La cara de Marte: crónica
de una muerte anunciada
La sonda ‘Mars Global Surveyor’ ha demostrado que en el planeta rojo
no hay ni esfinge, ni pirámides, ni restos de ciudades
JAVIER ARMENTIA
L
a imagen de un cerro en la región tras ella, como en el caso del lienzo turinés,
marciana de Cidonia obtenida por estas personas permanecen fuera del con-
la sonda Mars Global Surveyor senso general y siguen planteando nuevos
(MGS), dada a conocer por la NASA pseudomisterios. Pero, además, al igual que
en la noche del pasado 6 de abril, era la el Proyecto para la Investigación del Suda-
última prueba irrefutable de que las afirma-
ciones que se venían haciendo en los últi-
mos veinte años sobre la pretendida artifi-
cialidad de esa esfinge no tenían base cien-
tífica sólida. Una prueba, en opinión de mu-
chos expertos en Marte, innecesaria, por-
que con los datos previamente existentes
ya había suficientes razones para pensar
que realmente se trataba de una formación
geológica natural. Pero, como suele pasar
en todos los temas pseudocientíficos, los he-
chos no parecen ser suficientes para quie-
nes desde los años 70 han utilizado este
curioso fenómeno geológico para, por un
lado, acusar de secretismo hacia la NASA y
en general a la comunidad científica −lo que
algunos suelen denominar ciencia oficial−
y, por otro, vender con el marchamo de cien-
cia creencias en la existencia de vida inteli-
gente en Marte. Porque muchos nos lo te-
míamos, y nuestras predicciones se han
visto confirmadas. Lejos de reconocer el
error, los defensores de lo paranormal si-
guen con más de lo mismo: nuevas acusa-
ciones de mala conducta a los responsa-
bles de la misión, y un intento −cada vez
más desesperado− de seguir manteniendo
a toda costa la artificialidad de la cara, o al
menos una duda razonable.
La historia tiene mucho parecido con otro
tema recurrente −también abordado en este
número de EL ESCÉPTICO−, el de la sába-
na santa. También en este caso, antes de
las imágenes de la MGS, las evidencias y la
opinión científica generalizada descartaban
la artificialidad de la cara, como era evidente NASA
a partir de los datos históricos que la La imagen de la cara marciana de la Mars Global Surveyor ha
sindone era una falsificación medieval. La demostrado definitivamente que la supuesta esfinge inmortali-
nueva imagen, como las pruebas del car- zada por la sonda Viking en 1976 (en el recuadro) no existe.
bono 14, es puesta en duda o matizada por
los defensores de la teoría extraterrestre
(que llamaremos en este trabajo rio de Turín (STURP), en la marsfaciología
marsfaciólogos, en analogía con los ufólogos, se creó la Sociedad para la Investigación de
con quienes les unen muchos más lazos de Búsqueda de Inteligencias Extraterrestres
lo que se podría pensar en un principio) para Planetarias (SPSR) con personas provenien-
restarle validez como prueba definitiva. Y tes del mundo académico y científico, que
el escéptico (Junio 1998) 11
al principio intentaron dar un barniz cien- parecía tener for-
tífico al asunto y ahora reelaboran sus dis- ma de cara, como
cursos para mantener vivo el misterio. comprobó un año
después Vincent
La esfinge marciana DiPietro, quien
encontró otra
El Centro de Noticias de la Misión Viking, imagen, la
dio a conocer el 31 de julio de 1976 una 070A13, de reso-
imagen obtenida por el orbitador de la Viking lución similar a
1, que esos días buscaba un lugar adecua- la anterior −unos
do para el aterrizaje de su nave gemela, la 45 metros en
Viking 2. La imagen −decía el comunicado- cada elemento de
− muestra formaciones del terreno erosio- imagen o pixel−
nadas, similares a las mesas donde también NASA
(cerros testigo). La gran for- aparecía la cara, El Smiley marciano no
mación rocosa en el centro, con otra ilumina- parece tomarse muy en
que asemeja una cara huma- ción. Posterior- serio lo que mantienen
na, está formada por sombras mente, buscando los amantes del misterio.
que dan la ilusión de ojos, en el archivo de
nariz y boca. Esta caracterís- más de 55.000
tica tiene un ancho de kiló- imágenes de los
metro y medio, con el Sol en orbitadores de las dos sondas Viking, de las
un ángulo de aproximada- cuales poco más de una cuarta parte se lle-
mente 20 grados... [Viking gó a procesar adecuadamente por falta de
News Center, 1976]. La ima- presupuesto,1 se ha podido comprobar que
gen había sido obtenida el 25 un total de veinte imágenes diferentes re-
de julio, y es posible que pre- cogen esa zona, si bien solamente cuatro
cisamente el parecido con tienen una resolución mejor que 400 me-
una cara humana incitara a tros por pixel (en el resto la resolución es
los responsables de prensa de inferior y apenas se distingue la esfinge, que
la misión a utilizarla, pen- ocupa sólo uno o dos pixels).2
sando (acertadamente) que DiPietro y Gregory Molenaar, ambos pre-
NASA esa curiosidad la haría más sentados normalmente en la bibliografía
Los marsfaciólogos siem- popular. No podemos olvidar como investigadores espaciales, desarrollan
pre pasan por alto que tam- que la NASA necesitaba im- y aplican un método de procesado de ima-
bién la rana Gustavo está pactos en medios de comuni- gen, denominado Starburst Pixel Interlea-
presente en Marte. cación: es algo que se hacía ve Technique (SPIT).3 Con los resultados
en los 70 y se sigue haciendo publican un libro [DiPietro, Molenaar y
ahora... Brandenburgh, 1988], y presentan una co-
¿Fue un error? ¿Debían haber obviado
el tema? Es fácil argumentar en contra de
lo que se hizo, especialmente porque no sólo 1
Así es, aunque pueda parecer increíble: gran
se trataba de un juego de luces y sombras. parte de las imágenes se encuentra aún sin pro-
Pero hacernos estas preguntas ahora es cesar. Pero no son secretas. Cualquier persona
igual de inútil que intentar comprender qué puede adquirir una colección en CD-ROM con
pasó por la mente del encargado de prensa las imágenes en bruto, junto con programas para
que en 1947 dijo que los militares estado- poder reproducirlas adecuadamente, a través del
unidenses habían recuperado un platillo Servicio Geológico de Estados Unidos.
volante accidentado en Roswell, Nuevo 2
Aunque los datos aparecen en muy diversa bi-
México. En cualquier caso, la explicación bliografía, en las páginas de Internet de la em-
oficial, que realmente no era tal, pues no se presa Malis Space Sciences Services, propiedad
había realizado análisis geológico alguno de David Malin, responsable de las cámaras de
la Mars Global Surveyor, se puede encontrar un
adecuado resumen: [Link] com/
eduaction/facepage/[Link]. Igualmente,
Fue la propia NASA la que dio a Mark J. Carlotto recopila una cronología de las
conocer la existencia de la cara de anomalías marcianas en el libro The case for the
face, editado por Stanley V. McDaniel y Monica
Marte en 1976, sólo seis días después Rix Paxson para la Sociedad para la Investigación
de Búsqueda de Inteligencias Extraterrestres
de obtenida imagen Planetarias (SPSR), publicado por Adventures
Unlimited Press (Kempton, EE UU) en marzo
de 1998, unas semanas antes de las imágenes
sobre el tema, era errónea, al menos en de la Mars Global Surveyor. Esta cronología es
poco más que una actualización de la que pre-
parte: porque si bien es cierto que con ese senta Mark J. Carlotto en su libro The martian
ángulo de incidencia de la luz en esa ima- enigmas: a closer look, editado en 1991 por North
gen, con número 035A72, las sombras del Atlantics Books (Berkeley, EE UU).
cerro aumentan la sensación de estar
contemplando una cara, realmente el cerro
12 (Junio 1998) el escéptico
municación en 1980 en la reunión anual propio Pozos comenta en el preámbulo de
de la Sociedad Astronómica Americana, su libro: Agradecemos especialmente a la
apuntando la posible artificialidad de la es- NASA y al Servicio Geológico de EE UU su
finge. Sin embargo, la comunidad científi- colaboración proporcionando imágenes y
ca, lejos de verse impresionada por el tra- cintas de datos a pesar de que no compar-
bajo, sigue opinando que el asunto merece ten nuestro interés por la investigación.
mayor interés... En cualquier caso, han des- En ese equipo, se desarrollan, especial-
cubierto otra característica en las imáge- mente por parte de Hoagland, las hipótesis
nes de las Viking, en la misma región de que empiezan a conectar las estructuras
Cidonia, que ellos interpretan también co- que creen haber hallado en Marte con las
mo artificial: la llamada pirámide D&M. pirámides (y la propia esfinge) egipcias.
Si en el lado científico casi nadie se inte- Cualquiera puede entender el cóctel explo-
resa por el asunto, en el mundillo de la cien- sivo que esto supone: a las ya antiguas his-
cia popular, pero sobre todo en el de la pseu- torias de astronautas en la antigüedad,
dociencia, estas anomalías marcianas en- como las popularizadas por Erik von
cuentran su público más adecuado. En Däniken, se añade un nuevo elemento: los
1979, Walter Hain publica en Alemania un marcianos.
libro titulado Nosotros de Marte, incluyen- Las hipótesis de culturas marcianas co-
do la hipótesis de la artificialidad de la cara. bra popularidad en Europa a partir de 1987,
Pero la historia de la esfinge sufre un em- con la publicación de ¿Hay vida en Marte?,
pujón cuando un antropólogo, Randolfo R. del barón Johannes von Buttlar [Buttlar,
Pozos, monta a mediados de 1984 una con- 1987]. Con formación científica y autor de
ferencia a través de ordenador sobre el diversos libros de divulgación −y pseudo-
asunto, que titula Las crónicas marcianas y científicos−, Von Buttlar consigue con este
posteriormente publica como libro [Pozos, libro vender más de 18 millones de ejem-
1986]. A partir de ese encuentro se orga- plares en el viejo continente. Mezcla mitos
niza el llamado Equipo Independiente para
la Investigación de Marte, con personas
como Brian OLeary, uno de los pioneros de A rebufo de la esfinge, los
la astronáutica, y David Webb, miembro de
la Comisión Presidencial del Espacio que divulgadores de misterios han
asesora en estos temas al presidente norte- ‘hallado’ en Cidonia pirámides, las
americano, además de DiPietro, Molenaar
y Brandenburg. A finales de ese año, un ruinas de una ciudad y una fortaleza
divulgador de la astronomía bastante co-
nocido en EE UU, Richard C. Hoagland, se
incorpora al grupo. Hoagland descubre cer- de los aborígenes australianos con jeroglí-
ca de la pirámide D&M otras características ficos chinos, y cientos de cosas más, para
que denomina la fortaleza, la ciudad y el montar la tesis de que hace miles de años
desfiladero. El tema así adquiere cierta res- los marcianos colonizaron nuestro plane-
petabilidad y popularidad en Estados Uni- ta. La esfinge y demás características se
dos. Se suele olvidar, sin embargo, que el convierten así en la prueba adicional de que
todo ello es cierto. Pero, en realidad, el tex-
to está repleto de inexactitudes, errores y
mentiras, todo montado para mayor gloria
3
En esencia, se trata de un algoritmo de inter-
polación para poder aumentar la resolución, de la tesis básica... Cualquier lector puede
asumiendo que el valor de luminosidad de cada encontrar más de un paralelismo entre esta
pixel es un promedio de los valores reales pre- manera de divulgar pseudociencia y la de
sentes en esa área. A partir de suposiciones so- algún que otro escritor español, que publi-
bre la manera en que varían esos niveles de luz, ca habitualmente en la misma editorial.
y considerando los elementos vecinos, se puede En honor a la verdad, dentro de lo que
fragmentar cada pixel y obtener una super- ya se va configurando como marsfaciología,
resolución. El método es estadístico y hay que hay intentos por mantener la seriedad de
entender que su capacidad es limitada: aunque la investigación. La presencia de científicos
quede muy elegante en las películas (en las que
se suele ver cómo a partir de una simple ima-
o personas relacionadas con la ciencia en
gen de vídeo doméstico llegan a ver los números EE UU permite que se vaya formando un
del carné de identidad que llevaba en el bolsillo núcleo más serio, aparentemente, en el que
el ladrón...), a partir de una imagen de resolu- se intenta mantener, al menos de cara al
ción baja, interpolar elementos de tamaño me- exterior, una postura más tibia que las que
nor que el pixel puede resultar muy arriesgado van popularizándose: no se afirma la
al aumentar los errores, pero sobre todo al ha- artificialidad, aunque sí que las pruebas
cerse el método muy dependiente de las suposi- apuntan a ella. A la vez, el sentimiento de
ciones sobre la variabilidad pixel a pixel. Evi- aislamiento de estos marsfaciólogos va au-
dentemente, cuanto mejor se sepa cómo es el mentando, por cuanto ven que siguen sin
objeto del que tenemos la imagen, mejor. Pero,
¡atención!, en este caso el objeto, esto es, la es- ser atendidos por el resto de la comunidad
finge, es desconocido... salvo que supongamos científica; más bien al contrario, se ven
de partida que se trata de una cara humana. unidos en el batiburrillo de lo pseudocien-
tífico...4
el escéptico (Junio 1998) 13
Es en esa segunda mitad de los años 80 Cidonia [Hoagland, 1987].
cuando se desarrolla el bloque más sólido Aparece en esa época en el panorama de
de estudio de la marsfaciología, aunque real- los mitos marcianos Mark J. Carlotto, doc-
mente no es tan sólido. ¿Hay realmente una tor en Ingeniería Eléctrica y especialista en
controversia científica? Lo cierto es que no, procesamiento de imágenes. Los trabajos
por mucho que les duela a los enamorados de Carlotto sobre las imágenes de Marte
de estas anomalías marcianas. Pero en 1985 abren realmente una nueva era. Dispo-
su bestia negra toma nombre: Carl Sagan, niendo de dos imágenes con diferente ilu-
el conocido astrónomo y divulgador cientí- minación, aplica cálculos fotoclinométricos
fico, que publica un artículo en la revista para poder obtener un modelado tridimen-
popular Parade [Sagan, 1985] explicando sional aproximado del terreno. Hay que
por qué todo este asunto no tiene mayor entender que las técnicas de procesamien-
relevancia. Sagan había sufrido un fenóme- to de imagen a mediados de los años 80
no similar unos veinte años antes, cuando estaban en pleno desarrollo, pero requerían
escribió sobre el asunto del catastrofismo el uso de programas específicos en grandes
que proponían las teorías de Velikovsky de- ordenadores. Hoy, cuando estos filtros y
procesamientos se pueden hacer con pro-
gramas comerciales disponibles gratis en
Internet, podemos pensar que el trabajo de
Carlotto lo podría haber hecho cualquiera.
Pero hace más de diez años no era así. Su
artículo de 1998 publicado en Applied Optics
[Carlotto, 1988], en el que se desarrollan
algunos de los modelos de procesamiento
de imágenes aplicados al caso de Cidonia,
siguen siendo aún hoy citados como la prue-
ba −de hecho, la única prueba− de que el
tema tiene seriedad científica... En aquella
época, estos trabajos supusieron una revo-
5
Tras su muerte, el capítulo dedicado a la cara
de Marte (El hombre de la Luna y la cara de
Marte) de lo que podríamos considerar el testa-
mento escéptico de Sagan, su libro El mundo y
sus demonios (1997), ha sido tomado al asalto
por varios miembros de la SPSR para utilizar
citas sacadas de contexto. El texto pone de ma-
nifiesto la opinión de Sagan de que las presun-
tas anomalías marcianas no tienen casi posibi-
lidades de ser artificiales. Como defensor de la
Archivo ARP ciencia que era, en cualquier caso, al final co-
Vista general de la región de Cidonia con la presunta esfinge en menta la conveniencia de que, para acabar con
la zona superior derecha y, a la izquierda, lo que los fabricantes la polémica, lo mejor sería obtener nuevas imá-
de paradojas identifican como pirámides, restos de una ciudad genes. Cito el párrafo completo porque normal-
mente los marsfaciólogos sólo usan la última
y ruinas de una fortaleza frase: Aunque esas afirmaciones [sobre la
artificialidad] fueran extremadamente improba-
bles (como yo creo que son), vale la pena exami-
narlas. A diferencia del fenómeno de los ovnis,
clarando su completa falta de base científi- aquí tenemos la oportunidad de realizar un ex-
ca. Como todo personaje famoso, Sagan ha perimento definitivo. Este tipo de hipótesis es
estado continuamente en el foco de mira de desmentible, una propiedad que la introduce
los pseudocientíficos, porque sus palabras perfectamente en el campo científico. Espero que
hacían mucho más daño que la indiferen- las próximas misiones americanas y rusas a
cia de la comunidad científica.5 Dos años Marte, especialmente orbitadores con cámaras
después, Hoagland publica su libro sobre de televisión de alta resolución, realicen un es-
el tema, en el que en más de 500 páginas fuerzo especial para −entre cientos de otras cues-
hace un completo resumen de todas las es- tiones científicas− mirar más de cerca las pirá-
peculaciones infundadas que uno podría mides y lo que algunas personas llaman la cara
y la ciudad.
imaginar a partir de los monumentos de Cualquiera, salvo los convencidos marsfació-
logos, ve en este párrafo un claro intento de con-
seguir que la ciencia pueda aportar pruebas de-
4
Un proceso análogo se ha producido en diver- finitivas sobre un asunto que, aunque impro-
sas ocasiones en el mundo de la ufología: desde bable, podría ser controvertido. De hecho, la
las más descalabrantes afirmaciones de inva- NASA siguió estas indicaciones. Quizá Sagan fue
siones y contubernios a las más tibias afirma- demasiado ingenuo, o quizás olvidó incluir la
ciones de quienes se denominan la línea de en sospecha de lo que pasaría cuando los datos
medio conforman este mundo que, en cualquier tiraran por el suelo la teoría de la artificialidad:
caso, vive del mismo público, ávido de misterios que los creyentes seguirían con lo suyo, a pesar
sin resolver. de todo...
14 (Junio 1998) el escéptico
lución entre los marsfaciólogos: ni eran ca-
paces de entender ni podían hacer las mo-
dificaciones de las imágenes, que casi les
parecían mágicas. Posteriomente, otras per-
sonas utilizan los adelantos en técnicas de
reconstitución y estudio de imágenes, como
el análisis fractal, para intentar encontrar
pruebas de que las características observa-
das en Cidonia no tienen origen natural,
sino que son formaciones posiblemente ar-
tificiales (tal es el caso de Brian OLeary y
Michael Stein).
Uno de los que se entusiasmaron con es-
tas técnicas fue el catedrático y profesor
emérito de filosofía Stanley V. McDaniel.
Tras la pérdida de la sonda marciana que
podría haber dilucidado el asunto, la Mars
Observer,6 la situación de tensión va cre-
ciendo, principalmente porque en el ámbi-
to de la marsfaciología se van captando cien-
tíficos −curiosamente casi nunca expertos
Archivo ARP
en geología planetaria− que dan un cierto
peso a estas aventuras del conocimiento. Mark J. Carlotto.
McDaniel es entonces elegido para abande-
rar un nuevo proyecto que pretende recla-
mar nuevas investigaciones sobre Marte, en mientras que el resto de expertos de la SPSR
concreto sobre Cidonia. Publica en 1993 el prefiere mantener una postura más ambi-
Informe McDaniel [McDaniel, 1993], surgi- gua, al menos de cara al exterior, intentan-
do por el sentimiento del ridículo que la do evitar afirmar que se trata de monumen-
NASA había lanzado sobre las investigacio- tos artificiales de culturas que habitaron en
nes de los marsfaciólogos, y porque no ha- Marte. Sin embargo, esta postura no es
bía promovido investigación alguna sobre unánime, y ciertamente es fácil encontrar
el tema.7 Este trabajo da paso al año siguien- pronunciamientos de los miembros de la
te a la formación de la SPSR, cuyas inves- SPSR donde vienen a decir, sin afirmarlo
tigaciones se resumen adecuadamente en del todo, que lo más probable es que todo el
el libro The case for the face. conjunto sea artificial. La diferencia, pues,
Cabe destacar que ya en esa época con Hoagland y otros visionarios es que ellos
Hoagland comienza a ir por su lado: está pretenden que sus análisis estadísticos son
convencido de lo que se ha dado en llamar herramientas científicas. Sin embargo, es
hipótesis AOC −Artificialidad de Cidonia−, notable que en todos estos años sus traba-
jos no han sido publicados en revistas
científficas relevantes: salvo el caso de
6
El contacto con esta sonda se perdió el 21 de Carlotto en Applied Optics, todo lo más que
agosto de 1993, debido probablemente a la pér- tenemos es un artículo en el Journal of the
dida de presurización en el depósito de hidraci- British Interplanetary Society [Carlotto, 1990]
na de la nave, lo que provocó que empezara a y otro en el Journal of Scientific Exploration
girar sin control, disparando los sistemas de e- [Carlotto, 1997], ambos de Carlotto. Dejan-
mergencia y perdiéndose el contacto con la Tie- do aparte que la última no es en absoluto
rra. Sin embargo, muchos marsfaciólogos, y o- una revista científica, sino sobre estudios
tros pseudocientíficos han insinuado que todo
estaba montado por la NASA para ocultar la ver-
de asuntos en las fronteras de la ciencia,
dad sobre Marte, siendo una de las más sono- llama la atención la escasa relevancia de
ras quejas precisamente la de Hoagland. Otras estas publicaciones. Evidentemente, el eco
misiones fallidas, como las soviéticas Fobos (ver normalmente se produce en revistas de
el artículo de Victor R. Ruiz en este número so- marcada tendencia pseudocientífica.
bre las misiones de exploración marciana) con- Por completar el fresco de la marsfacio-
tribuyeron a crear ese mito. Recientemente, el logía antes de la Mars Global Surveyor, de-
escritor pseudocientífico Josep Guijarro afirma- beríamos mencionar al geólogo James Er-
ba, en la Cadena Ser, que tales sucesos oculta- javec, también de la SPSR, quien en contra
ban algo que la NASA no quería dar realmente a
conocer... Una vez más, las teorías
de la opinión del resto de los expertos en
conspiranoicas contribuyen a apoyar las más Marte sustenta que las formaciones de
desmelenadas afirmaciones. Sobra explicar que Cidonia no se deben a procesos de erosión,
Guijarro no es precisamente un experto en in- y Tom van Flanders, un astrónomo que opi-
geniería espacial mínimamente cualificado. na no sólo que los monumentos de Marte
7
De hecho, es cierto que entre los objetivos pri- son artificiales, sino que se sitúan en pleno
mordiales de la labor de mapeado de la Mars ecuador marciano. Sucede que Marte ha-
Observer no estaba Cidonia. El responsable de bría sufrido un cambio de eje debido a un
este programa, David Malin, ya comenzó enton- gran impacto y la orientación se perdió. Tal
ces a sufrir el ataque de estos científicos. impacto correspondería a un planeta que
el escéptico (Junio 1998) 15
explotó, y que se situaba en la órbita del sional acorde con esta cara. Sin embargo,
cinturón de asteroides, entre Marte y incluso admitiendo ese parecido, ¿no po-
Júpiter. Aunque tal hipótesis −que recuer- dría haberse formado de manera natural?
da a las especulaciones de Velikovski− se Por otro lado, es conocida en psicología de
da de cabezazos con todo lo que sabemos la percepción la ilusión denominada parei-
del sistema solar, y resulta una demasiado dolia, en la que un estímulo vago es perci-
ad hoc como para ser tomada mínimamente bido como algo o alguien familiar. La ilu-
en serio, lo cierto es que se le acepta dentro sión es muy potente, porque una vez esta-
de ese equipo de expertos que es la SPSR blecido el nexo es difícil abstraerse de la
porque queda dentro del esquema de creen- forma percibida. Típicos casos de pareidolia
cias en la AOC. abundan: desde el juego de ver formas en
En los últimos dos años, se ha observa- las nubes a las noticias que de vez en cuan-
do un importante movimiento publicitario do aparecen sobre la aparición de la cara
por parte de estos marsfaciólogos: su obje- de Cristo o de la Virgen en los lugares más
tivo, el ambicioso plan de exploración de la insospechados −las manchas de una sar-
NASA. A través de las páginas de Internet tén, una tortilla de pasta, un jamón o un
se puede comprobar el interés de la SPSR suelo−. En el caso de la cara, es innegable
en casi monopolizar las exploraciones
marcianas para dilucidar la cuestión de sus
anomalías marcianas.8 Por otro lado, cual-
quier noticia o investigación que pudiera
apoyar sus posiciones se ha ido aceptando
de manera bastante más acrítica que en el
resto de la comunidad científica. Por ejem-
plo, el asunto del meteorito antártico ALH
84001 se consideró una prueba más de la
existencia de vida en Marte −algo que dan
por sentado, mucho más incluso que los res-
ponsables de prensa de la NASA−. Curiosa-
mente, aunque con el tiempo los análisis
concluyen casi por completo que en tal me-
teorito no hay rastros de vida, como se
anunció en un principio, la SPSR no ha cam-
biado sustancialmente su apoyo.
Un fenómeno paralelo, pero que no po-
demos olvidar, ha sido el acercamiento de
la SPSR a la comunidad ufológica. ¿Con-
vergencia de intereses? Muy posiblemente,
y, sobre todo, el hecho de que en este mun-
dillo de los platillos volantes se les conside-
re mucho más que en el ámbito de la crítica
científica. Al fin y al cabo, venden un pro-
ducto similar para similares compradores...
¿Qué pruebas hay de todo?
El resumen de la trayectoria del asunto de
Cidonia nos lleva a la llegada de las imáge-
nes de la sonda Mars Global Surveyor. Pero,
antes, conviene resumir las evidencias pre-
sentadas a favor de la AOC. En una espe-
cie de meta-análisis de las investigaciones
sobre Cidonia, Carlotto veía que las prue- Archivo ARP
bas eran muy importantes a favor de la hi- Portada de uno de los libros de Hoagland.
pótesis AOC [Carlotto, 1997]. Veámoslas:
La cara. El aspecto humanoide supone
un primer apoyo. En las imágenes de las que la iluminación de las dos imágenes en
Viking, y en los posteriores análisis, apare- alta resolución favorecía la percepción como
ce la forma general de una cara, incluyen- una cara. Sin embargo, con este parecido
do ojos, una pupila −acaso dos−, la nariz y no podemos descartar la hipótesis nula −
los labios que conforman la boca. La foto- es decir, una formación geológica de ori-
clinometría produce un terreno tridimen- gen natural−.
Carlotto apunta que la simetría existente
en la cara es estadísticamente improbable.
8
La página de McDaniel está en [Link] Pero esto es una afirmación gratuita. A lo
[Link]; en ella se encuentran enla- largo de la superficie de Marte, hay millo-
ces a gran parte de las webs de otros marsfació- nes de formaciones geológicas, y hasta cier-
logos. to punto es esperable que alguna de ellas
16 (Junio 1998) el escéptico
presente simetría. Para los marsfaciólogos, tos anteriores son muy similares. Pero una
sin embargo, la simetría se acompaña de vez más esto resulta significativo sólo si
las proporciones de la cara, que se corres- suponemos previamente que ello responde
ponden con una representación artística de a un plan deliberado. Por un lado, tal simi-
una cara. Sin embargo, lo cierto es que las laridad es relativa, dentro de un orden, y
caras humanas no son tan simétricas, y no bien podría deberse a regímenes de vien-
siempre los artistas han idealizado esas si- tos predominantes de la misma dirección
metrías. Una vez más, si suponemos la en diferentes momentos...
artificialidad, todo parece cuadrar. Pero no El juego de los cerrillos. En la zona
es lícito dar la vuelta al razonamiento, algo cercana a la ciudad, los marsfaciólogos han
que se suele olvidar, quizá por el deseo de ido eligiendo algunos pequeños montecillos
ver cumplida las expectativas previas. −pero no todos−, en los cuales han querido
Técnicas aplicadas a las imágenes, como ver ciertas relaciones geométricas. En los
el análisis fractal [Carlotto, 1990], indica- trabajos de la SPSR, este tipo de análisis
ban que las formaciones eran muy poco na- ha ido cobrando creciente popularidad con
turales. Pero se puede criticar que parte de el tiempo. (Véase The case for the face, don-
este análisis depende de la resolución (es- de uno de estos estudios está escrito en
casa) de la imagen, y puede ser de esta ma- colaboración con un estudiante de Física
nera un artefacto del método de interpola- español, César Sirvent, quien en la revista
ción, como hace notar David Malin con un Más Allá ha realizado recientemente un hi-
diente que parece existir en alguna de las larante artículo sobre el tema [Sirvent,
imágenes [Malin, sin fecha]. Este tema de- 1998].) Según los marsfaciólogos, esas for-
bería poderse solventar con imágenes de maciones establecen un complejo gráfico
mejor resolución. En cualquier caso, tam- de triángulos rectángulos donde aparecen
poco permite concluir que la naturalidad relaciones como el teorema de Pitágoras, el
del fenómeno sea descartable. valor de la raíz cuadrada de dos... ¿Se tra-
La ciudad. En la llamada ciudad apare- ta de algo más que numerología aplicada?
ce un cerro de tamaño similar a la cara, y Posiblemente, no: es fundamental tener en
con una orientación parecida. Pero esto cuenta que los descubridores de estos
puede ser perfectamente casual. Más aún, teorémas geométricos en piedra no usan
realmente supone un apoyo a las explica- todos los montecillos, sino sólo aquellos que
ciones geológicas de que los cerros o me- resultan interesantes para su teoría. Y esto
sas de esta región de cambio morfológico invalida de base el proceso. Afirman que la
entre las planicies del Norte y la llamada probabilidad de tales formaciones es ínfi-
Acidalia Planitia. Para los geólogos, fue la ma, pero como siempre −algo que también
erosión el proceso que labró estas forma- pasa en el asunto de los códigos de la Bi-
ciones, dejando abruptos desfiladeros. Por blia, también abordado en EL ESCÉPTICO−
su parte, la erosión diferencial podría ha- las probabilidades se calculan a posteriori,
ber además tallado formas diferentes, a algo que es inválido. Porque la probabili-
veces con ángulos y aristas marcados. Los dad de que, dado un número alto de
marsfaciólogos han solido argumentar que montecillos −en la resolución de las imáge-
la gran variedad de formas hace esta hipó- nes del Viking ocupan unos pocos pixels,
tesis improbable, pero lo cierto es que to- algo que también debería hacernos ser cau-
davía no se conoce tanto de la geología tos−, algunos de ellos permitan obtener re-
marciana como para poder afirmar algo así, laciones geométricas es muy alta, y crece
salvo que se parta −de nuevo− de que todo polinómicamente con el número de cerros.
es artificial. No es lícito así tomar como significativa la
La fortaleza. Se trata de un objeto an- probabilidad de formar una determinada
guloso el norte de la zona de la ciudad. Los formación que ya hemos visto.
marsfaciólogos han querido ver en él mu- La pirámide D&M. Aproximadamente
rallas y puertas. Curiosamente, gran parte piramidal, esta formación queda a unos 20
de las pretendidas características de esta kilímetros al sur de la cara y la ciudad. Los
fortaleza están en el límite de resolución de mismos marsfaciólogos reconocen su simi-
las imágenes, o incluso por debajo, como litud con otras formaciones volcánicas de
llega a aceptar Carlotto. Pero lo que para Marte. En efecto, ésta es mayor y con pen-
ellos es una prueba en contra de la natura- dientes más pronunciadas. ¿Es esto sufi-
lidad debería ser visto realmente con gran ciente para descartar que sea natural?
prevención: podría tratarse de artefactos del El desfiladero. Se trata de un cerro alar-
procesamiento de las imágenes, en el lími- gado en cuya cima plana hay una especie
te de resolución. De igual manera, las téc- de pared rocosa, que aparece junto a un
nicas de análisis fractal en estos casos re- cráter de impacto bastante circular. Esta
sultan dudosas. Hay un cerro cercano a es- formación tiene un aspecto muy poco geo-
ta fortaleza similar. De nuevo, este par pue- métrico, y, sin embargo, desde que Hoag-
de apoyar tanto la hipótesis de un proceso land llamó la atención sobre su existencia,
formativo y erosivo común tanto como una se toma como algo poco natural, de nue-
pretendida artificialidad. vo... Para que todo cuadre, sin embargo,
Las orientaciones. Los marsfaciólogos debemos partir de la presunción de
dicen que las orientaciones de los elemen- artificialidad, en vez de partir de la hipotesis
el escéptico (Junio 1998) 17
nula, algo metodológicamente poco adecua- son naturales es prematuro, y no está ba-
do. sado en un análisis cuidadoso, como el
En resumen, lo cierto es que cada una que estamos ahora realizando [McDaniel,
de las evidencias no aporta una prueba ver- 1998].
dadera de la artificialidad por sí sola. Los Mucha prevención en un momento en
marsfaciólogos afirman, sin embargo, que, el que los miembros de la SPSR debían
en conjunto, la cosa es mucho más sólida. haber sido los primeros en dar a conocer
¿Es así? En absoluto. Se trata de una reco- sus opiniones. Otros marsfaciólogos,
lección de anomalías descaradamente in- como Hoagland, no esperaron ni unos
teresada: en la misma región de Cidonia, días para acusar a la NASA de manipular
hay muchísimos más cerros, también hay las imágenes, y de ocultar la verdad. Y en
cráteres, otros desfiladeros, con múltiples sus análisis posteriores mostraba nuevas
formas, tamaños y orientaciones. Solamen- caras y nuevos edificios [Hoagland, 1998],
te cuando nos quedamos con los que que- ahora curiosamente de menor tamaño,
remos empieza a parecer un conjunto anó- otra vez cerca del límite de resolución de
malo. Este proceso de recoger anécdotas, las nuevas imágenes. No es raro que el
despreciando lo que queda evidentemente propio McDaniel se desmarque de las ac-
como natural, nos recuerda demasiado a tuaciones de Hoagland y diga, respecto a
la labor de recopilación de los ufólogos, que él que no es un experto en el tema,9 sino
suelen descartar los casos explicables y un divulgador sin credenciales académi-
quedarse con los inexplicados. Pero los cas. [McDaniel, 1998]
marsfaciólogos parecen poco proclives a la En la reciente reunión anual de la
autocrítica, o a reconocer que es difícil ha- Unión Geofísica Norteamericana (AGU),
cer ciencia usando anécdotas. Resulta cu- Carlotto ha presentado un trabajo de aná-
rioso el escaso espacio dedicado por Mc- lisis de las imágenes de la Mars Global
Daniel, precisa- Surveyor en el
mente especialis- que se ve hacia
ta en filosofía de Es muy difícil reconocer que se dónde están di-
la ciencia, al aná- rigiendo su in-
lisis de estos fa- llevan diez o más años realizando vestigación
llos meto- especulaciones sobre algo que [Carlotto, 1998].
dológicos que de Carlotto afirma-
hecho permiti- no lo merecía ba en su presen-
rían descalificar tación: Basán-
la investigación dose en un su-
en su conjunto. perficial examen de las imágenes sin pro-
Quizás ello sea así porque, aun con su cesar (o pobremente procesadas) el obje-
apariencia de ciencia, la marsfaciología real- to se ha descartado como una formación
mente ya sabe lo que sucede: la hipótesis natural por mucha gente. La cara, si es
AOC está de hecho en el punto de partida. que de hecho es una cara, está evidente-
Y, sólo asumiéndola como posibilidad pre- mente muy erosionada. Pero si es muy
ferida, podemos ir construyendo un reper- antigua, las indicaciones de su
torio de anomalías que nos la vayan confir- artificialidad (de existir) podrían ser muy
mando. sutiles. Nuevos descubrimientos de la
Mars Global Surveyor [...] sostienen la hi-
Y, ahora, ¿qué? pótesis de que la cara podría ser artifi-
Todo ello permite entender el proceso que cial:
han ido sufriendo los marsfaciólogos tras − confirmación de gran parte de las
la nueva imagen de la cara y las posterio- características faciales vistas en la
res de la región que ha obtenido la Mars imagen del Viking;
Global Surveyor. A pesar de que en la nue- − un alto grado de simetría lateral; y
va fotografía aparecen suficientes mues- − nuevos detalles anómalos, incluyendo
tras de que ese cerro es solamente, un orificios nasales y características li-
cerro, los marsfaciólogos aún no han que- neales en la corona de la cabeza sitas
rido reconocer que lo más probable es que junto a la línea central medida de la
sea natural, o que sus complejas estadís- cara.
ticas y análisis fractales empiezan a te- Afortunadamente, la imagen de la cara
ner mucho menos sentido. El 26 de abril, obtenida por la Mars Global Surveyor la
McDaniel nos comentaba: La hipótesis de puede ver todo el mundo, y comprobar así
la posible artificialidad avanzada por la como es sencillamente mentira que con-
SPSR no se basa en un único objeto, y es firme gran parte de las características atri-
el resultado de veinte años de estudio de buidas a la pretendida esfinge. Lo cierto
veinte científicos acreditados. Las tres es que el cerro se ve como cerro, y ahora
imágenes tomadas por la Mars Global
Surveyor hasta la fecha no abarcan todos 9
Sorprendente afirmación: Hoagland lleva tra-
los objetos importantes, y el pronuncia- bajando sobre las imágenes de esta región des-
miento de algunos escépticos de la NASA de varios años antes de que a McDaniel le co-
de que ya se ha probado que los objetos menzara a interesar el asunto.
18 (Junio 1998) el escéptico
el parecido con una cara es lejano... Se- fenómenos paranormales. Porque si su in-
guramente, si no supiéramos que se tra- vestigación era ya poco sólida, y con es-
ta de la famosa cara, nadie vería allí nin- caso método científico antes, mucho me-
guna presunta escultura. Pero es que, nos parece que pueda ser ahora.
además, vemos alguna formación que Finalmente, nos tememos que el asun-
antes nadie había notado, y que no tiene to de la cara de Marte, aunque se aleje
su simétrica, como un montículo que apa- aún más de la ciencia que pretende co-
rece en lo que sería la mejilla derecha de nocer lo que realmente Marte es, siga
la cara. ¿Se trata de un lobanillo? ¿Ha- perviviendo en el mundo de las
brá aparecido en estos últimos veinte pseudociencias, del que ya conocemos su
años? En las imágenes de las Viking, apa- escasa capacidad de evolucionar, menor
recía una pequeña mancha que nunca fue todavía cuando se trata de reconocer erro-
relevante para los marsfaciólogos, y es res.
quizá por esto que ahora la siguen obvian-
do, aunque resulta mucho más prominen-
te que las presuntas pupilas... Algo, por
otro lado, que difícilmente aparecería por Referencias
erosión de una escultura muy antigua.
Otros marsfaciólogos como Thomas van Buttlar, Johannes von [1987]: ¿Hay vida en
Flandern 10 han tomado también esta lí- Marte? Los decubrimientos de la misión Viking
de la NASA [Leben auf dem Mars]. Trad. de
nea de actuación: por un lado, siguen re- Mireia Bofill. Editorial Planeta (Col. Al Filo
celosos de la NASA, especialmente por la del Tiempo, Nº 78). Barcelona 1989. 186
rapidez con que ha sacado sus conclu- páginas.
siones11, cuando no la acusan de delibe- Carlotto, Mark J. [1988]: Digital imagery ana-
radamente provocar el ridículo de los in- lysis of unusual martian surface Features.
vestigadores serios comoellos; por otro, Applied Optics, Vol. 27 - Nº 10.
intentan obviar el hecho de que la histo- Carlotto, Mark J. [1990]: A method for sear-
ria de la cara se desmonta con las nuevas ching for artificial objects on planetary
imágenes, donde la mejor resolución per- surfaces. Journal of the British Interplaneta-
ry Society, Vol. 43.
mite comprobar la existencia de laderas Carlotto, Mark J. [1997]: Evidence in support
con material de derribo por erosión, o un of the hypothesis that certain objects on Mars
grado mucho menor de simetría del que are artificial in origin. Journal of Scientific
se disponía con las imágenes de menor Exploration. Vol. 11 - Nº 2.
resolución. Por el contrario, tratan de re- Carlotto, Mark. J. [1998]. Un resumen puede
emprender sus análisis como si nada hu- leerse en Internet: [Link]
biera pasado... [Link]/[Link].
Aunque esperable −no es por vanaglo- DiPietro, V.; Molenaar, G.; y [Link]
riarse, pero con anterioridad al 5 de abril [1988]: Unusual martian surface features.
ya avisamos de que esto pasaría en diver- Mars Research (Glenn Dale).
Hoagland, Richard C. [1987]: The monuments of
sos mensajes en la lista de distribución Mars. A city on the edge of forever. North
de correo electrónico Escepticos− , esta ac- Atlantic Books (Berkeley).
titud resulta bastante penosa y sobre todo Hoagland, Richard C. [1998]. Los análisis de
completamente anticientífica. Cabe espe- Hoagland se pueden encontrar en las pági-
rar que, con el paso del tiempo, los ex- nas de Internet de la Enterprise Mission:
pertos de la SPSR sigan intentando man- [Link]
tener todo tal como estaba antes de las Malin, David [Sin fecha]. El análisis puede leer-
nuevas fotografías, por sorprendente que se en las páginas de Internet de la Malin
pueda parecernos. Sin embargo, tiene Space Sciences Instruments: http://
[Link]/education/facepage.
hasta cierta lógica: es muy difícil recono- McDaniel, Stanley V. [1993]: The McDaniel report.
cer que se llevan diez o más años reali- On the failure of executive, congressional and
zando especulaciones sobre algo que no scientific responsibility in investigating possible
lo merecía, con muy pocos resultados de evidence of artificial structures on the surface
utilidad. Algo similar a lo que les sucede of Mars and in setting mission priorities for
a muchos pretendidos investigadores de NASAs Mars explorarion program. North
Atlantic Books (Berkeley).
McDaniel, Stanley V. [1998]: Mensaje de correo
electrónico en respuesta a unas interrogantes
10
McDaniel nos comentaba acerca de van
formuladas por el autor.
Flandern: Él ha −creo− llegado a conclusiones
Pozos, Randolfo Rafael [1986]: The face on Mars.
prematuras mirando las imágenes. Los científi-
Evidence for a lost civilization? Chicago Re-
cos responsables, en mi opinión, no deberían
view Press. (Chicago).
por el momento avanzar conclusiones hasta que
Sagan, Carl [1985]: The man in the Moon,
todos los datos lleguen y se completen estudios
Parade, 2 de Junio.
cuidadosos.
Sirvent, César [1998]: ¿Fin del misterio? La
11
Nos preguntamos, sin embargo, cuánto tiem- ¿cara? de Marte, fotografiada de nuevo. Más
po habrían tardado en acusar a la NASA de Allá (Madrid), Nº 111 (Mayo).
secretismo si no hubiera hecha pública su opi- Viking News Center [1998]: Nota de prensa P-
nión al hacer públicas las imágenes que llega- 17384. 31 de julio de 1976.
ban de Marte....
el escéptico (Junio 1998) 19