TRASTORNO DEL DESARROLLO DE LA COORDINACIÓN
El diagnóstico de trastorno del desarrollo de la coordinación se hace mediante la síntesis clínica
de los antecedentes (del desarrollo y médico), la exploración física, los informes académicos o
laborales y la evaluación individual mediante pruebas normalizadas psicométricamente válidas y
culturalmente apropiadas. La manifestación del deterioro de las aptitudes que requieren coordinación
motora.
El trastorno del desarrollo de la coordinación se diagnostica solamente si el deterioro de las
habilidades motoras interfiere significativamente con el rendimiento o la participación en las actividades
cotidianas de la vida familiar, social, escolar o comunitaria.
Características asociadas que apoyan el diagnóstico
Algunos niños con trastorno del desarrollo de la coordinación muestran actividades motoras
añadidas (normalmente suprimidas) como movimientos coreiformes de las extremidades no apoyadas
o movimientos en espejo. Estos movimientos de "desbordamiento" se consideran inmadureces del
neurodesarrollo o signos neurológicos menores, más que anomalías neurológicas. Tanto en la
bibliografía actual como en la práctica clínica, su papel en el diagnóstico no está todavía claro y
requiere más evaluación.
Desarrollo y curso
El curso del trastorno del desarrollo de la coordinación es variable pero estable hasta, al
menos, el primer año de seguimiento. Aunque puede haber mejorías a largo plazo, se calcula que los
problemas de los movimientos coordinados continúan durante la adolescencia en el 50-70 % de los
niños. El comienzo se produce en la primera infancia. Los hitos motores retrasados pueden ser los
primeros signos o se identifica el trastorno por primera vez cuando el niño intenta sujetar un cuchillo y
un tenedor, abrocharse la ropa o jugar con pelotas. En la infancia media existen dificultades motoras
para hacer rompecabezas, construir maquetas, jugar a la pelota, escribir a mano y organizar las
propias pertenencias siempre que se requiera secuenciación y coordinación motora. En los primeros
años de la vida adulta sigue habiendo dificultades para aprender nuevas tareas que requieran
habilidades motoras complejas/automáticas, como conducir y utilizar herramientas. La incapacidad de
tomar apuntes o de escribir a mano con rapidez puede afectar al rendimiento en el trabajo.
Factores de riesgo y pronóstico
El trastorno del desarrollo de la coordinación es más frecuente después de la exposición
prenatal al alcohol, en los niños prematuros y en los que tienen bajo peso al nacer.
Genético y fisiológico. Se han hallado deterioros en los procesos subyacentes del
neurodesarrollo particularmente en las habilidades visomotoras, tanto en la percepción visomotora
como en la mentalización espacial, que afectan a la capacidad de realizar adaptaciones motoras
rápidas cuando aumenta la complejidad de los movimientos requeridos. Se ha propuesto la existencia
de una disfunción cerebelosa, pero todavía no está clara la base neural del trastorno del desarrollo de
la coordinación.
Consecuencias funcionales del trastorno del desarrollo de la coordinación
El trastorno del desarrollo de la coordinación conlleva un deterioro funcional en las actividades
de la vida cotidiana, aumentando dicho deterioro con las afecciones concurrentes. Entre las
consecuencias del trastorno del desarrollo de la coordinación cabe citar una menor participación en los
juegos y deportes de equipo, niveles bajos de autoestima y autovaloración, problemas emocionales o
conductuales, deterioro de los logros académicos, mala salud física, poca actividad física y obesidad.