumbido. El zumbido, por su frecuencia sonora, es un carácter específico y en insectos como los
mosquitos o zancudos hembras, es un elemento usado por las hembras para atraer a los machos
que vuelan en un enjambre.
Los insectos son los únicos invertebrados capaces de volar. En el Carbonífero, algunas Meganeura
(un grupo relacionado con las libélulas actuales) tenían una envergadura de 75 cm.; la aparición de
insectos gigantes parece tener una relación directa con el contenido de oxígeno de la atmósfera,
que en aquella época era del 35 %, comparado con el 21 % actual; el sistema traqueal de los
insectos limita su tamaño, de modo que elevadas concentraciones de oxígeno permitieron
tamaños mayores.11 Los mayores insectos voladores actuales, como algunas mariposas nocturnas
(Attacus atlas, Thysania agrippina) son mucho menores.
Además del vuelo activo, muchos pequeños insectos son también dispersados por el viento. Este
es el caso de los pulgones que a menudo son transportados largas distancias por las corrientes de
aire.12
Abdomen
El abdomen de los insectos posee típicamente 11 segmentos, pero el último está muy reducido, de
modo que el número de segmentos raramente parece ser más de 10. Los segmentos genitales
pueden contener estructuras asociadas con las aberturas externas de los conductos genitales; en
el macho estas estructuras se relacionan con la cópula y la transferencia de esperma a la hembra;
y en las hembras están relacionados con la oviposición.
En el extremo del abdomen puede haber apéndices, los cuales surgen del segmento 10 y son los
cercos, que son de valor taxonómico.
Anatomía interna
Aparato digestivo
El aparato digestivo de los insectos es un tubo, generalmente algo enrollado que se extiende
desde la boca al ano. Se divide en tres regiones: el estomodeo, el mesenterón y el proctodeo.
Algunas porciones están ensanchadas, sirviendo de almacenaje, por ejemplo el Buche. Separando
estas regiones hay válvulas y esfínteres que regulan el paso del alimento de una a otra. Hay
también una serie de glándulas que desembocan en el tubo digestivo y que ayudan a la digestión.
Aparato respiratorio
El aparato respiratorio de los insectos está compuesto por tráqueas, una serie de tubos vacíos que
en su conjunto forman el sistema traqueal; los gases respiratorios circulan a través de él. Las
tráqueas se abren al exterior a través de los estigmas o espiráculos, en principio un par en cada
segmento corporal; luego van reduciendo progresivamente su diámetro hasta convertirse en
traqueolas que penetran en los tejidos y aportan oxígeno a las células. En la respiración traqueal el
transporte de gases respiratorios es totalmente independiente del aparato circulatorio por lo que,
a diferencia de los vertebrados, el fluido circulatorio (hemolinfa) no almacena oxígeno.
Aparato circulatorio
Como en los demás artrópodos, la circulación es abierta y lagunar, y en los insectos está
simplificada. El líquido circulatorio es la hemolinfa que llena la cavidad general del cuerpo que por
esta razón se denomina hemocele que está subdividida en tres senos (pericárdico, perivisceral y
perineural). El corazón se sitúa en posición dorsal en el abdomen dentro del seno pericárdico;
tiene una válvula en cada metámero que delimita varios compartimentos o ventrículos, cada uno
de ellos con un par de orificios u ostiolos por los que penetra la hemolinfa cuando el corazón se
dilata (diástole). El corazón se prolonga hacia adelante en la arteria aorta por la que sale la
hemolinfa cuando el corazón se contrae (sístole); suele ramificarse para distribuir la hemolinfa a la
región cefálica. Pueden existir órganos pulsátiles accesorios en diferentes partes del cuerpo, que
actúan como corazones accesorios que aseguran la llegada de la hemolinfa a los puntos más
distales (antenas, patas).
Aparato excretor
El aparato excretor de los insectos está constituido por los tubos de Malpighi. Son tubos ciegos
que flotan en el hemocele, de donde captan los productos residuales y desembocan en la parte
final del tubo digestivo donde son evacuados y eliminados con las heces. Son capaces de
reabsorber agua y electrolitos, con lo que juegan un importante papel en el equilibrio hídrico y
osmótico. Su número oscila entre cuatro a más de cien. Los insectos son uricotélicos, es decir,
excretan principalmente ácido úrico. Excepcionalmente, los tubos de Malpighi se modifican en
glándulas productoras de seda u órganos productores de luz.
Algunos insectos poseen órganos excretores adicionales e independientes del tubo digestivo,
como las glándulas labiales o maxilares, y los riñones de acumulación (cuerpos pericárdicos,
nefrocitos dispersos por el hemocele, oenocitos epidérmicos y células del urato).
Sistema nervioso
El sistema nervioso consta del cerebro y de una cadena ventral de nervios. El cerebro está en la
cabeza, se subdivide en protocerebro, deutocerebro y tritocerebro y en el ganglio subesofágico.
Todos están conectados por comisuras nerviosas. La cadena nerviosa es como una escalera de
cuerdas con pares de ganglios que corresponden a cada segmento del cuerpo del insecto. Además
hay órganos sensoriales: antenas para la olfacción, ojos compuestos y simples, órganos auditivos,
mecanorreceptores, quimiorreceptores, etc.
Percepción
Muchos insectos poseen órganos muy refinados de percepción; en algunos casos sus sentidos
pueden percibir cosas fuera del rango de percepción de los sentidos de los humanos. Por ejemplo,
las abejas pueden ver en el espectro ultravioleta y captar los patrones de polarización de la luz, y
ciertas polillas macho tienen un sentido especializado del olfato que les ayuda a detectar las
feromonas de las hembras a muchos kilómetros de distancia; las hormigas pueden seguir en la
oscuridad los rastros olorosos dejadas por sus compañeras.
Por otra parte son capaces de dar respuestas sorprendentemente rápidas ante estímulos
específicos. Por ejemplo, el reflejo de correr de las cucarachas al percibir en sus cercos posteriores
cualquier movimiento de aire que delata la presencia de un peligro a su alrededor, o el reflejo de
las moscas y libélulas durante el vuelo de esquivar obstáculos a alta velocidad.
Comportamiento social
Los insectos sociales, como las termitas, hormigas y muchas abejas y avispas son las familias más
conocidas de animales sociales.13 Viven juntos en grandes colonias altamente organizadas y
genéticamente similares a tal punto que en algunos casos son consideradas superorganismos. Se
dice que la abeja doméstica es el único invertebrado que ha desarrollado un sistema de símbolos
abstractos de comunicación en que un comportamiento se usa para representar y transmitir una
información específica acerca del ambiente. En este sistema de comunicación, llamado danza de la
abeja, el ángulo de la posición de la abeja danzante representa la dirección en relación al sol y la
duración de la danza representa la distancia a la fuente de alimento de flores.14:309-311
Cuidado parental
Los insectos eusociales (abejas, avispas, hormigas, termitas) construyen nidos, protegen los
huevos y proveen alimento a la cría. En cambio, la mayoría de los insectos llevan vidas muy cortas
como adultos y raramente interactúan con su cría después de la puesta de huevos. Además de los
insectos eusociales un pequeño número de insectos presentan comportamiento parental, al
menos vigilan los huevos y en algunos casos continúan cuidando a los inmaduros y aún
alimentándolos hasta su madurez. Otra forma simple de cuidado parental es la construcción de
nidos o refugios y almacenamiento de provisiones antes de depositar los huevos. El adulto no
entra en contacto con su cría pero le ha proporcionado todo el alimento necesario. Este
comportamiento es característico de las especies solitarias que constituyen la mayoría de las
abejas y de las avispas de la superfamilia Vespoidea.17
Varias familias de Hemiptera tienen representantes que practican cuidado parental. Esto se ve en
algunas chinches de la superfamilia Pentatomoidea en que la madre permanece con los huevos y
después las ninfas. En la familia Belostomatidae es el macho que lleva los huevos en el dorso hasta
que emergen las ninfas, o sea que se trata de cuidado paternal.18
Tres grupos de insectos tienen especies que practican cuidado biparental, es decir que ambos
padres cuidan a la cría: Blattodea, Coleoptera e Hymenoptera. En la familia Blaberidae de
Blattodea, ambos padres alimentan a las ninfas por trofalaxis, transmitiendo secreciones y
alimento de boca a boca. En Coleoptera, los escarabajos peloteros de la familia Scarabaeidae
preparan una pelota de heces para la cría y permanecen con ella. El escarabajo enterrador
(Nicrophorus y otros de la familia Silphidae) proveen carroña a la cría. Entre algunos miembros de
la familia Sphecidae de Hymenoptera, como Polistes, los machos vigilan y protegen el nido.19
Reproducción
Plecópteros apareándose.
Ooteca de Mantodea.
Un buen ejemplo de especie partenogenética es el insecto palo (Dixppus morosus). Los machos en
esta especie son sumamente escasos y las hembras comienzan a poner huevos no fertilizados en
cuanto maduran. Estos huevos se desarrollan y abren con normalidad, dando origen a nuevas
hembras. De este modo una generación de hembras, genéticamente idéntica a la anterior, sucede
a otra ininterrumpidamente. Este tipo de partenogénesis, en la cual los óvulos se producen sin
reducción del número cromosómico (sin meiosis) y las hembras dan origen a más hembras, se
denomina partenogénesis telitóquica y es el mecanismo usual de reproducción entre los áfidos.
De un modo algo diferente, una abeja reina (Apis mellifera) puede poner huevos fertilizados
(diploides) de los que surgen hembras, y huevos sin fecundar (haploides) de los que surgirán
machos (los zánganos). En este caso, en el que la partenogénesis se produce a partir de óvulos que
han surgido por meiosis por lo que hay reducción del número cromosómico, la partenogénesis se
denomina arrenotóquica. Este sistema de determinación de sexo en el que las hembras son
diploides y los machos son haploides se denomina haplodiploidía. El mismo combina la
reproducción sexual y asexual de un modo adaptativo y se halla bastante distribuido entre los
himenópteros.
La mayoría de las especies de insectos ponen huevos (son ovíparas). No obstante, hay casos en los
que las hembras paren a sus crías, como por ejemplo en los áfidos. Los ejemplos de viviparidad, si
bien escasos, son también muy diversos. En algunos casos el huevo se abre inmediatamente antes
de ser puesto; en otros, como en la mosca tse-tse, se desarrolla dentro del cuerpo de la madre y la
cría no nace sino hasta el estado de pupa. En algunos insectos parásitos (Strepsiptera,
himenópteros parásitos) un solo huevo puesto del modo acostumbrado se divide repetidamente
hasta alcanzar una progenie de hasta 2000 individuos, de igual genotipo y sexo, fenómeno
conocido como poliembrionía. Las larvas poliembriónicas son a veces caníbales, por lo que se
logran establecer pocos adultos.
Un método muy singular de reproducción es el proceso conocido como paidogénesis. Las larvas de
Miastor metraloas, por ejemplo, pueden reproducirse por sí mismas a partir de huevos no
fertilizados existentes en el interior de una gran larva viva. Las nuevas larvas crecen como
parásitos en el cuerpo de su semejante y cuando se hallan maduras para emerger, la larva original
muere. Las crías repiten el proceso, de modo que el número de larvas continúa incrementando,
hasta que se transforman en insectos adultos.2021
Los huevos pueden ser colocados solitarios o en grupos, a veces dentro de una estructura
protectora llamada ooteca. La forma y el tamaño de los huevos son tan variados como los insectos
que los ponen. Los huevos de las mariposas, por ejemplo, suelen presentar intrincados dibujos,
con una superficie cubierta de numerosos realces y nerviaciones. Muchos insectos ponen sus
huevos en las raíces, o en los brotes y tejidos tiernos de las plantas, o dentro de los granos de los
cereales e incluso, dentro de otros animales. El lugar donde los insectos deponen los huevos, si
bien variado, no es de ningún modo aleatorio. El objetivo de escoger cuidadosamente el lugar de
la puesta es siempre el mismo: poner los huevos en el lugar dónde las larvas recién nacidas estén
rodeadas de alimento.
En la mayoría de los insectos la vida reproductiva de una hembra es muy breve y todos los huevos
producidos son puestos en rápida sucesión en un lapso muy corto. No obstante, en algunas otras
especies, especialmente en los denominados insectos sociales como abejas, hormigas y termitas,
la vida reproductora de una hembra dura hasta tres años. Se calcula que la reina de las termitas,
por ejemplo, pone un huevo cada dos segundos, día y noche, durante un período de 10 años.
Como en la comunidad es el único adulto procreador, la población del termitero decrecería
rápidamente sin ese ritmo de fertilidad.20
Huevos de insectos
El huevo de insecto es el estadio de la vida del insecto que comienza cuando la gameta femenina
(“ovocito”) del insecto, y luego de la fecundación el embrión en desarrollo, viven protegidos por
una cáscara externa llamada corion, y finaliza cuando, al terminar el desarrollo del embrión,
ocurre la eclosión del primer estadio juvenil fuera del corion. Durante el estadio de huevo el
embrión se desarrolla a expensas de los nutrientes depositados dentro del corion junto con el
ovocito, y debe poseer la permeabilidad suficiente para que ocurra el intercambio de gases y agua.
El huevo como tal nace en el aparato reproductor de la madre, cuando los nutrientes y la cáscara
externa alrededor del ovocito se terminan de formar y las células que los forman mueren por
apoptosis celular. Luego, por mecanismos variados, el huevo es fecundado con semen proveniente
del padre, que entra hasta el ovocito a través de un poro en el corion (la entrada del semen puede
ser facilitada por mecanismos diversos). En ese momento se forma el embrión que se desarrolla a
expensas de los nutrientes contenidos dentro del corion. En general la fecundación ocurre dentro
del aparato reproductivo de la madre y luego de ella esta deposita el huevo (“ovipone”) en un
ambiente externo seleccionado por ella. El huevo debe poseer una morfología y elasticidad
suficientes como para pasar por el ovipositor de la madre. En el ambiente externo el huevo
inmóvil está expuesto al ataque de predadores y patógenos, en consecuencia evolucionaron
adaptaciones que aportan al huevo de protección mecánica, química, o de cuidado parental. El
huevo también está expuesto a la futura competencia de las larvas por el alimento (las larvas en
general tienen poca movilidad, sobre todo cuando están recién eclosionadas), por lo cual la
hembra grávida está adaptada a depositar los huevos de forma estratégica, por ejemplo los ubica
espaciados entre sí, o cerca de una fuente importante de alimento para los futuros juveniles.
La morfología del huevo maduro es muy variada entre órdenes de insectos. El huevo en un
esquema generalizado consta de un ovocito con nutrientes, envuelto por la membrana vitelina
(que contiene más nutrientes), y 4 capas de corion protector. La ovogénesis (el proceso de
formación del huevo) también se encuentra bastante conservada evolutivamente.
En el momento de la oviposición se pueden liberar volátiles que sean captados por individuos de la
misma o de otra especie, que pueden modificar su comportamiento de acuerdo a la información
obtenida.
El canibalismo de huevos no es un fenómeno extraño entre los insectos, lo cual sugiere que tendrá
un valor adaptativo.
El todavía nuevo campo de la ecología química nos permite echar luz sobre las relaciones del
huevo depositado en su sustrato y el ambiente y sus organismos asociados, situación que ocurre
desde el momento de la oviposición hasta que emerge el juvenil del huevo. Se han encontrado
relaciones complejas y de carrera armamentista con predadores, parásitos, patógenos,
competidores, microorganismos asociados, y hospedadores y plantas hospedadoras cuando las
hay.
Metamorfosis
Ametábolos: los juveniles no se diferencian de los adultos salvo por la madurez sexual y el tamaño.
Hemimetábolos: metamorfosis gradual en la cual las tecas alares y los órganos sexuales se van
desarrollando poco a poco, si bien las diferentes fases juveniles son semejantes entre sí y el
adulto, los cambios en la última muda son más marcados (e.g. aparición de alas); los juveniles se
llaman ninfa y no existe estadio de pupa.
Holometábolos: metamorfosis completa (huevo, larva, pupa y adulto), en la cual los tejidos del
adulto se originan a partir de grupos especiales de células llamadas discos imaginales, durante una
fase del ciclo de vida conocida como pupa.
Las larvas de los lepidópteros consumen grandes cantidades de hojas. En la imagen se observa a la
larva de Macrothylacia rubi devorando una hoja.
Ecología
Alimentación
Fitófagos. Se alimentan de todo tipo de productos vegetales y muchas veces causan plagas en los
cultivos; destacan los comedores de hojas (filófagos, como muchas orugas de lepidópteros,
ortópteros y coleópteros crisomélidos) y madera donde excavan galerías (xilófagos, corticícolas,
lignícolas, como las carcomas); también los hay granívoros (comen grano y otras semillas, como
muchos gorgojos) o carpófilos que comen polen y néctar y poseen piezas bucales especializadas
para tal fin (himenópteros, lepidópteros). Otros comen frutos (larvas de lepidópteros, dípteros y
coleópteros) o raíces (rizófagos), y muchos hemípteros se alimentan de la savia, para lo que
disponen de un aparato bucal en forma de estilete que perfora los tejidos vegetales. Diversas
especies de dípteros y coleópteros son micetófagos y viven sobre hongos, alimentándose de sus
hifas y esporas.
Zoófagos. Los carnívoros pueden alimentarse de presas vivas que ellos mismos capturan
(depredadores, como los odonatos o los coleópteros carábidos) o bien de sus fluidos, como la
sangre (hematófagos, como dípteros, hemípteros). En esta categoría debe también contemplarse
los parásitos, tanto ectoparásitos, que se alimentan desde el exterior (pulgas, chinches), como los
endoparásitos, que penetran en el interior de sus hospedadores (estrepsípteros, algunos
himenópteros). Cabe destacar también algunas especies con regímenes particulares, como
Aethina tumida, pequeño escarabajo que se alimentan de cera y produce graves destrozos en las
colmenas (aethinosis), los coleópteros derméstidos que comen queratina (plumas, pelo, lana,
cuernos) o las larvas de lepidópteros que devoran telas.
Escarabajo pelotero.
Omnívoros. Tienen un régimen alimentario variado, tomando todo tipo de productos vegetales y
animales.
Relaciones interespecíficas
Los insectos establecen relaciones muy diversas con otros organismos, que actúan como
hospedadores, para conseguir un beneficio. Dependiendo del tipo de relación, pueden distinguirse
varios niveles de asociación, aunque muchas veces el límite entre ellos es difícil de establecer.
El mutualismo, en que dos especies obtienen beneficio mutuo de su relación, está también
presente entre los insectos; muchas hormigas apacientan pulgones, a los que defienden de otros
insectos y obtiene a cambio un líquido azucarado que los pulgones segregan. Algunas hormigas y
termitas crían hongos en sus nidos, de los que se alimentan; los hongos encuentran un ambiente
estable y protegido para su desarrollo. La polinización puede también considerarse como
mutualismo entre insectos y vegetales.
Muchos insectos poseen protozoos, bacterias y hongos simbiontes en el tubo digestivo, tubos de
Malpighi, gónadas, hemocele, etc.; los simbiontes les facilitan la digestión de la celulosa o de la
sangre y les proporcionan nutrientes esenciales para su desarrollo, hasta el punto que no pueden
vivir sin ellos.
El parasitismo está también muy extendido entre los insectos; en este caso, el hospedador sale
perjudicado por el parásito, que puede considerarse como un depredador muy especializado. Los
ectoparásitos viven fuera del hospedador y generalmente son hematófagos (se alimentan de
sangre) o dermatófagos (se alimentan de la piel); hay grupos enteros de insectos que son
ectoparásitos (pulgas, piojos, chinches); cabe destacar también los parásitos sociales, en que
especies de himenópteros sociales no tienen obreras y se hacen adoptar por otras especies
coloniales o reclutan esclavos entre las obreras de otras especies (hormigas esclavistas). Los
endoparásitos viven dentro del cuerpo de sus hospedadores donde se alimentan de sus órganos o
líquidos internos; es un fenómeno corriente entre las larvas de ciertos dípteros, coleópteros y
estrepsípteros y de muchos himenópteros. El hiperparasitismo se da cuando un insecto parásita a
otro insecto que a su vez es parásito. Estas relaciones tienen gran importancia en la regulación de
las poblaciones de insectos y se utilizan en el control biológico de plagas.
Estrategias defensivas
La reacción más común frente a un peligro es la huida. Algunos insectos se defienden produciendo
secreciones repugnantes (malolientes, irritantes, etc., como muchos coleópteros y ortópteros),
mediante actitudes intimidantes (como las mantis que levantan sus patas delanteras y muestran
sus alas posteriores de colores llamativos) o inmovilización refleja. Otros inoculan substancias
tóxicas mediante sus piezas bucales (hemípteros) u ovipositores modificados para tal fin
(himenópteros). Algunas larvas de lepidópteros poseen pelos urticantes que se clavan en la boca
de sus enemigos. Algunos lepidópteros, ortópteros y coleópteros acumulan en sus tejidos
sustancias tóxicas, generalmente procedentes de su alimentación.22
Muchos insectos tóxicos o picadores poseen coloraciones vistosas y llamativas que advierten a sus
depredadores potenciales de su peligrosidad; este fenómeno es conocido como aposematismo, y
es una estrategia que maximiza la efectividad de los mecanismos defensivos, ya que muchos
animales aprenden que tal combinación de color les produjo una experiencia desagradable y
tienden a evitar repetirla. A este respecto, cabe destacar que muchos insectos inofensivos se
parecen en forma, color o comportamiento a insectos peligrosos, con lo que engañan a sus
depredadores, que los evitan (por ejemplo, dípteros, lepidópteros y coleópteros que parecen
avispas); este fenómeno se denomina mimetismo mülleriano y está muy extendido entre los
insectos.
Los insectos son los maestros indiscutibles de la cripsis, adaptación que consiste en pasar
inadvertido a los sentidos de otros animales. Son extraordinarias las morfologías que imitan
objetos del entorno, como en los Phasmatodea (insecto palo e insecto hoja) y algunos ortópteros y
lepidópteros que se asemejan también a hojas. Muchos insectos imitan los colores de su entorno
(homocromía), lo que se acompaña con frecuencia de una inmovilización refleja ante situaciones
de peligro.
Los insectos constituyen una de las clases de animales que más interrelacionados se hallan con las
actividades humanas. Desde los insectos útiles que nos proveen miel o seda hasta los insectos que
son venenosos o transmisores de enfermedades mortales, existe un sinnúmero de especies que se
hallan directa o indirectamente asociadas al ser humano.20
Insectos polinizadores
Desde hace millones de años que las plantas con flor y los insectos han iniciado una asociación
sumamente estrecha que ha determinado un mecanismo de coevolución muy singular. Las
plantas, por su condición de organismos sésiles, necesitan que sus gametos masculinos (los granos
de polen) sean transportados de una planta a otra para que pueda ocurrir la polinización y, por
ende, la generación de nuevos descendientes. En muchísimas especies de plantas (las que se
denominan entomófilas, o "amantes de los insectos") pertenecientes a muy diversas familias este
transporte está a cargo de diversas especies de insectos. La planta necesita atraer a los insectos a
sus flores para que estos se cubran de granos de polen, los que más tarde serán transportados a
otras plantas. Para atraerlos hacen uso de una cantidad de mecanismos, entre ellos la forma de la
corola, el color de los pétalos o tépalos y la fragancia de sus flores, si bien el más importante de
todos ellos es el alimento que pueden proveerles: el néctar, utilizado como "recompensa" por su
función. La extrema diversidad de tipos, colores y aromas de flores que pueden apreciarse en las
angiospermas se debe, justamente, a la necesidad de atraer diferentes especies de insectos
polinizadores. La función de polinización de los insectos se utiliza en agricultura ya que permite la
producción de muchos cultivos, entre ellos el girasol, muchas especies hortícolas y frutales.
Las hembras de muchas especies de insectos (como por ejemplo los gorgojos) perforan los granos
de cereales (trigo, maíz, arroz, cebada, entre otros) y leguminosas (garbanzos, porotos, por
ejemplo) para depositar en ellos sus huevos. Luego de un período de incubación de algunos días,
nacen las larvas que inmediatamente comienzan a alimentarse del endosperma y del embrión de
las semillas, causando cuantiosas pérdidas económicas.23
Muchas especies de insectos hematófagos (esto es, que se alimentan de sangre) son vectores de
enfermedades infecciosas graves para el ser humano, tales como el paludismo (transmitida por los
mosquitos del género Anopheles), la enfermedad de Chagas (transmitida por algunas especies de
la familia Reduviidae), la enfermedad del sueño o tripanosomiasis africana (cuyo vector es la
mosca tse-tse), la fiebre amarilla y el dengue (el mosquito Stegomyia aegypti), tifus (transmitido
por las piojos, pulgas y garrapatas), peste bubónica (pulgas de las ratas), Leishmaniasis (mosquitos
Phlebotomus), filariasis y elefantiasis (mosquitos Anopheles, Culex, Stegomyia, Mansonia), etc.24
Desde los orígenes de la agricultura los insectos han venido ocasionando perjuicios graves a los
cultivos. Existen aproximadamente 5000 especies de insectos (ejemplo, las larvas de muchas
especies de lepidópteros o los adultos de los ortópteros) que se alimentan tanto de las hojas,
como de los tallos, raíces, flores y frutos de las especies cultivadas. Los daños que ocasionan
pueden ser indirectos (disminución de la superficie fotosintética, reducción de la capacidad de
extracción de agua y nutrientes del suelo) como directos (pérdida de flores que van a dar frutos o
los mismos frutos).
Además, muchas especies (tales como los áfidos) se alimentan de la savia de las plantas (un
perjuicio directo ya que extraen los nutrientes que deberían dirigirse a las hojas y frutos) y
también transmiten un sinnúmero de enfermedades, particularmente virosis que tienden a
deprimir aún más los rendimientos potenciales de los cultivos. Algunas de las plagas más
devastadoras han sido la filoxera (vid) y el escarabajo de la patata, sin olvidar las plagas de
langostas que periódicamente asuelan muchos países africanos20
La producción y recolección de madera no es más que una cosecha a largo plazo y, debido a los
años en que esta "cosecha" tarda en madurar, se halla expuesta durante mucho tiempo a
numerosos peligros, de los que el más serio es el ataque de los insectos. Durante su crecimiento
los árboles son atacados por dos grandes grupos de insectos: los que atacan el follaje y los que
perforan la corteza o la madera. Los primeros suelen ser larvas de mariposas e himenópteros. El
segundo grupo está constituido por insectos perforadores, en su mayoría larvas de coleópteros,
como los bupréstidos, anóbidos, bostríquidos, cerambícidos y escolítidos. Los más dañinos de los
insectos que atacan la madera, sin embargo, son las termitas.20
Los insectos siempre han formado parte de la dieta humana, y actualmente se consumen en
muchas partes del mundo, principalmente en los trópicos, debido a que en esas regiones los
insectos son más abundantes y grandes.25En Europa se sabe que los romanos y los griegos tenían
costumbres entomofágicas, e incluso Aristóteles hace mención del uso culinario de las cigarras. Se
sabe que los romanos comían Lucanus cervus.26No obstante, hoy en occidente la sola idea de
comer insectos causa repugnancia, si bien la degustación de otros artrópodos, como la langosta de
mar, se considera un manjar. Sin embargo, en otras regiones del globo los insectos sirven como
alimento para algunos grupos humanos (costumbre denominada entomofagia) y para algunos
animales domésticos (peces, por ejemplo). Esas regiones del mundo incluyen a África, Asia,
Australia y América Latina.27 Algunos isópteros son ingeridos en Angola, ciertas especies de
orugas en Camerún, una especie de hormiga llamada coloquialmente hormiga culona (Atta
laevigata) es asimismo ingerida en el departamento de Santander (Colombia) y en Congo ciertas
especies de insectos son muy apreciadas por su alto contenido proteico, grasas, niacina y
riboflavina.28
Musca domestica.
Desde tiempos inmemoriales los insectos y algunos productos extraídos de ellos se han usado
como medicinas en muchas culturas alrededor del mundo. El papiro Ebers, un tratado médico
egipcio datado del siglo XVI antes de Cristo contienen varios remedios obtenidos de insectos y
arañas. El gusano de seda ha sido usado en medicina tradicional china desde hace por lo menos
3000 años; las larvas de las moscas de la carne (Calliphoridae) han sido apreciadas desde hace
siglos para la curación de heridas infectadas. Muchas especies se usan vivas, cocidas, molidas, en
infusión, pomadas y ungüentos, tanto en medicina preventiva como curativa, así como en rituales
mágico-religiosos destinados a mantener o mejorar la salud del paciente.29
Los insectos son utilizados especialmente para el tratamiento de afecciones respiratorias, renales,
hepáticas, estomacales, cardícas, endocrinas, neuronales, circulatorias, dermatológicas,
oftalmológicas, pancreáticas, del aparato reproductor, etc.29
Lytta vesicatoria
Según Medeiros et. al.29 estos son algunos ejemplos del uso de insectos como medicinas: Las
hormigas son útiles para aliviar numerosas afecciones, como el asma, bronquitis, ciática, cefalea,
faringitis, tuberculosis escorbuto, gota, parálisis, reumatismo, lepra y verrugas. Las moscas
comunes (Musca domestica) aplastadas se usan para eliminar los forúnculos inmaduros y para
tratar la calvicie. El aceite obtenido de las larvas del coleóptero Melolontha vulgaris se ha usado
tópicamente en rasguños y heridas y como tratamiento para el reumatismo, y los adultos
embebidos en vino se creen útiles para tratar la anemia. Las cucarachas cocidas o molidas con
aceite se han empleado en el tratamiento de la epilepsia y el dolor de oído, las tijeretas para curar
la otitis y las cigarras fritas en las dolencias de la vejiga urinaria. La miel de Apis mellifera se usaba
durante las Cruzadas para tratar dolencias del estómago, de la piel y de los ojos. La chinche de
cama Cimex lectularius para tratar la obstrucción de las vías urinarias y la fiebre cuaternaria. El
coleóptero Lytta vesicatoria se ha usado tradicionalmente de forma tópica como vesicante y para
tratar la alopecia y, por vía oral, se ha prescrito como diurético y contra la incontinencia urinaria;
durante la Edad Media fue el afrodisíaco por excelencia por su acción sobre el aparato urogenital
que, entre otros efectos, produce priapismo (erección espontánea del pene).
Se sabe que los insectos son especialmente hábiles en la síntesis de compuestos químicos
(feromonas, substancias repugnatorias, venenos, toxinas) y en secuestro de tóxicos de las plantas
que son luego acumulados, concentrados o transformados; además, dada su enorme diversidad
genética, cabe suponer que encierran valiosos compuestos farmacológicamente activos; no
obstante la investigación farmacológica moderna ha prestado poca atención a este inagotable
potencial.
Desde su origen, la humanidad ha sido afectada, directa o indirectamente, por los insectos. Al
transcurrir los siglos y evolucionar el hombre, estos pequeños seres lo han hecho también,
convirtiéndose en sus competidores más eficientes y poniendo a prueba la habilidad de aquel para
sobrevivir. Los insectos hicieron su aparición en la Tierra hace aproximadamente 300 millones de
años, mientras que el hombre es tan joven que apenas cuenta con 1 millón de años. En la
actualidad, las tres de cuartas partes de todos los animales vivientes son insectos; se conocen
aproximadamente más de 1 millón de especies, pero aún quedan muchas por descubrirse y
clasificarse. De esta cifra, se calcula que menos del uno por ciento de las especies son perjudiciales
para el hombre y sus pertenencias: los cultivos, los animales domésticos, los granos almacenados,
etc.
Este número relativamente pequeño de especies nocivas resulta, sin embargo, de mucha
importancia económica cuando se considera su gran habilidad para adaptarse, la capacidad de
reproducirse rápidamente en muy corto tiempo y su gran poder de dispersión; factores todos ellos
que influyen para que los insectos desarrollen poblaciones enormes, que afectan a la salud del
hombre y compiten con él para arrebatarle lo que necesita y desea. A título de ejemplo, se puede
citar que una hembra de la mosca doméstica (Musca domestica), eficaz diseminadora de
gérmenes patógenos, en condiciones favorables y en el paso de solo tres semanas ha completado
su ciclo de huevo adulto y, en solo nueve generaciones (más o menos seis meses), considerando
que no haya mortalidad, sus descendientes dan lugar a la fantástica cifra de 324 billones de
individuos.[cita requerida] Asimismo, se ha estimado que la descendencia de una pareja del
picudo del algodonero (Anthonomus grandis) es aproximadamente de 13 millones de seres en una
estación, suficientes para destruir muchos campos de ese cultivo.
La lucha contra los insectos nocivos ha evolucionado desde la recolección manual, que aún se
practica en algunos lugares, hasta métodos tan modernos como la aplicación aérea de insecticidas,
el desarrollo de variedades predadoras resistentes, el uso de enemigos naturales, la liberación de
insectos sexualmente estériles y el establecimiento de cuarentenas y reglas de limiten la
introducción o dispersión de plagas. Tales métodos de lucha se pueden agrupar de la siguiente
manera: a) Culturales; b) Uso de insecticidas; c) Biológicos ; y d) Preventivos y cuarentenas.30
Medios culturales
Conociendo el agricultor las plagas y sus hábitos, puede destruir buen número de ellas, a través de
las prácticas que sigue para la preparación de su terreno. Muchos de los estados de desarrollo de
los insectos nocivos a los diversos cultivos se efectúan en el suelo; de esta manera el agricultor, a
medida que barbecha, rastrea, ara y cultiva su terreno, saca muchas de esas delicadas especies a
la superficie, dejándolas expuestas a la voracidad de los pájaros y a la acción del sol o de otros
agentes desfavorables para su desarrollo. Los riegos por inundación son también efectivos contra
los insectos que viven en el suelo.
Insecticidas
La lucha contra los insectos por medio de sustancias químicas (insecticidas) data, por lo menos,
desde el 1.000 a. C., cuando ya se hablaba de usar el azufre como fumigante para combatir las
plagas. Los romanos llegaron a utilizar el veratro, planta de la familia de las liliáceas, para destruir
ratas o insectos. Hacia el año 900 d. C., los chinos usaban el arsénico contra las plagas que
dañaban sus jardines y fueron ellos quienes descubrieron las propiedades tóxicas de las raíces de
la leguminosa Derris elliptica (Roxb). Antes de 1800, los persas descubrieron las propiedades
tóxicas del piretro. Este insecticida de origen vegetal que aún tiene mucha importancia, se prepara
pulverizando o extrayendo el principio tóxico de las flores de la planta Crysanthemum
cinerariaefolium (Trev) de la familia de las compuestas.
Medios biológicos
Entre los métodos biológicos figuran los encaminados a la reducción o supresión de los insectos
nocivos por medio del incremento artificial de sus enemigos naturales o por introducción y
fomento de estos. Los enemigos naturales pueden ser animales, como protozoarios, nematodos y
otros insectos, o patógenos, como hongos, bacterias y virus.
Este medio de lucha se ha extendido recientemente, y en la actualidad abarca tanto al desarrollo
de plantas resistentes al ataque de las plagas como “principio de autodestrucción” de los insectos
que se constituyen en plagas. Está dedicándose mucha atención a este procedimiento y se llevan a
cabo estudios en las diversas partes del mundo, en los siguientes aspectos:
2. Producción y liberación de individuos que posean genes letales que actúen durante el desarrollo
del insecto.
5. Producción y liberación de insectos que han sido esterilizados sexualmente por medio de
radiaciones gamma. Este último método ha sido utilizado con gran éxito en la lucha contra la
“mosca de las heridas” en la isla de Curazao y en Florida (EE. UU.) regiones de las cuales ha sido
erradicado este insecto, que tanto daño causa al ganado.
En este apartado se consideran incluidas las actividades por medio de las cuales se restringe la
introducción y dispersión de los insectos nocivos. A tal fin, los diversos países han establecido
leyes que regulan el tratamiento, manejo y tráfico de semillas, plantas, animales y productos
derivados. A causa del mayor movimiento comercial y turístico y de la rapidez de los transportes
modernos, existen muchas más oportunidades para la introducción de insectos en áreas en las que
puede prosperar y convertirse en plagas. Esto implica que un mayor número de inspectores, bien
adiestrados y que cuenten con los elementos técnicos necesarios, han de ejercer en cada país
estrecha vigilancia, cuidando de aplicar con rigor las normas dictadas y de establecer las leyes de
cuarentena respectivas, Para que las cuarentenas sean efectivas, deben estar basadas en estudios
que determinen la distribución geográfica, vehículos de transmisión y biología del insecto.
Se comprende que las cuarentenas pueden ser de carácter internacional, nacional o de ambos. Las
de carácter internacional tienen por objeto impedir la introducción de plagas de un país a otro, las
domésticas tratan de evitar la dispersión de insectos nocivos dentro del país. Con objeto de dar
una idea de la importancia que tienen estas medidas preventivas y del trabajo que implican, baste
citar que en 1960 el servicio de cuarentena de los EE. UU. inspeccionó 139 000 aviones, 60 000
barcos, 83 000 embarques de plantas y sus derivados y varios millones de vehículos provenientes
de México y del Canadá.30
Récords
Se considera que los insectos más grandes son los coleópteros del género Goliathus por su tamaño
de adulto y su peso de larva, unos 100 g. El más largo es Phryganistria chinensis, midiendo 640 mm
y el más pequeño es el himenóptero Dicopomorpha echmepterygis de apenas 139 µm.
El insecto de mayor tamaño que haya existido fue Meganeura, un protodonato (similares a las
libélulas actuales), con una envergadura de 75 cm, que vivió en el Carbonífero hace más de 300
millones de años.
Registro fósil
Los primeros hexápodos conocidos son el colémbolo Rhyniella y el insecto Rhyniognatha, que
datan del Devónico Inferior (hace unos 400 millones de años); el primero es una especie bastante
derivada y parecida a los actuales Isotomidae y Neanuridae; no está clara la posición de
Rhyniognatha, aunque posee unas mandíbulas dicóndilas similares a las de los monuros, tisanuros
y pterigotos. También del Devónico inferior son los restos de un arqueognato, Gaspea
palaeoentognatha.31
Pero la diversificación inicial de los insectos debió ocurrir mucho antes, tal vez en el Silúrico; las
alas fosilizadas más antiguas son del Carbonífero pero, dado que hay indicios de que Rhyniognatha
pudo tener alas, la radiación de los insectos alados (Pterygota) debió ocurrir en el Devónico.3233
Los primeros pterigotas (insectos alados) aparecieron en los inicios del Carbonífero. En el
Carbonífero medio existían ya numerosos insectos, perfectamente diferenciados en al menos 11
órdenes entre los que destacan los Palaeodictyoptera†, Diaphanopterodea† y Megasecoptera†,
que recuerdan a los odonatos actuales y que en algunos casos alcanzaron envergaduras de 75 cm,
y los Ephemeroptera que llegaron a alcanzar los 45 cm de envergadura y de los que existen
representantes actuales, mucho menores.31
Del Carbonífero superior data el primer hallazgo de un insecto holometábolo; se trata de una larva
eruciforme (en forma de oruga) de tipo mecopteroide-himenopteroide.34
A lo largo del Pérmico se produjo una progresiva desertización, lo que condujo a importantes
cambios en la flora y en la fauna. Los grandes bosques de licopodios se redujeron y fueron
reemplazados por gimnospermas; los insectos sufrieron una rápida evolución y se diversificaron
mucho. Así, a finales del Paleozoico existían ya 27 órdenes y tuvo lugar la radiación de los insectos
holometábolos y la extinción de los paleodictiópteros.31
Durante el Mesozoico aparecieron nuevos órdenes como los dípteros, tisanópteros, odonatos en
sentido estricto, himenópteros, isópteros, matodeos, etc., pero también se extinguieron órdenes
paleozoicos (protodonatos, paraplecópteros, miomópteros, etc.). La gran radiación de los insectos
modernos empezó en el Triásico; durante el Jurásico aparecen algunas de las familias actuales, y
en el Cretácico, la mayoría de las familias modernas ya existían. Hace 100 millones de años, la
organización trófica de los insectos estaba ya bien definida, antes de que las angiospermas
aparecieran en el registro fósil.36
Los insectos se vieron poco afectados por la extinción masiva del Cretácico-Terciario (la que
extinguió a los dinosaurios y a otras muchas criaturas); así, la entomofauna del Cenozoico está
compuesta principalmente por las familias actuales, al igual que hace 100 m.a. (84%). En el
Jurásico y épocas anteriores la mayor diversidad de fauna de insectos es de familias extintas al
presente.36
Reducción de volumen
Los insectos alcanzaron su máximo tamaño en el Carbonífero Superior y el Pérmico Inferior (hace
unos 300 millones de años), debido a que en estos periodos el contenido de oxígeno en la
atmósfera era muy superior al actual (un 35 % frente al 21 % de hoy) y, dado que su aparato
respiratorio es un sistema de tubos vacíos que recorren todo el cuerpo (sistema traqueal), si el
tamaño del animal aumenta mucho, el aire tiene dificultades en difundirse libremente y llegar a
oxigenar todos los órganos internos; al haber más concentración de oxígeno en el aire puede
aumentarse el tamaño corporal, ya que, aunque llegue poco este contiene una proporción mayor
de oxígeno.31
Taxonomía
Los insectos son la clase de organismos con mayor riqueza de especies en el planeta (ver Tabla 1).
La clasificación de los insectos, como se puede esperar de un grupo tan vasto y diverso, es
intrincada y varía según los autores, distando mucho de ser definitiva.
Tabla 1. Número de especies de insectos descritas en los 4 órdenes que incluyen mayor riqueza de
especies según diferentes autores (tomado de WCMC, 1992).37
Órdenes Southwoood (1978) Arnett (1985) May (1988) Brusca & Brusca (2005)38
En la siguiente lista, de corte tradicional, se han señalado con un asterisco las agrupaciones que
probablemente sean parafiléticas, y por tanto, sin valor taxonómico:
(Subclase) Apterygota*. Son un grupo parafilético que incluye a los insectos más primitivos que en
el curso de la evolución nunca han estado provistos de alas ni experimentan metamorfosis
(insectos ametábolos). Aparte de estas dos características, claramente plesiomórficas, no
comparten ningún carácter derivado (apomorfía) que justifique la existencia de este grupo como
entidad taxonómica. Los grupos parafiléticos de esta índole no son aceptados por la actual
taxonomía cladística.
Órdenes
Un odonato.
Mántidos apareándose.
Un ortóptero.
(Infraclase): Palaeoptera* (del griego palaeos, "antiguo" y pteron, "ala") es el grupo donde han
sido tradicionalmente incluidos los insectos alados más primitivos. La mayoría están extinguidos y
se caracterizan porque no pueden plegar las alas sobre el abdomen y por ser hemimetábolos
(metamorfosis incompleta).
Órdenes
Ephemeroptera (efímeras)
Diaphanopteroidea †
Palaeodictyoptera †
Megasecoptera †
Archodonata †
Infraclase: Neoptera (del griego neos, nuevo y pteros alas; "alas nuevas") son una agrupación
taxonómica que a aquellos insectos alados, que pueden abatir las alas sobre el abdomen.
Órdenes
Blattodea (cucarachas)
Isoptera (termitas)
Mantodea (mantis)
Dermaptera (tijeretas)
Embioptera
Zoraptera
Grylloblattodea
Mantophasmatodea
Thysanoptera
Phthiraptera (piojos)
Hemiptera (chinches)
Un coleóptero.
Un himenóptero.
Órdenes
Raphidioptera
Megaloptera
Coleoptera (escarabajos)
Strepsiptera
Siphonaptera (pulgas)
Diptera (moscas)
Trichoptera
Lepidoptera (mariposas y polillas)
Miomoptera †
Protodiptera †
Filogenia
Con la aparición de los primeros estudios basados en datos moleculares y análisis combinados de
datos morfológicos y moleculares, parece que la antigua polémica sobre monofilia y polifilia de los
artrópodos ha quedado superada, ya que todos ellos corroboran que los artrópodos son un grupo
monofilético en el que incluyen también los tardígrados (el clado se ha dado en llamar
panartrópodos); la mayoría también proponen la existencia del clado mandibulados. Dentro de los
mandibulados tradicionalmente se consideraba que los miriápodos y hexápodos eran grupos
hermanos debido a sus similitudes morfológicas,39 sin embargo varios estudios moleculares y
fósiles han demostrado que los parientes cercanos de los hexápodos (incluido insectos) son los
crustáceos con quienes forman el clado Pancrustacea. La hipótesis de que los miriápodos y
hexápodos son grupos se ha descartado en gran medida debido a evidencias fósiles, en el cual
sugieren que los hexápodos evolucionaron de un grupo de crustáceos.4041 También se ha
propuesto que los miriápodos podrían tener una relación genética más próxima a los
quelicerados.42
Las relaciones filogenéticas de los artrópodos en cuanto a estudios moleculares recientes serían
las siguientes:
Onychophora
Arthropoda
Trilobita†
Chelicerata
Mandibulata
Myriapoda
Pancrustacea
Crustacea
En lo que respecta a la filogenia interna de los insectos, el siguiente cladograma muestra las
relaciones entre los diferentes grupos y las probables agrupaciones monofiléticas según estudios
moleculares recientes:4344
Insecta
Archaeognatha
Dicondylia
Zygentoma
Pterygota
Ephemeroptera
Metapterygota
Odonata
Neoptera
Parametabola
Dermaptera
Zoraptera
Plecoptera
Orthoptera
Dictyoptera
Blattodea
Mantodea
Idioprothoraca
Notoptera
Embioptera
Phasmatodea
Eumetabola
Paraneoptera
Psocoptera
Phthiraptera
Thysanoptera
Hemiptera
Endopterygota
Coleopterida
Coleoptera
Strepsiptera
Neuropterida
Raphidioptera
Neuroptera
Megaloptera
Hymenoptera
Panorpida
Antliophora
Diptera
Siphonaptera
Mecoptera
Amphiesmenoptera
Trichoptera
Lepidoptera
Véase también
Ver el portal sobre Artrópodos Portal:Artrópodos. Contenido relacionado con Artrópodos.
Artrópodos
Insectívoro
Arácnidos
Entomología
Biología
Myriapoda
Fisiología (insectos)