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Asignación del sistema político chino

Este documento describe la historia del sistema político chino desde el año 200 a.C. hasta principios del siglo XX, incluyendo el sistema confuciano y la diferencia entre este y el sistema comunista. También resume brevemente el origen y formación de la República Popular China después de 1921.
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Este documento describe la historia del sistema político chino desde el año 200 a.C. hasta principios del siglo XX, incluyendo el sistema confuciano y la diferencia entre este y el sistema comunista. También resume brevemente el origen y formación de la República Popular China después de 1921.
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Historia del sistema político chino e interpretaciones del devenir histórico de

China

Cuando uno se enfrenta a la tarea de entender China, aparecen de inmediato


dos elementos que la caracterizan:

 China es un país enorme y sumamente poblado, heredero de una grande y antigua


civilización, a su vez poseedora de la más prolongada y continuada historia política del
mundo, y
 la historia de la República Popular China es distinta de aquella prolongada experiencia
lineal.
El sistema político chino tradicional arranca desde alrededor del año 200 A. C. y va hasta
principios del siglo XX. En términos formales del llamado “ciclo dinástico” (véase en el anexo el
cuadro de las dinastías y de épocas históricas), tal sistema se consolida y afina durante la
dinastía Han, 206 a. C.- 220 d. C., aunque sus raíces se encuentran siglos atrás, en particular
durante la época de Primavera y de Otoño. En este periodo se registró un intenso desarrollo del
pensamiento político-filosófico, con aportaciones en cuanto a teorías del Estado, del individuo y
de su comportamiento en la sociedad, de lógica abstracta y de estrategias prácticas de guerra

Al sistema confuciano se le atribuye una naturaleza política total y una doctrina o ética de
Estado que abarca el todo. Tal sistema busca no solamente la obediencia de sus súbditos o
ciudadanos a través del ejercicio del poder civil, sino además se abroga el derecho de fijar los
principios que regulan la vida social y familiar. Confucio (551-479 A.C.) fue el primer filósofo en
sostener la creencia de que la base de un Estado fuerte residía en un sistema familiar estable.
La familia compuesta por todo el clan, no solamente por los parientes consanguíneos de
primera línea. O sea, que este tipo de Estado postulaba su derecho a dictar tanto las formas en
las que debería manejarse el mismo, como la manera en la que deberían funcionar las familias,
y cómo deberían concatenarse dentro de la sociedad entera y el Estado.

Como en el confucianismo, los comunistas tienen una doctrina total, la que no solamente les
permite comprender el pasado, predecir el futuro y ordenar la vida de los ciudadanos, sino
también les proporciona el conocimiento para correctamente regular la vida privada de dichos
ciudadanos. La diferencia crucial entre el sistema comunista y el imperial es que el sistema
confuciano era de statu quo, porque siempre volvía a la mítica edad de oro para nutrirse,
mientras que la esencia del primero ha sido de cambio y de movimiento.

Interpretaciones filosóficas del devenir histórico de China La interpretación del patrón que ha
seguido el devenir histórico de China ha dado lugar a numerosas teorías e hipótesis en cuanto
al significado de tal devenir. La más inmediata conclusión sobre la historia de China, y la que
no provoca controversia alguna, es que se trata de la más larga e ininterrumpida historia de la
humanidad, aunque no sea la más antigua. La dinastía Han —también nombre del grupo
humano mayoritario en el espacio geopolítico llamado China, así como de la escritura—
coincidió parcialmente en el tiempo con el imperio romano;4 la primera existió de 206 a. C. a
220 d. C. (426 años), y el segundo en el periodo de 27 a. C. a 476 d. C. (449 años). Ambas
polis se extendieron por una superficie territorial comparable; unos 5 millones de kilómetros
cuadrados. Los Han dominaron todo lo que hoy es China, excepto el noreste (Manchuria),
Qinghai, al este y Tibet al suroeste, pero por el norte llegaron hasta el desierto del Gobi y
ejercieron un protectorado sobre el noroeste (actual Xinjiang). Roma, por su parte, se expandió
por amplias porciones de Europa y alrededor del Mediterráneo. Su mayor dominio territorial lo
alcanzó en la era del emperador Trajano (98-117 d. C.), cuando cubrió 9.5 millones de
La República Popular China, sus orígenes y la formación de su sistema político, institucional y
jurídico

La República Popular China surgió después de un prolongado proceso revolucionario que se


inició con la creación del Partido Comunista de China a mediados de 1921. Esta organización
partidista fue promovida por la Internacional Comunista o KUOMINTERN, fundada por V. I.
Lenin y sus principales colaboradores en 1919, con el fin de ganar proselitismo a nivel mundial
y fomentar la fundación de partidos comunistas en regiones colonizadas o en países en
desarrollo que se debatían entre el neocolonialismo y sistemas políticos internos autocráticos, o
su extremo contrario, demasiado débiles para lograr la unidad nacional.
El 4 de mayo de ese mismo año (1919), en las más importantes ciudades de China se
produjeron manifestaciones de protesta, espontáneas y masivas, ante la noticia de que, en las
negociaciones de paz de Versalles, las potencias aliadas triunfantes en la Primera Guerra
Mundial habían decidido que las concesiones territoriales en China de los enemigos
derrotados, Alemania y Austria, fueran entregadas a Japón en vez de devolvérselas a China.
Ambos países asiáticos habían sido aliados de los vencedores de la Gran Guerra de 1914-
1918, pero fuera de esa circunstancia acusaban enormes diferencias uno respecto al otro. El
Japón imperial tenía un sólido régimen político interno que, entre otras cosas, había vencido en
1905 a la Rusia zarista en una breve, pero sangrienta, guerra naval y terrestre librada en aguas
y territorio chino (una parte de él concesionado a extranjeros), y emergía como una potencia en
ciernes en el Océano Pacífico y a nivel mundial. China en cambio se hallaba dividida entre una
incipiente república que apenas sobrevivía en la ciudad de Guangzhou (Cantón) y varios
dominios de caudillos militares, algunos de los cuales, por ejemplo los afiliados a la facción o
“pandilla de Zhili”, controlaban, desde la ciudad de Beijing, un amplia extensión del centro-norte
y noreste del país, formando un gobierno casi nacional que le disputaba al gobierno
republicano del doctor Sun Yatsen la representatividad como autoridad en China.
Organización actual del Estado chino, su doctrina y funcionalidad Desde la perspectiva formal
(constitucional), la estructura del Estado chino tiene como órgano máximo de poder a la
Asamblea Popular Nacional y su comité permanente, nombrado este último por la misma
Asamblea cada cinco años, que es cuando celebra sus congresos nacionales de renovación.
La actual es la XI APN y está formada por 2,987 miembros, de los cuales 2,099 son del partido
comunista y 888 de los partidos que forman el frente unido democrático y las organizaciones de
masas.
El congreso nacional del que surgió la actual Asamblea tuvo lugar del 5 al 18 de marzo de
2008. Sus integrantes fueron electos por cinco años, mediante un sistema electoral indirecto de
múltiples instancias. Los delegados nacionales son electos por los congresos populares
provinciales, los que a su vez son electos por otros congresos a niveles de condados y así
sucesivamente, hasta llegar a la unidad política básica, que son las aldeas y los poblados, en
donde en los últimos años la gente elige por voto directo a quienes irán como delegados a los
congresos de nivel superior, en los que ya no hay elección directa. A nivel nacional se introdujo
recientemente la modalidad de que haya un máximo de 110 candidatos por cada 100 asientos
en la APN, lo que le da un pequeñísimo margen de elección a los participantes a los congresos
de nivel inferior que escogen a sus delegados nacionales (la proporción para elegir a los
congresos provinciales es de 120/100). Antes de eso había listas cerradas; un nombre para
cada asiento.
Estado y sociedad
Las relaciones en China entre sociedad y Estado son mucho más complejas que lo imaginado
de un régimen autocrático, como se clasifica con frecuencia al régimen comunista chino.
Si bien los comunistas transformaron radicalmente la composición social de China desde que
tomaron el poder, la evolución del sistema establecido ha seguido un curso accidentado de
desarrollo.
El partido comunista chino mismo ha venido evolucionando de manera sorprendente en los
últimos 60 años. De un partido verticalista, pero que procuraba cumplir con la idea leninista de
una democracia centralizada, simbolizada por el funcionamiento de un liderazgo colectivo, el
partido pasó a una fase de intensa proletarización, fomentada por Mao, quien se convirtió en el
líder máximo de facto y en objeto de un excesivo culto a la personalidad, tendencia que llevó a
violentas luchas internas, a la paralización de los principales órganos operativos del partido y a
la destrucción de más de la mitad de sus cuadros dirigentes (comité central). Finalmente, al
inicio de los años ochenta, el partido restableció sus instituciones y se embarcó en la tarea de
desarrollar la economía y de convertir a China en una potencia en el ámbito internacional; se
terminaron las revoluciones dentro de la revolución, cuyo propósito había sido el de purificar al
partido y profundizar en el experimento colectivista del maoísmo.
China y la Guerra Fría
El surgimiento de la República Popular China trastocó el sistema mundial de mediados del siglo
XX. Más que al peso de ese país oriental en las relaciones internacionales, tal efecto se debió a
la percepción de Estados Unidos sobre la aparición de un régimen comunista en el país más
poblado de la tierra, al que consideraba un mero peón de la Unión Soviética, en la estrategia de
ésta para expandir su influencia en Asia.
Aunque a finales de la década de 1940 el fenómeno de la llamada Guerra Fría todavía no
alcanzaba toda su complejidad internacional, los tres grandes aliados de ocasión, Estados
Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética, victoriosos en la Segunda Guerra Mundial, se
hallaban en plena disputa político-diplomática por el reparto geopolítico, principalmente en
Europa.
En la penúltima de la serie de conferencias de la guerra —Yalta, febrero de 1945— los tres
grandes no alcanzaron un compromiso firme en cuanto al marco de referencia para el
reordenamiento de Europa cuando terminara la guerra mundial. Se avanzó en otros acuerdos,
tales como el de aprobar la idea de un consejo de seguridad, con cinco miembros permanentes
que tendrían derecho virtual de veto en la organización internacional que había sido delineada
en la conferencia de Dumbarton Oaks, Washington D. C. (agosto-octubre de 1944), por los tres
grandes más China (Francia se adheriría posteriormente a lo acordado allí). También se
concertó, en cláusula secreta, que la Unión Soviética le declararía la guerra al Japón tan pronto
se rindiera Alemania, o a más tardar seis meses después de concluida la conferencia.
Asimismo, Moscú se comprometió a negociar un tratado de cooperación con el régimen
nacionalista chino de Chiang Kaishek.

Diplomacia triangular

En octubre de 1962 la Unión Soviética y Estados Unidos estuvieron a punto de ir a la guerra,


cuando el presidente Kennedy ordenó un bloqueo total a la isla de Cuba, a fin de parar el
despliegue de misiles soviéticos en territorio cubano. El peligro de guerra fue finalmente
sorteado cuando Krushchev ordenó dar marcha atrás al convoy ruso de barcos mercantes,
escoltados por barcos de guerra, que iban a ser interceptados por navíos de la armada
estadounidense en aguas internacionales. Beijing intentó capitalizar esta crisis, y para ello
acusó al líder soviético, primero, de aventurerismo y luego de capitular frente al enemigo, en
tanto en China se organizaban numerosas manifestaciones de apoyo a la Habana, tratando con
ello de ganarse la simpatía de Fidel Castro, a expensas de Moscú; intento que fracasó y llevó a
un prolongado enfriamiento con el primer gobierno latinoamericano que había reconocido a la
República Popular.
El error de Khrushchev al desatar la crisis de octubre de 1962 tuvo efectos internos dos años
más tarde, cuando la mayoría de los miembros del politburó del PCUS decidió derrocar al
secretario del mismo, por sus continuos errores políticos y vacilaciones en el manejo de la
rivalidad con el bloque capitalista. Beijing hizo un breve compás de espera en su pleito con los
soviéticos, e incluso Zhou Enlai viajó a Moscú en noviembre de 1964, para hablar con la dupla
del nuevo liderazgo ruso —Leonid Brezhnev y Alexei Kosygin— pero regresó a informar a Mao
y otros camaradas que no había cambio en la posición de sus vecinos, de manera tal que las
divergencias entre ambos regímenes prosiguieron con mayor animadversión.
Entre octubre de 1971 y octubre de 1976, China Popular estableció relaciones diplomáticas con
la mayoría de los países miembros de la ONU. Con México lo hizo en febrero de 1972, después
de Cuba (1961) y Chile (1971), poco después de Perú (1971) y unos días antes que Argentina
(1972). Las relaciones diplomáticas entre China y Estados Unidos se formalizarían apenas en
enero de 1979. Pero lo más significativo de la política exterior china de estos últimos años de la
Guerra Fría, por sus connotaciones de seguridad nacional y las geopolíticas, fue la diplomacia
triangular que se estableció entre Estados Unidos-China-URSS. Beijing jugó con frecuencia la
“carta estadounidense” a fin de contrarrestar la amenaza soviética, real o imaginaria, contra su
seguridad y supervivencia misma. Por su parte, Estados Unidos utilizó la “carta china” para
contener la expansión de la influencia soviética después de terminada la guerra de Vietnam
(abril de 1975), y en sus negociaciones de distensión con Washington, los soviéticos recurrirían
a la denuncia de la peligrosa política china, provocadora de conflictos.
Ascenso de China como potencia global
A partir de mediados de la década de 1980, cuando la era del liderazgo de Deng Xiaoping ya
estaba sólidamente establecida, aunque no exenta de pugnas internas entre facciones, el
conflicto con la Unión Soviética fue cediendo y se abrió el camino para una reconciliación. En
paralelo, Washington y Moscú avanzaban hacía algo más que una distensión; el fin de la
Guerra Fría y, algo no previsto, el derrumbe del “socialismo real” en Europa. Gorbachev llegó
de visita oficial a Beijing pocos días antes de que el gobierno chino reprimiera las
manifestaciones de protesta en Tiananmen, en junio de 1989. La última visita de un líder
soviético antes de ésta había ocurrido casi 31 años atrás.
El desarrollo económico de China
La experiencia de la República Popular China en el ámbito de la economía puede ser estudiada
desde diferentes enfoques: uno de ellos el de la teoría económica y/o de las teorías del
desarrollo; otro el relativo al estudio de los sectores económicos o las ramas de actividad y, en
fin, desde el punto de vista de las políticas económicas y los resultados que de ellas se derivan
La experiencia de la República Popular China en el ámbito de la economía puede ser estudiada
desde diferentes enfoques: uno de ellos el de la teoría económica y/o de las teorías del
desarrollo; otro el relativo al estudio de los sectores económicos o las ramas de actividad y, en
fin, desde el punto de vista de las políticas económicas y los resultados que de ellas se derivan
Economía tradicional, 1127-1911
En el siglo X China era la economía más avanzada del mundo, al menos en términos de
ingreso por persona, y ese liderazgo duró hasta el siglo XV. China superaba a Europa en
cuanto a nivel tecnológico, a la intensidad con la que explotaba los recursos naturales y a la
capacidad para administrar un extenso imperio. Pero en los subsiguientes tres siglos, Europa
rebasó gradualmente a China en niveles de ingreso real y capacidad científica y tecnológica.
En el siglo XIX y la primera mitad del XX, la economía china declinó, en un mundo de rápido
progreso económico. A lo largo de 400 años el sistema agrícola chino soportó el crecimiento
continuado de la población a una tasa media anual de 0.4 de aumento, mucho más rápido que
el de otras poblaciones premodernas del mundo. Entre 1400 y 1820, la población de China se
quintuplicó: de una estimada en 72 millones en 1400, al comienzo de la dinastía Ming (1368-
1644), pasó a cerca de 381 millones de personas en 1820 (en plena dinastía Qing, 1644-1912).
En el año 1820, la población de China representaba 36% de la mundial, y su producto cerca de
un tercio del PIB mundial (Maddison, 1998: 24-25, 28).
La historia del desarrollo económico de China se presta a muchas interpretaciones, no
solamente en cuanto a su explicación y sus consecuencias, sino también por su efecto-
demostración sobre el resto del mundo. Lo más significativo del liderazgo chino, el de las
reformas y el que le precedió, es su visión de largo plazo sobre lo que querían y quieren hacer
de China, una vez que se fundó la República Popular.
Además de esa visión de largo plazo, cuyo objetivo es hacer de China la potencia mundial que
ya fue en el pasado remoto, el régimen chino ha sido capaz —en sus 60 años de existencia—
de llevar a la práctica estrategias y políticas tendientes a tal objetivo, lo que no obsta para que
a veces ellas se contrapongan, en el sentido de diferir radicalmente una de la otra (por ejemplo,
la estrategia de autosuficiencia de Mao vs. la de apertura al exterior actualmente vigente). En
última instancia, la legitimidad del régimen chino parece descansar en su capacidad para rendir
resultados.
El éxito de la estrategia económica china de los últimos casi 30 años se erige como asombroso
contraste del consenso de Washington y del fracaso de sus políticas para generar desarrollo. Y
eso es un poderoso ejemplo de una estrategia de desarrollo alterna al modelo neoliberal. Más
todavía, algunos especialistas afirman que el “éxito económico de la estrategia de China ha
vuelto a re-legitimar al Estado como actor y socio crítico del sector privado, en una estrategia
de desarrollo enfocada al avance de activos basados en el conocimiento” (Paus et al., 2009:
17).

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