La transformación de Régulo Ortega
La transformación de Régulo Ortega
Ley de fuga
Carlos bastidas Padilla
UACM. PESCER
Natasha Bidault, coordinadora Después de que la revolución fue vencida por las tropas del gobierno, Régulo Ortega regresó a Puer-
Fernando Miranda, responsable del PESCER to Ventura a seguir luchando por la causa que él nunca quiso aceptar que se había perdido para siempre
de Difusión Cultural y Extensión Universitaria en Palonegro, donde había peleado a lado del general Vargas Santos; ni siquiera quiso admitirlo cuando de Grandville, s. xix
pronto de vio arrumbado en los sótanos de la cárcel municipal, sentenciado a sesenta años de prisión por los
Editores
José Antonio Martínez Briseño, estudiante
Florina Piña, profesora
delitos de rebelión, sedición, asonada, y otros suficiente y deliberadamente graves como para dejar cualquier pe-
llejo desecho en una cárcel del estado.
Los primeros treinta años los fue marcando en las paredes de su celda con huequitos donde guardaba los últimos
Grandville, s. xix El conejo
Corrector de estilo
trocitos de esperanza; después se dedicó a tapar cada año un hueco, y cuando había tapado veintinueve, y todavía le
faltaban dos días, ocho horas y cincuenta segundos para cumplir su condena, el nuevo jefe de prisiones, temiendo una en la pared
y seleccion de imagenes
J. Tonatiuh Martínez, tallerista Un momento anhelado nueva revolución, decidió ser benévolo con el viejo prisionero; así pues, acompañado por un cabo, un dragoneante y
media docena de policías bajó al sótano y ordenó sacarlo.
Sólo cuando lo hubieron depositado en media calle para que se asoleara a la vista de todo el pueblo, pudieron GraCiela estrada
Consejo editorial estudiantil percatarse de esas dos alas membranosas y transparentes que le habían nacido en su cuerpo desnudo, pequeñito,
Agueda Peral iVán arrugado y pegado al suelo, y se llenaron de espanto cuando las vieron desplegarse al ser tocadas por el ardiente sol EN CASA
Felipe L. Hernández de enero; dos días se estuvieron las gentes sentadas en la calle con la esperanza morbosa de verlo levantar el vuelo; ¡Qué miras pendeja!, ¡eres una imbécil!, ¡por qué puta madre tuve una hija como tú! Le decía su madre al gol-
Iván A. Garinian Jamás imaginó Brandon la eternidad concentrada en dos horas. Se sentía ansioso. Pidió un cigarrillo a los y cuando lo vieron elevarse sobre sus cabezas y enrumbar al mar, los policías dispararon sus fusiles largamente pre- pearla en la cabeza y caminar de un lado a otro como preparando un escenario.
de su estancia, pero nadie traía. Entonces, bajó al patio de su dormitorio donde algunos acarreaban botes parados, y el viejo prisionero, dando chillidos y aletazos se precipitó al mar y las olas que había alborotado con sus La niña con el miedo en su pequeño cuerpo, sentada como siempre en esa silla, depositó la mirada en una
Profesores enlace de agua, otros lavaban su ropa o se bañaban. Entraban y salían del dormitorio cargadores con cosas para alas colosales lo sepultaron para siempre en las profundidades del océano, cuando aún le faltaban siete horas y mancha de la pared, buscó el parecido a un conejo, tal vez blanco, con sangre en el pelo. La imagen era obligatoria,
Eusebio Ruvalcaba, Daniela Gaxiola, César instalarlas en el área de visitas. cincuenta segundos para cumplir su condena. era el lugar en que la sentaba para poder quemar los cigarros en sus brazos. A pesar del tiempo, el dolor era el mismo,
Illescas, J. Ricardo Piña, Ángeles Lara, Rocío Brandon se compró un cigarrillo en un puesto de dulces. Regresó al dormitorio. Prendió su taba- no el del cigarro achicharrando su carne, sino de entender por qué su madre no la amaba.
01
Martínez co y se sentó sobre una banca. El sol comenzaba a calentar todo. Las sombras frías del dormitorio Bastidas Padilla, Carlos, “Ley de fuga”, Las raíces de la ira. Docente colombiano. Es profesor en la Universidad del Cauca. En 1975 obtuvo el Muchas veces con las lágrimas se modificaba la imagen, buscaba ver un caballo que la llevara lejos; otras veces, un
comenzaban a desaparecer. Premio Casa de las Américas con el libro de cuentos Las raíces de la ira. Entre otros libros, ha publicado El intrépido Simón, novela histórica conejo a quien acariciar, pero siempre sus ojos se cubrían de pequeñas gotas saladas que no la dejaban imaginar más.
Fumaba con tranquilidad mientras observaba unos pajarillos que se daban un baño de juvenil sobre Simón Bolívar; La canción del haragán, novela juvenil; Érase una vez el libro. La historia del libro contada a los niños como Pensar en caballos y conejos le permitía, por momentos, olvidar lo que pasaba a su alrededor, pero el dolor la
tierra muy cerca de él. Después, los vio levantar el vuelo y sobrepasar las enormes bardas; un cuento; La casa de Tántalo, mitología griega, y Permítame que la muerda, señorita, cuentos humorísticos. volvía a la realidad. Esta vez ni siquiera la mancha en la pared, carcomida por la mugre y el tiempo, la hacia olvidar o
volando ágilmente. Esto lo hizo sentirse un poco miserable: ahora él estaba en cauti- [Link] le quitaba el miedo.
verio y los pájaros, libres. Cuanta ironía. Antes los observaba en las jaulas. ¡Te voy a castigar porque estás maldita!, le dijo su madre momentos antes de que tapara con su presencia la
Así, Brandon logró entender el sufrimiento de la pérdida de la
libertad hasta en los alados seres. Equivocacion imagen que se encontraba en la pared. Su madre parecía siempre tan grande. Con una botella de alcohol mojó
su cara y su pequeño cuerpo. La pequeña empezó a llorar, su madre con un cigarro en los labios encendió un
cerillo. Cerró los ojos, el dolor la hizo gritar, gritar y llorar. El fuego cubrió su cara, los hombros, los brazos, y
EN EL HOSPITAL
Esto hace que tenga muchos deseos de seguir adelante, dejar todo lo malo atrás y llevarme
lo bueno que he sacado de aquí... Y no cometer los mismos errores del pasado, errores que
me han costado casi seis años de mi vida.
de Ulua para que me conduzca, otra vez,
a la selva de asfalto
en la que estaba acostumbrado al ir y venir
Ocurre que el Ángel de la Muerte advierte haber llegado demasiado temprano, que el término del hombre
no se ha cumplido aún; no se apodera entonces de su alma, no se muestra a ella siquiera; pero deja al hom-
bre uno de los numerosos pares de ojos de que su cuerpo está cubierto.
El sitio equivocado no cambia su penumbra
En una misma hora caben todos los siglos infernales
Y la vida entrampada tiene de frente un muro
Ex libris de William, detalle
forjando ilusiones, proyectos. Y el hombre ve. Luego, además de lo que ven los otros hombres y de lo que él mismo ve con sus ojos una reja que mira por ventana
león ChestoV
Grandville, s. xix
josé reVueltas
Una torta CeCilia seGura
Para mi maestra
Cuántos hábitos innecesarios también la ingrata me abandonó. los tiempos de adolescencia,
a la vista
Editorial
Planteles de la UACM-PESCER que se vuelven necesidades vanas. el primer libro que leíste, Entre paredes
Momentos vividos que despiertan Una mañana salí al jurado tus viajes, tu familia... grises, altas, húmedas y frías
Centro Femenil de Readaptación Social infinitos sentidos. y en el banquillo se me sentó, VíCtor m. ríos taPia calladas, y quietas.
Santa Martha Acatitla (CEFERESO) y el licenciado y el juez de letras Todo se rememora...
Inconcluso
¿
Centro escolar Rosario Ibarra de Piedra Variación de un tema como causante me sentenció. los amigos, también. ¡A qué ricas tortas! Dice la gente al ver a la dama que atiende el local. ¿Serán las tortas o será la Con sus gritos sórdidos
que día a día cambia Tu primera desilusión, esposa del tortero quien mantiene siempre lleno el local? Se encuentra afuera de la sala dos, donde y sus días iguales
CÓMO SE RESOLVERÍA LA COTIDIANIDAD en los centros penitenciarios sin los servicios del Estafeta? Seguramente
en más de una ocasión sobrevendría el caos, la espera sin esperanza, el desencanto, la incertidumbre, la ira. Sí, por-
que en los centros varoniles y femeniles hay hombres y mujeres que van y vienen con avisos, recados, llamadas. Y lo
Centro Femenil de Readaptación Social
Tepepan (CEFERESO)
Centro escolar Francisco I. Madero
reafirmándole a mi conciencia
que existe una historia
que cada quien va escribiendo.
Pena de muerte, pedía la gente.
¡Ay cielo santo, lo que sentí!,
y lo confieso sinceramente,
la impotencia para resolver problemas en tu vida.
sentimiento Anhelo despertar contigo,
tenerte en mis brazos.
Ver tus ojos...
espero mi visita. Llego temprano y, desde la mesa en que me siento, observo cuando llega esa mujer
de aproximadamente 35 años de edad y uno cincuenta y cinco metros de estatura.
Con sus jeans pegaditos a su cuerpo y su blusa escotada deja ver lo llamativo de su cuerpo, cual una
sus minutos monótonos
en instantes perpetuos.
mismo buscan en dormitorios que en comedores, en auditorios y salas, que patios y sanitarios. Su misión es, como en que como un niño me estremecí. Vuelves otra vez a la realidad. musa; al verla caminar por su local, nos transporta, nos hace olvidar un poco que estamos en prisión. Surge su voz de poesía
tiempos antiguos, servir de correo de manera oportuna, contundente, eficaz. Centro de Readaptación Social Varonil Mira con atención Ves cuatro paredes y una puerta. antonia orozCo Gómez ¡Te extraño! Esta dama llega siempre cargando, a pesar de su estatura, por lo menos cuatro bolsas enormes De su querida presencia.
Por eso, va este homenaje a los estafetas de los reclusorios en este periódico mural. Y será la palabra escrita lúdica y Santa Martha Acatitla (CERESOVA) los sucesos que se fugan Hace tres días que a mi ventanilla Te asomas a un lado, Anónimo con lo necesario para preparar las ricas tortas. Apenas se instala y empiezan a llegar los clientes
creativa el mensaje a propagar entre la comunidad carcelaria y externa. Resguardará entre sus líneas a las musas, sí, a esas Centro escolar Valentín Campa Salazar a cada segundo un pajarillo me fue a cantar; al fondo un baño. No entiendo la vida. atendidos personalmente por ella. Piden de jamón, cubanas, rancheras. Hay una gran variedad Narrando historias.
“deidades que, según la fábula (...) protegían las ciencias y las artes liberales, especialmente la poesía”. que los ojos captan era mi madre en figura de ángel Por otro, alguien se queja y piensas: ¿Qué pasó? de ingredientes pero, al final, siempre se disfrutan las tortas de la señora. hablando de poesía.
De ahí, La Musa del Estafeta, periódico mural bimensual de promoción literaria planeado y realizado por los alum- Penitenciaría del Distrito Federal que las manos no atrapan. que a su hijo amado vino a llorar. —Debe estar enfermo. En estos momentos el cuerpo está frío, seco; ¿Por qué? Qué maravilla es que trabaje tan cerca de su esposo, que no lo deje solo en su paso por
nos del Programa de Educación Superior en Reclusorios del D.F. e invitados; esto a través de la Coordinación de Servicios Centro escolar Pedro López Grandville, s. xix Con la boca en forma de voz No tienes nada que ofrecerle. poco a poco se marchita. el reclu. El trato a los internos, su manera de hablar, de caminar y el sabor de sus tortas Transportándonos a Mesoamérica
Estudiantiles de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. trasmitimos a medias los sentidos. No era la barca ni la barquilla No puedes hacer nada por él. No sé si el destino era así, hace muy importante su presencia en el local. ¿Venderían tanto si no estuvieran en a las batallas sangrientas,
Así pues, queda abierta la invitación a todos los internos e internas de los centros penitenciarios para ser un Estafeta Li- Reclusorio Preventivo Varonil Oriente lo que me espera en el ancho mar, El mirar no es igual, pero este amor por ti crece todas las visitas la dama de las tortas? ¿Usted qué cree? con los mayas, los incas,
terario; sus textos podrán hacerlos llegar a los profesores y autoridades universitarias. Y para la comunidad exterior, que sirva Centro escolar Francisco I. Madero Nunca lograremos el olvido es el horrible San Juan de Ulúa En tu litera ves tu ropa, le hace falta tu chispa, y mi temor más. traspasamos los muros
este órgano de difusión cultural como una ventana al pensamiento sensible y humanístico de aquellos y aquellas que ejercen entre los sucesos vividos, fugaces; donde mis penas voy a pagar. tus imágenes religiosas tu esencia, montadas en la imaginación
su libertad a través de la palabra. Reclusorio Preventivo Varonil Sur ahí tu piel, tu olor, el sabor de tu saliva, y piensas una y otra vez: tu presencia. Día a día aumenta este sentimiento. atravesamos las paredes
Salud y larga vida a La Musa del Estafeta. Centro escolar José Vasconcelos tu risa, tu voz, Cuando haya muerto entre los mares ¿Dios, si no cometí el pecado del que me acusan por qué...? dándole un toque de magia
la forma en que tomaste mi tiempo. vayan mis restos a sepultar Este ser no es el mismo. Dime, ¿qué hago? a estos días iguales
Reclusorio Preventivo Varonil Norte Tiempo fugaz. una plegaria por dios te pido Ese por qué lo contestas para ti: El cuerpo llora, ¿Por qué no estás aquí? dejando huella en nuestra piel
Centro escolar Santiago Ramírez que fui asesino por tanto amar. estoy en una prueba, lo siento incompleto. y que llega al alma,
para que cambie mi manera de ver la vida, Si tan sólo pudiera estar contigo... y cuando hablo con las paredes
para meditar sobre lo bueno y lo malo... Yo también deseo alcanzar madrugadas, les digo IRIS
Esa es la respuesta. amor en mi vida. Porque sin ti me siento incompleto. es su nombre quien les dio color a estas paredes grises.