Cada vez son más las empresas que recurren a este método para ajustar sus
objetivos y disminuir el costo que representa constituir un importante departamento de
cobros que, además de un buen servicio al cliente, obtenga un buen resultado frente a
los mismos, a la hora de afrontar el pago de los servicios u obras.
En opinión de García Cruces, citado por Leyva Saavedra (2002) el factoring es: “(...)
aquella operación por la cual un empresario transmite en exclusiva los créditos que
frente a terceros tiene como consecuencia de su actividad mercantil a un factor, el cual
se encargará de la gestión y contabilización de tales créditos, pudiendo asumir el
riesgo de insolvencia de los deudores de los créditos cedidos, así como la movilización
de tales créditos, mediante el anticipo de los mismos en favor de su cliente; servicios
desarrollados a cambio de una prestación económica que le cliente ha de pagar
(comisión, intereses), en favor de su factor”.
De acuerdo a la Asociación Peruana de Factoring (APEFAC), esta alternativa
financiera tiene mucho potencial de desarrollo debido a la brecha que existe entre la
oferta de financiamiento y la demanda de las empresas por el acceso a capital. “El
proveedor MiPymes no necesita calificación crediticia, tampoco necesita esperar el
plazo total de la factura y puede hacerla efectiva en 72 horas en promedio a una tasa
competitiva. Además, el poder de negociación de los compradores permite alcanzar
plazos de pago de 60 o 90 días.”, señala Luis Miguel Terrones, Secretario General de
APEFAC.
Para abordar el tema lo que debemos preguntarnos es por qué les interesa a las
sociedades conocer los criterios contables del factoring. Las razones para querer
darlos de baja pueden ser muy diversas: por un lado, se tiende a mejorar la imagen del
balance, cumplir determinadas ratios que le fija su casa matriz o las entidades de
crédito, entre otras. Si se trata de una norma compleja tanto de comprender como de
aplicar en la práctica, adherimos a lo dicho por otros autores en que: “La baja de
activos es un tema de apariencia simple; sin embargo, es una cuestión compleja ya
que, cada vez más, existen operaciones financieras como el factoring o las
titulizaciones que hacen necesario establecer cuando la empresa debe dar de baja el
activo cedido”. (Astorga, J.A., 2008)
La caracterización de todo contrato debe hacerse desde el punto de vista de su
estructura y de la función que está llamado a cumplir. La estructura del factoring deriva
de la naturaleza de su composición, del contenido de las prestaciones asumidas y de
la forma con que logra el cumplimiento de las mismas. Desde la óptica de la función
que cumple, el factoring configura una técnica de financiación y de servicio en
beneficio del sector empresario, tendiente a transformar su cartera de deudores en
activo líquido y a facilitar asistencia técnica, operativa y administrativa. (Barreira
Delfino, 2007)
Como dijeron [ CITATION Maz12 \l 2058 ] : Somos conscientes que el contrato de
factoring no es la única alternativa de financiación que resuelve todos los problemas
de la empresa de hoy; sin embargo, resuelve no uno de los mayores, sino el mayor de
los problemas, como es el financiamiento. Para cualquier empresa, optar por el
factoring, es optar por un manejo inteligente de crédito.
LEYVA SAAVEDRA, José (2002), “EL factoring, un negocio de autofinanciamiento” (Universidad
Mayor de San Marcos), Lima, Perú. Página 41.
ASTORGA, J.A. (2008), Factoring, su tratamiento contable en el nuevo PGC, (en revista Partida
Doble, núm. 203), Barcelona, España. Páginas 10 a 29.
BARREIRA DELFINO, Eduardo (2007). Esencia financiera del contrato de factoring (en revista
Argentina de derecho empresario). Buenos Aires, Argentina. Página 59
Economia, R. (28 de Octubre de 2020). APEFAC presenta estudio sobre el mercado de
FACTORING y las oportunidades para las MIPYMES. Obtenido de
[Link]
factoring-y-las-oportunidades-para-las-mipymes/
Mazzeo Jesica Vanina, M. R. (2012). FACTORING: Liquidez para las empresas. Mendoza:
UNCUYO.