¿Qué es el sistema inmunológico?
El sistema inmunológico es la defensa natural del cuerpo contra las infecciones, como las
bacterias y los virus. A través de una reacción bien organizada, su cuerpo ataca y destruye los
organismos infecciosos que lo invaden.
Cuando los gérmenes como bacterias o virus invaden su cuerpo, atacan y se multiplican.
Esto se conoce como infección. La infección causa la enfermedad que lo afecta. Su sistema
inmunitario lo protege de la enfermedad combatiendo los gérmenes.
¿Cuáles son las partes del sistema inmunitario?
El sistema inmunitario tiene muchas partes diferentes, incluyendo:
Su piel: Puede ayudar a evitar que los gérmenes ingresen al cuerpo
Membranas mucosas: Son los revestimientos internos húmedos de algunos órganos
y cavidades corporales. Producen mucosidad y otras sustancias que pueden atrapar y
combatir los gérmenes
Glóbulos blancos: Luchan contra los gérmenes
Órganos y tejidos del sistema linfático: Incluyen el timo, el bazo, las amígdalas, los
ganglios linfáticos, los vasos linfáticos y la médula ósea. Producen, almacenan y
transportan glóbulos blancos
¿Cómo funciona el sistema inmunitario?
Su sistema inmunitario defiende su cuerpo contra sustancias que considera dañinas o
extrañas. Estas sustancias se llaman antígenos. Pueden ser gérmenes como bacterias y
virus; o sustancias químicas o toxinas. También pueden ser células dañadas por
el cáncer o quemaduras solares.
Cuando su sistema inmunitario reconoce un antígeno, lo ataca. A esto se le llama respuesta
inmune. Parte de esta respuesta es producir anticuerpos. Los anticuerpos son proteínas que
actúan para atacar, debilitar y destruir antígenos. Su cuerpo también produce otras células
para combatir el antígeno.
Luego, su sistema inmunitario recuerda el antígeno. Si vuelve a reconocerlo, puede
identificarlo y enviar rápidamente los anticuerpos correctos. Gracias a esto, en la mayoría
de los casos usted no se enferma. A esta protección contra una determinada enfermedad se
conoce como inmunidad.
¿Cuáles son los tipos de inmunidad?
Hay tres tipos diferentes de inmunidad:
Inmunidad innata: Es la protección con la que nace. Es la primera línea de defensa
de su cuerpo. Incluye barreras como la piel y las membranas mucosas. Evitan que
sustancias nocivas entren al cuerpo. También incluye algunas células y sustancias químicas
que pueden atacar sustancias extrañas
Inmunidad activa: También llamada inmunidad adaptativa, se desarrolla cuando se
infecta o se vacuna contra una sustancia extraña. La inmunidad activa suele ser de larga
duración. Para muchas enfermedades, puede durar toda la vida
Inmunidad pasiva: Ocurre cuando recibe anticuerpos contra una enfermedad en
lugar de producirlos a través de su propio sistema inmunitario. Por ejemplo, los bebés
recién nacidos tienen anticuerpos de sus madres. Las personas también pueden obtener
inmunidad pasiva a través de productos sanguíneos que contienen anticuerpos. Este tipo de
inmunidad le brinda protección inmediata, pero solo dura unas pocas semanas o meses
¿Qué problemas puede tener el sistema inmunitario?
A veces, una persona puede tener una respuesta inmune aunque no exista una amenaza real.
Esto puede provocar problemas como alergias, asma y enfermedades autoinmunes. Si tiene
una enfermedad autoinmune, su sistema inmunitario ataca por error a las células sanas de
su cuerpo.
Otros problemas del sistema inmunitario ocurren cuando no funciona bien. Estos problemas
incluyen enfermedades por inmunodeficiencia. Si tiene una enfermedad de
inmunodeficiencia, se enferma con más frecuencia. Sus infecciones pueden durar más y
pueden ser más graves y más difíciles de tratar. A menudo son trastornos genéticos.
Existen otras enfermedades que pueden afectar su sistema inmunitario. Por ejemplo,
el VIH es un virus que daña su sistema inmunitario al destruir sus glóbulos blancos. Si el
VIH no se trata, puede causar sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). Las
personas con sida tienen gravemente dañado su sistema inmunitario y sufren muchas
enfermedades serias.
Trastornos de inmunodeficiencia
Las inmunodeficiencias se producen cuando una parte del sistema inmunológico no está
presente o no funciona adecuadamente. A veces, una persona nace con inmunodeficiencia
(inmunodeficiencias primarias), aunque puede que los síntomas del trastorno recién se
manifiesten en etapas posteriores de la vida. Las inmunodeficiencias también se pueden
adquirir a través de una infección o pueden ser producto de medicamentos (en algunos
casos se denominan “inmunodeficiencias secundarias”).
Las inmunodeficiencias pueden afectar a los linfocitos B, los linfocitos T o los fagocitos.
Algunos ejemplos de inmunodeficiencias primarias que pueden afectar a los niños y los
adolescentes son:
Deficiencia de los anticuerpos IgA. Es el trastorno de inmunodeficiencia más común. La
IgA es un tipo de inmunoglobulina que se encuentra principalmente en la saliva y en otros líquidos
corporales y que ayuda a proteger las entradas al cuerpo. La deficiencia de IgA es un trastorno en
el que el cuerpo no produce suficientes anticuerpos IgA. Las personas con deficiencia de IgA son
más propensas a tener alergias o resfriados y otras infecciones respiratorias, pero, en general, la
enfermedad no es grave.
Inmunodeficiencia combinada grave (IDCG), que también se conoce como la “enfermedad
del niño burbuja”, por un niño de Texas con IDCG que vivía en una burbuja de plástico sin
gérmenes. La IDCG es un trastorno del sistema inmunológico que se produce por la ausencia de
linfocitos B y T, lo cual casi imposibilita la lucha contra las infecciones.
Síndrome de DiGeorge (displasia tímica). Se trata de una anomalía congénita que se
caracteriza por la ausencia de la glándula del timo al nacer. Es un ejemplo de enfermedad primaria
de los linfocitos T. La glándula del timo es donde normalmente se desarrollan los linfocitos T.
Síndrome de Chediak-Higashi y enfermedad granulomatosa crónica. Ambos trastornos
implican la incapacidad de los neutrófilos de funcionar normalmente como fagocitos.
Las inmunodeficiencias adquiridas (o secundarias) generalmente se producen después de
una enfermedad, aunque también pueden ser el resultado de la desnutrición, las
quemaduras u otros problemas médicos. Algunos medicamentos también pueden ocasionar
problemas en el funcionamiento del sistema inmunológico.
Las inmunodeficiencias adquiridas (secundarias) incluyen:
Infección por VIH (virus de la inmunodeficiencia humana)/SIDA (síndrome de
inmunodeficiencia adquirida). Se trata de una enfermedad que destruye el sistema inmunológico
de forma lenta y constante. Se produce por el VIH, un virus que extermina determinados tipos de
linfocitos llamados células T cooperadoras. Sin las células T cooperadoras, el sistema
inmunológico no puede defender al cuerpo de organismos que en circunstancias normales son
inofensivos, lo cual puede producir infecciones que representan una amenaza para la vida en
personas con SIDA. Los recién nacidos pueden adquirir la infección por VIH mientras se
encuentran en el útero de sus madres, durante el proceso de parto o durante el amamantamiento.
Las personas pueden contraer la infección por VIH al tener relaciones sexuales sin protección con
una persona infectada, compartir agujas contaminadas durante el consumo de drogas o esteroides,
o realizarse tatuajes.
Inmunodeficiencias provocadas por medicamentos. Algunos medicamentos son
inmunodepresores. Una de las desventajas del tratamiento de quimioterapia contra el cáncer, por
ejemplo, es que no sólo ataca a las células cancerosas sino a otras células saludables de
crecimiento rápido, lo cual incluye las células de la médula ósea y otras partes del sistema
inmunológico. Además, es posible que las personas con trastornos autoinmunitarios o que hayan
recibido un trasplante de órganos necesiten tomar medicamentos inmunodepresores, que también
pueden reducir la capacidad del sistema inmunológico de combatir las infecciones y pueden causar
inmunodeficiencia secundaria.
Trastornos autoinmunitarios
En los trastornos autoinmunitarios, el sistema inmunológico ataca por error a los tejidos y
órganos saludables del cuerpo como si fueran invasores externos. Las enfermedades
autoinmunitarias incluyen:
Lupus. Se trata de una enfermedad crónica que se caracteriza por la inflamación y el dolor de
músculos y articulaciones (la respuesta inmune anormal también puede incluir ataques a los
riñones y otros órganos).
Artritis reumatoidea juvenil. Es una enfermedad en la que el sistema inmunológico del
cuerpo ataca a determinadas partes del cuerpo (como las articulaciones de la rodilla, las manos y
los pies) porque las considera tejido extraño.
Esclerodermia. Se trata de una enfermedad autoinmunitaria crónica que puede producir la
inflamación y el deterioro de la piel, las articulaciones y los órganos internos.
Espondilitis anquilosante. Es una enfermedad que produce la inflamación de la columna
vertebral y las articulaciones, lo cual provoca rigidez y dolor.
Dermatomiositis juvenil. Es un trastorno que se caracteriza por la inflamación y el deterioro
de la piel y los músculos.
Cáncer del sistema inmunológico
El cáncer se produce cuando hay un crecimiento descontrolado de células. Esto también
puede suceder con las células del sistema inmunológico. El linfoma afecta a los tejidos
linfáticos y es uno de los tipos de cáncer infantil más frecuentes. La leucemia, que implica el
crecimiento excesivo y anormal de leucocitos, es el tipo de cáncer infantil más común. Con
los medicamentos actuales, se pueden curar la mayoría de los casos de ambos tipos de
cáncer que se manifiestan en niños y adolescentes.
Aunque los trastornos del sistema inmunológico en general no se pueden prevenir, al
mantenerse informado sobre la enfermedad de su hijo y trabajar en estrecha colaboración
con su médico, usted puede ayudar al sistema inmunológico de su hijo a mantenerse fuerte
y combatir las enfermedades.
¿Qué son las Inmunodeficiencias?
Las Inmunodeficiencias son un grupo heterogéneo de enfermedades en las que se observa
un inadecuado funcionamiento del sistema inmune, que es el encargado de defendernos
frente a las infecciones.
Estas enfermedades eran consideradas “raras” por su baja frecuencia pero hoy en día son
cada vez más diagnosticadas. Lo cual se debe al accionar de médicos alergólogos,
inmunólogos y no inmunólogos (pediatras, clínicos, infectólogos, neumonólogos,
dermatólogos, entre otros) que han tomado conocimiento de estas patologías, teniéndolas
en cuenta en su práctica diaria. Esto permite que muchos pacientes hoy tengan un
diagnóstico y tratamiento correcto, cambiando radicalmente el pronóstico de vida de
muchos de ellos. Por su alta prevalencia e impacto en la calidad de vida, las enfermedades
alérgicas e inmunológicas constituyen un grave problema sanitario.
¿Cómo está compuesto el Sistema Inmune?
El Sistema Inmune tiene tres componentes principales: los Glóbulos Blancos de la sangre,
las Inmunoglobulinas (anticuerpos) y el Sistema de Complemento que trabajan
coordinadamente con otras células, hormonas y órganos linfáticos. Hay varios tipos de
glóbulos blancos: neutrófilos, basófilos, eosinófilos, linfocitos y monocitos. El timo y la
médula ósea constituyen los órganos linfáticos centrales donde se originan y maduran los
linfocitos que luego circulan en sangre y pasan por los órganos linfáticos periféricos
(ganglios, bazo, amígdalas, adenoides, apéndice, placas de Peyer y estructuras linfoides de
mucosas) para convertirse en células de memoria de defensa o células efectoras.
¿Cuándo sospechar una enfermedad del sistema inmune?
Ya que una de las funciones más importantes del sistema inmune normal es la de
protegernos contra infecciones, es común que los pacientes con enfermedades de
inmunodeficiencia tengan mayor susceptibilidad a infecciones. Esta mayor susceptibilidad
a infecciones puede incluir:
Demasiadas infecciones.
Infecciones que son difíciles de eliminar.
Infecciones inusualmente graves.
Infecciones por microorganismos no patógenos para la población
inmunocompetente.
Las infecciones pueden estar localizadas en los senos paranasales (sinusitis), oídos (otitis
supuradas) los bronquios (bronquitis), pulmones (neumonía), el tracto intestinal (diarrea
crónica) o en piel (abscesos, forúnculos, impétigo).
“Los pacientes con enfermedades de inmunodeficiencia tienen mayor
susceptibilidad a infecciones(…)”
¿Cómo se clasifican las Inmunodeficiencias?
Las enfermedades de inmunodeficiencias se pueden clasificar según su origen en:
1º Primarias (congénitas-hereditarias): Por afectación en el número o en la función
de linfocitos, déficit de inmunoglobulinas, células fagocíticas, proteínas del complemento o
defectos combinados.
2º Secundarias (adquiridas): Por ejemplo por politraumatismo, radioterapia,
fármacos inmunosupresores, quimioterapia, gran quemado, SIDA.
Las enfermedades de inmunodeficiencia primarias pueden presentarse en individuos de
cualquier edad. Las primeras descripciones de estas enfermedades fueron en niños, el 40%
de los diagnósticos se realizan durante el primer año de vida. Pero al crecer nuestra
experiencia médica, muchos adolescentes y adultos han sido diagnosticados con
enfermedades de inmunodeficiencia primarias. Esto es en parte debido al hecho de que
ciertos trastornos, tal como la enfermedad de Inmunodeficiencia Común Variable y la
Deficiencia Selectiva de IgA, pueden tener su presentación clínica inicial en la vida adulta.
¿Son contagiosas las Inmunodeficiencias?
Estas enfermedades NO son contagiosas, no se contagian de una persona a otra.
¿Cuáles son los signos de alarma de posible Inmunodeficiencia?
1. Ocho o más otitis en un año.
2. Dos o más sinusitis graves en un año.
3. Dos o más meses tomando antibióticos con mal resultado.
4. Dos o más neumonías en un año.
5. No aumentar de peso y talla con normalidad.
6. Abscesos profundos (infecciones con pus) repetidos en piel o en órganos interiores.
7. Hongos persistentes en la boca o en la piel en mayores de un año.
8. Necesidad de antibióticos intravenosos para eliminar infecciones.
9. Dos o más infecciones internas severas.
10. Historia familiar de inmunodeficiencia primaria.
La Clínica de la Inmunodeficiencias sólo nos permite orientar el diagnóstico. En todos los
casos el diagnóstico definitivo deberá establecerse con procedimientos apropiados de
laboratorio que permitan evaluar la competencia inmunológica.
El diagnóstico temprano en estas enfermedades es fundamental, ya que permite instaurar
terapéuticas apropiadas antes de que se produzcan lesiones crónicas e irreparables de
órganos vitales.
Patologías
Las enfermedades inmunológicas se producen porque falla alguno de los
mecanismos del sistema inmunológico que regulan la respuesta del sistema
inmune y, dependiendo de su cusa, se clasifican en tres grandes grupos:
Alergia y asma. Es una respuesta inmunitaria desproporcionada a
sustancias (polen alimentos, metales, sustancias químicas, etc.) que
habitualmente no son dañinas para el organismo. Esta respuesta puede generar
toda una serie de síntomas: asma, rinoconjuntivitis, dermatitis, urticaria, shock
anafiláctico, etc.
Inmunodeficiencias. Son aquéllas en las que falta uno o más
componentes del sistema inmunitario, independientemente de cuál sea la causa.
Las más destacables son:
o Inmunodeficiencia combinada severa (SCID). Esta causada por
diferentes anomalías del sistema inmune, unas ligadas a los linfocitos B y otras a
los T. Produce infecciones pulmonares graves y diarreas infecciosas severas.
o Síndrome de Job. Es una enfermedad hereditaria que se manifiesta
con infecciones producidas por tener aumentados los niveles de inmunoglobulina
E (IgE).
o Ataxia- Telangiectasis. Es una enfermedad hereditaria que se
manifiesta en la infancia y tiene diferentes síntomas neurológicos, además de
otros. El primero en manifestarse es la de inestabilidad al caminar.
o Enfermedad granulomatosa crónica (CGD). Se caracteriza por la
falta de capacidad de las células fagocitarias de matar a los agentes patógenos lo
que hace que se manifieste con infecciones bacterianas y fúngicas severas y
recurrentes, siendo frecuentes la aparición de abscesos y granulomas.
o Deficiencia de inmunoglobulina selectiva. Favorece la aparición
de infecciones pulmonares, sinusoidales y gastrointestinales que se repiten con
frecuencia.
Enfermedades autoinmunes. Son todas aquellas en las que el sistema
inmunológico ataca al propio organismo al no reconocerlo como algo propio. Las
más conocidas son las siguientes:
o Lupus. Es más frecuente en mujeres que en hombres y se suele
diagnosticar entre los 14 y los 40 años. En este caso el organismo no reconoce
algunos tipos de tejidos del organismo (cerebro, corazón, riñones, piel
articulaciones, etc.) y los ataca.
o Esclerodermia. Su principal característica es que la piel se
endurece y se hace más gruesa, aunque también puede afectar a otros órganos,
como el sistema digestivo, los pulmones el corazón o los riñones.
o Celiaquismo. Se presenta en personas marcadas genéticamente
cuyo sistema inmune reacciona ante la presencia de gluten o trazas de esta
sustancia en los alimentos.
o Artritis reumatoide. Es una enfermedad crónica que afecta a los
tejidos que revisten las articulaciones causando daños en los cartílagos, los
huesos, los ligamentos y los tendones. Cursa con dolor e inflamación de las
articulaciones. También puede afectar a otros órganos.
o Esclerosis múltiple. Aunque no se conoce su causa, se la
considera una enfermedad autoinmune que afecta al sistema nervioso (cerebro y
médula espinal). Puede ser inicialmente leve, pero es posible que tenga un curso
progresivo que puede ser frenado o ralentizado con tratamiento farmacológico.
¿Qué es el lupus?
El lupus es una enfermedad autoinmunitaria crónica y compleja
que puede afectar las articulaciones, la piel, el cerebro, los
pulmones, los riñones y los vasos sanguíneos de manera que
provoca inflamación generalizada y daño del tejido en los órganos
afectados (ficha informativa de los CDC). A continuación,
encontrará algunos datos básicos sobre la enfermedad, los
síntomas, el diagnóstico y el tratamiento.
¿Cuáles son los diferentes tipos de lupus?
El tipo más común de lupus se denomina lupus eritematoso
sistémico (LES), que afecta muchas partes del cuerpo. Los
siguientes son otros tipos de lupus:
Lupus cutáneo: causa erupciones o lesiones en la piel, por
lo general, cuando se la expone a la luz solar.
Lupus inducido por medicamentos: similar al LES, es
provocado por una reacción desmesurada a ciertos
medicamentos. Los síntomas, por lo general, desaparecen
cuando se suspende el medicamento.
Lupus neonatal: ocurre cuando un lactante adquiere
autoanticuerpos de su madre con LES (los autoanticuerpos
son proteínas inmunes que por error atacan y dañan los
propios tejidos u órganos de la persona). Mientras que los
problemas de la piel, el hígado y la sangre desaparecen en
seis meses, el problema más grave, que es el bloqueo
cardíaco congénito, requiere la colocación de un
marcapasos (ficha informativa básica por Internet de los
CDC).
¿Qué causa el lupus?
Aunque aún se desconoce la causa del lupus, existe evidencia
concreta de la influencia de la genética, la epigenética (cambios
en los cromosomas que afectan la actividad genética), los
factores ambientales, los virus y las infecciones. Se espera que
los próximos estudios de estas variables nos ayuden a entender
mejor las causas de la enfermedad, lo que debería llevar a un
mejor diagnóstico, pronóstico, prevención y tratamiento.
¿Cuáles son los síntomas del lupus?
Las personas con LES, la forma más común de lupus, pueden
presentar fatiga, dolor o inflamación en las articulaciones,
erupciones de la piel y fiebre en diferentes niveles de gravedad.
¿Cuáles son las opciones de tratamiento para el
lupus?
Es posible que necesite consultar con diferentes médicos para
tratar los diversos síntomas del lupus. Después de recibir el
diagnóstico, el médico de atención primaria para tratar el lupus
suele ser un reumatólogo (especialista en artritis y otras
enfermedades que causan inflamación en las articulaciones). El
reumatólogo puede derivarlo a un inmunólogo clínico para tratar
las afecciones del sistema inmunitario, a un nefrólogo para la
enfermedad renal, a un hematólogo para atender los trastornos de
la sangre, a un demartólogo para las enfermedades de la piel, a
un neurólogo para el sistema nervioso, a un cardiólogo para tratar
los problemas del corazón y vasos sanguíneos y a un
endocrinólogo para controlar las glándulas y hormonas.
Objetivos de un plan de tratamiento:
Prevenir o tratar los brotes de la enfermedad
Prevenir o reducir el daño a los órganos y a las
articulaciones
Reducir la inflamación y el dolor
Ayudar al sistema inmunitario
Equilibrar las hormonas
Descripción general
El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno poco frecuente en el cual el sistema
inmunitario del organismo ataca los nervios. Los primeros síntomas suelen ser
debilidad y hormigueo en las extremidades.
Estas sensaciones pueden propagarse rápidamente y, con el tiempo, paralizar
todo el cuerpo. La forma más grave del síndrome de Guillain-Barré se considera
una emergencia médica. La mayoría de las personas con esta afección deben ser
hospitalizadas para recibir tratamiento.
La causa exacta del síndrome de Guillain-Barré se desconoce. Sin embargo, dos
tercios de los pacientes aseguran haber tenido síntomas de infección en las seis
semanas anteriores. Estas pueden ser infecciones respiratorias o
gastrointestinales, o el virus de Zika.
Hasta el momento, no hay una cura para el síndrome de Guillain-Barré, pero
varios tratamientos pueden aliviar los síntomas y reducir la duración de la
enfermedad. Aunque la mayoría de las personas con el síndrome de Guillain-Barré
se recuperan, la tasa de mortalidad es del 4 % al 7 %. Entre el 60 % y el 80 % de
las personas pueden caminar a los seis meses. Los pacientes podrían
experimentar efectos que persisten, como debilidad, entumecimiento o fatiga.
Síntomas
El síndrome de Guillain-Barré suele empezar con un hormigueo y debilidad que
comienza en los pies y las piernas, y luego se extiende a la parte superior del
cuerpo y los brazos. En aproximadamente el 10 % de las personas con el
trastorno, los síntomas comienzan en los brazos o la cara. A medida que el
síndrome de Guillain-Barré avanza, la debilidad muscular puede transformarse en
una parálisis.
Los signos y síntomas del síndrome de Guillain-Barré pueden ser:
Sensaciones de hormigueo y pinchazos en los dedos de las manos, los pies, los
tobillos o las muñecas
Debilidad en las piernas que se extiende a la parte superior del cuerpo
Marcha inestable o incapacidad para caminar o subir escaleras
Dificultad para realizar movimientos faciales, que incluye hablar, masticar o tragar
Visión doble o incapacidad de mover los ojos
Dolor intenso, que puede ser punzante o con calambres, y empeorar durante la
noche
Dificultad para controlar la vejiga o la función intestinal
Frecuencia cardíaca acelerada
Presión arterial alta o baja
Dificultad para respirar
Las personas con síndrome de Guillain-Barré suelen experimentar su mayor
debilidad durante las dos semanas siguientes al inicio de los síntomas.
Tipos
El síndrome de Guillain-Barré, que antes se consideraba un trastorno único, ahora
se sabe que se presenta en varias formas. Los tipos principales son:
Polirradiculoneuropatía desmielinizante inflamatoria aguda, la forma más
común en América del Norte y Europa. El signo más común de
la polirradiculoneuropatía desmielinizante inflamatoria aguda es la debilidad
muscular que comienza en la parte inferior del cuerpo y se extiende hacia arriba.
Síndrome de Miller Fisher, en el cual la parálisis comienza en los ojos.
El síndrome de Miller Fisher también se asocia con una marcha inestable.
El síndrome de Miller Fisher es menos común en los Estados Unidos pero más
común en Asia.
La neuropatía axonal motora aguda y la neuropatía axonal sensorial motora
aguda son menos comunes en los EE. UU., pero son más frecuentes en China,
Japón y México.
Cuándo debes consultar a un médico
Llama al médico si tienes un leve hormigueo en los dedos de los pies o de las
manos que no parece estar extendiéndose o empeorando. Busca ayuda médica
de emergencia si tienes alguno de estos signos o síntomas graves:
Hormigueo que comenzó en los pies o los dedos de los pies y ahora se está
desplazando hacia la parte superior del cuerpo
Hormigueo o debilidad que se está extendiendo rápidamente
Dificultad para recuperar el aliento o dificultad para respirar al acostarse
Atragantamiento con saliva
El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno grave que requiere hospitalización
inmediata, porque puede empeorar con rapidez. Cuanto antes se inicie el
tratamiento apropiado, mayores serán las probabilidades de un buen resultado.
Causas
No se conoce la causa exacta del síndrome de Guillain-Barré. El trastorno
generalmente aparece días o semanas después de una infección respiratoria o
digestiva. En raras ocasiones, una cirugía reciente o una vacunación pueden
provocar el síndrome de Guillain-Barré. Recientemente, se han informado algunos
casos después de la infección con el virus Zika.
En el síndrome de Guillain-Barré, el sistema inmunitario (que suele atacar a los
microorganismos invasores) comienza a atacar los nervios. El tipo más frecuente
del síndrome de Guillain-Barré en los Estados Unidos, la polirradiculoneuropatía
desmielinizante inflamatoria aguda, lesiona la capa protectora de los nervios
(vaina de mielina). El daño impide que los nervios transmitan señales al cerebro, lo
que provoca debilidad, entumecimiento o parálisis.
Factores de riesgo
El síndrome de Guillain-Barré puede afectar a personas de todas las edades. Pero
el riesgo aumenta con la edad. También es más común en los hombres que en las
mujeres.
Los desencadenantes del síndrome de Guillain-Barré son los siguientes:
Con mayor frecuencia, la infección por campylobacter, un tipo de bacteria que se
encuentra con frecuencia en las aves de corral poco cocidas
Virus de la influenza
Citomegalovirus
Virus de Epstein-Barr
Virus del Zika
Hepatitis A, B, C y E
El VIH, el virus que causa el SIDA
Neumonía por micoplasma
Cirugía
Traumatismos
Linfoma de Hodgkin
En raras ocasiones, las vacunas contra la gripe o las vacunas infantiles
Complicaciones
El síndrome de Guillain-Barré afecta los nervios. Como los nervios controlan los
movimientos y las funciones corporales, las personas con síndrome de Guillain-
Barré pueden presentar:
Dificultades para respirar. La debilidad o la parálisis pueden propagarse a los
músculos que controlan la respiración, una complicación potencialmente mortal.
Hasta el 22 % de las personas con síndrome de Guillain-Barré necesita ayuda
temporal de una máquina para respirar durante la primera semana cuando son
hospitalizados para el tratamiento.
Entumecimiento remanente u otras sensaciones. La mayoría de las personas
con síndrome de Guillain-Barré se recuperan por completo o solo quedan con un
entumecimiento, un hormigueo o una debilidad residual sin importancia.
Problemas cardíacos y de presión arterial. Las fluctuaciones en la presión
arterial y los ritmos cardíacos irregulares (arritmias cardíacas) son efectos
secundarios comunes del síndrome de Guillain-Barré.
Dolor. Un tercio de las personas con síndrome de Guillain-Barré experimenta un
fuerte dolor en los nervios, que puede aliviarse con medicación.
Problemas intestinales y vesicales. El síndrome de Guillain-Barré puede
provocar síndrome de intestino perezoso y retención urinaria.
Coágulos sanguíneos. Las personas inmovilizadas por el síndrome de Guillain-
Barré tienen riesgo de desarrollar coágulos de sangre. Hasta que puedas caminar
de manera independiente, puede ser recomendable tomar anticoagulantes y usar
medias de compresión.
Llagas por presión. Estar inmóvil también aumenta el riesgo de que se formen
úlceras de decúbito (llagas por presión). El cambio frecuente de posición puede
ayudarte a evitar este problema.
Recaída. Del 2 % al 5 % de las personas con síndrome de Guillain-Barré
experimentan una recaída.
Los síntomas tempranos y graves del síndrome de Guillain-Barré aumentan de
manera significativa el riesgo de complicaciones graves a largo plazo. En raras
ocasiones, la muerte puede producirse por complicaciones como el síndrome de
dificultad respiratoria y los ataques cardíacos.
Qué es el VIH?
VIH significa virus de inmunodeficiencia humana. Daña su sistema inmunitario al destruir un
tipo de glóbulo blanco que ayuda a su cuerpo a combatir las infecciones. Esto lo pone en
riesgo de sufrir infecciones graves y ciertos tipos de cáncer.
¿Qué es el sida?
Sida significa síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Es la etapa final de la infección por
VIH. Ocurre cuando el sistema inmunitario del cuerpo está muy dañado por el virus. No todas
las personas con VIH desarrollan sida.
¿Cómo se transmite el VIH?
El VIH se puede propagar de diferentes formas:
A través de relaciones sexuales sin protección con una persona con VIH. Ésta es la forma más
común de transmisión
Compartiendo agujas para el consumo de drogas
A través del contacto con la sangre de una persona con VIH
De madre a bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia
¿Quiénes tienen riesgo de contraer la infección por el VIH?
Cualquier persona puede contraer el VIH, pero ciertos grupos tienen un mayor riesgo:
Personas que tienen otra enfermedad de transmisión sexual (ETS). Tener una ETS puede
aumentar su riesgo de contraer o transmitir el VIH
Personas que se inyectan drogas con agujas compartidas
Hombres homosexuales y bisexuales, especialmente aquellos que son afroamericanos, hispanos
o latinos
Personas que tienen conductas sexuales de riesgo, como no usar condones
¿Cuáles son los síntomas del VIH y sida?
Los primeros signos de infección por VIH pueden ser síntomas similares a los de la gripe:
Fiebre
Escalofríos
Sarpullido
Sudores nocturnos
Dolores musculares
Dolor de garganta
Fatiga
Ganglios linfáticos inflamados
Úlceras en la boca
Estos síntomas pueden aparecer y desaparecer en un plazo de dos a cuatro semanas. Esta
etapa se llama infección aguda por VIH.
Si la infección no se trata, se convierte en una infección crónica por el VIH. A menudo, no hay
síntomas durante esta etapa. Si no se trata, eventualmente el virus debilitará el sistema
inmunitario de su cuerpo. Entonces la infección avanzará a sida. Ésta es la última etapa de la
infección por VIH. Con el sida, su sistema inmunitario está gravemente dañado. Puede
contraer infecciones cada vez más graves, conocidas como infecciones oportunistas.
Es posible que algunas personas no se sientan enfermas durante las primeras etapas de la
infección por el VIH. Entonces, la única forma de saber con certeza si tiene el VIH es hacerse
la prueba.
¿Cómo sé si tengo VIH?
Un análisis de sangre puede indicar si tiene una infección por VIH. Su profesional de la salud
puede realizar la prueba o puede usar un kit de prueba en el hogar. También puede utilizar
el localizador de pruebas de los CDC para encontrar sitios donde realicen la prueba sin costo.
¿Cuáles son los tratamientos para el VIH y sida?
Si bien no existe cura para la infección por VIH, se puede tratar con medicamentos, lo que se
conoce como terapia antirretroviral. Esta puede volver la infección por VIH en una enfermedad
crónica manejable. También reduce el riesgo de transmitir el virus a otras personas.
La mayoría de las personas con VIH viven una vida larga y saludable si reciben y continúan
con la terapia antirretroviral. También es importante que se cuide. Contar con el apoyo que
necesita, llevar un estilo de vida saludable y recibir atención médica regular puede ayudarle a
disfrutar de una mejor calidad de vida.
¿Se puede prevenir el VIH y sida?
Puede reducir el riesgo de transmitir el VIH al:
Hacerse la prueba del VIH
Practicar conductas sexuales menos riesgosas. Esto incluye limitar la cantidad de parejas
sexuales que tiene y usar condones cada vez que tiene relaciones sexuales
Hacerse la prueba y recibir tratamiento para enfermedades de transmisión sexual
No inyectarse drogas
Hablar con su profesional de la salud sobre medicamentos para prevenir el VIH:
PrEP (profilaxis previa a la exposición) es para personas que aún no tienen el VIH pero
que tienen un riesgo muy alto de contraerlo. PrEP es un medicamento diario que puede reducir este
riesgo
PEP (profilaxis posterior a la exposición) es para personas que posiblemente han estado
expuestas al VIH. Es solo para situaciones de emergencia. La PEP debe iniciarse dentro de las 72
horas posteriores a una posible exposición al VIH