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Apego adulto y satisfacción sexual

La investigación analizó las relaciones entre el estilo de apego adulto, la satisfacción afectivo-sexual y la influencia de la familia de origen. La hipótesis principal sostuvo que el estilo de apego adulto se asocia con la satisfacción afectivo-sexual en pareja, mediado por el papel de la familia de origen. Los resultados mostraron que las personas con apego seguro tienden a estar más satisfechas sexualmente que las de apego inseguro, pero no se encontró influencia de la ruptura conyugal de

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Apego adulto y satisfacción sexual

La investigación analizó las relaciones entre el estilo de apego adulto, la satisfacción afectivo-sexual y la influencia de la familia de origen. La hipótesis principal sostuvo que el estilo de apego adulto se asocia con la satisfacción afectivo-sexual en pareja, mediado por el papel de la familia de origen. Los resultados mostraron que las personas con apego seguro tienden a estar más satisfechas sexualmente que las de apego inseguro, pero no se encontró influencia de la ruptura conyugal de

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FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES

APEGO ADULTO Y SATISFACCIÓN


AFECTIVO-SEXUAL: ¿CÓMO INFLUYE
LA FAMILIA DE ORIGEN?
Autor: Samanta Sánchez Gil
Tutor profesional: Vanesa Lara López Agrelo
Tutor Metodológico: David Paniagua Sánchez

Madrid
Mayo, 2017

1
APEGO ADULTO Y SATISFACCIÓN AFECTIVO-SEXUAL: ¿CÓMO INCLUYE LA
Gil

FAMILIA DE ORIGEN?
Sánchez
Samanta

2
Resumen: El objetivo de esta investigación consistió en analizar las relaciones entre las
variables pertenecientes al estilo de apego adulto, la satisfacción afectivo-sexual, y la posible
influencia de la familia de origen. La hipótesis principal mantuvo que el estilo de apego adulto
se asociaba con la satisfacción afectivo-sexual en las relaciones de pareja, mediado por el papel
jugado por la familia de origen, asociándolo al efecto de la separación del vínculo conyugal. Los
instrumentos de medida empleados fueron el Cuestionario de Apego Adulto, la Escala de
Satisfacción Sexual y el Cuestionario de Satisfacción Afectiva. Para analizar las posibles
relaciones se procedió a la realización de las pruebas estadísticas ANOVA de un factor,
correlación de Pearson y Ji cuadrado. La muestra estuvo compuesta por 297 sujetos de ambos
sexos. Los resultados obtenidos mostraron que las personas con apego seguro tendían a
encontrarse más satisfechas sexualmente en sus relaciones de pareja que los sujetos con apego
inseguro. Al contrario de lo planteado en las hipótesis, no se encontró que el estilo de apego se
viera influido por la vivencia de un proceso de ruptura conyugal de los progenitores.

Palabras clave: Apego; satisfacción afectiva; satisfacción sexual; relaciones de pareja; familia.

Title: Adult attachment and sexual affective satisfaction: How does the family of origin
influence?

Abstract: The aim of this research consisted of analyze the relationships between adult
attachment style, sexual affective satisfaction, and the possible influence of family of origin.
The main hypothesis held that adult attachment was related to sexual affective satisfaction in
couple relationships, all mediated by the role played by the family of origin, associating it to the
effect of the separation of the conjugal bond. The measurement instruments used were Adult
attachment questionnaire, Sexual satisfaction scale and Affective satisfaction questionnaire. In
order to analyze the possible relations, the statistical tests were One-way ANOVA, Pearson’s
correlation and Chi square. The sample was composed by 297 participants of both sexes. The
data obtained saw that people with secure attachment were more sexually satisfied than insecure
attachment people in their couple relationships. Contrary to the hypothesis, it was not found that
attachment style was influenced by the experience of a process of conjugal disruption of the
parents.

Key words: Attachment; affective satisfaction; sexual satisfaction; couple relationships; family.

3
La naturaleza y las características de los vínculos relacionales y de apego que se
establecen durante los primeros años de vida con los progenitores y/o con las principales figuras
de referencia, resultan fundamentales a la hora de establecer futuras relaciones durante la vida
adulta (Pinedo y Santelices, 2006; Strait, Sandberg, Larson y Harper, 2015). Así, es en la
adolescencia donde se produce un cambio, crecimiento y transformación, dando un salto desde
la inmadurez propia de la infancia, a la madurez física, psicosocial y sexual que se ha de
alcanzar en la vida adulta (Zacarés, Iborra, Tomás y Serra, 2009).

Resulta fundamental que esas primeras relaciones que se establecen durante la infancia
sean de buena calidad, ya que de ellas dependen que el desarrollo de la adolescencia sea
saludable puesto que, de lo contrario, la persona estaría expuesta a una mayor vulnerabilidad y
riesgo, tal y como afirman Martínez, Castañeiras y Posada (2011). Así, estas autoras recogen en
sus estudios la definición que Bowlby indica en 1969 sobre el apego y su teoría, entendiéndolo
como “una tendencia natural en los seres humanos a establecer relaciones íntimas y estables
con otros significativos desde los primeros años de vida, dando lugar a diferentes modalidades
en el intento del niño por obtener y/o mantener la proximidad con una figura representativa que
adquiere progresivamente mayores niveles de autonomía y diferenciación en la evolución” (p.
29). Con esto, se puede observar que los seres humanos presentan una tendencia innata a
establecer vínculos afectivos, los cuales suponen un soporte importante en momentos de
necesidad (Guzmán, Santelices y Trabucco, 2015; Yárnoz, Alonso-Albiol, Plazaola y Sainz de
Murieta, 2001). Ocurre esto debido a que cuando el ser humano nace carece de la capacidad
para regular sus propias reacciones emocionales y sus necesidades más básicas (como
alimentarse, permanecer aseado, etc.) (Monteserín, 2010), por lo que es el cuidador principal
quien se encarga de reestablecer el equilibrio emocional y cubrir las necesidades del niño, el
cual busca recuperar la homeostasis interna previa. Esto se explica debido a que “ante
situaciones amenazantes se activa el sistema de apego; si las figuras de apego se muestran
disponibles y ofrecen la atención y cuidados necesarios, se va conformando un sistema de
apego seguro. Si no se ofrece esa disponibilidad y atención, el apego será inseguro” (Martínez-
Álvarez, Fuentes-Martín, Orgaz-Baz, Vicario-Molina y González-Ortega, 2014) (p. 211).

Apego

En primer lugar se procede a definir cómo son los distintos estilos de apego que se
pueden establecer durante la infancia para, posteriormente, centrarnos en cómo se manifiestan
tales estilos relacionales durante la vida adulta. Así, Monteserín (2010) recoge los resultados
extraídos por Mary Ainsworth en 1985 de su famoso procedimiento “situación extraña” (la cual
se utiliza para estudiar la conducta observable del niño ante la separación y el reencuentro con

4
su cuidador principal), a partir del cual se definen los distintos estilos de apego de la siguiente
manera:

- Aquellos niños que exploran el medio en el que se encuentran y juegan en presencia de


su cuidador, se muestran ansiosos ante la separación de éste y la presencia de extraños.
Ante el reencuentro, se sienten seguros y calmados, siendo capaces de retomar el juego
y la exploración. El cuidador, por su parte, es capaz de regular las emociones
desorganizadas de su hijo. Esto es lo que se conoce como apego seguro.
- Por otro lado, nos encontramos con niños que experimentan poca ansiedad de
separación del cuidador principal, sin buscar el contacto con él. En cuidador, en este
caso, muestra una actitud intrusiva hacia el niño, generándole mayor ansiedad y/o
excitabilidad. Aquí, nos encontraríamos con el apego ansioso-evitador (generalmente
entendido como “evitador”).
- Otros niños muestran gran ansiedad ante la separación de su figura de referencia,
imposibilitándose el juego o la exploración del medio. Ante el reencuentro con su figura
de cuidado, éste es incapaz de devolverle la calma al niño. Este estilo de apego se
conoce como apego ansioso.
- Por último, existen niños que presentan en esta situación una conducta bizarra (como
golpearse, aplaudir, quedarse paralizados, etc.). Estas conductas son entendidas como
un intento de escapar tanto de la situación como de sus cuidadores. Esto es debido a que
el cuidador ha sido, en momentos anteriores, fuente de temor y de refugio
simultáneamente, generando en el niño un conflicto del que le resulta imposible
escapar. Estaríamos hablando del apego desorganizado.

En función del estilo de apego infantil que se haya derivado de esos contactos iniciales
entre el niño y sus figuras principales de cuidado, durante la vida adulta aparecerán diferentes
manifestaciones conductuales y estilos relacionales. Esto ocurre debido a que las personas
presentan una tendencia estable a lo largo del tiempo de buscar proximidad y contacto con una
figura específica. Estos estilos relacionales se pondrán en juego tanto en las relaciones sociales
como, principalmente, en las relaciones afectivas (de pareja) (Kirkpatrick y Hazan, 1994);
Martínez-Álvarez et al., 2014 y Yárnoz et al., 2001). Así, diferentes autores coinciden a la hora
de describir los distintos estilos de apego que se dan en la vida adulta:

- Los adultos seguros tienden a experimentar alegría en las relaciones afectivas,


confianza en el otro, aceptan al compañero a pesar de sus defectos, tienen mayor
capacidad para resolver conflictos (Ortiz, Gómez y Apodaca, 2002), interpretan mejor
las necesidades del otro, prestan más apoyo emocional y disfrutan del contacto y las
caricias (Gómez-Zapiain, Ortiz y Gómez-Lope, 2011).

5
- Los adultos evitadores presentan baja implicación, a la vez que se muestran psicológica
y emocionalmente independientes (Butzer y Campbell, 2008), rechazan la intimidad y
cercanía, experimentan baja confianza, dificultades para aceptar los defectos de la
pareja, dudan de la existencia y la estabilidad del amor, se perciben autosuficientes
(Ortiz et al., 2002) y presentan dificultades a la hora de empatizar con las señales de
necesidad de los otros (Gómez-Zapiain et al., 2011).
- Los adultos ansiosos presentan una preocupación exagerada ante la posibilidad de ser
abandonados o rechazados por sus compañeros (Butzer y Campbell, 2008), es decir,
tienen hiperactivado el sistema de apego, lo cual les hace mostrarse crónicamente
dependientes de sus figuras de apego. Esto les lleva a experimentar un deseo extremo de
unión y reciprocidad, acompañado de desconfianza, celos y gran vulnerabilidad a la
soledad (Ortiz et al., 2002), exageración en las solicitudes de afecto, protección y
atención, poco cuidado sensible sustituido por un cuidado más compulsivo (Gómez-
Zapiain et al., 2011), baja confianza en el establecimiento de relaciones afectivas, temor
e inseguridad (Martínez et al., 2011).

Es importante destacar que no se han encontrado estudios que se focalicen en el estilo


de apego desorganizado, ni en cómo éste se manifiesta en la vida adulta, las relaciones
interpersonales y la satisfacción afectiva en las relaciones de pareja.

Esto es una muestra de la vital importancia que supone establecer buenos vínculos
durante la infancia. Es aquí donde Fonagy (1999) menciona el papel de la “transmisión
intergeneracional del estilo de apego”, donde se puede observar que adultos con apego seguro
tienen más posibilidades de tener hijos que se apeguen a ellos con seguridad. Así, este estilo de
apego favorecerá el desarrollo de un buen autoconcepto en los sujetos, repercutiendo
positivamente en las futuras relaciones que se establezcan durante la vida adulta (Martínez et al.,
2011).

Todo lo mencionado hasta ahora muestra que la vinculación paterno-filial que se


establece durante la infancia, aparece asociada a la calidad de las relaciones futuras. Así, es
importante señalar que cuanto más positivo es el ambiente familiar (calidez parental, estabilidad
emocional, etc.), mayor capacidad tendrá el niño y futuro adolescente para formar y mantener
relaciones íntimas, a la vez que se experimentará mayor satisfacción en ellas, repercutiendo
directa y positivamente en el bienestar psicológico de la persona Martínez-Álvarez et al. (2014).

Siguiendo esta misma línea, autores como Guzmán, Santelices y Trabucco (2015)
hallaron en sus investigaciones que las personas con elevados niveles de ansiedad y evitación
tienden a perdonar menos que las personas con niveles bajos en estas características,
entendiendo el perdón como “un descenso en la negatividad de los pensamientos, sentimientos

6
y conductas hacia quien ha cometido la ofensa” (p. 36). Esto nos lleva a presuponer que en las
personas seguras, el perdón va de la mano de su capacidad para resolver conflictos, algo carente
en las personas ansiosas (que buscarían forzar el perdón de manera prematura) o evitadoras
(caracterizadas por mantener distancia emocional como una forma de protección de sí mismas).

Satisfacción afectivo-sexual

Como se ha ido exponiendo hasta ahora, distintas investigaciones han demostrado que
el estilo relacional que se establece durante los primeros años de vida con las principales figuras
de cuidados, repercute directamente en las futuras relaciones sociales y, especialmente, de
pareja (“transmisión intergeneracional del estilo de apego”). Esta influencia de los estilos de
apego en el grado de ajuste de la pareja se entiende en el sentido de que, en función de la
confianza-desconfianza que se tenga en un mismo y en los demás, repercutirá en el grado de
compromiso e intimidad que se ponga en la relación de pareja (Ortiz et al., 2002). Esto se puede
observar en el hecho de que las personas con apego seguro tienden a mostrar mayores niveles de
satisfacción e implicación en la pareja, mientras que las inseguras (donde nos encontraríamos a
los apegos evitativos, ambivalentes y desorganizados) se muestran más insatisfechos en estos
aspectos.

En primer lugar, a la hora de explicar qué se entiende por experimentar una relación
afectiva de calidad, Martínez-Álvarez et al. (2014) se refieren a ella como “el grado en que los
miembros de la pareja muestran intimidad, afecto y apoyo mutuo” (p. 211). Esto,
automáticamente nos remite a la “teoría triangular del amor” planteada por Sternberg en 1986
(Véase Figura 1) recogida por Villegas y Mallor (2012) (p. 103), el cual propone que el amor
está compuesto, fundamentalmente, por tres aspectos:

- Pasión: activación neurofisiológica que conlleva el romance, el enamoramiento, la


atracción física y la relación sexual.
- Intimidad: sentimiento de cercanía que experimenta una pareja, asumiendo el riesgo de
mostrar los sentimientos y pensamientos más íntimos.
- Compromiso: decisión de amar a alguien (al inicio de la relación) y de mantener (en
adelante) una relación, con la intención y perspectiva de que ésta sea duradera.

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Figura 1. Teoría triangular del amor (Sternberg, 1986)

Así, Sternberg en 1986 plantea en su teoría que estos tres componentes se pueden
combinar entre sí y, en función de cómo se relacionen unos con otros, aparecen distintos estilos
de relación de pareja y de amor. Es importante tener en cuenta que los distintos tipos de amor
que se pueden dar pueden ir cambiando a lo largo de la relación. Así, se encuentran siete tipos
de amor (Véase Tabla 1):

- Enamoramiento: también definido como “encaprichamiento”, que correspondería a los


primeros meses de relación (en torno a los 6 primeros meses (Yela, 1997), donde el
componente principal sería la experiencia pasional.
- Amistad: compuesto únicamente de intimidad sin pasión ni compromiso. Se conoce
también como “gustar”.
- Amor vacío: donde el único componente sería el compromiso. Resultarían aquellas
parejas que continúan en la relación “por mantener las apariencias” o, en casos de
parejas con hijos, “por el bien de éstos”.
- Amor de compañeros: éste estaría construido en base a la intimidad y el compromiso.
Éste tipo de relación se puede observar en aquellas parejas que llevan juntas mucho
tiempo y mantienen una relación armoniosa.
- Amor ilusorio: también conocido como “amor fatuo”, donde los componentes que
priman son el compromiso y la pasión. En estas parejas, no hay un interés por la
intimidad ni el conocimiento mutuo.
- Amor romántico: donde lo que prima es la intimidad y la pasión.
- Amor consumado: sería el único tipo de relación en el que se dan los tres componentes
del amor: pasión, intimidad y compromiso.

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Tabla 1: Clasificación de los tipos de amor en función de los ingredientes mezclados

TIPOS DE AMOR INTIMIDAD PASIÓN COMPROMISO


No-amor NO NO NO
Enamoramiento NO SI NO
Amistad SI NO NO
Amor vacío NO NO SI
Amor de compañeros SI NO SI
Amor ilusorio NO SI SI
Amor romántico SI SI NO
Amor consumado SI SI SI

Es importante tener en cuenta, además, que el recuerdo que se tenga de las principales
figuras de apego resulta fundamental (Ortiz et al., 2002). Los efectos que se derivarán de esto
serán diferentes en función del género:

- En las mujeres, recordar a la madre como afectuosa, responsiva y sensible a las señales
y necesidades, se asocia con un estilo de apego adulto caracterizado por la confianza y
la seguridad. En cambio, si este recuerdo se caracteriza por la frialdad, distancia,
rechazo, falta de afecto y sensibilidad, será predictor de apego ambivalente
caracterizado por el miedo al abandono, así como inseguridad en las relaciones
afectivas.
- En los varones, el control restrictivo de la figura paterna durante la infancia se asocia de
manera inversa con la satisfacción sexual en la pareja, mientras que el afecto paterno
predice un mayor ajuste en las relaciones de pareja.

Uno de los aspectos que se ve más influenciado por el estilo de apego en las relaciones
de pareja es la sexualidad. Carrobles, Gámez-Guadix y Almendros (2011) señalan que la
sexualidad constituye una función básica del ser humano, donde se ven implicados factores no
solo fisiológicos, si no también emocionales y cognitivos, donde el hecho de que las mujeres
valoren de manera positiva su aspecto físico (es decir, percibir bienestar) también juega un
papel importante en la satisfacción sexual. Por otro lado, señalan que el hecho de no
experimentar satisfacción sexual en la pareja, puede desembocar en problemas que suelen
manifestarse en forma de quejas respecto al nivel de deseo y la frecuencia de las relaciones
sexuales (especialmente relacionado con la apetencia sexual por parte de la pareja). De igual
modo, la percepción de monotonía y rutina en las actividades sexuales, se encuentra relacionado
con problemas en la satisfacción sexual. Estos autores coinciden con Gómez-Zapiain et al.

9
(2011) en que en las relaciones románticas se ponen en juego el sistema de apego, el sistema de
cuidados y la sexualidad, los cuales incluyen, además, representaciones mentales de uno mismo,
de los demás y de las relaciones en las que las personas se involucran. Así, dichos autores
plantean que la sexualidad se verá influida, de igual modo, por el estado de salud y la calidad de
vida de las personas. Por ello, se considera fundamental prestar atención a este aspecto, ya que
constituye un elemento clave a la hora de que las personas se encuentren más o menos
satisfechas en sus relaciones afectivas, ya que el sistema sexual está relacionado con el apego en
el sentido de que el primero requiere de intimidad y proximidad emocional, tal y como se ha ido
mencionando.

Existen evidencias acerca de las diferencias de género en el ámbito de la satisfacción


sexual. Así, resulta importante señalar que los varones tienden a mostrarse más satisfechos en
este ámbito que sus parejas, mientras que la satisfacción sexual en las mujeres se encuentra
relacionada con su autoestima, con la comunicación empática por parte de su pareja y con la
experiencia de sentir proximidad emocional con ésta. Esto nos muestra que la satisfacción
sexual de los hombres se ve influenciada, en gran medida, por la autoestima de su pareja y una
comunicación abierta con ésta, así como por la percepción de estabilidad en la relación de pareja
(Strait et al., 2015).

Diversos autores coinciden a la hora de definir cómo es el comportamiento habitual


desde el punto de vista sexual de las personas en función del tipo de apego que hayan
desarrollado en la vida adulta. Así, se encontrarían las siguientes características:

- Los adultos con apego seguro, desde el punto de vista afectivo-sexual, tienden a tener
experiencias más positivas en la sexualidad y mayor satisfacción en este ámbito.
Tienden a sentirse a gusto con su sexualidad, se muestran abiertos a la exploración
sexual, no llevan a cabo conductas promiscuas (Butzer y Campbell, 2008), disfrutan de
la intimidad, no llevan a cabo cuidados compulsivos y/o de control con sus parejas,
tienen relaciones más estables y satisfactorias, experimentan más amor, pasión y
emociones positivas hacia la pareja, y disfrutan del contacto corporal al margen del
comportamiento sexual propiamente dicho (Gómez-Zapiain et al., 2011).
- Los adultos con apego evitativo, en este ámbito, tienden a tomar distancia de las
actividades sexuales, inician la vida sexual más tarde, tienden a tener más sexo casual
(relaciones donde la intimidad es inexistente) (Butzer y Campbell, 2008), emiten
respuestas aversivas al sexo y se muestran incómodos con la cercanía (Strait, Sandberg,
Larson y Harper, 2015). De igual modo, existen estudios en los que se encontraron que
los varones con este estilo de apego tendían a experimentar menor deseo sexual en sus
relaciones. Además, la motivación principal de estas personas es la de ejercer control

10
sobre su pareja, o la de reducir el estrés, mientras que promover la unión y el placer de
sus parejas no se encuentra entre sus motivaciones principales (Gómez-Zapiain et al.,
2011).
- Por último, los adultos con apego ansioso tienden a interpretar de manera ambivalente
la experiencia sexual (Strait et al., 2015). Estos individuos tienden a llevar a cabo
conductas sexuales con el fin de reducir su propia inseguridad y de establecer una
cercanía intensa con la otra persona (es decir, conseguir intimidad emocional),
presentan creencias negativas hacia la utilización del preservativo y niveles bajos de
respuesta orgásmica (Butzer y Campbell, 2008). De igual modo, estas personas tienden
a experimentar pensamientos intrusivos durante el sexo. Gómez-Zapiain et al. (2011)
señalan que las personas ansiosas ven la relación sexual como un medio para hacer
aflorar en la otra persona conductas de cuidado, con la intención de evitar así ser
abandonados o rechazados por la pareja, así como para evitar que ésta sienta rabia hacia
él/ella.

Tal y como se he mencionado previamente, no se han encontrado investigaciones que


centren su atención en el estilo de apego desorganizado, por lo que parece no tenerse en cuenta
su influencia en la vida adulta, así como en sus repercusiones desde la perspectiva de la
satisfacción sexual en las relaciones amorosas.

Todo esto muestra que presentar niveles altos de ansiedad y/o evitación, se relacionan
negativamente con la experiencia de satisfacción sexual en la pareja. Gómez-Zapiain et al.
(2011) señalan que el experimentar ansiedad (tanto en hombres como en mujeres) se debe,
principalmente, a que éstas personas tienen sobreactivado el sistema de cuidados, debido a las
dificultades que pueden presentar a la hora de regular sus propias emocional, y/o también puede
ser debido al deseo que experimentan de establecer una relación de dependencia con las parejas.
En el caso de los adultos evitativos, éstos tienden a mostrarse menos sensibles a la hora de
proporcionar cuidados a sus parejas (lo cual resulta especialmente llamativo en el caso de los
varones en comparación con las mujeres). Esto nos muestra que “la capacidad de responder
empáticamente a las necesidades de la otra persona, están mediatizadas por el grado de angustia
personal que provoca las señales de dolor o malestar del otro” (p. 453), tal y como señalan estos
autores. Esto se relaciona con que el deterioro del funcionamiento sexual está relacionado con la
presencia de síntomas depresivos, ansiedad y malestar psicológico general (Carrobles, Gámez-
Guadix y Almendros, 2011).

En contraste con lo anterior, la satisfacción sexual y en la pareja se relacionan de


manera positiva con la estabilidad en la misma (Butzer y Campbell, 2008). Aunque, por otro
lado, estos mismos autores recogen los resultados de otras investigaciones en las que se

11
encontró que no siempre tienen por qué relacionarse de esta manera. Así, se plantea que algunas
parejas pueden encontrarse satisfechas en su relación en general (por ejemplo, desde el punto de
vista afectivo), pero no percibir lo mismo desde el punto de vista sexual (y viceversa), lo cual
supone un punto de interés en el que focalizarse. Carrobles, Gámez-Guadix y Almendros (2011)
obtuvieron en sus investigaciones que la satisfacción sexual se caracterizaba, principalmente,
por:

- Elevados niveles de autoestima sexual,


- Motivación sexual,
- Asertividad sexual,
- Consistencia orgásmica,
- Y frecuencia de las relaciones sexuales en la pareja.

Todo esto hace referencia a lo que estos autores señalan como erotofilia, que sería
mostrar una actitud positiva general hacia lo sexual y lo erótico, donde los sentimientos de culpa
se encuentran ausentes, al igual que las conductas de rechazo de lo sexual. Además, estas
personas se muestran dispuestas a hablar abiertamente del sexo sin sentirse mal por ello. Todo
esto nos muestra que la satisfacción sexual tiene un carácter multicausal. En cambio, el percibir
a la otra persona como atractiva física o sexualmente, al igual que llevar a cabo prácticas
masturbadoras en solitario no muestran una relación significativa con la satisfacción sexual.

Sistema familiar

Kirkpatrick y Hazan (1994) en su estudio longitudinal encontraron que a pesar de que


los estilos de apego se mantienen estables a lo largo de los años (tal y como se ha ido
desarrollando hasta ahora), la estabilidad en el apego se ve altera en cierta medida por una
experiencia de ruptura con la pareja, o al iniciar nuevas relaciones de sentimentales que
presentan un carácter provisional, provocando un paso del patrón de apego seguro a inseguro
(especialmente ansioso o evitativo). Esto puede ser debido a la sensación de miedo que se puede
experimentar al iniciar una nueva relación de pareja, relacionado con pensamientos negativos al
anticipar que pueda ocurrir algo similar de nuevo.

Diversas investigaciones hallaron que niveles altos de muestras de afecto, así como
actitudes positivas hacia el sexo en la familia de origen (concretamente en los progenitores y/o
figuras principales de cuidado), están relacionados con una satisfacción sexual en general. Esto
supone una muestra de la gran influencia que ejercen los patrones relacionales que los hijos
observan en sus progenitores, pudiendo determinar en cierta medida, que los hijos repitan el
estilo de relación que observaron en sus padres. Así, consideramos que es importante tener en
cuenta cómo la relación marital de los padres influye en distintos ámbitos de la vida de los hijos

12
durante la infancia (como es el establecimiento del apego), y cómo se ve influido en la vida
adulta (como el apego adulto) (Strait et al., 2015).

Se considera de suma importancia prestar atención a la influencia del divorcio de los


padres sobre el bienestar psicológico de los hijos. Es tal el efecto negativo que ejerce el divorcio
parental sobre los hijos, que Ríos (2009) señala la importancia de invertir un esfuerzo
significativo para proteger emocionalmente a los hijos, buscando tratar que su desarrollo psico-
emocional y social sea lo más armónico posible. Señala, además, que esta labor no solo
pertenece a los padres del niño, sino también a los distintos ámbitos con los que el menor
interacciona, como son las familias de origen de los padres, la escuela y el entorno social. Este
mismo autor señala que nos podemos encontrar con distintos tipos de divorcios en función de
cómo hayan sido manejados por la pareja, los cuales tendrán consecuencias diversas en los
hijos. Así, se encontrarían:

- Divorcio como etapa del ciclo vital: aquí, nos encontraríamos con ex parejas en las que,
a pesar de que existan peleas y desacuerdos, el cuidado de los hijos se mantiene (las
funciones parentales no se ven afectadas por el divorcio). Además, ambas partes de la
pareja reconocen parte de responsabilidad en la ruptura, por lo que son conscientes del
desequilibrio que se produce debido a los cambios y pérdidas que supone.
- Divorcio destructivo o difícil: en este caso nos encontraríamos con una gran
competencia por ganar y denigrar a la otra parte de la ex pareja, buscando culpables y
cómplices en lugar de reconocer que la responsabilidad de lo ocurrido involucra a
ambas partes. Aquí, los hijos quedarían descuidados debido a que la desorganización
familiar que conlleva es muy grande, llegando a veces a involucrar a los hijos en el
divorcio.

Es importante tener en cuenta que estos grandes cambios que supone una experiencia de
divorcio en los hijos, irán acompañados de mucha ansiedad en éstos, especialmente cuando la
ruptura los coge por sorpresa. Esto es debido a que los niños experimentan una intensa
sensación de pérdida (independientemente de la edad a la que lo experimenten y, especialmente,
cuando el apego no está todavía suficientemente afianzado), llevándoles a la conclusión de que
las relaciones personales armónicas son irrealizables (Vallejo, Sánchez-Barranco y Sánchez-
Barranco, 2004). En cambio, Washington y Hans (2013) señalan que el nivel de conflicto
parental antes, durante y después de la separación no está directamente relacionado con que
tenga un efecto negativo en el apego adulto y las relaciones amorosas.

Crowell, Treboux y Brockmeyer (2009) hacen referencia a la “transmisión


intergeneracional del divorcio”, entendida como la vulnerabilidad presente en los hijos (de
padres divorciados) para llevar divorciarse ellos también de sus parejas. De hecho, el divorcio

13
parental multiplica por dos las posibilidades de que los hijos, en un futuro, decidan terminar con
sus matrimonios igual que hicieron sus padres, coincidiendo así con Washington y Hans (2013).
Esto parece estar debido a que los padres que se encuentran divorciados tienden a transmitir a
sus hijos un menor compromiso hacia el matrimonio, a la vez que les transmiten actitudes
positivas hacia el divorcio. Esto hace que dichos hijos, en un futuro, muestren una visión menos
idealizada acerca del matrimonio, así como pobre nivel de compromiso en las relaciones de
pareja (Sanmartín, Parada y Gallego, 2016), a la vez que tienden a considerar otras alternativas
al matrimonio tradicional (como parejas de hecho, matrimonio civil, etc.). De igual modo, estos
autores coinciden con Vallejo et al. (2004) en que los hijos de padres divorciados tienden a
experimentar mayor nivel de conflicto en sus relaciones de pareja/matrimonios. Crowell et al.
(2009) encontraron, además, que las hijas tienden a mostrarse más sensibles ante la experiencia
de divorcio parental que los hijos, al contrario de lo que defienden Catón, Cortés y Justicia
(2002) y Vallejo et al. (2004), los cuales coinciden en que los hijos varones tienden a presentar
más dificultades a la hora de adaptarse al divorcio de los padres (a la hora de superar la crisis, en
la intensidad de los sentimientos negativos), presentando además, más problemas escolares e
irritabilidad que las chicas.

Algunos de los efectos que se pueden observar en los niños como consecuencia de la
ruptura de sus progenitores, serían (Ríos, 2009):

- Sentimiento de ruptura de la seguridad,


- Ruptura de la confianza en los adultos (ya que dejan de percibir a la familia como
fuente de protección),
- Preocupación por que sus necesidades actuales y futuras no puedan ser atendidas a
causa de la nueva situación,
- En los niños más pequeños, es frecuente encontrar miedos nocturnos, ansiedad de
separación, fobia escolar, culpa (al sentirse responsables de la separación),
- En niños más mayores y adolescentes, tristeza,
- Fantasías de reconciliación de los padres, entre otros.

Se ha comprobado, por otro lado, que el divorcio de los padres tiene una influencia
negativa en el estilo de apego que establecen los hijos (Washington y Hans, 2013),
repercutiendo en el apego adulto que se manifestará años más tarde (tal y como se ha ido
mencionando previamente), así como en la calidad de las relaciones afectivas y románticas
(Sanmartín et al., 2016). Esto es debido a que la presencia de problemas matrimoniales entre los
padres aumentan la probabilidad de que los hijos se comporten de la misma manera (o, al
menos, de manera similar) con sus parejas, aumentando la probabilidad de ruptura. Así, aquellos
adultos que vivieron una experiencia de divorcio/separación por parte de sus padres, tienden a

14
mostrar más dificultades y miedo en sus relaciones, algo que suele hacerse presente en los casos
de adultos con apego ansioso o evitativo. De igual modo, el hecho de no tener contacto con
alguno de los progenitores tras el divorcio, puede llevar a los hijos a experimentar abandono e
inseguridad, haciendo que durante la adultez se muestren menos accesibles, disponibles y
capaces de dar respuestas sensibles a las necesidades de la/s pareja/s Washington y Hans (2013).

Todo esto nos lleva a recoger la siguiente reflexión, referente a la importancia que tiene
la calidad de las primeras relaciones afectivas: “la familia es la que proporciona el clima
afectivo indispensable para que el proceso evolutivo transforme al ser biológico que es un bebé,
en una persona, en un ser biopsicosocial. La familia es la base del desarrollo humano” (Vallejo
et al., 2004) (p. 104).

Objetivos e hipótesis

El presente trabajo persigue dar respuesta a una serie de objetivos relacionados entre sí.
Así, por un lado, el objetivo general consiste en analizar la relación que puede existir entre el
estilo de apego adulto y la satisfacción afectivo-sexual, en función de la vivencia de un proceso
de divorcio o separación de los progenitores (ambos términos se emplearán indistintamente a la
hora de hacer referencia a la ruptura del sistema conyugal). Y, por otro lado, se han planteado
una serie de objetivos más específicos que se derivan del objetivo principal, que son:

- Estudiar cómo es la satisfacción afectivo-sexual de los sujetos que presentan apego


inseguro, en comparación con los sujetos con apego seguro.
- Investigar en qué medida se relaciona la satisfacción afectiva y la satisfacción sexual.
- Comprobar en qué medida se relaciona un buen nivel de comunicación con las
reacciones emocionales en la satisfacción sexual.
- Examinar en qué medida los sujetos cuyos padres estén divorciados o separados,
presentan un estilo de apego inseguro.

Finalmente, considerando todo lo que se he mencionado hasta el momento, se plantean


una serie de hipótesis concretas en este ámbito. Por ello, en base a los fundamentos teóricos, se
espera que:

- Las personas con apego inseguro tienden a mostrarse menos satisfechos en sus
relaciones de pareja, que las personas con apego seguro.
- Los dos tipos de satisfacción (afectiva y sexual) se deben encontrar en la relación de
pareja, pero no tienen por qué estarlo en la misma medida.

15
- Ambos componentes de la satisfacción sexual (comunicación y reacciones emocionales)
han de estar presentes para considerar que existe un buen nivel de satisfacción sexual,
pero sin necesidad de encontrarse en la misma proporción.
- Los individuos cuyos padres estén divorciados o separados, tienen más posibilidades de
desarrollar un estilo de apego inseguro.

Método

Participantes

Un total de 552 sujetos, de los cuales un 17.8% fueron hombres (N=98) y un 82.2%
mujeres (N=454) pertenecientes a la población general, completaron los cuestionarios. El 60.3%
(N=333) de los sujetos disfrutaban en la actualidad de una relación de pareja, mientras que un
39.7% (N=219) de los participantes se encontraban solteros en el momento de la investigación.
Así, los criterios que se tuvieron en cuenta a la hora de incluir a los participantes en los análisis
posteriores fueron:

- Mayoría de edad,
- Mantener en la actualidad una relación de pareja superior a 6 meses de duración.

La muestra final estuvo compuesta por 297 sujetos, un 13.1% (N=39) fueron hombres,
mientras que el 86.9% (N=258), mujeres, con una media de edad de 28.94 años (DT=8.99;
rango=18-60 años). El 97.6% (N=290) de los sujetos fueron de nacionalidad española, mientras
que el 2.4% (N=7) restante fueron de otras nacionalidades. En cuanto al nivel de estudios, se
recogieron datos en relación a los estudios que los sujetos habían finalizado, encontrándonos
con que un 44.4% de los participantes habían finalizado estudios de grado o licenciatura, un
17.8% estudios de postgrado, un 14.8% bachillerato, un 8.1% estudios de grado superior, un
7.7% únicamente disponían de graduado escolar, un 6.7% estudios de grado medio y un 0.3%
habían realizado un doctorado. En el 81.8% de los sujetos, sus padres permanecían juntos,
mientras que el 18.2% restante no. Del total de la muestra de sujetos con padres separados o
divorciados (54 participantes), el 46.3% afirman mantener un contacto fluido con ambos
progenitores, mientras que el 53.7% afirman lo contrario. Por otro lado, del total de
participantes cuyos progenitores permanecían juntos (243 participantes), el 88.5 % de ellos
presentaban algún tipo de vínculo legal (ya sea matrimonio civil o religioso, pareja de hecho,
entre otros), el 7% habían sufrido el fallecimiento de alguno de los progenitores, el 1.2% eran
hijos de madre soltera, un 0.4% tenían padres que mantenían una relación a pesar de no estar

16
casados, y el 2.9% restante, señalaron que su situación no se ajustaba a ninguna de las opciones
planteadas.

Instrumentos

Cuestionario de Apego Adulto (Melero y Cantero, 2005). La versión inicial de este


cuestionario constaba de 75 ítems valorados en base a una escala de respuesta tipo Likert de 6
puntos, donde 1 equivalía a “nada de acuerdo” y 6, “muy de acuerdo”. De igual modo, los
autores modificaron el modo de respuesta en la versión final del cuestionario, donde 1 equivalía
a “completamente en desacuerdo” y 6, “completamente de acuerdo”. Ésta segunda versión del
instrumento fue el aplicado a los sujetos que constituyen la muestra en la presente investigación:

- Factor I:“Baja autoestima, necesidad de aprobación y miedo al rechazo”. Aúna 13


ítems que evalúan baja autoestima, miedo al rechazo, dependencia, preocupación
por las relaciones y problemas de inhibición conductual y emocional. Este factor
explica el 14% de la varianza total. Los autores obtuvieron un coeficiente α de
Cronbach de .86. En el presente estudio se obtuvo un α de .857.
- Factor II:“Resolución hostil de conflictos, rencor y posesividad”. Está formado por
11 ítems que evalúan tendencia al enfado, rencor, hostilidad y posesividad. Este
factor explica el 10% de la varianza total, donde los autores obtuvieron un
coeficiente α de Cronbach de .80. En el presente estudio se obtuvo un α de .772.
- Factor III: “Expresión de sentimientos y comodidad con las relaciones”. Agrupa 9
ítems relacionados con la sociabilidad, facilidad de expresión de sentimientos,
estrategias de resolución de conflictos y confianza en los demás para contar
problemas. Este factor explica el 9,4% de la varianza total. Los autores obtuvieron
un coeficiente α de Cronbach de .77. En el presente estudio se obtuvo un α de .784.
- Factor IV: “Autosuficiencia emocional e incomodidad con la intimidad”. Engloba 7
ítems relativos a una elevada necesidad de individualidad, prioridad de la autonomía
frente al establecimiento de lazos afectivos y evitación del compromiso emocional.
Este factor explica el 6,6% de la varianza total, donde los autores obtuvieron un
coeficiente α de Cronbach de .68. En el presente estudio se obtuvo un α de .687.

Así, el primer, segundo y cuarto factor evalúan aspectos que definen la inseguridad
afectiva (estilos de apego ansioso y evitativo), mientras que el tercer factor tiene que ver con la
seguridad afectiva (estilo de apego seguro). Con esto, se puede observar que este instrumento
divide a los sujetos únicamente refiriéndose a la seguridad que experimentan en sus relaciones
en función de las diferencias de medias que se extraigan (sin tener en cuenta el estilo de apego

17
adulto desorganizado). Tras los análisis estadísticos, en el presente estudio el instrumento
mostró un α de .788.

Escala de Satisfacción Sexual (Rodríguez, 2010). La versión inicial de esta escala


estaba formada por 57 afirmaciones, las cuales indagaban en la concepción que las personas
tienen sobre la satisfacción sexual, y las evidencias de las que disponen para calificar un
encuentro sexual como satisfactorio. Tras la revisión de dicho instrumento y sus pertinentes
análisis estadísticos, la versión final de la escala está constituida por 33 ítems, con una escala de
respuesta tipo Likert de 4 puntos, donde 1 sería “completamente en desacuerdo” y 4,
“completamente de acuerdo”. Los ítems 3, 4, 5, 6, 9, 10, 13, 16, 17, 24, 25, 27, 28, 29, 30, 31 y
32 tenían relación inversa. Esta escala evalúa los aspectos de comunicación, concepciones y
creencias sobre la sexualidad, valoración de las prácticas sexuales, características de la
interacción sexual, y reacciones emocionales frente a lo sexual. De igual modo, las afirmaciones
que constituyen dicho instrumento se encuentran agrupadas en dos factores:

- Factor I: “Reacción emocional”. Engloba aquellas cuestiones relacionadas con las


emociones y sentimientos que la persona experimenta en torno a sus relaciones
sexuales (antes, durante y después de mantener la relación sexual), como soledad,
frustración, tristeza, miedo, duda, amor, entre otros, donde los autores encontraron
un coeficiente α de Cronbach de .623. En este estudio se obtuvo un α de .803.
- Factor II: “Comunicación”. Aúna aquellas afirmaciones relacionadas con el
proceso de interacción con la pareja (como hacer planes, conversar), teniendo en
cuenta tanto la comunicación verbal como no verbal, donde los autores obtuvieron
un coeficiente α de Cronbach de .709. En este estudio, se obtuvo un α de .900.

Por último, los autores encontraron tras sus análisis estadísticos que el instrumento
contaba con un coeficiente de fiabilidad α de Cronbach de .886, mientras que en el presente
estudio, dicho instrumento mostró un α de .912.

Cuestionario de Satisfacción Afectiva (Gottman y Silver, 2006). Este cuestionario


aborda la manera en que las personas se acercan a su pareja. Esta escala busca averiguar el
grado de pasión que tiene la pareja o el que puede llegar a alcanzar en un futuro. El instrumento
está formado por 18 afirmaciones, con un tipo de respuesta dicotómica de “Verdadero” o
“Falso”. Se ha de anotar un punto por cada respuesta “verdadera”:

- Si el sujeto indica 10 o más afirmaciones como “verdaderas”, se considerará que en


su relación de pareja el componente afectivo se encuentra presente en un buen nivel.

18
- Si el sujeto indica menos de 10 afirmaciones como “verdaderas”, se considerará que
su relación de pareja no se caracteriza por las muestras de afecto y, por
consiguiente, por el romanticismo.

Diseño

Consistió en un estudio cuantitativo de tipo exploratorio-descriptivo, ya que se trató de


encontrar cómo las variables se podían relacionar las unas con las otras, a la vez que se buscó
describir cómo eran esas posibles conexiones a partir de un estudio de tipo cuantitativo.

Procedimiento

Los instrumentos se aplicaron a una muestra de 552 personas principalmente de


nacionalidad española (aunque también se contó con muestra de nacionalidad australiana,
peruana, británica, entre otras) durante un período de 3 meses en diversas universidades,
comunidades autónomas y centros de trabajo.

Las variables estudiadas (apego adulto, satisfacción afectiva y satisfacción sexual)


fueron medidas con cuestionarios autorreporte, es decir, instrumentos que los sujetos han de
aplicarse a sí mismos respondiendo a los planteamientos en base a su situación actual.

Los tres instrumentos fueron aplicados de manera simultánea vía online. Todos los
participantes fueron informados del objetivo del estudio al inicio del instrumento: “se trata de
una investigación que busca conocer cómo influye la familia de origen en el establecimiento del
apego y su posterior repercusión en la satisfacción afectivo-sexual en las relaciones de pareja”.
Se les indicó que se trataba de una investigación con fines académicos para la realización de un
trabajo de fin de máster de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Fueron informados,
además, de que las respuestas emitidas serían de naturaleza anónima y confidencial, tratadas
todas ellas de acuerdo a la Ley 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal, y que
debían cumplimentar el cuestionario de manera individual, respondiendo a todas las cuestiones
indicadas siguiendo el orden establecido.

A pesar de que el número de sujetos con padres separados o divorciados es superior al


de sujetos cuyos padres permanecen juntos, al igual que el número de mujeres es mayor que el
de hombres, para garantizar la representatividad de la muestra, los instrumentos fueron
distribuidos por distintas universidades, facultades, familias, centros de trabajo, entre otros,
solicitando la colaboración de los participantes en este proceso de distribución del instrumento

19
(se utilizó el procedimiento conocido como bola de nieve). De igual modo, se llevó a cabo la
utilización de las redes sociales como forma de dar a conocer la investigación que se iba a llevar
a cabo, permitiendo el acceso a una población mucho más amplia y heterogénea.

Se procedió a la exclusión de las respuestas de aquellos sujetos que no cumplían con la


premisa principal de la investigación. Posteriormente, se realizó los análisis de fiabilidad de los
instrumentos. Se estableció la asociación entre las variables mediante el uso de las pruebas
ANOVA de un factor, correlación de Pearson y Ji cuadrado. Todo el procedimiento se llevó a
cabo mediante la utilización del paquete estadístico SPSS (Statistical Package for the Social
Sciences) en su versión 21 para Windows.

Resultados

Con el objetivo de comprobar si los datos provienen de una población con una
distribución teórica específica considerada dentro de la normalidad, en primer lugar se procedió
a la realización de la prueba de Kolmogorov-Smirnov, la cual permitió medir el grado de
concordancia entre la distribución de un conjunto de datos y una distribución teórica específica.
Así, para las variables de estudio “Satisfacción sexual”, “Satisfacción afectiva”, “Reacción
emocional”, “Comunicación”, “Apego seguro” y “Apego inseguro” de los sujetos, la prueba de
Kolmogorov-Smirnov (K-S) fue significativa (p<.05). Sin embargo, se pudo asumir el supuesto
de normalidad de dichas variables en función de los criterios de Curran, West y Finch (1996).
Por ello, se procedió a la realización de pruebas estadísticas paramétricas.

Los cuatro factores del “Cuestionario de evaluación del estilo de apego adulto” (Melero
y Cantero, 2008) fueron sometidos a análisis de cluster. Dichos factores representan
dimensiones en las que los sujetos pueden puntuar en distinta medida. Los análisis de
conglomerados de k medias buscan agrupar objetos formando clusters (“grupos”) de objetos
con alto grado de homogeneidad interna y heterogeneidad externa. Así, teniendo en cuenta los
tipos clásicos de apego extraídos de distintos estudios, se seleccionaron las agrupaciones de dos
y cuatro clusters. Con estos análisis se pretendió averiguar si dicho instrumento de medida
clasifica los sujetos, por un lado, en seguros e inseguros (cluster de dos conglomerados) y, por
otro lado, si discrimina los tres estilos de apego inseguro (cluster de cuatro conglomerados). En
el cluster de dos conglomerados, se encontró los siguientes resultados:

- El cluster 1 agrupó aquellos sujetos que puntuaron alto o moderado/alto en las


escalas que evalúan el estilo de apego inseguro (factores 1, 2 y 4), y bajo/moderado
la escala que representa el estilo de apego seguro (factor 3).

20
- El cluster 2 agrupó a los sujetos que puntuaron bajo o moderado/bajo en los factores
relacionados con la inseguridad afectiva (factores 1, 2 y 4), y moderado/alto el
factor relacionado con la seguridad afectiva (factor 3).

Así, un 52,18% de los sujetos fueron clasificados como seguros, mientras que el 47,81%
restante, como inseguros. Estos resultados muestran que el “Cuestionario de evaluación del
estilo de apego” evalúa de forma adecuada los estilos de apego seguro e inseguro (Véase Tabla
2).

Tabla 2. Seguridad/Inseguridad afectiva en función del análisis de dos conglomerados

APEGO INSEGURO APEGO SEGURO


Factor 1: Baja Autoestima, necesidad ALTO BAJO/MOD.
de aprobación y miedo al rechazo 51.15 33.14
Factor 2: Resolución hostil de MOD./ALTO BAJO/MOD.
conflictos, rencor y posesividad 36.32 27.78
Factor 3: Expresión de sentimientos y BAJO/MOD. MOD./ALTO
comodidad con las relaciones 39.21 43.19
Factor 4: Autosuficiencia emocional e MODERADO BAJO/MOD.
incomodidad con la intimidad 17.07 15.64
Casos 142 (47.81%) 155 (52.18%)

Por otro lado, en el análisis de cuatro clusters, se encontró:

- El cluster 1 (“apego temeroso hostil”) agrupó sujetos con puntuaciones altas o muy
altas en los factores 1 y 2, sujetos con puntuaciones moderadas/altas en el factor 4, y
moderadas en el factor 3.
- El cluster 2 (“apego preocupado”) agrupó aquellos sujetos que obtuvieron
puntuaciones muy bajas en el factor 1, puntuaciones bajas/moderadas en los
factores 2 y 4, y puntuaciones moderadas/altas en el factor 3.
- El cluster 3 (“apego seguro”) estuvo compuesto por aquellos sujetos que obtuvieron
puntuaciones bajas/moderadas en el factor 4, moderadas en los factores 1 y 2, y
puntuaciones moderadas/altas en el factor 3.
- El cluster 4 (“apego alejado”) agrupó sujetos con puntuaciones muy bajas en el
factor 3, moderadas/altas en los factores 1 y 2, y puntuaciones elevadas en el factor
4.

21
Así, los sujetos quedaron clasificados en un 36.36% seguros, un 25.92% temerosos hostiles, un
24.24% preocupados, y el 13.46% restante como alejados (Véase Tabla 3).

Tabla 3. Tipologías de apego adulto en función del análisis de cuatro conglomerados

TEMEROSO PREOCUPADO SEGURO ALEJADO


HOSTIL
Factor 1: Baja Autoestima, necesidad MUY ALTO MUY BAJO MODERADO MOD./ALTO
de aprobación y miedo al rechazo 55.36 28.22 39.81 45.13
Factor 2: Resolución hostil de ALTO BAJO/MOD. MODERADO MOD./ALTO
conflictos, rencor y posesividad 37.74 23.64 32.53 33.58
Factor 3: Expresión de sentimientos MODERADO MOD./ALTO MOD./ALTO MUY BAJO
y comodidad con las relaciones 39.92 42.82 44.81 31.65
Factor 4: Autosuficiencia emocional MOD./ALTO BAJO/MOD. BAJO/MOD. ALTO
e incomodidad con la intimidad 18.81 14.53 15.67 22.33
Casos 77 (25.92%) 72 (24.24%) 108 (36.36%) 40 (13.46%)

En primer lugar, se procedió a realizar la comparación entre el nivel de satisfacción


afectivo-sexual en las relaciones de pareja de los sujetos con apego inseguro y de los sujetos con
apego seguro, por lo que se procedió a la realización de la prueba estadística ANOVA de un
factor, utilizando la variable “satisfacción sexual” como covariable (Véase Tabla 4). Se
corrigieron los resultados post hoc a través de la prueba Bonferroni. Además de la significación
estadística, se tuvieron en cuenta las consideraciones de Cohen (1988) acerca del tamaño del
efecto. Así, correlaciones inferiores a .50 indican un tamaño de la relación pequeño, entre .50 y
.70, una relación moderada, y relaciones superiores a .80, una elevada correlación.

En cuanto a la Satisfacción Afectiva y el Tipo de Apego, no se encontraron relaciones


significativas entre ambas variables (p>.05) al relacionarlas con los distintos factores que
componen la variable Tipo de Apego.

En cambio, en cuanto a la Satisfacción Sexual y el Tipo de Apego, hubo una correlación


positiva, pero pequeña (d = .167) entre ambas variables (p<.05). De igual modo, se pudo
observar cómo se relacionaban los distintos estilos de apego adulto en función de los distintos
factores que componen dicha variable, encontrándose lo siguiente (Véase Tabla 4):

- El Apego Temeroso-Hostil se relacionó con los Factores 2 y 3.


- El Apego Preocupado se relacionó con los Factores 1 y 4.
- El Apego Seguro se relacionó con los Factores 1 y 4.

22
- El Apego Alejado se relacionó con los Factores 2 y 3.

Tabla 4. Resultados prueba ANOVA utilizando como factor el Tipo de Apego.

F(3,293) p. Eta cuadrado


Satisfacción Afectiva 2.615 .051 .026
[Link]. vs. Factor2 .492
[Link]. vs. Factor3 1.000
[Link]. vs. Factor4 1.000

[Link]. vs. Factor1 .492


[Link]. vs. Factor3 1.000
[Link]. vs. Factor4 .093

[Link]. vs. Factor1 1.000


[Link]. vs. Factor2 1.000
[Link]. vs. Factor4 .188

[Link]. vs. Factor1 1.000


[Link]. vs. Factor2 .093
[Link]. vs. Factor3 .188
Satisfacción Sexual 19.525 .000 .167
[Link]. vs. Factor2 .000
[Link]. vs. Factor3 .001
[Link]. vs. Factor4 .085

[Link]. vs. Factor1 .000


[Link]. vs. Factor3 .476
[Link]. vs. Factor4 .000

[Link]. vs. Factor1 .001


[Link]. vs. Factor2 .476
[Link]. vs. Factor4 .000

[Link]. vs. Factor1 .085


[Link]. vs. Factor2 .000
[Link]. vs. Factor3 .000

23
Con el objetivo de analizar la relación existente entre las variables “nivel de
comunicación” y “reacciones emocionales” en la satisfacción sexual, se efectuó un análisis de
correlación de Pearson. Además de la significación estadística, se tuvieron en cuenta las
consideraciones de Cohen (1988) acerca del tamaño del efecto. Así, correlaciones inferiores a
.30 indican un tamaño de la relación pequeño, entre .30 y .50, una relación moderada, y
relaciones superiores a .50, una elevada correlación.

Se obtuvo una correlación elevada, positiva (r = .696) y significativa (p<.05) entre estas
dos variables objeto de estudio.

Por otro lado, con el objetivo de estudiar cómo se relacionan las variables Satisfacción
Afectiva y Satisfacción Sexual, se procedió a la realización de la prueba estadística de
correlación de Pearson. Además de la significación estadística, se tuvieron en cuenta las
consideraciones de Cohen (1988) acerca del tamaño del efecto. Así, correlaciones inferiores a
.30 indican un tamaño de la relación pequeño, entre .30 y .50, una relación moderada, y
relaciones superiores a .50, una elevada correlación.

Se obtuvo una correlación moderada, positiva (r = .441) y significativa (p<.05) entre


estas dos variables objeto de estudio.

Por último, se procedió a estudiar el grado en que los sujetos cuyos padres están
divorciados o separados presentan un estilo de apego inseguro, se efectuó la prueba estadística
Ji cuadrado (Véase Tabla 5).

No se encontró evidencia para poder asumir que el estilo de apego adulto difería en
función de si los sujetos de la muestra eran hijos de padres divorciados o separados, o no: [χ2 (3,
N=297) = 6.241, p>.05].

Tabla 5. Tabla de contingencia de las variables “Hijos de padres divorciados/separados” y “Tipo de


Apego”.

Padres divorciados/ Temeoroso/ Preocupado Seguro Alejado Total


separados hostil
Sí 19 15 12 8 54
No 58 57 96 32 243
Total 77 72 108 40 297
Tasa de incidencia (%) 25.92% 24.24% 36.36% 13.46% 100%

24
Discusión y conclusiones

La finalidad de este estudio ha sido analizar la posible relación existente entre los
distintos estilos de apego adulto, la satisfacción afectivo-sexual en las relaciones de pareja, y la
influencia de la familia de origen (pertenecer a una familia cuyos padres están separados o
divorciados, o no). Los resultados obtenidos corroboran algunas de las hipótesis planteadas al
comienzo de esta investigación.

Como se predecía, se ha encontrado que el estilo de apego que se establece en la vida


adulta se relaciona con la satisfacción sexual en la relación de pareja, es decir, nos encontramos
que los sujetos con apego seguro tienden a mostrarse más satisfechos desde el punto de vista
sexual que los sujetos que presentan apego inseguro. Estos resultados se muestran coherentes
con lo planteado por Ortiz et al. (2002) sobre la influencia que ejerce el estilo de apego en la
confianza-desconfianza en uno mismo y en los demás, repercutiendo así en el nivel de
compromiso e intimidad que se establece en la relación de pareja. Así, se puede observar que las
personas con apego seguro tienden a mostrarse más satisfechos e implicados en la relación de
pareja, mientras que las personas inseguras tienden a mostrarse más insatisfechos en estos
aspectos. En cambio, no se ha encontrado que la satisfacción afectiva en las relaciones de pareja
esté relacionada con el estilo de apego adulto de los sujetos, al contrario de lo que se esperaba
encontrar al basar el presente estudio en investigaciones previas realizadas al respecto. Así,
autores como Gómez-Zapiain et al. (2011) y Carrobles, Gámez-Guadix y Almendros (2011)
plantean que en las relaciones románticas se ponen en juego el sistema de apego, el sistema de
cuidados y la sexualidad, donde la sexualidad se verá influida, a su vez, por el estado de salud y
la calidad de vida de las personas. Por ello, se plantea la hipótesis de una posible relación entre
el estilo de apego adulto y la satisfacción afectivo-sexual en la relación de pareja, encontrándose
que la satisfacción sexual sí estaba influida por el estilo de apego, mientras que la satisfacción
afectiva (donde entra en juego la intimidad y la proximidad emocional), no, contradiciendo a los
hallazgos encontrados en investigaciones previas realizadas en este ámbito.

En cuanto a la hipótesis planteada en relación a las reacciones emocionales y el nivel de


comunicación en la pareja (a la hora de hablar de la satisfacción sexual), se ha encontrado que
entre ambas variables existía una relación muy fuerte. Es decir, se ha hallado que para que los
sujetos se manifestaran satisfechos con sus relaciones sexuales en la pareja, es necesario que
exista un buen nivel de comunicación en la pareja (es decir, aspectos relacionados con la
interacción que se produce dentro de la pareja, como realizar tareas juntos, conversar, teniendo
en cuenta tanto la comunicación verbal como no verbal), así como una buena manifestación de
las reacciones emocionales y sentimientos (tanto positivos como negativos) que se
experimentan en el ámbito de las relaciones sexuales (emociones como soledad, miedo, amor),

25
tal y como predijo Rodríguez (2010) a la hora de elaborar su instrumento de evaluación de la
satisfacción sexual (el cual fue empleado en la presente investigación). Esto resulta coherente
con la idea de que las personas que presentan un estilo de apego adulto seguro, tienden a
sentirse más a gusto con su sexualidad, tienden a mostrarse abiertos a la exploración sexual
(Butzer y Campbell, 2008), lo cual puede estar relacionado con reacciones emocionales
positivas en torno al encuentro sexual. De igual modo, el aspecto de la comunicación en la
relación de pareja y sexual se encuentra, igualmente, relacionada con el hecho de experimentar
más amor y pasión hacia la pareja, siendo capaces de disfrutar más libremente del contacto
corporal al margen del encuentro puramente sexual (Gómez-Zapiain et al., 2011).

En cuanto a la satisfacción afectiva y la satisfacción sexual, los resultados muestran que


existe una relación moderada entre ambas variables, es decir, dichas variables se relacionan de
manera positiva en cierta medida a la hora de considerar que un sujeto se encuentre satisfecho
en su relación de pareja. Estos resultados se muestran coherentes con los planteamientos de
autores como Butzer y Campbell (2008), los cuales plantean que ambos estilos de satisfacción
en la relación de pareja no tienen por qué estar relacionados de manera positiva y fuerte. Estos
autores señalan que las parejas se pueden encontrar satisfechas en su relación desde el punto de
vista afectivo, pero no encontrarse igualmente satisfechas desde el punto de vista sexual, y
viceversa. Esta idea es planteada por dichos autores como una futura línea de investigación en la
que focalizarse, y el presente estudio ha seguido dicha línea con la intención de contrastar los
hallazgos con los de estos autores, confirmándose que no existe una relación lineal y fuerte entre
la satisfacción afectiva y la sexual, únicamente una relación moderada.

Finalmente, en cuanto a la hipótesis planteada en relación a si el estilo de apego


inseguro se relaciona con el hecho de pertenecer a una familia cuyos padres están divorciados o
separados, no se ha podido confirmar dicha relación. Es decir, en la presente investigación se ha
encontrado que el estilo de apego adulto no está relacionado con el tipo de familia de origen de
los sujetos evaluados. Por lo tanto, se puede concluir que el hecho de formar un estilo de apego
seguro o inseguro está determinado por otras variables que deberán ser objeto de estudio en
futuras líneas de investigación. Se ha planteado esta hipótesis siguiendo la línea de Ríos (2009),
el cual señala el esfuerzo que han de ejercer los padres por proteger emocionalmente a los hijos
(con el fin de que el estilo de apego que establezca en su vida adulta sea seguro). De igual
modo, dicho autor defiende la idea de que en función del manejo que hayan tenido los padres de
su experiencia de separación o divorcio, las consecuencias emocionales y relacionales del hijo
serán más o menos negativas y/o complicadas en un futuro en sus relaciones de pareja. Así, lo
defendido por este autor se muestra coherente con la idea de que padres divorciados tienden a
trasmitir una idea positiva a sus hijos en torno al tema del divorcio, haciendo que estos hijos
muestren durante su adultez una visión menos positiva en torno al matrimonio, así como una

26
visión más positiva hacia el divorcio, pudiendo repercutir negativamente en el estilo de apego
adulto que se establezca en un futuro (Sanmartín, Parada y Gallego, 2016), coincidiendo con la
idea de que los hijos de padres divorciados tienden a experimentar en sus relaciones de pareja
mayores niveles de conflicto (Vallejo et al., 2004). En cambio, los hallazgos encontrados en el
presente estudio, no se muestran coherentes con las ideas planteadas por estos autores, ya que en
la presente investigación no se ha hallado que el hecho de proceder de una familia cuyos padres
están separados o divorciados, el estilo de apego adulto que establece el sujeto se ve afectado
negativamente.

Los resultados obtenidos en este estudio han de ser considerados teniendo en cuenta una
serie de limitaciones en el diseño de futuras investigaciones:

En primer lugar, la muestra empleada en este estudio estuvo compuesta,


mayoritariamente, por mujeres y por sujetos cuyos padres mantenían algún tipo de vínculo legal
en el momento de la investigación (bien sea matrimonio o pareja de hecho, entre otros), por lo
que se ha de ser precavido a la hora de generalizar los hallazgos. Futuros estudios deberían
incluir una muestra más equilibrada con el fin de que los resultados que se extraigan resulten
más ajustados a la realidad, pudiendo explorar mejor la existencia de posibles diferencias entre
las variables estudiadas y, por ende, obtener resultados más fácilmente generalizables y fiables.

En segundo lugar, es importante tener en cuenta que el estudio realizado es de corte


transversal, por lo que es necesario ser cauteloso a la hora de establecer relaciones causales
entre las variables estudiadas. Así, los resultados extraídos nos muestran la existencia de
relaciones entre las variables, y no tanto la dirección de dichas relaciones.

En tercer lugar, referente a los resultados extraídos en cuanto a la posible relación entre
el estilo de apego adulto y la satisfacción afectiva en las relaciones de pareja, se han obtenido
resultados ligeramente superiores para que se pudiera considerar una relación significativa (p
=.051), por lo que se concluye que estas variables no se relacionan de la manera esperada. Aún
así, a pesar de que dicha significación fue superior, se podría concluir que estas dos variables,
en cierta medida, podrían estar relacionadas de ponerlas como objeto de estudio en futuras
líneas de investigación (ya que estos resultados pudieran no ser completamente ajustados a la
realidad debido a la existencia de las limitaciones previamente mencionadas).

En último lugar, en relación al “Cuestionario de Apego Adulto” (Melero y Cantero,


2005), es importante mencionar que tras la realización de los análisis de cluster de los cuatro
factores que componen el instrumento, los resultados obtenidos en la presente investigación no
son coherentes con los hallado por los autores del mismo. Así, algunos de los resultados que se
muestran menos coherentes son:

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- Apego Temeroso/Hostil: los autores señalan que los sujetos puntuaban bajo en el
factor referente a la seguridad afectiva (factor 3), mientras que en la presente
investigación, los sujetos obtienen puntuaciones moderadas en dicho factor.
- Apego Preocupado: los autores encuentran que los sujetos obtenían puntuaciones
elevadas en el factor 1 (referente a la baja autoestima, necesidad de aprobación),
mientras que en el presente estudio los sujetos puntúan muy bajo.
- Apego Seguro: los autores hallan que los sujetos de su investigación puntúan muy
bajo en el factor referente a la baja autoestima, necesidad de aprobación (factor 1), a
la vez que en el factor 2 (referente a la resolución hostil de conflictos) obtienen
puntuaciones bajas, mientras que en la presente investigación, los sujetos obtienen
puntuaciones moderadas en ambos factores.
- Apego Alejado: los autores señalan que los sujetos de su investigación puntúan de
manera baja/moderada en el factor 1 y 3 (este último referido a la seguridad
afectiva), mientras que los sujetos evaluados en este estudio obtienen puntuaciones
moderadas/altas y muy bajas respectivamente.

Estos resultados han de ser interpretados a la luz de posibles dificultades del instrumento a la
hora de discriminar adecuadamente los distintos estilos de apego de los sujetos. De igual modo,
resultaría interesante volver a emplear dicho instrumento de medida con el fin de comprobar si
estas diferencias de resultados se han visto alteradas por el tamaño de la muestra a la que se
aplicó dicho cuestionario (ya que los autores pusieron a prueba su instrumento en una muestra
de 445 sujetos, mientras que en la presente investigación la muestra está compuesta por 297
sujetos).

Por último, los hallazgos de la presente investigación muestran la importancia y


necesidad del establecimiento de buenos vínculos relacionales y de apego en la infancia con las
principales figuras de referencia. De estas relaciones se derivarán las futuras formas de
interacción de los sujetos en sus vínculos con iguales y de pareja. Por ello, resulta fundamental
llevar a cabo una labor de concienciación y psicoeducación con las figuras de cuidado durante la
infancia, ya que las interacciones padre/madre-hijo en los primeros años de vida supondrán la
base sobre la que el niño construirá su sistema de apego, suponiendo un pilar fundamental para
disfrutar de una buena salud emocional y psicológica durante la vida adulta.

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