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Lecturas sobre el abandono de ancianos

En una aldea, un hijo se ve obligado por las órdenes del señor del lugar a abandonar a su padre anciano en la montaña. Mientras caminan, el padre rompe ramitas de los árboles para marcar el camino de regreso, a pesar de saber que él mismo no podrá volver. Al llegar al lugar señalado, el hijo deja a su padre con gran pesar.

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Lecturas sobre el abandono de ancianos

En una aldea, un hijo se ve obligado por las órdenes del señor del lugar a abandonar a su padre anciano en la montaña. Mientras caminan, el padre rompe ramitas de los árboles para marcar el camino de regreso, a pesar de saber que él mismo no podrá volver. Al llegar al lugar señalado, el hijo deja a su padre con gran pesar.

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“Mis Lecturas de 5º y 6º “

228- LA MONTAÑA DONDE SE ABANDONAN A LOS ANCIANOS

Antes de comenzar la lectura:


1. ¿Habéis oído hablar de las residencias de ancianos?
2. ¿Sabéis qué hacen allí las personas que están ingresadas?
3. ¿Por qué creéis que algunas personas van a vivir allí?

LA MONTAÑA DONDE SE ABANDONAN A LOS ANCIANOS

En una aldea vivía un campesino que


cumplió sesenta años. Puesto que tales eran las
órdenes del señor del lugar, había llegado el
momento de abandonarlo en la montaña. Así que
su hijo se cargó al anciano sobre las espaldas y emprendió el camino
hacia las montañas. Mientras caminaba y se acercaban más y más
hacia el lugar señalado, el anciano, montado sobre la espalda de su
hijo, iba quebrando ramitas de los árboles para señalar la ruta.
-Padre, padre, ¿por qué haces eso? ¿Es para encontrar el camino de
vuelta a casa? -preguntó el joven.
-No, pero vamos a un lugar muy lejano y agreste, y sería fatal que tú no
pudieras encontrar el camino de regreso, por eso dejo estas señales.
Al hijo se le llenaron los ojos de lágrimas al oír esto y constatar
cuán generoso era su padre, pero ¿qué podía hacer? Era imposible
desobedecer las órdenes del señor.
Finalmente, la pareja llegó al lugar señalado y
una vez allí el hijo, con gran dolor de su corazón, dejó
abandonado a su padre.
-¿Qué has estado haciendo hasta ahora?- preguntó el
anciano.
-He intentado regresar por una ruta diferente, pero no encuentro el
camino. Por favor, te ruego que me digas por dónde debo ir.

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