La economía en 2020
Muchas pequeñas empresas y negocios cerraron y difícilmente abrirán en el corto
plazo: por eso la recuperación no será tan rápida ni tan marcada como muchos la
pintan.
Las restricciones se levantaron paulatinamente durante el tercer trimestre,
comprendido entre los meses de julio y septiembre. Sin embargo la economía no
arrancó, sino que mantuvo la tendencia decreciente con un -9 %.
El último trimestre de 2020 seguramente mostrará mejores datos, jalonados por el
auge decembrino y la disminución de las restricciones. Sin embargo, por la
tendencia que traía el año difícilmente habrá un número positivo.
Conviene anotar que en medio de la peor crisis de la historia, el sector financiero
fue de los pocos que siempre tuvo cifras positivas. Desafortunadamente dicho
sector esta concentrado en unos pocos grupos económicos, no es intensivo en
empleo y en el marco de esta crisis confirma que la economía trabaja para
favorecerlo.
Un año dificil
Sin duda alguna el 2020 será el peor año para la historia económica colombiana.
Contar el golpe económico como una tragedia no significa alarmismo, pero hay
que reconocer la magnitud macroeconómico.
Hay que evitar entrar en una década descarriada entre los vientos de la austeridad
y el estancamiento secular, y para eso serán necesarias políticas más arriesgadas
que las convencionales.
La gráfica 1 muestra el PIB de Colombia para los últimos 6 años con los datos de
crecimiento del tercer trimestre de cada año. Esta gráfica resume la lenta
recuperación de la economía después de la inflexión producida por el choque del
petróleo del 2014.
Pero la llegada de 2020 y la pandemia cambiaron la tendencia e hicieron que el
PIB decreciera. El primer trimestre tuvo un crecimiento positivo jalonado por el
mes de enero y febrero. Sin embargo, dos semanas de confinamiento en marzo
fueron suficientes para que dicho crecimiento fuera de apenas un 1,1 %.
El segundo trimestre de 2020 mostró una de las peores cifras conocidas en el
país: un decrecimiento del 15,7 %. Las restricciones de abril y mayo junto con el
dramático panorama económico mundial configuraron un escenario impensable.
La cuarentena y el confinamiento funcionaron como un interruptor para la
economía: cuando se pusieron en marcha, la economía se apagó. No hubo tiempo
para una transición lenta. Pero esas medidas eran necesarias para frenar la
propagación del virus.