Autor 1: Dra.
Corona Gómez Armijos
Se denomina criterio de expertos al método asociado con la recolección de información
que busca esta, de un grupo de especialistas reconocidos en el área de que se trate. La
recogida de criterios de expertos puede apoyarse en varias técnicas de las que ya se han
hecho algunos comentarios, esto es, por ejemplo, la entrevista (Armijos, 2006).
Él conjunto de expertos debe ser cuidadosamente seleccionado para evitar enfoques
parciales que afecten la multilateralidad del análisis. Por otra parte, se puede recurrir al
criterio de expertos en diversas etapas de la investigación, por ejemplo:
• Cuando se está buscando la idea de solución se puede indagar en un grupo de
expertos para estudiar como ellos ven la posible vía de solución, o quizás para
sistematizar sus experiencias. En ocasiones solo la experiencia está en un grupo
de expertos que no han sistematizado su quehacer y no lo han divulgado.
• También es oportuno recurrir a un grupo de expertos cuando se tiene una
propuesta de solución que tiene cierto respaldo teórico y presentársela con el
propósito de recoger sus valoraciones, sugerencias, o posiciones o avales.
En cualquier caso, el grupo de expertos es una muestra que debe ser seleccionada
convenientemente para que tenga la debida representatividad, que no esté afectada con la
solución que se dé al problema para que de la riqueza de sus opiniones se pueda llegar a
resultados confiables. Por ello conviene que los expertos procedan de diversas áreas no
vinculadas, esto eleva la confiabilidad del estudio. Su caracterización debe acompañar a
los juicios que emita cada uno de los expertos consultados (Armijos, 2006).
Los criterios para realizar un planteamiento adecuado son:
a) El problema debe expresar una relación entre dos o más variables.
b) El problema debe estar formulado claramente y como pregunta.
c) El planteamiento implica la posibilidad de prueba empírica, es decir debe poder
observarse en la realidad.
Autor 2: Sandra Hurtado de Mendoza Fernández
Este método nos permite consultar un conjunto de expertos para validar nuestra propuesta
sustentado en sus conocimientos, investigaciones, experiencia, estudios bibliográficos,
etc. Da la posibilidad a los expertos de analizar el tema con tiempo sobre todo si no hay
posibilidades de que lo hagan de manera conjunta. Casi siempre sus ocupaciones lo
impiden por los niveles de responsabilidad de cada uno y la dispersión de los lugares de
ubicación de estos. Esta vía se caracteriza por permitir el análisis de un problema
complejo dando independencia y tranquilidad a los participantes, es decir, a los expertos.
Siempre se comenzaría este proceso enviando un modelo a los posibles expertos con una
explicación breve sobre los objetivos del trabajo y los resultados que se desean obtener
(Mendoza, 2012).
La secuencia establecida es la siguiente:
1. Se establece contacto con los expertos conocedores y se les pide que participen en
panel.
2. Se manda un cuestionario a los miembros del panel y se les pide que den su
opinión en los temas de interés.
3. Se analizan las respuestas y se identifican las áreas en que están de acuerdo y en
las que difieren.
4. Se manda al análisis resumido de todas las respuestas a los miembros del panel,
se les pide que llenen de nuevo el cuestionario y den sus razones respecto a las
opiniones en que difieren.
5. Se repite el proceso hasta que se estabilizan las respuestas. ¿A quiénes considerar
expertos? Uno de los problemas principales, es decidir quiénes son los expertos o
conocedores del tema a analizar.
Autor 3: Jazmín Escobar & Ángela Cuervo
El criterio de expertos es un procedimiento que nace de la necesidad de estimar la validez
de contenido de una prueba. Para realizarlo se debe recabar información de manera
sistemática. A continuación, se proponen una serie de pasos que permiten organizar la
información, de manera que el proceso de criterio de expertos sea más eficiente (Cuervo
& Escobar, 2008).
1. Definir el objetivo del criterio de expertos. En este apartado los investigadores
deben tener clara la finalidad del criterio, ya que puede utilizarse con diferentes
objetivos: (a) Establecer la equivalencia semántica de una prueba que se encuentra
validada en otro idioma, (b) evaluar la adaptación cultural, es decir, el objetivo de
los jueces es evaluar si los ítems de la prueba miden el mismo constructo en una
cultura distinta; así por ejemplo, los ítems que midan agresividad en una prueba
validada en el Tibet, pueden no estar midiendo lo mismo en Alemania, y (c)
validar contenido en una prueba diseñada por un grupo de investigadores.
2. Selección de los jueces. Para ello han de tomarse en cuenta los criterios
especificados anteriormente para la selección, considerando la formación
académica de los expertos, su experiencia y reconocimiento en la comunidad. Se
propone un mínimo de cinco jueces, dos de los cuales deben ser expertos en
medición y evaluación, y para el caso de traducciones y adaptaciones de pruebas,
se requiere por lo menos un experto en lingüística.
3. Explicitar tanto las dimensiones como los indicadores que está midiendo cada uno
de los ítems de la prueba. Esto le permitirá al juez evaluar la relevancia, la
suficiencia y la pertinencia del ítem. No hay que dar por sentado que el juez
únicamente con la descripción del constructo a medir pueda identificarlo
claramente, ya que como se mencionó anteriormente, es posible que existan
diferentes definiciones de un mismo constructo.
4. Especificar el objetivo de la prueba. El autor debe proporcionar a los jueces la
información relacionada con el uso de la prueba, es decir, para qué van a ser
utilizados los puntajes obtenidos a partir de ésta. Esto aumenta la
contextualización del juez respecto a la prueba, incrementando a su vez el nivel
de especificidad de la evaluación; ya que la validez de los ítems está directamente
relacionada con su utilización, por ejemplo, para hacer un diagnóstico o un
tamizaje, o evaluar desempeño, entre otros.
5. Establecer los pesos diferenciales de las dimensiones de la prueba. Esto sólo se
hace cuando algunas de las dimensiones tienen pesos diferentes. Por ejemplo, si
una prueba va a ser utilizada para el diagnóstico y asignación a un programa de
rehabilitación de una adicción, se debe dar mayor peso a las dimensiones que
midan la calidad de vida que a las que evalúen personalidad adictiva.
6. Diseño de planillas. La planilla se debe diseñar de acuerdo con los objetivos de la
evaluación.
7. Calcular la concordancia entre jueces.
8. Elaboración de las conclusiones del criterio.
Bibliografía citada:
Armijos, C. G. (2006). La investigación científica en preguntas y respuestas. La Habana, Cuba:
Uniandes. Recuperado el 12 de septiembre de 2020, de [Link]
content/uploads/2014/07/[Link]
Cuervo , Á., & Escobar, J. (2008). Validez de un contenido y juicio de expertos: Una
aproximación a su utilización. Recuperado el 12 de septiembre de 2020, de Avances en
Medición:
[Link]
e_expertos_27-[Link]
Mendoza, S. H. (2012). Criterio de Expertos. Su procesamiento a través del Método Delphy.
Recuperado el 12 de septiembre de 2020, de Universidad de Barcelona:
[Link]
article%26id%3D21:criterio-de-expertos-su-procesamiento-a-traves-del-metodo-
delphy%26catid%3D11:metodologia-y-
epistemologia%26Itemid%3D103#:~:text=Para%20resolver%20este%20problema