DANIEL
J. MEYER
A.K.A., Also Known As
(También conocido como)
teatroautorexprés
teatroautorexprés
DANIEL J. MEYER
A.K.A., Also Known As
(También conocido como)
Sin la autorización por escrito de la editorial, no se permite la reproducción total
o parcial de esta obra ni tampoco su tratamiento o transmisión por ningún medio o
sistema.
De igual manera, todos los derechos que de ella dimanen, cualquiera que sea la
naturaleza de estos, así como las traducciones que puedan hacerse, incluyéndose
igualmente las representaciones profesionales y de aficionados, las películas de
corto y largo metraje, recitación, lectura pública y retransmisión por radio o te-
levisión, quedan estrictamente reservados. Se pone un especial énfasis en el tema
de las lecturas públicas, cuyo permiso deberá asegurarse por escrito.
Las solicitudes para la representación de esta obra, de cualquier clase y en cual-
quier lugar del mundo, habrán de dirigirse a Sociedad General de Autores y
Editores, SGAE, en la calle de Fernando VI número 4, 28004 Madrid, España.
A.K.A., Also Known As (También conocido como)
Primera edición, 2019
© De A.K.A., Also Know As (También conocido como): Daniel J. Meyer
© Del prólogo: Montse Rodríguez Clusella
© Para esta edición: Fundación SGAE, 2019
Coordinación editorial: Pilar López. Diseño de cubierta: El Taller de GC.
Maquetación: José Luis de Hijes. Corrección: Marisa Barreno.
Imprime: Estugraf Impresores, SL
Edita: Fundación SGAE
Bárbara de Braganza, 7, 28004 Madrid / publicaciones@[Link]
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EDICIÓN PROMOCIONAL. PROHIBIDA SU VENTA
DL: M-2237-2019
Prólogo
Leí este texto sin levantar la cabeza del papel. Y sin darme cuenta
llegué al final con una congoja en el pecho que me hizo saber inme-
diatamente que yo quería formar parte de ese proyecto porque sentía
que podía hablar a través de sus palabras. Eso me hizo responder a la
propuesta del autor de dirigirlo con un sí sin pensarlo.
Dani escribe a raudales, sin parar, sin pausa, como trabaja y vive
él; puedes ver las entrañas de lo que cuenta porque no lo disfraza de
literatura. Él va soltando las bombas tejiéndote el camino hacia el
que quiere llevarte, y sabe muy bien cómo hacerlo. “La escribí en
una noche –confiesa–, y puedes pensar que está poco elaborada, mal
estructurada o con muchos huecos que rellenar…”. La tecleó en una
noche pero conocía muy bien a Carlos, el protagonista de la obra,
y sus condicionantes. Lees la obra y sabes que al autor hace tiempo
que le roe una inquietud alrededor del tema.
Y yo, que vivo donde nací y donde nacieron mis padres y abue-
los, que nunca sentí la mirada del otro cuestionando mi procedencia
ni decidiendo por mí a qué eslabón pertenezco, me quedé temblan-
do. Todos nos preguntamos alguna vez: ¿Quién soy? ¿Quién quiero
ser? ¿Cómo me ven y me definen los demás? ¿En qué parcela de la
sociedad estoy? ¿La he escogido yo? ¿Soy capaz de cambiarla si
quiero? Y aunque yo también me lo pregunte, las respuestas inaudi-
bles que me definen en la mente de otros y con las que podría estar
de acuerdo o no, no hacen tambalear mis cimientos, mis raíces. Por-
que “yo soy de aquí, yo me siento de aquí”, como reclama el prota-
gonista, y nadie duda de ello; pero Carlos tiene un pasado que ni si-
quiera recuerda pero que va a marcar este trocito de vida que Dani
nos cuenta tan bien, y que va a cambiar su mirada para siempre.
6 PRÓLOGO
Y como hay que enmarcar bien el contexto de cada personaje y la
situación, porque eso define lo que sucede, nos encontramos con un
carácter en una etapa vital repleta de dudas, sensaciones, de cam-
bios, de primeras veces, de modificación en las relaciones y de la
necesidad, sobre todo en esa época, de definir la identidad propia, de
poner una etiqueta al grupo al que pertenecemos.
Carlos es un chico entrañable, y Albert Salazar, que encarna este
personaje en nuestro montaje, ha entrado en el personaje responsa-
bilizándose de él y comprendiéndolo como si de su vida se tratara.
Albert y Carlos; Carlos y Albert, dos en uno en esta función. Albert
juega con el público; Carlos nos cuenta su historia. Carlos baila y Al-
bert lo hace magistralmente. ¿Qué más puede pedir una directora
que contar con un texto que le mueve, un autor que está abierto a cual
quier cambio o propuesta y un actor que respira la escena y se deja
llevar por mí y por sus sensaciones, que escucha y que propone, que
arriesga y vuelve a arriesgar?
Gracias, Dani J. Meyer, por prestarme tu creación, y gracias Al-
bert por prestarte a todo, por poner todo tu talento y tu ser a merced
de este precioso personaje que nos ha robado el corazón a los tres.
Estrenar en la Sala Flyhard con la misma productora ha sido un
lujo, por la gran profesionalidad de Clara, Sergio, Roser y Eli y, so-
bre todo, por su calidad humana.
Gràcies!
Montse Rodríguez Clusella
A.K.A.
Se estrenó el 9 de febrero de 2018 en L’Atlantida de Vic, Barcelona.
El estreno oficial tuvo lugar el 16 de marzo de 2018 en la Sala Flyhard
de Barcelona y se reestrenó en el Teatre Lliure el 14 de diciembre de 2018.
Reparto
Carlos Albert Salazar
Dirección Montse Rodríguez Clusella
Ficha artística y técnica
Ayudante de dirección Daniel J. Meyer
Coreografía Guille Vidal-Rivas
Iluminación Xavi Gardés
Diseño de sonido Xavi Gardés y Daniel J. Meyer
Escenografía Anna Tantull
Redes sociales Daniel J. Meyer y Elisenda Riera
Fotografía Àgata Casanovas / Roser Blanch
Diseño de cartel Roser Blanch y Quim Ávila
Distribución Elisenda Riera / Sala Flyhard
Producción Sala Flyhard
Personaje
Carlos: Entre 16 y 25 años.
Notas para la lectura y la representación
Puesto que la obra se concibió para ser representada en Cataluña, alternaba
el uso del castellano y el catalán como reflejo de los registros idiomáticos
característicos de las diferentes voces presentes en el texto. La representa-
ción íntegra en castellano o en cualquier otro idioma debe tender a preser-
var esa misma expresividad y particularidades.
Las líneas vacías indican silencios o que el personaje está escuchando
una pregunta a la que contesta en la línea siguiente.
La líneas transversales marcan cambios espacio-temporales que se plas
marán en el escenario según el criterio del director.
Puesta en escena: se recomienda que el actor esté rodeado por el públi-
co; al menos, a dos o tres bandas.
Escena 1
Carlos, el protagonista, está posiblemente sentado entre el público.
—Carlos, me llamo Carlos.
—No sé.
—No sé. Me ha dicho la profe de Lite que venga. Así que aquí
estoy…
—No sé. ¡Ya lo dije!
—No, no tengo ganas de hablar.
—Sí, estoy enfadado.
—Porque no debería estar aquí. Yo estoy bien.
(Al público en general) Estoy enfadado. Pero es momentáneo. No
soy un tío que se enfade demasiado. La vida es una y es para dis-
frutarla. ¿No, tete? (A uno del público) ¡Mola tu peinado!
Soy una persona feliz. Tengo 15 años y no me puedo quejar dema-
siado de nada. Vivo en una casa que está bien y mis padres… son
10 DANIEL J. MEYER
unos pesados como todos los viejos, pero se enrollan un huevo
a veces.
Voy al cole, me aburro y vuelvo a casa. Luego, a pasar el rato al
parque con los colegas a veces y a hacer los deberes que pone la
de Mates. Porque los deberes siempre los pone la de Mates. Las
otras son más enrolladas o pasan. Algunas profes últimamente pa-
san y… ya me parece bien. La verdad que hay algunos colegas en
clase que la lían bastante y… pasan. Normal. Pobres.
Soy buen alumno en general. Excepto en educación física, que…
pfff… Lo de correr y hacer deporte… pfff, palo. Lo de correr y su-
dar no me va mucho, y… estoy bien así, (a otro del público) ¿o no?
Jugar al fútbol me mola, pero no mucho rato; y menos en edu-
cación física. Nos hacen ponernos un uniforme que pfff… (Hace
gesto con el dedo para abajo)
Así que juego, pero con mi ropa, y cuando veo que empiezo a su-
dar, paro. Siempre le digo a la profe que me encuentro fatal. En-
tonces me mira como sabiendo que se la estoy pegando, con cara
de “procesando info; ahora te voy a joder yo”, cara de saber que
le miento, pero… ¿Qué me va a decir?
—Va, Juan Carlos. Vuelva al campo y siga corriendo.
Sí, me dice “Juan Carlos” o lo que se le ocurra en el momento.
Debe de creer que todos los nombres de sus alumnos son com-
puestos… Aunque me llamo Carlos, a secas. No me molesta, pero
ella…
—Me llamo Carlos.
—De acuerdo, José Carlos.
Y a continuación me hace el gesto para que me vaya a sentar y des-
canse. (Reproduce el ademán)
A.K.A., Also Known As 11
El otro día me dijo que eso me pasaba por fumar.
—¿Qué dices?
Se lo negué, pavo.
¿Por qué me va a echar en cara la tía esta que fumo?
Me dijo que apestaba a tabaco y que a la próxima se lo diría a mis
viejos.
—¡Bah!
Me siento en el banco y miro cómo corren los colegas. A las chi-
cas siempre les deja terminar antes. O deja que hagan bailoteos
y otras cosas porque dice que bailar también es hacer ejercicio.
¡¿No te jode?! Eso mola más. ¡Yo también quiero bailar! (Se mar-
ca algunos pasos) Pero yo, calladito. Cierro el sobre y miro cómo
bailan y cómo juegan al fútbol. ¡Pringaos!
Ahí va Martí. No entiendo por qué hace el pringao corriendo p’arriba
y p’abajo. Es muy gracioso verlo correr sin tocar la pelota y mi-
rándola; cómo va de un lao al otro, de un lao al otro, de un lao al
otro. Le pasa por arriba o por el costado y la mira; de un lao al otro
lao, de un lao al otro…
(A otro del público) ¡No! No me mires así. ¿Crees que estoy aquí
porque soy el asocial? ¿El friky de la clase?
A ver: me toca bastante las pelotas que me llamen para venir a estas
reuniones, pero… porque yo no tengo nada que decir y me da un
poco de corte venir y no explicar ningún problema. Eso es todo.
—Gracias.
12 DANIEL J. MEYER
—Sí, me quedaré a escuchar las historias de mis compañeros.
La que coordina estas reuniones es muuuuuy pesada. Buena gente
pero pesada.
Se llevaba bien con mi vieja. Iban al gimnasio juntas o algo así y se
hicieron amigas.
Termina la reunión. Me voy a casa.
—¡Hola, mamá!
—¡Sí, todo bien!
—Sí. ¡Avisa cuando esté la cena!
Me encierro en mi habitación. Pongo música.
Y bailo.
Música. Canta y baila.
Escena 2
Estoy en mi habitación, me tiro en la cama y me pongo con el
móvil. Mis viejos son bastante guays y me dejan usar el móvil
y hacer mis cosas, y no se meten. Yo tampoco les doy demasiados
motivos para meterse. Saco buenas notas, o regulares. No tengo pro
blemas con la gente… (se dirige al mismo espectador de antes) por
más que tú te pienses que sí.
De verdad. (Ríe) No tengo problemas con nadie y tengo bastantes co-
legas. Tampoco tengo problemas con la drogas, (al espectador) aun-
que también pienses que sí; un porro de vez en cuando, pero no bebo
alcohol y nunca me fumo un peta yo solo. Es algo con amigos…
(al espectador) igual que tú, (a otros del patio de butacas) o tú o él.
En la cama saco el móvil. Y me descargo la app. Me dijo Chema
que ahora el Tinder es para jóvenes también. Mola, tío. Pffff…,
mucho mejor que la mierda que estaba usando. Cerca de casa hay
varias churris. A la mayoría las conozco porque son vecinas, que
ya las tengo vistas, o a algunas del cole. ¡Joder! Está todo el mun-
do, todo quisque. (A otro del público) ¿A ti también te pasa? ¿Co-
noces a todas?
De nick me pongo… (A otro del público) ¿Te piensas que te lo voy
a decir? ¿Estás tonto o qué? No quiero que sepas quién soy…
Tampoco pongo foto de cara. Pongo una que solo se me ve de
perfil, y… salgo guapete: torso al aire y así, torcidico un poco,
marcando.
14 DANIEL J. MEYER
Con el móvil.
Churri.
Like
Pibón.
Like
Rubiaka.
Like
Hasta nunki.
Mola.
¡No!
¡No!, fuera.
Orcazo de Mordor.
Mmm… Paso.
¡Wow!
Beep.
Hola, k tal, tía?
Holi. Bien. Y tú?
Bien. Dsp de verte mejor.
Tienes + fotos?
Sí. Tú?
Me envías o qué?
Primero tú
A.K.A., Also Known As 15
Foto de mí en bañador. (Pose)
Foto de mí con los tetes. (Pose)
Soy el de la derecha!
No. El otro!
Y pasamos la tarde charlando.
—¡A cenaaaaaar!
—¡Ya voy!
Mi vieja, que me llama para cenar.
Escena 3
Día siguiente. Cole. Clases. Me aburro. Pero pienso en Claudia.
Se llama Claudia (Muestra el móvil) ¡Joder, la piba!
Martí me dice de quedar por la tarde para ver una serie que esta-
mos viendo en Netflix: Stranger things. El hermano de Martí dice
que es espectacular y estudia cine, y todo el mundo dice que es
increíble, pero yo… no sé. Tampoco le veo demasiado el qué. Es in
trigante y da yuyu a veces, pero… tampoco me flipa. Yo creo que
a Martí tampoco, pero como siempre quiere copiar a su hermano.
Si el hermano dice: “con esta camisa ligarás seguro”, es guay y se
la pone, y si el hermano dice que le guardemos un pollo pero que
no le digamos nada a la madre, lo guardamos… Pero también es
cierto que a veces nos da algún porro y se lo aceptamos.
—¡Va! Que a ti todo esto te gusta.
No me gusta nada este pavo.
—¡Tío, Martí! La próxima vez le dices a tu hermano que se la
guarde él. Pavo, algún día tendrás una bronca por culpa suya.
El otro día la bolsa me la quedé yo, porque llegó la madre y me
la lanzó.
A.K.A., Also Known As 17
—¡JODER, PAVO! Odio las drogas duras y las pollas en vinagre.
En cuanto se fue la madre de la habitación, abrí la ventana y la
tiré.
—¡A tomar por culo la mierda esta!
—¡HOSTIA PUTA! ¡Joder con el morito!
Le dije a Martí que no se lo volviera a guardar, y que si su herma-
no lo quiere recuperar, que vaya a buscarlo y lo guarde él mismo.
¡A cagar, con el hermano de Martí!
Pues… ¿A qué venía esto?
¡Ah, sí! Pues que Martí me invitó a ver Stranger things… Hos-
tia, tío, no me sale pronunciarlo bien. Stranger things, Stranger
things, Stranger things. (A uno del público) ¡Prueba tú a decirlo
rápido y bien. ¡Ya verás! Stranger things, Stranger things, Stran-
ger things…
Bueno, que me invitó y le dije que no. Tenía que venir a… la reu
nión otra vez, y…
Aquí estoy.
—Hola.
La verdad es que estoy muy bien.
Porque…
18 DANIEL J. MEYER
(A uno del público, con complicidad) Me da vergüenza explicarle
a toda esta gente lo de la churri, pero estoy contento porque ayer
también nos quedamos charlando después de cenar. No lo dije
antes porque me daba vergüenza, pero… mola.
Mira cómo me miran… están tristes. Siempre vienen a estas reu
niones y cuentan cosas tristes. Me gustaría que estuviesen tan
contentos como yo.
… Porque… conocí a una piba. Perdón, una chica.
Sí. Bueno, todavía no la conozco, pero hemos estado hablando
toda la noche.
Bueno…, primero nos presentamos. Ella se llama Claudia. Es ru-
bia, ojos claros. Superguapa, la tía. Delgada, con unas tetas…
¡Perdón! Muy buen físico. Simpática.
Sí, es muy inteligente. Va al colegio de la Sagrada Familia y debe
de tener pasta. Bueno, se la ve de pasta, y aparte me salía a un
kilómetro en el Tinder, por lo que debe de estar para el norte. Para
el otro lado, zona chunga, y ya te digo yo que esta no es de la zona
chunga. Y en la foto estaba en el Caribe o algo así.
—Yo, una foto mía en bañador.
—Sí, sin camiseta. ¿Qué pasa, tío? ¿Que no estoy bien? ¡Ah!
—Nos estamos conociendo.
A.K.A., Also Known As 19
Termina la reunión. Un tostón, aunque hay gente maja. Triste pero
maja. Cuentan cosas sobre su familia y cómo se sienten con ella
y demás movidas raras. Yo, por suerte, en casa… bien, y con los
viejos… bien.
—Hola, mamá.
Esta vez no la llamo vieja. Estoy de buen humor.
—Sí. ¡Avisa cuando esté la cena!
—Sí, ya he hecho los deberes.
Quiero llegar a la habitación, encender el móvil y ponerme a cha-
tear con Claudia.
—Sí, mamá. Ha ido bien la reunión. Pero no entiendo por qué ten-
go que ir.
—No… no quiero hablar… de nada. ¿Puedo?
Ahora sí, me encierro en mi habitación.
Cojo el móvil. Me conecto.
Hola
No dice nada. No está conectada. ¡Fuck! Me pongo a leer la char-
la de ayer. Mola.
Pongo música.
Suena música y baila.
20 DANIEL J. MEYER
Estaba pensando que esto de conectarse al móvil desde casa es
un poco como lo del trasto ese que tienen los de Stranger things.
Stranger things, Stranger things, Stranger things, Stranger things…
Imposible decirlo rápido y bien. (Interpela al espectador de antes)
¿O no? ¡Ya te dije!
Es como lo del walkie de Stranger things. Mis viejos me dejan
usarlo desde casa y llevarlo al cole, pero ahora la nueva direc-
tora no quiere que llevemos móviles a la escuela, así que… los
dejamos y hablamos solo desde casa. Para no desconcentrarnos.
Vamos, que es un puto walkie-talkie para hablar con los colegas y,
en vez de pillar interferencias, mirar cosas por internet o… Bue-
no, no ligaban con el walkie en la serie. Está bien… En realidad
creo que tiene razón y que las clases van mejor sin el móvil. Se
lían menos.
Beep.
Hola. Qué tal? Cómo ha ido el día?
Bien, superbién… Y estuve pensando
todo el día en ti, pero… me estoy flipan
do. No he hecho mucho. Tú qué tal?
Luego me pregunta si tengo Instagram. Me pasa su perfil. Me pide
el mío y se lo doy. ¡Mierda! En el Insta pone que tengo 15 y lo va
a ver, y en el Tinder, 16.
Me meto en el Instagram. Espero que no se dé cuenta de que me
desconecto un momento.
Entro en Ajustes, Editar.
Carlos, 15 años. ‘La vida es para vivirla y dis
frutarla, bro’.
A.K.A., Also Known As 21
Lo mismo pero…
16 años.
¡No, mierda! Los colegas se darán cuenta, y mi madre… Sí, tengo
una madre moderna que tiene Instagram y me obligó a que la deje
seguirme.
Dejo:
Carlos, me gusta vivir la vida y….
¡No!
Carlos. Life’s too short to last long. Let’s live!
Sí. Perfecto.
Es la primera frase que me salió en Google cuando busqué “frases
life”. Tenía que poner algo, y… bien. Inglés siempre es bien.
Me pongo a ver su perfil y comienzo a popear: le voy dando likes
a las fotos donde está ella, sola.
Ella también va dando likes en fotos mías.
Beep.
No sabía que te gustaba el hip hop
Sí. Mola, tía
A mí también
¿De verdad? Pensaba que no
¿Pensabas que soy una pija a la que solo
le gusta el pop?
22 DANIEL J. MEYER
WOOWWW. Es ácida y divertida. ¡Me flipa!
Like.
Like.
FAV. Capturo pantalla.
Like.
Me gusta
Guapa
Sales muy guapo aquí
Like.
Like.
Lo peta. Esta pava lo peta.
Siempre usas sudaderas con capucha
por algo en especial? Hip hoper total!
—¡A CENAAAARR!
—¡YA VOYYYYY!
Voy a cenar. Luego seguimos + emo
ticono de sonrisa con cachetes colo
rados
Emoticono de beso con corazón
Ohhhh… Me encanta.
Me voy a cenar y también voy con la capucha puesta. Nunca me
la quito. Quizá sea el momento de que…
A.K.A., Also Known As 23
Beep.
No me contestaste a lo de la capucha
Voy siempre con capucha. Me mola
Guay. + Me gusta + emoticono de ojos
enamorados
—Sí. Siempre llevo la capucha puesta. Es por varias cosas y mu-
chas a la vez. Pero… ya lo expliqué, ¿no?
—¿Para los compañeros nuevos? Pfff… ¡Palo!
—Que yo estoy bien, soy feliz. ¿Por qué tengo que venir aquí?
—Bueno, va. Llevo capucha porque cuando era pequeño me daba
vergüenza enseñarme. En el barrio sabían que no era hijo de mis
viejos, y me escondía. Luego lo superé y ya me daba igual, pero
empezó a gustarme el hip hop y… mola.
—Me adoptaron cuando tenía tres.
—No, no fue aquí. (Resopla) Fue en Grecia. Creo… o por ahí.
A ver, yo me siento hijo de mis viejos, o sea, de mis padres, mis…
padres. No me siento árabe, ni, bueno, sirio o lo que sea, ni mucho
menos. Tampoco sé bien la historia. Época de guerra en los Balca-
nes, venían de desplazamientos raros… Ellos ya eran inmigrantes
en los Balcanes, que tampoco sé bien por qué habían ido y… No sé
bien nada ni me interesa, ni sé por qué estamos hablando de esto.
—A mí me parecen geniales estas reuniones que hacéis, y la ver-
dad es que cada vez me caéis mejor, pero yo no quiero explicar
24 DANIEL J. MEYER
cosas de bajón ni nada. Yo estoy bien y… ha habido avances con
Claudia y prefiero explicaros esto.
Antes de seguir tengo que deciros que han pasado tres semanas
desde que empecé a hablar con Claudia y… la cosa está muy
avanzada. Queréis saber, ¿no?
Escena 4
Claudia el otro día me dijo de quedar. Fue así:
—Hola, vieja.
Esta vez le digo vieja porque he tenido un mal día. La de Mates
me ha hecho ir a hablar con la directora del cole porque me ha
pillado con el móvil mientras chateaba con Claudia.
—Sí, ya nos pasamos los números de teléfono y hablamos por
Whatsapp y por teléfono. Y tiene una voz… Pero quedar… pffff,
no sé. Me da corte.
Me da corte… Tengo miedo de no gustarle o que se raye porque
parezco moro. Pero esto último negaré haberlo dicho, si no, me
tocarán veinte años más de reuniones.
26 DANIEL J. MEYER
—Hola, vieja.
—Sí. Todo bien. Avísame cuando esté lista la cena.
Me encierro en la habitación. Música. Viernes por la noche. Mu-
siquita.
Suena música.
Mensaje de Martí.
Beep.
Hey, tete! Quedar más tarde parque +
petas y rajar
No sé tío…
Mensaje de Claudia.
Beep.
¿Estás?
Sí. ¡Llámame!
No puedo. Está mi papá por aquí.
Por wasap mejor
Vale
Esta noche qué haces?
A.K.A., Also Known As 27
No sé. Por?
No ibas con tu amigos al parque?
Sí… quizá… no sé + emoticono de ca
rita pensando
¡Ah!
¿Por?
Iba a ir a verte
¡Buaaaa!
Contesto a Martí.
Tete, iré
Flipa, colega. ¡Buaaaa buaaaa! ¿Qué hago? ¿Qué me pongo? Ufff,
no le voy a gustar. Venga, venga…
Sube la música. Baila.
Me cambio.
¿Camisa o una camiseta?
¿Ajustada o no?
¿Con o sin estampado? No, no.
Lo tenía todo controlado por Instagram.
Sudadera.
Mejor seguir con el estilo.
Me junto con la troop. Estamos Martí, Chema y Pepe. Los Tetes.
Que Pepe no os he explicado quién es, pero… tampoco hace falta.
28 DANIEL J. MEYER
Bueno…, sí que hace falta. Es el típico chulazo de turno con la
camisetica apretá y marcando paquete, bien peinaíco. A ver, el
tío está to fuerte y tiene a las nenas como locas, pero macho, no
hace falta que venga así para estar con los colegas en el parque.
Siempre quiere fardar y estoy hasta los huevos… ¡Buen rollo, eh!
Es divertido y siempre me meo de risa con él.
Se encienden un peta pero yo paso. No quiero que se me suba al
coco y se me vaya la flapa.
Aparece ella con sus amigas.
¡Flipo! Es mucho más guapa que en las fotos, y sus amigas son
todas unas barbies. Están un poco nerviosas, supongo que por ve-
nir al parque o porque estamos nosotros. No son chicas de parque.
Se nota a la legua que le preguntan “¿Quién es?, ¿quién es?”.
Y Martí, que es el único que sabe y le he dicho que no diga nada,
también me pregunta “¿Quién es?”, lo que provoca otro corrillo
en el lado de los tíos.
Pasamos a la batalla.
Los embajadores de ambos bandos, valientemente, damos unos
pasos al frente.
A la vista de los dos ejércitos, nos saludamos en el centro.
Nos miramos.
Tensión en el campo de combate.
Dos besos y nos quedamos mirándonos.
Nos sonreímos.
“¡Ueeee!”, se escucha del bando de los chicos, y las chicas ríen.
Distensión y alegría en los ejércitos.
Los dos nos sonrojamos y sonreímos.
Le digo de ir a donde están los juegos para niños y nos sentamos
en el centro de un balancín. Los chicos y chicas nos miran, hasta
que Pepe invita a las chicas a sentarse con ellos y les ofrece un po-
rro. Ellas dudan… No solo nunca han venido al parque, sino que
nunca un desconocido les ha ofrecido un porro… Dos segundos
A.K.A., Also Known As 29
de duda y a los diez minutos ya están todos con la pájara. No solo
nada de parque y nada de desconocidos, tampoco nada de nada de
porros. Están a lo loco. Mejor, así están distraídos.
Claudia y yo charlamos, reímos, nos miramos. Me pide que me
quite la capucha. Dice que no llueve, ni hay viento, ni hace sol…
Me la quito. Es… de las pocas personas que me ve sin capucha.
¡Hostia, el pelo! No me he puesto nada y seco es muy de moro…
Me lo dice siempre el puto hermano de Martí y tiene razón.
No me importa, estoy cómodo y me gusta. Nos miramos otra vez.
¿Tengo que avanzar? Me sonríe, se da cuenta de lo que estoy pen-
sando y… me acerca la mano.
Pongo la mano encima de la suya. ¡Me gusta de verdad! “¡Va,
Carlos, valiente, sin miedo!”.
Caricias en los dedos. La vuelvo a mirar a la cara. Me mira. Me
acerco y …
Pfff… Magia. Explosión de magia.
Baila y canta. Se abstrae. Momento muy íntimo.
“¡Ueeee!”. Ahora todos se parten de risa. Claudia y yo decidimos
ir con ellos. Caminamos cinco metros cogidos de la mano, pero
nos damos cuenta de que quedamos muy ñoños. Nos soltamos con
complicidad.
Pepe pone música. ¡Calle 13! Bailamos y cantamos…
Suena la canción “Atrévete te-te”.
Carlos baila y describe la escena de la fiesta: los amigos ligan con
las amigas. Carlos y Claudia bailan juntos.
Fin de fiesta.
30 DANIEL J. MEYER
Al público.
—¿Me entendéis? Yo prefiero contaros esto. Estaría bien que nos
contáramos las cosas buenas que nos pasan en estas reuniones,
¿no?
—Sí, claro que he besado a otras tías, pero con Claudia ha sido
diferente; con Claudia tenía ganas de cantar.
—No sé. Yo entiendo que se hable de lo que cada uno siente, pero
es que yo no tengo ningún problema de que me discriminen ni
nada. Y de adaptación, menos. Me siento de aquí, soy de aquí…
No sé. Estoy feliz de vivir aquí.
—Bueno… hasta el próximo jueves.
Escena 5
—Hola, Ma. ¿Qué tal?
—Todo bien. Sí, ha ido bien. Sí, todo bien, mamá. De verdad, nin-
gún problema.
—Avísame cuando esté la cena.
Me encierro en la habitación. Música. Móvil. Llama a la puerta
la vieja.
—Sí. Todo bien.
—No, no quiero hablar ahora.
—Yo también te quiero.
Está un poco sensible, la vieja. Ve que yo voy muy a mi bola,
y cada vez más y… pero lo normal, ¿eh? Lo que nos pasa en la
adolescencia. Yo últimamente estoy todo el día o encerrado o ha
blando con Claudia, y le hago poco caso. O salgo a escondidas
para quedar. Está rayada… No sabe qué me pasa.
Papá tampoco está mucho por casa, cada vez viaja más. No es
que sea nuevo esto de viajar, ¿eh? Siempre lo ha hecho por curro.
32 DANIEL J. MEYER
Estar sola y verme raro afecta a mamá. También creo que le afecta
que faltan dos días para mi cumple, y siempre que se acerca el
día de mi cumpleaños le coge la paranoia y sentimientos raros.
Supongo que es normal.
Sonríe.
Tampoco sabemos bien si es mi día real de cumple.
Le da miedo el momento de la celebración. Miedo de que alguien
me haga alguna broma respecto a que soy adoptado, a pesar de que
todo el mundo lo sabe. Le da miedo que yo me sienta mal, le da
miedo que le pregunte cosas… Lo veo en sus ojos.
A papá, no. Por más de que hablamos menos –me llevo bien, eh,
pero hablamos menos–, papá es más… accesible, más campecha-
no y menos rebuscado en los pensamientos. No se emparanoia
tanto, y menos con cosas así. Pero mamá… tiene esta cosa rígida
y fuerte de mujer del norte: “Hay cosas de las que mejor ni hablar
ni mencionarlas y… que se las lleve el mar”.
Miedos.
Creo que es ancestral, lo de los dos. Responden a la típica idea
que uno tiene de un hombre de Murcia y de una mujer que lleva
los pantalones en casa, de una mujer del norte, fuerte, decidida,
maja, divertida… y sensible, eh, pero… del norte.
Y yo… la mezcla exacta de los dos. (Ríe) Ya me veis.
Me duele verla así pero… no lo demuestro, como ella.
—Ay, mamá, sí.
—Yo también te quiero.
A.K.A., Also Known As 33
¡Qué pesada! A mí no me interesa mi pasado. Si voy a las reunio-
nes es para que se quede tranquila, aunque yo… ¡Que yo estoy
bien!
Beep.
Hola. He estado pensando en el regalo
para tu cumple
No sé. Lo que tú quieras + emoticono
de carita pensando –la que mueve los
ojitos–
Jajaja. ¿Lo que yo quiera…?
Últimamente las charlas ya están más… hot. Sobre todo por
Whatsapp. Y yo ya estoy muy… no es “cachondo” la palabra…
pero… sí, cachondo. Pero con ella es distinto. Quiero quedar
en un lugar bien y de tranquis, pero tampoco tenemos ni dónde
ni cómo.
Beep.
Resérvate el viernes, te daré el regalo
de cumpleaños
Emoticono de carita asustada / flipada
Emoticono de carita de ataque de risa con
lágrimas que caen para todos los lados
—¡A CENAAAAAAR!
—¡YA VOYYY!
Escena 6
Día siguiente. Cole. Vuelvo a casa.
—Hola, vieja.
—Carlos…
—Ahora no.
—Pero es que solo quiero…
—Mamá, después.
Me encierro en mi habitación. Cama. Móvil. Y hablamos toda la
tarde.
Beep.
¿No me vas a decir qué es el regalo?
No
Pero… ¿Es solo para mí o… lo disfru
taremos los dos?
A.K.A., Also Known As 35
Los dos
¿Dónde iremos? ¿Tengo que llevar
algo?
Beep, beep, beep, beep, beep, beep…
No me quiere decir nada del regalo de mi cumple. Pero dice que
me gustará. Y así pasamos la tarde. Chateando. Tonteando. En-
viándonos emoticonos, tumbados en la cama, mandándonos sel-
fis, más emoticonos, selfis…
La quiero. Realmente la quiero.
Beep.
Porfaaaaaaa. Vaaaa, dime algo más
Te daré un pista…
—¡A CENAAAAARRRR!
—¡Un momento!
Beep.
Selfi de Claudia dando un beso
y con un cartel de “Te quiero”
Carlos se quita la capucha lentamente.
¡¡¡Buaaaahhhh!!! Me ha dicho que me quiere. Lo ha dicho. ELLA
me quiere. ¡Pfff…! Explota mi cabeza.
36 DANIEL J. MEYER
Magia.
Beep.
Emoticono con ojos de corazón +
Yo también te quiero
Emoticono enamorado + emoticono de
beso + emoticono de tarta de cum
pleaños + emoticono de corazón viole
ta + emoticono de corazón verde + …
—¡A CENAAAAAR!
Se quita la sudadera y se la da a alguien del público.
—¡Va, Carlos! ¡Que se enfría la comida!
—Sí, mamá.
Escena 7
Día siguiente.
¿Sudadera?
No.
Paso de la capucha.
“Estás guapo”, dice la mamá.
“Gracias”. Y le doy un beso.
Cole. Clase.
Jueves tarde = reunión. Es mi turno.
Mira a todo el público. Silencio medio-largo. Ríe.
Mira al espectador que siempre ha estado a su lado en las reu-
niones.
—Esta es una buena noticia para ti, que sé que te preocupaba: No
más capucha. Es más, me hice una nueva foto de perfil de Whats-
app… ¡Sin capucha!
Pose de foto.
Me felicitan.
38 DANIEL J. MEYER
—Con mis colegas, de puta madre.
Me felicitan otra vez.
—Con mis padres… también bien.
Me vuelven a felicitar.
—Y con Claudia… ¡Pfff!… Sé que es cursi, aviso, pero… la quie-
ro. Es así.
Más felicitaciones.
—Y… me veré con ella mañana, a solas.
¡Ah, sí! Claudia me ha dicho dónde tengo que ir mañana: “El
regalo de mi cumple”. Y tengo que ir a… a casa de su prima, que
vive sola y que se va de finde. Tiene 25 años y son muy… colegas.
Me ha dicho que allí habrá sorpresa. Pfff…
Vuelvo a casa.
—¡A cenaaaar!
—Buenos días, mamá.
Beso.
Cole.
Casa.
Mensajes.
Beep, beep, beep, beep…
Nervios.
¿Qué hago?
A.K.A., Also Known As 39
¿Qué me pongo?
¿Llevo condones?
¿Y si no es eso? Quedaré como el culo porque los verá o los to-
cará o…
¿Quedaré responsable?
Los llevo.
¿Cómo me peino? Nunca me había preocupado por esto…
¿Capucha? No… Pero…
¿Gorra? No.
Me peino.
¿Estoy bien?
(A uno del público) ¿Bien?
—¡Papá! Voy con todos al parque.
—¿Quiénes son todos?
—¡Todos!
Mientras tanto, la mamá pregunta desde el fondo a qué hora…
—No sé a qué hora vuelvo.
El viejo sonríe y la vieja no dice nada porque no quiere peleas
conmigo. Papá ya ha dicho que sí.
Salgo.
Toco timbre. Abre. Subo.
Hay velas.
Claudia me da un beso.
Hay música.
Vino. Y del bueno. Me explica que lo ha traído de la bodega de
su padre.
Esta vez, bebo.
40 DANIEL J. MEYER
La casa… Pfff…
Terraza.
Besos.
Vistas a la ciudad.
Charlas.
Más besos.
Abrazos.
Sofá.
Abrazos con mucho amor.
Besos.
Caricias.
Más música.
Besos.
Música.
Música.
Música.
Música.
Música.
Silencio y…
Magia.
Música. Coreografía sexual.
Escena 8
Se abre la puerta.
—¡Mi prima!
—¡Un moro! ¿En casa? ¿Qué hace este moro en casa?
Nos mira. Silencio. Me mira.
—¡Fuera, fuera!
Claudia va rápidamente hacia ella, tapándose con una sábana. Está
preciosa. Es realmente preciosa. Yo me tapo con lo que puedo. Se
dicen algo. Discuten. Claudia baja la cabeza y la prima se calma.
Claudia viene.
—Te tienes que ir.
Me visto y me voy. Claudia está realmente preocupada.
—Hablamos, ¿vale?
—Dime algo luego, ¿sí? Claudia… ¿Estás bien?
—Vete.
—Te quiero.
Me da un beso rápido y me voy.
Está angustiado, preocupado… Ríe.
42 DANIEL J. MEYER
Sábado por la mañana. Sin mensajes.
Sábado por la tarde.
Hola, amor
Sí, le digo “amor” ahora.
No hay respuesta.
Hola? + emoticono de cara de “no sé”
con ojos abiertos
Sin respuesta.
Domingo por la mañana.
Domingo por la tarde.
Hola?
Domingo por la noche.
Hola, Claudia. Dime algo. Estoy preo
cupado
Sin respuesta.
Escena 9
(Canta) “Zorionak zuri, zorionak zuri, zorionak zorionak, zorio-
nak zuri…” 1.
Desayuno. Tarta de cumpleaños.
(Canta) “Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos tus vie-
jos, (ríe) cumpleaños feliz”. Esta es la versión capitaneada por papá.
Papá saca una caja con varios juegos de la Play. Mamá me da be-
sos y me abraza y se pone a llorar. Me dice que me quiere mucho.
Papá la abraza. Acabamos los tres abrazados. Nos queremos…
Los abrazo… fuerte.
Cole.
Vuelvo a casa.
—Hola, mamá.
—Sí, todo bien.
El Whatsapp echa humo. Llamadas de familiares en el fijo. ¿De
quién, si no?
1
El tradicional Cumpleaños feliz en euskera.
44 DANIEL J. MEYER
Mensajes, mensajes, mensajes…
Beep, beep, beep, beep, beep…
Beep.
Hola
Soy el padre de Claudia
No me parece que seas ningún amigo
de Claudia. ¿De dónde os conocéis?
Hola?
Hello. Do you speak english?
You do not look familiar to me in the pic
ture you have in your Whatsapp profile…
¡Mierda!
—¡A cenaaar!
Escena 10
Vuelvo del cole.
—Hola Ma…
La vieja está sentada a la mesa de la cocina. También está el viejo.
Tienen cara de preocupados.
—¿Qué ha pasado?
No dicen nada. Mamá está a punto de llorar.
—¿Qué ha pasado?
De casa salen dos polis.
—Ya está en casa. “¿Nos dejaríais por favor hablar un momento
tranquilos?”, le dice el viejo a uno de los polis.
—¿Qué está pasando?
No es normal que papá se ande con estas formalidades.
—¿Qué pasa?
Los policías se lo piensan y dicen que solo un minuto, porque soy
menor. Uno de ellos se va hacia la puerta de casa y el otro hacia
mi habitación. Dice que a continuar el registro.
46 DANIEL J. MEYER
El viejo me cuenta que han venido esta mañana. Mamá estaba
sola, pero lo llamó a la oficina para que viniera urgentemente.
—Hay una denuncia por violación. Dicen que has violado a una
menor que se llama Claudia.
No puede ser.
—¿Cómo está Claudia?
—¿La conoces?
—¿Es alguna conocida tuya?, dice casi llorando la mamá.
—¿Cómo está? Hace días que no contesta mis llamadas.
Papá se pone nervioso y me pregunta varias veces si la conozco.
Claro que la conozco. Es mi novia. Le cuento que hace ya varios
meses que venimos hablando.
“¿Has tenido relaciones sexuales con ella?”, pregunta mamá. Papá
nos mira.
No pienso contestar esa pregunta. Fuera de lugar.
Entran los policías y me dicen que debemos ir a comisaría para
interrogarme.
—¿Han mantenido relaciones sexuales? Seamos breves. ¿Qué día
se vieron por última vez?
—El viernes. Y después no me ha vuelto a llamar. Pero…, por
favor, no se lo diga a mis padres. Les dije que había quedado con
los colegas en el parque, y me da vergüenza.
—¿Había alguien más presente? ¿Algún testigo?
A.K.A., Also Known As 47
—¡No! Fue algo íntimo. ¡Déjeme que le explique! Claudia es mi
novia, y yo…
No me dejan terminar la frase. Se levantan y se van. Les pido que
me devuelvan el móvil, pero no me lo dan. Al rato entran de nuevo
con los viejos.
—Me dejan ir a casa porque soy menor, hasta que se celebre el
juicio. Pero tendré que venir cada día, entre las diez y las dos
y media, a firmar…
Palabras, palabras, palabras.
El juicio será en dos semanas.
“Va todo muy rápido en estos casos”, dice el poli. Papá pregunta
si podré ir al colegio.
—Es menor y no podemos prohibírselo.
Le explican al viejo que no puedo acercarme a menos de cien me-
tros de Claudia, y otras particularidades sobre la libertad vigilada.
Mamá me acaricia mientras escuchamos lo que dice el viejo. Nos
miramos y me dice: “Te quedarás en casa mejor, ¿vale?”.
Llegamos a casa.
—¿Me podéis explicar qué está pasando? ¡Papá! ¿Me puedes con-
tar qué coño está pasando?
La mamá se pone a llorar. Me encierro en la habitación.
—¡Avisadme cuando esté la cena!
48 DANIEL J. MEYER
En la habitación ya no tengo móvil. Sin walkie. Me lo han pro-
hibido. Bueno, se lo han quedado. No sé si es así o es lo que me
dicen mis viejos para tenerme más controlado mientras dure esta
libertad vigilada.
¡Pero tengo el ordenador! Aunque lo han estado toqueteando. Pon-
go música.
Suena música.
Me conecto a internet e intento hablar con Claudia. Le escribo un
mail pero me doy cuenta de que seguramente lo leerán y… mejor
que no.
¡Coño! Tinder versión PC.
Hola? Claudia, cómo estás? No en
tiendo nada de lo que está pasando!
Dime algo, por favor
Sin respuesta.
Pongo otra playlist. Una de estas que tienen canciones para llorar.
Pero no lloro.
Fondo musical más lento.
Ya está. Se ha acabado.
No me contesta. Y esto significará algo, ¿no?
Al fin y al cabo, era una churri más.
(A la persona del público a la que le dio la sudadera) ¿Por qué iba
a estar yo con una churri pija? (Recupera la sudadera) Se me había
ido la flapa, tío.
A.K.A., Also Known As 49
Se pone la sudadera y la capucha. Baila.
Momento muy íntimo. Cierra los ojos.
Quizá llora o aguanta el llanto, pero el nudo en la garganta está ahí.
Se recompone, o eso intenta aparentar.
Escena 11
Mensaje de Martí.
Beep.
Hola, tío. Mi vieja no me deja ir a verte.
Llamo a tu móvil y no lo coges
K ha pasao?
Tío! Contesta, coño!
Paso de contestarle. ¿Qué le digo?
Es jueves. Tengo ganas de ir a la reunión. Al final quizá si tenía ra-
zón la profe, mi madre y la coordinadora. ¡Me hace bien ir! Quiero
ir y explicar que estoy bien. Que Claudia me ha dejado pero que
estoy bien y que no pasa nada. Que la vida son putadas y que sí,
que la he querido pero ya está. Y que tiraré p’alante y que esta es
la actitud.
Se ríe.
Ya me imagino a todo el grupo mirándome. A algunos con una
sonrisa mientras piensan: “Sí señor, ¡qué valiente!”; a otros opi-
nando: “Buah, ¡qué pavo! Vive en su mundo”.
Pero yo, tranquilo. Porque saldré de allí dándome cuenta de que
soy feliz y que estoy bien.
A.K.A., Also Known As 51
Beep.
Amigo, te contacto por aquí porque tu
móvil no contesta.
Se lo habrán quedado.
Desde la asociación queremos ayudarte.
En la reunión hemos estado hablando
de cómo ayudarte. Lo denunciaron por
que eres moro. Su prima dice que lo vio
Mensajes de Ahmid. Él tiene 23 años, va a la reunión desde siem-
pre y es miembro de una asociación de no sé qué. No contesto.
Sigue…
Beep.
La prima es una tía del barrio que siem
pre nos trata mal a todos los moros. Una
racista
¿La conoces? Se llama Silvia
Silvia…
Silvia es la prima de Claudia. Claro que la conozco, y me acuerdo
de ella.
Lo que pasa es que… En ese momento y en pelotas… no era el
momento más oportuno. Hace muchos años que no la veía, pero
nunca tuve ningún problema yo con ella y menos de los que tiene
Ahmid. A mí nunca me ha dicho nada por ser moro, la tía.
De hecho…, no lo soy.
Soy guapo,
52 DANIEL J. MEYER
no visto como un moro,
no hablo como un moro,
no me comporto como un moro.
Ni siquiera lo parezco.
Silvia…
Me cuidaba cuando tenía… siete años o así. Nos llevábamos sú-
per. La tía era bastante enrollada. Era la primera vez que hacía
de canguro y recuerdo que me miraba como… raro. Me decía
que ella no quería hacer eso, pero que sus padres insistían en que
hiciera “Un trabajito fácil para ganarte la pasta para tus salidas”.
Educación progre para pijos.
Pfff … Nos reíamos mazo. La Silvia y yo al final nos hicimos ami-
gos. Pero luego tuvo un problema con mi mamá de horas o algo
que no se entendieron de pasta y no terminó del todo bien. Vino un
día, se despidió y me dijo que ya nos veríamos.
Me crucé con ella alguna vez y siempre fue muy educada conmi-
go. Fría, pero educada.
Escena 12
Día siguiente. Cole. No, cole no.
La mamá insiste en que mejor que no.
Desayuno.
Me visto y vamos a la comisaría con mi madre.
Nos hacen esperar treinta minutos para firmar un papel, a pesar de
que la comisaría está vacía. Parece ser que la gente no denuncia
nada hoy en día. (Sonríe)
Firmo. Miran mi DNI. Me miran. Miran el DNI otra vez.
—(A alguien del público) Sí, soy yo tío. Soy el mismo que en la
foto.
Me hacen quitar la capucha. Me la quito.
Volvemos a casa. La gente nos mira de reojo y mi vieja intenta
sonreír a todos. No ha ido a trabajar, ni irá. Raro, pero se queda.
No sabe muy bien cómo hablarme.
Casa. Habitación.
Mensaje de Ahmid.
54 DANIEL J. MEYER
Beep.
Tío, dicen que también has mentido
en tu edad y no sé qué de la identidad.
Borra el perfil y no uses internet
Claro. No te jode… Y ¿qué hago? Muero de aburrimiento.
Música.
Suena música y baila. Con rabia.
Música.
Música.
Música.
Porno. Una paja. Me aburro.
Música.
—A COMEEERRR.
Escena 13
“¡Vístete bien, Carlos!”, me dice la vieja casi llorando. Quiere
que vaya como un niño mono y pijo al juicio porque dice que así
me creerán más.
¿Capucha? No me deja. (Se quita la sudadera y se pone una camisa)
Voy al juzgado con mi vieja en coche. Sin la capucha me siento
raro. Deciden que mi viejo mejor que no vaya porque lo puede
comprometer en el trabajo. Pero él igualmente viene, en un taxi,
detrás, y entra por otra puerta. Mola, el viejo.
Cuando llegamos hay cámaras, periodistas. Hay gente de las reu
niones con pancartas y me animan. Me dan golpes de ánimo en
la espalda mientras periodistas se abalanzan para hacerme pre-
guntas.
Sin la capucha… Me siento en pelotas.
La gente no me mira como lo hacía Claudia.
Un poli intenta taparme la cara y grita: “¡Es menor! ¡Es menor!”,
y la vieja se tapa la cara con lo que puede. Yo intento ver por la
camiseta con la que me tapan el coco.
56 DANIEL J. MEYER
Quiero ver si está Claudia. Tiene que haber venido. Buahhh, si
a mí me han hecho vestir así, ella debe de estar… pfff… Pero no
la encuentro y no hay explosión de magia.
Entramos en una sala. Mi abogado habla con un señor que por lo
visto trabaja aquí.
Yo estoy sentado con mis viejos, cada uno a un lado. Mamá me
acaricia la mano.
“Por favor, acompañadme”, dice el abogado, y mis padres se le-
vantan. Yo hago lo mismo, pero el señor, al que el abogado me
presenta como funcionario del juzgado, me hace un gesto para
que me quede sentado.
—La víctima ha pedido que no esté presente el acusado.
Mamá y papá dudan si quedarse conmigo o no. El viejo le dice
a mamá que se quede.
—¡No! ¡Quiero entrar!
Le hago seña de que está todo bien y me quedo con este señor que
ni me mira ni me habla.
Al rato, entra una señora, que también debe de trabajar aquí. Ya
puedo entrar.
Busco a Claudia con la mirada. Tiene que estar preciosa. No la
veo.
Yo, mientras, sigo mirando si está Claudia. Tendrá que aparecer.
Veo a Silvia, que me mira pero ni me saluda ni sonríe.
“¡Intrusaaaaaaa! ¡Corta rollos!”. Lo pienso, eh, pero no lo digo.
Llaman a declarar como testigo a Silvia.
A.K.A., Also Known As 57
Habla, habla, habla. Explica que llegó a su casa y que estábamos
nosotros. Dice que Claudia estaba llorando e intentando librarse
de mí.
¿Claudia? ¿Mi Claudia? Debe de estar escuchando esto.
—Me haces daño. ¡Por favor!, gritaba Claudia.
¿“Daño”? No. No puede ser. No lo recuerdo así. Claudia lo estaba
pasando bien. ¿Cómo iba a hacerle daño yo a Claudia?
Busca a Claudia.
¿Dónde está? “Claudia, no fue así. Nos besamos…, había ve-
las…”. Pero también lo pienso y no lo digo.
—Y luego el chico sacó un cuchillo e intenté defenderme. Dijo
algunas cosas en árabe que no entendí. Se vistió y se fue, y me
dijo que me preparase para la venganza. Que las mujercitas como
yo debían callar. Siempre callar…
Silvia llora. Mientras no para de hablar, llora.
Yo la miro.
No entiendo lo que dice.
Replico.
—¡No fue eso lo que pasó!
Me dicen que me calle. Ella llora y dice que no puede seguir…,
que se encuentra mal y que le hace mal mi mirada. Que la coarto.
Así que me sacan de la sala y me llevan al mismo sitio de antes,
con el mismo señor de antes, que ahora me mira peor que antes.
¿MI MIRADA? Pero si todos me miran a mí…
58 DANIEL J. MEYER
Vuelvo a entrar. Silvia me mira mientras sale y le suelta a mi
madre: “Tendrías que controlar mejor a tu hijo. Si no puedes con-
trolarlo, quizá deberían quitarte la custodia…, si es que la tienes”.
—¿Qué quieres decir? ¡Yo lo crié!
—Sí. Lo criaste pero bastante mal, a la vista está. Quizá no estás
capacitada para seguir teniendo la custodia.
“Carlos es español”, dice papá. “Tenemos unos certificados que…”.
—¡No del todo! Quizá deberían notificárselo a la embajada de…
“No”. “Sí”. “Quizá”. Gritan. Gritan. Gritan.
—¡Deberían retirarles la custodia de… Ibrahim Saadi!
El abogado de Claudia intenta tranquilizar a Silvia. El juez vuelve
a decir: “No ha lugar. Silencio en la sala. La testigo debe abando-
nar la sala. Su declaración ha concluido”.
—Sr. Juez, yo conocía esa relación. No ha hecho nada a escondi-
das. Solo son dos adolescentes….
El abogado de Claudia dice que saben que yo mentí también a mi
madre. Que le dije que me iba al parque con un amigo pero que
en realidad tenía otros planes.
El juez intenta poner orden y pide a mi madre detalles sobre mi
situación legal. La vieja llora, se ahoga.
Mi abogado dice: “… El Estado les concedió la custodia hasta la
mayoría de edad, nunca se ha formalizado la adopción de forma
permanente. El país de origen del menor no la autorizó debido a su
situación coyuntural legal en el momento. Posteriormente…”.
A.K.A., Also Known As 59
Palabras, palabras, palabras.
Llaman a declarar a mis viejos. Sube papá.
Dice la verdad.
Nada.
No sabía nada de todo esto.
Declara mamá.
Llora.
No puede hablar.
No puede.
Ella lo está pasando realmente mal con todo esto. No entiendo por
qué le hacen mal.
“Tengo los papeles de Ibrahim Saadi”, dice el abogado de Clau-
dia.
El juez pide un receso de treinta minutos “para verificar los datos
referentes al acusado”.
Salimos de la sala. Mi abogado no habla. Avanzamos por el pasi-
llo y veo, rodeada por su madre, Silvia, y otra gente que supongo
que son funcionarios, ¡a Claudia! La miro, ahora sí, la miro. Y pido
con todas mis fuerza a dios, al destino o a la movida que haya allí
arriba que se gire y que me mire.
Se agacha y recoge un pañuelo que llevaba en el cuello. No se
gira. Más bien, se gira pero no la puedo ver porque la tapan. Y el
funcionario, que ha visto que no he parado de mirarla, me lleva
a la misma sala de antes, con el mismo señor de antes, que ahora
me mira mucho peor aún que antes.
42 minutos.
60 DANIEL J. MEYER
Cuarenta y dos minutos despúes, volvemos a la sala.
Hablan, hablan, hablan.
—Se llama a declarar al acusado, Ibrahim Saadi. (Silencio) Carlos.
Un funcionario me coge del brazo.
Subo al banquillo. Empieza el interrogatorio.
—¿Mantuvo relaciones sexuales con la menor?
Le dicen “la menor”. Me flipa. Pregunto si se pueden ir fuera mis
padres. Dicen que no.
—¿Mi madre al menos?
—NO.
Se niegan porque yo también soy menor de 18.
—¿Mantuvo relaciones sexuales con la menor?
—Sí.
Mamá se raya.
—¿Los hechos tuvieron lugar en el inmueble de la calle…?
—Sí.
—¿Es usted consciente de que realizar actos de carácter sexual
con un menor de dieciséis años puede ser considerado acoso o abu
so sexual por aprovechamiento de “inmadurez”?
A.K.A., Also Known As 61
—Yo era menor. Todavía no había cumplido…
—Su fecha de nacimiento es el 2 de diciembre de 1995. Hacía ya
tres meses y medio que era mayor de…
—¡No! ¡No es el día de mi cumpleaños!
Miro a mamá y se larga fuera a llorar.
No entiendo nada. O sí.
—Sí.
—Sí.
A todo que sí.
—¿Dónde está Claudia?
—Limítese a contestar las preguntas. ¿Tiene usted perfiles en las
redes sociales donde figura que tiene 16 años? Entonces usted
conocía su edad…
A todo que sí. Si al final lo saben todo…
—Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí…
—¡Culpable!
—¿Puedo despedirme de mis padres?
Me dicen que tengo cinco minutos. Está solo mamá, ya que papá
está solucionando cosas y haciendo trámites sobre multas… o co-
sas. Ellos también tendrán problemas.
62 DANIEL J. MEYER
Mamá me abraza.
—Perdón, Carlos.
Le digo que no me tiene que pedir perdón por nada.
—Lo he intentado. Mil veces. Lo de tu adopción. No ha sido fá-
cil. La fecha es de cuando viajamos… Eran tiempos y momentos
difíciles… aunque yo… siempre lo he intentado. Siempre ha sido
el mayor de mis miedos, mi peor pesadilla. No quería que vivieses
esto, y menos con gente delante. Forma parte de nuestra intimidad
y… Perdón. Perdón… Te quiero. Te quiero mucho.
¡Claro! Pero ¿perdón por qué?
—Yo también te quiero mamá y… (Emocionado y confuso) Perdón.
Escena 14
El sonido de la sirena de un coche de policía se convierte en el
“toque de queda” de un reformatorio.
Cuando suena esto es cuando echo de menos el “A cenaaaaar” que
tanto me hartaba. Ya hace cuatro años que no…
Hoy ha venido a visitarme Ahmid, el de las reuniones. Quieren que
presente una petición de revisión de sentencia porque al final se
ha demostrado que fue un caso de xenofobia, islamofobia o algo
parecido. Hace poco Silvia tuvo otro problema con no sé quién…
y también con no sé quién… y la van a denunciar por no sé qué…
No atiendo demasiado. No me parece que el tema tenga que ver
conmigo. Aunque quizá debería. Pero yo me siento de aquí. No
me identifico con ese problema. Mis padres son de aquí. Este es
mi país y… Pero quizá soy de allí.
Tampoco me considero un inmigrante de primera o de segunda
generación. Quizá sí… diferente. Pero yo me siento –o me sen-
tía–… de aquí, de este país. Más bien, de mi familia.
Aquí, que ahora es la cárcel, tengo una psicóloga. Es bastante maja
e insiste siempre en preguntarme cosas sobre cuando tenía tres
años.
64 DANIEL J. MEYER
El otro día recordé a una señora. Suponemos que debe de ser…
la que me parió…, mi madre…, la biológica, quiero decir. La psi-
cóloga preguntó qué sentía. Le dije que nada. Preguntó otra vez.
—Nada.
Otra vez.
—Nada.
Otra vez.
—¡NADA!
Al final contesté con rabia y se quedó más tranquila. Parece que
tener rabia encajaba en lo que quería provocar. Está bien. No la
culpo. Hace su trabajo. Al fin y al cabo, quizá sí me he estado
mintiendo. Soy un moro. (A alguien del público) ¿No? (A otro) ¿No?
—Queremos saber si te presentarías como testigo contra Silvia…
—No. No tengo nada en su contra. Todo lo que ha dicho el juez es
verdad.
—Pero si ni siquiera hablas árabe. Silvia ha dicho que tú hablas…
A mí me da igual. Tampoco declarará Claudia.
(Al público) ¿Sabéis cuando hablábamos toda la tarde y noche por
Whatsapp? ¿Os acordáis? Imaginábamos cosas…, sí, en plan cur-
si. Decíamos que nos iríamos juntos a New York City, no le gus-
taba decir “Nueva York”. Sí, cuando cumpliésemos los 18… (Ríe)
¡Se ha adelantao, mi churri!
Ahmid seguramente vuelva la semana próxima, y la otra, y la otra.
Es buen chaval y lucha por lo que es justo. A mí me gustaría tam-
A.K.A., Also Known As 65
bién tener tanta fuerza como tiene él, pero… yo ya estoy muer-
to por dentro. El reformatorio y ahora la prisión me han dejado
así: vacío, en tierra de nadie, sin ningún sentimiento claro. Vacío.
Muerto.
Mamá ya no trabaja porque ha montado una asociación para inten-
tar ayudar en otros casos como el nuestro. Me refiero a la adop-
ción.
Papá… se ha gastado fortunas con abogados intentando que re-
duzcan la pena. Saben que todo ha sido mentira. Siempre me han
creído. Bueno…, nunca he mentido. Siempre he dicho la verdad,
¿no? Bueno, menos con lo de la edad.
A mí ya me da igual. Creía que era una cosa, pero no. Después
de todo, lo que creas que eres tampoco es tan importante. Es lo
que es.
Silencio.
Escena 15
Sonido de sirena (la de una prisión se transforma en la de un coche
de policía).
Ya está.
Ya he cumplido mi pena. No digo mi edad porque no tiene impor-
tancia. Ahora vivo con mis padres otra vez. Porque puedo, porque
soy mayor de 18, porque mis viejos ganaron el juicio que inició
Silvia para joder, por racista.
Primero quiero acabar la escuela. Es una decisión que tomé en el
reformatorio. No quería graduarme en un “centro de educación
especial” de una mierda de reformatorio… que, para los que no lo
sepáis, es igual que una puta cárcel.
El otro día, cuando llegué a casa y pude encerrarme en la habi-
tación, me puse a leer mensajes. Los del móvil. ¡Pfff…! Explotó el
Whatsapp: 676 conversaciones, la mayoría, de pavos a los que no
había visto en mi vida y que decían cosas muy chungas.
También me conecté a Facebook. Y me puse a leer los chats de la
sección “Otros”. Esos que nunca se leen…
Había un mensaje de Claudia. Escrito en New York City.
Carlos. Ya estoy en New York City. Me ade
lanté. Espero que estés bien y… nada, que…
lo siento.
A.K.A., Also Known As 67
Silencio.
Pfff…
Magia.
Sonríe.
Fin
daniel j. meyer
Buenos Aires, Argentina, 1982
Realizó la carrera de interpretación y dirección teatral en COSATYC/
ANDAMIO 90 en Argentina, y luego asistió a diversos cursos en L’Obrador
Internacional de Dramaturgia de la Sala Beckett, Barcelona, Eòlia ESAD
(Escola Superior d’Art Dramàtic) y el Postgrado en Producción y gestión de
espectáculos y festivales de la Universitat de Barcelona.
En cuanto a su experiencia profesional, ha escrito y dirigido todas las
obras de la compañía Descartable Teatre (Descartable, Daian& Giggy Live
Sex, Deflacionable, Nestea con vodka, Cola con anís, Historia de una Reven
tada Argentina, Abans y Fusells [versión de Los Fusiles de la Sra. Carrar de
Bertolt Brecht]).
A.K.A. (Also Known As), dirigida por Montse Rodríguez y estrenada en
la Sala Flyhard de Barcelona, gira por todo el territorio catalán y hace segunda
y tercera temporada en Teatre Lliure y La Villarroel.
Meyer trabaja habitualmente como ayudante de dirección con Àngel
Llàcer y Manu Guix (La jaula de las locas, Un cop l’any, Molt soroll per
no res, El Petit Príncep, Geronimo Stilton y otras).
También ha trabajado con Rosa Novell, Josep Galindo, Pablo Ley,
A. Herold y otros en diferentes espectáculos.
Edición no venal de la Fundación SGAE
para la promoción y difusión de textos teatrales objeto de estreno