CUENTO: Napoleón Bonaparte
A Napoleón se le daban muy bien las matemáticas.
- ¡3x1=3, 3x2=6, 3x3=9! - cantaba mientras desfilaba con sus siete hermanos al estilo militar.
- ¡Derecha! ¡Izquierda! ¡Fiiiiirmes! - gritaba mientras sus hermanos lo seguían obedeciendo
sus órdenes.
Así fue creciendo; mostrando claramente sus dotes de mando y a la vez su empeño por
conseguir todos sus propósitos.
Como era tan ambicioso y pretendía mandar sobre todos, sus amigos empezaron a cansarse
de él, pero Napoleón acostumbrado a conseguir todo lo que quería, se alzó como cabecilla y
se nombró jefe de su pandilla.
- ¿Quién te has creído que eres? - decían unos mientras los otros lo defendían.
Y así fue extendiéndose su poder sobre la gente de su ciudad y los alrededores. Decidió
entrar en el ejército y volvió a desfilar, esta vez con los soldados.
- ¡Derecha! ¡Izquierda! ¡Fiiiiirmes!
Cuánto más iba creciendo su ambición, valentía, soberbia, inteligencia y grandeza, más
crecía su crueldad y su fama.
En su afán por mandar llegó a ser
emperador de Francia y conquistó varios
países de Europa, pero en la batalla de
Waterloo fue vencido por los ingleses,
que lo apresaron y lo llevaron a la cárcel
de una solitaria isla en medio del
Atlántico: Santa Elena, donde murió
odiado por unos y querido por otros.
LEYENDA
La Llorona
La Llorona es una leyenda de origen latinoamericano, especialmente popular en México. La
versión más difundida cuenta la historia de una mujer que había sufrido el rechazo de su
marido, y ella, en señal de despecho, asesinó a sus hijos. La culpa la hace regresar por las
madrugadas en la forma de un fantasma que grita “¡Ay mis hijos!”.
Otras versiones cuentan que se trata de una representación de La Malinche, mujer que
ejerció como traductora e intérprete de Hernán Cortés durante “la conquista” de América. En
este caso, el grito de sufrimiento tiene que ver con que algunas versiones del proceso de
colonización, han atribuido injustamente a la Malinche la responsabilidad sobre lo ocurrido.
El mito de Eco
Algunos mitos pretenden explicar el origen de algunos fenómenos, como ocurre por ejemplo
con el del eco. La explicación mitológica de este fenómeno se explica a continuación:
“Eco era una oréades o ninfas del bosque y de la montaña. De sus labios salían las más
hermosas palabras, pero tan hermosas eran que Zeus empezaría a sentirse atraído por ella.
Hera, descubierta la traición, maldijo a Eco arrebatándole la voz y haciendo que solo pudiera
repetir las últimas palabras que le dijera su interlocutor.
Pasó el tiempo y la ninfa se enamoró del joven Narciso, observándole a escondidas. Un día,
el joven se apartó de sus compañeros y percibiría a la ninfa. Sin embargo la rechazó con
crueldad, algo que provocó que la ninfa pasara a esconderse en una cueva, donde se
consumió hasta solo quedar su voz".