HISTORIA DE DEBORA
Débora era líder, juez y profetisa en Israel – una persona a la
que Dios pudo revelar sus secretos. (Amós 3:7) Dios la usó para
transmitir Su voluntad al pueblo de Israel. Puedes leer toda la
historia en Jueces 4-5.
Cuando Débora recibía una instrucción de Dios, era rápida para
actuar. No se quedaba meditando en las ventajas y desventajas,
pensando en todo lo que podría ir mal, o dudando de sus
habilidades para hacer lo que Dios le mandó. Si Dios decía que
algo se necesitaba llevar a cabo, era suficiente para ella. Su fe
en Él le dio el poder para actuar. Ella recibió todo lo que
necesitaba de Él para llevar a cabo Su voluntad.
Un día Déborah recibió instrucciones claras del Señor. Tenía que
llamar a un hombre que se llamaba Barac y decirle que el Señor
Dios le mandó a juntar 10.000 hombres en el monte de Tabor.
Allí Dios iba a ayudar a Barac y a los Israelitas a derrotar a
Sísara, el capitán del ejército de Canaán, el cual había oprimido
a Israel durante muchos años. A causa de esa opresión
incesante, los Israelitas habían clamado a Dios por ayuda, y ese
era el plan de Dios para derrotarlo una vez por todas.
“Me levanté como madre en Israel”
DÉBORA mira a los soldados reunidos en la cima del monte Tabor.
Se siente conmovida al verlos. Con los primeros rayos del Sol,
piensa en la valentía de esos hombres y en la fe de su comandante,
Barac. Aunque son un ejército grande de 10.000 soldados, todos
verán puesta a prueba su fe y valor. Tienen muy pocas armas y
están por enfrentarse a un enemigo sanguinario que los supera en
número. Pero aquí están, listos para la batalla, y gracias al valor de
una mujer.
Imagínese a Débora en la cima del monte Tabor, sus vestidos
mecidos por la brisa, contemplando junto a Barac un paisaje
imponente. Desde la plana cima de esta montaña, a más de
400 metros (1.300 pies) de altura, tienen una vista estratégica de la
llanura de Esdrelón, o Jezreel, que se extiende hacia el suroeste.
El río Cisón se abre camino por el verde valle para desembocar en
el mar Grande, pasando cerca del monte Carmelo en su recorrido.
Quizás el río estaba seco aquella mañana; sin embargo, algo
brillaba en la planicie.
¿Qué era? El ejército de Sísara se estaba acercando. Y lo que
destellaba era una poderosa arma que lo llenaba de orgullo: 900
carros equipados con afiladas cuchillas de hierro que les salían de
los ejes, una visión que no auguraba nada bueno. ¡Sísara pretendía
eliminar a aquellos israelitas apenas armados como si de cortar
hierba se tratara!
Débora y Barac derrotan a Sísara
Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante
los ojos de Jehová. Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual
reinó en Hazor; y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, el cual habitaba en
Haroset-goim. Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquél
tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de
Israel por veinte años. Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora,
profetisa, mujer de Lapidot; y acostumbraba sentarse bajo la palmera de
Débora, entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a
ella a juicio. Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y
le dijo: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, junta a tu gente
en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y
de la tribu de Zabulón; y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara, capitán
del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y lo entregaré en tus manos?
Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no
iré. Ella dijo: Iré contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que
emprendes, porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose
Débora, fue con Barac a Cedes. Y juntó Barac a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y
subió con diez mil hombres a su mando; y Débora subió con él. Y Heber ceneo,
de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se había apartado de los ceneos, y
había plantado sus tiendas en el valle de Zaanaim, que está junto a Cedes.
Vinieron, pues, a Sísara las nuevas de que Barac hijo de Abinoam había subido
al monte de Tabor. Y reunió Sísara todos sus carros, novecientos carros
herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroset-goim hasta el
arroyo de Cisón. Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día
en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová
delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos
de él. Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo
de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie. Mas
Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroset-goim, y todo el ejército de
Sísara cayó a filo de espada, hasta no quedar ni uno.
Y Sísara huyó a pie a la tienda de Jael mujer de Heber ceneo; porque había
17
paz entre Jabín rey de Hazor y la casa de Heber ceneo.
Y saliendo Jael a recibir a Sísara, le dijo: Ven, señor mío, ven a mí, no tengas
18
temor. Y él vino a ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta.
Y él le dijo: Te ruego me des de beber un poco de agua, pues tengo sed. Y ella
19
abrió un odre de leche y le dio de beber, y le volvió a cubrir.
Y él le dijo: Estate a la puerta de la tienda; y si alguien viniere, y te preguntare,
20
diciendo: ¿Hay aquí alguno? tú responderás que no.
Pero Jael mujer de Heber tomó una estaca de la tienda, y poniendo un mazo
21
en su mano, se le acercó calladamente y le metió la estaca por las sienes, y la
enclavó en la tierra, pues él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió.
Y siguiendo Barac a Sísara, Jael salió a recibirlo, y le dijo: Ven, y te mostraré al
22
varón que tú buscas. Y él entró donde ella estaba, y he aquí Sísara yacía muerto
con la estaca por la sien.
Así abatió Dios aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel.
23
Y la mano de los hijos de Israel fue endureciéndose más y más contra Jabín
24
rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.