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Características del Toro de Lidia

El documento habla sobre el toro de lidia, su origen, características y diferentes castas. Describe que procede del uro europeo y fue seleccionado en la península ibérica para espectáculos taurinos desde el siglo XV. Explica las principales castas como la navarra, cabrera, gallardo, vazqueña y sus características morfológicas.

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Características del Toro de Lidia

El documento habla sobre el toro de lidia, su origen, características y diferentes castas. Describe que procede del uro europeo y fue seleccionado en la península ibérica para espectáculos taurinos desde el siglo XV. Explica las principales castas como la navarra, cabrera, gallardo, vazqueña y sus características morfológicas.

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Toro de lidia

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Toro de lidia
Toro bravo

Toro de Sánchez Cobaleda, de encaste Vega-Villar.

Nomenclatura Bos primigenius taurus (toro/vaca)


biológica

Región de  España y   Portugal


origen

Características

Morfología dimorfismo sexual, elipométrica, mesomorfa


y celoide, gran desarrollo muscular y
excepcional actitud dinamógena; variada en
aspectos accesorios

Tipo bovino

Dimensiones grande

Tamaño variable
Peso valor medio 300kg ♀ - 500 kg ♂

Pelaje extremadamente variable

Cuernos gancho corto con muchas variantes,


pigmentación variable, sección circular

Cabeza perfil variable, entre media y pequeña, corta


y ancha

Boca variable

Ojos ojos grandes, más o menos salientes

Cola variable

Patas cortas y bien dirigidas

Carácter bravo

Otros datos

Utilización espectáculos taurinos

[editar datos en Wikidata]

El toro de lidia, también denominado toro bravo, designa a los especímenes macho de una
heterogénea población bovina1 desarrollada, seleccionada, y criada para su empleo en
diferentes espectáculos taurinos, como las corridas o los encierros. Proceden de las razas
autóctonas de la península ibérica, conocidas como «tronco ibérico», que desde tiempo
inmemorial propiciaron las formas más primitivas de tauromaquia. Se caracteriza por unos
instintos atávicos de defensa y temperamentales, que se sintetizan en la llamada "bravura",
así como atributos físicos tales como unos cuernos grandes hacia delante y un potente
aparato locomotor.

Índice

 1Orígenes
 2Características de las castas
o 2.1Casta Navarra
o 2.2Casta Cabrera
o 2.3Casta Gallardo
o 2.4Casta Vazqueña
o 2.5Casta Jijona
o 2.6Casta Morucho-Castellana
o 2.7Casta Vistahermosa
 3El trapío
 4Comportamiento
 5Interés zoológico
 6Véase también
 7Referencias
 8Enlaces externos

Orígenes[editar]

Toros de lidia. Dehesa de Salamanca.

El toro procede del tipo uro, de la subespecie Bos primigenius primigenius, antepasado del
actual Bos primigenius taurus, una res de gran tamaño que en sus tiempos fue cazado en
toda Europa Central y del Norte; del cual han quedado diferentes y numerosos testimonios
plásticos a lo largo de todo el continente europeo, incluida España, desde el
periodo paleolítico.23 Si bien el toro desapareció de los bosques de Europa central en el
siglo XVII, no sucedió lo mismo en la península ibérica donde el toro permaneció de forma
ininterrumpida según los testimonios documentales que avalan que los toros seguían
existiendo y que estos eran empleados en corridas de toros durante el siglo XIII, como en
las fiestas de toros en Cuéllar (Segovia) en el año 1215 o en las fiestas populares de Portugal
durante el reinado de Alfonso III en las que se celebraron fiestas y bodas con corridas de
toros.45
Uno de los aspectos de la historia del toro de lidia que más se presta a discusión es la
determinación sobre la aparición de la crianza del mismo con fines de lidia, seleccionando
ejemplares y razas, con fines comerciales, o destinados a los espectáculos taurinos de toda
índole. No parece que existiera una selección especial durante la Edad Media, en la que sin
embargo, los toros, como otros animales salvajes, eran mantenidos en cautividad y protegidos
por los señores feudales para propósitos de cría o de caza.
En tiempos de los Reyes Católicos ya se empezaron a conocer, así que los primeros indicios
de selección del toro bravo apuntan a los siglos XV y XVI en la provincia de Valladolid, donde
la proximidad a la Corte, aún itinerante en esta época, hizo que se criase en amplios terrenos
una vacada que pudo sentar las bases del toro de lidia actual. Desde los términos
de Boecillo, La Pedraja de Portillo y Aldeamayor de San Martín, partían los toros para las
fiestas de los pueblos, de la Corte o para las eclesiásticas [cita  requerida]. El nombre de esta
pretendida ganadería primigenia fue Raso de Portillo, y fue conocida hasta finales del siglo
XIX. Existe la creencia de que estos toros fueron los primeros empleados en festejos reales.
Paralelamente comenzaron a desarrollarse ganaderías en otros lugares de
España. Andalucía se puso a la cabeza en la cría de toros, si bien también tuvieron su
importancia los que se criaron a orillas del Jarama, los llamados Jijones de Villarrubia de los
Ojos, los navarros y los aragoneses. Fue en la segunda mitad del siglo XVII cuando las
vacadas de toros bravos empezaron a organizarse, aunque todavía sin fines claramente
comerciales. Tuvo que pasar un siglo más para que el espectáculo taurino cobrara auge y
aparecieran las ganaderías orientadas claramente a los espectáculos taurinos ya con fines
comerciales.
Así pues, el toro actual puede considerarse el resultado del trabajo de selección efectuado
desde principios del siglo XVIII mediante la prueba de la tienta a fin de elegir para su
reproducción ejemplares en los que concurrieran determinadas características, aquellas que
permitieran el ejercicio de la lidia; es decir, la sucesión de suertes que se ejecutan en las
corridas de toros desde que el toro sale al ruedo hasta que, una vez que el diestro le ha dado
muerte, es arrastrado por las mulillas. Estas características han variado tanto a lo largo de los
siglos como el toreo mismo, manteniéndose como sostén del mismo un único denominador
común: la bravura del toro. Nacieron entonces, ya en la segunda mitad del siglo XVIII, las que
se consideran las castas fundacionales de las que parten los encastes actuales: Morucha
Castellana (Boecillo), Navarra, Toros la Tierra y Jijona (Madrid y la Mancha), Cabrera y
Gallardo (El Puerto de Santa María), Vazqueña, Vega-Villar (Utrera) y Vistahermosa, si bien
en la actualidad el 90% de las divisas existentes proceden todas de esta última.

Características de las castas[editar]

Monumento al toro de lidia en concreto al Toro de la Vega en Tordesillas, Valladolid.

Artículo principal: Encaste

Según Nieto, al hablar de casta del toro bravo se está haciendo referencia al genotipo del
animal, es decir "a la constitución orgánica, a la estructura y funcionalidad de cada toro, que
comprende todos los factores hereditarios de sus ascendientes". 6 De tal modo, hablar de
castas supone hablar del origen morfológico y zootécnico del toro bravo, pudiendo distinguirse
características diferencias que las hacen singulares.

Casta Navarra[editar]
La Casta Navarra, surgida en el siglo XVII, se caracteriza por tener animales con un prototipo
elipométrico, subcóncavo y marcadamente brevilíneo, con ojos muy saltones y encornaduras
acarameladas, cortas de desarrollo y apuntando hacia arriba (veletos, cornivueltos y
cornipasos). Los pelajes característicos son el colorado, en todas sus variantes, el castaño y,
en menor medida, el negro.7
Casta Cabrera[editar]
La Casta Cabrera, a la cual pertenece la conocida ganadería de Miura, surgió a mediados del
siglo XVIII y está caracterizada por disponer de reses con un tipo longilíneo, con perfil cefálico
subcóncavo, de gran alzada, con cabeza y cuello largos. Su mirada es muy expresiva, el
abdomen es recogido y suelen ser zancudos. Presentan encornaduras bastante desarrolladas,
gruesas en su base y que se insertan por detrás de la línea de prolongación de la nuca en el
frontal. A pesar de su tamaño no gozan de una buena conformación desde el punto de vista
cárnico y presentan variedad de pintas, predominando los negros, cárdenos, castaños,
colorados y con menor frecuencia sardos y salineros, y la mayoría de las particularidades
complementarias o accidentales.7

Casta Gallardo[editar]
La Casta Gallardo, identificada claramente con la ganadería de Pablo Romero (Partido de
Resina), surge en Andalucía a finales del siglo XVIII y se caracteriza por sus ejemplares son
mediolíneos, de perfil subcóncavo y con tendencia a la hipermetría, como consecuencia del
gran desarrollo de las masas musculares, especialmente del dorso, lomo y tercio posterior;
con gran desarrollo óseo y finos de piel; así como la cabeza es corta, con predominio de
animales chatos y además carifoscos, y las encornaduras en gancho tienen una longitud
media y son muy armónicas. Además, disponen los toros de Gallardo de un cuello corto y el
morrillo aparece muy desarrollado; pecho ancho, costillares muy arqueados y extremosidades
más bien cortas y bien aplomadas. Las pintas, es decir, el color de su pelaje es cárdeno en
todas sus variantes aunque también apareen toros de color negro. 7

Casta Vazqueña[editar]
La Casta vazqueña, surgida durante el primer tercio del siglo XVIII, se caracteriza por sus
reses de talla media, muy carifoscas, anchas y con la piel un poco más gruesa que el conjunto
de los ejemplares de la raza de lidia. Las extremidades son gruesas y más bien cortas. Las
encornaduras presentan buen grado de desarrollo. Los ejemplares pertenecientes a esta
casta Vazqueña destacan principalmente por su variedad de pelajes, dándose todos los
grupos de pintas presentes en la raza de lidia (ensabanados, jaboneros, melocotones,
colorados, castaños, tostados, cárdenos, sardos, salineros, berrendos y negros). Derivados
directamente de la casta Vazqueña, subsisten en la actualidad dos líneas: la de Concha y
Sierra y la de procedente de la antigua ganadería del duque de Vergua, cuyo máximo
representante en la actualidad es la ganadería del marqués de Seoane, Tomás Prieto de la
Cal.7

Casta Jijona[editar]
La Casta Jijona y de la Tierra es una de las castas más antiguas del toro de lidia puesto que
remonta sus orígenes a finales del siglo XVI. Sin embargo, en la actualidad, los toros de este
origen zootécnico se encuentra prácticamente desaparecido, con tan solo algunas ganaderías
que mantienen reductos genéticos de dicha casta. Sus reses se caracterizaron por ser bastos
de hechuras, grandes de alzada, ligeros de pata y resistentes durante la lidia; presentando
encornaduras desarrolladas y con un predominio de las capas retintas y coloradas. 8

Casta Morucho-Castellana[editar]
La Casta Morucho-Castellana, surgida durante el siglo XVI en la provincia de Valladolid, en la
actualidad se considera extinta puesto que no hay ninguna ganadería que conserve reses
vivas con la carga genética propia de esta casa. Sin embargo, algunos estudios permiten
conocer cuáles eran las características que defenían a esto tipo de reses, caracterizándose
por ser toros de gran talla, con ojos saltones y luego largo; predominante toros de pelaje negro
con accidentes como bociblanco; y presentando un carácter bravo aunque mansos en la
suerte de varas.9

Casta Vistahermosa[editar]
La Casta Vistahermosa es uno de los prototipos raciales más extendidos del toro de lidia en la
actualidad, presentando distintos subtipos o encastes que disponen de características propias
y diferenciadas.10 Destacan por su singularidad: los encastes Murube-
Urquijo, Contreras, Saltillo, Santa Coloma, Albaserrada, Urcola y los denominados encastes
derivados de Parladé (Gamero-Cívico, Pedrajas, Conde de la Corte, Atanasio
Fernández, Juan Pedro Domecq, Núñez y Torrestrella).7
Igualmente, fruto de los cruces de los toros de Vistahermosa con otras castas han surgido
encastes específicos como los de Hidalgo-Barquero, Vega-Villar y Villamarta.7

El trapío[editar]
Artículo principal: Pelaje del toro de lidia

El trapío de un toro de lidia es el conjunto de rasgos externos, actitudes y reacciones


observables a simple vista. Existe un riquísimo vocabulario taurino para designar los
diferentes aspectos de la morfología y comportamiento del toro. Se dice que un toro tiene
trapío cuando reúne las cualidades físicas y la presencia necesaria para la lidia. Según
Pedraza Jiménez,11 los principales rasgos morfológicos para determinar el trapío de un toro
son:

 Tamaño y peso.
 Estatura.
 Conformación del tronco.
 Conformación de las extremidades.
 Conformación de la cabeza y el cuello.
 Conformación de la cornamenta.
 Piel, pelo y capa.

Comportamiento[editar]

El toro bravo en la arena de una plaza de toros (España).

El toro de lidia es un animal gregario, que halla seguridad y refugio en una manada. Después


del nacimiento, y antes del destete, el becerro vivirá ocho o nueve meses alimentado y
protegido por su madre. Dado que su madurez sexual se produce a los 16 meses
aproximadamente, poco después del año se separan machos y hembras, que, a partir de ese
momento, vivirán en cercados diferentes. Las diferentes edades se denominan con nombres
específicos: añojos (un año), erales (dos años), utreros (tres años), cuatreños (cuatro años) y
cinqueños (cinco años).
En las manadas de toros se establece una rigurosa jerarquía. Se denomina mandón al toro
dominante y que maltrata a los demás. Con cierta frecuencia, este jefe es desafiado por otro
miembro de la torada para arrebatarle el liderato, produciéndose violentas peleas. El toro
derrotado se denomina abochornado y es atacado y perseguido por el resto de la manada,
quedando apartado de la misma y volviéndose irascible y muy peligroso.
Es una creencia extendida que a los toros supuestamente les altera de alguna manera el color
rojo. Esta creencia es falsa, como también lo es que estos animales vean en blanco y negro,
pues en realidad los toros cuentan con visión dicromática específicamente deuteranopía, es
decir, tienen capacidad de descomponer el espectro luminoso en dos componentes
esenciales, y según la cantidad de cada uno son capaces de diferenciar los diferentes colores
pero carecen de los fotorreceptores retinianos del verde. En realidad, a los toros no les altera
el rojo, lo ven, pero no les crea una conducta agresiva, cuando cargan contra el capote,
cargan contra el movimiento.12

Interés zoológico[editar]
Al contrario que la mayoría de las razas de ganado doméstico, los toros de lidia presentan una
serie de características físicas y temperamentales más propias de un bóvido salvaje,
destacando además la información genética que aporta su cromosoma Y, que hace única a
esta raza.13 Esto no debe resultar extraño si se tiene en cuenta que a la hora de desarrollar
estas castas los criadores nunca pretendieron potenciar cosas como una mayor producción de
carne y leche o una mansedumbre y ausencia de cuernos acentuadas para hacer a los
animales más manejables al trato humano, sino que simplemente se buscó conservar (y aun
potenciar ligeramente) un comportamiento algo más violento de lo normal que hiciera al
animal más propenso a la acometida y por tanto al espectáculo taurino. Ciertos autores como
el neerlandés Cis van Vuure han señalado diversas coincidencias en la estructura corporal y
coloración comunes del toro de lidia con las poseídas por el hoy extinto toro salvaje europeo
o uro, del que se diferencia por poco más que su menor tamaño y longitud de cuernos.
Durante su vida en semilibertad en las dehesas, el toro de lidia mantiene también unas
costumbres similares a las de un animal salvaje, formando manadas, defendiéndose de
posibles peligros por sí mismo y desempeñando una labor incalculable en el medio.

Grabado anónimo encontrado en Augsburgo, a principios del siglo XIX. Representa a un uro,
subespecie salvaje ya extinta.

Van Vuure llega a sugerir incluso que los toros de lidia son aún más "urinos" que los uros
recreados por cría selectiva en algunos zoológicos durante el siglo XX, como el
llamado Bovino de Heck, y que hoy han sido introducidos en reservas naturales de los Países
Bajos y Alemania. A pesar del empeño puesto en la selección, estos supuestos uros
modernos siguen presentando en la actualidad una complexión más ligera de la esperada,
tamaño erróneo, cuernos de longitud variable y coloración no siempre correcta. En el aspecto
temperamental los uros recreados se encuentran en una situación aún peor, ya que son
incapaces de encontrar alimento suficiente en invierno o defenderse de los lobos. Por esta y
otras razones, los críticos de los Heck consideran su experimento fallido, consistente en un
simple grupo de vacas sacadas del establo y puestas a pastar en bosques y praderas. El
profesor Z. Pucek, responsable del programa de recuperación del bisonte europeo en
el Bosque de Bialowieza (Polonia), ha llegado incluso a definir al toro de los Heck como "la
mayor estafa científica del siglo XX" y se ha negado en redondo a la introducción de unas
cuantas cabezas en la reserva.
En su lugar, parte de estos críticos proponen someter a los toros de los Heck a un nuevo
programa de cría o sustituirlos directamente por una nueva generación de ganado selecto
partiendo de cero. Así, el TaurOs Project de Países Bajos descartaría definitivamente al toro
de lidia dando peso a razas de características primitivas como la tudanca de Cantabria,
la pajuna andaluza, la sayaguesa de Zamora, la esteparia húngara, las enanas
de Córcega y Turquía, la podolica italiana, el toro de la Camarga y la maronesa de Portugal.14
v

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