Acuerdos bilaterales EEUU/URSS-Rusia
En lo referente a los mencionados acuerdos bilaterales para la reducción de armas
nucleares entre EEUU y Rusia cabe destacar los siguientes:
En diciembre de 1987, los dos líderes firmaron el Tratado de Washington, que
preveía la destrucción de las armas nucleares de corto y medio alcance. Era el fin
de los SS-20 soviéticos y los euromisiles (Pershing y Crucero). Por primera vez, las
dos superpotencias firmaban un acuerdo que no limitaba sino que eliminaba de
forma verificada armas nucleares.
Los Tratados para la Reducción de Armas Estratégicas (START)
El START I que se firmó al final de la guerra fría (1991) para auto limitar el número
de misiles con cabezas nucleares de cada parte. Firmado por Bush (padre) y
Gorbachov. EEUU lo ratificó en ENE96 y Rusia en ABR2000. Fijaba límites en:
6.000 cabezas nucleares totales.
1.600 misiles balísticos y bombarderos pesados.
4.900 cabezas en misiles intercontinentales y submarinos nucleares.
Mantenía importantes medidas de verificación in situ. El 5 DIC01 se
alcanzó los límites previstos y expiró el 5 DIC09.
Derivó en el START II que pretendía una mayor reducción general de elementos de
lanzamiento y cabezas, que se firmó el 3 ENE93, pero que nunca entró en vigor
por no ratificarlo el Senado norteamericano. Como también ocurrió con el
denominado START III.
El Nuevo START, Procede de la renovación del START II y del SORT; se firmó en
ABR2010. Que tras una larga y complicada negociación para su entrada en vigor
5FEB2011. Fija límites en:
1.550 cabezas nucleares sobre medios desplegados. El resto (las
almacenadas o desmontadas) no cuentan.
700 medios de lanzamiento (misiles intercontinentales, bombarderos
pesados y submarinos nucleares) desplegados, que pueden llegar hasta
800 si se suman los No desplegados.
Por contra, reduce las Medidas de Verificación in situ de los anteriores de
la serie y las transforma en una serie de medidas de confianza a base de
inspecciones acordadas, informes y exposiciones.
El Tratado para La Reducción de Armas Ofensivas Estratégicas (SORT)
De muy corta extensión (página y media).También conocido como el Tratado de
Moscú. Firmado por Bush (hijo) y Putin en Mayo 2002 y ratificado en Junio 2003.
Limita las cabezas ofensivas nucleares a no más de 1.700-2.200 para antes del 31
Dic. 2012 cuando debía expirar (los límites casi coinciden con los del nuevo
START).
No pone límites al número de: Bombarderos Estratégicos, Misiles
Intercontinentales ni Submarinos Nucleares, solo cabezas. No establece: medidas
de verificación, definición de Cabeza Nuclear, sistema de conteo ni requiere la
destrucción de las cabezas una vez desmanteladas.
Crea una Comisión Bilateral de Implementación con reuniones periódicas (2 veces
x año). Se podía abandonar con tres meses de notificación a la otra parte
El Nuevo START canceló la vigencia de este Tratado cuando aún estaba lejos de
alcanzar los límites fijados, lo que fue considerado como un respiro por ambas
partes dado que estaban muy lejos de alcanzar los límites establecidos.
Fuente: el autor
Otra iniciativa muy interesante que contribuyó en mucho en la distensión entre EEUU y la
URSS la constituyó el Tratado sobre Misiles Antibalísticos o Tratado ABM que fue un
acuerdo bilateral entre ambos que limitaba el número de sistemas de misiles antibalísticos
utilizados para defender ciertos lugares declarados como estratégicos contra misiles con
carga nuclear. El 26 de mayo de 1972 el presidente norteamericano Richard Nixon y el
Secretario General del Comité Central del Partido Comunista, Leonid Brézhnev, firmaron
este tratado, que estuvo en vigor durante 30 años, hasta 2002. El 13 de junio de 2002, seis
meses después de anunciarlo, EEUU se retiraron del acuerdo de forma unilateral por
considerar que era francamente contrario a sus intereses y al de sus aliados en Europa.
La OSCE y el Tratado FACE
Aparte de estas iniciativas y otras no mencionadas para no dilatar más el trabajo o llenarlo
de datos que puedan llevarnos a la confusión, si sería conveniente hacer una pequeña
referencia a la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE)
[7].Organización, que tiene su origen en la Conferencia sobre la Seguridad y la
Cooperación en Europa (CSCE), celebrada en Helsinki en 1975, y que está conformada por
57 Estados: todos los países de Europa (incluidos la Federación Rusa y todos los países de
la Unión Europea) más los de Asia Central y América del Norte (Canadá y Estados Unidos).
Está reconocida como organismo regional conforme al capítulo VIII de la Carta de las
Naciones Unidas. Su sede se encuentra en Viena, Austria.
La OSCE desarrolla sus actividades y adopta sus decisiones por la regla del consenso. Sus
obligaciones y compromisos son de carácter político. Ambos rasgos confieren a esta
Organización su carácter específico, al tratarse de la Organización de carácter regional
más importante después de las Naciones Unidas. Sus relaciones con las otras
organizaciones e instituciones internacionales se desarrollan sobre la base del espíritu de
cooperación y coordinación tratando de no duplicar los cometidos respectivos.
Las organizaciones con las que la OSCE mantiene relaciones de cooperación son,
principalmente, la ONU y sus organismos vinculados, la UE, la OTAN, la CEI, y el Consejo de
Europa. Por otro lado, dentro de la OSCE se encuadran los países Socios para la
Cooperación (Afganistán, Japón, República de Corea y Tailandia), así como los Socios
Mediterráneos para la Cooperación (Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Marruecos y Túnez).
Uno de los principales logros de la OSCE ha sido la creación, establecimiento y vigilancia
del cumplimiento del Tratado de las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE)
que estableció desde 1989 hasta 1992 los límites precisos en categorías clave del
equipamiento militar convencional en Europa (desde el Océano Atlántico hasta los
Urales), y ordenó la destrucción o la inutilización completa del armamento excedente.
El Tratado, firmado en París en noviembre de 1990, estableció límites individuales en las
principales armas convencionales — tales como: tanques, vehículos de transporte de
tropas, piezas de Artillería y helicópteros de ataque — que se poseían en Europa tanto por
la OTAN como por el Pacto de Varsovia. El FACE también impuso una serie de informes y
notificación de los requisitos relativos a varios ejercicios militares de importancia y a
ciertas actividades derivadas de los mismos. Su cumplimiento y vigilancia establecía unos
procedimientos de inspecciones in situ tanto terrestres por medio de las denominadas
Unidades de Verificación (UVEs) de cada uno de los países miembros como por vía de la
fotografía aérea, dando origen al Tratado de Cielos Abiertos (Open Skies Treaty) de una
mayor amplitud y de cierta complejidad para su ejecución.
La salida de Rusia del Tratado FACE
Durante muchos años el tratado FACE ha dado buenos resultados y su implementación
resultó muy efectiva hasta que el 14 de julio del 2007, Rusia comunicó a los países
miembros de la OTAN su intención de abandonar el cumplimiento de sus obligaciones
dentro del Tratado, siendo efectiva 150 días después, argumentando que esta decisión era
el resultado de "extraordinarias circunstancias" concernientes a su seguridad.
Probablemente, dichas “circunstancias” no eran más que una consecuencia o referencia a
los planes norteamericanos de establecer parte de su sistema de defensa antimisiles en
Europa[8], concretamente en Polonia (los misiles antimisil almacenados y basados en silos
subterráneos fuertemente protegidos) y en la República Checa (los sistemas de radar y
localización), lo cual no sería posible sin la ya mencionada retirada unilateral de EEUU en
2002 del Tratado sobre Misiles Anti-Balísticos (ABM) que evitaba el establecimiento de
nuevos emplazamientos de defensa anti-misiles.
Otra probable razón sea que los miembros de la OTAN se negaron a ratificar la nueva
versión de FACE conocida como el Tratado Adaptado de las Fuerzas Armadas
Convencionales en Europa, que restringía la aplicación del tratado a los denominados
flancos europeos y que, en cierto modo, fue interpretado por Rusia como una
justificación para la continua presencia de tropas rusas sobre suelo moldavo y georgiano;
algo que se consideró por la OTAN como una violación de las obligaciones asumidas por
Rusia en la cumbre de Estambul de 1999. Otro punto caliente con Rusia que haya podido
calentar más dicha decisión fue la protesta de miembros de la OTAN por la cruenta
participación rusa en la Segunda Guerra Chechena (1999-2009).
A pesar de que la OTAN en general y EEUU en particular modificaron sus planes iniciales
para el mencionado Escudo Antimisiles en Europa y que ya no se despliegan misiles en
Polonia sino que se basan en varios buques de guerra dotados del sistema AEGIS (con
base en Rota, Cádiz) y en sistemas nacionales de defensa antimisil tipo PATRIOT y otros
más avanzados. Rusia sigue sin aceptar dicho escudo al considerar que la excusa de su
necesidad por parte aliada supone en realidad una constante vigilancia sobre su territorio
y una enorme limitación de su capacidad de respuesta ante un posible ataque proveniente
desde Europa.
Este tema, aún abierto, se ha puesto muchas veces sobre la mesa en cualquier tipo de
negociación bilateral o multinacional y casi siempre se ha transformado en “sugerencias o
amenazas” por parte rusa de abandonar todos los compromisos en control de
armamentos, cabezas nucleares y misiles.
El 10 de marzo de 2015, en un período ordinario de sesiones del Grupo Consultivo Mixto
del FACE, la delegación rusa declaró que Moscú suspendía incluso su participación en las
reuniones del grupo. Con dicha declaración, Rusia completó su retirada de facto del
tratado para el control de armas convencionales más global y efectivo de la historia—
tratado que llevó décadas para su negociación y era el símbolo más patente del fin de la
Guerra Fría —. Pero los efectos de dicha retirada han sido sobre todo simbólicos, puesto
que el tratado ya había sido doblemente superado por los siguientes aspectos: la guerra
fría ya no existe oficialmente y Rusia ya había dejado de cumplir con las obligaciones del
Tratado algunos años antes aunque continuaba participando en sus discusiones.
Rusia, sus nostalgias y nuevas orientaciones geopolíticas
En definitiva, tal y como ya se ha visto, la Guerra Fría se vino dando por terminada
oficialmente con la desaparición de los bloques, pero Rusia nunca ha querido admitir su
nueva situación geoestratégica y geopolítica y el mismo Putin, en su día, declaró con
nostalgia que “había costado un largo tiempo y mucho esfuerzo crear el poder ruso”,
llegando a afirmar que “la caída de la Unión Soviética había sido el mayor desastre
geopolítico del siglo XX”. Esto no significa que quiera resucitar a la Unión Soviética en su
forma fallida, pero sí refleja que le gustaría que el poder ruso volviera a tomarse en serio
por su propia capacidad económica política y militar, y por lo tanto, continúa fuertemente
empeñado en proteger y promover a los intereses nacionales rusos así como su seguridad
territorial.
Lo que peor se acepta por los actuales dirigentes rusos es que no se les reconozca como
potencia mundial y el que se les ningunee en asuntos que han sido vitales para sus
intereses y relaciones durante y después del Pacto de Varsovia como lo fue el caso de
dinamitar su intervención en Afganistán; la poca relevancia que se les dio en el conflicto
de Bosnia i Herzegovina; el “engaño” del que fueron objeto por la OTAN durante y
después del conflicto de Kosovo y las amenazas sobre Serbia (aliado fiel de Rusia) hasta la
secesión y la casi total aceptación internacional del propio Kosovo como país
independiente; la invasión de Iraq frente a su opinión; los ataques sobre Siria y Libia y,
aunque de forma encubierta, las presiones sobre Irán y su programa nuclear. A ello, habría
que añadir el último golpe en su esfera de control al abrirse sin su concurrencia el abanico
de las relaciones entre EEUU y Cuba.
Tal y como ya se ha mencionado, Rusia siempre está presente en apoyos puntuales,
diplomáticos, económicos o militares sobre países que entran en conflicto de relaciones
con EEUU con independencia del continente en que se produzcan y, al mismo tiempo,
actualmente mantiene determinadas amenazas sobre el continente europeo en el sentido
de anunciar varias veces su intención de cortar el suministro de gas al centro y norte de
Europa (cosa que, realmente no lleva a la práctica total por su enorme dependencia de los
ingresos en dichos conceptos) y últimamente viene tonteando con Chipre y Grecia como
una forma de ejercer presiones para asegurarse sus bases en el Mediterráneo una vez que
su base naval de Tartus[9] en Siria pudiera estar en peligro por la situación interna del país
y la acción del Estado Islámico, razones por la que dicha base se ha venido desmantelando
en los últimos años.
Los escarceos con Grecia han sido constantes por sus grandes lazos incluso de origen
religioso que les unen, pero han aumentado enormemente tras la asunción del gobierno
por el partido Syriza y sus enfrentamientos económicos con la UE. A pesar de los
mencionados lazos tradicionales, Rusia lo que persigue son otros objetivos, las nuevas,
manifiestas y claras relaciones entre ambos países, incluso ya se habla de la adquisición de
material militar ruso por parte griega – misiles antiaéreos-, no dejan de ser una forma más
de presionar a la OTAN y a la UE en un flanco tan delicado para dichas organizaciones.
Hay un cierto consenso entre los analistas que siguen al líder supremo norcoreano, Kim
Jong-Un en el sentido de que este muestra un importante interés en desarrollar su
relación con la Rusia de Vladimir Putin y que las relaciones han mejorado mucho durante
2014. Por ello, el gobierno de EEUU ha mostrado su preocupación por los crecientes lazos
entre Pyongyang y Moscú y los deseos de Corea del No