La
hermenéutica bíblica tiene como propósito el estudio de los principios,
reglas y métodos para realizar una adecuada interpretación de los textos
hermenéutica bíblicos a fin de comprender su significado. En este sentido, pretende ofrecer
los medios para realizar una correcta interpretación de los textos de la Biblia
Explicación o interpretación de algo, generalmente de la obra de un autor o de un
Exegesis texto concreto, especialmente bíblico.
Darse cuenta de algo significa 'advertirlo' o 'percatarse de ello' y el
complemento de esta locución verbal se introduce con la preposición de, aun
en los casos en los que sigue la conjunción que, según señala el Diccionario
Cometido panhispánico de dudas
Influencia de determinada cosa en un asunto o efecto que causa en él.
"su obra tuvo repercusión en todo el mundo"
Repercusión
Vinculándolo Unir cosas inmateriales de manera firme o duradera.
Que depende solamente de la voluntad o el capricho de una persona y no
obedece a principios dictados por la razón, la lógica o las leyes.
Arbitraria
La interpretación es el hecho de que un contenido material, ya dado e
independiente del intérprete, sea “comprendido” o “traducido” a una nueva
Interpretació
forma de expresión. Dicho concepto está muy relacionado con la
n hermenéutica. Cognitivamente la operación de interpretación es el opuesto a
la operación de representación.
Pero Dios tendrá en la tierra un pueblo que sostendrá la Biblia y la Biblia sola, como piedra de toque de todas
las doctrinas y base de todas las reformas. Ni las opiniones de los sabios, ni las deducciones de la ciencia, ni los
credos o decisiones de concilios tan numerosos y discordantes como lo son las iglesias que representan, ni la
voz de las mayorías, nada de esto, ni en conjunto ni en parte, debe ser considerado como evidencia en favor o
en contra de cualquier punto de fe religiosa. Antes de aceptar cualquier doctrina o precepto debemos
cerciorarnos de si los autoriza un categórico “Así dice Jehová”. Satanás trata continuamente de atraer la
atención hacia los hombres en lugar de atraerla hacia Dios. Hace que el pueblo considere como sus guías a los
obispos, pastores y profesores de teología, en vez de estudiar las Escrituras para saber por sí mismo cuáles son
sus deberes. Dirigiendo luego la inteligencia de esos mismos guías, puede entonces también encaminar las
multitudes a su voluntad. Cuando Cristo vino a predicar palabras de vida, el vulgo le oía con gozo y muchos,
hasta de entre los sacerdotes y gobernantes, creyeron en él. Pero los principales de los sacerdotes y los jefes
de la nación estaban resueltos a condenar y rechazar sus enseñanzas. A pesar de salir frustrados todos sus
esfuerzos para encontrar en él motivos de acusación, a pesar de que no podían dejar de sentir la influencia del
poder y sabiduría divinos que acompañaban sus palabras, se encastillaron en sus prejuicios y repudiaron la
evidencia más clara del carácter mesiánico de Jesús, para no verse obligados a hacerse sus discípulos. Estos
opositores de Jesús eran hombres a quienes el pueblo había aprendido desde la infancia a reverenciar y ante
cuya autoridad estaba acostumbrado a someterse implícitamente. “¿Cómo es posible—se preguntaban—que
nuestros gobernantes y nuestros sabios escribas no crean en Jesús? ¿Sería posible que hombres tan piadosos
no le aceptaran si fuese el Cristo?” Y fue la influencia de estos maestros la que indujo a la nación judía a
rechazar a su Redentor.