Apego adulto y satisfacción sexual
Apego adulto y satisfacción sexual
Madrid
Mayo, 2017
1
APEGO ADULTO Y SATISFACCIÓN AFECTIVO-SEXUAL: ¿CÓMO INCLUYE LA
Gil
FAMILIA DE ORIGEN?
Sánchez
Samanta
2
Resumen: El objetivo de esta investigación consistió en analizar las relaciones entre las
variables pertenecientes al estilo de apego adulto, la satisfacción afectivo-sexual, y la posible
influencia de la familia de origen. La hipótesis principal mantuvo que el estilo de apego adulto
se asociaba con la satisfacción afectivo-sexual en las relaciones de pareja, mediado por el papel
jugado por la familia de origen, asociándolo al efecto de la separación del vínculo conyugal. Los
instrumentos de medida empleados fueron el Cuestionario de Apego Adulto, la Escala de
Satisfacción Sexual y el Cuestionario de Satisfacción Afectiva. Para analizar las posibles
relaciones se procedió a la realización de las pruebas estadísticas ANOVA de un factor,
correlación de Pearson y Ji cuadrado. La muestra estuvo compuesta por 297 sujetos de ambos
sexos. Los resultados obtenidos mostraron que las personas con apego seguro tendían a
encontrarse más satisfechas sexualmente en sus relaciones de pareja que los sujetos con apego
inseguro. Al contrario de lo planteado en las hipótesis, no se encontró que el estilo de apego se
viera influido por la vivencia de un proceso de ruptura conyugal de los progenitores.
Palabras clave: Apego; satisfacción afectiva; satisfacción sexual; relaciones de pareja; familia.
Title: Adult attachment and sexual affective satisfaction: How does the family of origin
influence?
Abstract: The aim of this research consisted of analyze the relationships between adult
attachment style, sexual affective satisfaction, and the possible influence of family of origin.
The main hypothesis held that adult attachment was related to sexual affective satisfaction in
couple relationships, all mediated by the role played by the family of origin, associating it to the
effect of the separation of the conjugal bond. The measurement instruments used were Adult
attachment questionnaire, Sexual satisfaction scale and Affective satisfaction questionnaire. In
order to analyze the possible relations, the statistical tests were One-way ANOVA, Pearson’s
correlation and Chi square. The sample was composed by 297 participants of both sexes. The
data obtained saw that people with secure attachment were more sexually satisfied than insecure
attachment people in their couple relationships. Contrary to the hypothesis, it was not found that
attachment style was influenced by the experience of a process of conjugal disruption of the
parents.
Key words: Attachment; affective satisfaction; sexual satisfaction; couple relationships; family.
3
La naturaleza y las características de los vínculos relacionales y de apego que se
establecen durante los primeros años de vida con los progenitores y/o con las principales figuras
de referencia, resultan fundamentales a la hora de establecer futuras relaciones durante la vida
adulta (Pinedo y Santelices, 2006; Strait, Sandberg, Larson y Harper, 2015). Así, es en la
adolescencia donde se produce un cambio, crecimiento y transformación, dando un salto desde
la inmadurez propia de la infancia, a la madurez física, psicosocial y sexual que se ha de
alcanzar en la vida adulta (Zacarés, Iborra, Tomás y Serra, 2009).
Resulta fundamental que esas primeras relaciones que se establecen durante la infancia
sean de buena calidad, ya que de ellas dependen que el desarrollo de la adolescencia sea
saludable puesto que, de lo contrario, la persona estaría expuesta a una mayor vulnerabilidad y
riesgo, tal y como afirman Martínez, Castañeiras y Posada (2011). Así, estas autoras recogen en
sus estudios la definición que Bowlby indica en 1969 sobre el apego y su teoría, entendiéndolo
como “una tendencia natural en los seres humanos a establecer relaciones íntimas y estables
con otros significativos desde los primeros años de vida, dando lugar a diferentes modalidades
en el intento del niño por obtener y/o mantener la proximidad con una figura representativa que
adquiere progresivamente mayores niveles de autonomía y diferenciación en la evolución” (p.
29). Con esto, se puede observar que los seres humanos presentan una tendencia innata a
establecer vínculos afectivos, los cuales suponen un soporte importante en momentos de
necesidad (Guzmán, Santelices y Trabucco, 2015; Yárnoz, Alonso-Albiol, Plazaola y Sainz de
Murieta, 2001). Ocurre esto debido a que cuando el ser humano nace carece de la capacidad
para regular sus propias reacciones emocionales y sus necesidades más básicas (como
alimentarse, permanecer aseado, etc.) (Monteserín, 2010), por lo que es el cuidador principal
quien se encarga de reestablecer el equilibrio emocional y cubrir las necesidades del niño, el
cual busca recuperar la homeostasis interna previa. Esto se explica debido a que “ante
situaciones amenazantes se activa el sistema de apego; si las figuras de apego se muestran
disponibles y ofrecen la atención y cuidados necesarios, se va conformando un sistema de
apego seguro. Si no se ofrece esa disponibilidad y atención, el apego será inseguro” (Martínez-
Álvarez, Fuentes-Martín, Orgaz-Baz, Vicario-Molina y González-Ortega, 2014) (p. 211).
Apego
En primer lugar se procede a definir cómo son los distintos estilos de apego que se
pueden establecer durante la infancia para, posteriormente, centrarnos en cómo se manifiestan
tales estilos relacionales durante la vida adulta. Así, Monteserín (2010) recoge los resultados
extraídos por Mary Ainsworth en 1985 de su famoso procedimiento “situación extraña” (la cual
se utiliza para estudiar la conducta observable del niño ante la separación y el reencuentro con
4
su cuidador principal), a partir del cual se definen los distintos estilos de apego de la siguiente
manera:
En función del estilo de apego infantil que se haya derivado de esos contactos iniciales
entre el niño y sus figuras principales de cuidado, durante la vida adulta aparecerán diferentes
manifestaciones conductuales y estilos relacionales. Esto ocurre debido a que las personas
presentan una tendencia estable a lo largo del tiempo de buscar proximidad y contacto con una
figura específica. Estos estilos relacionales se pondrán en juego tanto en las relaciones sociales
como, principalmente, en las relaciones afectivas (de pareja) (Kirkpatrick y Hazan, 1994);
Martínez-Álvarez et al., 2014 y Yárnoz et al., 2001). Así, diferentes autores coinciden a la hora
de describir los distintos estilos de apego que se dan en la vida adulta:
5
- Los adultos evitadores presentan baja implicación, a la vez que se muestran psicológica
y emocionalmente independientes (Butzer y Campbell, 2008), rechazan la intimidad y
cercanía, experimentan baja confianza, dificultades para aceptar los defectos de la
pareja, dudan de la existencia y la estabilidad del amor, se perciben autosuficientes
(Ortiz et al., 2002) y presentan dificultades a la hora de empatizar con las señales de
necesidad de los otros (Gómez-Zapiain et al., 2011).
- Los adultos ansiosos presentan una preocupación exagerada ante la posibilidad de ser
abandonados o rechazados por sus compañeros (Butzer y Campbell, 2008), es decir,
tienen hiperactivado el sistema de apego, lo cual les hace mostrarse crónicamente
dependientes de sus figuras de apego. Esto les lleva a experimentar un deseo extremo de
unión y reciprocidad, acompañado de desconfianza, celos y gran vulnerabilidad a la
soledad (Ortiz et al., 2002), exageración en las solicitudes de afecto, protección y
atención, poco cuidado sensible sustituido por un cuidado más compulsivo (Gómez-
Zapiain et al., 2011), baja confianza en el establecimiento de relaciones afectivas, temor
e inseguridad (Martínez et al., 2011).
Esto es una muestra de la vital importancia que supone establecer buenos vínculos
durante la infancia. Es aquí donde Fonagy (1999) menciona el papel de la “transmisión
intergeneracional del estilo de apego”, donde se puede observar que adultos con apego seguro
tienen más posibilidades de tener hijos que se apeguen a ellos con seguridad. Así, este estilo de
apego favorecerá el desarrollo de un buen autoconcepto en los sujetos, repercutiendo
positivamente en las futuras relaciones que se establezcan durante la vida adulta (Martínez et al.,
2011).
Siguiendo esta misma línea, autores como Guzmán, Santelices y Trabucco (2015)
hallaron en sus investigaciones que las personas con elevados niveles de ansiedad y evitación
tienden a perdonar menos que las personas con niveles bajos en estas características,
entendiendo el perdón como “un descenso en la negatividad de los pensamientos, sentimientos
6
y conductas hacia quien ha cometido la ofensa” (p. 36). Esto nos lleva a presuponer que en las
personas seguras, el perdón va de la mano de su capacidad para resolver conflictos, algo carente
en las personas ansiosas (que buscarían forzar el perdón de manera prematura) o evitadoras
(caracterizadas por mantener distancia emocional como una forma de protección de sí mismas).
Satisfacción afectivo-sexual
Como se ha ido exponiendo hasta ahora, distintas investigaciones han demostrado que
el estilo relacional que se establece durante los primeros años de vida con las principales figuras
de cuidados, repercute directamente en las futuras relaciones sociales y, especialmente, de
pareja (“transmisión intergeneracional del estilo de apego”). Esta influencia de los estilos de
apego en el grado de ajuste de la pareja se entiende en el sentido de que, en función de la
confianza-desconfianza que se tenga en un mismo y en los demás, repercutirá en el grado de
compromiso e intimidad que se ponga en la relación de pareja (Ortiz et al., 2002). Esto se puede
observar en el hecho de que las personas con apego seguro tienden a mostrar mayores niveles de
satisfacción e implicación en la pareja, mientras que las inseguras (donde nos encontraríamos a
los apegos evitativos, ambivalentes y desorganizados) se muestran más insatisfechos en estos
aspectos.
En primer lugar, a la hora de explicar qué se entiende por experimentar una relación
afectiva de calidad, Martínez-Álvarez et al. (2014) se refieren a ella como “el grado en que los
miembros de la pareja muestran intimidad, afecto y apoyo mutuo” (p. 211). Esto,
automáticamente nos remite a la “teoría triangular del amor” planteada por Sternberg en 1986
(Véase Figura 1) recogida por Villegas y Mallor (2012) (p. 103), el cual propone que el amor
está compuesto, fundamentalmente, por tres aspectos:
7
Figura 1. Teoría triangular del amor (Sternberg, 1986)
Así, Sternberg en 1986 plantea en su teoría que estos tres componentes se pueden
combinar entre sí y, en función de cómo se relacionen unos con otros, aparecen distintos estilos
de relación de pareja y de amor. Es importante tener en cuenta que los distintos tipos de amor
que se pueden dar pueden ir cambiando a lo largo de la relación. Así, se encuentran siete tipos
de amor (Véase Tabla 1):
8
Tabla 1: Clasificación de los tipos de amor en función de los ingredientes mezclados
Es importante tener en cuenta, además, que el recuerdo que se tenga de las principales
figuras de apego resulta fundamental (Ortiz et al., 2002). Los efectos que se derivarán de esto
serán diferentes en función del género:
- En las mujeres, recordar a la madre como afectuosa, responsiva y sensible a las señales
y necesidades, se asocia con un estilo de apego adulto caracterizado por la confianza y
la seguridad. En cambio, si este recuerdo se caracteriza por la frialdad, distancia,
rechazo, falta de afecto y sensibilidad, será predictor de apego ambivalente
caracterizado por el miedo al abandono, así como inseguridad en las relaciones
afectivas.
- En los varones, el control restrictivo de la figura paterna durante la infancia se asocia de
manera inversa con la satisfacción sexual en la pareja, mientras que el afecto paterno
predice un mayor ajuste en las relaciones de pareja.
Uno de los aspectos que se ve más influenciado por el estilo de apego en las relaciones
de pareja es la sexualidad. Carrobles, Gámez-Guadix y Almendros (2011) señalan que la
sexualidad constituye una función básica del ser humano, donde se ven implicados factores no
solo fisiológicos, si no también emocionales y cognitivos, donde el hecho de que las mujeres
valoren de manera positiva su aspecto físico (es decir, percibir bienestar) también juega un
papel importante en la satisfacción sexual. Por otro lado, señalan que el hecho de no
experimentar satisfacción sexual en la pareja, puede desembocar en problemas que suelen
manifestarse en forma de quejas respecto al nivel de deseo y la frecuencia de las relaciones
sexuales (especialmente relacionado con la apetencia sexual por parte de la pareja). De igual
modo, la percepción de monotonía y rutina en las actividades sexuales, se encuentra relacionado
con problemas en la satisfacción sexual. Estos autores coinciden con Gómez-Zapiain et al.
9
(2011) en que en las relaciones románticas se ponen en juego el sistema de apego, el sistema de
cuidados y la sexualidad, los cuales incluyen, además, representaciones mentales de uno mismo,
de los demás y de las relaciones en las que las personas se involucran. Así, dichos autores
plantean que la sexualidad se verá influida, de igual modo, por el estado de salud y la calidad de
vida de las personas. Por ello, se considera fundamental prestar atención a este aspecto, ya que
constituye un elemento clave a la hora de que las personas se encuentren más o menos
satisfechas en sus relaciones afectivas, ya que el sistema sexual está relacionado con el apego en
el sentido de que el primero requiere de intimidad y proximidad emocional, tal y como se ha ido
mencionando.
- Los adultos con apego seguro, desde el punto de vista afectivo-sexual, tienden a tener
experiencias más positivas en la sexualidad y mayor satisfacción en este ámbito.
Tienden a sentirse a gusto con su sexualidad, se muestran abiertos a la exploración
sexual, no llevan a cabo conductas promiscuas (Butzer y Campbell, 2008), disfrutan de
la intimidad, no llevan a cabo cuidados compulsivos y/o de control con sus parejas,
tienen relaciones más estables y satisfactorias, experimentan más amor, pasión y
emociones positivas hacia la pareja, y disfrutan del contacto corporal al margen del
comportamiento sexual propiamente dicho (Gómez-Zapiain et al., 2011).
- Los adultos con apego evitativo, en este ámbito, tienden a tomar distancia de las
actividades sexuales, inician la vida sexual más tarde, tienden a tener más sexo casual
(relaciones donde la intimidad es inexistente) (Butzer y Campbell, 2008), emiten
respuestas aversivas al sexo y se muestran incómodos con la cercanía (Strait, Sandberg,
Larson y Harper, 2015). De igual modo, existen estudios en los que se encontraron que
los varones con este estilo de apego tendían a experimentar menor deseo sexual en sus
relaciones. Además, la motivación principal de estas personas es la de ejercer control
10
sobre su pareja, o la de reducir el estrés, mientras que promover la unión y el placer de
sus parejas no se encuentra entre sus motivaciones principales (Gómez-Zapiain et al.,
2011).
- Por último, los adultos con apego ansioso tienden a interpretar de manera ambivalente
la experiencia sexual (Strait et al., 2015). Estos individuos tienden a llevar a cabo
conductas sexuales con el fin de reducir su propia inseguridad y de establecer una
cercanía intensa con la otra persona (es decir, conseguir intimidad emocional),
presentan creencias negativas hacia la utilización del preservativo y niveles bajos de
respuesta orgásmica (Butzer y Campbell, 2008). De igual modo, estas personas tienden
a experimentar pensamientos intrusivos durante el sexo. Gómez-Zapiain et al. (2011)
señalan que las personas ansiosas ven la relación sexual como un medio para hacer
aflorar en la otra persona conductas de cuidado, con la intención de evitar así ser
abandonados o rechazados por la pareja, así como para evitar que ésta sienta rabia hacia
él/ella.
Todo esto muestra que presentar niveles altos de ansiedad y/o evitación, se relacionan
negativamente con la experiencia de satisfacción sexual en la pareja. Gómez-Zapiain et al.
(2011) señalan que el experimentar ansiedad (tanto en hombres como en mujeres) se debe,
principalmente, a que éstas personas tienen sobreactivado el sistema de cuidados, debido a las
dificultades que pueden presentar a la hora de regular sus propias emocional, y/o también puede
ser debido al deseo que experimentan de establecer una relación de dependencia con las parejas.
En el caso de los adultos evitativos, éstos tienden a mostrarse menos sensibles a la hora de
proporcionar cuidados a sus parejas (lo cual resulta especialmente llamativo en el caso de los
varones en comparación con las mujeres). Esto nos muestra que “la capacidad de responder
empáticamente a las necesidades de la otra persona, están mediatizadas por el grado de angustia
personal que provoca las señales de dolor o malestar del otro” (p. 453), tal y como señalan estos
autores. Esto se relaciona con que el deterioro del funcionamiento sexual está relacionado con la
presencia de síntomas depresivos, ansiedad y malestar psicológico general (Carrobles, Gámez-
Guadix y Almendros, 2011).
11
encontró que no siempre tienen por qué relacionarse de esta manera. Así, se plantea que algunas
parejas pueden encontrarse satisfechas en su relación en general (por ejemplo, desde el punto de
vista afectivo), pero no percibir lo mismo desde el punto de vista sexual (y viceversa), lo cual
supone un punto de interés en el que focalizarse. Carrobles, Gámez-Guadix y Almendros (2011)
obtuvieron en sus investigaciones que la satisfacción sexual se caracterizaba, principalmente,
por:
Todo esto hace referencia a lo que estos autores señalan como erotofilia, que sería
mostrar una actitud positiva general hacia lo sexual y lo erótico, donde los sentimientos de culpa
se encuentran ausentes, al igual que las conductas de rechazo de lo sexual. Además, estas
personas se muestran dispuestas a hablar abiertamente del sexo sin sentirse mal por ello. Todo
esto nos muestra que la satisfacción sexual tiene un carácter multicausal. En cambio, el percibir
a la otra persona como atractiva física o sexualmente, al igual que llevar a cabo prácticas
masturbadoras en solitario no muestran una relación significativa con la satisfacción sexual.
Sistema familiar
Diversas investigaciones hallaron que niveles altos de muestras de afecto, así como
actitudes positivas hacia el sexo en la familia de origen (concretamente en los progenitores y/o
figuras principales de cuidado), están relacionados con una satisfacción sexual en general. Esto
supone una muestra de la gran influencia que ejercen los patrones relacionales que los hijos
observan en sus progenitores, pudiendo determinar en cierta medida, que los hijos repitan el
estilo de relación que observaron en sus padres. Así, consideramos que es importante tener en
cuenta cómo la relación marital de los padres influye en distintos ámbitos de la vida de los hijos
12
durante la infancia (como es el establecimiento del apego), y cómo se ve influido en la vida
adulta (como el apego adulto) (Strait et al., 2015).
- Divorcio como etapa del ciclo vital: aquí, nos encontraríamos con ex parejas en las que,
a pesar de que existan peleas y desacuerdos, el cuidado de los hijos se mantiene (las
funciones parentales no se ven afectadas por el divorcio). Además, ambas partes de la
pareja reconocen parte de responsabilidad en la ruptura, por lo que son conscientes del
desequilibrio que se produce debido a los cambios y pérdidas que supone.
- Divorcio destructivo o difícil: en este caso nos encontraríamos con una gran
competencia por ganar y denigrar a la otra parte de la ex pareja, buscando culpables y
cómplices en lugar de reconocer que la responsabilidad de lo ocurrido involucra a
ambas partes. Aquí, los hijos quedarían descuidados debido a que la desorganización
familiar que conlleva es muy grande, llegando a veces a involucrar a los hijos en el
divorcio.
Es importante tener en cuenta que estos grandes cambios que supone una experiencia de
divorcio en los hijos, irán acompañados de mucha ansiedad en éstos, especialmente cuando la
ruptura los coge por sorpresa. Esto es debido a que los niños experimentan una intensa
sensación de pérdida (independientemente de la edad a la que lo experimenten y, especialmente,
cuando el apego no está todavía suficientemente afianzado), llevándoles a la conclusión de que
las relaciones personales armónicas son irrealizables (Vallejo, Sánchez-Barranco y Sánchez-
Barranco, 2004). En cambio, Washington y Hans (2013) señalan que el nivel de conflicto
parental antes, durante y después de la separación no está directamente relacionado con que
tenga un efecto negativo en el apego adulto y las relaciones amorosas.
13
parental multiplica por dos las posibilidades de que los hijos, en un futuro, decidan terminar con
sus matrimonios igual que hicieron sus padres, coincidiendo así con Washington y Hans (2013).
Esto parece estar debido a que los padres que se encuentran divorciados tienden a transmitir a
sus hijos un menor compromiso hacia el matrimonio, a la vez que les transmiten actitudes
positivas hacia el divorcio. Esto hace que dichos hijos, en un futuro, muestren una visión menos
idealizada acerca del matrimonio, así como pobre nivel de compromiso en las relaciones de
pareja (Sanmartín, Parada y Gallego, 2016), a la vez que tienden a considerar otras alternativas
al matrimonio tradicional (como parejas de hecho, matrimonio civil, etc.). De igual modo, estos
autores coinciden con Vallejo et al. (2004) en que los hijos de padres divorciados tienden a
experimentar mayor nivel de conflicto en sus relaciones de pareja/matrimonios. Crowell et al.
(2009) encontraron, además, que las hijas tienden a mostrarse más sensibles ante la experiencia
de divorcio parental que los hijos, al contrario de lo que defienden Catón, Cortés y Justicia
(2002) y Vallejo et al. (2004), los cuales coinciden en que los hijos varones tienden a presentar
más dificultades a la hora de adaptarse al divorcio de los padres (a la hora de superar la crisis, en
la intensidad de los sentimientos negativos), presentando además, más problemas escolares e
irritabilidad que las chicas.
Algunos de los efectos que se pueden observar en los niños como consecuencia de la
ruptura de sus progenitores, serían (Ríos, 2009):
Se ha comprobado, por otro lado, que el divorcio de los padres tiene una influencia
negativa en el estilo de apego que establecen los hijos (Washington y Hans, 2013),
repercutiendo en el apego adulto que se manifestará años más tarde (tal y como se ha ido
mencionando previamente), así como en la calidad de las relaciones afectivas y románticas
(Sanmartín et al., 2016). Esto es debido a que la presencia de problemas matrimoniales entre los
padres aumentan la probabilidad de que los hijos se comporten de la misma manera (o, al
menos, de manera similar) con sus parejas, aumentando la probabilidad de ruptura. Así, aquellos
adultos que vivieron una experiencia de divorcio/separación por parte de sus padres, tienden a
14
mostrar más dificultades y miedo en sus relaciones, algo que suele hacerse presente en los casos
de adultos con apego ansioso o evitativo. De igual modo, el hecho de no tener contacto con
alguno de los progenitores tras el divorcio, puede llevar a los hijos a experimentar abandono e
inseguridad, haciendo que durante la adultez se muestren menos accesibles, disponibles y
capaces de dar respuestas sensibles a las necesidades de la/s pareja/s Washington y Hans (2013).
Todo esto nos lleva a recoger la siguiente reflexión, referente a la importancia que tiene
la calidad de las primeras relaciones afectivas: “la familia es la que proporciona el clima
afectivo indispensable para que el proceso evolutivo transforme al ser biológico que es un bebé,
en una persona, en un ser biopsicosocial. La familia es la base del desarrollo humano” (Vallejo
et al., 2004) (p. 104).
Objetivos e hipótesis
El presente trabajo persigue dar respuesta a una serie de objetivos relacionados entre sí.
Así, por un lado, el objetivo general consiste en analizar la relación que puede existir entre el
estilo de apego adulto y la satisfacción afectivo-sexual, en función de la vivencia de un proceso
de divorcio o separación de los progenitores (ambos términos se emplearán indistintamente a la
hora de hacer referencia a la ruptura del sistema conyugal). Y, por otro lado, se han planteado
una serie de objetivos más específicos que se derivan del objetivo principal, que son:
- Las personas con apego inseguro tienden a mostrarse menos satisfechos en sus
relaciones de pareja, que las personas con apego seguro.
- Los dos tipos de satisfacción (afectiva y sexual) se deben encontrar en la relación de
pareja, pero no tienen por qué estarlo en la misma medida.
15
- Ambos componentes de la satisfacción sexual (comunicación y reacciones emocionales)
han de estar presentes para considerar que existe un buen nivel de satisfacción sexual,
pero sin necesidad de encontrarse en la misma proporción.
- Los individuos cuyos padres estén divorciados o separados, tienen más posibilidades de
desarrollar un estilo de apego inseguro.
Método
Participantes
Un total de 552 sujetos, de los cuales un 17.8% fueron hombres (N=98) y un 82.2%
mujeres (N=454) pertenecientes a la población general, completaron los cuestionarios. El 60.3%
(N=333) de los sujetos disfrutaban en la actualidad de una relación de pareja, mientras que un
39.7% (N=219) de los participantes se encontraban solteros en el momento de la investigación.
Así, los criterios que se tuvieron en cuenta a la hora de incluir a los participantes en los análisis
posteriores fueron:
- Mayoría de edad,
- Mantener en la actualidad una relación de pareja superior a 6 meses de duración.
La muestra final estuvo compuesta por 297 sujetos, un 13.1% (N=39) fueron hombres,
mientras que el 86.9% (N=258), mujeres, con una media de edad de 28.94 años (DT=8.99;
rango=18-60 años). El 97.6% (N=290) de los sujetos fueron de nacionalidad española, mientras
que el 2.4% (N=7) restante fueron de otras nacionalidades. En cuanto al nivel de estudios, se
recogieron datos en relación a los estudios que los sujetos habían finalizado, encontrándonos
con que un 44.4% de los participantes habían finalizado estudios de grado o licenciatura, un
17.8% estudios de postgrado, un 14.8% bachillerato, un 8.1% estudios de grado superior, un
7.7% únicamente disponían de graduado escolar, un 6.7% estudios de grado medio y un 0.3%
habían realizado un doctorado. En el 81.8% de los sujetos, sus padres permanecían juntos,
mientras que el 18.2% restante no. Del total de la muestra de sujetos con padres separados o
divorciados (54 participantes), el 46.3% afirman mantener un contacto fluido con ambos
progenitores, mientras que el 53.7% afirman lo contrario. Por otro lado, del total de
participantes cuyos progenitores permanecían juntos (243 participantes), el 88.5 % de ellos
presentaban algún tipo de vínculo legal (ya sea matrimonio civil o religioso, pareja de hecho,
entre otros), el 7% habían sufrido el fallecimiento de alguno de los progenitores, el 1.2% eran
hijos de madre soltera, un 0.4% tenían padres que mantenían una relación a pesar de no estar
16
casados, y el 2.9% restante, señalaron que su situación no se ajustaba a ninguna de las opciones
planteadas.
Instrumentos
Así, el primer, segundo y cuarto factor evalúan aspectos que definen la inseguridad
afectiva (estilos de apego ansioso y evitativo), mientras que el tercer factor tiene que ver con la
seguridad afectiva (estilo de apego seguro). Con esto, se puede observar que este instrumento
divide a los sujetos únicamente refiriéndose a la seguridad que experimentan en sus relaciones
en función de las diferencias de medias que se extraigan (sin tener en cuenta el estilo de apego
17
adulto desorganizado). Tras los análisis estadísticos, en el presente estudio el instrumento
mostró un α de .788.
Por último, los autores encontraron tras sus análisis estadísticos que el instrumento
contaba con un coeficiente de fiabilidad α de Cronbach de .886, mientras que en el presente
estudio, dicho instrumento mostró un α de .912.
18
- Si el sujeto indica menos de 10 afirmaciones como “verdaderas”, se considerará que
su relación de pareja no se caracteriza por las muestras de afecto y, por
consiguiente, por el romanticismo.
Diseño
Procedimiento
Los tres instrumentos fueron aplicados de manera simultánea vía online. Todos los
participantes fueron informados del objetivo del estudio al inicio del instrumento: “se trata de
una investigación que busca conocer cómo influye la familia de origen en el establecimiento del
apego y su posterior repercusión en la satisfacción afectivo-sexual en las relaciones de pareja”.
Se les indicó que se trataba de una investigación con fines académicos para la realización de un
trabajo de fin de máster de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Fueron informados,
además, de que las respuestas emitidas serían de naturaleza anónima y confidencial, tratadas
todas ellas de acuerdo a la Ley 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal, y que
debían cumplimentar el cuestionario de manera individual, respondiendo a todas las cuestiones
indicadas siguiendo el orden establecido.
19
(se utilizó el procedimiento conocido como bola de nieve). De igual modo, se llevó a cabo la
utilización de las redes sociales como forma de dar a conocer la investigación que se iba a llevar
a cabo, permitiendo el acceso a una población mucho más amplia y heterogénea.
Resultados
Con el objetivo de comprobar si los datos provienen de una población con una
distribución teórica específica considerada dentro de la normalidad, en primer lugar se procedió
a la realización de la prueba de Kolmogorov-Smirnov, la cual permitió medir el grado de
concordancia entre la distribución de un conjunto de datos y una distribución teórica específica.
Así, para las variables de estudio “Satisfacción sexual”, “Satisfacción afectiva”, “Reacción
emocional”, “Comunicación”, “Apego seguro” y “Apego inseguro” de los sujetos, la prueba de
Kolmogorov-Smirnov (K-S) fue significativa (p<.05). Sin embargo, se pudo asumir el supuesto
de normalidad de dichas variables en función de los criterios de Curran, West y Finch (1996).
Por ello, se procedió a la realización de pruebas estadísticas paramétricas.
Los cuatro factores del “Cuestionario de evaluación del estilo de apego adulto” (Melero
y Cantero, 2008) fueron sometidos a análisis de cluster. Dichos factores representan
dimensiones en las que los sujetos pueden puntuar en distinta medida. Los análisis de
conglomerados de k medias buscan agrupar objetos formando clusters (“grupos”) de objetos
con alto grado de homogeneidad interna y heterogeneidad externa. Así, teniendo en cuenta los
tipos clásicos de apego extraídos de distintos estudios, se seleccionaron las agrupaciones de dos
y cuatro clusters. Con estos análisis se pretendió averiguar si dicho instrumento de medida
clasifica los sujetos, por un lado, en seguros e inseguros (cluster de dos conglomerados) y, por
otro lado, si discrimina los tres estilos de apego inseguro (cluster de cuatro conglomerados). En
el cluster de dos conglomerados, se encontró los siguientes resultados:
20
- El cluster 2 agrupó a los sujetos que puntuaron bajo o moderado/bajo en los factores
relacionados con la inseguridad afectiva (factores 1, 2 y 4), y moderado/alto el
factor relacionado con la seguridad afectiva (factor 3).
Así, un 52,18% de los sujetos fueron clasificados como seguros, mientras que el 47,81%
restante, como inseguros. Estos resultados muestran que el “Cuestionario de evaluación del
estilo de apego” evalúa de forma adecuada los estilos de apego seguro e inseguro (Véase Tabla
2).
- El cluster 1 (“apego temeroso hostil”) agrupó sujetos con puntuaciones altas o muy
altas en los factores 1 y 2, sujetos con puntuaciones moderadas/altas en el factor 4, y
moderadas en el factor 3.
- El cluster 2 (“apego preocupado”) agrupó aquellos sujetos que obtuvieron
puntuaciones muy bajas en el factor 1, puntuaciones bajas/moderadas en los
factores 2 y 4, y puntuaciones moderadas/altas en el factor 3.
- El cluster 3 (“apego seguro”) estuvo compuesto por aquellos sujetos que obtuvieron
puntuaciones bajas/moderadas en el factor 4, moderadas en los factores 1 y 2, y
puntuaciones moderadas/altas en el factor 3.
- El cluster 4 (“apego alejado”) agrupó sujetos con puntuaciones muy bajas en el
factor 3, moderadas/altas en los factores 1 y 2, y puntuaciones elevadas en el factor
4.
21
Así, los sujetos quedaron clasificados en un 36.36% seguros, un 25.92% temerosos hostiles, un
24.24% preocupados, y el 13.46% restante como alejados (Véase Tabla 3).
22
- El Apego Alejado se relacionó con los Factores 2 y 3.
23
Con el objetivo de analizar la relación existente entre las variables “nivel de
comunicación” y “reacciones emocionales” en la satisfacción sexual, se efectuó un análisis de
correlación de Pearson. Además de la significación estadística, se tuvieron en cuenta las
consideraciones de Cohen (1988) acerca del tamaño del efecto. Así, correlaciones inferiores a
.30 indican un tamaño de la relación pequeño, entre .30 y .50, una relación moderada, y
relaciones superiores a .50, una elevada correlación.
Se obtuvo una correlación elevada, positiva (r = .696) y significativa (p<.05) entre estas
dos variables objeto de estudio.
Por otro lado, con el objetivo de estudiar cómo se relacionan las variables Satisfacción
Afectiva y Satisfacción Sexual, se procedió a la realización de la prueba estadística de
correlación de Pearson. Además de la significación estadística, se tuvieron en cuenta las
consideraciones de Cohen (1988) acerca del tamaño del efecto. Así, correlaciones inferiores a
.30 indican un tamaño de la relación pequeño, entre .30 y .50, una relación moderada, y
relaciones superiores a .50, una elevada correlación.
Por último, se procedió a estudiar el grado en que los sujetos cuyos padres están
divorciados o separados presentan un estilo de apego inseguro, se efectuó la prueba estadística
Ji cuadrado (Véase Tabla 5).
No se encontró evidencia para poder asumir que el estilo de apego adulto difería en
función de si los sujetos de la muestra eran hijos de padres divorciados o separados, o no: [χ2 (3,
N=297) = 6.241, p>.05].
24
Discusión y conclusiones
La finalidad de este estudio ha sido analizar la posible relación existente entre los
distintos estilos de apego adulto, la satisfacción afectivo-sexual en las relaciones de pareja, y la
influencia de la familia de origen (pertenecer a una familia cuyos padres están separados o
divorciados, o no). Los resultados obtenidos corroboran algunas de las hipótesis planteadas al
comienzo de esta investigación.
25
tal y como predijo Rodríguez (2010) a la hora de elaborar su instrumento de evaluación de la
satisfacción sexual (el cual fue empleado en la presente investigación). Esto resulta coherente
con la idea de que las personas que presentan un estilo de apego adulto seguro, tienden a
sentirse más a gusto con su sexualidad, tienden a mostrarse abiertos a la exploración sexual
(Butzer y Campbell, 2008), lo cual puede estar relacionado con reacciones emocionales
positivas en torno al encuentro sexual. De igual modo, el aspecto de la comunicación en la
relación de pareja y sexual se encuentra, igualmente, relacionada con el hecho de experimentar
más amor y pasión hacia la pareja, siendo capaces de disfrutar más libremente del contacto
corporal al margen del encuentro puramente sexual (Gómez-Zapiain et al., 2011).
26
visión más positiva hacia el divorcio, pudiendo repercutir negativamente en el estilo de apego
adulto que se establezca en un futuro (Sanmartín, Parada y Gallego, 2016), coincidiendo con la
idea de que los hijos de padres divorciados tienden a experimentar en sus relaciones de pareja
mayores niveles de conflicto (Vallejo et al., 2004). En cambio, los hallazgos encontrados en el
presente estudio, no se muestran coherentes con las ideas planteadas por estos autores, ya que en
la presente investigación no se ha hallado que el hecho de proceder de una familia cuyos padres
están separados o divorciados, el estilo de apego adulto que establece el sujeto se ve afectado
negativamente.
Los resultados obtenidos en este estudio han de ser considerados teniendo en cuenta una
serie de limitaciones en el diseño de futuras investigaciones:
En tercer lugar, referente a los resultados extraídos en cuanto a la posible relación entre
el estilo de apego adulto y la satisfacción afectiva en las relaciones de pareja, se han obtenido
resultados ligeramente superiores para que se pudiera considerar una relación significativa (p
=.051), por lo que se concluye que estas variables no se relacionan de la manera esperada. Aún
así, a pesar de que dicha significación fue superior, se podría concluir que estas dos variables,
en cierta medida, podrían estar relacionadas de ponerlas como objeto de estudio en futuras
líneas de investigación (ya que estos resultados pudieran no ser completamente ajustados a la
realidad debido a la existencia de las limitaciones previamente mencionadas).
27
- Apego Temeroso/Hostil: los autores señalan que los sujetos puntuaban bajo en el
factor referente a la seguridad afectiva (factor 3), mientras que en la presente
investigación, los sujetos obtienen puntuaciones moderadas en dicho factor.
- Apego Preocupado: los autores encuentran que los sujetos obtenían puntuaciones
elevadas en el factor 1 (referente a la baja autoestima, necesidad de aprobación),
mientras que en el presente estudio los sujetos puntúan muy bajo.
- Apego Seguro: los autores hallan que los sujetos de su investigación puntúan muy
bajo en el factor referente a la baja autoestima, necesidad de aprobación (factor 1), a
la vez que en el factor 2 (referente a la resolución hostil de conflictos) obtienen
puntuaciones bajas, mientras que en la presente investigación, los sujetos obtienen
puntuaciones moderadas en ambos factores.
- Apego Alejado: los autores señalan que los sujetos de su investigación puntúan de
manera baja/moderada en el factor 1 y 3 (este último referido a la seguridad
afectiva), mientras que los sujetos evaluados en este estudio obtienen puntuaciones
moderadas/altas y muy bajas respectivamente.
Estos resultados han de ser interpretados a la luz de posibles dificultades del instrumento a la
hora de discriminar adecuadamente los distintos estilos de apego de los sujetos. De igual modo,
resultaría interesante volver a emplear dicho instrumento de medida con el fin de comprobar si
estas diferencias de resultados se han visto alteradas por el tamaño de la muestra a la que se
aplicó dicho cuestionario (ya que los autores pusieron a prueba su instrumento en una muestra
de 445 sujetos, mientras que en la presente investigación la muestra está compuesta por 297
sujetos).
28
Referencias
Cantón, J., Cortés, M. R. y Justicia, M. D. (2002). Las consecuencias del divorcio en los
hijos. Psicopatología Clínica, Legal y Forense, 2 (3), 47-66.
Cohen, J. (1988). Statistical power analysis for the behavioural sciences (2ª ed.).
Hillsdale, N. J.: Erlbaum.
Curran, P., West, F. y Finch, J. (1996). The robustness of test statistics to nonnormality
and specification error in confirmatory factor analysis. Psychological Methods, 1, 16-29.
29
Kirkpatrick, L. A. y Hazan, C. (1994). Attachment styles and close relationships. A
four-year prospective study. Personal Relationships, 1, 123-142.
Páez, D., Fernández, I., Campos, M., Zubieta, E., y Casullo, M. (2006). Apego seguro,
vínculos parentales, clima familiar e inteligencia emocional: socialización, regulación y
bienestar. Ansiedad y estrés, 12 (2-3), 329-341.
30
Strait, J. G., Sandberg, J. G., Larson, J. H. y Harper, J. M. (2015). The relationship
between family-of-origin experiences and sexual satisfaction in married couples. Journal of
Family Therapy, 37, 361-385.
Yela, C. (1997). Curso temporal de los componentes básicos del amor a lo largo de la
relación de pareja. Psicothema, 9, 1-15.
31