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Crítica de Marx a Hegel en Derecho Público

Este documento presenta la tesis doctoral de Enrique Olivas Cabanillas sobre la crítica de Marx a la filosofía del derecho público de Hegel. La tesis analiza el manuscrito de Marx conocido como 'Crítica de la filosofía del derecho de Hegel' o 'Manuscrito de Kreuznach', examinando las propuestas metodológicas de Marx y su critica a conceptos como la mediación conceptual, la hipóstasis hegeliana y la concepción hegeliana de la sociedad civil y el estado.

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Crítica de Marx a Hegel en Derecho Público

Este documento presenta la tesis doctoral de Enrique Olivas Cabanillas sobre la crítica de Marx a la filosofía del derecho público de Hegel. La tesis analiza el manuscrito de Marx conocido como 'Crítica de la filosofía del derecho de Hegel' o 'Manuscrito de Kreuznach', examinando las propuestas metodológicas de Marx y su critica a conceptos como la mediación conceptual, la hipóstasis hegeliana y la concepción hegeliana de la sociedad civil y el estado.

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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

FACULTAD DE DERECHO

TESIS DOCTORAL

La crítica de Marx a la filosofía del derecho público de Hegel

MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR


PRESENTADA POR

Enrique Olivas Cabanillas

DIRECTOR:

Joaquín Ruiz-Gimenez

Madrid, 2015

© Enrique Olivas Cabanillas, 1981


Æ/. és 7ZC "TE

JSSUmSIMD COMPLirCTSB
FACÜLTAD DE DERBSHD

LA QRITICA DE MARX A LA FHOSOFIA


DEL DEEECBD PUBLICO DE HEGEL

IPS
Bia^ttCA
DEWeOHO

TBSIS DOCTORAL que présenta


Enrique Olivas Cabanillas,
bajo la düLreccién del Catedràtico de
Filosofia del Derecho de esta Facultad
Dr. D. Joaquin Buiz-Gimenez Cortés
C RITICA DE LA FILOSOFIA HEGELIANA DEL DERECHO PUBLICO

Pâgina

PROLOGO 1

I. SECCION PRIMERA; PROBLEMAS DE METODO EN EL "MA-


NUSCRITO DE KREUZNACH" ........ 6

I. 1. Problemdtica de la "KRITIK*encuanto obra de


edlcidn barcLta .... . 7

I. 1.1. Caracterfsticas y estructura del manuscrite 14

I. 1.2. Cuadro de influencias en la "KRITIK" ...... 17


I. 1.3. Elementos de la critica antihegeliana de
FEUERBACH .................................. 22

X. 2. La medlacidn conceptual .. 30
I. 2.1. El desarrollo hegeliano: "El concepto de 1 o
Absolute corne concepto del sujeto"........ 46
I. 2.2. La Wpeticidn de principle" ontoldgica ..... 55
I. 2.3. La superacidn de le finito: Una filosofia
del infinite ........... 65

I. 2.4. La valorizacidn de le empfrico ............ 75


I. 3. La hipôstasis hegeliana:lasustantivacidn del
universal ..... 96
I# 4* Propuestas de método en la "KRITIK" ...... 100
I. 4*1* La objetivacidn de la cualidad social Hu­
mana ....... 102

I . .4*2* Necesidad de presuposicidn de la especie —


material .............................. 112

I. 4*3* Dualisme Esencialista y Oposicidn real ... 127


I. 4*4* Necesidad de historicidad en la induccidn
p o l l t i c a ................................... 139

II. SECCION SEGUNDA; EL OBJETO CENTRAL DE LA MEDIA-


CION; APROXIMACION A LA CONCEPCION HEGELIANA DE
"SOCIEDAD CIVIL" .............................. 195

11.1. Introduccidn general ....................... 196


11.2. El sistema de las necesidades y su satisfac—
cidn ....................................... 208
11.2.1. El modo de trabajo ..... 210
11.2.2. La persona—propiedad ........... 214
II.2.3* Los estamentos ....... 221
II. 3* La administracidn de justicia ............ 227
II.4* El poder de orden pdblico ("POLIZEI") ...... 232
II.5* La corporacidn ..... 239
II.6* Lfneas de caracterizacidn general sobre la —
"sociedad civil" ....... 246

III. SECCION TERCERA; LA PROPUESTA DEL ESTADO POLI­


TICO COMO MEDIACION SOCIAL GLOBAL ........... 274

III.1. Caracterizâcidn general .......275


111.1.1. La "libertad concreta" como unidn entre lo
particular y lo general ....... 278
111.1.2. La objetivacidn de las "convicciones clvi-
cas" en el organisme del Estado .......... 284

III.1.3# La organizacidn de les poderes ........ . 287


111.2. Idea y fines 'del E s t a d o ........ .......... . 29O
111.3. La soberania y el problema de la Constitud.6n 2 93
III.3.1* La concrecidn de la nocidn hegeliana de so
berania: El "Estado—Persona" ............. 302

III.3.2. El Estado Nacional .... ........... . 312


III.4* La forma de Estado ....... . 315
III.5* La dualidad de la organizacidn polftica .... 323

IV. SECCION QUARTA; BUROCRACIA Y REPRESENTACION PO-


LITICA COMO PROPUESTAS ESPECIFICAS PE MEDIACION
SOCIAL ......................................... 363

IV.1. La naturaleza del Poder Ejecutivo y las tareas


del Gobierno .... . ......... ....... . 364
IV.2. El desarrollo de la Administracidn Pdblica m
como burocracia ............................. 366
IV.2.1. La interaccidn Burocracia—Corporacidn como
forma de identidad politica ............... 371
IV.2.2. La Burocracia como mediacidn funcional de la
sociedad burguesa ......................... 378
IV.3* Naturaleza del Poder Legislative ............ 386
IV.3*1* Problemdtica de su delimitacidn con el res­
te de les Poderes y les "StSnde" ....... 389
IV. 4* Funci6n polftica y constltucional de las Cor
tes ..... 400
IV.4*1# Delimitacidn de la "generalidad" o "cosa —
pdblica" en la funcidn polftica de los —
"Stande" ....... 405
*
IV.5 . El "elemento estamentario" del Poder Legisla­
tive como mere formalisme politico de la socie
dad civil .... ...... 409

IV,5 .1. Primer andlisis de la temdtica civil; "Dine—


ro" y "Cultura" como elementos de la nueva
socialidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 418

IV. 6. La Cdmara Alta como factor mediador ....... 425


IV.6.1. Segundo anâlisis sobre la temdtica civil:el
elemento de la "propiedad privada" ..... 429

IV.7* La Cémara de Diputados ...... 436


IV.7*1* La ciudadania general como abstraccidn .... 440
IV.8. La categoria "Eleccidn" como acte politico .. 443
IV.9* Naturaleza del mandate de les diputados.....• 449

CONCLUSIONES GENERALES ............................. 493

BIBLIOGR AF IA .................................. 530


\

P R 0 LOGO
1

"De güif que todas las cosas tengan un signi-


flcado doble -real y burocrdtlco- como el -
saber (y la voluntad) son dobles -reales y
burocrdticas-; sdlo que lo real es tratado
como burocrdtico de acuerdo con su esencia
trascendente, espiritual"

MAHX (KRITIK, 68/ 0MB, 59)

El trabajo que presentamos es un intento de siatemdtica ll£


vado a cabo sobre una pequeda obra de juventud de MARX, la "KRITIK DES
BEGELSCHEN STAATSRECHTS" ; con ese tftulo fue publicado por vez primera
el también dmominado "Manuscrite de KREQZNACH".

Fcæron factores de indole muy diversa los que influyeron pa


ra que, en 1979» afrontase la erigencia académica de la "TESIS DOCTO­
RAL" con un estudio sobre el escrito mencionado. Desde 1976 babia veni
do trabajando sobre un material "cldsico" constituido, fundamentalmen-
te, por el "eje" KANT-ESCEL-MABX; la atencidn -muy selectiva-aestos au
tores estaba motivada, en no poca medida, por la notable insatisfac- -
cidn que me deparaban los esquemas doctrinales dominantes en el panora
ma de la Filosofia Juridica; consideraba -y sigo considerando- de ex—
traordinaria importancia el estudio directe de algunos cldsicos si se
desea dar cuenta de esa impresionante mediacidn modema que forman el
DERECHO y el ESTADO* De cualquier forma no me planteaba la realizacidn
de la "tesis" como una tarea inmediata frente a algo que consideraba -
mds importante y, ciertamente, mds gratificante. Finalmente, en la fe-
cha apuhtada, la singular condicidn administrativa en que nos encontra
mos los Frofesores Ayudantes -périodes de contratacidn muy certes, no­
table inseguridad sobre la renovacidn, etc- me impulsé -mas que otro -
tlpo de consideraclones- a abordar esta exigencia como dedlcacidn cen­
tral.

zPOr qué la K3IT1K? Conocia esta obra desde unos aüos atrds
y me habla caosado una gran impresldn. Eh algdn momento me planted la
posibilidad de algdn trabajo de ordenacidn del rlco material que allf
se contenia pero no me habla planteado, desde luego, trabajar a fondo
sobre ella. Ademds de la importancia metodoldgica que, a mi juicio, en
cierra el escrito me decidid el hecho del escaso conocimiento de la —
obra en Espada. Una cuestidn que habla de tener en cuenta era que la -
estructura formal del manuscrite -confusa y desordenada- no invitaba a
su lectura; consideraba importante realizar alguna sistemdtica de lo -
que, probablemente, no pasd de ser un cuademo de notas "interne" del
joven MARX.

A la hora de ejecutar el proyecto -y en la realizacidn del


mimno- me considéré complete deader de Galvano DELLA 70LPE cuya obra -
-que, por cierto, no goza tampoco de gran difusidn en nuestro pals- —
contribuyd de forma decisive a significar la inq>ortancia del escrito -
juvenil que nos ocupa; nuestro estudio estd ampliamente inspirado en -
algunos de sus trabajos asl como en los de autores que -al menos en una
cierta etapa- formaron parte de su "escuela". La traduccidn italiana -
de la "KHITIK", llevada a cabo por DELLA 70LFE, en los aSos cincuenta,
hizo que la atencidn dispensada a este y otros trabajos de la juventud
de MARX fuese mayor -con distancia- en ITALIA que en ALEMANIA donde no
se habla escrito mucho sobre el tema desde los estudios -ya cldsicos-
de LOWITH.

Nuestro estudio se centra, pues, en la KEilTIK. Nuestro obje^


to de trabajo no es MARX, ni HEGEL, ni la relacidn compleja que entre
./•
ambos pueda establecerse. La "KRITDC" es un segmente de confluencla en
tre el Impresionante sistema hegeliano ya consumado y los interrogan—
tes crlticos del joven MARX. Eh estos interrogantes se hallan mezola—
dos ingredientes muy diverses: elementos de la filosofia liberal kan—
tiana agrietados por el radioalismo politico francés, un impresionante
conocimiento -e influjo- de la légica hegeliana que va a cuestionarse
de forma acelerada a partir de ciertas "distorsiones" de la filosofia
politics hegeliana; finalmente se hallan présentes algunos de los moti
jros mis significatives de la "Hegelsche Linke" y, singularmente, de los
escritos de Ludvig FEUERBACH.

Eemos trabajado partiendo de los temas comunes que se susci,


tan en la ERITIX, siguiendo el reoorrido de los pardgrafos de la "Rech
tsphiloSophie” hegeliana, e intento esgplicitar la grau cantidad de re-
ferencias no ezpresas que se implican en sus llneas. De esa forma nue£
tro trabajo habla de bifurcarse: una vertiente extensiva del mismo era
la constituida por la construccién sistemdtica. Aqul, tenlamos que - -
desarrollar el referente privilegiado de la mediacién hegeliana const^
tuldo por su teorizacién de la sociedad civil (SECCION SECONDA) ; la —
gran propuesta de mediacién global que encierra el "ESTADO POLITICO" -
(SECCION TERCERA) asl como las mediaciones especlficas internas del —
Area polltica, como la burocracia y el mécanisme représentative (SEC—
CION CUARTA). La vertiente intensiva de nuestro trabajo tenla como - -
blanco los "problemas de método" que se suscitan en la "KRITIK" y la -
e^gplanacién de la estrecha relacién entre légica y polltica que se in­
sinua a partir de la propia teorizacién hegeliana; estos temas los tra
tamos en la SECCION PRIMERA; de la misma se puede decir que forma la -
"matriz" de nuestro trabajo y una especie de slntesis de las motivacio
4

nés 7 problemas cuya explanaoién ba slgniflcado la parte mAs inquletan


te y llena de interés de nuestro intento de investigacién.

Particular atencién suscité el dibùjo hegeliano de la "so—


ciedad civil"; nos sorprendfa la modamidad del mismo por cuanto exis-
tian muchos puntos de vista alineados con la teorizacién de SMITH, FER
GUSON o HICAHDO* Obviamente, el tema nos alejaba de nuestro trabajo pe,
ro también nos dAbamos cuenta de que constitufa el espacio al que se -
funoionalizaba toda la mediacién polltica y adquirla su significacién
mediants el mécanisme del trAnsito: "desarrollo de la eticidad inmedia
ta a través de la sociedad civil hacia el estado". Por lo que antecede
resultaba forzoso una insercién breve que resumiese las grandes llneas
de la visién hegeliana sobre la sociedad civil -lo intentAbamos en la
SECCION SEGUNDA- y que proporciona unâ mayor significacién a la media­
cién polltica "como resultado y fundamento".

Por todo lo e]qniesto, a lo largo del trabajo aparecerAn re^


teraciones de temas y fragmentes que se abordan, desde puntos de vista
distint08 y, por ello, nuestro estudio se resentirA probablemente, de
cierta estructura circular, de implicacién multidireccional de algunos
motives. La redaccién de la tesis la hemos llevado a cabo en un breve
période de tiempo; confie en que se disculpen los innumerables errores
formalés de dicha redaccién inimitables no sélo a cierta impaciencia si
no a la propia ingenuidad e inexperiencia del autor de estas llneas en
el campo de las publicaciones y, -mAs importante si cabe-, en la face-
ta de la propia investigacién. La estructura y forma de las citas, las
notaciones diversas, las referencias bibliogrAficas denotarAn, segura-
mente, esta inmadurez asl como la propia estructura temAtica.

Espero que estas déficiencias puedan compensarse si, en al-


guna mediAei-y con independencia del resultado alcanzado- consigo demos,
trar la dosis del esfuerzo empleado en proyectar alguna luz sobre un -
tema de gran importancia para el Estado Constltucional.

Madrid. Abril de 1981


6

SECCION PRIMERA;

PROBLEMAS DE METODO EN EL

"MANUSCRITO DE KREUZNACH"
7

1.1. La problematica de la "ICRITIK" en cuanto obra tardla.-

Del conjmto de siipuestos que agrupan en la problematica gljo


bal del manuscrite que nos ocupa, aquellos que poseen importantes impli^
caclones de método (l) -y, en general, de critica a los procedimiontos
hegolianos en la construccién de su sistema politico- constituyen indu-
dablemente la parte central y, dos’e luego, la mAs importante de los —
mismos. De estos caractères que destacaraos se podrian explanar un gran
ntSmero de implicaciones netodolégicas si se llevase a cabo un intento -
proyectivo que detectase consecuencias de significacién en las obras —
posteriores de îLUîX.

SI hecho de que la "KlUTIK" haya permanecido como obra iné­


dits hasta su publicacién, bien entrado el presents siglo (2) -en - —
1927-, asi como las imprecisiones que aén subsistes, sobre la exacts fe-
cha de composicién del manuscrite por parte del joven IT^JDC (3) podrian
suministramos abundantes dates que llenasen tablas puramente casuisti-
cas y, a lo sumo, reenviamos al problema de la cronologia general de -
la obra de îiAKX guiados por un criterio exclusivamente filolégico.

Sin embargo la importancia de los hechos referidos trascien-


den considerableraente el nivel senalado. Hagamos una breve récapitula—
cién cronolégica: La "KRITIK" fue publicada en 1927» los Manuscrites de
Economia y Filosofia (Manuscrites de Paris), en 1932; la "Sagrada Fami-
lia" tuvo una edicién limitadisima en vida de MARX pasando rapilamente
a ser algo olvidado; tampoco pudo editarse en I845, la "Ideologia Alema
na" por problemas de censura...Asi pues, todo el bloque importante de -
obras juveniles de MAECC fueron algo desconocido para las primeras e in-
fluyentes generaciones de marxistas. Estas obras, con independencia de
las inferencias que puedan efectuarse, son la expresién y el testimonio
8

de unos aflos decislvos en los que se entrelazan una fuerte dlnAmlca de


desagregaoién cultural del hegelianlsmo y las credent es Ifneas de re—
slstencia y lucha polltica que caracterlzan al "Yozmârz" alemdn (4).

Siguiendo con lo anterior, piénsese en la extraordinaria di-


mensién del hecho siguiente: Para la generacidn de la H Intdxnacional
-que va a préfigurer los grandes lineamientos de la polltica socialista
en la primera parte del siglo- todos los escritos juveniles de MAHX per
manecieron inédites• Escritos que -es importante insistir en esto- no -
eran simples eslabones filoséficos sino piezas claves en el conjunto de
una nueva metodologla crltica, a la que, por lo demis, el propio MARX -
hace aAgplfloativos reenvlos en pasajes esenciales de sus obras de madu
rez (5).

"Toda una generacién de teéricos marxistas vivié en la mis -


compléta ignorancia (a pesar de que no fuera por su culpa) acerca de los
primeros escritos filoséficos de MARX (6). Es muy importante tener este
hecho présente si uno desea comprender unas cirounstanoias de importan­
cia decisiva. La primera generacién de marxistas llegaron a MARX via —
"El Capital" y sus otros escritos publicados (esencialmente econémicos,
histéricos y politicos) y fueron incapaces de entender totalmente los -
precedentes filoséficos y la base que los sustentaban. Nb pudieron co—
nocer las razones, tanto filoséficas como pollticas que hablan inducido
a MARX a abandonar la filosofia despuis de romper con HECETi y FBDERRACE;
que le hablan inducido a dedicarse al anilisis de la sociedad capitalis
ta modema en lugar de escribir sus propios tratados filosificos •••" —
(7).

Tras estos hechos se esconden significaciones insospeohadas:


cuando MARX critica a EBŒL en estas obras juveniles no silo esti oriti
9

cando -como ocurre con ENGELS y algunos dirigentes importantes de la so


cialdanocracia alemana- el sistema "conservador" que envuelve el denomi
nado %ëtodo dlaléctico" (8) sino que también y principalmente su cri-
tica va dirigida hacla al>?unos aspectos esenciales de la misma dialécti
ca; especificamente los escritos de MARX de la época detectan en los —
procedimientos hegelianos toda la problemâtica de los "procesos de inver
sién légicos" tan arraigados en aquella;

*Tor tanto la relacién sujeto-predicado se halla totalmente


invertida como un mistico [Link] o [Link] que abarca el —
8u.1eto; el [Link] absolute como uroceso. como [Link] que se extrana de
si mismo y vuelve de la extrahacién... pero volviéndola a meter en si -
mismo, y el sujeto como este proceso, que es circularidad pura y sin —
descanso" (9)•

Observâmes a lo largo de esas pdginas juveniles densisimas -


i

consideraciones criticas que son funcionales no tan sélo a supuestos de


la construccién polltica hegeliana sino a dimensiones centrales de su -
légica. Por el contrario las consideraciones dominantes de la crltica -
marxista al hégélianisme eran muy distintas -e hicieron verdadera fortu
na debido en parte a la extraordinaria difusién de los escritos filosé-
ficos engelsianos- y centradas en un gran desprecio por las expiresiones
pollticas de la "Rechtsphilôsophie" hegeliana asl como una fuerte iden-
tificacién con el dinamismo "dialéctico" que respiraba tras aquellas —
foimulaciones pollticas: "Como se ve ya las necesidades internas del —
sistema alcanzan a explicar la deduccién de una conclusién polltica ex-
tremadamente tlmida por medio de un método discursive absolutamente ré­
volueionario (10) (s.n.).

actitu^ -entre ENGELS y lîABX-, respecte a


la metodologla hegeliana no sélo era distinta sino dispar; si tenemos -
./•
10

presente que fue el criterio de ENGELS el dnico conocido e influyente -


se puede atisbar la importancia de estas vetas antihegelianas ocultas -
en la obra de îiARX y desconocidas hasta bien entrado nuestro siglo.

Esta dimensién crltica es singularmente importante en la - -


"KRITIK" (11) y, sin embargo, no ha sido objeto -desde su publicacién -
en 1927- màs que de una atencién minoritaria (12) que contrasta con los
fecundos resultados hacia los que apuntaban los intentos de sistemati—
zar algunos de los raecanismos crlticos contenidos en la misma.

"Esta situacién no ha cambiado demasiado en los dltimos anos.


Entre los marxistas, el interés por la Crltica. La cuestién Juila. los
Manuscritos, etc, ha seguido siendo coto de unos pocos estudiosos espé­
cialistes de la "prehistoria" del pensaraiento de MARX. El viejo edifi—
cio teérico del "matérialisme dialéctico" ha perdido, ciertamente, mu—
cha de su anterior solidez. Sin embargo, el nuevo pensamiento marxista
inspirado por el estructuralismo no sélo ha heredado su injusto veredic
to acerca de los primeros escritos, sino que trata de extenderlo a - —
otras obras de MARX, que son aliora igualmente consideradas indignas del
sello de aprobacién otorgado por "la coupure épistémologigue" (l3)* Por
tanto, puede llegarse a afirmar que, aparté (14) de las obras de unos -
pocos estudiosos marxistas italianos, como p.e., Galvano DELLA 'VDLPB —
(que sigue siendo poco conocido fuera de Italia), a las obras filoséfi-
cas del joven MARX no se les ha prestado todavla la atencién que se me-
recen" (15)*

Para explicar este gran desconocimiento que pesa tanto sobre


la "KRITIK" como sobre la parte sustancial de la obra juvenil de MARX -
(16) no pueden perderse de vista las circunstancias pollticas imperan—
tes, en el émbito oficial soviético, en el momento de la publicacién —
11

inicial del "Maauscrito de KRBÜZNACH" en la edicién MEGA. Estas circtuis


tancias puede*) para nuestro objeto, resumirse en una palabra: dogmatis­
me; dogmatisme ciego e incluso brutal para con aquellas posturas que a-
liraentasen algdn tipo de disenso respecte a la versién oficial de los -
hechos y las doctrines. Esta era, entre otras, la caracteristica domi­
nante en el contexte empobrecedor de consolidacién definitiva del esta­
linisme. En tal clima,escritos como el que nos ocupa o los •’lîanuscritos
econémico-filoséficos" recibfan de las instancias oficiales algo asl co
mo un matiz exético-juvenil en el "iter" de MABX. •. unido imperceptible
mente a una subestimacién gravlsima de las posibles significaciones sus
tantivas contenidas en las obras citadas.

Ademés, hay una importante cuestién en relacién con la esca-


sa consideracién que se otorgaba a la obra juvenil de MARX. Consistla -
en escindir esta dltima rigurosamente de la obra de madurez de MARX. —
Discintas versiones de este criterio -algunas de ellas con cierta sofis
ticacién- se han sucedido sin anadir nada a cualquier serio intento de
explanacién de la obra filoséfica del MARX joven. El criterio aludido -
nos parece, en efecto, profundamente erréneo y se debe fundamentalmente
a detener el analisis en el limite de la filologla; es importante ir —
mâs allé..y mucho més allé de las palabras. Precisamente la revaloriza-
cién que, muy recienteraente, ha afectado parcialraente a la "KRITIK" es­
té en buena medida apoyada en la luz que se proyecta sobre supuestos —
controvertidos -de los "GRUNDRISSE", del "CAPITAL"- que en la obra de -
madurez de MARX apareclan aislados e inexplicables (l7)»

La subvaloracién que se hacla de estos escritos juveniles en


las esferas oficiales soviéticas afecté gravemente a notabillsimas in—
vestigaciones que se esforzaban por salir de las caracterizaciones mani
12

queas del "Diamat". A nuestro juicio un paradigma importante de esto que


senalamos es el que constituye el caso de Auguste CORNU. Desde sus pri­
mitives trabajos, en la ddcada de los anos treinta, hasta completar su
extensa obra de reconstruccién de la juventud y formacién de ENGELS y -
MARX (18) es perceptible una linea de subestimacién -cuando no de puro
y simple desconocimiento- respecto a la entidad de la crltica del joven
MARX al hegelianismo. Sorprendido por la decidida inversién que se efe^
tda en la temdtica civil y por las referencias continuas al tema de la
propiedad privada, en las péginas dedicadas al anâliois del mayorazgo,
CORNU presta una atencién escasa al importante anélisis légico conteni-
do en la obra. A lo largo de setec.i-ntas péginas apenas dedica veinte a
la "KRITIK"; precisamente el descuido con el que se toccji los problemas
de método refuerza cierta superficialidad que parece afectar a la expo-
sicién de las llneas ideolégicas del manuscrite, avanzando opinionss —
apresuradas sobre la visién polltico-organizativa del joven MARX:

'*La concepcién del papel déterminante de la propiedad priva­


da en la constitucién de la sociedad burguesa y del Estado politico y -
de la necesidad de una transfoimacién radical que séria lo dnico que —
permitirla dar a la sociedad y al Estado un carécter racional, lo hizo
superar, no sélo la ideologla reaccionaria sino también la ideologla 3d
beral burguesa, que entonces tenla un cardoter progresista y lo orienté
hacia el comunismo por el camino de la "verdadera" democracia. Su andljl
sis crltico del carécter y el papel de la propiedad privada, que engen-
draban con la diferenciacién de clases, la opresién de la clase despo—
selda, del proietariado, lo llevé, en efecto, a considerar que la eman-
cipacién de dicha clase constitula el problema esenoial de los tiempos
présentes" (19).
13

Repèrese en que nos referûnos a CORNU, como autor que maneja


fuentes de primer orden y en un grado de abundancia que hagan de su obra
una de las mâs ricas en cuanto a documentacién sobre la izquierda hege­
liana y, sin embargo, todo ese esfuerzo no basta para eliminar cierta -
impresién de superficialidad en la descripcién de los mécanismes especu
lativos, en reducir éstos a los términos de la "dialéctica de reaccién
y revolucién", de "retrégrado y progresista", etc. (20). Pero précisa—
mente por tratarse de un autor de la talla de CORNU es tanto mâs révéla
dor lo expuesto por lo que toca al carâoter tardio de la "ÎŒUTIÎC" y al
precise contexte de aparicién de ésta y otras obras juveniles de MARX.

Por lo que toca a seleccionar positivamente lo que ha supues


to la aparicién de la KRITIK -aparté de los estudios y comentarios gene
rales (21)- no queremos dejar de mencionar el caso en DELLA TOLPS, como
una trayectoria intelectual que, en su momento, conté con excepcional -
estimule en la traduccién y estudio de la "KRITIK" (22). Curiesamente -
los motives de la "KRITIK" fueron en este caso un distintivo en los tra
bajos de esta escuela, y en su énfasis en la problematica de la crltica
del "a priori" (23). En cualquier caso es importante resenar que la - -
obra capital de DELIA VOLPE, su "Logica corne scienza storica" (24) es -
impensable sin la profunda atencién que el investigador italiano presté
a la "KRITIK" en la postguerra.

■La utilizacién de las aportaciones criticas de DELLA VOLPE,


construidas en base a la publicacién péstuma de algunas de las obras ju
veniles de MARX, especialmente la KRITIK. implica la revalorizacién de
la crltica al apriorisme utilizada frente a HEGEL, especialmente, la —
crltica de las consecuencias que se derivan de la utilizacién del méto­
do apriorlstico: "en particular, -escribe ROSSI (25)-, la renovacién de
la crltica a los "procesos de hipostatizacién" del apriorisme, que com­
portan, por un lado la sustantificacién o subjetivizacién de elementos
14.

idéales, y la reduccién de los verdaderos sujetos (los fenémenos de la


realidad) a atribuoiones, apariencias, "predicados", del universe sus-
tantifioado; y, por otro lado, que este dltimo no pudiendo regirse so­
bre su vacio interior, se llena de un contenido inmediato empirico, sur
bitrariamente transformado en universal (por ejemplo, el Estado prusia
no del tiempo de Hegel, que se conviente en el Estado ut sic, la supre,
ma forma ideal de Estado)" (26).

En cualquier caso, queremos aislar -junto a otras posicio—


nés de interés- el caso de DELLA VOLPE como intimamente relacionado —
con la problemâtica inscrita en la KRITIK y que, pese a ello, manifies
ta en su desconocimiento la consecuencia extrema del carâcter péstumo
de la obra de MARX y del silèneio en tomo a ella una vez publicada...

En definitiva, las consecuencias metodolégicas del "2,Ianus—


crito de KREUZîTACH" -que nos esforzamos en destacar- sélo se podrân di
mensionar, positiva y globalmente, cuando -problema de la obra inédita
por excelencia- los supuestos importantes que se senalen, encuentren -
su organicidad -o simple relacién funcionalmente explicativa- en aque­
llas obras de MARX que aparecen como consecuencia de los problemas crf
ticos pue8tos al descubierto en aquellas paginas y, de esa forma, ex—
plicitar su potencialidai cientffica al nivel de las Implicaciones de
légica y polltica. Asf pues, la dimensién de la "KRITIK?' como obra pés^
tuma ha dificultado hasta ahora, en forma notable, que se manifestase
abiertamente sus posibilidades metodolégicas (27).

1.1.1. Caraoteristicas y estructura de la obra.-

La "KRITIK" présenta una estructura formai muy singu­


lar: en ella MARX no escribe con arreglo a un orden o criterio
sistemâtico que se haya trazado previamente, sino que lo hace -
15

siguiendo el orden de los correspond!entes parâgrafos de la Filosofia


del Derecho de Hegel.

Los comentarios de Marx se realizan sobre cincuenta y dos -


pardgrafos de la obra de Higel; en concrete, perteneciente a la Sec- -
cién tercera ("21 Estado") de la Tercera Parte "La Eticidad".

Sin embargo, la obra no comienza con el cornentario critico


al primer parâgrafo que Hegel dedica al Estado que es el 257» sino que
comienza con el 261. Esto ha sido una fuente de perplejidad para algu­
nos de los comentaristas de la KRITIK, dada la entidad de los paragra-
fos que MARX no analizo,; es decir, los P. 257» 258, 259 y 260. Sin em­
bargo es dificil elucidar la cuestién, ya que es precisamente el pri­
mer folio del manuscrite original, el que parece haberse perdido. En -
oplnién de ROSSI (29), es sumamente improbable que MARX comentase det^
nidojiente estos parâgrafos dada la entidad de los mismos y singularmen
te del 258; la construccién de este parâgrafo hubiera interesado nota-
blemente a MARX, por cuanto en el mismo se hace una critica -inusual—
mente extensa en Hegel- al legitimismo reaccionario de HALLER. Parece,
pues, que un solo folio no hubiera dado para tanto. (La cuestién no es
secundaria: MARX no considéra a Hegel un teérico medieval -prejuicio -
que hizo fortuna en las interpretacione3 corrientes del hegelianismo -
efectuadas por la izquierda cultural de la primera mitad del siglo- si
no, un teérico del Estado modemo ;... ahora bien, presta singular aten
cién al carâcter reaccionario de las mediaciones que Hegel construye,
por un lado y, desde luego, al procedimiento légico de las mismas...)
(30). "Pero lo que no saberaos y probablemente no sabremos nunca es si
los estudiaba -(los parâgrafos 257-260)- por lo menos desde un punto -
de vista general, o si pensaba dedicarles un examen aparté. Estas con-

•/.
16

sideraciones demuestran, por otra parte, que es imposible una détermina


cién mâs précisa del comienzo, incluso temporal, de la Crltica. para -
admitir, por ejemplo, la posibilidad de una primera parte escrita an­
tes de la estancia en Kreuznach" (31)•

El manuscrite que se conserva consta de treinta y nueve fo­


lios -cada uno de cuatro pâginas- numerados de los que, como se acaba
de seSalar, falta el primero. Los comentarios de MARX son muy designa­
les en extensién y entidad crltica. El estilo de la obra es abigarrado
y dificil...; una lectura detenida de la "KRITIK", obliga a volver so­
bre lo leldo en numerosas ocasiones dada la oscuridad de algunas alusio
nés; y, desde luego, el estilo comunica la sensacién de ser un escrito
de un memento excepcional, crltico... y no rutinario. Sorprende el que,
apenas transcurridas las primeras llneas, dedicadas a clasificar lo —
apuntado en el parâgrafo 261, el anâlisis se desliza sobre las consida
raciones pollticas, que hace Hegel, para apuntar directamente al cen—
tro de los problemas légicos (32).

Es problemâtico, a la vista de lo expuesto, determinar si es,


tas pâginas fueron compuestas para su publicacién o si se trataba, -co
mo invita a pensar la "forma" del manuscrite- de algo escrito para - -
aclarar y rendir cuentas internas, por lo que toca al hegelianismo do­
minante. Al final del manuscrito aparece -ânicamente insinuado- un es-
bozo de Indice (33) que puede asociarse al intento similar de MARX en
el tercer manuscrite de I844 dedicado a la crltica de la dialéctica he^
geliana (34) • El Indice en cuestién, podrla ser un intento de sistema-
tizacién del manuscrite, abandonando, por tanto, el orden de los parâ­
grafos de la hegeliana "Rechtsphilosophie" (35). En cualquier caso, se
conocen algunas cartas de MARX a RUGE -era la época de preparacién de
los "Deut8ch-Franz8sisohe Jahrbücher", -los "Anuarios"- en las que, —
•/ •
17

muy fragmentariamente, se apunta el proyecto de criticar "la filosofia


del derecho de Hegel" (36) pero es dificil extraer de aqul alguna con—
clusién, respecto a si se trata de la KRITDC, como parece abonar el he­
cho de que MARX se refiera a su intencién de criticar "la deduccién he­
geliana de la monarqula hereditaria"o. si se trata del articule "CRITI­
CA de la Filosofia del Derecho de Hegel. Introduccién" que aparecerla -
en el primer -y dnico- numéro de los "Anuarios" en febrero de I844 (37).
En cualquier caso, es interesante reseSar, a propésito, cémo este dlti-
mo articule ha sido frecuentemente confundido con la "KRITIK" (38), con
fusién, sin duda, alimentada por la similitud del tltulo... con el que
fue publicado el "Manuscrit© de Kreuznach y, desde luego, incrementada
por el desconocimiento general de aquélla". En definitiva, si bien al­
gdn date apunta a la posibilidad de que LIARX proyectase publicar lo que
actualmente conocemos como "KRITIK", por otro lado, la forma en que que,
dé el manuscrite induce a pensar en un documente confeccionado para or-
denar sus propios puntos de vista. En este sentido hay algo que aparece
como una evidencia, y es el vigoroso estilo literario con el que estd -
redactado el articule de los "Anuarios". Toda la forma del articule a—
punta a su publicacién, cosa que, desde luego, dista mucho de suceder -
con la "KRITIK" (39).

1.1.2. Cuadro de influencias en la "KRITIK".-

La época de redaccién de la KRITIK es también, para el joven


MARX, de intense estudio, como lo denotan sus cuademo s de extractos de
lecturas (40); estas précisas lecturas van a formar el referente pollM
co de IL'iRX -el de la burguesla constitucional francesa (4I)- en su con­
traste con la constr ccién hegeliana. Sus estudios sobre Montesquieu —
-"El esplritu de las leyes"- y Rousseau -"El contrato social"- van a ig
18

pregnar el peculiar estilo con que la KRITIK se escribe, y, junto a - -


FEUERBACH, van a dotor de significacién multitud de alusiones que, de -
otro modo, aparecerfan como inexplicables (42).

El construir un cuadro de influencia en la "KRITIK" desborda


de lleno el cometide de este escrito; de cualquier manera el senalar de
terminadas influencias en la "KRITIK" puede conducir a una minuciosa —
bdsqueda de antecedentes "in infinitum.• que considérâmes -incluso en
ese terreno filolégico, por excelencia- estéril; creemos, por el contra
rio, que lo interesante se révéla en la determinacién de un conjunto ml
nimo de significantes claves; se trata de construir una matriz de pocos
componentes pero que nos parezcan singularmente relevantes a la hora de
explicar el fenémeno de una produccién intelectual de tan particularss
caracterfsticas como la KRITIK. Ya sehalamos que el estilo de la KRITIK
incluso, dénota una excepcionalidad acusqda; hay un inmenso contraste -
con los artfculos politicos de la "§aceta Renana" y, desde luego, con -
la Tesis.

El cuadro de influencias a senalar para la "KRITIK" podrla -


tener los siguientes factores; a) el factor de "modemidad" polltica —
arraigado en la Izquierda hegeliana. Este factor va a ser un elemento -
paulatinamente diferenciador de hombres como MARX y RUGE respecto al —
conjunto de la "Izquierda". Este factor esta alimentado -como se acaba
de senalar- en el caso de Î.ÎAHX por una atencién preferente al marco po­
litico francé8 del que, previamente, MARX -como habitante del Rhin- ya
tenla una fuerte influencia en contraste con otras zonas de Alemania. -
Volveremos algo sobre este factor (43) que nos parece capital componen-
te de la matriz de explicacién que buscamos.

b) el factor antihegeliano de la crltica


19

de FKUIÆBACH. nos parece, con el anterior, la clavê de la ’'KHITUC”, con


independencia de otros faotores(j%K^-alguno8 de ellos de consecuencias
Importantes- que han tenido, a nuestro entender, una actuacidn mâs inci
dental.

c) el factor .juridico de la formaoidn


académica del joven IIARX. Todos los lineamientos que posee para su com-
prensidn del fendmeno politico modemo estdn influidos por sus estudios
de derecho y, especificamente, de historia del Derecho. SAVIGITY fue su
profesor en Berlin en 1836 y 1837 y su influencia es notoria en la ex—
planacidn que MARX efectua sobre la propiedad privada a propdsito del
régimen de los mayorazgos (44).

d) el factor Id^ico de la critica an-


tihegeliana de Adolph TRENDELENBURG es, desde luego, decisivo para la -
critica del ”a priori” hegeliano; sin embargo, nos parece exacta la pre
suncidn de ROSSI, respecte al carâcter "técnico” -en cuanto le suminis-
tra un valiosoesquema Idgico- de dicha influencia (45) *

Por nuestra parte estimâmes que son los dos primeros facto—
res apuntados los déterminantes en cuanto a influencia general y clave
del particular sentido de la KRITIIC.

Por lo que toca al factor politico. MARX ha tenido la tipica


ÿrayectoria vital de un joven radical del ”VormSrz”, y, precisamente, -
este factor va a ser el que fomentarâ sus diferencias con e^ conjunto -
de la ”Hegelsche Linke" por la via del ”realismo” politico de un hanbre
como RUGE.

”RUGE fundament6 la filosofia de la nueva época en el heoho


de que ella "none todoen la historia”. se entiende -anade como hegelia
no que es- queen la historia filosdfica”. Pero filosdficamente, la his_
toria no s6lo es historia de la filosofia, sino también, y ante todo, -
en acontecer temporal y simple conciencia de la historia. La "verdadera
20

realidad” no "séria otra cosa" que "la oonciencia de la época", la cual


constituye "el resultado histdrico-positivo, auténtico y dltimo". La —
"idea histdrica de una época" o "el verdadero espiritu del tiempo" es -
el senor absolute y en la historia sélo mantiene vigencia "lo que cons-
titiiye el poder del tiempo". En efecto, el cardcter absolute del esniri
tu s6lo es real en el nroceso histérico, libremente realizado, por "ser
politico", es decir, el hombre (s.n.,46).

Para RUGE, Hegel absolutiza el concepto de Estado: "El prius


de la historia desarrollada es, por cierto, el Estado existante, pues -
toda la Historia es historia del Estado; pero este, ya on si mismo, con^
tituye un movimiento histdrico hcicia la libertad, que s6lo existe como
acto de liberacidn, y jamàs como absoluto" (47).

Asi pues, en lo que toca al factor politico -que considéra—


mos clave- de influencia està constituido por ese particular efecto que
recibe MARX de AfôoldRUGE -"contra" el resto de la "Hegelsche Linke- y
forma, por asi decirlo, la primera vertiente de la politicidad de la —
critica antihegeliana de MARX; "Es ciertamente mérite de RUGE y sus co-
laboradores el haber sacado la "critica" de los jévenes hegelianos de -
su abstraccién metafisico-teolégica para elevarla a la esfera de los —
problemas de la vida histérica, cultural y politica. Esta concrecién de
intereses lieva a RUGE a la conclusién de que "la razén que quiere ofre
cemos las fluctuantes existencias de la historia como determinaciones
etemas desciende a un ridicule juego de prestigio" (48), afirmacién —
que se reflejard de forma déterminante en la Critica de la filosofia —
del Estado de Hegel (49).

La otra gran vertiente -bastante mâs duradera que su fugaz -


relacién con RUGE- de su influencia politica es la que constituye su —
21

teasa atencién a los fendmenos politicos de la Francia de su tiempo. —


MARX aprende el fendraeno constitucional modemo en el marco de la res—
tauracidn, y,mds concretamente, en el de la monarquia de Julio. Para él
estos hechos constituyen -frente a la situacidn alemana- el referente -
politico modemo por ezcelencia. Por ello la construccidn politica hege
liana -como teorizacidn modema- al tratar de interrelacionar una cons-
truccidn modema con la situacidn social y politica de Alemania va a en
oontrar en Marx una reaccidn critica frente a los supuestos mixtos que
Hegel dib*^a... : "Nos encontramos ante la fdrmula crédula. mistica de in
terpretar una Welfalnschattung antigua desde una nueva. El resultado es -
un liibrido lamentable, cuya figura engana el significado..." (50). Pero
el marco politico francds es un punto de observacidn tanto rads denso —
por cuanto express la confluencia de las formas politicas del liberalis
mo doctrinario con los nacientes movimientos sociales. Una magnifica ob
servacidn de este panorama lo encontramos en ese precioso documente que
es el libro de Loren^VON STEIN (51) que, precisamente, aparecid en - —
1842 alcanzando gran difusidn y fama en toda la Alemania de la época. -
Con independencia de que MAHX llegase a conocer el libro -cosa probable
por la fecha de aparicidn y la fama que alcanzd- éste era la primera ex
posicidn sistemdtica de las doctrines sociales y coraunistas francesas -
a la vez que ponia de manlfiesto la radical insuficiencia del Estado pa
ra la resolucidn del problema social... y mostraba la interdependencia
entre la forma politica y los fendmenos sociales: Si la constitucidn es
la expresidn del orden social existante, todo dominio de una teoria, —
aunque sdlo sea en una parte importante del pueblo, que quiere derribar
la Constitucid.i existante, es imposible si no correspon-0 a ella un con
flicto dentro de la sociedad. Y, viceversa, donde existe este conilicto.
22

es i^Tualmente imposible destruir el dominio de tal tcorfa.•• (52)•

Pues bien, nuestra hipdtesis, de influencia para la "KRITIK",


en lo que coicierne al factor politico es que el mecanismo de critica -
que frente al hegelianismo se va formando en la "KRITIIC" se explica por
el contraste permanente entre las concepciones politicas hegelianas y -
las radicales pero, de tal forma, que dicho contraste entre dos formas
de Estado (ambas, en cuanto formas modemas) se desliza, imperceptible-
mente, desde las primeras pd/?inas de la "XRITIK", contra el Estado mo—
demo mismo... MARX comienza, pues, criticando la filosofia politica he
geliana y concluye criticando el Estado mismo. "El propdsito de MARX al
criticar la filosofia de HEGEL no es el de ayudar a crear en Alemania -
las condiciones politicas ya existantes en Francia e Inglaterra, sino -
mâs bien criticar estas mismas condiciones, demoliendo la estructura fi
losâfica que las express" (53).

1.1.3. Elementos de critica en FEUiLRBACH.-

Por lo que toca al otro factor que nos parece sumamente im­
portante -de entre los cuatro apuntados para un cuadro de influencias -
de la KRITIK- es el de la critica antihegeliana de FEUERBACH (54): Pen­
sâmes que la relacidn del joven MARX con FEUERBACH es algo determinants
en la configuracidn del "Manuscrite de KREUZNACH"; no podrian haberse -
plasmado en este escrito todo el apunte sobre los procesos de inversiân
en Hegel sin la decisiva irrupcién antihegeliana de FEUERBACH, a partir
de BU primer escrito antihegeliano de 1839 (55) • Naturalmente que no —
hay que entender esta influencia en el sentido ingenuo de penser los su
puestos que son transmitidos a MARX por FEUERBACH como inaugurados o —
formulados "ex novo" por éste. La critica de Feuerbach a Hegel se es- -
tructura sobre una dinémicq muy arraigada a lo largo de la Historia de
la Filosofia, como la problemâtica -(en la relaoién sujeto-predicado)-
23

de cuâl es la principal base de la predicacién o el problema de la pre-


suposicién de la especie material, etc. Sin embargo, la contribueidn de
FEUERBACH es decisiva al resucitar y aplicar estos temas en el nuevo —
contexto del hegelianismo.

En general es observable en los estudios italianos del tema


-que son en gran medida los responsables de la exhumacidn de la "KRI--
TIK"- una cierta subestimaci6n de la influencia de FEUERBACH en el jo—
ven MARX. Asi BELLA VOLPS, opina que FEUERBACH influyd en la KRITIK, pe
ro que su apunte critico para con el hegelianismo se limitaba a exponer
el "vacio formalisme" hegeliano... y que, en consecuencia, se limité a
una oonstatacién superficial de los procesos de hipostatizacién en el -
idéalisme (56). También para COLLETTI -a pesar de reconocer la vigorosa
contribueién de FEUERBACH- "la cuestién del grade de influencia de - —
FEUERBACH signe siendo claramente marginal" (57). No obstante, nuestra
afiimacién inicial respecte a los estudios italianos -(que, por lo gen_é
rica, es muy razonable; deliberadamente nos hemos referido a dos auto—
res muy significatives en la trayectoria de estos estudios desde la - -
postguerra)- Rossi, opina:"... La relacién con FEUERBACH es, ciertamen­
te, el elemento mâs importante de la evolucién del pensaraiento de MARX
en este memento, verdaderamente critico, de su juventud" (58).

El monumental estudio de CORNU acierta, sin embargo, -a nue^


tro juicio- al sobrevalorar la influencia feuorbachiana en la "KRITIK",
a pesar de -paradeja- do^'^natizar quizâ, con cierto exceso, sobre el pen
samiento de Feuerbach (59). Y, desde luego, observâmes también mucria —
mâs atencién a este autor y su influencia -ya no en la KRITIK, sino mâs
genéricamente on lElRX- en los autores alémanés desde el estudio intro—
ductivo de RIAZANOV en la MEXIA (60) y tras él, los de LANDSHUT, LîAYER,
./•
24

FALK, LH7ALTER (6l) etc. En cualquier case desde la posguerra es aprecia


ble una gran revalorizacidn de la figura de FEUERBACH, y singularmente,
desde el estudio de LCTJITH, sobre la filosofia alemana en el XIX; "La -
sensualizacidn y el finiquitamionto de la teologia filoséfica de HEGEL
cumplidos por FEUERBACH constituyeron, sin duda, el punto de partida de
la época en quo aliora todos, consciente o inconscientemente, estamos" -
(62).

Es nuestra opinidn que el oriterio sustentado por esta dlti-


ma linea do estudios es el mâs acertado en lo que respecta a la influen
cia précisa que, de FEUERBACH, se detecta en la KRITIK (63). Tampoco es
nuestro cornetido aqui intentar una explanacién del pensaraiento de este
autor singular y poco conocido; creemos que lo pertinente es mostrar, -
en nuestra exposicién del método, una serie de interrelaciones précisas
entre los textos que trabajemos y que revelen, de forma notable, aquel
influjo. Sin embargo, si intentaremos senalar algunos supuestos bâsicos
que ayuden minimamente a la buena inteligencia de un vinculo que estima
mos muy poderoso. Lo haremos destacando -aân en simple enumeracién- al­
gunos temas esenciales.

En primer lugar es preciso acotar las fechas y obras de - —


FEUERBACH que forman el frente de influencia en toda la "Hegelsche Lin­
ke" y, singularmente, en MARX: Son cuatro escritos -uno de ellos, un ex
tenso libro- que van desde 1839 hasta 1843. Respectivamente, "Zur Kri—
tik der Hegelschen Philosophie" (l839) » "Bas Wesen des Christentums" - -
(1841); "Vorlâufige Thesen zur Reformation der Philosophie" (l842/3) y,
finalmente, los "Gundsâtze der Philosophie der Zukunft" (l843)* Précisa
mente, el grade de influencia de cada uno de ellos ha servido incluse -
para el problema de la fecha de la "KRITIK". En cualquier case hay que
25

destaoar el intense influjo de dos de las obras enumeradas: "La esencia


del oristianisrao" y las "Tesis Provisionales" (64).

El giro antihegeliano de FEUERBACH se produce, pues, a par—


tir de 1839, y va a coadyuvar a la escisién que ya se insinua entre el
grupo de Berlin (BAUSR) y el grupo de RÜGB-HESS (65). Dejamos a un lado,
por su alejamiento, al grupo de STRAUSS, ya ubicados decididamente en -
una linea "hegeliano-panteista" (66). De todas formas, LCL7ITH (67) opi­
na que la transformacién révolueionaria que FEUERBACH introdujo en la -
filosofia de HEGEL ya aparecian insinuadas en su disertacién doctoral -
de 1828 (68).

En cualquier case, Feuerbach se mostré publioamente como con


trincante de HEGEL en 1839» con un articule aparecido en los "Ary&les"
de RUGE (69), titulado "Para una critica de la filosofia hegeliana". —
"Esta critica concuerda en todos los puntos décisives con las objecio—
nés de BACI&IANH que anteriormente habia refutado (70). También FEUERBACH
ahora niega con toda decisién la identidad dialéctica entre la filoso—
fia y la teolo/?ia. entre el conceuto y la realidad. entre el oensar y -
el ser. Lo que anteriormente habia defendido contra BACIEIAM, y lo que
habia invocado en nombre de las ideas mâs sublimes de HEGEL, ahora se -
le presentaba como el "absurdo de lo Absoluto". El espiritu absoluto —
"sélo es el difunto espiritu de la teologia que, como un fantasma, ron-
da la filosofia hegeliana" (71)•

Asi, escribe FEUERBACH: "... HEGEL canienza desde el orinci-


pio de su tentâtiva files6fica por el supuesto de la identidad absoluta.
La idea de la identidad absoluta, o de lo absoluto en général, para él,
era simplemente una verdad objetiva; no sélo un:, verdad, sino la verdad
absoluta, la idea absoluta misma, es decir, la idea de la cual ya no se
podia dudar, la idea trascendente en toda critica y en todo escepticis-
mo" (72) (s.n.).
•/.
2S

Uno de los motives centrales de la. critica del joven MARX a


HEGEL esta perfectamente delimitado en FEUERBACH en cuanto critica del
ABSOLUTO inicial, carente de presupuestos... Se trata de un proceso - -
-que es el motor mismo del sistema hegeliano- que ha surgido -esta es la
problemâtica- desde la légica. Asi, escribe IT3GEL -en un parâgrafo fam£
so, que concluye la parte légica de la Enciclopedia- "La idea -que es
por si- considerada segdn esta unidad consigo mismo, es intuir; y la —
idea que intuye es la NATURALEZA. Pero como intuicién, la idea es pues-
ta en la determinacién unilateral de la inmediatividad o negacién, por
medio de la reflexién-exterior. La absoluta libertad de la idea es, sin
embargo que no sélo se eleva a la vida ni deja parecer la vida en si s6
lo como conocer finite, sino que en la absoluta verdad de si misma se -
resueIve a dejar salir libremente de si el momento de su partioularidad,
o de su primer deterrainarse y de su ser otro; la idea inmediata que es
n
SU reflejo, como naturaleza (73, s.n,).

Pijemos estos temas de la critica antihegeliana de FEUERBACH:


el Absoluto como [Link]: el [Link] inicial del proceso en tanto que Ab­
solute carece de presupuestos; (74)- Estos temas nos remiten por si mi^
mo al supuesto central de la critica feuerbachiana a Hegel: su critica
al concepto especulativo de naturaleza. "Su nervio consiste en la remi-
sién urgente al momento ineludiblemente alécico de la naturaleza. La re
sistencia que ésta nos ofrece, las "lagunas y barreras" de nuestro conq
cimiento de ella, se desprende de que el saber no es su fundamento ni -
eu finalidad" (75):

"La prueba de que algo existe no posee otro sentido sino que
este algo no es sélo lo pensado. Pero esta prueba no puede ser obtenida
del pensar mismo" (76).
27

Es incomprensible, -en la critica de FEUERBACH-, cémo précisa


mente de la suma del pure pensaraiento puede surgir un Estado en el que
caen piedrqs, digieren estéraagos y los hombres se matan... Pues, como -
BLOCH nota, Hegel cae también, ante la imposibilidad de deducir légica-
mente el ser material en "una suerte de lenguaje verdaderamente cortesa-
no. El acto del surgiraiento de la naturaleza aparece tan despético al -
menos como un ukase; la voluntad del monarca interrumpe el trabajo del
buré légico" (77).

Esta es otra de las vetas criticas importantes en la reaccién


de FEUERBACH ante HEGEL: esa dualidad légica que autonomiza los concep-
tos hasta el punto de hacer peligrar el estatuto de los datos inmedia—
tos en tanto que datos naturales, de tal forma que éstos pueden apare—
cer como un producto de la lé^lca:

"En la filosofia de HEGEL cada cosa nos es dada dos veces: -


como objeto de la Légica y después también como objeto de la filosofia
de la naturaleza y filosofia del espiritu" (78).

A este se refiere MARX, cuando escribe: "Para HEGEL, el pro­


ceso de pensaraiento, al que él convierte incluse, el nombre de - -
idea, en sujeto con vida propia, es el demiurgo de lo real, y este la -
simple forma extema en que toma cuerpo. Para rai, lo ideal no es, por -
el contrario, mâs que lo material traducido y traspuesto a la cabeza —
del hombre" (79).

El eje de la dinémica critica de FEIÜERBACH desde "La esencia


del Cristianismo" es el concepto de "ABSTRACCION" y su correlacién inra^
diata humana, el de "ALIEITACION": "la esencia de la légica de HEGEL es
el pensar trascendente, el pensar del hombre puesto fuera del hombre" -
(80), que, anadiriamos nosotros, puede [Link] como proceso y ac- -
28

tuar materialmente, ex post facto, haciendo irreconocible el proceso prl


mitivo. Es todo el misterioso proceso al que MARX se refiere en la Sec-
çién Primera de "ETj CiVrlTAL".

"El oarâcter misterioso de la forma mercancia estriba, por -


tanto, pura y simplemente, en que proyecta ante los hombres el carâcter
social del trabajo de éstos como si fuese un carâcter material de los -
propios productos de su trabajo, un don natural social de estos [Link]
y como si, por tanto, la relacién social que media entre los producto—
res y el trabajo colectivo de la sooiedad fuese una relacién social es-
tablecida entre los mismos [Link], al margen de sus productores" (8l,
s.n.).

Pero surge la conexién con el problema de la separaoién y, -


desde luego, con otro mecanismo consustancial de filosofia hegeliana: -
el de la mediaoién. no como factor de construccién légico sino como ele^
mento clave del panlogisrao que destruye la significacién de lo inmedia-
to. El elemento de mediacién -lo veremos en la préxima seccién- pasa a
ser no ya un soporte de la explicacién de una parcela de la interaccién,
sino algo que se desarrolla entre bastidores légicos con grave perjui—
cio para lo inmediato como referente privilegiado.

"La palabra inmediato estâ empleada innumerables veoes por -


HEGEL y, sin embargo, falta totalmente en su filosofia lo que ese voca­
ble désigna, a saber, la inmediatez, porque HEGEL jamâs sale del concep^
to légico y de antemano convierte lo inmediato en un factor de lo mâs -
universalmente mediate, es decir, del concepto. ^Cémo se podria hablar
en generql -tratândose de HEGEL- de unidad inmediata con el cuerpo, - -
puesto que éste no tiene verdad alguna ni realidad para el aima; puesto
que el aima sélo es un concepto mediatizado por la superacién y la nuli
29

dad de la corporeidad o, mejor dicho, puesto que es para Hegel el con—


cepto mismo? &D6nde queda un vestigio de inmediatez? pregunta FEUSRBACH,
y responde; "En ninguna parte. iPor qué? Porque, como en el idéalisme y
en el espiritualismo en general, para el aima o el pensar, el cuerpo s6
lo es objeto en tanto objeto. pero no es, al mismo tiempo. fundamento -
de la voluntad y de la conciencia. y por eso se pasa por alto el hecho
de que nosotros, por detrâs de nuestra conciencia y sélo con algo corpo
ral que no es objetivo, percibimos lo corporal anterior a nuestra con—
ciencia" (82).

El espiritu forma y détermina el cuerpo, a tal punto que el


hombre dotado de vocacién espiritual y que de acuerdo con ella régula -
su modo de vivir, dormir, corner y beber, de manera mediata deterrainarâ
también su estémago y circulacién sangulnea, es decir, segdn su volun—
tad y vocacién. "Pero al considérer un aspecto no olvidemos el otro; no
olvidemos que cuando el espiritu détermina el cuerpo con conciencia, él
mismo ya ha estado determinado inconscientemente por su cuerpo; no olyi
demos que yo, por ejemplo, en cuanto pensador determino mi cuerpo de —
acuerdo con mis fines porque la naturaleza, que construye en sociedad -
con el tiempo destructivo, me ha organizado para pensar; por tanto soy,
en grado sumo, un pensador fatal que, en general, ha puesto y détermina
do el cuerpo segdn su modalidad y ser, tal como ha puesto y determinado
el espiritu... "El efecto se convierte en causa y a la inversa. El rec£
nocimiento hegeliano de la corporeidad sensible-natural sélo es un re-
conocimiento y, por tanto, esté dentro del supuesto de una filosofia del
espiritu que se fundamenta desde si misma". El conc pto idealista de la
autoconciencia reconoce la realidad ~auténoma del oré.jimo en tan poca me
dida como admite la realidad de la corporeidad sensible-natural" (83).
30

El problema de hallar la base de predicacién priorltaria. la


presuposicion de la espeoio ~i?terial, la omnipresencia de lo Absoluto -
con su correlacién de identidad; el Abloluto como ténaino inicial caren
te de presupuestos y la critica al concepto especulativo de naturaleza
y, frente a ello, la vigorosa reivindicacién del principâo sensualista.
de un "existencialismo de la corporeidad" (84)*.. taies son los impor—
tantlsimos temas que nos hemos limitado a enumerar pero que exigirlan,
por si mismos, un detenido estudio. Nuestra intencién es destacarlos —
-no expresa, sino orgânicamente- en el anâlisis de la KRITIK para lie—
nar el ccmetido funcional de mostrar la acusada influencia de estos te­
mas en el joven MARX. Los temas, ademâs de su importancia aislada, se -
hallan, en ocasiones, tan Intimemente entrelazados que implican toda la
critica al circule hegeliano en cuanto circulo de la abstraccién no sen
sible y negadora de lo inmediato;

"Abstraer es poner la esencia de la naturaleza fuera de la -


naturaleza. la esencia del hombre fuera del hombre. la esencia del pen­
saraiento fuera del acto de pensar. La filosofia de HEGEL, al fundar su
sistema enteramente sobre estos actes de abstraccién, ha alineado al —
hombre de si mismo. Es verdad que ella identifica de nuevo lo que sépa­
ra, pero de tal modo que représenta a su vez la separaoién y la media—
cién. La filosofia hegeliana carece de unidad inmediata. de la certeza
inmediata y de la verdad inmediata" (85).

1.2. La mediacién conceptual.-

Abordâmes la exposicién de los problemas de método en la "KRITIK"


reiterando lo ya dicho anteriormente; cuando se inicia la lectura de la - -
"KRITIK" se observa una casi inmediata transformacién de los temas -una de^
cripcién de un supuesto de organizacién politica- politicos en problemas 1^
gicos.
31

Estâmes en el parâgrafo 261 y, estâmes de forma directisi—


ma, ante el problema capital de la "KRITIK"; la mediacién, El problema
de explanacién metodolégica de la "KRITIK" ^ la caractorizacién del -
use determinado que HEGEL hace de aquella importante categorfa.

Nuestro procedimiento serâ el de mostrar el diseurso elabo-


rado antes de extraer conclusién alguna especificamente légica.

En los parâgrafos 261 y 262 de los "Grundlinien", HEGEL - -


aborda el problema de la compatibilidad entre la libertad de los part^
culares y la organizacién del Estado, entre lo general y lo particular.
HEGEL establece una mediacién que unifica los términos del problema en
una forma determinada; Aquella en que el Estado se media con la familia
y la sociedad civil.

Bi el parâgrafo 261, se lee;

"Frente a las esferas del derecho y el bienestar privados,-


de la familia y la sociedad civil, el estado es, por una parte, una n^
cesidad exterior y el poder superior a cuya naturaleza se subordinan -
las leyes y los intereses de aquellas esferas, y de la cual dependen,
Pero, por otra parte, es su fin inmanente y tiene su fuerza en la uni­
dad de su fin dltirao universal y el interés particular de los indivi—
duos, lo que se muestra en el hecho de que éstos tienen frente al esta
do tanto derechos como deberes" (86),

El Estado es, no lo olvidemos, la libertad concrets (die -


konkrete Freiheit) en su realidad efectiva. En el parâgrafo 260, escr_i
be HEXîEL; "Por su parte, la libertad concreta consiste en que la indi-
vidualidad personal y sus intereses particulares tengan su total desa-
rrollo y el reconocimiento de su derecho (en el sistema de la familia
y de la sociedad civil), al mismo tiempo que se convierten por si mis-
32

mos en interés general al que reconocen con su saber y su voluntad co­


mo su propio espiritu sustancial (substantiellen Geist) y forman como
fin dltimo de su actividad (als ihren Sndzweck tâtig). De este modo, -
lo universal no se cumple ni tiene validez sin el interés. el saber y
el Querer particular, ni el individuo vive meramente para estos dlti—
mos como una persona privada, sin querer al mismo tiempo lo universal
y tener una actividad consciente de esta finalidad" (87, s.n.),

Asi pues, HEG2L en principle ha procedido a una identifica-


cién, sin la cual, no puede establecer la compatibilidad politica. Se
trata de una identificacién entre lo particular y lo general. iCémo es
posible? ;.Dénde se establece diclia identidad? Lo senala EdGEL en el —
transcrito 261: el ESTADO es, por un lado necesidad externa para la fa
milia y la propia sociedad civil; este nos remite a la idea do SUBOItDI
NACIOIT. Por otro lado, se observa al Estado no ya como ente frente al
que se subordinen los supuestos civiles sino como un factor interno —
que détermina y configura estos mismos âmbitos; esto nos remite a la -
idea de DEPE2D)EI{CIA.

"Hegel habia aqui por tanto de la intrinseca dependencia —


del Derecho privado, etc frente al ESTADO, o sea de que se halla esen-
cialmente determinado por éste. Pero a la vez subsume esta dependencia
bajo la relacién de "necesidad externa" y le opone como su reverso la
otra relacién en que el Estado es el fin inmanente de la familia y la
sociedad burguesa" (88).

HEGEL en efecto [Link] términos de la identidad pero no


el procedimiento por el que ésta se efectda. No hay homogeneidad, por
ejemplo, sino grave discordancia entre los supuestos civiles y los po­
liticos enumerados. Entre los mismos se dan unas interrelaciones ex- -
33

traordinariamente complétas en la sociedad civil raoderna; entre esos -


âmbitos, en suma, se establecen unas mediaciones reales de las que no
se nos ha hablado. Entrar en esos âriibitos, sin embargo, séria entrar -
en una problemâtica empirica, para ponderar précises factores de natu­
raleza juridica, supuestos especificos de carâcter econémico, hechos -
politicos singularizados*.. pero "ïEGEL no se refiere aqui a conflic—
tos empiricos" (89). Sin embargo, si habia de "generalidad", "particu-
laridad", "subordinacién", "dependencia", "necesidades extrinsecas", -
"fines inmanentes" y un largo etcétera conceptual.

El diseurso de HEGEL es, por lo menos aiîn, un diseurso del


concepto y, entre "mementos" del concepto. Por tanto, aquella identi—
dad que para el propio HEGEL era la clave del ESTADO en tanto que li—
bertad concreta que "consiste en la identidad entre el sistema del in­
terés particular (familia-sociedad civil) y el sistema del interés ge­
neral" (90); esa identidad. decimos, la establece HEGEL sin salir del
piano légico de su discurso. De otro modo no se podria concebir cémo -
lo particular y lo general -dada su heterogeneidad sustancial- pueden
identificarse; y, es por ello, que tîARX habia de identidad "forzada",
"impuesta" ("erzmmgene") pero, a la vez, empiece a referirse ya a la
identificacién légica;

"Subordinacién" y "dependencia** son expresiones para una - —


identidad "extema", impuesta. aparente; con razén emplea HEGEL el tér
raino légico "necesidad extrinseca" ("ausserliche lîotWendigkeit"). HE­
GEL se ha valide de subordinacién y dependencia para seguir desarro--
llando un aspecto de esa discordante identidad, el de la enajenacién -
dentro de h. unidad" (s.n.,91).

La unidad, como identidad; la unidad, como mediacién ha si-


34

do posible dentro de la unidad de lo absoluto de la que HBGEL, toda--


via, no lia salido. Mâs que identidad estâmes, por el momento, ante una
filosofia de la identidad (92). Deten amos provisionalraente este su--
puesto de la i ’entidad y vayamos al otro, intiraamente rclacionado: la
mediacién. gCâ.io se establece esta mediacién -(Estado/sociedad)- para
obtener aquella identidad que expresabi'. 1 % libertad concreta -(interés
particular/interés general)?.

Ba el parâgrafo 262, escribe HEGEL;

"La idea efectivamente real -el espiritu- se divide en las


dos esferas idéales de su concepto, la familia y la sociedad civil, -
que constituyen su finitul, para ser, a partir de la idealidad de és-
tas,espiritu efectivamente infinite por si. Reparte asi en esas esfje
ras el material de su realidad finita, es decir reparte a los indivi­
duos en forma de multitudes, de manera tal que en el individuo esta -
adjudicacién aparece mediada (vermittelt erscheint) por las circuns—
tancias, el arbitrio y la propia eleccién de su destino" (93)•

Analizando este parâgrafo obtenemos;

a) El Estado, es el presupuesto active.


b) Asigna a unos âmbitos determinados "el material de su reali—
dad finita".
c) "Familia y sociedad burguesa son concebidas como âmbitos conce£
tuales del Estado y concretamente como los âmbitos de su fini-
tud, como su finitud" (94).
d) La "Idea" que, HEGEL, llama "real" (Die wirkliche Idee) -el
piritu como infinite, real- "es presentada como si obrase de -
acuerdo con un principio concrete y segdn una intencién préci­
sa. La Idea se escinde en âmbitos limitados "para retomar a -
35

si misma y existir para si" y lo hace precisamente de modo -


que su material no sea sino lo que es de hecho"

Nos encontramos, nuevamente, con un discurso que [Link] es—


tando en el circulo de lo ABSOLUTO; la mediacién sigue sin conocer su­
puestos reales. Ko ha abandonado aquel férreo circule. La mediacién no
ha conocido inmediacién alguna -no ha bajado a la particularidad efec­
tiva, real (96)-; la "relacién real -(entre idealidad y realidad, gen£
ralidad y particularidad)- consiste en "que este reparte del material
del Estado se halla mediado en cada uno por las circunstancias, el ca-
pricho y la eleccién personal de lo que quiere ser". Este hecho, esta
relacién real -senala IvIARX- la especulacién la expresa como fenémeno.
Estas circunstancias, esta arbitrariedad, esta eleccién de lo que cada
uno quiere ser, esta mediacién real no serfan sino la manifestacién de
una mediacién que la Idea real emprende consigo misma y ocurre entre -
bastidores. La realidad no es expresada como ella misma sino como otra
reqlidad (97). La ]ey de la erapiria corriente no es su propio espiritu
sino otro extrano" (98).

Ordenemos esto. La mediacién que buscâbaraos sigue sin apar^


cer. No se nos ha mostrado el proceso real raediador del âmbito politi­
co modemo. Se apunta, sin embargo, a una relacién real, a uno s hechos
sociales -"el reparte del material del Estado se halla mediado en cada
uno por las circunstancias, el capricho y la eleccién personal de lo -
que quiere ser- pero no tratândolos como taies sino subsumiéndolos en
el circulo de la Idea que, a la postre, los déclara su producto; de —
esa forma, advierte MAHX;

"La Idea se convierte en [Link] y la relacién real entre la


familia y la sociedad burguesa con el ESTADO es concobida como la ima-
36

ginaria actividad oculta de ambas. Familia y sociedad burguesa son —


los presupuestos del ESTADO -ahade FARX-, propiamente son ellas las ac,
tivas, pero la [Link] invierte la situacidn (99)» Ahora bien, -
desde el memento en que la Idea se ha subjetivizado, los sujetos rea­
les -sociedad burguesa, familia, "circunstancias, capricho", etc- se
convierten en factores irreales cargados del otro significado que les
confiere ser la objetividad de la Idea" (100).

Con este importantisirao preârabulo en la KRITIK nos encon—


tramos con algunos de los ndcleos esenciales de la filosofia hegelia­
na y singularmente de su actitud ante lo real, en cuanto real-finito;
Intimamente relacionado con esto se encuentra el objeto de nuestra —
bdsqueda: la naturaleza de la mediacién en HEGEL. Noteraos algo impor­
tante: mientras que, de hecho. familia y sociedad civil son la base -
real del Estado..., el sujeto histérico en el curso de cuyo desarrollo
se produce el ESTADO; para EEGEL^la relacién se invierte: el trânsito
en el cual el finite (familia y sociedad civil) se desarrolla a orga­
nizacién politica, esta mediacién real -insistimos- deviens aparien—
cia o fenémeno de una actividad interna de la IDEA.

El proceso de inversién salta a la vista: Lo que debia ser


el resultado -de una mediacién real, de un proceso histérico-material-
del proceso, el Estado mismo es situado -en el razonaraiento de IIEGEL-
como origen de dicho proceso o, para decirlo con las palabras de î/îARX:

"Hablando razonablemente, familia y sociedad burguesa son


partes reales del ESTADO, reales existencias espirituales de la volun
tad, formas en que el ESTADO existe; la familia y la sociedad burgue­
sa se convierten por si mismas en ESTADO; ambas son la fuerza activa.
En cambio, segdn HEGEL son producto de la Idea real; no es que el de-
•A
37

curso de su propia vida confluya en el ESTADO, sino que el transcurso -


de la vida de la Idea les ha discemido de si precisamente como la fin^
tud de esta Idea, Su existencia se la deben a un esoiritu [Link], son —
concreciones producidas por un tercero y no por si mismas. Por eso se -
definen también como "finitud". como la finitud propia de la IDEA REAL"
( 101).

El ESTADO en tanto que predicado pasa a ser sujeto en tanto


que resultado histérico pasa a ser origen; en tanto que factor condicio,
nado se transforma en condicionante.

"Pero en HEGEL, sehala MARX, la condicién se convierte en lo


condicionado, lo déterminante en lo determinado, lo productivo en pro—
ducto de su producto...".

Hasta ahora, descubrimos un proceso de inversién en el que -


el factor dominante es el ESTADO como IDEA real, mientras que Ids supue^
tos civiles descritos se han tornado pasivos. Al no ser tornados en cuen
ta como agenteso compleraentos de [Link] proceso real no son tocados. Se
le dejacomo tal empiria corriente pero, la ley que pueda explicarla no
es una ley empirica, sino algo extrano a su propia materialidad.

"Las circunstancias, el capricho y la eleccién personal de -


lo que cada uno quiere ser" en que se reparte el material del Estado no
son declaradas simplements lo verdadero, lo necesario, lo justificado -
en si y para si. ITo es en cuanto taies, advierte Î.IARX, como son tenidos
por lo racional; pero si en cambio por otro capitule, sélo que declarân
dolos apariencia de una mediacién; se les deja como son, pero a la vez
reciben el significado de una concrecién de la IDEA, de un resultado, -
de un producto suyo. No es el contenido lo distinto sino el punto de —
vista o modo de hablar" (102).
38

Pero al igual que aquellos supuestos reales reciben un trata


miento que les subsume en el engranaje del movimiento de la IDEA, que -
los transfigura de hechos en "mementos" ; la IDEA no tiene por contenido
mas que larealidad desnuda de aquellos hechos ya que carece de cual- -
quier otro discurrir real: "La Idea real carece do una realidad desarro
llada a partir de si misma; su existencia es la emniria corriente" (103)

Se trata pues de lo empirico sin mâs sélo que inserto en una


dinâmica especulativa que lo trasciende conceptualmente sin penetrarlo
realmente. Es, en este contexto de inversién, donde cobra su sentido la
afirmacién feuerbachiana:

"El sistema debia ser, como quien dice, la razén misma, la -


actividad inmediata debia reducirse pura y simplemente a la actividad -
mediata, la exposicién no debia presuponer nada, vale decir, no dejar -
en nosotros ningén residuo, vaciarnos y agotamos por complete, El sis­
tema hegeliano es la autoalienacién absoluta de la razén, el que se ex­
presa [Link]. entre otras cosas, en que su derecho natural es el
empirisme especulativo mâs puro., (I04). '

Nuestra bdsqueda de la mediacién hegeliana se encuentra por


tanto, con lo consiguiente: a) Permanencia del discurso hegeliano en el
piano del Estado en cuanto "Jdea real",
b) Referenda rigurosa a todos los supues—
tos histérico-sociales, desde aquel piano de la Idea,
c) Subsiguiente proceso de inversién.
d) Atribucién de significaciones conceptua­
les determinadas -ai cuanto significaciones alegéricas- a los supuestos
empiricos,
e) Atribucién de los supuestos empiricos co.
39

mo contenidos de la Idea.
f) Subsiguiente distorsién de la relacién —
Idealidad-Realidad/Generalidad-Particularidad.
g) Subsiguiente fracaso de la mediacién IDEA
/realidad y permanencia de la mediacién como mecanismo interno a la - -
IDEA y , por tanto; como mediacién [Link] IDEAL.

Tenemos, pues, un resumen del mécanisme hegeliano de la me­


diaeién plasmado en los parâgrafos 261 y 262 de su "Rechtsphilosophie" ;
parâgrafos que revisten una gran dificultad inicial y en los cuales, a
juicio de IIARX (en concrete en el 262), "se halla expresado todo el mi£
terio de la Filosofia del Derecho y en general de la Filosofia de He- -
gel" (105).

La conclusién que se ha obtenido del anâlisis de la I\HIÏIK -


-en estas importantes primeras pâginas- es extraordinarlamente signifi-
cativa en la teorizacién politica hegeliana, y vaa determinar la natu­
raleza de la critica antiliejeliana del joven MARX transformândose enIn
raatriz de toda la "KRITIK",

El carâcter ideal ’o la mediacién hegeliana nos remite al —


anâlisis de otros supuestos de la misma lé-ica de HEGEL que nos permi—
ten explanar con consistencia qué momentos o, incluse, qué procesos se
[Link] iraplicados al mecanismo mediador objeto de la critica de - -
MARX; pero antes, ho. los de reiterar, con otras palabras, la importancia
de las precedentes conclusiones: "lo que mâs atrae la critica de Î.IARX -
es la creencia de HEGEL en la identidad de ser y pensamiento, o de lo -
real y racional. Esta identificacién implica una doble inversién o cam­
bio. dice MARX. Por una parte, el ser es reducido al pensamiento, lofi,
nito a lo infinito; los hechos empiricos, reales, son trascendidos y se
40

niega que tengan una realidad genuina. El reino de la verdad empfrica se


transforma en un momento intemo de la IDEA. Por ello, el objeto parti­
cular, finite, no se considéra que es lo que es (106), sino que se con­
sidéra en y como su opuesto (lo universal, el pensamiento); se considé­
ra que es lo que no es. Esta es la primera inversién; el ser no es ser
sino pensamiento. Por otra parte, la razén -que contiens en su interior
a su opuesto y que es una dnica totalidad- se convierte en una realidad
absoluta, autosuficiente. Para poder existir, esta realidad debe trans-
formarse a si misma en objetos reales, debe (segunda inversién) asumir
una forma particular y corpérea. MARX acusa a HEGEL de substantiviza]^ -
la abstraccién en su "Idea" y, por tanto, de caer en un nuevo "realismo
de los universales" (107).

Nos vamos a permitir, excepcionalmente, reproducir un exten­


so pasaje de PEUERMCH que expresa estos procesos -en suma: el fracaso
en HEGEL de la mediacién Idea-realidad- magistralmente, cuando -en sus
Principio8 de la Filosofia del Futuro-, observa: "El concepto concrete,
la idea, es, en su comienzo -segdn HEGEL- sélo abstracto, se da dnicamèn
te en el elemento del pensar: es el Dios racionalizado de la teologia,
antes de la creacién del mundo (108). lîàs asi como Dios se extériorisa,
se manifiesta, se hace mundo y se realiza, lo mismo acontece con la - -
idea. (...) Sin embargo, una vez que llegamos con la realizacién de la
idea al dominio del realismo, pues la verdad de la idea es ser real por
que existe, asi también alcanzamos la existencia como criterio de ver—
dad: sélo lo que es real es verdadero. Y hay que preguntarse : iQué es -
real? ^Unicamente lo pensado? ^Lo es sélo el objeto del pensar, del en-
tendimiento? De esa manera no saldriamos de la idea in abstracto. (...)
Si la realidad del pensamiento es la realidad como pensada. entonces de
nuevo la realidad del pensamiento mismo sélo es pensada, y permanecemos
41

TÎnicamente en la identidad del pensamiento consigo mismo. en el idealis


mo î un idéalisme que se diferenoia del idealismo subjetivo sélo porque
abraza todo el contenido -e la realidad y la transforma en mia détermi­
nacién del pensamiento... Por tanto, si realmente se toma en serio la -
realidad del pensamiento o de la idea, debe anadirsele algo diforente -
de lo que él mismo es, o, mojor adn tiene que ser algo distinto como —
pensamiento realizado. o coro pensamiento no realizado. como simple pen
sarionto ; tiene que ser objeto no sélo del pensar. sino también del no
pensar. Que el pensamiento se realiza significa ciertamente: el pensa—
miento se niega. deja de ser mero pensamiento... Pero iqué es entonces
este no-pensar, esta diferenoia del pensar? Lo sensible. Que el pensa—
miento se realiza significa por consiguiente; se torna objeto de los —
sentidos. La realidad de la idea es. pues, sensibilidad. pero la reali­
dad es la verdad de la idea; en consecuencia. la sensibilidad es la ver
dad de la idea. No obstante, tenemos asi que la sensibilidad sélo es un
predicado, y la idea o el pensamiento es sujeto. ;.Por qué. entonces. la
idea se toma sensible? ^or qué no es ella verdadera sino deviens real.
es decir sensible? ^No se concede un significado y valor a lo sensible
para si mismo prescindiendo de lo que représenta la realidad de la - —
idea? Si la sensibilidad no es nada para si (109) âpara qué necesita la
idea? Si solo la idea da valor y contenido a la sensibilidad en tal ca-
80 ésta es puro lujo, pura superficialidad, sélo una ilusién que se for
ja el pensamiento, Sélo se exige al pensamiento que se realice, que de-
venga sensible, porque inconscientemente se presupone en el pensamiento
la realidad, la sensibilidad, con independencia del pensamiento como —
verdad. EL pensaraiento se prueba a través de la sensibilidad. ^Cémo sé­
ria esto posible si inconscientemente no se tuyiera por verdad? Ivlas, —
puesto que conscientemente se parte de la verdad del pensamiento, enton
42

ces, la sensibilidad se expresa sélo después del hecho y se convierte -


en atributo de la idea, lo que es, erapero, una contradiccién; pues la -
sensibilidad no es mâs que atributo y no obstante cinicamente ella con­
fiere verdad al pensamiento; es, por tanto, a la vez lo principal y lo
secundario, la esencia y el accidente. De esta contradiccién sélo node-
mos librarnos si transformâmes lo real y sensible en el [Link] de si —
mismo Ç[Link] + seiner selbst) SI LE ASIGKAIvIOS UN SIGNIFICADO ABSOLUTA
LÎENTE AUTONOMO, divino primordial, y no un significado secundario, deri,
vadq de la IDEA" (110).

La cita, aunque muy lar^a, es extraordinarlamente clarifIsa­


dora respecte a lo que antes sehalâbamos como momentos claves en la me­
diacién hegeliana; ordenemos todo este material nuevamente:

Primero: Carenct . \e realidad en la idea hegeliana. ^Cémo es posible


la mediacién sin que implique lo particular?; ^cémo cabe situarse an
te una explicacién que no explique sino desde la Generalidad? "La —
transicién no es deducida por consiguiente de la esencia especifica
de la familia, etc y de la del Estado, sino de la relacién general -
de necesidad y libertad; (111) Se trata exactaraente de la misma tran
sicién realizada en la Légica entre el âmbito de la Lgencia y el del
Concepto (112). La misma transicién enlaza en la filosofia de la Na­
turaleza la naturaleza anorgânica con la vida (113). Siempre son las
mismas categorias quienes suministran el aima,sea de este âmbito sea
del otro. De lo énico que se trata es de encontrar para las propieda
des individuales concretas las adecuadas corresoondencias abstrac- -
tas" (114, s.n.).

Segundo: conversién de lo particular en predicado. Los datos empiri­


cos no tienen la clave de existencia en si mismos, sino que son fru-
to de un desarrollo conceptual que les precede.
43

Tercero; si lo particular es fruto del desarrollo de la IDEA, enton­


ces la deduGcién hegeliana apunta precisamente a la necesidad de la
"consecuencia" de la derivacién, del desarrollo; asi, escribia HEGEL
en la Fenomenologia: "La filosofia, por el contrario, no considéra -
la determinacién no esencial. sino en cuanto es esencial; su elemen­
to y su contenido no son lo abstracto o irreal, sino lo real, lo que
se pone a si mismo y vive en si, el ser alll en su concepto# Es el -
proceso que engendra y recorre sus momentos. y este movimiento y su
conjunto constituye lo positivo y su verdad (...) La manifestacién -
es el nacer y el perecer, que por si mismo no nace ni perece, sino -
que es asi y constituye la realidad y el movimiento de la vida de la
verdad" (II5).
Todo el valor filoséfico de la especulacién hegeliana estribarâ en -
la eficacia, en la capacidad product!va de la Idea para producir con
tenidos reales, determinados y concrètes...

Quarto: Esta anterior posibilidad es la que, precisamente, niega —


tîARX que se basa, a su vez, en el apunte de FEUEilBACH -antes referi,
do- sobre la imposibilidad de raediar el esquema relacional realidad/
pensamiento desde el piano lo "sélo-pensado" . Marx critica pues el
"esquema" hegeliano como un juicio cuyos componentes son heterogéneos
... y cuya posibilidad se apunta en el secreto de insertarles en una
previa estructura ideal. Se reproduce un trânsito ontolégico que va
desde lo pensado a lo real. La mediacién no ha tenido, pues, lugar.
o, se ha mantenido como instrumento conceptual que vincula determine
clones générales, pero en una dinâmica estrictamonte légica.

"Aqui se evidencia todo el absurdo de estos extremes que alternat!va


mente asumen ya el papel de extremes ya el de términos medios..., ca
44.

beza de Jaiio, que se muestran ora de frente era per detrds y tienen
otro cardcter que per atrds.*.; (•.•)Lo que comenzd siendo deterr.i_i
nado como tdrmino medio entre los extremes, se présenta luego como
extreme y une de los dos extremes -mediade per aquel término medio
con ol otro extremo- reaparece, como distinto del otro extreme, en
calidad de término medio entre su extremo y su términe medio...; -
en suiiia, prosigue WiRX "lo curioso aqui es que lîBGEL, a la vez que
reduce este absurde de la mediaeidn a su expresidn abstracta, I6gi
ca y per tanto pura, inadmisible, la désigné corne el misterio espe
culative de la Ldgica, como la relaci<5n de la Raz<5n, cerne el silo-
gisme de la Razdn” (116).

HEGEL recoge el concerte de mediaoidn de la tradicidn platd-


nica y neoplatdnica donde era usado cuando se daba la necesidad de en—
contrar un modo de relacionar dos elementos distintos; en este sentido
"la mediacidn fue entendida como la actividad propia de un agente media
dor que era a la vez una realidad "intermedia" (117). Cuando LIARX habla
-ya, claramente, en la KRITIK- de mediacidn lo hace adjetivdndola como
real, como, por ejemplo, cuando critica a HEGEL el no tener en cuenta -
las "mediaciônes reales" en la dindmica de transiormacidn de la farailia
y la sociedad civil en el modemo ESTALO POLITICO. En HEGEL el concepto
de mediacidn no sdlo estd concebido en su idea de reflexidn sino que e_s
td contenido totalmente en ella. De tal forma que LIAHX no sdlo critica
a HEGEL la naturaleza estrictamente Idgica de su mécanisme de mediaei6n
sino también, el papel esencialista y ocultader de dicha mediacidn para
con los precesos realmente raediatizadores. Estes, pasarlan a ser "mani-
festaoidn" de los previos procesos idéales lll8). De ahl que IIARX co- -
mience a hablar en el caso de HEGEL -y en concrete, de sus "GHUîîDLI- —
NIEIT"- de "misticismo Idgico" (119) pero que no deja de destacar aque—
lia primera faceta de la mediacidn como mécanisme formai, constructor -
45

de "realidades" intermedias, como silogismo. Es lo que se senala a pro-


pdsito de la construccidn hegeliana del Poder Legislative,

"El Poder Législative, el tdrmine medio, es un mixtum cornue-


situm de ambos extremes: el principle mondrquico y la sociedad burgue—
sa, la singularidad empirica y la generalidad empirica, el sujete y el
predicado, HEGEL concibe el silegismo simplemente como términe medio, -
como un mixtum cornuesitum. Cabe decir que en su desarrollo del silogis-
mo de la Razén se transparenta toda la trascendencia y el mlstico dua—
lismo de su sistema, El términe medio es un hierre de madera, la oposi-
cién camuflada entre generalidad y singularidad".C*^

Asi pues, es el esencialismo hegeliane el que unifica en la


légica supuestes de opesicién real: el supueste de raediacién real que -
es el precese de reuresentacién polltica es reducido a su esquema légi-
co unificante, al referirse a los estamentes como instancias de repre—
sentacién, HEGEL escribe:

"Considerados como un érgano mediador, los ntamentos estdn


entre el gobiemo per uiaparte y el pueblo (...) Bu incién les exige -
por consiguiente tener el sentido y el sentimiente tante del Estado y -
del gobierno como de los intereses de los circules particulares y de los
individues (...)" (121).

Si bien llMîX pondéra el mérite de HEGEL de no hurtarse a una


serie de "realidades" histéricas de su tiempo, de recogerlas corne taies
factores, también critica la actitud hegeliana de ocultarlas, posterior
mente, en mediacionES ihisorlao. de silogizarlas entre si como extremes y
medio8 intercambiables. En el mismo pardgrafo anteriormente citado de -
HEGEL, éste anadia unas llneas abajo: "Uno de los més importantes cono-
cimientos légicos es el que expresa que un momento doterminado, que al
46

estar en una contraposicién ocupa el lugar de un extreme, deja de serlo


y deviene un momento orgdnico por ser al mismo tiempo término medio" —
(122). Es un "término medio" mlstico, vendrd a decir Î.IAIÎX..., el cons—
truldo como un silogismo ocultando la irreductibilidad de los extremes
reales..." El silogismo carece aqui del dinamismo légico que enlaza ex­
tremes claramente distintos; por el contrario éstos son identificados -
estéticamente, mezclados en la equivocidad y ambiglledad del término me­
dio; a éste se reduce por tanto todo el silogismo" (123).

Este nos remite al problema més especlfico del tratamiento -


de reclproca composicién que HEGEL otorga a los supuestos de oposicién,
con extremes reales que son, a la postre, dialectizables en la IDEA.- -
(124). En suma, el problema global de la mediacién hegeliana contiens,
como momentos suyos. toda una serie de problemas que pretenden tratar -
por separado y proporcionalmente a su entidad.

1.2.1. El desarrollo hegeliano; "El concepto de lo Absolute como concepto del


Sujeto".-

En primer lugar hemos de reunir una serie de presupuestos im


portantes del desarrollo hegeliano como sistema. Naturalmente los aspec.
tos que tratemos los hemos seleccionado en la medida que resultaron fun
cionalmente importantes al [Link] de nuestro estudio de la "KHITIIT*. De
esa forma -aislando algunos lineamientos que juzgamos de extrema impor
tancia en el hegelieinismo- perseguimos dimensionar més ampliamente las
bases sobre las que se efectuaba la mediacién.

As£ pues, en este eplgrafe -y en los très préximos- vamos a


tratar de prestar atencién doble a una serie de prernisas hegelianas en
su desarrollo y, simulténeamente, a los interrogantes crlticos que di—
cho procéder suscitaba en la "KRITIK" y otros escritos juveniles de - -
riARX.
47

iQué supuesto hemos de aislar como capital en ese vasto movi


mieuto que es el filosofar hegeliano? ^Qué es més pertinente senalar, -
en su sistema, como condicionante privilegiado de su andlisis politico?
Ya en las pdginas de la 5'enomenologia, escribia IIÎJGEL;

"La ciencia sélo puede licitamonte, organizarse a través de


la vida prouia del concepto; la determinabilidad que desdo luora, desde
el esquema, se impone a la existencia es en ella, por el contrario, el
aima del contenido pleno que se mueve a si misma... El movimiento de lo
que es consiste, de una ::arte, en devenir él mismo otro, convirtiéndose
asi en su contenido inmanente; de otra parte, lo que es vaclve a reco­
ver en si mismo este desplie,gue o este ser alli, es decir se convierte
a si mismo en un momento (•••)" (125) (s.n.).

Eh la "Enciclopedia" y a propésito, precisamente, de la "me­


diacién" se expone una parte précisa de aquel "movimiento"« en el que -
el engarce o nexo fundamental entre sus "momentos" lo constituye esa —
particularisima "Aufhebung"•••

"Basta con llamar la atencién como preliminar, sobre la cir-


cun8tancia de que si bien los dos momentos -mediacién e inmediatividad-
aparecen como distintos, ninguno de los dos puede faltar, y estdn en co,
nexién inescindible. Asi el conocimiento de Lios, como de todo suprasen
sible, en general, contiene esencialnente una elevaclén sobre la aprehen
sién sensible o intuicién; contiene, por consiguiente, una relaciéh ne-
gativa con respecte a ésta; pero en dicha relacién se da .juntamente la
mediacién. Porque mediacién es principle y paso a un segundo término, -
en tanto es, en cuanto a él se une algo que es otro respecte de él. Por
otra parte, el conocimiento de Lies no es menos independiente respecto
a aquel lado empirioo, y se conquista su indeoendencia mediante dicha
negacién y elevaclén" (126) (s.n.).
48

Ya en la "Légica" se dibuja este mécanisme, mediador por an-


tonomasia, con todo el vigor puesto en la descripcién del desarrollo; -
entresacamos de "La Doctrina del SER” un pasaje que juzgamos c3aaifica—
dor: -

"Es necesario convenir que ésta es una consideraoién esen- -


cial -como resultard con mds detalle en la légica misma- es decir, que
el avanzar es un retroceder al fundaraento. a lo originario y verdadero
del cual depende el principio con que se comenzé y por el que en reali­
dad es producido.

Es asi como la conciencia, partiendo de la inmediacién, con


la que comienza, vuelve a ser elevada por su caraino al conocimiento ab­
soluto, como a su verdad mds intima

Este dltimo, el fundamento, constituye, pues, también aque—


llo de donde surge el Primero, que priraitivamente se presentaba como in
mediato. Asi el espiritu absolute, que se présenta como la verdad wâs -
concreta, dltima y mds elevada de todo ser, résulta adn mis reconocido
como lo que al final del desarrollo se enajena con libertal y se despren
de en forma de un ser in. cliato; eg decir, que se détermina a la créa—
cién de un mundo que contiene todo lo comprendido en el desarrollo que
precedié al resultaio, ?, que, por esta posicién invertida, con respecto
a su comi-nzo se transforma en algo que depende del resultado, como de
su principio. Para la ciencia lo esencial no es tanto que el comienzo -
sea un inmodiato puro, sino que su [Link] sea un recorrido circular -
en si mismo, en el que el Primero se vuelve también el Ultimo, y el Ul­
timo se vuelve el Primero" (128).

Y, finalmente, en los "GRÜITLLINIEN", también se percibe con


claridad, el movimiento de lo Absolute, referido, ahora, al momento de
49

la Eticidad y, singularmente, al del Derecho;

"De todos modos, la verdad sobre el derecho, la eticidad ("SIT


TLICHKEIT”), el estado es tan antifcua como su conocimiento y exposicién
en las leyes pdblicas, la moral pdblica y la religién. El espiritu pen­
sante no se contenta sin embargo con poseer la verdad de este modo inme,
diato, exige ademds concebirla y alcanzar para el contenido ya en si -
mismo racional, una forma también racional. De este modo el contenido -
apareceré justificado ante el pensaraiento libre, que no puede atenerse
a algo dado, sea éste apoyado por la autoridad positiva del Estado o —
del acuerdo entre los hombres, sea por la autoridad del sentiraiento in­
terne y del corazén y por el testimonio de aprobacién inmediata del es­
piritu. El pensaraiento libre debe, por el contrario, partir de si mismo
y justemente por ello exige saberse unido en lo mis Intime con la ver—
dad" (128).

Bien se aprecia que todo ese movimiento que reconoce, conser


va y niega la multiplicidad de momentos tiene como motor al concepto de
ABSOLUîO: Es el SÏÏJBTO de aquella circularidad sin tregua.

"La sustancia viva es, ademés el ser que es en verdad [Link]


o, lo que tanto vale, que es en verdqd real, pero sélo en cuanto es el
movimiento del ponerse a si misma o la mediacién de su devenir otro con
sigo misma" (129) (s.n.).

Esta premisa esencial en la filosofla hegeliana -en su "dia-


léctica”- va a constituir nuestro punto de partida en la explicitacién
del mécanisme mediador. Es el concepto de lo ABSOLXJTO, el que se articu
la, extraîiéndose y volviéndose a reconquistar. La idea, en el moL ento -
de la libertad concreta, por ejemplo, es decir en el moriento del ESTA.X)
-espiritu-OEJHrrVO- atraviesa la familia y la sociedad civil que son, a
50

su vez, Liomentos,.• articulaciones suyac... y constituye el auténomo —


clrculo mediador de la representacién politics moderna; Pues bien, el -
AoSCLUrO como SUJETO es el primer nivel que posibilita la deduccién he­
geliana : es el "sustrato" del proceso (130).

El pensaraiento abstracto es el circule que preside en su des,


pliegue lo absolute aén manifestdndose en la multiplicidad sensible mds
variada; pero esto dltimo no séria mds que la forma de la alteridad: lo
verdadero sigue siendo la IDEA porque es el soporte de la totalidad y -
el SUJETO de su devenir: "La idea de la idea, o idea absoluta contiene
en si la idea de la esencia, del ser. Gonozco entonces ahora al ser y a
la esencia como momentos de la idea, o la idea absoluta como la Légica
in nuce" (I3I).

Se evidencia el déterminante papel de lo "ABSOLUTO como SUJE


TO" en la deduccién que HEGEL efectda de los "Poderes" en el parégrafo
269 de la "HechtsphiloSophie". El despliegue de la IDEA como ESTADO es,
en tanto que realidad objetiva, ORGA2TISMO; que, a su vez, es la Consti-
tucién Politica. Ese organisme es la propia estruoturacién del ESTADO -
que "en si" y "para si" resume la multiplicidad de momentos en los que
puede cristalizar.

"La disposicién politica toraa su contenido particularmente -


determinado de los diversos aspectos del organisme del ESTADO. Este or­
ganisme es el desarrollo de la idea que cristaliza en su diferencia y -
en su realidad objetiva. Estos diferentes aspectos son asi los distin—
tos poderes (Pie verschiedenen Gewalten) y sus tareas y actividades, —
por medio de los cuales lo universal se produce continuamente y de un -
modo necesario -puesto que aquéllos estin determinados por la naturale­
za del concepto- y al mismo tiempo se conserva, ya que est^ igualmente
51

presupuesto a su produccién. Este organisme es la constitucién politica**


(132).

Huevamente tenemos el esquema aprioristico: "Hegel hace de -


la idea el sujeto, concihiendo las diferencias y su realidad como desa­
rrollo y resultado de la Idea, cuando la verdad es lo contrario: que la
IDEA tiene que ser desarrollada a partir de sus diferencias reales. Lo
orgdnico es precisamente la idea de las diferencias, su carieter ideal.
Pero HEGEL habla de la IDEA como un sujeto, la Idea se despliega en sus
propias diferencias.., Y aparté de esta inversién de SUJETO y PREDICADO
se créa la impresién de que se trata de otra IDEA que la de organisme.
El punto de partida es la Idea Abstracta, su desarrollo en el elemento
de ESTADO es la Gonstitucién. Por tanto no se trata de la Idea politica
sino de la Idea abstracta en el elemento politico" (133).

MARX enfatiza sobre todo como HEGEL razona siempre DESDE LA


IDEA: Ahora, desde la Idea como ESTADO-ORGAlTISMO-GOhSTITUCIOH: "El que
los diversos aspectos del organisme del ESTADO scan los diverr:os Pode—
res asi como sus asuntos y campo de accién es un hecho empirioo. .ifir—
mar que son miembros de un organisme es el predicado filoséfico" (134).
Es decir, Hegel conviorte este ORGANISMO en tanto que predicado real en
SUJETO y el hecho empirioo, real, de los Poderes en "Predicado" de - —
aquel predicado.

La transformacién se evidencia tanto mis por el esfuerzo de


Hegel en aglutinar el desarrollo en el eje del organisme -ahora trans—
formado en SUJETO- inviertiendo la base de predicacién del proceso:

"El estado es un organisme, es decir, el desarrollo de la —


Idea en sus diferencias. Estos diferentes aspectos son asi los distin­
tes poderes y sus tareas y actividades, por medio de las cuales lo uni-
52

versai se produce continuamente de un modo necesario, y puesto que en -


su produccién esté igualmente presupuesto, tarabién se conserva. Este or
ganismo es la constitueién politica, que surge eternamente del ESTADO -
que al mismo tiempo se conserva por su intermedio. Si ambos aspectos se
separan ya no esta mis puesta la unidad que los produce; se aplicaria a
elles la fdbula del estémago y de los demds érganos. Por la propia natu
raleza del organisme, si todas las partes no convergen en una identidad.
si una de ellas se vuelve independiente, todas deben sucumbir. Con pre-
dicadost nrincioios, etc... no se alcanza a .juzgar al ESTADO. que debe
ser aprehendido en cambio como un organisme, del mismo modo que no se -
concibe por medio de -predicados la naturaleza de Dios cuya vida debo —
T)or el contrario intuir en si misma" (135)*

Se observa aqui con nitidez los efectos, a este nivel, del -


panlogisme hegeliano que nos esforzamos en mostrar. Dado que los momen­
tos que la Idea atraviesa se entrecruzan y suceden, se busca reafirraar
la unidad del proceso nuevamente en la IDEA, ahora -en la especulacién
del ESTADO ORGAHICO- disolviendo la Constitucién en la abstracta idea -
general de organisme; se trata de un problema légico por excelencia. De
una bdscrueda de [Link] para su [Link] recurriendo a eslabones que se -
precisen; asi apunta î.îARXs

"En vez de desarrollar su pensamiento partiendo del objeto,


desarrolla el objeto a partir de un pensamiento consumado, que ya ha -
resuelto sus problemas en el abstracto dmbito de la "Légica". ITo se tr^
ta de desarrollar una determinada idea, la de la Constitucién, sino de
establecer la relacién entre ella y la Idea abstracta situando la Cons­
titucién como un eslabén en el curriculum de la Idea; palmaria mistifi-
cacién" (136)#
53

Sea cual fuere el terrene de lo real en el que nos hallemos


miramos "pensamiento realizado"; una concrecién del SUJETO, una forma -
enajenada de éste. No nos encontramorj ante lo real auténomo sino ante un
fenéiaeno que manifiesta una particularidad en el devenir de la IDEA; —
"La falta principal de HEGEL es haber concebido la contradiccién del fe
némeno como unidad esencial, ideal" (137)* Aquelle que puede diferen- -
ciar el terrene politico de un problema de xfsica, que vendrfa a const^
tuir la diferencia especiiica, la singularidad de lo real, no interesa
a HEGEL por cuanto "la contradiccién real, se resuelve asi inmediatamen
te en una contradiccién racional, en una oposicién de la razén consigo
misma -siendo el opuesto aparente o formai- donde la unidad, la solu- -
cién, no puede dejar de ser ya presupuesta" (I38).

La onnipresencia del elemento légico es rigurosa en todos es,


tos procesos deductivos (139) y se comprends entonces lo que HEGEL sena
laba en su LOGICA; "Sélo a partir del conocimiento mds profundo de las
otras ciencias, el elemento légico se eleva para el espiritu subjetivo
no sélo como lo universal abstracto, sino como lo universal que compren
de en si la riqueza de los particulares (...); del mismo modo el aspec-
to légico logra la apreciacién de su valor sélo cuando es el resultado
de la experiencia de las ciencias; se présenta entonces al espiritu co­
mo la verdad universal, no como un conocimiento particular al lado de -
otras materlas y realidades sino como la esencia de todos estos otros -
contenidos (...). El sistema de la légica es el reino de las sombras, -
el mundo de las simples esencias, liberadas de todas las concreciones -
posibles..." (140).

El predominio de lo Absolute como SUJETO del proceso es de -


tal naturaleza que dana la propia concrecién juridioo-politica vacidndo.
54

la de su especificidad y rebajdndola a ser una especie de registre légi


00; una especie de indicador de la marcha del SUJETO. Con lo cual las -
referencias objetivas experimentan una transformacién como taies en re-
ferencias de aquel SUJETO Absolute; no se tratarla, sin embargo, -el —
problema es mds complejo- de una vulgar especulacién arbitraria; antes
bien, se tratarfa de una especulacién ri:?arosamente controlada por la -
particularidad empirica. El problema de esta dit!ma es que se convierte
en testigo o verificador del extrahamiento del Absolute, se transforma
por tanto en funcién de aquél: se produce una [Link]én continua
de lo real, que tiene por origen la [Link]én de que se halla nece-
sitada, continuamente, la IDEA.

El referente que pueda servimos en nuestra indagacién criti^


ca se ha invertido, por tanto; la discriminacién originaria ha dejado -
de ser lo principal en dicho proceso para convertirse en predicado del
concepto; "En la manera filoséfica, en cambio, -observa HEGEL-, el con­
cepts mismo tiene que mostrarse como el origen de sus determinaciones"
( 141).
"Los "diversos Poderes" -senala MARX- se hallan determinados
por la naturaleza del concepto y, por tanto, el universal los produce -
necesarianente. 0 sea, que los diversos Poderes no se hallan [Link]-
dos por su "propia naturaleza", sino por una ajena. Tampoco la necesi—
dad es comprendida a partir de su propio ser y menos adn demostrada cr^
ticamente. Por el contrario es la "naturaleza del concepto" ouien ha —
predestinado su suerte, sellada en los sagrados registres de la Santa -
Casa de la "Légica". El aima de los objetos -aqui del Estado- se halla
lista, predestinada con anterioridad a su cuerpo, que propiamente no es
sino apariencia. El "Concepto" es el Hijo en la "Idea" -la cual corres-
55

ponde a Dios Padre-, el agens, el principio déterminante y diferencia—


dor. "Idea" y "Concepto" son aqui abstracciones hipostasiadas" (142).

Pero las consecuencias de dicho procedimiento deductive no -


son estrictamente légicas sino materiales dado el cardcter real de las
determinaciones que estân en juego. Nos hallamos ante una verdadera pos
tulacién de los supuestos empirioos y determinados; para utilizer la ex
presién de DELIA VOLPE, nos hallamos ante una peticién de principio on-
tolégica (143).

1.2.2. La "peticién de prinüipio" ontoléyica.-

"Lo verdadero es el todo. Pero el todo es solamente la esen­


cia que se compléta mediante su desarrollo" (I44)* Este conocido pasaje
del Prélogo a la Penomenologia nos situa en la segunda fase que nos ha-
biamos trazado para una descripcién funcional del desarrollo hegeliano.

Acabamos de senalar que las consecuencias del procéder hege­


liano desbordan plenamente lo que pudiera entenderse como algo formai -
debido a la realidad de las implicaciones que se hallan en juego (145);
"pero esta agravacién no depende de una incorrecta aplicacién o elabor^
cién del principio formai, ya que, por el contrario, es recisamente una
consecuencia de esa coincidencia y "conexién" or^énica entre racionali-
dad y realidad oue es el [Link] que con mds ahinco y en el que se ex­
presa el sicnificado mis profundo del axioma originario, de la integri-
dad de lo verdadero (I46).

Estaraos en un punto clave del filosofar hegeliano que impli-


ca la totalizacién de lo verdadero y la subsiguiente subsuncién de lo -
finito, como esencialmente mutable, en el despliegue de la Abstraccién
transforméndose en el concrete hegeliano. Tal es "lo real" para Hegel;
"Por otra parte -afirma HEGEL en la Enciclopedia- no es menos importan
56

te para la filosofia establecer firmemente que su contenido no es otro


que el eue originariamente se ha producido y se produce en el dominio
del espiritu viviente en el mundo exterior e interior de la conoien—
cia; esto es, oue su contenido es la realidad. Una consideraoién un -
poco detenida del mundo distingue lo que en el vasto reino de la exis,
tenoia interna y extema es simple aparicién fugaz e insignificante -
de lo que en si merece verdaxLeramente el nombre de realidad. Como la
filosofia se distingue de todo otro modo de conciencia, y el mismo con
tenido sélo por la forma es necesario que esté de acuerdo con la rea­
lidad y la experiencia. Este acuerdo puede ser considerado como una -
prueba, por lo menos extrlnseca, de la verdad de una filosofia, asi -
como se puede considerar con fin supremo de la Filosofia el producir
mediante la oonoiencia de este acuerdo, la conciliacién de la razén —
consciente de si misma con la razén cual ella es inmediatamente, con
la realidad" (147) (s.n).

Hemos de recapitular este paso aunque sea, tan sélo, ne^


tivamentej Para HEGEL:
a) Lo real no es lo accidentel,
b) No es lo que existe fortuitamente,
c) No es lo empirioo aislado,
d) No es el ser determinado,

es mâs, para HEGEL estas concepciones de lo real se 'alimentan précisa


mente en la "separacién de la realidad y de la idea". Lo que el hege-
lianismo esté postulando frente a las corrientes empiristas y frente
al kantisme -con su correspondiente porcién de empirisme- es una inte
graoién de lo verdadero que^bviamente no puede ser compatible con —
una filosofia reflexiva, -del^ intelecto-, sino tan sélo con una filo-
5 r/

Sofia de la razén. El problema de la concepcién de lo real en HEGEL -


apunta pues a la explicitacién de cual sea su actitud hacia lo concre
to en tanto que finito; Pero antes de esbozar las prernisas de ese im­
portantisimo problema hemos de recapitular todo esto (I48).

Para comprender lo real en HEGEL, es precise retornar al


circule de la totalidad, del cual recibe la determinacién en tanto —
que momento concrete, real... y, por tanto, racional; de tal forma, -
que los [Link] reales de que aqui se habla -familia, sociedad civil,
oorporaciones, etc- pasan a ser reales -también para Hegel- como mo—
mentos de la IDEA, aunque sea tan sélo como una finitud de la misma;
pero que como tal "finitud" tiene que perecer dentro de la propia cir^
oularidad racional en la que ya se ubicaba como concrete y de esa for^
ma atisb?r la imposibilidad de un real irracional como de un finito -
perenne por cuanto se trataria de una pura apariencia en tanto que —
ser carente de esencia: por tanto, de algo inesencial que adn no ha -
side subsumido en ol momento de la reflexién (149)* Es real aquello -
que la Idea toca o concreta como momento ; pero como finitud ha d e --
trascender axiuel momento conservando, sin embargo, la referenda con­
creta de la dinâmica especulativa que la hace hallarse en tensién: en
la tensién racional de lo real. La tensién y el trénsito necesario no
son algo que posea lo real por su existencia material sino por el he­
cho de haber sido situadas en una dinémica de cambio y transito. de —
Aufhebung (I50): por el hecho, en suma. de haber pasado a formar par­
te del TODO. Con lo cual, se torna problemdtica la induccién especifd
ca porque la estrùcturacién apriorlstica es la que le dota de explica
cién racional y, desde luego, total; pero iqué ocurre con la irracio-
nalidad particular?.
58

MARX observa, a propésito: "Cuando digo "este organismo"


(del ÏSTADO, la Constitucién), es el despliegue de la Idea en sus di­
ferencias # etc, sigo sin saber nada de la IDEA 5SPECIFICA de la Cons­
titucién Politica: la misma frase puede servir con la misma razén pa­
ra hablar del organismo animal como del politico. ^En qué se distin—
guen ambos? Su definicién es demasiado general para saberlo. Una défi
nicién que no contiene la diferencia especifica no es explicacién. El
interés de HEGEL se limita a reconocer en todo elemento "la Idea" a -
secas, la "Idea Légica", trâtese del ESTADO o de la NATURALEZA. Los -
sujetos reales -como aquI la "Constitucién"- se convierten en meres -
nombres de la Idea y el conocimiento real es sustituido por su mera -
apariencia; en vez de ser comprendidos en su ser especlfico, como re^
lidades concretas que son, permanecen impénétrables" (I5I)*

Pero al haberse tornado dichas partes elementos intégran­


tes del TODO: el haber sido ontologizados y, subsiguientemente, con—
cretados, origina una postulacién inicial y previa de que lo sean co­
mo concreciones de la Idea en detrimento de lo que son como concrecio,
nés auténomas. Nos hallamos nuevamente ante la posibilidad inicial —
global de antropomorfizacién incontrolada de cualguier referente ex-
tramental. Es el nudo ontolégico inicial de las abstracciones que se
toman prevalentes frente al hecho sensible y diferenciador: aquI se
situa la veta inicial de la posterior exploracién marxista en torno -
al fetichismo; es el TODO en su integridad lo que verifica lo particja
lar y no al contrario. Tal es uno de los secretos de la especulaoién
cuando se tem a referancia de [Link]én de lo particular y sensi­
ble: se torna, al mismo tiempo, factor de inversion real en tanto que
fetiohista. Bien vale la pena traer a colacién aqui -adn incidental—
59

mente- los apuntes de MARX en el "Capital" sobre la forma equivalen—


oial del valor, en la seccién I de aquella obraj resumiremos las très
oaraoterlsticas descritas alli por MAEXt

a) "la primera caracteristica con que tropezamos al estudiar la —


forma equivalencial es éstas en ella el valor de uso se convier
te en forma o expresién de su antitesis, o sea, del valor (...),
b) la segunda caracteristica de la forma equivalencial es que el -
trabajo concrete se convierte aqui en forma o manifestaoion de
su antitesis, o sea del trabajo huroano abstracto..., y

c) la tercera caracteristica de la forma equivalencial es que en -


ella el trabajo privado reviste la forma de su antitesis, o sea,
del trabajo en forma directamente social (l$2).

En suma se daria una materializaoién inicial de lo abs--


tracto que iria cualificando a lo concrete: la relacién y expresién -
de valor contenida en lo abstracto universal no es una propiedad de -
lo concrets, lo real sensible; por el contrario, lo real sensible es
una mera hipéstasis o forma determinada de realizacién de lo abstrac­
to universal.

"El sentido de esta argumentasién dificilmente podria ser


mds évidente: Lo abstracto universal que deberia ser una cualidad o —
atributo del mundo concrete se convierte en el sujeto; mientras que —
el sujeto real, el mundo concrete, se convierte en una mera forma fe-
nomenolégica del primero" (153).

Es en las claves de esa peticién ontolégica de principio.


en la que hay que interpreter el conocido pasaje del Prélogo a la - -
"RechtsphiloSophie": Lo que es racional es real y lo que es real es -
racional" y que el propio Hegel contribuye a explicar apenas a v a n z a r —
60

das algunas lineas con una explicita referoncia a la integridad y to­


talidad de lo verdadero: "De ello depende que se reconozca en la spa—
riencia de lo temporal y pasajero la sustancia que es inmanente y lo
etemo que es présente. Pues lo racional -anade HEGEL- que es sinéni-
mo de la Idea, al llegar a su realidad entra también en la existencia
exterior, se despliega en un reino infinite de formas, fenémenos y —
configuraciones, y recubre su nùcleo con una corteza multicolor en la
que habita inmediatamente la conciencia, pero que el concepto atravi^
sa para encontrar el pulso interior y sentirlo también palpitar en —
las configuraciones exteriores" (I54)* "La tarea de la filosofia es -
concebir lo que es, pues lo que es es la razén" (155). Hay muchos su­
puestos que no son objeto de la filosofia por tanto, porque no son; -
porque no estân -como mementos, como finitudes- en la oronologia de -
la racionalidadj en suma no han podido ascender hacia la riqueza de -
lo concrete a través de la racionalidad, permaneciendo en la abstrac­
cién indiferenciada: no son [Link] de la filosofia, porgue no son.

En otras palabras: en la dinâmica procesual del sujeto Ab


solute la "realidad" va autoconociéndose a través del espiritu huma—
no. La naturaleza es un requisite preliminar del espiritu humano -co­
mo "unidad viva de lo mdltiple"- y suministra el nivel de la objetivi
dad sin el cual no puede darse el de la subjetividad... Pero ambos ni
veles lo son en tanto oue mementos del Absolute, de la totalidad. En
la esfera de la Naturaleza el Absolute pénétra... lo finito expresdn-
dose como objetividad y, desde luego, sistematizando principles y con
clusiones cientificas. Asi, Hegel escribe en la Penomenologia:

"Este movimiento de las esencialidades puras constituye -


la naturaleza de la cientificidad en general. Considerado como la co-
61

hesién de su contenido, este movimiento es la necesidad y el desplier—


gue de dicho contenido en un todo orgânico. El oamino por el que se —
llega al concepto del saber se convierte también, a su vez, en un deve
nir necesario y total, de tal modo que esta preparacién [Link] de ser un
filosofar contingente que versa sobre estos o los otros objetos, rela-
ciones y pensamientos de la conciencia imperfecta, tal como lo detenni
ne la contingenoia, o que trata de fundamentar lo verdadero por medio
de razonaraientos, deduceiones y exclusiones extraidas al azar de deteæ
minadoB pensamientos; este camino abaroarâ mas bien, mediante el movi—
miento del Concepto, el mundo entero de la conciencia en su necesidad"
(156).
De tal forma pues, -es importante abundar en esto- que la
naturaleza no es para Hegel algo mitico irreal, ni una idealidad subjje
tivas es la esfera de manifestacién y [Link]én -dada la identidad
racionalidad-realidad- de la Idea o esencia etema. Nos encontramos, -
por ello, ante una presuposicién ontologica inicial:

"TODO debe explicarse (probarse) -senala FEUERBACH-, vale


decir, integrarse e INGRESAR en la exposicién. La exposicién hace abs­
traccién del saber anterior a la exposicién. Pero justamente aqui apa-
rece de pronto el limite de la exposicién. El pensar existe con ante—
rioridad a la exposicién de éste. El comienzo en la presentacién sélo
es primero para él, mar: no para el pensar. La exposicién necesita do -
pensamientos que no apareceran sino mas tarde, pero que siempre estân
présentes con anterioridad en el pensar (157). La exposicién es, pues,
lo mediato en y para si; por eso es que tajnbién en ella, lo primero no
es jamés algo inmediato, sino algo puesto, dependiente, médiatizado, -
porque lo primero esté determinado por las determinaciones del pensai—
62

miento, que son ciertas por si mismas, -"anteriores a"-, e independien


tes de la filosofia que se expresa y se explicita temporalmente. La ex
posicién apela asi constantemente a una instanoia aprioristica supe— —
rior en relacién con ella" (I58).

También el joven MARX, se rebela ante un procedimiento que


no explica el soporte de la totalidad; que, por la totalidad de lo ver
dadero transforma la "ratio cognoscendi" en "ratio essendi". Ya en los
"Kanuscritos", escribia;

"El sujeto es siempre tan conciencia o conciencia de si co,


mo lo es la esencia, el [Link] en cuanto esencia mental; mejor dicho —
el objeto aparece solo como conciencia abstracta, el hombre sélo como
conciencia de si, y las diferentes figuras de la enajenacién que van —
apareciendo, no son sino diverses figuras de la conciencia y la con--
ciencia de si. Lo mismo que la conciencia abstracta en si -y como tal
es tenido el objeto- no es sino un factor discemido analiticamente —
dentro de la conciencia de si con la conciencia, el SABER ABSOLUTO, —
proceso del pensamiento abstracto que ya no se dirige hacia afuera si­
ne sélo hacia si. El resultado es por tanto la dialéctica del pensa— —
miento puro" (159)•

Sin embargo, ese referente ontolégico inicial que propicia


la totalidad de los mementos no lo hace -aqui la referenda a SCHELLING
es obvia- indiferenciadamente. El proceso del sujeto ABSOLUTO -que i—
dentifioa lo real y lo racional, une lo finito y lo infinite, lo [Link]
tivo y lo objetivo- se caracteriza precisamente, por reconocer las fa-
ses, los mementos de su devenir... Hablando hegelianamente, "fundando"
dichas fases.

El Absolute hegeliano al recorrer el TODO se evidencia en


./•
63

una serie de realidades empiricas, a veces, una séla... porqué pa­


ra estas revelaciones del absolute HEGEL elige siempre evidencias del
mundo existante? ^Por qué no puede tomarlas de la fantasia de los uté-
ploos objetores; por qué la filosofia trata de lo que es y no de lo —
que, en la medida en eue debiera ser no es, es decir, es irreal y por
lo tanto irracional? Hemos llegado una vez mds al punto mds caraoterls
tico de la filosofia de HEGEL: el pretender ser UNA FILOSOFIA DE LO —
QUE ES" (160).

En opinion de HEGEL, es importante pues, controlar la mar­


cha del ABSOLUTO a través de sus mementos y controlarlo a través de lo
finito. Sin perder de vista la finitud, aun cuando el proceso existe,
precisamente, a costa del "perecer" de lo finito. Ante una asuncién —
global, no analltica ni diferenciada de lo ABSOLUTO en su despliegue -
verdadero -es decir, TOTAL-, HEGEL ya habla reaccionado ante SCHELLING,
en cuyo sistema, el Absolute como identidad de subjetividad y objetivi
dad se prolongaba a lo largo de todo el SISTSÎîA^cttando con aquella i—
dentidad superextensiva una especie de reiteracién ontolégica no dife—
renciada en sus momentos. A este propésito venlan las palabras del — -
"Prefacio" de la "Fenomenologia" (en una clara alusién a SCHELLING) :

"Asi como, en otros casos, la vacua posibilidad de repre—


sentarse algo de otro modo ^astaba para refutar una representacién, y la
misma mera posibilidad, el pensaiaionto universal, encerraba todo el va­
lor positivo del conocimiento real, aqui vemorj también como se atribuye
todo valor a la idea universal bajo esta forma de irrealidad y cémo se -
disuelve lo diferenciaclo y lo determinado; o, mejor dicho, vemos hacerse
Valer como método especulativo lo no des&irrollado, o el hecho, no justi­
ficado por si mismo, de [Link] al abismo del vaclo. Considerar un ser
64

alli cualquiera tal conio es en lo AbsoInto équivale a decir que se habla


de él como dè un algo ; pero que en lo absolute donde A=A no se dan oier
tamente, taies cosas, pues alli todo es uno, Contraponer este saber uno
de que en lo absolute todo es igual al conocimiento, diferenciado y pl^
no o que busca y exige plenitud, o hacer pasar su absolute por la no—
che en la que, como suele decirse, todos los gatos son pardos, es la -
ingenuidad del vaci^Xgn el conocimiento" (161).

Para HSGEL pues, el SUJEÎX) ABSOLUTO en su marcha a través -


del proceso de la TOTALIDAD -el propio proceso del devenir- funda las
distinciones entre los momentos de su propia trayectoria vital. El Es­
piritu se conoce a si mismo como unidad que implica toda la multiplie^
dad, como "identidad-en-la-diferencia"; es en esta caracterizacién en
la que abundaba FEUERBACH:

"Lo absoluto o lo indefinido de la filosofla especulativa,


desde el punto de vista psicolégico, no es nada mis que lo no determi­
nado, lo indefinido -la abstraccién de todo lo determinado-, puesto co
mo un ser distinto de esta abstraccién, aunque a la vez identificado de
nuevo con ella (...). De igual modo como la teologla escinde y aliéna
al hombre para luego identificar de nuevo con él la esencia alienada,
también HEGEL multiplica y fragmenta la esencia simple, idéntica consi,
go misma, de la naturaleza y del hombre a fin de reconciliar después -
de viva fuerza lo separado violentamente" (162),

En la "KRITIK" se reiteran diversos apuntes crlticos sobre


las consecuencias de aquella presuposicién ontolégica inicial a propé­
sito de los temas politicos de fondo que se traten. El joven MARX inci^
de, de continue, en la "dualidad" desde la que se opera.
65

"(Hegel)... siempre comienza por la oposicién de las oara^


teristicas entre si (tal como se hallan en nuestros Estados) e insis­
te en ella (...) Pero HEGEL, como filésofo del derecho esté desarro—
llando el ESTADO en general... Por tanto en vez de medir la Idea con
lo que tenemos, tiene que medir lo que tenemos con la Idea (...) De -
modo que de acuerdo con la Ley (la ilusién) la Constitucién es; pero
de acuerdo con la realidad (la verdad) la Constitucién se hace. Por -
su cardeter es inimitable ; pero de hecho cambia aunque inconscientemen
te, sin la forma del cambio. La apariencia contradice a la esencia. -
La apariencia es la ley consciente de la Constitucién, como la esen­
cia es su ley inconsciente en contradiccién con la primera. La ley no .
tiene por contenido la naturaleza de la cosa sino lo contrario" (I63).

iCudl es, en suma, la actitud de HEGEL ante esas aparien—


cias contradictorias; ante toda esa "corte2sa multicolor" que desdibu-
ja la esencia; cudl es, en suma, su actitud hacia lo finito, dentro -
del TODO?.

1.2.3. La superacién de lo finito; una filosofia del infinite.-

Escribe HEGEL -en la Doctrina del SEE- sobre la finitud;

"Cuando se dice, acerca de las cosas, que ellas son fini-


tas, con esto ce entiende que no sélo tienen una determinacién, no s^
lo tienen la cualidad como realidad y destinacién existente-en**sf, no
sélo se hallan limitadas -y tiene de este modo todavfa una existencia
fuera de su limite- sino que antes bien el no-ser constituye su natu­
raleza y ser. Las cosas finitas existen (son) pero su relacién hacia
si mismas consiste en que se refieren a si mismas como negatives y —
precisamente en esta referencia a s£ mismas se envlan fuera, allende
de si, allende de su ser, EXISTEN (son) pero LA VERDAD DE ESTE EXIS—
66

TIE ES SU PIIî. Lo finito no sélo se cambia, tal como algo en general,


sino que peiece ; y no es simplemente posible que perezca, de modo que
pudiese también existir sin tener que perecer, sino que el ser (exi£
tir) de las cosas finitas como tal, CONSISTE TENER EL GSPdISN DEL
PERECER COMO SU SER-DENTRO-DE-SI : la hora de su nacimiento es la ho-
ra de su muerte (I64) (s.n).

Después de haber analizado el Absoluto en su pael de SUJE


TO del movimiento autopensante -del Espiritu; categorla culminante -
del Sistema hegeliano- y de haber vislumbrado cémo la totalidad de -
lo verdadero subsun% "lo real" como conreto-racionalizado..-dada la
conexién orgénica de realidad y racionalidad-, hemos de detenemos a
observar lo méltiple del movimiento, lo extemo del proceso; hemos -
de saber algo -en suma- de la relacién del proceso para con la fini­
tud que, todayla, -en su pura inmediacién- no ha llegado a concretar
se ya que no ha encontrado su momento en aquella totalidad.

Por un lado tenemos, que tan sélo es efectivamente real,


aquella "IDEA -el espiritu- que se divide en las dos esferas idéales
de su concepto, la familia y la sociedad civil, que constituven su -
finitud" (165). Por otro, esta finitud -familia y sociedad civil- es,
en tanto que finitud, no__real; es ideal. Precisamente la realidad no
les viene de si mismas sino -de modo reflejo- a través del espiritu
que en ellas aparece; en el parAgrafe 263, de los Grundlinien, escrâ^
be HEGEL, sobre estas esferas;

"En estas esferas, en las cuales sus momentos, la indivi-


dualidad y la particularidad, tienen su realidad inmediata y reflej^
da, el espiritu éstd como universalidad objetiva que aparece en - —
ellas (ist der Geist als ihre in sie scheinende objektive Allgemein-
67

heit), como el poder de lo racional en la necesidad, o sea, como las


instituciones consideradas anteriormente" (166),

Hemos de esforzamos pues en reconstruir -adn en su mfnimo


alcance- a través de qué mécanismes subsume HEGEL lo finito de tal —
forma que pase a [Link] en un eslabén do la infinidad del pro­
ceso, alcanzando, por ello, racionalidad: es decir, pasando a ser real
Para ello hemos de volver a su declaracién de principio s sobre el te-
ma«

Descubrir cémo se le aparece la finitud a HEGEL puede re—


sultar extraordinariaraente importante de cara a emprender la actitud
hegeliana hacia una serie de instituciones de su tiempo: de esa forma
podrlaraos ponàerar con mAs precisién cémo funciona la mediacién al —
aproximarse a un supuesto finito. En su Légica, HEGEL escribe que las
cosas finitas tienen, positivamente:

a) una determinacién, por cue,nto poseen


b) una cualidad como realidad (una destinacién existante en-si)
c) un limite;
Sin embargo, es el "no-ser" lo que constituye su intima na
turaleza y su ser:

d) tienen, como cosas finitas, una autorreferencia negatiya


e) esta referenda es la que las impulsa, como taies cosas fini­
tas, a trascenderse a si mismas...
f) poseen pues, una tensién trascendente, que las impulsa, de —
continue, hacia su fin: La verdad de su existir es su fin
g) no se trata, en las cosas finitas de un cambio, de carActer -
general, sino que es el "perecer" continue lo que las oaract<e
•A
68

riza como tales cosas finitas: "Consiste en tener el germen del


perecer como su ser-dentro-de-si: la hora de su nacimiento es
la de su muerte"•

Con esta caracterizacién, HEGEL se sitda en una actitud ne


gativa ante la materia, ante lo sensible, uniéndose asf a toda la tra
dioién platénico-especulativa que rechaza privilegiar los dates de la
sensibilidad y, rechaza también, subsiguientemente, operar, en exclu-
sividad, con el entendimiento (VERSTAND) o intelecto; es mAs, lo fini_
to es una de las "malas" consecuencias del operar con el entendimien­
to sin trascenderlo:

"El pensamiento referente a la finitud de las cosas lleva


consigo este pesar, porque la finitud es la çegacién cualitativa empu
jada hasta su extremo, y a las cosas en la simplicidad de tal destina
cién, ya no se deja un ser afirmativo distinto de su destinacién al -
perecer. La finitud. debido a esta simplicidad cualitativa de la nega
cién que ha vuelto hacia la onosicién abstracta de la nada y el pere­
cer en contra del ser, es la categorfa mAs obstinada del intelecto" -
(167).

^Cémo hemos de situâmes ante lo finite? Se trata, nueva—


mente, de plantear el interrogante central de la mediacién: el proble_
ma de la composicién-resolucién de los términos de la mediacién; en -
la equivalencia "ser-pensamiento”, "finito-infinito". existencia-esen
cia, empiria-concepto, etc, "nin?uno de los dos términos puede faltar"
como advierte HEGEL (168).

Para H.HïXGEL se trata de situarse ante lo finito teniendo


en cuenta que "La destinacién de las cosas finitas no es nada mAs que
su fin. El intelecto persevera en este pesar de la finitud, en cuando
69

que convierte el no-ser en destinaciiSn de las cosas podria perecer s£


lo en su otro, en lo afirniativo; de este modo se separarla de ellas -
BU finitud; pero ésta es su cualidad inmutable, vale decir, que no —

traspasa en su otro, esto es, en su afirmativo; y as! es etema*f169).

Proseguimos con la caracterizaoidn hegeliana de lo finito;


So tratarfa de que el ser de las cosas finitas, su iitima naturaleza
estarfa compuesta por una Jimensidn negativa, por un "no-ser"; com—
prender, pues, que la instancia sensible y determinada carece de "sea
lidad en si" ; el finito no tiene roaliàad sino en el infinito; lo
finito -vioiie a decimos IIEGEL- no es real:

"La evocacidn de la categoria de roalidad tiene aqui su -


motivo mds determinado puesto que la negacidn contra la cual ella - -
constituye lo afirmativo, es aqui la negacidn de la negacidn; y con -
esto ella misma se lialla puesta contra aquella realidad que es la - -
existencia fjnita, La negacidn se halla as! determinada como ideali—
dad; lo ideal es lo finito tal como estd en lo infinito verd^dero, es
to es como una destinacidn, un contenido que es distinto pero no exis
tente de una manera independiente, sino como moraento (170).

Asi el finito carece de entidad propia, no tiene existen—


cia independientei "Se trata de una corteza o envoltorio que tiene su
niîcloo en el infinito; esto es, en aquel supuesto inextenso que es el
pensamiento"(l7l)* La esencia mis propia de lo finito -en su nulidad-
es la alteridad.

Esta especie de movimiento dialéctico que acomete a lo fi­


nito, desdibujindolo, no acontece por algima iniciativa extrana al —
propio finito sino que es algo atribuible a su propia naturaleza: "Lo
finito, de este modo, es la contradiccidn de si dentro de si" (172).
70

Carece por tanto de estabilidad que permita aprehenderlo, fijamente,


desde la instancia del entendimiento: su destino, como négative de lo
negativo:

"Asi lo finito en su perecer no ha perecido; s61o se ha —


convertido en primer lugar, escribe HEGEL, en un otro finito, pero —
que igualmente es el perecer como traspasar en un otro finito, y asi
a continuéeidn al infinito (...) Pero en cuanto lo finito mismo se ha
lie elevado hacia lo infinito, tampoco se trata de un poder extrano -
que le haga padecer tal carabin, sino que esti en su propia naturaleza
referirse a si mismo como limite -tanto en su cardcter de limite en -
cuanto tal, como en el de deber ser- y superar este limite o antes
bien haberlo negado como relacidn hacia si mismo y estar mds alld de
él. No se produce en la elevacidn de la finitud en general la infini-
tud en general, sino que lo fihito es s61o esto; devenir tal. él mis­
mo, por medio de su propia naturaleza. LA INFUflTUD ES SU DESTINACION
AFIHÎ.IATIVA, vale decir lo que él es verdaderamente en si. De este mo­
do lo finito ha desaparecido y lo que EXISTE ES SOLO EL INFINITO" - -
(173).

Asi pues hemos avanzado en la inteligencia de lo que para


HEGEL résulta ser el dato finito hallando que, dicha finitud, es inme_
diatamente desnaturalizada como tal y reraitida a la instancia que pue_
de "realizarla"; esto es, a la infinitud. Aquella mediacién -que tra-
tébamos de reconstruir gradualmente- se opera gracias al no reconoci-
miento de lo finito como tal; antes, al contrario, es desde lo ihfini^
to que aquel se reconoce como tal. Seguimos pues -persiguiendo la in-
tegridad de lo verdadero-, en la dinimica que délimita el Absolute: -
la mediaeion, en suma. tamnoco reconoce al finito como tal finito; la
mediacién se opera en la TOTALID^VD, en lo infinito qud es, procisamen
te, la instancia’’reall
71

Nuevaiiienbe apunta el proceso de inversién que subyace al -


proceso especulative : se intercarabian -en el pensamiento- las reforen
cias originales y se las considéra como producidas desde la instancia
predicativa: desde la "realidad" hegeliana; esto es, desde la infini-
tud. [Link] bien explicite sobre el particular;

"La verdadera infinitud asi on general, en tanto existen—


cia puesta como afirmativa Trente a la negacién abstracts es la realJ^
dad en un sentido lads alto que la determinada antes como simule ; aqui
ha logrado un contenido concrete. Lo finito no es lo real sino que lo
es el infinito. De este modo la realidad se halla ulteriormente deter
minada como esencia, concepto, idea, etc. Sin embargo (174)| es supér
fluo repetir esa categoria anterior, tan abstracts, cudl es la reali­
dad, referida a lo mds concrete y utilizarla para determinaciones mds
concretas de lo que ella es en si misma. Semejante repeticién, como -
el decir que la esencia o la idea es lo real, tiene su origen en que
para el pensamiento inculte son sumaraente habituales las categorias -
mds abstractas como ser, existencia, realidad, finitud" (175)•

FEUERBACH se rauestra -en su critica antihegeliana- muy sen


sible a este mécanisme hegeliano de "destruccién del finito":**Lo inf^
nito de la religién y la filosofia no es ni ha side jamés otra cosa -
que algo finito, algo determinado, pero mistificado. es decir, algo -
finito y determinado con el postulado de no ser nada finito, nada de­
terminado. La filosofia especulativa -dice FEUERBACH- es culpable de
la misma falta que la teologia: ha transformado las determinaciones -
de la realidad o finitud dnicamente mediante la negacién de la deter-
minabilidad en la cual ellas son lo que son, en determinaciones, pre-
dicados de lo infinito" (176).
72

La visién hegeliana de lo finito consiste en la no acepta-


cién de éste sino como dato continuamente inquietado -no aniquilado-
en su existencia por razones que pertenecen a su propio concepto. Lo
finito halla su razén de ser en su continue "no-ser" o en su ser-en-
el-infinite. El finito queda asi estrechamente vinculado al circule -
de la infinitud desde la que opera la posible mediacién. La dnica via
que posee el finito de pasar a ser real es, precisamente, a través de
su infinitud; a través de su racionalidad; de ahi arranca la reitera-
da denuncia que hallamos en la "KRIÏIK" sobre el empeno hegeliano en
mediar todo lo que se présenta; que es lo mismo, en la estructuracién
requerida, que racionalizar el elemento politico ubicéndolo en la in­
finitud; entonces, si que se puede hablar de una determinacién domi—
nante del ESTADO POLITICO en tanto que "universal en si y "para si" —
que ^adualmente asigna las concreciones que le son propias en sus dl
versas esferas idéales. En el razonamiento de la ICRITIK, la "hegelia­
na realidad" de la infinitud détermina que, esencialmente. el Poder -
-y los Poderes- necesita la mediacién, como funcién vital de cohesién
social. Ya se sabe de qué mediacién se trata dada que la premisa la -
constituye, ademés, la abstraccién modema de la sociedad burguesa. -
La mediacién pues, es ilusoria.

Se trata en suma de la tipica configuracién de lo finito -


como DEDUOOICIT DE LA INFINITUD. Observemos cémo so ovidencia esto en
el siguiente pasaje de la KRITIK;

"Las Cortes tienen que "mediar" entre monarca y gobiemo -


por un lado y pueblo por el otro;pero, en vez de mediar, constituyen
la o^osicién politica organizada de la sociedad burguesa, frente a mo^
narca y gobiemo. El Poder Legislative necesita en si mismo una media
73

cién y, mâs precisamente, segiün hemos visto, una mediacién por parte
de las Cortes. Es insuficiente presuponer un acuerdo moral de ambas -
voluntades constituidas la una por el ESTADO como voluntad regia, la
otra por el ESTADO como voluntad de la sociedad burguesa (...) Por —
tanto la apariencia tiene que ser establecida como identidad real en­
tre la voluntad del Rey y la de las Cortes (...) La unidad inexistan­
te en la esencia (...) tiene que hallarse al mènes como una existen—
cias dicho de otro modo, una existencia del Poder Legislative tiene -
el significado de ser esta unidad de lo desunido (...) Sélo que la —
ilusién establecida de la unidad del ESTADO politico consigo mismo —
(...) consiste en partir de esta unidad como principio material; es -
decir, que no sélo se unen dos principios opuestos sino que su unidad
es naturaleza, principio existencial. Este factor del elemento esta—
mentario es el romanticisme del Estado Politico, los suenos de su - -
esencialidad o sea de su coherencia interna; es una existencia alegé-
rica" (177).

El secreto de la mediacién esté en no reconocer al finito


como un verdadero existente.•. pero conservéndo1o. La instancia unif^
cante se construye desde el infinito que se convierte en la referen­
d a bésica de la deduccién (178) de tods los momentos: se trata de —
"un dnico TODO concrete" en el que IvIARX ve una simple alegoria o, de
otro modo, una interpretacién esotérica, funcionalizada al riguroso -
mantenimiento de lo finito en cuanto empirico. Se trata -viene a de—
cir HEGEL- de la forma de la renresentacién; ya que,

"Una filosofia que atribuye a la existencia finita en - -


cuanto tal, un ser verdadero no merece el nombre de filosofia (179) -
(...) Asi como anteriormente el principio, lo universal ha silo llama
74

do lo ideal, y adn més, tiene que ser llamado ideal cl concepto, la -


idea, el espiritu, y asi como que luego las cosas sensibles individua
les se hallan como idcales, vale decir como éliminadas, en el princi­
pio, en el concepto y adn [Link] en el eopiritu, de igual modo hay que -
liacer observer previamente en esto la misma duplicidad que se ha mos-
trado en el infinito; vale decir que una vez lo ideal es lo concreto,
lo existente de verdad, y otra vez al contrario sus momentos son igua%
mente lo ideal, lo eliminado en él; pero en realidad se trata sélo de
un dnico todo concreto, dol cual son inseparables los momentos (180),

El esfuerzo hegeliano por trascender lo finito, lo es por


trascender el entendimiento que fija -estéticamente- las oposiciones
por lo cual permanece sin centrar la referenda extramental que pueda
contrôler a una "filosofia de lo oue es", y, en consecueima, la vida
del Absolute se destaca como multiplicidad conceptual irrefrenable a
la hora de "designer" un contexte finito; permanece sin explicacién -
especifica.

La infinitud "circular" que caractérisa al universal hege­


liano se nos aparece como un "logos" que posee naturaleza ontolégica
propia, independiente de las cosas "Absolute" no esté vacio de deter­
minacién. Todo su esfuerzo por subsumir lo finito no rinde cuentas e^
pecificas del mismo. ^Qué ocurre, en efeoto; con *16 finito en cuanto
dato empirico? Es évidente ,que el devenir de la infinitud lo ha cen­
servado rigurosamente comptai -lo reproduce- con independencia de que
-paralelamente- lo haya aiegorizado. Este probleraa séria el de nues—
tro paso siguiente en la explanacién de la mediacién hegeliana: el —
problema del oculto empirisme del sujeto Absolute.
75

1.2.4" La reproduccién de lo emnirico.-

E1 finito no puede ser tornado como tal sino en atencién yi—


gorosa a su mutabilidad, a su esencia "perecedera”j el finito, pues, —
tiene que ser relacionado, inmediatamente, con lo infinito para hallar
su dimensién real. Sin embargo, ese remitirse permanente a la infinitud
-predominio orgénico de lo "racional-real", en cuanto universal, sobre
lo particular- nada nos dice acerca de lo que ha ocurrido con el finito
en cuestién como dato empirico. ^Ha desaparecido? ^Permanece como tal -
dato finito? £,Se transforma -por mediacién de la infinitud- en otro fi­
nito, esto es, en otro momento? ^Permanece éste u otro dato finito, y,
en cualquier caso, porqué permanece éste y no otro? todas estas mterro-
gantes no pueden por menos de surgir cuando, por un lado, HEGEL plantea
con claridad su concepcién de lo finito en estrecha unidad con la infi­
nitud -frente a las concepciones respectives de FICHTE y SCIïELLUTG- pe­
ro, por otro lado, nos encontramos con el finito iricial como contenido
particular en la medida en que se nos aparece como contenido ennirico y
referente de una hipéstasis. [Link] esto; antes, veamos lo que, -
en primer lugar, decfa HEGEL en la "LOGICA":

"Aquella pregunta; ^Cémo el infinito sale hacia lo finito? -


puede contener todavia la presuposicién ulterior, que cl infinito en si
cierre lo finito dentro de si, de modo que sea en si la unidad de si —
mismo y de su otro, de modo que la dificultad se refiera esencialmente
a la separacién, como la que se contrapone a la presupuesta unidad de -
ambos. En esta presuposicién tiene otra forma la. oposicién en la cual —
nos ïïiantenemos firmes; vale decir la unidad y la diferencla se vuelven
separadas y aisladas unas de otras. Pero cuando aquella unidad no se ha
lia tomada como la unidad abstracta indeterminada, sino -igual que en -
•A
76

aquella presuposicién- como la unidad determinada de lo finito y el -


infinito, entonces ya se présenta alll la distincién de los dos; una —
distincién que no consiste en un dejarlos ir ambos a la vez hacia una -
independencia separada, sino en un [Link] estar como idéales en la uni
dad. Esta unidad del infinito y lo finito, y la distincién de uno y - -
otro son tan inseparables como lo son la finitud y la infinitud (182) -
(s.n).

Pero entonces cuando nos hallemos ante un contenido particu­


lar, en tanto que hecho empirico, ocurre que posee -como dato ifinito —
que es-, inmediatamente, una transvaloracién de su finitud; en suma, —
ese finito se présenta ya a la consideracién hegeliana VALORIZADO... ; -
revestido, pues, de caractères universales a pesar de no haberse tras—
cendido, efectivamente, tal hecho finito. Ese hecho finito, en suma, es
tornado -sin haberse mediatizado- con inmediacién como memento del proche
so del sujeto absolute, como verdad de un dèsarrollo, como concrecién -
de una infinitud... En la "ICRITIK", -a propésito del supuesto monérqui-
co- se da una lectura similar ante la transvaloracién que sufre un he—
cho empirico en la deduccién hegeliana;

"Asi, en vez de ser desarrollado el ESTADO como suprema rea­


lidad de la persona, como suurema realidad social del hombre, es hom
bre empirico singular, la persona empirica, lo desarrollado como supre­
ma realidad del ESTADO. Esta tergiversacién de lo subjetigo en objetivo
y de lo objetivo en subjetivo es la consecuencia de que la intencién de
HEGEL sea escribir la biografla de la substancia abstracta, de la Idea
(183); de que por tanto la accién humana, etc -prosigue IHiRX- tenga que
aparecer como actividad y resultado de otro; de que la condicién humana
no actée segdn HEGEL en su existencia real, humana, sino cerrada en su
abstraccién, como una singularidad imaginaria. El resultado ineludible
77

es que Ulùl EXISTENCIA [Link] ES [Link] SDT NPTGUN S5NTID0 CPJTICO COMO
LA VERDAD REAL DE LA IDEA. Y es que de lo que se trata no es de llevar
la existencia emoirica a su verdad, sino la verdad a una existencia em­
pirica con lo que la més cercana es desarrollada como un factor real de
la IDEA (134).

Pero entonces la denominada "Idoa Real" que, en su proceso -


permanente describe el circule de lo racional no sélo contiens los "mo­
mentos" de sus concreciones reales sino simples y puros contenidos emp^
ricos que, ahora si, recibirlan un contenido extrano a si mismos, por -
cuanto asumirlan el carécter de existencia de la Idea; Otra consecuencia
de esta especulacién mistica es que una existencia empirica particular,.
singular, es concebida a diferencla de las otras como la existencia de
la Idea. Y vuelve a hacer una profunda impresién mistica el que una exis^
tencia empirica particular sea producida por la Idea; una encamacién -
divina se nos manifiesta a todos los niveles..." (I85),

Pero en el proceso del Absolute la filosofia hegeliana trata


de "lo que es". Ya hemos hablado de elle; no se trata de una especula—
cién 8in freno ni control. En la general mediacién "idea-realidad", és­
ta es muy tenida en cuenta como "momento" de lo racional; pero asi el -
proceso del sujeto Absolute no se establece sobre nada sino precisamen­
te sobre aquellas "concreciones" reales que constituyen sus momentos; -
se constituye, en suma, sobre lo que hay, sobre lo que es... no sobre lo
que debiera de haber;

"Pero la separacién de la realidad y de la idea -escribe HE­


GEL- es especialmente favorita del intelecto que toma los ensuehos de -
sus abstracciones, por algo veraz y esté todo él henchido de su deber -
ser, que tarabién predica en el campo de la polltica, como si el raundo -
78

hubiese esperado aquellos dictémenes para saber c6mo debiera ser, y no


es, la dénde ir£a a parar la suficiencia de dicho deber ser? Cuando el
intelecto con su deber ser se revuelve contra cosas, instituciones, —
etc, triviales, extrinsecas y pasajeras, que pueden también conservar
por un determinado tiempo y para cierta clase de hombres una gran im—
portancia relative, tendré también razén y encontraré en aquel caso mu
chas cosas que no respondan a exigencies justas y universales; £,qulen
no poseeria la sabidurfa de descubrir en todo aquello que le circunda
rauchas cosas que de hecho no son como deben ser? Pero tal sabiduria se
equivoca cuando imagina entrer con dichos objetos y con su deber ser -
en el recinto de los intereses de la ciencia filoséfica. Esta sélo tie
ne que habérselas con la idea, que no es tan impotente que se liraite a
deber ser sélo y a no ser luego efectivamente; tiene eue habérselas, ~
por esto mismo, con una realidad, de la cual aquellos objetos, institu
clones, condiciones, etc, son sélo el lado exterior y superficial" - -
( 186).

Pero icémo se aborda la mediacién de estes objetos, institu


clones, etc? Nos pareceria obvie un control experimental de los mismos
que posibilitase -desde su singularidad- su universalizacién.

Sin embargo, esos dates concretes a los que HEGEL se refie-


re con claridad son tenidos en cuenta como un referente empirico del
cual nada se dice. La mediacién del mismo no se produce. Se capta y —
anuncia la presencia de lo empirico pero no se lo ubica en una posible
objetivacién general, universal; lo que se détecta en el procéder hege
liano, por el contrario, es que se mantiene dicho contenido particular
tal cual es y se conecta no a su posible universalizacién sino a una -
estructura universalista previa en la cual résulta ubicado el menciona
79

do dato empirico como momento del proceso ideal previo; como su résulta
do. Entonces en dicho supuesto [Link] lo individual y lo universal,
sin que haya terciado mediacién al;?una a nartir de lo individual. Este
extrano proceso, fruto de una intuicién no sensible sino de un proceso
intelectual pure, es calificado en la K&ITIK de "alegérico":

"Si, por ejemplo, al ser desarrollada la familia, la socie—


dad burguesa, el ESTADO, etc. estas formas sociales de la existencia hu
raana son consideradas como realizacién, objetivacién del ser humano, la
familia, etc, aparecerén como cualidades inherentes a un sujeto (I87).
El hombre sigue siendo el ser de todos estos seres; pero ademés éstos -
aparecen como su generalidad real y por tanto también como lo comén - -
(188). Por el contrario, si la familia, sociedad burguesa, Estado, etc.
son concreciones de la Idea, de la substancia -sujeto, entonces tienen
que comenzar por cobrar realidad empirica; los hombres se dividirén en
dos masas; una los burgueses -en los que se despliega la Idea de la so­
ciedad burguesa- la otra los ciudadanos. Como propiamente sélo se trata
de una alegoria de dotar a no importa qué realidad empirica con el sig-
nificado de la realizacién de la Idea. De ahi que lo universal aparez-
ca constantomente como algo determinado. particular, a la vez que lo —
singular nunca alcanza su verdadera universalidad (I89).

Recapituleraos lo visto: El proceso de la denominada "Idea —


real" produce, como momentos suyos, determinadas esferas de su finitud;
la concrecién de dichas esferas habia de formarse pues en base a lo que
taies esferas son; pero dicha concrecién no se obüene de lo que son ta­
ies momentos sino de lo que no son; se obtiene de la racionalidad que -
la "Idea real" le comunica; en consecuencia, a dicha concrecién contri-
buye tan sélo la Idea pero no, sin embargo, "lo que es"; "Lo que es", -
80

de esa forma, no ayuda a la forraacién de lo "concreto-racional" pero, -


8in embargo, permanece tal cual es; "lo que es" no entra a formar parte
de mediacién alguna, pero queda tal como es bajo la mediacién que la —
Idea realiza con su momento. De dicha forma tenemos -como antes se sena
lé- un supuesto empirico al lado de los supuestos universales; no como
origen de éstos sino como resultado, no como parte de la mediacién sino
como algo aparté.

Lo singular, por tanto, no alcanzé su universalidad; sucedié


por el contrario que fue sehalado por lo universal como producto suyo;
lo sensible aparece asi no como base de la intuicién sino como su con­
clusién. Este es, por excelencia, el procedimiento rue sc dibuja en la
"Critica de la Razén Pi-ra" como ilegitimo ; diclio proceso se configura;

1û) Sehalando la posibilidad de una intuicién intelectual.


22) Colocando como fruto de dicha intuicién no sensible -al que, por —
tanto, las categorias no podrian serle aplicadas- vm supuesto empi­
rico en el que se hallase el pretendido objeto de aquel proceso.
ro, entonces, los conceptos no serian funcionales a lo sensible si­
no a un referente ideal previo y extrasensible. î.Iés concretamente -
se trataria de una instancia no ya trascendental, sino trascendente.
3®) Pero la lînica intuicién posible es, por el contrario, siempre empi­
rica; "Es pues, incontestable -sehala KAITT a propésito de la distin
cién "fenémenos-noumenos"- que el use do los conceptos puros del en
tendimiento ho puede jamés ser trascendental; que es siempre empiri
co y que sélo por relacién a las condiciones générales de una expe-
riencia posible, los principios del entendimiento puro pueden rela-
cionarse con objetos de los sentidos sin que jamés puedan referirse
(sintéticamente) a cosas en general (sin tomar en consideracién la
manera por la cual podamos intuirlas)" (190).
81

Si se nos permite la exposicién podrlamos caracterizar el —


procedimiento hegeliano sehalando que en el mismo se hace uso "nouméni-
co" de las categorias; es decir, se opera desde la instancia no ya del
intelecto sino de la razén; transgrediendo, por tanto, el limite al que
la propia sensibilidad y las categorias del entendimiento se hallan:con
dicionadas: "esto es lo que tienen de particular las categorias, que no
pueden encerrar un sentido determinado y una relacién a un objeto, més
que por medio de 3a condicién sensible universal, Y esta condicién -se­
hala KANT- no es suministrada por la categoria pura, puesto que ésta -
no puede contener més que la funcién lér;ica, que consiste en reducir -
lo diverse a un concepto. Esta funcién sola, es decir, la forma del —
concepto, no puede hacemos conocer ni nos permite distinguir cuél ob­
jeto le pertenece, uuesto que se ha hecho abstraccién de la condicién
sensible bajo la cual en general los objetos pueden relacionarla"(l9l).

Asi pues nos encontramos que la correlacién del primario —


desprecio que HEGEL observa para con lo empirico es un logicisme incon
trolado, desde el cual -en la exposicién kantiana del uso de la razén
pura se sentaron sélidamente estas bases- no se puede controlar especi
ficarnente el hecho de que se trate; es por ello que Ï.IAIIX liable en la -
lünïIK, reiteradamonte, en el sentido de sehalar cémo el diseurso de -
REGEL sobre el derecho y el Estado podria ser un capitule de su Légi—
ca. Esta critica es importante y se halla, insistimos, muy reiterada -
en la "RRIfIR" desde las primeras lineas. Asi, a propésito [Link] pri­
meras péginas de REGEL sobre el Poder Ejecutivo, observa î.IARX: "... HE
GEL eclia mano de cualquier existencia empirica del Estado prusiano o -
de cualquier otro Estado moderno (tal como es con pelos y sehales), en
la que se realiza entre otras también esta categoria sin expresar por
82

eso una esencia especifica. También la matemética aplicada es una sub—


suncién, etc. HEGEL no se pregunta si ésta es la forma racional, adecu^
da de subsuncién. Se queda con una categoria y se conforma con encon- -
trar una existencia oue le corresponda. HEGEL le da a su Légica un cuer
po politico; lo que no da es la légica del cuerpo politico" (192).

}Æuy expresivamente rodeaba este problema -del uso de los con


ceptos del entendimiento fuera del esquema de la sensibilidad- FEUERBACH
ya en 1839 cuando escribia: "La Légica no cpntradice en sus primeros —
conceptos tanto a la intuicién sensible como a su abogado, el entendi—
miento? ^La intuicién sensible no tiene derecho de oponerse a la Légi—
ca? La Légica, ahadia FEUERBACH, intenta rechazar su voz, pero el enten
dimiento réfuta también a la Légica con estas palabras: té eres .judex
in propria causa" (193).

Esté claro lo que antecede, por lo que respecta al ilegiti—


mo uso de los conceptos instrumentales del intelecto, fuera del referen
te sensible, al cual, se hallan interrelacionados; pero la instancia de
fonde que se describe es la utilizacién por parte de HEGEL de una"intui
cién intelectual" que se despliega paralelamente a la presencia del ob­
jeto no intervenido en su diraensién sensible. Se trata, por tanto, de -
un "juego" dentro del incontrôlable campo de "las ideas"; "Esta es la -
substancia contemplative, éidética, del pensamiento "especulativo", que
lo aseraeja esencialmente al pensamiento eidético platénico, para quien
el aima habia visto el bien y Iq justicia en si con sus "ojos" inmate—
riales" (194). Se trata, en suma, de un procedimiento de alogorizacién
de lo empirico originado en el actuar de la "Razén" consigo misma; di—
cho procéder, obviamente, es perfcctamente posible [Link] necesario —
cuestionar la licitud de sus conclusiones acerca de lo sensible por - -
83

cuanto se mantiene en paralelismo riffuroso al referente empirico. Proce_


de recordar aqui la opinién de KAITT sobre la imposibilidad de extensién
de nue8tro pensamiento por encima de los limites de la sensibilidad; de
intuir, por tanto, lo que permanece funcionalmente interne al circule -
de las ideas;

"Sa efecto, la condicién del uso objetivo de todos los con—


ceptos de nuestro entendimiento es simplemente el modo de nuestra intui_
cién sensible por la cual los objetos nos son dados, y si hacemos abs—
traccién de este modo, or.'os conceptos no tienen relaciénoon objeto rJ.-
fTuno. Es més; si se quiere suponer otro modo T.i intuicién no sensible,
pero al que nuestras categorias no nuedan ser aplicadas, y dol cual, —
por consecuencia, nosotros no podamos tener nin iln conocimiento (ni in­
tuicién ni concepto), os preciso admitir incontestablemente los néume—
nos en su sentido simplemente negativo, pues entonces no simifican otra
cosa sino que la intuicién no se aplica a todas las cosas sino solamen-
te a objetos de nuestros sentidos -consecuentemente su valor objetivo -
es limitado-, y por consiguiente, dejo lugar para alguna otra especie -
de intuicién y para cosas en tanto son objetos de esta intuicién. lias,
entonces, afiàdbKAITT, el concepto de néumeno es problemético, es decir,
que él séria la representacién de una cosa de la cual no podemos decir
ni que es posible ni que es imposable, puesto eue no conocemos ninguna
otra especie de intuicién que la nuestra, la intuicién sensible, y nin-
gdn otro modo de conceptos més oue las categorias, y ninguna de las dos,
ni la intuicién ni las categorias son apropiadas a un objeto sensible.
No podemos extender el campo de nuestro pensamiento de una manera posi­
tiva més allé de las condiciones de nuestra sensibilidad, ni admitir —
fuera de los fenémenos otros objetos del pensamiento puro, es decir, de
84

los néumenos, -ouesto que éstos no tienen ningi5n sontido positivo ouo so
pueda doncstrar. En efecto, es precise reconocer que las solas catego—
rias no son suficientcs rara cl conocimiento de las cosas en si y que -
8in los dates de la sensibilidad serian simples formas [Link] de la
unidad del entendimiento, pero sin ningdn objeto" (195)•

De esa forma, el procéder de HEGEL estaria destinado a una -


infecundidad cognesoitiva respecte a la naturaleza de los supuestos em­
pirions: se podria especular permanentemente en tomo a los mismo s sin
que por ello se alterasen aquellos supuestos: "No es en cuanto taies —
-observa Î.IâRX refiriéndose a dichos supuestos- como son tenidos por lo
racional; pero si en cambio por otro capitulo, sélo que declaréndolos -
apariencia de una mediacién; se les deja como son, pero a la vez reci—
ben el significado de una concrecién de la Idea, de un resultado, de un
producto suyo. No es el contenido lo distinto, sino el punto de vista o_
modo de hablar. La historia es doble, una historia esotérica y otra exo
térica. El contenido corresponde a la parte exotérica. El interés de lo
esotérico consiste siempre en reencontrar en el Estado la historia del
concepto légico. Pero el proceso real tiene lugar en la parte exotérica"
( 196).
ITos hallamos pues, ante la presencia oculta de un supuesto -
empirico-real que recibe un tratamiento extrano: nos encontramos ante -
una ocultacién que se descubriré con significados distintos de los que
corresponden a su esencia originaria: la transaccién de significados —
que ha tenido lugar adquiere la dimensién de un fraude de lo empirico:
"Hemos hallado ejemplos de este tipo, de fraude de lo empirico, a lo —
largo de todo el sistema hegeliano, pero, lo que es més importante, he­
mos asistido al intento més elaborado de HEGEL de dar forma y validez -
./.
85

especulativa a la "racionalizacién" de lo real, a la obligatoriedad de


lo accidentai, en la légica de la esencia, contexte al que el mismo —
HEGEL remitla a quienes le reprochaban el haber "sancionado lo existen
te en cuanto tal", con la férraula célébré del Prefacio a la Rechtsphi-
losophie; contexte al que, en definitiva, hubiera enviado también - —
HEGEL a TÎISLÎDELELTBUHG, FEUERBACH y HUGE, y a este mismo IvIARX si hubie-
ra conocido sus criticas" (197).

En el procedimiento hegeliano no se parte de lo finito para


mediarlo y obtener una universalizacién funcional a dicho finito; se -
tratarfa, en consecuencia, de un uso de los juicios del entendimiento
-en yigorosa correspondencia con las categorias estrechamente vincula­
dos por el "esquema" a las formas de la sensibilidad?-no sucede asi, -
8in embargo, en el discurso hegeliano que part# del contexte totaliza-
dor que impiica la idea de verdad y trata de hallar en la rica ..inlti—
plicidad interna de su desplicgae alguna determinacién sensible, empi­
rica, que pasa a cobrar -no por su naturaleza [Link]- una significa-
cién rigurosamente ideal: dicho supuesto empirico se convierte, .pues,
en justificante de una idealidad determinada; y, desde luego, nos ha—
llamos auto el preciso juego al que el KAITT de la Razén Pura denomina-
ba "anfibologia do los conceptos de reflexién" -cuando delimitaba la -
naturaleza y funcién de la reflexién trascendental (198)- aludiendo al
proceso por el cual "el uso empirico y légitime del entendimiento pue­
de ser sustituido por el uso trascendental, esto es, al hecho de que -
en vez de emplear dichos conceptos en funcién de los datos de la sensi
bilidad sean aplicados a ésta sus predicados pures y, por consiguiente,
sea forzada constructivamente la propia experiencia, como resultado de
tal uso" (199). En HEGEL no se hace, en rigor, reflexién trascendental
./•
86

sino pura reflexién légica, cuanto lo més caracterfstico de su procéder


es, precisamente, la confusién, el no discemiraiento de "las facultades
de conocimiento a que pertenecen los juicios dados":

"Puede, pues, decirse, sin duda -sehala KAITT-, que la refle­


xién légica es una simple comparasién pues en ella se hace abstraccién
de la facultad de conocer a la cual pertenecen las representaciones da­
das, y éstas son, por consecuencia, segdn su lugar tratadas en el espi-
ritu como de la misma especie; pero la reflexién transcendental (que se
refiere a los objetos mismos) contiens el principio de la posibilidad -
de la comparasién objetiva de las representaciones entre si y es muy d^
ferente de la légica, puesto que la facultad de conocimiento a que per­
tenecen no es la misma" (200).

Obviamente, la consecuencia més grave de ese uso "anfibolégi


co" de los conceptos por parte de HEGEL, es la presencia no reconocida
como tal, -no tratada en su especificidad- de lo empirico. Se trata de
una auténtica reproduccién de lo empirico, sobre la cual, paralelamente,
se despliega toda dinémica especulativa y a la cual sirve, a la postre,
como prueba legitimadora. Se trata de una reproduccién oculta, subrepti
cia, de lo empirico, que es interesante relacionar -a los efectos de —
nuestra exposicién- con la critica antihegeliana de TREIIDELENBURG (201),
de donde, con gran probabilidad, extrajo IvIARX su percepcién critica so­
bre la presencia de elementos sensibles -no reconocidos como taies- en
la exposicién hegeliana.

En el estudio légico de TREÎTDELEITBURG (202), destaca su crit_i


ca a la problemética -por lo demis, tan hegeliana- del "comienzo sin —
presupuestos" del dèsarrollo légico hegeliano, centrado en la dificul—
tad que reviste el "trinsito" en la primera "triada" de la légica de —
87

HEGEL: SER-ILIDA-DEVENIR. Este tecia, curiosamente, ya fue objeto de tra­


tamiento critico por parte de FEUERBACH también en 1839.

"Asi toda filosofia comienza en tanto que acontecimiento tem


poral determinado, por un supuesto. Sin duda que a sus propios ojos se
considéra desprovista de supuestos; y por cierto que lo esté respecte -
de los sistemas anteriores, mas por tanto la posteridad también recono­
ce que incurria en una presuposicién, una presuposicién particular, y -
contingente en si, a diferencia de las necesarias y racionales que no -
pueden negarse sin que se caiga en un sinsentidô absolute. ^0 bien seré
por azar que la filosofia hegeliana no concieme también por un supues­
to? |No! Ella empieza por el ser puro ; no se inicia por ningdn comienzo
particular sino por lo indeterminado puro, por el comienzo mismo" (203)•

El razonamiento de TRENDELENBURG se inicia baséndose en el -


mismo problema: "la légica hegeliana ^tiene verdaderamente un inicio —
sin presupuestos, en el que el pensamiento se encuentra sélo consigo —
mismo, despreciando toda figura o intuicién, hasta el punto de merecer
el nombre de pensamiento puro? Adn concediendo, sea en forma provisio—
nal, al pensamiento puro, el concepto de pura abstraccién (mediante el
cual llega HEGEL a la nada) y el de unidad (que saca a la luz el deve­
nir) ^ o podremos descubir quizé también en estos conceptos, "algo so­
bre el fonde", que esté més allé del pensamiento puro?" (204)* "Porque
para abstraer hay que presuponer alguna cosa de donde se abstrae. El —
ser puro hay que entenderlo como pura abstraccién sélo por el hecho de
que el pensamiento ya posela en si el mundo, y a partir de él lo dnico
que hacia era retraerse en si" (205).

En el esquema de la triada hegeliana SIlR-NADA-DEVElTIR, el co_


mienzo se reconoce como puramente conceptual. En el inicio de la "Doc—
88

trina del SER", escribe HEGEL;

"El ser es el concepto puramente en si; las determinaciones


del ser son, en cuanto son (seiende) y en su distincién opuesta a otras;
su determinacién ulterior (la forma de la dialéctica) es un pasar a
otras. Esta ulterior determinacién es, a la vez, un ponerse exterior—
mente, y con ello un desarrollarse del concepto que era primero en si
(des aq sich seienden Begriffs) y a la vez el ir a si (insichgehen) —
del ser, un sumergirse de éste en si mismo. El dèsarrollo del concepto
en la esfera del ser se hace la totalidad del ser; al mismo tiempo la -
inmediatividad del ser o la forma del ser, como tal, es suprimida (auf-
gehoben)" (206).

"El ser puro -escribe Trendelenburg- igual a si mismo (207)


es éxtasis; la nada, igual a si misma, es igualmente éxtasis: ;.cérao es
posible. a partir de la unidad do dos representaciones estéticas, con-
cluir el dinémico devenir?" (208).

Aqui se halla el centro de la cuestién: el devenir sélo pu£


de ser aprehendido mediante una intuicién en la que jueguen -indispen-
sablemente- las formas de la sensibilidad, esto es, el espacio y el —
tiempo. Es évidente que HEGEL construye el devenir mediante la repre—
sentacién del movimiento; representacién impensable a partir del puro
pensamiento, esto es del puro ser y la pura nada. Refiriéndose a la r^
gurosa interdependencia -pero, a la vez, diferencia- del ser y la nada.
HEGEL hacia la siguiente observacién;

"Lo que constituye la verdad no es ni el ser ni la nada, si^


no aquello que no traspasa, sino que ha traspasado, vale decir el ser
(traspasado) en la nada y la nada (traspasada) en el ser. Pero al mis­
mo tiempo la verdad no es su indistincién, sino el que ellos no son lo
mismo. sino que son absolutamente diferentes. pero son a la vez separ^
89

dos e inseparables, e inmediatamente cada uno desaparece en su opuesto.


Su verdad, pues, consiste en este movimiento del inmediato desaparecer
de uno en otro: el devenir; un movimiento donde los dos son diferentes.
pero por via de una diferencia eue al mismo tiempo se ha resuelto inme
diatamente" (209),

Es évidente que el pensamiento a partir del puro ser y la -


pura nada sélo podria obtener una unificacién estâtica: "Pero si el —
pensamiento -escribe TRENDELENBURG- a partir de aquella unidad, produ­
ce algo més, esté claro que lo ahade, y técitamente interpola el movi—
miento para meter al ser y al no ser en el [Link] del devenir (...) A —
partir del ser y del no-ser nunca puede concluirse cl devenir, a no ser
que précéda la representacién del devenir. A partir del ser puro, abs—
traccién confesada, y de la nada, igualmente confesada abstraccién, no
puede nacer de improvise el devenir, esa intuicién concreta que domina
la vida y la muerte. "Asi, a partir de aquella dialéctica que no quiere
presuponer’nada se presupone, sin discusién, el movimiento" (210).

Esa interpolacién subrepticia, no reconocida, es la que con­


solida la critica kantiana sobre la confusién -en el uso de las catego­
rias e "ideas"- entre las facultades de conocer...; HEGEL esté subsu- -
miendo una representacién sensible -se trataria especificamente de ese
preciso apunte kantiano sobre lo sensible no empirico (211)- en el cur-
so de un razonamiento deductive sin explicitarlo. Por lo cual lo sensi­
ble, y/o empirico, pasa a convertirse en un soporte de las categorias -
-o ideas- de aquella deduccién sin haber exiiumado su condicién propia,
EL problema de la reproduccién de lo empirico origina que las acepcio—
nés, las significaciones que puede cobrar un ente real pueden ser varia^
disimas -como la representacién de movimiento en HEGEL- al estar desti-
90

nadas a servir de "explicacién" o "justificacién" del "movimiento" del


concepto". Esto se percibe claramente en la "IGtITIK";

"Un mismo sujeto es tornado en diversas acepciones ; pero la


acepcién no es aqui la propia caracteristica, sino una caracteristica
alegérica, infiltrada. El mismo significado valdria de otro sujeto con
creto; el mismo sujeto podria cobrar otro significado" (212), Cuando lo
empirico se reproduce queremos indicar sobre todo cémo ha servido para
un curso légico ilicito no sélo como interpolacién sino como el referen
te privilegiado de una hipéstasis de la IDEA, De ahi su papel postrero
de empirie legitimadora.

"Las existencias empiricas del Estado en su variedad -leemos


en la KRITIK- y distincién son vistas como encamaciones directas de —
una de estas concreciones. A la vez que lo general es hipostasiado, se
le confunde directamente con la existencia empirica y lo limitado es t£
mado en seguida sin critica por la exprèsién de la Idea" (213).

Es bastante posible que ilARX quedase sensibilizado al probl^


ma de la "ocultacién de lo empirico" en la filosofia hegeliana por la -
lectura directa del libre de TEffiNDELSlIBURG, De cualquier forma, las con
secuencias que se derivan de dicha critica en relacién a la teorizacién
politica de HEGEL son muy amplias y constituyen uno de los principales
lineamientes de la KRITIK. De cara a una més compléta inteleccién de —
los presupuestos de la "KRITIK", conviene no perder de vista que "la —
critica con base en un vicie de subrepcién, de "interpolaciones", dep^
ticiones de principio, era, por entonces, un planteamiento critico bas-
tante comén; lo encontramos incluso en la critica del joven HEGEL con­
tra el légalisme abstracto y el moralisme de la ética kantiana en el —
Articule sobre el Derecho Natural (214); lo que, sin embargo, si convije
91

ne precisar es que el sentido de esta critica adquiere ahora nueva ori_


ginalidad, y no se deja reducir de ninguna manera a las precedentes més
o menos inmediatas en las que se habia individualizado el fundamento -
teérico, que es aristotélico y no intuicionista-roméntico, como en - -
SCHELLING y los teistas especulativos" (215). La poderosa desarticula-
cién que aquella critica establece se evidencia notablemente en un cu-
rioso y antikantiano pasaje escrito por HEGEL muchos ahos antes, en el
mencionado articule:

•••"Se pregunta conforme al contenido de la ley ética, pero


énicamente se actéa a causa de este contenido; sin embargo, la esencia
de la voluntad pura y de la razén pura préctica, consiste, escribia HE
GEL, en que se abstraiga todo contenido, resultando entonces contradic,
torio en si (mismo), buscar una legislacién ética, pues dado que ten—
dria que tener un contenido, segén la razén préctica absoluta, su esen
cia consiste en no tener contenido... En efecto, para poder expresar -
este formalisme en una ley, se requiete que se ponga alguna materia, -
alguna determineidad que constituye el contenido de la ley, y la forma
oue le adviene a esta determineidad es la unidad o la miivorrialidad —
concreta ; para que una méxima de tu voluntad haya de valer simulténea-
raente como principio de una legislacién universal, esta ley fonda len—
tal de la razén pura préctica dice que se ponga alguna determineidad -
que intègre el contenido de la méxima de la voluntad particular como -
concepto, como universal concreto. Pero cada determineidad posee apti-
tud para ser recibida en la forma del concepto y ser puesta como una -
cualidad, y, de esta manera, no hay nada en absolute que no pueda 11e-
gar a convertirse en una ley ética. Cada determineidad constituye, em-
pero, en si misma, un particular y no un universal..." (216).
./.
32

Pero el probleraa es, en éltiraa instancia, similar al que se


produce en el HEGEL maduro que establece correlaciones entre "presu- -
puesto8" y "contenidos" que carecen de funcionalidad reclproca con el
agravante de establecer los contenidos, lo empirico, como presuntas —
concreciones de aquellos presupuestos. Se desvirtda la objetivacién de
lo sensible-material, reproduciéndolo acriticamente o, para decirlo —
con las palabras de PEÜERHACH, se "modifica la produccién material del
objeto en la generacién especulativa a partir del concepto" (217).

Pero el problema es, en dltima instancia, similar al que se


produce en el HEGEL maduro que establece correlaciones entre "presu- -
puestos" y "contenidos" que carecen de funcionalidad reciproca con el
agravante de establecer los contenidos, lo empirico, como presuntas —
concreciones de aquellos presupuestos. Se desvirtiîa la objetivacién de
lo sensible-material, reproduciéndolo acriticamente o, para decirlo con
las palabras de FEUERBACH, se "modifica la produccién material del ob­
jeto en la generacién especulativa a partir del concepto" (217).

Queremos, por éltimo, destacar la dimensién de esterilidad


del procéder hegeliano, en cuanto modalidad de conocimiento por sus im
plicaciones finales respecte a lo empirico que quèda aiegorizado, pero,
también, sancionado como tal hecho. Se da asi lo que DSLLA VOLPS deno-
mina una tautologia de hechos. sustancial y, por ello, no puramente —
formai (218).

Retomemos el hilo de nuestra exposicién anterior desde otra


perspective y ordenemos un material, -que ya hemos manejado-, de otra
forma con objeto de evidenciar la "infecundidad cognoscitiva" (219) a
la que se halla coordenada el procedimiento hegeliano:

1®) Nos hallamos ante un manifiesto desprecio de HEGEL ante


93

lo sensible (220).

"El yo es,.pues, la existencia de la universalidad completamente ab^


tracta, lo que es abstractamente libre. Por tanto, es el pensamien
to en cuanto sujeto, y como el yq_ intervieneen todas mis represen
taciones, en todas mis sensacionesy en todos mis estados, el pen­
samiento envuelve, como categoria, todas estas determinaciones y -
nada se produce fuera de él..." (221).

22) Remitimos a lo ya consignado como consecuencias del "pan


logismo" hegeliano: dèsarrollo del sujeto Absoluto ateniéndose a "lo -
que es" pero consideréndolo, en su concrecién, como momento de aquel -
dèsarrollo: a la filosofia le interesaantes que nada "lo que es", - -
"pues lo que es, es la razén" (222).

"En lo que concierno a las verdades histéricas, se lee en la "Peno-


menologia", para referirse brevemente a ellas, en lo tocante a su
lado puramente histérico, se concederé fécilmente que versan sobre
la existencia singular, sobre un contenido visto bajo el éngulo de
lo contingente y lo arbitrario, es decir, sobre determinaciones no
necesarias de él, Pero incluso verdades escuetas como las citadas
a titulo de [Link] no son sino el movimiento de la autoconciencia"
(223).

3®) Por lo anterior, "los hechos" se ubican en la circulard^


dad del discurso de tal forma que se reproducen acriticamente y con in
dependencia de los significados asignados. En esto se imuestra el caréc
ter tautolégico -sustantivamente tautolégico- como "sancién y réplica
de la apriorizacién o alegorizacién de aquel vulgar empirisme" (224).

"El espiritualisme politico de HEGEL -escribe LIÂRX en la "KRITIK"-


se hunde constantemente en el matérialisme més erase. En las cura—
94

bres del Estado politico el nacimiento convierte constantemente a


determinados individuos en encamaciones de las supremas tareas e^
tatales. Las mâs altas ocupaciones politisas coinciden con los in­
dividuos por nacimiento, lo mismo que el puesto del animal, su ca-
rdcter, modo de vida, etc... le son directamente innatos. En sus -
funciones supremas, el Estado cobra una realidad animal. La natura
leza se venga del desprecio que HEGEL le mostrd. Una vez que la ma
teria de por si es despojada de toda realidad propia frente a la -
voluntad humana, dsta a su vez queda reducida a mera materia”(225).

Se trata en expresidn de Î.IARX de una "empiria corriente” —


(gev/3hjvliche Empirie) (226), en suma una tautologla del mismo hecho em
plrico en cuestidn; Todo el esfuerzo hegeliano, por justificar/demos—
trar la relacidn del Estado -en el desarrollo del Absolute- con la fa-
milia, la sociedad civil o instituciones como la monarqula, es estéril
por cuanto es la operacidn inversa la que en realidad se lleva a cabo:
"no son los elementos eraplricos los que llegan, mediatamente, al uni—
versal-racional, sino que es el universal el que los produce tal como
son eraplricainente (22?);

"Por eso lo asombroso -escribe LIARX- es precisamente la - -


identidad inmediata, la coincidencia directa entre el nacimiento del -
individuo y el individuo como individuacidn de un mesto o funcidn so­
cial precises ,etc...; es el milagro. En este sisterna la naturaleza, -
la misma que hace ojos y narices, produce directamente reyes, produce
directamente senadores. etc. Lo pasmoso es ver como producto directe -
de la especie ffsica lo que sdlo es producto de la especie consciente"
(228).

Aquf se encuentra -en esta tautologfa real- la base explica


tiva de la fdcil exaltacidn hegeliana de la monarqula prusiana impreg-
nada de elementos feudales (y que ha sido origen de tan fdciles como -
errdneas interpretaciones del HEGEL politico). La "tautologia de he- -
chos" descubre -ya estrueturados en la "racionalidad”, ya justifica- -
dos-, como deiinidos y ontendidos, aquelles dates que, precisamente, -
debian definirse y entenderse, como ocurro con la propia realidad poH
tica de la que HEGEL fue contempordneo. Este es lo que indica, funda—
mentalmente, Î.IARX cuando senala; "A HEGEL no hay que criticarle por —
describir la esencia del ESTADO modemo tal y como es, sino por hacer
pasar lo que es por la esencia del Estado” (229). En su critica, [Link],
estd advirtiendo sobre la conversion en génère, por parte de HEGEL, do
un date politico de su tiempo concrete: el ESTADO de la monarquia pru­
siana. Asi se cierra el procéder tautoldgico: ese date, ya trastocado
en su dimension especifica, se reproduce, se sanciona... cobrando una
idealizaciOn que trasciende sus rasgos de empiria corriente. HEGEL —
pues, hace de aquel Estado ”una esencia generalisima, poniOndose en -
situaciOn de no verlo ya en cuanto tiene de peculiar o especifico, y
de no explicOmoslos en su estructura y génesis histOricas” (230); de
ahi la infecundidad de conocimiento que se aludia : nunca de ese procé­
der saldrO una explicaciOn concreta, especifica, genOtica del objeto -
en cuestiOn y, subsiguientemente, no podrO darse un conocimiento criti_
co, fundamentado ; en expresiOn de FEUERBACH, un conocimiento genOtico-
-critico (231), que pondéré y reconozca la "individualidad distintiva
del definiendum” (232).

”Pero se trata todavia -escribe LHiRX en la KRITHv- de una -


critica dogmdtica, que lucha con su objeto; asi se negO en el pasado -
el dogma de la Trinidad basOndose en la contradicciOn entre uno y - —
très. En cambio la verdadera critica muestra la génesis interna de la
36

Santa Trinidad en el cerebro hvunano, describe el acte de su nacimien—


to. Por ejemplo la critica verdaderamente filosOfica no sOlo le saca a
la actual ConstituciOn las contradicciones que tiene, sino que las ex-
plica« comprends su génesis, su necesidad, su significado caracterlsti
co. Pero esta comprensiOn no consiste, como HEGEL crela en ir recono—
oiéndolo constantemente las concreciones del concepts légico, sino en
comprender la lOgica caracterlstica-especifica-de cada objeto caracte-
rlstico" (233).

Lo finito, en su significaciOn extrana, hace pues estéril -


una investigaciOn de las caracterlsticas que hemos encontrado en la ex
posiciOn hegeliana. Hay una tautologla sustancial al allanar el camino
para una sustantificacién del "universal” en el pretexts de lo finito,
colocdndose éste, por ello, como referente de una permanente hipOsta—
sis.

1.3 . La hipOstasis hegeliana; la sustantivaciOn del Universal.-

iQué queremos decir, exactamente, al referimos -reiterada-


mente- a lo finito como referente de una hipOstasis? Queremos sehalar
el fracaso de la mediacién hegeliana y sehalarla como "mediacién aua--
rente”, en la medida en que lo finito "sirve” al propésito de la deduç,
cién hegeliana como falsa conclusién de las determinaciones abstractas.
Todo el esfuerzo hegeliano por "racionalizar” la mediacién "Idea-HeaM
dad" se déséquilibra de un lads u otro por la presencia de elementos -
extrahos interpolados procédantes, eso si, de la "circularidad” de la
Idea. El process hegeliano dibuja con precisién el mecanismo de la hi-
péstasis, al que hay que referirse, antes que nada, en la primigenia -
consideracién en que, agudamente, lo situa BELLA VOLPE, en su ”L6&ica”.
97

"Hipostatizar -en el precise sentido histdrico y tdcnico —


del tériaino signiiica -digdmoslo ripidamente- hacer réalisme eoulvoco;
aquel equfvoco réalisme que es el "réalisme” absolute de los metailsi-
cos o aprioristas per excelencia: en elles, aoriorizar es hipostatizar.
En otros téminos aquel que hipostatiza ha perdido de vista el presu—
puesto crftico, originario y profundo contenido en la distincidn aris-
totélica eatre sustancia prima -o sujets de dltima insbancia- y sustan
cia secundaria o esencia; el que hipostatiza pues, subzrroga funcional-
mente la primera a la segunda, este es, a la esencia, que es, precisa­
mente, la que se sustantifica. o sea que quiere ser también la sustan­
cia por excelencia que es aquella sustancia prima” (234).

Nos hallamos ante una nueva versidn del "realisms do los —


universales”; no s<5lo ante una "sancidn de las realidades empiricas” o
una pura deduccidn de las determinaciones reales desde las abstractas.*
sino que ambos mécanismes se hallan fntimamente entrelazados en un prp_
ceso dnico; "precisamente perçue HEGEL deduce las determinaciones rea­
les de las abstractas se ve obligado a sancionar inmediatamente y acrf
ticamente existencias empiricas como manifestaciones de la idea univer
sal y metaempirica con un doble resultado; el de no explicar la reali-
dad y el de no justiUcar la idea; es decir, el de no sostener las razo_
nés de lo universal y el no remitir a ello las existencias empiricas”
(235).

Esta es precisamente la critica central -y literalmente, la


mds relterada- de la "lŒlITIK” frente a esa acùsada distorsidn que la -
Idgic^negeliana -con sus distorsiones "constitutivas"- sufre en el cam
po de'la teorizacidn polltica; la critica a los procodimientos de lii—
postatizacidn lo es respecte a aquellos procedimientos que alegorizan-
98

do -apriorizando- lo emplrico, lo reproducer! tal como es, intentando,


sin embargo, ver en aquel emplrico una sustantificacién de la Idea, —
Con ello, el que "la esencia" quiera materializarse no es indiferente
a que la materia se reproduzca tal cual es, aunque se la presente, fi-
nalmente, como irrelevantex

"Hegel -escribe I.ÎARX- no hace mds que desarrollar un forma­


lisme del Estado, Para HEGEL el verdadero principle material es la - -
Idea, la abstracts forma mental del Estado, como un sujeto, la Idea ab
soluta carente en sf de cualquier factor pasivo, material. Erente a la
abstraccidn de esta Idea las caracterlsticas del formalisme real y em-
pfrico del Estado se presentan como contenido, y el contenido real por
consiguiente como materia amorfa, inorgdnica.,. (en este case, el hora-
bre real, la sociedad real, etc...)" (236).

El mecanismo de la hipdstasis estd, como decinos, altamente


arraigado en el procéder hegeliano y se compone, bdsicamcnte, do un —
proceso de sustantificacién 0 -eicpresdndonos hegeliananionte- concre- -
cién; "La determinacién de que sélo el concepto "concroto", el concep-
to que lleva en sf la naturaleza de lo real, es el vrr.^dadero concepto,
express el reconocimiento de la verdad de lo concreto o lo real" (237).
Por ello, la hipéstasis es el continue ricsgo a que se ve sometida la
construccién hegeliana en tanto que construccién especulativa, El jo—
ven îïIÂîvX describe el ndcleo del proceso de sustantificacién, con inus^
tado grafismo, en la "Sagrada Eamilia", y tipifica, ademds, el camino
hegeliano como aquel por el cual, no "se puede llegar a una rigueza e^
pecial de determinaciones";

"Cuando, partiendo de las manzanas, las peras y las fresas


reales me forrao la representacién general de "fruta" y cuando, yendo -
99

niés allé, me imagine que mi representacién abstracts, "la fruta", obte,


nida de las frutas reales, es algo existente fuera de mi, més aén, cl
verdadero ser de la pera, de la manzana, etc, eDqplico -esneculativamen
te hablando- "la fruta" como la "sustancia" de la pera, de la manzana,
de la almendra, etc. Digo, por tanto, que lo esencial de la pera no es
el ser pera ni lo esencial de la manzana el ser manzana. Que lo esen—
cial de estas cosas no es su existencia real, apreciable a través de -
los sentidos, sino el ser abstraido por mi de ellas y a ellas atribui-
do, el ser de mi representacién, o sea "la fruta". Considère, al liacer
lo asi, la manzana, la pera, la almendra, etc... como simples modalid^
des de existencia, como "modes de la fruta". Es cierto que mi entendi-
miento finito (238), basado en los sentidos, distingue una manzana de
una pera y una pera de una almendra, pero mi razén especulativa consi­
déra esta diferencia sensible como algo no esencial e indiferente. Ve
en la manzana lo mismo que en la almendra. a saber; "la fruta". Las —
frutas reales y especificas sélo se consideran ya como frutas aparen—
tes, cuyo verdadero ser es "la sustancia", "la fruta" (239).

El proceso de sustantivacién es la parte més importante de


la hipéstasis por sus implicaciones deductivas "perennes" para "todo -
el decurso histérico"; pero no debemos obviar que junto a dicho proce­
so tiene lugar una sancién de lo particular, ya no como significado —
alegérico interpolado, sino como continuacién de la empirie polltica -
que se pretendia explicar;

"de una parte la especulacién créa su objeto a priori, li—


bremente al parecep y de su propiô seno y, de otra parte, al mismo - -
tiempo, precisamente al querer éliminer sofisticamente la dependencia
100

racional y natural con respecto al objeto, (cémo)... cae en la servi—


durabre més irracional y antinatural bajo él, viéndose obligado a cons-
truJLr como absolutanente necesarias y générales las determinaciones —
més fortuites e individuales del objeto" (240). Los supuostos reales -
estarfan -debido al proceso de sustantificacién- determinados por su -
"naturaleza", esto es; habrfa una esencia de la cual derivarfa la noce
sidad que en su finitud se les atribuye. Asf lo sensible cobra una si&
nificacién que es extrana a su especifica dimensién; no opera ésta, si
no el concepto sustantivado; el "universal" reificado y actuante.

"Después de engendrar la categorla -observa !,IAIÎX- "el miste


rio" del seno del mundo real, engendra el raundo real del seno de esta
categorla" (24I).

1.4 . Propuestas de método en la "ICRITIK".-

Resulta dificil tarea aquella que tenga por objeto destacar


qué propuestas metodolégicas forraan el consecuente de los apretados e^
bozos criticos que llenan el escrito que nos ocupa, y, sobre todo, cu^
les de entre las mismas hablan de ser consideradas més importantes.

No podemos olvidar ahora lo que ya se apunté sobre la pecu­


liar!sima forma y el dificil estilo que caracterizaban al "tîanuscrito
de KREÜZNACH". La riqueza de los temas es tal y tan grande la multitud
de indicaciones fragmentarias contenidas a lo largo de aquellos', que -
una labor que pretendiese sistematizar las propuestas que apareciesen
como taies -o pudieran inducirse del texto-, se présenta, cuando monos,
problemética. No podemos dejar de recorder el propio testimonio de - -
IvLARX respecto al texto de la "KRITIK" que figuraba en el prélogo escri^
to para los "Manuscritos de Paris".

"Si los Anuarios Francoalemanes he anunciado la critica de


101

la cioncia del Derecho y del Estado en forma de una critica de la filo_


sofla hegeliana del Derecho. Al reelaborar el texto para su publica- -
cién, la confusa mezcla de una critica tocante sélo a la especulacién
con la critica de las diversas materias en si se ha mostrado verdader^
mente inadecuada, entorpecedora para el desarrollo, dificultosa para -
la coraprensién. Ademés, para poder condensar en una obra la riqueza y
heterogeneidad de los objetos que tratar, liabrla sido preciso un estilo
realmente aforlstico; y esta forma de exposicién a su vez habrla dado
la impresién de una sisteraatizacién arbitraria..." (242).

Por nuestra parte nos vemos forzados a enuclear de todo ese


rico material algunos temas que considérâmes como claras propuestas ine
todolégicas frente al procéder de la filosofla especulativa en general
y a su teorizacién polltica en particular. Somes conscientes de que —
procediendo de esta forma invadimos un terreno -el de las "Conclusio—
nés"- que debe figurar como independiente dada la naturaleza de nues—
tro trabajo. Pero abordar unas minimas propuestas aqui y ahora, es im-
prescindiblo por cuanto tienen que aparecer como funcionales al esbozo
que hemos efectuado del procéder hegeliano en tanto que mecanismo vi—
cioso y estéril en el terreno de la investigacién histérico-polltica,

Esa funcionalidad que buscamos al destacar una serie de pro_


puestas de la "IGîITIK" cobra su sentido al explicitai’ éstas como VERI-
FICACIOÏÏ relabiva del propio procedimiento critico de [Link].

A nuestro juicio cuatro son las llneas claves que se desta-


can en el escrito del joven îiARX como alternativas y, simulténeamente,
constitutivas de espacios de verifi-cacién de los nuevos elementos crlti^
COS:
12) Una concepcién integral de la polltica como objetivacién de -
102

la cualidad social humana.


22) La necesidad de presuponer la especie material como base de -
predicacién prioritaria,
3®) Una explicita delimitacién -aunque muy poco desarrollada- en­
tre el dualisme esencialista, que adopta HEGEL, frente a las
oposiciones reales, comc mecanismo "contradictorio 16 ico", y
la atencién a las propias oposiciones reales como mecanismo -
de "contradiccién real".
4®) Postulacién de historicidad -de especificidad- en los juicios
de filosofla polltica frente al logicisme politico de HEGEL.
En otras palabras, reivindicacién -en cl estudio histérico —
del hecho politico- de la induccién historicista frente a la
deduceién logicista,

1.4.1. La objetivacién de la cualidad social humana.-

Podriamos caracterizar el "manuscrite de KREUZÎTACH"


como el producto del esfuerzo por secularizar la construccién
.iurldica hegeliana o, de otra forma, como el afén por politi—
zar el diseurso politico de HEGEL. En efecto, la gigantesca —
teorizacién jurldico-polltica de los "Grundlinien" presta una
atencién exquisita y cuidadosa a multitud de dates histéricos
de su tiempo pero los maneja de tal forma en el seno de su —
diseurso que desnaturaliza su dimensién més propia: a la pos-
tre "sélo pensé los objetos como predicados del ponsamiento -
que se piensa a si mismo" (243). La actitud del joven LulRX en
la KRITIK se comprende tanto més en funcién de lo que habrla -
caracterizado bésicamente la actitud de HEGEL: elaborar y re—
solver, racionalmente el "concepto-Dios" que trascendia la ob-
103

.ietividad hunana desde la Reforma; transforraar pues al Logos divlno -la


Razén misma- del objeto estdtioo que aglutinaba toda la metafisica pr£
kantiana en el sujeto dinémico de la metafisica raodema; de la filoso­
fla especulativa, cuya esencia "no es nada més que la esencia del Dios
racionalizada, realizada y actualizada. La filosofla especulativa es -
la teologla verdadera, consecuente y racional" (244). La "KRITIK" es,
pues, un intente de evidenciar el diseurso hegeliano de la polltica cp_
rao inserto, constitutivamente, en el propio diseurso légico. Se trata-
rla para el joven Î.IARX de reducir la pplltica a sus nexos puremente po_
llticos (245),a su esencialidadî el hombre. Sélo la objetivacién de la
cualidad hiuiana en tanto que cualidad social miede a:\nidarnos a comnren
der la naturaleza del Estado Kodemo. Rs en este capital y, sin embar­
go, preciso sentido dondo hay que ubicar el tan traido y llovado "huma
nismo" marxista. Se trata de una biîsqueda -frente a lo que aparece como
diseurso ralstico-racional (246)- por dimensionar cabalmente la pollti­
ca en el énico soporte que la puede objetivar: cl de la esuecie huma—
na. La modernidad posibilita la individuacién universal sobre bases ex
clusivamente humanas, convirtiendo en irrelevantes otros datos socia—
les;

"En su significacién polltica -escribe LIARX- el miembro de


la sociedad burguesa se desprende de su estamento, de su posicién pri-
vada real para valer énicamente como hombre; dicho de otro modo sélo -
su carécter de miembro del Estado, de ser social se présenta como su -
caracterlstica humana. En efecto, todas sus otras caracterlsticas rela
tivas a la sociedad burguesa se presentan como accidentales al hombre,
al individuo, como determinaciones extrinsecas" (247). ^in embargo,
te es también un dato; "la sociedad burguesa actual es el principle —
104

consumado del individual!smo" (248); y como tal dato necesita ser ob—
servado no a ]a luz de la légica sino del hombre: necesita, en suma, —
ser politizado. La cualidad individual moderna ha de ser explicada hu-
raanamente pues sélo de esa forma podemos entender su funcién social —
real y no tratar de averiguar cuél sea el memento del individuo en una
cronologfa del concepto (249). La KRITIK destaca, pues, una dinémica -
constante de human!zacién de la exposicién polltica hegeliana; lo que
équivale a hablar de una dinémica de secular!zacién y politizacién de
un diseur80 que se pretende fragmente del decurso légico. En esto - —
IIAKX asume fntegramente la propuesta feuerbacîiiana: "Toda especulacién
sobre el derecho, la voluntad, la libertad, la personalidad, que pres-
cinde del hombre, situada fuera o sobre el hombre es una especulacién
que carece de unidad, necesidad, sustancia, fundamento, realidad. El -
hombre es la existencia de la libertad, de la personalidad, del dere—
cho" (250).

Asf pues, en la "KRITIK" el substrate que se torna ejo de -


convergencia -de toda la minuciosa labor de contraste politico que - -
alll tiene lugar-, es el hombre. HEGEL, riaciendo una consideracién tl-
picamente moderna, escribe, sin embargo, en el parégrafo 277î

"Los asuntos y actividades particularss del Estado le perte


necen por ser mementos esenciales suyos y estén ligados a los indivi—
duos que los ejecutan no por su personalidad inmediata, sino dnicamen-
te por sus cualidades générales y [Link] -"sojidern nur nach ihren -
allgemeinen und objektiven Qualitéten- y tiene por tanto -prosigue HE­
GEL- una vinculacién externa y contingente con la personalidad partieu
lar como tal -"éusserlicher und zufélligerweise"-" (251).

Para î/IARX, por el contrario, diclm vinculacién es algo subs


105

tancial; "Se basa en una cualidad esencial del individuo, las instan­
cies y asuntos del Estado son su resultado natural. El absurdo provie­
ns aqui de que HEGEL los entiende como algo abstractaraente indenendien
te y contrapuesto a la individualidad particular, olvidando que ésta es
humana y los asuntos e instancias del Estado son funciones humanas" —
(252).
Al razonar as! IIARX enfatiza en el "hombre" como "n^mdlcidn"
como "causa"... como verdadera referenda general y base de la predica
cién polltica. Recordemos nuevamente otro aforismo feuerbachiano;

"El hombre es el "en kay pan" (lo uno y todo) del Estado. -
El Estado es la totalidad explicitada, realizada, planificada de la —
esencia humana" (253).

Es importante préciser que todo el razonamiento de laARX se


hila en torno al hombre en su generalidad (254) y no ya respecto al in
dividuo empirico que pueda former la unidad de la totalidad..•; totali
dad ésta, que no haceperder a lo singular su propia determinacién in­
dividual « como razonael joven IdARX frente a lo que aparece como erapi-
rismo hegeliano -descripcién de la forraacién de una "voluntad polltica
coléctiva"-;

"La totalidad no es una cualidad esencial, espiritual, real


del individuo. No le hace perder su caréctèr de abstracta singularidad.
sino consiste meramente en el ndmero complete de la singularidad" - —
(255). En tal caso, se tratarla -parece querer decir IIARX- de la tota­
lidad como pluralidad externa. Se tratarla entonces del "sirniificado -
politico de la generalidad emnlrica" (256).

En la valoracién polltica de lo humane, pueden delimitarse


cualidades esenciales y accidentales. Es una cualidad esencial del hom
106

bre -en el razonamiento de la "KRITIK"- su cualidad social. Es esta cua


lidad, precisamente, la nremisa de la objetivacién polltica; en suma,
del Estado politico moderno.

M razonamiento de HEGEL es el caracterlstico de todo su es_


quema sobre la "Eticidad" en los Grundlinien: Paralelismo entre una —
consideracién individuallstica del hombre y concepcién de los asuntos
estatales "abstractamente para si"; cualidad privada empiricamente asu
mida "versus" idealidad auténoma de la instancia polltica; empiria ba-
ja y alta légica sin mediacién posible...

Marx escribe que "HEGEL olvida que la esencia de la "persona


lidad particular" no consiste en su barba, su san-gre o su abstracta na
tura, sino en su ser social y que los asuntos del Estado, etc, no son
sino formas en oue existen y actdan las cualidades sociales del honore.
Por tanto es évidente eue los individuos, en cuanto représentas los —
asuntos y poderes del Estado, son considerados desde el punto de vista
social y no privado".(Z5?^j

En la perspectiva hegeliana la mediacién aparece imposable


por la ya senalada heterogeneidad radical de la abstraccién polltica y
la concrecién humana sesgada por una percepcién acusadamente pri^'/atls-
tica; en la "KRITIK" es posible un nexo entre ambos supuestos por cuan
to se percibe la instancia polltica como resultado "natural" de aque—
lias funciones humanas; el ESTADO es la més alta objetivacién del ser
social del hombre.

El apunte del joven MARX réitéra su conviccién -que se con­


vierte casi en obsesién frente a h. teorizacién hegeliana- de que "3^ -
que hay que hacer es partir del sujeto real y atender a su objetiva- -
cién" (258), La atencién de MARX es procesual...; no pierde de vista -
107

la idea de desarrollo desde su fijacién al planteamiento de la dialéc-


tica del sujeto y sus determinaciones. Por ello, si HEGEL atiende al -
hombre como objetivacién polltica -perspectiva importante desde un pun
to de vista moderno..., o, desde una modema aberracién polltica- MARX
observa el ESTADO como la objetivacién humana;

"La verdad es que sélo en la persona moral -sociedad, fami-


lia, etc- ha alcanzado verdadera existencia la personalidad de la per­
sona abstracta. Pero HEGEL concibe sociedad, familia, etc, en una pala
bra la persona moral, no como realizacién de la persona real y emplri-
ca, sino como persona real, sélo que no poseyendo el factor de la perso_
nalidad nés que abstractamente. Consecuentemente en HEGEL no es la per
sona real lo que se transforma en el Estado, sino el Estado tiene que
hacerse primero persona real..." (259).

De esta forma se repite la conviccién feuerbachiana negativa


acerca de la autolimitacién "animal" de la actividad del hombre; ésta,
la actividad humana no puede ser considerada, como la actividad animal,
constrehida en el estricto émbito de su determinacién sino que, por el
contrario, esté abierta hacia el cumplimiento del ser social en cuanto
ser general del hombre ; en suma, abierto hacia la materializacién de
las més amplias expresiones de su esencia (260);

"Por més que el hombre sea asf un ser particular -precisamen


te su particularidad le convierte en un individuo y on comunidad real,
individual- es también la totalidad, totalidad ideal, existencia subj_e
tiva de la sociedad que se piensa y siente a sf misma. El hombre -pro­
sigue Î.IARX- existe adenés en la realidad no sélo como percepcién y di_s
frute real de la existencia social, sino como una totalidad de proyec-
cién exterior de la vida humana" (261).

Frente al diseurso hegeliano de la polltica, fruto privile-


108

giado de ima "razén" omnicomprensiva la "KRITIK" reivindica, Ifnea - -


tras Ifnea, la proyeccién polltica integral del "leit-motiv" feuerba—
cliiano: "La realidad, el [Link] de la razén es sélo el hombre" (262).
En consecuencia "si la vieja filosofla decfa; sélo lo racional es lo -
verdadero y real; por el contrario, la filosofla moderna expresa: sélo
lo humano es lo verdadero y real; entonces, énicamente lo humano es lo
racional; el hombre es la medida de la razén" (263). Pero el hombre —
-escribiré LIARX, poco después- no es un ser abstracto. agazapado fuera
del mundo. SI hombre es su propio mundo. Estado, sociedad" (264).

En esa dinémica de comprensién de lo "real" que puede carac_


terizar la bdsqueda de la "KRITIK" -frente al diseurso hegeliano sobre
el Estado- que "el primer paso para comprender lo real es el que dis—
tingue al individuo humano, como sujeto real por excelencia, de todo -
lo que presupone. Es decir que en la complejidad de lo real es preciso
remontar a lo que puede existir por sf, a aquello de que depende la —
existencia de todo lo demis. Ahora bien, el hombre, el individuo huma­
no, constituée precisamente lo que, respecto al mundo histérico-social,
"puede concebirse por sf mismo" mientras que el mundo histérico-social
no puede concebirse ni existir sin el individuo humano. ILIRX proclama
que el individuo humano es la "condicién", lo "déterminante", "el pro­
ductor", el verdadero sujeto, la verdadera substancia, el ente verdadjs
ro, la causa verdadera" (265).

Partiendo de estas consideraciones bésicas, se comprende la


insistencia con que MARX atiende el hecho polftico como proceso de ob­
jetivacién humana y se réitéra en su consideracién, -repetidamente in-
sinuada, a lo largo de la "KRITIK"- acerca de la necesidad de partir -
del sujeto real -en este caso, el hombre- y atender a su objetivacién
109

(266)"Todos los desarrollos més originales del pensamiento polftico de


MARX que encontramos en la "KRITIK" se refieren esencialmente al plan­
teamiento tedrico de la dialdctica del sujeto y de sus determinaciones"
(267).

"El hombre singular para sf no tiene en sf ni como ser moral


ni como ser pensante, la esencia del hombre. La esencia del hombre es­
té contenida sélo en la comunidad, en la unidad del hombre con el hom­
bre; mas una unidad que se basa énicamente en la realidad de la dife—
rencia entre el yo y el té" (268).

Incidentaimente también hemos de hacer notar que, desde este


afén, tan acusado en la "KRITIK", de distinguir el supuesto polftico -
como objetivacién social humana, es posible captar con més nitidez, su
posterior apunte sobre la alienacién humana como situacién de no reco­
nocimiento del ser social humano, de no reconocimiento de su esencia.

"Como el ser humano es la verdadera comunidad de los hom- -


bres, los hombres actuando el propio ser. crean. producen la comunidad
humana, la realidad social; y éste no es un poder general y abstracto
frente al individuo singular, sino el ser de cada individuo, su propia
actividad, su propia vida, su propio espfritu, su propia riqueza"(269).

Es évidente, finalmente, que si, por un lado, la objetiva—


cién social es la clave de explicacién polftica, por otro lado, esa —
misma objetivacién humana es fuente, -no reconocida-, de alienacién y
extranamiento generalizados... La crftica al Estado hegeliano se desli^
za en la KRITIK, de forma imperceptible, en crftica del Estado mismo,
en cuanto manifestacién privilegiada de una comunidad "no coimmitaria" ;
el Estado modemo es el més brillante paradigma de la "insociable so—
ciabilidad". La comunidad es algo esencial en la propia actividad hum
110

na, pero ésta se explicita, toma cuerpo, precisamente, liaciendo inesen


cial aquella dimensién comunitaria; su màxina expresién es la abstrac­
cién humana por excelencia: el Estado polftico gioderno. La forma so- -
cial se reproduce como forma atomfstica, pero la atomfstica sélo se —
puede explicar socialmente.

"Abstracta lo es esta concepcién sin duda; pero es la "abs­


traccién" del Estado polftico como HEGEL mismo la desarrolla, Atomfsti^
ca lo es también; pero es la atomfstica de la sociedad misma. La con—
cepcién no puede ser concreta cuando su objeto es abstracto. La atomfs_
tica en que se précipita la sociedad burguesa con su acto polftico prg^
cede necesariaraente del hecho que la comunidad -el comunismo real en -
el que existe el individuo-, la sociedad burguesa, se halla separada -
del Estado; el Estado polftico es una abstraccién de clla" (270).

Una parte importante del esfuerzo posterior en la obra de -


MARX va a consistir en la paulatina especificacién y concrecién de es­
tas premisas sentadas ya en la KRITIK y que apuntan a supuestos que pa
sarén a ser esenciales en los "Grundrisse" y "El Capital" ; la indivi—
duacién sélo puede ser explicada socialmente pero ya en la "KIHTIK" se
apunta que la caracterfstica social se posibilita gracias a la extrana
cién continua del ser social del hombre. La contrapartida de la alegé-
rica comunidad humana es el hombre real en cuanto hombre privado,

"En laactual forma de Constitucién el hombre real es el —


hombre privado"

La significacién del estamento es que el individuo consiste


en la diferencia,la escisién. La forma de su vida, actividad, etc, es
su privilégie, leconvierte en una excepcién de la sociedad, en vez de
convertirle en un miembro, en una funcién de ella, El que esta diferen
Ill

cia no sélo afecte al individuo. sino cristalice a nivel de comunidad.


estamento, corporacién, lejos de afectar su carécter exclusive, no ha­
ce més que e:rpresarlo, Y tal exclusivismo hace que cada funcién, en —
vez de pertenecer a la sociedad, sea una sociedad de por sf (...) El -
estamento no sélo se basa en la ley dominante que impone la separacién
de la sociedad, sino sépara al liombre de su propio ser general; le con
vierte en un animal directamente idéntico con su propia naturaleza. La
Edad Media es la historié animal de la humanidad, su zoologfa (...) La
era modema, la civilizacién comité el fallo opuesto. Seoara del hom—
bre su ser objetivo como algo meramente extrfnseco. material, El conte­
nido del hombre no es tomado como su verdadera realidad..." (271).

Asf pues, en la temprana "KRITIK" ya se encuentra explioi-


tada uno de los soportes més importantes de la posterior explanacién -
de MARX: la extrahacién del hombre modemo respecto a la objetividad -
social que, autonomizéndooe, se transforma de producto humano en suje­
to de deshumanizacién... En lugar de totalidad fruto de las partes es
poder social no identificable con sus partes; elaboraciones muy poste-
riores del propio MARX nos indicarfan la importancia de esos apuntes -
de la "KRITIK" como matriz reconocible de aquelias; la elaboracién de
la "KRITIK" es casi sin lugar a dudas, el eslabén inicial de toda la -
reflexién ulterior sobre la doble manifestacién del poder social.

"El poder social, es decir, la fuerza de cooperacién mult^


plicada que nace por obra de la cooperacién de los diferentes indivi—
duos bajo la accién de la divisién del trabajo, se les'^aparece a estes
individuos por nô tratàrseide’unâ[Link]én voluntaria sino natural,
no como un poder propio, asociado, sino como un poder ajeno. situado -
al margen de elles, que no saben de donde procédé ni a donde se dirige.
11

y que, por tanto. no pueden ya dominar. sino que recorre. por el con—
trario, una serie de fases y etapas de desarrollo peculiar e indepen—
diente de la voluntad y de los actes de los hombres. y que incluse di­
rige esta voluntad y estes actes" (272)•

No se debe, en cualquier caso, olvidar que toda la proble-


màtica marxiana de la objetivacién es una rigurosa manifestacién -aun­
que en un piano de gran politicidad- de su conviccién sobre lo particu
lar-real-la propia especie material- como instancia a privilegiar res­
pecto a cualquier derivacién posterior de cualidades politisas (273).

1.4*2. Necesidad de presuposicién de la especie material.-

"Lo importante -senala lÆÂRX en las primeras pâginas de la


"KRITIK"- es que HEGEL convierte constantemente a la Idea en el sujeto,
. y al sujeto auténtico y real en el predicado -p.e. la "conviccién poH
tica"- cuando, en realidad, el desarrollo corresponde siempre al predd
cado" (274).

Una de las claves de la "KRITIK" -sino, la més importante-


es evidenteaente la reivindicacién continua y persistente que en la —
misma se efectua del raundo sensible como el "prius" desde el cual se es
tablecen y derivan las cualidades politisas, p.e. Esta clave es, obvia
mente, el recurso de la critica, que el joven MARX construye, contra -
el "apriorisme" hegeliano.

Por un lado, se constata con suma facilidad una indudable


adhesién del joven ÎLARX a uno de los principales supuestos que venian
caracterizando la filosofia de FEUERBACH desde 1839*

"El verdadero nexo del penser con el ser sélo se reduce a


ésto: el ser es [Link]; el pensar, predicado* El pensar surge del ser,
pero el ser no surge del pensar. El ser existe desde si y a través de
./•
113

si: el ser es dado sélo a través del ser; el ser tiene su fundamento en
si, porque dniosimente el ser es sentido, razén, necesidad, verdad, en
suma, todo es en todo. El ser e^ porque el no-ser es el no-ser, es de-
oir, es la nada, el sin sentido" (275)*

Pero por otro lado, I^IARX -en la "KRITIK"- no desarrolla ird


nuciosamente estos supuestos sino que parece adherirse a elles como a
una evidencia... y continuamente, va trazando, en las crlticâs que di­
rige a HEGEL, todo un conjunto de consideraciones que le proporcionan
las "distorsiones" e "inversiones" del pensamiento de BEGEL; "al igual
que no define una doctrina orgénica de la realidad, tampoco >!ARX se —
preocupa por razonar la anteposicién de la realidad al pensamiento; —
dnicaroente insiste en calificar la realidad concreta del mundo de la -
experiencia como "la condicién", lo "déterminante", el "productor", lo
que da lugar al "verdadero sujeto", a la "sustancia real", al verdade­
ro "ente", a la "verdadera causa" (276). Una buena muestra de lo que -
decimos la daré KARX muchos anos mas tarde cutUldo -en el post-escrito
a la 2® edicién del Capital- escribla algo que por su "descriptivismo"
acusado ha dado pie a un buen numéro de interpretaciones pero que vie­
ns muy a propésito de nuestro objeto: "... Para HEGEL, el proceso del
pensamiento, al que él convierte incluso, bajo el nombre de idea, en -
sujeto con vida propia, es el démiurge de lo real, y esto la simple —
forma externa en que toma cuerpo. Para mi, lo ideal no es, por el con­
trario, mas que lo material traducido y traspuesto a la cabeza del hom
tre" (277).

Sin embargo, y pese a lo anterior, en la "ICRITIK" encontra


mos, junto a la ya senalada adhesién réitérants a los supuestos feuer-
bachianos, algun tipo de consideracién -insistimos que de escaso desa-
•A
114

rrollo- de tremenda originalidad por lo que toca al alcance de sus sig


nificacioneSjque desbordan, completamente, el inmediato referente ----

feuerbachiano*

Nuestra labor en esta seccién sera -junto a la de sentar -


la principalîsima consideracién marxiana sobre la presuposicién de la
especie material-, establecer el alcance de sus afirmaciones en esta -
materia y avanzar algunas hipétesis respecte a la validez general de -
estos apuntes criticos.

En una primera fase todo el apunte de la "KRITIK" sobre e£


ta cuestién se explicita al nivel de la relacién "SUJETO-OBJiOTO".

"Si se hubiese partidc del espiritu real -senala KARX- el


fin general séria su contenido, los diverses poderes su forma de real^
zarse y su existencia real o material; entonces la realidad de ésta ha
bria tenido que ser desarrollada a partir de la naturaleza de ese fin.
Al haber partido en cambio de la "IDEA" o la "SUBSTANCIA" como el suje
to, como la esencia real, el [Link] real aparece sélo como el ultimo —
predioado del predicado abstracto..." (278).

Sin embargo -y aqui se desmarca del estricto criterio - —


feuerbachiano (279)- posteriormente el citado pleinteamiento clave va -
adoptando los términos de la relacién entre el SU3STRAT0 y sus DETEKI^ÎI
NACIQîIES.

"La existencia de los predicados es el sujeto... Por tanto,


segun HEGEL, no hay més sujetos que la existencia de la subjetividad,
etc... HEGEL independiza los predicados, los objetos, pero separéndo—
los de su independencia real, de los sujetos (...). La substancia mis-
tica se convierte en el [Link] real y el [Link] real parece otro, un -
factor de la substancia mistica. Porque HEGEL parte de los predicados
115

de las caracterlsticas générales en vez de partir del ens real (280) y


porque le si^ue haoiendo falta algo en oue apoyar esa caracterlstica,-
precisamente por eso se convierte la idea mistica en ese aooyo. El dua
lismo de HEGEL consiste aoui en que lo universal no es visto como esen
cia real de lo finito y real, es decir existente y concrete; o, dicho
de otro modo, el ens real no es tomado como el verdadero sujetc del in
finito" (281) (s.n).

Aqui aparece con nitidez la influencia del aristotelismo -


-que MARX hahia estudiado reclentemente via TRENDELENBURG- aliraentando
su critica frente al logicisme hegeliano. Una consideracién unitaria -
de la realidad se posibilita -séria,a nuestro juicio, el razonamiento
de KARX- discriminando en ella una substancia o substrate -el "ens - -
real, el [Link]- y las determinaciones diversas que puedan cualificar-
la. Résulta obvie que, sentado lo anterior, puede, no obstante, darse
un procedimiento vicioso —trastocador de la discriminacién originaria-
si atribuimos valor de substrato no ya al "ente real" de referenda, -
sino a sus determinaciones; y, viceversa, se erige en determinacién el
referente primario, real. De esa forma, la "substancia" se erige en el
centre del pensamiento, es el "logos" auténomo que traza la estela cto
nolégica... y se limita a distinguir las sucesivas determinaciones.

""El fin del Estado" y los "Poderes del Estado" se hallan -


mistificados por el hecho de que a su existencia real, el "espiritu —
cultivado, que se quiere y sabe a si mismo", le parecen, "formas en que
existe la substancia" y ademas formas separadas de su existencia real"
(282).
Ordenando lo expuesto hasta ahora, hemos de distinguir a -
los efeotos de nuestra exposicién los siguientes aspectos:
116

12) La critica de MARX al procedimiento hegeliano lo califica como an


tecedente légico de la hipéstasis final a que conduce aquel razo­
namiento ;
22) Necesidad de explanacién del referente aristotélico que caracteri
za el discurso de la "KRITIK" respecto al efecto de inversiénj
32) Desarrollo de esta critica no sélo como "anteposicién del ser" s^
no también sehalando los diferentes "momentos" del procéder hege­
liano; y
4®) Pormulacién de la premisa critica de Î4ARX frente a HEGEL dimensTO
nando suficientemente el aspecto diferenciador respecto al inme—
diato antecedente de FEUERBACH.

Por lo que toca a lo senalado en el primer punto es impo_r


tante tener en cuenta que la precalificacién del hecho impiica como -
consecuencia inmediata su falta de tratamiento especifico; lo empiri­
co, p.e., sufre un revestimiento esponténeo por parte del proceso de
la Idea que considéra dicho dato como su producto; se trata de una au-
téntica operacién de acomodacién de hecho material determinado a una -
estructura preconcebida...; es évidente, por tanto, que esta ültima su
plantarâ -de ahi, la hipéstasis- la individualidad de que se trate. En
este terreno resalta afortunada la evocacién que efectua DELLA VOLPE -
sobre el platonisme del discurso hegeliano.

"Dicho proceso -de conversién del predicado o universal o


abstraccién en sujeto o sustrato o concrete (hipostatizacién) y, con­
secuentemente, del sujeto real en predioado- lo habiamos ya encontra­
do en las siguientes formulas platénicas..• y hegelianas:

a) aquella consistante en la explicacién-sustitucién del "individuo -


Teeteto" por el "eidos-hombre";
b) del concepto o predicado que, si por un lado, forma la sustancia -
o esencia del particular o sujeto, por otro lado, no agota la natu
11r;

raleza del sujeto y, sin embargo, lo anula como sujeto (anulando asi -
la proposicién dualistica, discursiva, real) y Ic sustituye" (283).

Se trata de una auténtica "prefiguracion-suposicién" de la


"experiencia"; en suma, el objeto se desarrolla segun el pensamiento -
en si predispuesto... (284). Se trata pues, del antecedente con que tjo
da légica dogmética formalize al referente natural proporcionando la -
subsiguiente explicacién finaliste: se trataria de una reedicién de la
platénica clasificacién tautoheterolégica, preconcebida o aprioristica
(285). Es lo que MARX observa a propésito del discurso hegeliano sobre
la Constitucién.

"No es la especifica naturaleza del Estado quien tiene que


dirigir la diferenciacién y concrecién de su actividad, sino la natu—
raleza del Concepto, motor mistificado del pensamiento abstracto. La -
razén de la Constitucién es por tanto la légica abstracta y no el con­
cepto del Estado. En vez del concepto de Constitucién nos encontramos
con la Constitucién del concepto. El pensamiento no se rige por la na­
turaleza del Estado; es el Estado quien se rige por un pensamiento pre
fabricado" (286)•

Entramos con el punto segundot MARX hace una referenda ex


presa, en la KRITIK, a la prioridad del "ente real", o hypokeimenon —
aristotélico. El sentido de la argumentacién del joven Î-IARX es parale-
lo a la critica aristotélica del universal 'platénico : "Justamente, la
doctrina aristotélica (287), segdn la cual sélo son substrato real los
individuos concretos. mientras las determinaciones universales y abs—
tractas del pensamiento no pueden tenor existencia por si, sino sélo -
en virtud de un individuo real que les sea "substrato", permits a KARX
atribuir una caracterizaoién platénica a la doctrina hegeliana y conso
lidar el réalisme feuerbachiano del mundo de la experiencia sensible"
(288).
•A
110^

Se trata, obviamente, de la posibilidad de atribucion de -


realidad no ya a lo concrete individual sino a las determinaciones abs
tractas inescindibles de aquel concrete. Sin embargo dicho mecanismo -
caractérisa habitualmente al discurso hegeliano; asi, leemos al comien
zo de la nota al parégrafo 279 de los Grundlinien.

"El desarrollo inmanente de una ciencia, la deduceién de -


la totalidad de su contenido a partir del concepto simple (de no ser -
asi no merece por lo menos el nombre de ciencia filoséfica), muestra -
la peculiaridad de que uno y el mismo concepto, en este caso la volun­
tad, que en un coricnzo -precisamente por ser el comienzo- es abstrac­
to, se conserva y al mismo tiempo produce por si mismo sus détermina—
ciones y gana de este modo un contenido concrete" (289).

Se trata pues de otorgar una entidad a las determinaciones


que, escindiéndolas, las autonomiza: "Dodos los atributes del monarca
constitucional en la Suropa actual los convierte îîEGEL en absolutas au
todeierminaciones de la voluntad. En vez de decir que la voluntad del
monarca es la dltima decisién, dice que el monarca es la dltima decisién
de la voluntad. La primera frase séria empirica, la segunda tergiversa
el hecho empirico convirtiéndolo en un axioma metafisico" (290).

En suma -y aqui reside, la coincidencia con la critica a—


ristotélica- se produce -en opinién de Î.IARX-, una auténtica "realidad
ideal" -atribucién de entidad propia a una idealidad funcional- cuando
las determinaciones oasan a ser tratadas con independencia del substra
to al que eran funcionales. Escribia ARISTOTSLÉS, en la lISTiVFISICA:

"Existe una identidad que se puede llaraar accidentai; p.e.


la hay entre lo blanco y lo mdsico, porque son accidentes de un mismo
ser; también entre el hombre y el mdsico ya que uno es accidente del -
119

otro, pues decimos hombre mdsico porque el ser nrdsico es un accidente


del hombre, y esta expresl6n es idéntiôa a aquellas dos, y cada una de
aquellas lo es a esta, porque quiere decir lo mismo hombre y mdsico —
que hombre mdsico, y reciprocamente. Ahora bien: por esta razdn estas
identidades no tienen cardcter universal pues no es verdad decir que -
todo hombre es lo mismo que mdsico• Los universales, en efecto, elis­
ten por si mismos mientras que los accidentes no existen por sf, sino
siraplemente son atributos de los seres uarticulares. Se admite asi la
identidad entre S6crates y Sdcrates mdsico, porque Sdcrates no es pre-
dicable de muchos, y asi tampoco se dice todo Sdcrates como se dice to^
do hombre" (29I) (s.n).

El problema -que en Aristdteles encuentra una formulacidn -


nitida- es planteado por IIAHX de forma asimismo nitida cuando -en las
pdginas dedicadas a la monarquia- IIESEL escribe:

"La soberania, que en primer momento es sdlo el pensamiento


universal de esa idealidad, existe dnicamente como la [Link] que
tiene certeza de si misma y como la autodetcrininacidn abstracta de la
voluntad -en esa medida carente de fundamento- en la que reside la dé­
cision dltiraa. Eh lo individual del Sstado como tal, que s<$lo entonces
es uno. Pcro la subjetividad estd en su verdad sOlo como [Link], la —
personalidad s(5lo como persona (...)" (292),

En efecto, la réplica de la ICPJTIK no deja lu^ar a dudas: -


esto es una mistificaciOn. La [Link] pertenece al [Link] y
la personalidad a la persona. ILïDEL, en vez de verlas como predicado -
de los sujetos, independiza los predicados y hace que luego se trans—
formen misticamente en los sujetos de sus sujetos” (293),

La reacciOn de Î.IARX lo es frente a la operaciOn de HEGEL —


120

consistante en otorgar entidad a la [Link]^ a la personalidad. -


en la dindmica del raovimiento de la Idea -en el drea de la libertad —
concreta, del Estado- de tal forma que se trata, posteriormente, de ha
llar una concreciOn a la abstracciOn autonomizada. Esa concreciOn, ob-
viamente, es el sujeto real... que pasa a ser considerado fenOraeno...
encarnacidn; persona de la personalidad; [Link] de la subjetividad...
HEGEL parece olvidar -tal séria el argumente de IIAEX- que aunque poda-
mos tener en cuenta a3a subjetividad de un sujeto, por si misma, no —
por elle cobraria existencia con independencia del sujeto... Su exis—
tencia sierapre séria predicativa, funcional al sujeto en cuestiOn; pa­
ra expresario con AIŒSîOTELES, nuevamente, veamos lo que escribe casi
al final de su LISTAFISICA:

"Ho se hace, en efecto, un silogismo partiendo de la propo-


siciOn que dice que este tridnjulo concrete suma dos rectos en todos -
sus dngulos, sino partiendo de que los dngulos de todo tridngulo suman
dos rectos; y tampoco se hace sobre la base de que este hombre es ani­
mal, sino sobre la base de que todo hombre es animal. Ahora bien: si -
los principles son universales, o lo son tambiën las sustancias que —
de elles proceden lo que no es sustancia serd anterior a 3o que es sus-
tancia -mientras que el eleraento y el principle son anteriores a aque-
llos seres respecte de quienes son elemento y principle. Estas son. —
pues, las cosas que se deducen Idgicamente -(no olvidemos la concep- -
cidn de la ciencia en Aristdteles: su objeto son los universales; los
elementos no podrdn ser objeto de conocimiento por no ser universales)-
bien cuando las ideas se componen de elementos. bien cuando. fuera de
aquellas ideas y sustancias, que tienen una misma especie se afirma la
existencia de un al.?o independiente determinado" (294)*
121

Esta TÎltima salvedad es importante: a pesar del lastre que,


en el discurso aristotélico, supone su concepcién formai del razona--
raiento (concepciôn formal-verbal) ello no atenta al supuesto de la - -
existencia de un "algo" independiente determinado como base de la pre-
dicacidn: ahl estaria uno de los elementos clOLves de su espiritu gno—
seoldgico antidogmâtico, antiaprioristico (y obviamente, de su discur­
so antiplatônico)• De esta instancia ontoldgica -clave ën la gnoseolo-
gia aristotélica- de sustancia prima derivarâ la imprescindibilidad —
del principle de no-contradiccion (295)*

La "KHITIK" trata el discurso hegeliano como reedicidn del


discurso platdnico en tanto que apriorlstico por no suponer la indepen
dencia dnica de los sujetos sensibles y reales (en este caso, histdri-
cos) y, sin embargo, atribuir existencia a los predicados, independi—
zdndoles... De ahi dériva todo el "desdoblamiento" platdnico que a - -
MARX le recuerda la forma de deduccidn hegeliana: la verdadera reali—
dad es la que se desarrolla en la instancia del CONCEPTO-DIOS; frente
a ella la realidad sensible y particular es apariencial.

"La falsa identidad, la identidad fragmentaria, a trozos -


entre naturaleza y Espiritu, cuerpo y aima, -senala se présenta
como encamacidn" (296). En intima relacidn con ello se encuentran tam
bién los "Principios de la Pilosofia del Puturo" de PEÜERBACH, en cuya
extensa parte inicial -relacionando el teismo con la filosofia especu-
lativa- se encuentra asimismo el tratamiento de HEGEL como reedicidn -
del platonisme cristiano (297): "El panteista dice lo mismo que el --
idealista, si bien el primero se expresa de modo objetivo o realista,
y el segundo subjetiva o idealistamente. Aquél pone su idéalisme en el
objeto —fuera de la sustancia, fuera de Dios nada es, todas las cosas
son determinaciones de Dios-, este tiene su panteismo en el yo -fuera
122

del yo nada es, todas las cosas existen s6lo como objetos del yo-j sin
[Link], el idéalisme es la verdad del panteismo porque Dios o la-sus-
tancia es el objeto exclusive de la raz6n del yo, del ser pensante. Si
no creo en ningun Dios, si no pienso en Dios en general, tampoco tengo
Dios: no existe para mi, sino por mi, para la razdn, s61o por la razdnj
lo a priori, el ser primero no es, pues, el ser pensado$ sino el ser -
pensante, no el objeto, sino el [Link]. La filosofia ha retornado de -
los objetos del pensar al yo pienso por la misma necesidad que la cien
cia de la naturaleza regresd de la luz al ojo" (298).

En suma, la dimensidn "aristotélica" de la "OIÎTK" puesta


de manifiesto por DELLA. VOLPE -en su "Logica corne scienza positiva", -
de 1950“ nos parece indudable ademâs de posibilitar la explanacién de
la problemâtica de lo sensible-real —tan cara a la "KRITIK"- de una —
forma mas clara y sélida; pero tampoco hay que olvidar esa segunda dl
mensién -también de raigambre aristotélica- de critica al discurso he­
geliano como discurso apriorista, platénico: la concrecién politica no
es sino una manifestacién sensible, real -decadents- de la instancia -
primigenia: "La substancia tiene que dirimirse en las diferencias con-
ceptuales (...) de las que esa substancialidad hace otras tantas fir-—
mas concreciones reales (...); el aima de los objetos -aqui del Esta—
do- se halla lista, predestinada con anterioridad a su cuerpo, que pro
piaraente no es sino apariencia. El "Concepto" -anade îîARX- es el Hijo
en la "Idea" -la cual corresponde a Dios Padre-, el agens, el princi—
pio determinants y diferenciador... (299)*

Distinguiamos un tercer aspecto; la critica de MARX no con


siste tan sélo en una primaria anteposicién de la "realidad" a la idea
que fusse la correlacién de una simplificacién del procéder hegeliano.
123

Hay que establecer algunos momentos esenoiales en los que se manifies-


ta el razonamiento de HEGEL. Una consideracidn global de la "KRITIK" ~
nos permite distinguir en la critica del joven I'lARX dos aspectos: En -
primer lugar se senala la infecundidad del procéder cognoscitivo que -
caracteriza al esfuerzo do la "Idea" por concretarse ddndose un conte-
nido real. Hay aqui una autentica inexistencia de supuestos reales, —
particulares. "El mundo ideal carece de la especifica individuacidn de
las sustancias concretas; y esta individuacion especifica es la princi
pal condicidn de cualquier proceso real..." (300).

"La ausencia absoliv'.a do supuestos: la iniciacidn de la fd


losofia especulativa no es mds que la ausencia de supuestos y de comien
zo, la aseidad del ser divino (...) Que la filosofia nada presupone —
-escribe FEUERBACH- no signifies mas que esto: ella prescinds directa-
mente de todos los objetos dados, es decir, sensiblemente diferencia—
dos del pensar; en slntesis, puede prescindir de todo sin dejar de pen
sar, y convierte a este acto de abstraccidn de toda [Link] en su
propio comienzo..." (301).

Un segundo aspecto o momento -complementario del ya senala


do- consiste en el intento por parte de la Idea de asumir los datos de
la experiencia como propios; se reduce -como nemos tenido ocasidn de -
ver para otra cuestidn- al esfuerzo de hallar en diverses elementos la
Idea: "Este organisme -(la Constitucidn)- es el despliegue de la Idea
en sus diferencias y en su realidad objetiva"... El verdadero objetivo
de HEGEL es determinar el organisme como la Constitucién..• Pero no —
hay ni habrâ nunca un puente para poder pasar de la idea universal de
organisme a la idea précisa de organisme estatal o de Constitucién" —
(302). Se trata en suma -segdn se califica en la KRITIK- de una persis^
tente resolucidn de todas las determinaciones particulares y concretas
124

dentro de la Idea general* Los hechos reales entran en el discurso de


HEGEL pero s6lo nominalmente; "en este sentido puede afirmarse que la
deducei<5n hegeliana es una deducei6n aparente o nominal, pero no ---
real". Y, por el hecho de ser "aparente",es también "tautolégica", —
porque permanece siempre en el terrene de lo abstraoto y de su mero —
desarrollo verbal..." (303).

Pinalmente hemos de expresar, de la forma mds breve posi—


ble, cuél era la formulacién positiva marxiana sobre este importante -
aspecto; tal era nuestro cuarto punto. Acabamos de indicar que el re—
ferente préximo al joven l'ïAHX era el de FEUERBACH; referente préximo -
pero no el unico. La posicién de MARX sobre el asunto esté sustancial-
mente influida por tan valiosisimo precedents pero no se confunde exac
tamente con el mismo; la reivindicacién de lo sensible, de lo real, en
su particularidad, es comdn en ambos... pero la proyeccién de MARX ti^
ne una perspectiva histérico-politica, para con el "définiendum" dis—
tintivo, que esté ausente en FEUERBACH; veremos esto més detenidamente
en el dltimo apartado de esta cuestién. Pero en el terreno més inmedia
to en el que nos hallamos la coincidencia esté en que MIRX comparte —
con FEUERBACH la necesidad rigurosa de ponderar y tener en cuenta prie
Bitariamente, a la materia o a lo extrarracional, en general; "el ca—
récter positive e indispensable de la materia misma como elemento gno—
seolégico o del acto cognoscitivo... Una especie de postulado o axioma
critico de la materia" (304). Para expresario con PEÜERBACH, "sélo un
ser sensible es verdadero, real. Ünicamente a través de los sentidos -
se da un objeto en el significado verdadero y ho se da mediante el pen
sar para si mismo..." (305).

Es necesario pues que "la especie emplrica del définiendum",


el "poder regio" p.e, -observa DELLA VOLPE- sea "presupuesta", para po
der "elegir", o sea distinguir la "diferencia" correspondiente a éste
125

("arte autodirectiva"); entre las diferencias puramente opuestas -dia-


lectizadas "a priori" o preconcebidas como unificadas- del "género", -
"arte directive" (participe, en definitive de la tautofeeterologia de -
los génères supremos) (306).

No hemos de olvidar cue MAPJC comparte con FEUERBACH -en e£


te empeno- la reivindicacién de lo sensible, particular y determinado;
pero que ambos comparten por ello un "cierto médulo kantiano antirra—
cionalista" que en FEUERBACH es reconocido expresamente, al utilizer -
al KAIW de la critica a la prueba ontolégica (30?) contra HEGEL.

"La prueba de que algo existe no posee otro sentido sino -


que este algo no es solo lo pensado. Pero esta prueba -anade PEUSRBACH-
no puede ser obtenida del pensar mismo (308). Si el ser debe agregarse
a un objeto del pensar, hay que agregar algo distinto del pensar al pen
sar mismo (...). En el pensar como tal me encuentro en identidad conird
go mismo, soy el amo absolute; nada fiiO contradice; soy juez y parte a
la vez, y por tanto no existe CliEtincién critica entre el objeto y mi
pensamiento del objeto. Sin embargo, si se trata exclusivamente de la
existencia de un objeto, entonces no puede aconsejarme yo solo, pues -
debo apelar a testigos distintos de mi. Estes testigos que difieren de
mi en cuanto pensante son los sentidos. El ser es algo en lo cual par­
ticipe no sélo yo sino también los otros, y ante todo es objeto mismo
..." (309).

MARX, en définitiva, expérimenta en la "KRITIK" una comple


ta desarticulacién de lo que, sin embargo, considéra un euspecto esen—
cial del hegelianismo: el intente de verificacién (y justificacién...)
de determinados referentes de la existencia por una via exclusivamente
conceptual. Por ello, en la "KRITIK", esta latente -tras las continuas
126

argumentaciones- aquel claro postulado del KAITT criticista frente a —


la materia.

"Ninguna existencia de objetos de los sentidos puede ser -


conocida absolutamente a priori, sino sélo relativamente, es decir, —
con relacién a otra existencia ya dada, que no puede referirse més que
a una existencia comprendida de algun modo en el conjunto de la expe—
riencia, de la que la percepcién forma parte, la necesidad de la exis­
tencia no puede jamâs ser conocida por conceptos, sino dnicamente por
su enlace con lo que es percibido en virtud de leyes générales de la -
experiencia" (310).

La "KRITIK" no se limita, desde luego, a este reconoci- —


miento sino que va més alla en el terreno de la critica al apriorisme
mostrando, no sélo lo que ya PEÜERBACH -en la dimensién de la critica
kantiana- habia senalado respecte a la vaciedad de uha pretensién de -
conocimiento que partisse de un [Link], sino haciendo eyi
dente que el procéder hegeliano segregaba, de continue, elementos empi
ricos no mediados -simpleraente reproducidos en cuanto taies- y que, —
por ello, se limitaba a la actitud del empirisme vulgar no explicando
los hechos que eran, previamente, operados en el seno de aquellas gené^
ricas abstracciones: se trataba -es uno de los grandes mérites de la —
KRITIK el sehalar esto- de un proceso de conocimiento tqutolégico-sus-
tantivo y no simpleraente formai.

"De este modo -escribe ÎIARX- la realidad empirica es toma-


da como es. También se la déclara racional, pero no por su propia ra—
zén sino porque el hecho erapirico tal y como existe empiricamente tie­
ne otro significado que él mismo. El hecho del que se parte no es con-
cebido como tal, sino como resultado mistico. La realidad se convierte
en fenéraeno, cuando de hecho es el unico contenido de la Idea. Ademas
127

la Idea tiene un fin exclusivamente légico, el de "ser Espiritu real,


conscientemente infinite" (311)*

1.4*3. Dualismo Esencialista y Oposicién re 1.-

Intinamente conectado con la reivindicacién de lo sensible


como "priais" -quizâ el "leit-faden" de la KRITIK- frente al aprioris­
me, se halla la posicién frente al conflicto, a la contrariedad, con-
tradiccién, etc... Deliberadamente colocamos juntes térrainos disimi­
les porque el pequeho apunte que se desarrolla en la "ICRITIK" sobre -
la cuestién reviste una singular importancia.

En las paginas que la KRITIK dedica a resaltar el simbo—


lismo mediator con que EEGEL afronta el Poder Legislative, MARX desa­
rrolla un pequeno "excursus" (312) sobre el tema de la contradiccién
que, insistimos, llama poderosamente la atencién méxime teniendo en -
cuenta la vulgarizacién que sobre este problema habria de registrarse
en el contexte del "Diamat". Por lo deraas, es un tema al que los estu
diosos de estes textes no parecen haberle dedicado raucha atencién, —
salvo las excepciones de rigor (313) y, sin embargo, se halla estre—
chamente unido con la "altemativa" -permitasenos la expresién- roarxia
na global sobre la material.

MARX admite de forma reiterada la extraordinaria atencién


que presta EEGEL a los hechos reales de su tiempo asi como a los con-
flictos que se estableoen entre los mismos; en tal sentido es de re—
sa,ltar que en todos los escritos juveniles de MARX parece hallarse —
presents el referente hegeliano sobre la sociedad civil moderna que -
ocupa la parte central de los "Grundlinien". Sin embargo, si bien - -
MARX observa que HEGEL no se oculta los hechos y sus conflictos, tie­
ne respecte de éstos una opinién tan acusadajnente negativa que se es-
128

fuerza continuamente en subsumirlos en la red integradora del ejerci-


cio de la mediacién, como rnediacién que délimita o neutralisa el con­
flicto. Es a este afân absurdo por jugar con "los extremos que alter­
nativamente asumen ya el papel de extremos ya el de términos medios"
(314) al que se dirige la critica que nos ocupa poniendo de manifies­
to un equivoco légico por parte de HEGEL. Refiriéndose al discurso de
HEGEL, senala MARX:

"El radicalisme de las oposiciones reales. su constitu--


cién en extremos -que no es sino la conciencia de si mismos y el ---
arranque con que se deciden a luchar- es tcnida por alpo [Link],
que debo ser evitado en la medida de lo posible" (315) (s.n).

âCémo se explicita -en el contexte de la "KRITIK"- esa —


subvaloracién hegeliana de las oposiciones? En un primer momento las
notas de Î[Link] ironizan sobre la frenética actividad mediadora por par
te de HEGEL, pero ensiguida el discurso de MARX se desplaza hacia lo
que considéra el "quid" del procéder hegeliano: la deformacién -o^ --
trastocamiento- de la contrariedad real y su transformacién en un dua
lismo de la esencia. Con las expresivas palabras de la "KRITIK", la -
contrariedad es sustituida en el discurso de HEGEL por una "asociacién
batalladora en lo intime de su corazén..." (316).

En définitiva, y con otras palabras, la acusacién que --


MARX lanza al procedimiento hegeliano es la de traducir el conflicto
real en un problema exclusivamente légico en un "silogismo de la Ra—
zén" (317) y la reivindicacién marxiana -y éste es el "quid" de la —
respuesta del joven [Link] cuanto llama la atencién sobre la priori
dad de lo singular y positive^es una reivindicacién del principle de
no-contradiccién como supuesto clave en el guehacer cientifico moder­
ne.
129

Expliqiiemos esto detenidamente y, antes que nada, expli—


queraos la propia letra de la KRITIK. Respecte a aquella operacién he­
geliana consistente en transformer el conflicto real en un problema -
légico, leemos en la "KRITIK" que "los extremos reales, precisamente
por reales, no pueden ser mediados entre si" (318). IJo tienen nada en
comdn ni se rcguieren mutuamente ni se complementan rnutuamento. ITingu
no de elles encierra la nostalgia, la necesidad, el presentimicnto —
del otro... (En cambio, cuando HEGEL trata generalidad y singularidad
-los factores abstraotos del silogismo- como antitesis reales, no ha­
ce sino senalar el dualismo fundamental de su Logica...) (319) (s.n;)*

Las cosas pierdcn su significado particular y pasan a to-


mar posiciones en una dindmica extr na... Ko hay una especifica deman
da de mediacién en un conflicto real... con independencia de que la -
mediacién pase a ser considerada coherente o "conveniente" desde otras
instancias... El problema de principle parece estribar en averiguar -
donde nos hallamos: ^en una composicién ideal de extremos o, en una -
situacién de conflictividad real entre supuestos reciprocamente extra
nos?.

"... Parece hablar eu favor de HEGEL, escribe MARX, el —


quelles extrêmes se touchent'.* El polo norte y el polo sur se atraenj
lo mismo pasa con los sexes masculino y femenino y el hombre sélo se
genera por la unién de estas diferencias extremas...

En el mismo sentido va el que todo extreme sea su extreme


opuesto. El espiritualismo abstracto es matérialisme abstracto; el ma
terialismo abstracto es el espiritualismo abstracto de la materia" —
(320).
Aqui hay que distinguir dos grandes tipos de considéra--
ciones que MARX esta efectuando:
130

12) "Respecte a lo primero, tanto el polo norte como el polo sur son
polos de un mismo ser; son, un mismo ser;
22) "Respecte a lo segundo, su caracteristica esencial consiste en —
concebir àbstractamente un concepto (p.e. el de existencia), de
modo que, en vez de tener un significado por si mismo, valga sé­
lo y .exclusivamente como abstraccién de otro" (321).

Se trata en ambos cases del despliegue de un conflicto —


aparente: no nos encontramos con extremos reales sino sélo aparentes.
En el primer supuesto: los extremos "polo norte" y "polo sur" son de­
terminaciones de una iSnica esencia; se hallan en implicacién recipro-
ca y por tanto no existen el uno sin el otro: se trata de la "unidad
de los opuestos".

"También el sexo masculino y el femenino corresponden am­


bos a una especie, un ser, el ser humano. Norte y Sur son concrecio—
nés opuestas de un solo ser, la diferencia de un ser en su grade su—
premo de désarroilo, el ser diferenciado. Lo que son, lo son solo co­
mo una concrecién diiorsnciada, como esta concrecién diferenciada de
su ser" (322).

En el segundo supuesto hallamos la tipica operacién hege­


liana consistente en conferir valor real a las abstracciones con inde
pendencia de aquello de donde nacen las mencionadas abstracciones: —
"Asi, p.e., el Espiritu es sélo la abstraccién de la materia. Y, natu
raimente, desde el momento en que su contenido consiste en esta for­
ma, el Espiritu, en vez de sér la abstraccién de su contrario, seré -
su contrario abstraoto, el objeto del que abstrae en su abstraccién,
o sea que en realidad su ser es el matérialisme abstracto" (323).

La buena inteligencia del importantisimo texte que estâ­


mes analizando demanda una explicaoién paralela a la anterior. Nos ha
131

llanios ante un gran equivoco por parte de EEGEL al atribuir a los ex­
tremos del proceso de abstraccién la misma entidad que a los contra—
rios o "extremos reales". Obviamente se trata de dos aspectos que hay
que diferenciar con sumo cuidado, como el propio texto de la KRITIK -
advierte:

"Los extremos verdaderamente reales (324) serian polo y no


polo -(y nOjPolo + y polo -)- género humano y no humano. la diferen—
cia se refiere en nuestro caso (polo norte, polo sur, etc) a la exis­
tencia y en el otro caso a la esencia, a dos esencias" (32$).

Se trata de una inequivoca llamada de atencién sobre la -


confusién que se esta dando en el discurso hegeliano entre la oposi—
cién contradictoria y la onosicién real, entre la oposicién "dialécti
ca# y la oposicién de los contraries "reales" (326). Se trata -como -
cintes se indicé- de una clarisima reivindicacién -por parte del joven
MRX- del aristotélico principio de no contradiccién. No es posible -
establecer con exactitud el referente del que lîAHX esté extrayendo es
tas puntualizaciones... l’EUERBACH se refiere de forma técita a esta -
reivindicacién en sus escritos de I842 y 1843; sin embargo, somos de
la opinién que el factor de inmediata influcncia en MARX sobre este -
problema es TRBÎÎDSLBI3ÜRG (327) que, en su libro sobre légica, esta—
blecia unas precisiones importantes -ademés de inédites- sobre el te­
ma:

"En el inicio de la' légica hegeliana dice TREIIDELEInBURG,


b1 espiritu se asume como lU'.a tébula rasa; pero de tal forma que no -
es la experiencia contingente quien traza en el espiritu los signes -
de diversa procedencia, sino çue quien traza los signes de los concep
tes etemos es precisamente el espiritu a partir de si mismo. Ahora -
132

bien, prescind!endo de este presupuesto movimiento gqué otro medio -


légico posee la dialéctica para producir la idea absoluta a partir —
del ser vacio? Desde luego que tendré que ser un gran medio, éste que
pueda conducir al pensamiento desde lo absolutamente vacio hasta la -
plenitud del concepto que lleva en si al mundo. A este fin se dispone
de dos medios: el de negacién y el de identidad. [Link] su fun- -
cién. ^Cual es la esencia de la negacién dialéctica? Puede tener una
doble naturaleza. 0 se concibe como puramente légica, de forma que —
niegue absolutamente lo que afirma el primer concepto, sin formar na­
da nuevo en su lugar; o bien se le concibe como real, de modo que el
concepto afirmante sea negado mediante otro concepto afirmante en cuan
to que ambos deben estar referidos el uno al otro. Al primer caso le
llamamos negacién légica; al segundo, oposicién real" (328).

Recapitulemos sobre esta importante toma de posicién: se


trata de la teoria mderna de la oposicién tal como fuera establecida
por KAI^T; tanto FZuERBACE como TRI2DELENBURG tienen esta teoria como
referenda inmediata (329) ; volvamos a resumir: No se deben confundir:

12) La oposicién contradictoria y la oposicién analitica tal como KAIJT


le denominaba. Es el caso de los extremos que no pueden concebir-
se sino en reciprocidad mutua. Ambos polos de la contradiccién —
"son nada en si y por si mismo, son negatives ; pero cada uno de -
elles es negacién-relacién. Para poder saber qué es un extreme —
hay que saber al mismo tiempo qué es el otro, del cual es nega--
cién el primero. Para ser él mismo cada uno de los términos impM
ca, por tanto, la relacién con el otro, esto es, la unidad (la —
unidad de los opuestos); y solamente en el seno de esta unidad es
negacién del otro" (330). Se trata de un dualismo de la misma--
esencia...; no se ha trascendido pues el piano unitario, amiver—
sal de una conflictividad Légica; como dice PEUERBACE, "la unidad
133

inmediata de las determinaciones contrarias sélo es posible y vé—


lida en la abstraccién" (331).

"Dos juicios opuestos contradictoriamente el uno al -


otro -escribe KANT- puedmser falses los dos, puesto que el uno -
no contradice simplemente al otro, pero dice alguna cosa més que
es necesaria para la contradiccién" (332)•

22) Oposicién*!real", por tanto, no contradictoria; Aqui los opuestos


son ambos positives, no necesitan del otro; como se precisaba en
la KRITIK "no tienen nada en comun ni se requieren mutuamente.•
Se trata aqui pues, de oposicién-exclusién y no de oposicién-in—
clusién. Ko hay aqui una unidad como "prius" que "dialéctiae" los
extremos interdependientes; "del mismo modo que antes se hablaba
de atraccién de los opuestos, aqui hay que hablar de repugnancia
reclproca" (Reairepugnanz)" (333). Hay aqui una contrariedad en -
los hechos..., una positividad de los predicados (334) que forman
la mencionada relacién de contrariedad (Gegenverhaltnis).

Como se g^yrecia fécilmente el tema que suscita MARX -en -


este singularisimo pasaje de la KRITIK- es muy importante por las im-
plicaoiones générales que contiens sobre la naturaleza de una metodo—
logia social; afecta, obviamente, al estatuto "cientifico del marxis­
me y, desde luego, a toda la inmensa ideologia de una pretendida "fi­
losofia" marxista entendida como "dialéctica de la naturaleza". Pero
cinéndonos al objeto que ahora nos ocupa, no podemos olvidar que la -
advertencia de la KRITIK sobre la confusién entre la oposicién contra
dictoria y la oposicién por contrariedad no es sino una evidencia de
la naturaleza de la hipéstasis hegeliana puesta de manifiesto, desde
otro punto de vista, en distintos pasajes de la KRITIK. Afecta de 11^
no, en suma, a la propia consideracién de lo particular y positivo —
134

por parte de KEGEL ya que la propia relacién global con el mundo de -


la realidad reproduce la estructura de la oposicién contradictoria —
(asi pues, el esquema: polo positivo “versus" polo negativo) de tal -
fornm que adquiere plena evidencia aquel postulado fundamental de su
"Ciencia de la Légica": "La proposicién de que lo finite es ideal, —
constituye el idéalisme. El idealisms de filosofia no consiste en na­
da mas que en esto; no reconocer lo finite como un verdadero existen­
te" (335). El finite, considerado aisladamente respecte del infinite
es no-ser; lo [Link] ocurre, siinétricamente, con el infinite que no ha
encontrado su "concrecién": carece de existencia. Cada extreme de la
contradiccién, finitud e infinitud, no poseen, considerados aislada—
mente, mas eue un carécter negative; no son nada de por si y, sin em­
bargo, lo son dnicamente en relacién al otro: se trata pues, de una -
relacién-inclusién. El verdadero ser para HEGEL es el ser de la esen-
oia como dualidad contradictoria y corresponde, simulténearaente, lo -
finite y lo infinite; en definitive, la finitud, por si misma, no tie^
ne entidad. "Planteados asi los términos del problema se da también -
la solucién. Si el finito tornado separadaraente, tal como es por su —
cuenta o fuera del pensamiento, no posee verdadera realidad, es evi—
dente que habrâ que considerarlo en relacién con el otro, o sea con y
en el infinite" (336).

"Por mucho que ambos extremos -escribe MARX- se presenten


en su existencia como reales y como extremos, esto dltirao depends sé­
lo del ser de uno de elles, sin que tenga para el otro el significado
de la verdadera realidad" (337).

Habrâ que considerarlo, en [Link], en la Idea o R zén. "De


este modo cada cosa se resuelve en la unidad de "ser" y "no-ser" jun-
13 r

tos (...) Donde estaba la cosa ha entrado ahora subrepticiamente la -


contradiccién légica, ya no hay ser sino sélo pensamiento ("idealismo
acritico" de la filosofia de HEGEL, segén la férmula marxiana del 44)»
Por otra parte, e inversaraente, al igual que el particular o el fini­
to se ha disuelto en la contradiccién légica asi también, a su vez, —
la contradiccién légica es transpasada al finito, a la [Link] en
una palabra, résulta realizada, o sea, transferida desde cl mas allé
de la Idea al "aca" del mundo, de modo que todo lo que existe deviens
ahora manifestacién o exposicién positiva de la Idea (siempre segén -
el ÎÎARX del 445 "positivismo acritico" de la filosofia de HEGEL)" --
(338). Pero, como senala LïARX, "en la realidad r.o hay un dualismo del
ser" (339).

Si tenemos en cuenta la equivocidad que pueda suscitar las


implicaciones de este pasaje de la KRITIK -que tratamos de desarro- —
llar- hemos de plantear nuevamente el resumen del problema por otras
vias. Cuando HEGEL teoriza instituciones claves del Estado ïloderno —
siente, continuamente, la tentacién de subvalorar los conflictos de -
carâcter social y los propios conflictos que existan entre aquellas -
instituciones... Subsiguientemente la gran operacién hegeliana es: a
la vez que procédé a insertar, el salto desde la familia al Estado, —
en su vasta cronologia, esté procediendo a dialectizar el conflicto -
multiforme al orden estatal recurriendo a las infinitas posibilidades
légicas de su privilegiado instrumente: la mediacién conceptual. De -
esa forma -y aqui se situa la critica de îvîARX- la primigenia conside­
racién del hecho politico queda desplazada por su posterior conside—
racién como extremo-concepto del-afân légico apriorista... El hecho -
finito queda desnaturalizado y convertido en extremo de un mecanismo
136

contradictorio légico que le era extrano pero que pasa a explicarlo no


como aquel primitive hecho sino como su caritura légica. El elemento
finito del conflicto politico pasa a ser manifestacién del concepto -
reciproco de lo infinite que le antecede en la operacién finalista he
geliana, la oposicién real deja de existir como tal y se transforma,
pues, en una manifestacién de la dialéctica de la razén, en este caso,
de la razén politica... HEGEL esté haciendo caso omise del "elemento
real como privilégié de la razén" (340) y [Link] la razén en -
detrimento de la experiencia»

Pero el mecanismo hegeliano no imita a un burdo idéalisme


que negase pura y simplemente lo finito sino que opera "dialecticamen
te" desde la Idea o Razén ponderando elementos de intuioién no reconc
cidos como taies que le permiton trascender lo simple "contradictorio
analitico" en el sentido de KAiTT y operar con la estricta contradic—
cién dialéctica que, si bien por un lado tiene en cuenta los datos de
la realidad (341)> por otro, los valores en su funeién esclusiva de -
extremos del proceso contradictorio légico... A la postre nos halla—
mos ante el limite de la oposicién contradictoria, légica, que en la
yuxtaposicién de sus premises es incapaz de darnos cuenta del hecho -
politico finito. De ahi la extrema importancia que reviste para MARX,
entonces, la reivindicacién de lo real no-contradiotorio (lo real "no
dual") ; que por tanto no es un real agotado en su dimensién negativa,
no es un real-extremoj lo real no séria el poco negative de lo irreal
positivo (342). Lo real séria el no-polo del polo de la irrealidad. -
"La diferencia se refiere en nuestro caso a la existencia y en el otro
caso a la esencia, o dos esencias".

Reivindicando la experiencia singular MARX esté senalando


137

la ânica via que puede legitimar una racionalizacién aposteriorizada


de aquella (no la "ratio" essendi); que posteriormente no puede mâs -
que explanarse como implicacién relacién entre experiencia-intelecto;
intuicién-entendimiento, razén-materia* Atribulmos por lo que antece—
de una extraordinaria via importante al pasaje "dialéctico" de la KIŒ
xIK y, casi nos atreverlamos a calificarlo como una reedicién nada —
despreciable de apunte kantiano sobre la confusién anfibolégica, en -
su critica a Leibniz, como autor "intelectualizador" de los fenémenos
••• Obser\remo8 hasta qué punto el siguiente pasaje de KANT nos presen
ta una confusién similar desde "el inteleoto", pasaje en el que inter
calar LEIBITIZ por HEGEL no romperla su coherencia.

"En defecto de tal tépico trascendental, y por consecuen—


cia por la anfibologia de los conceptos de reflexién, el célébré ---
LEIBNIZ construye un sistema intelectual del mundo, o mâs bien creyé
reconocer la naturaleza interior de las cosas comparando todos los o^
jetos sélo con el entendimiento y los conceptos formules abstraotos -
de su pensamiento (•••)• Comparé entre si todas las cosas simplemente
por conceptos y no encontré, naturalmente, otras diferencias que aque
lias por las cuales el entendimiento distingue sus conceptos puros —
los uno8 de los otros. No tuvo LEIBNIZ por originarias las condiciones
de la intuioién sensible que llevan consi,go sus propias distinciones,
pues la sensibilidad no era para él mas que un modo confuso de repre—
sentacién y no una fuente particular de las representaciones; el fené
meno era para él la representacién de la cosa en si misma, pero una —
representacién distinta por la forma légica del conocimiento por el -
entendimiento, pues a causa de su carencia habituai de andlisis intra
duce en el concepto de la cosa en cierto confusionismo de représenta^
ciones accesorias que el entendimiento debe separar" (343)*
138

Cuando MARX habla de lo real "no dual" frente a la inte—


lectualizacién atropellada que sufre dioho real por parte de HEGEL —
-de su dialectizacién- mostrando la necesidad de lo que lo real, como
particular-singular no sea vaoiado de su contenido sino que se parte
del mismo como eje prioritario -no contradictorio- de la predicacién
para intentar su posible résolueién en una estructura de razonamien—
to... Lo real rechaza el tautolégico principio de identidad que subya
ce a la contradiccién analitica«como principio de razén. o "principio
de las verdades analiticas" (KANT)j "lo individual es el fundamento -
del principio de no contradiccién" (344), en su primitiva formulacién
de ARISTOTELES,

"es imposible que, al mismo tiempo y bajo una misma relar-


cién, se dé y no se dé en un mismo sujeto un mismo atributo" (345)*

Tal principio que parecia a ARISTOTELES el "mâs cierto de


todos y el primero" (346) es el que tiene en cuenta TRENDELENBURG en
su critica antihegeliana -tan ponderada por el joven MARX- y por ello
"en contra de la interpretacién escolâstico-racionalista que ha trans
formado dicho principio de no-contradiccién en principio de identidad,
en principio de las verdades de razén (LEIBNIZ), (...), proviniendo -
pues, en su base, no lo individual, sino lo universal en su forma mâs
pura y abstracta posible, la forma de la tautologia" (347)*

Asi pues, el "excursus" de la KRITIK que hemos analizado


establece con claridad la posibilidad de generalidad racional, en su­
ma, del pensamiento mismo como funcion de anâlisis de lo real-presu—
puesto (348)5 del ser finito no sometido a la vaciedad de su conteni­
do particular por parte de la demoledora "dialéctica" de un ABSOLUTO
henchido de explicaoién que nicga la posibilidad misma de independen-
139

cia de lo finito fuera de su éfbita oranicomprensiva; valgan como con­


clusion a esto las palabras con las que HEGEL concluye el apartado de—
dicado a la contradiccién:

"En la acostumbrada manera de silogizar, el ser de lo firâ


to aparece como el fundamento de lo absolute; por el hecho de que exis
te un finito, porque lo finito es la oposicién que se contradice en si
misma, es decir, porque él no existe, por esto lo absoluto existe* En
el primer sentido la conclusion del silogismo suena asi: El ser de lo
finito es el ser de lo absoluto; pero en este segundo sentido suena —
asi: El no-ser de lo finito es el ser de lo absoluto" (349)*

1*4*4* Necesidad de historicidad en la induccién politica*-

La "KTŒTIK" enlaza la critica al dualismo esencialista, —


contradictorio de HEGEL con la necesidad de "asumir el définiendum en
su individualidad distintiva"; es decir, partir de la génesis real, —
histérica, de las "contradicciones" y, una vez roâs, "determinar el vin
culo de necesidad que une el resultado de la oposicién a los sujetos -
singulares que les dan origen" (350); solamente la historicidad de los
problemas politicos puede ser la dave de su comprensién,

"pero esta comprensién, como HEGEL creia -senala MARX- no


consiste en ir reconociendo constantemente las concreciones del concep
to légico, sino en comprender la légica caracteristica de cada objeto
caracteristico" (351) (s*n*).

Frente a la casi exclusiva logicidad e indeterminacién del


resultado "final" hegeliano, MARX hace suya la temprana premisa fuerba
chiana:

"Sélo el ser determinado es ser; el concepto del ser corn—


prende el concepto de la determinacién absoluta" (352)*
140

La abstraccién de la que parte HEGEL, carente de détermina


cién es, sin embargo, la ünica fuente que en su sistema le reporta la
necesaria concrecién a lo finito abstracto y subjetivo; aquella abs--
traccién avala por tanto la conclusién tautolégica; por ello la conse-
cuencia raetodolégica que podemos explanar de las importantes considéra
cionos de la "KRITIK" que hemos destacado es que la "concrecién metodo
légica del apriorisme hegeliano entrana que los sujetos del juicio en
filosofia politica, se consileren en su individualidad definiia, es do
cir, en su actualiclad histérica: es decir, que sin asumir los elemen—
tos en cuestién en una perspectiva histérica concreta no es posible —
confiar en formular juicios lé.^icamente correctes de filosofia politi­
ca, porque una perspectiva metahistérica lleva las "tautologias rea- -
les" que la "KRITIK" ha denunciado" (353).

Es évidente que la reflexién politica de la KRITIK -decan-


tada en la critica légica del discurso politico de HEGEL- supone si no
una postura expresa a favor de determinadas opciones de método si un -
alejaraiento claro de;
12) una consideracién esencialista de los conflictos humanos; por el -
contrario las reflexiones que acabamos de analizar abrazan -de for
ma expresa- el principio de no-contradiccién m cuanto principio -
de la determinacién material que garanties 1% coherencia y funcio-
nalidad del discurso, de la induccién politica a las premisas his-
térico-reales de que se trate y no, por tanto -como el discurso h^
geliano- funcionalidad a "las determinaciones del concepto puro";
y, por ello, también un alejamiento de

22) un anâlisis que no primen la singularidad histérica sobre el esque


ma de -no bajo el- de una dinâmica apriorista» Recordemos la cohe-
141

rencia del pensamiento de EEGEL a este propésitoj ya en la ùltima


parte de su ciencia de la Légica escribe:

"Un error capital que reina aqui consiste en creer que el


principio natural o sea el comienzo, de donde se parte en el desarro—
llo natural o en la historia del individuo que se va formando sea lo -
verdadero y lo primero en el concepto. La intuioién o el ser son, sin
duda, lo primero segun la naturaleza, o la condicién para el concepto;
pero no son por esto lo incondicionado en si y por si; mas bien en el
concepto ee élimina su realidad, y con eso al mismo tiempo la aparien­
cia que tenian como si fuesen lo real condicionante.

Cuando NO SE TRATA DE LA VERDAD, SINO SOLAMENTE DE LA HIS­


TORIA o sea de la manera cémo pasan las cosas en el representar y en -
el pensar fenoménico, entonces puede uno por cierto limitarse a narrar
que empezamos con sentimientos e intuiciones, y que el intelecto ex--
trae de la multiplicidad de aquellos una universalidad o abstraccién,
y que, todavia en este abstraer, conserva, para la representacién toda
la realidad, con que se présenté al comienzo. Pero la filosofia -con—
cluye HEGEL- 30 DEBE SER UNA NARRACION LE LO QUE SUCSDE, SINO EL CONO-
GIIIIENTO DE LO QUE ES VERDADERO EN ELLO, Y ADEî.lAS TIEITE QUE COI-ÎPRSNDSR
BA8AND08B EN LO VERDADERO, LO QUE EN LA NARRACION APARECE COMO UN PURO
ACONTBCER" (354) (s.n.).

Se trata en suma de los movimientos "superadores" de lo fi


nito que se han visto hasta ahora y se trata de insertar la singulari-
dad del acontecer histérico en el circuito de la autoconsciencia: no -
hay, por tanto, tratamiento de la alteridad, de la diferencia real.

"El demostrado carâcter absoluto del concepto, frente a la


materia y en la materia empirica y mâs exactamente en sus categorias y
142

determinaciones reflexivas, consiste precisamente en esto, que la mis­


ma materia, tal como aparece fuera y antes del concepto no tiene ver—
dad sino que la tiene solamente en su idealidad o sea en la identidad
con el concepto" (355) (s.n.).

^Pero entonces qué estatuto tiene lo histérico para HEGEL?


^Se trata de una simple apariencia? Pero estas determinaciones exter*—
nas (35&) en su singularidad -y aun sin anular su explicaoién procesal-
son la base de formacién de un piano de realidad concreta compuesto por
lo extrarracional; por lo real no contradictorio..., no dialùctizado -
previamente (357)î esas determinaciones, en fin, forman la base del co
nocimiento histérico (358) que unicamente puede dar una dimensién genc
tico-critica al estudio del Estado; tal séria para H/iRX la base de — -
aquella critica "verdaderamente filoséfica que no sélo le saca a la ac
tuai Constitucién las contradicciones que tiene sino que las explica,-
comrrende su génesis, su necesidad, su significado caracteristico" --
(359) y de cürji son consecuencia reiterada en que el propio anâlisis de
MAR)C desemboca, ya en la KRITIK, al internarse, repotidamente en la t_e
matica civil en la busqueda de datos y claves que permitan explicar de
terminados hechos politicos para los cuales las claves exclusivamente
politicistas parecian no servir ya...; aparecian como agotadas...

Todo el afân de estas pâginas -en las que el joven ÎÎARX es-
tudia al HEGEL politico- va a parar en afân contra les "misterios" que
la Razén politica pretende compartir consigo misma: creemos que la ex-
plicitacién de esa base oculta va a caracterizar la compléta obra de -
MARX; el punto de partida, frente al impresionante edificio hegeliano,
es un esfuerzo por situar la légica de algunos procesos politicos sin­
gulares en la posibilidad global de un estudio de la historia humana -
•A
143

como historia natural; consecuentemente observamos a la "KRITIK", como


un trabajo notable; en suma, como paradigma privilegiado de convergen-
cia de todos estos faotores y desde luego como una apuesta por la - —
ciencia:

"Lo que pasa por ser la esencia -producida y por superar^


de la enajenacidn -escribira MARX unos meses después de su conclusion
de la KRITIK- no es la inhumanidad sino la diferencia y oposicién fren
te al pensamiento abstracto con que lo hace" (360),
144

(1) Los esbozos de metodologXa en la "IGiITJK" son desiguales en extensidn y


entidad; ademis, se hallan repartidos a le largo de todo el escrito y -
se intercalan a propdsito de los teiaas mâs variados signiendo el orden
de los paràgrafos de la "Rechtsphilosophie" hegeliana, mostraiido una -
tensa implicacidn entre los temas de l6gica y polftica. Para nuestro -
estudio del tema especfficamente Idgico hemos tenido en ouenta algnnos
de los esoritos laàs significativos sobre la problemàtica de la relacidn
EliDEL-IklAPX, tan actualizada en la decada de los anos sesenta. As! los -
clAsicos estudios de Louis ALTKÜSSJiP, Pour îvlarx, Paris, I965 (t.c. lléxl
00, 1967) y "Sobre la relaci<5n de iîarx con Hegel", pAgs. 93-121 de "He­
gel y el pensamiento moderno", texto publicado bajo la direccidn de - -
Jacques D'HONT (lléxico, 1973)» Para la problem^tioa del "dellavolpismo"
tan conexa con la "KRITIK" -(ya se apuntd por algunos autores la traduc_
ci(5n italiana de esta obra juvenil de LIarx por Galvano LIüLLA VOLPL, co-
mo un importante factor en la difusidn de los estudios de este ultimo)-
hemos consultado el estudio de Joaquin ALI/ICGUÏÏHA, "Caracteristicas del
dellavolpismo" (capitulo 1.3* de su tesis doctoral sobre Umberto CEHRO-
ITl). Para el apunte sobre la base de la predicacidn hemos consultado la
edicidn de Francisco de P. SALÎAiiAlTGH de la [Link] de ARISîOTELES —
(Madrid, 19&7; pp. 903-1093). También AHTZ, J. "Ler Substanzbegriff bei
Kant und Hegel", Freiburg, 1933. ASCKSRI, Carlo; FEUERBACHS BliUCHmit —
der Spekulation, Frankfurt a/lî, I969. BAUALGIÎI, %, La realtA oggettiva
délia contradizione (Pinascita, nû 13; Julio 19&2, p.28) e "Il problema
délia dialettica (Pinascita, nC 23, Julio 1971, PP. 18-19) y sobre todo
"Teologia ed idea del conoscere nella logica di Hegel", en "Per il cornu
nismo" (Torino, 1972). BLOCH, Ernst, "Subjekt-Objekt" Erl'duterungen zu
Hegel. Berlin, 1951 (2e. Auflage Frankfurt, 19&2; que es la edicidn que
hemos seguido), Los "Studi hegeliani" de Horberto B03BI0, en su obra —
"Da Hobbes a Marx" (pp.l65-238, Ilapoli, 1965) Y su "Dial&ctica en Marx"
en "La evolucidn de la dialéctica" (t.c. de F. Moll Camps, Barcelona, -
1971). BROCICER, W. Formule, transzendentale und spekulative Logik. - —
Fran^urt a/lI, I962. 3US1I0, G. "Sobre el significado de los "Grundrisse"
en la interpretacidn del marxismo" y "Los "Grundrisse de Marx y la Filq,
Bofia del Espiritu objetivo de Hegel", ambos trabajos publicados en la
Revista SISTSî.IA, n^s 2 y 4» respectivamente. De extraordinaria utilidad
nos ha sido el volumen de Franco CASSAIiTO, Marxismo e Filosofia in Ita­
lia, I957-I97I; (Bari, 1976) en esta importante antologia de articules
se recogen significativas intervenciones sobre toda la probleiaAtica 16-
gica del dellavolpismo apuntando hacia la "KRITIK"; CASSIRER, Ernst, vq_
Idmenes I y III de "El Problema del Conocimiento en la Filosofia y en -
la Giencia modernas", t.c. de W. ROGES, México, 1953* En nuestro enfo—
145

que del tema es dominante la interpretacién de L. COLLETTI. Singular—


mente su "Il rapporte Hegel-Iîarx" (Pinascita, nû 2, Julio I962, pp. 27
-28); y sus libres "Il marxisme e Hegel" (Bari, I969) e "Ideologia e -
Société" (Bari, I969). También hemos tenido en cuenta "Marxismo e Bia-
lettica" (Bari, 1974) 7 el polémico "Tra marxismo e no" (Bari, 1979)*
De Mario DAL PUA, su estudio sobre la KRITIK, en La dialettica in Marx
(Bari, 19&5); pp. 57-126 de la traduccién castellana de F. Moll-Camps,
Barcelona, 1971. bh gran estudio que hemos tenido en cuenta es el de -
Biagio DE GIOVAHHI, "Hegel e il tempo storico délia société borghese",
sobre todo la "Introduzione" y la segunda parte "Logica e teoria délia
storia" (Bari, 1970). De DELLA VOLPE, su estudio matriz "Logica corne -
scienza storica", de amplisima repercusidn en los ulteriores estudios
italianos sobre Hegel y la KIUïIK; la edicién que hemos estudiado es -
la de 1969 que modifica el titulo primitive de la edicién original "Lo
gica corne scienza positiva", Messina-Firenze, 1950. Lamentablemente e^
te decisive estudio sigue, que sepamos, sin traducir el castellano. En
cualquier caso hemos manejado el vol. 17 de sus "OPERE", caracterizado
precisamente por dominar sus estudios légicos. También, el importante
"Rousseau e Marx e altri saggi di critica materialistica", en el vol.
V de la OPERE; hay trad, castellana de E.E., revisada por E. lléndez, -
Barcelona, I969. DICKE, G. Der IdentitStsgedanke bei Feuerbach und - -
lïîarx, KSln, I96O. DCBB, Maurice, Economia polftica y capitalisme, Méxi
co, 1966. (Hemos tenido en cuenta las extraordinarias observaciones de
método que se hacen en este libre; la edicién original es de 1937). —
EHGELS, F. "Ludwig Feuerbach und das Ende des klassischen deutschen —
Philosophie" Stuttgart, 1336 (varias ediciones en espahol); ESCOHOTADO,
A. La conciencia infeliz, Madrid, 1972. Hemos primado en todo momento
la atencién a FEUERBACH, por lo que ya se apunté de estimar su influen
cia decisiva en la "KRITIK", Trente a otras incidentales: manejados los
vols. 3 y 4 de sus "V/erke in sechs BKnden" a cargo de Erich THIES. - -
Esos tomos corresponden a los estudios crfticos del perfodo 1839-1843
y "La esencia del cristianismo", que forma el bloque de repercusién in
mediata en el Marx de KHEUZHACH (vid. sobre FEUERBACH, las "FUENTSS" -
en las péginas finales dedicadas a Bibliograffa); la traduccién de A.
Llanos, "Aportes para la crftica de Hegel”, Buenos Aires, 1974» y de -
J.L. Iglesias (Salamanca, 1975) de la "Esencia del cristianismo". FIHD
LAY, John, Reexamen de Hegel, t. castellana de J.C. Garcfa Borrén so­
bre la 2& edicién inglesa de I964 (t.c. Barcelona, I968). FLEISCHIiAHIT,
J. Objektive und subjektive Logik bei Hegel, p.12. "Hegel-Studien", î,
Bonn, 1964; Hegel Ungestaltung der Kantischen Logik, "Hegel-Studien",3,
1965, pp. 181-207. GADAI.ÎER, n.G. Hegel und die Antike Dialektik, Hegel-
Studien, B.I, 1961 ; "La dialettica dell'autocoscienza"en"La dialettica
146

di Hegel" (Torino, 1973). GL0CKN2R, H. "Hegel", Frankfurt a/M (2s ed.


1954); El concepto en la filosofia hegeliana, UHAI.!, I965. GULIAM, Con^
tantin, I, Método y sistema de Hegel (México, 1971). GUNTER, C. Das —
problem einer Formalisierung der Traszendental-dialektischen Logik un-
ter besonderer BerUcksichtigung der Logik Hegels, Hegel-Studien, 1964;
HEHRICH, D. Hegels Theorie tlber den Zufall, Kantstudien, L, 1958-59; -
ARfang und Methode der Logik, Hegel-Studien, I, (I964). HOLZHEIMER, F.
Der Logische Gedanke von Kant bis Hegel. Paderbom, 1936. HYPBDLITE, J.
Logique et existence. Essai sur la logique de Hegel, Paris, 1953 (2& -
ed. 1961). KANTj I, Critica de la Razén Pura (t.c. de MiSana, Fernân—
dez y M. Garcia Morente, B. Aires, 1950). ICOFLER, L, Die Vfissenschaft
von der Gesellschaft (t.c. de J. Diaz Garcia; La ciencia de la socie—
dad, jvïadrid, I968) se ha tenido en cuenta este importante escrito de -
KOFLER a efectos de explicitacién de la asumida dualidad hegeliana - -
"comprensién-conocimiento". algo, por lo denés, frecuente en todo el -
neohegelianismo alemén de este siglo y clave en autores representati­
ves de la denominada Escuela de Frankfurt. Cifr. también su "Geschich-
te und Dialektik" (Hamburg, 1955); t.c. de José Luis Etcheverry (B. A^
res, 1974= Historia y Dialéctica). LARGE, H.G. "Ludv/ig Feuerbach und -
der junge Marx" que es el escrito introductorio a la edicién de los —
"KLeine philosophischen Schriften", de Feuerbach (Leipzig, 1950). Se -
ha tenido en cuenta a efectos de la caracterizacién general de la légi
ca hegeliana la interesante y curiosa "Einleitung" de LASSOH a la edi-
cién de 1923, por él preparada, de la Y/issenschaft der Logik" (Leipzig,
1923). LEBRURG, G, La patience du Concept. Essai sur le Discours hégé­
lien (Paris, 1972). LEISEGAIiLJ, H, Denkformen (Berlin, 1952). Excepcio-
nal interés han tenido para nuestro trabajo -no sélo aqui sino a lo —
largo de toda la tesis- el decisive estudio de Karl LO’.VITH, "Von Hegel
zu Nietzsche...", 1939 (5^ ed. Stuttgart, I964) (hay t. castellana de
Emilio Estiiî, [Link], I968). También su estudio antolégico sobre la -
"Hegelsche Linlce" (Stuttgart, 1962). LUPORIl'Œ, C. "Il circolo concrete
-astratto-concreto"(Pânascita ns 24, Roma, 20/x/l962, p.26). LIARIrlI, -
Giuliano "Il rapporte Hegel-Mai'X in una recente indagine" (R.I. Filoso_
fia del Diritto, pp. 511-520, Julio-Agosto I962). MASSOLO, A, "Schema
per una discussione sul rapporte Hegel-Marx"; en "Studi in onore di Ar
turo MASSOLO", (Urbino, 1967; pp. 135-13?). MSRKER, M. "Dialettica he­
geliana e miseria tedesca", en "Marxismo e storia delle idee" (pp.235-
270; Milano, 1974). MOULOUD, H. Logique de 1*essence et logique de l'en
tendement chez Hegel (Revue de Métaphysique et de Morale, LXVT, I96I).
lŒGRI, Enrico, La nascita délia dialettica hegeliana (Firenze, 1930).
NOEL, G, La logique de Hegel, Paris, 1397» 2& ed. 1933» reimp=136_I). -
O'MALLEÏ, Joseph, su "Introduction", en "Critique of Hegel's Philosophy

./•
147

of Right", Cambridge, 1967* PACI, E, Sulla realté oggetiva della contrad^


zione (llinascita, 15, 2 agosto, 1962, pp.24-25). IIAV-TDOVGCCZ, S, Ludwig
Feuerbach Philosophie, Berlin, 1931. PJCOEUR, P, Négativité et affirma--
tion originaire, en "Aspects de la dialectique" (Paris, 1956). PJPALDA,
J.M. "Los limites de la dialéctica", Hev. "Ilateriales"« pp. 49-81» n^ll
(Sept.-Oct. 1978). De forma similar a lo que apuntébamos en el caso de -
Delia Volpe y Colletti; la investigacién y sistemética, que sobre la fi­
losofia politica de HEGEL ylos trabajos de juventud de îiAÎCi, lia llevado
a cabo Mario HOSSI han afectado notablemente los trabajos y discusiones
posteriores. Asi de la prioitiva edicién de I96O de su monumental "Marx
e la dialettica hegeliana", nos ha sido de particular utilidad el [Link]
de la tr. castellana ("El joven Marx", M, 1971) de R. de la Iglesia, tra
duccién que lo es tan sélo del segundo volumen italiano. (Para esta obra
vid. Bibliografia -Estudios- péginas finales). También de HOSSI, "La dia
lettica hegeliana", en Hivista di Filosofia (Torino, 1958) n^ 49, pp.283
-333; "Teoria e prassi", (Pinascita n017, pp. 22-23 Septiembre 1962) y -
"Sulla dialettica hegeliana". Hivista Critica di Storia délia Filosofia
15 (I96O; pp. 404-412). SACRISTAN, Manuel. El trabajo cientifico de Marx
y su nocién de ciencia, Revista "Mientras tanto" ns 2 (pp. 6I-96; Lnero-
Febrero, I98O). SANCHEZ VAZQUEZ, A. "LIarx y su critica de la filosofia -
politica de Hegel", Prdlogo a la edicién mexicana de la "Critica de la -
Filosofia del Estado de HEGEL" (México, 1963). [Link], A. Feuerbach o -
la sensualidad émaneipada (versién espahola de Julio Carabaiîa), Madrid,
1,975' SCH'.VARÏZ,' J. "Die Dehlcform der Uegelschen Logik", Eantstudien, L,
1958-1959* STfiHL, F.J. Geschichte der Rechtsphilosophie (le Aufl. Tübin­
gen und Leipzig, 1847; versién espanola de Enrique Gil y Robles: "Histo­
ria de la filosofia del Derecho", Madrid, I894). Résulta interesante, al
estudiar la impresionante exposicién que hizo STAHL de las impiicaciones
légions de la "Rechtsphilosophie" hegeliana, tener présente el trabajo -
de ROSSI, oit, "La storia délia interpretazioni di Hegel e il présente -
problema délia filosofia, en "Il problema délia filosofia oggi" (pp.500-
512. Padova, 1953). El "Nachwort" de Théo STAlGiSN a "Marx: KRITIK des lie
gelschen Staatrechts" (pp. 139-233» Stuttgart, 1973). El libro cuya po—
tencial critica por parte de Marx dié lugar a unas influencias sustancia
les en su critica "la inversién"~ es el Adolph TRENDELENBURG, "Logische
Untersuchungen” (Leipzig, I84O; reirap= 1964; citamos por fotocopias par-
ciales de la 2& edicién de 1362). VACCA, Giussepe, "Politica e teoria —
nel marxismo italiano 1959-1969 (Bari, 1972; este texto recoge la polém^
ca que VACCA présenté al Institute Gramsci de Roma sobre el Marxismo ita
liano de los sesenta y reviste interés por su explanacién y critica de -
algunos de los puntos de vista centrales en el dellavolpismo conexos con
la "lülITIK". VAÎTNI ROVIGHI, S, "Hegel, critico di Kant" en Hivista di Fi
148

losoffa neoescoléstica, 42 (pp. 289-312, 1950). Importante la recopila—


cién de [Link]. "Hegel y el pensamiento moderno" (textes publicados bajo
la direccién de Jacques D'Hont y que recoge las intervenciones de un
minario Hegel" dirigido en I967 por HYPPOLITE (t. castellana Hamdn Sal—
vat, Mésico, 1973); Se recogen intervenciones del propio D'HONT, DERRIDA,
ALTHUSSER, DILLIRLE, JAITICAUD y Marcel REGNIER. WAHL, Jean; "Une interpre
tation de la logique de Hegel", en la Rev. "CRITIQUE", LXXIX, 1953.

(2) La "ICRITIK des hegelschen Staatsrechts" fue publicada por vez primera en
1927 en la, entonces recién inaugurada, edicién M.E.G.A. (Historisch-Kéi^
tische Gesamtausgabe; Franlcfurt/M; Berlin y Moscd; 1927-1932) que, como
es sabido, quedarla posteriormente incompleta. La edicién critica fue —
llevada a cabo por RIAZAIIGV. (MEGA, I, 1,1, pp.401-553). La segunda edi­
cién, ya con una importante introduccién, en Karl MARX, "Der historische
Materialismus. Die Frühsciiriften", (Leipzig, 1932) bajo la direccién de
[Link]üT y J.P. LÎAYER. Finalmente la tercera edicién ya tuvo cabida en
las "AERKB" de la Ed. DISTZ (pp. 201-336), cuya 7^ edicién (parcial) es
de 1970. ITuestra edicién de referencia a lo largo de nuestro trabajo -c£
mo se indica en la bibliografla general- es la de la Philipp Reclam J. -
(Stuttgart, 1973).
(3) Sobre el problema de la fecha de redaccién de la KRITIK; Hay discrepan—
cias entre los escasos trabajos dedicados al tema -o, mejor, que tocan -
esta cuestién- sobre el période global en el que MARX compuso los plie—
gos que forman el manuscrite, aunque si hay coincidencia general en la -
fecha-perlodo de conclusién; precisamente en la fase de residencia de —
MARX en IHÎEUZIIACH en el verano de 1o43. En general las opiniones sobre -
el tema se pueden clasificar ofrecen très perspectives; A) La de autores
como LANDSHUT y MAYER -(introductores de la antologia de esoritos juveni^
les de Marx 1932)- que opinan por diversas estimaciones -entre ellas ca^
tas de MARX con otros miembros de la HegelscheLinke- que la redaccién de
la "KRITIK" tuvo lugar ya desde I84I» es decir, a lo largo de un période
bastante més largo y sobre todo muy anterior al verano de 1843. A esta -
tesis se une también LE./ALTER (en "Zur Systematik der Marx'schen Staats
und Gesellscïiaftslehre", en Archiv fUr Sozialwissenschaft und Sozialpoli^
tik, 1933, pp. 612-674). B) La opinién -a nuestro juicio la més fundada-
de RIAZANOV que aduciendo diverses testimonies y, sobre todo, influen- -
cias notorias de las "Vorlüufige Tliesen" de FEUERBACH (I842) estima que
el période de Marzo-Agosto de 1843 es el més probable. Para ello extrae
inferencias incluse de algunas referencias posteriores de Marx en obras
importantes como la "Contribucién" o el "Capital". A esta opinién se su-
ma aduciendo nuevos testimonies, Rossi (En "El joven Marx”, oit, I48 y -
./•
149
ss.). C) Una hipétesis intermedia que es a la que se adhiere D. CANTIMO
RI, situando el comienao del escrito en 1341-1842 y el final en Agosto
de 1843. (Cif. D. CAIfTIHORI, Interpretazioni tedesche de MARX nel perio
do 1929-1945» en sus "Studi di Storia, Torino, 1959» pp. I65-I80). Coin
cidencia matizada con este criterio de CAHTIMORI, la sostiene Mario —
DAL PRA (La dialéctica en MARX, cit, pp. 57-61). No queremos entrar en
los testimonies y pruebas aducidos para sostener las diversas hij)6tesis;
si nos parece importante, sin embargo, las propuestas quo senalan un -
[Link] directe en el nanuscrito de los importantes esoritos feuerba--
chianos desde 1339» singularmente de "Das Wesen di s Christentums" - —
(1841) y las "VorlSufige Thesen" de 1342. Nuestra opinién -como se in-
tentaré mostrar en las péginas que dediquemos a exponer los problomas
metodolégicos- coincide con aquellos criterios que seiialan una fuerte
influencia e interrelacion con la obra de FEUERBACH hasta 1843. En - -
cualquier caso nos permitimos reraitir a la que juzgamos opinién més au
torizada y el escrito mâs complète sobre el tema de la fecha de compo-
sicién de la "KlîITIK" (M. Rossi, SI joven Marx, cit, 145-153).

(4) Véase la aguda caracterizacién que liace Alfred SCÎ.UDT, de FEUERBACH, -


como escrito# del "Vbrmürz" y de las tendencies que se entrecruzan - -
afectando de lleno al joven MARX (en Feuerbach, cit. 11 y ss).

(5) RIAZANOV senala dos clésicas referencias de MARX a la "KRITIK": la del


Prefacio a la Contribucién, en 1859» y la del Postfacio a la 2& ed. —
alémana del Capital. (î.iEGA, I, l/l, 1927 pp. Ixxi-lxx5 » 402); y, tam—
bién 1/2 (1929» xxiv-xxx). Vid. también sobre esto O'MALLEY, J., Intr£
duction, cit, p.x.

(6) Bastantes anos antes que comenzase la edicién MSGA, el conocido biégra
fo de MARX, Franz LIEHRIID publicé (En su "Aus dera literarischen Nach—
lass, Berlin, 1902) algunos esoritos de juventud de MARX de los ya pu­
blicados... pero seguian inéditos los esoritos esenciales a los que —
nos estamos refiriendo.

(7) COLLETTI, Introduccién, cit, 98. Sobre la problemética de esta y otras


ausencias teéricas en la II Internacional -con mayor influjo en la III
de lo que suele estimarse por parte de cierta ortodoxia- es importante
conocer la aguda reconstruccién que hace COLLETTI, en "Ideologia e so­
ciété" , cit, pp. 61 y 88: "Il testaraento politico di Engels".

(8) ENGELS, "Ludwig FEUERBACH y el fin de la filosofia clésica alemana" —


(Madrid, I968): "Cierto es que -(la filosofia de Hegel)- tiene también
un lado conservador, en cuanto reconoce la legitimidad de determinadas
fases sociales y de conocimiento, para su época y bajo sus circunstan-
150

cias; pero nada raés. El conservadurismo de este modo de concebir es r£


lativo; su carécter revolucionario es absolute, es lo unico absolute -
que deja en pie (p.15)*

(9) MARX, Manuscrites de PARIS (OME, V, cit.428).

(10) ENGELS, "Ludwig FEUERBACH", cit, 1?.

(11) BELLA VOLPE (Rousseau e Marx, cit, OPERE, 5» 317): "A nuestro parecer
el més importante de los dos trabajos es la Critica de lafilosofia he
geliana del derecho publico. hasta ahora menosestudiada que los"Ma­
nuscrites" en Italia y fuera de ella, a pesar de que MARX, en 1873, en
el postfacio a la segunda edicién de El Capital llama la atencién al -
respecte. Alli se lee; "He criticado el aspecto mixtificado (die mysti^
fizierende Seite) de la dialéctica hegeliana hace casi treinta ailes, -
cuando ésta era aén la moda del dia (si quitamos treinta anos a 1873,
tenemos la feclia exacta; 1843).

(12) O'MALLEY, Introduction, cit.; "APPENDIX to Introduction, [Link].

(13) "Término utilizado por Louis ALTHUSSER para sehalar lo que él ve como
"cesura radical" entre la juventud de MARX y sus escritos de madurez.
Las primeras obras se resienten de una "ideologia hegeliana y feuerba-
chiana". Las dltimas construyen los "concertos bésicos del matérialis­
me histérico y dialéctico" (véase Louis ALTHUSSER, Para leer El Capi—
tal, 97 y ss).

(14) Véase en la Bibliografia final, el apartado II, "Estudios".

(15) COLLETTI, Introduccién, cit, 111.


(16) Los "Ivlanuscritos de Sconomia y Filosofia" (o, "Manuscrites de Paris",
vid, OME, V, Barcelona, 1978, p.301 y ss; también, la edicién de Fran­
cisco RUBÏO LLORENTE, Madrid, I968 y sucesivas ediciones) no han corri_
do igual suerte. En efecto, en la década de los sesenta han sido une -
de los escritos més editados de MARX en estreclia relacién con la gran
difusién de que gozaron ciertos escritos de H. MARCUSE. Las interpréta
ciones que entonces se hicieron de los "Manuscrites" fueron, asimismo,
variadisimas. Desde negarles cualquier valor que no fuera el puramente
filoséfico -caso de ALTHUSSER y sus seguidores- hasta considerarlos —
pieza clave de una "concepcién marxista humanista" -caso de Erich - —
FROM- o ubicarlos como el engarce necesario entre FREUD y MARX, caso
de [Link]. En cualquier caso la impresionante difusién editorial de
los "Manuscrites" por aquellos anos no àfecté en absolute, a la difu—
151.

sién y conocimiento de otros escritos como la "KRITIK" y la "Cuestién


Judia", igual o més importante si cabe que aquellos.

(17) COLLETTI (introduccién, cit, 119): "La importancia real de la primera


critica de [Link]îX a HEGEL reside en la clave que nos da para entender la
critica de MARX al método de la economia burguesa (y este es el notivo
por el cual lo recuerda y confirma después de liaber escrito "EL CAPI—
TAL")",

(18) Respectivamente; "Karl Marx, l'homme et l'oeuvre. De l'hegelianisme au


maéerialisme historique" (Paris, 1934); "Karl Marx et Friedrich Engels.
Leur gie et leur oeuvre. Paris, 1955/56 (tr. castellana de esta dltima
obra en Buenos Aires, 1965; también. La Habana, I967).

(19) CORNU, Marx-Engels, cit,402.


(20) ROSSI, M, La génesis delmatérialisme histérico, vol. I, 21. En cual—
quier caso no se insistiré Iq bastante sobre el carécter globalmente -
excepcional de una obra como la de Auguste CORNU.

(21) Se resenan en el apartado "Estudios" de la bibliografia final.

(22) DELLA VOLPE, fue el traductor italiano de la "KRITIK" (Roma, 1950; - -


Marx; Opere filosofiche giovanili), pero ya en 1947 en la primera edi­
cién de su "Per la teoria di un umanesimo positive" comenzé su intente
de explanacién de los temas centrales de la "KRITIK" llegando a in- —
cluir en la mencionada obra los primeros fragmentes de la "KRITIK" tra
ducidos al italiano; "Testi tradetti" (con qualche chirinento interli-
niare), p.l68 del vol.4 de las "OPERE".
(23) Para una mayor informacién sobre la importante problemâtica del della­
volpismo remitimos al estudio de [Link], cit, en su estudio sobre
la obra de [Link] (Sec.1.3. "Caracteristicas del dellavolpismo").

(24) Publicada inicialmente con el titulo de "Logica corne scienza positiva"


Roma, 1950. Sobre el motivado cambio de titulo de la obra vid. el bre­
ve prefacio de Ignazio AMBROGIO, a la reimpresién de la segunda edi- -
cién (Roma, 1969) y, en definitiya, lo expuesto por el propio DELLA —
VOLPE -meses antes de su fallecimiento- en nota al prefacio de su "Cri
tica dell*ideologia contemporanea" (Roma, 1967).

(25) ROSSI, M, Teoria e Prassi (Rinascita, n® 17, Roma, Septiembre, 1962,22).


152

(26) AIÜvîOGUERii, "Caracteristicas del Dellavolpismo", cit, 5«

(27) SOLilRI, G. La filosofia politica, cit, pone de manifiesto la importan­


cia de la "KRITIK" curiosamente, apenas transcurridos algunos anos de
la publicacién en la LEGA, a propésito de su articule sobre la concep­
cién hegeliana de la sociedad civil.

(28) El manuscrite de la "KRITIK" se conserva en el "ilrchivo [Link]" del In_s


tituto Internacional de Investigacién Social de Amsterdam junte a iiii—
portantes documentes de H ’JIX, ENGELS y el partido social-demécrata ale_
min ya que sufrié las vicisitudes de todo el "Nachlass" de MARX-ENGELS:
Diaamarca; Alemania, de donîe [Link] sacados en 1933 ante la poaiblli-
dad de confiscacién y destruccién por parte de los nazis; posteriorraen
te, Holanda. Cuando se c ;;pezé a vislumbrar la posibilidad de invasién
alemana, en 1938/39 fueron transportados a Inglaterra. Retomaron al -
Institute, en Amsterdam, después de la conclusién de hostilidades en -
Suropa. (Para la historia del "Nach lass" de ::arx y Engels, el impor—
tante estudio de Paul MAYER: Die Geschichte des sozialdemolccatischen -
Parteiarchivs und das Schicksal des Marx-Enge1s-Nachlasses", Archiv —
für Sozialgeschichte, Hannover, 1966/67 (Vl/VII; pp.5-198); también —
O’IîALLEY, Introduction, cit, Ixv).

(29) ROSSI; El joven Marx, cit, 152.

(30) Grundlinien, 208 y ss; Principios, 283.

(31) ROSSI, El joven Marx, cit, 152.


(32) Esto ocurre, como decimos, apenas apuntada el 261, sin la nota de HE—
GEL sobre MONTESQUIEU (KRITIK, 3; OME, 4) Y pasa a mostrarse clarameu­
te en el parégrafo 262 (KRITIK, 6; OMS, 6). Se puede decir que el co—
mentario de ILIRX a éste constituye el "excursus" més importante desde
el punto de vista légico, y, a nuestro juicio, forma la matriz de la -
"KRITIK".

(33) Dice asi; "INDICE; Transicién y exnlicacién en Hegel" (OME, 158).

(34) OME, V, 410 y 88.

(35) RIPALDA, nota 93 (OME V, 198).


(36) Se trata de las cartas del 5 y 20 de Marzo de 1842 (MEGA, 1,1,2, 268-

./.
153

269 y 270-272, respectivamente)... En cualquier caso -y para desmentir


cualquier inferencia apresurada- esté la carta a RUGE de 13 de Marzo -
de 1843 en la que ILIRX aduce determinadas circunstancias para excusar-
se de enviarle su "crftica de la filosofia del derecho de HEGEL". Esta
dltima carta constituye la prueba clave en que se apoya Mario ROSSI pa
ra apoyar su tesis sobre la fecha de redaccién de la "KRITIK" tema del
que apuntamos algo en nuestro anterior apartado.

(37) Vid. OME, V, 209 y ss. También la edicién de [Link], "La sagrada fam£
lia y otros escritos filoséficos de la primera época" (México, 1967);
otra edicién en castellano es la preparada por [Link]: "MARX-RTJGE;
Los anales franco-alemanas" (Barcelona, 1970); la edicién preparada —
por R. MOIŒOLFO ([Link], I965) con el titulo "Oritica de la Filosofia
del Derecho de Hegel".

(38) A este respecte opina RIAPLDA (OME, V, 209, nota I): "El proyecto de -
"Critica de la filosofia del derecho de Hegel" no pasé en realidad de
la "Introduccién". Una parte de él fue realizada en borrador dentro de
los "Ivlanuscritos de ParisV pero a un nivel nés general; otra parte, la
principal, la habria constituido la reelaboracién del manuscrite de —
Kreuznach que MARX no realizé. Una causa importante de este abandono -
ha sido el desplazamiento del horizonte teérico de MARX. La "Introduc­
cién" se mueve ai5n -como los articules del Vorvrarts!- al nivel del "E_s
tado" y la "sociedad". Y aunque précisa en sus ültimas péginas como —
"proletariado" el sujeto de la "praxis" de que hablaba "La cuestién Ju
dia", a lo largo de todo el articule es la burguesia politica de Fran­
cia quien se mantiene adn como la referencia prédominante. En cambio -
los borradores de 1844 esbozan simulténeamente el tema del "trabajo",
la "critica de la Economia nacional"; el "proletariado" cobmdimensio-
nes que dejan atrés la critica politica, también la de HEGEL".

(39) Es importante el estudio de ROSSI sobre la "Introduccién" citada, en -


"El Joven Marx", cit, 300 y ss.

(40) La lista de obras que MARX estudia en KREUZNACH se puede ver en la edf
cién de Luigi FIRPO, sobre los "Scritti politici giovanili" (Torino, -
1950), pp. 270-272.
(41) MARX va a prestar una singular atencién a la historia politica contem-
porénea en Francia, como lo demuestra el cuidado de sus notas al impor
154

tante estudio de RAilKE sobre la Restauracién. (Uber die Restauration in


Frankreich, en Historispolitische Zeitschrift, I, Hamburg, 1832, Heft,
I).
(42) Sobre los "Excerpthefte" de MARX, vid. la cit. bibliografla de Maximi­
lian RUBEL, p.51 "Excerpthefte aux Kreuznach". '

(43) Porparte de los estudiosos de la "KRITIK" no se insiste apenas en este


importante factor. ROSSI, apenas lo hace, aunque habla de influencia -
polftica en relacién concreta con RUGE. En cualquier caso nos parece -
mucho mas acertado el enfoque de CORrJU que insiste mucho en el contras
te politico con la situacién alemana de "atraso" y, ademés, como ele—
mento diferenciador con el conjunto de la "Hegelsche Linke" (Rossi, El
Joven Marx, cit, 163 y ss; CORNU, 173 y ss; y 307 y ss).
(44)MARX escribe en la KRITIK -en el desarrollo sobre el poder legislati—
V0-: "El Poder Legislative no créa la Ley; sélo la descubre y formula"
(KRITIK, 83; OMS, 72). Este principio es une de los supuestos claves -
del sistema de 3AVIGNY. Por lo deraés, MjiRX criticard a SAVIGNY en el -
"Manifiesto filoséfico de la Escuela Histérica del Derecho" y en el ar
ticulo de los "Anuarios", INTRODUCCION a la Critica de la Filosofia —
del Derecho: "Una escuela que légitima la vileza de hoy con lavileza
de ayer, una escuela que déclara insurreccién cualquier grito del sier
vo contra el létigo, con tal que el Idtigo sea un latigo antiguo, tra-
dicional, histérico, una escuela solo le muestra su a posteriori, como
el Bios de Israel a su siervo Moisés, la escuela histérica del Dere- -
cho, habria inventado la historia alemana, si ella misraa no fuese de -
la sociedad alemana. A cada libra de carne cortada del corazén de un -
pueblo, un Shylock, pero un Shylock sirviente, jura por su certificado,
por su certificado histérico, por su certificado cristiano-germdnico,
que la historia alemana es asi**(OME, V, 212). (Sobre la "Escuela His—
térica del Derecho, vid, nota n® 75 de J.M. RIPALDA, en 0MB, 72).

(45) M. ROSSI, El joven MARX, cit. lél.

(46) RUGE, Briefwechsel und Tagebueblatter (Correspondencia y paginas de —


diario), (herausg. de [Link], 2 vols., Berlin, I886); I, 216; II,
165 (citado por [Link], De Marx a Nietzsche, cit. 12l).

(47) LOWITH, De Marx a Nietzsche, cit, 127.

(48) Cit. por ROSSI, El joven Marx, cit, I63.


15 c:

(49) HOSSI, El joven Marx, cit, 163. Por su parte CORNU, escribe: "Inspiran
dose en FEUERBACH -(RUGE)- reprochaba a Hegel el haber considerado el
Estado y sus instituciones desde un punto de vista especulativo, fuera
de la evolucién concreta de la historia, cuyo producto son, y el atrû
buirles idealizandolas un caracter y valor absolutos... De este anal_i
sis de la Filosofia del Derecho, RUGE llegaba a la conclusién de que -
la evolucién del mundo estaba determinada, no por el movimiento dialéc
tico de la Idea, de la légica, como Hegel lo pensaba, sino por el de -
la historia, cuyo elemento cuota es la Critica. Esta, mientras tanto,
conservaba, segén él, un caracter demasiado abstracto en Alemania. Pa­
ra darle un cardcter més préctico y concrete, preconizaba como [Link]
y [Link], una alianza del espiritu teérico de los alemanes y del espi­
ritu pràctico de los franceses, que debia traducirse en la unién de la
filosofia critica y la lucha politica" (MARX-EDTGELS, cit, 276/277)*

(50) KRITIK, 122; OIffi, 104.

(51) La primera edicién, "Der Sozialismus und Kommunismus des hetttingen - -


Frankreichs. Ein Beitrag zur Zeitgeschichte" es de 1842; en su dltima
edicién (1850) con el titulo "Geschichte der sozialen Bewegung in - —
Frankreich von 1789 bis auf unsere Taga". Treui. parcial de Enrique - -
TIERNO sobre la 3^ edicién (preparada por Gottfried [Link], München,
1921): "Loren VON STSIN: Movimientos sociales y monarquia" (Prélogo de
Luis DIEZ DEL CORRAL). Diez del Corral, inserta en su prélogo la opi—
nién de Guido RUGGIERO sobre VON STEIN: "Von Stein ha penetrado més —
que ningdn historiador en el estudio de la Francia contemporénea" (Hi£
toria del Libéralisme Europeo, Madrid, 1949, p.136).

(52) L. VOI^TEIN, "Movimientos sociales y monarquia", cit.212.

(53) COLLETTI, Introduccién, cit. 127*


(54) Para la relacién [Link]. hemos estudiado, sobre todo: CORNU, -
&IARX-ENGELS, cit. 173 y ss; 807 y ss; 527 y ss; 624 y ss; LOWITH, De -
Marx a Nietzsche, cit, 105 y ss; 41O y ss y 430 y ss; Sidney HOOK, La
génesis del pensamiento filoséfico de Marx, cit, sobre todo los capil^
los VII y VIII (273 y 88; 335 y ss) ; Me LELLAN, D, Marx y los jévenes
hegelianos, cit, el cap. III, p. 100 y ss; toda la parte primera (7 y
ss) del libro de A. SCHLilDT: "Feuerbach o la sensualidad emancipada —
(cit); [Link], "La izquierda hegeliana, cit, 77 y ss. y "El joven - -
Marx", cit. 154 y ss; SCHUFPENHAUER, Y/emer, "Feuerbach und der junge
MARX; Zur Eutstehunsgechichte der marxistischen Y/eltanscli-'ung (Berlin,
156

1965; especialraente pp.35-59); BOEKIÜHL, K.E., Leiblichlceit imd Gesells,


chaft: Studien zur Religious kritik und Anthropologie in Frufàev/erk von
Ludwig PSU.'IRBAGH UIID Karl TIAIX (CBttingen, 196I; esp. 183 y ss.); intrc
duccién de M.G. LAÎTGB, = jTTJ'IPlBACH und der junge MAHX, en Ludwig PGUM
BACH, KLeine philosophisclie Schriften, Leipzig, 1950, pp.11 y 16.

(55) "Zur KRITIK der Hegelschen Pliilosophie", V/erke, cit (7-54) (Aportes, -
15-65).
(56) DELLA VOLPE, Per la teoria di un umanesimo positivo, en OPERE, IV, - -
(pp. 164/165).

(57) COLLETTI, Introduccién, cit. 119*

(58) ROSSI, El joven Marx, cit, 154.

(59) CORNU, Marx-Engels, cit. 396 y ss: Asi, CORNU, se suma a ese "cliché"
-tan habitual en los circulos dogmâticos-, sobre Feuerbach, que resume
la obra de éste en la expresién "humanismo sentimental".

(60) RIAZANOV, MEGA, I, 1,1, pp. LXXI-LXXV y 1,1,2,XXIV-XXX; precisamente -


este date de la influencia -incluse terminolégica-, le parece esencial
a este autor para la determinacién de la fecha de la KRITIK.

(61) Vid. Supra, notas 1 y 54 esta seccién.

(62) LOWITH, De MARX a ÎTIETZSCHE, cit, 121.

(63) J.M. RIPALDA, acierta plenamente, en nuestra opinién, cuando en su --


- por tantes motives, - extraordinaria traduccién de la KRITIK (OME, V,
I-I57) trata de ayudar a la inteleccién del texto anotüdo a pie de pé-
gina, en numérosas ocasiones, textes de Feuerbach, particularmente re­
lacionados con algunos pasajes de la "KRITIK".

(64) Para las ediciones utilizadas de los escritos de FEUERBACH, vid. "Fuen
tes" en la bibliografia final.
(65) Para la "discusién" de la "Hegelsche Linke", de ROSSI. los caps. II y
III de "La izquierda hegeliana", cit. 47 y ss; y p.155 y ss. de "El jo
ven Marx, cit.; también, CORNU, MvlRX-ENGELS, cit. 173 y ss.

(66) ROSSI,”La izquierdeu Toda la probleradtica del origen de esta tendencia


en "la cuestién cristolégica", p.50 y ss.
./.
157

(67) LOWITH, De Marx a Nietzsche, cit, IO5/IO6.

(68) "De ratione una, universale, infinita". Pue la tesis que leyé para do£
torarse en Erlüngen, tras estudiar dos anos con Hegel. Los problèmes -
de su disertacién los présenta en un coloquio de Légica, siendo aén —
Privatdozent; ^Cémo se comporta una determinada exposicién de la Légi­
ca como realidad singular histérico-individual en relacién a la vali­
dez universal de la légico en general? Sobre esto vid. SCHMIDT, Feuer­
bach, cit, "Oronologfa", 237 y LOMBARDI, F; L. PSüSRBACH (Firenze, r* -
1935) 37 y ss.
(69) Los "Anales" que RUGE publicaba en HALLS y posteriormente trasladé a -
DRESDE; la publicacién es de Agosto/Septiembre de l839î como se ha di-
cho, en los "Ha%)lischen Jahrbürchem".

(70) liCT^VITH se refiere a la critica que FEUrlRBACH realizé en 1835 contra el


"Anti-KSGEL" de BACPLIAHN..."la cual casi podria haber sido de HEGEL —
mismo" ("De MARX a NIETZSCHE", cit, 107).

(71) LCLVITH, Ibidem, IO8.


(72) FEUERBACH, Zur KRITIK..., cit, 36; "Aportes", 46.

(73) HEGEL, Enciclopedia, 116.


(74) Aqui se encuentra el nexo con la importantisima critica de TRENDELEN­
BURG en sus "Logische Untersuchungen" aparecidas en 1840... por lo que
es probable que tanto FEUERBACH como MARX tomasen conocimiento directo
con el tema.

(75)SCHMIDT, Feuerbach, cit, 89.


(76) FEUERBACH, Philosophie der Zuj!(unft, 285/286; Aportes, 131.

(77) BLOCH, Subjekt-Objekt, cit, I89/190.

(78) FEUERBACH, Vorlâufige Thesen...,225; Aportes..., 68.

(79) MARX, El Capital, cit, T.I, Postfacio, XXIII.

(80) FEUERBACH, Vorlüufige Thesen, 225; Aportes, 68.

(81) MARX, El Capital, T.I., 37.

./.
158

(82) FEUERBACH; Der Spiritualismus der sog. Identitâtsphilosophie oder Kri~


tik der Hegelschen Psychologie, X, S. Werke, 136 ("El espiritualismo de
la llamada filosofia de la identidad o critica de la psicologia hegelia
na", cit. por LCTiTITH, De HEGEL a NIETZSCHE, cit, 1l6). ~

(83) LCTJITH, De HEGEL a NIETZSCHE, 117; también su "Das Individuum in der —


Role des Mitmenschen, Tübingen, 1928, p. 5 y ss.

(84) Asi lo llama SCIMIDT, FEUERBACH, cit. 111.

(85) FEUERBACH, Vorlüufige Thesen, 227; "Aportes", 69.

(86) HEGEL, Grundlinien, 215; Principios, 292.

(87) Ibidem, 214;291.


(88) MARX, KRITIK, 4; OME, 5.

(89) Ibidem, 4; 5*

(90) Ibidem, 3; 4«

(91) Ibidem, 5; 5»
(92) FEUERBACH; "La filosofia de la identidad sélo se diferencié de la de -
SPINOZA porque introdujo en la cosa muerta e inerte de la sustancia el
espiritu del idéalisme. HEGEL en particular convirtié la autoactividad,
la fuerza de autodistincién, la autoconciencia en atributos de la sus­
tancia..." (Vorlüufige Thesen, 224; Aportes, 66).

(93) HEGEL, Grundlinien, 217; Principios, 295.

(94) MARX, KRITIK, 7; OME, 7*

(95) Ibid. 7; 7.
(96) FEUERBACH: "el comienzo de la filosofia es lo finito, lo determinado,
lo real" (Vorlâufige Thesen, 230; Aportes, 72).

(97) FEUERBACH: "... modifica la produccién material del objeto en la gene-


racién espéculâtiva a partir del concepto" (Philosophie der Zukunft, -
260 ; Aportes, 103).
•/.
159

(98) MARX, KRITIK, 7; OMS, 7.

(99) FEUERBACH (Vorlâufige Thesen, 224; Aportes, 66): "El método de la


critic reformadora de la filosofia espéculâtiva os general, no -
se diferencia del método ya utilizado en la filosofia de la reli-
gién. oolo debemos convertir el predicado en sujeto y también a -
este sujeto en obj:to y principio; en consecuencia, con sélo in­
vertir la filosofcspeculative alcanzamos la verdad sin vélos.
la verdad pura y desnuda" (s.n.).

(100) MARX, KRITDC, 8; OME, 8.

(101) Ibid., 9; 8/9.


(102) Ibid, 8; 8.

(103) Ibid. 7; 7.
(104) FEUERBACH, Zur Kritik,24; "Aportes", 33.

(105) MARX, KRITIK, 10; OME, 10.


(106) FEUERBACH, Vorlüufige Thesen: "La verdad de lo finito es expresa-
da sélo de modo indirecto e invertido" (op. cit, 229; Aportes, 72);
"lo que £s, tal como es. lo verdadero expresado verdaderamente. -
parece superficial; lo que es, tal como no es, es decir, expresa­
do ficticia e inversamente, parece ser profundo" ([Link].231, - -
Aportes, 74); "La filosofia es un conocimiento de lo que es" (op.
cit., 231; 74).
(107) COLLETTI, Introduccién, cit, 113: "Hegel invierte la relacién en­
tre sujeto y predicado. Lo "universal" o concepto, que podria ex-
presar el predicado de algén objeto real y, por tanto, ser una ca
tegoria o funcién de este objeto, queda transformado, en cambio,
en una entidad que existe por derecho propio. En contraste, el su
jeto real, el subjectum del juicio (el mundo empirico existante),
se convierte para él en una manifestacién de la encamacién de la
Idea -en otras palabras- un predicado del predicado, un simple me
dio por el cual la Idea se reviste de realidad".
(108) HEGEL, LOGICA, I, 47: "Este pensamiento objetivo constituye pues
el contenido de la ciencia pura. Esta consecuencia esté tan lejos
•/•
160

de ser formai y de estar desprovista de la materia necesaria para


un conocimiento real y verdadero, que mâs bien sélo su contenido
es lo verdadero absoluto, o, si uno quiere valerse todavia de la
pqlabra materia, es la verdadera materia; pero una materia cuya
forma no es algo exterior, porque dicha materia es mas bien el -
pensamiento puro y por lo tanto la forma absoluta misma. De - —
acuerdo con esto la légica tiene que ser concebida como el sist£
ma de la razén pura, como el reino del pensamiento puro. Este —
reino es la verdad tal como esté en si y por si. sin envoltura»
Por eso puede afirmarse que dicho contenido es la representacién
de Dios, tal como esté en su ser etemo. antes de la creacién de
la naturaleza y de un espiritu finito".

(109) HEGEL, LOGICA,!. La proposicién que dice que lo finito es ideal.


constituye el idealismo. El idealismo de la filosofia no consis­
te més que en esto: no reconocer lo finito como un verdadero - -
existante (op. cit. 136).

(110) FEUERBACH, Philosophie der Zukunft, 297/298; Aportes, 143/144.

(111) HEGEL, en el parégrafo 266 de la Rechtsphilosophie. escribe: "P£


ro el espiritu no sélo existe como esta necesidad y este reino -
fenoménico, sino que es objetivo y efectivamente real como idea-
lidad de los mismos, como su interior. De este modo, la universa
lidad sustancia! es objeto y fin para si misma. y aquella necesi
dad existe igualmente para si en la figura de la libertad" - - -
(Grundlinien, 218; Principios, 297).
(112) HEGEL, Enciclopedia. Parégrafo 158: "Esta verdad de la necesidad
es, por tanto, la libertad, y la verdad de la sustancia es el —
concepto: el estar por si (selbstaWigkeit), nue es el diferen—
ciarse en diverses elementos independientes; como esto es idéntd
co a si, y como este conocimiento reciproco interne, es solanen-
te consigo mismo (op. cit. 84).

(113) HEGEL, Enciclopedia, Parégrafo 336: "Esta realidad es la unidad


concreta con si, que de la particularizacf.én de las corporeida—
des distintas, viene a recogerse en uno. La cual unidad es la an
tividad de negar la forma unilateral de la relacién con si, de -
escindirse en los mementos del concepto y de narticularizar. y.
■ ademés, de reconducirse a aquella unidad; es el proceso infinite
que nace y se nutre de si mismo: el organisme (op. cit. I8O; s.
n.).
•/•
161

(114) MARX, KRITIK, 11; OME, 11.

(115) HEGITj, Penomenologia. cit. 3l/32.

(116) Iv'IARX, KRITIK 129/130; CHS IO9/IIO.

(117) FERRATER MORA, Mocionario cit. ([Link], L-Z) ; voa "MEDIATO", p. I67.

(118) Vid. el pérrafo ya transcrite: "Este hecho, esta relacién real, la


especulacién la expresa como fenéaeno. Estas circunstancias, esta
arbitrariedad, esta eleccién de lo que cada uno quiere ser, esta
mediacién real no serian sino la manifestacién de una mediaeién"
{KRITIK, 7; 01,12, 7).

(119) MARX, KRITIK, 7; OMS, 7.

(120) Ibid. 123/4; 105/6.

(121) HEGEL, Grundlinien, 263; Principios, 352.

(122) Ibid. 263; 352.

(123) RIPALDA, nota 71, OME V, p.105.


(124) FEUERBACH, Philosophie der Zukunft", 303; Aportes, 150: "El secre
to del sabef inmodiato es la sensibilidad (...) Todo es mediatiza
do. dice la filosofia hegeliana. Mas algo es verdadero sélo cuando
ya no es mediatizado, sino inmediato. En consecuencia, sélo sur—
gen épocas histéricas si lo que antes era algo pensado, algo media
tizado, se convierte en objeto de la certeza sensible inmediata:
résulta verdad lo que antes era sélo pensamiento... La escoldsti-
ca transforma la mediacién en una necesidad divina y propiedad —
esencial de la verdad. Su necesidad esté sélo condicionada; es n£
cesario dnicamente cuando todavia subyace un falso sunuesto. cu%
do una verdad, una doctrina entra en contradiccion con otra doc—
trina que adn se mantiene como verdadera y adn se la respeta. La
verdad que se mediatiza es la verdad afectada todavia por su - —
opuesto. Se comienza por el opuesto; mas luego se le suprime. Pe­
ro si hay que suprimirlo y negarlo gpor qué debe comenzar con él,
por qué no comenzar enseguida con su negacién? Un ejemplo: Dios -
como Dios es un ser abstracto; se particulariza, se détermina, se
realiza en el mundo, se hace hombre; sélo asi es concrete y niega
asi el ser abstracto. gPor qué entonces no comenzar directamente
con lo concreto?".
162
(125) HEGEL, Fenomenologia, 35/36.
(126) HEGEL, Enciclopedia, P.12, 9.

(127) HEGEL, LOGICA, I, 66.

(128) HEGEL, GRUILDLINIM, 5/6; Principios, 13/14.

(129) Ibid., Fenomenolo'gia, 15/16: "Es, en cuanto sujeto, la pura y —


simple negatividad y es, cabalmente por ello, el desdoblamiento
de lo simple o la duplicacién que contrapone, que es de nuevo la
negacién de esta indiferente diversidad y de su contraposicién:
lo verdadero es solamente esta igualdad que se restaura o la re-
flexién en el ser otro en si mismo, y no una unidad originaria -
en cuanto tal o una unidad inmediata en cuanto tal. Es el deve­
nir de si mismo, el circule que presupone y tiene por comienzo -
su término como su fin y que sélo es real por medio de su desa—
rrollo y de su fin".

(130 MARX, Manuscrites, cit, 428.

(131 FEUERBACH, Zur Kfitik, cit, 17; Aportes, 25.


(132 HEGEL, GRUNDLINIEN 219/220; PRINCIPIOS; 299*

(133 KRITIK, 14; 01,Œ, 14.

(134 KRITIK, 15; OME, 14.


(135 HEGEL, Agregado P. 269; Principios, 299.
(136 KRITIK, 18; OME, 17.

(137 KRITIK, 135; OME, 114.


(138 COLLETTI, Il marxismo e Hegel, cit, 30.

(139 DELLA VOLPE, Logica corne scienza, cit, 130/31.


(140 HEGEL, Logica, I, 53/54.

(141 Ibid. I, 55

(142 KRITIK, 18; OME, 17.


163

(143) DELLA VOLPE, Logica, cit. 123/124-

(144) HEGEL, Penomenologia, I6.

(145) Vid. toda la problematica de logicismo hegeliano en este punto en


la conparacién que establece DELLA VOLPE entre el principio légi
co hegeliano con el aristotélico y el platénico. (Logica, cit, -
119/ss).

(146) ROSSI, El joven LÎARX, cit. 178.

(147) HEGEL, Enciclopedia, 4*


(148) Puede ayudar a comprender la problemâtica de lo real en HEGEL, -
lo que se senala en el parégrafo 8 de la "Enciclopedia" en su
tima parte: "Es dicho antiguo que se suele atribuir falsamente a
Aristételes con intencion de expresar el punto de vista de su fl
losofia: nihil est in intellectu, quod pri%s non fuerit in sen—
su: nada hay en el intelectoque antes no haya estado en la expe
riencia. 51 que la filosofia espéculâtiva no quiera concéder es­
ta proposicién, se debe considerar como una mala inteligencia —
por su parte. Pero, por lo contrario, es preciso igualmente afir
mar niliil est in sensu, quod non fuerit in intellecto, en el si^
nificado general de que el nous, o entendiéndolo mas profundamen
te, el espiritu, es la. causa del mundo; y en aquel otro sentido
més estrecho deque el sentimiento juridico, moral, religioso, -
es un sentimiento, y, por 00nsiguiente, una experiencia de tal -
contenido que tiene su raiz y su eede sélo en el pensamiento" —
(op. cit, 7).
(149) HEGEL, Logica, II, p.345: "La esencia que se origina del ser, pa
rece hallarse en contra de aquel ; este ser inmediato es en pri­
mer lugar lo inesencîal. Pero en serrundo lugar. es algo mas que
simplemente inesencial, es ser carente de esencia, es apariencia.
En tercer lugar, esta apariencia no es algo extrinseco o diferen
te de la esencia, sino que es su propia apariencia. El parecer -
de la esencia en si misma es la reflexién".

(150) El propio HEGEL trata de aclarar el verbo AUFHijPEN, en una nota


situada al final de la primera seccién, -D5TERMINACI0N (CÜALI- -
dad)- inraediatamente detrès del eplgrafe sobre "El elimarse del
devenir": "La palabra ATJPHEBEN -(eliminar)- tiene en el idioma -
164

i-(aleraân)- un doble sentido: significa tanto la idea de conser -


var, mantener, como, al mismo tiempo, la de hacer césar, poner -
fin. El mismo conservar ya incluye en si el aspecto negativo, en
cuanto se saca algo de su inmediacién y por lo tanto de una exis
tencia abierta a las acciones exteriores, a fin de inantenerlo. -
De este modo -ahade HEGEL- lo que se ha eliminado es, a la vez -
algo conservado, que ha perdido sélo su inraediacién pero que no
por esto se halla anulado" (Op. cit. LOGICA, I, 97/98).

151) KRITIK, 14; OME, 14.

152) MARX, EL CAPITAL, 24/25.


153) COLLETTI, Introduccién, cit, 140.

154) GRUNDLINIEN, 14; Principios, 23.


155) GRUNDLINIEN, 15; Principios, 24.
156) HEGEL, Penomenologia, 25.
157) FEUERBACH: "Lo que aqui se désigna con la expresién "exponer" re£
ponde al término fundar en la filosofia de HEGEL. Por ejemplo, el
concepto en si ya es el juicio pero aén no esté fundado como tal;
el juicio ya es en si el silogismo, mas no fundado ni realizado -
adn como tal (...). En virtud de este método, HEGEL convierte en
aüténomas las determinaciones que para si carecen de realidad. —
Asi es el comienzo de la Légica..." (Zur KRITIK, 24/25; Aportes,
34).
(158) FEUERBACH, Zur KRITIK, 24/25; Aportes, 34/35.
(159) MARX, MANUSCRITOS (CME, V, p.417). En otro escrito de juventud —
-"La SaCTada Familia"-, MARX escribiré algo similar contra Edgar
BAUER: "La Critica critica se remonta aqui a la altura de la abs-
traccién en la que considéra como "algo", més adn como "el TODO"»
exclusivamente las propias creaciones de su. pensamiento y las ge­
neralidades que se hallan en toda contradiccién con toda la real_i
dad. El obrero no créa nada porque créa simplemente objetos "con­
crètes", es decir, objetos materialss, tangibles, exentos de espi
ritu y de critica, un verdadero horror a los ojos de la "Critica
pura"...; unas lineas adelante, MARX senala: "La Critica critica,
165

al interrogar "al todo en cuanto tal" por las preraisas de su exis_


tencia, indaga, por tanto de un modo autenticamente teolégico, —
esas premisas de su existencia fuera del TODO. La especulacién —
critica se mueve fuera del OI3J3TO que prétexta tratar. Y, como to
da la antitosis no es sino el rovimiento de sus dos lados y es —
precisamente en la naturaleza de estes dos lados donde reside la
premisà de la existencia del todo, aouolla se exor...a del estudio
de este movimiento real que forma el TOIX). para poder declarar —
que la Critica critica, en cuanto quietud dol conocer, se halla -
por encima de los dos extremes de la antitesis y que su actividad,
que ha hecho "el todo en cuanto tal" es también, aiiora, la dnica
capaz de superar ese algo abstracto creado por ella..." (Sagrada
Familia, cit. p.85 y 100, respectivamente).

(160) ROSSI, El joven Marx, oit. 18I.

(161) HEGEL, Penomenologia, 15.


(162) FEUERBACH, Vodâufige Thesen, 225/226; "Aportes", 67/68.

(163) KRITIK, 81; OME, 70.


(164) HEGEL, LOGICA, I, 115.
(165) GRUNDLINIEN, 217î Principios, 295.

(166) (lbid.2l7; 295). Résulta clarificador -sobre lo que venimos tratan


do el ejemplo que el propio HEGEL ahade al parégrafo en cuestién,
que era el 262. Reproduciremos, pues, el "Agregado" subrayando los
pasajes que consideremos mas significativos; "El Estado en cuanto
espiritu se diferencia en las determinaciones particulares de su
concepto. de sus modes de ser. Consideremos un ejemplo tornado de
la naturaleza. El sistema nervioso es lo que propiamente constitu
ye el sistema sensorial; es el momento abstracto, oue tiene en su
interior su identidad consigo. Pero el anélisis de la sensacién -
révéla dos aspectos, que se dividen de manera tal que ambos apare
cen como la totalidad del sistema. El primero es el sentir abs- -
tracto, el pexmanecer consigo, el cerrado movimiento sobre si, la
reproduccién, la alimentacién, la produccién y digestién interio-
res. El segundo momento consiste en que a este ser consigo mismo
se le enfrenta el momento de la diferencia, el salir hacia el ex­
terior. Es la irritabilidad, el salir hacia afuera de la sensa- -
cién, que constituye un sistema propio, Hay clases zoolégicas in-
166

feriores que s6lo han desarrollado este momento y no la unidad


aniiiiica de la sensacién. Si comparâmes estas relaciones natura
les con las del espiritu habria que equiparar la faiûilia con la
sensibilidad y la sociedad civil con la in?itabilidad. 51 ter­
cer momento es el estado, el sistera lorvioso por si, en ni —
mismo oiv:anizado, que es sin embargo viviente sélo ni los dos
mementos anteriores, en este caso 1-' [Link] j la sociedad ci­
vil, se han desarrolla-'O en su interior. Las leyes que los go-
bieman son las Instituciones de la racionalida^ que anarecen
en elles. 51 fundamento, la verdad ultima de estas institucio­
nes es empero el espiritu, que es su fin universal y su objeto
sabido. La familia es también algo ético, pero alli la finali-
dad no existe como una finalidad sabida; en la sociedad civil
la divisién es, por el contrario, lo déterminante". ("Princi—
pios", p.295/296).
(167) HEGEL, LOGICA, I, II5/II6.
(168) HEGEL, Enciclopedia, P.12, p.9: "La génesis de la filosofia de
la necesidad, de que hemos hablado tiene por punto de partida
la experiencia. la conciencia inmediata y razonadora. Excita—
do por ella como por un estimulo, el pensamiento se conduce de
modo que de la conciencia natural, sensible y razonadora se —
eleva al puro elemento de si mismo, y de este modo se pone pri
meramente en una relacién negativa con respecte al punto de —
partida de que se haalejado. Encuentra de este modo primeramen
te en si mismo, en la idea de la esencia universal de estas —
apariciones, su satisfaccién; esta idea (lo absoluto, Dios) —
puede ser més o menos abstracta. A la inversa, las esencias em
piricas llevan consigo el estimulo para vencer la forma en la
cual la riqueza de su contenido es ofrecida como algo dado de
inmediato, como una multiplicidad ordenada en una yuxtaposi--
cién, y, por tanto, en general, como algo accidentai, y a ele-
var dicho contenido a al^o necesario. Tal estimulo arranca al
pensamiento de aquella universalidad y de aquella satisfaccién
que ha buscado solamente en si mismo y le oblira a dosarrollar
se, moviéndose por si mismo. Este desenvolvimiento, por una —
parte, es singularmente un recoger el contenido con sus mélti-
ples determinaciones dadas; por otra plasma a éste, de modo —
que procéda libremente, en el sentido del pensamiento origina-
rio, y siguiendo la necesidad de la cosa misma" (s.n.).
167

(169) iïGGSL, LOGICA, I, 116.

(170) Ibid., LOGICA, I, 132.

(171) COLLETTI, Il marxismo e Hegel, cit. 7.

(172) HEGEL, LOGICA, I, 121.

(173) Ibid., LOGICA, I, 12l/l23.

(174) Aqui evidencia HEGEL su categorla de "lo real" como paradigme afir
mativo de la. HA20N Trente a instancias adn no reconocidas.

(175) HEGEL, LOGICA, I, 132.


(176) FEUERBACH, V0RLAUFIG5 THESEN, 230; Aportes, 73.

(177) KRITIK, 136/137; OME, I15/II6.


(178) FEUERBACH, Vorlaufige Thesen (228/229; Aportes, 7l): "La filosofia
que deduce lo finito de lo infinito, lo determinado de lo indeter-
minado, no lle^ra .lamés a una verdadera posicién de lo finito y lo
determinado. Deducir lo finito de lo infinito es determiner y ne—
gar lo infinito y lo indeterminado, es aceptar que fuera de la de­
terminacién y do la finitud lo infinito no es nada. es en conse- -
cuencia reconocer que lo finito es puesto como la realidad de lo -
infinito, Pero la irrealidad (das negative Unwessen) de lo absolu­
to perraanece como subyacente; por esta causa la finitud puesta se-
râ siempre nuevamente suprimida. Lo finito es la negacién de lo in
finito, y a su vez, lo infinito la negacién de lo finito. La filo­
sofia de lo Absoluto es una contradiccion".

(179) Résulta muy interesante y funcional al propio objeto de nuestra ex


posicién la diferencia que HEGEL establece entre la infinitud de
FICHTS y la de SCHELLING. Mientras que el concepto de infinitud —
-la "mala infinitud"- en FICHTE préserva, en su concepto, la deter
minacién de lo finito como algo que esté situado enfrente (se tra­
ta pues de dos determinaciones), la infinitud de SCHELLING se pré­
senta como unidad omnicomprensiva que comprende -en su interior- a
lo finito y a lo infinito.("es la unidad pues que comprende en si,
a si mismo" y a la finitud). Frente a ambos HEGEL sostiene la verda
dera infinitud como llnea, "curvada en si", su imagen se convierte
168

en el circule la llnea que se ha alcanzado a si misma, que esté


cerrada y toda présente, sin punto de comienzo y sin fin (LOGICA
I, 131/132). Es interesante seguir la exposicién que hace HEGEL
en su LOGICA, I, pp.122-133. También se extiende sobre esto, pi#
yectândolo al problema de la Metafisica prekantiana COLLETTI (il
marxismo e Hegel, cit, 7 y ss) que a su vez remite al contraste
que -entre la teologia y la filosofia espéculâtiva- efectua - —
FEUERBACH en las primeras péginas de sus "Vorlaufige Thesen".

(180) HEGEL, LOGICA, I, 136/137.

(181) CÜPLESTOM, Historia, cit, VII, 139.

(182) HEGEL, LOGICA, I, 136.

(183) FEUERBACH (Philosophie der Zukunft, 291; Aportes, 136, 137): "El
"pensar que usurpa a su otro -mas "el otro del pensar"- es el —
pensar que trascienùc su limite natural. Que el pensar usurpa a
su contrario significa; el pensar reivindica para si, no lo que
corresponde al pensar sino lo que pertenece al ser. Sin embargo,
al ser corresponde la sinfularidad, la individualidad, y al pen­
sar la A'eneralidad. Por eso que el pensar reivindica para si la
[Link] quiere decir que convierte la negacién de la genera
lidad, la forma esencial de la sensibilidad, la sinfmlaridad. en
un momento del pensar. Asi el pensar "abstracto" o el concepto -
abstracto, el cual tiene fuera de si al ser se torna concepto —
"concreto".

(184) KRITEC, 55/56; OIE 48/49.

(185) Ibid. 56; O&E, 49.

(186) HEGEL, Enciclopedia, P.6; (2*), p.5.


(187) FSUSHBACH (Voriaufige Thesen, 237/238; Aportes, 8o): "El pensa—
miento es en HEGEL el ser; el pensamiento es el sujeto; el ser,
el predicado. La légica es el pensar en el elemento del pensar,
o, el pensamiento que se piensa a si mismo; el pensamiento como
sujeto sin predicado o el pensamiento que es a la vez sujeto y -
predicado de si mismo. Pero el pensar en el elemento del pensar
es todavia abstracto; por eso se realiza. se enajena. Este pensa
miento realizado, enajenado, es la naturaleza, lo real en gene—
ral, el ser, Pero gqué es lo real verdadero en lo real? El pensa

./.
169

miento; el cual por eso se [Link] de nuevo del predicado de la


reallds^d paxa iprovocar con su carencia de predicado su verdade—
ra esencia. Pero a causa de elle HüXiSL no logr6 llegar al ser C£
rao ser, al ser libre, aut6nomo, feliz en s£ raismo. Hegel s<5lo —
pens6 les objetos como predicados del pensamiento que se piensa
a si misrao...‘*,A proposito de esta referenda de la "KRITIK” al
"sujeto", opina J.M.RÏPALDA: "El "sujeto”, por oposioidn a HEGEL,
no es la Idea sino -como postulaba FEUERBACH- el hombre real. —
Pero el postulado raismo de FEUERBACH, el horabre, es una idea - -
abstracta, como pronto criticar£ IIARX. Jïhora, aunque mantiene el
lenguaje de FEUERBACH, de hecho va diferenciando ya esa referen­
d a general” ([Link], nota n° 42; [Link], V, p.49).
(188) El tezto alemin de este importante parrafo es el siguiente: ’’Ber
Mensch bleibt iraraer das Wesen aller dieser Jesen, aber diese - -
Wesen erscheinen auch als seine wirkliche Allgemeinheit, daher -
auch als das Geraeinsame”.

(189) ICRITIK, 56/57; OME, 49/50.


(190) HAUT, Critica de la Hazdn Pura, cit. 281.

(191) Ibid. 280 ; KAIÎT, en cualcuier forma es bien explicite sobre el -


particular que tratamos: ’Tor eso las categorias necesitan, fue-
ra del concepto del entendimiento puro, de \ma deterrainacidn de
su aplicacidn a la sensibilidad en general ('de un esquema), sin
el cual no son conceptos por los cuales un objeto puede ser cono
cido y distinguido de otros, sino solamente raaneras de pensar un
objeto para intuiciones posibles, y de darle (bajo condiciones -
todavia sensibles) su significacidn segun alguna funcidn del en­
tendimiento, es decir, de definirlo; ellas. nor si raismas. no —
pueden ser definidas ([Link]. 260/281; s.n.).

(192) KRITIK, 2p; OME, 60/6I. A propdsito de la categoria hegeliana de


SUBSUÎîGIOl'T, es précise recorder -lo hace MARX tras las observa^—
clones senaladas- el paragrafe 287 de la ’’Rechtsphilosophie” con
el que comienza su exposici6n sobre el ’’Poder gubemativo”; ”Se
distingue de la décision el cumplimiento y la aplicacidn de las
resoluciones del principe, y en general la prosecucidn y el man-
teniraiento de lo ya decidido, de las leyes existantes, de las —
instituciones y establecimientos de fin coraiSn, etc. Esta tarea -
de subsuncidn (Dies GesohKft der Subsuntion) concieme al poder
170

gubemativo. en el cual estân tainbién coraprendidos los poderes .lu


dicial y policial, que se rslacionan de modo inmediato con lo par
ticular de la sociedad civil y hacen valer, en esos fines particu
lares el interés general” (op. oit, Grundlinien, 252/253; Princi­
ples, 338/339). Por su parte, [Link] senala; "La critica del
use hegeliano de la categoria ”subsunci(5n” repite aqui la referen
te a la categoria "organisme”. También las pAginas siguientes - -
-(de la "KRITIK")- van a insistir en la antinomia sin resolver, -
por la que comienza el comentario de HEGEL entre los particulares
y el Estado; y es que ahi -(en dichas categorias...)- se halla ex
presado todo el misterio de la Filosofia del Derecho y en general
de la filosofia de HEGEL" ([Link]., nota OME, V, p.6l).

(193) FEUERBACH, Zur KRITIK, 27; Aportes, 36.

(194) ROSSI, El joven MARX, oit, 181.

(195) HAUT, Critica de la Razdn Pura, oit, 309/310.

(196) KRITIK, 8; OME, 8.

(197) ROSSI, El joven MARX, cit, 179.

(198) KAÎTT (Critica de la Razdn Pura, cit, 293/294): "Pero todos los jui
cios, como todas las coppCLraciones, necesitan una reflexidn. es -
decir, una distincidn de la facultad de conocimiento a que perte-
necen los juicios dados. El acto por el cual pongo en relacidn la
comparacidn de las representaciones en general con la facultad de
conocer donde ellas se colocan, y por la que yo distingo si es co
mo perteneciente al entendimiento puro o a la intuicidn sensible
en el que son comparadas es la reflexion trascendental".

(199) FERRATSR, Biccionario, I, Voz "Anfibolia", p.105. Ferrater signe


el criterio de algunos interprètes y traductores Icantianos al - -
trasladar la voz alémana "Amphibolie" a la castellana "Anfibolia"
en lugar de utilizar la expresidn équivalente "Anfibologia".

(200) KAUT, Critica de la Raz<5n Pura, 294, 295.


(201) TREHDELEIIBURG (Friedrich Adolf), es conocido en la Filosofia del
Derecho sobre todo por su "Naturrecht auf dem Grund der Ethik" —
(i860) y su m£s temprana "Die sittliche Idee des Rechts" (1849),
171

obras ambas de las que ne hemos conocido version espanola. Sin em­
bargo, el rasjo prédominante de Adolf [Link] ( 1802-1372)
es, con raucho, el de un gran estudioso de les cldsicos grlogos y,
en particular, de la I6,;ica aristotdlica. Es por cu ecmerado cono_
cimiento de la problemitica de las categorfas en general por lo -
que articuld sustanciales criticas al hegelianisrao sobre todo en
sus "Lo ?ische Untersuchun, .-en" (2 vols., 1340; 2& ed.: 1862; esta
es la edicidn de la que aqui se transcriben algunos pasajes) y su
"Die [Link] Era -[Link] Hegels System"(1843). Aunque fue discipulo
de H3G2L en Berlin no se puede considerar que TREHDELKŒURG forma
se parte de los circulos hegelianos a la muerte de ïIEGSL y, imicho
menoG, de la "Hegelsche Linke" ya que sostuvo siempre posiciones
conservadoras. Sin embargo, su influencia "técnica" en el joven -
IvIÂÎlX -en lo que concierne a sus esquemas criticos sobre la Idgica
hegeliana- es, como se sehald, indudable, tanto para el problema
concrete que nos ocupa del empirisme oculto -que se reproduce co­
mo tal- en el proceso especulativo, como para la critica antiidea
lista que î.IAHX fornîularâ a HEGEL en referencia al sujeto aristotjé
lico de la predicacidn. Para toda la problemdticaespecifica de -
la toma de contacte de î.iARX con los estudios antihcgolianosde —
TREirDBLEliBlIliG remitimos al estudio de ROSSI sobre "El joven ï.jARX"
(pp. 158 y ss) y sobre todo,,del mismo autor, "La izquierda hege­
liana" (pp.78-86).

(202) Nos referimos a sus "Logische Untersuchungen" (investigaciones L_6


gicas), de la que existe unareimpresidn de I964.

(203) FEUERBACH, "Zur HdlTIK", 14;Aportes, 22.

(204) ROSSI, La izquierda hegeliana, cit, 78/79*

(205) TRStîDELELiBURG, Logische Untersucbungen, cit, I, pp.38-39* Citado


por ROSSI, La izquierda..., cit. 79*
(206) HEGEL, Enciclopedia, 53.

(207) HEGEL, L<5gica, I, 77: "Ser, puro ser, sin ninguna otra determina-
ci6n. En su inmediacidn indeteriainada es igual sdlo a si raismo, y
tampoco es désignai frente a otro (...); Nada, la pura naja; es -
la simple igualdad consigo misma, el vacio perfecto, la ausoncia
de determinaci<5n y contenido; la indistincidn en si misma (...).
El puro ser y la pura nada son por lo tanto la misma cosa.
172
(208)TRlZTDZLmüURG; op. cit, 33.

(209) HEGEL, Logica, I, 77/73*

(210) TRRIDEL2HBURG; (op. cit. 39/40); "Pero mira lo que pasa; este pen
saiüiento puro, que s6lo sepretende a of mismo, no puede seguir -
hacia adelante simplemcntecomo tal; este pensamiento se nraestra
dosde el primer paso, entrecruzado con una re-presentacidn en la -
que se reconocen, como momentos, el espacio y el tiempo. Pero ya
no se trata del pensamiento puro completamente desvinculado del -
ser exterior".

(211) KAl'IT, Crftica de la Eazdn Pura, 84/85: "EL espacio debe ser origi^
nariamente una intuicidn; pues de un simple concepto no se puede
deducir ninguna proposicidn que sobrepase el concepto, lo que su-
cede, sin embargo, en gcometrfa... Pero esta intuicidn debe encon
trarse en nosotros a priori; es decir, anterior a toda percepcidn
del objeto y, como consecuencia, oerd una intuicidn pura y no em-
pfrica" (*..). pero, a la vez, "el espacio no es mis que la forma
de todos los fendmenos de los sentidos extei’nos, es decir, la con
dicidn subjetiva de la sensibilidad bajo la cual nos es posible -
la intuicidii externa". Ke alif ese capital apunte kantiano sobre -
el espacio -al igual que el tiempo- como sensible no erapfrico.

(212) KRITIK, 122; OLLE, 104.

(213) Ibid. 60; 53.


(214) Résulta muy curiosa y atractiva la crftica que el joven ESGEL (el
escrito es de 1802) dirige contra la correlacidn liantiana del "a
priori" y el desarrollo legal. EL artfculo en cuestidn es, en rea
lidad, un apretado estudio con el tftulo "Uber die wissenscLiaftH
chen beiiandlungsarten'des naturrecht s, seine stelle in der prakti^
schen philosophie und sein verhSltnis zu den positiven rechtswis-
senciiafsten". ("Sobre las raaneras de tratar cientfficamente el de^
recho natural.,.) perteneciente al denorainado période de Jena, en
la vida de HEGEL, y se publicd como artfculo en el "Kritische - -
Journal de Philosophie" -recién fimdado por SCIIELLING-, en los su
cesivos cuadernoG hasta 1803« EL objotivo central de este escrito
173

es una crftica a la filosoffa de FIGHTS que, sin embargo, desbor­


da dicho comotido aoerc^ndose a una sistemftica sobre las "modali^
dades" o "corrientcs" de la filosoffa jurfdica; de la iinportancia
del trabajo nos puede dar una ideal el que IIÏPP0LIT2 so refiera -
al mismo donomindndolo "primera filosoffa del Derecho de HEGEL".
En cualquier caso -y dada la impocibilidad de dedicar mds atencidn
al escrito mencionado- queremos dejar constancia de un pasaje ex­
traordinariamente clarificador, por lo que toca a sus implicacio-
nes antikantianas y evidencia de propios errores futures: "La de-
terminacidn directora no puede ser aquf sino lo que so necesita -
para la descripcidn de aquello que se encuentra en la realidad —
efectiva (Wirklicîikoit); el principle rector es para aguol a nrio
ri lo a •posteriori. En relacidn a lo que se debe Hacer valer en -
la representacidn del Estado de Derecho, al efecto de exponer su
conexi<5n con lo orijinario y nccesario y explicarlo tambi(5n asf -
como necesario solamente se tiene que poner en el caos una cuali-
dad o una aptitud (VermUgen) apropiada, segin el modo general de
establecer hip<5tosis de las ciencias que parten de lo empfrico en
orden a la llarnada explicacidn de la realidad eficientc; (liipdte-
sis) en las cuales esta efectividad estd puesta on la misma deter
mineidad solamente como fuerza, matcria, aptitud, en una figura -
completamente formal-ideal (en la que), ademuîs, (cada) uno de - -
esos momentos résulta también muy fdcilmente concebible y cxplic^
ble a partir del otro". "Sobre las maneras de tratar cientffica—
mente el Derocho Hatural'l cit. 17).

(215) ROSSI, El joven Ï.IAHX, cit, 80/3l.

(216) HEGEL, "Sobre las maneras de tratar cientfficamente...", cit, 35/


36.

(217) FEUERBACH, Vorlâufige Thesen, 260; Aportes, 103.


(218) BELLA VOLFE, Per una metodologia materialistica..., 0P23E cit, —
vol.5, p.313/319.
(219) BELLA VOLPE, Ibid., p. 321.

(220) Para una ordenada exposicidn la subvaloracidn de lo sensible por


parte de HEGEL -o de su trastocamiento- remitimos a las pagina —
que a elle dedica BELLA VOLPE en su "Logica corne scienza storica"
cit. (60 y 88.).
•/•
174

(221 iîïïGHL, Enciclopedia, 20.

(222 Grondlinien, 1b; Principios, 24.

(223 HEGEL, Fenomenologfa, 28.


(224 BELLA VOLPE, Per una motodologia, cit, 321.

(225 KRITIK, 154/155; OME, 131/132.


(226 Ibid. 7; 7.

(227 ROSSI, El joven MARX, cit, 182.

(222 KRITIK, 155; OME, 132.

(229 Ibid. 93» OIÆ, 80.

(230 BELLA VOLPE, Per una raetodologia, cit, 321/322.

(231 FEUERBACH, Zur KRITIK, ; "Hada pcrtenece verdaderamente a la filp,


soffa como la forma, cl concepto. En cuanto al contenido, ci bien
la filosoffa debe engendrarlo en cu propio interior, en la medida
en que dcta ya lo condujo a la forma del concepto, es un contenir
do dado ; la filosoffa no tieno sino que concobirlo por laodio de
la distincidn crftica entre lo esencial y lo insencial, es decir,
lo que le agrega la forma espccffica de la representacidn, la sen
sibilidad, etc... Por eso es que la filosoffa tiene en HEGEL on
alto grado, una significacidn crftica, pero no gendtico crftica"
(op. cit. 43; Aportes, 53/54).
(232)ROSSI, El joven MARX, cit, 183.

(233) KRITIK, 135; OME, 114.

(234) BELLA VOLPE, Logica come scienza storica, cit, I24.

(235) ROSSI, El joven MARX, cit, I83.

(236) KRITIK, 170; OMS, 144.


175

(237) FSÜEIIBACH, VoiTSufige ïhesen, 295» Aportes, 142: "L’as, dado que
se presupone de anteniano que el concepto, es decir, la esencia
del pensar cono lo absolute es el i5nico ser verdadero, ontonces
s6lo puede conocerse lo real o lo elective en forma indirocta,
como lo [Link] esencial y necesario del concepto",

(238) FEUERBACH (Vorlüufige Thesen, 271î Aportes, 115): "La materia -


es un objeto esencial parala razdn no tendrfa estfimilo ni mate-
riales nara pensar; carccerfa de contenido. ITo se puede abando-
nar la materia sin abandonar la rasdn. Los materialistas son ra
cionalistas. Pero el nantefsmo sdlo [Link] indiroctamente la na
turaleza divina de la razdn al trancformar este ser de la ima^Ti
nacidn eue es cl ser personal de nios en el tefsmo. en un obje­
to de la razdn y on un ser de la razdn.

(239) MARX ("La Sagrada Familia", cit. 122/123); "Por tanto, la espe-
culacidn que convierte lac diverses frutas reales en una "fru—
ta" de la abstraccidn, en la "fruta", tiene necesariamente, para
poder llegar a la apariencia de un contenido real, que intenter
de cualquier modo retrotraerse de "la fruta". de la sustancia,
a las difercntes frutas reales, profanas, a la pera, a la manz^
na, a la almendra, etc. Y todo lo que tiene de fdcil llegar, —
partiondo de las frutas reales, a la representacidn abstracta -
"la fruta", lo tiene de diffcil engendrar, partiondo de la re—
presentacidn abstracta "la fruta", las frutas reales... Y mds -
que diffcil,es imposible arribar, partiendo de una abstraccidn,
es lo contrario de la abstraccidn, a menos que abandonemos 62^—
ta".

(240) Ivlt’
iRX, Ibidem, 126.

(241) Ibidem, 125.

(242) "Manuscrites de Paris", 0MB, V, p.303.

(243) FEUERBACH, Vorlîlufige Thesen, 238. / Aportes, 81.

(244) Ibid, PliiloSophie der Zuloinft, 249; Aportes, 91. Tarabidn, escrj^
be, FEUERBACH en estas mismas paginas; "Lo que es objeto en el
teismo, es sujeto en la filosoffa especulativa; lo que alld s6-
176

lo es la esencia de la raz6n pensada y represontada, aquf devi_e


ne la esencia pensante de la raz<5n misma" (...) Distingue el —
tefsta entre Bios y él mismo en el mismo sentido que diforencia
las cosas sensibles y los seres como existantes fuera de êl; en
sfntesis, piensa a Bios desde al pimto de vista de la sensibili
dad. El tedlogo o el fildsofo especulativo, por el contrario, -
piensa a Bios desde el punto de vista del pensar; no intorpone,
pues, entre 61 y Bios la molesta representacidn de un ser sensi^
ble; identifica asf, sin obstdculo, el ser objetivo, pensado, -
con el ser subjetivo y pensante" (Philosophie der Zukunft, 2p2;
Aportes, 95)*

(245) Ibid (Philosophie der Zulcunft, 256; Aportes 99): "Las propieda-
des o predicados esencialcs del ser divine son las propiedades
o predicados esenciales de la filosoffa especulativa".

(246) PZUERDACh, (Zur ICLIITK, 44» Aportes, 54): "La filosoffa hegelia
na es mfstica racional; por elle es dnica en su género, atrayen
te y repelente a la voz, janto para los espfritus mfstico-espe-
culativos, que ven en la unidn do lo mfstico y lo racional una
contradiccidii insostenible, pues el concepto para elles dostru-
ye el encanto mfstico de la reprcsentacidn oscura, como para —
los racionalistas que sienten horror por la unidn del elemento
racional y el elemento mfstico.

(247) KRITIK, 119; OME, 102.

(248) Ibidem, 119; 102.


(249) Hecordar a este propdsito la nota que HEGEL escribe al pardgra-
fo 190 de los "Grundlinien": En el derecho el objeto es la per­
sona; en el punto de vista moral, el sujeto; en la familia, el
micmbro de la familia; en la sociedad civil en general, el ciu-
[Link] (como "bourgeois"); aquf, en cl punto de vista de las
cesidades, es la reurescntacidn concreta que se llama hombre. -
Recién aquf y sélo propiamente aquf -(liEGEL estd escribiendo so
bre la sociedad civil)- puede enfonces hablarse en eso sentido
de hombre" (Grun-dlinien, I7I; Principios, 235) Y recordar, tam­
bién, la apostilla de FEUERBACu; "En este sentido: sc trata, —
pues, siempre en verde.d que se cuestiona al hombre, del ciudada
no, del sdbdito, del miembro de la familia; de la persona, es -
decir, tenemos en cuenta un dnico y mismo ser, el hombre que se

./•
177

toiiia sélo en un sentido liferente, y con una cualidad diferen—


te (...) La filosofia especulativa lia fijado teéricamento esta
separacién del nombre de sus cualidades esenciales, y divinisa-
do asf, a tftulo de esencias independientos, cualidades puramen
te abstractas" (VorlËufige Thesen, 242/Aportes, 85).
(250) FBUSRj3ACII, Voriaufige Thesen, 242/Aportes, 86.

(251) HEGEL, GRüIïBLIlTiai, 24O; Principios, 324.

(252) KRITIK, 28; OMS, 26.

(253) FEUERBACH, VorlSufige Thesen, 243; Aportes, 86.

(254) Importa recordar aquf algunas do las valiosas consideraciones -


que sobre esta cuestién realiaarf i.AïiX, meses mis tarde, en los
"Manuscritos de Paris": "La socialidad parcce ser la caracterf^s
tica general de todo el proceso" (..TJ; "Sobre todo no hay que
fijar otra vez la "sociedad" como una abstraccién frente al in-
dividuo. El individuo os el SïrlH SOCIAL. De ahf que la proyeccién
exterior de su vida sea manifestacién y confirmacién de la vida
social. La vida Humana no se divide on vida individual y vida -
de la espccie, por mas necesariamente que unas existencias indi_
viduales represonten [Link] particular y otras mfs gencralmente la
vida de la espccie o por mucho que la vida, de la especic sea —
una vida individual mis particular o ir^s poncral". (Manuscrites
cit., OME, V, 381).

(255) KRITIK, 172; OIÆ, 145. Hin^una determinacién cuestiona el hecho


primario de la individualidad.

(256) KRITIK,171; OME, 145.

(257) KRITIK,23; OME, 26.

(258) KRITIK,32; OIŒ, 29.

(259) KRITIK,55; OME, 48.


(260) FEÜEEIBACII (VorlSufige Thesen, 241/Aportes, 84): "Segdn el len—
guaje el nombre hombre es un nombre particular, mds de acuerdo
./.
178

con la voi’dad es el nombre de todos los hombres. Al hombre per-


tenece el predicado polyénymos (muchos nombres). También lo que
el hombre nombra y expresa. Constanteinente expresa su propia —
esencia".

(261) "Manuscrites de Paiûs", 01,ÏE, V, 381.

(262) FEUERBACH, Philosophie der Zulcunft, 315/ Aportes, I63.

(263) Ibidem, 315/163.

(264) IIARX, Crftica de la Filosoffa del Derecho de Hegel, "Annuarios"


OME V, 210.

(265) BAL PRA, La dialéctica, cit, 102.

(26b) KRITIK, 31 / OIvIE, 29.

(267) BAL PRA, La dialéctica, cit, 105.

(26O) FEUERBACH, Philosopliie der Zulcunft, 321 / Aportes, I69.

(269) Comentario del Joven MARX a los "Elements d'économie politique"


de JAMES MILL, en 1344. Aquf perfila, negativamente, la situa—
cién de alienacién Humana: "Por consiguiente esa verdadera cornu
nidad no brota reflexivamente sino de la miséria y el egofsmo -
de los individuos, es decir por actuacién dirccta de su misma -
existencia. No depende del hombre el que exista o no esta comu-
nidad; pero raientras el liombre, reconociéndose como hombre, no
organice el mundo humanamente esta comunidad presentaré la for­
ma de [Link]én. Y es que su sujeto, el hombre, es un ser ena
jenado de sf mismo. Los hombres no son ese ser abstracts sino -
como individuos reales, vives, especiales. Tal como elles son,
lo es él. Por tanto es una tautologfa decir que cl nombre se lia
enajenado a sf mismo y que la sociedad de este hombre enajenado
es la caricatura de su comunidad real, de su verdadera vida a -
nivel de especic; que, por tanto, su actividad se le présenta -
como un tormento, su propia croacién como un poder ajeno, su ri^
queza como pobreza, el vfnculo esencial que le una con los otros
hombres como un vfnculo accidentai y, al contrario, la sépara—
cién de los otros hombres como su verdadera existencia, que ou
vida se le présenta como sacrificio de su vida, la realizacién
179

de su ser como sacrificio de su vida, su produccién como produc,


cién de su nada, su poder sobre el objeto como poder del objeto
sobre 61; él, el serlor de su creacién, aparece como siervo de -
ella" (op. cit., "Extractos de lectura en 1344"; OIIE, V, 282).

(270) KRITIK, 116/117; OME, 99.

(271) KRITIK, 120Î OME, 102/103.

(272) LLillX, La ideologfa alemana, cit.,36. Indudablemente, es en los


"Grundi'isse" y en "El capital", donde esta teorizacién especifi^
ca halla su desarrollo mis pleno; en la seccién dedicada a la -
mercancia podemos leer: "Por tîinto, el valor no lleva escrito -
en la frente lo que es... Lejos de ello, convierte a todos los
productos del trabajo en jorogllficos sociales..." (op. cit. —
39); unas Ifneas antes habfa abordado una do las claves posi- -
bles de este jeroglffico social: "Si los objetos Utiles adoptan
la forma de mercancXas es pura y siriiplcmonte porque son produc­
tos de trabajos privados indouendientes los unos de los otros.
El conjunto de estes trabajos privados forma el trabajo colccti^
vo de la sociedad. Cono los productores entran en contacte so—
oial al cambiar entre si los productos de su trabajo, es natu—
ral que el carécter especificamente social de sus trabajos pri­
vados sélo resalte dentro de este intercambio (...). Por eso, -
ante éstos, las relaciones sociales que se establecen entre sus
trabajos privados auarecen como lo que son; es decir, no como -
relaciones directamente sociales de las personas en sus traba—
jos, sino como relaciones materiales entre personas y relacio—
nés sociales entre cosas" ([Link]., p.38). Y en los "Grundrisse"
leemos: "La necesidad misma de transformar el producto o la ac­
tividad de los individuos ante todo en la forma de valor de cam
bio, en dinero, y de que sélo en esta forma de cosas ellas ad—
quieran y raanifiesten su poder social demuestra dos cosas dis—
tintas: I) Que los individuos sigiien produciendo sélo para la -
sociedad y en sociedades. 2) Que su produccién no es irunediata-
mente social, no es*the offspring of associationJ que reparte -
en su propio interior el trabajo. Los individuos estin subordi-
nados a la produccién social, eue posa sobre elles como una fa-
talidad; pero la produccién social no esté subordinada a los in
dividuos y controlada por elles como un patrimonio comUn" - - -
(Grundrisse, cit, I, 86).
180

(273) En este sentido, es importante recoger lo que apunta Mario BAL -


PRA; "(a tIAIiX)... le interesa considerar el vinculo necesario en
tre la esencia y las cualidades que la explican y la necesidad -
del vinculo exige precisarnente que, sin las cualidades, la pro—
pia esencia no revista iraportancia alguna por cuanto separada de
su [Link]én y de su actualizacién, no tendria realidad pro —
pia" (La dialéctica, cit, 110).

(274) KRITIK, 12; OME, 12.

(275) FEUERBACH, Vorl^lufige Thesen, 238/239; Aportes, 82. En este pun­


to FEUERBACH hace una inmediata remisién del problema de la rela
cién "SER-PEIîSAR" al marco global de la HATURALEZA; "La esencia
del ser en cuanto ser es la esencia de la naturaleza; la génesis
temporal se refiere Unicamente a las figuras, no a la esencia de
la naturaleza..." y, también, "La naturaleza es la esencia que no
se diferencia de la existencia; el hombre es la esencia que se -
diferencia de la existencia. La esencia que no distingue es el -
fundamento de la esencia que distingue; la naturaleza es, enton-
ces, el fundamento del hombre" ([Link]., YorlSlufige Thesen, 239/
240; Aportes, 82/83).
(276) BAL PRA, La dialéctica, cit, 71.

(277) IvLVRX, El Capital, Post-escrito, 2» ed. ([Link]) XXIII.

(278) KRITIK 21/22; OME, 20/21.

(279) Cuando FEUERBACH trata de relacionar la filosofia de HEGEL con -


la de KAITT y FICHTE, escribe: "La filosofia kantiana es la con—
tradiccién del SUJETO y del OBJETO. la esencia y la existencia.
el pensar y el ser. La esencia depende aqui del entendimiento ; -
la existencia, del sentido. La existencia sin esencia es mera —
apariencia-las cosas sensibles ; la esencia sin existencia es sim
pie pensamiento: son los seres del entendimiento, los néumena, -
son pensados pero carecen de existencia, por lo menos de existen
cia para nosotros: la objetividad; son las cosas en si, las co—
sas verdaderas mas no son cosas reales, y por tanto tampoco son
cosas para el entendimiento,' es decir, no son cosas determinables
y cognoscibles por el entendimiento. Sin embargo, ;qué contradic
cién separar la verdad de la realidad, y la realidad de la ver—
dad! Por eso si suprimimos esta contradiccién tenemos la fileso-
181

ffa de la identidad, en la cual los objetos uol entendimiento, -


las cosas oensadas como verdaderas son también reales, en la - -
cual la esencia y la raodalidad del entendimiento corresponden a
la esencia y modalidad del entendimiento o SUJETO, y donde por -
tanto el sujeto no se halla ya circunscrito y condicionado por -
una materia existante fuera de él y que contradice su esencia...
lias el sujeto, que ya no tiene ninguna cosa fuera de él, y por -
tanto ningUn limite en él, no es mis objeto "finito" -no es ya -
el yo al que se le enfrenta un objeto-, es el ser absolute, cuya
expresién teolégica o popular es la palabra de Bios" (op. cit. -
Philosophie der Zukunft, 281/282; Aportes, 126).

(280) En e l p a ré n te s is que aparece in te rc a la d o en e l te x te , acompanan-


do a l "eQ.s r e a l" aparece en o r ig in a l g riego ( "hvpQkeimenon"; su­
je to " ).

(281) KRITIK, 31 î OîvS, 29.

(282) miTIK, 22; OME, 21.

(283) BELLA VOLPE, Logica, cit, 124.


(284) BELLA VOLPE, Per una inetodologia, cit, OPERE, 5; p.316: "Cotéje-
se de inmediato la singular consonancia sustancial de esta crlti^
ca final hecha a HEGEL por [Link], con la siguiente critica de GA­
LILEO, dirigida a "SIZTLICIO" es decir, al astrénomo jesuita y -
escolîstico SCHEII'IER: "Este hombre -dice GALILEO por boca de SAL
VIATI, se va figurando sucesivamente las cosas como séria necesa
rio que fueran para servir a su propésito, y no va acomodando su
cesivamente sus propésitos a las cosas, tal como ellas son" (B ia
loghi dei massimi sistemi, l).

(285) BELLA VOLPE, Logica, cit, 155» Es muy convincente el simil de la


argumentacién galileica que BELLA VOLPE, expone, en su articule
ya cit, "Per una metodologia"; "0 sea, segiSn la explicacién fi—
nalista o a priori, que comporta, a causa de h genericidad misma
del concepto de mayor perfeccién inatemitica del movimiento circu
lar respecte del recto, el hecho de que pudiendo haber en la - -
"universidad" de la naturaleza "mil" movimientos circulares, "ha
brâ también mil movimientos arriba y abajo, y otros tantes cen­
tres". De alil el rèsultado critico: la fisica escoldstica "supo-
ne" a la experiencia- a la que pertenece el hecho en cuestién, -
m

es d e c ir , s i e l globo t e r r e s t r e se c o n stitu ye en cen tre d e l mundo;


l a p ostula viciesam ente (su b rep ticia m e n te ) dejUndola s in mediar
y s in e x p lic a r en cuanto ha side a p rio ris tic a m e n te o lvid ad a o —
trascen dida en e l mateniatismo f i n a l i s t a con que se p re te n d la ex­
p lic a r " ( o p . c i t . , p . 315; sobre e l tema v e r sobre todo la "Logica"
c i t . , p . 227 y 3 8 .: " G a lile o e i l p r in c ip le d i n o n -c o n tra d d izio —
n e " ).

(286) KRITIK, 24; OME, 23.

( 287) Toda la problem dtica de l a te o riz a c ié n c r i t i c a de ARISTOTELES res.


pecto a l a d o c trin a p la té n ic a de la s id e a s , se evid en cia sobre -
todo en l a METJiFISICA, L ib res V, cap. 7, 8 , 9 y 10 (en l a edi cié n
que manejemos, pp. 965 y s s ); tam bién, L ib ro X I I I , cap. 10 y l i ­
bre XIV, cap. I (p p . 1077 y s s ). En o pinién de :îa rio DAL PRA,"ya
en lo s T0PIC03, se esboza este aspecto de la c r i t i c a , pero r e f e -
r id a mUs directam ente a l a n a tu ra le z a de lo s u n iv e rs a le s" (op. -
c i t . La d ia lé c t ic a , c i t , p . 7 3 ). Lo qae liemos seguido con mis ut_i
lid a d en este tema son la s pâginas que BELLiV VOLPE dedica a l a n i
l i s i s de l a c r i t i c a a r i s t o t é lic a a l apriorism e p la té n ic o de la s
Ideas ( lo g ic a , c i t , p . 100 y s s ).

(280) BAL PRA, La dialéctica, cit. 73.

( 289) GRUIILLINIJEI, 2 4 3 ; PRINCIPIOS, 327.

(290) KRITIK, 34; OME, 31.


(291) ARI3T0TELE3, METAFI8ICA, c i t , LIBRO V, cap. 9, p. 966. En e l ca­
p it u le a n te r io r dedicado l a SUSTANCIA, escrib e e l f ilé s o f o g r ie ­
go: "E l nombre de sustancia se a p lic a a lo s cuerpos simples como,
por ejem plo, l a t i e r r a , e l fuego, e l agua y o tra s cosas a n ilo g a s ,
y en gen eral a lo s cuerpos que se componen de estas y a lo s se—
re s que tie n e n cuerpo, lo s animales y lo s daimones y sus p a rte s .
Todas estas cosas se llaman su stan cias, poroue no son lo s a t r ib u
te s de un s u je to , antes la s demis cosas son lo s atr ib u te s de - -
e lla .
En otro sentido, se llama sustancia a todo lo que constituye la
causa intrinseca de la existencia de los seres, que no son atri­
butes de ningdn sujeto, como, p.e., el aima en los seres anima—
dos" ([Link]., p.965).
183

(292) GRUNDLINIEN, 243; PRINCIPIOS, 326/32?.

(293) KRITIK, 31; OME, 29.

(294) ARISTOTSLES, METAFISIGA, LIBRO XIII, cap. 10; p. 1.078. De todas


formas es évidente que pueden surgir dificultades en la compren-
sién de lo anterior por la propia disfuncionalidad do la terming
logfa aristotélica asf como por sus criterios bisicos: su concejq
cién de ciencia, p.e., en tanto que ciencia de los [Link] -
que, sin embargo, él mismo relativiza... "résulta évidente que ~
la ciencia en algUn sentido si es universal, mientras que en - -
otro sentido no es esto verdad..." (op. cit., p. 1.073).

(295) Todo un anélisis mis minucioso de los pasos de la crftica anti—


platénica se puede seguir en la parte segunda de la LOGICA, cit;
de BELLA VOLPE (Critica délia dialettica mistificata, platénico-
-hegeliana, e dell'analitica aristotélica, p. 52 y ss),

(296) KRITIK, 155; OME, 132.


(297) Recordar en este sentido la fulminante caracterizacién expresa -
que FEUERBACH realiza de HEGEL como neoplaténico: "Lo que en los
neoplaténicos es la representacién, fantasia, HEGEL lo ha trans-
formado sélo en conceptos, lo ha racionalizado. HEGEL no es el -
ARISTOTELES alemin o cristiano" ; es el PROCLO alemin. La "filoso
ffa absoluta" es la filosofia [Link] renacida. Be acuerdo -
con la determinacién expresa de HEGEL-, la filosofia absoluta -la
filosofia cristiana todavia mezclada por cierto, con elementos -
paganos- no es la filosofia aristotélica, la antigua filosoffa -
pagana, en general, sino lafilosofia alejandrina, pero aun den­
tro del elemento de abstraccién de la autoconciencia concreta" -
(op. cit. Philosopliie der Zulcunft, 294; Aportes, 139/140).

(298) FEUERBACH, Philosophie der Zulcunft, 273» Aportes, 116.

(299) KRITIK, 23/18; OME, 22/17.


. ^

(300) BAL PRA, La dialéctica, cit, 76.

(301) FEUERBACH, Philosophie der Zukunft, cit, 263/264? "Aportes", - -


106/107. Recordemos la caractorizacién teista de la filosoffa e_s
peculativa por parte de FEUERBjlCH: "Bios es puro espiritu, acti­
vidad pura -actus purus- sin pasiones ni determinaciones de ori-
184

gen exterior, ni sensibilidad, ni materia. La filosofia especula_


tiva es este oenfritu puro. esta pura actividad. realizada como
acto de pensar; el ser absolute en tanto que absolute lensar" —
(op. cit. P.d,2, 257; Aportes, 99)*

(302) KRITIK, 17; OME, 16.

(303) DAL PRA, La dialéctica, cit, 83.

(304) DELIA VOLPE, Per una metodologia, OPERE V, 321.

(305) FEUERBACH, Philosophie der Zukuft, 298; Aportes, 145.

(306) DELLA VOLPE, Per una metodologia, OPERE V, 357.

(307) KAITT, Crftica de3a Razén Pura; ed. cit. p.526 y [Link] uti^
liza el razonamiento que se expresa en el cap. IV (Seccién TERCE
RA)! El ideal de la razén pura; en cualquier caso -aunque no ha-
ya mencién expresa -la fndole de su argumentacién nos invita a -
pensar en que también estudié particularmente la "Refutacién del
Idéalisme"- que KAIIT anadié en la 2& edicién de su Crftica. Dice
FEUERBACH: "El ejemplo de la diferencia entre los cien tâleros -
representados y los cien téleros reales, elegido por KAIfT en la
crftica de la prueba ontolégica para ilustrar la diferencia en—
tre el pensar y el ser, pero del que se burla HEGEL, es en lo e-
sencial exacto. Pues a unos los tengo en la cabeza si bien a los
otros los tengo en el bolsillo; aquellos se hallan allf sélo pa­
ra mit mientras éstos esténallf también para otros..." (op. cit.
Philosophie der Zulcunft, 286; Aportes, 131). EL pasaje de KAÎTT -
en cuestién -muy conocido- es el siguiente: "SER no es evidente-
mente un predicado real, es decir, un concepto de alguna cosa —
que puede unirse al concepto de una cosa. Es simplemente la posi^
cién de una cosa, o de ciertas determinaciones en sf. En el uso
légico, esto no es mis que la cépula de un juicio. Esta proposi-
cién: Bios es todopoderoso, contiene conceptos que tienen obje—
tes: Bios y todopoderoso; la palabra £s no significa aén un pre­
dicado, sino solamente el predicado en relacién con el sujeto. -
Ahora bien, si yo tomo el sujeto (Bios) y digo Bios es , o él es
un Bios, no anado ningén predicado nuevo al concepto de Bios, —
pues no hago més que colocar el sujeto en el mismo, con todos —
sus predicados, y a la vez el objeto que corresponde a mi concep
te. Los dos deben contener la misma cosa, y por consecuencia, na
da mis puede anadirse al concepto que expresa simnlemente la po-
185

sibilidad, por el solo hecho que yo concibo (por la expresién es)


el objeto de este concepto como dado absolutanente. Y as! lo real
no contiene niés que lo posible simple. Cien monedas reales (thalers)
no contienen niés que cien monedas posibles. Porque, como los - —
thalers posibles expresan el concepto y los thalers reales el ob­
jeto y su posicién, en el caso de que aquello contuviera nés que
esto, mi concepto no expresarfa el objeto complète y, por conse—
cuencia, no séria el concepto adecuado a ello. Pero yo soy nés ri^
co con cien thalers que con un simple concepto (es decir, que con
su posibilidad) (op. cit. 530/31)•
(308) ITAIIT, Critica de la razén pura :"Aiiorr. bien, si yo concibo un ente
a titulo de realidad suprema (sin dcfecto), es aiîn precise avori-
gaar, no obstante, si este ser existe o no. En efecto, aunque pa­
ra mi concepto no deje nada del contenido real posible de una co­
sa en general, queda, sin embargo, algo en relacién a todo rai es­
tado de pensamiento, a saber, que el conocimiento de este objeto
sea también posible a posteriori. Y he aqui la causa de la difi—
cultad que surge sobre este punto. Si fuera cuestién de los senti^
dos yo no podria confundir la existencia de la cosa con el simple
concepto de la misma, pues el concepto no me hace concebir el ob­
jeto més que conforme a las condiciones uniyersales de un conoci­
miento empfrico posible en general, en tanto que la existencia me
lo hace concebir como contenido en el conteacto de toda experien—
cia..." (op. cit. 531/532).

(309) FEUEFJBACH, Philosophie der Zukunft, cit, 285/289; Aportes, 131.

(310) KAl'IT, Crftica de la Razén Pura, 264.

(311) KRITIK, 10; 0M3, 10.

(312) KPJTIK, 129 y ss; OME, 110 y ss.


(313) Tal es la opinién que, por supuesto, corapartiraos del traductor es^
pahol de la "KRITIK", J.Î'.RIPALDA: "...eî excurso sobre la dialée
tica, uno de los més importantes y menos conocidos que MARX le ha
dedicado..." (OLIE, V, nota nS 75» p.112).

(314) (KRITIK, 129; OME, IO9): "0 sea que el monarca deberia constituir
en el Poder Legislative el término medio entre el Poder Sjecutivo
y el elemento estamentario. Sélo que precisarnente el Poder Ejecu-
tivo es el término medio entre el monarca y la sociedad estarnenta^
ria, lo mismo que la sociedad estamentaria entre el monarca y la
sociedad burguesa..."
186

(315) KRITIK, 132; OIvS, 111.

(316) KRITIK, 129/130; 0Î.1S IO9/HO. Es rauy expresiva la irénica carac­


terizacién que hace MARX del papel de érbitro que asume la media
cién en HEGEL aniquilande la realidad del conflicto y transfer—
méndolo en un problema de la esencia: "Se trata de una rueda de
cumplidos recfprocès. Es como cuando un tercero se interpone en­
tre dos que estén rinendo y a su vez uno de los dos en discordia
trata de componer entre el raediador y el otro. Es la historié —
del marido y la mujer que estaban rinendo y del médico que que—
rIa apaciguarlos, con el rèsultado de que la mujer tuvo que in—
terponerse entre los dos hombres y el marido entre la mujer y el
médico. Es como el leén en el "Sueho de una noclie de verano", —
que dice "soy el leén y no soy el leén, sino Suttg". Lo mismo, —
aquf cada uno de los extreraos es ora el leén de la oposicién ora
el Smig de la mediacién. Cuando un extrerao grita: "ahora soy el
término medio", los otros no pueden ni tocarle pero pueden ca- -
rearle al que un memento antes era extreme. Como ya se ve es una
sociedad pendenciera de corazén; pero terne demasiado a los card^
nales como para carearse de verdad. Los dos que se quieren pegar
se las arreglan para que el tercero que se interpone reciba los
paies; pero uno de los dos représenta enseguida el papel de ter­
cero, asf que de puro ouidado no llegan nunca a una decisién. Es
te sistema de la mediacién es también como uno que a la vez qui_e
re darle una paliza a su enemigo y protegerle de los estacazos -
que le vienen por los otros lados de otros enemigos, de modo que
absorbido por esta dobltAarea no consigne llegar a hacer lo que
querfa...". /

(317) "Lo cifi-oso aquf es que HEGEL, a la vez que reduce este absurde -
de la mediacién a su expresién abstracta, légica y por tanto pu­
ra, inadmisible la désigné como el misterio esoeculativo de la -
Légica, como la relacién de la Razén, como el silogismo de la Ra
zén" (KRITIK, I3O; 0:.3, IIO).

(318) FEUERBACH, PMlosophie der Zulcunft, 302; Aportes, 149: "La nueva
filosoffa buscaba algo inmediatarnente cierto. Por esta causa re-
chazé el pensar carente de base y fundamento de la escoléstica y
afianzé la filosoffa en la autoconciencia, es decir, puso en lu­
gar del ser sélo uensado, en lugar de Bios, del ser supremo y él
timo de toda la filosoffa escoléstica: el ser pensante, el yo, -
187

el espfritu autoconsciente, porque para quien piensa lo pensante


es infinitamente mas proximo, ends presente y mao cierto que lo -
pensado. Budosa es la existencia de Dios, dudoso en general lo -
que pienso, mâs es indudable que soy yo, el que piensa, cl que -
duda. Sin embargo, la autoconciencia de la filosofia moderna es
ella misma también sélo un ser pensado, mediatizado por abstrac­
cién y, por tanto, un ser en duda. Indubitable, inmediatarnente -
cierto, es sélo lo que es objeto de los sentidos, de la intui--
cién y del entendimiento".

(319) KHim, 130; OME, 110.


(320) 131; OME, 110.
(321) 131; OME, 110/111.

(322) KRITIK, 131; 0I4E, 111.

(323) KRITIK, 131; OME, 111.

(324) FEUERBACH; Philosophie der


en el pensar no es representable en numéros enteros sino sélo —
fraocionarios. Esta diferencia es normal; descansa en la natura­
leza del pensar, cuya esencia es la universalidad, a diferencia
de la realidad, cuya esencia es la individualidad (...). Ünicamen
te en el pensar que se détermina y reotifica por la intuicién —
sensible es pensar real y objetivo, pensar de la verdad [Link]—
va".

(325) KRITIK, 131; OJIE, 111.


(326) Confusién hegeliana que va a gozar de extraordinaria salud en la
historia del "Diamat"... pero que no puede ocultarnos la dramdt_i
ca confesién de que en el contexte global del marxismo nunca se
han tenido las ideas claras al respecte: Ni Kantsky, ni Plejanov,
ni Lenin... ni, por otra parte, verdaderos profesionales de la -
filosoffa como Korsch o Lukâcs distinguen con claridad ambos ti-
pos de oposioiones rindiéndose siempre ante la "evidencia" de la
"diddctica raaterialista".
188

(327) Recordar en este punto que MARX leyé las "Investigaciones Légi—
cas" de Trendelenburg al objeto -en un primer momento- de haoer
una recensién critica que, sin embargo, no llegé a realizar; tara
bién lo que se apunté sobre la difusa problemâtica de las in---
fluencias en el ILAJîX de la KRITIK y, particularmente, sobre la -
influencia "téonica", en el campo estrictamente légico, que pro-
bableraente recibié de Adolf TRENDELENBURGj sobre todo ello ver —
nota nfi 201 de esta misma seccién.

(328) TRENDELENBURG, Logische ttfyfcersechxmgen, I, 42-45*

(329) En particular, TRENDELENBURG realiza el replanteamiento "antifor


malista" de ARISTOTELES precisarnente realizando una rigurosa re­
visién contrastada de las filosofias de PMTON, ARISTOTELES y —
KANT. Sobre esto, vid. ROSSI, La izquierda hegeliana, oit, p.78.

(330) COLLETTI, Marxismo y Dialéctica, oit, I64*

(331) FEUERBACH, Philosophie der Zukuft, 311/312; Aportes, 159* "En la


realidad los opuestoa estân siempre unidos por un término medio:
Este término medio es el objeto, el sujeto de los opuestos. Nada
por eso, es mas fâcil de mostrar que la unidad de los predicados
contrarios; basta abstraerlos del objeto o del sujeto. Con el ob
jeto desaparece la frontera entre los opuestos; pierden entonces
todo fundamento y consistencia y coinciden por tanto inmediata—
mente. Si observo, por ejemplo, el ser sélo in abstracto, si - -
prescindo de toda determinacién, en tal caso naturalmente tengo
que el ser es igual a la nada...".

(332) KANT, Crftica de la Razén Pura, cit, 471* KANT es el autor de la


moderna teorfa de la oposicién al reestablecer sobre nuevas ba—
ses el equfvoco derivado del principle de no-contradiccién. En -
la larga fase de estudios que precedieron a la aparicién de la -
Crftica de la Razén Pura (I78I) hay dos textes claves -ambos de
1763- sobre esta problemâtica singular. Son el "Beweisgrund" y -
el "Intente de introducir en la filosoffa el concepto de cantida
des negativas"; el gran conocedor de la obra kantiana que es --
Emst CASSIRER insiste en considerar a ambos textos como eslabo—
nés esenciales en la génesis de la*Crftioâ% finalmente, en esta
obra hay unas admirables referenoias al problema de la oposicién
en la ùltima parte de la ANALITICA TRASCEiTDEMTAL, cap. III,---
"Principle de la distincién de todos los objetos del entendimien
te en fenémenos y néumenos" y, desde luego, en el "Apéndice" y -
189

la "Observacién" sobre la "Anfibologia de los conceptos de la re


flexién; también hallamos una referencia expresa a ambos tipos -
de oposicién en la LOGICA TMSCEîIDEIJTAL, Seccidn Segunda, La an­
tinomia de la Razén Pura; Cap. VII, Distincién critica del con—
flicto cosmoléyioo de la razén en si misma; aqui, con claridad -
ejemplar se refiere KANT a cémo este tipo de oposicién analitica
-dialéctica- se mantiene en los estrictos linderos de la refie—
xién, es por ello contradictoria o, mejor aun, se la piensa a —
traves de la contradiccién (durch den Widerspruch); Sin embargo
en la oposicién real, dos predicados de una cosa se oponen... pe
ro no por el principle de contradiccién (ohne Widerspruch). Pues
bien, el propio KANT advertia que la primera oposicién, la oposi
cién légica "es la dnica que se ha tenido en cuenta hasta ahora".

(333) COLLETTI, Marxismo y Dialéctica, cit, 16?.


(334) DELIA VOLPE, Logica, cit, Appendici, I, Galileo e il principle -
de non-contraddizione, p.232/233.

(335) HEGEL, Ciencia de la Légica, cit, I, 136#


(336) COLLETTI, Iarxismo y Dialéctica, cit, 1?6.

(337) KRITIK, 132; OME, 111.

(338) COLLETTI, Marxismo y Dialéctica, cit, 176.


(339) KRITIK, 132/OME, 112. En la propia consideraoién kantiana hay un
claro distingo entra lo que él denomina contradiccién analitica,
-légica- y contradiccién dialéctica basado en la naturaleza de —
los juicios que se contraponen: "Cuando se dice -escribe KANT- -
todo cuerpo huele bien o huele mal, habrâ también un tercer caso;
a saber que este cuerpo no huele a nada (que no tiene ningûn - -
olor...), y entonces las dos proposiciones contrarias pueden ser
falsas. Si yo digo que todo cuerpo es oloroso o no es oloroso, -
vet suaveolens vel non suaveolens, los dos juicios son opuestos
contradictoriamente, y el primero sélo es falso, en tanto que su
opuesto es contradictorio; a saber que algunos cuerpos no son olo^
rosos, comprends los cuerpos que no huelen a nada. En la preceden
te oposicién -per disparate- la condicién accidentai del concep­
to del cuerpo (el olor) queda todavia, a pesar del juicio contra
rio y, por consiguiente, no ha sido suprimida por ese juicio; —
también este ultimo juicio no ha sido el opuesto contradictorio
del primero... Cuando yo digo: El mundo es infinito en cuanto al
espacio, o bien no es infinito (non est infinites), si la prime-
./.
190

ra proposicién es falsa, hace falta que su opuesta contradiccién,


el mundo no es infinito, sea verdad. Yo no haré con esto mâs que
apartar un mundo infinito sin cponer otros a saber el mundo fini
to. Pero si yo digo; el mundo es o infinito o finito (no infini­
to), estas dos proposiciones podrian ser falsas. Pues yo miro en
tonces el mundo como determinado en si mismo en cuanto a su mag-
nitud, toda vez que en la proposioién opuesta no lleva simplemen
te la infinitud, y puede ser con ella toda su existencia propia;
sino que anado una determinacién al mundo, como a una cosa real
en si misma, lo que puede ser igualmente fdlso, en el caso; en -
efecto, en que el mundo no deberia estar dado como a una cosa —
real en si, y por consiguiente ni como infinito ni como finito,
en cuanto a su tamano. Permitaseme llamar a esta especie de opo­
sicién la oposicién dialéctica. y a la contradiccién, oposicién
analitica" (ICANT. Critica de la Razén Pura, cit, 471). Se corn--
prende que esta critica kantiana haya sido considerada como un -
antecedente de la"dialéctica hegeliana"... En el supuesto de lo
contradictorio analitico la segunda determinacién niega pura y -
simplemente la primera, no anade nada nuevo: ambos extremes, reu
nidos en la forma disyuntiva, no pueden existir aisladamente con
siderados con positividad; en cualquier caso, el ultimo juicio -
-universal y necesario- no anade nada que no supiesen con el pri
mero. En el segundo supuesto (un cuerpo huele bien/un cuerpo hue
le mal) la unién de ambas proposiciones compotaria la asuncién -
de la proposioién: todos los cuerpos huelen... lo cual es, obvi^
mente, falso al existir cuerpos inodores; aqui, la segunda supo-
sicién anadia una nueva determinacién positiva, una afirmacién,
y sin embargo ya transeribimos la opinién de KANT: "Dos juicios
opuestos contradictoriamente el uno al otro pueden ser falsos —
los dos, puesto que el uno no contradice simplemente al otro, pe
ro dice alguna cosa de mas que es necesaria para la contradic- -
cién" (Critica de la Razén Pura, cit, 471). Estudiando esta dis-
tinoién kantiana opina Mario ROSSI que "es fâcil concluir que re
currir a la experiencia es lo dnico que harâ decidir aoerca de -
la verdad o no del juicio disyuntivo résultante de la "contradic
cién dialéctica": de la misma manera que es teunbién el recurso a
la experiencia (el retorno al intelecto... -y mâs que al intelejo
to, anadiriamoo nosotros-) quien decide el conflicto antinémico
de la Razén consigo misma. (ROSSI, La izquierda hegeliana, nota
nfi 100, p.192/193).
(340) DELLA VOLPE, Logica, cit, 232.

(341) Vid. supra, nota 339*


191

(342) IMGEL, Enciclopedia, oit. (P.8l, p.^l): "El momento dialéctico es


el suprimirse por si mismas dichas determinaciones finitas y su
paso a las opuestas" (Op. cit, 51)**« Pero ya hemos advertido so_
bre el error de simplificar el procéder y el propio criterio he­
geliano: en la "Ciencia de la IxSgica" escribe HEGEL sobre la con
tradiccién "La diferencia en general contiene sus dos lados como
mementos: en la diversidad estos dos lados se separan entre si -
de modo indiferente; en la oposicién como tal, elles son lados —
de la diferencia, deierminados sélo uno por medio del otro, y, —
por consiguiente sélo como momentos; pero estân determinados del
mismo modo en si mismos, indiferentcs uno frente al otro y exclu
yéndose reciprocamente: son las detr rr.-.inaciones reflexives inde-
pendientes (•••) La diferencia en general es ya la contradiccién
en si; en efecto, représenta la unidad de aquellos que existen -
sélo porque no son uno -y représenta la separacién de aquellos -
que existen sélo como separados en la misma relacién. Sin embar­
go lo positive y lo negativo son la contradiccién puesta, porque
como unidades negativas, son justainente el ponerse elles mismos,
y esto son cada uno la superacién de si mismo el ponerse su con­
trario... Elles constituyen la reflexién déterminante como exclu
siva; y puesto que el excluir es un unico distinguir y cada uno
de los distintos, justamente como exclusive, constituye la exclu
sién, cada uno se exoluye en si mismo" (op. cit. 379). Pero vea-
mos, como, en estas mismas pâginas, en la nota que HEGEL dedica
al "principle del tercio excluso" senala que "es un principio im
portante, que tiene su necesidad en el hecho de que la identidad
traspasa a la diversidad, y ésta a la oposicién" y "el algo estâ
determinado (dice la proposioién); ahora bien, la proposioién —
tiene que contener esencialmente lo siguiente: que la determina­
cién se determine con mâs exactitud, esto es, que se convierta -
en determinacién en si, vale decir en oposicién. En cambio, la -
proposioién tomada en aquel sentido trivial, traspasa directamen
te de la determinacién a su no ser en general, es decir, regresa
de nuevo a la indeterminacién"... Es évidente que pai‘a HEGEL la
"acepcién vulgar" del principio del tercio excluso corresponde a
la contradiccién légica; 16 "contradictorio analitico" kantiano;
sin embargo en la nota n® 3 que dedica al principio de contradijo
cién indica:"Todas las cosas estân en contradiccién en si mismas,
y esto justamente en el sentido de que esta proposioién expresa-
ria, frente a otras, mucho mâs la verdad y la esencia de las co­
sas" (p. 386) y, también, "el hofbr que ordinariamente experimen
ta el pensamiento representative -no es especulativo— frente a -
la contradiccién, tal como la naturaleza frente al vacio, recha-
192

za esta consecuencia; en efecto se detiene en la consideraoién -


unilateral de la solueién de la contradiccién en la nada, y no -
reconoce el lado positive de aguelia, se-^un el cual se convierte
en absoluta actividad y absolute fundamento (s.n.) Op. cit. 388;
y, finalmente "sin embargo, la experiencia comun manifiesta ella
misma que por lo menos hay una multitud de cosas contradictorias,
de ordenaraientos que se contradicen, etc..., cuya contradiccién
no se présenta sélo en una reflexién extrinseca, sino en ellos -
mismos..." (op. cit, p.386)* Es évidente que ahora H3GEL se estâ
refiriendo a la oposicién real y es évidente por ello el equivo-
co al que nos estâmes refiriendo.

(343) KANT, Critica de la Razén Pura, p.299* "En una palabra LEIBNIZ -
intelectualizé los fenémenos, como LOCKE habia sensualizado los
conceptos del entendimiento con su sistema de noogonia (si nos -
es,permitido usar esta palabra), es decir, no les dié mâs que en
cualidad de conceptos de la reflexién erapiricos o abstractos...
En lugar de busoar en el entendimiento y en la sensibilidad dos
fuentes a todas luces diferentes de representaciones, pero que -
no pueden juzgar las cosas de una manera objetivamente vâlida mâs
que enlazadas, cada uno de esos dos grandes filésofos se atuvo —
a una de estas dos fuentes, a lo cual, segun su opinién se refe-
rian inmediatarnente las cosas en si mismas, en tanto que la otra
no hacia mâs que confundir u ordenar las representaciones de la
primera" (op. cit. 299/300).

(344) TRENDELENBURG, Investigaciones, p*153/154* Citado por ROSSI, La


izquierda hegeliana, cit, p.85.

(345) ARISTOTELES, KSTAPISICA, Libre IV, Cap.3, p.947*

(346) Ibidem, Metafisica, Libro IV, cap. 4®> 947*


(347) ROSSI, La izquierda hegeliana, cit, 85/86.

(348) KANT, Critica de la Razén Pura, cit, 305* "Cuando nuestra refle­
xién es simplemente légica, comparamos nuestros conceptos entre
si en el entendimiento para saber si dos conceptos contienen la
misma cosa, si son o no contradiotorios, si alguna cosa estâ in-
trinsecamente contenida en el concepto o le sobreviene; cuâl de
los dos conceptos es dado y cuâl no tiene otro valor que el de —
una manera de pensar el concepto dado. Pero cuando aplico estos
•/•
193

conceptos a un objeto en general (en el sentido trascendental),


sin determinar el objeto espeoialmente, sin decir si es un obje­
to de la intuicién sensible o intelectual, inmediatarnente surgen
limitaciones (para impedirnos salir de esos conceptos) que fal—
scan todo uso erpirico y prueban por esto mismo que la represen­
tacién de un objeto como cosa en general no es de alguna manera
simplemente insuficiente, sino que sin una determinacién sensi—
ble de este objeto y fuera de una condicién empirica es también
contradictorio en si mismo (...) ?/•. por consiguiente, el inteli-
gible exigirâ inmediatarnente una intuicién particular cue tene—
mos y que no puede ser reemplazada por nada en nosotros..." (op.
cit., 304/305).
(349) HEGEL, Ciencia de la Légica, II, 389.
(350) DAL PRA, La dialéctica, cit, 120.

(351) KRITIK, 135; OME, II4.


(352) FEUERBACH, Zur KRITIK, cit, 28; "Aportes", 37.
(353) ROSSI, El joven MARX, cit, I85.

(354) HEGEL, Ciencia de la Légica, II, 521.

(355) Ibidem, 523.


(356) MARX, Manuscrites de PARIS, OME, V, 415/416: "Cuando HEGEL conc^
be la riqueza, el poder del Estado, etc... como sustancia enaje-
nada de la sustancia humana, sélo tiene presents su forma mental
... Se trata de realidades mentales; de ahi que no sean mâs que
la enajenacién del pensamiento puro, o sea del pensamiento filo-
séfico en su abstraccién... Todo el proceso desemboca por consi­
guiente en el SABER ABSOLUTO. ^De dénde se han enajenado estos -
objetos? ik quien se le presentan con pretensiones de realidad?
Precisarnente de y al pensamiento abstracto... El filésofo se eri
ge en la norma del mundo enajenado. Toda la historia de la extra
nacién y toda la recuperacién a partir de ésta se reduce por tan
to a la génesis del pensamiento abstracto, del pensamiento ^égi-
co-especulativo. De este modo la enajenacién, que es a lo que —
propiamente se refieren esta extrahacién y su superacién, consi^
te en la antitesis entre en si y para si, conciencia y conciencia

•/•
194

de si» [Link] y [Link], es decir: la antltesis entre el pensa--


miento abstracto y la realidad sensible (o sensualidad real), ne
ro 8in salir del pensainiento••• Todas las otras antitesis y su -
évolueion son mera apariencia» oascara, forma exotérioa de estas
antitesis que oonstituyen lo unico interesante, el sentido de —
esas otras antitesis profanas".

(357) HEGEL, Ciencia de la Ld^ica, II; p.666: "Pero, dado quebemos lo^
grado el resultado dej^a idea es la unidad del concoptoy la ob-
jetividad, es decir, lo verdadero, no puede considerdrsele solo
como una meta, a la que hay que acercarse, pero que queda en si
misma siempre como una especie de mds alld; mds bien, hay que —
considerar que todo real existe, s61o mientras tiene en si la —
Idea y la expresa (...) Aquella realidad, que no corresponde al
concepto, es pura apariencia o fendmeno, es lo subjetivo, lo ac­
cidentai, lo arbitrario, que no es la verdad".
(358) En los primeros parâgrafos que, al final de la "Rechtsphiloso--
phie" dedica HEGEL s "La Historia Universal" escribe: "El elemen
to en que existe el espiritu universal en el arte es la intui- —
cidn y la imagen, en la religidn el sentimiento y la representa-
cidn, en la filosofla el pensamiento libre y puro, es en la his­
toria universal la realidad cspiritual en toda la extensidn de -
su interioridad y de su exterioridad. Es un tribunal porque en su
universalidad en y por si lo particular, los penates, la socie—
dad civil y los espiritus de los pueblos, en su abigarrada realâ^
dad, estin sdlo como algo ideal y el moviraiento del espiritu en
este elemento consiste en exponer este; y, también, "la historia
universal no es, por otra parts, el mero tribunal de su uoderio,
es decir, la abstracta e irracional necesidad de un destino cie-
go, sino que, puesto que este destino es en y por si razdn, y su
ser por si en el espiritu es saber, slla es, por el solo concep­
to de su libertad, el desarrollo necesario de los mementos de la
raz6n y por lo tanto de su autooonciencia y de su libertad, es -
el despliegue y la realizacidn del espiritu universal" (Parâgra-
fos 341 y 342, de los GRUHDLmEN, p.288/289; Principios, 383).

(359) KRITIK, 135; OME, II4.


(360) MARK, "Manuscrites de Paris,'OME, V, p.4l6.
195

SECCION SECONDA:

EL OBJETO C a m A L DP TJL MEnTACTOTî.

APROrTMAniON A LA CONCEPCION HEGELUNA DE SOCIEDAL CIVIL.


196

2.1. Introduccidn General.-

La sociedad civil (1) como todas las formas fenoménicaa —


del espiritu debe ya ser considerada como una revelacidn particular de
la raz6n absolute. En el proceso histdrico que lleva a la constitucidn
de la sociedad civil debe reencontrarse un proceso de naturaleza I6gi-
ca y dialéctica. For esto, en el Prefacio (2), Hegel asigna al fildso-
fo de la sociedad y del Estado no ya propdsitos de evaluacidn y refor­
ma de la realidad histdrica, sino, por el contrario, la tarea "realis-
ta" de penetrar la intima racionalidad de aquella sociedad, de referir
los hechos histdricos a sus conceptos. de incardinar dstos en el ritmo
dialéctico del espiritu absolute (3).

No es ajena a esta consideracidn el que/ "Hegel" tratadista


de la sociedad civil baya sido considerado el Hegel "realista" por an-
tonomasia (4). He aqui el "realismo" hegeliano coh independencia de —
las soluciones que, por el propio Hegel, se adoptai'an ulteriorrcente pa
ra atenuar o mitigar los terribles efectos cotidianos e histdricos de
un marco social que tan s61o se encuentra en las primeras fases de su
evolucidn (5)* Abundaremos algo en este punto de vista al recalar en -
el denominado "sistema de las necesidades".

En general, la doctrine hegoliana de la sociedad civil - -


(bürgerliche Gesellschaft) no atrajo, ni con mucho, la atencidn que —
suscitaron sus reflexiones mds especificamente politisas. Ni sus segui
dores "aotivos" de la "Hegelsche Linke" ni los estudiosos de su siste­
ma repararon detenidadmente en el tema. La grein excepcidn en este sen­
tido fueron los estudios de VOGEL (6) que pasaron a constituir un nor-
te seguro para todas las indagaciones ulteriores.

En la propia obra de Hegel un tratamiento amplio y forzada

•A
197

mente sisternâtico del tema se encuentra tan sdlo en la Filosofia del -


Derecho y referencias mds breves pero, sin embargo, alineadas ya con -
el espiritu de los "GRUMDLIïîISN" en la Enciclopedia, sobre todo en su
segunda edicidn (?)•
Vamos a tratar de sistematizar minimamente los presupues—
tos hegelianos sobre la sociedad civil tal como aparecen en la madurez
de los "GRUI'ÎDLINISÎT" sin que ello nos haga olvidar lo que Haym, uno de
los mâs autorizados interprétés de Hegel, senalaba sobre la necesidad
de captar la evolucidn de los conceptos a través de la fonnacidn del -
sistema hegeliano, buceando en la historia interna de los misraos para
hallar una cabal comprensidn de ellos (8). En cualquier caso, dada la
estricta funcionalidad de estas lineas al objetivo critico senalado no
tiene sentido el que nos detengamos en un estudio evolutive que, autd-
nomamente, si cobraria significacidn. A este respecte, recordemos lo -
que senalaba Golari sobre que en los estudios anteriores a los "GRÜKD-
LINIE^r*, la idea del Estado, parece agotar siempre la objetividad del
Espiritu*"Antes de esta época falta también el nombre de sociedad ci—
vil y el concepto de ella no constituye todavia un aspecto autdnomo en
la dialéctica del espiritu" (9). Por nuestra parte, anadir que también
en los escritos posteriores a los "GRUlîDLIîTIEK" la idea del Estado pa­
rece agotar siempre la objetividad del espiritu*•• aunque, desde lue—
go, pocos conceptos como éste de SOCIKDAI) CIVIL* cobran a partir de en
tonces un vigor y una significacion tan précisa (10).

Hegel vive la angustia del mundo rnodemo. Siente y vive in


tensamente su drama. Era el drama del individus que después de haber -
destruido el "ethos" del que el mundo antiguo dériva fuerza, estabili-
dad y armonia de vida, luchaba por reconstruirlo con sus fuerzas sin -
necesidad de la propia trascendencia. Aspiraba a satisfacer en la pro-
198

pia persona la aspiracion a la universalidad y unidad de lo real. La -


escisidn, en diverses formas, so reflejaba en todos los campos: en la
especulacidn entre los sentidos y la razdn; en la moral entre la con— •
ciencia del deber y la de la propia utilidad; en la vida religiose y -
politica entre la libertad y la autoridad. La revolucion francesa, des^
truyendo el Estado monârquico, habia destruido la dltima apariencia —
unitaria entre virtud y politica, habia puesto en plena luz la nueva y
compleja vida de las relaciones econdmicas y juridicas que parecian re
fiejar las aspiraciones de la burguesia en lucha contra el despotisme
regio, culpable de representar una razdn de Estado distinta de la pri-
vada, en contraste con los intereses y la finalidad del individuo a cu
ya defensa debe subordinarse la organizacidn politica (11).

Atravesando estes contrastes de naturaleza aparentemente -


politica, pero en el fondo econdmico-social, se desenvuelve en el si—
glo XVIII la conciencia de una vida colectiva distinta de la que expre
saba el despotisme politico de la Ilustracidn. Tal conciencia la ali—
mentaban hechos sobre los que el Estado no podia tener control ni des-
plegar su actividad. Eran los datos y sucesos relacionados con la pro-
duccidn y la distribucion de la riqueza que, en la siempre mâs difusa
conciencia de libertad, encontraban un eco particularmente favorable -
de desarrollo (12).

Todo esto tenia, ademds, un particularisimo reflejo en la


situacidn alemana. El Imperio, absurdamente impotente, habia sido reem
plazado por diverses Estados soberanos, especialroente en Alemania del
Sur. Naturalmente, estos Estados no eran màs que formas caricaturescas
del modemo Estado soberano tal como lo conocemos, pero constituian, -
sin embargo, un progreso importante con respeoto a las anteriores sub-

•A
199

divisiones territoriales que habian tratado inutilmente de hacer compa


tible el desarrollo del capitalisme con el antiguo orden social. Los -
nuevos Estados eran, al menos, unidades econdmicas mds grandes; posefan
una burocracia centralizada, una forma rods simple de administrer la jus
ticia, y un mêtodo impositivo rods racional, sometido a cierto control
pdblico (13).
Hegel es, pues, un espectador privilegiado de las altera—
clones sociales de entidad que se estdn produciendo a remolque de una
nueva concepcidn y accidn econdmicas. Contempla la irrupcidn brusca de
taies factores y la subsiguiente reraodelacidn politico-administrativa
eue ello estd producienlo en el esoo ario de la tonsidn entre la Euro-
pa central y la Francia napolednica.
Napoledn habla quebrantado, en gran parte, los vestigios -
de feudalisms en .Alemania. "La igualdad civil, la libertad religiosa,
la abolicid'ii del diezmo y los derechos feudales, la venta de cargos —
eclesidsticos, la supresidn de las guildas, la multiplicacidn de la bu
rocracia y una administracidn "sabia y liberal", una constitucidn que
trajo consigo la votacidn de los impuestos y de las leyes por parte de
los notables venîa a crear una red de intereses estrechamente ligados
al mantenimiento de la dominacidn francesa" (I4)#
Es, en este marco preciso de acumulacidn econdmica en Ale­
mania que Hegel va a prestar singular atencidn a las teorizaciones cl^
sicas e incipientes de los economistas ingleses. El influjo de éstos -
se va a dejar notar sensiblemente en su descripcidn de la sociedad ci­
vil.
En los seguidores del empirisme filosdfico, en Ijocke, en -
el mismo Hobbes, es relevante la tendencia a identificar el "estado na
200

tural prepolitico" de la humanidad con el estado de libre despliegue *•


de la actividad econdmica. Este "estado natural" constituido por la —
pugna entre los intereses privados, por el egoismo que lo informa, por
los contrastes intenses que genera... fue compensado, en aquellos pen-
sadores, en la universalidad de la vida politics..., resuelto en la yi
da del Estado; otros tedricos, sin embargo, velan en dicho "estado na­
tural" el verdadero estado, originario, en el que todos los hombres ra
zonables convenlan, adn sin un explicite pacte de unidn. Tal estado —
tiene sus propias leyes, su organizacidn, su vida autdnoma; aparece —
respecte al orden politico como lo que se présenta natural y espontd—
neo respecte a lo que es volun ario y artificioso. La idea de una so—
ciedad prepolltica, estrechamente ligada al desarrollo de la individus
lidad sensible, deviene tradicidn consteinte en el empirisme inglés. To
davia, en la segunda mitad del siglo XVIII el escocés FERGUSON (I5) —
sostenîa que, histdricamente, el Estado se superpone a las relaciones
sociales préexistantes. Desde él, es de uso comdn, la expresidn "civil
society" para deflotar el conjunto de taies relaciones (16).

En esta ultima direccidn empirista del pensamiento, estaba


implicite un particular significado de sociedad, as! como una conside­
racidn de su autonomîa respecte al Estado. Esto contrastaba con la —
ûs autorizada tradicidn de las doctrinas iusnaturalistas. Era una im­
portante premisa para el pensamiento clasico y medieval que sociedad. y
Estado eran términos correle,tivos; que la sociedad como complejo de in
dividuos no puede conservarse sin un poder dirigente que realice el —
bien comûn y que no puede ser ejercido por los miembros singulares de
la comunidad. También los iusnaturalistas de la Escuela racionalista,
adn admitiendo la hipdtesis de un estado do naturaleza prepolltico, re
conoclan en el Estado una institucién del derecho natural voluntario.
./•
201

necesario no s6lo para garantizar los paotos privados, sino para alcan
zar una finalidad comün (l?)*

No es hasta el siglo XVIII que asistimos a una progresiva


determinacién del concepto de sociedad; se distingue entre sociedad —
humana en general y sociedad civil en particular; aquella conserva su
valor ético pero pierde cualquier significacidn juridica y politica; -
esta es la sociedad determinada en el tiempo y en el espacio, caracte-
rlstioo producto del desarrollo econémico modemo* 21 derecho y el Es—
tado ya no son entendidos en relacidn al bien comdn general, sino en -
relacién a las particularss exigencias del hombre y de la sociedad eco_
ndmica* Esto explica porqué los tedricos que mds trabajaron por emancâ^
par a la sociedad civil de cualquier vinculo y relacidn politica fue—
ron los economistas, particularmente los fisidcratas y Adam Smith (18).

Es en esta direccidn inicial en la que hemos de movemos -


para captar la significacidn de sociedad civil en Hegel..., sin perder
de vista, como senalébamos, el privilegiado acontecer histdrico que le
toca vivir (I9). No debe confundir tampoco la general presentacidn "o^
cura" que cobran los rasgos de la sociedad civil en la "dialéctica" ge
neral y particular de los "GHUNDLINIEIT". A pesar de ello la sociedad -
civil, aparece por vez primera como una entidad independiente tanto de
la familia como del Estado. (20). En los "GRUNDLINIEN", expresamente se
diferenoia del Estado y se critica la confusién de la "bürgerliche Ge-
sellschaft" con el Estado (21) como el error tlpico de la mayorla de -
los tratadistas modemo s de Derecho Pdblico (22).

En la base de la construccién hegeliana hay una dosis de


conooimientos economicos :x)co coradn (23). En cualquier caso es notable
las referez cias précisas que -desde VOGEL, pasando por SOLARI, hasta —
los intérpretes actuales como PETSCHBR o KHADER- se hacen a los nota—
bles estudios de economia por parte de Hegel (24). Es ostensible, des-
202

de luego, a lo largo de todos los parâgrafos dedioados a la sociedad -


civil (23) un gran entusiasmo con los nuevos estudios econémicos.

Es, precisamente, en esta fase de su pensamiento cuando


gel va a tomar una postura cargada de matices diferenciados respecte -
al consagrado referente del iusnaturalismo* El contexte en el que He­
gel da forma a la instancia puramente social es, decididamente, el mds
"antiuniversalista” de todos los que le acompanaron en otras fases de
su pensamiento. AquI, en esta caracterizacion hegeliana, nace la tipi-
ficacién -a que antes aludiamos- del Hegel "realista" (26).

A la construccion hegeliana no podia servir el homhre ahs-


tracto de los empiristas y iusnaturalistas; mucho menos su imaginario
"estado de naturaleza"; por el contrario, podia asumirse como expre -
sién tîpica de la nueva civilizacién hurguesa el hombre concrete de —
los économistes (27), disuelto de cualquier vînciilo y tutela, en plena
independencici respecte a sus semejantes (28), dospreocupado de asociar
se a otroS'pai-a'Ôbjetîvoo comunes; preocupado, pues, tan sélo de si y
de satisfacer sus necesi-ades reales (29).

Estos individuos concretos emancipados de la fandlia (en -


la cual entraban, todavia, como formando p?>rte de un organisme ético)
y opérande hacia el objetivo de su felicidad particular constituyen la
sociedad civil (30).
"La sustancia, que en cuanto espiritu, se particulari^sa —
abstrâotamente en muchas personas (la familia es una sola persona), en
familias o individuos, los cuales son por si en libertad independiente
y como seres particulares, pierde su cardcter ético* puesto que estas
personas, en cuanto taies,, no tienen en su conciencia y para su fin la
unidad absoluta, sino su propia particularidad y su ser por si, de don
de nace el sistema de la atomistica"(3l).
203

Bsa persona concreta incardinada en ima dinâmica de parti-


cularidad va a reportar, no obstante, en su cotidiana accién singular
efectos beneficiosos a la generalidad. Dada la necesariedad de la rela
cién entre las particularidades, los fines egolstas pueden tomarse, -
por la mediacién de la universalidad, en socialmente beneficiosos.

"La persona concreta que es para si un fin PARTICULAR, en


cuanto totalidad de necesidades (BEDÜRFHISSE) y mezcla de necesidad —
(NOTITEîDKHOEIT) , natural y arbitrio, es uio de los principios de la so,
ciedad civil. Pero la persona particular esta, esencialmente, en rela-
cién con otra particularidad, de manera tal que s6lo se hace valer y -
se satisface por medio de la otra y, a la vez s6lo por la mediacion de
la forma de la universalidad que es el otro prinoipio" (32).
Sin embargo, es importante no concéder a esa universalidad
de referencia, sino una naturaleza exterior y formai. Hay que relatiyi
zar, por tanto, la entidad que la universalidad puede cobrar en la so­
ciedad civil. Recordemos, en este sentido, lo que Heg.-l senala en el -
pardgrafo 157 de los ChhTîDLINIEN: "... B. Sociedad civil, union de los
miembros como individuos independientes en una universalidad por lo —
tanto FORH/iL por medio de sus necesidades..." (33).
La sociedad civil se présenta, por tanto, como un sistema
de recfproca dependencia y de relative, eticidad (34)• Hegel en fases -
anteriores de su pensamiento, se alineaba con las corrientes antiguas
y romanticas al considerar que la dinâmica de la eticidad, se agotaba
en la esfera de la colectividad polftica, esto es, la esfera del Esta­
do. Ahora, sin embargo, decididamente influido por la vigorosa delimi-
tacién del "telos" econémico (35)> apunta hacia el mismo como fase de-
cisiva en el camino del espiritu àun haciendo constar su naturaleza de
"extreme".
204

"La id e a , en e s ta e s c is ié n , c o n fie re a lo s mementos una —


e x is te n c ia p ro p ia ; a l a p a r tic u la r id a d , e l derecho de d e s a rro lla rs e en
todos lo s aspectos, y a l a u n iv e rs a lid a d , e l derecho de mostrarse como
e l fundamento y l a forma n e c esaria de l a p a r t ic u la r id a d , como e l poder
que r ig e sobre e l l a y como su f i n ùltim o# Es e l sistem a de l a e tic id a d
quo se ha perdido en sus extrem es, lo cual c o n s titu y e e l memento abs—
tr a c to de l a r e a lid a d de l a id e a , que en esta APARIENCIA e x t e r io r s61o
es t o ta lid a d r e l a t i v e y necesidad in t e r io r " (3 6 ),

Pero l a p a r tic u la rid a d d e l extrem e, caraina hac ia su comple,


mento. No toda l a p a r tic u la rid a d s o c ia l se re s m e en l a p rim a ria d e te r
m inacién n e g a tiv e . Su determ inacién p o s itiv a comunica e l aspecto a g lu -
tin a n te por e x c e le n c ia , d e l momento s o c ia l. Es e l tema d e l s m ith ia n is -
mo hegeliano (37): "Lo é tic o estd aqui perdido en sus extremes y l a Uv
nidad inm ediata de l a f a m ilia se ha dispersado en una m u lt ip lic id a d .. .
También p o d ria parecer que l a u n iv e rs a lid a d se m antendria m ejor s i do-
minara la s fu e rza s de l a p a r tic u la r id a d , t a l como o c u rre , por ejem plo,
en e l estado p la té n ic o . Pero esto es también una a p a rie n c ia , puesto —
que ambos sélo son por medio d e l o tro y para e l o tr o , y se c o n v ie rte n
e n tre s i reciprocam ente. [Link] mi. f i n promuevo lo u n iv e rs a l que
promueve a su vez rai f i n ( 3 8 ) .

Se comprends como Hegel estd trascendiendo una déterm ina—


c ié n n e g a tiv a , como marclia de l a p a r tic u la r id a d h a c ia l a u n iv e r s a li- -
dad: "Pero e l p r in c ip le de l a p a rtic u la rid a d ,c p ré c is a m e n te porque se -
d e s a r r o lla h a c ia l a to ta lid r -d , pasa a l a u n iv e rs a lid o d , en l a cu a l t i ^
ne exclusivam ente su verdad. y e l derecho de su r e a lid a d p o s it iv a . E sta
unidad que, a causa de l a independencia de ambos p r in c ip io s en este —
punto de v is t a escindido (P . I 84) , no es l a id e n tid a d é t ic a , no e x is te
205

justam entG por eso como l ib e r t a d , sino como necesidad de que lo p a r t i ­


c u la r se lle v e a l a forma de l a u n iv e rs a l idad y busqué y tenga en es ta
forma su c o n s is te n c ia (3 9 )* '

Un p r in o ip io de o b je tiv id a d puede ya re v e la rs e en l a pro—


g re s iv a d ife re n c ia c ié n y e s p ir it u a liz a c ié n de la s necesidades, en l a -
necesidad c re c ie n te de su s a tis fa c c ié n . S I hombre, desarrollândo se i n -
te le c tu a lm e n te , se sustrae a l a dui'a servidumbre de la s necesidades e^-
n im ales, y , s a tis fa c ie n d o exig en cies e s p ir itu a le s cada vez mas a l t a s ,
se d e s a r r o lla s o c ia l y moralmente. Las necesidades y lo s medios de s a -
t is f a c e r la s p ierd en progresivamente su c a rd o te r in d iv id u a l para re v e s -
t i r c a rd e te r s o c ia l. Esto s ig n ifie s , para e l hombre s a l i r de s i , recono
c e r a o tro s d iversos de s i , ponerse en r e la c ié n con e llo s y cambiar con
e llo s lo s productos de su a c tiv id a d (4 0 ) .

Un sistem a de re c ip ro c id a d y de mutua dependencia se e s ta -


b le c e . Por e l cu a l e l a r b i t r i o in d iv id u a l de l a co n tra p o s ic ié n con -----
o tro s accede a una conciencia cada vez mds in te n s a de lo s propios l lm i
t e s , de l a subordinacién a un q u e re r que lo tra scien d e ^ 1 ) : " h l anim al
tie n e un c ir c u le lim ita d o de medios y modes para s a tis fa c e r sus necesi^
dades igualm ente lim ita d a s . In clu so en esta dependencia e l hombre mues,
t r a a l mismo tiempo que va mds a l l â d e l am inal y ré v é la su u n iv e r s a li­
dad, en prim er lu g a r por l a m u ltip lic a c id n de la s necesidades y lo s me,
d io s para su s a tis fa c c ié n , y luego por l a descomposicién y d if e r e n c ia -
c ié n de la s necesidades concretas en p artes y aspectos s in g u la re s , que
se transform an de e s ta manera en d is t in t a s necesidades p a r t ic u la r is a —
das y , por lo ta n to , mds a b s tra c ta s " (4 2 ).

Se comprende l a im p ortan cia de este te x to -e n p a r t ic u la r ,


de l a u ltim a p a rte d e l mismo- por cuanto e l grado de a b s tra c c ié n de —
206

la s neceridades es 1 1. expresié n h eg elian a de una s o c ia liz a c ié n que aun


V no ha adquiziido toda su dotenninacién pero que ya le va a garant i z a r —
l a presenoia de l a s o c ia lis a i en un medio aparentemente h o s ti l y antar-
génico. Por lo demâs, y como creemos en su momento, se estd apuntando
h a c ia e l c a rd c te r ab s trac to que va a asumir e l propio tra b a jo (43)#

A l hombre " n a tu ra l" de lo s economistas y de lo s iu s n a tu ra ­


l i s t a s , Hegel contrapone e l hombre s o c ia l, que, su s traid o a lo s i n s t in
tos anim ales, inm ediatos, actda con e l in te le o to la s exigencias de su
e s p ir itu a lid a d (4 4 ):

"Puesto que en la s necesidades s o c ia le s , en cuanto u n ié n -


de la s necesidades inm ediatas o n a tu ra le s y la s necesidades e s p ir itu a —
le s de l a re p re s e n ta c ié n , es e s ta d ltira a l a prépondérants, hay en e l —
momento s o c ia l un aspecto de LI3ERACI0N* Se o c u lta l a r lg id a necesidad
(KOTIJMDIGtKEIT) n a tu r a l de l a necesidad (BEDÜRPNIS) (45) y el hombre -
se comporta en r e fe r e n c ia e. una o p in ién suya, que es en r e a lid a d u n i—
v e r s a i, y a una necesidad (NOWEîIBIGKSIT) in s t it u id a por é l ; ya no es­
t é en re fe r e n c ia a una con tingencia e x t e r io r , sino i n t e r i o r , e l a r b i —
tr io " ( 46) • "Esta lib e r a c ié n es fo rm a i, pues l a p a r tic u la r id a d de lo s
fin e s sigue siendo e l contenido bàsico" (47)•

Se observa pues, en e l in te n to de encuadramiento de l a so­


ciedad c i v i l , l a permanente te n s ié n e n tre l a b â s ic a lŒGESIDAD p a r tic u ­
l a r y e l elemento de LIBERTAD, de lib e r a c ié n que déterm ina a l momento
en su pe f i l de momento de l a e t ic id a d . Es im portante re p a ra r en lo s —
esfuerzos de Hegel por p r iv is io n a liz a r e l dato de "n eg ativid ad " que co,
munica su v is ié n hobbesiana de l a sociedad.

Por cuanto l a v id a en sociedad s i g n if ie s para e l hombre, -


respecte a l s a lv a je estado de n a tu ra le z a , a firm a c ié n de e s p ir itu a lid a d
207

l a lib e r t a d t ie n e , en t a l marco s o c ia l un v a lo r lim ita d o y fo rm a i. Siem


pre vivas e im periosas estén la s exigen cias de l a in d iv id u a l idad y , por
ta n to , no puede e lim in a rs e l a dependencia de l a n a tu ra le z a ( 48) .

Ya que hemos f i jsido esa prim era te n s ié n de l a necesidad —


con e l elemento de lib e r t a d hemos de pasar a desmenuzar l a g e n eral de^
c r ip c ié n que Hegel da de esa fase b és ica y p rim a ria de l a necesidad. -
Posteriorm ente Hegel recob rara con in te n sid ad e l elemento de lib e r t a d ,
precisamente en e l tr é n s ito h a c ia e l Estado, en 1:, l'IEDIACIOH que l e —
perm ita l a trascendencia u n ific a n te de una s o c ia liJ a d desconsoladora.
E sta recv p eracién , este tr a n s ite lo i n i c i a H eg el, desde luego, DESDE —
l a misma sociedad C IV IL . Repérese en l a d iv is ié fa g en eral efectu ad a:

"La sociedad c i v i l contiens lo s tr è s mementos s ig u ie n te s :

A: La m ediacién de la s NECESIDADES y l a s a tis fa c c ié n d e l in d iv id u o


por su tra b a jo y por e l tra b a jo y l a s a tis fa c c ié n de necesidades de to
dos lo s demés; e l sistem a de la s necesidades.

B: La re a lid a d e fe c tiv a de lo u n iv e rs a l de l a lib e r t a d contenido en


ese sistem a, l a p ro te c c ié n de l a propiedad por l a ad m in is tra c id n de —
ju a tic ia .

C: La p re \e n c ié n co n tra l a co n tin g en c ia que sub siste en aquel s is te ,


ma y e l cuidado de lo s in te re s e s p a r tic u la re s como algo comdn, por me­
d io d e l poder de p o lic ia y l a corporacién" (4 9 )•

Centréndonos, en e l prim er momento, s in o lv id a r que l a im -


p e rfe c c ié n de l a sociedad burguesa, o "Estado e x te m o " como Hegel tam­
b ié n lo llam a ( 5 0 ) , ra d ic a en que l a unidad de lo gen eral y lo p a r tic u
l a r "que, a causa de l a independencia de ambos p r in c ip io s en este puntr
de v is t a escindido no es l a id e n tid a d é t i c a . . . " ( 5 I ) . Por e s ta ra z é n .
208

lo p a r t ic u la r no se subsume lib re m e n te en lo g e n e ra l, sino con l a nec,e


s id ad , con l a coaccién de la s re la c io n e s o b je tiv a s ( 52) .

2*2. El sistema de las necesidadesy su satisfaccién.—

La prim era p a rte de l a seccién "Sociedad burguesa" (5 3 ) do


b e r ia , en r e a lid a d , ocuparse d e l sistem a econémico; s in embargo, no es
casual que l a mayor p a rte y la s màs conocidas descripcion es de l a d in é
mica de l a sociedad in g le s a d e l prim er c a p ita lis m e se h a lle en l a t e r ^
c era p a rte que l le v a e l t i t u l o de " P o lic ia y C orporacién", ya que se -
t r a t a de aqueibs aspectos de l a economfa que, segun e l convenciraiento
de H egel, p recisan de correcciones conscientes, que han de l le v a r a ca
bo la s organizaoiones auténomas o e l Estado (5 4 )•

"En e l derecho e l o b je to es l a persona; en e l punto de v i ^


t a m oral, e l [Link]; en l a f a m il ia , e l miembro de l a f a m i l i a ; en l a so^
ciedad c i v i l en g e n e ra l, e l ciudadano (como "b o u rg e o is "); a q u i, en e l
punto de v is t a de la s necesidades ( c f . P.123, Obs) es l a re p ré s e n ta - —
c ié n concreta que se llam a hombre. Recién aqui y sélo propiamente a q u i,
puede enfonces h ab larse en ese sentido de ] ombre" (5 5 )•

Es, situado en e s ta in s ta n c ia de concrecién humana cuando


Hegel d esp lieg a l a p ro p ia r e la c ié n humana con la s necesidades, l a d i —
v e r s if ic a c ié n in te n s a de éstas y l a mediacion d e l tra b a jo como media—
c ié n ra c io n a liz a n te d e l sistema de la s necesidades.

E l térm ino "hombre" s ig n if ic a en Hegel una esencia que ti%


b a ja y que tie n e necesidades; necesidades que pueden d ife re n c ia r c e has,
t a e l i n f i n i t e ; necesidades que determ inan " la o p in ién " ( 56) *

"El anim al tie n e un c ir c u le lim ita d o de medios y modes pa­


r a s a tis fa c e r sus necesidades igualm ente lim ita d a s . In clu so en e s ta de,
pendencia e l hombre muestra a l mismo tiempo que va mâs a l l é d e l anim al
r •/•
209

y re v e la su u n iv e rs a lid a d , en prim er lu g a r, por l a m u ltip lic a c id n de -


la s necesidades y lo s medios para su s a tis fa c c ié n , y luego por l a d es-
composioién y d ife re n c ia c ié n de la s necesidades concretas en p a rte s y
aspectos s in g u la re s , que se transform an de e s ta manera en d is t in t a s ne
cesidades p a r tic u la riz a d a s ÿ por lo ta n to més ab s tra c ta s " (5 7 )•

La s a tis fa c c ié n de la s necesidades, en su modalidad s o c ia l


e s p e c iiic a , puede c o n lle v a r una e x ig e n c ia gen eral de ig u a la o ié n ; "Este
momento se c o n v ie rte a s i en una p a r t ic u la r determ in acién f i n a l para —
lo s medios por s i y su posesién, a s i como para e l modo de s a tis fa c c ié n
de la s necesidades* Contiens inmediatamente l a e x ig e n c ia de igualdad —
con lo s o tro s en este aspecto. La necesidad de e s ta igualdad y l a igua
la c ié n - l a im ita c ié n - por una p a rte y l a necesidad de hacer v a le r l a -
p a rt ic u la rid a d igualm ente presents por medio de algo que l a d is tin g a ,
por o t r a , se transform an en una fu en te r e a l de m u ltip lic a d ié n y d i f u —
s ié n de la s necesidades" ( 58) .

D e l "realism o" hegeliano a l a hora de d is e c c io n a r l a in s —


ta n c ia s o c ia l e im postar sus mecanismos"de mercado" nos puede d ar una
id e a e l agregado parégrafo I 9 I : "Lo que lo s in g le s e s llam an " c o n fo rta
b le " es algo in ag o tab le y que continua a l i n f i n i t e , pues t>da l a comodd
dad muestra nuevamente su incomodidad y la s invenciones no lle g a n nun-
ca a un f i n . La necesidad no e x is te por lo ta n to para lo s que l a p o - -
seen de un modo in m ediato , sino que es producida por quienes buscan una
ganancia con e l la " (5 9 )* F e tic h e r , p . e . , r e s a lt à l a a c tu a lidad in c u e s -
tio n a b le de e s ta u ltim a a p re c ia c ié n ( 6 0 ) .

E l piano de arranque de l a o b je tiv id a d h a c ia e l Estado lo


co n s titu y e l a sociedad c i v i l . . . Ahora b ie n , l a n a tu ra le z a se m an iftes­
t a en este n iv e l de l a o b je tiv id a d en que e l hombre h a b ita m an ife sté n -
dose como sistem a de la s necesidates que se a r t i c u l a , en escala simpld
fic a d a , sobre lo s conceptos de necesidad y propiedad.

•/•
210

Ambos conceptos son la s bases sobre la s que se apoyaré l a


convergencia j u r ld i c o - p o l lt i c a que desplegândose desdo l a misma socie­
dad culm ina en l a e s fe ra e s t a t a l.

Antes de rec ;nocerse en su prim era e im portante m ediacién


- e l concepto de t r a b a jo - l a necesidad encuentra una e x p lic a c ié n inge—
nua; se dota de una en v o ltu ra "robinsoniana" ' ( 6 1 ) ; l a necesidad es, -
p rin c ip a lm e n te , en estado de c a re n c ia , una p r iv a c ié n y , por ta n to , tam
b ié n bdsquoda de cosas, t e n t a tiv a de produccién de lo que no se dispo­
n e. E l sistem a de la s necesidades comprende, por ta n to , un APARATO TEC
NICO-ITATURAL, necesario para p ro d u c ir los bienes que f a lt a n y , tam bién,
una a c tiv id a d PRODUCTIVA-HUILtNA; l a produccién y a p ro p iac ién de lo s —
bienes raismos y e l " tra b a jo propiedad", esto e s , debo p ro d u cir e l o b j^
to y apropiârm elo para re s o lv e r mi necesidad ( 6 2 ) .

Acontece con e l "realism o" hegeliano lo que, en g e n e ra l, -


acontece con e l realism o " c r is tia n o " , para e l c u a l, e l mundo s i b ie n -
no es un algo în e x is te n te , es ta n sélo una e s ta c ié n de t r é n s it o , una -
p e re g rin a c ié n para e l ultram undo. En e l cuadro de es ta concepcién de -
l a o b je tiv id a d como fu n cién d e l e s p ir it u , también e l sistema. de la s ne
cesidades p o s tu la l a supresién inm ediata de l a necesidad subtendiendo
lo prcducido en e l cuadro gen eral a p r io r ls tic o de l a ap ro p ia c ié n j u r l -
d ic a ( 6 3 ) .

Veamos en prim er lu g a r l a r e la c ié n con e l tra b a jo y , p o s ta


rio rm e n te , nos detendreroos a co n sid erar l a determ inacién^que re c ib e e l
sistem a de necesidades por p a rte de l a propiedad.

2 . 2 . 1 . E l modo de tra b [Link] . -

"La mediacién que prépara y adquiere para la s necesi­


dades p a r tic u la riz a d a s medios igualm ente p a r tic u la riz a d o s es e l
211

tra b a jo ,, que por medio de lo s més diversos procesos e s p e c ific a esos imll
t ip l e s fin e s para e l m a te ria l inmediatamente proporoionado por l a natu
r a le z a . Esta e là b o ra c ié n d a 'a lo s medios su v a lo r y su u t i l i d a d , y ha­
ce que lo s hombres en su consume se re la c io n e n p rin cip alm en te con p ro -
ducciones humanas y que lo que propiamente consuman sean esos e s fu e r—
z o s . . ." ( 64) .

E l [Link] es l a in s ta n c ia que comienza paes, l a [Link]


de c u a lific a c ié n s o c ia l de lo s medios p rim a rio s* Antoriorm ento a cu a l­
q u ie r con sideracidn que e l in c lu y e e l tra b a jo como m ediacién, l a nece­
sidad y lo s bienes que le s a tis fa c e n re c ib ir.n una consideracidn n a tu ra
l i s t i c a . Es e l a ro o .que va d e l b ie n a l producto, de l a consideracidn -
de lo s m a te ria le s inm ediatos a l a m ediacién m a te r ia l de l a produccién
s o c ia l como dato h is td r ic o in e lu d ib le .

También a s a lv a r l a razén de l a e tic id a d procédé e l tra b a ­


jo v a lo riz a n d o , no sélo econémicamente, sino tam bién ra c io n a l y m oral­
mente en lo s datos y cosas d e l mundo e x te m o . Datos y cosas que, por -
e l tra b a jo , se e s p e c ific a n , se transform an y e n tra n en e l dominio espd
r i t u a l d e l hombre, adecuândose funcionalm ente a l a varied ad y m u ltip ly
cidad de la s necesidades ( 65)#

"En l a m u ltip lic id a d de lo s ob jeto s y determ inaciones afec,


tados se d e s a r r o lla l a c u ltu r a t e é r ic a . Esta no co h sis te sélo en una -
m u ltip lic id a d de representaciones y conocim ientos, sino también en l a
m o vilidad y ra p id e z d e l re p re s e n ta r y d e l tr é n s ito de una reprosenta—
c ié n a o t r a , en l a comprensién de re la c io n e s complejas y u n iv e rs a le s,
e t c . . . Es l a c u ltu r a d e l entendim iento y , por lo ta n to , también d e l le n
g u a je. La c u ltu r a p r â c tic a que se lo g ra por medio d e l tra b a jo co n sis te
en l a necesidad que produce en s i misma y en e l h a b ito de e s ta r ocupa-
212

do> Consiste, ademés en la limitacién del obrar por la naturaleza del


material y , sobre todo, por el arbitrio de los otros, en el hébito de
una actividad objetiva que se adquiere con esta disciplina, y en habi-
1idades universalmente validas" (66).

El trabajo implica educacién del intelecto y disciplina -


de la voluntad; ello cumple una funcién social en cuanto obliga a pro­
ducir no para el consume inmediato, individual, sino para el ahorro, -
para el carabio y para la utilidad coraun. La especializacién y divisién
del trabajo dotan de relevancia a la fuerza socializadora de la actiyi
dad humana ( 6 7 ) . La produccién aumenta en cantidad y calidad, la acti­
vidad de los individuos se despliega en forma y direcciones cada vez -
mâs diversificadas ; las relaciones humanas se multiplican con cl aumen
to do la dependencia reciproca y la mecanizacién progresiva del traba­
jo posibilita la sustitucién del hombre por la méquina (68).
"Lo u n iv e rs a l y o b je tiv o d e l tra b a jo re s id e s in embargo en
l a a b s trac cié n que ocasiona la es p e c ific a c ié n de lo s medios y las nec^
s id a d e s ..." ( 69) .

Ertraordinario es, en efecto, que Hegel absorbe lo que va


a ser uno de los rasgos conformadores de las formaciones sociales mo—
dernas. Podenos acercarnos a la significacién y medida de los trabajos
concretos a través de su carécter abstracto. Ke ahi, para futuras co—
rrecciones y para las ya establecidas, una conexién con el cardoter —
abstracto de la igualdad humana. Al igual que ocurre con el importante
concepto del trabajo -que ya deja ser una primaria mediacién- la abs—
traccién humana es una de las instancias que nos permite contrastar y,
en general, ponderar el hecho social. La indeterminacién sigue siendo
aqui compléta por lo que respecta a la concrecién social misma.
213

"Perteneoe a la cultura, al pensar como conciencia del in­


dividuo en la forma de la universalidad, que yo sea aprehendido como -
persona universal, en lo cual todos somos idénticos. El hombre vale —
borcue es hombre y no porque sea judio, catélico, protestante, alemén
o italiano* La conciencia de este valor del pensamiento es de una infd
nita importancia" (70).

Sin embargo, esta igualdad esta mds relacionada con la un,i


versalidad politica que con el "extreme social", asi

"... Esta diversidad se muestra en esta esfera de la parti,


cularidad en todas las direcciones y en todos los estadios, y unida —
con las demds conLingencias y arbitrariedades de otro origen, tiene —
como consecuencia necesaria la desigualdad de los patrimonies y las ha
bilidades de los individuos..."(71)

La desigualdad es condicién de vida y de desarrollo de la


sociedad civil. El dogma de la igualdad es una abstraccién privada de
valor real y racional. La desigualdad se funda en la naturaleza y se -
desarrolla atravesando los mécanismes de la vida econémica. El verdado
ro momento de la desigualdad esté en la naturaleza dialéctica del espi
ritu que no puede concebirse sin el momento de la particularidad y de
la diferencia. Cuanto mayor, por némerô • y calidad, son las diferencias
individuales, tanto més rica y variada es la vida del espiritu. En la
dimensién juridica que atraviesa la sociedad civil es importante reco-
nocer la particularidad:

"... Este derecho no sélo no élimina en la sociedad civil


la desigualdad de los hombre s puesta por la naturaleza -elemento de —
desigualdad-, sino que la produce a partir del espiritu y Ir, eleva a -
desigualdad de la habilidad, del patrimonio o incluso a la cultura mo­
ral e intelectual..." (72).
./•
v;

214

Con independencia de l a d i s t in t a c o n fig u ra c ié n que cobron


l a id ea de ig u ald ad a l a tra v e s a r lo s d is tin to s momento : -a lg o que ha -
de im portarnos mucho, en e l " t r a n s ite " a l E stado- no d e ja de im p re s io -
nar l a forma en que e l "realism o" hegeliano aborda e l "modo de t r a b a jo " .

Lo que asombra en sus te x to s es l a in s is te n c ia sobre e l ca


r é c te r cada vea màs ab stracto d e l tra b a jo p a r c ia liz a d o : ya no es todo
e l hombre e l que a l l î se expresa (é s te s é r ia e l c a rà c te r concrete en -
e l sentido h e g e lia n o ), son c ie r ta s fa c u lta d e s , o ie r to s conocim ientos,
cada vez màs lim ita d o s , cada vez mas e s p e c ia liza d o s , cada vez màs mecà
n ic o s . La màquina toma e l lu g a r d è l hombre y e l hombre se encuentra —
fr e n te a un modo de v id a que tie n e para é l lo s c a ra c tè re s de una "nece,
sidad" y , màs adn, de una necesidad t o t a l , o sea lo c o n tra rio de l a Id
b e r t a d . .. ( 7 3 ) .

Resumimos: l a consideracidn h e g e lia n a de l a sociedad c i v i l


es a to m is tic a . Se présenta como un agregado de in d iv id u o s que, p ré c is a
mente, se re la c io n a n con lo s deraàs en l a e s tru c tu ra c ié n que se co n fig u
r a a l querer s a tis fa c e r sus necesidades. La prim era m ediacién para l a
s a tis fa c c ié n de la s necesidades,para l a obtencién de lo s b ie n e s , e l —
tra b a jo se transform a en un parâmetro s o c ia l g lo b a l. Un parâmetro que
con e l a b s trac to de l a lib e r t a d trascien d e e l dato de l a desigualdad -
de la s p a rtic u la rid a d e s de l a " fo rtu n a " .

2 . 2 . 2 . La persona-propiedad. -

"En e s ta dependencia y re c ip ro c id a d d e l tra b a jo y de l a sa


t is f a c c ié n de la s necesidades, e l e.?oismo s u b je tiv o se transform a en -
una c o n trib u c ié n a l a s a tis fa c c ié n de la s necesidades de todas la s d e -
màs. Le c o n v ie rte en l a mediacién de lo p a r t ic u la r por lo u n iv e r s a l, -
en e l movimiento d ia lé c tic o en e l que cada uno, a l ganar, p ro d u c ir, y
215

gozar para s i , produce y gana para e l goce de lo s demds. Esta necesi—


dad que re s id e en e l en trelazam iento m u l t i la t e r a l de l a dependencia -
de todos, es, ahora, para cada uno e l patrim onio gen eral y permanente
( v id . P. 170) , que le o frece l a p o e ib ilid a d de p a r t ic ip a r en é l para -
asegiirar su s u b s is te n c ia , a l mismo tiempo que e l producto obtenido por
m ediacién de su tra b a jo l a niantiene y a c re c ie n ta " (74) •

E l hombre en l a sociedad tr a b a ja ; es a s i que actuando por


su in te ré s p riv a d o , actua para todo e l mundo. La propiedad. en e l sen­
tid o que es exp resién inm ediata de Ici voluntad p e rs o n a l, no posee màs
im p o rtan cia , en una o r g n iz a c ié n d e s a rro lla d a y cede e l lu g a r a l p a t r i
monio. fundamento de l a f a m ilia y de su moral concreta y en l a cu a l e l
deseo in d iv id u a l es transformado en preocupacién por e l b ien comùn -----
( 75) . Ahora b ie n a s i como l a f a m ilia se d is u e lv e en l a sociedad c i v i l ,
e l patrim onio f a m il ia r , con e l progreso de l a H is t o r ia , cambia de fun­
c ié n desde e l momento en que una o rg an izac ién màs potente perm ite cono
t i t u i r y conserver un patrim onio s o c ia l ( 7 6 ) .

La d e s c rip c ié n que hace Hegel de l a " fo rtu n a " , d ib u ja l a -


conexién fu n c io n a l de produccién, consume y cambio en base a lo s econo
m istas c lâ s ic o s . Ese "p atrim o n io ", esa riq u e z a g en eral y permanente de
que h ab la Hegel (77) se denom inaria hoy producto n ac io n al b ru to ( 78) .

Siguiendo e l e s p ir it u de su tiem po, Hegel coloca a l a pro­


piedad p rivad a como condicién de l a v id a aso ciada. Desecha, por u t é p i-
cas, ta n to l a "propiedad comén" como l a ig u a la c ié n de lo s bienes pose^
d o s ... Lasposesiones fa m ilia r e s no co n tradicen e l p rin o ip io de l a pro­
piedad p riv a d a , puesto que é s ta no puede entenderse en la s sociedades
a g ric o la s sino como propiedad p riv a d a de la s fa m ilia s sin g u la re s conc£
b idas como in d iv id u a lid a d e s org àn icas, en la s c u a le s , se fundan y u n i-
f ic a n lo s in te re s e s morales y econémicos de todos sus miembros ( 7 9 ) *
216'

Estâmes, pues, de lleno inmersos en là caracterizaoién - -


plural y abigarrada que hace Hegel del patrimonio, en su unidad con la
familia, con la sociedad civil misma y, trascendiéndolo, en su consido
racién màs general de riqueza racional global. Como sucede con la diyi
sién de los "GRUNDLINIEî'î" para extraer algunas conclusiones de método
hemos de centrar algunos presupuestos. As£, por ejemplo, las referen—
cias que Hegel realiza al patrimonio familiar y a la familia misma son
ahora, en la seccién dedicada a la sociedad civil, incidentales. En el
marco social la familia pierde toda entidad conceptual respecte a la-
"persona" o "ciudadano" que es el àtomo social, por excelenôia. Toda -
la referencia patrimonial ya va a estar circunscrita a esa "persona".
Con independencia de las alusiones hegelianas al "patrimonio general"
(80), parece ser consistente que tedo el tejido social tiene siempre -
presents el referente de la persona -como "individualilad"- y la pro—
piedad. Coa razén al unos intérpretes autorizados del pensamiento ci—
vil de Hegel hah del eje "persona-oropiedad" a la hora de ana^izar
la esfera social. Hemos de centrarnos pues, minimamente en esos presu-
puestos.

Hegel, si bien afirma la prioridad de la categoria puramen


te naturallstica de la posesién, tiende, inmediatamente, a identificar
la "natural" posesién con la propiedad privada (81). Como en Kant, - -
( 82) , se reduce la problemâtica de la posesién o apropiacién directa -
(83) a la de propiedad privada como institucién juridica (84)•
"La condicién subjetiva de la posibilidad de un usocual—
quiera, es la posesién; pero una cosa exterior no es mia, sino en cuan
to puedo con justicia suponerme agraviado por el uso que otro haga de
esta cosa, adn cuando yo no esté en posesién de ella" ( 85) . Asi, el —
verdadero nucleo conceptual de la propiedad, se atisba no cuando se —
.7 ;

217

tiene la cosa en la mano, sino cuando no se tiene. De aqui, la necesi­


dad de postular la posesién originaria comun como una categoria histé-
rico-natural; pero también surge de ahl la necesidad de reducir tal —
postulado a fundacién légica do la propiedad individual o propiedad —
burguesa modema (86).

Sn Hegel este salto hipostàtico se manifesta olaramente: -


De la necesidad general de apropiarse naturalmente, para satisfacer la
necesidad natural viene deducida la institucién histérica de la propie,
dad privada modema. Es muy significative, a este propésito, que Hegel
trate la institucién de la propiedad (y del "derecho abstracto en gene,
ral") en la primera parte de los GRÜNDLINIEH, sin relacién orgànica al
guna con su estudio sobre la sociedad civil ubicado en la seccién de -
la "Eticidad" (8?).
Aqui se registra el movimiento légico que, posteriormente,
-en la KRITIK-, va a ser tan criticado por Marx. En el"método" bàsico
de la hipéstasis se introduce un supuesto conceptual como la propiedad
privada en el "general y primario" sistema natural de las necesidades
(88). Al igual que puede ser caracteristico de los economistas partir
de la propiedad privada sin explicarla, el filésofo parece reducir la
"economla" a "sistema de las necesidades" pretendiendo, al mismo tiem
po, fundar sobre el "naturalisme de la economia" todo un sistema arti,
culado: el de las "instituciones juridico-politicas" de una détermina
da época histérica (89).

Podemos aventurar, pues, la siguionte conclusién: el con­


cepto de propiedad es importado por Hegel del marco histérico-social
que le ha tocado vivir. La natui'aleza dinamica y progresiva del mis—
mo se le aparece claramente dada la minuciosidad y atencién con que -
218

contempla la irruqcidn de los nuevos y poderosos factores econémicos.


Sin embargo el "realismo" de eue Hegel hace gala al dibujar algunas de
las caracteristicas générales de la sociedad civil, de la sociedad —
burguesa; ese "realismo", decimos, desaparece a la hora de ubicar en -
ese "telos" el factor de la propiedad. Màs precisamente, los datos so­
ciales primaries pasan a subordinarse a una previa y delimitada concep
tuacién de la propiedad inserta en su tratamiento del "derecho abstrac,
to".

Asi todo el eje preestablecido ''persona-voluntad-propie--


dad" pasa a operar como factor histérico por encima de las précisas do
terminaciones de la sociedad civil. La originaria e hipotética apropia
cién original es cambiada sûbitaraente con el derecho de propiedad pri­
vada de tal forma que esta institucién histérica concreta puede apare-
cérsenos como una institucién natural (90)• La propiedad para Hegel —
es, antes que una determinacién histérica, una exigencia de racionali­
dad: "Lo racional de la propiedad no radica en que sea la satisfaccién
de necesidades, sino en que supera la mera subjetividad de la persona-
lidad. Inmediatamente en la propiedad existe la persona como razén. —
Aunque la primera realidad de mi libertad en una cosa exterior es por
ello mismo una mala realidad, la personalidad abstracta no puede tener
en su inmediatez una existencia que no tenga precisamente la determii#
cién de la inmediatez (91).
La forme, histérico-particular de la produccién mediante la
apropiacién privada de las cosas y de los medios para producirlas de—
viene la forma general de la relacién entre la sociedad humana y la na
turaleza (9%).
"La persona para existir como idea, tiene que darse para
su libertad una esfera exterior. Puesto que la persona es la VOLUNTAD
infinita existente en y por si en su primera determinacién aun to^al-
219

mente abstracta, lo diferente de ella que puede cohstituir la esfera de


su' libertad; se détermina al mismo tiempo coipo lo inmediatamente dis»?

tinte 7 separable" (95)• "Lo inmediatamento distinto del espfritu li—
"bre es para él y en si lo KOTEHIOR en general: una cosa, algo carente
de libertad, de personalidad, de derecho" (94)*

Ciertaraente se trata aqu£ de una inversion Idgica. Para Ee


gel, la sooiedad entera se présenta como un universe indferenoiauio, so­
bre el que parece Idgico proyectar razonamientos générales que presoin
den tanto de la diferenoia historica de los tipos sociales cuanto de —
las articulaciones materiales que cualifican tal diferenoia* SI hombre
-persona es concebido como auténtico predicado de la propiedad privada
en cuanto que opere "ab aetemo" como "propie tarie" de la propia capa-
oidad productiva y como propietario de las cosas que adquiere para sa-
tisfacer sus propias necesidades (95)*
Repasemos todas estas determinaciones: La dualidad subjeti^
vo-objetivo (96), constituye el referente de la VOLUETAD de la perso—
na; voluntad, que es la fuente de toda dinamicidsid juridica... La pei>-
sona para ser en cuanto IDEA, debe darse una esfera extema de la pro­
pia libertad; de aquf,se signe el derecho de apropiacidn por parte —
del hombre sobre todaslas cosas. La categoria del "querer" se identi-
fica, principalraente, con la del poseer. La gran mediacidn es la VOLUN
TAD* Tal es el contomo de determinaciones que, con anterioridad a la
propia sociedad civil, prefiguran la persona-propiedad.

Una vez oonstituido el primado de la "persona-propiedad",


es cuando Hegel, trata de mediar tal supuestoaprioristico con los da-
tos positives de la socialidad de sumomento. Para ello va a utilizar
otro eje categorial desprovisto de historicidad: el cohstituido por el
contrato (97) como relacidn entre voluntades (98)*
220

"El contrato supone que los que participan en él se recono


cen como personas y propietarios; puesto que es una relacién del espf-
ritu objetivo, el momento del reconocimiento ya està supuesto y conte-
nido en él"(Cif. P. 35 y 57 dbs) (99).
De cualquier forma, parece ser que el contrato podria ju—
gar el papel de puente entre los supuestos àbstractos de persona y pro
piedad y el referente de las relaciones sociales extemas* Pensâmes —
sin embargo que tal intente se frustra gravemente por cuanto en el and
lisis hegeliano contrasta su "genialidad" en el andlisis, por ejemplo,
del trabajo como mediacién social y la falta absolute de andlisis o —
ignorancia de un tipico contrato moderne de intercambio, como lo es el
contrato de atrabajo asalariado*

El "impasse" de la indagacién hegeliana es, por todo lo an


terior, notable: en la misma no se acierta a configurer aquel nivel de
las relaciones sociales extemas que constituyen la convivencia social
elemental sin incorporarlo en el primado sübjetivistico de la voluntad
y sin fijarlo en las formas institucionales que ha asumido el mundo
derno. A propésito de la persona-propiedad#
Para Hegel la sociedad se configura como comunidad del que
rer y su historié como una dialéctica de la voluntad que cambia tan s^
lo la forma de la comunicacién, de la oirculacién y del carabio, mien—
très que la produccién -como apropiacidn de la naturaleza- queda fija­
de fuera de la Historié, como relacidn extrasocial entre el hombre y -
la cosa; como una relacidn de supervivencia singular en la cual, la —
voluntad individual se ensenorea de los elementos de la naturaleza, y,
asi, realize y reproduce la existencia cdrporea mediante el consumo de
"cosas" de manera no diverse de como se realize la reproduccidn biold-
gica (100).
•/•
221

En la indeterminacidn que se produce entre la preteridida —


relacidn "natural" y el hecho de la desigualdad social, Hegel piensa -
en los "estamentos" o "clases". El hecho de que cada uno participe de
manera désignai en esta "riqueza general" lo justi:ica Hegel diciendo,
por un lado, que en esta esfera rige "cl derecho objetivo de la parti-
cularidad del espiritu", y por otro, que "en el sistema de las necesi­
dades hur anas y de su movimiento" yace una racionalidad inmanente que
"configura un conjunto orgdnico de diferencias".

2.2,3* Los "estamentos" (101).-

En los "GnUNDLIÏÏIEIf', el concepto de clase es œencial y ex


clusivamente econdmico. Es évidente la influencia de los économistes -
ingleses y francesesj pero micntas en éstos la distincidn es, estricta
mente, econdmica y se funda sobre la procedencia de la renta, en Hegel
la distincidn es referida a la misma naturaleza del espiritu dtico, el
cual no puede en su primera fase existir y desenvolverse sin asumir la
forma de las clases. Las cuales surgen independientemente de los indi-
viduos. Estos tienen tan sdlo la posibilidad de entrer en una u otra -
clase; posibilidad, por la que han de opter si quieren llegar a ser —
miembros de la sociedad civil (102).

"Los medios infinitamente variados y su movimiento, que de


un modo igualmente infinito se entrelazan en la produccidn e intercam-
bios reciprocos, se unen por la universalidad inherente a su contenido
y se diferencian en grupos générales. El conjunto total adopta la for­
ma de sistemas particularss de necesidades, medios y trabajo, de modos
de satisfaccidn y de culture teorica y prdctica, en los que se repar—
ten los individuos, dando lugar a la diferenoia de clases (103).

El individuo "entrando" en "su clase", subordina su exis—


222

tenoia al ejercico de una particular actividad profesional, la cual, -


reaocionando sobre el individuo, genera sentimientos y habites monta—
les que constituyen la GESIIvHUîIG -(104) de la clase (I05).

"De acuerdo con el concepto, las clases se determinan como


clase sustancial o inmediata, clase formai 0 reflexiva y finalmente cia
se universal" (IO6).

Nos limitaremos a anâlisis descriptivo de las "clases" he-


gelianas.

"La clase sustancial tiene su patrimonio en el products na


cional de un suelo que trabaja" (10?)# La "clase agricola" es la cla­
se SUSTAIvCIAL, apoyada con fuerte determinacidn a la tierra. Las in .
fluencias fisiocrâticas en Hegel son, en este caso, concluyentes: "Pue^
to que el trabajo y la ganancia estàn ligados a épocas naturales fijas
y singulares y que el rendimiento depende de las caracterfsticas cam—
bia tes del proceso natural, la finalidad de la neoesidad se transfor­
ma en previsidn del futuro"(lOû).

La idea social de le^el, como la de los fisidcratas era la


de una clase de pequenos agricultores que poseîan y cultivaban direota
mente el suelo. Los sentimientos de esta clase subordinada y condicio-
nada a la tierra son los de una eticidad natural, inmediata (IO9). --
"Por sus condiciones se mantieno sin embargo como un modo de subsiste^
cia mediado en mener grade por la reflexidn y la voluntrd propia, y co^
serva la siposicidn sustancial de una eticidad inmediata, basado en las
relaciones farailiares y en la confianza" (IIO).

Evidentemente, Hegel tiene présenté una economfa de subsi^


tencia con venta de excédentes. En el agregado al paragrafo 203, Hegel
obser\ra ya la transformasidn del"estamento sustancial" segdn las carao
223

terîsticas del segundô (ill)% "En nuesta época la economia rural se ma


neja tanibién de una manera reflexiva, como una fdbrica, y adopta asi -
un cardcter que se opone a su naturalidad, carâcter que corresponde a
la segunda clase". Esta primera clase mantiene sin embargo siempre el
modo de vida patriarcal y su disposicién sustancial" (112). Cabe muy -
bien ridiculizar como "romdntica" esta afirmacidn, pero si se considéra
que incluse boy hay que esforzarse para que el campesino acepte un corn
portamionto "reflexive", que se acomode al mercado, me parece que no -
deja de contener cierto réalisme (113)#

"La clase industrial se ocupa de la elaboracidn del produc-


to natural y depende, para los medios desus subsistencia, de su tra—
bajo, de la roflexién y del entendimiento, asi como, esencialmente, de
la mediacidn con el trabajo y las necesidades de otro. Lo que produce
y goza, lo debe fundamentalmente a- si misma. a su propia actividad. La
ocupaciôn se divide en trabajo para necesidades individualss concretas
y a peticién de los individuos, en la clase artesanal; en masa de tra­
bajo m^s abstracta para necesidades individualss, pero de un cardcter
mds general, en la clase fabril; y en intercambio de los medios indi—
viduales entre si a través del medio de canbio universal, el dinero, -
en el cual es efectivamente real el valor abstracts de todas las mer—
cancias en la clase comercial" (114)#
Esta es, para Hegel, la clase de la modemidad de las so—
ciedades y que, al igual que la clase sustancial lucliaba y recibia los
dones de la tierra, ésta, la clase "reflexiva", lucha y recibe los do­
ues de la "libertad".

Las utilidades générales p cducidas por la tierra son ---


transfor] lîdas en utilidades especificas por el trabajo industrial. El
,9

224

eleiaûnto primitive y concreto er. tal direccién es el artesanal (115) —


que produce para el consumo inmediato y para una demanda particular. -
Con el incremento de la division y mecanizacidn del trabajo, la produc
cidn se réalisa, para el cambio, para el consumo indirecte y lejano; —
fruto de esta tendencia econdmica es la clase de los "fabricantes" — —
que Hegel describe tan ràpida como sincrcticamente (116). La circula—
cidn de los valores producidos por el trabajo industrial genera la cia
se de los comerciantes. La eticidad de los pertenecientes a la clase —
industrial en su triple direccidn, estâ caracterizada por un alto sen-
tido del propio valor y de la propia independencia (11?). A este esta-
mento le concede Hegel el derecho a organizarse autdnomamente en corpo
raciones, de las que trata en la tercera parte de la "sociedad civil".
Al estamento burgués por excelencia no se le atestigua "sentido para -
la libertad y el orden", mientras que a los campesinos se les supone -
tendencia al "servilisme" (118).

Por encima de la clase agrîcola e industrial, Hegel coloca


una clase general constituida por aquellos que atienden a las funoio—
nés publions para la preservaoidn de los intereses générales de la co-
lectividad. La sociedad civil -en la que cada cual piensa en si y des-
pliega una actividad particular, econdmica- no podria subsistir si no
hubiere quien trabaje para mantener el justo equilibrio de los intere­
ses. Se trata de funcionarios improductives, desde una consideracifn -
econdmica, pero necesarios a los fines de la conservacidn social (119).

"La clase universal se ocupa de los intereses générales de


la situacidn social. Debe ser, por lo tanto, relevada del trabajo di—
recto para satisfacer sus necesidades, por disponer de un patrimonio —
privado o, por medio de una indemnizacidn del Estado, que absorba, por
./•
225

otra parte, su actividad, de tal manera qçte el inte'rés privado encuen-


tre su satisfaocidn en su trabajo por lo general" (120).

En el "calco" que hace Hegel de la nueva configuracidn so­


cial clasista, junto a su impresionante capacidad de sintesis vuelve a
destacar el arbitrario protagonismo de una previa conceptuacidn en de—
trimento de la objetividad con que se dibujaban los rigores de la so—
oiedad civil. El eje persona-voluntad-propiedad, vuelve a determihar,
por ejemplo, una dindmica tan rigida como la pertenenoia a una clase -
determinada: "Cualquiera que sea la clase a la que pertenece el indivi
duo, si bien influyen en ello condicioncs naturales, el nacimiento y -
nna serie de circunstancias, la determinacidn ultima y esencial radica
sin embargo, on la opinidn subjetiva y en el arbitrio parttc/.lar cue -
encuentran en esta esfera su deroc] o, su mérite y su honor" (121). Da
la impresién que Hegel bg [Link] aquî en la indeterminacién que puede -
producirse entr una adscripcién por el proceso social objetivo y, y -
una, fruto de la dinâmica de la subjetividad propia. Esta irnpresién se
refuerza cuando, a continuacién, se matiza: "De esta manera, aquello -
que sucede en ella por una neoesidad interior, esté al mismo tiempo me
diado por el arbitrio y adopta para la conciencia subjetiva la figura
de ser una obra de su voluntad" (122).

Todo lo cual no es -creemos- sino una manifestacién de la


general tensién, tan palpable en las lineas hegelianas, entre el arbi­
trio general de la libertad individual y las determinaoiones de la par
ticularidad. Entre la racionalidad que inunda la opinién subjetiva y -
la neoesidad que impera en el extreme social aislado.

De cualquier forma es importante ponderar en la rigurosa -


descripcidn de las clases que Hegel efectua, el parémetro de modemi—
dad que se détecta en la formacién y pertenenoia de las mismas clases;
La pertenenoia a una clase es una necesidad para el individuo y, al —
•A
226

mismo tiempo, es condicién de libertad* S<51o en la clase y por la cla­


se el trabajo adquiere significacidn ética. En esto reside la profunda
diferenoia entre el régiraen de castas de la antigüedad y el régimen rro
derno de las clases. En la antigiiedad la pertenenoia a una clase esta-
ba determinada por el arbitrio de los gobernantes o el hecho del naci­
miento; en la edad modema, tal pertenenoia viene determinada por un -
acto de libre eleccidn. Ho es el individuo el que créa la clase; esta,
brota en el mismo mecanismo econdmico que se perfecciona soDoializândo-
se y obliga al individuo a desplegar su actividad econdmica incorpordn
dose a una clase. El trabajo es libre, pero debe desenvolverse en for­
ma social. El ordenairiiento por clases es el équivalente de la organiza
cidn mecénica del trabajo. Esto no surge por decreto de la autoridad,
sino por la voluhtad del individuo que en la vida de la clase centra -
la integracidn de su personalidad (123).
"Con la expresidn de que el hombre debe ser algo, entende-
mos que debe pertenecer a una clase, pues ese algo quiere decir que es
algo sustancial. Un hombre sin clase, es una niera persona privada y no
esté en una universalidad real. Contrariamente, el indi^'/iduo puede to-
marse en su particularidad por lo universal y suponer que si entra en
una clase se entrega a algo inferior. Esta es la falta representacién
que cree quo cuando algo conquista una existencia que le es necesaria,
por ello se limita y se pierde" (I24).
El texte de este "agregado" es clarificador por cuanto en
él es ostensible la deprcciacién de cualquier concepcién aislada o ai^
lante de la persona privada en cuanto tal. Esta careceria, se sehala,
de universalidad real. Esto sin embargo es una muestra de esa tépica
ambivalencia hegeliana a la hora de concéder autonomia a los supuestos
ri
II

hietéricos de su tiempo, al margen de su consideracidn aprijo


ristica en los esquemas de evoluoidn de la razén# Buena prue
ba de esta ambivalencia es el "trénsito a la administracidn
de justicia".

Todo el supuesto abstracto de esta socialidad, la -


universalidad de la libertad como derecho de propiedad. pue
de figurar como supuesto de la realidad efectiva tan s6lo -
con su reglamentacién .jurldica.

"En cuanto particularidad propia del saber y del —


querer, el principle de este sistema contiene la universal^
dad en y por si, la universalidad de la libertad, de una ma
nera s6lo abstracta, como derecho de propiedad. Esta no es­
té, sin embargo, ya s61o en si, sino en su realidad efecti—
va vigente, como proteccién de la propiedad, por medio de -
la administracién de .justicia" (125)**

2.3. La administracién de justicia.-


La sociedad civil, en el pensamiento de Hegel no es tan
lo un sistema de necesidades, de relaciones econdmioas, sino también —
y, necesariamente, una comunidad jurldica y polîtica (126). Esto no lo
advirtieron cl?ramente los que acentuaron la concepcidn del Estado como
valor ético absoluto, oscureciendo el ordenamiento jurîdico y politico
correspondiente a la fase de la eticidad relativa que caracterizaba a
la sociedad civil. Encontramos en Hegel una duplicidad en su pensamien
to juridico y politico en relacidn a la distincidn y contraposicidn en
tre la sociedad y el Estado: la resolucidn de aquélla en éste no afec—
ta al hecho de que los dos conceptos expresen fases distintas en la yi
da del espiritu objetivo, al que corresponden distintas fases de vida
jurldica y polltica.
228

Debe reoonocerse con ROSENZl/SIG (127) que en sus primeros


escritos Hegel subvalord el derecho y la vida jurldica. Pero tenia —
presente el derecho como libertad del individuo abstracto y sus tenderi
cias le llevaban a evaluar el primado del derecho publico respecto al
derecho privado. Paulatinamente Hegel tratarla de superar el dualismo
entre el derecho como expresidn de la libertad abstracta del hombre y
el derecho como expresidn de la etioidad del Estado. Pero para llegar
a este resultado debia procéder a una nueva evaluacidn del mundo econ^
mice burgués y a la elevacidn del concepto de sociedad civil a momento
de la eticidad. Esto es, precisamente, lo que se hace en la Filosofîa
del Derecho, de 1821 (128).

El esfuerzo de Hegel esté centrado pues, por un lado en —


mostrar la estructura puramente civil de la sociedad para, con poste—
rioridad, "elevar" ese referente puramente civil de [Link] politicos
sin los cuales, perdoria su ya frégil concistencia. Esto se relaciona
con el procedimiento que Hegel llevaba a cabo cuando reasumla el con—
cepto de posesién en el modemo de propiedad, sin tener en ouenta la -
historificacidn de ambos supuestos. Kabia un illcito légico: se legitj^
maba la institueién de la propiedad privada como paramètre para la ex-
plicacién del mecanismo social modemo con lo cual se presuponia el de
recho y el Estado. Y esto con independencia de las "advertoncias" de —
Hegel sobre el primario "carécter" abstracto del derecho de la persona
lidad. Es el habituai procedimiento légico arbitaario que se desvelaxé
ôompletamente cuando se allane el trénsito al Estado. De cualquier fojr
ma no debemos adelantamos, sin explicitar cémo funciona ahora, ese læ
canismo.

"En su realizacién, el fin egoista, condicionado de ese n»


•A
229

do por la universalidad, funda un sistema de depsidencia multilateral -


por el cual la subsistencia, el bienes Lar y la existencia jurldica del
particular se entrelazan con la subsistencia, el bienestar y el dere-—
cho de todos, se fundamentan en elles y s6lo en ese contexte estéa asje
gurados y son efectivamente reales. Se puede considerar este sistema -
en primer lugar como ESTADO EXTERIOR, como el ESTADO DE LA NEOESIDAD Y
DEL ENTENDIMIENTO" (129). Asi, interesa no confundir esta instancia —
con la del Estado Politico. Este Estado es el que mantiene y defiende
el orden juridico y la entidad correspondiente al mismo, en una comuni
dad cuyos miembros persiguen determinadas finalidades econdmicas singu
lares y cuyos miembros no admiten sino por una "astucia de la razdn" y
por una coaccidn externa. las exigencies del universal.
No es exacto creer que, para Hegel, la vida polltica se —
agota en la concepcidn ética del Estado. El Estado ético es el dltimo
término ideal que reasume y unifica en si todas las fases de la etici­
dad anterior; pero eso se realiza gradualmente y a cada grado le co--
rresponde una determinada constitucién polltica. En su obra juvenil He
gel habla tenido muy présenté la constitucién platénica que fue la tl-
pica expresién de la justicia natural (130). En la constitucién romana
Hegel ve la personalidad subjetiva afirmarse en la forma del derecho -
como libertad del ciudadano en la unidad del Estado. Al subjetivismo -
moral y religioso cristiano corresponde el Estado privado de cualquier
especifico contenido, que hace del hombre el ciudadano de la ciudad de
Dios. Con el desarrollo de la sociedad civil la constitucién polltica
se modela sobre las exigencias de la vida econémica. Al predominio de
la economia agraria corresponde el Estado agricole, y esto significa -
para la historié de la humanidad la conclusién de la "vida salvaje", -

•A
230

el inicio de la sociedad civil, la intioduccidn del derecho privado, -


la disciplina del amor sexual media te el matrimonio y la constitucién
de la propiedad familiar (131).

En la edad del iluminismo y del iusnaturalismo se consoli­


da la economia del trabajo y del cambio. La burguesia busca en el Esta
do juridico el reconocimiento y la defense de su personalidad juridica
y moral. El concepto kantiano de la libertad extema (132) sobre el que
se funda el Estado de Derecho, le parece a Hegel abstracto e inadecua-
do a las exigencias de la nueva civilizacién burguesa. Por esto, on su
doctrine de la sociedad civil se propone dar a la Teoria del Estado de
Derecho un contenido y significado concreto. esto es, ético. (133)
La constitucién polltica que corresponde al hegeliano "es­
tado de la necesidad y del entendimiento" (Not und Verstandestaatj es
la sociedad civil misma) (134) se explicita en una triple actividad: -
legislativa, .judicial administrativa. Comprends pues la Teoria gene­
ral de la ley; la referente a la adrainistracién de la justicia y el po
der de policia (135).
"Lo que el derecho es en si, esta puesto en su existencia
objetiva, es decir determinado para la conciencia por medio del pensa­
miento, y conocido como lo que es justo y tiene validez: es la ley. —
Por esta determinacién el derecho es derecho positive" (136).

Hegel subraya la necesidad de un Derecho CAdificado y po-


lemiza tanto contra el derecho inglés, no escrito, como [Link] cri-
tica de Savigny a "hacer cédigos" (137). La ley es para Hegel, en con-
forraidad a los principles de su légica real, el derecho reducido a su
forma conceptual, esto es, objetivadq, positive. La positividad es con
crecién ideal, esto es, despojada de cualquier accidentaiidad subjeti-
231

va, sentimental que oscurezca el conocimiento del derecho y lleno de -


incertidumbre su aplicacién. Esto explica, por un lado la aversién de
Hegel por el derecho consuetudinario, por el historicisrno y el irracio^
nalismo juridico de los roiranticos y de Savigny; por otra parte, expld^
ca su postura favorable hacia la codificacidn entendida no en un sentd^
do formai, como sistema de normas abstractas y générales, sino en un -
sentido real, como sistema de conceptos determinados y objetivos. (138)

Aun en este nivel del "estado de necesidad" Hegel desarro-


11a las lineas générales de su concepcion juri ica en extremes ya cono
cidos. Debe existir un derecho nublicamente conocido; "La obligatorie—
dad respecte de laühy encierra del lado del derecho de la autoconcien—
cia (p.132) la necesidad de que las leyes sean hechas conocer univer—
salmente" (139)* 8e exige, atencion continua al proceso de desarrollo
juridico: "Por una parte se exige de un cédigo pdblico simples detemd
naciones universales, y por otra, la naturaleza de la materia finita -
conduce a determinaciones sin fin. El émbito de las leyes debe ser por
una parte una totalidad cerrada y termihada, mientras que por otra es
la continua necesidad de nuevas determinaciones légales" (140).

Contra Savigny y su escuela, Hegel es contrario a la just^


cia monopolizada por los juristes y, en consecuencia, defiende la jus­
ticia de todos aquellos que pueden accéder a la conciencia y a los co-
nocimientos (141)? "El primer aspecto^ el conocimiento del caso en su
singularidad inmediata y su calificacién, no contiene por si ninguna —
jurisdiccién. Es un conocimiento que incumbe a todo hombre culto"(l42).
Exige la participacién de los miembros de la sociedad en la aplicacion
del derecho (143); en el Derecho procesal (144); asi como que las tri-
bunales actuen en sesiones pùblicas (145)* El Derecho civil al propor-
• 7

232

cionarcionar la necesaria proteccién de la propiedad y garantizar los


contratos, posibilita una accién racionalrnente oalculada (146).

Como resumen final al significado y funcidn del derecho -


en la sociedad civil, son esclareoedoras las palabras de Hegel, al fd
nal de la seccién; "En la sociedad civil, la universalidad es sélo ne­
cesidadî en la relacién de las necesidades el derecho como tal es lo d
nico firme. Pero este derecho, un circule restringido, se refiere sélo
a la proteccién de lo que tengo; para el derecho como tal el bienestar
es algo exterior. Lo universal, pues, que en un primer momento es sélo
el derecho, debe extenderse a la totalidad del campo de la particular^
dad. La justicia es algo muy importante en la socied d civil: buenas -
leyes hacen florecer al Estado y un? propiedad libre es la condicién -
bâsica para su esplendor. Pero puesto que estoy totalmente enredado en
la particularidad, tengo que reclamar el derecho de que en ese contex­
te también sea favorecido mi bienestar. Se debe atender a mi bienestar ,
a mi particularidad, lo cual ocurre por medio de la policia y la corpo
racién" (147).
Y, al igual que se lograba un avance sustancial en la uni-
ficacién del concepto -de la sociedad civil- por medio de la adninis—
tracién de la justicia, esa unidad no adquiere concrecién en todo el -
émbito de la particularidad sino con el poder de policia o poder de or
den publico, como efectiva demanda de la persona y la propiedad (I48).

2.4. El poder de orden publico.-


Por policia concibe Hegel un conjunto de disposiciones ad­
ministrativas, de provisiones y, en general, de facultades reglamenta-
rias que sirven para la racionalizacién y prevencién del tréfico econ6
mico y de sus refiejos "intereses" sociales. La indudable equivocidad
233

que suscita el vocable no debe alimentar ninguna determinacién que traa


cienda la funcionalidad del propio trafico social civil. En cualquier
caso soslayaremos el equivoco seméntico utilizando indistintamente las
expresiones PODER DE POLICIA 0 PODER DE ORDEN PUBLICO (149).

El "poder de policia" es consecuencia de la insuficiencia


de la actividad meramente juridica; "En el sistema de las necesidades
la subsistencia y el bienes ar de cada uno es una posibilidad. cuya —
realizacién esta condicionada por su arbitrio y su particularidad natu
ral asi como por el sistema objetivo de las necesidades. Por medio de
la administracién de justicia se anula la lesién de la propiedad y de
la personalidad. Pero el efectivo derecho de la particularidad implica
tanto que sea eliminado lo accidentai que se opone a uno y otro fin, -
lo que tiene como consecuench la total seguridad de la persona y la —
propiedad. como que se ase;qure la subsistencia y el bienestar del inclâ
viduo, es decir, que el bienestar particular sea tratado cor.-o derecho
y rcalizado (I50). Aqui, es pertinente hablar de todo un conjunto de -
"disposiciones" con una notoria actualidad (I5I). En cualquier caso, -
toda la exposicién hegeliana nos sugiere una correlacién paradé jica e_n
tre una "deficiencia" de lo juridico y una abundancia de lo "politico".

Hegel no limité el objetivo del "estado de necesidad" a la


defensa y reconocimiento de la personalidad en los contrastes de la yi
da econémica -estos, eran idéales muy claros en Locke o en Kant- antes,
al contrario, le dota de unas instancias relevantes -como son "la poM
cia" y la corporacién- que traten de neutralizar los terribles efectos
del marco econémico de referencia. Es precisamente aqui, en las llneas
dedicadas al "poder de policia" y a la "corporacién" cuando Hegel va a
describir las secuelas negativas del "estado de necesidad". Es impor­
tante no olvidar que el carécter "natural" e "imperioso" de las necesi
234

dades humanas se cultiva en un medio social egoista, arbitrario y accj^


dental. Sin embargo, no por ello ha de perderse el espiritu ético; és­
te reaparece en la constitucién de un sistema legal en el que esté re-
gulada la cooperacién reciproca (152).

"Ademés del delito, que el poder general debe evitar o 11^


var a un tratamiento judicial, es decir, ademés de la contingencia co­
mo voluntad del mal, existen acciones légales y usos privados de la —
propiedad que son permitidos y que poneu. también al arbitrio personal
en relacién exterior con otros individuos y con instituciones publions
de fin comûn. Por este aspecto general las acciones privadas se con- -
vierten en una contingencia que escapa a mi poder y puede ocasionar un
ocasiona dahos o injusticias a otros" (153)*

Entre el orden econémico y el orden juridico, entre el rei


no del instinto y el de la razén existe un desequilibrio, una falta —
tan acusada que,' en la sociedad civil, por lo expuesto, no puede resol,
verse. Vano es esperar en tal sociedad un acuerdo entre la persona sub
jetiva y la idea objetiva que esa misma sociedad viene a expresar. La
unidad entre lo concreto y lo abstracto ya no es conseguida nunca: el
momento abstracto del derecho no [Link] enteramente superado y el mo,
mento concreto de la necesidad no se eleva jamés a universalidad per—
fecta. El hombre econémico esté dispuesto a reconooer el derecho y la
libertad ajenas, pero, tan sélo, en los limites en los que esto sea corn
patible con el propio o;oismo. La voluntad de violar la ley esté siem­
pre latente en él y tan sélo la coaccion externa, mecénica, puede impe
dir que se manifieste (154)*
"Los diversos intereses de productores y consurnidores pue—
den entrar en conflicto entre si, y si bien en el todo la relacién se
•A
235

produce por si misma, la compensacién requiere una regulacidn conscien


te que esté por encima de ambas partes" (155)•
A este respecte menciona Hegel en concreto tanto el con--
trol de la calidad de las mercancias como la ayuda que el Estado ha de
prestar a determinadas ran^ de la industria (I56): "Pero lo que prin-
cipalmente hace necesario una previsién y direccién general es la de—
pendencia en que se hallan grandes ramas de la industria respecte de -
circunstancias extranjeras y combinaciones lejanas que los hombres li­
gados a estas esferas no pueden abarcar en su conexién" (157)«
"La indeterminada multiplicaeion y el entrecruzamiento de
las necesidades cotidianas tiene por resultado, respecte de la produc-
cién y el intercambio de los medios para su satisfaccién, en cuya li—
bre posibilidad todos confian y respecto de su registre y negociacion,
que deben ser tan breves como sea posible, actividadec que tienen un -
interés comûn y que, al mismo tiempo, son para todos la tarea de uno.
Surgen asi procedimientos e instituciones que pueden servir para un —
use coraun. Estas tareas générales e instituciones de utilidad comun r^
quieren la vigilancia y la previsién del poder publico" (I58).

Precisamente es la iraportancia que Hegel concede a la ac—


tuacién de ciertos mécanismes de control y prevencién de tréfico econo
mico lo que le diferenoia de la filosofîa econémica liberal (159). He­
gel pensaba con Smith que los mécanismes economicos estaban regiilados
por leyes que escapan a la voluntad de los particulares pero, a dife—
rencia de aquél, no cree en una espontanea armonizacién de toda la di-
nâmica superpuesta y entrecruzada del medio econémico. En la medida en
que Hegel se mostraba escéptico ante el equilibrio y eficacia absolu—
tos de los mécanismes econémicos, en esa medida, decimos, se muestra -
partidario de algo tan inusual en su tiempo como relativa racionaliza-
236
cién del mercado capitalista. Es un importante precedents el que se —
sienta en estas péginas respecto a las transformaciones tardias del Es
tado liberal por los supuestos intervencionistas. Los dates de partida
de Hegel para pensar de esta forma no eran hipotéticosj eran los mis—
mos registres empîricos de su vida. Los podla contemplar: una progresi^
va socializacién de las necesidades y de los medios para satisfacerlas
y un extraordinario aumento de la pobreza en las ciudades.

"Cuando la sociedad civil, funciona sin trabas, se produce


dentro de ella el progrcso de la poblacién y de la industria. Con la -
universalizacién de la conexién entre los hombres, a causa de sus nece^
sidades y del modo en que se preparan y producen los medios para satis,
facerlas, se acrecienta la acumulacién de riouezas. pues de esta doble
universalidad se extrae la mâxima ganancia. Pero, por otro lado, tiene
como consecuencia la singularizacién y limitacién del trabajo particu­
lar, y con ello la dopendencia y miseria de la clase ligada a ese trar-
bajo, lo que provoca su incapacidad de sentir y gozar las restantes po
sibilidades, especialmente los beneficios espiritualss que ofrece la -
sociedad civil" (160).
Hegel se muestra extremadamente sensible al hecho de la po
breza (161). La dinémica de la sociedad burguesa produce, por un lado,
ingente ricueza, y por otro, "la canalla". Cuanto mayor sea esta capa
social de misérables més faôil seré la acumulacién de la riqueza. Sin
embargo, no cabe aceptar la pobreza como algo naturalmente dado: "Con­
tra la naturaleza ningun hombre puede afirmar un derecho, pero en una
circunstancia social, la carencia adquiere inmediatamente la forma de
una injusticia que lo es cornetida a esta o a aquella clase. La eues--
tién de c6mo remediar la pobreza es un problema que mueve y atormenta
237

a las sociedades modemas" (162). ^Qué puede hacerse para eliminar la


miseria de las masas? Hegel considéra dos posibilidades y las rechaza
ambas: a) obligar a los ricos a asistir. Pero con ello quedaria supri-
mido el principio de la sociedad burguesa, que exige cue cada uno viva
de su trabajo (163); y b) proporcionar un trabajo a los necesitados, -
pero con ello aumentaria la produccidn y precisamente el mal consiste
en un exceso de produccidn y en la falta de consurnidores que estén en
la misma relacidn como productores (I64)* Hegel, resignado, déclara —
"Se manifiesta aqui que en medio del exceso de ricueza la sociedad ci­
vil ho 95 suficientemente rica, es decir, no posée bienes propios sufd
cientes para impedir el exceso do pobreza y la formacidn de la plebe"
(165). Al final, recomienda (166) "El medio més directo que se ha ensa
yado (especialmente en Escocia) contra la pobreza -tanto contra la de,s
truccidn del pudor y el honor, bases subjetivas de la sociedad, como -
contra la pereza y los derroches que engendran la plebe- ha consistido
en abandonar a los pobres a su destine y condenar a la mendicidad pu—
blica a estos" (16?).

Parece que Hegel reflexiona aqui, con una nota escdptica,


sobre la "inevitabilidad" atomistica y desgraciada de la sociedad ci—
vil. Por un lado, curiosamente, se sale del tema y apunta una solucidn
instrumental de indudable future econdmico: la expansion colonial ---
(168). Pero, por otra parte, parece ya apuntar al Estado como unica re^
conduceidn capaz de amortizar su negatividad social: "Por medio de es­
ta dialéctica suya la sociedad civil es elevada més allé de si; en pri,
mer lugar més allé de esta determinada sociedad para buscar en el exte,
rior consurnidores y por lo tanto los necesarios medios de subsistencia
en otros pueblos que estén atrasados respecto de los medios que ella —
tiene en exceso o respecto de la industria en general" (I69).
238

La frase de que "la dialéctica de la sociedad burguesa ter


mina por hacerla salir de si misma"hay que entenderla aqui, "por lo —
pronto" limitada a esta sociedad. Pero, justamente, este "por lo pron­
to" remite a una transicidn constitutive de la sociedad burguesa en —
cuanto tal, con lo que Hegel sdlo puede haber querido aludir a la nec^
8idad de que se transforme en el ESTADO POLITICO (170).

Cuando Hegel piensa que ha agotado la descripcidn de un mo


mento en el cuadro global de su estudio se produce un esfuerzo por me­
diar conceptualmente el momento que se agotaba con el momento que se ±
niciaba. En esta descripcidn de la sociedad civil estâmes asistiendo -
precisamente a esa lucha cada vez que se realiza el "trénsito" de uno
a otro supuesto. Hablamos de lucha porque el esfuerzo hegeliano en es­
tas fases criticas es despejar, nuevamente, qué papel jugaba el momen­
to anterior en la general dinégica de racionalidad; cuél va a ser el -
del nuevo momento y, posteriormente, procéder a la mediacidn que déli­
mité con més precisidn el nuevo terreno donde el espiritu va recorrer
su existencia enajenada y en qué capitules [Link] de ese nuevo te—
rreno... el extranamiento va a recobrar una posibilidad, aun atenuada,
de reoonocerse en la marcha general de la razdn.
Asi, en la funcionalidad global del "poder de policia" que
se acaba de analizar, SQ Aetectaba en el mismo, como lobor principali-
sima, la rg-cionalizacidn del tréfico pero circunscrita a un contexte -
previamente delimitado y en el interior de la sociedad civil; ademés -
esta labor era acompanada de un esfuerzo general por tomar efectivos -
todo un conjunto general de presupuestos juridicos. Aquel esfuerzo de
racionalizacidn y éste de naturaleza practica caracterizaban dicho mo­
mento. Como en todos estos momentos, se podia hallar por detrés de am-
239

bos caractères un esfuerzo general de preservar la universalidad. en —


sus manifestaciones a través de toda la serie de contingencias que --
atravesaba. Un esfuerzo conceptual que trata de redoblar las medidas -
de reconocimiento de la universalidad en el nivel de la particularidad
es el constituido por la CORPORACION que va a conseguir destacar la —
ética como inmanencia de la sociedad civil.

Hegel, abunda sobre el trénsito desde el poder de policia


a la corporacién en el parâgrafo 249? "La previsién del poder de poli­
cia realiza y conserva lo universal que esté contenido en la particula
ridad de la sociedad civil, en primer lugar, en la forma de un orden -
exterior y de instituciones para seguridad y proteccién del conjunto -
de fines e intereses particulares que, en cuanto taies, tienen su exis,
tencia en aquel universal. Al mismo tiempo, en cuanto direccién supre-
ma, toma las medidas correspondientes para protéger los intereses que
exceden en esa sociedad determinada. (P.246). Presto que, de acuerdo -
con la idea, la particularidad misma toma a este universal que esté en
su interés inmanente como fin y objeto de su voluntad y actividad, lo
ético vuelve como algo inmanente a la sociedad civil. Esta es la fun—
cién de la corporacién (1?1).

2.5. La corporacién: Transite de la Sociedad civil al Estado.-


"La clase agricola tiene su universal concreto,en el que -
vive, inmediatamente en si misma, en la sustancialidad de su vida faird
liar y natural. La clase universal tiene en su determinacién lo univer^
sal como su terreno y como el fin de su actividad. El medio entre am—
bas, la clase industrial, esté dirigida esencialmente a lo particular
y por eso le corresponde de un modo propio la corporacién" (1?2).

La institucién de la corporacién (Korporation) es la més -


2i0

[Link] de cuantas describe Hegel; este concepto va a ser fuente


de equivocidad y, desde luego, de muchas criticas en lo que se refiere
a la estructuracidn de su relacién con el Estado Moderne* Por lo deraas,
asombra su ubicacién especifica en el seno de la clase industrial*

La sociedad civil es concebida por Hegel atomisticamente,


como un agregado de individuos; cualquiera de éstos lucha por satisfa­
cer sus necesidades y con tal fin se apropia las cosas del mundo exter;
no, entrando en relacién con sus semejantes en la forma del derecho —
abstracto, esto es, en el reciproco respeto de la libertad y de la pro
piedad. Las instituciones de la policia con sus provisiones générales
tienden a facilitar la resolucién pacifica de los contrastes eoonémi—
cos; asistiendo a los débiles, incapaces, y, en general, los "rechaza-
dos" de la sociedad.
Taies actuaciones dejan intocado el proceso econémico en su
intima estructura; miran a proveer de tal forma que, en su desenvolver^
se préctico, las actuaciones extraigan el maximo de utilidad y el menor
dano posible para la colectividad. La accién del poder de policia es é,
tica en cuanto afirma y defiende contra el particularisme econémico —
las superiores exigencias de la personalidad.

Hegel no excluye la posibilidad de superar el atomismo in-


dividualista, de realizar un mas alto grado de eticidad en el seno de
la sociedad civil. En ésta encontramos reagrapamientos de intereses y
de actividades con los caractères propios de los organismos. De tal na
turaleza, son las posesiones familiares en los Estados agricolas y las
corporaciones en los Estados industriales (173)*

"Por BU naturaleza particular el trabajo de la sociedad ci^


vil se divide en diferentes ramas. En lac asociaciones lo en sf igual
241

de las particularidades alcanza su existencia como algo comun. con lo


que el fin egoista dirigido a lo particular se aprehende al mismo tiem
po como universal. De este modo, el miembro de la sociedad civil es, -
segdn su habilidad particular, miembro de la corporacién, cuyo fin uni
versai es asi totalmente concreto y no tiene més extensién que la in—
dustria y el négocie e interés particulares" (l?4)*

La nueva configuracién que la sociedad civil modema déli­


mita en las clases sociales y en las crecientes actividades industria­
les (175) détermina que la familia -antano nücleo de la vida econémica-
pierda el importante papel que antes jugaba en la vida econémica y po­
litic?,, pasando a ocupar un papel subordinrxlo a las nuevas instancias
de poder politico y econémico.

Hegel piensa en la necesidad de contar con un supuesto aso,


oiativo tal que venga a suplir, éticarente, el importantîsimo papel —
que, en este sentido, jugaba la familia (I76). 21 conjunto de los tra-
bajadores industriales, -conjunto o agregvlo que Hegel imposta muy sin
créticamente- debe buscar proteccién no tanto en la intervencién de la
instancia estatal, cuanto en los propios esfuerzos asociativos. No se
trataba en absoluto de resucitar las viejas corporaciones medievales,
verdadera expresién orgénico-estamental de una configuracién extrada a
la dinémica de libertad econémica y polltica. Hegel insiste en este ex
tremo cuando observa que "por supuesto, deben estar bajo el control su
perior del Estado, para evitar que se burocraticen y se rebajen a la -
miserable condicién de gremios. Pero en y por si la corporacién no es
un gremio cerrado, sino el devenir ético de las profesiones individua­
lss y su elevacién a un circule en el que adquieren fuerza y honor" —
(177)* Hay que desechar, desde luego, cualquier imagen de naturaleza -
sindical èn base, a la ya senalada apreciacién sincrética que hace He­
gel sobre la "clase industrial"; en el interior de ésta, Hegel no pon­
déra diferenoia alguna entre empresarios y asalariados (I78).
242

La intencién de la construccién es, en primer lugar, el 1^


mitar la "atomizacién" de la sociedad burguesa y su tendencia a una —
acumulacién ilimitada de la riqueza. Ss harto significative el que en
Hegel -a pesar de su conocimiento de los économistes clésicos- en zin—
gûn lugar se encuentre una indicacién sobre la utilidad de la libre —
competencia. La corporacién debe reglamentar el némero y el tipo de —
formacién de sus imiembros, pero debe permanecer en principio de acceso
libre. 21 pertenecer a una corporacién, implica: a) reconocimiento y -
los honores propios de su Estado que, sino culpa, no pueden perderse y
b) el tener el sustento asegurado por la corporacién (179)*

"En la corporacién, la familia no sélo tiene su suelo fir­


me, es decir, una ricueza firme (P.I70), puesto que le asegura su sub­
sistencia con la condicién de la capacitacién sino que ademas ambas co^
sas le son reconocidas. 21 miembro de una corporacién no necesita por
lo tanto de otras manifestaciones exteriores para demostrar su capaci­
dad y sus ingresos regulares, para demostrar que es algo. Con esto re-
conoce también que pertenece a un todo ue es, por su parte, un miera—
bro de la sociedad general, y se interesa y preocUpa por los fines de^
intoresados de ese todo; tiene su honor en su clase" (I80).

Hegel se rebela contra la opinién liberal de que las corpo


raciones "recetan" lac naturales libertades econémicas: "En la corpora­
cién el llamado derecho natural de utilizar sus habilidades y ganar —
con ellas todo lo posible sélo se limita en la medida en que se las —
destina de un modo racional, es decir, se las libera de la accidental]^
dad y de la opinién personal, que pueden ser peligrosas para si mismo
y para los demas, y de este modo se las reconoce, se las asegura y se
las eleva al mismo tiempo el nivel de una actividad consciente para un
fin comén" (l8l). Por esta limitacién corporativa de la libertad econd
mica Hegel se distanciaba de sus maestros, los economistas, que eran —
partidarios del libre juego de las actividades individuales dentro de
las finalidades econémicas y,en consecuencia, estaban convenoidos de -
•A
243

que tan solo en condiciones de libre concurrencia coincidirian los in—


tereses singulares con los générales de la colectividad y en condicio­
nes de mézima garantla (182).

Como antes se senalaba de pasada Hegel llama a la corpora­


cién segunda familia; "Toma para ellos el lugar de una segunda familia,
situacién que résulta més indeterminada para la sociedad civil general,
mas aiejada de los individuos y de sus necesidades particulares" (183).
Como la familia, asi también la corporacién es un organisme ético, en
el que la particularidad subjetiva de sus miembros se funda con los ob
jetivos intereses universales del todo. Pero mientras la familia es —
una unidad fundada sobre relaciones naturales y educa naturalmente al
hombre para insertarse en el todo, la corporacién es el resultado de -
un largo y laborioso proceso dialéctico e histérico, puesto que surge
del contraste entre la mezcla de egoismos dirigido a la satisfaccién -
de las necesidades y las exigencias de la universalidad objetiva en —
las formas del derecho abstracto. Las corporaciones quien ser una con-
ciliacién concreta de la antitesis, puesto que en ella cada miembro re
conoce la identidad de su identidad particular con el de cualquier - -
otro y opera para su realizacién. Agudamente, Hegel asemeja la relacién
entre la familia y la corporacién en la relacién entre el campo y*la -
ciudad, entre el campesino y el ciudadano. Como la, sa,ntidad del matri­
monio en la familia, asi el honor en la corporacién (I84) es el senti-
miento en el que culmina la eticidad de la sociedad civil, por el que
ésta se conserva contra el particularisme de las fuerzas econémicas —
que tienden a desorganizarla (I85).

Junto a las finalidades de proteccién, de sustento y, en -


general, de prevencién respecte a la negatividad de la particularidad
•A
244

social, las corporaciones oumplirian una finalidad de natnrale%a ya —


marcadamente politica. 2sta finalidad es la que, al nivel del desarro-
llo del concepto, abre a Hegel la via para el trdnsito hctcia el Esta—
do*

"La moderna eliminacidn de las corporaciones tuvo por fina


lidad que el individuo se hiciera cargo de si mismo. Pero aun aceptan-
do esto, la corporacidn no altera la obligacidn del individuo de procu
parse su propia ganancia* En nuestros estados modernos los ciudadanos
tienen una participacidn restringida en los asuntos générales del Esta
do5 es, sin embargo, necesario proporcionar al hombre ético, ademds de
sus fines privados, una actividad universal. Esta universalidad cue no
siempre le ofrece el Estado. la encuentra en la corporacidn. Vimos an-
teriorrnente que al ocuparse de si el individuo en la sooiedad civil, -
actua también para otros. Pero esta necesidad inconsciente no es sufi-
ciente; recién en la corporacidn se alcanza el nivel de una eticidad -
pensante y consciente" (186). La participacidn en la administracidn de
la corporacidn, posibilita al burgués superar su dimension privada y -
dedicarse a asuntos que tienen -aunque limitado- un cardcter general.
Con ello, ciertamente, no se convierte en "citoyen", pero deja, por lo
pronto, de llevar una vida exclusivamente privada. Lo "general" que la
sociedad burguesa "réalisa unicamente de una manera inconsciente" se -
convierte aqui al fin en meta consciente", si bien s6lo para un reduci^
do circulo de la sociedad. En este ultimo tiempo ha resurgido la idea
de que en los grandes Estados modernos, siendo cada vez mds dificil el
que el ciudadano participe activamente en la configuracidn democrâtica
de la totalidad, distintas formas de "cogestion" en organizaciones o -
empresas, pueden posibilitarle el desarrollo de su existencia pollti—
ca. Por muy anticuada que pueda ser en otros aspectos la idea hegelia-
245

na de una estruoturacidn corporativa de la sociedad, con este dltimo -


punto ha tocado un [Link] que todavia aguarda solucidn satisfactoria
(187).
La oonstruccidn hegelinna de la corporacidn va a servir a
otros interprètes a ver e:i la misma -muy criticamente- un hito genêti-
co en las teorias politica corporativistas. La misma uhicaciên del te-
ma corporative en la seccidn dedicada a la sociedad civil indica prob^
blemente mds que una persistencia de las concepciones "ancien regime",
un reconocimiento de las carencias atomisticas de la moderna organiza-
cidn social (188)•
A modo de resumen; El desenfreno de la sociedad civil tie—
ne -(ademas del instrumente de la Polizei)- aun necesidad de ser reprd
mido por otra institucidn, la Corporacidn que Hegel concibe siguiendo
los lineamientos del sistema de la antigua "guilda", con algunos ras—
gos adicionales del moderne Estado corporativo. La Corp^racidn es una
unidad tanto econdmica como politica y tiene la siguiente doble fun--
cidn: 1) Unificar los intereses y actividades econdmicas en competen—
oia dentro de los estamentos y
2) Patrocinar los intereses organizados de la sociedad civil en
contra del Estado. La corporacidn es supervisada por el Esta­
do, pero tiende a salvaguardar (I89) los intereses materiales del co—
mercio y la industrie. El capital y el trabajo, el productor y el con-
sumidor, el bénéficié y el bienestar general se encuentran en la corpo
racidn, donde los intereses especiales de los sujetos econdmicos son -
purificados en la mera busqueda de la propia conveniencia con el fin -
de que tengan cabida en el orden universal del Estado. Hegel no expli­
ca c6mo se hace posible todo esto. Parece que la corporacidn escoge —
Ç!

246

SUS miembros segun oalificaciones efectivas y garantira sus negociacio^


nés y su capital, pero al parecer esto es todo. Sobre todo, la corpora
ci<5n es siempre instancia ideoldgica, una entidad que exhorta al indi­
viduo a trabajar por un ideal que no existe, "la meta desinteresada de
la totalidad" (I90). Aderaâs, la corporacidn ha de otorgarle al indivi­
duo su aprobacidn como miembro reconocido de la sociedad. Sin embargo,
en realidad no es el individuo, sino el procèso econdmico, el que efec^
tda el reconocimiento. Por lo tanto, el individuo, obtiene sdlo un --
bien ideoldgico; su compensacidn reside en el "honor" de pertenecer a
la corporacidn (I9I).

Y, el "transite", de la sociedad civil al Estado, se reaM


za, privilegiadamente, a traves de la corporacidn: "En cucnto limitada
y finita, la finalidad de la corporacidn tiene su verdad -al igual que
la separacidn existante en el exterior orden policial y su identidad -
sdlo relative- en la finalidad universal en y por si y en su absoluta
realidad. La esfera de la sociedad civil pasa asi al Estado" (192).

2 .6 . Lineas de caracterizacidn general sobra l a sociedad civil.—

Adn habiendo visto en la sistematica de la descripcidn he-


geliana de la sociedad civil un buen numéro de elementos que apuntan -
al notable "realismo" hegeliano, no hemos de perder de vista, la natu-
raleza fragnentaria é incomplete con que, a los ojos del propio Regel
. se présenta cualquier estudio de la sociedad civil. Y ello es debido -
bâsicajnente al carêcter relative de la eticidad en la sociedad civil;
en suma, no cabe comprender en su plenitud la naturaleza del memento -
social, en cuanto particularidad, en tanto que extreme escindido mâs -
que teniendo en cuenta el proceso de objetivacidn del propio Estado, -
Ko cabe pues, en la uisidn hegeliana, una inteleccidn cabal del concejg^
./.
247

to de sooiedad civil mâs que ponderaiido las lineas générales de la pio


pia filosofia politica. Ciertamente, si en este escrito se tuvo en --
cuenta enumerar algunas de las grandes lineas del pensamiento hegelia—
no sobre la sociedad civil se debid a la necesidad de mostrar la ulte­
rior funcionalidad -aunque se trate, en nuestra visidn, de una funcio-
nalidad negativa- de la filosofia del Estado respecto al dato social -
civil.

Sin embargo, uno de los datos que no podemos perder de --


vista es la precision y el vigor con que Hegel -a la hora de impostar
el hecho social de su tiempo-, délimita el concepto de sociedad civil
(193). El descubrimiento de esta como concepto autdnomo füé el gran -
mérito de Hegel, mayor ciertamente que el haber renovado el sentimien-
to y dignidad del Estado. -Mêrito este que se le atribuye con unanimi-
dad respecto de aquël-. Y sin embargo Hegel, a la hora de abrir lineas
a los supuestos de investigacidn sobre el Estado compartid sus "éxi— -
tos" con otros, mientras que fuel el primero en delimitar la teoria de
una sociedad extrapolitica, distanciada de cualquier supuesto natura—
lista prepolitico. El concepto abstracto de los iusnaturalistas de una
sociedad natural prepolitica fue sdlo un vago presentimiento, cuando -
no fue una vaga ficcidn. Sdlo el Rousseau del "Discurso" (194) tiene -
vivo el sentido de la vida social como sistema de necesidades y de vo-
luntades particulares (195), pero cl Estado que a ese sistema se con—
trapone y sobrepone en el "Co:itrato" (I96) como sistema de eticidad no
deja subsistir junto a si ninguna sociedad particular. Sobre estos su­
puestos liant, concebia su Estado "a priori" como la sociedad organiza-
da a los fines del derecho (197)* Tan sdlo regel ténia un clara visidn
del problema de la sociedad civil y lo pone al orden del dia de la coii
ciencia filosdfica e histdrica moderna (I98).
248

En Hegel se destaca la estrecha relacidn que guardan los -


factores econdmicos y las formas juridicas y politisas en la sociedad
civil. Esto ultimo no sdlo era en Hegel un supuesto razonable, sino —
también un supuesto de experiencia. fue en el seno de la sociedad ci—
vil, debia formarse un sistema de relaciones juridicas y politisas era
algo admitido por Hegel pero no en el sentido de Hobbes y Rousseau para
los cuales el Estado debe subordinar a sus fines soberanos la misma yi
da econdmicaj Hegel admitia aquel supuesto en el sentido de Looke y de
los économistes anglo-franceses (199) para los que el Dereoho y el Es­
tado deben adecuarse a las exigencies del mécanisme econdmico. De esta
forma se negaba el concepto del Estado como "realidad en si"; como su­
premo valor (200)•

La sociedad civil represents el memento de la multiplied—


dad o, como Hegel lo express, del desdoblamiento de la decisidn del ar
bitrio subjetivo dé la libertad objetiva; de los fines egoistas respec^
to de los fines implicados en el universal politico... La sustancia —
ética natural en la familia, refiejada posteriormente en el Estado se
révéla en la sociedad civil en la forma aparente de lo fenoménico. No
se trata ya de apuntar a una pérdida compléta, en la sociedad, del sen
tide de lo universal sino de no obviar las consecuencias mismas del —
proceso econdmico que no puede subsistir y desenvolverse sin sociali—
zarse, sin asumir un significado ético, aunque de naturaleza exterior
y aparente. En la sociedad civil puede hablarse mâs bien de una"KLUG—
HEITSMORAL',’ de una moral utilitaria, intelectiva fruto de câlculos in-
teresados. La sociedad en el reine de la razdn militante, él Estado el
de la razén triunfante. La eticidad aparente de la sociedad civil se -
encuentra en el Estado con la realidad viviente de la idea ética (201).
249

As£ se estâ llegando al Estado. Ese agravio cornetido por —


la sociedad constitulda en pseudo-naturaleza (en necesidad inconscien­
te) que créa la negatividad del populacho no puede ser rectificado por
la sociedad, precisamente porque ella no ouiso un agravio, dado que, -
en tanto que pseudonaturaleza, ella no quiere. no puede querer porcue,
lo que viene a ser lo mismo, ella no tiene razdn. Al ser pseudonatura-
leza, ella sdlo puede continuar como comenzd, no puede dejar de produ-
oir el hombre alienad.o, el hombre sin moral, sin fe, sin formacidn, —
sin oficio, sin honor, sin familia, el hombre eue deja de ser hombro -
libre y ciudadano a partir del momento en que esta obli ado a vender -
todo su tiempo; pues "con la alienacidn (vcraensserung) de la totali—
dad de mi tiempo, que es concrete en el trabajo, y de la totalidad de
mi produccidn, volveriase propiedad de otro la sustancialidad del mis­
mo (es decir, de este tiempo concrete), mi universalidad y realidad —
(efectiva: wirklichkeit), mi personalidad" y, como si temiera no ser -
comprendido, Hegel recuerda la tesis de su Ldgica: "La totalidad de —
las expresiones de una fuerza es la fuerza misma" (202)• La sociedad -
es la causa de la aparicidn del populacho. Ella no es responsable de —
eso, por no haberlo querido (puesto que no sabe querer); pero tampoco
sabe remediarlo, no ofrece en su dominio el medio de reraediarlo. Pues
ella no va mâs allâ de la beneficiencia, de la buena voluhtad, y la —
buena voluntad no puede bastar al Estado quien, en tanto que organisa^
cidn racional, debe ser en la realizaciân de sus fines independiente -
de los sentimientos, y de las opiniones de sus ciudadanos (203).

Asi, con la "sociedad civil" Hegel elev6 a consciencia de


la época (204) lo que era, fundamentalmente, resultado de la révolu- -
ci6n modemas la formacidn de una sociedad despolitizada medistnte la -
•A
250

concentracidn de la politica èn el Estado del principe o Estado révolu


cionario y la impostacidn teorica de su centre de gravedad en la econc
mia que es, propiamente -con la revolucidn industrial- economia politi^
ca. Sdlo a través de este proceso se separaron en el interior de la so^
ciedad europea la constitucidn "politica" y la constitucidn "civil" —
que en el pasado, en el mundo clâsico de la politica antigua, habian -
tenido el mismo significado (20$).
251

(1) En los "GRUIfDLIîUSN" de HEGEL, la seccidn sobre la "sociedad civil" -


comprends desde el paragrafo 182 al 2$6 inclusive (Grundlinien, pp. -
16$-207j Principios, 227-278). Para la descripcidn que sigue en estas
pâginas hemos tenido en cuenta, ademâs: Hegel: "Snciclopâdie der phi-
losophischen Wissenschaften", Sâmtliche Vlerke, ed. de Glokner, t. VI,
Leipzig, 1913? el pensamiento de Hegel en torno a la sociedad civil -
esta comprendido tan sdlo en doce parâgrafos, del $23 al $34* En el -
parâgrafo 487» de dicha "Enciclopedia", se encuentra un explicite --
reenvio a los "GRUï,iDLIiü!EIf". La versidn castellana mâs autorizada es
la ya antigua traduccidn de OVEJERO y [Link]: "Enciclopedia de las Cien
cias Pilosdficas. Estudio e Introduccidn de Francisco Larroyo, Kéxico
1971 (pp. 2$$-290). Ademâs, ArJDLER, Ch, "Les origines du Socialisme -
d'Etat en Allemagne", 2® ed. Paris, I9II. (Sobre todo, cap. I, P.I; -
"Le smithianisme hégélien, 145)î BINDER, J. , Philosophie des Rechtes,
Berlin, 192$. (Parâgrafo 22: Staat und Gesellschaft, p. $79)* BOBBIO,
N. Sulla nozione di "société civile" en Riv. "De homine", VIT, I968.
BÜLOW, Die Entwicklung der Hegelschen Sozialphilosophie, Leipzig, --
I92O; CERRONI, Société civile e State politico in Hegel, Bari, 1974 -
(Sobre todo la primera parte, pp. 2$-83); CHAI'ILEY, P: "Economie poli­
tique et philosophie chez Steuart et Hegel", Paris, I963 y "Les cri—
gines de la pensée économique de Hegel", ènîKegel-Studien III, Bonn,
198$, pp. 22$-26l; COLLETTI, L,: Il marxismo e Hegel, Bari, I969, en
particular para el importante problema, de la "insociabilidad" pp. 19$
y ssj DARMSTAEDT-tiiR, Bürgcrliche und menschliche Gesellschaft, "Archiv
fur Rechts und V.'irtschaftpliilosophie, XXI, 1927-28, pp. 64-89; DE GIO^
VAMI, B: Hegel e il tempo storico délia société borghese, Bari, 1970$
DELLA VCLPE, en sus "OPERE", editadas a partir de 1972, por E. Riuniti
de Roma, ver en particular su vol. $®, Rousseau e Marx e altri saggi
di critica materialisticia, 191-381; DROZ, J, L*Allemagne et la Revo­
lution française, Paris, 1949; "Europe between Revolutions, 181$-1848
London, I967 T.C. de Ignacio Romero de Solis, con el titulo "Europa:
Restauracion y Revolucién, 181$-1848, Madrid, 1974; PETSCHER, I, "Ac-
tualidad y significado del concepto de sociedad civil en el pensa---
miento politico de Hegel", Revista "Sistema", n® 10, Madrid, 1975 T.
G. de Ignacio Sotelo ; FERGUSON, "An essay on the history of civil —
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Madrid, 1974 (Revision y correccién de Juan Rincén Jurado); FISCHER,
K, Hegel, Leben, Werke und Lehre, Heidelberg, I9OI, Darmstadt, 1963;
GÜNTZBERG, Die Gesellschafts und Staatslehre der Physiokraten, Heidel^
berg, 1907, pp. 41 y ss; HAYM, R, Hegel und seine zeit, Berlin, 18$7,
2c. Aufl. Leipzig 1927, dltima edicién, 1962; HOBBaS, T: "Leviatân" o
la materia, forma y poder de una republica eclesiastica y civil. Trad,
y prefacio de Manuel Sânchez Sarto, México, 1940, particularmente cap.
II, pp. 79 y SB.; JELLINSK, G., Allgemeine Staatslehre, 1» ed. I9OO,
252

190$; t.c. de Fernando de los Rios, de la 2® ed. alemana, [Link], —


1973; KOPLER, L. Zur Geschichte der biirgerliche Gesellschaft, 4* ed.,
Berlin, 1971» t.c. de Edgardo ALBIZU: "Contribucidn a la Historia de
la sociedad hurguesa, [Link], 1974; KRADER, L., "Dialectic of civil
society", Amsterdam, 1927; Importantes para la problematica del témd
no "sociedad civil" son las pp. $1-70. Para el concepto de propiedad
en Hegel es importante releer los supuestos lockianos sobre el tema.
La inspiracidn en los mismos es muy amplia, Locke, John, "Ensayo so—
bre el gobierno civil" t.c. de Pedro BRAVO, îladrid, 1973* Muy impor—
tante es el libro de K. LONIIH, "De Hegel a Nietzsche", t.c. de Emi—
lie Estid, de la ed. alemana de 1939; sobre todo el "Problema de la -
sociedad burguesa", pp. 329-367; LUKACS, G. Der junge Hegel, Zurich,
1948, t.c. de Manuel Sacristân, México, 1948; LABHIOLA, Teresa, Del -
concetto teorioo société civile, Roma, I9OI; MARCUSE, H. Hegels Onto­
logie und die Grundlegung* Einer theorie der Geschicktlichkeit, Frank-
furt, 19325 Reason and Revolution. Hegel and the rise of social----
theory, London, 1941; t.c. de Julieta Pombona de Sucre con la colabo-
racién de P. Rubio Llorente, Madrid, 1971; METZGER, W, Gesellschaft,
Recht und Staat in der Ethik der deutschen Idealismus. Heidelberg, —
1917; NEGRI, Antonio, State e diritto nel giovane H- gel. Studio sulla
genesi iluministica della filosofia giuridica e politica di Hegel, Pa
dova, 1958; FETRAaCFEK, Die Rechtsphilosophie der Pessimismus, Mlin- -
chen, 1929; sobre todo p. 10 y ss. ; PLEINGE, .MaipV und Eegel. Tübingen
1911. Extraordinariamente relevantes para la delirritacidn contemporâ-
hea del concepto "Sociedad civil" son los estudios del prof. M. RIEDEL
en particular su "Hegels Begriff der burgerlichen Gesellschaft und —
das Problem seines gescjiichtlichen Ursprugs, en "Materialen zu Hegels
Rechtsphilosophie. Prankfurt a/M 197$» II» 247-275* La edicion "Stu—
dien zu Kegels'Rechtsphilosophie", Frankfurt a/M, I969» heroes consul­
tais la traduccidn italiana de Enzo Tota, "Hegel fra tradizione e re-
voluzione", Bari, 1975; RIPALDA, J.M. "La nacidn dividida: Raices de
un pensador burgués: Hegel, F . C . E . , Madrid, 1978; ROSENZl'JEIG, P . ---
Hegel und der Staat, Berlin, I962 (1® ed: München, 1920), sobre todo
vol. II 118 y ss, y, 186 y ss; SALWCCI, P. Lezioni sulla hegeliana -
filosofia del diritto. La société civile. Urbino, 1971* Recordamos —
que G. JELLINSK distingue como primer pensador alemén que diferencia
"Estado" y "Sociedad" a SCHLOZSR, A.L., Allgemeines Staatsrecht, GSt—
tingen, 1793; SCHU1>1PSTER, J.A., Historia del anâlisis Econdmico, t.c.
de Manuel Sacristén con la colaboracidn de José A. Garcia Durén y Nax
ciso Serra. Barcelona, 1971; SOLARI, Gioele, II concetto de société -
civile in Hegel, en "Rivista di Filosofia", XXII, 1931» pp. 299-347*
Reproducido en los "Studi Storici" con bibliografia de PIRPO; también
en la edicidn de PIRPO, de SOLARI: "La Filosofia Politica", Bari, 1974*
Nuestra descripcidn se inspira, fundamentalmente, en este texto de SO^
LARI. Uno de los estudios que més han delimitado las investigaciones
./.
253

sobre la "sociedad civil" en Hegel ha sido el de VOGEL, P, Hegels Ge-


sellschaftsbegriff und geschichtliche Fortbildung durch Lorenz von —
Stein, Marx, Engels und Lasalle. Berlin, 192$; VIEIL, Eric, "Hegel et
l*Etat", Paris, 19$0, t.c. de Teresa POYRAZIAN, [Link], 1970} --
VîOLZENDOPlPP, Kurt: Der Polizeigedanke des modernen Staates, Breslau,
1918, sobre todo pp. 100-130.
//

(2) GRUNDLINIEN, 1$; Principios, 23:"De ello depende que se reconozoa la


apariencia de lo temporal y pasajero, la sustancia que es inmanente,
y lo etemo que es presents... Pues lo racional, que es sinonimo de -
la IDEA, al llegar a su realidad entra también en la existencia exte­
rior, se despliega en un reino infinite de formas, fenémenos y confi-
guraciones, y recubre su nucleo con una corteza multicolor en la que
habita inmediatamente la conciencia, pero que el concepto atraviesa -
para encontrar el pulso interior y sentirlo también palpitar en las -
oonfiguraciones exteriores.

(3) Solari, Il concetto, cit. 226 y ss.

(4) Fetscher, "Actualidad y significado...", cit. pp. 318 y ss.

(5) LUKACS, "El joven Hegel", cit. pp. 318 y ss.

(6) P. VOGEL, Hegel Gesellschaftbegriff, Berlin, 192$. A esta exposicién


nos reenvian de forma explicita algunos de les més cualificados trata
miento8 posteriores.

(7) Parégrafos $23 al $34*


(8) HAYM, Hegel und seine Zeit, cit. sobre todo en la "Einleitung". Sobre
esto también vid. Bülow,"Die Entwicklung"... cit. teniendo en cuenta
que se detiene en la Penomenologia.

(9) SOLARI, Il concetto, oit, 211.


(10) En cualquier caso los estudios anteriores a los "GRUNDLINIEN" a que -
hacen referenda casi unénimemente los estudiosos de este tema (VOGEL,
F. BUIOW, FISCHER, KETZGER, PETSCHER, todos ellos cit.) pivotan sobre
254

la época hegeliana de JENA que culminaria en la Penomenologia. Son, —


respectivamente, el "SYSTEM DER SITTLICHKEIT", la Abhandlung iîber das
Natuirscht y la propia Penomenologia. Aquellos dos primeros ensayos se
encuentran en la edicién preparada por Lasson: [Link], SCERIPTEIf -
ZUR POLITIK UND RECHTSPE. Leipzig, 1$13. Aunque parece disponerse de
certeza sobre el hecho de que taies escritos pertenecen a la etapa de
Jena y, desde luego, se sabe con exactitud la fecha de la Penomenolo­
gia (1807), es problemâtico fijar con precieién la fecha de los dos -
anteriores.
(II)SOLARI, Il concetto, cit, 227.
(12) SOLARI, Il concetto, cit. 227. Vid. sobre todo este contexte, DROZ, -
Europa, 36 y ss. En general, para la consideracién del clima especifd
camente alemân, VON TRIETSCKHE, Heinrich, Deutsche Geschichte im Neun
zehnten Jahrhundert, 3® edic. 1886. Interesa, sobre todo, vol. II.

(13) MARCUSE, Razén y Revolucién, cit. I70 y ss.

(14) G. LEPEVRS, Napoleén, Paris, 1935, pég. 428. Cit. en Marcuse, Razén y
Revolucién, cit. I70.
(15) ADAlî PERGUSON es un exponents notable como teérico social y filésofo
de la moral de la denominada "Escuela de Escocia". Su tardio descubri
miento ha oscurecido su vigorosa contribuciéii a la teorizacién del —
nuevo marco social europeo en los inicios de la era contemporénea. —
Pueron sus coetâneos y companeros de escuela HUME, SMITH, GIBBON, --
HUTCHESON, REID, KAî.IES, HONBUDDO, etc. Estos nombres dan una idea de
la ; repercusién impresionante del pensamiento escocés en la consolida
cién de la tradicién empirista inglesa. La principal obra de PERGUSON,
su "An essay on the history of civil society", Sdimburg, 1767* (Se en
cuentra traducida al castellano en revision y correccién de Juan Rin­
cén Jurado. Madrid, 1974),tuvo, en opinién de Solari (il concetto, -
cit, not. 12, p.228) una posible e importante influencia en la conce^
cién Smithiana de la "divisién del trabajo". En cualquier caso intere
sa anotar la importante influencia que este ensayo tuvo en Alemania,
donde fue traducido en 1768, es decir el ano siguiente de su apari--
cién en ïïdimburgo.
•/.
<o

255

(16) SOLARI, Il concetto, cit. 228. V^osaseguir fielmente y a propésito —


de la impoPtacién del térraino "sociedad civil", el esclarecedor texto
de Solari. A este respecto en su notacién cita a G. Jellinek (en su -
Allgemeine Staatslehre, 1® ed. I9OO, 2® edic. 190$). Jellineck recuer
da a A.L. SCHLOZER (Allgemeines Staatarecht, Gottingen, 1793) como el
primer escritor alemén que distingue "Estado" y "Sociedad". Esta ult_i
ma es,para SCHLOZER una comunidad jurldica sin "IHPERIW. determina-
das por exigencias econémicas. Es verosimil, en opinién de Solari, —
que Hegel conociese directamente la obra de FERGUSON y de SCHLOZER.

(17) S0L.1RI, Il concetto, cit. 229.


(18) SOLARI, Il concetto, cit. 229.

(19) Cifr. sobre silo, KOPLER, cit. 405 y ss.


(20) La familia. la sociedad civil y el Estado. son los très "momentos" de
la "SITTLICHKEIï", de la ETICIDAD. Si bien etimolégicamente equivalen
tes -uno formado a partir de la palabra latina "mores" y el otro de -
la germénica "sitten" (costumbres)- Hegel los diferencia explîcitamen
te, en el paragrafo 33 (GRUNDLIHIEN, 49} PRINCIPIOS, 67). La morali—
dad se refiere al aspecto subjetivo, en la acepcién mas corriente de
lo "moral"; la eticidad en cambio abarca el orden ético objotivo que
incluye, por ejemplo, la totalidad de las relaciones sociales (necesj^
dad, trabajo), la organizacion politica (Vid. esto en J. L. VERKAL, -
PRINCIPIOS, p. 13, nota 3).

(21) Parégrafo 2$8 (GRUNDLINIEN 208, PRINCIPIOS, 283).


(22) PETSCHER, cit. 32.

(23) AîîDLER, Les origines du Socialisme d*Etat en Allemagne, Libro II, cap
I: Le smithianisme hégélien, cit. p. 14$. Andler asegura que la compe-
tencia de Eegel en materia econdmico era cierta y profunda, debida en
parte a la influencia familiar y, en parte, a sus estudios particula-
61

256

res. Comenzd a estudiar la "nueva" ciencia econdmica en el tratado de


James STEUART, para profundizar con posterioridad en la obra de A. —
Smith y de Jean-Baptiste Say (Cifr. Solari, II concetto, cit. p. 231
y nota 1$, p. 232).
(24) La traduccidn alemana de "La riqueza de las naciones" comenzd a salir
en el mismo aho de la edicidn inglesa 1776 y tuvo hasta finales del -
XVIII tres ediciones. Rosenkranz, en su biografia habla de un comenta
rio sistemético realizado por Hegel sobre la traduccidn alemana del -
"An inquiry into the principles of political econony" (London, 1767),
aparecida en 1769-1770, el ano del nacirniento de Hegel. Al parecer el
manuscrite se ha perdido, cif. Fetscher, cit, 2$. El "traité d *écono­
mie politique" de SAY fue publicado en Paris, en 1803. Hegel pudo - -
leerlo en una primera traduccidn aparecida en 1807* En opinidn de ^o-
lari (11 concetto, cit, nota 16, p.232) es menos probable en Hegel, -
la influencia de los "Principles of political economy" de David RICAR
DO, que fueron traducidas en 1821, ano, precisamente, de la aparicidn
de los "GfRUNlILINIEN" y en el que se puede presumir una compléta elabo^
racidn del pensamiento de Hegel.
Del parégrafo 182 al 2$6.
Vid. sobre esto, WEIL, Hegel, cit. 31 y ss; 93 y ss.

(27 SCHUI.ÎPETER, Historia, cit. 448 y ss. y 463 y ss.


(28 DELLA VOLPE, OPERE 5, cit. pag. 421 y ss; Rousseau e Hegel. También,
371 y ss.
(29 SOLARI, II ooncetto, cit, 2$3.

(30 SOLARI, II concetto, cit, 233*

(31 EirciCLOPEDIA, P. 253, p. 26$.

(32 GRUNDLINIEN, P. 182, p. 16$; PRINCIPIOS; p. 227.

(33 P.1$7, GRUNDLINIEN; p. 149; PRINCIPIOS, p.204.

(34 SOLARI, II concetto, cit. 233.


(35 KOFLER, CONTRIBUCION, cit, 4II.
(36 P.I84. GRUNDLINIEN, p. 16$; PRINCIPIOS, 228.

(37 ANDLER, cit, todo el cap. I.


25

(38) Agregado P. I84, PRINCIPIOS, p. 228-9.

(39) P. 186, GRUNDLINIEN, 167; PRINCIPIOS, 230-1.

(40) Vid. en CSiîRONI, State Politico, cit. los caps. 2y 3 y pp. 38 y


ss. A propdsito del desarrollo de la relacidn "hombre-cosa" y de
la subsiguiente"distribucidn". Las lineas anteriores en SOLARI,
II concetto, cit, 235•

(41) SOLARI, II concetto, cit. 235.

(42) P. I9O; GRUÎLDLINIEN, I70, 1; PRINCIPIOS, 235*

(43) WEIL, Hegel, cit, 11$ y ss.


(44) SOLARI, II concetto, cit. 235*

(45) A propdsito de esta conceptuacidn dual, reproduzco la anotacidn


de VERMALs "El aleman dispone de dos términos para expresar dos
conceptos que en nuestro idioma se reiînen en la palabra "necesi­
dad": "NOTlvENDIGKSIT" (necesidad ld,?ica. imposibilidad de que —
sea de otro modo) y "BEDÜRPNIS (aquello de lo que no se puede —
prescindir, y asi, p.e. "necesidades" vitales, etc). La imposibj^
lidad de dos versiones diferentes obliga a dejar al contexte la
determinacidn del senxido..." PRINCIPIOS, p. 204. Nota 48.

(46) P. 194. GRUNDLINIEN, 172; PRINCIPIOS, 237.

(47) P. 195. GRUNDLINIEN, 172,3; PRINCIPIOS, 238.


(48) SOLARI, Il concetto, cit. 235*

(49) P. 188, GRUNDLINIEN, 169; PRINCIPIOS,233.


(50) ENCICLOPEDIA, P. $23, p. 26$; GRUNDLINIEN, P.183, p. 16$; PRINCI
PIOS, p. 228. ~
(51) P.186. GRUNDLINIEN, p. 167; PRINCIPIOS, 230, 1.

(52) PETSCHER, Actualidad y significado, cit. p. 34*


258

(53) Recordamos el uso indistinto que, en estas péginas, se hace res—


pecto a la adjetivacidn de sociedad como "sociedad civil" o "bur­
guesa". En cualquier caso el matiz, en la traduccidn del alemén -
"btirgerliche Gesellschaft" puede tener su importancia. En este —
sentido nos inclinâmes por la solucidn propuesta por José M® RI—
PALDA en su traduccidn de la KRITIK. (Vid. 0I4E, 5, p.3, nota 3) *

(54 PETSCHER, Actualidad y significado, cit. 34*

(55 P. 190, Obs. GIZÜNDLINIEi;, 1?1; PRINCIPIOS, 235*

(56 PETSCHER, Actualidad y significado, cit. 34*


(57 P.190. GRUNDLINIEN, 1?1; PRINCIPIOS, 235*

(58 P.I93. GRUNDLINIEN, 171,2; PRINCIPIOS, 237.

(59 Agregado P.I9I; PRINCIPIOS, 236.


(60 PETSCHER, Actualidad y significado, 34*
(61 DELLA VOLPE, Rousseau e Marx; cit. en OPERE, 5> P* 371,2.
(62 CERi^ONI, State politico, cit. p.27.

(63 CERRONI, State politico, cit.27.


(64 P.196, GRUNDLINIEN, 173; PRINCIPIOS, 238, 9.

(65 SOLARI, Il concetto, cit, 236.


(66 P.197, GRUIDLINIEN, 173; PRINCIPIOS, 239»
J)
-^(67 DROZ, Restauracidn, cit. 36 y ss. Aqui se puede ver una sintesis
de los cambios econdmicos que estas fases primarias de acumula--
cidn originan en todo el marco europeo.

(68) SOLARI, Il concetto, cit. 236.


•/•
259

(69) P.198, GRUIDLINIEN, 1?3; PRINCIPIOS, 239, 40.


(70) P.209, Obs. GRUIŒLIITIEN, 180; PRINCIPIOS, 247.

(71) P.200. GeUIDLINIEN, 174,5; principios, 240,1.

(72) p.200, obs. GRUNDLINIEN, 175; PRINCIPIOS, 24I.

(73) WEIL, Hegel, cit. 117,8.

(74) P.I99, GRUNDLINIEI^, 174; PRINCIPIOS, 240.


(75) En el parégrafo I69, dice Hegel: "En cuanto persona, la familia -
tiene su realidad exterior en una propiedad, que sdlo bajo la for
ma de un patrimonio constituiré la existencia de su personalidad
sustancial..." (GRUNDLINIEN, I56). En el parégrafo 170, se lee: -
"La familia no sdlo tiene propiedad, sino que para ella, en cuan­
to persona universal y perdurable, aparece la necesidad y la de—
terrainacidn de una posesidn permanente y segura. de un patrimonio.
Lo que en la propiedad abstracta era un memento arbitrario de la
necesidad particular del mero individuo y el egoismo del deseo, -
se transforma aqui en el cuidado y la adquisicidn para una comuni
dad. se convierte en algo ético. (GRUNDLINIEN, I56).

(76) WEIL, Hegel, cit, 115.


(77) P.199, GRUNDLINIEN, 174; PRINCIPIOS, 24O.
(78) PETSCHER, Actualidad y significado, oit. 35*

(79) SOLARI, Il concetto, cit.

(80) La caracterizacidn hegeliana del "patrimonio general y permanen­


te" parece gozar, en su extraordinaria dimensidn, de una induda—
ble cualidad estatal. (Vid. P.199; Grundlinien, 174; Principios,
240). En este sentido nos parece acertada la caracterizacidn que
PETSCHER propone. (Vid. Actualidad y significado, cit, 35).

(81) En este sentido es esclarecedor recordar que el tratamiento de la


propiedad lo situa Hegel en el frontal de su tratamiento sobre el
Derecho y no en su anélisis de la sociedad civil. De cualquier —
•/•
260

forma es interesante observar como se présenta el trénsito de la


posesidn a la propiedad al comienzo de la seccidn juridica de la
Enciclopedia, ed. cit, 257« El paragrafo 488: "El espiritu en la
inmediatividad de su libertad por si, es individual, pero sabe —
su individualidad como querer absolutamente libre. Es persona, el
saberse de esta libertad; el cual como en si abstracto y vaclo, -
no tiene su particularidad, ni su cumplimiento adn en si mismo, -
sino en una cosa exterior. Esté frente a la subjetividad de la in
teligencia y del arbitrio, esté como algo privado de voluntad, —
sin derecho; y viene hecho por ella su accidente, esfera extema
de BU libertad - posesion". En el parégrafo 489, se lee: "El pre-
dicado de lo mio que es por si meramente practico y que la cosa —
obtirne mediante el juicio de la posesidn primero con el apodera-
miento exterior, tiene aqui, sin embargo, el significado: que yo
pongo en ella mi querer personal. Mediante esta determinacidn, la
posesidn es propiedad. la cual como posesion es medio. pero como
existencia de la personalidad. es fin. (El subrayado es nuestro).

(82) Vid. las claras consideraciones de KANT. en su "Definicidn de la


Propiedad en general" en "Principios Ketaflsicos", cit, 5I»

(83) KANT, "Principios Metafisicos" cit, 52 y ss.

(84) CERRONI, State politico, cit, 2?.


(85) KANT, Principles Metafisicos, cit, 51*

(86) CERRONI, State politico, cit, 28.

(87) CERRONI, Stato politico, cit. 28 y nota 8.


(88) Vid. una exposicidn critica de todas las implicaciones Idgicas de
este procedimiento en DELLA VOLPE. G. Logica corne scienza storica
el cap. II y el cap. III, 52 y ss.

(89) CERRONI, Stato politico, cit. 29.

(90) Ibidem, Stato politico, cit, 34.

(91) P.41. Agregado-Principios cit. 77*


•/•
261

(92) CERRONI, Stato politico, cit, 40,1. (Subrayado nuestro).

(93) P.41, Grundlinien, cit, 55î PRINCIPIOS, 77*


(94) P.42, Grundlinien, cit, 55; PRINCIPIOS, 77*

(95) CERRONI, Stato Politico, cit, 42.


(96) Tiene tal divisién la suficiente importancia como para determinar
toda la divisién general de su "RECHTSPHILOSOPHIE".

(97) En la construccién del contrato que Hegel realiza-en el"trénsi-


to" (paragrafo 71) y enel primer parâgrafo 72 de laseccién dedâ
cada al contrato- parece haber una incoherencia por cuanto, por -
un lado, se afirmaba la necesidad de la previa existencia de la -
propiedad para intelegir el contrato y, sin embargo, en el para—
grafo 72 se senala que la propiedad viene a existir mediante el -
oontrato... En realidad y nuevamente, se da aqui, la mezcla entre
la lucidez de Hegel al describir la mediacién juridica como carac
teristica de la modernidad (la "propiedad" como reconocimiento so^
oial y esterilidad de cualquier consideracién aslada del concepto
tan comun a las construcciones de los "romanistas" y lo arraigado
de sus prejuicios "universalistas") hasta el punto de contaminar
sus observaciones mâs positivas.

(98) CEEÎRONI, Stato politico, cit, 46,7*

(99) P.7I; Grundlinien, 78,9; Principios, IO7.


(100)CERROI'ÎI, Stato politico, cit, 52.

(101) "ESTMENTO", en la "RECHTSPHILOSOPHIE" de Hegel no significa ya -


estamento feudal, que se caractérisa por una posicién juridica —
propia dentro de la comunidad, sino estamento profesional, compa­
tible con la libertad de actividad econémica, y de ah.i que no de-
ba cerrarse en si mismo (PETSCHER, Actualidad y significado, cit.
35)" Importa senalar las significaciones estricta ylaxa de los
"stande" hegelianos, por cuanto es uno de loselementos quecobra
significaciones matizadamente distintas en funcién del contexte -
•/•
(o4

262

en el que se inserten. Luego veremos, a este respecto, cémo los -


"STANDE", se transforman en segmente de la esfera parlamentaria.
En este sentido juzgamos de utilidad las anotaciones de V E W A L —
(principios, 241, nota 57). Traduzco "Stand" por "clase" cuando -
estâ utilizado en sentido social y por "estamento" cuando lo esté
en sentido politico-representativo (asamblea de los "estamentos"
o "estados", parâgrafo 300 y ss). Hay que recordar, sin embargo,
que ambos sentidos que el lenguaje posteriormente séparé, estân -
para Hegel estrechamente ligados (vid. p.303). Por su parte, RI—
PALDA senala (OIIE 5,76, nota 57): "El factor estamentario ("das -
stândische Moment") o elemento estamentario ("das standische Ele­
ment") sirve en el texto de Hegel y en el comentario de Marx para
'designar a las "Cortes"...". Se observarâ el acusado contraste —
que dériva de una u otra utilizacién. Contraste que no guardaria
tanta relevancia para Hegel que no es ajeno a la posible confu- -
sién: "La representacién que vuelve a disolver las comunidades ya
existentes en aquellos circules cuando éstos llegan al elemento -
politico, es decir, al punto de vista de la mâs elevada universa­
lidad concreta, sépara la vida civil y la vida politica, dejando
a ésta, por asi decirlo, en el aire, pues su base séria dnicamen­
te la abstracta individualidad del arbitrio y de la opinién, por
lo tanto lo contingente y no un fundamento firme y .justificado en
y por si. Si bien en las representaciones de esas llamadas teorias
se han separado completamente las clases (STANDE) de la sociedad
civil de los estamentos (STANDE) en sentido politico (in politis-
cher Bedeutung), la lengua alemana ha conservado sin embargo en -
la palabra "STAND" una union que, por otra parte, existia ante--
riormente. (P.303, ORUIDLINIEN 265, PRINCIPIOS, 354).

(102) SOLARI, Il concetto, cit, 237.

(103) P.201. GRÜNDLINIEI^, 175; PRINCIPIOS, 24I. Vid. supra, nota 101.

(104) GIboSIî\[UNG, como modo "global" de pensar. Idiosincrasia, etc.

(105) SOLARI, Il concetto, cit. 237.


(106) P.202. GRUNDLINIEN, 175; PRINCIPIOS, 242.

(107) P.203. GRUIDLINIEN, 176; PRINCIPIOS, 242.


->0

263

108) P.203, GRUNDLINIEN, 1?6; PRINCIPIOS, 242.

109) SOLARI, II concetto, cit, 238.

110) P.203; GRUNDLINIEN, 1?6; PRINCIPIOS, 242.

111) PETSCHER, Actualidad y significado, cit, 35*

112) P.203, Agregado; PRINCIPIOS, 243.

113) PETSCHER, Actualidad y significado, cit, 35*

114) P.204. GRUNDLINIEN, 177; PRINCIPIOS, 244.


115) PERGUSON, EI'fSAYO, cit, 225 Y ss.
116) En el "estamento productive" o segundo estamento, redne Eegel al
conjunto de la burguesia. Asi como antes no mencioné a los peones
y criados, ahora no aparecen los obreros asalariados (PETSCHER, -
Actualidad y significado^ cit, 35)*

117) SOLARI, II cdncetto, cit, 238.


118) PETSCHER, Actualidad y significado, cit, 35»

119) SOLARI, II concetto, cit, 244*


120) P.205, GRUIDLINIEN, 177; PRINCIPIOS, 244*

121) P.206, GRUNDLINIEN, 178% PRINCIPIOS, 245*

122) P.206, GRUNDLINIEN, 178; PRINCIPIOS, 245*

123) SOLARI, II concetto, cit.239*

124) Agregado P.2o7; PRINCIPIOS, cit, 247.


125) P.208. GRUNDLINIEI'I, I8O; PRINCIPIOS, 247.
•/•
bl

264

(126) VOGEL, Hegel Gesellschaffbegriff, cit. Toda la exposicidn analit^


ca de VOGEL puede a^mdar a delimitar claramente las "dos” instan-
cias.
(127) ROSENZIVEIG, Hegel und der Staat, cit, [Link], p.$6.

(128) SOLARI, II concetto, cit, 240,

(129) P.I83, GRUIDLINIEN, 165; PRINCIPIOS, 228.

(130) NEGRI, Stato e diritto nel giovane Hegel, cit, p.23 y ss; también
85 y ss.

(131) SOLARI, II concetto, cit, 244* Vid. al respecto el paragrafo 203,


Obs:"Se ha senalado con justicia que el auténtico comienzo y la -
primera fundacién de los estados se produce con la introduccidn -
de la agricultura juntamente con la aparicidn del matrimonio. En
efecto, aquel principle implica la elaboracidn del suelo y con —
ella la propiedad privada exalusiva (of. p.170), y conduce la vi­
da errante del salvaje que busca su subsistencia en el nomadisme
a la serenidad del derecho privado y a la seguridad de la satis—
faccidn de sus necesidades. Con esto, se liga la limitacidn del -
amor sexual al matrimonio y la consiguiente transformacidn de ese
vinculo en una union duradera, en si misma universal, asi como la
conversidn de la necesidad en cuidado de la familia y la posesidn
en bien familiar. La seguridad, la consolidasidn, la continuidad
en la satisfaccidn de las necesidades, en fin, todas las caracte-
risticas por las cuales se recoraienda en primera instancia estas
instituciones no son mâs que formas de la universalidad y configu
raciones que adopta la racionalidad para hacer valer en estos ob-
jetos el absolute fin dltimo" (GRUNDLINIEN, I76; PRINCIPIOS, 242,
3).
(132) KANT, Principios Metafisicos, cit, 132 y ss.

(133) SOLARI, Il concetto, cit, 244.


(134) La constitucidn politica esbozada por Hegel en la segunda seccidn
de la parte tercera de su sistema de filosofia del derecho no ha
sido nunca debidamente tratada. En general, ha sido conftmdida —
con el tratamiento que se da al ordenamiento constituoional del -
Estado ético absolute. La mener relevancia dada al hegeliano'*Esta
do de necesidad" no estâ justificada (SOLARI, Il concetto, cit, -
lo

265

245)* Sobre todo -anadiriamos nosotros- si tenemos en cuenta que


la relevancia de la critica moderna esta funcionalizada a detec—
tar aquellos pasos en los que Hegel "contamina" politicamente a -
la sociedad. Pues bien, el denominado "estado de necesidad" en su
explanacidn juridica es verdaderamente la "avanzadilla" de los —
presupuestos estatales en el seno de la sociedad; y es tanto mâs
pertinente senalar esto por cuanto no se trata de un "miztum com-
positum" sino del engarce articulado entre el presupuesto del po­
der politico y la dialéctica de la sociedad civil.

(135 SOLARI, II concetto, cit, 245*


(136 P.211 GRUNDLINIEN, 180; PRINCIPIOS, 248.

(137 PETSCHER, Actualidad y significado, cit,36.


(138 SOLARI, II concetto, cit, 245.

(139 P.2I5, GRUNDLINIEN, 185; PRINCIPIOS, 254.


(140 P.216, GRUNDLINIEN, 186; PRINCIPIOS, 255.

(141 SOLARI, II concetto, cit, 246.


(142 P.227, GRUNDLINIETT, 192; PRINCIPIOS, 263.

(143 P.221: "El miembro de la sociedad civil tiene el derecho de asis-


tir al tribunal, asi como el deber de presentarse ante él y sélo
ante él reivindicar un derecho en litigio" (Grundlinien, I9O; PRIN
CIPIOS, 260).

P.222: "Ante los tribunalss el derecho adquiere la determinacién


de tener que ser demostrable. El procediri?nio juridico pone a —
las partes en condiciones de hacer valer sus medics de prueba y -
sus fundamentos juridicos y al juez de toraar conocimiento de la -
cuestién. Estos pasos son también deredhos;..." (Grundlinien, I9O
Principios, 261).
1

266

(145) P.224: "••• En efecto, este curso es una historia generalmente vâ


lida, y si bien el contenido particular del caso solo interesa a
las partes, su contenido general afecta al derecho que alll se —
juega y concieme al interés de todos. Es el derecho de la publi-
cidad de la administracidn de justicia".

(146) PETSCHER, Actualidad y significado, cit, 36.

(147) Agregado P.229; Principios, 267.


(148) El "trânsito" de la "administracidn de justicia" al poder de poM
cia lo realiza Hegel en el parâgrafo 229: "Con la administracidn
xLe la justicia, la sociedad civil en la que la idea se ha perdido
en la particularidad y se ha desintegrado en la separacidn de lo
interior y lo exterior vuelve a su concepto. a la unidad de la —
universalidad existante en si con la particularidad subjetiva, —
aunque dsta sdlo en el caso particular y aquélla al sentido del -
derecho abstracto. La realizacidn de esta unidad en su extensidn
a todo el âmbito de la particularidad, constituye, como unifica»—
cidn relativa, la funcidn del poder de policia. y en una totali—
dad, limitada pero concreta, la corporacidn.
(149) Importa sobremanera precisar el tdrmino POLIZEI, que, en Hegel —
tiene, en primera lectura una naturaleza marcadamente reglamenta-
ria y que por su traduccidn literal, Policia, puede dar origen a
multitud de equivoces. Antes que nada, hay que ubicar el termine
POLIZEI en su referente histdrico-temporal para desechar cual- —
quier supuesto de mayor alcance que el reglamentario. (La natura­
leza reglaraentaria de este concepto no tiene, desde luego, que —
afectar a la importancia metodoldgico-politica de su funcidn en -
la sociedad civil). En el sentido de desechar cualquier posible -
equivocidad del vocablo juzgamos de utilidad reproducir las nota-
ciones de J. L. VERIdlL y J.M. RIPALDA en sus respeotivas traduc—
clones de los "GRUNDLINIEN" y "K R ITIK ". El primero, senala: "Poli,
cia, estâ usado en su acepcidn primera y mâs amplia de organisa—
cidn y reglamentacidn interna de un Estado. Para marcar este sen­
tido por "poder de policia" el sustantivo que directamente usa He,
gel (die Polizei, la policia)". (Principios, 233, nota 56). Por -
su parte, RIPALDA, escribe: "En paises como Espana "orden pdblico"
suena aun directamente a dictadura (asi "Tribunal de Orden Piîbli-
co") o, por lo menos, a "fuerzas del orden". En derecho "orden pu
32

267

blico" significa, en cambio el conjunto de ordenanzas que regulan


en general la vida privada, sea prescripciones de solidez en cona
imccidn, de seguridad en cines... y también la "policia". El sen
tide originario de esta ultima palabra -equivalents en el siglo -
XIX y parcialmente incluse hoy en dia a orden pdblico- se ha des-
dibujado hoy demasiado como para que esté justificada la anacrdni-
ca traduccidn, incomprensiblemente habitual de "Polizei" por "po­
licia". En el comentario critico al paragrafo 287 de los GRUNDLI­
NIEN, 1ÆAR -en la KRITIK- emplea como sindnimos "poder de orden -
publico" (polizeiliche Gewalt) y "poder administrative" (adminis­
trative Gewalt) (OME, 5, 51)*

150) P.23O GRUIDLINIEN, 195,6; PRINCIPIOS, 267.

151) PETSCHER, Actualidad y significado, cit, 36.

152) SOLARI, II concetto, cit, 246, 7»


153) P.232, GRUIDLINIEN, I96; PRINCIPIOS, 268.

154) SOLARI, II concetto, cit. 247.

155) P.236, GRUIDLINIEN, 197; PRINCIPIOS, 269.


156) PETSCHER, Actualidad y significado, cit, 36.

157) P.236, GRUIDLINIEN, 197; PRINCIPIOS, 269.

158) P.235, GRUIDLINIEN, 197; PRINCIPIOS, 269.


159) Para todas las referencias a la interveneidn de los mécanismes —
econdmicos asi como lo que inspiraban a Kegel los efectos misera-
bilizadores de aquellos se pueden consultar las pâginas de ROSBNE
WEIL, Hegel und der Staat, cit, II8 y ss.

160) P.243, GRUNDLINIEN, 200; PRINCIPIOS, 274*

161) P. 244: "La caida de una gran masa per debajo de un cierto nivel
minime de subsistencia, que se régula per si solo como el nivel -
necesario para un miembro de la sociedad y la pérdida consiguien-
•/.
268

te del sentimiento del derecho, de lo juridico y del honor de exi^


tir por su propia actividad y trahajo, lleva al surgimiento de —
una plehe, que por su parte proporciona la mayor facilidad para -
que se concentren en pocas manos riquezas desproporcionadas" (--
Grundlinien, 201; Principios, 274)*
(162) Agregado P.244; Principios, 274,5*

(163) P.245 s "Si se impusiera a la clase mâs rica la carga directa de -


mantener en un nivel de vida comun la masa reducida a la pobreza,
o si existieran otras propiedades publions (ricos hospitales, fun
daciones, conventos) los medios directos para ello, se aseguraria
la subsistencia de los necesitados sin la mediacién del trabajo,
lo cual estaria contra el principio de la sociedad civil y del —
sentimiento de independencia y honor de sus individuos" (Grundli­
nien, 201; Principios, 275)*
(164) P.245: "Si por el contrario esto se hiciera por medio del trabajo
(dando oportunidades para ello), se acrecentaria la produccidn, -
en cuyo exceso, unido a la carencia de los consumidores correspon
dientes, que también serian productores, reside precisamente el -
mal, que aumentaria, por lo tanto,de las dos maneras (Grundli---
nien, 201; Principios, 275)*

(165) P.245, cit. Grundlinien, 201; Principios, 275*


(166) Vid. toda la construooidn de este anâlisis en FETSCHER, Actuali—
dad y significado, cit, 37.

(167) P*245* Obs. GRUNDLINIEN, 201,2; PRINCIPIOS, 275*


(168) En el parâgrafo 247, sèlee: "Asi como la tierra, el suelofirme
es la condicidn para el principio de la vida familiar, asi el mar
es la condicidn para la industria, el elemento vivificante que la
impulsa hacia el exterior. Al exponerse al peligro, la bdsqueda -
de gananoia se eleva por encima de si y pasa de su fijacidn a la
gleba y del circulo limitado de la vida civil, de sus goces y de-
seos, al elemento de la fluidez, el riesgo y el posible naufragio.
Ademâs, en virtud de este medio de unidn mâs amplio establece re­
laciones comerciales que introducen el vinculo juridico del con—
269

tratoj de este modo, el tràfico comercial se révéla como el ma^


yor medio de civilizaoidn y el comeroio encuentra su significado
histdrico mundial" (Grundlinien, 202; Principios, 276), En el pa
râgrafo 248, se senala: "Esta ampliacidn de las relaoioqes ofre-
ce también el recurso de la colonizaoidn, a la cual -en forma e^
porâdica 0 sistemâtica- tiende la sociedad civil avanzada. For —
su intermedio, la sociedad proporciona a una parte de la pdbla—
cidn un retomo al principio familiar en otra tierra, y se da a
si misraa una nueva demanda y un nuevo campo para su trabajo" - -
(Grundlinien, 203; Principios, 277)•
(169) P,24o, Grundlinien, 202; Principios, 275,6.

(170) FETSCHER, Actualidad y significado, cit, 38.

(171) P.249; Grundlinien, 203} Principios, 278,


(172) P.250, Grundlinien, 203,4} Principios, 278.

(173) SOLARI, Il concetto, cit, 251.

(174) P» 251, Grundlinien, 204} Principios, 278.


(175) VOGEL, Hegel Gesellschaftbegriff, 63 y ss y, sobre todo, ROSENZ-
WEIG, Hegel und der Staat, cit, 186 y ss.

(176) En el parâgrafo 255 se lee: "Después de la farrilia, la corpora—


ci6n constituye la segunda raiz ética del Estado, hundida en la
sociedad civil. La primera contiens en una unidad sustancial los
moments8 de la particularidad subjetiva y la universalidad obje-
tiva. La segunda une en cambio de un modo interior estos momen—
tos que en un principio se habian escindido en la sociedad civil
en la particularidad [Link] sobre si de las necesidades y go-
ces y en la universalidad juridica abstracta; con esta unidn el
bienestar particular se realiza como derecho" (Grundlinien, 206;
Principios, 281).

(177) Agregado P. 255 (Principios, 281).


(178) En el referido pardgrafo 251, Hegel habla de asociaciones o coo­
pérâtivas (Genossenschaft); aunque desde luego la traduccidn li-
./•
270

teral de este vocàblo podria ser la de "gremio" si su context© no


desautorizase al referirse explicitamente a la compensa©idn y re-
solucidn de los fines egoîstas en una anticipacidn ética de la —
universalidad. Se esta, pues, trascendiendo, claramente, la pura
agrupacidn por oficios.

179) FSTSCHER, Actualidad y significado, cit, 38.

180) P.253 (Grundlinien, 205} Principios, 279)*(& propdsito de la sig-


nificacidn de la palabra "clase" (Stande), Vid. supra nota 101).

181) P.254; Grundlinien, 206; Principios, 280,1.


182) SOLARI, Il concetto, cit, 253.

183) P.252, Grundlinien, 204} Principios, 279*


184) P.255; Obs: La santidad del matrimonio y el honor de la corpora—
cidn son los dos ejes sobre los que giran loselementos inorgâni—
GO8 de la sociedad civil (Grundlinien, 206; Principios, 281).

185) SOLARI, Il concetto, cit. 254.

186) Agregado P.255 (Principios, 281).


187) PETSCHER, Actualidad y significado, cit, 39-
188) CERRONI, State politico, cit, $0.

189) Vid. P.255; Agregado (Principios, 281).


190) P.253 (Grundlinien, 205,6; Principios, 279;8o).

191) MARCUSE, Raz6n y Revolucidn, cit. 209.

192) P.256 (Grundlinien, 206, 207} Principios, 281,2).

193) DE GIOVANNI, Hegel e il tempo storico délia societd borghese, cit,


183 y 88.
•/•
271

(194) DELLA. VOLPE, Rousseau e Karac, cit, en OPERE, 5; 249 y ss.


(195) ROUSSEAU, El origen de la desigualdad entre los hombres (Discur-
so), Madrid, 1972: "... aunque no intervenga el gobiemo, la de^
igualdad de consideracidn y de autoridad es inevitable entre par
ticulares tan pronto como, reunidos en una sociedad se ven forza
dos a compararse entre si y a tener en cuenta las diferencias —
que encuentran en el trato continue y reciproco. Estas diferen—-
cias son de varias clasesj pero como, en general, la riqueza, la
nobleza, el range, el poderio o el mérite personal son las dis—
tinciones principales por las cuales se mide a los hombres en la
sociedad, probaria que la armonia o el choque de estas fuerzas -
diversas constituyen la indicacidn mâs segura de un Estado bien
o mal constituido..." ([Link]).

(196) ROUSSEAU, El centrat0 social, Madrid, I969: "... le que general^


za la voluntad no es tante el numéro de votes como el interés co^
mdn que los une; pues en esta institucidn cada une se somete ne-
cesariamente a las condiciones que impone a los demâs: acuerdo -
admirable del interés y de la justicia, que da a las deliberacio^
nés comunes un carâcter de equidad que vemos desaparecer en la -
discusién de todo asunto particular, por falta de un interés ce-
mun que una e identifique la régla del juez con la de la parte"
(p.34).
(197) KANT, Principios metafisioos, cit: "El acte por el cual el pue­
blo se constituye en una ciudad y propiamente la simple idea de
este acte, seg^ la cual unicamente se puede concebir la legiti-
midad del acte mismo, es el contrato primitive, segdn el cual to_
dos (omries et singuli) se desprenden de su libertad exterior an­
te el pueblo, para volverla a recobrar al instante de nuevo como
miembros de una republica, es decir, en cualidad de miembro de -
una comunidad o del pueblo como ciudad. Y no puede decirse que -
la ciudad, que el hombre en sociedad haya sacrificado a un fin -
una parte de su libertad exterior natural; sine que ha dejade en
teramente su libertad salvaje y sin freno, para encontrar tôda -
su libertad en la dependencia legal, es decir, en el estado juri
dice; porque esta dependencia es el hecho de su voluntad legisla
tiva propia" (p. 145)*

♦A
272

(198) SOLARI, Il concetto,cit, 255» SOLARI -a propésito de la actitud


de Hegel para con ROUSSEAU- afirma: "Hegel ve como meritorio, el
esfuerzo de Rousseau al haber concebido al Estado como voluntad,
o sea como pensamiento. Pero anade que la voluntad de la que --
ROUSSEAU habla es siempre voluntad particular; constituida, ix>r
tante, por la reunion de muchas voluntades particulares. De tal
asociacidn, puede derivarse una voluntad comun o general, pero -
no una voluntad universal por lo que, en ROUSSEAU, la unidn poli
tica no es unidad, sino contrato. (Vid. SOLARI; Il concetto, cit
nota 25, p.255* Hegel, p.258, Grundlinien, 208,9; Principios, —
284,5).
(199) Ver el interesante capitule que [Link] dedica a la reoensidn -
hegeliana de la economia polîtica en sus "Studien zu Hegels Recht_s
philosophie" cit, 67 y ss.

(200) SOLARI, Il concetto, cit* 255*


(201) SOLARI, Il concetto, cit, 256. En el "transite" de la familia a
la sociedad civil, en el parâgrafo 181 apuntaba Hegel; "De una -
manera natural y esencialmente por el principio de la personali-
dad, la familia se divide en una multitud de families que se corn
portan unas respecte a otras como personas concretes e indepen—
dientes y por lo tanto de un modo exterior. Dicho de otra manera,
los mementos ligados en la unidad de la familia, en cuanto esta
es la idea ética tal como se encuentra aun en su concepto, dében
ser separados de él para que alcancen una realidad independiente;
de este modo se constituye el estadio de la diferencia. E&presa-
do al principio de una manera abstracta, de la determinacidn de
la particularidad, que se relaciona por cierto con la universali
dad, pero de manera tal que constituye su fundamento aunque solo
interior y por lo tanto sélo aparece en lo particular de un modo
formai. Esta relacién reflexiva muestra, por consiguiente, en —
primer lugar la pérdida de la eticidad, o, puesto que ella en —
cuanto esencia es necesariamente aparente (Enciclopedia, p.64 y
ss. y p.81 y ss.) constituye el mundo fenoménico de lo ético, la
sociedad civil.

(202) P.67 Grundlinien, 73,74» Principios, 101,2.


4 %

273

(203) WEIL, Hegel, oit, 123,4*


(204) DE GIOVAîLNI, Hegel e il tempo storico, cit, 183 y ss.

(205) RIEDEL, Hegel fra tradizione e Rivoluzione, cit, 142,3*


274

SECCION TERCEKA;

LA HtOPPESTA DEL ESTADO POLITICO

COMD MSDIACION SOCIAL GLOBAL


275

3.1. Caracterizacién General sobre el "transite".-

El problema del Estado Politico (2) en su relacién con la so


ciedad civil -problema capital en la historia polîtioa- resume uno de
los mas importantes supuestos de la "Rechtsphilosophie" hegeliana por
lo que toca a su funcionalidad especifica en el despliegue general de
la Idea absoluta y -ya que nos hallamos en el analisis politico- singu
larmente de la IDEA ETICA (3). El problema de aquella relacién era sin
embargo ignorado en el XVIII, en el que, sin embargo, afloran los ma—
les y bienes de la pujante sociedad burguesa. Es, precisamente, por la
negatividad que se destaca en ésta que Hegel va a extremar sus esfuei>
zos en irapostar dicha relacién y en una cuidadosa reconstruccién del -
concepto de Estado como expresién de eticidad absoluta frente a la so­
ciedad civil capaz tan sélo de eticidad relativa. Este esfuerzo es tal
que va a dadar incluse los presupuestos "realistas" del anàlisis hege-
liano sobre la sociedad civil, El Estado va a ser ahora lo primero y -
déterminante de tal forma que las consecuencias légicas de elle van a
instaurer un procedimiento de dudosa consistencia a la hora de délimi­
ter los nuevos supuestos politicos (4). Es a esta linea de razonamien-
to que se articula criticamente todo el manuscrite de Marx (5).

En los comienzos de la descripcién hegeliana del Estado con


viene no perder de vista lo que ya se apunté en la seccién primera de
nuestro escrito; todo el discurso-de Hegel sobre la sociedad civil es­
ta apuntando al Estado mismo* La fidelidad de un anélisis a su objeto,
no obsta a que el analisis mismo sea el gran preambulo del Estado y su
base de articulacién (6). El "transpaso" de la sociedad civil en el Es
tado constituye el problema del Estado mismo, Transpasando, trans-for-
méndose. en la forma del Estado, la sociedad civil deviene al pleno —
^ 2

276'

despliegue de sus contenidos (?)» demuestra y realiza su verdad, devi^


ne finalmente su verdad (8).

Entre sociedad y Estado no hay, en principio, relaciones de


continuidad; ello responde a diversas exigencies éticas. En la socie—
dad s6lo es posible la idea del Estado .juridico cue no expresa la eti­
cidad, pero la defiende contra la continua lucha reciproca de los indd
viduos que, no obstante, necesitan coexistir segdn una ley de libertad.
El Estado Liberal no es para Hegel un verdadero Estado: es un producto
convencional, artificioso, aparente; es una determinacién social que -
existe por los propios individuos, pero no por si. El Estado verdadero.
ético. no sustituye a la sociedad. pero la aprehende dentro de si (9).

"Cuando se confunde el estado con la sociedad civil y es de


terminado en fease a la seguridad y proteccién personal, el interés del
individuo en cuanto tal se ha transformado en el fin dltimo. Este fin
es lo que los habia guiado para unirse, de lo que se desprende, ademds,
que ser miembro del Estado corre por cuenta del arbitrio de cada uno.
Su relacién con el individuo es sin embargo totalmente diferente: por
ser el estado el espiritu objetivo, el individuo sélo tiene [Link]—
dad. verdad y ética si forma parte de él. La unién como tal es ella —
misma el fin y el contenido verdadero y la determinacién de los indiyi
duos es llevar una vida universal" (10) (S.K.)

Ya se destaca pues el esfuerzo hegeliano por distinguir al


Estado -o, mejor, a la IDEA del ESTADO- como principal agente en la m^
diacién global que tiene que llevar respecte al hecho social mismo. La
mediacién va a ser fallida, en cuanto que no va a trascender el piano
légico, Hegel va a necesitar construir identidades que puedan operar -
como "soportes" de la mediacién. Pero la fragilidad de dichos soportes
3

277

se va a poner de manifiesto por cuanto van a ser instrumentalizados, -


en todo caso desde la IDEA, por lo que los hechos sociales ejemplifica
dores permanecen como datos sensibles no afectados. Asi, respecte a —
los supuestos de la familia y la sociedad civil misma, Hegel habla de
la "libertad concreta" como identidad de aquellos datos sociales con -
la instancia polftica.

A partir de esta relacién dos pianos operan en la filosoffa


hegeliana del Estado; el de lo particular, de la realidad objetiva, el
de lo sensible y el de lo universal o ideal. Sélo que -por la falta de
mediacién- el primer piano no es tratado en su caràcter especifico y -
se traspone en el segundo gracias a su reduccién de término real a tér
mino ideal de modo que la inclusién de la sociedad civil en la esfera
universal del Estado es en realidad posible sélo como trascendencia de
su estructura sensible, particular; de aquella estructura que solicita
ba la mediacién en cuanto término efectivo de la construccién (11).

El camino a seguir séria el de delimitar en qué medida los


supuestos concretos a médias cobran fisonomfa politica por si mismos -
o desde supuestos previos con los que se articularian en una posterior
explanacién. En este dltimo caso la empresa hegeliana del Estado -lo -
que équivale a referirse al mismo Estado Moderne- habria fracasado en
sus erapenos de contrarrestar los antagonismos de la sociedad civil ana
lizada (12).
Antes de entrar aaializar el razonamiento de Hegel y las —
crîticas de Marx considérâmes conveniente poner en orden la propia si_s
temética de Hegel, a la que se subordina el texto de Marx. Hegel cen­
tra la idea del Estado en primer lugar en el denorainado Derecho politi
00 Intemo con una referenda central al tema de la Constitucién para
278

procéder, posterioimente, a desbrozar el tema de la organizacién de —


los poderes e inmediatamente centrarse en el andlisis de la soberanla
y, concretamente, en el tema del monarca. Una vez analizada la corona
se ocupara del resto de los poderes. Todo este analisis se halla ses-
gado por [Link] légico que lo esteriliza notablemente. El signi
ficado de esta presuposicién légica puede verse a lo largo de la argu-
mentacién de la Rechtsphilosophie y, en particular, en su tratamiento
del Estado. En este dltimo, Hegel debe tratar de unas cuantas institu-
ciones determinadashistéricamente on alto grado, taies como la monar—
quia hereditaria, la burocracia, la Cémara de los Pares, la Primogeni­
ture, etc. Su tarea podria ser explicar estas instituciones -investi—
gar en la historia sus causas, descùbrir si seguian teniendo una "rai­
son d*être" y demostrar de qué manera se corresponden con las reales -
necesidades de la vida modema y son algo mâs que vacias superviven- -
cias del pasado. Pero lo que en realidad hace es algo muy distinto. ÎIo
pone de relieve lo racional de estas instituciones usando conceptos —
histéricos y cientificos, conceptos con alguna relacién con los obje—
tos en cuestién; por el contrario, parte de una idea que es nada menos
que el LOGOS divino, el espiritu divine de la religion cristiana. Dado
que esta idea es el presupuesto de todo lo que existé, pero no puede -
presuponer nada fuera de si misma, se deduce que el proceso légico de­
ductive debe ser el de creador de objetos (13). Como entonces hemos sje
nalado para que Hegel pueda "crear" a partir de ideas previas con la -
finalidad de mediar ha de construir detenninadas identidades.

3.1.1. La"libertad concreta" como unién entre lo particular y general.


"El Estado es la realidad efectiva de la libertad -
concreta. Por su parte, la libertad concreta consiste en que -
279

la individualidad personal y sus intereses particulares tengan su total


desarrollo y el reconocimiento de su derecho (en el sistema de la fami
lia y de la sociedad civil), al mismo tiempo que se convierten por s£
mismos en interés general, al que reconocen con su saber y su voluntad
como su propio espiritu sustancial y tanan como fin dltimo de su acti-
vidad.. ( 14)•

^De qué manera, construye Hegel esta identidad? Veamos lo -


que-escribe en el paragrafo inmediatamente posterior, estoes el 261,
(15): "Frente a las esferas del derecho y el bienestar privados, de la
familia y la sociedad civil, el estado es, por una parte, una necesi—
dad exterior y el poder superior a cuya naturaleza se subordinan las -
leyes y los intereses de aquellas esferas, y de la cual dependen. Pero,
por otra parte, es su fin inmanente y tiene su fuerza en la unidad de
su fin ultimo universal y el interés particular de los individuos, lo
que se muestra en el hecho de rue éstos tienen frente al Estado tanto
derechos como deberes" (Gif. P.155) (16).
En principio no se comprende bien donde ubica Hegel el Esta
do. Ya que, por un lado, es una instancia externa, y, por otro, una in
tema a la propia sociedad civil. Pero a juzgar por lo que en el parâ-
grafo anterior -el 260-, §e contenia y por las anotaciones a estos dos
parégrafos Hegel se esta orientando en un sentido; el de llamar la - -
atencion sobre la superposicién que se da entre la particularidad y la
universalidad en la dinéraica del Estado Modemo en contraposicién a —
otras formas politisas premodernas. Ahora, en la situacién histérica -
modema "el Estado es la énica condicién para conseguir el fin y el —
bienestar particulares" (17)» Ho se concibe la dinémica particular, fa
miliar y civil, sino relacionândose, continuamente con lo pdblico. La
afirmacién de los propios derechos en estas instancias es la correla—
V •
é

280

cién de deberes para con 0I Estado o para con otros a través de lo pu­
blico (18). A pesar del esfuerzo de Hegel de explicar esta identidad en
las notaciones a estos pasajes^Marx senala que estâmes ante una autono
mia sin resolverla: "Este pârrafo nos ensena que la libertad concreta
consiste en la identidad (de principio, ambigua) entre el sistema del
interés particular (la familia y la sociedad burguesa) y el sistema —
del interés general (el Estado) (19)« Hegel plantea aqui una antinomia
sin resolverla. Por una parte, necesidad externa, por la otra fininma
nente. La union del fin ultimo general del Estado con el interés parti
cular de los individuos cônsistira en la identidad de los deberesy —
los derechos de éstos frente al Estado (p.e. el deber de respetarla -
propiedad coincidiré con el derecho a tenerla) (20).

Una vez delimitado el punto de partida de la pretendida i—


dentidad lo interesante es observer como Hegel establece ya un sistema
de mediacién, estableciondo en los presupuestos de la familia y la so­
ciedad civil la finitud de la "idea efectivamente real". La familia —
y la sociedad civil pasan a ser el "material" de la realidad finita no
por si mismas sino porque se les asigna este papel en tanto que esfe~
ras idéales del previo concepto. Asi Hegel habla del resultado de todo
ello como iAdividuos "organizados" en forma de"multitudes" de manera -
tal que en el individuo esta adjudicacién aparece mediada por las cir-
cunstancias, el arbitrio y la propia eleccién de su destine (21). Asi,
senala Marx: "Familia y sociedad burguesa se presentan como el oscuro
fonde natural del que emerge la luz estatal. El materiad del Estado s£
rian sus asuntos -familia y sociedad burguesa-, en cuanto son partes -
constitutivas del Estado que participan en él como tal" (22).
No se puede pues, hablar de ningdn supuesto de identidad en
tre la familia y la sociedad civil para con el Estado, ni de transi- -
281

cién desde aquellos hacia éste ya que no parece que se halla salido del
propio anbito del Estado: "La transicién no es deducida por consiguien
te de la esencia especiiica de la familia, etc y de la del Estado, si­
no de la relacién general de necesidad y libertad (23). Se trata exac-
tamente de la misma transicién realizada en la Logica entre el émbito
de la Esencia y el del Concerto (24).

Antes de entrar en el desarrollo de la seccién sobre el Es­


tado ya Hegel habia senalado la importancia de no dejarse llevar por -
la apariencia de que el Estado aparezca como resultado del proceso ci­
vil, sino como su fundamento. Esta séria la iSnica forma de aprehender
el desarrollo de la eticidad (25). "La realidad -senala Harx- es que -
el Estado procédé de la masa, tal como ésta existe formando parte de -
la familia y de la sociedad burguesa" (26). "Familia y sociedad burgue
sa son partes reales del Estado, reales existencias espirituales de la
voluntad, formas en que el Estado existe; la familia y la sociedad bur
guesa -prosigue Marx- se convierten por si mismas en Estado; ambas son
la fuerza activa. En cambio, segdn Hegel, son producto de la Idea real;
no es que el decurso de su propia vida confluya en el Estado, sino que
el transcurso de la vida de la Idea la ha discernido de si precisamen­
te como la finitud de esta Idea. Su existencia se la deben a un espirû
tu ajeno, son concreciones producidas por un tercero y ne por si mis—
mas. Por esc se definen también como "finitud" como la finitud propia
de la Idea real (27). Se observa,-pues, el procedimiento de Marx: Por
un lado, poner énfasis en la realidad basica de la instancia histéri—
co-empirica y, por otro, desbrozar las iraplicaciones légicas del proc^
dimiento hegeliano. Si teneraos un determinado supuesto empirico hay —
que tomarlo, viene a decir Marx, como referente privilegiado de la rea
•/.
3/^

282

lidad y no confundirlo con un producto de una previa instancia ideal.


"La especulacién expresa esta realidad como obra de la idea; no como
idea de la masa, sino como obra de una Idea subjetiva, distinta de la
realidad..." (28).

Asi pues, hay que descartar la "identidad" que Hegel esta-


blecia como principio mediador. Eh la interaccién que se establece -
entre la realidad social y las instituciones politicas se establecen
unas transiciones que es importante distinguir. Al dar cuenta de las
mismas, Hegel contamina continuamente su andlisis con derivaciones de
una Idea del Estado preexistente. Sin embargo, la realidad que sirve
de marco de analisis queda. tal como era, sélo que ya se articula con-
ceptualmente en una estructuréeién aprioristica determinada. El proc^
dimiento es vicioso por cuanto no se respeta la propia entidad de los
componentes del analisis;

"De este modo la realidad empfrica es tomada como es. Tam­


bién se la déclara racional, pero no por bu propia razén sino porque
el hecho empirico tal y como existe empiricamente tiene otro signifi­
cado que él mismo. El hecho del cue se parte no es concebido como tal,
sino como resultado mistico. La realidad se convierte en fenémeno, —
cuando de hecho es el dnico contenido de la IDEA. Ademas la IDEA tie­
ne un fin exclusivamente légico, el de "ser Espiritu real, conscient^
mente infinite"En este paragrdfo (29) -senala Marx- se halla expre-
sado todo el misterio de la Filosoffa del Derecho y, en general, de -
la filosofia de Hegel" (30). Ya se adivinan ademés las iraplicaciones
légicas de la critica de Marx. Recordemos que, en el paragrafo 11, de
su "Filosofia del Porvenir", FEUERBACH, escribia: "Dios es un ser pen
santé; pero los objetos que piensa y concibe en él no son son mds dis
r? ci

283

tintos de su ser que su ehtendiiniento; al pensar las cosas no hace màs


que pensarse a si mismo y permanecer en una unidad ininterrumpida con-
sigo mismo. Esta unidad de lo pensante y de lo pensado constituye el -
secreto del pensamiento especulativo** (31 )• Las consecuencias légicas -
del procéder hegeliano van a lastrar sus conclusiones considerablemen-
te. No obstante no hemos de adelantarnos en el analisis légico y cen—
tramos en los pasos de Hegel. Hablabamos de cémo Marx descartaba la -
premisa hegeliana de identidad de particularidad y generalidad como 1^
bertad concreta; pero es importante matizar en el sentido de que la —
identidad no existe sino en la previa idealidad. Existe como aprioris­
me y como posterior correspondencia abstracta respecte de un supuesto
individusd concrete.

Cuando Hegel se refiere al "caracter divino del matrimonio


y de las instituciones en las que la sociedad civilparece cçano algo -
ético'',es decir que lo universal sea a la vez cuestién de todos en - -
cuanto particulares" (32), esté presuponiendo esa identidad y "aplican
dola" a determinados supuestos civiles. La réplica de Marx parece piyq
tar sobre el esfuerzo de no salir de la realidad antes de captar como
opera allé esa universalidad. es decir, la pura implicacion politica.
Marx parece sefîalar a los supuestos concretos en que esa universalidàd
se manifiesta, no como identidad "a priori", sino como ideologia ac- -
tuante en la misma realidad. Pero para verificar esto éltimo es impor­
tante no establecer condiciones previas, o, por mejor decir, identida­
des previas. En Hegel, sin embargo "el que lo universal sea a la vez -
cuestién de todos en cucinto particulares depende de que prevalezca la
ley de la razén y de la libertad particular, y que mi fin particular -
sea idéntico a lo universal, pues de lo contrario el Estado estaria en
-, 10

284

el aire" (33). Pero la sujeocién terrena del Estado énicaneate podemos -


referirla a otra dimension real en la que puedan operar identificaciones
siempre POSTKRIORES al propio actuar politico y no presupuestos* Sin -
embargo, en Hegel se fuerza la previa identidad porque no se trascien-
de la esfera ideal para establecer la comunicacion que busca entre la
instancia social y la politica (34). "Pero en Hegel, la condicién se -
convierte en lo condicionado, lo déterminante en lo determinado, lo —
productivo en producto de su producto; simplemente la IDEA real se re-
baja a la "finitud" de la familia y de la sociedad burguesa, disfrutan
do y produciendo asi con la superacién de éstas la propia infinitud" -
(35)-

3.1.2. La [Link]én de las "convicciones civicas" en el orfzanismo del Esta


do *—

Asi, la transicién no cuenta en Hegel con ningén soporte t£


rreno sino que se establece interraitentemente desde la IDEA. De esta -
forma en el puro proceso légico la IDEA de Estado se transforma en do­
minante. Es desde esa instancia que se tiene que ir decantando un pro­
ceso de [Link]én para ir cerrando la mediacién, el trdnsito. Es —
asi como Hegel descubre -objetivandola- la Constitucién; y, nuevamen—
te, desde el eje légico "necesidad-libertad": "La necesidad en la idea
lidad es el desarrollo inmanente de la idea dentro de si misma; como -
sustancialidad subjetiva es la disposicién politica, como sustanciali-
dad objetiva -a diferencia de aquélla- el organisme del Estado, el Es­
tado propiamente politico y su constitucién" (36).

Se observa bien en este parrafo la inversion. Asi, senala -


Marx; "SI sujeto es aqui "la necesidad en la idealidad", la "inmanen—
cia de la IDEA". El predicado es la conviccién politica y la Constitu-
Iv4i

285 '

cién politica. Traducido en cristiano, la conviccién politica es la sue


tancia subjetiva del Estado y la Constitucién politica es la sustancia
objetiva del mismo. Por consiguiente, el desarrollo légico desde la fa
milia y la sociedad burguesa hasta el Estado es pura apariencia" (37).

Una vez delimitado para Hegel un mismo espacio de comunica-


cién entre la instancia social y el estado -adn tratandose de una cornu
nicacién puramente légica-, ol procedimiento que ahora se inaugura con
sistira en ir asignando determinados contenidos constitucionales a su­
puestos como p.e. las convicciones civico-patriéticas. Esta es la OBJE
TIVACIOrJ que se va estableciendo desde la idea del ESTADO-ORGAITISI'.îO.,-
As£ van surgiendo los diverses momentos del desarrollo de la IDEA DEL
ESTADO, como los diverses PODERES y la misma C0N3TITUCI0IT. As£, en el
P.269, escribe Hegel; "La disposicién politica toma su contenido parti
cularmente determinado de los diverses aspectos del organisme del esta
do. Este organisme es el desarrollo de la idea que cristaliza en sus -
diferencias y en su realidad objetiva. Estos diferentes aspectos son -
asi los distintos poderes y sus tareas y actividades, por medio de los
cuales lo universal se produce continuamente y de un modo necesaÿio —
-puesto que aquéllos estan determinados por la naturaleza del concepto-
y al mismo tiempo se conserva, ya que esté igualmente presupuesto a sa
produccién. Este organisme es la constitucién politica (38)•

Aparecen ya aqui los esperados presupuestos en que se van a


descomponer el Estado Politico en sus tareas mediadoras. Ya se habla —
de organisme, de Poderes y Constitucién. Sin embargo lo que nos intere
sa es centrâmes en la forma en que Hegel présenta estos descubrimien-
tos (39)• En este sentido va el apunt.e que Marx hace a este parégrafos
"Hegel habla de la Idea como de un sujeto, la Idea se despliega en sus
3 17

286

propias diferencias. Y apai*te de esta inversion de sujeto y predicado


se créa la impresién de que se trata de otra idea que la de organisme,
El punto de partida es la Idea abstracta, su desarrollo en el elernen-
to de estado es la Constitucién. Por tanto no se trata de la IDEA po­
litica, sino de la IDEA abstracta en el elemento politico. Cuando di-
go: "este organisme" (del Estado, la Constitucién) "es el despliegue
de la Idea en sus diferencias, etc, sigo sin saber nada de la Idea es
pecifica de la Constitucién politica; la misma frase puede servir con
la misma razén para hablar del organisme animal como del politico. —
^En qué se distinguée ambos? Su diferencia es deraasiado general para
saberlo. Una explicacién que no contiens la diferencia especifica ro
es explicacién. El interés de Hegel se limita a reconocer en todo —
elemento "la Idea" a secas, la Idea "Légica", tratese del Estado o de
la naturaleza. Los sujetos reales, como aqui la Constitucién se con—
vierten en meros nombres de la Idea y el conociraiento real es susti—
tuido por su mera apariencia: en vez de ser comprendidos en su ser
pecifico, como realidades concretas que son, permanecen impénétrables
(40).
Hemos reproducido el largo parrafo de la "KRITIÎC" porque -
pensâmes que es extraordinariamente clarificador del components crit^
00 de [Link] y del procedimiento hegeliano: Todos los elementos politi­
cos que comienzan a destacarse en los Grundlinien estân predetermina-
dos idealmente. En cualquier caso y ademas de esta predeterminacién -
es interesante observar que la cohesién que observan entre si los di­
verses elementos se alimenta desde un confuse eje: S3TADQ-C0NSTITU- -
GION-OHGAILISTtIO. Asi, senala Marx; "Estes diferentes aspectos son asi
los diverses Poderes, sus asuntos y campo de accién". La expresién —
3 is
287

"asi" da la impresién de una consecuencia, deduccién y desarrollo. Pero


lo que habla que preguntar es: ^Cémo asi?. El que los diverses aspec—
tos del "organisme del Estado" sean los "diverses Poderes" asi como—
sus asunto3 y campo de accién es un hecho empirico. Afiimar que son —
miembros de un organisme es el "predicado" filoséfico" (41)•

En realidad, Hegel -como tendremos ocasién de ver- esta ope


rando con una idea dominante: la de Constitucién, disuelta a su vez en
la abstracta idea general de 0RGAITI3I-.I0 (42), y procediendo a destacar
toda una serie de elementos como predicados de aquella idea dominante.
Una fase importante en esta dinamica de objetivacién es la délimita- -
cién y organizacién de los poderes.

3*1.3. la organizacién de los poderes.-

A la hora de delimitar los distintos poderes del Estado se


percibe en los "Grundlinien" un mécanisme similar al descrito. Asi en
el pardgrafo 272, que es el primero de los dedicados al desarrollo de
la Constitucién interna por si, leemos:"La Constitucién es racional en
la medida en que el Estado détermina y diferencia en si su actividad -
de acuerdo con la naturaleza del concepto. Segun ella, cada uno de los
poderes en si mismo es la totalidad porque contiens en si la actividad
de los otros momentos, y porque al expresar ésto la diferencia del con
cepto, se mantienm en su idealidad y constituyen un linico todo indivi­
dual" (43).
Observemos que la racionalidad de la Constitucién se pr^i-
me en tanto que sus elementos puedan ser reducidos a factores légicos.
"No es la especifica naturaleza del Estado quien tiene que dirigir la
diferenciacién y concrecién de su actividad, sino la naturaleza del —
Concepto, motor mistificado del pensamiento abstracto. La razén de la
V.
288

Constitucién es por tanto la légica abstracta y no el concepto del Esta


do. En vez del concepto de Constitucién nos encontramos con la consti­
tucién del concepto. El pensamiento noserige por la naturaleza del -
Estado, es el Estado quien se rige porunpensamiento prefabricado - -
(44).
Pero importa considerar que a la hora de trazar la divisién
de poderes el analisis de Hegel no sélo va a descansar sobre el meca—
nismo légico descrito, sino que apunta ya a la importancia de un fac­
tor empirico como aglutinante de los diverses momentos de la divisién
(45)' Y no sélo apunta a un supuesto empirico como el del principe si­
no que habla de su forma histérica modema: "La culminacién del Estado
en la monarquia constitucional es la obra del mundo moderne, en el - -
cual la idea sustancial ha alcanzado su forma infinita" (46). Iih cons£
cuencia nos interesa ponderar cémo produce la divisién de los poderes
con un poderoso contraste entre las manifestaciones del desarrollo de
la IDEA, y una existencia empirica elevada ahora a importante momento
de aquélla; "El resultado ineludible es que una existencia empirica es
tomada sin ningûn sentido critico comolaverdad real de la Idea. Y es
que de lo que se trata no es de llevar la existencia empirica a su ver
dad, sino la verdad a una existencia empirica, con lo que la mas cerca
na es desarrollada como un factor real de la Idea" (47).

De esta forma, Hegel puede matizar criticamente a un Pichte


cuando éste considéra irrelevante el que a la cabeza de un Estado haya
una persona, varias o todas y, sin embargo, le parece lo importante que
sea el propio concepto del Estado el que cohesions el mismo orden pol_i
tico (48), de esa forma Hegel esté reclanando la debida importancia pa
ra la [Link] como factor "de reunién de los diferentes poderes".
289

Fero, en contraste, también matiza a un Montesquieu cuando éste pondéra


la virtud de los gobemantes como factor de estabilidad y buen gpbier-
no en una republioa (49). "Se requiere -senala Hegel- otra forma de la
ley racional, que vaya mas allé de la disposicién subjetiva, para que
el todo tenga la fuerza para nantenerse unido y acordar a las fuerzas
de la particularidad desarrollada su derecho tanto positive como nega­
tive" (50).

Parece que critica en uno la excesiva concrecién y, en otro,


la ab8traccién excesiva. En cualquier caso lo que interesa destacar -en
linea con nuestro trabajo- es el procedimiento; Hegel no tiene en cuen
ta en su tarea los presupuestos de Montesquieu. Frente al "pragmatisme
sociologista" de éste (51) la fundacién teérica de la divisién de los
poderes es en Hegel "filoséfica". Esté deducida de la concepcién orgé-
nica del Estado (52) que encuentra su articulacién en los distintos p_o
deres. Hegel critica las dos falsas determinaciones de la absoluta au-
tonomia de los poderes , el uno frente al otro, y de la unilateralidad
de concebir de forma negativa -en cuanto basica limitacién- su rela- -
cién reciproca. Y de alli la busqueda de una solucién "organica" que -
évité tanto el puro y simple eouilibrio de los poderes (la modema "ba
lance of powers") (53) como el peligroso "tambaleo"del Estado; "Con la
independencia de los poderes, p.e. de los llamados poderes [Link]
y législative esté inmediatamente puesta la desintegracién del Estado.
0, si se mantiene lo esencia! del Estado, la lucha por la que un poder
se subordina a otro tiene como resultado la unidad, de cualquier mane­
ra que ésta se realice, y sélo asi se salva lo esencial, la existencia
del Estado" (54).
Todo ello conduce a Hegel a construir mas rigida y privile-
giadaraente a uno de los poderes; el poder del soberano que contiene en
si mismo los très momentos de la totalidad ("El poder del principe, —
B,

290

contiene en si mismo los très momentos de la totalidad") (55) y que, de


hecho, puede manifestarse como tal momento politico sin el concurso de
los demas poderes.

En cualquier caso, la proyeccién moderna de la teoria hege­


liana de los poderes parece apuntar -mas allé de la personalizacién fi
sica del poder- al dinamismo que reconduce el poder a una unidad o se-
de estatal (56) distrayéndolo de la titularidad popular (57).

3.2. Idea y fines del Estado.-

Para tratar de establecer las grandes lineas de la problema


tica hegeliana sobre la idea y los fines del Estado hemos de centrer—
nos en el estudio del paragrafo 270 y en el analisis de la complicada
interveneién critica que Marx realiza a propésito del mismo.

"Que el fin del Estado sea el interés general como tal y —


que en ello radique, como en su sustancia, la conservacion de los in­
tereses particulares, constituye 1) su realidad abstracta o sustancia-
lidad; pero ella es 2) su necesidad, en cuanto se divide en las dife—
rencias conceptuales de su actividad, las cuales, por aquella sustan—
cialidad, son igualmente determinaciones [Link] y reales: los poderes;
3) pero esta sustancialidad es precisamente el espiritu que se sabe y
se quiere porque ha pasado por la forma, de la oultura. SI estado sabe
por lo tanto lo que quiere, y lo sabe en su universalidad, como algo -
pensado; por eso obra y actéa siguiendo fines sabidos, principios conc
cidos y leyes que no son solo en si, sino también para la conciencia.
Del mismo modo, si se refiere a. circunstancias y situaciones dadas, lo
hace de acuerdo con el conocimiento qué tiene de ellas" (58).
Por lo que toca al cornentario que Marx ofectua del texto an
terior consta de cuatro fases: 1) descompone analiticamente el texto;
291

2) traduce el lenguaje ecpeculativo a ua lenguajs realicta; 3) realiza


una critica sistematica de las mistificaciones del paragrafo, y, 4) ana
liza el papel de las concreciones que Hegel incluye en su discurso es-
peculativo (59)• S i games, pues, con Hegel;

1) No se puede hablar de la realidad del Estado con la presuposicién


de unidad entre su fin y el interés general. En cuanto eue la identidad
entre el fin del Estado y el interés general es real, entonces podemos
hablar de validez del Estado. "El Estado no es real sin ese fin. 2n él
tiene el objeto esencial de su voluntad, si bien éste se halla determ^
nado sélo muy en general. De este fin, en cuanto es realidad, dériva -
su validez el Estado" (60).

"La realidad abstracta, la substancialidad es la necesidad


del Estado, toda vez que la realidad del mismo se divide en campos de
accién. cuya diversidad se halla determinada por la Razén y cuya con—
crecién es tangible (6l). Substancialidad implica necesidad, esto es;
la substancia se présenta en realidades o actividades auténomas, pero
determinadas por la esencia. Estas abstracciones las puedo aplicar a -
cualquier realidad" (62).
De esta forma, en el a^ialisis podriamos seguir el orden de
la cadena siguiente; SSTADO-RI'IALIDAD ABSTRACTA-HEALID:1D CCNCRETA-NECE-
SrDAD-DIFERENCIA REALIZADA. Tal es la propuesta de Marx (63).
2) En un lenguaje "inteligible"; En el "espiritu que se sabe y se -
quiere a si mismo" -que es el sujeto y el fundamento de la autonomia -
del Estado- la realizacion de su fin propio -que es el interés general
y el mantenimiento en él de los intereses particulares- sélo se alcan-
za con la existencia y actividad de los diverses poderes articulados -
entre ellos (64)•
292

3) Se trata ahora de describir lo que aparece como una mistifica- -


cl6n: La realidad abstracta, la necesidad (o diferencia substancial),
la substancialidad, en una palabra las caterorias légico-abstractas, -
son COWERTIDAS en SUJETO. As£, por ejemplo, la "substancialidad" deja
de ser tomada como mera caracteristica abstracta del Estado, como "su"
sustancialidad, para ser convertida en cuanto abstracta en el sujeto.
"A fin de cuentas es lo que dice la frase; Pero esta sustancialidad no
es sino el Espiritu cultivado que se sabe y quiere a si mismo (65).

Detras de todo esto no parece sino que Hegel esta opérande


con la IDEA de ORGiiiTIS?iIO y no hace sino proyectar sus implicaciones l£
gicas (66): "El contenido concrete, la particularidad real se présenta
como algo formal, y la determinacién formal, totalmente abstracta, co­
mo el contenido concrete. La esencia de las concreciones del Estado no
consiste en que lo sean, sino en que, una vez en forma abstracta, se -
les puede considerar como determinaciones légico-metafisicas. Lo que -
verdaderamente interesa a Hegel no es la filosofia del Derecho, sino -
la Légica. El trabajo filoséfico no consiste en que el pensamiento to­
me cuerpo en concreciones politicas; son las concreciones politicas —
existantes quienes tienen que disolverse en pensamientos abstractos. -
No es la légica de las cosas, sino la causa de la légica lo especifica
mente filoséfico. La légica no se halla al servicio de la fundamenta—
cién del Estado; el Estado es quien sirve para fundamentar la légica"
(67).
4) Finalmente, por lo que toca a las concreciones: se establece,en
linea con lo senalado anteriormente, equivalencias légicas para una s^
rie de concreciones politicadas. Asi "diverses PODERSS-COIDDICICN DE —
SUBSTAI^GIA-NECESIDAD ; FIN DSL ESTADO-ESTADO COMO REALIDilD ABSTRACTA. -
SUSTAI'ICIALIDAD; ESPIRITU CULTr/ADO-CONCEFTO, SUBJBTIVIDAD. En suma, —
•A
3 .

293

"Si prescindimos de las concreciones, que podrian haber sido sustitui-


das por las de otro campo -p.e. la Fisica- y por consiguiente son se—
cundarias, nos encontramos frente a un capitule de la Légica" (68). La
critica de Marx frente a lo que no parece ser sino una multiplicacién
de efectos puramente légicos (69), se resume significativamente, como
sigue; "La substancia tiene que dirimirse en las diferencias concep—
tuales de las que esa substancialidad hace otras tantas firmes concre­
ciones reales". Esta frase pertenece, en esencia, a la Légica y se ha­
lla lista antes de la Filosofia del Derecho. Lo que pertenece a ésta,
a la empiria politica, es el paréntesis que présenta estas "diferen- -
cias conceptuales" como diferencias de la "actividad del Estado" y las
"firmes concreciones" como "Poderes" del Estado. Toda la Filosofia del
Derecho no es niés que un paréntesis de la "Légica" (?0).
El origan de este desenfrenado desarrollo de categorlas po­
liticas efectuado como desarrollo puramente légico parece apoyarse en
la idea de organisme. "Este organisme es el despliegue de la Idea en -
sus diferencias y en su realidad objetiva" (71)• La matriz de la idea
de organisme parece ser la propia Constitucién. "Este organisme es la
Constitucién" (72).

3.3. La soberania y el problema de la Constitucién.-

Hay en Hegel una tendencia constante a identificar Estado y


Constitucién. Entre ambos se tiende continuamente el concepto de orga­
nisme.
"La Constitucién es el organisme del Estado o el organisme
del Estado es la Constitucién" (73)• Pero Aqué es este organisme? "Es­
te organisrao es el despliegue de la IDEA en sus diferencias y en su —
realidad objetiva" (74)• Para poder salir de lo que parece ser una cir
294.

culaxidad I6gica autosuficiente, constituîda por el eje ES'TilDC-ORGMIS


MO-C0IT3TITITÇ10E, hemos de allanar la concenoidn hegeliana sobre la Cons
tituci6n« De esta forma, explicitando elementos mas directes de su fi-
losofia politica podrlan CONCRETAR la relacidn Constitucidn-Organismo
o, le que es mas importante, la funcionalidad de ese eje en el desa—
rrollo de la teorla polftica de Hegel,

En el paragrafo 261 en el que Hegel identificaba dos elemen


tos de interveneion politica: uno de ellos como necesidad externa y —
otro como fin inmanente (75)» Este paragrafo ademds iba a ser la ma- -
tria para toda la KRITIX. Si ponemos en conexidn las conclusionss de -
dicho pardgrafo con lo que Hegel escribe al comienzo de la seccidn so­
bre el Estado (?6) -para dar concrecidn al circule general del Espiri-
tu [Link] en el que nos hallamos- aflora el cardcter no especifica—
mente politico del Sstado Hegeliano, porque si el ïïstado es "una auto-
consciencia espiritual'* (77) esc no puede considerarse Estado pui'amen­
te politico o, nejor,la naturaleza politica implica connotaciones ex—
trapoliticas: ético-espirituales (78).
De esta forma se cuestiona lo que es una premisa capital en
el pensamiento moderne: la distincidn entre politica y moral. Pero no
se trata de un regreso de Hegel a las concepciones premodernas. Hegel
no es un tedrico del feudalismo avanzado como rauchas visionss superf^
ciales han querido ver en él. Se trataria de que la misma politica mo-
dema, resultaria una seccidn no laica superpuesta a las relaciones ci,
viles. Faltando una explicacidn mundana del Estado y una explicacidn -
capaz de mostrar la génesis de las misrnas relaciones civiles el Estado
va a ser tornado continuamente por aquel "fin inmanente" (79) d.e la so-
ciedad civil antes que por el producto de la misma (8o).

Con una inversion similar que se expands y difunde en toda


295

el £rea de la via politica y moral, se perpetda en forma bastante ori­


ginal (adecuada a la especifica naturaleza abstracta del Estado Moder-
no) una absoroidn espiritualistica de la politica que, por otro lado,
es tan s6lo la enfatizacion de una empirica praxis histdrica (8l), De
aqui la aceptacidn de la necesidad racional del Estado Représentative
(82) y la subsiguiente de una predestinacion espiritualista del Esta­
do y, por tcnto, no tan sdlo de un roconocimiento de la imposibilidad
de salvar de otro modo cue bajo la coaccidn juridico-politica las ant^
noraias de la sociedad civil (83).

Hemos sentado ya una primera premisa: el marco espiritually


ta inicial y, por tanto, no [Link] politico, del elemento constitu-
cional. Pero iqué papel juogan en este emplazamiento las instituciones
politicas y el "pueblo"? Es muy importante lo que se apunta en el P.
264:

"Puesto que ellos mismos son naturalezas espirituales, los


individuos que componen la multitud encierran un doble nomento; el ex­
treme de la individualidad que sabe y quiere por si, y el extreme do -
la universalidad que sabe y quiere lo sustancial. Solo alcanzan, nor -
lo tanto el derccho de ambas partes si existen como personas privadas
y como personas sustanciales. Lo primero lo logran en aquellas esferas
inmediataraente, y lo segundo, por una parte, el tener su autoconcion—
cia esencial en las instituciones, en cuanto éstas son lo universal en
si de sus intereses particularss, y por otra parte, al proporcionarso­
les en la corporacidn una tarea y una actividad dirigidas a un fin uni
versai" (84) ([Link].).

Asi, nos encontramos con los consabidos dos niveles; El pry


mero constituido por el extreme de la individualidad, que coincide con
la esfera de la familia y la sociedad civil. El segundo nivel es el ex
296

tremo de la universalidad, correspondiente al individu© que es sabedor


de su pertenencia al género y por tanto practica lo sustancial median­
te determinadas instituciones. Con todo lo que interesa destacar es la
mediacidn hegeliana -en la que late la idea de Constitucidn-Organismo-
de hacer coincidir la "privâticidad" y la "politicidad" para poder te­
ner el"derecho de ambas partes". Ss la misma identidad la que opera a
lo largo de toda la Pilosofia del Derecho entre la particularidad y la
universalidad como condicidn de la dinamica publica modema. Los indi­
viduos entran en la esfera politica tan s6lo como individuos atoraizar—
dos, mientras en las instituciones politicas... cesando de ser multi—
tud para devenir pueblos.

Qué cosa sean estas instituciones que transforman a la "mul


titud" en "pueblo"; las que dotan, por tanto, de "organicidad" a una -
masa informe, se nos apunta en el P.265: "Estas instituciones constitu
yen, en lo particular, la Constitucidn. es decir, la racionalidad desa
rrollada y realizada. Son por ello la base firme del Sstado, asi como
de la confianza y disposicidn de los individuos respect© de ël. Son —
los pilares de la libertad publica, pues en ellas se realiza y alcanza
un caràcter racional la libertad particular, conlo que tiene lugar ^
si la uni6n de libertad y necesidad (85).
Ya tenemos aqui el organismo-Constitucidn. que actùa polity
zando el extremo social a base de colocarlo en su interior, por tanto
de hacer former parte a lo social de lo organic©de la politica previa
mediacidn. ^De qué naturaleza es esta mediacidn? Puesto que la multi—
tud no puede regirse sin instituciones politicas, la sociedad misma dy
be expresar aquellas instituciones;. pero, puesto que la sociedad no es
sino algo ya organizado a partir de las instituciones politicas -por -
237

ello dejo de ser multitud-, no puede autodirigirse (86), Este es el cir


culo tautoldgico del organismo-Constituoidn que no media realmente los
extremes sino que incluye a uno dentro del otro; del extremo constitu-
cional preexistente.

Desarrollando estas mismas ideas de otra forma tenemos, en


primer lugar; "La Constitueidn -(el "OFiGAI'ÏISî.îO del ESTADO")- es, esen-
cialmente. un sistema de mediaoidn" (87) (S.ÎT.). Pero Hegel, inmediata
mente, califica a la Constitucidn de "racionalidad desarrollada y rea­
lizada" (88) incluso antes de haber indieado qué cosa sean esas insti­
tuciones en las que consiste la Constitucidn del Estado. La Constitu—
ci<5n esta operand© aqui como un "PHIUS" y todo lo derads como un "POSIE
RUfS". Ho se trata de una contradiccidn casual sino que como apunta el
joven Marx es un procedimiento defectuoso que se resume en tautologia
(89). Est© se muestra por ejemplo, en las considéra©iones hegelia—
nas sobre el sujet© "productor" de la Constitucidn.. ^Quidn debe ha
cer la Constitucidn?, Esta pregunta parece clara pero muestra sin em­
bargo, a una considéra©idn mds detenida, que carece de sentido. Presu-
pone, en efecto, que no existe ya ninguna Constituei6n y que sdlo liay
una multitud atomistica de individuos reunidos. Tendria que ser dejado
a su propia eleccidn c6mo una multitud de este tip© puede liegar a una
Constitucidn, si por si misma o por otros, si por la bondad, el pensa­
miento o la fuerza, pues el concept© no tiene nada que ver con una mul
titud atomistica. Si aquella pregunta supone, por el contrario, una —
constitucidn existante, el hacer quiere decir entonces solamente modi-
ficar y la misma suposicidn de una constitueidn implica inmediataraente
que la modificacidn sdlo puede efectuarse por un camin© constitucional.
Por otra parte, es esencial senalar que la constitucidn, aunque haya -
Burgido en el tierapo, no debe ser considerada como algo hecho; es, por
298

el contrario lo existante en y por si y, por lo tanto, hay que consi—


derarlo por enciija de la esfera de lo que se hace, como lo divino y —
persistante" (90).

Cuando Hegel por un lado se muestra reacio a concretar la -


formaci<5n de la Constitucidn (91) parece abundar en lo que antes sefla-
lâbamos como anterioridad ideal de la Constitucidn a cualauier desarro
llo politico; pero, por otro lado estd ya apuntando al problema de la
soberania intimamente relacionado con aquél.

Hegel aborda este problema bajo la perspectiva de la fuente


de legitimacidn de la Constitucidn o, para decirlo en termines moder­
nes, ateniéndose a la distincidn entre poder constituyente y poder - -
constituido. Puesto que, precedentemente, ha sehalado que la universa­
lidad politica se alcanza a través de las instituciones que integran -
la constitucidn, résulta esencial aislar el procedimiento de instaura-
cidn de la Constitucidn. El problema es esencial para la cioncia juri-
dica y politica modema ya sea desde la perspectiva de la validez y ly
gitimidad del poder ya desde el problema de la sucesidn histdrica de -
los sisteraas politicos diferentes. Es el gran problema que los juris—
tas han encuadrado tradicionalmente mediante la distincidn entre la no
ci6n naturalistica de "poblacidn" y aquella juridica de "pueblo". Pero
el problema es insuprimiblo y se représenta en otras formulaeiones, —
Asi, por ejemplo, si la constitucion es, un conjunto de normes presupo
nen un poder normativo el cual, sin embargo, debe estar dotado de efi-
ciencia; Se establece asi el consabido circule entre validez y efica—
cia del poder; Si una multitud deviene pueblo tan s6lo bajo las normas;
si, por tanto, es el derecho el que constituye al pueblo, ^puede el —
pueblo constituir el derecho? (92). Cualcuier norma dériva su validez
299

formal y su legitimidad normativa de otra norma... no pudiendo deri—


var de un hecho ya el derecho es, precisamente, ordenacidn de hechos:
el derecho no es un ser, sino un DEBER SER; un recinto separado de la
dinamica social y un ordenador de la misma (93). Pero gde qué dériva
una norma esta capacidad de regulacidn de los hechos...? Kelsen y con
él una gran parte de los tedricos modernos del derecho responden: de
una norma mas general, la denoininada NORMA FUlDAMEIfrAIj. Pero esta nor
ma fundamental no se apoya ya en ninguna norma, sino en un HECHO. Es-
to, desdibuja toda la significacidn del discurso precedente. iQpé co­
sa significa decir que el derecho ordena los hechos si debemos tomar
nota que el fundamento del derecho es un Hecho? gQué significado tie­
ne decir que la Constitucidn ordena las instituciones si después deby
mos reconocer que la misma Constitucion debe ser instituida? (94)•

Abandoneraos ahora esta formulaeion y volvamos a la dltiraa


parte, ya transcrita, del paragrafo 273, volviendo, por tanto, a plan
tear, el problema del apriorismo del organismo-CONSTITHCION (95). He­
gel afirmaba en el mencionado paragrafo que la Constitucidn no se pue
de constituir, porque es "algo" existente en y Por si, por encima de
la esfera de lo que se hace. como lo divino y persistante (96); pero
tampoco la Constitucidn puede ser instituida por los poderes concre—
tos ya que su racionalidad se manifiesta propiamente en lainstitu- -
ci6n deterninada de los poderes concretes. Pero esto significa dos cjo
sas, contradictorias:

1) Quo nadie puede formar la Constitucidn; y,


2) Quo alguien ha formado ya la Constitucidn.

gC6mo salir de esta contradiccion que es la contradiccidn


misma del derecho moderne? Si este planteamiento fuese tan s<5lo un ra
300

zonamiento combinatorio de las nociones de "ser" y "deber ser" tan a—


rraigadas en cierta filosofia modema, el problema podria ser reducido
a una de las tantas disquisioiones que entre si sostenian los tedlogos
medievales sobre la relacidn entre la esencia y la existencia de Mos
(97). Pero, en este caso el discurso no es tanto un discurso cuanto el
reflejo de una relacidn entre instituciones reales. Nos movemos, prin-
cipalmente, no en la esfera de la filosofia sino en aquella de la poM
tica y el derecho, donde la dialdctica que se establece entre el "ser"
y el "deber ser" se desarrolla en realidad entre pueblo y constitucidn;
esto es, no s6lo y no tanto entre dos conceptos sino entre dos entes -
histdricos que se interfieren reciprocamente en la relacidn pdblica. -
Si la relacidn entre pueblo y constitucidn es una relacidn respecto a
la cual la Constitucidn ya esta fomada. significa que el pueblo no —
puede y no debe instituir la Constitucidn y, en suma, que el pueblo no
se pronunoia sobre las instituciones que lo median con la universali—
dad... En Hegel se persiste en la problematica Icantiana de plantear la
problemâtica de la soberania sin plantear el supuesto central de la —
misma. Como en Kant, el pueblo es tal en tanto que hay una Constitu- -
ci<$n (98).

Donde, también, se observa la insistencia en la Constitu- -


cion como presupuesto es en las primeras lineas que Hegel dedica al Py
der Legislative: "Este poder es una parte de la Constitucidn misma y -
la presupone,.." (99). Senala Marx: "Pero es que hasta llegar a.1 Poder
Legislative Hegel no ha construido la totalidad de la Constitucidn y -
en este sentido mal puede presuponerle" (IOO).

La Constitucidn debe racionalizar la multitud construyendo


un pueblo y debe, en consecuencia, mediar entre dos extremes (IOI); la
V

301

disgi’egacion empfrica y la racionalidad. Pero si Hegel define la Consty


tuci6n como racionalidad desarrollada es %a un extremo: el medio ha dy
venido extremo. Ho hay, por tanto, mediacidn real alguna sino, absor—
cidn: confusidn previa entre el extremo de la racionalidad y la media­
cidn constitucional. Pero si la Constitucidn puede ser definida como -
un "medium" y, al raismo tiempo, como la racionalidad... esto significa
que alguno de sus elementos représenta el papel de portador de la ra—
cionalidad. Ahora bien, se ha descartado que este papel pueda desempe-
harlo el "pueblo" precisamente por figurar como "multitud a racionali­
zar"... La racionalidad do la Constitucidn sdlo puede ser expresada y
sostenida por el "extremo" que en la organizacidn politica représenta
el"otro lado del pueblo", esto es, la autoridad constituida (102).

Asi la idealidad de la linea aprioristica ESTADO-ORGAT11310-


CONSTITUCION, encuentra su correlacidn empirica: "La soberania, que en
un primer momento es sdlo el pensamiento universal de esa idealidad, -
existe dnicamente como la subjetividad que tiene certeza de si misma..."
"La personalidad y en general la subjetividad, en cuanto infinito refy
rirse a si mismo, sdlo tienen verdad y mas adn su verdad prdxima e in­
mediata, como persona, como sujeto existente por si, y lo que existe -
por si es necesariamente uno. La personalidad del Estado sdlo es efec-
tivamente real como una persona, el monarca (102).

Esta correlacidn- es vista por Marx de esta forma:

"La soberania, el idealismo del Estado, existe por tanto sdlo co­
mo unidad interna; como IDEA. Y como la IDEA es lo dnico importante, -
tambidn Hegel se conforma, o sea que por una parte la soberania existe
sdlo como suûstancia inconsciente y ciega. En seguida nos serd présenta
da su otra realidad" (103).

Se empieza a dibujar con dsto, el problema del desequilibrio


de la soberania.
3 5V

302

3.3.2. El E3TAD0-MACI0IT/iL.-

El progrès!VO alumbramiento de la nocidn de soberania en He_


gel afecta a una zona no acotada de su idea del Estado. Posteriormente
Hegel va a concretar su apunte sobre la soberania concentrandola en la
IDEA del Monarca. Esta va a ser su correspondencia sensible;sdlo que ,
como tendremos ocasidn de comprobar, el propio Hegel va a legitimar el
dudoso procedimiento utilizado con referencias a la "autodeterminacidn
abstracta de la voluntad, ... carente de fundamento" (104).

Pero como se insinud en lineas anteriores, Hegel establece


los soportes de la soberania como referenda critica a la significa- -
cidn que la misma cobraba en las doctrinas radicales modemas: "Pero -
el sentido mas usual en el que se ha comenzado a hablar en los dltimos
tiempos de soberania del pueblo, es el que la opone a la soberania e—
xistente en el monarca. Tomada en esta contraposicidn, la soberania —
del pueblo es uno de los tentos conceptos confusos que se basan en una
cadtica representacidn del pueblo. El pueblo, tomado sin sus monarcas
y sin la articulacidn del todo que se vincula necesaria e inmediatamen
te con ellos, es una masa carente de forma, que no constituye ya un Ey
tado y a la que no le corresponde ninguna de las determinaciones que -
■dnicamente existen en un todo formado y organizado; soberania, gobier-
no, tribunalss, entidades. clases, etc..." (105).

De esta manera reafirma Hegel la ya aludida necesidad moder


na de "pensar" el pueblo como momento juridico-politico, como determi-
nacidn del Estado (106). Asi Hegel -alineado con las nuevas premisas -
politicas- apoya la SCBSRAITIA en el ESTADO, considerado como totalidad
ORGANIZADA, desvinculando la nocidn -expresamente- de la instancia po­
pular autdnoma; Asi mismo puede decirse que la soberania interna radi-
3 2 m

303

ca on el pueblo, sierapre y cuando se hable del todo exactanente como ya


qued6 mostrado (p.277» 278) que al Estado es a quion le corresponde la
soberania (1C7). En el comentario de Marx a estos parrafos se senala:
"i‘Cdmo si hubiese otro Sstado real que el pueblo! (108). El Estado es
una abstraccidn. El pueblo es lo dnico concreto. Y llama la atencidn -
el que Hegel atribuya sin reparos a algo abstracto una cualidad viva -
como la soberania, cuando sdlo sea la atribuye a lo concreto con repa­
ros y clausulas" (109)« Pero lo que en verdad interesa a Marx es cen—
trar la problematica de la soberania en contraposicidn a lo que piensa
como juego "doble" inclinado del lado del monarca: "y es que el mismo
concepto de soberania implica que su existencia no puede ser doble, —
cuanto menos antagdnica. Pero;

'*1^) Da cuestidn es precisamente si no sera una ilusidn esa soberania


acaparada por el monarca. Soberania del monarca o del pueblo; "that is
the question";

22) Ademas se puede hablar de una soberania popular por oposicidn -


a la soberania presente en el monarca. Sdlo que entonces no se trata de
una y la misma soberania presente en dos partes, sino de dos concepciy
ne8 de la soberania radicalmente opue-jtas. la primera sdlo realisable
en un monarca. la otra en un pueblo. Es como cuando se pregunta ^quidn
es el soberano, Dios o el hombre? Una de ambas respuestas es falsa, a
pesar de ser tambidn real" (110).

La critica de I'arx a los planteamientos hegelianos sobre la


soberania se va a situar, a su vez, en dos ejes; El primero tratando
de mostrar la ambigtiedad sustantiva del concepto de soberania en Hegel
en linea con lo que acabamos de transcribir, y, un segundo eje que - -
apunta al procedimiento utilizado por Hegel en la impostacidn de la My
'^,50

304

narq-uia como supuesto central depositario de la idea de soberania en el


Estado. Indieacione8 criticas utilizadas en ambas direcciones van a —
confluir a su vez en la anotacidn que realice sobre la forma de Estado.

Por lo que respecta al "procedimiento" de Hegel se explici­


ta fundamentalmente en los pardgrafos de su caracterizacidn inicial de
la Corona. El parâgrafo 275 con el que se comienza la exposicidn con—
tiene la exposicidn de los "très momentos" o elemeiitos contenidos en el
Poder del Principe y, lo mas importante, una referenda a la "autode—
terminacidn" como princiuio distintivo o especifico del poder del prin
cipe como tal (111).

Hegel présenta la siguiente concatenacidn: el elemento de l:i


dltima decisidn es la autodeterminacidn. A dsta se reduce todo lo de—
mas y de aqui comienza su realidad como "autodeterminacidn absoluta".
Marx, por su parte, advierte que tras la conceptualizacidn hegeliana -
se encuentra el individus... y su voluntad; y, recuerda al respecto la
particular precisidn hegeliana sobre la voluntad (112). "Lo unico que
Hegel dice aqui es que la voluntad real, o sea individual, es la Coro­
na (...), en tanto en cuanto este factor de la "dltima decisidn" o de
la "absoluta autodeterminacidn" se halla separado de la "generalidad"
del contenido y de la especificidad de la deliberacidn,,es voluntad —
real como arbitrariedad. Dicho de otro modo: "la arbitrariedad es la -
Corona", o bien: "la Corona es la arbitrariedad" (113) (S.ÎT.).

En linea con lo senalado al principio Hegel unicamente con-


cibe al Estado como sujeto de la soberania conectando esto, a su vez,
con el principio mondrouico que concibe la personalidad del Estado co­
mo TTNA persona; "Estas dos determinaciones que los asuntos y los pode­
res particulars8 del Estado no son fijos e independientes ni por si ni
3 3 1

305

en la voluntad particular de los individuos, sino que tienen su raiz -


dltima en la unidad del Estado como en su propia identidad simple, - -
constituyen la soberania del Estado" (114). En el pardgrafo 279, escri
be Hegel; "La soberania, que en un primer memento es solo el pensamien
to universal de esa idealidad, existe dnicamente como la subjetividad
que tiene certeza de si misma, y como la autodeterminacion abstracta -
de la voluntad -en esa medida carente de fundamento-, en la que reside
la decisidn ultima. Ss lo individual del Estado como tal que sdlo en—
tonces es uno. Pero la subjetividad està en su verdad sdlo como sujeto,
la personalidad sdlo como persona, y en la constitucidn que ha aiean—
zado la racionalidad real, cada uno de los très momentos del concepto
tiene una configuracidn separada, efectivanente real por si. Este mo—
mento del todo que tiene la absoluta decisidn, no es por lo tanto la -
individualidad en general, sino un individuo, el monarca (II5).
En el estudio que Marx hace de estos textos -para tratar de
desvelar cdmo Hegel da una versidn empirica de la idea de soberania- -
va a describir, en primer lugar, las inversionss "particularss" que —
tienen lugar; "Si Hegel hubiese partido de los sujetos reales como ba­
se del Estado, no le habia hecho falta que éste se subjetivara mistica
mente. Hegel dice; "Pero la subjetividad sdlo existe de verdad como su
jeto; la personalidad como persona". Tambidn esto es una mistificacidn.
La subjetividad pertenece al sujeto y la personalidad a la persona. He
gel en vez de verlas como predicados de sus sujetos, independiza los -
predicados y hace que luego se transformen misticamente en los sujetos
de sus sujetos" (II6). "De este modo la soberania, la esencia del Esta
do, comienza siendo vista y objetivada como un ser autdnomo. Despuds,
claro esta, este ser objetivo tiene que volver a convertirse en suje—
to. Pero dste se présenta entonces como una autoemanacidn de la sobera
306

nia, cuando dsta no es nas que el esplritu objetivado de los sujetos -


de Estado (117)«
Hegel antes se habla referido a la subjetividad ideal y ahy
ra habla de la individual-real-. Si Hegel habla de la necesaria UNIDAD
del Estado no tiene porqud inferir sin embargo de ella, una unidad em­
pirica équivalente a "la persona del monarca" sino que tiene que pen—
sar la unidad al misno nivel que opéra con el concepto de ïïstado; por
otro lado^ si piensa en la individualidad tiene que ponderarla como —
componente natural de aquella unidad pero no concretarla -como se hace
en el texto- en una individualidad determinada; el monarca* "El ciuda-
dano, en tanto en cuanto détermina lo general, es legislador; en tanto
en cuanto decide lo singular, queriendo realmente, es soberano. ^Qué -
sentido iba a tener la frase; "la individualidad de la voluntad del Es
tado es un individuo". o sea un individuo especial, distinto de todos?
También la universalidad, la legislacidn dispone "conscientemente" de
su configuracidn real y propia". ^Habria que deducir por eso que "la -
legislacidn son estos individuos particulares" (118).

El Estado tiene que obrar a través de los individuos pero -


Hegel no consigne demostrar que el ïïstado necesita UN individuo como -
représentante de su unidad individijia.l; no consigne deducir el MONARCA.
Lo que hace es concretar la idea de la soberania del Estado -éste si -
séria el lado prusiano de Hegel, del que tanto se ha hablado- en una -
persona singular utilizando para ello la VOLÏÏ^ITAD como una especie de
mediacién magica; "Hegel trata de presenter al monarca como el "hombre
-dios" real, como la encarnacién real de la Idea" (119)î Hegel define
aqui (l20) al monarca como "la personalidad del ïïstado, su certeza de
si mismo". El monarca es la "soberania personificada", la "soberania -
hecha carne", la conciencia palpable del ïïstado. Pero a la vez Hegel -
3 3 3

30

es incapaz de dar a esta "Souveraineté Personne" otro contenido que el


"quiero", el factor de la arbitrariedad en la voluntad. La "razén del
Estado", la conciencia del Estado es luia persona empirica "dnica" con
exclusién de todas las otras; pero esta razén personificada carece de
todo otro contenido que la abstraccion del "quiero". L'Etat c'est moi"
(121).
Veamos otro pasaje que muestra el extrano "salto" que da He
gel entre la individualidad como factor singular y UITA individualidad .
como aglutinante y concrecion de la SOBEHAITIA: "La personalidad y en -
general la subjetividad, en cuanto infinito referirse a si mismo, sélo
tienen VERDAD, y mas adn su verdad préxiraa e inmediata, como PERSONA,
como sujeto existente por si, y lo que existe por si es necesariamente
uno. La personalidad del Estado sélo es efectivaraente real como una —
persona, el monarca" (122).
Résulta obvie que, siendo personalidad y subjetividad meros
predicados de la persona y el sujeto, no existan m£s que como persona
y sujeto (y que la persona sea una)... "Pero Hegel habria tenido que -
anadir que el uno sélo existe de verdad como muchos unos. El predicado,
la esencia no agota nunca los émbitos de su existencia en un uno. sino
en los muchos unos".(l23)î "o sea, como la subjetividad sélo es real -
en cuanto sujeto y el sujeto sélo en cuanto uno, la personalidad del -
Estado sélo es real como una persona. ;Vaya una conclusién!Con el mis­
mo derecho podria concluir Hegel; como cada hombre es uno, la especie
humana consta de un énico individuo" (124).
Podria parecer que Hegel -acuciado por las circunstancias -
politicas imperantes en la Piusia de su tiempo-, concreta una mistifi-
cacién incidental a proposito de la monarquia; esta concesién -en el -
3.s3

308

caso de que esa suposicién fuera sélida- le permitirla desarrollar sin


trahas su concepto del Estado. Sin embargo esa suposicién -eue en tan­
tas ocasiones, ha servido para "explicar" al Hegel "conservador"- ré­
sulta infundada cuando comprobamos que no se trata de alusiones de na­
turaleza incidental sino de un procéder intimamente unido a la visién
y procéder de Hegel. Asi, por ejemplo, en los parâgrafos 280 y 281 dey
tinado8 a exponer el "principio dinâstico" se vuelve a dibujar el cir­
cule: SINGUL/[Link]-IÎIDr/rûUALIDAD I:[Link]=ESTE INDr/IDüO COIîPOHïïO=ES
TE MOÎL\RCA. "Esta dltima identidad (Selbst) de la voluntad del ïïstado
esta en su abstraccién simple y es, por lo tanto, individualidad inme­
diata. En su concepto mismo reside pues la determinacién de la natura-
lidad. Por consiguiente, el monarca ys esencialmente este individuo, -
abstraido de todo otro contenido, y esté destinado a la dignidad de ray
narca de un modo inmediataraente natural por el nacimiento" (125). Marx
senala, con ironia: "Hegel ha demostrado que el monarca tiene que na—
cer -de lo que nadie duda- pero no ha demostrado que el nacimiento ha-
ga al monarca"(126); Hegel cree haber demostrado que la subjetividad -
del Estado, la soberania, el monarca. es "esencial" en cuanto es "este
individuo, abstraido de todo otro contenido, destinado directa y natu-
ralmente, por nacimiento natural, a la dignidad de monarca" (127). 0 -
sea que, en la suprema cumbre del Estado, lo decisive séria la mera —
"fysis" y no la razén. "El nacimiento determinarfa la calidad del mo—
narca, lo mismo que détermina la calidad del ganado" (l28).

En la nota al raismo parégrafo citado -280- se afirma: "Pero


la forma peculiar de la idea y del trénsito que aqui se considéra es -
la conversién inmediata de la autoconciencia pura de la voluntad en un
"este", en una existencia natural sin la mediacién de un contenido par
5 3 3

309

ticular (un fin en la accién)" (129). Se trata como el propio Hegel ob


serva de una transicién al contenido pero la conversién en existencia
del fin representado es aqui directa, mâgica. El sujeto es aqui la pu­
ra autodeterminacidn de la voluntad, el simple concepto mismo; la esen
cia de la voluntad es lo déterminante como un sujeto mistico. No es —
una volicién real, individual, consciente, sino la abstraccién de la -
voluntad quien se cambia en una existencia natural, la pura IDEA, que
se toaiîaun cuerpo individual (l30). La realizacién de la volicién en -
la existencia natural ocurre inmediataraente, es decir sin ningdn medio
como lo requière en los demâs casos la voluntad para objetivarse. Pero
es que incluso falta un fin particular, es decir^ concreto, la "media­
cién de un contenido especial, de una finalidad en la accién" no tiene
lugar; cosa comprensible, desde el momento en que falta un sujeto que
actde ; la abstraccién, la pura Idea de la volicién, para obrar tiene -
que obrar misticamente. Un fin que no sea particular no es un fin, lo
mismo que una accién sin finalidad es una accién indtil y sin sentido.
Asi que incluso toda la comparacién con el acto teleolégico de la vo—
luntad se confiesa al fin como una mistificacién. Una accién vacia de
la IDEA. No deja de ser significative que Hegel en la misma nota alu—
da a la denominada "prueba ontolégica de la existencia de Dios" como -
dinémica similar de conversién del Concepto absolute en ser (l3l). "El
medio es la voluntad absoluta y la palabra del filésofo; el fin parti­
cular es, a su vez, el fin del sujeto filosofante: construir el monar­
ca hereditario a partir de la Idea pura. El que el fin se realice es -
sélo una aseveracién de Hegel" (132).

Finalmente es interesanté no perder de vista -en relacién -


a su idea de la monarquia parlamentaria- lo que dice Hegel sobre el —
5 3 6

310

"tercer elemento" que contiene el poder del principe (133). "El ter—
cer momento del poder del principe concieme a lo universal en y por -
si, que en el aspecto subjetivo existe en la conciencia del monarca y
en el objetivo en la totalidad de la Constitucidn y en las leyes. El -
poder del principe supone por lo tanto los otros momentos, lo mismo —
que los otros lo suponen a él" (134)• Hegel parece no observar que, de
acuerdo con su afirraacién, este factor -el de la Corona- destruye a —
los otros dos factorss, precisamente por su naturaleza distinta a la de
aquellos. Si el Poder del Principe supone a los otros dos factores re-
sultaria entonces que la Corona no procédé del nacimiento sino de los
otros dos factores y por tanto no es hereditaria sino fluida, es decir
una concrecién del Estado repartida alternativamente entre los indivi­
duos de éste de acuerdo con el organisme compuesto por los otros facty
res. "En un organisme razonable la cabeza no puede ser de hierro y el
cuerpo de came. Para que los miembros se conserven, tienen que ser de
igual condicién. de la misma came y de la misma sangre. En cambio el
monarca hereditario es de otra alcumia, esta hecho de otra pasta. A -
la prosa de la voluntad racionalista de los otros miembros del Estado
se le opone aqui la magia de la naturaleza. Aparté de esto, los miem—
bros sélo pueden conservarse mutuamente en tanto en cuanto todo el or­
ganisme es fluide y cada uno de ellos es absorbido por esa fluidez. —
Ninguno -como es aqui el caso con la cabeza del Estado- se puede manty
ner "inmévil", "inalterable". Por tanto con la tercera caracteristica
Hegel suprims la "soberania nata" (135).
Recapitulemos; Hegel afirmaba que "una persona moral, sea -
sociedad, familia o municipio, por concreta que sea de suyo CCNTIEI^ÎE -
LA PERSOîTAJjIDAD sélo como un factor abstracto"; la personalidad no ha
alcanzado en ella su verdadera existencia. En cambio el Estado es pre-
cisaraente una totalidad en la que los factores del concepto cobran rea
S3?

311

lidad de acuerdo con su verdad caracteristica" (136). De esta forma —


contrasta el que la persona moral -sociedad, familia- contenga la per­
sonalidad sélo abstractamente y que, por el contrario, en el monarca -
la persona contenga al Estado.

•La verdad es que sélo en la persona moral -sociedad, fami—


lia, etc- ha alcanzado una verdadera existencia la personalidad de la
persona abstracta. Pero Hegel concibe sociedad, familia, etc, en una -
palabra la persona moral, no como realizacién de la persona real y em­
pirica, sino como persona real, sélo que no poseyendo el factor de la
personalidad nés que abstractamente.
"Consecuentemente en Hegel no es la persona real lo que se
transforma en el Estado, sino el Estado el que tiene que hacerse prircy
ro persona real. Asi, en vez de ser desarrollado el Estado como supre­
ma realidad de la persona, como suprema realidad social del hombre, es
UN hombre erapirico singular, la persona empirica, lo desarrollado como
suprema realidad del Estado. Esta tergiversacién de lo subjetivo en ob
jetivo es la consecuencia de que la intencién de Hegel sea escribir la
biografia de la substancia abstracta, de la Idea; de que, por tanto la
accién humana, etc... tenga que aparecer como actividad y resultado de
otro... El resultado ineludible es que una existencia empirica es toma
da sin ningdn sentido critico como la verdad real de la IDEA. Y es que
de lo que se trata no es de llevar la existencia empirica a su verdad,
sino la verdad a una existencia empirica, con lo que la mas cercana es
desarrollada como un factor real de la Idea (137).
Es asi como Hegel, en tomo a contenidos formalmente éticos,
desarrollados desde la IDEA (138), implica ya la Idea de ESTADO-PERSO-
NA , reduciendo al pueblo a una articulacién suya (139). Y asi como la
sublime instancia espiritualista que desarrolla llega a tomar cuerpo -
en una inmediata y simplista representacién natural (140).
312

Concluimos con unas signifioativas y sintéticas palabras de


Marx a propé[Link] de la supcrposicién de los supuestos de la "n: turali-
dad" y la "politicidad": "En sus funciones supremas, el Estado cobra -
una realidad animal. La naturaleza se venga del desprecio que Hegel le
mostré. Una vez que la materia de por si es despojada de toda realidad
propia frente a la voluntad humana, ésta a su vez queda reducida a me­
ra materia... En este sistema la naturaleza hace directamente ojos y -
narices, produce directamente reyes, produce directamente senadores. -
etc. Lo pasmoso es ver como producto directe de la especie fisica lo -
que es sélo producto de la especie consciente. En este sistema la dig­
nidad corpérea, del hombre o dignidad del cuerpo hûmano (més explicita­
do: dignidad del elemento natural y fisico del Estado) se présenta de
forma que determinadas dignidades sociales, las mas altas (14I) correy
ponden a determinados cuerpos, predestinados por nacimiento. Le ahi lo
natural que es el orgullo que siente la nobleza por su sangre, en resu
men, por la historia natural de su cuerpo. Naturalmente la heréldica -
es la ciencia que corresponde a esta perspectiva zoolégica. El secreto
de la nobleza es la zoologia (142)

3.3.2. El ESTADO-NACIONAL.-

La concepcién hegeliana de la soberania, apoyada desde la -


nocién autérouica de Sstado y concretada como soberania del monarca, -
en el Estado-PEHSOITA tiene ademés otra apoyatura en tanto que sobera—
nia del Estado -no soberania popular- como soberania del Estado-NACIO-
HiAL. como nacionalidad.

El apunte hegeliano sobre la nacionalidad y su consecuen- -


cia metodolégica va a suscitar la critica de Marx como critica a la —
conceptualizacién y generalizacién de concepciones que tengan una fun­
cionalidad histérica précisa.

A propésito de la determinacién que debe recibir la nocién


S .Î> ‘Ï

313

de "soberania" apunta Hegel: "Se puede hablar de soberania de un pueblo


para expresar que respecto del exterior es un pueblo independiente y -
constituye un ïïstado, tal como ocurre con el pueblo de Gran Bretana, -
mientras que, por ejemplo, los pueblos de Inglaterra, ïïscocia, Irlanda
o Venecia, Génova y Ceilàn no son ya pueblos soberanos desde el momen­
to en que han dejado de tener principes propios o gobiernos superiores
para si" (143)*

"Aqui la soberania del pueblo es la nacionalidad; la sobera


nia del monarca es la nacionalidad (144). Dicho de otro modo, el prin­
cipio de la monarquia es la nacionalidad que constituye sola y exclus_i
vamente la soberania de un pueblo. Un pueblo, cuya soberania consiste
sélo en la nacionalidad, tiene un monarca. Las diferentes nacionalida-
des de los pueblos no pueden considerarse y expresarse mejor que por -
medio de diverses monarcas. El abismo que hay entre estas nacionalida-
des es el que existe entre individuos absolûtes" (145).

Marx pone pues de relieve que en el texto de Hegel, la soby


rania popular nuevamente es suprimida en su significacién primaria y -
auténoma para ser reducida y equiparada -en este caso- a la soberania
nacional externa. De las implicaciones criticas de la observacién para
el modemo estudio de las categorias politicas da idea el siguiente pa
saje de la îülITIK: "Los griegos(y los romanos) eran nacionalcs, porque
y en cuanto eran un pueblo soberano. Los germanos son soberanos, porque
y en cuanto son nacionales" (146).

Basta notar como Marx individualiza aqui la generalizacién


arbitraria de la soberania como nacionalidad, en cuanto concepto rela­
cionado con una condicién histérica particular, la modema, y luego el
arbitrario potenciamiento de la nacionalidad modema como categoria —
universal de la soberania y -en correspondencia con lo anterior- la ar
britraria deduccién de la modema nacionalidad de la categoria univer­
sal antes mencionada. En otros términos, Marx destaca la tautologia de
/40

314

hecho de la compléta relacién, la apologia de una condicién modema —


(147).
En cualquier caso la teorizacién hegeliana y la critica de
Marx contienen elementos que han devenido capitales en la estructura -
del constitucionalismo modemo. El primer postulado concierne a la diy
tincién entre soberania interna y extema. Si la primera tiene su raiz
en la "unidad del Estado como en su propia identidad simple" (148), la
segunda atiende a aquella "individualidad, en cuanto exclusive ser-por
-si, que aparece como relacién con otros Estados, cada uno de los cua-
les es independiente frente a los otros" (149)« Punto de partida preci
80 de esta teoria es la existencia necesaria de Estados distintos, se­
parados y contrapuestos. Este primer elemento de la teoria de la sobe­
rania modema es importante por cuanto supone el advenimiento de la my
derna nocién de "soberania nacional" y el derrumbamiento de las concey
ciones universalisticas y cosmopolitas de la "Hespublica Christiano- -
rum", del Imperio y de la repéblica intelectual de los ilurainistas - -
(150). Pero esta teorizacién de la soberania extema connota también -
la imposibilidad de superar la divisién por Estados del género humano.

El segundo postulado que la teoria hegeliana implica es el


derecho de las naciones a constituirse en Estados nacionales indepen—
dientes; "Puesto que en esta independencia tiene su existencia el ser-
por-si del espiritu efectivanente real, ella es la primera libertad y
la honra mas elevada de un pueblo”(151)•
Svidentemeiite Hegel tiene présente la problematica de las -
independencies nacionales a través del espectro de la vieja historia -
europea y filtra muy particiùarmente la experiencia aleraana que conoce
tanto la divisién en pequehos estados como tambien la existencia de un
estado plurinacional como el Imperio Austro-hdngaro. También aqui se -
./.
5.41

proyecta luz sobre una singular contaminaoion entre un concepto rnoder*^


no de soberania quo postula la existencia de rnds estados -la distin- -
cidn de estos sobre la base de la independencia nacional- y la incapa-
cidad de contempler el fenémeno nacional tal como histdricamente se —
formé y evolucioné (152). ^

La teorizacién hegeliana de la soberania da la impresién de


un desenvolverse "negative" y autolimitador desde el ente autarquico -
de la IDEA de ESTADO a través de las fases de la soberania popular, na
cional, juridica y estatal (153). Y es notable la significacién que pue
de tener en esta generalidad su calificacién de la guerra como momento
ético (154). Concluimos esta seccién con las palabras de Hegel que sir.
tetizan y reafirman -también en el piano de la soberania exterior- la
concrecién de la soberania del Estado en el poder del principe: "El Es
tado tiene una direccién hacia el exterior por el hecho de que es un -
sujeto individual. Su relacién con los otros recae, por lo tanto, en -
el poder del principe; a él le corresponde inmediata y exclusivamente
comandar las fuerzas armadas, mantener relaciones con otros estados —
por medio de embajadores, concertar la paz, declarar la guerra y cele-
brar otros tratados" (l55)î o, también, més pragraaticamente: "Ademés -
el estado esta en relacién no sélo con uno, sino con muchos estados,—
y el desarrollo de estas relaciones es tan delicado que sélo puede ser
manejado desde la cumbre" (156).

3.4. La forma de Estado.-


Unas cuantas péginas antes de que Marx finalice -en la K R I-
TIK- su odCtica de la monarquia hereditaria, desarrolla todo un conjun­
to de consideraciones sobre la forma de Estado que juzgamos denofaimo
por sus implicaciones criticas. Se puede afirmar incluso que con taies
"5.4 1

316

consideraciones se entra en el campo propio de las concepciones origi­


nales de Marx.

En este sentido es conveniente hacer alusién a lo que po- -


drlamos considerar el inicio, por parte de Marx, de la teorizacién de
la [Link]én social humana como premisa para poder estudiar con crû
terios cientlficos un paréntesis histérico detemiinado. S<5lo recordan-
do esto podremos ponderar cabalmente todas las significaciones que se
encierran en las lineas de la "KHITIK" sobre la forma de Estado.

Hegel refiriéndose al caracter derivado del ejercicio del -


poder en el Estado ^ m a : "Los asuntos y actividades particulares del
estado le pertenecen por ser momentos esenciales suyos y estén ligados
a los individuos que los ejecutan, no por su personalidad inmediata, -
sino unicamente por sus cualidades générales y objetivas, y tiene por
lo tanto una vinculacién externa y contingente con la personalidad par
ticular como tal. Los asuntos y poderes del Sstado no pueden por consy
guiente ser una propiedad nrivada (157).

En su réplica de l'arx senala: "Las actividades e instancias


del Estado dependen de sus individuos (sélo a través de ellos obra el
Estado) pero no del individuo como realidad fisica sino estatal, en su
condicién politica. Por eso es ridiculo que Hegel las présente en una
"vinculacién" "extema y contingente" "a la personalidad particular co
mo tal" (158). Esa vinculacién es por el contrario substancial. se ba­
sa en una oralidad esencial del individuo, las instancias y asuntos —
del Estado son su resultado natural. El absurdo proviens aqui de que -
Hegel lo entiende como algo abstractamente independiente y contrapues-
to a la individualidad particular, olvidando que ésta es humana y los
asuntos e instancias del Estado son funciones humanas. Hegel olvida —
4 ’

317

que la esencia de la "personalidad particular" no consiste en su barba,


su sangre o su abstracta natura sino en su ser social y que los asuntos
del Estado, etc, no son sino formas en que existen y actiîan las cuali­
dades sociales del hombre. Por tanto es évidente que los individuos, -
en cuanto representan los asuntos y poderes del Estado, son considera­
dos desde el punto de vista social y no privado (159)*

El pârrafo transcrito es extraordinariamente clarificador -


en lo que se refiere a la determinacién social que Marx esta efectuan-
do en la concepcién feuerbachiana -déterminante en su evolucién- del -
hombre esencial como género... (léo). Esta concreccién résulta incluso
mâs évidente si considérâmes que si, por un lado es caracteristicamen-
te feuerbachiana la misma confianza en poder ofrecer una definicién —
del hombre (a lo que Hegel, por otra parte, se habla negado siempre) -
la definicién de Marx trasciende los limites metafisicos de un intente
de definicién de la naturaleza humana "sub specie etemitatis", es dy
cir, en un piano motahistérico, porque el predicado mismo de la défi—
nicién -con la intencionalidad histérica que conlleva- aunque no sea de
forma explicita, es decir, con la determinacién de la socialidad, que
implica, evidentemente, el ser en comun del hombre con los demas hom—
bres de su época, niega al mismo tiempo ese aislamiento de la persona,
que teorizan,(por ejemplo, algén iusnaturalismo), sin el cual, no cabe
definicién metafisica o metahistérica de la naturaleza humana. Es cier
to, sin embargo, que el caracter implicite de la historicidad en la —
esencia social del hombre mantiene todavia una enorme distancia entre
esta definicién actual y el sentido que asumiré mas tarde, cuando la -
explicitacién del caracter histérico de la socialidad del hombre, %e -
conferira su pleno significado definitive, es decir materialista e hiy
térico (161).
•/•
3 34

318

Vuelve Marx sobre lo mismo en la nota al paragrafo 279. He­


gel, refiriéndose a la persona juridica como abstraccién, comenta: - -
"Una llamada persona moral, la sociedad, la comunidad, la familia, por
muy concreta que sea en si misma, tiene la personalidad sélo como mo—
mento, sélo de un modo abstracto; no ha alcanzado en ella la verdad de
su existencia. El estado es en cambio esta totalidad en la que los mo­
mentos del concepto han llegado a la realidad segdn su propia verdad -
(162). "En estas lineas -dice Marx- reina una gran confusién.- La per­
sona moral -sociedad, etc- es calificada de abstracta y junto con ella
lo son precisamente las configuréeiones de la especie humana en las —
que la persona real da cuerpo a su contenido real, se [Link] y aban-
dona la abstraccién de "persona quand même". En vez de reconocer esta
realizacién de la persona como lo mâs concreto, Hegel asigna al Sstado
el privilégié de que un "factor del concepto", la "individualidad", al
cance una "existencia" mistica. Lo racional -(para Hegel)- no consiste
en que la razén de la persona real llegue a ser realidad, sino en que
lo logren los factores del concepto abstracto" (163).

Sentadas estas presiones -y el gran alcance eue se dériva -


de las mismas- podemos pasar al comentario de Marx sobre la democracia.
El mismo se suscita a propésito de una de las nociones de Hegel al pa-
râgrafo 279» en la que se lee: "Si se entiende por soberania del pueblo
la forma de la repdblica, y de modo mâs deteminado la democracia - —
(pues por republica se entiende una multitud de mezclas empiricas que
no tienen nada que ver con una consideracién filosofica), ya se ha di­
cho anterioxmente lo necesario y, por otra parte, ante la idea desarry
llada no puede ya hablarse de semejante representacién" (164).

Marx, escribe: "La democracia es la verdad de la monarquia;


s . 46

319

la monrirqula no es la verdad de la democracia. S6lo si la monarqula es


inconsecuente consigo misraa, puede ser democracia; en la democracia el
factor monârquico no es nna inconsecuencia. La monarqiifa no es compren
sible a partir de sf misma, la democracia, sf. En la democracia ningiîn
factor recibe otro significado que el propio; todos elles son en la —
realidad puros factores del "demos” total. En la monarquia una parte -
détermina el caracter del todo; la Constitucion entera tiene que acomq_
darse a ese punto invariable. La democracia es el género [Link]—
nal, la monarqufa, una especie y ademas mala. La democracia es contend
do y forma; la monarqufa, oue seprésenta como una forma, falsea el —
contenido (I65).
El pdrrafo da la impresion de un deliberado contraste entre
la democracia concebida como "genus" y la monarqufa como especie. Mien
tras la democracia, pretende decir Marx, constituye el pleno y verdade
ro desarrollo y la verdadera realizacidn de la constitucidn polftica,
(es decir, de la regulacidn de las relaciones polfticas) y, por lo tan
to, puede ser considerada por sf misma, la monarqufa no goza de esta -
plenitud y verdad, de esta tipicidad ideal, por asf decir. Es s6lo una
realizacion "parcial" de la "verdad" polftica; por lo tanto no puede -
ser, por sf misraa, la "verdad" del término mas universalmente logrado,
sino viceversa. En la medida en que la monarqufa tiende en todo momen-
to a ser una regulacidn de las relaciones polfticas, "participa", uti-
lizando un lenguaje platdnico, de la verdad de la democracia, pero im-
perfectaraente; es, por lo tanto, una "inconsecuencia", es decir, una -
realizacidn imperfecta de la realizacién tfpica; al raismo tiempo la d^
mocracia, en la medida en que realiza perfectamente esta relacidn, no
entrana en su seno inconsecuencias, de forma que no encierra en su in-
V.
s 4 G

320

terior un elemonto monârquico como propia inconsecuencia (l66). Los —


elementos de la democracia concurron todos orgânicamente a constituir
el sentido del conjunto, raientras que en la monarqufs. un s6lo elemento,
el poder real, en abstracto, y la persona del soberano, en concrete, -
domina sobre todo lo demâs y todo lo demâs se estructura en funciân su
ya. Por lo tanto les elementos de la Constituciân no participan equita
tivamente en el conjunto, sino que se entienden en funciân del "punto
fijo", del elemento inmâvil, injustificado y muerto en el seno del or­
ganisme constitucional. Organisme perfecto, la democracia es relaciân
lograda y correcta de contenido (relaciones polfticas y sociales) y —
forma (su regulaciân) en la medida en que todos sus elementos se si- -
tdan en un piano de igualdad; mientras que en la monarqufa la régula—
cion, o forma, no s6lo prevalece sobre el contenido, es decir, sobre -
las relaciones polfticas concretas, sino que lo altora, en la medida -
en que impone la presencia y predominio de un elemento injustificado y
conforma todo el contenido a dicho elemento (l67).

"En la monarqufa el todo, el pueblo, se halla subsumido ba-


jo una de las formas que existe: la Constitucidn; en la democracia la
Constituciân misma se présenta solamente como una determinaciân y, mas
precisamente, la autodeterminaciân del pueblo. En la monarqufa tenemos
al pueblo de la Constituciân; en la democracia a la Constituciân del -
pueblo. La democracia es el enigma descifrado de todas las Constituei^
nés. Aquf la Constituciân toca siempre fondo en su fundamento real, el
hombre real, el nueblo real, y esto en una forma [Link], real y no
s6lo objetiva, de suyo; la Constituciân es sentada como obra del pue—
blo. La Constituciân aparece como lo que es libre producto del hombre.
También de la monarqufa constitucional se podrfa decir en cierto modo
lo mismo; pero la democracia se distingue aquf especfficamente, porque
321

en ella la Constituciân nunca es mâs que factor de la existencia de


un pueblo: la Constitucidn polftica no forma por sf sola el Estado" —-
(168).

Se observa ya aquf que aflora uno de los elementos que .


han caracterizado las crfticas del joven Marx a Hegel: la omnipresen—
cia de la Constitucion en la monarqufa teorizada por Hegel de tal for­
ma que se puede hablar de la Constitucién como el elemento del Estado
en su conjunto y dominando a los demâs factores. En la democracia, sin
embargo (169), la Constituciân es tan s6lo uno de los elementos: el de
la autodeterminacion. En la monarqufa, el pueblo queda subsumido por -
la Constituciân; pasa por tanto a ser una "pertenencia" (170) de aqué-
11a en lugar de que ésta, la Constitucidn, sea el riguroso producto —
del pueblo.

En cualquier caso el elemento verdaderamente importante en


la teorizaciân de Hegel es que estâ teniendo présente al nodemo Esta­
do Constitucional y lo teoriza -en la determinaciân prusiana- bajo la
forma de la monarqufa constitucional. A esta forma Hegel la situa como
el excelso producto de la evoluciân de las formas polfticas. "La culmi
naciân del Estado en la monarqufa constitucional es la obra del mundo
modemo, en el cual la idea sustancial ha alcanzado su forma infinita"
(171). Para Hegel la antigua divisiân de las formas polfticas ya no —
responds a la [Link] moderna en su desarrollo: "La antigua divi­
sion de las Constituciones en monarqufa, aristocracia y democracia ti_e
ne como fundamento la unidad sustancial adn indivisa que no ha llegado
todavfa a su diferenciaciOn interior (a una organizaciOn desarrollada
en sf misma) y por tanto a la prcfundidad de la racionalidad concreta
(172).
322

3n Hegel se da un auténtico primado de la autoridad consti-


tufda de tal forma que la existencia de la autoridad es mâs importante
que las formas que asume. Cuando Hegel considéra inesencial la tradi—
cional distinciOn entre democracia, monarqufa y aristocracia estâ teo-
rizando (l73) aquella indiferencia hacia la forma de Estado que deven-
drâ tfpica del constitucionalismo liberal-conservador, refutando aque­
lla contraposiciân moderna entre monarqufa y repâblica con la que, ge-
neralmente, se inicia el proceso de secularizaciân de la soberanfa y -
de constituciOn del Estado Politico (174)* Hegel se alfnea, tambiân en
esto, con las promisas Icantianas en las que la raodemidad del Estado -
Politico consiste en el primado de la ley y no en una forma empfrica -
de organizaciOn polftica y social. Con ello se anticipa una tendencia
que emergerâ en la segunda raitad del XIX y sobre todo en el siglo ac—
tuai. De hecho, contrariamente a la tradiciân revolucionaria del X'/II
y XVIII -en la que la lucha contra la monarqufa podfa ser un postulado
fundamental- la diferencia entre monarqufa y repâblica ha ido perdien-
do significaciân en la medida en que el mécanisme constitucional del -
Estado de Derecho tiende sobre todo a garantizar el primado de la ley
sobre la voluntad popular. Se debe incluse precisar que esta indiferen
cia hacia la forma de Estado détermina también una serie de limitacio-
nes sobre el propio terreno de la democracia republicana en nombre del
formalisme derivado de la primacfa legal (175)« 3n cualquier caso se -
da en Hegel -quizâ como antes se apunté, por una fuerte determinacién
del factor politico prusiano (17&)- una presuncién acusada de la monar
qufa constitucional no cono forma preferible a otras sino como paradi^
ma exponencial de la racionalidad histérica y la consiguiente subsim
cién en la misma de las determinaciones democrâticas o aristocrâticas.
3 >41

323

"Estas formas, que pertenecen de tal manora a diforentes totalidades,


son rebajadas en la monarqufa constitucional a la categorfa de nomen—
tos; el monarca es uno, en el poder gubemativo participan algunos pe­
ro estas diferencias cuantitativas son, como ya se ha dicho, solamente
superficiales y no proporcionan el concepto de cosa. De todos modes no
es correcte hablar, como se ha hocho en la época moderna, de elementos
deraocrâticos o aristocrâticos en la monarqufa, pues esas deteraihacio-
nes por el hecho de encontrarse en la monarqufa no son ya democrâticas
o aristocrâticas (177)«
Con todo es importante trascender lo que aparecen en estas
Ifneas de Hegel y en aquâllas de Marx como opiniones de filosoffa pol_f
tica -en concrete, sobre la forma de Estado- y centrarse en el elemen­
to verdaderamente importante del "excursus" sobre la democracia. A - -
nuestro juicio estâ en la remisiân que se efectua por parte de Marx —
-en aquellas Ifneas ya transcritas- al "hombre real". La constitucion
se remite al hombre real como obra propia de éste. La diraensiân del —
hombre real es la que posteriormente va a cobrar determinacién como dû
mensién social frente a la polftica. Con ello, en la îCRITÏK, se abre -
paso a una de las mâs fecundas reflexiones del posterior anâlisis mar-
xista: el tema de la dualidad de la organizacién polftica.

3.5* La dualidad de la organizacion polftica.-

En la "democracia" la Constitucién polftica es solo uno de


los elementos del conjunto orgahizado de la vida del pueblo. Pero ello
quiere decir que existen otros modes de vida.,. y que son, precisamen­
te, aquellos a la que la Constituciân (como elemento de autodetermina-
cion) se refiere contfnuamente como formas de existencia reales de ese
mismo conjunto.
•/.
9, SA

324

"La Constitueién se nos présenta en lo que es, libre produc,


to del hombre. También de la monarqufa constitucional se podrfa decir
en cierto modo lo mismo; pero la democracia se distingue aquf, especf­
ficamente, porque en eLla la Constitucién nunca es mâs rue m factor do
la existencia de un pueblo: la Constitucion polftica no forma por sf -
sola el Estado" ( 178) .

De aquf derivarâ no solo la crftica de la monarqufa consti­


tucional, sino también la de la democracia polftica o democracia bur—
guesa (179)» porque es precisamente caracterfstica suya asumir al pue­
blo exclusivamente bajo la determinacién polftica (como en la monar- -
qufa constitucional), dejando invariada sin mediacién, sin interven- -
cién, la esfera subyacente de las relaciones sociales, la vida del hom
bre real y del pueblo real ( I 80) . De forma tal que la crftica de la ex
posicién hegeliana sobre el Estado se va a transformar en una crftica
del Estado modemo, politico o burgués en general ( 181) .

ITuevamente aparece esa especie de dialéctica "democracia-mo^


narqufa" en la que la democracia aparece como el "genus": "Kegel parte
del Estado y ve en el hombre al Estado hecho sujeto; la democracia par
te del hombre y ve en el Estado al hombre objetivado. Lo mismo que la
religién no créa al hombre sino el hombre la religién, lo mismo no es
la Constitucién quien créa al pueblo sino el pueblo la Constitucién. -
La relacién de la democracia con todas las otras formas de Estado es -
semejante en cierto modo a la del Cristianismo con todas las otras re-
ligiones. El Cristianismo es la religién, la esencia de la religion, -
el hombre deificado como una religién esnecial. Del mismo modo la denm
cracia es la esencia de toda Constitucién, el hombre socializado ( 182)
como una Constitucién especial. La relacién de la democracia con los -
3.5/1

325

otros regfmenes es la del género con sus especies, sélo que aquf, el r
género mismo aparece como existencia y por tanto, frente a las especies
que no correspondon a la esencia, como especie particular. Todas las -
otras formas de Estado son el Antiguo Testamento de la democracia. En
la democracia el hombre no existe para la ley, sino que la ley existe
para el hombre, es la existencia del hombre; en cambio, en las otras -
formas de Estado el hombre es la existencia de la ley. Tal es el dis—
tintivo esencial de la democracia (183).

En la problemâtica general de este pârrafo todavfa se detec


ta una vacilacién respecte a la inferencia crftica que Marx ya habfa -
adelantado sobre - la monarqufa constitucional. En la democracia, -
vieno a decir Marx, la ley es existencia humana. Sin embargo en la len
ta compenetracién que, ya en estas importantfsimas Ifneas, estâ efec—
tuando Marx entre la esfera polftica y la esfera "real", se trastocarâ
esa expresién. Yalga como muestra de esta tendencia el inmediato parra
fo de Marx: "Todos los otros rer:fmenes juntos constituyen una sola for
ma de Estado concreta y esnecffica. En la democracia el principio for­
mai es a la vez el principio material. De ahf que olla sea la verdade­
ra unidad de lo general y lo particular. Sea por ejemplo en la monar—
qufa sea en la Republica -si se la toma meramente como una forma mâs -
de Estado- el hombre politico tiene una existencia propia junto ad hom
bre apolftico, privado. La propiedad, el eontrato, el matrimonio, la -
sociednd burguesa aparecen en esta divisién como formas de existencia
distintas del Estado politico (Hegel lo expuso muy bien en lo que se -
refiere a estas formais abstractas del Estado (184) s6lo que crefa estar
hablando de la IDEA del Estado); ellas son el contenido a que se refie
re el Estado Politico como forma organizadora y, en el fondo como en—
tendimiento que détermina, limita, ahora afirma y luego niega, en una
3.S 2

326

palabra carece de contenido propio. Tal como el Estado politico se yux


tapone y distingue de este contenido en la democracia ( 185) , es s6lo -
un contenido particular y una de las formas en que existe el pueblo. -
En la democracia el Estado como algo especifico es s61o especifico, cp,
mo general es el universal real y por tanto no se distingue de los - -
otros contenidos como una calidad propia. Los franceses modemo s lo han
interpretado en el sentido de que el Estado Politico tiene oue desapa-
recer en la verdadera democracia; interpretacion correcta, en cuanto -
el Estado como Estado politico, como Constitucion, deja de valer por -
el todo" ( 186) .

El largo pârrafo es clarificador por lo que supone de intrp


duccién de una nueva problemâtica que tipificarâ la posterior trayectp
ria del anâlisis marxista. Ateniândose a su representacién orgânica de
la democracia afirma que en ésta el "principio formai" es, al raismo —
tiempo, el principio mate ial, "verdadera unidad de universal y parti­
cular" porque en ella no se manifiesta la yuxtaposicién y la viciosa -
relacién de forma y contenido antes descrita con referencia a las - —
otras "fomiaciones polfticas". Marx, por lo tanto, busca un concepto -
de democracia que realice la unidad nlcna de vida uâblica y privada, -
la unificacién en el hombre, de "bourgeois" y "citoyen" (187).

En la democracia entendida todavfa a este lado de una dis—


tincién entre democracia polftica y social, el Estado politico, es de­
cir, la constitucién polftica, es un contenido particular .junto a los
otros ya enumerados, y es, al mismo tiempo, "un modo de existir parti­
cular del pueblo. En la democracia, la Constitucién serfa consciente -
de su propia particularidad. Por lo tanto, la democracia ( 188) es una
relativizacion del Estado politico: la perspective polftica se encie—
3.53
327

rra en su âmbito y por esto mismo révéla, en la vida del pueblo, un êm


bito distinto. Este es, por eliora, para Marx, el de la sociedad civil
del que s6lo le interesa mostrar la realiAad. Por otra parte mientras
que en la monarqufa la constitucién polftica domina todo lo particu—
lar, en la democracia el Estado, en cuanto constitucién polftica ("la
constitucién polftica, lo particular, habfa dicho inmediatamente an—
tes") es, por lo tanto, sélo particular; pero estâ ademas el Estado —
"como universal", es decir, como unidad de todos los modos particule--
res, por consiguiente como estructura politico-social unitaria, y éste
es "universal real", es decir, nada determinado que se distinga del —
contenido restante: unidad de todos los contenidos, en definitive - —
(1 89).

Es interesante constater que, a medida que se avanza en es­


tas pâginas de Marx -inicialmente centradas en el aspecto externe de -
las formas polfticas- se va perfilando mâs el supuesto central de la -
dualidad polftica: el aislamiento de las otras formas de vida no polf­
ticas -las formas de vida del "bourgeois"- frente a las formas de vida
polfticas(l90), concentradas en el Estado -la esfera del "citoyen"- de
tal forma que las formas de la vida civil van cobrando relevancia mat^
rial y las formas de vida polftica se van decantando como "régimen", -
como formas de Estado: como la foraa-Estado como variable histérica de
las formas de vida material y como constante de las formaciones socia­
les burguesas. Asf, avanzando en esta perspective, dice Marx: "En la -
democracia el Estado abstracto ya no es el factor dominante. En cambio
la misma pugna entre monarqufa y repâblica si^nie desarrollândose den—
tro del Estado Abstracto. La repâblica polftica es la democracia den—
tro de laforma abstracta. 0 sea que la democracia como régimen abstrac
.A
328

to es la repâblica; sélo que en la verdadera democracia cesa de ser una


Constitucién meramente polftica" (191). Si no perdemos de vista la no-
cién de democracia que maneja Marx, este pârrafo afirma de forma explf
cita el caracter abstracto del Estado modemo -el estado pues que He­
gel describe, con independencia de que sea considerado por él como "la
esencia del Estado"- y por ello nos indica que Marx empieza a determi­
ner "la agonfa de ser un universal que no organiza, (un universal que -
no organisa).un universal formalista, "escolâstico" (192). Lo que po—
drfa ser una impresién incidental se confirma, sin embargo, como dato
sélido, en los pasos que Marx da en estas densas Ifneas, cuando escri­
be "la propiedad, etc, ... en resumen todo el contenido del Derecho y
del Estado es el mismo con pocas diferencias en Norteamérica y en Pru-
sia. La repâblica es allf sélo un régimen, lo mismo que aquf la monar­
qufa. El contenido del Estado es exterior a estas Constituciones. Por
tanto Hegel tiene razén cuando dice: el Estado politico es la Consti­
tueién; es decir, el Estado material no es politico: la identidad en—
tre Estado material y Estado politico es meramente extrfnseca, una sim
pie designacién recfproca" (l93)« El hecho de que Marx sitâe ahora en
el mismo piano, con referencia a este tema, los Estados Unidos y Pru—
sia muestra que tione la mirada fija en la esencia de la relacién en—
tre el Estado Politico y las demâs esferas, no en la contingente suma
de "libertades" que puede gozar el ciudadano de un Estado (194). Con -
lo cual, el problema se halla ya centrado en el tema de la dualidad -
(195).
Marx estâ delimitando al Estado Politico como funcionalidad
global moderna y estâ, simultâneamente, subestimando la forma especffl
ca que asuma aquel Estado Politico. En cualquier caso reviste el mâxi-
./.
329

mo interés el aislamiento técnico del hegeliano "ESTADO POLITICO" por


cuanto Marx lo va a vincular no sélo a la condicién moderna. en abstrac
to, sino a un grade de desarrollo determinado en la condicién privada.

"La. vida polftica en sentido modemo es el escolasticismo -


de la vida del pueblo. La monarqufa. es la perfecta expresién de esta -
enajenacién. La républica es la negacién de la enajenacién sin salir -
de ella. Se comprends porqué la Constitucién ha comenzado a existir
mo tal allf donde el âmbito privado ha alcanzado existencia auténoma.
bonde el comercio y la propiedad del suelo todavfa. no se han liberado,
tampoco lo ha hecho la Constitucién" (196).

Es mâs, viene a decir Marx, existe una relacién de propor—


cionalidad entre la abstraccién polftica y la abstraccién privada. "Si
la abstraccién del Estado como tal no se ha producido hasta los tiempos
raodemos, es porque la abstraccién de la vida privada ha comenzado en
el tiempo modemo. La abstraccién del Estado politico es un producto -
modemo". La naturaleza de esta âltima afirmacién es tal que nos lanza
de inmediato el interrogante bâsico que va a caracterizar la ulterior
indagacién de Marx, gporqué es posible -cémo se produce- la abstraccién
privada?.
En el afân de llenar de determinaciones estas intuiciones -
-frâgiles aân- sobre el Estado Modemo en cuanto Estado Politico, Marx
hace unos apuntes "comparatives" con supuestos politicos premodemos -
(197). Sus pimtos de partida son los del propio Hegel e introduce la -
diferencia no sélo en la caracterizacién del Estado modemo sino en —
subvertir la representacion de éste como desarrollo de la IDEA.

Hasta la época modema no aparecen ni la "abstraccién" del


Estado como tal y del "Estado Politico", ni la abstraccién de la vida
6,5Ê
330

privada: dos abstracciones que ya se configuraa como contrapuestas. En


el Medievo, por el contrario, existe una coincidencia entre determina­
cién polftica y determinacién privada: las clases poseen inmediatamen­
te valor y sancién polftica e igualmente las corporaciones, la propie­
dad territorial feudal, etc; mientras que, recfprocamente, no existe -
"abstraccién" del Estado politico porque las atribuciones polfticas —
son atribuciones privadas, a través de los distintos privilégiés, y el
primero de todos el del nacimiento. Vida del pueblo (la vida de las —
"esferas particulares", propiedad, familia, condicién social) y vida -
del Estado son idénticas: en efecto, las atribuciones polfticas se re-
gulan sobre las atribudiones de^las esferas particulares: el propieta-
rio de tierras es, al mismo tiempo el senor politico en su âmbito, los
cargos politicos son hereditarios, es decir, dependientes del princi­
ple de la familia, etc. El hombre, en su vida real es principio del Es
tado, sinplemente porque no es principio del Estado, el hombre es una
trascendente cualificacién polftica propia, de "citoyen"; abstrafda de
su cualificacién social. "Por tanto -dice Marx, con expresién osada y
evidentemente metaférica- el Medievo fue la democracia sin libertad" -
(198). Es "democracia" -porque el Estado polftico coincide con el Esta
do real-, pero de la "no-libertad"; reino, por tanto, de la ilibertad
tanto polftica como social, es decir, de la "plena alienacién" (199)«

Marx termina sus comentarios sobre la democracia haciendo -


referencia a la Edad Antigua y de esa forma acentuar el contraste con
la situacién moderna (200). Pinalmente, vuelve a efectuar una importan
te mencién sobre la funcionalidad de la Constitucién modema: "El Esta
do Modemo se diferencia de estos Estados caracterizados por la unidad
sustancial entre pueblo y Estado no en que los diverses factores de la
Constitucién se han diferenciado en la realidad -como Hegel pretende-.
3.51

331

sino on el hecho de que la misma Constitucién se ha constitufdo en una


realidad especifica aparté de la vida real del pueblo, convirtiéndose
el Estado Politico en la Constitucion del Estado restante" ([Link].) (201).

Asi, se aprecian pues, dos de los elementos importantes de­


limitados por Marx en sus reflexiones sobre las formas polfticas; el -
elemento constitucional en tanto que realidad alegérica, ilusoria en -
su genericidad y ese elemento constitucional, como elemento puraraente
politico, en tanto que indicador-regulador de las esferas restantes —
del conjunto de la vida considerada, histéricamente, en su dimensién -
de totalidad. Es importante comprender la doble naturaleza del apunte
crftico de Marx. Por un lado crftica del procedimiento hegeliano, en -
la descripcién del Estado modemo; por otro, crftica de este mismo Es­
tado .

Por lo que respecta al primer supuesto valga como muestra -


el siguiente comentario de Marx; "Si, por ejemplo, al ser desarrollada
la familia, la sociedad burguesa, el Estado, etc... estas formas socia
les de la existencia humana son consideradas como realizacién, objeti-
vacién del ser humano, la familia, etc, aparecerân como cualidades in­
hérentes a un sujeto. El hombre sigue siendo el ser de todos estos se­
res; pero ademas éstos aparecen como su generalidad real y por tanto -
también como lo comân. Por el contrario, si la familia, sociedad bur—
guesa, Estado, etc, son concreciones de la Idea, de la substancia-suj^
to, entonces tienen que comenzar por cobrar realidad empfrica; los hom
bres se dividirân en dos masas: una los burgueses -en los que se des—
pliega la Idea de la sociedad burguesa- la otra los ciudadanos. Como -
propiamente sélo se trata de una alegorfa de dotor a no importa qué —
realidad empfrica con el significado de la realizacién de la Idea. De
331

sino en el hecho de que la misma Constitucién se ha constituido en una


realidad esuecifica aparté de la vida real del pueblo, convirtiéndcse
el Estado Politico en la Constitucién del Estado restante" (S.N.) (201)•

Asi, se aprecian pues, dos de los elementos importantes de-


limitados por Marx en sus reflexiones sobre las formas polfticas: el -
elemento constitucional en tanto que realidad alegorica, ilusoria en -
su genericidad y ese elemento constitucional, como elemento puramento
politico, en tanto eue indicador-regulador de las esferas restantes —
del conjunto de la vida considerada, histéricamente, en su dimensién -
de totalidad. Es importante comprender la doble naturaleza del apunte
critico de Marx. Por un lado crftica del procedimiento hegeliano, en
la descripcién del Estado modemo; por otro, crftica de este mismo Es­
tado .
Por lo que respecta al primer supuesto valga como muestra -
el siguiente comentario de Marx: "Si, por ejemplo, al ser desarrollada
la familia, la sociedad burguesa, el Estado, etc... estas formas socia
les de la existencia humana son consideradas como realizacién, objeti-
vacion del ser humano, la familia, etc, aparecerân como cualidades in­
hérentes a un sujeto. El hombre sigue siendo el ser de todos estos se­
res; pero ademâs éstos aparecen como su generalidad real y por tanto -
también como lo comân. Por el contrario, si la familia, sociedad bur—
guesa, Estado, etc, son concreciones de la Idea, de la substancia-suj^
to, entonces tienen que comenzar por cobrar realidad empfrica; los hom
bres se dividirân en dos masas: una los burgueses -en los que se des—
pliega la Idea de la sociedad burguesar* la otra los ciudadanos. Como -
propiamente sélo se trata de una alegorfa de dotar a no importa qué —
realidad empfrica con el signifieado de la realizacién de la Idea. De
3. 51
333

Crftica es que siguiendo su anâlisis de Hegel sobre estas coordenadas,


Marx termina exponiendo un nivel del problema radicalmente nuevo. La -
filosoffa hegeliana estâ puesta del revâs; invierte la realidad, con—
virtiendo los predicados en sujetos y los sujetos reales en predica—
dos. Pero, ciertamente, ahade Marx, la inversién no se origina en la -
misma filosoffa de Hegel. La mistificacién no se refiere, en primer lu
gar al modo en que esta filosoffa refieja la realidad, sino en la mis­
ma realidad. En otras palabras lo que estâ "invertido" no es simplemen
te la imagen de Hegel de la realidad, sino la misma realidad que trata
de refiejar (207). "Esta falta de crftica. este misticismo. es tanto -
el enigma de las Constituciones modemas como el raisterio de la filoso
ffa de Hegel, especialmente la filosoffa del Derecho y de la Religién"
(208). Estâ vuelta del rêvés, no sélo la representacién que da Hegel -
de la realidad del Estado; es vuelta del rêvés -dice Marx- la realidad
misma que genera el Estado. "La concepcién no puede ser concreta, cuan
do su [Link] es "abstracto" (20$).

'En general, un autor critica a otro mostrândole que las co-


sas son distintas a ccano las ha descrito. Lo critica en nombre de la -
realidad y sobre la base de ella. Aquf, en cambio, el procedimiento —
-de Marx- parece ser el contrario: la declaracién de fallecimiento lan
zada contra la vieja filosoffa, se dirige al mismo tiempo contra el ob
.1eto tratado. Marx no quiere solamente el fin de la filosoffa hegelia­
na del estado: quiere la disolucién del Estado. Y esto por entender —
que no sélo es "falsa metaffsica" o "estâ cabeza abajo" la representa­
cién filoséfica de la realidad, sino también la realidad misma, esto -
es, el particular tipo de régimen social que se expresa en el Estado -
representative o gobiemo parlamentario modemo *(210).
3 60

334

Ya en la "XRITIK", Marx diagnostica a propésito de la con—


cepcién hegeliana del Estado; "Abstracta lo es esta concepcién sin du-
da; pero es la "abstraccién" del Estado politico como Hegel mismo la -
desarrolla. Atomistica lo es también; pero es la atoraistica de la so—
ciedad misma (...). La atomistica en que se précipita la sociedad bur­
guesa con su acto politico procédé necesariamente del hecho que la co-
munidad la sociedad burguesa, se halla separada del Estado; -
el Estado politico es una abstraccién de ella (211). Es esta una apre-
ciacién mâs propia del "CAPITAL" que de una obra como la "ICRITIK". - -
"Abstraccién" significa en este caso, sobre todo, separacién, enajena­
cién. La tesis de Marx es que el estado politico, el "estado como tal",
es un producto modemo (212), porque el fenémeno complete de la sépara
cién del estado respecte de la sociedad (213) (de la polftica con res­
pecte a la economfa, de lo "publico" y lo "privado") es también moder­
na. En la "sociedad civil" modema, el individuo aparece liberado de -
todos los lazos sociales. Ni estâ integrado en una ccsnunidad de ciuda-
danos, como en los tiempos antiguos, ni en una ccmunidad corporativa -
concreta (p.e. en un gremio), como en los tiempos medievales. En la —
"sociedad civil" -que tanto para Hegel como para Adam Smith y Ricardo
era una "sociedad de mercado", de productores- los individuos estân dl
vididos entre sf y son independientes unos de otros. Bajo taies condi-
ciones cuando cada personn es independiento de las demâs, el nexo real
de dependencia mutua (el salto de unidad social) pasa a su vez a ser -
independiente de todos los individuos. Este interés comân, o interés -
"universal", se convierte también él en independiente de todas las par
tes interesadas y asume una existencia separada; y esta unidad social
establecida en separacién de sus miembros es, precisamente, el moderne
estado hipostasiado (214).
"A Hegel no hay que criticarle por describir la esencia del
Estado modemo ,tal y como es, sino por hacer pasar lo que es por la —
esencia del Estado. Para demostrar que lo racional es real (215) hay -
que basarse precisamente en la contradiccién de la realidad irracional,
que por todos sus poros es lo contrario de lo que dice y dice lo con—
trario de lo que es" (216).

Tal es, en grandes Ifneas, el mecanismo do la escisién que


se opera en la vida modema. "La sociedad civil -dice Marx- puede 11e-
gar a tener significado y eficacia politicos sélo si realiza un acto -
de "transubstanciacién total", un acto nediante el cual "la sociedad -
civil debe desprenderse completamente de sf misma en tanto que es so—
ciedad civil, como clase privada y hacer valer una parte de su ser que
no sélo nada’tiene de ccmiân con la existencia civil real de su ser, si
no que lo es directamente opuesta. Cada individuo muestra aquf lo que
es la ley general. Sociedad bur,?uesa y Estado se hallan separados. Por
tanto también el ciudadano y el burgués -el mierabro de la sociedad bur
guesa- se hallan separados" (217).
Hegel no ha podido -a nivel teérico- sino extender acta de
una nueva situacién polftica, y ello con independencia de que, légica-
raente, vea el proceso como dimanante de presupuestos no ^istéricos.
En cualquier caso la mediacién general que lo pâblico habfa de reali—
zar respecte al objeto social ha resultado fallida. îTo sélo aparece la
dualidad de la organizacién polftica sino que la orgcnizacién social -
misma se reproduce en su condicién modema a través de aquella duali—
dad. La mediacién real no se ha producido. Sin embargo, Hegel va a in-
tentar, a un nivel particular, establecerla realmente a traigés del Po­
der Legislative, Aquf se van a encontrar -a un nivel especffico- los -
elementos por mediar: el "Estado en sf" (el monarca y el gobiemo) y -
la representacién social (los "Stânde"). Sélo con la mediacién de tar—
336

les elementos serfa posible que "la preocupacién general no sea s6lo -
"en si" sino también "por s£" (218), y, por tanto, impida que "el po—
der del principe aparezca oomo un extreme aislado y por lo tanto como
mero poder arbitrario y dominador, y evite también que se aislen los -
intereses particulares de las comunas, corporaciones e individuos..."
(219).
El discurso de Marx en la KRITIK va a estar funcionalizado
nuevamente a verificar la posibilidad politico-real de tal mediacién.
3. ^

33

(l) En los "Gnmdlinien" de Hegel el tema de las Relaciones entre sociedad


civil y el Estado se toca sobre todo en los paragrafos 181, 257, 258,
260, 263) 265, 288 y 289. Sn general todo tema de referencia que tra^
bajamos en esta secoién en los p,257 al 286 inclusive (Grundlinien, -
pp.207-2525 Principles, pp.283-337). En la edicién de referencia de
la "KRITIK" (Stuttgart, 1973)) el tema se toca sobre todo en las pp.
3-58; al tema de la Constitucién hay referenoiasimportantes en las pâ
ginas dedicadas al Poder Legislative; singularmente en las 78-81. En
la versién castellana de RÏPALDA, OME 5> en las pp.3-50 y 67-70) res­
pectivamente. Ademâs sobre el tema hemos tenido en cuentU) ALTHUSSER,
[Link]. la politique et l*histoire, Paris, 1959» t.c. Madrid,
1968. ATGER, F. Essai sur l'histoire des doctrines du Contrat Social,
Nîmes, 1906. Para el tema del organicisme nos parecen de utilidad las
indicaciones contenidas en el"Dirivto Costituzionale"de BALLADORE PA-
LLIERI, Milano, 1973) p.22. Importante es el libre de G.BEDE3CHI) Po­
litisa e storia in Hegel, Bari, 1973» para el tema de la oticidad de
la sociedad burguesa y todos los problemas del "trânsito", pp.1-71. -
Para la problemâtica de la soberanfa y el principe, el artfculo de A.
BIRAL, "La crisi délia monarchia di diritto divino e il problema délia
costituzione", en "Rivoluzione, costituzione e State nel pensiero po­
litico moderne", Bari, 1979» BOBBIO, N, "Studi hegeliani" en "Da ---
Hobbes a Marx" (pp.165-238), Napoli, 1965» también "Sulla nozione di
costituzione in Hegel", Riv. "De homine", n^ 38-40 (p.319); 1971» tam
bién las pâginas dedicadas a Hegel en "La teoria delie forme di gover
no nella storia del pensiero politico", pp.161-177» finalmente hemos
encontrado indicaciones importantes en "Gramsci e la concezione délia
società civile", Milano, 1976. BOCKENKJRDE, E-W, Die Einheit von ---
nationaler und konstitutioneller politischer Bewegung im deutschen —
Prühliberalismus, en "Moderne deutsche Verfassungsgeschichte, Koln, -
1972. BOVERO, M, "La monarchia costituzionale: Hegel e Montesquieu".
Appendice al capitule sobre Hegel de Bobbio, en "La Teoria delle For­
me di Governo", oit, pp.177-185. BOURGEOIS, B, La pensée politique de
Hegel, Paris, I969» t.c. de Anibal C. Leal, Buenos Aires, 1972. ----
BRUNNER, 0, Per una nueva storiâ costituzionale e sociale; [Link]. de
P. SCHIERA, Milano, 1970; sobre todo pp. 43 y ss. CACCIARI, Massimo,
Dialettica e critica del politico. Saggio su Hegel, Milano, 1978; es­
te librito es uno de los mâs importantes que hemos podido consultar -
sobre la dialéctica de transforraacién de la sociedad en el Estado. —
CAPELLA, J.R., "Introduccién" en "Marx, el derecho y el Estado, Barc^
lona, 1969* Importantfsiraa referencia clâsica sobre el tema de la — -
"KRITIK" es el CAPOGRASSI, G, "Le glosse di I4arx a Hegel", >publicada
originalmente en los "Studi in onore di G. del Vecchio", Médena, 1930,
vol.I, pî>. 54-71 ; posteriormente se incluyé este trabajo en el [Link]
-A
338

de su "OPERE", Milano, 1959 (pp.43-70); CERRONI, V, "Marx e la criti­


ca della filosofia hegeliana del diritto publico, R.I.F.D., XXVIII, -
1961, pp*28l-308; este mismo articulo se reprodujo en "Marx e il di—
ritto moderno", Roma, 19&2; t.c. México, I965; también, Società civi­
le e state politico in Hegel, Bari, 1974; CESA, G, "IKTRODUZIONE" a -
"Hegels Soritti politici", Torino, 1972; también, Hegel filésofo poH
tico, Napoli, 1976. COCCOPALI'IEIRO, B., Scienza dello State e filoSo­
fia politica in Kegel. Milano, 1975» Las pâginas dedicadas a Hegel —
(pp.42-54) en [Link], "La organizacién polftica", t.c. de ALFONSO
REYES, México, 1937, G&reimp.= 1974» COLLSTTI, "Introduition to ear—
ly writings", t.c. de [Link] BUEY en "La cuestién de Stalin y —
otros escritos", Barcelona, 1977 y sobre todo, II marxisme e Hegel, -
Bari, I969. CUNOW, H. Die marxistiche Gesohichts Gesellschaft und - -
Staatstheorie (2 vols.), Berlin, 1923. DE GIOVAiINI, B. Marx e il tem­
po storico della società borghese, Bari, 1970; Marx e lo State, in —
"Democrazia e Diritto", N*3, 1973, pp.37-82; II soggeto borghese e lo
State", Rinascita, 1978 (n® 44, pp.41-4); DELLA VOLPE, en la OPERE, -
vol.I, IV y V, Roma 1972 y 1973* DE RÜSA, C. Società umana e State —
nella concezione filosofica di Hegel, Palermo, I948. DUSO, G. Il so—
ggetto nello State di Hegel, Critica Marxista, 3, 1979; pp.69-83; --
"Teoria politica e concezione dello Stato in Kegel", en "Per una sto­
ria del moderno concetto di politica", Padova, 1977* FROSIITI, V. Gons
tituzione e società civile, Milano, 1978. GIESE, G, Hegels Staatsidee
und der Begriff der Staatserziehung, Halle, I926. GIORGIANI, V. Stu—
dio Bul concetto di stato, Milano, 1975; GROETHUYSSÎÎ, B, "La concep—
tien de l'Etat chez Hegel et la philosophie politique en Allemagne",
Revue Philosophique, I924, pp.180 y ss. Muy importantes las observa—
ciones de HABERI€AS,en el postfacio a "[Link]: Politischen Schrif^
ten", Frankfurt a/M, I966. HAMPSHIRE, Stuart, La unidad de la sooie—
dad civil y la sociedad polftica (Réplica a Leszek Kolakowski), (Cua-
dernos Teorema), pp.31-44, Valencia, 1976. HELLER, H. Hegel und der -
nationale Machtstaatsgedanke in Deutschland: Ein Beitrag zur politis­
ohen Geistesgeschichte, Leipzing, I92I; todo lo referente a "La arti-
oulacién del todo social" y "la sociedad civil" en las pp. 116 y 124
respectivamente de la "Teorfa del Estado", México, 1942 (6^ reimp.= -
1971); Die SouverSnitat. Ein Beitrag zur Théorie des Staats und Volk-
rrechts. Leipzig-Berlin, 1927* ILTING, K.H. II concetto hegeliano - -
dello Stato e la critica del giovàne Karxijj Rivista di Filosofia, 1977
nfi 7-8-9* Fascfculo dedicado a "Hegel e lo Stato" pp.115 y ss. Impor­
tantes indicaciones respecto a la relacién entre la sociedad civil y
./♦
E 65

339

(cif. JELLINEK)
el Estado y a la evolucién doctrinal del tema en la "Allgemeine Staat^
lehre" (1B edic, I905), t.c. de FERNANDO DE LOS RIOS (ultima ed. [Link]
res, 1973). Sobre la evolucién del concepto de organisme, KAUFI'IANN, E
ITeber den Begriff des Organisnius in der Staatslehre des 19»Jahrhundorts.
Heidelberg, I908. KOL^JCONSKT, L. "El mito de la autoidentidad humana"
(Cuademos Teorema pp.1-31), t.c. de JUAN ALVAREZ, Valencia, 1976. —
LEVI, G. "La dottrina dello Stato" di [Link] e le altre dottrine
intomo allo stesso argomento". Studio Comparative. Pavia, I88O (2 — •
vols). LEiALTER, Ernst, Zur systematik der Macâstichen Staats u n d -
Gesellschaftlehre, Arohiv fUr Sozialvissenschaft und Sozialpolitik, -
1933, pp.612-674. LOl'JENSTSIN, J« Kegels Staatsidee; ihr Doppelgesicht
und ihr Einfluss im neunzehnten Jahrhundert, Berlin, I927. LOV/ITH, K,
Zur Kritik der chrisbiichen Uberlieferung. Stuttgart, I966. Respecto a
la nocién de soberanfa y su personalizacién son importantes las obser^
vaciones de MARTINETîï, P, Ragione e fede. Saggi religiosi. Torino, -
1944. Î'IEIÏJECKE, Friedrich, Die Idee der Staatsràson in der neuren Ge£
lichte (Tomo I de las "WERKE", Kiinchen, I963), t.c. de [Link] VI­
GEN, Madrid, 1959* NEGRI, A. "Rileggendo Hegel, filosofo del diritto,
en "Incidenza di Hegel", Napoli, 1970; es interesante la utilizacién
del supuesto clasista en Hegel para su articulacién modema que hace
A. NEGRI, en la tercera parte de "La forma Stato", Milano, 1977. - —
0'I*!ALLEY, "Introduition" en "Critique of Hegel's philosophy of ri^t"
New York, 1967* Respecto a las relaciones Sociedad civil-Estado, en -
[Link], de OPPENHEIKER, System der Soziologie, pp.115 y ss, Jena, - -
1926. PAPA, Logica e Stato in Hegel, Bari, 1973. PELCZY1^’SKI,Z.A, In­
troductory Essay, en G.VÎ.[Link], Political Writings, Oxford, I964; -
The hegelian conception of the State, p.1-30, en "Hegels Political —
Philosoph;;,’’", London, 1971. RACINARO, R. "Sul soggeto bor^ese e lo —
Stato", Grftica Marxista, n^l, 1979* Importantes trabajos son los que
en fascfculo especial dedicado a "Hegel e lo Stato", reunid en 1977,
la Rivista di Filosoffa n* 7, 8 y 9» ROSENLWEIG, P. Hegel und de r --
Staat, sobre todo el [Link]: Staat und Staatgesinnung, pp.129-135; *—
Verfassung, 135-139» ROSSI, M. Da Hegel a Marx, [Link]: II sistema —
hegeliano dello Stato, Milano 1970; t.c. de la edicidn original de Pd
vista de ROSARIO DE LA IGLESIA, vid. particularmente El joven î-!arx, -
[Link], Madrid, 1971* RUGGIERO, G. el [Link] dedicado al Libéralisme
aleman en su Historia del Liberalismo Europeo, tîadrid, 1944* STAMISN,
T, "Nachwort" en "Kritik des Hegelschen Staatsrechts", pp.189-233, —
Stuttgart, 1973. TRE3GHER, H. Montesquieu und Hegel, in "Schmollers -
Jahrbuch", XLII, I9I8. VERIffiJIL, E. "La pensée politique de Hegel", en
./•
“â. c e

340

"Etudes sur Hegel", Revue de Ketaphisique et Morale, I93I, Vv. Aa. —


Hegel's Political Philosophy, ed. de [Link]/INÎ'I, New York, 1940. Vv.
Aa. Der Staat Dokumente des Staatsdenkens von der Antike bis zur Ge—
genwart (edic. de RUDOLF V/E3ER-FAS, Pfullingen, 1977* Vv. Aa. Hegel’s
Political Philosophy, Problems and Perspectives (Ed. de [Link])
Cambridge, 1971* Vv. Aa. Staat und Gesellschaft im deutschen Vormarz,
Hamburg, I962. WEIL, E. Hegel et l'Etat, Paris, 1950. v.c. [Link], -
I97O; "Hegel et son interpretation comuniste" en "Critique" n^ 6, — -
1950. WILDT, A. Hegels Kritik des Jacobinismus, en "Aktualitat und —
Folgen der Philosophie Hegels (ed. de OSKAR NEGT), Frankfurt/H, 1970,
pp.265-292, ZAPPERI, R. Per una critica del concetto di rivoluzione -
borghese. Bari, 1974*
(2) ESTADO POLITICO, no es un pleonasmo, pues la familia y la sociedad —
burguesa constituyen el "Estado real", gientras que para Hegel es el
"ciudadano" la idea fundamental, Marx insistirâ en que "burgués" deno
ta una realidad mâs bâsica; en ella descubrirâ también junto con otros
contemporâneos la "realidad antagonica del proletariado" y, por tan—
to, la nueva contraposiciân: "burgués-proletariado" (Cfr. sobre esto,
RIPALDA, notas 3 y 11. OME, p.4 y 9» respectivamente.
(3)La seccién III de la "ETICIDAD", es la dedicada al ESTADO y comienza
por el parâgrafo 257 que dice; "El estado es la realidad efectiva de
la idea ética,el espfritu ético como voluntad sustancial revelada, —
Clara para si misma que se piensa y se sabe y cumple aquello que sabe
precisamente porque lo sabe. En las costumbres tiene su existencia in
médiata y en la autoconciencia del individuo, en su saber y en su ac-
tividad, su existencia mediataj el individuo tiene a su vez su liber­
tad sustancial en el sentimiento de que él es su propia esencia, el -
fin y el producto de su actividad" (Grundlinien, 207,8; Frincipios, -
283).
(4) "En el proceso del concepto cientifico el estado aparece como résulta
do. pero, al producirse como el verdadero fundamento élimina aquella
mediacién y aquella apariencia en la inmediatez. Por ello en la real^
dad el estado es lo primero. dentro del cual la familia se desarrolla
en sociedad civil, y es la idea misma del Estado la que se sépara en
estos dos momentos"(Grundlinien, 207; Frincipios, 282).

•/.
5:
341

(5) La "KRITIK" comienza comentando el P.261. Ya se apunté en la pri­


mera parte la sospecha de que las primeras pâginas del escrito de
Marx se hayan perdido. Esta idea la abona el hecho de que los pri
meros e importantes paragrafos de la seccién del Estado (desde el
257 al 260 inclusive) no sean comentados.
(6) BOBBIO: "La sociedad civil hegeliana mâs que una descripcién de -
las relaciones econémicas lo es de la interveneién juridica del -
Estado en aquellas relaciones. Es, sobre todo, un anâlisis del
tado Burgués", en "Gramsci e la concezione délia società civile",dt.
p.22-25.

(7) "En el desarrollo de la sociedad civil la sustancia ética conqui£


ta su forma infinita que contiens en si los dos momentos siguien-
tes: 1) La diferenciacién infinita hasta llegar al ser interior -
por si de la autoconsciencia; 2) La forma de la universalidad que
existe en la cultura, la forma del pensamiento. por la cual el e^
piritu es objetivo y real como totalidad orgânica en las leyes e
instituciones, que son su voluntad pensada" (Grundlinien, 207; —
Frincipios, 282).
(8) CACCIARI, L*"Arcano" dello Stato en"Bialettica% oit, p.13.

(9) SOLARI, Il concetto, cit, p.257.

(10) P.258, Obs. (Grundlinien, 208; Frincipios, 284).


(11) CSRRONI, I>Iarx y la critica, cit, p.100.

(12) BEDESCHI, Politica e storia, cit, p. 70, 71 *

(13)C0LLETTI, Introduccién, cit, 112, II3.


(14) P.260 (Grundlinien, 214,5; Frincipios, 29I). Juzgamos de interés
completar este mismo parâgrafo: "De este modo lo universal no se
cumple ni tiene validez sin el interés, el saber y el querer par­
ticular, ni el individuo vive meramente para estos ultimes como -
una persona privada sin qüerer al mismo tiempo lo universal y te­
ner una actividad consciente de esta finalidad. El principio de -
los Estados modernes tiene la enorrae fuerza y la profundidad de -
dejar que el principio de la subjetividad se consume hasta llegar
•/•
é T

342

al extreme independiente de la particularidad personal, para al


mismo tiempo retrotraerlo a su unidad sustancial, conservando —
asi a ésta en aquel principio mismo".

(15) (Grundlinien, 2I5. Frincipios, 292). Este parâgrafo es una de —


las piezas claves para comprender la estructura inicial de la —
"KRITIK". El comentario critico de MARX, se basarâ en la idea —
feuerbachiana de que lo general (aqui el interés del Estado), pje
se al postulado de Hegel, no coincide con lo particular (los in­
tereses individuales), sino que, segun el mismo Hegel, lo subsu­
me y oprime (Ripalda, nota 4, p.4» de la OME,5).

(16) El parâgrafo 155, dice: "En esta identidad de la voluntad univer^


sal y particular coinciden por lo tanto el deber y el derecho; -
por medio de lo ético el hombre tiene derechos en la medida en -
que tiene deberes y deberes en la medida en que tiene derechos.
En el derecho abstracto yo tengo un derecho y otro el deber co—
rrespondiente; en lo moral el derecho de mi propio saber y que—
rer, asi como el de mi bienestar, sélo debe serobjetivo e idént^
00 con los deberes" (Grundlinien, I48; Frincipios, 203).

(17) Agregado P.261 (Frincipios, 294).


(18) "La esencia del nuevo Estado es que lo universal estâ unido con
la compléta libertad de la particularidad y con la prosperidad -
de los individuos, que el interés de la familia y de la sociedad
civil debe concentrarse, por lo tanto, en el Estado, y que la —
universalidad del fin, no debe progresar sinembargo sin el sa—
ber y el querer propio de la particularidad, que tiene que con—
servar su derecho" (Agregado, P.260; Frincipios, 292).

(19) KRITIK, 3; [Link], 4.


(20) KRITIK, 5; OME, 6. Una de las formas -a la que Marx se referirâ
explicitamente- en que Hegel explica esta identidad: "Puesto que
el deber es en un primer momento un comportamiento respecto de -
algo para mi sustancial, en y por si universal, mientras que, —
por el contrario, el derecho es la existencia de este elemento —
sustancial, y por lo tanto el aspecto de mi particularidad y de
mi libertad particular, ambos aparecen distribuidos en sus esta-
•A
343

dios formales en lados y personas distintos* El Estado, en cuanto


compenetracidn de lo sustancial y lo particular, implica que mi
obligacidn respecto de lo sustancial sea al mismo tiempo la exi^
tencia de mi libertad particular, es decir que en él deber y de­
recho estén unidos en una y la misma relacién" (P.261 Obs* Grund
linien, 215,16; Principios, 293)*

(21) P.262 (Grundlinien, 217; Frincipios, 295)*

(22) KRITIK, 6; OtlE, 6.

(23) En el P.265, Hegel escribe: "Estas instituciones constituyen, en


lo particular, la Constitucién, es decir, la racionalidad desa—
rrollada y realizada. Bon por ello la base firme del Estado, asî
como de la confianza y disposicién de los individuos respecto de
él. Son los pilares de la libertad publica, pues en ellas se rea
liza y alcanza un caracter racional la libertad particular con -
lo que tiene lugar en si la unién de libertad y necesidad" - --
(Grundlinien, 218j Principles, 296).

(24) KRITIK, 11; OHE, 11.

(25) Este pasaje al que nos referimos es importante por sus implica—
ciones légicas: "En el proceso del concepto cientifico el Estado
aparece como resultado, pero, al producirse como el verdadero —
fundamento élimina aquella mediacién y aquella apariencia en la
inmediatez. Por ello en la realidad el estado es lo primero, deri
tro del cual la familia se desarrolla en sociedad civil, y es la
idea misma del estado la oue se sépara en estos dos momentos" —
(Obs. P.256 Gnmdlinien, 207; Frincipios, 282).

(26) KRITIK,9; OME, 9*


(27) KRITIK,9; OME, 9.

(28) KRITIK,9; OME, 9.

(29) MARX serefiere al P.262 ([Link], 217; Frincipios, 295)*

(30) KRITIK, 10; OME, 10.


./•
(31) FEUERBACH, Filosofîa del Porvenir, cit, 25.

(32) Agregado 265 (Principles,296).

(33) Agregado 265 (Principios,297)*

(34) P.267 (Grundlinien, 218; Principios, 297).

(35) KRITIK, 9; OIvIE, 9.


(36) (Grundlinien, 218; Principios, 297) P.267.

(37) KRITIK, 12; OIE, 12.

(38) P.269. Grundlinien, 219,20; Principios, 299«

(39) KRITIK,13; OIvIS, 13.


(40) KRITIK,14; OME, 14.

(41) KRITIK,15; OI'IE, 14.


(42) KRITIK,18; CMS, 17*

(43) Grundlinien, 233; Principios,316.

(44) KRITIK, 24; OME, 23.


(45) Hegel apunta especificamente la divisidn de los poderes como dife
rencias sustanciales del Sstado politico en el parâgrafo 273: "El
Estado politico se divide entonces enlas siguientes diferencias
sustanciales: a) El poder de determinar y establecer lo univer—
sal: el poder legislative; b) La subsuncidn do las esferas parti
culares y los cases individuales bajo lo universal: el poder gu-
bernativo; c) la subjetividad como decisidn ultima de la volun—
tad: el poder del principe. En él se reunen los diferentes pode­
res en una unidad individual, que es per lo tante la culminacidn
y el comienzo del todo, y constituye la monarquia constitueional"
(Grundlinien, 235; Principios, 318).
•/•
345

(46) Ob8 P.273 (Grundlinien, 236; Principios, 318).

(47) KRITIK, 56; OME, 49*


(48) Kegel esta teniendo presente en su critica los "Grundlage des Na
turrechts nach Prinzipien der l.'issenschaftslehre (l, P. 16, pag.
196) de Fichte para criticar lo que denomina una "superficial!—
dad del concepts de Estado" (Obs P.273, Grundlinien, 236; Princi_
pios; 318).

(49) Cifr. sobre esto, ORDOhEZ, Las formas de gobierno en Montesquieu,


- cit, pp. 209 y ss.
(50) Obs. P. 273 (Grundlinien, 238; Principios, 320).

(51) MONTESQUIEU, Del espiritu de las Leyes, cit, pp. 51“55« Es inte-
resante para un contraste en el procedimiento de divisidn de po­
deres las pdginas de ALTHUSSER, "Una revolucidn en el mdtodo", —
en Montesquieu, la politica y la historia, cit. pp. 9-13*

(52) Cifr. P. 269 (Grundlinien 219,20; Principios, 299)•

(53) En la Obs. al P. 272, escribe Kegel: "El principio de la separa-


ci6n de los poderes contiens el moments esencial de la diferen—
cia. de la racionalidad real; el entendimiento abstracts la - —
aprehende, en cambio falsamente como la absoluta indeoendencia -
reoiproca de los poderes, o bien unilateralmente, comprendiendo
su relacidn como algo negativo, como mutua limitacién (Grundli—
nien, 239; Principios, 317).

(54) (Grundlinien, 235; Principios, 317,8).


(55) Vid. P. 275 (Grundlinien, 24O; Principios, 323).

(56) En el P. 276, escribe Hegel: ”1) La determinacidn fundamental —


del estado politico es la unidad sustancial como idealidad de —
sus momentos. En ella, los poderes y asuntos particulares del E^
tado estan al mismo tiempo disueltos y conservados, y conserva—
dos no como independientes, sino en la medida en que poseen una
justificacidn que se desprende de la idea del todo. Surgen de su
poder y son sus miembros en movimiento, en cuanto que pertenecen
a su propia identidad (Selbst)" (Grundlinien, 24O; Principios, -
323,4).
•/.
346

(57 CERROKI, Stato politico, cit. pp. 115-117*


(58 P. 270 (Grundlinien, 220; Principios, 300).

(59 Hemos tornado el apunte para esta division de lo anotado per J.M.
RIPAIDA al texto de la

(60) KRITIK, 19; OME, 18.

(61) KRITIK, 19; OME,


0 ' 19*
(62) KRITIK, 20; OME, 19*

(63) KRITIK, 20; OME, 19*

(64) Gif. sobre esto. KRITIK


(65) KRITIK, 21; OME, 20.
(66 Asî, senala KARX: "Despues que la sustancialidad ha side deterird
nada 1s) como fin universal del Estado, 22) como los diversos po^
deres, luego, es determinada como 3®) el Espiritu cultivado que
se sahe y se quiere a si mismo, como el Espiritu real. El verda-
dero punto de partida, el espiritu que se sahe y quiere a si mi^
mo, sin el cual "el fin del Estado" y los "Poderes del Estado" —
serlan vanas ilusiones, existencias vacIas e incluso un imposi—
ble, se présenta ahora como el ultimo predicado do la sustancia­
lidad, la cual ya entes se hallaha determinada corno fin univer­
sal y como los diversos Poderes. Si se hudiese partido del espi­
ritu real. el"fin general" serla su contenido, los diversos Pod^
res su forma de realizarse y su existencia real o material; on—
tonces la realidad de ésta hàbrla tenido que ser desarrollada a
partir de la naturaleza de ese fin. Al hàber partido en cambio -
de la "Idea" o la "Substancia" como el sujeto, como la esencia -
real, el sujeto real aparece solo como el ultimo predicado del -
predicado abstracto" (KRITIK, 21,22; OtlE, 20,21)

(67) KRITIK, 22; OME, 21.


(68) KRITIK, 23; OHE, 21. .

(69) FEUERBACH: "E:s una contradiccion querer reconocer la luz de la -


realidad en la noche de la abstraccion: es afirraar lo real en su
propia negacidn" (Parâgrafo, 31, Filosofla del Porvenir, p.67)*
347

70) KRITIK, 23; OME, 22.

71) P.269 (Grundlinien, 219; Principios, 299)*


72) (Grundlinien, 220; Principios, 299)*

73) KRITIK, 13; OI.ÎE, 13*

74) P*269 (Grundlinien, 219,20; Principios, 299)*

75) P*26l (Grundlinien, 215; Principios, 292).

76) P.257, 258 j 259 (Grundlinien, 207-214; Principios pp.283-290)

77) Vid. P.257 y 258, cit.

78) CERRONI, Stato politico, cit. p.93*


79) P*261, cit. (Grundlinien, 215; Principios, 292).
80) CEPàîONI, Stato Politico, cit, 94*

81) Vid. sobre todo esto la "Introduzione". cit. de [Link].


82) Nos ha sido de gran utilidad en estas lineas los trabajos de DE­
LIA VOLPE, Marx e lo stato moderno rappresentativo (Un saggio —
della critica iiiarxiana della dialettica mistificata), y los "Te^
ti tradotti, pp.l44 y 168 respectivamente de las OPERE, vol.4^*
83) CERRONI, Stato politico, cit, 94*
64) (Grundlinien, 218; Principios, 296).

85) (Grundlinien, 218; Principios, 296).

86) CERRONI, Stato politico, cit. 95*

87) Agregado P.302 (Principios, 353)*

88) P.265 (Grundlinien, 218; Principios, 296).


•/•
348

(89) CERRONI, Stato politico, cit, 96.

(90) Obs. P.273 (Cinindlinien, 239» Principios, 321,22).


(91) Résulta curioso el ejemplo que da Hegel a propdsito de su conce£
tuacidn de la Constitucidn: "SI estado debe penetrar en su Cons-
titucidn todas las relaciones"."Napoleon, p.e., quiso dar "a -
priori" una Constitucidn a los espanoles, lo que tuvo consecuen-
cias suficientemente desalontadoras. Porque una Constitucidn no
es algo que meramente se hace: es el trabajo de siglos, la idea
y la conciencia de lo racional, en la medida en que se ha desa—
rrollado en un pueblo. Ninguna Constitucidn puede ser creada, —
por lo tanto, meramente, por sujetos. Lo que Napoleon did a los
espanoles era mas racional'que lo que tenlan previamente y, sin
embargo, lo rechazaron como algo que les era extrano porque no —
se hablan desarrollado aim hasta ese nivel. Prente a su Constitu
cidn, el pueblo debe tener el sentimiento de que es su derecho y
su situacidn; si no, puede existir exteriormente, pero no tendrâ
ningun significado ni valor" (Agregado P.274» Principios, 322,—
23). Por su parte Marx apostilla: "Lo unico que se desprende del
raciocinio de Hegel es que un Estado en el que "la forma y nivel
adquirido por su conciencia de si" se hallen en contradiccidn con
la"Constitucidn", no es verdaxieramente un Estado. El que una Cons
titucidn products de una conciencia pasada pueda convertirse en
cadena opresora para una conciencia avanzada, etc etc, no es mâs
que una trivialidad. Lo que haMa que concluir es simplemente la
exigencia de una Constitucidn, cuyo cardcter y principio inmanen
tes fueran a avanzar junto con la conciencia, con el hombre real.
Y esto sdlo es posible una vez que el "hombre" se ha convertido
en el principio de la Constitucidn. En esto Hegel es un sofista"
(KRITIK, 255 ONE, 24).

(92) Para esto resultan del mayor intends las pâginas de KBLSSN sobre
la norma fundamental o bâsica en la Teoria General del Derecho y
del Estado, cit. 135-143*

(93) CERRONI, Stato politico, cit. 97,98.

(94) CERRONI, Stato politico, cit. 99*

(95) COCCOPALIuEIRO, Scienza dello Stato, cit, p. 113*


(96) Obs. P.273 (Grundlinien, 239» Principios, 321,22).
./•
3.'/s

S49

(97) CæONI, stato politico, cit. 99,100.

(98) CERRONI, Stato politico, cit. 100. Juzgamos de interds reproducir


las palabras de CERROîfl a propdsito de la nocion .juridica de pue
blo: "Lo mismo eue en KANT, por lo visto -junto con la positivi-
dad y autonomie, de la nocidn de pueblo (entendida ahora como ele
mento del Estado y por ello ünicamente como determinacion del d^
recho y no como su consistente fundamento)- se derruraba la temd-
tica mas tipica de la teoria de la soberania popular: el derecho
de resistencia, p.e., o el de revocacion de los mandates, que ha
bria alcanzado su culminaciôn con la elaboracién tedrica d e -
ROUSSEAU. El Estado -y la Constitucidn- se construye tendencial-
mente como entidad supraordenada a la sociedad (autàrquica) por
cuanto Eustancialmente se encuentra separada de esta (Marx y la
critica, cit, 111).

(99) P'298 (Grundlinien, 259? Principles, 346).


(100) KRITIK, 78; OME, 68.

(101) "La Constitucidn no es mds que un compromise entre el Estado po?


litico y el apolitico, y por tanto consiste necesaria y esencial
mente en un Pacte entre Podercs esencialmente heterogéneos (KRI­
TIK, 83; OME, 72).
(102) P.279 y Obs (Grundlinien, 242,3; Principios, 326,7)*
(103) KRITIK, 30; OME, 27* El razonamiento de estas pdginas buscando -
la conexidn entre la idealidad de la S03ERAMIA-C0IISTITÜCI0N-ISTA
DO y sp, posterior concrecidn en el Monarca se ha inspirado en —
las paginas que CERRO^TI dedica al tema en Stato Politico, pp. 93
-103*
(104) P*279 (Grundlinien, 242; Principios, 326).

(105) P*279 Obs (Grundlinien, 244,5; Principios, 328,29).

(106) Como "segundo elemento del Estado" conceptua KELSSN al pueblo en


el conjunto de su sistemâtica politica, Teoria General, cit, pp.
276. Vid. sobre esto, supra, nota 98, de este capitule.
2>. t

35 ^

(107) Obs. P.279 (Grundlinien,244; Principios, 328).


(108) Sobre la denominacidn "SSTADO REAL", vid. nota 2 de estecapitule.

(109) (KRITIK, 39; O&Œ, 35).


(110) (KRITIK, 40; OIvE, 35).
(111) P.275: "El poder del principe contiene en si mismo los très momen
tos de la totalidad (p.272): la universalidad de la constitucidn
y de las leyes, los cuerpos consultivos como relacion de lo par»?
ticular con lo universal, y el momento de la decisidn dltima como
autodeterminacidn, a la cual retoma todo lo restante y que sir-
ve de punto de partida de su realidad. Este absolute autodetermi
nar constituye el principio distintivo del poder del principe c£
mo tal, que es lo que se debe desarrollar en primer lu ar" (Grund
linien, 24O; Principios, 323).
(112) En el pardgrafo 12, de la Rechtsphilosophie, se lee: "El sistema
de este contenido, tal como se encuentra en la voluntad inmedia-
ta, no es mds que una multitud y variedad de instintos, cada uno
de los cuales es absolutamente mio al l^do de los otros, y, al -
mismo tiempo, algo universal e indeterminado que tiene diversos
objetos y modos de satisfaccidn. Puesto eue la voluntad se da en
esta doble indeterminacidn la forma de la individualidad. devie-
ne decision, y sdlo como voluntad que decide es voluntad real» -
(S.N.)(Grundlinien, 35,36; Principios, 49)*

113) (KRITIK, 26,27; 0>3, 25).

114) (Grundlinien, P.278,241; Principios, 325).


115) P.279 (Grundlinien, 242,43; Principios, 326,27).
116) KRITIK, 31; OME, 29

117) KRITIK, 32; OICE, 29


118) KRITIK, 34; OME, 30

119) KRITIK, 33; OME, 29


3

351

120 MARX se refiere -como en todos los comentarios precedentes— al —


paragrafo 279 (Grundlinien, 242,43; Principios, 326,27).
121 KRITIK, 36; OMS, 32.

122 Obs. 279 (Grundlinien, 243; Principios, 327).

123 KRITIK, 36; OIŒ, 33.

124 KRITIK, 375 OMS, 33.

125 P.280 (Grundlinien, 247; Principios, 331).


126 KRITIK, 46; OME, 41.

127 KRITIK, 46; Or'S, 41.


128 KRITIK, 46; OME, 41.

129 Obs. 280 (Grundlinien, 247; Principios, 331).

130 KRITIK, 48; OME, 43.

131 "En la llamada prueba ontol6gica de la existencia de Dios se pro


duce la misma conversion del concepto absolute en el ser, lo --
cual ha constituido en la época modema la [Link] de la — —
idea, que en los ultimes tiempos se ha declarado sin embargo in-
concebible" (Obs. P.26O, Grundlinien, 247; Principios, 332). La
alusidn, que Hegel efectua en la ultima frase, estâ hecha, obvia
mente, contra la consolidacidn del supuesto kantiano de impositd
lidad de demostrar la existencia de Dios, partiendo de la cien—
cia; esto es, el SER del concepto..., procedimiento en el que —
precisamente incurre Hegel, -aunque consciente de su dinamica es^
peculativa- al querer inferir de la IDEA una exigencia polltica
para, posteriormente, incardinarla analiticamente en un hecho —
singular. La consciencia hegeliana sobre el procedimiento apare­
ce con claridad alguna linea mas adelante: "Puesto que la verdad
consiste ünicamente en la unidad del concepto y la existencia, -
este ha tenido como consecuencia renunciar al conocimiento de la
verdad" (Grundlinien, 247; Principios, 332). Lo cual, como se —
ve, es uno de los asertos tipicos y fundamentaies de la Ldgica -
hegeliana.
5 1"^

352

(132) KRITIK, 49» OHE, 43.

(133) Recordemos los très factores, elementos o momentos del Poder del
Principe que Hegel establecia en el P. 275: 1^) La decisidn dltj^
ma como autodeterminacidn; 22) El momento de la particularidad y
3®) La universalidad de la constitucidnyde las leyes.

(134) P.285 (Grundlinien, 251» Principios, 337).

(135) KRITIK, 53; 0^3, 46.

(136) Obs. P.279. Grundlinien, 242;Principios, 327.

(137) KRITIK, 56;0)3, 49.

(138) "De este modo se despierta también la impresidn de algo mistico


y profundo. Es una banalidad decir que el hombre nace y que esta
existencia producida por el nacimiento fisico llega a constituir
el hombre social, etc, para culminar en el ciudadano; a fin de -
cuenta por su nacimiento lo es, el hombre^todo lo que llega a —
ser. En cambio, es muy profundo, es "frappant" que la Idea del -
Estado nazca directamente, que al nacer el principe se haya dado
a luz a si mismo en la existencia empirica. De esta manera no se
ha adquirido un contenido, sino que ünicamente se ha cambiado la
forma del viejo. Este ha recibido forma lilosofica, un certifica
do filosdfico" (KRITIK, 56; OI'.ïE, 49).
(139) Sobre las consecuencias de concebir al pueblo orgdnicamente y —
subsiguiente traslacidn del concepto de soberania popular a sob^
rania del Sstado, vid. GIERKE, Die Lehre von der Volkssouveran4r
tât, pp. 123 y ss. de su "Johannes Althusius", Bresi^au, I968.

(140) "El cardcter hereditario del monarca se desprende de su concepto.


Debe ser la persona especificamente diferente de toda la especie,
de todas las otras personas. Y ^cuàl es la diferencia mas sdlida
y fundamental de una persona con todas las otras? El cuerpo. La
Buprema funcion del cuerpo es la actividad sexual. El supremo ac
to constitucional del rey serâ por tanto su actividad sexual: m^
diante ella hace un nuevo rey y perpétua su cuerpo. El cuerpo de
su hijo es la reproduccidn de su propio cuerpo, la .creacidn del
cuerpo de un reyV.
353

(141) l'îARX estâ haciendo referencia no sdlo al monarca sino también a


la câmara prevista por Hegel como no electiva. Para utilizar las
palabras del propio Hegel, que sirven a Marx para la critica: —
"Ello hace que este estamento se encuentre abocado esencialmente
a la actividad por este fin y asi mismo por consiguiente tenga -
la vocacidn y el derecho a ello por nacimiento sin pasar por la
contingencia de unas elecciones" (Grundlinien, 266,7j Principios
356).
(142) KRITIK, 15550142, 132,33.

(143) Grundlinien, Obs. 279,243; Principios, 328.


(144) Escribe al respecto [Link]: "La estructura de la falacia lie
geliana se centra segun îTiPJl -que sigue a Feuerbach- en su inver
sidn de sujeto y predicado; mas precisamente, el primer "es" --
("la soberania del pueblo es la nacionalidad") copula sdlo grama
ticalmente; el predicado graraatical es el sujeto real. El segun­
do "es" ("La soberania del monarca es la nacionalidad") copula -
no sdlo gramatical sino realmente. Es decir, que ya en la prime­
ra frase el sujeto real ("la soberania del pueblo")es puesto co­
mo sujeto gramatical pero pensado como predicado real. La segun-
da frase en cambio conviente el sujeto de la frase anterior en -
predicado gramatical y real, subordinando el sujeto gramatical —
(y real). También la siguiente frase présenta la misma estructu—
ra de la segunda: "el principio de la monarquia" es el sujeto —
gramatical y real de la "nacionalidad"; la frase derelative en
que termina, invierte gramaticalmente y repiterealmente lapri­
mera frase (la nacionalidad constituye "la soberania de un pue—
blo"). "Kacional" équivale en este texto a "estatal" (Nota 39, -
p.47, OME).

(145) KRITIK, 54; 0)3, 47,48.

(146) KRITIK, 54,55; OMS, 48.


(147) CERRONI, Marx y la critica, cit,1106.

(148) P.278 (Grundlinien, 24I; Principios, 325).

(149) P.322 (Grundlinien, 278; Principios, 370).


•/•
354
(150) CERRONI, Stato Politico, cit, 106.

(151) P.322. En la Obs. a este mismo parâgrafo escribe Kegel: "Aquellos


que expresan el deseo de que una colectividad que constituye un
Estado mds o menos independiente y tiene un centre propio,abando
ne este nucleo y su independencia para formar con otra una nueva
totalidad, saben poco de la naturaleza de una colectividad y del
orgullo que tiene un pueblo por su independencia. El primer po—
der por el cual los estados surgen histdricamcnte es esta indepen
dencia aunque sea, totalmente abstracta y no tenga ningun desari^
llo interior. Por eso corresponde a este fendmeno primario eue -
un individuo esté a su trente, un patriarca. el jefe de lui clan,
etc". (Grundlinien, 2?C; Principios, 370).

(152) Vid. CERRONI, Stato Politico, cit, I07.

(153) Como constraste el nuevo matiz que da Hegel a la soberania inte­


rior: "La soberania interior es esta idealidad en cuanto en ella
los momentos del espiritu y de su realidad efectiva, el estado,
estdn désarroilados en su necesidad y exister, como sus miembros.
Pero el espiritu, por su infinita relacidn ne,gativa consigo en -
la libertad, es de un modo igualrnente esencial sor-uor-sl, que -
ha recogido en si la diferencia existante y es por lo tanto ex—
clusivo. En esta determinacion el estado tiene individualidad, -
que existe esencialmente como individuo y es en el soberano un -
individuo inmediato y real" (Grundlinien, 278; Principios, 369).
(154) "Esta situacidn y su reconocimiento es, por lo tanto el deber —
sustancial del individuo, el deber de mantener, con el peligro y
el sacrificio de su propiedad y de su vida, de su opinidn y de -
todo aquello que estâ naturalmente comprendido en el âmbito de -
la vida, esta individualidad sustancial, la independencia y sob£
ranla del estado" (Grundlinien, 279î Principios, 371). Hegel ut^
liza la nota del mismo paragrafo para explicitar el mismo tema -
no sin antes criticar las consideraciones lockianas: "Se hace un
calcule equivocado cuando al exigir este sacrificio se hace refe^
rencia al estado solo en el sentido de la sociedad civil y se —
considéra como su fin ultimo la seguridad de la vida y de la pro
piedad de los individuos, pues esa seguridad no puede alcanzarse
con el sacrificio de aquello que debe ser aseg;urado, sino mâs —
bien todo lo contrario. En lo que se acaba de indicar, reside el
.u

355

momento ético de la gaerra, que no debe considerarse como un mal


absoluto..." (Grundlinien, 279î Principios, 371). "En épocas de
paz se extienden los limites de la vida civil y a la larga esto
tiene como consecuencia que los hombres se hundan en el vicio"
(Agregado P.324; Principios, 373).

(155) P.329 (Grundlinien, 283; Principios, 376).


(156) Agregado P.329 (Principios, 376).

(157) P.277 (Grundlinien, 24O; Principios, 324).


(158) En los "Kanuscritos" de 1849, Marx afirmarâ: "Sobre todo no hay
que fijar otra vez la "sociedad" como una abstraccién frente al
individuo. El individuo es el ser social. De ahl que la proyec—
cién exterior de su vida -incluso si no se realiza en forma inn#
diatamente comunitaria junto con otros- sea manifestacidn y con- .
firmacién de la vida social. La vida hurnana no se divide en vida
individual y vida de la especie, por mâs necesariamente que unas
existencias individuales representen mâs particular y otrâs mâs
generaImente la vida de la especie, o por mucho que la vida de -
la especie sea una vida individual mâs particular 0 mâs general.
(3® Manuscrite: Propiedad privada y Comimismo, 0)3, 5, pp.380, -
381).
(159) KRITIK, 28; 0M3, 26.

(160) Para FEUERBACH la "esencia" del hombre es su género, es decir, la


totalidad de los seres individualmente humanos. "Mientras que la
antigua filosofla comenzaba por la proposiciân: yo soy un ser abs
tractot un ser puramente pensante, mi cuerpo no pertenece a mi -
esencia; la nueva filosofla, por el contrario, comienza por la —
proposiciân: soy un ser real, un ser sensible; si, mi cuerpo en
su totalidad es mi yo, mi misma esencia" (Filosofla del Porvenir,
cit, P.36, pp.73,74). 0, también, "De esta forma, mientras la an
tigua filosofla decla: ünicamente lo racional es lo verldico y -
lo real, la nueva filosofla dice por el contrario: ünicamente lo
humano es lo verldico y lo real; puesto que lo humano es lo racijo
nal; el hombre es la norma de la razon" (La filosofla del Porve—
nir, P.50, p.89).
•/•
3SS

(161) ROSSI, El joven Marx, cit, pp.192,3.

(162) Obs.P.279 (Grundlinien, 243,4? Principios, 327,8).

(163) KRITIK, 37? 0)3, 33,34.

(164) Obs.P.279 (Grundlinien, 245? Principios, 329).


(165) KRITIK, 40; OME, 36.

(166) ROSSI, El joven Marx, cit, I94. Opina ROSSI por lo que toca a la
idealizacidn de la democracia que es palpable en estos textos: -
Marx conserva de Hegel solo la exigencia general!sima de que el
Estado debe entenderse de forma organisa. Pero se ha dado cuenta
de los defectos del organicisme hegeliano y ha de recurrir nece­
sariamente a otros modèles formales de organicismo -es decir, — -
siempre desde un punto de vista formal y metodologico- como al -
organicismo aristotelico, que mucstra su presencia tanto, de for_
ma mâs évidente, en la alusiân al género y a la especie, y en la
concepciân de la democrrcia comooonjunciân de for::?, y contenido,
como, mâs disimuladamente en esa especie de teologismo otipici^
mo sin el que la parte inicial y mâsoscura deltexto carece de
sentido. De esto se desprende que el modelo aristotélico influye
en este caso, no solo en su validez, sino también en sus limita-
ciones, porque es indudable que la democracia reviste ahora para
Marx un carâcter de perfeccién y tipicidad su$amente abstractas
(El joven Marx, cit, 195).

(167) ROSSI, El joven Marx, cit, 194,95.

(168) KRITIK, 41 ; OLE, 36,37.


(169) No se puede perder nunca de vista el concepto tipicaraente abs--
tracto e idealizado de la democracia que maneja en estas pâginas
el joven Lîarx eue participa,-en sus fases de aguda participacién
politica/-de las opiniones democrâtica radicales de la Izquierda
hegeliana. Esta corriente âcusaba los influjos fuertes de la a—
rraigada dinâmica romântica en Alemania bajo cuyo prisma se con­
templa el mundo clâsico y la nocidn democrâtica.

(170) ROSSI, el joven Marx, cit, 197.

(171) Obs. P.273 (Grundlinien, 236; Principios, 318).


•A
357

(172) Obs. P.273 (Grundlinien, 236; Principios, 318).

(173) DELLA VOLPE. Vid. sus importantes comentarios al respecto en los


"testi tradotti", en "Per la teoria di un unanesimo positivo", -
cit, OPERE, IV, 168 y ss.

(174) CERRONI, Lo stato Politico, cit, 103.

(175) CERRONI, Lo stato Politico, cit, IO4.


(176) Escribe S. WEIL: "Hegel deduce de all! la superioridad de la mo­
narquia hereditaria, y ésta es quizâs la unicaconcesién deaigu
na importancia que ha hecho a la opinién oficial de suépoca. —
Pues, en derecho, la deduccion filosôfica sélo prueba la necesi­
dad de una individualidad concreta como encarnacién de la volun­
tad que decide. Hegel pensé en la dificultad de sustraer al "jefe
del Es ado" de las influencias particulares, necesariamente fuer^
tes si llega a la mâs alta funcién por medio de la eleccién. Es­
te es el argumente que da al margen del argumente ontolégico. Pe_
ro sobre todo -y ésta es a nuestro entender la verdadera razén-
el monarca hegeliano sélo tiene por funcién esencial el represen
tar la continuidad, cuasi biolégica del Estado. (Hegel y el Est^
do, cit, p. 78,79).

(177) Obs. P.273 (Grundlinien, 237? Principios, 319).

(178) KRITIK, 415 OME, 36,37.


(179) importante no perder de vista en el hilo de esta argumenta--
cién lo que antes se senalé de la nocién de democracia que mane­
ja Marx. Para el joven Marx,-en cuanto radical-, la democracia -
tiene un carâcter orgânico y total que sélo es posible alinear -
con la idea de cornunidad (la "Gemeinschaft" o el"Gemeinweseny —
opuesto a la Gesellschaft).

(180) ROSSI, E l joven Marx, cit, p.197.

(181) COLLBTTI, Il marxismo e Hegel, oit, p.3.

(182) Es interesante observar el cambio que hace Marx [Link] expresién


religiosa, t!picamente feuerbachiana "ha deificado" por "ha so—
cializado". Vid. sobre esto [Link], nota 35> p.37. 0ME,5.
./•
35«

(183) KRITIK, 41; OME, 37.


(184) RIPALDA, M.M.:- "As! las denomina Hegel (P.34; 41-80, 161-229 de
los Grundlinien). Ellas oonstituyen el "Estado material" por opo
sici6n al Estado Politico. Marx asume esta terminologia. Pero, -
aplicando un esquema critico feuerbachiano ("la nueva filosofla
no es una cualidad abstracta mâs... sino... el hombre que es y -
se sabe... la esencia de la historia, de los Estados", dice - —
Feuerbach, "Aportes", cit, p.83), ve el mundo de los intereses y
las individualidades como lo que genera el Estado Politico y su
Idea. Consecuencia de ello es poco después que la misma idea de
libertad sea vista como producto de una forma "del comercio y de
la propiedad" (nota, 36, p.38. OME).

(185) La problemâtica de la dualidad -y, por consiguientes, de la esci


sién, que en estas lineas es ya manifiesto alcanzarâ su formula-
cién cabal en un escrito préximo de Marx, "Sobre la cuestién Ju-
dla", que apareceria publicado en los parisinos "Anuarios Franco^
alemanes" pero que, en opinién de algunos investigadores Marx C£
menzé a escribir en el periodo de KREUZNACK, es decir, en el mis_
mo de redaccién de la "KRITIK". Una versién castellana de este -
articule estâ en "Los Anales Prancoalemanes", edicién a cargo de
[Link], Barcelona, 1970. También, en el volumen 5, de las 0I>1E
versién de [Link], pp.178-209*

(186) KRITIK, 42,43; OME, 37,38.


(187) ROSSI, 21 joven Marx, cit, 201.
(188) SOLARI, Il concetto, cit. p.261 y ss. Son muy interesantes en e^
ta cuestién que nos ocupa las observaciones que sobre el "trâns^
to" y la misma dualidad hace SOLARI en la caracterizacién de la
relacién Hegel-IIarx.

(189) ROSSI, SI joven Marx, cit, 202. Respecto a ese "universal real"
opina ROSSI: "Si tenemos en cuenta que el universal real en el -
que subsiste la unidad de todos los contenidos de la "vida real
de un pueblo", tanto de los relatives a la constituoién politica,
como de los relatives a la <cocicdad civil, es el universal real
de la democracia, por consiguiente, un universal real igualita—
rie; por tanto, la igualdad, que ya no aparece restringida al âm
bito (particular que pretende dominar un universal, por lo tanto
contradietorio, etc) de la constituoién politica, tendrâ que ex-
359

presar todo el âmbito de la vida real de un pueblo, y alcanzar -


por lo tanto la integridad de un igualitarisrao social... (pp.203).

(190) "En todos los Estados no democrâticos el Estado. la Ley, la Cons


titucidn, es lo dominante, aunque en realidad no domine, es de—
oir no imprégné materialmente el contenido de los otros &nbitos
no politicos. En la democracia la Constitucidn, la Ley, el mismo
Estado no es mâs que una caracteristica que el pueblo se da a s!
mismo y contenido concreto suyo, en cuanto ese contenido es Cons
titucidn. Por lo demâs es évidente que la democracia es la verdad
de todos los regimenes y por lo tanto éstos son falsos, en cuan­
to no son democrâticos. En la antigüedad el Estado Politico con^
tituyd su contenido publico bajo exclusion de los otros âmbitos;
el Estado moderno es un comuromiso entre el Estado politico y el
no politico (KRITIK, 43; 01-lÊ, 3d). Dama la atencidn el hecho de
que Marx alude a la yuxtaposicidn entre la esfera social y poli­
tica. El "Estado", la "Ley", etc no impregnan el re^bo de las es­
feras no publicas... Por tanto estas esferas al permanecer yu:cta_
puestas llevan el anâlisis a la conclusidn de que el universalis
mo de la vida pùblica es una abstraccidn que deja reproducirse a
las esferas no universalistas con arreglo a la concrecidn social
-no universal- que asume el poder.

(191) KRITIK, 43; 013, 39.


(192) ROSSI, El joven Marx, cit, 205.

(193) KRITIK, 43; OME, 39.

(194) En la "Cuestién judia" se lee: "El Estado politico perfecto es,


por esencia, la vida del hombre a nivel de especie en oposicién
a su vida material. Todos los presupuestos de esta vida egoista
siguen existiendo fuera del âmbito del Estado en la sociedad bur
guesa, pero como propiedades de ésta. Alli donde el Estado poli­
tico ha alcanzado su verdadera madurez, el hombre lleva una do—
ble vida no sélo en sus pensamientos, en la conciencia, sino en
la realidad, en la vida: una vida celeste y una vida terrena, la
vida en la cornunidad politica, en la que vale como ser comunita-
rio, y la vida en la sociedad burguesa, en la que actua como hom
bre privado, considéra a los otros hombres como medios, él mismo
se dégrada a medio y se convierte en juguete de poderes ajenos"
(OMS, 5, p.186).

(195) "El Estado politico, la Constituoién fué entre los factores de la


vida del pueblo el mâs dificil de plasmar. Su desarrollo como ra
./7
3.7'Î

360

z6n general so produjo en oposicién a los otros âmbitos, como su


mâs allâ. Luego, la tarea histérica consistié en la reivindica—
cién de esa razén, si bien los diversos âmbitos no ban perdido -
la conciencia de que su esencia privada coincide con la esencia
trascendente de la Constitucién o del Estado Politico y de que -
su existencia trascendente no es sino su propia enajenacién en -
forma afirmativa. La Constitucién ha sido hasta ahora el âmbito
religioso, la religién de la vida del pueblo, el cielo de su ge-
neralidad frente a la existencia terrena de su realidad. SI âmb_i
to politico era el unico âmbito estatal en el Estado, el unico -
âmbito en el que contenido y forma eran contenidos a nivel de e£
pecie, verdaderamente general, pero a la vez como este âmbito se
oponia a los otros, también su contenido se convirtié en fermai
y particular (lOlITIK, 43; OME, 39).

(196) KRITIK, 43; OMS, 39.


(197) "En la Sdad Media habia siervos, sehorios, gremios, universida—
des, etc; es decir, que en la Edad Media propiedad, comercio, s_o
ciedades, hombre son directamente politicos; el contenido mate—
rial del Estado lo pone su forma; todo el âmbito privado tiene -
carâcter politico, es un âmbito politico, la politica caractéri­
sa también el âmbito privado. En la Edad Media la Constitucién -
es la Constitucién de la propiedad privada, pero solo porque la
Constitucién de la propiedad privada es la Constitucién. En la -
Edad Media vida del pueblo y del Sstado son idénticas. SI hombre
es el principio real del Estado, pero el hombre sin libertad; —
por tanto se trata de democracia sin libertad, la enajenacién cura
plida. La oposicién abstracta y consciente entre la vida del pu_e
blo y el Estado es exclusiva del mundo modemo. La Edad Media es
el dualismo real, la Edad Modema el dualismo abstracto" (KRITIK,
44, 45; OKE, 40).
(198) ESITIK, 44; OKH, 44; "Bas Mittelalter war die Bemokratle der Un-
freiheit".

(199) R03SI, El 4oven Marx, cit, 207.


(200) "En la monarquia, democracia, aristocracia originarias todavia -
no hay una Constitucién distinta del Estado real, material o sea
del resto del contenido vital del pueblo. 21 Estado politico to­
davia no se présenta como la forma del Estado material. 0 bien,
./•
8,4%
361

como en Grecia, la res publica es la verdadera incumbencia priva


da, el verdadero contenido de los ciudadanos, y el hombre mera—
mente privado es esclavo: El Estado politico como politico es el
"dnico y verdadero contenido de la vida y la voluntad de los indu
viduos; o, como en el despotisme asiatico, el Estado politico, -
lo mismo que el Estado material es esclavo" (KRITIK, 45» [Link], 40).

(201) (KRITIK, 45,46; OME, 40, 41).

(202) (KRlTnc, 56,57; OME, 49, 50). I

(203) "Der Mensch bleibt immer das Wesen aller dieser Wesen, abemiese
Wesen erscheinen auch als seine Wirkliche Allgemeinheit, daher -
auch als das Gemeinsame" (KRITIK, 57).

(204) Escribe Hegel; "La historia de esta profundizacién -(la culraina-


cién del estado en la monarquia constitucional)- en si mismo del
espiritu del mundo, o,lo que es lomismo, deeste libre desa- -
rrollo en el que la idealiberacomototalidades a susmomentos
-y sélo son momentos suyos- y precisamente de ese modo los con—
tiene en la unidad ideal del concepto, que es donde reside la ra
cionalidad real, esta historia de las verdadoras configuraoiones
de la vida ética, es el objeto de la historia universal general"
(Grundlinien, 236; Principios, 318).

(205) ROSSI, El joven Marx, cit, 213.

(206) "La cuestién judia", OME, 5, p.200.

(207) CCLLETTI, "Introduccién", cit, 131.

(208) KRITIK, 122; 0MB, IO4.

(209) KRITIK, 116; OME, 99.


(210) COLLBTTI, Ideologia e société, 309, 310.

(211) KRITIK, 116; OME, 99.


8.y':

362

(212) KHITIIC, 44; CME, 39: "la abstraccién del Estado politico es un -
producto moderno".

(213) HIPALM, J.M: "Marx se intercala a si mismo las dos interrogacijo


nés. En efecto, a primera vista parece que la concepcién atomis-
tica carece de aplicacién" en la sociedad burguesa, ya que la sjo
ciedad burguesa se halla raultiplemente estructurada a nivel co—
raercial, gremial, industrial, profesional, municipal, de asocia-
ciones de derecho privado, etc (asi lo afirma también Hegel, en
los paragrafo8 303 y 308); pero a pesar de todo la "organiaacién'
de la sociedad burguesa ^lo es realmente o es una organizacién -
caética, también ella al nivel del bellum omnium? Marx se deja -
la respuesta en suspense y resuelve que de todos modos el estado
si es atomistico por ser la abstraccidn de la sociedad burguesa,
su existencia en el cielo politico, como decia Feuerbach, sin ad
jetivo de la religién. Sin embargo pocas pâginas después, (Cifr.
KRITIK, 144; OME, 122) îvL'iRX mismo explanarâ detenidaraente que la
abstraccién del Estado es la de la sociedad burguesa, pues reci-
be de ella el principio de la propiedad privada (aun no especify
cada como propiedad capitalista). Esto rompe también la simetria
indicada en el texto: "Lo mismo vale a la inversa" (KRITIK, 117;
OME, 99)» La sociedad burguesa no recibe su abstraccién del Esta
do en la misma forma que el estado de ella; la abstraccién funda
mental, déterminante, es la de la sociedad burguesa. For mas que
a un nivel inmediato se les vea abstraer reciprocamente por el -
hecho de hallarse separados, esta separacién no ha sido la obra
del Estado en el mismo grado que de la sociedad burguesa (Nota -
n® 67, OME, 5, p. 99).
(214) COLLETTI, Introduccién, cit. pp. 131, 132 y 133*
(215) Alusién a los versos del "Prologo" a la "Rechtsphilosophie": "Lo
que es racional es real, y lo que es real es racional" (Grundli­
nien, 14; PRiiTGiPios, 23).

(216) KRITIK, 93; OME, 80.

(217) KRITIK, 113; OME, 96, 97.


(218) P. 301 (Gnmdlinien, 26I; Principios, 349).
(219) P. 302 (Grundlinien, 263; Principios, 352). • ’
363

SECCION CÜARTA;

BOBOCRACIA Y REPRESENTACION POLITICA C(M)

PROPÜESTAS BSPECIFICAS DE MEDIAÇTQN SOnTAL


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4* La Burocracia y la Representacién politica como propuestas especificas


de Mediacién social.-

4.1. La naturaleza del poder [Link] y las tareas del Gobierno.-

"Hegel no ha desairollado el Ejecutivo (I). Pero adn -


suponiendo que lo hubiera hecho tampoco ha demostrado que sea al­
go mâs que una funcién. una caracterfstica del ciudadano. Y sélo
ha podido deducirlo como un Poder especifico propio, a base de —
considerar los "intereses especfficos" de la sociedad burguesa co^
rao algo que se halla fuera del universal en sf y para si del Esta,
do" (2). En efecto, a la vista del texto de Hegel puede parecer -
fundada la critica del joven Marx por cuanto no se désarroila ap£
nas el tema del Poder Ejecutivo en cuanto instancia especifica. A
partir del parâgrafo 287 (3) Hegel pasa râpidamente sobr^^^o que
puede distinguir o caracterizar las tareas del gobierno/dando una
descripcién de la situacién empirica en algunos paises (5)* Sin -
embargo a medida que se avanza en el texto la atencién de Hegel -
que no se centré en el especifico tema de las funciones de gobier
no observa con cautela el tema de la burocracia moderna y, en ge­
neral, de los funcionarios (6).

En cualquier caso hemos de centrar las breves observa­


ciones de Hegel distinguiendo en las mismas a propésito del go- -
biemo, una funcién general de subsuncién bajo la decisién del mo
narca y una consideracién laxa del Poder Gubernativo que abarca—
ria también los poderes judicial y de orden pdblico (die richter-
.lichen und polizeilichen Gewalten) (7).

Dentro de esa inicial concepcién amplisima el esfuerzo


de Hegel es deslindar estes dos ùltimos poderes como particular—
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mente conectados a la sociedad civil y a los intereses particulares (8)


asi como describir la interaccién que existe y debe existir entre las
comunas y demâs asociaciones de oficios y clases con la instancia Pu­
blico estatal de tal forma que se registre, en âltiiaa instancia, una -
subordinacién al "universal en y por si del estado" (9).

Y, en consecuencia, labor principalisima -y casi ânica que


Hegel resena- del poder gubernativo es "el mantenimiento de la legali-
dad y el interés general del estado en medio de esos derechos particu­
lares y la reconduocién de éstos a aquéllos, requiers el ouidado de r_e
présentantes del poder gubernativo: funcionarios ejecutivos y autorida
des superiores reunidas en érganos consultivos y por lo tanto colegia-
dos, que finalmente convergen en los niveles supremos, que se mantie—
nen en contacte con el monarca" (10).

Es en el marco de esa interaccién sociedad-Estado en el que


se debate la necesaria labor de vigilancia y salvaguardia de la legal^
dad por parte del Ejecutivo como también la bondad o perjuicios que se
puedan derivar para la cornunidad politica de la autoadministracién co­
mo medio para formar una conviccién ciudadana. Es de sumo interés la -
caracterizacién que en este sentido realiza Hegel. Ademâs de admitir -
que "la sociedad civil es el campo de batalla del interés privado indl
vidual de todos contra todos (11), -afirmacién interesante y encomia—
ble a los ojos de LIarx (12)-, afirma Hegel;..."Asi tiene aqui su asien
to el conflicto entre ese interés y los intereses particulares comunes,
y entre ambos intereses juntos y los puntos de vista y los mandatos su
periores del Estado. El espiritu corporative, que surge de la légitima
cién de las esferas particulares, se transforma al mismo tiempo en es­
piritu del estado, pues tiene en él el medio para alcanzar los fines -
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particulares. Este es el secrete del patriotisme de los ciudadanos: sa


ber que el Estado es su propia sustancia porque conserva sus esferas -
particulares, su legitimidad, autoridad y bienestar" (13). Se observa
aqui planteado uno de los supuestos cruciales de la dualidad politica
moderna que es el tema ya contemplado en el P.261 de la Rechtsphiloso­
phie sobre la coincidencia de los intereses particulares de los indivi
duos y el "fin inmanente" del Estado. De lo particular y lo general. A
esta coincidencia se refiere Marx en sus comentarios a estas lineas —
jusgândola de interés "porque el egoismo privado se traiciona como "se
creto del patriotisme de los burgueses" y como la profundidad y fueraa
del Estado en la "conviccién" (I4).

Con independencia del interés que puedan revestir estas ob­


servaciones sobre el "equilibrio" entre las instancias civiles y las -
politicas y quedando clar^ la subordinacién de las esferas corporati—
Vas al Poder Ejecutivo las lineas de Hegel no pasan de ser puramente -
descriptivas cuando se refiere a la divisién del trabajo (I5) en los -
asuntos del gobierno (16) a las tareas del mismo (17), a la eleccién y
nombraraiento de los cargos (18), sin olvidarse de realzar la "sobera—
nia inherente al monarca" en la objetivacién de las funciones particu­
lares del Estado (I9).

Hegel que ha descrito la "coordinacién" de los "Poderes Ejje


cutivos" (20),y,, simultâneamente, ha reivindicado el "Poder Judicial"
y el de "Orden Péblico" 0 "Poder de Policia" para el âmbito de la so—
ciedad burguesa desarrolla la Administracién Publica como burocracia
(21).

4.2. El desarrollo de la Administracién Péblica como burocracia.-

Los ahos de formacién del joven Hegel y los posteriores de


367

su carrera académica coinciden con una fase de increnento y racionali-


zacién considerables de la burocracia prusiana. Fue durante el reinado
de Federico II (1740-1780) cuando Prusia se convirtié en un Estado bu-
rocrâtico en el sentido estricto de la palabra. Esto sucedié a pesar -
de que en la Prusia de Federico se habia fornado un régimen doble en -
que se dividian el poder, la burocracia y la nobleza feudal, combatién
dose en parte y en parte mostrando cierta unidad, que nacié gracias a
la preocupacién del rey por poner nobles en los cargos superiores del
aparato burocrâtico (22). Este carâcter aleatoric del desarrollo buro-
crâtico prusiano distinguié la evolucién adniinistrativa alemana nota­
blemente de la seguida en Francia e Inglaterra (23). Por lo demâs, es
esta naturaleza ambigua la que imprégna todas las lineas de la Filoso-
fia del derecho hegeliana. El Estado que Hegel describia era muy dis—
tinto de la foimaa clâsica del moderno estado representative surgido de
la Revolucién Francesa. Por eso los "Grundlinien" estân llenos de rem
niscencias feudales dscivadas de la situacién de Prusia en aquéllos - -
tiempo8 (24). Reminiscencias que eran fiel reflejo de la arabigUedad p£
litica de las reformas que se sucedian en el norte de Alemania (25). -
El dibujo que Hegel realiza de la burocracia acusa pues ese clima de -
confusién y timidas reformas junto a retrocesos bruscos que ofrece la
monarquia prusiana a fines del XVIII.

Hegel ya habia trazado un apunte inicial de la burocracia -


al referirse a la clase de los funcionarios -la clase "universal"- en
las pâginas dedicadas a la sociedad civil (26). De acuerdo con el mis­
mo "la clase universal (der allgemeine Stand) se ocupa de los intere—
ses générales de la situacién social. Debe ser por lo tanto relevada -
del trabajo directe para satisfacer sus necesidades, por disponer de -
o

368

un patriinonio privado o por medio de una indennizacién del estado, que


absorba, por otra parte, su actividad de manera tal que el interés prâ^
vado encuentre su satisfaccién en su trabajo por lo general" (27). Sin
embargo es en los parâgrafos contenidos en la seccién sobre el Poder -
Gubernativo (die Regierungsgewalt) donde Hegel explicita sus puntos de
vista sobre la burocracia. Esta es producida y reproducida en base a -
designaciones o decisiones que emanan de la voluntad particular del —
principe, a la vista de las aplicaciones hechas por individuos proce—
dentes de las clases médias, que ven la carrera administrativa como un
medio para su provecho particular. En la medida, por lo demâs, en que
la burocracia es quien élabora las reglas para los exâmenes de ingreso
en los cuerpos administratives y quien aplica estas reglas, puede de—
cirse que es ella quien, en dltima instancia, se autodesigna y autorr£
produce (28): "En la eleccién, nombraraiento para un cargo y autoriza—
cién para conducir las funciones pdblicas de este individuo entre rau—
chos otros, hay un aspecto subjetivo, puesto que aqui lo objetivo no -
reside en la genialidad (como, por ejemplo, en el arte), hay necesaria
e indeterrainadaraente rauchos, entre los cuales la prioridad no es en ab
soluto determinable. Esta unién del individuo y del cargo, por tratar­
se de dos aspectos que nunca estân ligados de un modo necesario, co- -
f*
rresponde al poder del principe en cuanto poder soberano y decisive —
(29). A pesar del énfasis que pone Hegel en acentuar -como Marx criti-
carâ posteriormente- el papel del principe, la aportacién de éste al -
proceso de universalizacién viene a ser casi irrelevante (30). Por si
misma la voluntad del principe apenas se distingue de una voluntad ar
bitraria -(lo que si ocurre en el proceso politico general... pero no
especificamente en el proceso de universalizacién)-. Para que sea una
369

voluntad racional lia de apoyarse en la visidn universal y la voluntad


universal de los burdcratas (31)» que son quienes proporcionan al prfn
cipe el conocimiento de los principios générales, las circunstancias -
espécifions de cada caso y el abanico de alternativas razonables, asi
como la ponderaci6n de los supuestos y las consecuencias de cada Ifnea
de actuaci<5n. En medida nuy considerable los burdcratas preparan, pues,
y condicionan, la décision final (32). El héroe politico, el fundador
del Estado, era un hombre de accidn, dotado de la in^s alta capacidad ^
creadora. El principe constitucional, por el contrario, es un hombre -
"de firma" o, -como dird el propio Hegel-, es el hombre que, en cir- -
cunstancias ordinarias, se limita a poner los puntos sobre las ies, y
a rubricar lo que le presents la burocracia (33). En definitive, la mi
sidn y la voluntad del intefés universal (el equivalents hegeliano a -
la "volonté generale" de Rousseau como opuesta a su "volonté de tous")
son la propiedad de una clase; la clase de los burécratas (34).

Despué8 que Hegel ha trazado una caracterizacién general de


los funcionarios, pasa a describirnos las "garanties" que tanto el Es­
tado como los gobemados puedan tener contra el abuso de poder por par
te de las autoridades (35)» asi como también describe el "origen so- -
cial" mayoritario de los funcionarios (36). De esa forma el tema de la
"burocracia se va engarzando paulatinamente con el de la interaccién -
entre Estado Politico y sociedad civil que es, como sabemos, uno de —
los principales supuestos de la KRITIK.

El tema de la motivacién de los burécratas permite a Hegel


subrayar la diferencia radical entré las condiciones culturales de la
polis clésica y las del Estado moderno. En la ciudad griega los ciuda-
danos querian el interés general o universal de una manera inmediata -
I
370

y "merainente sustancial". Estaban prontos para subordinar sus intereses


privados al interés comdn. Lids adn; estaban dispuestos a abrazar el in
terés supremo de la patria sin pararse a oonsiderar su propio intefes,
y esta disposicién era en elles hdbito mds que resultado de su refie—
xién, El Estado moderno, en cambio, se caraoteriaa por basarse en,-y -
requérir,-el desarrollo de la libertad subjetiva, y, por lo tanto de -
la autoceflexién, y la conciencia del interés y de la personalidad pr_i
vada como distintas de la comunidad politica; una libertad, por otro -
lado, que estd en armonia, y no en conflicto, con el orden sustancial
de la sociedad. Elle acontece como resultado de largos y dramdticos —
desarrollos histéricos, uno de los cuales, precisamente, es la trans—
formacién de la "conciencia noble" en la burocracia (37)• "En esto re­
side, desde esta perspective, la unién del interés general y particu—
lar que constituye la solidez interna del estado" (33). La clave de e£
ta transformacién consiste en que mientras que la "conciencia noble" -
esté dispuesta a "sacrificar" su particularidad en servicio del Estado
(aunque, de hecho, esté lejos de haber abdicado de su pretensién de in
dependencia respecte a él), en cambio, la burocracia no encuentra con­
flicto alguno entre su interés pitr(%do y su servicio pdblico: no tiene
nada que sacrificar. Los burécratas estén interesados, por supuesto, -
en la seguridad de sus puestos, en un decoroso nivel de vida, en una -
carrera administrativa, en disfrutar de prestigio en la sociedad; todo
esto lo pueden obtener, y se espera que lo obt^ngan, precisamente a tr^
vés y, a causa, de su dedicacién al interés publico (39). "Por la sa—
tisfaccién asegurada de la necesidad particular se élimina la necesi—
dad exterior que puede ocasionar que se busquen los medios para satis-
facerla a expenses de la actividad péblica y del deber. En el poder —
371

general del Estado encuentran quienes se encargan de sus asuntos la pro


teccidn contra otro aspecto subjetivo, contra las pasiones privadas de
los gobernadoB cuyos intereses privados son afectados por la afirmacion
de lo universal (40).

En cualquier caso no podemos desvincular la general descrip_


cién que hace Hegel de la burocracia no ya del modelo prusiano que ti_e
ne ante sus ojos sino de la defensa cerrada -incluse apologética- del
mismo. Conviene no perder de vista este aspecto para la cabal intelec-
cidn de la respuesta que esa teorfa hegeliana de la administracién va
a tener en la "KRITIK". El doble dominie, burocrâtico y feudal en que
estaba basado el absolutisme prusiano del siglo XVIII, tenfa un doble
interés: sofocar las aspiraciones a la libertad personal y sofocar los
derechos democréticos; y este interés se impuso por métodos politicos
burocratizados (4I). Fue Federico II, -el autor del gran salto de la -
burocracia prusiana a fines del XVIII- quien con mayor claridad fija—
ra la actitud de la burocracia déspota frente al individuo critico, en
un decreto del ano I784: "Una persona privada no esté autorizada a era^
tir juicios en péblico ni a difundir, imprimir ni dar a conocer noti—
cias que tengan sobre actitudes, procesos, leyes, reglamentos y orde—
nanzas del Soberano y de la Corte, de los empleados del Estado, de los
colegios o de los tribunalss. Una persona privada no esté ni siquiera
capacitada para juzgar, ya que carece del conocimiento completo de las
circunstancias y los motivos" (42).

4.2.1. La interaccién Burocracia-Corporacién como forma de identidad -


politica.-

El tema de la burocracia va a dar pie a lîaxx -a-


demés de criticar la letra de la caracterizacién general que —
372

Hegel efectua- a producir una serie de desarrollos originales sobre el


tema. Sn principle, dada, la entidad que Hegel habia dado a las "Corpo-
raciones" en todo su anélisis sobre la sociedad civil (las "Corporacio^
nés" venlan a ser un eslabén important!simo en la dinémica que transeu
rre desde la farailia hasta el Estado), llarx senala: "La burocracia pr£
supone por de pronto la "autoadministracién" (die Selbstverwaltung) de
la sociedad burguesa en "corporaciones". La ünica concrecién, ademés -
de ésta es que la eleccién de los administradores, cargos, etc sea mix
ta (43) partiendo de los ciudadanos, confirmada por el Ejecutivo pro—
piamente dicho (44)* As! îlarx esté apuntando a la "Burocracia" que YA
existe en la sociedad civil. Y el interés de ese apunte estriba preci­
samente en que Ivlarx va a fundar toda la critica sobre la separacién en
tre sociedad "civil" y "Estado". Hegel parte de la separacién entre —
"Estado" y "sociedad burguesa", los "intereses particulares" y "lo uni
versai en s! y para s!" y verdad es que la burocracia se basa en esta
separacién. Hegel parte del presupuesto de las "corporaciones"Jpor lo
menos el "espfritu de corporacién^j(45)* Hegel no desarrolla el "con—
tenido" de la burocracia, sino lînicamente algunas caracterfsticas gen^
raies de su organizacién formai; y ciertamente tampoco es la burocra—
cia més que el "formalisme" de un contenido que le es exterior" (46) -
(S.N.).

La acusacién de "partir de la separacién del Estado y de la


sociedad civil", que hace a Hegel, a pesar de todos sus esfuerzos por
oonstruir el "Estado Orgénico", especulativo, etc es uno de los moti­
ves més frecuentes en la crftica de Llarx y lo encontraremos a menudo.
Significa sobre todo que, para IJarx-, en este memento, la sociedad ci­
vil es el Estado, sin residues, siempre que el Estado politico, es de-
10
373

cir, la constitucién politica, se hayan situado en el mismo nivel que


"los restantes modos de vida real", como un modo entre otros. Ahora —
bien, el elemento de la burocracia asume el mismo significado que, con
respecte a la crftica general del proceso hipostatizante y subrepticio
de la empirie, asumia la figura del monarca, es decir la funcién de una
verificacién de la determinacién del "carécter abstracto" o "trascen—
dencia" del Estado politico con respecte al Estado real. Esta "trascen
dencia" se nos présenta en este memento encai'nada y por lo tanto derao£
trada "ad oculos" en la existencia de una categorla aparté cuyo operar
es un auténtico formalisme (47).

Esa procedencia de la corporacién la incorpora LIarx a la —


dialéctica de la separacién trazando una curiesa dinémica del comporta^
miento de la Administracién frente a sus presupuestos histérico-mate--
riales; "Las corporaciones son el matérialisme de la burocracia y la -
burocracia es el espiritualismo de las corporaciones. La corporacién -
es la burocracia de la sociedad burguesa, la burocracia es la corpora­
cién del Estado. Por tanto en la realidad la burocracia se contrapone
como la "sociedad burguesa del Estado" al "Estado de la sociedad bur—
guesa", las corporaciones" (43). Por de pronto Marx parece apuntar con
la "dialéctica" del "interés" tan cara a todos los epigonos hegelia- -
nos: La corporacién es la instancia material de la burocracia, es su -
matérialisme en la medida en que estén funcionalizados a la conserva—
cién y proteccién de intereses particulares, sectoriales, etc (en con-
traposicién a la alegorla hegeliana que contempla a la corporacién co­
mo una segunda familia dentro de la sociedad civil..., una ayuda con­
tra los rigores de ésta en el trénsito hacia el estado); y, a la inver
sa, la burocracia, es el "espiritualismo" de la corporacién porque su
H

374

funcién central es, precisamente, un proceso de universalizacién de la


particularidad. Pretende convertir en intereses del género los que son
singulcires. Transfigura pues, aspiraciones particulares en générales.
De alil el que la corporacién cumpla funciones burocréticas en el seno
de la sociedad civil; funciones de conservacién e institucionalizacién
ritual del orden civil; de ahl también el que la burocracia acometa fun
ciones siinilares en el Estado. ^En qué medida se contraponen ambas ine
tancias? "Allf donde la burocracia es un principio nuevo, donde el in­
terés general del Estado comienza a hacerse un interés "exclusive" y -
por tanto "real", la [Link] contra las corporaciones, como -
lucha toda consecuencia contra la existencia de sus presupuestos. Pero
en cuanto la vida real del Estado se despierta y la sociedad burguesa,
por el impulse de su propia razén,/îîbera de las corporaciones, la bu­
rocracia se esfuerza por restaurerlas. Y es que al caer el "Estado de
la sociedad burguesa", cae la "Sociedad burguesa del Estado". El espi­
ritualismo desaparece junte con el matérialisme que se le opone. La —
consecuencia lucha por la existencia de sus presupuestos, en cuanto un
nuevo principio se pone a luchar no contra esa existencia, sino contra
su principio. El mismo espiritu que créa la corporacién en la sociedad,
créa la burocracia en el Estado. De modo que en cuanto es atacado el -
espiritu de corporacién, lo es el de la burocracia; y aunque ésta com-
batié antes la existencia de las corporaciones para crearse un espacio
vital, ahora intenta mantener a viva fuerza la existencia de las cor—
poraciones con tal de salvar el espfritu de corporacién que es el suyo
propio" (49). En un primer momento, viene a decirnos Marx, cuando des-
punta tlmidamente la burocracia todo lo que sea petrificacién sectorial
-grupos, gremios, privilegios, etc- se le opone (50). Pero, posterior-
I 7

375

mente, es la propia burocracia ya en fase de consolidacién y extension


la que desea la extension de las corporaciones en la sociedad como for
ma de lucliar contra los supuestos democréticos i,gualitarios que se - -
abren paso pelirrosamente luchando contra todo lo que suponga una com­
partimentacién social luera de la generalidad. Ahora bien, el supuesto
democrético radical -el "nuevo" principio al que Marx se esté refirien
do- también va a luchar contra la particularidad que se le aparezca pp_
litizada como generalidad: esto es, la burocracia moderna (50). La for
macién de una burocracia es caracterfstica del Estado Iwbderno y por e£
te motivo lucha contra las corporaciones en su tendencia a conservar -
los privilegios pre-estatales o medievales. Pero en el momento en que
la sociedad civil "se despierta" a la vida democrética, la burocracia
lucha por la existencia y por la supervivencia de las corporaciones, -
en la medida en que luclia nor esa separacién entre Estado y sociedad -
civil que condiciona su misma existencia por el "principio" connSn, por
el mismo espfritu" que es el de la contraposicién entre interés parti­
cular e interés general, o el de disfrazar el interés particular de in
terés general (5I).

Es a continuacién cuando Marx explana, ya dedididamente, la


"dialéctica" del "interés" mediéndola a [Link] con la dualidad "socie-
dad-ESTADO" con la que viene opérande: "La "burocracia" es el "forma—
lismo del Estado" de la sociedad burguesa; es la "conciencia del Esta­
do",/eî "poàS:^ael^staâo^^como una corporacién. (El "interés general",
sélo puede valer como "particular" para lo particular, mientras lo par
ticular valga como "general" para lo general. Por tanto la burocracia
tiene que protéger la generalidad ima^inaria del interés particular -
-el espfritu de corporacién- para protéger la particularidad imagina-
/3

376

ria del interés general, su propio interés. El Estado tiene que ser cor
poracién, mientras que la corporacién quiera ser Estado), 0 sea que la
burocracia es una sociedad especial, cerrada, dentro del Estado. Pero
la burocracia quiere la corporacién como un poder imaginario. Gierta—
mente tampoco hay corporacién que no quiera su interés particular con­
tra la burocracia; pero quiere la burocracia contra la otra corporacién,
contra el otro interés particular. De ahf que la burocracia como la —
corporacién perfecta triunfe sobre la corporacién que es la burocracia
imperfecta. Reduce o quiere reducir ésta a una apariencia; pero quiere
que esta apariencia exista y que créa en su propia existencia. La cor­
poracién es el intente de la sociedad burguesa por convertirse en Esta
do; pero la burocracia es el Estado, que se lia convertido realmente en
la sociedad burguesa " (52).

El pasaje citado -a pesar de su extensién- es extraordina—


rlamente clarificadolK El formalisme eS la técnica onnicomprensiva del
proceso de universalizacién; sin aquél es impensable la racionaliza- -
cién politica global. Ray que incardinar aquf la densidad de la inter­
accién moderna burocracia-técnica juridica. Reparemos en que el forma­
lisme de Estado es ya una forma jurfdica de administracién global del
Poder (53). Se explica cémo la coincidencia del ’’
^espfritu" de la buro­
cracia con el de la corporacién se basa en el interés particular. La -
burocracia, en la medida en que se cree capaz de moncpolizar, de asu—
mir con carécter exclusive el interés general,—por lo cual ha de prot^
ger la "imaginaria" particularidad del interés general (es decir, su -
creerse cap&z de representar exclusivamente, es decir, de hacer parti­
cular, el interés del Estado)—se ve obligada a protéger la "imaginaria
generalidad del interés particular", de la corporacién, es decir, la -
H

377

pretensién de convertir en interés de Estado, interés general, los in­


tereses particulares que la corporacién représenta, Pero en esta lucha
de poder entre la burocracia y la corporacién, la burocracia lleva las
de ganar, porque la burocracia es una y las corporaciones son muclias y
cada una de ellas lucha contra las demés y pide ayuda a la burocracia
(54). El final del pérrafo ha de entenderse en el sentido de una esci-
sién entre Estado y sociedad civil, y, por consiguiente, en un sentido
negative: la corporacién es la sociedad civil (représentante del inte­
rés particular) que tiende a convertirse en Estado, es decir, a impo—
ner el interés particular como si se trataré del interés general. La -
burocracia es, por el contrario, el Estado que, en vez de realizar el
interés general, lo reduce a interés particular, de categorfa y des—
ciende, por lo tanto, a sociedad civil (55)*

Es précise no confundir este "hacerse sociedad civil" del -


Estado a través de h. burocracia con ese movimiento en virtùd del cual
la constitucién politica se convierte en uno de los modos de vida real
junto a los demés en la democracia: el primero particulariza el inte—
rés general y hace abstracta la vida del Estado y el segundo lleva a -
cabo la sfntesis entre Estado y Sociedad Civil. Al entrar en juego la
consideracién del elemento del interés se hace bastante més compleja -
toda la cuestién de las relaciones entre Estado y sociedad civil, asf
como menos sencilla la sfntesis que antes apuntébamos (56)*

Una vez que liarx ha trazado su crftica bésica por lo que -


toca a la significacién de la burocracia en el incipiente Estado su —
diseurso se va a bifurcar en dos direcciones. Una esforzada en ahondiÿr
en la significacién global de la burocracia. Otra caracterizada por e£
378

forzarse en matizar y contornear los rasgos del funcionario moderno en


una dimension que cCrtique, nuevaraente, el encubierto contraste entre
fines generates y aspiraciones particulares (57)«

4.2,2, La Burocracia como mediacidn funcional de la sociedad burguesa.-

El fin de la Administracién no puede sino coincidir con los


fines "générales", y, por tanto, no con fines "reales". Be ahf que "el
fin real del Estado le parece asf a la burocracia un fin contra el Es­
tado". El espfritu de la burocracia es el "espfritu formal del Estado"
(58). Los fines reales del Estado serfan fines especfficos, colocados
al nivel de instancies sociales determinadas aunque, esc sf, se ins- -
cribieran en el seno de una dinfmica de generalidad. Pero la asuncién
de este dltirao postulado serfa antiburocrdtico en tanto que excluyente
con la existencia de un "fin dltimo del Estado" que no coincidiese con
la propia funcién pdblica. Be ahf el que se produzca una intensifica—
cién del propio formalisme (59).''La burocracia es el Estado imaginario
ahadido al Estado real, el espiritualismo del Estado. Be ahf que todas
las cosas tengan un significado doble -real y burocrético- como el sa­
ber (y la voluntad) son dobles -reales y burocrdticos-. Sélo que lo —
real es tratado como burocrdtico de acuerdo con su esencia trascenden-
te, espiritual. La burocracia posee en propiedad privada el ser del E^
tado, la esencia espiritual de la sociedad*'(60).

Es importante cuando se efectiîa el andlisis de estas pdgi—


nas no perder de vista la naturaleza de la crftica del joven Marx. No
se trata de una descripcién de las formas burocrdticas en cuanto for­
mas institucionales sino de la historicidad de estas formas en la fa—
se en que la dualidad polftica cobra significacién histérica. No es —
una descripcién de tipologfas lo que ocupa a Marx -como tampoco a He—
•/.
/6

379

gel- sino el dar cuenta de la significacién de un proceso de universali


zacién. Marx llega en su razonamiento a la tesis de que el efecto (o -
funcién) dominante de la burocracia, y el sistema politico no es sino
el de mantener y reforzar la particularizacién o privatizacién de la -
sociedad civil. Para Hegel la burocracia era el agente principal en la
tarea de promover la difusién de un espfritu publico, o de interés por
los asuntos publicos, en el cuerpo social, gracias a su influencia so­
bre, y su diélügo con, corporaciones, estamentos, etc. En realidad, di
ce Marx, los funcionarios tan sélo del principio de su interés particu
lar, y no hacen sino acrecentar el espfritu particularista de la soci£
dad. Més aén; la burocracia necesita reforzar este particularisme pre­
cisamente porque necesita justificar su pretensién al monopolio de los
asuntos pdblicos (y, por tanto, de los recursos péblicos) con la apa—
tfa y la falta de interés de la sociedad civil (61).

Se ha dicho que el anélisis marxista de la burocracia pare-


cfa una verificaoién del anélisis sobre la trascendencia de la consti-
tucién polftica. Y, en efecto, îiallamos en estos textes varios moti- -
vos que æemejan esta caracterizacién del burécrata a la del monarca be
reditario, como, en primer lugar, el motivo de la inversién de un apa-
rente espiritualismo en el matérialisme real tanto de la obediencia pa
siva y del mécanisme fornalista, co©o del hacer carrera, y, en segundo
lugar, el motivo de todas las inferencias incluse â nivel psicolégico
de una traduceién de térrainos abstractos en términos concretes y huma­
nes (62).
Segén esto el "examen" por el cual los candidates de las —
clases médias se convierten en funcionarios, représentas no tanto una
"mediacién" entre la sociedad y el Estado, cuanto una transferencia de
estos hombres y de sus posibles actividades en pos del interés comdn
n

380

desde la esfera de la sociedad a la esfera del Estado y, por lotanto,


un mecanismo de separacién del Estado con relacién a la sociedad. El -
razonamiento de Marx sugiere claramente que un argumente similar puede
aplicarse al dinero, los servicios personales y de todo tipo de recur-
808 sociales que el pueblo confia a los funcionarios (y los "profesio-
nales de la politica"), en cuyas manos sufren una "metamerfosis" por -
la que se convierten en recursos "politicos" (63).

"En el verdadero Estado la cuestién no es la posibilidad de


todo burgués de consagrarse al estamento general en la forma de un es-
tamento especifico, sino la capacidad del estamento general de serlo -
realmente, es decir de ser el estamento de todos los burgueses. Hegel
en cambio parte del supuesto del estamento pseudogeneral, ilusoriamen-
te universal, de una universalidad que es un estamento especifico (64).

Para contemplar la burocracia como mediacién Hegel ha de —


construir en cualquier caso una relacién de identidad. Se trata de una
identidad en tanto en cuanto los desequilibrios o abusos que puedan —
producirse poseen unas garantias (65). Estas se encuentran situadas en
la propia jerarquia administrativa y, por otro lado, en la propia ins­
tancia corporativa.

Todo esto no puede més que suscitar fuertes criticas en las


notas de Marx. Toda la descripcién hegeliana viene a ser, para Marx, -
una descripcién empirica de la situacién empirica prusiana. Ko hay ex-
plicacién para la misma. Por ejemplo, cuando Hegel se refiere a "la —
formacién ética e intelectual" como garantia y "contrapeso espiritual
a todo lo que hay de mecénico en el eq>rendizaje de las llamadas cien—
cias de los objetos de estas esferas, en el ejercicio de las funciones
y en el trabajo real" (66), Marx, por el contrario, opina: "^Es que el
/ ,3

381.

mecanicismo de su saber "burocrdtico" y de su "trabajo real" no"contr^


pesaré " su formacién ética e intelectual? lY no venceré su espfritu -
real y su trabajo real, la substancia, sobre el accidente de sus otras
dotes? Por algo es su "cargo oficial" lo "substancial" de su situacién
y de su "pan", Hegel opone la "directa formacién ética e intelectual -
al "mecanicismo del saber y del trabajo burocrdtico". ;Q,ué bonito! El
hombre que hay en el funcionario tiene que protéger al funcionario de
sf mismo. Pero en cambio ;qué unidad!: equilibrio espiritual. jVaya —
una categorfa dualista! *^67).

Vista la descripcién hegeliana de la mediacién burocrética


y la crftica que suscita en Liarx tal consideracién en cuanto que la -
identidad necesaria para la mediacién no es localizable en el entraîna
do social moderno (68) hemos de intentar una caracterizacién sintéti-
ca de estas posturas.

En la teorfa polftica hegeliana la burocracia moderna encuen


tra su primera ^an exaltacién teérica. Su gran cometido como armazén
del Estado Moderno es la puesta en préctica de un proceso de universa
lizacién formai. Aquf descansa la significacién de la burocracia como
mediacién entre sociedad civil y Estado. La légica de ese proceso se -
explicita en Hegel de forma que la actividad burocrética conlleve una
recreacién continua de lo péblico en lo civil y de lo civil en lo piî~
blico. Se trata por ello de atenuar la divisién existante. Ahf por tan
to entra el papel de la mediacién que la burocracia realiza. Pero la -
generalidad real que para llevar a cabo tal mediacién habfa de poseer
la burocracia es cuestionada radicalraente por Marx. Para éste la buro­
cracia en su totalidad tiene interés en defenderse como una corpora- -
cién particular frente a otras corporaciones y clases de la sociedad.
382

asf corno frente a otras fuerzas polfticas. Por consiguiente, las rela­
ciones extemas de la burocracia son de naturaleza conflictiva y part^
cularista. Por otra parte las relaciones dentro de la burocracia sélo
pueden ser entendidas en términos de interacciones de estrategias par­
ticulares, donde la manipulacién de la informacién y otros recursos e£
té puesta al servicio del carrerismo individual de los funcionarios y
de la lucha por el poder entre cliques burccréticos rivales (69).

Hegel, pues, no puede resolver la separacién moderna median


te la burocracia porque ella misma postula la separacién: gcémo es po-
sible -viene a plantear Marx- que la separacién entre sociedad civil y
Estado sea superada si el asunto general del que se ocupa la burocra—
cia se singulariza como especial actividad de un cuerpo particular?
ro si la burocracia no puede ser construida de otro modo, se debe con-
cluir que no représenta la superacién de la contradiccién abierta en—
tre la sociedad y el Estado sino més bien una manifestacién privilégia
da de aquella escisién y también concluir que si dicha separacién en­
tre Estado y sociedad no puede ser resuelta -porque no puede ser media
da- con instrumentos politicos o formales ("racionales") debera serlo
con medios no formales: con cambios de naturaleza préctico-real (70).

Résulta pues, del méximo interés observar cémo la crftica -


marxista a la sistemética de Hegel sobre la administracién moderna a—
punta a fenémenos "nuevos" en su descripcién de la alienacién polftica
(71). Ese interés se explica por cuanto estos anélisis van a reverbe—
rqr con posterioridad en las teorizaciones especfficas de un Weber, —
aunque la inspiracién desbordase con mucho el especifico marco de la -
KRITIK. Weber, en efecto, se muestra extremadamente sensible -en la co_
rrelacién de inversién entre incremento burocrético y libertad polfti-
./•
383

ca- a la consideracién que el joven Marx efectiîa de la burocracia como


poseyendo dos propiedades eseiiciales: adoracién de la autoridad y el -
ver en el mundo un nuevo objeto manejable. La burocracia considerarfa
lo polémico un factor perturbador ya que todo es objeto de regulacién
"objetiva". Con la creciente conversién de las funciones sociales en -
cargos oficiales, en todo aparece una actitud de rechazo contra la op^
nién distinta (72).

Hegel consideraba a los funcionarios como separados de los


medios de administracién: no eran propietarios de sus despachos (73).
Esta fue, como se sabe la tesis de V/2B2I':, inspiréndose, por lo demés,
explfcitamente, en el anélisis marxista de la separacién de los obre—
ros de sus medios de produccién. Para Marx, sin embargo, una caracte—
rfstica esencial de la burocracia (tanto moderna como premoderna) es -
la de comportarse como un propietario privado con respecto a los medios
de administracién péblica (74): la burocracia conserva, segdn él un gr^
do sustancial de control sobre estos recursos y los usa para sus pro—
pios propésitos (75). Marx introduce, sin embargo, un especifico anéli,
sis de la alienacién moderna que no se agotaré completamente en el ni­
vel de la explotacién capitalista sino que alcanzaré a los niveles ju-
rfdicos, politicos y culturales. La burocracia como esfera de autonomi
zacién de la politica y de finalizacién de los medios e instrumentali-
zacién de los fines, deviene terreno de una especifica inversién de la
relacién humsina que se anade a la que especificamente reproduce la prp_
duceién econémica capitalista (76).

La burocracia aun sin ocupar aparentemente esferas fundamen


taies de la vida constituye uno de los privilegiados espacios que més
funcionalidad ha ido poseyendo respecto a las transformaciones tardias
384

del Estado Liberal, El dominio de las formas y de los formalismes, de


los procedimientos obligatorios desconectados de los fines, de las con
duetas necesarias adn cuando se hayan revelado ineficientes, de los —
comportamientos estereotipados y de los conformismes psicolégicos (77)
y més en general de un saber formai que en la exacta medida en que no
alcanza a desmontar su propia impotencia en la confrontacién de los —
egofsmos civiles busca una imaginaria revancha modelando como propio -
interés el mismo asunto general del Estado, No tenemos yatan sélo el
dominio de la propiedad privada sobre el trabajador, sinotambién el -
dominio de la burocracia sobre el ciudadano; un tipo de alienacién ver
daderaraente general que nace como derivada de una alienacién particu—
lar (78).

Volviendo al inicial contexte de la crftica deMarx -el de


la separacién "sociedad civil-Estado"- a la burocracia, la alternative,
que se présenta frente a la abstracta perspectiva polftica del Estado
Moderno se va a nutrir de los mismos términos, Marx sélo ve posibili—
dad de destruir aquella abstraccién en la construccién de una comuni—
dad orgénica que no necesite general!zar abstractamente sus diferen- -
cias para poseer una politicidad funcionalizada a la falta de colusién
social.

Dicha alternativa se va a expresar en los términos del intje


rés que venfa caracterizando la Ifnea argumentai de Marx; "La supre- -
sién de la burocracia sélo puede consistir en que el interés general -
se convierta en interés particular realmente y no, como en Hegel, sélo
mentaimente, en la abstraccién; y ello sélo es posible si el interés -
particular se convierte realmente en el interés general" (79)* Este —
texto no deja lugar s dudas sobre la importancia que para Lîarx reviste
<3

385

la superacién de la escisién. Se observa que esté construido en oposi-


cién a un paréntesis anterior; "La burocracia tiene que protéger la ge^
neralidad imaginaria del interés particular -el espfritu de corpora- -
cién- para protéger la particularidad imaginaria del interés general,
su propio interés" ( 8 o ).

En la solucién apuntada Marx pretende, por el contrario, —


que el interés general se onvierta realmente en interés particular, lo
cual, dice, sélo es posible si el interés particular se convierte real^
mente en interés general. Ladiferencia entre ambos ejemplos, que es—
triba en laoposicién de los adjetivos "imaginaria" y "real", consiste
en que/eî primer caso el interés general se hace particular (imagina—
riamente) en el sentido de que la burocracia se cree capaz de monopoli^
zarlo, de poderlo representar exclusivamente (81), y, a la inversa, el
interés particular résulta, siempre, en la "imaginacién", es decir, en
abstracto, interés general, en cuanto que la corporacién cree sélo ha-
berlo sancionado plena y vélidamente por medio de su propia incorpora-
cién al marco del Estado orgénico; en el segundo ejemplo, en cambio —
que, aunque Marx no lo diga, alude evidentemente a la comunidad demo—
crética, el interés general se convierte realmente en interés particu­
lar, es decir, es asumido por cada uno de los componentes de la socie-t
dad como supropio interés: pero esto es sélo posible si el interés ge_
neral no esla "abstraccién" de los intereses particulares representa-
da por la constitucién polftica "trascendente", sino la satisfaccién -
real de todos y cada uno (82). Con esta notacién ya Marx esté apuntan­
do claramente a una necesidad de homologacién social que haga impensa­
ble un estado politico y por tanto que haga supérflua la existencia de
la burocracia como mediacién. Mediacién, a su vez,que se explicita, co^
V

386

mo la necesaria identidad entre sociedad civil y Estado pero -»


que en su naturaleza ideal no alcanza sino a representar un r£
forzamiento de la particularidad y, de ahf, una consolidacién
de la polftica del dominio.

4*3. Naturaleza del Poder Legislativo.-

La otra gran propuesta de mediacién que Hegel describe es -


la constituida por las Céraaras del Poder Legislative y, en suma, el me_
canismo de la Representacién.

"Considerados como un érgano mediador (als vermittelndes Or


gan) los estamentos (die St^de) (83) estén entre el gobierno por una
parte y el pueblo, disuelto en sus esferas e individuos particulares,
por otra* Su funcién les exige por consiguiente tener el sentido y el
sentimienùo tanto del estado y del gobierno como de los intereses de -
los cfrculos particulares y de los individuos" (84)*

Es extremadamente importante tener delimitada las significa-


ciones hegelianas del Poder Legislative (Die gesetzgebende Gewalt) y -
de los "Stande", por cuanto, posteriormente, la relacién y mediacién -
recfproca de estas instancias va a ser una de las vfas privilegiadas -
de eaqplanacién de las concepciones hegelianas sobre la representacién
y ello es tanto més importante porque es en estas Ifneas iiiciales dedû
cadas al Poder Legislative donde més évidente résulta la mezcla entre
una teorizacién del Estado moderno que recoge -teorizéndolos- supues—
tes sociales y politicos tfpicamente premodernos. Para expresario con
las palabras de Marx, nns encontrames aquf "ante la férmula crédulà, -
mfstica de interpretar una "Weltanschauung" antigua desde una nueva" -
(85).
Nuestrès pasos iniciales, pues, al trataf de explicar la p£
387

sicién hegeliana pasaré por;

12) Una caracterizacién sumaria del Poder Legislatigo como totalidad,


sin entrar en la descripcién -posterior en Hegel- de los méca­
nismes politicos de la representacién y de la posicién que en él
asumen las clases de la nobleza y de la burguesia.

22) Asentar claramente la delimitacién entre el Poder Legislative,


y los "St^nde" por un lado y por otro, la relacién conjunta que
mantienen con el monarca y el poder gubernativo.

?.2) Pinalmente, intentar explicitar siguiendo la crftica de Marx la


"confusién", interaccién y, en general, relacién recfproca de -
los stSnde en sus consideraciones medievales, sociales y polfti^
co-representativas, respectivamente*

Por lo que respecta al primer pm-to; "Al poder legislativo


conciernen las leyes en cuanto taies, en la medida en que necesitan —
una posterior determinacién, y los asuntos internos totalmente généra­
les por su contenido. Este poder es una parte de la Constitucién misma
y la presupone, por lo cual queda en y por sf fuera de su determinacién
directa, aunque recibe un desarrollo ulterior por el perfeccionamiento
de las leyes y el cardoter progresista de los asuntos générales de go­
bierno (86).
Asf la inicial caracterizacién hegeliana del Poder Legisla­
tive sienta su funcién de produccién de leyes générales y détermina- -
cién de los tributes ademâs de asentar una relacién de aquel poder con
la "previa" Constitucién que va a ser criticada por Marx en su incon-
crecién; "Hegel subraya que este Poder mismo forma parte de la Consti­
tucién que es su presupuesto y a la que directamente no afecta en abs£
luto". Es lo primero que llama la atencién, pues no lo habfa dicho ni
2b

388

de la Corona ni del Ejecutivo, aunque verse también de ellos. Pero es


que hasta llegar al Poder Legislative Hegel no ha construido la totali_
dad de la Constitucién y en este sentido mal puede presuponerla. Ya en
este detalle se ve la profundidad de Hegel; siempre comienza por la —
oposicién de las caracterfsticas entre si (tal como se lialla en nues—
tros Estados) e insiste en ella **(87) .

Parece évidente que Hegel no quiere -en esta antinomia- uti^


lizar el paradigma constitucional moderno: el de la Revoluoién de I789.
Prefiere, en esa inconcrecién, aludir a la "transicién paulatina** (88),
para explicar la interaccién que imperceptiblemente ha podido existir
entre el supuesto constitucional y la labor legislativa. Para Marx - -
que, por el contrario, analiza el supuesto constitucional teniendo muy
presents los acontecimientos franceses "la categorfa de la transicién
paulatina es primero histéricamente lalsa y segunâono explica nada" —
Por lo demés, Marx agota el tema de la colisién Constitucién-Po-
( 89) .
der Legislative recurriendo a Savigny ("El Poder Legislative no créa -
la Ley; sélo la descubre y formula" ( 90) ) y al abate Sieybs: "Se ha —
tratado de resolver esta antinomia distinguiendo entre "assemblée - —
constituante" y "assemblée constituée" (91).

Volviendo al tema de las materias de la legislacién y la —


aprobacién de impuestos. La posicién hegeliana es tfpicamente moderna.
Ademés de delimitar con claridad la "generalidad" que ha de caracteri-
zar a las leyes que son objeto de la actividad del Poder Legislative -
( 92) , desecha en mate::ia tributaria las antiguas prestaciones que se -
han de efectuar: "Pero el dinero no es en realidad una riqueza particu
lar al lado de las demés, sino que constituye lo universal de ellas en
la medida en que se ha dado la exterioridad de la existencia, en la —
76

389

que puede ser aprehendida como una cosa. Sélo en esta extrema exterio­
ridad es posible la determinacién cuantitativa y por lo tanto la igü.s.1
dad de las prestaciones" (93).

Se observa aquf, como en tantos otros pasajes de los "Grund


linien", esa ambivalencia hegeliana que se caracteriza por teorizar el
Estado Moderno en la necesidad de superponer a esa teorizacién condi--
ciones premodernas impuestas por el contexte alemén. Estas "distorsio­
nss" hegelianas se van a evidenciar notablemente en la teorizacién de
la funcién que los "estamentos" han de asumir en la representacién.

4.3.1. Problemdtica de su delimitacién con el reste de los Poderes y -


los "StSnde".-

"En el poder legislative como totalidad actéan ante


todo los otros dos mementos; el monérquico, al que corresponde
la decisién suprema, y el poder gubernativo, en cuanto momento
consultive que tiene el conocimiento concrete y la visién glo­
bal del todo en sus multiples aspectos, asf como en especial -
el conocimiento de las necesidades del poder politico• Por ul­
time, participa también de él elelemento constituido por la —
asamblea de los estamentos" (94).

Nétese la claridad con que Hegel traza una caracte­


rizacién del Poder Legislative que engloba a los otros dos "mo
mentes": el monérquico y el gubernativo y, ademés, al factor -
estamentario, esto es, al factor que precede de las clases, al
factor representative (95). De esta forma el Poder Legislative
se superpone a todo el reste de instancias del Estado como un
aglutinante orgénico de aquellas* Se trata de esa vaga "unidad
orgénica" de los poderes del Estado (organischen Sinheit der -
, .7

390

Staatsgewalten) en la que precisamente ha de manifestarse "el éspfri—


tu que establece lo universal" (96). Surge aquf esa confusion -que tan
to lia prendido en la interpretacién hegeliana- entre el Poder Legisla­
tive y la funcién de los "StSnde". Véase como muestra la misma reac- -
cién que suscita en Marx: "La Corona y el Ejecutivo son... Poder Legi£
lativo. Pero si el Poder Legislative es la totalidad, entonces la Cor£
na y el Ejecutivo tendrfan que ser en todo caso factores del Poder Lé­
gislative. El elemento estamentario que se les anade o es exclusivamen
te Poder Legislative 0 -(es)- el Poder Legislative como diferente de -
la Corona y el Ejecutivo (97).

Sin embargo, en Hegel, queda bien trasada la diferencia en­


tre el Poder Legislative y los "St&icie" como factor representative; —
ocm:re que la naturaleza dual de éstos contribuye decisivamente a la -
confusién. Esta a su vez aumenta por la concepcién amplfsima del Poder
Legislative que, précticamente, incluye al reste de los poderes pdbli-
cos. Tenemos, pues, que explicitar y clarificar la posicién y _)apel r£
cfprocos de estas instancias, dejando para el préximo apartado la més
vasta problemética de la naturaleza social y polftica de los "StSnde".

En primer lugar, los estamentos, en su dimensién polftica,


forman las Certes (93). Los "stSnde” forman las Certes en tanto que fa$
ter del Poder Legislative y no como "clases" subpolfticas de la socie­
dad civil. Precisamente para la formacién de los estamentos en tanto -
que factor del Poder Legislative -o Cortes- son de dos "clases" las —
que aportan las delegaciones: la clase de la nobleza y la burguesfa -o,
més concretamente, las sectas sociales que corresponden al "elemento -
méyil" de la sociedad civil- y que Hegel describe en les parégrafos —
305 y 308, respectivamente. Cada una de ellas va a dar lugar a las
391

correspondientes Cémaras; la Alta y la de los diputados (99).

Pues bien, esas "Cortes" son las que propiamente expresan -


la funcién legislativa en tanto que son la delegacién de unas clases -
y, por tanto, vienen a constituirse como érgano mediador (100). Es la
funcién de mediacién la que bésicamente las caracteriza; "Orgénicamen-
te, es decir acogido en la totalidad, el elemento de la representacién
de los estamentos se manifiesta en su funcién de mediacién" (101). He­
roes de centrâmes, ein embargo, en la labor de precisar su posicién.

Hegel senala que como tal érgano mediador las Certes, se"'en
cuentran entre el Poder Ejecutivo por una parte y el pueblo -disemina-
do en los diverses émbitos e individuos- por otra. Pero no sélo se en­
cuentran en esa posicién intermedia entre Gobierno y "pueblo" sino que
"su posicién implica al mismo tiempo una mediacién, en comdn con el pp_
der gubernamental organizado, que impide que el poder del principe apa
rezca como un extreme aislado y por lo tanto como mere poder arbitra—
rio y dominador, y que évita también que se afslen les intereses parti^
culare8 de las comunas, corporaciones e individuos, o, més aun que los
individuos se conviertan en una multitud, en un simple agregado (einer
Menge und eines Haufens) y por lo tanto en un querer y opinar inorgén^
00 que se enfrente al estado organizado como un poder meramente pasi—
vo" (102).

Asf pues su posicién-intermedia entre "pueblo" y Ejecutivo.


Pero, posteriormente, esa inicial oposicién al Ejecutivo se torna cornu
nidad con él, en la funcién de mediacién, ahora entre el monarca y el
pueblo (103).

"En las Cortes eoinciden todas las contradicciones de las -


modernas organizaciones estatales. Si "median" en todas las direccio—
392

nés, esporque son en todo una "cosa intermedia" ".

Por lo que toca al primer significado las Portes son el pu£


blo contra el Ejecutivo, pero el pueblo en miniatura. Esta es su pos^
cién oposicional.

En cuanto al segundo significado, las Portes son el Ejecut_i


vo contra el pueblo, pero el Ejecutivo ampliado. Esta es su posicién -
conservadora, Ellas mismas son una parte del Poder Ejecutivo contra el
pueblo, pero a la vez representan el pueblo contra el Ejecutivo (IO4).

Por lo demés, el propio Hegel senala en la nota al mismo pa


régrafo: "Uno de los més importantes conocimientos légicos es el que -
expresa que un momento determinado, que al estar en una contraposicién
ocupa el lugar de un extreme, deja de serlo y deviene un momento orgé­
nico por ser al mismo tiempo termine medio. Es especialmente importan­
te destacar este aspecto en el objeto que se considéra aquf, pues es -
un prejuicio frecuente y sumaraente peligroso comprender a los estamen­
tos desde la perspectiva de su oposicién al gobierno como si ésta fuera
su situacién esencial" (105).

Asf pues el panorama trazado por Hegel de la posicién recf­


proca de los poderes y del factor estamentario dentro del poder legis­
lative y respecto a los otros dos es, bésicamente, un sistema de media
ciones (IO6). En la construccién de este sistema de mediaciones las —
confusiones de las respectivas posiciones de los diverses poderes y mo
mentes van a procéder de la incidencia en aquella de la propia natura­
leza légica del procedimiento hegeliano y de las controvertidas natura
leza y funcién de los "sténde" en una forma polftica moderna. El inten
to de explanacién del procedimiento légico de esta construccién per —
parte del joven îiïarx va a dar lugar al "excursus" légico més extenso e
393

interesante del manuscrito que nos ocupa (107).

En cualquier caso résulta diffcil en la ordenacidn de los -


pasos que hemos de seguir el separar completamente la descripcién de -
la posicién de la descripcién de la funcién y la crftica que ambas sua
citan (108), Para Ivlarx la base de este problema "posicional" esté en -
la ambigUedad con que Hegel maneja los "stSnde" en el contexto del Es­
tado moderno y la separacién que éste mantiene respecto a la sociedad
civil. A la vez L^arx muestra énormes distancias crfticas hacia la pro­
pia operacién polftica de "construccién de un pueblo reducido" que im*
plica la institucionalizacién estamentaria dentro del Poder Legislati­
ve; "Las Cortes son el pueblo ima 'inado, que enseguida se présenta se-
parado del pueblo real como un Poder especifico; El pueblo ya se halla
aquf preparado como tiene que estarlo en el organisme considerado para
que carezca de rasgos definidos" (I09). Pero el origen del procedimien
to esté en que Hegel "convierte el elemento estamentario en la expre—
sién de la separacién; pero a la vez lo présenta como exponente de una
operacién existante entre la sociedad burguesa y el Estado politico; -
pero quiere que su unidad se exprese dentro del Estado, y esto tiene -
que llevarse a cabo de modo nue los estamentos de la sociedad burguesa
como taies constituyan a la vez el elemento estamentario de la socie—
dad legisladora" (IIO).

Prosiguiendo con el objeto de las "posiciones", en el paré-


grafo 304; sehala Hegel: "La diferencia de clases que existfa en las -
anteriores esferas esté contenida en la determinacién propia del ele~
mento polftico-estamentario. Su situacién, en un [Link] abstraç^
ta, es decir su situacién de extreme de la universalidad empirica opue£
to al principio del principe 0 principio monérquico -en la cual sélo -
reside la posibilidad de la concordancia y por lo tanto también la po-
394

sibilidad de una contraposicidn hostil- deviene una relacidn racional


(un silogismo, cf. P.302) cuando la mediacidn llega a la existencia —
..." ( 111).
.Pero en el anterior paràgrafo 302, Hegel habia hablado de -
los "Stânde” como mediacidn -en coniun con el Ejecutivo- entre el prin­
ciple moiiarquico y el pueblo: “Entre la voluntad del Ejecutivo en cuan
to existe como una voluntad empirica y en cuanto existe como muchas yo
luntades erapiricas, entre la singularidad empirica y la generalidad em
Africa. Lo mismo que Hegel habia determinado la voluntad de la socie--
dad burguesa como generalidad emnirica, tenia que determiner la volun­
tad del monarca como singularidad empirica; pero no e^cpresa el con- —
traste en todo su rigor" (112).

En opinidn de Marx, todo el afân hegeliano de construccidn


de la mediacidn se evidencia aqui en su esfuerzo por construir un "tir
mino medio como un mixtum comnositum": "El Poder Legislativo. el térm^
no medio, es un mixtum compositum de ambos extremes: el principle mo—
ndrquico y la sociedad burguesa, la singularidad empirica y la genera­
lidad empirica, el sujeto y el predicado (113). MAHX parece aludir con
esta caracterizacidn a la efectiva "realizacidn" del silogismo que He­
gel pretende a base de mezclar en la mediacidn todas las instancias —
que, a su vez, se median entre si.

Finalmente, ya s6lo restaria poner algo de orden en ese - -


"sistema de mediaciones" que parece ser para Hegel racional en tanto -
que existente (II4). Todo el comentario de Marx se va a deslizar ahora
en el sentido de explicitar aquellas mediaciones demostrando c6mo el -
desarrollo hegeliano anda escorado del lado del monarca y del executi­
ve en detrimento de la "generalidad empirica". La primitive posicidn -
395

de oposicidn que esta generalidad pueda tener respecto al Principle mo


ndrquico y al Poder Bjecutivo es ya, inicialuente, abstracta. Es esta
abstraccidn inicial la que légitima todo el procedimiento fruto del—
cual es ese conglomerado de mediaciones efectuado desde el Estado (o,
por mejor decir, a los fines de la interpretacidn que Hegel realiza —
del mismo) (115)* Para Marx, el intente de Hegel pasa por situar una -
hipdtetica oposicidn politica-como rasgo caracterfstico del Estado mo­
derne- como memento politico interne al propio Estado; singularmente;
como oposicidn dentro del propio Poder Legislative (116); "Y, en efec-
to, la raediacidn “çomdn" parece a propdsito para que ambas instancias
anden a la grena. En el elemento ejecutivo del Poder Legislative la —
singularidad empirica, inaccesible del monarca ha descendido a la tie-
rra en una serie de personalidades limitadas, palpables y responsables;
en el elemento estamentario la sociedad burguesa se lia transfigurado -
en una serie de hombres politicos. Ambas partes lian perdido su herme—
tismo: la Corona la singularidad emnirica. arcana y unica, la socie—
dad burguesa el todo emnirico, inaccesible y confuse ; la primera su r^
gidez, el segundo su fluidez. Asi es que precisamente el elemento esjta
mentario de una parte, el elemento ejecutivo del Poder Législative por
la otra -y ambos juntos querian mediar la sociedad burguesa con el mo­
narca- parecen ser el lugar precise en el que la oposicidn se convier-
te en una contradiccidn nô s<5lo virulenta, sine irréconciliable" (117).

Marx quiere llevar el razonamiento de Hegel a sus dltimas -


conclusiones... Pero el texte de Hegel, en este aspecto, no deja lugar
a dudas de cudl es su limite: Precisamente cuando Hegel quiere la "re^
lizacidn" de esa mediacidn nos està hablando de la politizacidn de las
corporaciones en el seno del Estado para asi atenuar su originaria po-
sicidn de oposicidn y de esa forma evitar una contradiccidn en su teo-
396

rizacidn. Puestos asi los tdrrainos Marx va a llegar a hablar de la im—


posibilidad total de la mediacidn, Pero Hegel estd en el terreno de la
Constitucidn estamentaria; Marx en el de la liberal. Hegel estâ deter-
minando su teorizacidn del Estado moderno en el contexte posibilista -
de la Prusia del ’Vormarz" y Marx en el de la Francia de la Restaura—
cidn. Por lo demis, Hegel esti distorsionando politicaraente iniciales
premises Idgicas y Marx la)quiere llevar a sus dltimas consecuencias;
aqui incide de lleno, con la critica feuerbachiana a Hegel: se confun­
de con ella.

"Con razdn desarrolla Hegel lo apremiante que le es preci—


samente a esta "mediacidn""acceder a la existencia"... y “parece afir-
mar sin fundanento que el elemento estamentario es quien realiza esta
mediacidn" (113). Es decir Hegel esti a la vez teorizando “otro" térmi
no medio dentro de ese inagotable “tdrmino medio" del Poder Legislati­
ve: En esta ocasidn parece referirse a la funcidn que dentro del ele—
mento estamentario va a desarrollar la Ciraara Alta como tdrmino medio
entre el monarca y las propias Cortes. Singularmente, es la nobleza la
llamada a desarrollar esta mediacidn por su conrunidad de caractères —
con el Principe. En cualquier caso, a Ivlarx le parece arbitrario e in—
consecuente el procéder hegeliano de presentar como extremos opuestos,
ahora, al monarca y las Cortes. Y, en cualquier caso, critica el que -
Hegel conciba el elemento estamentario como factor de mediacidn perma­
nente en detrimento de su propia consistencia politica (119)*

"Enfonces el verdadero papel de los extremos -la Corona - -


(singularidad empirica) y la sociedad burguesa (generalidad empirica)-
parece que debe consistir en "interponerse“ mediadoramente entre “sus
Mediaciones" “; (120) Como muestra de lo que estima como una arbitra—
397

riedad Idgica, MARX recqerda c6mo Hegel contribuia a desdibujar las —


iniciales posiciones politicas reales primando las Idgicas para, a con
tinuacidn, teorizar la distorsidn politica (121). A este propdsito, —
Marx recuerda que el papel de extreme, que pasa a ser memento orgdnico
no puede corresponder a la sociedad burguesa por ser, inicialmente, un
extreme ; fuera, por tanto, del Poder Legislative; "Por tanto el otro -
extreme, que como tal se halla en el centre del Poder Legislative -la
Corona- parece ser quien debe mediar entre el elemento estamentario y
el elemento ejecutivo. Por lo demds, parece hallarse calificada para -
esta funcidn. Por una parte représenta el todo del Estado o sea tarn- -
bién la sociedad burguesa, y lo que la Corona tiene de especifico lo -
compacte con las Cortes: la "singularidad empirica" de la voluntad ya
que la generalidad empirica -(de la sociedad burguesa)- sdlo es real -
como "singularidad empirica". Adem^s, tampoco se halla frente a la so­
ciedad burguesa, como el Poder Ejecutivo, en forma de mera fdrmula, de
conciencia del Estado. La Corona £s ella misma Estado y tiene en comdn
con la sociedad burguesa un.< components natural, material" (122).

Por otro lado recordemos que Hegel habia construido el Po—


der Ejecutivo no sdlo como "emanacidn del monarca", sino como verdade-
ra mediacidn entre la Corona y los St&nde, en su funcidn politico-le—
gislativa y, ademds, el Poder Ejecutivo en su desarrollo y concrecidn
como burocracia realizaba la funcidn de raediacidn entre la &eueralidad
del Estado -o la concrecidn del monarca- y la generalidad social -y su
concrecidn corporativa- (123).

Résumâmes todo este verdadero "tblos" de mediaciones:

IQ) Los "StSnde" (I24) median entre el pueblo (125) y el gobiemo —


(p.302).
398

2fi) Los "Stande" -en conrunidad con el gobierno- entre el pueblo y la


Corona (P.302).
3®) Los Stande -como Cdmara Alta- entre la Corona y las propias Cor
tes (P.304 y P.305).
4®) La Corona entre el Poder Ejecutivo y el Gobierno (p.300, P.302
y P.304).
5®) El Poder Ejecutivo entre el monarca y los Stande (p.303). (126)
6Q) El Poder Ejecutivo entre la "Generalidad" del Estado y el pueblo
como "generalidad" social (P.287y ss.; P.303).

Se observard la dificultad que encierra el seguir las suce-


sivas mediaciones que los "extremos" -que se contienen dentro de ese -
gran "tdrmino medio" que es el Poder Legislative- establecen entre si.
Asi, observa Ivlarx; "Aqui se evidencia todo el absurdo de estes extre­
mes que alternativamente asumen ya el papel deextremos ya el de térmi
no medio, cabezas de Jane, que se muestran ora de frente ora por de—
très y tienen otro carècter por delante que por atrès. Lo que coraenzd
siendo determinado como término medio entre los extremos,se présenta
luego, como extremo y une de los dos extremos -mediado por aquel térmi^
no medio con el otro extremo- reaparece, como distinto del otro extre­
mo, en calidad de térraiho medio entre su extremo y su término medio" -
(127).
Recapitulemos: La inicial posicién del Poder Legislative —
trasciende la de una posicién singular y coincide con la amplitud que
Hegel concedia a su concepcién orgènica de Constitucién. El Poder Le—
gislativo comprendia como mementos "suyos" tanto al principle del mo­
narca como al poder ejecutivo y, ademès, al factor estamentario. Este
era la dimensién politica -dentro del poder legislative- de los "StSn-
o

399

de" primitive8. Formaban, en tanto que factor politico, las Cortes, —


compuestas (P.305 y 303) por el "elemento mévil" de la sociedad civil
y la nobleza. Esta, por la comunida.l de caractères -Ir- institucionali-
zacién politica de la naturaleza- con el principle monèrquico, estaba
privilcgiada para mediar entre el mismo y las propias Certes. Estas, -
inicialmente respondian a la funcién constitucional de mediacién entre
el gobierno y el pueblo, pero -simultèneamente-, podian hacerlo -con -
el gobierno-, entre el pueblo y la Corona; y ésta, entre el gobierno y
las Cortes. Por su parte, el gobierno podia generalizar la singulari—
dad monèrquica y mediar entre la Corona y las Cortes y entre la propia
generalidad politica y la generalidad social.

Ya hemos senalado como fuente de equivocidad en esta cons—


truccién la ambigUedad hegeliana al precisar la naturaleza y funcién -
de los "stânde" en la dinènica del Estado moderno -extremo que desarro,
llaremos en nuestro préximo epigrafe- pero, a la vez, la propia cons—
truccién hegeliana del Estado, en lo que afecta a su visién del princi,
pic de la representacién politica. haturalmente no abordamos aqui las
evidentisimas iaplicaciones légicas. Precisamente Marx corta sus comen
tarios sobre las "posiciones" de cada instancia en el seno del Poder -
Legislative œn un comentario densisimo por lo que toca a la critica —
del procéder légico de Hegel: "Lo curioso es que Hegel, a la vez que -
reduce este absurdo de la mediacién a su expresién abstracts, légica y
por tanto pura, inadmisible, la désigné como el misterio esneculativo
de la Légica, como la relacién de la Razén, como el silogismo de la Ea
z6n. Los extremos reales, precisamente por reales, no pueden ser media
dos entre si. Pero tampoco requieren una mediacién, ya que se oponen -
entre si. No tienen nada en comiîn ni se requieren mutuamente hi se corn
plementan mutuamente. Ninguno de ellos encierra la nostalgia, la nece-
sidad, el presentiiaiento del otro. (En cambio, cuando Hegel trata genc
ioo

ralidâd y singularidad -los factores abstractos del silogismo-


como antftesis reales, no hace sino senalar el dualisme funda­
mental de su L6r;ica. Lo deraès sobre este tema corresponde a la
critica de la Lé ica hegeliana) (128).

4*4* Funcién politica y constitucional de las Cortes.-

Vamos a tratar de resolver el tercer objetivo que nos habia


mos propuesto al iniciar el tratamienlo del Poder Législative: desve—
lar la "confusién" que aparece, en una primera consideracién, a propé-
sito de la funcién politica de los "Stilnde"^ Clpi como de su naturaleza
histérico-residual en la modernidad, respecto al papel que jugé en el
medievo. Ss évidente que nos puede ayudar sobrenanera, antes que nada,
una consideracién de la funcién politica que asumian en la sistemètica
politica hegeliana. Nuestra tarea consistirè en consecuencia en reali-
zar un examen de los parègrafos 301 y 303 fundaraentalmente, y en poder
calibrar la naturaleza tendencial -a nuestro juicio important!sima- —
%
que revelan en comentarios de la "KRITIK" sobre dichos parégrafos. Ss
importante no perder de vista la intima trabazén que la visién hegeli^
na de los "stande" guarda con la problemètica politica prusiana y con
los modernos Estados europeos; y esto con independencia de las ya apun
tadas consideraciones filolégicas (129).
"El elemento formado por la asamblea de los estamentos tie­
ne la funcién de que la preocupacién general no sea sélo en si sino —
también por si (dass die allgemeine Angelegenheit nur ati sich, sondern
auch für sich), es decir que la libertad formai subjetiya, la concien­
cia publica (das üffentliche Bewusstsein), llegue a la existencia como
universalidad empirica de las opinionss y pensamientos de la raultitud
( 130).
3»?

401

En primer lugar llama la atencién el que Hegel se muestra -


extremadanente cauto y prudente ante "la conciencia piiblica" sobre to­
do en cuanto "generalidad empirica de las opiniones y pensamientos de
la multitud". A [Link] no se le escapan estas precauciones y observa: —
"Es significative que Hegel, tan respetuoso frente al Espfritu del Es­
tado, el Espfritu ético, la conciencia del Estado, los desprecie en t£
da forma tan pronto como se le presentan con una figura real, empfri—
ca"... "Este es el secreto del misticismo. La misma abstraccién fantè^
tica que reconoce la conciencia del Estado en la forma inadecuada de -
la burocracia, una jerarquia del saber, tomando a ésta sin critica por
plenanente vèlida como la existencia real, la misma abstraccién misti-
ca confiera con la misma tranquilidad que el Espfritu real, emnirico -
del Estado, la conciencia publica es sinplemente un "potpourri" de los
"pensamientos y opiniones"de los muchos. Ibrimero atribuye a la burocra
cia una esencia que le es [Link], luego asirna a la verdadera esencia -
la forma inadecuada del fenémeno. Hegel idealiza la burocracia y empi-
riza l2% conciencia ndblica (131).

En segundo lugar hemos de delimitar los objetos tratados; -


ïïay una referenda importante a los "asuntos de la generalidad" que —
son los que van a ocupar la atencién preferente del elemento estament^
rio; precisamente, "los muchos", tienen que tratar cohscientemente los
asuntos générales como propios, como objetos de la conciencia pdblica
(132); pero también se encuentra en la descripcién que Hegel ofrece de
la funcién de las Cortes una diferenciacién de la "cosa pdblica" "en -
ef" y "para si" (o, por si); precisamente la funcién de las Cortes con
siste en tomar "para si" -como conciencia pdblica- lo que ya es "en si"*
como tarea del Gobierno.
s?

402
La "cosa pdblica" ya existe para Hegel, esencialmente. en la
que considéra el corazén del Estado: el Monarca y el Ejecutivo. Pero -
adn no compete, como tal "cosa pdblica", a la sociedad civil. Por eso
no es adn, formalmente, "cosa pdblica". Va a serlo, precisamente, a —
través de la funcién de las Cortes que van a tomar la "existencia en -
si" de la cosa pdblica en "existencia para si".

l^evamente se observa en la descripcién de Hegel una posi—


cién inicial apriorista, asunida desde el Estado o, mejor, desde la —
idea substancial del mismo. "La existencia "formai" o "empirica" de la
cosa publica se lialla separada de su existencia substancial. La verdad
de todo esto es: la "cosa péblica" en si no es realmente general y la
cosa pdblica empirica, real, es solamente formai" (133). Ya se observa
cémo la critica del joven Harx esté incidiendo en la separacién hege—
liana de la cosa publica "en si" y "para si" pero, ademés, apuntando -
liacia la "formalidad" -como "falta de contenido real"- que va a carac-
terizar a la "cosa pdblica" para si. Hegel sépara el contenido y la —
forma, el ser en si y la existencia para si, liaciendo que "forma" y —
"para si" se anadan extrinsecamente como un factor formai. El conteni­
do esté listo y existe de muchas formas que no lo son de ese contenido.
A la inversa es évidente que el contenido real no es el contenido de -
la forma, por mès que la forma tenga que valer por la forma real del -
contenido (134).

Para Marx no es licito el procedimiento légico seguido: "La


separacién del en si y el para si de la substancia y el sujeto es mis­
ticismo abstracto" (135); pero, lo que realmente le interesa es desve-
lar la distorsién politica que se apoya en aquel procedimiento.

En la dimensién de la sociedad civil, coloca Hegel a la li-


'10

i03

bertad [Link], como libertad formal... porque la objetivacidn de la


misma sdlo tiene lugar como sabemos en el Estado que es, ya, realidad
efectiva de la idea dtica. La libertad de "los muchos", de la sociedad
civil, no es aun la libertad sustancial que el individuo tiene tan sd­
lo en el Estado. La libertad en su existencia en el tréfico civil no -
es sino libertad subjetiva..., existencia formal de un contenido que -
dnicamente cabe aprehender en la unidad sustancial del Estado en el —
que la libertad alcanza su supremo derecho. Es ésta la dualidad clari-
sima en la que Kegel cimenta también la funcidn de mediacidn politica
de los Stânde (l36).^Kegel présenta la libertad [Link] como liber—
tad formai, precisamente por no haber hecho de la libertad objetiva la
realizacidn, la actuacidn de la subjetiva. (Ciertamente es importante
que también lo libre sea realizado libremente, que la libertad no impje
re como un inconsciente instinto natural de la sociedad). Una vez que
el contenido presunto o real de la libertad ha recibido un sustrato —
mistico, el sujeto real de la libertad cobra un significado formai”- -
(137).

Esa dualidad prima sierapre a la instancia precedents del E^


tado en detrimento de la que llega a él. Asi la "libertad" al margen -
del Estado, en la realidad de los muchos no existia realmente sino tan
sdlo formalmente pero cuando a través de la funcidn politica de los —
"Stande" puede hacerse efectiva, real, se vacia nuevamente de conteni­
do: "La garantia para el bien general y la libertad publica que reside
en los estamentos no se encuentra, como se verè si se reflexiona un mo
mento en los conocimientos particularss de los représentantes, pues —
los funcionarios superiorss tienen necesariamente una visidn mès pro­
funda y abarcadora de la naturaleza de las instituciones y las necssi-
'- /I

404

dades del Estado, asi como ima mayor idoneidad y un hèbito mis desarro
llado en estos asuntos; pueden por lo tanto iiacer el bien sin el con—
curso de los estamentos, y son ellos también quienes tienen que hacer­
lo en las asambleas de los estamentos (133).

Asi pues el texte de la "Rechtsphilosophie" es bienexplicit


to respecto a qué margen real va a quedar para la funcidn politica de
las Cortes. En cualquier caso, hay abundancia de textes que matizan en
el sentido indicado cdmo la "cosa publica" puede ser -a través de las
Cortes- "en si y para si". Cdmo, por tanto, en asuntos générales pue—
den llegar a ser realmente "cosa pdblica".

Precisamente al pcnderar de qué lado se fortalece y desarr_o


lia la dualidad hegeliana, [Link] sospecha que "la cosa publica se halla
lista sin haber sido cosa real del pueblo" (139)» Fûro es en relacidn
al texto del apéndice al P.301, cuando esa caracteristica aparece con-
Golidada. En dicho texto Hegel se dedica a rebâtir la tesis de que "el
pueblo es quien mejor sabe lo que le conviene" asi como aquella segun
la cual "el pueblo es quien mejor quiere lo que le cohviene"; entre las
criticas que a Hegel le suscitan diclias tesis no se olvida de recalcar
su conviccidn sobre la impdrtancia de los funcionarios -incluso al ni-
vel de la Asamblea de los "StSnde"- para la mayor bondad y mejor fun—
cionamiento de las instituciones (140).

Después del texto hegeliano en el que se subestiman notori^


mente tanto el "saber" como la "voluntad" del elemento estamentario, -
"es decir -sehala Marx- que el elemento estamentario es meramente un -
coraplemento formai" (I4I). Hasta tal punto lia ido el texto hegeliano -
(obs. P.301) en restar importancia politica a las Cortes y, singular—
mente, en cuestionar el "saber” y "[Link]" de la representacién que
405

"Las Cortes vienen a ser superfluas para realisar la "cosa pdblica". -


Los funcionarios pueden hacerlo sin ellas, més adn las Cortes son un -
irapedimento quo tienen que afrontar. Por tanto desde un punto de vista
material las Cortes son un puro lujo; su existencia es pura forma en
el sentido més literal de la palabra (142).

**E1 elemento estamentario es la ilusidn politica de la socie


dad burguesa (143). En los Estados modernes como en la filosofia del -
Lerecho de Hegel la realidad consciente y verdadera de la cosa publica
es meramente formal; dicho de otro modo, sdlo lo formal es cosa piibli-
ca real **(144).

4.4*1* Delimitacidn de la "generalidad" o "cosa pdblica" en la funcidn politi


ca de los "StZinde".-

En el anélisis de Marx se ha destacado en un primer momento


un anticipe critico respecto a cuèl sea la consistencia de la funcidn
politica y constitucional de las "Cortes" en el dibujo de Hegel. Sus -
conclusiones son absolutamente negativas, como se ha visto. Posterior-
mente el manuscrite se desliza hacia la critica de lo que sea la "gen^
ralidad" en que debe consistir, realmente, la cosa pdblica:'Hegel debe
ria haber mostrado que "la cosa pdblica" existe "subjetivamente" de —
por si y "por tanto realmente como tal", es decir, que no sdlo existe
objetiva y materialmente sino que también tiene la forma de la cosa pd
blica. En vez de eso, lo dnico que logra mostrar es que su subjetivi—
dad consiste en la carencia de forma; Y una forma sin contenido sdlo -
puedeser amorfa. La forma que cobra la cosa pdblica es un Estado que
no es el de la cosa pdblica,sdlo puede ser una monstruosidad, una for^
ma que se miente y se contradice a si misma, una forma aparente, que -
terrainarè por mostrar que lo es ^145).
Â■

Para Marx parece obvie, desde el primer momento, delimitar


la "Cosa publica" en cuanto instancia general y real. Observa que la -
"generalidad" de los asuntos no cobra existencia sino en el P. Ejecuti^
vo mientras la inconcrecidn es grande por lo que toca a la "cosa pdbl^
ca" en las Cortes (I46). "La cosa pdblica tiene que hallarse reoresen-
tada en alguna parte del Estado como "cosa real" o sea "empfricamente
general"; en alguna parte tiene que aparecer con la corona y la toga -
de la generalidad, con lo cual se convierte por si misma en una faclm-
da, una ilusidn..." (147). "Pero -sehala Marx- estâmes tratando del E^
tado, en el que el pueblo mismo es esa cosa de todos; estâmes tratando
de la voluntad, cuya verdadera existencia como voluntad de la especie .
(Cattungswille) se halla exclusivamente en la voluntad consciente de r
si del pueblo; y ademés estamos tratando de la idea del Estado *(148).

Ifunca en otra parte de la KRITIK se observa tan claramente


la tensidn existente en la critica a la construccidn de Hegel y la cr^
tica al Estado Moderno mismo. Por momentos, esa tensidn desaparece y -
hay verdadera confusion entre ambas criticas: Se trata de la misma. De
cualquier modo la comparacidn que establece entre el Estado construido
por Hegel y los Estados modernos incluso libérales o republicanos, y el
modelo de coherente gestidn democrètica sirve para poner de manifiesto
la primera y mès fundamental contradiccién que presentan los primeros,
contradiccién entre el carécter abstracto 0 "trascendente" del elemen­
to universal o politico, y la concrecidn de los restantes "modes de yi
da" del pueblo (149).

"En el Estado moderno la "cosa pdblica" y la dedicacidn a -


ella es un monopolio, a la vez que los monopolies son la verdadera co­
sa piîblica: al Estado moderno se debe el curioso invente de apropiarse
la "cosa piîblica" como una mera forma (o sea, su verdad es la forma cp_
no dnica cosa publica). De este modo ha encontrado la forma adecuada a
su contenido, que sdlo en apariencia es la verdadera cosa püblica" - -
(150).
en
Ya no sabenos aqui si en realidad Marx era trascendido el -
propio texto de Hegel que le sirve de base y dirige su critica al Esta^
do moderno en cuanto Estado "de la forma". Todos los textos de la lŒI-
TIK, inciden ancra en aquella contradiccidn sehalada que se manifiesta
en el seno de la pretendida "organicidad" constituida espéculâtivamen-
te. El Estado moderno, constitucional, pretende realizar el "asunto ge_
lierai" es decir, el bien, los intereses legitinos y la voluntad de to­
dos sus componentes orgénicamente considerados como miembros de una —
unidad. Pero en cambio, a causa de la escisidn entre el elemento "pol^
tico" y los restantes "modes de vida" del pueblo, realiza el "asunto -
general" sdlo desde un punto de vista formai, es decir, pretende real^
zarlo, pero, en realidad, no lo realiza. Y esto, porque el Estado mo—
derno no es, directamente, el Estado del, asunto general. Parece eviden
te que hemos llegado al punto mès critico o crucial de toda la histo—
ria de la formacidn del pensamiento de Marx. Porque la tarea inmediata
del joven fildsofo es aliora la de explicar porqué el Estado moderno-po^
litico es el Estado de la "mera forma", porqué no realiza en absolute
el "asunto general" en concrete: en una palabra, porqué no es el Esta­
do del pueblo (I5I).

Un primer avance en la resolucién de este problema se produ


ce cuaudo Marx habia de la "cosa publica" y de la dedicacién a ella co_
mo monoDolio (Monopol) (I52). El Estado moderno -vendria a decir Marx,
metaféricamente- no es el Estado del pueblo porque en el Estado moder-
408

no los asuntos générales estèn "nonopolizados" y sélo esta monopoliza


cién es un auténtico asunto general.

La interpretacidn de esa frase exige que se determinen dos


cosas:

12) quién es el que monopoliza el asunto general en el Estado Moderno;

22 ) si, al decir que en él, por el contrario, los monopolios son los -
verdaderos asuntos générales, Marx pretende referirse, bajo el tér
mino "monopolio", a los intereses privados de determinadas catego-
rias (153).

Dentro del mismo texto hemos pues de buscar un sujeto y un


objeto para aquella determinacién.

Marx se refiere al sujeto de la "monopolizacién" cuando ha-


ble de las "Cortes", del "elemento estamentario" y se refiere, singu—
larmente a él, como simbolismo que encubre una monopolizacién parcial
de intereses générales: "El elemento estamentario es la mentira legal-
mente sancionada de los Estados Constitucionales, segdn la cual el Es­
tado es el interés del pueblo o el pueblo el interés de Estado (154).

Asi: el elemento estamentario, en cuanto elemento parcial -


-de capa, de orden- es, sin embargo, el encargado de realizar la media
cién en la totalidad; mediacién que realiza cumpliendo funciones géné­
rales. Pero de esa forma el objeto de la funcién ya no es el asunto ge
neral, sino el particular del elemento estamentario; los parciales in­
tereses de los stünde. Esto se comprende tanto mejor si no perdemos de
vista al analizar la ICIITIK que en el contexte prusiano, la delegacién
se hace desde las corporaciones, no desde la totalidad social... Exis­
te pues una sustancial limitacién de sufragio. Piénsese entonces que -
la critica de Msirx es vèlida también para aquellos Estados modernes que
•A
G

409

ailn habiendo suprimido la representacidn politica estamentaria


siguen funcionando con un mecanismo representative parcial res­
pecto al cuerpo social -piénsese en la Inglaterra de 18ÛC y en
la Francia Orleanista- no ya de carécter feudal sino de natura­
leza econémica: mediante el sufragio censitario (155)*

Finalmente, una precisién importante por lo que toca a


este asunto del "monopolio" de la vida piiblica, lo da Ilarx unas
péginas adelante: "las Certes deben mantener "aislados" con su
mediacién "los intereses especiales de los muhicipios, corpora­
ciones e individuos". Las Certes, en efecto 1s)transigen con el
"interés del Estado", 2û) ellas mismas son el "aislamiento poli
tico" de esos intereses particulares, aislamiento que es un ac­
te politico, por cuanto confiere a esos "intereses aislados" el
range de lo "general" (158).

4.5» El "elemento estamentario" del Poder Legislative como inero formalisme


politico de la sociedad civil.-

Una vez expuesta la critica del joven IJarx tanto a la fun—


cién politica general de los "StSnde" como al objeto de su funcién, en
tanto que "generalidad" o "cosa piiblica", nos toca tratar de explanar
todas las dimensiones que entran en juego, en la conformacién de los -
Stande, asi como el mecanismo que los dota de politicidad en tanto que
instancia social.

En los "Grundlinien" se analizaba la funcién politica de —


las Cortes en el P.301 asi como su funcién de mediacién en el 302. - -
Pues bien, en el P.303» Hegel, matiza todas sus exposiciones anterio—
res precisando cémo se produce el enlace con el estado,-a través de —
las Cortés-, de lo Particular con lo universal. Se puede decir que son
/j 1

410

las dltimas lineas que dedica a la funcidn general politica del "ele—
mento estamentario" antes de abordar el examen individualizado de cada
Cèmara.

"La clase universal, consagrada mis de cerca al servicio del


gobierno, incliiye en su determinacién de modo inmediato el tener lo uni_
versai como fin de su actividad esencial. En el elemento que en el po­
der legislative forma la asamblea de los représentantes de los estamen
tes, la clase privada alcanza significacién y eficacia politisas. No -
puede por lo tanto pparecer como una masa indivisa ni como una multi—
tud disuelta en sus ètomos sino como locue ya es. es decir, dividida -
en la clase que se basa en las necesidades particularss y el trabajo -
que las media. En este respecto, sélo asi se enlaza en el estado de un
modo verdadero lo efectivamente particular con lo universal" (157)*

En primer lugar, Hegel, comienza deduciendo los diferentes


"Stîlnde" del "Stand" general. Este, la clase de los funcionarios no n£
cesitaba dotarse de "politicidad", ya que es el estamento dedicado al
gobierno y se halla representado en el Poder Legislative por el Poder
Ejecutivo. Pero lo realmente importante en la descripôién hegeliana e^
tè en la forma en que adscribe politicidad al estamento "privado", - -
"particular"... al elemento ^évil de la sociedad civil. Este estamento
en tanto que social es apolitico y cobra significacién politica en las
Cortes: El elemento estamentario es el significado politico del esta—
mento privado, del estamento apolitico (153). Vblveremos sobre este
pecto pues es el que va a transformarse en el médulo central del dis—
curso hegeliano y de la anotacién critica de Marx. Antes, hemos de re-
ferirnos a otras caracteristicas del parègrafo 303. En primer lugar, -
para Hegel, la -xigencia del sufragio universal es una exigencia inor-
411

gènica (159). Por tanto todo tipo de creenoias y subsiguientes exigen-


cias que se alineen con los supuestos civiles y politicos de las etec-
ciones politicas efectuadas al margen de las instancias corporativas -
cbocan con la naturaleza orgènica de la concepcién hegeliana del Esta­
do. Como Hegel advierte ya la fanilia y la sociedad civil son circulos
organizados previos al universal del Estado y por tanto en la dinèmica
que va desde la familia al Estado "ningdn momento debe mostrarse en él
como una multitud inorganica". Es évidente la negativa de principle a
tomar en consideracién, por parte de Hegel, el supuesto "individualis-
tico", cardinal en el perfil jurldico y politico de la moderna teoria
politica del libéralisme.

En segundo lugar, la exigencia del sufragio universal sépa­


ra Estado y sociedad bur;ruesa (l60). Pero esta separacién es précisa—
mente un date moderno irrenunciable histéricamente que es dato de par-
tida para el propio Hegel, con independencia de que en la marcha de la
razén hacia el Espiritu Absolute iiaya una predeterminacién de la soci£
dad civil por parte del concepto de Estado; "Este desarrollo de la et^
cidad inmediata a través de la escisién de la sociedad civil hacia el
Estado, que so muestra como su verdadero fundamento, es la énica demos
tracién oientifica del concepto de estado" (l6l).

En tercer lugar y llevando la tendencia hacia un extremo —


los estamentos devendrian, simultèneamente. parte de la sociedad civil
y del Estado (162). Asi pues "la significaciény campo de accién poli­
ticos" del estamento privado son su significacién y campode accién —
particulares. El estamento privado no se transforma en el estamento po
litico, sino que accede como estamento privado a su campo de accién y
significado politicos. No es que tenga sin mèsun campo de accién y —
significado politicos. Su campo de accién y su significado politicos
412

son el camoo de accién y el significado politicos del estamento privado


como estamento privado. De modo que el estamento privado sélo puede ac_
ceder al èmbito politico tal y como se hallan diferenciados los esta—
mentos en la sociedad burguesa. La diferencia entre los estamentos de
la sociedad burguesa se convierte en una diferencia politica (163).

Aqui se abre toda la tensién critica contenida en el manus­


crite de Marx a propésito de los "Stande"; a propésito de la problema-
ticidad de su funcionalidad social moderna, del use que Hegel efectda
del mismo también en su proyeccién politica y, en general, de la pertj^
nencia teérica en el diseurso politico moderno (164).

En primer lugay Marx se refiere a que el grado mèximo de la


identidad hegeliana -entre los "Stande" de la sociedad civil y los - -
"Stande" en sentido politico- se encuentra en la Edad Media (I65). "S«5
lo que Hegel parte de la separacién entre la "sociedad burguesa" y el
"Estado politico" como dos èmbitos firmemente opuestos, realmente dis-
tintos; una separacién, que ciertamente es real en el Estado moderno.
La identidad de los estamentos privados y politicos era expresién de -
la identidad de la sociedad burguesa con la sociedad politica. Esta —
identidad ha desaparecido. Hegel presupone su desaparicién. Por tanto
"la identidad de los estamentos privados. y politicos" si expresase la
verdad, no podria expresar sino ;la separacién entre sociedad burguesa
y politica! 0, mejor dicho: la verdadera relacién de la moderna socie­
dad burguesa y politica no tiene otra expresién que la separacién en—
tre los estamentos privados y los estamentos politicos (166). A conti-
nuacién, Marx, realiza un pequeho "excursus" sobre la naturaleza poli­
tica de las clases en la Edad Media e incluso en la Edad Antigua al ob
jeto de explanar lo que él considéra un uso ahistérico y disfuncional
-ro

413

de categorias por parte de Hegel; "Los estamentos de la sociedad burgue


sa en la Edad Î.Iedia legislaban también como tales estamentos, porque -
no erari estamentos privados; dicho de otro modo, porque los estamentos
privados eran estamentos politicos. El carècter politico-estamentario
no ahadia nada a los estamentos medievales. Ho habian pasado a politi-
co-estamentarios porque tomaban parte en la legislacién, sino que te—
nian parte en la legislacién, porque eran politico-estamentarios. iQué
tiene que ver esto con el estamento privado de que habia Hegel? Este -
estamento, cuando se convierte en legislative realiza un acte de arro-
jo politico, se pone en éxtasis, accede a un significado y alcance po­
litico aparte, sorprendente, excepcional..•" (167).

ITos enfrentamos con uno de los momentos mds elaborados de -


las reflexiones politicas del [Link] democrético en visperas de su paso
al socialisme. De momento, [Link] critica a Hegel en su intente de dcmo^
trar el paso del "Stand" de elemento privado a elemento pdblico, poli­
tico; pero al mismo tiempo quiere criticar también el Estado moderno -
politico o constitucional, en cuanto no es Estado del nueblo. Ha capta
do incluso el formalisme del Estado politico y la separacién en el Es­
tado moderno entre Estado y sociedad civil. Considéra, por consiguien-
te, como un fenémeno de transicién la sociedad medieval, en la cual —
los Stande poseen inmediatamente una funcién y una actividad politica,
y la sociedad burguesa-modema, en la que la separacién entre Estado y
Sociedad civil se realiza como separacién neta entre pdblico y privado,
en la que se lian abolido los Stènde, es decir, las diferencias de cas­
ta y corporacién con significado politico, y, bajo una esfera formai—
mente ipqialitaria, perduran las diferencias de clase -solamente econé-
micas- las cuales, sin embargo, no dejan de reflejarse también en el -
f/

piano politico como falta de contenido de la igualdad politica y, por


consiguiente, como desigualdad integra, como escisién del organisme -
comunitario (168).

Antes de desarrollar con mès extensién ambos supuestos cri-


ticos, Marx puntualiza lo que considéra mès de método por parte de He­
gel procedentes de esa especie de compromise entre estructura medieval
y estructura moderna que representan los "Stünde" hegelianos.

Hegel ha presupuesto el hecho moderno de la separacién en—


tre Estado y sociedad civil y lo ha desarrollado como "factor necesa—
rio de la Idea"... Ha expuesto el Estado en su forma moderna; como se­
paracién de los diverses poderes. Ha dado positividad a dicho Estado -
en el cuerpo burocrético. î^jnbién, la opuesto la sociedad civil en tan
to que estamento privado al Estado politico y caracteriza al elemento
estamentario del Poder Legislative como mero formalisme politico de la
Sociedad burguesa (I69). Sinultèneamente no desea que la sociedad bur­
guesa aparezca en su autoconstitucién como elemento legislative ni co­
mo una masa mera e indivisa ni como una multitud disuelta en sus èto—
mos. No quiere la separacién entre la instancia civil y la politica. -
Descuidando el hecho de la relacién existente entre los estamentos ci­
viles y politicos -una relacién que, segdn Hegel, es "meramente refle-
xiva"- convierte a los estamentos civiles como taies en politicos...;
pero sélo en cuanto pertenecen al Poder Législative, de modo que su —
mismo campo de accién politico demuestra la separacién (170);

"Convierte el elemento estamentario en la expresién de la -


separacién; pero a la vez lo présenta como exponente de una identidad
inexistante. Hegel sabe de la separacién entre la sociedad burguesa y
el Estado politico; pero quiere que su unidad se exprese dentro del Es
415

tado, y esto tiene qua llevarse a cabo de modo que los estaiàentos de la
sociedad burguesa como taies constituyan a la vez el elemento estamenta
rio de la sociedad legisladora ("gesetzgebenden Gesellschaft")” (171)*

Marx parece concluir su critica a lo apuntado por Hegel en


el parègrafo 303 con esas alusiones a las "mezclas" hegelianas entre -
criterios modernes y antixuos. Sin embargo, inmediatamente después de
hacer una primera lectura de los parégrafos 304 y ss dedicados a la Cè
mara Alta, Marx vuelve al P.303 abundando en sus razonamientos sobre -
la ambigus naturaleza politica de los "Stânde” en el apunte hegeliano
y sus implicaciones politico-representativas. Es en estas lineas cuan­
do Marx vuelve sobre el tema del "formalisme politico". Porque Marx no
ténia mès caraino para llegar a la solucién que se perfilaba en su es—
crito posterior -la "Cuestién Judia"- que el de recorrer el mismo cami
no de la historic, desde el feudalismo a la Edad Moderna, y no podia -
comprender el "formlismo" del Estado moderno sin haberlo considerado
previamente en su forma mis évidente, la de la [Link]én hibrida en—
tre el Estado hegeliano y el Estado que todavia no se habia realizado
como Estado politico, y oue todavfa contaminaba la desigualdad politi­
ca medieval con la pretendida igualdad politica del Estado moderno. Ha
da, en definitive, hubiera podido encaminar a Marx en la direccién de
un anàlisis de las contradicciones entre esfera social y esfera poli—
tica si antes esta misma contradiccién (porque en todo momento se tra­
ta de ella) no se hubiera mantenido como residue en la misma esfera P2
litica (172).

^Cémo forma Hegel esa "generalidad." que hace posible el for


malismo politico? 'egel habia determinado a la sociedad burguesa como
estamento privado. Habia declarado apoliticas las diferencias de esta-
416

mento dentro de la sociedad civil* "También habia seîîalado como heter£


géneas -e incluso antitéticas- la vida burguesa y la vida politica" —
(173). Pero cuando Hegel describe la proyeccién politica de aquella s£
ciedad, organisa el dato social previo mès arreglo a una concepcién feu
dal que moderna* Y asi liabla de los "dos" estamentos fundamentalss que
lo componen: el estamento agrario y el burgués, pero dotèndolos de una
significacién politica primaria heterogénea y, por tanto, existente ya
en la instancia social (1?4)*

Marx va a reiniciar su critica del tema argumentando contra


la representacién hegeliana de lo social como "mera masa amorfa" (175)
-para Hegel tal representacién funciona, en efecto, aunque como para—
digma negativo- y, a la vez, contra la también representacién de la S£
ciedad civil como "lo que ya es"; "^Qué es ya? Estamento privado* o —
sea, antltesis y separacién del Estado* Precisamente para accéder a —
una "significacién y campo de accién politicos" tiene que renunciar a
ser lo que ya es; estamento privado* Sélo asi cobra su "significacién
y campo de accién politicos". Este acto politico es una compléta tran-
substanciacién. En él la sociedad burguesa tiene que renunciar total—
mente a si misma como sociedad burguesa^ como estamento privado, y ha­
cer valer una parte de su ser que no sélo no tiene nada en connîn con -
la existencia burguesa real de su ser, sino se le opone directamente"
(176).
Aqui reside, en esta separacién que Hegel no teoriza como -
tal, el mecanismo del "formalisme politico", de la organizacién de la
generalidad a costa de trascender la "especialidad" social moderna; —
"Cada individuo muestra aqui lo que es la ley general. Sociedad burgue
sa y Estado se hallan separados. Por tanto también el ciudadano y el -
5 '^

417

burgués -el miembro de la sociedad burguesa- se hallan separados. Por


tanto el individuo tiene que dirimirse esencialmente en si mismo (177)«

Aquella unién que Hegel sefialaba como engarce entre lo esp£


cial y lo universal no es tal en la opinién de lîarx. "Eso especial no
es lo "especial" en sijfio por el contrario lo especial "fuera del Esta­
do": no sélo no es "lo especial, como existe realmente en el Estado" -
sino que ademès es la "trealidad del Estado" (178).

Estamos ya ante la formulacién plena de la dualidad por par


te del joven Marx. En estos textos, Marx aunque parte del punto de vi&
ta (necesario, por otra parte, desde el objeto inmediato de la critica,
a saber, el texto de Hegel) de una critica del "elemento politico de -
estado", es decir, de la funcién politica de los érdenes, por consi- -
guiente, de una critica del compromise entre estructura medieval y es-
tructura moderna que representan los "Stânde" hegelianos, logra près—
cindir de dicho punto de vista para considerar el problema desde un —
punto de vista mès general, que precisamente por su carècter general -
incluye también las razones de una estructura plenaïaente moderna del -
Estado, es decir, del Estado que -como se apuntarè en la "Cuestién Ju­
dia (179)- ha "realizado" su propia esencia de Estado Politico. La se­
paracién entre Estado y sociedad civil, ya considerada por Marx como -
caracteristica tanto del Estado hegeliano como del Estado moderno en -
general, actda de modo que el hombre mismo se sienta escindido en las
j^Liguras de ciudadano del Estado y miembro de la sociedad civil (I80).
La conclusién séria la imposibilidad de que el "estamento privado" asu
ma él mismo naturaleza politica -como Hegel pretende- dado que el indl
vidualismo debe abandonar su condicién social para convertirse en ciu­
dadano.
418

Resumamos: El objeto inmediato de la critica de Marx, la —


concepcién hegeliana de los Sttode como articulaoiones del Poder Legi£
lativo -como secuencias politicas de la propia articulacién estamental
del nivel social- le ha llevado a su postura critica al formalisme del
Estado moderno, A su vez, esta veta critica se desdobla; por un lado,
en cuanto critica a la confusidn que se origina de atribuir "generali­
dad" politica u "érdenes" que por su naturaleza particular -los "esta­
mentos" en el sentido social- no pueden mès que asumirla "formalmente".
Por otro lado, -y aqui el alcance critico, se amplifica considerable—
mente- apunta al "formalisme" que es condicién -(y, consecuencia)- de
la moderna separacién de Estado y sociedad; el universe politico fun—
cional a esta separacién va a "homogeneizar" un espacio social ya man^
fiestamente escindido. Es a propésito de este éltimo apunte que î»!arx -
va a realizar una de sus primeras incursionss en la temètica puramente
civil.

4.5.1. Primer anèlisis de la temètica civil; Dinero y Cultura como ele


mentos de la nueva socialidad.-

"Sélo la Revolucién li'ancesa terminé la transformacién -


de los estamentos politicos en sociale; ; dicho d: otro modo, rje
dujo las diferencias de estamento en la sociedad burguesa a di­
ferencias sociales, pertinentes a la vida privada y carentes de
significacién para la vida politica. Con ello se consumé la se­
paracién entre la vida politica y la sociedad burguesa" (I8I).

Las caracterizaciones que, de forma incidental, efectda


Marx sobre el orden social moderno son inuy breves. Apenas se ee
bozan algunas lineas y siempre funcionalizadas al objeto cen- -
tral de su trabajo; el texto liegeliano. Siempre que aquellos —
66

419

apimtes se despegan del tema de orden que impone los "Gmuidlinien”, se


produce la inevitable “vuelta atrds”.En ocasiones algdn temaparalelo
a la "KIHTIE" aparece de forma intermitente; entonces, es el propio —
îiarx quien se encarga de frenar lo que parece ser una desviacidn y cen
trar el texto* Esto que decimos es particularmente evidente en el obj^
to que nos ocupa: una tfmida caracterizacidn de las "nuevas diferencias
sociales'* desaparecidas ya, pues, las diferencias estamentales.

Unas Ifneas antes de pasar alexamen del pardgrafo 304> - -


Marx concluye su reexamen del 303 con un pequeHo "excursus'* apesar de
senalar en dos ocasiones que no es éste el lugar para un desarrollo de
este tipo, sino un estudio que estuviese funcionalizado a la seccidn -
que Hegel dedica a la sociedad civil (Pardgrafos 182 al 254)*

"Juntamente se transformaron también los estamentos de la -


sociedad burguesa: la sociedad burguesa habfa cambiado al separarse de
la sociedad polftica y sdlo siguid siendo estamento en el sentido me­
dieval dentro de la raisma burocracia en la que la posicidn burguesa y
politica son directamente idénticas. Frente a la burocracia la socie—
dad burguesa es hoy en dla el estamento privado. Los estamentos ya no
se diferencian como cuerpos autdnomos basados en las diferentes necesi
dades y trabajos. La dnica diferencia -general, superficial y fomial-
slgue siendo la de ciudad y campo» Sdlo que la diferencia se ha desa-
rrollado dentro de la sociedad misma en circules fluides, inestables,
cuyo principio es la arbitrariedad (die Willktlr). Pinero y cultura —
(Geld und Bildung) son los principales criterios" (182).

Se observa la extraordinaria importancia del texte como, -


tambidn, su problemdtica interpretacidn. Es importante tener en cuen-
ta la anotacidn que Marx efectda despuds de la expresa interrupcidn:
52

420

"El estamento de la sociedad burguesa no tiens su principio ni en las


neoesidades -un factor natural- ni en la politics. Se trata de una di­
vision en masas de existencia efimera y cuya misma formacidn es arbi—
trarla, carente de organizacidn (183). Por un lado poderaos adivinar unai
importante tendencia en los textes anteriores en cuanto se aventura —
"el arbitrio" como principio distintivo de la sociedad modema. Dicha
tendencia adquiere consistencia sobre todo cuando liarx habla de dinero
y cultura como criterios fundamentalss (die Ilauptkriterien) (I84); por
otro lado, la presencia de otra tendencia que retrasa dicho desarrollo,
cuando el mismo principio del "arbitrio" détermina una divisidn "en ma
sas de existencia efimera", lo cual es, sin duda, cierto desde el pun-
to de vista de una comparacidn entre la sociedad medieval, de corpora-
ciones cerradas, y la burguesa moderna, que présenta la posibilidad —
abstracts, es decir, politics, en definitiva, para el individus de - -
"cambiar de estado" o situacidn social, pero lo es mucho mènes cuando
el andlisis de la misma sociedad burguesa interpréta su divisidn en —
clases en sentido moderne, como division entre burguesia y proletaria-
do, dos "masas" evidentemente nniclio menos fugaces y mdviles de lo que
Marx cree (I85).

iEs licito en el contexte de la KRITIK que aqui manejamos -


tener los referentes sociales tipicos de la sociedad civil modema? Es
una cuestidn dificil dada la naturaleza de las intuiciones que se dibu
jan en algunos textes; "Lo dnico caracteristico de la sociedad burgue­
sa es que la carencia de bienes y el estamento del [Link] directo, —
concrete, constituyen no tante un estamento de la sociedad burguesa c_o
mo la base en que se apoyan y raueven sus circules" (I86). Marx se estd
refiriendo obviamente, a que en la sociedad burguesa moderna ya no se
I'-

121

r e g is t r a una o b je tiv a c id n inm ediata p a rtie n d o d e l dato de l a n a tu ra le ­


z a ,d e l tra b a jo inm ediato; se produce, por ta n to , una o b je tiv a c id n mé­
d ia t a que tra scien d e l a [Link] c id n c o rp o ra tiv a .

No es, en d e f i n i t i v a , e l tra b a jo e l que déterm ina e l "e s ta ­


do" de un in d iv id u o , sino l a " s itu a c id n s o c ia l" , es d e c ir , " e l p la c e r *
l a capacidad de g o z a r" ; y , en un determinado momento, e l mismo tdrmino
do "estado" s ig n if ie s dos cosas; por un la d o , e s ta d o -s itu a c id n s o c ia l;
es d e c ir ad s crip c id n a una determinada in s ta n c ia g rem ial o c o rp o ra ti—
v a . . . Es éste e l c r i t e r i o fundamental actu an te en l a co n fig u racid n so­
c ia le s premodernas; por o tro lado e l e s ta d o -tra b a jo , aqui se hace r e f £
re n c ia ya a l n iv e l moderno que déterm ina su a c tiv id a d s u b s ta n c ia l, de
c a rd c te r p r o f e s io n a l.. . p ero , a l margen d e l marco c o rp o ra tiv e .

"Baste para m ostrar l a d ife r e n c ia e n tre e l estado de l a an­


tig u a sociedad p rivad a y e l de l a a c tu a l e l que ésta haya dejado de —
s e r i a l comdn, una comunidad que con tiene a l in d iv id u o ; a l c o n tr a r io , -
sdlo por s u e rte , tr a b a jo , e t c . Se mantiene e l in d iv id u o , o no, en un -
estam ento; é s te , por su p a r te , es sdlo una c a r a c te r is t ic a e x trin s e c a -
d e l in d iv id u o : n i l e es in h e re n te a su tra b a jo n i le a fe c ta como algo
organizado segdn leyes a s tab les n i es una comunidad o b je tiv a en r e l a —
ciones d e fin id a s con e l in d iv id u o . A l c o n tr a r io , date carece de toda -
re la fiid n r e a l con su a c tiv id a d s u s ta n c ia l, con su estamento r e a l (STA­
TUS). E l médico no c o n s titu y e un estamento e s p e c ia l en l a sociedad bur
guesa. Dos com erciantes pueden p e rte n e c e r a d is t in t o s estamentos, ser
de d is t in t a p o sicid n s o c ia l. Y es que l a sociedad burguesa, lo mismo -
que se ha escindido de l a sociedad p o l i t i s a , se ha escindido en su in ­
t e r i o r en e l estamento y l a p o sicid n s o c ia l, por mAs que ambos aspec—
tos se h a lle n relacio n ad c s de d iverses maneras. E l p r in c ip io d e l e s ta -
422

mento burgués o de la sociedad burguesa es el consumo y al poder de —


consume (der Gewuss und die Fâhigkeit zu geniessen) (I87).

Aunque liarx no ha comp::endido adn toda la complejidad de la


moderna correlacidn social esta- intuiciones le sitiîan prodigiosamente
cerca de las mismas, mdxime si teieiuos en cuenta que cuando escribe e_s
to estd asistiendo a la paulatina disolucidn de los drdenes que atena-
zaban sobre todo la parte no:;:te de Alemania, menos influida por la dr-
bita francesa.

Marx se da cuenta de que en la sociedad civil modema:

1**) El [Link] no détermina inmediatamente posicidn social alguna;


2û) En principio factores varies que actden con mayor o menor in—
tensidad, determinan una posicidn social;
32) Es esta posicidn social la que prevalece frente al principio -
del trabajo porque no tiene en cuenta la naturaleza de dste, -
sino el dinero;
4®) Luego el dinero pasa a ser el factor regulador de la diversifia
cacidn sgcial^gor^^gnc^a del factor [Link]. La situacidn so—
cial de/dos individuos "unidos" por la naturaleza de su traba­
jo- puede pues ser absolutamente distinta desde el punto de —
vista social por el factor "dinero";
5®) Con ello Marx rodea, muy tfmida e intuitivamente, el concepto
modemo de clase social -dejando atrds ya la configuracidn es-
tamental- que dnicamente va a tener madurado en su contacte —
con la literatura polftica francesa en su exilio parisino.

Cuando Marx se refiere a la "cultura" -como criterio impor­


tante junto al dinero- la estâ ponderando como factor de universallza-
cidn humana; Factor que permite trascender su existencia individual y
^ 6)

423

organizar sus "forces propes" como fuerzas sociales... que es uno de -


los supuestos que va a manejar en la Cuestidn Judia. "El estamento no
sdlo se basa en la ley dominante que impone la separacidn de la socie­
dad, sino sépara al hombre de su propio ser general; le convierte en -
un animal, directamente iddntico con su propia naturaleza. La Edad Me­
dia es la historia animal de la humanidad, su zoologia. La era moder­
ns, la civilizacidn comete el fallo opuesto. Sépara del hombre su ser
objetivo como algo meramente extrfnseco, material. El contenido del —
hombre no es tomarlo como su verdadera realidad" (I89).

En la Edad Media, viene a decirnos Marx, el hombre vive a-


tado a unos contenidos que le separan de la generalidad. Le afslan y -
escinden en pequehas sociedades. En la Edad modenia el hombre vive en
si en la generalidad pero a^osta de irrealizarla. En el Medievo el liorn
bre no puede objetivar su natural!dad y en la Moderna no puede natuxa-
lizar su [Link].

La "objetividad" que el hombre ha alcanzado en su condicidn


modema no asume "el contenido" del hombre con su verdadera realidad...
El "contenido" es el [Link] que es excluido de la consideracidn del -
hombre como ente conrun, en el Estado Politico, mientras en la Constitu
cidn por "Estados" el trabajo mismo constituia el fundamento no de la
comunidad 0 "genericidqd" social del hombre, no era "funcidn social",
sino, por el contrario funcidn de separacidn de la sociedad en si mis­
ma en los distintos "Stânde". Por consiguiente la Edad Media parte del
"contenido" pero no lo lleva a una forma universal: la época modema -
sépara el contenido de la forma y realiza la universalidad humana sdlo
desde el punto de vista formai, prescindiendo del contenido. En esta -
contraposicidn critica la solucidn va implicita: reunificar "forma" y
(/

iZl

"contenido" sdlo puede significax basar en el [Link] la socialidad uni


versai del hombre (190) y Marx volverd sobre este punto, aunque en otro
sentido, al final del somero andlisis que hace de las primeras Ifneas
del P.304... dedicadas va a la descripcidn de la Cdmara Alta. No obs­
tante antes de cortar définitivamente con esta problemdtica -que le ha
desviado del texto de Hegel-, Marx alude de nuevo a la critica de la -
Constitucidn de "Estados" (I91). Aludo pues, nuevamente, al "comproiai-
60" prusiano y hegeliano desde el punto de vista de la Idgica critica
de los problemas politicos y sociales que liabia formulado en la intro-
duccidn, en las primeras manifestaciones de metodologia general de la
obra. El mismo tema, a saber la division de la sociedad en "estados" -
adopta dos significados, uno propio, social y el otro "alegdrico", "in
terpolado", politico en una palabra (192).

Ante esta "dualidad", Marx sehala que "la mejor forma de —


desprenderse de esta ilusidn es tomar el significado como lo que es, -
como la determinacidn propiamente tal, hacer de ella como tal el sujeto
y comparer si el sujeto que supuestamente le subyace no serd su predi-
cado real, si no représenta su esencia y verdadera realizacidn" (193).

Es decir, si se asume al hombre en su verdadero significa-


do, de sujeto del juicio de filosofia politico-social ("convirtiéndole
de este modo en sujeto") y, dado que el hombre habia sido reducido a -
predicado de un sujeto de doble sentido, el "estado", unas veces social
y otras politico, "se détermina" si lo que se le habia atribuido como
sujeto es su "predicado real", ÿ "si constituye su esencia y su verda­
dera realizacidn": es decir, si lo que expresa la esencia del hombre,
su "género", su universalidad, es du determinasidn social o la politi­
sa, o bien (y evidentemente) la identificacidn de ambas determinacio—
nés (194).
6^

425

Nos toca final!zar el contenido de este eplgrafe


dedicado a la nueva caracterizacidn social con unas precisiones
de Marx que hablan por si solas, ^or lo que toca al "individua
lismo"del nuevo orden;

"En su significacidn politisa el miembro de la


sociedad burguesa se desprende de su estamento, de su posicidn
privada real para valer dnicamente como hombre; dicho de otro
modo sdlo su cardeter de miembro del Estado, de ser social se
présenta como su caracteristica humana. En efecto, todas sus -
otras caracteristicas relativas a la sociedad burguesa se pre- .
sentan como accidentales al hombre, al individuo, como determ
naciones extrinsecas... (La sociedad burguesa actual es el prjm
cipio consumado del individualisme ; la existencia individual -
es el dltimo fin; actividad, trabajo, contenido, etc. sdlo son
medios). En la actual forma do Constitucidn el hombre real es
el hombre privado (195)*

4*6. La Cdmara Alta como factor mediador.-

En e l p a rd g ra fo '304 Hegel t e o r iz a l a necesidad de un "momen


to " que lle v e a cabo l a mediacidn e n tre e l propio elemento p o litic o -e s ^
ta m e n ta rio , la s C e rte s , y e l monarca. Dicho momento - l a Cdmara A l t a - -
ju g a r ia una p o s icid n s im ila r a l a d e l propio gobiem o en l a funoionalj^
dad g lo b a l que posee l a re d de mediaciones que Hegel ha hecho d e l Po—
der L é g is la tiv e ( 196) . A si como e l gobiem o deviens concrecidn r a c io —
n a l y organizada d e l poder d e l monarca - y , simultdneamente, mediacidn
que im pide a i s l a r e l poder d e l monarca- a s f tambidn l a Cdmara A lt a ten
dr£a l a funcidn de m ediar y e v it a r l a h o s tilid a d de una p o s ic id n no r a
c io n a liz a d a . La idoneidad s o c ia l para e s ta Cdmara l a tie n e e l estamen-
■■ ./.
^^3

425'

to sustancial -la clase de la nobleza- como se teoriza on el P.305;

"Una de las clases de la sociedad civil contiene un princi­


pio que es, por s£ mismo, apto para constituirse en esta relacidn poH
tica. Es la clase de la eticidad natural, o sea la que tiene como base
la vida familiar y, respecto de su subsistencia, la propiedad raiz; en
lo que se refiere a su particularidad tiene en comdn con el poder del
principe un querer que reposa sobre si y la determinacidn natural que
aquel incluye en si" (197).

Asistimos nuevamente al tlpico movimiento hegeliano de teo-


rizacidn ambigua entre el Estado moderno y supuestos premodemos. Este
movimiento tipifica una vea mds la insercidn -reproduccidn- de datos -
emplricos en una idealidad previa paralelamente a como antes se habla
operado con el poder del monarca y con la burocracia.

iQué principio o capaoidad tiene este estamento para prota-


gonizar aquella relacidn politics?:

1®) Una voluntad politics especial originada por una atipicidad so­
cial; una voluntad "que descanse en si misma" originando una s^
tuaoidn de permanencia social ajena a la "inseguridad de la in-
dustria, al desec de ganancia y a la variabilidad de la propie­
dad" (p.306): Una voluntad basada en la propiedad del suelo - -
(198); y»
2®) Una determinacidn natural comdn con el elemento monàrquico.

Por lo que toca al primer elemento. destaca el segregarse -


de una voluntad que no se basa en si misma. sino en el todo. La propia
particularidad de su situacidn social se sublimarla polltioamente y se
expresarla como conviccidn clvica. El sacrificio de fondo que comporta
el sostén de esta conviccidn se expresa en la institucldn del mayoraz-
427

SSL (199). "Pero el que la "vida de familia" en el estamento de la tie-


rra sea no sdlo el principio de la familia sino la base en que se apo-
ya su ser social, parece precisamente incapacitarla para la suprema ta
rea politics. Y es que este estamento aplicard leyes patriarcales a un
dmbito no patriarcal, haciendo valer el cardeter de hijo 0 padre, senor
o esclave, cuando se trate del Estado politico « de la ciudadanla" (2C0)

Por lo que respecta al segundo elemento, viene a constituir


là expresidn reforzada dé teorizar polltioamente la propia preeminen—
cia poiltica qe los "junker" estaban guardando con el increment© de —
las tensiones que el nuevo orden estaba introduciendo sobre todo en el
norte de Alemania. Este es un fendraeno paralelo al asombroso poder que
la nobleza alcanzd dentro de la burocracia prusiana y, desde luego, na
da desdehable como factor que influyd considerablemente en la teoriza-
cidn hegeliana.

La critica de liarx, en este caso, va a estar dirigida en el


mismo sentido que caracterizd su critica a la expresidn polltica de la
monarqula. Marx no sabe, en un primer momento, donde basa Hegel la si­
militud de determinacidn natural del "estamento sustancial" con la mo­
narqula ya que "Hegel no ha desarrollaào un rey patriarcal sino un mo­
demo rey constitucional. Su determinacidn natural consiste en ser el
représentante corporal del Estado y haber nacido rey; la dignidad real
es su patrimonio. Pero ^qué tiene que ver esto con la vida de familia
como base del estamento de la tierra?. iQué hay en comdn entre la dti-
ca natural y la determinacidn natural del nacimiento como tal? EL rey
tiene en comdn con el caballo que nace rey lo mismo que el caballo na-
ce caballo" (201).

Toda l a sucesiva c r i t i c a que en e l manuscrit© de Marx se ha


428

ce a la teorizacidn hegeliana de la Cdmara Alta, se apoya en dos presu


puestos:

1®) Critica del "compromiso" he^celiano que Marx estima oportunis-


ta. Compromise entre el sistema medieval de los "estados" (el
agricultor que como tal forma parte del elemento politico de
clase) y el sistema moderno de los "estados" (el agricultor -
que como ciudadano del Estado forma parte del elemento polity
CO de clase en el "poder législative"); compromiso que es de-
nunoiado a partir de ciertos aparentes juegos de palabras que
lo denotan (202). Todas las pdginas siguientes de la "KRITIK",
hasta el inicio de los comentarios al pardgrafo 308 -con el -
que se inicia la descripcidn de la Cdmara de Diputados- estdn
dedicados a la critica socioldgica de los desarrollos finales
que estdn en la base del "dialéctico" compromiso hegeliano; -
hacer de la cdmara alta -cdmara de los pares, etc- el vdrtice
del estado, la "suprema slntesis” o conciliacidn de sus "con-
tradicciones" por cuanto dicha cdmara estd constituida por 1^
gisladores natos (esto es, sin la "accidentalidad" de una - -
eleccidn popular) que no pueden ser mds que los miembros por
excelencia del "estado sustancial"; esto es los agricultores
o propietarios fundiarios, senores de los mayorazgos (202).

2®) La impostacidn del elemento "propiedad privada" como supuesto


de apoyatura de los mayorazgos y de la subsiguiente politici-
dad de que se dota a dstos en el texto de Hegel. Se pasa asl
a una critica graduai de la "propiedad privada" que llegd a -
"enuclearla" como dato de politicidad directs. En este senti­
do constituye una segunda incursion del joven Marx en la temd
tica civil.
./•
. Gù

429

4*6.1* Segundo andlisis sobre la temdtica civil; el elemento de la "pro dedad


privada".-

La separacidn del elemento de "propiedad privada" se produ­


ce muy pronto en la critica de Marx, y asl los comentarios que hace al
P*305; "La "conviccidn", la "posesidn del eGi;lritu del Estado" son su-
plantados por la propiedad del suelo" (...), Por de pronto jvaya anoma
lia que la suprema slntesis del Estado politico se reduzca a la slnte­
sis entre propiedad del suelo y vida familiar! (...) Hegel quiere el -
sistema estamentario medieval, pero en el sentido moderno del poder l£
gislativo, y el moderno Poder Législative, pero en el cuerpo del sist^
ma estamentario medieval. Es un sincretismo de la peor especie" (204).

Estes comentarios se concentran en tomo al elemento de pro


pieàad cuando Hegel, en el pardgrafo 306, razona la institucidn del ma
yorazgo como la constitucidn politics del estamento de la tierra (205).
Es a partir de aqui cuando se aborda crlticamente el elemento de pro—
piedad, pero en su relacidn con el estamento sustancial y su funcidn -
politics. Nos encontramos por tanto todavla en el primer estadio de —
una critica de la propiedad privada territorial y feudal (206).

En la llnea del razonamiento de Hegel (que es una rigurosa


teorizacidn de un contexte) no basta con la "conviccidn"; es preciso -
una necesidad; a pesar de que la "conviccidn" no se halla vinculada a
una fortuna hay una "conexidn relativamente necesaria"y es que quien -
posee una fortuna independiente puede obrar para el Estado. Es decir -
que la fortuna hace posible la conviccidn clvica (207). En opinidn de
Marx, "los contrastes han adoptado aqui una forma totalmente nueva y -
muy material, como apenas cabla esperarla en el cielo del Estado poli­
tico".
67

430

"La propiedad del suelo es la propiedad privada. la propie­


dad privada propiamente tal. Su cardcter privado se rauestra exactamen-
te, 1®) como "independencia frente al erario"« frente al "favor del Po
der [Link]. frente a la propiedad en su existencia como "propiedad
general del Estado politico" (tal como se halla construido el Estado -
politico, una riqueza especial junto a las otras); 2®) como "indepen—
dencia frente a las neoesidades" de la sociedad, o sea frente a la "r^
queza social", al "favor de las multitudes" (208).

Es decir, el proceso de aislamiento de la "propiedad priva­


da" se efectda en el discurso de Hegel -y en el mismo procedimiento —
que Marx utiliza para delimiter el concepto- cualificando aquella pro­
piedad que, como la de la tierra, se mantiene al margen de la media- -
cidn social global. Y asl tanto la "fortuna" del estamento general como
la del comercial. propiamente no son propiedad privadat directamente -
en el primer caso, indirectamente en el segundo. se halla relacionada
con la riqueza general o propiedad como propiedad social...; Por el —
contrario, la propiedad del suelo es la propiedad privada soberana que
todavla no ha tornado la figura de una fortuna, es decir de una propie­
dad asentada por la voluntad social;

"La Constitucidn polltica culmina por tanto en la oonstitu-


ci(5n de la propiedad privada. La suprema conviccidn polltica es la con
viccidn de la propiedad privada-. El mayorazgo no es sino el fendmeno -
que corresponde exteriormente a la Intima naturaleza de la propiedad -
del suelo. Al no ser [Link] queda desgajado de sus nervios socia­
les y asegurado su aislamiento de la sociedad burguesa" (209).

Una vez llegados a este punto y para hacer mAs efectiva y -


clara la explanacidn del elemento de propiedad privada en la critica -
6.'

431

de Marx vamos a distinguir ires componentes présentes en el proceso de


esta misma critica:

1®) Critica del elemento de propiedad en su unidn con la institu—


cidn de los mayorazgos, en cuanto critica de la paulatina abs£
lutizacidn del elemento de propiedad privada. Este proceso cr^
tico aparece claramente en lo que liasta ahora se ha visto del
manuscrite,

2®) Critica del elemento natural del mayorazgo en cuanto dato de -


politicidad directs, y, en general, critica del "compromise" -
hegeliano. Y,

3®)Exposici<5n critica de la "autonomizacidn" del elemento de pro­


piedad privada y "excursus" comparative entre el derecho roma-
no y el germinico.

En lo que nos queda destacar del primer componente estd la


opinidn de Marx, segiîn la cual, Hegel va -en su teorizacidn- incluse
contra el "principio de familia". Al quedar el mayorazgo "desgajado —
de sus nervios sociales"; al no ser transferible a sus hijos "de acuer
do con la igualdad del amor", se halla exento, incluse independiente -
de la sociedad menor, la sociedad natural de la familia, su voluntad y
sus leyes, Por consiguiente mantiene en todo su rigidez la propiedad -
privada. preservAndola incluse de convertirse en patrimonio familiar
(210). Es por ello que lilarx va a criticar incluse las contradicciones
que existen entre el supuesto de la familia basado en el amer y el pa­
trimonio que Hegel delinea en los pardgrafos I58 y ss, de su "Rechts—
philosophie" y, por otro lado, la subordinacidn que todos aquellos su­
puestos familiares experimenten con respecte al mayorazgo en el esta—
mento sustancial;
Cl

"De modo que el estamento basado en la vida familiar carece


de la base de la vida de famMia, el amor como principio real ~j por —
tanto efectivo y déterminante. 3e trata de una vida de familia sin es-
pfritu. la ilusidn de una vida de familia. En su mdximo desarrollo, el
principio de la propi-:-.rd privada se halla en contradiccidn con e l --
principio de familia (211). Al contrario, y en contraste con el elemen
to naturaimente ëtico, sdlo en la sociedad burguesa la vida de familia
es vida de la familia, la vida del a:.or. El estamento de la vida de fa
milia es, en cambio, la barbarie de la propiedad privada contra la vi­
da de familia (212).

Por lo que toca al segundo punto que clasificamos -la crfti^


ca del elemento natural-, Hegel refiere en el P.307: "El derecho de e^
ta part* de la clase sustancial se fundamenta asf, por un lado, en el
principio natural de la familia; pero este principio es la mismo tiem-
po modificado por duros sacrifices con fines politicos, que hacen que
esta clase estd especialmente destinada a estes fines y en consecuen—
cia llamada a cumplirlos y legitimada para ello por el nacimiento. sin
la contingencia de una eleccidn" (213).

Igual que en el manuscrite Marx apuntaba que toda la proyec,


cidn polftica del estamento sustancial, por tanto, esos "duros sacrifies
con fines politicos"no censtitufan sino la abstraccidn realizada de la
propiedad privada (214); asf también muestra su sorpresa por la parti-
cipacién en el Poder Legislative como derecho natural congénito de de­
terminado estamento; como derechos humanes innatos (215).

"Nada hay mAs grotesco que el que Hegel oponga la vocacién


legisladora, de représentante del civisme por "nacimiento", al nombra-
miento por la "contingencia de una eleccién". Como si la eleccién. pro_
433

ducto consciente de la confianza de la sociedad burguesa no tuviese un


nexo mucho mds necesario con el fin politico que la contingencia ffsi-
ca del nacimiento• El espiritualismo politico de Hegel se hunde cons—
tantemente en el materialismo mds craso. En las cumbres del Estado Po_
lltico el nacimiento convierte constantomente a determinados individuos
por nacimiento, lo mismo que el puesto del animal, su cardcter, modo de
vida, etc. le son directamente innatos. En sus funciones supreraas, el
Estado cobra una realidad animal. La naturaleza se venga del desprecio
que Hegel la mostrd. Una vez que la materia de por s£ es despojada de
toda realidad propia frente a la voluntad humana, ésta a su vez queda
reducida a mera materia” (216). Tal es la critica que el "elemento na­
tural" del estamento sustancial -suscita en Marx- cogo elemento cuali-
ficante de una politicidad directs. Tal critica es una ampliacién de -
la que ya Marx dirigié en su momento al elemento natural del Poder del
Monarca: el hecho de que la naturaleza esté dotada de una inmediata po,
liticidad, o funcién social précisa:

"En este sistema, la naturaleza, la misma que hace ojos y -


narices, produce directamente reyes, produce directamente senadores, -
etc. Lo pasmoso es ver como producto directo de la especie fisica lo -
que sélo es products de la especie consciente" (217).

En lo que respecta al tercer momento que veiamos en la criti^


ca del manuscrite destacaba el prnneso, de nutnmizaciAn creciente del -
elemento de propiedad privada, lo que, en cierta forma, va a permiir a
Mai'x trascender su critica de los limites del mayorazgo que la encerra
ban:

" lo permanente es el patrimonio. las heredades. Esto es la


constante de la situacién, su substancia. El mayorazgo, el propietario.
'^1

434

propiaraente es b61o un accidente. La propiedad del suelo se antropoaor


fiza en los diverses linajes. Es como si las heredades se heredasen —
siempre al prirnogénito de la casa como a un atributo, vinculado a ella.
Cada primogénito en la serie de los propietqrios del suelo es la heren
cia, posesidn de las posesiones inaliénables, substancia predestinada
de su voluntad y actividad. El sujeto es la cosa y el predicado es el
hombre. La voluntad se convierte en propiedad de la propiedad" (218).
Marx detalla aqui la inversion de sujeto y predicado denunciada por —
Feuerbach, no sdlo como referida al par sociedad burguesa-Estado, sino
incluso al par libertad-propiedad privada. La dialéctica que en el i—
dealismo lo reducia todo a la actividad del Espiritu, recibe asi una -
variante decisiva; esa misma actividad espiritual es sdlo un reflejo -
desfigurado de la verdadera actividad, incapaz de reconocerse a si mi^
ma. Como Feuerbach habia formulado adn en la abstraccidn de un postula
do programAtico, la filosofia debe ser "gendtico-critica" (219). (La -
critica "verdaderamente filosdfica" -a lo Feuerbach- se opone tanto a
la "critica dogmAtica" como al "Idéalisme" (implicitamente a la criti­
ca idealists de la berlinesa izquierda hegeliana). Ciertamente, y pese
al ftcuerdo de principio, Marx no coincide totalmente con FEUERBACH. -
La "génesis" de que habla dste es abstracts; reduccidn al hombre; la -
de Marx es especificarse refiere ya a formasiones histdricas (220).

Asi pues, "la propiedad privada (del suelo) -"Bas Privatei-


gentum (der Gundbesitz) (221)- se halla determinada contra la propia -
arbitrariedad del propietario por el hecho de que el Ambito de su arb^
trio ha dejado de ser humano en general para convertirse en el arbi- -
trio especifico de la propiedad privada; la propiedad privada se ha co$
vertido en el sujeto de la voluntad, la voluntad ya no es mAs que el -
?/•
7

435

predicado de la propiedad privada... La propiedad privada ya no es im


[Link] preciso de la libre disposicidn. sino que ésta es el predicado
preciso de la propiedad privada" (222).

En esta fase del andlisis ya se attende a explicitar de for


ma directe la relacién general entre el Estado politico y la propiedad
privada. El carActer general cçie asume el anAlisis sobre la propiedad
es expresamente senalado por Mavx (223). Si bien, es cierto que existe
una matizacién de términos, y la propiedad privada del mayorazgo domi­
na al Estado politico prusiano; pero esto no sélo excluye, sino que, -
incluso, implica que la propiedad privada en general dominara al Esta­
do politico, en gen )::.al (224):

"Si, por tanto, la "propiedad privada" independiente tiene


en el Estado politico, en el Poder Legislative, la significacién de in
dependencia politics deSbEstado. La "propiedad privada individual" o -
"la propiedad privada real" no sélo es entonces "puntal' de la Consti-
tucién" sino la "Constitucidn misma". no serA el puntal de la Cons­
titucidn, la Constitucidn de las Constituciones, la Constitucidn prima
ria, real?" (226).

Es importante la significacién que adquiere este pArrafo —


por cuanto la emanacidn de los adjetivos "independiente" y "real" arre
batan al primero su limitacidn literal a la propiedad del mayorazgo pa
ra entenderlo en el sentido de que la propiedad privada verdadera y —
real, sancionada como un "derecho natural", es siempre independiente y
ppne siempre bajo su dominio al Estado politico y la Constitucidn polJÇ
tica, en vez de ser dominada por éstos, como cree Hegel en su ilusidn
organicista. A partir de aqui los desarrollos socialistas del futuro -
pansamiento de Marx constituyen una conseouencia inevitable (227).
436

Asi se destaca el énfasis de Marx en ir situando ya a la pro


piedad privada como categoria general, como vincnlo general; como su—
prema objetividad del Estado. Ss por tanto el presupuesto de iguala--
cidn humana consistante en sancionar la previa desigualdad parcelada;
la abstraccidn del ente "propiedad" puede tomarse una herranienta de
homologacidn social desde el momento en que asume lo "excepcional" de
ello como punto de partida para la igualdad juridica: "La propiedad —
privada es la forma en que existe el privilégie a nivel de especie. el
Derecho como derecho a la excepcidn" (228).

A esta conclusidn llega ivîarx tras un "excursus" en el que -


algunas referencias générales al medievo desembocan en una dinAmioa —
comparative de la teorizacidn romana de la propiedad y su configura- -
cidn germdnica. A continuacidn el manuscrito finalisa el anAlisis do—
tando de generalidad (229) a la tendencia que se insinuaba en todo el
comentario:

"El hecho de que la propiedad privada sea la verdadera rela


cidn de una persona con la funcidn polftica se présenta en el mayoraz­
go de forma que la existencia del Estado es una inherencia o accidente
de la propiedad privada directs, de la propiedad del suelo. De este mo
do el Estado aparece en su cima como propiedad privada, cuando précis^
mente alif la propiedad privada deberfa aparecer como propiedad del Es­
tado. En vez de convertir la propiedad privada en una cualidad polfti­
ca, Hegel convierte la cualidad polftica, existencia del Estado y con-
viccldn cfvica en una cualidad de la propiedad privada" (230).

4.7* La CAmara de Duputados.-

A partir del parAgrafe 308, Hegel describe la CAmara de Diputados;


1 -I

437

teoriza, por tanto, la representacidn polftica "sensu stricto" ya que


ésta no tiene lugar como talmécanisme en el primer sector social ana-
lizado; el de los mayorazgos (231). Su comentario se encuentra ahora -
centrado en el sector mdvil de la sociedad civil mientras que, ante- -
riormente, lo estuvo en la parte inmdvil (de la propiedad del suelo).
Sin embargo la naturaleza de la diputacidn -procedente del estamento -
propiamente civil-, va a contar con determinaciones générales restric­
tives en relacidn a los supuestos de la representacidn polftica moder­
na:

"A la otra parte del elemento representative corresponde el


aspecto mdvil de la sociedad civil,que sdlo puede aparecer por medio
de diputados, exteriormente a causa de la muititud de sus miembros y -
esencialmente a causa de su funcidn y ocupacidn. Puesto que son delega
dos de la sociedad civil, se desprende que la représentai! en cuanto —
tal (232), es decir no disuelta atomfsticamente en individuos que se -
reiînen, dnicamente para un acto singular y temporario, sin mAs conse—
cuencias, sino en cuanto se articula en sus aspciaciones, comunas y —
corporaciones, por otra parte ya constitufdas, las cuales adquieren de
este modo una conexidn polftica" (233).

En estas primeras Ifneas de su exposicidn ya Hegel ha reit^


rado su divisidn entre ambas CAmaras con nuevos contenidos. CAmara de
diputados y de los Pares (o como se llamen en cada caso) no son aquf -
existencias diferentes del mismo principio, sino dos principios esen—
cialmente distintos, correspondientes a situaciones sociales. La CAma­
ra de Diputados es aquf la contextura polftica de la sociedad burguesa
en el sentido moderno; la CAmara de los Pares lo es en el sentido esta
mentario. CAmara de los Pares y CAmara de los Diputados se contraponen
438

aquf como representacidn estamentaria y polftica respectivamente de la


sociedad burguesa# Una es la existencia del principio estamentario de
la sociedad burguesa, la otra la realizacidn de su abstracts existen—
cia polftica* Es evidente que ésta no puede cobrar una segunda existen
cia como representacidn de los estamentos, corporaciones, etc, pues lo
que represents no es precisamente la existencia estamentaria sino la -
existencia polftica de la sociedad burguesa (234).

Asf pues, la caracterizacidn hegeliana también va a prestar


a la CAmara de Diputados una significacidn estamentaria. Esta va a ser
la primera gran determinacidn que Hegel introduce en su esquema repre­
sentative. De esta forma se distancia del contexto politico francés e
inglés en bénéficié de la situacidn prusiana: "Por tanto -advierte - -
Marx- 1:. existencia polftica emnfrica en que Hegel piensa (inglaterra)
no tiene nada que ver con el sentido que él le atribuye" (235).

En efecto, la mediatizacidn del pensamiento constitucional


de Hegel por el factor de atraso de la situacidn alemana es tan inten-
sa como para llegae a concebir una doble representacidn estamental en
el Poder Législative. La primera, la correspond!ente a la nobleza. La
segunda, la procedente de3a clase industrial -que, en un primer momen­
to, parecfa desconeotarse de cualquier connotacidn estamentaria-, y —
asumir la representacidn civil pura y simplemente. Sin embargo, Hegel
recliaza de piano la consideracidn de que sea el elemento individual, -
atomfstico, de la sociedad civil el que constituya el punto de parti—
da para una eleccidn. Esta tiene que procéder de las "comunidades" ya
existantes en la instancia civil; corporaciones, municipios, etc.

Marx va a desarrollar frente a esta determinacidn hegeliana


dos tipos de consideraciones. ^ primer lugar por lo que toca a la na-
o

439

turaleza estamental que vuelve a cobrar la representacidn, récréa el -


supuesto constitucional de la monarquia de Julio en Francia extrayendo
la siguiente conclusidn de contraste entre la situacidn alemana -que -
Hegel teoriza- y la francesa; En ésta, la CAmara de los Pares, ha per-
dido ya sus nexos con la sociedad civil. Es ya una creacidn de la pro­
pia monarqufa constitucional. Es fruto del propio Estado; "ya no se M
ce procéder la CAmara de los Pares -en la monarqufa orleanista- de la
sociedad civil real, sino que se abstrae de ésta" (236). Pero como pro,
longacidn de esta misma consideracidn [Link] vuelve a sus consideracio—
nés sobre la abstraccidn que necesita la polftica moderna, el Estado -
Constitucional cuando ya no piensa en el elemento estamentario -que —
coexista junto al politico- como instancia que tenga a derechos inna­
tes pEira una funcidn polftica sino que ésta le es atribuida por el pro,
pio Estado; "Puesto que en la época moderna la idea del Estado sdlo po,
dfa aparecer eila abstraccidn del "Estado meramente politico" o en la
abstraccidn de la sociedad burguesa frente a sf misma. a su situacidn
real, los franceaes tienen el mérite de haberse atenido a esta reali—
dad abstracts, de haberla producido y con ella el mismo principio de -
la polftica. La abstraccidn que se les reprocha es por tanto conse- —
cuencia verdadera y products de una conviccidn polftica rediviva; ésta
es adn antitética, pero se trata de una antftesis necesaria. De modo -
que el mérito de los franceses consiste aquf en haber establecido la -
CAmara de les Pares como producto peculiar del Estado politico o sim—
plemente el principio politico en su peculiaridad como lo determinants
y efectivo" (236).

En otra consideracidn, Marx reprocha a Hegel el no llevar


el supuesto de la pepresentacidn civil hasta sus dltimas consecuencias
?7

440

y constrehirlo nuevamente como "privilegio" o "propiedad” de grupos y


formas especiales. Asf suprime esa caracterfstica de generqlidad que,
precisamente, es la que dota de politicidad a la moderna particulari­
dad social:

"El Derecho politico como derecho de las corporaciones etcv-


se halla en absoluta contradiccidn con el Derecho politico como poli­
tico, como Derecho del Estado, de la ciudadanfa, Y es que precisamen­
te no debe ser el derecho de esta o aquella existencia en cuanto exis,
tencia particular ; el Dereclio no puede consistir en una existencia es­
pecial" (237).

Es a propdsito de esta segunda consideracidn que Marx expl^


na lo que podenios considerar la segunda gran determinacidn de Hegel a
propdsito de la condicidn polftica moderna y la subsiguiente proyec- -
cidn représentâtiva*

4.7.1» La ciudadanfa general como abstraccidn.-

"La opinidn que afirma que todos deben tomar parte en


la deliberacidn y decisidn de los asuntos générales del estado -
por(^e todos son miembros del estado y esos asuntos son los asun
tos de todos. que tienen asf el derecho de aportar su saber y su
voluntad, esta representacidn que quiere imponer el elemento de-
mocrdtico desprovisto de toda forma racional en el organisme del
estado -que sdlo es tal por medio de esa forma- résulta tan natu
ral porque no va mAs allA de la determinacidn abstracts, de "ser
miembro del estado" y porque el pensamiento superficial se man—
tiene en abstracciones" (238).

En esta observacidn -con la que inicia Hegel su comen-


'i?

441

tario al pardgrafo 308-, se establece la "ciudadanfa general" no como


supuesto concrete a desarrollar y alcanzar, sino como algo abstraeto y,
por tanto, fuente de ilusidn polftica que da pie a consideraciones de­
mocrAticas desprovistas de racionalidad (y, por tanto, de "realidad").

Pero esta afirmacidn es contradictoria con los mismos su- -


puestos hegelianos, segdn los cuales, ser miembro del Estado es la su­
prema y mAs concreta caracterfstica social de la persona de derecho, -
del ciudadano (239) y» ademAs, la afirmacidn de Hegel sobre la ciudada
nfa puede ser considerada como rigurosamente cierta en la medida en —
que se la contemple conectada a las"circunstancias reales modernas",—
que presuponen la separacidn entre la vida real y la vida del Estado,
haciendo de la cualidad polftica una caracterfstica abstracts del ciu­
dadano real (24O).

Pero la importancia del pArrafo transcrite al comienzo de -


este epfgrafe puede estribar en situarse como frontal de toda la eaqola
nacidn hegeliana de la problemAtica electoral. Es por eso que atribuf-
mos importancia a un texto que podrfa pasar desapercibido en el contex
to temAtico de estas Ifneas. En efecto, tras estas Ifneas estA nueva—
mente el problems del "formal!=mo del Estado"; Segdn Hegel la partici-
pacidn directs de todos en la doliberacién y resolucidn de la cosa pA-
blica asume "el elemento democrAtico en el organisme del Estado près—
cindiendo de toda forma racional, a pesar de que sin esa forma no ha—
brfa Estado. "Con otras palabras, sdlo como elemento formai puede ser
asumido el elemento democrAtico en un organisme estatal reducido a for
malismo del Estado. La verdad en cambio es que el elemento democrAtico
tiene que s«r el elemento .real, que se da una forma racional en todo -
el organisme del Estado. Si por el contrario se presents como un ele—
9 i

442

mento "especifico" en el organisme, o formalisme, del Estado, la "forma


racional" de su existencia significarA entonces el amaestramiento, la
adaptacidn, una forma en la que en vez de mostrar lo caracteristico de
su ser, sdlo intervenga como principio formai" (24I).

Esta critica es importante. Puede parecer réitérât!va porque


Marx habia abordado la temAtica del formalisme ya en las pAginas dedi­
cadas a la monarquia. Sin embargo, en este tema se descubren ahora un
nuevo elemento critico; Se estA haciendo referencia al proceso de espe
cificacidn. de particularizacidn previa del elemento "democrAtico" que
interviens en el organisme del Estado. El Estado politico modemo es -
formaliste porque no es democrAtico en su integridad, es decir, porque
en él el "elemento democrAtico" no es el "elemento real que adopta en
el organisme estatal intégré su forma racional" sino que interviens s^
lo "como un elemento particular" en el seno del organisme estatal; y,
por consiguiente, la forma racional que "no adopta" en cuanto elemento
Anico que cubra todo el Ambito de la vida real de la comunidad, ya que
sufre la presencia de otros elementos de ésta, es una racionalidad fal^
sa, separada de la realidad social y, por tanto, puramente formaliste
(242).

EstA en la esencia de la vida polftica moderna el que sélo


pueda unir la diversidad del elemento social formalizAndolo. Es esta
formalizacién la que hace posible la yuxtaposicién del "elemento demo­
crAtico" de la representacidn a otros "elementos/âemocrAticos", los —
cuales le llevarfan a una "racionalidad" formaliste, que se extenderia
a toda la vida polftica. Pero este cliObc^o que hace Hegel lo es del su—
puesto moderno del Estado y la crftica de Llarx alcanza a éste trascen-
diendo ya plenamente la caracterizacidn hegeliana.
443

En Hegel, la "reduccidn" del elemento democrAtico es


evidente, constrictiva y antinatural, porque se confia a las -
delegaciones de las corporaciones, como expresidn de la volun­
tad del Altino de los "estados”, corporaciones que vuelven a -
recibir su "validez" de manos del poder monArquico y del guber
native y su "garantia" del principe y de los otros dos "esta— -
.dos". Pero incluso los Estados que han abolido los Stands, la
monarquia constitucional y la dignidad de pares, hereditaria o
no, para escapar al "formalisme" del Estado politico debieron
excluir otro elemento no democrAtico de la vida plena y real -
del organismo estatal, y ante todo paliar, a tal fin, la esci-
sidn entre Estado y sociedad civil logrando la democracia y, -
por tanto, la igualdad, tanto en ésta como en aquél (243).

4*8. La catesoria "SLSCCIOIT" como acto politico.-

Sin embargo se desdibujaria el alcance de la Critica del j£


ven Marx al apunte de Hegel si arriesgAramos la hipdtesis de una criti,
ca "socialista" -y no, como parece, liberal-radical- al Estado politi­
co liberal. Es importante comprender que -con independencia de los in-
teresantes "desvarios" de la KRITIK- el texto de la "Rechtsphilosophie"
siempre actualisa la funcionalidad de la "KRITIK"; la critica al atra­
so alemAn y, especificamente, la lucha por la reforma polftica que gene
ralice de forma efectiva la "participacidn" en el Estado politico y, -
por tanto, esa sf es una crftica aliHfiada con la problemAtica inglesa
y francesa:
'■
"Hoy en dfa ya no se trata como en Hegel de si la sociedad
burguesa debe ejercitar el Poder Législative por diputados o todos y -
cada uno, sino de extender y generalizar tanto como sea posible el su-
t!

fra^io, el derecho a voto active y pasivo. Este es propiamente el pun-


to debatido de la reform polftica tanto en Francia como en Inglate- -
rra" (244).

Sin embargo es a propdsito de la crftica alafcraso que mues-


tran las consideraciones hegelianas respecto de la problem^tica euro—
pea que se desarrollan, en la ”KRITIK”, una serie de consideraciones -
que, en el tema de la representacidn polltica, juzgamos del mayor int£
rés.

Por parte de Hegel se produce una subvaloracidn general de


la eleccidn como acto politico encaminado a concretar la delegacidn. -
Aquella subvaloracidn se evidencia, por ejemplo, no sdlo en la intensa
acotacidn establecida para el agente electoral sino también en el esta
blecimiento de condiciones générales restrictivas para la delegacidn -
as£ como una consideracidn general de las elecciones como suuéfluas»
p

La reaccidn que encuentran en la ”KRITIK" dichas considera­


ciones se apoya en la necesidad de la "reforma" politics que homologue
la situacidn alemana con la del resto del continente, pero la refle- -
xidn critica va a chocar también con el planteamiento liberal. Esto va
a ser posible gracias al tema -récurrente en toda la "KRITIK"- del for
malismo politico" (245):

"Hegel habia visto la esencia del elemento estamentario en


el hecho de que la "generalidad empirica" se convierte en el sujeto del
universal que es en si y para ni. ^Qp.é quiere decir esto, sino Que la
cosa pdblica es "cosa de todos", que tienen derecho a participer en —
ella con su saber y querer? ^Es que segun él las Cortes no son précisa
mente este derecho hecho realidad? ^Qué tiene entonces de particular -
el que todos quieran asi mismo la "realid&d" de este derecho suyo? (246).
p-

i4S

Sin embargo, Hegel habfa senalado co. o "representacidn super


flcial" aquella que estimaba que "todos deben tomar parte en la delibe
racidn y decision de los asuntos générales del Estado". Y es, en este
punto concrete de la "KRITIK", cuando se produce una intervencidn que
considérâmes central por lo que toca a la crftica de la moderna repre-
sentacidn politics (y no ya, tan s61o, funcional al apunte hegeliano):

"En un Estado reaimente razonable se podria responder: "no


es precise que todos y cada uno tengan parte en la deliberacidn y resjo
lucidn de la cosa pdblica", puesto que "cada uno" tiene pairte en cuan-
to es "todos" -es decir, en la sociedad y como iniembro de ella- en su
discusién y décision. Ho todos y cada uno sino cada uno como todos" —
(247).

ÎÆarx critica a Hegel por tratar de restringir la participa-


ci(5n de "todos" en la cosa pùblica pero, simultdneamente, emplaza el -
problema en un terrene distinto. En opinidn de IÆarx, Hegel oscila entre
la IDEA de su Estado y la incapacidad de trascender el piano de la ge­
neralidad empirica. Por elle, vendrd a decir IÆarx, Hegel no puede corn-
prender el "significado politico" de la generalidad empirica (248), y,
en consecuencia, saltaré de continue desde la "externa" cuestién del -
"mSrnero" a la significacién politics abstracts que le guis:

"La cuestidn de si la sociedad burguesa debe tomar parte en


el Poder Législative mediante diputados o por la participacién directs
de "todos y cada uno" es en si misma un problema dentro de la abstrac-
ci<Sn del Estado politico, propio del Estado politico abstracto; es una
cuestién politica abstracts" (249).
ï

4é6

Es importante que ordenemos las importantes cuestiones que


se suscitan en la critica del joven LÎARX:

a) Propuesta inicial de consideracién orgdnica de la sociedad y, por


tanto, desdibujamiento de la funcionalidad del Estado politico -
modemo, en cuanto abstracto.

b) Critica de la propuesta hegeliana en cuanto empirica.

c) Critica simulténea del planteamiento abstracto del problema, por


parte de Hegel, en cuanto planteamiento corrélative de la imposi.
bilidad de trascender el marco empirico del problema.

Por lo que respecta al primer punto: Marx se està situando


en la perspective [Link] al planteamiento liberal, y, desde luego, aje-
na al planteamiento hegeliano. En efecto, se esté situando en la posi-
ci<5n inicial de dejar de lado una consideracién individualiste de los
electores optando por una perspective social y orgénica de los misnos:
"en cuanto todos". Ahora bien, viene a dibujar Marx, se trata de consi^
derar al honbre en su perspective social, real, en cuanto especie, y -
no considerarlo separadanente, ubicado en multitud de sectores y circu
los particulares y separados entré si. En esta perspective el "elec- -
tor" asume una instancia de objetivacidn social que le es extrana en -
cuanto "mi.1ero" aislado. Es ésta una consideracién que confluye con la
problemética roussonlana de la "volontb general" en cuanto distinta de
una "volonté de todos" configurada numéricernente (250), en cuanto agre,
gacién de las voluntades de todos. Pero es ésta la perspective de "li-
beracién" que se esbosa en la "JUDEHFRAGE" cuando se liabla del hombre
configurado como esnecle. Como la escisién es el rasgo més cualificado
del entorno social iiodemo, no es posible una consideracién orgénica -
inicial -una "[Link] humana"- por lo que es problemética, en la pers-
447

peotiva liberal moderna. la formacién de esa "volonté" "general", por


tanto, contar con ese "uno" que actde "en cuanto todos" (251).

Intimamente conectado con esta perspective de "liberacién"


lo apuntado en b) y c). Hegel considéra a los représentantes en cuanto
individuos. Ho trasciende nunca una consideracién individualista de —
los delegados, no supera nunca la perspective "exterior" del ndraero. -
"Pero, senala tiarx, para Hegel el dilema es "o lo hacen todos y cada -
uno o s6lo lo hacen algunos pocos en cuanto no son todos. En ambqs ca-
808 la totalidad signe siendo sélo pluralidad externa o totalidad de -
los individuos. La totalidad no es una cualidad esencial, espiritual,
real del individuo. Ho le hace perder su caràcter de abstracts singula
ridad, sino consiste nuevamente en el ndmero completo de la singulari-
dad. Una singularidad, muchas sLngularidades, todas las singularidades.
Uno, muchos, todos: ninguna de estas precisiones afecta la esencia del
sujeto, de la singularidad...; o sea, que todos -(en el planteamiento
de Hegel)- deben tomar parte no como todos sino como "cada uno" (2$2).

Pero la correlacidn hegeliana -o, lo que viene a ser lo mis,


mo, moderna- de esa "abstracts singularidad" esté producida precisamen
te por el inicial prisma abstracto del ESTADO como ESTADO POLITICO: "La
cuestién de si "todos y cada uno deben tener parte en la discusién y -
decisién de la cosa pdblica" proviens de la separacién entre el Estado
politico y la sociedad burguesa" (253)•

El razonamiento de Marx se encadena de la forma siguiente:


El Estado s<5lo existe como Estado Politico; como el Poder Législative
-precisamente por aquella abstraccién- es la totalidad del Estado Pol^
tico y "puesto que la participacién en el Poder Legislative es el éni-
00 acto politico de la sociedad burguesa, todos quieren y deben parti-
448

cipar a la vez " (254)# Pero participai! no como miembros de una previa
sustancia social: sino como individuos; "Todos como individuos”. Y es
a partir de estos individuos que el Poder Legislative crea la ficticia
sociedad politica: ”E1 Poaer Legislative no precede aqui de la socle—
dad, no es una funcidn suya, al contrario, es él quien la constituye.
La constitucién del Poder Legislative requiere que todos los miembros
de la sociedad burguesa se vean como individuos# y como tales se en—
cuentran realmente unos frente a otros. La caracteristica de "miem- -
bros del Estado" es su "caracteristica abstracta" carente de realidad
viva" (255).

Dado lo anterior, los individuosno podrian participer to-


dos en el Poder Legislative sino tan s6lo atraves dediputados ya que,
de lo contrario, la sociedad civil pasaria a ser la sociedad politica
real y, entonces, "carece de sentido plantear exigencies cuya unica b^
se es la concepcidn teoldgica de un Estado politico separado en la rea
lidad de la sociedad burguesa" (256). Pero, en este caso, perderia to-
do su sentido la representacidn politica. Se trataria ya de una socie­
dad real, en la que cualquier funcién sériaactividadsocial: el "indi
viduo" no podria ser sino "en cuanto todos". Entoncesla "politica", -
perderia aqui todo su sentido. La pEpresentacién politica moderna no -
se puede concebir sino en el piano de la moderna abstraccién politica:

"El Poder Legislative pierde por completo su significado de


Poder representative. Su unica representatividad es aqui -(en la socie,
dad real)- la que tiene cualquier funcidn, como por ejemplo la de zapa
tero. En cuanto éste satisface una necesidad social es mi représentan­
te, del mismo modo que cada concreta actividad social, en cuanto acti­
vidad de la especie, represents exclusivamehte a 1^ especie, es decir
f6
449

a una caracteristica de mi propio ser. Cada hombre represents al otro;


una representacidn que no se realiza por algo distinto en la imagina—
cidn, sino por lo que ^ y hace" (257)*

Esta caracterizacidn que realiza el joven Lîarx a prop<5sito


de la representacidn politica que parte de la moderna sociedad civil -
permits comprender mejor la naturaleza de la eleccidn como acto politi
CO que posibilita la separacidn de la sociedad civil do si misma y - -
transformarse en la ficticia sociedad politica del elemento estamenta­
rio .

4*9* Naturaleza del mandato de los diputados«-

En el pardgrafo 309» Hegel prosigue su descripcién de la rje


presentacién centréndose, en un primer momento, en la naturaleza del -
mandate de los diputados;

"Puesto que los diputados tienen por finalidad deliberar y


decidir sobre asuntos générales, su eleccién implica que, de acuerdo -
con la confianza que se les tiene, se désigna a aquellos individuos —
que mejor comprenden esos asuntos, y que elles no deben hacer valer el
interés particular de una comuna o corporacién contra el interés gene­
ral, sino impulser este ultime. Su situacidn no es, por lo tanto, la -
de mandataries comisionados que transmiten instrucciones sobre todo si
se tiene en cuenta que su reunién posee el carécter de una asamblea yi
viente, en la que tiene lugar una informacién y un convencimiento recj[
procos, y en la que se délibéra en cocnîn" (258).

Se reproduce aqui -en la intervencién critica del joven - -


Marx a este parégrafo- el movimiento que ya habiamos observado en el -
epigrafe anterior: se critica a Hegel el que no teorice los supuestos
de la reforma electoral y la extension general del sufragio y ademés.
450

paralelamente, se construye un anélisis crftico del parlamentarismo m£


demo y la representacién politica (259).

El apunte critico de lîarx se estructura en los niveles si—


guientes: 1^) Critica de la contradiocidn hegeliana en la construccién
corporativa de los diputados que inicialraente tuvo lugar y la poste- -
rior autonomizacién de éstos: Hegel funda nuevamente los iniciales in-
tereses particulares y los générales acentuando sobre todo éstos de —
acuerdo con su pregnante estatalismo législative:

"Segdn Hegel los delegados no son "mandataries comisionados


o que cumplen instrucciones", ya que "ante todo, se ocupan de defender
el interés general y no el interés especial de su municipio o corpora-
ci<5n contra aquél". Hegel ha comenzado construyendo los représentantes
como représentantes de las corporaciones, municipios, etc para introdu
cir luego la otra caracteristica politica: que no deben defender los -
intereses especificos de la corporacidn, etc. Al separar asi radical—
mente su caracteristica esencial de représentantes y su realidad corpo
rativa. anula la definicidn que él mismo habia dado" (26o).

Aqui se evidencia la naturaleza del acto politico de la - -


eleccién que ya Marx habia puesto de relieve como "abstraccién del pr£
pic agente" (261)•

2â) Marx critica el que segdn Hegel sea "la confianza" ("das
Zutranen") la que désigné a aquellos individuos que més entienden y, -
por otro lado, rodee de garanties y condiciones restrictivas el acceso
a la delegacién (263),

Pero nuevamente, Hegel toma un punto de partida cuestiona—


ble desde la perspective del joven Marx. Como la sociedad civil, en —
tanto que no es sociedad "real" no se puede ocupar por si misma de la
n
451 .

"cosa pdblica", tiene que "delegar"; ha de acudir, por tanto, a la re­


presentacidn de s£ misma por medio, no ya de mandatarios comisionados
-"unos como todos"- sino de diputados que al saber mds de la cosa pd—
blica que los mandantes, constituyen, desde el Poder Legislative la —
abstracta politicidad social (264). Es a esto a lo que el propio Hegel
alude en la dltima parte del P.309 cuando los diputados se constituyen
en "asamblea". Es éste, el tercer nivel de la critica de Marx:

3®) Como la separacién entre el Estado politico y la socie­


dad civil se presentan como la separacién entre los diputados ("Abgeor
dQeter") y sus mandantes ("Abordnender"), la aociedad se limita desta-
car elementos para otra existencia -la propiamente politica-, distinta
de la suya:

"La contradiccién se présenta por duplicado:

1fi) formalmente. Los diputados de la sociedad burguesa forman una so—


ciedad que no se halla vinculada con sus mandantes en la forma de
"instrucciones", de un encargo. Formalmente son los delegados; pe­
ro [Link] de serlo, en cuanto son reales. Tienen que ser diputados
y no lo son.

2fi) materialmente. Con respecto a los intereses. Aqui ocurre lo contra


rio. Su delegacién la han recibido como représentantes de la cosa
pdblica; pero lo que realmente representan son asuntos particule—
res" (265).

Finalmente, un cuarto nivel de la critica de IÆarx al paré—


grafo 309 y siguientes se estructura en torno al "exceso" de garantias
con que Hegel rodea la diputacién y, en general, a las condiciones gé­
nérales restrictivas para el acceso a la misma.

Estas "garanties" que muestran el extremado "sentido gubema-


452

tivo de Hegel muestran c6mo el mécanisme de la representacién -asi se


advierte en la critica del joven LÎA11X-, se establece desde el propio -
Estado que crea de esa forma una instancia social que haga existir po-
liticamente a la socialidad’inexistente. Es el Estado con sus garanties
y restricciones el que, controlando los probleméticos canales de comu-
nicacién existentear entre la sociedad civil y él mismo, produce la re-
presentacidn politica como representacién iel mismo estado y no, por -
tanto, de un "marco" social ajeno.

Asi, en el parégrafo 310, escribe Hegel;

"La garantia de las cualidades y sentimientos que correspon


den a este fin, y que en la primera parte de los représentantes era —
asegurada por el patrimonio independiente, que ya por si réclama sus -
derechos, tiene otro origen en la segunda parte, la que surge del ele­
mento raévil y cambiante de la sociedad civil. Se présenta en el senti-
miento, la idoneidad y el conocimiento de las instituciones y los int^
reses del estado y la sociedad civil, adquiridos en una gestién real -
en funciones directivas y pdblicas y acreditadas en los hechos. De es­
ta manera se forma y se pone a prueba el necesario sentido de la auto-
ridad y del estado” (266).

Es ante la intensidad de las pretensiones hegelianas que —


Marx se pregunta si lo que expone y desea Hegel es construir una "cé—
mara de funcionarios jubilados".. "Ho sélo requiere "sentido del Estado"
sino ademés sentido burocrétiço "de gobierno" ” (26?).

Aderaés, Marx recuerda a Hegel que si en los Estados consti-


tucionales los funcionarios pueden ser diputados es como abstraccién -
de su "estamento", de su cualidad burguesa, civil; "Hegel ôlvida asi -
que habia derivado la representacién de las corporaciones y que el Po-
10

453

der Ejecutivo es lo opuesto de ellas. Hasta tal punto llega a su olvi-


do -a su vez olvidado en seguida en el siguiente pérrafo (268)- que in
venta una diferencia esencial entre los diputados de la corporacién y
los diputados por derecho de estamento (269).

En la nota al parégrafo 310, escribe Hegel, sobre la necesd^


dad de las garanties;

"Es normal que la opinién subjetiva que uno tiene de si ha­


lle supérfluo e incluse, digamos, dénigrante esigir taies garanties, -
en consideracién al ïlamdo pueblo. Pero caracteristica del Estado es -
la objetividad, no una opinién subjetiva ni la CONFIMZA que ésta pue-
da tener EH SI MISMA. Los individuos no pueden ser para el Estado més
que lo objetivamente recoaocible y atestiguado en ellos. Y el Estado -
debe tenerlo tanto més en cuenta en tal parte del elemento estamenta­
rio, por cuanto ésta tiene sus raices en los intereses y actividades -
orientadas a lo particular, en los cuales la contingencia, inestabili-
dad y arbitrariedad tienen su derecho a explayarse".

También a propésito de las garanties, Hegel finalizaba el -


"Apéndice" al P.309 con estas palabras; "El elector necesita una garan
tia de que el diputado proraueva y lleve a cabo este dltimo", refirién-
dose a la tarea descrita para la diputacién (271).

Pero todo el acento puesto en la necesidad de las garantias


no hace sino reforzar la impresién de que se trata de garantias para -
el propio Estado. Las "opiniones" y pensamientos de los muchos "tienen
que dar continuamente una prueba de cuéles son sus aspiraciones e ideas".
Hegel, habia del Estado, como sujeto concrete que "no tiene nada que -
ver con una opinién subjetiva y la confianza que ésta pueda tener en -
si misma" y ante el que los individuos tienen que comenzar por haberse
dado a conocer y dado pruebas de si". Ya sélo falta que Hegel exija a
454

las Cortes dar un examen ante el excelentisimo gobierno" (272).

Igual que Hegel caracterizaba la "mental!dad plebeya" como


presuposicién de "mala voluntad" en el gobierno, él mismo desarrolla -
ahora -de forma récurrente en todas estas Ifneas- una presuposicién de
"mala voluntad" en el pueblo; "En el Estado constitufdo por Hegel la -
conviccién politica de la sociedad burguesa es una mera opinién, toda
vez que la existencia politica de la sociedad burguesa es una abstrac­
cién de su existencia real y que el todo del Estado no es la [Link]-
cién de la conviccién politica" (273).

Esa tendencia es también llevada a un extreme por parte de


Hegel cuando aflLrma, en el P.311» que "la eleccién es supérflua o se r£
duce a un insignificante juego de la opinién y del arbitrio" (274). —
MARX, observa: "Total, que aquello en que se basa la representacién, -
su mismo ser, "es simplemente supérfluo" o se reducen a un juego sin -
importancia de la opinién y la arbitrariedad... Hegel dice de una vez
dos cosas absolutamente contradictorias; la representacién se basa en
la confianza; al contrario: es un juego meramente formai" (275).
9

455

(l) Los comentarios que Marx dedlca al analisis hegeliano del "Poder Gu
bernativo" son tsji breves como el propio texto hegeliano; Parégra^
fos 287 al 297 (Grundlinien, 252-258; Principios, pp.338-34&)* - -
Marx, en su analisis, se detiene sin embargo con atencion en el —
problema de la burocracia. KRITIK, 58-77; OliH, 50-67* Esa relativa
falta de desarrollo que se observa en el tema del Gobierno y los -
funcionarios, contrasta con los extensos comentarios que realiza -
Marx (KRITIK, 78-I86; CHIC, 67-156) sobre los paragrafos hegelianos
que tratan del Poder Législative que van desde el P.298 al 320 y -
que el analisis de Marx no agota pues se detiene en el P.313 (Grund
linien, 259-278; PHIITCIPIGS, 346-369). Para la labor de sistemati-
zar el contraste entre los textos de Hegel y Marx se han tenido en
cuenta ademâs; ATGER, P. Essai sur l’histoire des doctrines du Con
trat Social. Nîmes, 1906. Para el problema de los nexos entre las
clases y la representacién, el cap. VIII de la "Hegel’s Theory of
the Modem State, Cambridge, 1972, de Sli. AVTNTî’R I. También, BATTA­
GLIA, P. Linee di sviluppo del pensiero filosofico e giuridico in
KANT e in HEGEL, on Rivista Intemazionale di Pilosofia del Dirit-
to, X5, 1931, pp.610-622. Résulta interesante estudiar la evolucién
de la representacién que se dibuja en BOCKENPORDE, [Link]. Gesetz und
gesetzgebende Gewalt. Von der AtïfSt^en der deutschen Staatslehre -
bis zur Hohe des staatrechtlichen Positivismus, Berlin, 1958; par-
ticularmente, pp. 132-145* En relacion con la hegeliana critica a
ROUSSEAU, BORSO, B. Hegel, politico dell’esperienza, Milano, 1975,
pp.61 y ss; y, también, el trabajo de [Link], "Rousseaus Bin- -
fluss auf die hegelsche Staatsphilosophie in ihrer Eutwicklung", -
en "Schmollers Jahrbuch", 50, II, 1926, pp. 12I-I46; BRUNNER, 0. -
Per una nuova storia costituaionale e sociale. [Link]. de P. SCHIE
RA, Milano, 1970; sobre todo pp.43 y ss y 213 y ss; SAMTBÎOHI, D.
Interpretazioni e studi in torno al pensiero di Marx e di Engels,
Pisa, s.f. (pero, 1947); también sus "Studi di Storia", Torino, —
1959* Una, sintesis del controvertido tema de los "StSnde" hegelia­
nos y la configuracion del Estado en torno a los mismos en CAROAG-
NI, A. "Lo "standestaat" di Hegel", en "Il pensiero politico" IV,
1971, 1972, pp.175-203* F* CARSTEN, The origin of Prussia, Oxford,
1954* Sobre todo pp. 179 y ss. CSRRONI, U. Marx e la critica délia
filosofia hegeliana del diritto pubblico, en Rivista Intemaziona­
le di Pilosofia del Diritto, XXVIII, 196I, pp. 28l-308, y sobre t£
do, del mismo autor las pp. 117 y ss y 120 y ss de su "Société, ci­
vile e stato politico in Hegel", Bari, 1974* COCCOPALMEIRO, DomeM
•/•
42

456

CO, Scienza dello Stato e filosofia politica in Hegel. Per una ri-
lettura delle "Grundlinien der Philosophie des Rechts", Milano, —
1975* Ver sobre todo pp. 66-85. COLLETTI, L. "Stato di diritto e -
sovranité popolare", Rivista "Société", XVI, n^ 6, Milano, Nov. —
Die., 196c. CRCZIER, Michel, Le phénomène bureaucratique, Paris, -
1964. FESSARD, G. "Attitude ambivalente de Hegel en face de l'his­
toire", Hegel-Ja&rbuch, I, 196I. También, las pp. 255 a la 349 de
"la philosophie politique de Hegel", de E. FLEISCIDIAHH, Paris, - -
1964* FROLICH, P. 1789: Die grosse zeitwende. Von der Bürokratie -
des Absolutismus zum Parlament der Revolution. Frankfurt/M, 1957*
Ccmo en otras secciones de este trabajo nos parece importantfsimo
el "Hachwort" de J. HABERllAS a los "Politische Schriften" de He- -
gel, Frankfurt/M, 1966. También se lian tenido en cuenta aqui los -
oontenidos de la "Teorla del Estado", de H. HELLER; en paxticular
los referidos a los "Supuestos histéricos del Estado actual" pp. -
141-155» cit.; para toda la problemética de la representacién esta
mentaria, HIîîTZE, 0. "lypologio der standischen Verfassungen des -
Abendlandes" y "Weltgeschichtliches Bedingungen der Représentativ-
verfassung", ambos reeditados en "Staat und verfassung", Gesammel-
te Abhaudlunger, vol. I, Güttingen, 1962 (2® ed.) pp. 120 y 14O —
respectivamente. HOCEVAR, Rolf. StSnde und Représentation beim jun
gen Hegel. Ein Beitrag zu einer Staats und Gessellschaftslehre so*v
wie zur Théorie der Représentation. München, 1968. Muy interesante
para el fenomeno de la burocratizacién en los supuestos modernos -
es el libro de [Link], Die Bürokratisierung der Nelt. Ein Bel- -
trag zur problemgeschichte. Berlin, 1969 (t.c. México, 1972). Nos
ha sido de utilidad sobre todo el capitule dedieado al surgimiento
de la burocracia prusiana y el dedicado al problema de la esencia
y eficiencia de la burocracia, p.40 y 219 respectivamente. ICELSEN,
H. Teorla general del Derecho y del Estado, México, 1969* Sobre t£
do las llneas dedicadas a "La ficcién de la representacién", p.343
y SB. KIESBHETTER, H. "Hegels standische Konzeption der bürgerli—
chen Gesellschaft". Hegel-Jahrbuch, 1971, 1972, pp. 76-97* Se han
tenido en cuenta la parte primera del LIBRO 5*&el "Esplritu de las
leyes" de MONTESQUIEU, Madrid, 1972. M0RSTEI2T M/RX, Fritz, Einfüh-
rung in die Bürocratie, Hewwied, 1959* ORDO^EZ, J.M. Las formas de
gobierno en Montesquieu (Tesis. Madrid, 1979) sobre todo pp. 209 V
ss. Extraordinariamente importante la diseccién contenida en O'MA­
LLEY, Joseph, "Introduction" a la "Critique of Hegel's philosophy
•/•
u

457

of Cambridge, 19&7. PAVANINI, G. "Hegel e i6 "Beamtenstand"


nella Prusia tra riforma e restaurazione" en "Per una storia del -
modemo concetto di politica", Padova, 1977, pp. 257-296. P3LCZYÎT3
Kl, Z.A., su "Introductory Essay" en "G.W.P. HEGEL, Political ^
Writings, Oxford, 1964 y también su "The Hegelian conception of —
the State", en "Hegels Political Philosophy", pp.1-30, London, - -
1971* PEREZ DIAZ, Victor, Estado, Burocracia y Sociedad civil, Ma­
drid, 1978; sobre todo su analisis sobre la burocracia en Hegel y
en el joven Marx y la dualidad de la burocracia, en las pp.23 y —
127, respectivamente. PICVAITI, P. "La filosofia del diritto @ la -
lezione di Hegel; Rivista Intemazionale di Pilosofia del diritto,
Marzo-Abril, 1954» PP* 352-368. POGGI, Alfredo, La filosofia giuri
dica di Hegel" pp. 43-87 de la Rivista Intemazionale di Filosofia
del diritto, pp. 43-87. Enero-Febrero, 1935. Puente principalIsima
en ésta, como en las otras secciones,son las investigaciones del -
prof. RIIÜDEL, reunidas en sus "î.îateri£ulien zu Hegels Rechtsphilo-
sophie", Frankfurt/M, 1975» También el trabajo, ya clésico, de J.
RITTER, Hegel und die franzSsische Revolution, KbIn, 1957* ROSEN—
BERG, Hans, "Bureaucracy, Aristocracy and Autocracy", en "The - —
Prussian Experience, 166O-I815, Cambridge, Mass, 1958. ROSSI, H. -
El joven Marx, Madrid, 1971» pp. 213 y ss. Resalta el moderno enf_o
que del problema ol prélogo de SANCHEZ VAZQUEZ, A., a "ÎÆarx; Crlt^
ca de la filosofia del Estado de Hegel", México, 1968. Llneas de -
capital iraportancia para calibrar el alcance de la crftica de Marx,
son las contenidas en las péginas que Carl SCHÜÆI'TT al "Estado Bur-
gués de Derecho y Forma Politica, pp. 231-259 de su "Teorfa de la
Constitucién", Madrid, 1934. Por lo que se refiere a la formacién
de la burocracia prusiana y en el contexte polftico-economico se -
han tenido en cuenta "SCHMOLLER, G. l&nrisse und Untersuchungen zur
Verfassungs, -Vervraltungs- und Wirtschaftgeschichte",Leipzig, I898;
y también, las pp. 463 y ss. que SCHUMPETER, dedica a la descrip—
cién del "Zeitgeist" dè la época en su "Historia del Analisis Eco-
némico", Barcelona, 1972. También las précisa y sintéticas referen
cias contenidas en "La formazione storica e filosofica dello stato
Modemo", de G. SOLARI, Torino, 1962 (1& ed. 1934). STAIÆMEIT, Théo,
"Hachwort", en "Kritik des Hegelschen Staatrechts", pp. 189-233, -
ed. cit., de la "KRITIK"; VON STEIN, L. "Movimientos sociales y nm
narqufa", Madrid, 1957. Hemos consultado los apuntes eue sobre "Es
458

tament03 y clases" (pp.242-246) y "Representacién" (pp.232-242), -


se contienen en el volumen I, de "Economfa y Sociedad" de Max —
BER. También, el analisis clasico de E. LT3IL sobre "Hegel y el Es­
tado", Buenos Aires, 1970. WILDT, A., Hegels kritik des Jacobinis-
mus", en "Aktualitét und Folgen der Philosophie Hegels", Frankfurt
/îi, 1970, pp.265-292. WOLZEHBORFF, Eurt. Der Polizeigedanke des mo
deman Staats, Breslau, 1918; sobre todo las pp.100-130, ya consul
tadas. ZAPPERI, R, Per una critica del concetto di rivoluzione - -
bor#iese. Bari, 1974*

(2) KRITIK, 59; 0MB, 52.


(3) Grundlinien, 252; PRINCIPIOS, 338.

(4) "Se distingue de la decisién el dmplimiento y la aplicacién de —


las resoluciones del principe, y en general la prosecucién y el —
mantenimiento do lo ya decididc, de las leyes existantes, de las -
instituciones y establecimientos de fin comun, etc. Esta tarea de
subsuncién concierne al poder gubemativo. en el cual estén tan- -
bién comprendidos los poderes judicial y policial (richterlichen -
und polizeilichen Gewalten), que se relacionan de modo innediato -
con lo particular de la sociedad civil y hacen valer en esos fines
particulares el interés general" (Grundlinien, 252,253; Principios
338, 339).
(5) Asi lo observa Marx (KRITIK, 59; OME, 50).
(6) En los parégrafos 291-297 (Grundlinien, 255-259; PRINCIPIOS, 341-
345).
(7) Grundlinien, 253; Principios, 339*

(8) "Los intereses particulares comunes que pertenecen a la sociedad -


civil y estan fuera de lo universal en y por si del estado (vid. -
P.256), tienen su administracién en las corporaciones (P.25l), co-
munas y demés asociaciones de oficios y clases, y en sus autorida-
des, présidentes, administradores, etc. Los asuntos de que se ocu­
pan son por una parte la propiedad privada y el interés de una ee-
fera particular, y segun este aspecto su autoridad descansa sobre
la confianza de sus companeros y colegas; pero, por otro lado, es­
tos circules tienen que subordinarse al interés superior del esta-
•/.
459

do, por lo cual, para la ocupacién de estos cargos se combinard, en


general la eleccién de los interesados con una confirmacién supe­
rior. (S.N.) (Grundlinien, 253; PRINCIPIOS, 339T

(10)P. 289 (Grundlinien, 253; Principios, 339)

(11) (Grundlinien, 253; Principios, 339)

(12) KRITIK, 60; OME, 52.

(13) Grundlinien, 253, 254; Principios, 339» 340. La cuestién como se -


aprecia es del maximo interés por cuanto compete a la legitimacién
dual de la politica moderna misma. "Puesto que el esplritu corpora
tivo -prosigue Hegel- contiene inmediatamente el arraifro de lo par
ticular en lo general, en él reside la profundidad y la fuerza que
tiene el Estado en el sentimiento. (Grundlinien, 254; Principios,
340 ).
(14) KRITIK, 60; OME, 52.

(15) P. 198 (Grundlinien, 173, 174» Principios, 239, 240).


(16) P. 290 (Grundlinien, 254, 255; Principios, 340).

(17) P. 291 (Grundlinien, 255; Principios, 342).


(18) P. 292 (Grundlinien, 255; Principios, 342).

(19) "Las funciones particulares del estado que la monarqula confia a -


las autoridades constituyen una parte del aspecto [Link] de la -
soberania inherente al monarca. Su diferencia determinada esta da­
da por la naturaleza de la cosa, y como la actividad de las entida
des es el cumplimiento de un deber, su funcién es también un dere­
cho que se sustrae a la contingencia" (P.293* Grundlinien, 255; —
Principios, 342).

(20) Marx se muestra extranado por esta "coordinacién"; "Lo dnico pecu­
liar de Hegel es que coordina los Poderes [Link], de orden Pu­
blico y Judicial, cuando lo usual es tratar los poderes Administra
tivo (administrative Gewalt) y Judicial como opuestos.
•/•
■ i l

460

(21) Vid. esto en KRITIK, 64; OME, 56.

(22) JAGOBY, La burocratizacién, cit. 40 y ss.

(23) CARSTEN, The origin of Pznissia, cit, pag. 179-277. Cit. por FEREZ
BIAZ, V., "Burocracia", cit. p. 58: "Los contrôles extemos desde
arriba son de escaso valor, ya que el principe es, o bien parte -
de esta burocracia, 0 bien una instancia meramente fomal y sin -
poder real, o bien otro actor con sus propios intereses que defen
der, pero en ningdn caso es la encamacién de un interés univer­
sal -tal como lo ilustra la misma experiencia histérica pimsiana-
y el papel clave que jugaron los Hohenzollern en el proccso de e^
tablecer una alianza, siempre tensa, pero, al cabo, duradera, en­
tre aristécratas, militares y burécratas civiles, a costa de los
oampesinos y de las ciudades".

(24) COLLETTI, Introduccién, cit. 125, 126: "Con todo, a pesar de es­
tes sorprendentes rasgos preburgueses o antiburgueses del pensa—
miento de Hegel, Ivîaix no lo considéra como el teérico de la Res—
tauracién posterior a 1815, sino que mas bien lo considéra el tejé
rico del modemo Estado représentâtivo. La filosofia hegeliana —
de la ley y del Estado no refieja el atraso histérico de Alemaaia
sino que -por el contrario- expresa la aspiracién ideal de Alema-
nia a salir de este atrasof

(25) JACOBY, La burocratizacién, cit, "La nobleza se convirtié también


en nobleza burocratica. Ese "servicio" de los nobles funcionarios
trajo ademâs C090 consecuencia el sabotaje de las reformas que —
iban en contra de los intereses de la nobleza" p. 45*
(26) La "divisién" de las clases la realiza Hegel en el P.202: "De acuer
do con el concepto. las clases se determinan como clase sustan- -
cial o inmediata, clase formai o reflexiva y finalmente clase uni
versai (Grundlinien, 175; PRINCIPIOS, 242).

(27) Grundlinien, 177; PRINCIPIOS, 243.


(28) PïREZ BIAZ, V. Burocracia, cit, 31, 32.

(29) GRUNDLINIEN, 255; PRINCIPIOS, 342.


hi
4^i

(30) En el Agregado al P.279, escribe Hegel: "La representacién conci-


be fécilmcnte que el estado es la voluntad perfectamente soberana
qua se detormina a si misma, y quo a él le compete la decisién
tima; lo diffcil es aprehender ese "yo quiero" como persona. Esto
no quiere decir que el monarca pueda actuar arbitrariamente, pues
esté necesariamente ligado al contenido concrete de los consejos,
y si la constitucién es sélida su funcién se reduce con frecuen—
cia a asentar su firma" (PRINCIPIOS, 331)•

(31) Esta voluntad "universal", constituye lo sustancial de su relacién.


En el parégrafo 294» escribe Hegel: "El individuo que por medio -
de un acto soberano esté ligado a una funcién pdblica, tiene como
condicién de la unién en que se halla el cumplimiento de su deber,
de lo sustancial de su relacién. En esa unién hallara como conse­
cuencia de esta relacién sustancial, su riqueza y una segura sa»—
tisfaccién de su particularidad (P.264), ;/ la liberacién de su si.
tuacién exterior y de su actividad oficial de toda otra dependen-
cia o influencia subjetiva (Grundlinien, 256; Principios, 342).

(32) "El Estado no cuenta con prestaciones arbitrarias y caprichosas -


(tal crnio, por ejemplo, la justicia que administraban los caball^
ros andantes) precisamente porque son arbitrarias y caprichosas y
hacen depender su ejecucién de criterios y fines subjetivos (...).
El servicio del estado, exige, por el contrario, el sacrificio de
la arbitraria y personal satisfaccién de fines subjetivos, y da -
justamente por ello el derecho de encontrarla en el cumplimiento
del deber, pero sélo en él. (Obs. P.294).
(33) "En una organizacién perfeccionada sélo deben tomarse en la cum—
bre decisiones formales, y lo énico que se necesita es un hombre
que diga "si"

(34) Toda la constitucién del razonamiento anterior la hemos tornado de


PEREZ BIAZ, V., Burocracia, cit, p.33.

(35) P.295 (Grundlinien, 257» Principios, 344).

(36) P.297 (Grundlinien, 258; Principios, 345).

(37) PEREZ BIAZ, V. Burocracia, cit, 35.

(38) ObB. 294. Grundlinien, 256; Principios, 343.


ii

462

(39) PEREZ DIAZ, V, Burocracia, cit. 35 y 36.

(40) Obs. P. 294 (Grundlinien, 256; Principios, 343).

(41) JACOBY, La burocratizacién, cit. 5I.

(42) ROSENBERG, K, The Prusian Experience, cit. por JACOBY, en La But£


cratizacién, cit. 53. Entre I842 y 1843, Marx publie6 una serie -
de articules en la "G-aceta Renana” en los que denunciaba la igno-
rancia y capricho con que los funcionarios esgrimian la censura -
contra las inteligencias més compétentes del pais ("Notas acerca
de la ultima circular prusiana sobre la censura"), el desprecio -
del CédigoCivil prusiano por los criterios mas fundamentales del
derecho y la humanidad ("El proyecto de ley sobre el divorcio"),
la violacion por parte del legislador de derechos ancestrales y -
universales del pueblo ("Debates sobre la ley acerca del robo de
lena") y por ultimo la marginacion de masas enteras contra la mijs
ma idea del derecho y del estado ("Defensa del corresponsal del -
Mosela). Este ultimo articule, por ultimo, dié a Marx mismo la —
oportunidad de experimenter en propia carne la racionalidad de la
administracién prusiana defendida por Hegel. (Tomado de RIPALDA,
OME, p. 55, 56; nota 44).
(43) P.288: pero, por otro lado, estos circules tienen que èubordi-
narse al interés superior del estado, por lo cual, para la ocupa-
oién de estos cargos se combinara en general la eleccién de los —
interesados con una confirmacién superior" (Grundlinien, 253} --
Principios, 339).
(44) KRITIK, 64, 65} OME, 56.
(45) P.289 Obs; "Puesto que el espiritu corporative contiene inmediata
mente el arraigo de lo particular en lo general, en él reside la
profundidad y la fuerza que tiene el estado en el sentimiento" —
(Grundlinien, 254} Principios, 340).

(46) KRITIK, 65; OME, 57.

(47) ROSSI, El joven Marx, cit. 2I4»

(48) KRITIK, 66; OMS, 57.


loo

(49) KRITIK, 66; OME, 57.


(50) RIPALDA, J.M.; "En un brillante pasaje de los Grundrisse (pp.543-
545; OME, 22), (pp. 34-37), Marx ha explanado la dialectica hist^
rica con qua se comporta el capital frente a sus presupuestos. El
presente comentario a Kegel formula una dialéctica semejante para
el Estado. Tanto esta semejanza como la gran diferencia en la ex-
planaoidn rauestra mejor que largos comentarios lo que une y sépa­
ra al joven Marx critico de Legel con el Marx del Capital. El tex
to de los Grundrisse culmina en el agudo dictamen: "Mientras el -
capital es débil, todavia trata él mismo de apoyarse en las mule­
tas de modos de produccién pasados o llamados a desaparecer ante
él. En cuanto se siente fuerte, arroja las muletas y se mueve por
sus propias leyes. Tan pronto como empieza a sentir, a darse cuen
ta que es un estorbo para el desarrollo busca refugio en formas -
que parecen compléter el dominio del capital disciplinando la li­
bre competencia: pero a la vez anuncian la disolucion del capital
y del modo de produccién basado en él" (Nota 45, OME, p. 57).
(51) ROSSI, El joven Marx, oit, pp. 215 (S.N.).

(52) KRITIK, 66, 67; OME, 58.

(53) VrSBER, M, "La dominacién legal con administracién burocrdtica", -


en Vol. I. Economie y Sociedad, cit. pp.173-180.

(54) "El formalisme de Estado que es la burocracia, es el "Estado como


formalisme" y como tal formalisme la ha descrito Hegel. Como este
"formalismo del Estado" se constituye en poder real y se convier­
te a si mismo en un contenido material propio, evidentemente la -
"burocracia" es una trama de ilusiones practices o la "ilusién —
del Estado". El espiritu burocratioo es unaespiritu jesuitico y -
teolégico a mas no poder. IjOS burécratas son los jcsiltas y teolo-
gos del Estado. La burocracia es la "république pCêtre" (KRITIK,
67; OME, 58).

(55) ROSSI, El joven Marx, oit, 216.


(56) ROSSI, El joven Marx, oit, 217.

(57) "En cuanto al burécràta particular, el fin del Estado se convierte


en su fin privado, en la caza de puestos mas altos, en hacer ca­
rrera. La vida real es para él al^ material: 1s) objetivamente,

. ./.
l Ol

464

en cuanto el espiritu de esta vida tiene existencia propia y apar


to en la burocracia; por tanto, la burocracia tiene que tender a
materializar la vida tanto como sea posible; 2^) subjetivamente,
para el mismo burocrata, en cuanto la vida se convierte en objeto
que despachar burocrâticamente; al burécrata le esta prescrite su
propio espiritu, su fin se encuentra fuera de él, su existencia
es la del despacho. El Estado sélo existe en la forma de diver—
SOS espiritus burocraticos fijos, cuya unica coherencia es la —
subordinacion y la obediencia pasiva. La oiencia real parece va-
cia, la vida real muerta, toda vez que este saber y vida imagina
ries pasan por lo real. El burocrata, portanto, tiene quecom—
portarse jesuiticamente con el Estado real, sea sujesuitismo —
consciente o no. Pero es inevitable que, en cuanto a éste se le
enfrente el saber, se haga también consciente de si y se convier
ta en jesuitismo deliberado (KRITIK, 68, 69; OLjïî, 59» 60).

(58) KRITIK, 67, 68; OIIE, 58.


(59) "Por tanto se ve obligada -(la burocracia)- a hacer pasar lo for­
mai por el contenido y al contenido por lo formai. Los fines del
estado se convierten en fines de oficina o los de oficina en fi­
nes de Estado. La burocracia es un circule del que nadie puede -
escapar. Su jerarquia es una .jerarouia del saber. La cuspide cori
fia a los circules inferiores el conocimiento de lo singular, —
mientras que los circulos inferiores confian a la cuspide el co­
nocimiento de lo general; y asi se enganan mutuamente" (KRITIK,
68; OîŒ, 59).

(60) KRITIK, 68; OME, 59*


(61) PEREZ DIAZ, -Burocracia, cit, 59*
(62) ROSSI, El joven Marx, cit, 218.

(63) FEREZ DIAZ, Burocracia cit. 57» "El examen no es rnàs que una for^
mula masonica, el reconocimiento legal de que el saber politico
es un privilégie" (KRITIK, 735 OME, 63).
(64) KRITIK, 73; O&IS, 63: "La identidad que Hegel ha construido entre
sociedad burguesa y Estado es la identidad de dos e.iércitos ene-
migos. en los que cada soldado tiene la "oportunidad" de conver-
tirse por "desercion" en miembro del ejército "enemigo", y cier-
mente tal es la descripcién exacta de la actual situacién empiri
ca".
•/•
Il/1

465

(65) "La seguridad del estado y de los gobernadores contra el abuso de


poder por parte de las autorid'des y de los funcionarios radioa —
por una parte inmediatamente en su jerarquia y responsabilidad, -
y por otra en la legitimacién de las coraunas y corporaciones, que
réfréna la intromisién del arbitrio subjetivo en el poder confia-
do a los funcionarios y compléta desde abajo el insuficiente con­
trol que se ejeroe desde arriba sobre la conducta individual" - -
(p.295 Grundlihien, 257; Principios, 344).

(66) P.296 (Grundlinien, 258; Principles, 344)•

(67) KRITIK, 16, 77} OME, 66.


(68) "A Hegel no se le puede ocultar que lo que ha construido es el Po^
der Ejecutivo como el extreme opuesto a la sociedad burguesa y —
precisamente como un extremo dominante. ^Cémo se las arregla en­
tonnes para producir una relacién de identidad entre ambos extre­
mes? (KRITIK, 76} O m , 65).

(69) PEREZ DIAZ, Burocracia, cit, 58.

(70) CERRONI, Stato politico, cit, 123, I24.


(71) Por lo demâs el mismo Marx no quiere abaudonar el tema de la bui^
cracia sin desvelar sus sospechas de lo que el propio Hegel con—
templa como entramado de la "rutina" y "horizonte de un dmbito l_i
mitado", caraoterizaciones que Hegel apunta posteriormente en el
P. 308 (KRITIK, 77} OME, 67).
(72) JACOBT, La burocratizacién, oit, 229.

(73) P.291 (Grundlinien, 255; PRINCIPIOS, 341,2).

(74) KRITIK, 68} 0I4S, 59* "La burocracia posee en propiedad privada el
ser del Estado, la esencia espiritual de la sociedad".

(75) FEREZ DIAZ, V. Burocracia, cit, 58, 59*

(76) CERRONI, Stato Politico, oit, 130.

(77) "En todas partes donde el hombre se convierte en un objeto a mane^


jar por alguna autoridad compétente se espera de él no la opinién
•/•
466 '

propia sino la adeouada (•••)• En el mundo, que se acostumbra a -


ser objeto de la mauipulacién burocrdtica, se renuncia voluntaria
mente a expresar oposicién* La apatia respecto de los procesos so_
ciales se convierte en un fenémeno general.

(78) CSRRONI, Stato Politico, oit, 131.

(79) KRITIK,70; OME, 60.


(80) KRITIK,67} OME, 58.
(81) KRITIK,70; OME, 6O: "Hegel parte deunacontraposicién irreal y
por consiguiente sélo llega liacta unaidentidadimagi-pria, que -
de hecho es a su vez antagonica. Una identidad asi es la burocra­
cia".
(82) ROSSI, El joven Marx, oit, 216, 2I9.

(83) Importa aqui recorder la significacién funcional del "STAI.D" hege


liano (literalmento, estamento). El propio Hegel hace una précisa
referencia a la equivocidad del vocable por su apoyo dual: en sen
tido social (clase; grupo corporative); y en sentido politico-re­
presentative. Es en este ültimo sentido que hay que entender el -
vocablo en estas paginas. También,-y teniendo en cuenta el propio
texto de Marx- como "factor estamentario" (das standische Moment)
o "elemento estamentario" ("das standische Element"). Asi pues, -
como "CORTES", INSTANCIA PARLAMENTARIA, [Link] de los ESTAI-iEN—
TOS o ESTilDOS. Vid. sobre esta significacién, el ultimo parrafo -
del parâgrafo 303 (Grundlinien, 265} PRINCIPIOS, 354) y, también,
en estas pdginas, supra, la nota 101 de la seccién 2^. Marx habia
también de las Cortes bajo el nombre de "sociedad estamentaria" -
("Standische Gesellschaft") como mediaoién entre el monarca y la
"Sociedad burguesa" (Vid. en este ultimo sentido RIPALDA, nota 57
p.76, OME).
(84) P.302 Grundlinien, 263; PRINCIPIOS, 352.
(85) KRITIK, 122; OME, IO4.

(86) P. 298 (Grundlinien, 259} Principios, 346).

(87) KRITIK, 78} OME, 67, 68.


•/•
|0-<i

(88) Agregado P.298 (Principios, 298).

(89) KRITIK, 82; OME, ?[Link] no perder de vista elhecho de que


precisamente es en esta época de su vidacuando Marx-paralelamen
te a la redaccién de este Manuscrite- lee gran cantidad de docu—
mentaciôn, asi como divulgueiones y estudios sobre la situaoion -
politica conterapordnea en Francia*

(90) KRITIK, 84; OME, 72.


(91) KRITIK, 84; OME, 73.

(92) "Respecto de que es objeto de la legislaoién general y qué debe -


ser dejado al criterio de las autoridades administrâtiva,s y a las
regulaciones del gobierno, se puede estableoer de manera general
que al primer grupo sélo pertenece lo que por su contenido es to-
talmente general, las determinaciones légales, mientras que en el
segundo entra lo particular y el modo de la ejecucién* Pero esta
diferenciacién no esta perfectamente delineada por el simple he—
cho de que la ley, por ser ley y no un mero mandamiento tiene que
estar en si misma determinada* Cuanto mâs determinada esté, mas -
posible sera que su contenido se aplique tal cual es* Pero al mi^
mo tiempo, una dcterrainacién tan précisa daria a las leyes un as­
pecto ennirico que tendria que sufrir al"*eraoiones en su ejecu--
cién fectiva, lo cual menoscabar 'a su carao r de leyes* En la -
misma unidad orgânica de los poderes del estado 'stâ implicite —
que es un espiritu el que establece 1o universal, lo ejecuta y lo
lleva a una realidad détermina-^a" (Grundlinien, 260; Principios,
347). Por su parte, Xarx, apostilla: "Pero precisamente esta uni­
dad orianica es lo que Hegel no ha construido* De hecho los divor
SOS Poderes tienen diverses principios. Asi es como son realidad
tangible. Por eso es un misticismo y una excusa vacia escapar de
SU conflicto real a una imaginaria "unidad orgdnica", en vez de -
desarrollarlos como factores de una unidad organica" (KRITIK, 85;
OME, 74).
(93) (Grundlinien, 260; Principios, 348) En el mismo parâgrafo, anade:
"En estas condiciones -(Hegel se refiere a las condiciones premo-
demas)- falta el principio de la libertad subjetiva, que exige -
que la accién del individuo, que en esas prestaciones es de todos
modos particular por su contenido, sea mediada por su voluntad —
particular. Este derecho sélo es posible si las prestaciones se -
realizan en la forma del valor universal, y esta es la razén por
la que se ha producido esta modificacién"*

•A
0"

468

(94) P.300 (Grundlinien, 261; Principios, 348, 349)*


(95) Para precisar las significaciones de los "Stande" hegeliano tén—
gase en cuenta lo esorito en las notas 83 de esta misma seccién -
4® y nota 101 de la seccién 2*.

(96) Obs. P.299 (Grundlinien, 260; Principios, 347). S.N.

(97) KRITIK, 88; OME, 76.


(98) Notacién propuesta por [Link] en la traduceién del "factor —
estamentaris" o elemento estamentario. Asi pues se designan con -
el término "Certes" cuando aparecen como factor del Poder Legisla
tivo. Sobre esto vid. nota n® 57, p.76, OME.

(99) "Cada una de las dos partes del elemento representative (P.305 y
308) aporta en la deliberaoién un aspecto particular y como, ade­
mâs, uno de los momentos tiene en esta esfera la funcién peculiar
de la mediaoién, mediaoién que, por otra parte tiene lugar entre
existantes, se desprende que cada uno de ellos debe tener una - -
existencia separada. La asamblea de los estamentos se divide por
lo tanto en dos câmaras. (P.312; Grundlinien, 271; Principios, —
361).

(100) P. 302 (Grundlinien, 263; Principios, 352).


(101) "Organisch, d.i. in die Totalitat aufgenommen, beweist sich das -
standische Element Qur die Funktion der Vermittelung" (Obs. P.302
Grundlinien, 263; Principios, 352).
(102)P.302 (Grundlinien, 263; Principios, 352).
(103) "Hay que destacar que Hegel desarrolla mènes el contenido de la -
actividad de las Certes, que su posicién, su rango politico. Tam­
bién hay que destacar que, aunque Hegel situa a las Cortes prime-
ro "entre el Ei^cutivo por una parte y el pueblo, diseminado en -
los diverses âmbitos e individuos, por la otra, luego ha dado a -
su posicién "el significado comun con la organizacién del Poder -
Ejecutivo, de ser la mediacién" (KRITIK, 101; OME, 86).

(104)(KRITIK, 101; OLIE, 86): Hegel ha llamado antes (P.300, Grundli- -


nien, p.261; Principios, 348, 349) "totalidad" al "Poder Législa­
tive". Las Cortes son realmente esa totalidad, el Estado dentro -
,/.
469

del Setado. Pero precisamente en ellas se muestra que el Estado


no es la iotalidad, sino un dualisme. Las Cortes son la imagen
del Estado en una sooiedad que no ^ Estado. El Estado es una -
mera imafcen (KRITIK, 101 j OIŒ, 86). J.M. RIPALDA, a propdsito -
de esta calificacidn por parte del joven MRX, senala: "Imagen”
(Vbrstellung) tiene aqui el sentido psicol6gico-gnoseol6gioo de
algo espontâneo por contraposicidn al rigor del concepto (Be--
griff) decantado por la reflexidn. Kegel calificaLa con frecuen
cia a otras posiciones con el nombre de *'Vorstellung", indican-
do asI que no habian llegado a ser conscientes de su propio con
tenido. MRX vuelve contra HEGEL su propia terminelogia, cargan
dola ademas de la critica feuerbachiana a la especulacion: la -
"imagen" espontdnea es ademds "imaginaria*' (nota n^ 61, p.86, -
OIŒ) .
(103) Obs. P.302 (Grundlinien, 263; Principios, 352).
(106) Considerando a la Constitucidn como la UITIDAD y TOTALIDAB ORGAIH
CAS DEL ESTADO, Hegel senala en el agregado al paragrafo 302: —
"La Constitucidn es, esencialmente, un sisteina de mediacidn".
(107) Pdgs. 113-132 de la "KRITIK" (OME, 96-112).

(108) "Asi pues el elemento estamentario es ic) el extreme del pueblo


contra el Ejecutivo; 2S) pero a la ves medio entre el pueblo y —
el ejecutivo, o sea la antitesis dentro del [Link] pueblo. La opo
sicidn Ejecutivo-pueblo se halla rcediada por la oposicion Cortes
-Pueblo. Para el Ejecutivo las Cortes se hallan del lado del pua
bio; pra el pueblo del lado del Sjeciv^ivo. Laoposicidn realen
tre pueblo y Ejecutivo résultasuprimida una vez que elpueblo -
queda consituido como imagen, fantasia, ilusion.(KRITIK, 101
OKE, 87).

(109) KRITIK, 101;OÎIE, 8?.


(110) KRITIK, 108;OME, 92 (S.N.).

(11Î) Grundlinien, 265,6; Principios, 354, 355*

(112) KRITIK, 123; OME, IO4, IO5.

(113) (KRITIK, 124; OME, IO5): "Cabe decir que en su désarroilo del s^

•/*
0

470

logismo de la Raz<5n se transparenta toda la trascendencia y el -


mlstico dualisme de su sistema. El termine medio es un hierro de
madera, la oposicion camuflada entre generalidad y singularidad.
"Por su parte, J.M,RIPALDA, observa en este punto: "SI silogismo
carece aqui del dinamismo logico que enlaza extremes claramente
distintosj por el contrario éstos son identificados estaticamen-
te, mezclado8 en la equivocidad y ambigUedad del término medio;
a éste se reduce por tanto todo el silogismo (nota n® 71» p.105»
OME).

(114)P.304 (Grundlinien, 265, 266; Principles, 354» 355).


(115) "Segdn Hegel, el elemento estamentario propiamente es, en "comdn
con el Poder Ejecutivo" (P.302), el tdrmino medio entre la voluh
tad de la singularidad empirica, el soberano, y la voluntad de -
la generalidad empfrica, la sociedad burguesa. Pero ya se ve que
la verdad es otra,-realiter "su posicidn" es "inidalmente abs- -
tracta"- como extremo de la generalidad einnirica Trente al prin­
ciple de la monaroula. comportando meramente la posibilidad del
acuerdo y por tanto igualmente la del enfrontamiento hostil. Con
razdn nota Hegel lo "abstracto" de esta "posicidn". (P.304T - —
(KRITIK, 125; OME, 106).
(116) "Ciertamente a primera vista no parece que se opongan el "extre­
mo de la generalidad empirica" y el "principle de la monaroula"-
extremo de la singularidad empirica. Y es que las Cortes reore—
sentan a la sociedad burguesa, lo mismo que el Poder Ejecutivo -
al monarca. En efecto, al delegarse en el Poder Ejecutivo, el —
principle mondrquico deja de ser el extremo de la singularidad -
empirica, abandona con ella la voluntad "infundada", se rebaja a
la "finitud" del saber, de la responsabilidad y del pensamiento;
del mismo modo en el elemento estamentario la sociedad burguesa
ya no parece generalidad empirica, sino un todo muy preçiso, que
tiene el "sentido y la conviccidn tanto del Estado y del Ejecutl.
vo como de los intereses de los sectores particulares y de los -
individuos" (P.302). La sociedad burguesa, en su versidn en rai—
niatura, las Certes, ha dejado de ser la "generalidad empirica".
Al contrario se halla reducida a una comisidn, a un ndmero muy -
preciso; si el monarca se ha dado generalidad empirica en el Po­
der Ejecutivo, la sociedad burguesa. por su parte se ha dado en
las Cortes [Link]^idad empirica o particularidad. M b os son ya
algo particular. (S.M.) (KHITIIC. 125: Ci43. 106.107).
10?

471

(117) KRITIK, 126; OMS, 107.

(118) (KRITIK, 126, 127; OME, 107). Hegel habfa seSalado en el P.304;
Asf como el poder del principe tiene en el poder gubernativo es­
ta funcidn, asI también los estamentos deben poseer un momento -
orientando esencialmente a cumplir la funcidn de tlmino medio".

(119) "S6lo que, como acabamos de ver, es arbitrario e inconsecuente -


el que Hegel présente aquI al monarca y las Cortes como extremes
opuestos. Segdn el mismo Hegel este cardcter de mediaeion real -
lo tiene el elemento estamentario -quien lo recibe de la socie—
dad burguesa- en comun con el Poder Ejecutivo, quien lo recibe -
de la Corona. Las Cortes no s6lo constituyen en comdn con el Po­
der Ejecutivo el tdrmino medio entre el monarca y la sociedad —
burguesa, sino taabien entre el mismo Ejecutivo y el pueblo - —
(p.302). Y desde el momento en que el Poder Ejecutivo él mismo -
incluso se opone al pueblo, las Cortes van mas [Link] nor parte -
de la sociedad burguesa oue el Poder Ejecutivo por parte de la -
Corona. De modo que por paÿte de la sociedad burguesa la media—
ci6n es compléta. gPor qué ontonces cargarle mds sacoo a este bu
rro? ^Por qué siempre hacer bajo mano del elemento estamentario
el puente cerril incluso entre uno mismo y su adversario? gPor -
qué es siempre la abnegacién en persona? ^Tiene que cortarse —
por si mismo.‘una mano para no enfrentarse con ambas a su adversa
rio, el elemento ejecutivo del Poder Legislativo? (KRITIK, 127;
Oîffi, 107, 108).

(120) KRITIK, 128; OLS, 108.


(121) Marx, en concrete, recuerda la observacién con que Hegel iniciar*
ba su apéndice al P.302: "Une de los mas importantes conocimien-
tos légicos es el que expresa que un momento determinado, que al
estar en una contraposicién ocupa el lugar de un extremo, deja -
de serlo y deviens un momento orgdnico por ser al mismo tiempo -
término medio". [Link], opina que "Esta distorsién de la —
teorla al llegar a la polltica es tlpica de la Filosofla del De-
recho (aparté de lo que esta obra révéla constitutivamcnte sobre
ella). Pero no signifies, tanto una "acomodacién" de Hegel ccano -
una discordancia constitucional de su pensamiento" (nota n® 53,
o m , p.71).

(122) (KRITIK, 128; OME, 108). Prosigne Marx -en su caracterizacién de


la Corona-: "Ciertamente también es la cdspide y el représentan­
te del Poder Ejecutivo. (Hegel, que lo trastOkca todo, convierte
•/•
01

472

al Poder Ejecutivo en el représentante, la emanacién del monar


ca. Desde el momento en que bajo la idea, cuya existencia debe
ser el monarca, no ve la idea real del Poder Ejecutivo, el Po­
der Ejecutivo como idea, sino la Idea absolute como sujeto, en
camada en el monarca, el Poder Ejecutivo se convierte conse—
cuentemente en la continuacion mfstica del aima que cobra exis
tencia en el cuerpo del monarca, el cuerpo regio) (kRITIK. 128;
OIÎE, 108, 109).
(123) "El Poder Ejecutivo es el Cristo que le permite al gobiemo me-
diarse con la sociedad burguesa" (îCRITUC, 127, 128; OME, IO8).

(124) Siempre lo consignâmes en su consideracién polltico-legislati-


va.

{125) "Pueblo" en su dimensién equlvoca (sintético-orgânica) de "so—


ciedad" no polltica. El propio Hegel fustiga el empleo del vo-
cablo ("volk"). Sin embargo réitéra con frecuencia su utiliza-
cién para caracterizar la "sociedad civil" sin sus rasgos cor­
poratives, y, en general, lo social, inorgdnicamente considéra
do.

(126) "Per parte de la sociedad burguesa el elemento estamentario es


el Estado Politico exactamente en la misma abstraccién que el
Poder Ejecutivo por la parte del monarca". (KRITIK, 123; OMS,
105); ”0 sea que el monarca deberla constituer en el Poder Le­
gislativo, el témino medio entre el Poder Ejecutivo y el ele­
mento estamentario. S6I0 que precisamente el Poder Ejecutivo -
es el término medio entre el monarca y la sociedad estamenta—
ria, lo mismo que la sociedad estamentaria entre el monarca y
la sociedad burguesa (KRITIK, 129; OME, 109).
(127) (KRITIK, 129; OLîE, 109): "Se trata -prosigue Marx- de una rue-
da de cumplidos reciprocos. Es como cuando un tercero se inter
pone entre dos que estan rinendo y a su vez uno de los dos en
discordia trata de componer entre el mediador y el otro...".

(128) KRITIK, 130; 0MB, 110.

(129) Tener en cuenta lo apuntadoen las notas n® 101 de la Seccién


2® y n® 83 de esta Seccion. En cualquier caso es importante —
Ho

473

no perder de vista que los "StSnde" eran las "ordenes" en que


se dividia la poblacion social y .jurldicainente : los "estados"
de que se habla también en la evolucion de la Eevolucién Pran-
cesa: priraero, segundo y tercer estado, estados générales. Ahq
ra bien, el hecho de que taies érdenes poseyeran no sélo un ca
râcter econémico-social, sino también jurfdico-polftico, esté
en relacién con el residual carécter preburgués y, en définit!
va, medieval, de los Estados en los que subsistfa dioha coinci
dencia; y la revolucién burguesa, desde la constituyente fran-
cesa en adelante, rompié dicha coincidencia privando a las ca-
pas que adn perduraban en la esfera social y econémica, de una
diferenciaoién polltica reconocida: frente al Estado, todos son
simplemente "ciudadanos". (Sobre esto, vid. Rossi, El joven —
Marx, cit, 225).

130) P.301. Grundlinien, 261 ; Principio

131) KHITIX, 88; OME, 77 (S.H.).


132) KRITIK, 88; OME, 76.

133) KRITIK, 90; OME, 77.

134) KRITIK, 90; OME, 77, 78 (S.N.).


135) KRITIK, 91; OME, 78.
136) En el paragrafo 257, con el que se abre la seccién dedicada al
Estado, escribe Hegel: "El individus tiene a su vez -en el Esta
do- su libertad sustancial en el sentimiento de que él es su —
propia esencia, el fin y el products de su actividad". En el pa
régrafo siguiente, apunta: "Esta unidad sustancial es el absolu
to e inmévil fin dltimo en el que la libertad alcanza su dere—
cho supremo, por lo que este fin dltimo tiene un derecho supe­
rior al individuo, cuj’’o supremo deber es ser miembro del Esta—
do" (p.257 y 258; Grundlinien, 207, 208; Principios, 283).

(137) KRITIK, 90; OME, 78.

(138) Obs. P.301 (Grundlinien, 262; Principios, 350).

(139) KRITIK, 90; OIŒ, 78.


11
1

i n

(140) Hespecto a l a prim era de la s t e s is mencionadas, escribe Hegel:


"La opinion que suele te n e r l a con ciencia o r d in a r ia sobre l a ne
cesidad y conveniencia de l a colaboracidn de lo s estamentos, —
con siste fundamentalmente en suponer qua lo s diputados d e l pue­
b lo o in clu so e l pueblo mismo tie n a n que saber [Link] que nadie
qué es lo que mds le conviene y que tie n e n s in ninguna duda l a
m ejor voluntad para este b ie n . Por lo que resp ecta a l prim er —
punto, lo que oourre es, por e l c o n tr a r io , que e l pueblo, en l a
medida en que con e s ta p a la b ra se désigna una p a rte determ inada
de lo s miembros d e l Estado, expresa l a p a rte que precisamente -
no sabe lo eue g u ie re . Saber lo que se q u ie re , y mas adn, saber
lo que qu iere l a voluntad en y por s i , l a razén , es e l f r u to de
un conocimiento p ro fundo que no es justam ente asunto d e l pue- -
b lo " . Respecte a l a segunda, escribe dentro d e l apéndice a l mi^
mo p aràg rafo 301 : "Pero en lo que resp e cta a l a e s p e c ia l buena
voluntad de lo s estamentos para e l b ie n g e n e ra l, ya se ha seha-
lado ( p . 272) que corresponde a l a p e rs p e c tiv a de l a p leb e, a un
punto de v i s t a n e g a tiv e , suponer en e l gobiem o una voluntad ma
l a o menos buena. S i se respondiera a e s ta suposicién en l a mis
ma forma, te n d r ia como consecuencia l a re c rim in a c ié n de que lo s
miembros de lo s estamentos, puesto que surgen de l a s in g u lr r i—
dad, d e l punto de v is t a privado y d e l in te r é s p a r t ic u la r , e s ta -
r la n in c lin a d o s a usar su in flu e n c ia en detrim ento d e l in te ré s
g e n e ra l, m ientras que, por e l c o n tra rio , e l momento d e l poder -
d e l Estado e s ta por s i situado en l a p e rs p e c tiv a d el Estado y -
consagrado a l f i n g e n e ra l" . (Obs. P . 301 G ru n d lin ien , 262 ; P rin ­
c ip io s , 350, 3 5 1 ).

(141) KRITIK, 91 ; OME, 78.

(142) KRITIK, 92 ; OME, 7 9 : "La cosa p d b lic a se h a l l a l i s t a s in haber


sido cosa r e a l d el pueblo. La cosa r e a l d e l pueblo se ha produ-
cido s in in te rv e n c ié n de é l . E l elemento estam entario os l a - -
e x is te n c ia ilu s o r ia de lo s asuntos d e l Estado como cosa d e l pue
b lo , l a ilu s io n de que l a cosa p d b lic a a cosa p û b lic a . (KRITIK,
90; 0MB, 7 8 ).

(143) KHirnc, 90; ome, 78.

(144) KRITIK, 92; OME, 79.

(145) KRITIK, 93 ; OME, 80 .


•/•
M2

(146) iPor qué no lb a a poder ser d e iin id o e l Poder E je c u tiv o como l a


e x is te n c ia consciente, p ara s i, de l a cosa pdblica? ^0 por qué -
no hacer de la s "Cortes" su e x is te n c ia o b je tiv a im p lf c it a ("en -
s f " ) , toda vez que l a cosa no cobra lum inosidad, d ife re n c ia o ié n ,
r e a liz a c io n y autonomia mas que en e l E jecu tivo ? (KRITIK, 93 » —
OIŒ, 80, 81).

(147) KRITIK, 94 ; OME, 81.

(148) KRITIK, 94 ; OME, 81.

(149) ROSSI, E l joven Marx, c i t , 228 .

(150) (KRITIK, 94 ; OME, 8 1 ): E l Estado C o n s titu c io n a l es e l Estado cu~


yo in te ré s es sélo formalmente e l in te ré s r e a l d el pueblo; pero,
en cuanto in te ré s d e l pueblo tie n e una forma p ré c is a ap a rté d e l
Estado r e a l . De este modo e l in te ré s d e l Estado formalmente vuejL
ve a cobrar re a lid a d como in te ré s d e l pueblo; pero tampoco debe
pasar de e s ta re a lid a d fo rm a l. . . E l elemento estam entario es l a
m e n tira legalm ente sancionada de lo s Estados c o n s titu c io n a le s , -
segdn l a cual e l Estado es e l in te ré s d e l pueblo o e l ‘oueblo e l
in te ré s d el Estado. Esta m e n tira se tr a ic io n a r a en e l co n ten id o .
Si se ha estab lecid o como Poder l e g i s l a t i v o . es porque p ré c is a —
mente e l contenido d e l Poder l e g i s la t i v e es lo g e n e ra l, cosa mas
d e l saber que de l a vo lu n tad , Pcder M e ta fis ic o entrp lo s Poderes
d e l Estado. En oambio en e l Poder E je c u tiv o , l a misma m e n tira —
te n d r ia que d is o lv e rs e inmediatamente o c o n v e rtirs e en una v e r—
dad. E l Poder M o ta fis ic o d e l Estado e ra l a sede més apropiada pa
r a l a ilu s ié n m e ta fis ic a , g en eral d e l Estado".

(151) ROSSI, E l joven Marx, c i t . 228 .


(152) (KRITIK, 94 ; OME, 8 1 ): "Der moderne S ta a t, in dem d ie "a!%emei—
ne Angelegenheit" wie d ie Be^chaftigung m it derselben e in -Mono—
p e l i s t und dagegen l i e Monopole d ie w irk lic h e n allgeraeinen Ange
leg e n h e ite n s in d ".

(153) ROSSI, El joven Marx, c i t , 230 .

(154) KRITIK, 94 ; OME, 81, v id . i n f r a , n o ta I5 0 de e s ta seccién.


(155) A este re sp e cte, opina ROSSI: "In clu so en estos Estados e l r é g i -
men c o n s titu c io n a l no r e a l iz a concretamente e l "asunto g e n e ra l" .
'3
476

ta le s Estados no son tampoco "Estados d e l pueblo" porque en - -


e llo s l a p a r tic lp a c ié n en l a v id a p d b lic a no se h a lla asegurada
para todos lo s ciudadanos, ya que no e x is te e l su frag io u n iv e r­
s a l ( . . . ) Por co n sig u ien te, l a d e te ra in a c ié n econémica, aunque
en un p r in c ip io sélo en forma in d ir e c ta , empieza ya a form ar —
p a rte d e l a n â lis is de Marx; de donde se desprende, en p rim e r l u
g a r, que e l mismo térm ino de "Stand", aunque conserva l i t e r a l —
mente e l sentido hegeliano y c o r p o r a tiv is ta de "estado", empie­
za a alargarsG en l a d ire c c ié n d e l térm ino, modemo y s o c ia lis -
t a , de c la s e " (E l joven Marx, c i t , 231) •

( 156 ) KRITIK, 99 ; OME, 85.

(157) P . 203 G ru n d lin ie n , 264 ; P r in c ip io s , 353 .

(158) Mars, opina (KRITIK, 103 ; OME, 88) que se t r a t a de u n a 'b o n tra—
d ic t io in a d je c to " . En c u a lq u ie r caso no bernes de perder de v is
t a que Hegel se es té r e fir ie n d o a l a c lase burguesa en ta n to —
que elemento que e s té prefig urando e l corazén de un nuevo orden
s o c ia l. Se e s ta r e fir ie n d o pues, a l a cla s e f a b r i l , coraercial y
a rte s a n a l. También es im portante ponderar respecte a e s ta clase
su c a re n c ia de s ig n ific a d o p o lit ic o como verdadero draina que, a
su vez, reputaba care n c ia de id e n tid a d s o c ia l. En este sen tido
juzgaraos de in te ré s re p ro d u c ir l a n o ta c ié n de [Link]: "En
l a sociedad a r is to c r é t ic a sélo lo s nobles eran personas a l a —
vez p rivadas y p é b lic a s , y por co n sig u ien te, la s énicas perso­
nas en sen tido p ro p io . As! lo h ab ia exp licaào claram ente e n tre
lo s contemporéneos de Hegel e l W ilhelm M e is te r de Goethe; en e l
s u ic id io de W erther habfa ten id o p a rte e s e n c ia l e l haber sido -
despachado de una f i e s t a e x c lu s iv a de l a n o b leza. La burguesfa
europea, que s e n tfa dolorosamente -tam bién en su b o l s i l l o - e s ta
c a re n c ia de "personalidad" fue alcanzéndola poco a poco, CŒuen-
zando por e l reconocim iento "fo rm ai", a l que aquf se r e f ie r e lie
g e l. (Nota n® 62 , OME, 5 , P .8 8 ) .

(159) "Este se opone a l a re p res en tacién c o r r ie n te que a firm a que s i


se hace que l a clase p a r t ic u la r p a r tic ip e en lo s asuntos genera
le s en e l poder l e g is la t iv o , dioha clase te n d r fa que aparecer -
en l a forma de in d iv id u o s , ya sea que estos e l i j a n représentan­
tes para es ta fu n cién o in c lu s o que cada uno tenga a l l f un ve­
t o " . E sta p e rs p e c tiv a a t o m is tic a , a b s tra c ta , desapareoe ya en -
l a f a r a ilia y en l a sociedad c i v i l , en la s que e l in d iv id u o sélo
aparece como miembro de un u n iv e r s a l. E l estado es esencialmen­
te una o rg an izac ién de ta ie s miembros, que por s f c o n stitu yen -
c fr c u lo s , y ningén momento debe m ostrarse en é l como m u ltitu d -
in o rg én ica" ( P . 303 , Obs. G ru n d lin ie n , 265 ; P r in c ip io s , 353 , 354 ) .
VI4

477

(160) "Cuando respecte de l a C o n stitu cio n to d avfa se oye h a b la r de pue


b lo , de ese conjunto in o rg én ico , se puede ya saber de antemano -
que no hay que esperar més que generalidades y equfvocas déclama
clo n es. La re p res en tacién que vuelve a d is o lv e r la s commidades
ya e x is ta n te s en aquollos c frc u lo s cuando éstos lle g a n a l elemen
to p o lf t ic o , es d e c ir a l punto de v is t a de l a mas elevada u n iv e r
s a lid a d c o n c re ta , sépara l a v id a c i v i l y l a v id a p o lf t ic a , dejan
do a é s ta por a sf d e c ir lo , en e l a ir e , pues su base s e rfa d n ic a -
mente l a a b s tra c ta in d iv id u a lid a d d e l a r b i t r i o y de l a o p in ié n ,
por lo ta n to , lo contingente y no un fundamento firm e y j u s t i f i -
cado en y por s f" (G ru n d lin ie n , 265 ; P r in c ip io s , 354) .

( 161) Obs. P . 256 (G ru n d lin ie n , 207 ; PRINCIPIOS, 282 ) .

(162) "Si b ie n en la s representaciones de esas llam adas te o rfa s se han


separado completamente la s clases (StMnde) de l a sociedad c i v i l
de lo s estamentos (StMnde) en sen tido p o lf t ic o , l a lengua aléma­
na ha conservado s in embargo en l a p a la b ra "Stand" una unién que,
por o tr a p a r te , e x is t f a anteriorm ente (G ru n d lin ie n , 265 ; P r in c i­
p io s , 3 5 4 ). V id . notas n® 101 de l a seccién 2 & n® 83 y 129 de e^
t a seccién.

(163) KRITIK, 104, 105 ; OME, 89.

(164) La expresién madura de este d e s a rro llo c r f t i c o , por p a rte de - -


Marx, a p ro p é sito de l a du alid ad moderna en su r e la c ié n con l a -
id e n tid a d m edieval se encuentra en su e s c r ito sobre "La Cuestién
Judfa" que abordé, precisam ente, a co n tin u acién d el m anuscrite -
de KREÜZNACH.

(165) KRITIK, 105, 106; OME, 90 ; " M e S p itze der Hegelschen Id e n t it & t
war, wie e r s e lb s t g e s te h t, das M i t t e l a r t e r .**

(166) KRITIK, 106 ; OME, 90 .

(167) KRITIK, 107 ; OME, 91 .

(168) ROSSI, E l joven Marx, c i t , 234 .

(169) "Lo senala como una r e la c ié n r e f le x iv a de l a sociedad burguesa -


con e l Estado y como una r e la c ié n r e f le x iv a que no a l t é r a e l ser
de é s te . Una r e la c ié n r e f le x iv a es también l a suprema id e n tid a d
de que es capaz lo esencialm ente d is t in t o " (KRITUC, IO8; OME, 92 ) .
A este re sp e cte, senala [Link]: " R e fle x ié n , en e l sen tido -
heg eliano de "pura r e f le x ié n " : conocimiento e x trfn seco , suprema
operacién de un entendim iento que aun no ha lleg ad o a l a Razén,
forma t f p i c a d e l mundo modemo con su a b s tra c c ié n , sequedad y -
\l4

478

ceguera e s p e c ific a . A l a vez que forma gnoseolégica es un estu—


dio r e a l , camino de l a Id e n tid a d a b s o lu ta, en l a que también s i ­
gne presen te, pero ya sélo como un " fa c to r" suyo. (Nota n® 64, -
OME, 5 , p . 92 ) .

170) :{RITIK, 108; OME, 92.

171) KRITIK, 108, 109 ; OME, 92 .

172) ROSSI, E l joven Marx, c i t , 238 . ( S . N . ) .

173) KRITIK, 112 ; OLE, $6.

174) En e l P . 303, Hegel e s c r ib ia : "No puede por lo ta n to aparecer co­


mo una masa in d iv is a n i como una m u ltitu d d is u e lta en sus étomos,
sino como lo oue ya. es. es d e c ir , d iv id id a en l a clase cue se ba
sa en l a r e la c ié n s u s ta n c ia l y l a clase que se basa en la s nece-
sidades p a r tic u la re s y e l tra b a jo que la s media (P .201 y s s ). En
este resp e cte, sélo a s f se e n la za en e l estado de un modo verda­
dero lo efectivam ente p a r t ic u la r con lo u n iv e rs a l (G ru n d lin ie n ,
264; P r in c ip io s , 353) .

(175) "C ie rto que l a sociedad burguesa ( e l est-rvento p rivad o ) no puede


p rese n te r se en su a c tiv id a d le g is la tiv a -e s ta m e n ta r ia como una —
"mera masa am orfa"; pero es porque l a "mera masa amorfa" sélo e -
x is t e en l a "o p in ié n ", en l a " fa n ta s fa " de Hegel y no en l a r e a -
l id a d . En és ta sélo hay masas a c c id e n ta le s mayores o menores - -
(ciudades, aldeas, e t c . . . ) . Estas masas o, digamos, masa no sélo
se présenta como una " m u ltitu d d is u e lta en sus atomos" sino que
lo es r e a l i t e r en todos sus puntos y como t a l a to m fs tic a tie n e -
que presentarse y a c tu a r u o l f t i c o - estam entariam ente" (KRITIK, —
113 ; OLîE, 9 6 ). Obsérvese en e l punto de v i s t a re p re s e n ta tiv e d e l
joven Marx: e l de l a rep resen tacién . p o l f t i c a de l a in d iv id u a li—
dad s o c ia l fr e n te a l a orgénica concepcién h e g e lia n a . Es e l pun­
to de v is t a de l a C o n s titu c ié n "re pre s e n ta t iv a " fr e n te a l de l a
C o n s titu c ié n "e s tam en taria".

(176) KRITIK, 113 ; OME, %.

(177) KRITUC, 113 ; OME, 97.


479

(178) (îG lITIK , 115 ; CT'îE, 9 8 ); "Y


para alcanzar esa existencia, su orga
nizacién real, la vida burguesa real tiene que ser asentada como
irreal; el elemento estamentario del Poder Legislative tiene pre
cisamente la caracteristica de sentar la irrealidad del estanen­
te privado, la sociedad burguesa ( . . . ) De suyo lo general es la
antitesis de lo esoecial; en el elemento estanentario llega a —
serlo ademas para si en forma real".

(179) "La re v o lu c ié n p o l f t i c a derrocé este poder despético - ( e l "Poder


Feudal^- elevé lo s asuntos d e l Estado a cosa d e l pueblo en cosa
p d b lic a . es d e c ir en Estado r e a l . Con e l lo deshizo ir r e m is ib le —
mente todos lo s estamentos, corporaciones, gremios y p r i v i l e - —
g io s , que eran o tra s ta n ta s expresiones de l a separacién e n tre -
e l pueblo y l a cosa p d b lic a . La re v o lu c ié n p o l f t i c a acabé a s f —
con e l c a râ c te r p o lf tic o de l a sociedad burguesa ( . . . ) ; l a consu
raacién d e l idéalism e d e l Estado fue a l a vez l a consumacién d e l
m a té ria lis m e de l a sociedad burguesa. Junto con e l yugo p o l f t i —
00, l a sociedad burguesa se deshizo de lo s vfnculos que a p r is io -
naban su e s p f r it u e g o fs ta .. . (La C uestién Judfa, 01,lE, 5 , p . 199 )«

(180) ROSSI, E l joven Marx, c i t , 243 .

(181) KRITIK, 117 ; OME, 100 .

(182) KRITIK, 118; OMS, 101.

(183) KRITIK, 118; OME, 101.

(184) E l a u to r zado tra d u c to r it a l i a n o de l a "KR ITIK", DELLA VOLPE, 90


n ecta e l concepto de re v o lu c ié n "burguesa" o " p o lf t ic a " , que se
desprende d e l pasaje t r a n s c r ite de MARX, a l que se expresa en un
pasaje de l a "C ontribucién" publicado en lo s "Anuarios" ju n to a
l a "Cuestién Judfa" (ôpere F ilo s o fic h e G io v a n ili, nota 1 , p . 94 ) .
E l pasaje de l a "C o n trib u cién ", es e l s ig u ie n te : "La re v o lu c ié n
r a d ic a l no es un sueno u té p ic o para Alem ania. Tampoco lo es l a -
émaneipacién humana en g e n e ra l. Sf lo es en cambio una r é v o lu - -
c ié n que d e ja in ta c te s lo s p ila r e s de l a casa. ^En qué se basa -
una re v o lu c ié n p a r c ia l, meramente p o lf tic a ? En que una p a rte de
l a sociedad burguesa se émancipa y accede a l dominio g e n e ra l; en
que una clase p ré c is a emprende, baséndose en su s itu a c ié n esue—
c i a l , l a eiiicuicipacién gen eral de l a sociedad. Esta clase lib e r a
toda l a sociedad, pero sélo bajo e l presupuesto de que l a socie­
dad e n te ra se encuentre en l a s itu a c ié n de e s ta c la s e , o sea, —
I'A

480

por ejem plo, que d is fr u te de bienes de fo rtu n a y de c u ltu r a o lo s


pueda a d q u ir ir s in d if ic u lt a d " ("C o n trib u c ié n ", OME, 5 » 220)♦

(185) ROSSI, E l joven Marx, c i t , 252 .

(186) KRITIK, 118; OME, 101 .

(187) KRITIK, 118, 119 ; OME, 102 .

(189) KRITIK, 120 ; OME, 102, 103 .

(190) ROSSI, El joven Marx, c i t . 254 .

(191) Unas péginas antes, cuando se d isp o n ia a a n a liz a r lo s paragrafos


hegelianos dedicados a l a Camara A lta , Marx, e s c r ib ia : "Kegel no
ha llamado a l a cosa de que aquf se t r a t a por su nombre conocido:
l a d isp u ta e n tre C o n stitu cio n re p re s e n ta tiv a y C o n stitu cién E sta
menta r i a . La C o n s titu c ié n re p re s e n ta tiv e s ig n if ic a un gran pro—
greso, porque es l a expresién a b ie r t a , lim p ia . consecuente de l a
moderna s itu a c ié n d el Estado. La C o n s titu c ié n re p re s e n ta tiv a es-
l a c o n tra d ic c ié n s in p a lia tiv o s (KRITUC, 111 ; OLŒ, 95 ) .

(192) "Aparentemente, se t r a t a de una id e n tid a d d e l mismo s u je to , pero


con un s ig n ific a d o esencialm ente d i s t in t o , l a verdad es por lo -
tan to que se t r a t a de un su jeto d o b le. La id e n tid a d es i lu s o r ia
ya por e l hecho de que e l su jeto r e a l , e l hombre, sigue siendo -
e l mismo en la s diversas concreciones de su s e r, no pierd e su —
id e n tid a d , m ientras que aquf no es s u je to ; por e l c o n tra rio , a -
l a vez que se le i d e n t if ic a con un prodicado - e l estamento- se -
a firm a que e x is te en e s ta concrete c e lid ad y en o t r a , que e l hon
b re , en cuanto es es ta lim ita c ié n concrete y e x c lu s iv a , es a l a
vez o tr a cosa que e l l a ( . . . ) . Un mismo s u je to es tornado en d iv e r
sas aceocionesî pero l a acepcién no es aquf l a p ro p ia c a r a c te rf^
t i c a , sino una c a r a c te r fs tic a a le g é r ic a , i n f i l t r a d a . (iCRITIK, —
104 ; OME, 1 0 4 ).

(193) KRITIK, 122 ; Œ.IE, IO 4.


(194) ROSSI, E l joven Marx, c i t , 255. En l a "Cuestién Judfa", Marx e s-
c r i b ir é : "Sélc cuando e l hombre r e a l , in d iv id u a l reabsorba en s f
mismo e l ab s trac to ciudadano y , como hombre in d iv id u a l, e x is ta -
481

a nivel de especie en su vida empirica, en su trabajo individual,


en sus relaciones individualss; sélo cuando, habiendo reconocido
y organizado sus "fuerzas" propias como fuerzas sociales, ya no
séparé de si la fuerza social en forma de fuerza polltica; sélo
entonces, se habra cumplido la emancipacién humana. (OLE, 5, P«
201 ).

(195) KRITIK, 119, 120; OME, 102.


(196) "La diferencia de clases queexistia en las anteriores esferas -
esta contenida en la determinacién propia del elemento polltico-
-estamentario. Su situacién, en un primer momento abstracta, es
decir su situacién de extremo de la universalidad empirica opue^
to al principio del principe o principio monamuico -en la cual
sélo reside la posibilidad de la concordancia y por lo tanto tam
bién la posibilidad de una contraposicién hostil- deviene una re
laciôn racional (un silogismo; cif. P.302) cuando la mediacién -
llega a la existencia. As! como el poder del principe tiene en -
el poder gubernativo (p.300) esta funcién, as! también los esta­
mentos deben poseer un momento orientado esencialmente a cumplir
la funcién de término medio" (Grundlinien, 265, 2c6; PRINCIPIOS,
354, 355).
(197) Grundlinien, 266; PRINCIPIOS, 355.

(198) KRITIK, 139; OME, 117.


(199) "Los miembros de esta clase llemados a cumplir esta funcién no -
tienen el derecho de los demés ciudadanos de disponer libremente
de la totalidad de su propiedad y de transmitirla a sus hijos de
acuerdo con la igualdad del amor que sienten por ellos; el patrl
monio es as! un bien hereditario [Link] gravado por el ma­
yorazgo" (p.306, Grundlinien, 266; Principios, 355).

(200) KRITIK, 139; OIE, 118.

(201) KRITIK, 140; OIE, II8.


(202) "Mientras los estamentos burgueses como taies son politicos, no
hace falta esta mediacién; en cuanto la necesitan, el estamento
burgués no es politico y por tanto tampoco lo es la mediacién. -
En este caso el labrador forma parte del elemento polltico-esta-
mentario no como labrador sino ciudadano, mientras que en el ca­
so inverso (cuando es ciudadano como labrador o labrador como —
ciudadano) su ciudadanla es ser labrador. |En vez de ser ciudada
482

no como labrador es labrador como ciudadano! (KRITUC, 14O; OLE,


119).
(203) DELLA YCLPE, Opere filosofiche, cit, p.109; nota 1.

(204) (KRITIK, 139, 141; OIvS, 118, 119). En opinién de DELLA VOLPE, se
trata de una contaminacién del "legitimismo" de un Haller con el
"constitucionalismo" de Montesquieu y el "democratismo" de - —
Rousseau. GGif. ôpere filosofiche, nota 2, p. 109)*

(205) P.306: "De un modo mds preciso, esté constituida -(el estamento
sustancial o clase de la eticidad natural)- especialmente para -
tener una posicién y una significacién politisas, en la medida -
en que su patrimonio es independiente tanto del patrimonio del -
estado como de la inseguridad de la industrie, el deseo de ganan
cia y de la variabilidad de la propiedad. Es independiente tanto
del favor gubemarnental como del de la multitud y esté incluso -
asegurado centra su prooio aibitrio por el hecho de que los miem
bros de esta clase llamados a cimiplir esta funcién no tienen el
derecho de los demés ciudadanos de disponer libremente de la to­
talidad de su propiedad y de transmitirla a sus hijos de acuerdo
con la igualdad del amor que sienten por ella; el patrimonio es
asi un bien hereditario [Link] gravado por el mayorasgo" -
(Grundlinien, 266; Principios7 255)*
(206) ROSSI, El joven Marx, cit, 261.

(207) (KRITIK, 143; OME, 121); "Aparté de esto Hegel no ha mostrade c_é
mo asi la propiedad del suelo es la dnica "fortuna independiente",

(208) KRITIK, 144; OME, 122.

(209) KRITIK, 144, 145; OME, 122.


(210) KRITIK, 145; OME, 123.

(211) RIPALDA, J.M.: "La familia es la sociedad "natural" que en parte


va mas allé de la abstracta contraposicién ilustrada "natural-ar
tificial". En los paragrafos 34 al 36 de la Eilosofia del future,
(PEüERBACïï) sustituye el "pienso, luego existe", por el "soy ama
•A
\ 0

483

do, amo, luego existo, existions" ("APORTES", p.148, 149), Sélo


en la relacién del amor se puede decir verdaderamento que el horn
bre es. Ahora bien, segdn critica MARX, en la tradicional forma
social-familiar patrimonial no es el amor el principio de la fa­
milia sino la propiedad privada. (Por otro lado, el propio HEGEL
en el P.I58, escribia; "En cuanto sustancialidad inmediata del -
espiritu, la familia se détermina por su unidad sentida. el amor.
De acuerdo con ello, se tiene en esta unidad. en cuanto esencia-
lidad que es en y por si, la autoconciencia de la propia indivi­
dualidad y no se es en ella como persona por si sino como miem—
bro" (Grundlinien, 149î PRINCIPIOS, 205). La farailia, que debe—
ria representar el principio "natural" (o sea, constitutive de -
la naturaleza humana), el amor, représenta de hecho el principio
innatural de la propiedad privada. "Natural" indica asi la reali^
dad humana (concebida abstractamente con FEUERBACH como algo on-
tolégico, supratemporal) a la que mata la propiedad privada (con
cebido como algo histérico y antinatural, o sea artificial y an-
tihumano) sobre todo en los apuntes etnolégicos de sus éltimos -
ahos }£ARX lia vuelto a tratar expresamente de la familia, pero co^
mo una realidad histérica en su dialéctica con el sistema de con
sanguinidad, la gens primitiva. En una segunda linea teérica ha
estudiado las unidades humanas de produccién desde los tiempos -
primitives (p.e., la corauna india). Estos estudios no se hallan
elaborados hasta el punto de establecer una sintesis teérica. De
todos modo8 el amor no es ahi algo ontolégico, supratemporal, si,
no que toma formas y deformaciones igualmente histéricas y huma­
nas en diverses modos do produccién. (Vid. The Ethnological Not^
books of Karl Marx Ed. Lawrence Krader, cit, Assen, 1972). Asi -
también MARX ha superado una aporia en que aün se halla inmerso
el texte de Hegel: la familia, para que pueda ser un lugar de hu
manidad, es decir de amor, debe hallarse separada formalmente —
del émbito de la propiedad privada. Pero la familia como lugar -
de intereses privados -y no sélo del amor- es el lugar por exce-
lencia de la propiedad privada, que precisamente le da su forma
auténoma, menos bérbara -como se dice en la "KRITIK"-, pero - —
igualmente fria con los demés y como egoista, en realidad consi-
go misma. (Vid. nota 80, p. 122 y 123, OME).

(212) KRITIK, 146; OME, 123


(213) Grundlinien, 266, 267; PRINCIPIOS, 35&* */*
\ .9

(214) KRITIK, 154; OME, 131.

(215) BELLA VOLPE; "Este derecho natural, como secular sistema de "i—
deologia" politico-moral cuyo desarrollo cu3jnina en el "Contrato
Social" (1762) de Rousseau y en la "Metafisica del derecho" (o ~
derecho racional puro) de Kant (1757) y de la misma escuela Kan-
tiana; sistema de los derechos universales inherentes apriorlst^
camente al individuo humano y hechos valer contra las desigualda
des e injusticias sociales de la época de la monarqula absoluta:
derechos universales de libertad personal, de propiedad, etc; de
rechos "escarnecidos" por la minoria privilegiada, por la noble­
za e hidalgos de los mayorazgos, etc. Tlpica ideologla de la li­
bertad clasista, burguesa. de la "libre iniciativa", etc. Su for
mulacién absolutista. apriorlstica torna ficticia la universali­
dad de taies derechos; los hace estériles para la defensa contra
las injusticias histéricanente maduradas (...). Marx los critica,
a propésito, en la "Cuestién Judla" (1844) en cuanto que como ta
les derechos de una persona "a priori", abstracta, presocial, no
son més que los derechos del hombre distintos de los derechos —
del ciudadano, o sea del hombre social, "humano", concrete". (O-
pore filosofiche, cit, p.119).

(216) KRITIK, 154; OME, 131, 132.


(217) (KRITIK, 155; OME, 132):"La falsa identidad, la identidad frag—
mentaria. a trozos. entre naturaleza y espiritu, cuerpo y aima,
se présenta como encarnacién". Recordar a este propésito lo que
ya FEUERBACH apuntaba en las "Tesis provisionales para la Refor­
ma de la Filosofla"; "El ser no es dedueldo del pensamiento més
que cuando se comienza mediante la abstraccién por quitarie al -
ser su aima, su esencia, para reencontrar luego en su esencia —
aislada el sentido y fundamento de este ser de por si vaclo; del
mismo modo que el mundo es y tieneque ser deducido de Bios sélo
cuando la esencia del mundo es separada arbitrariamente del mun­
do" (Aportes, p.82); "la filosofla especulativa ha fijado teéri-
caraente esta separacién del hombre de sus cualidades esenciales,
divinizando asi como esencias auténomas a cualidades puramente -
abstractas" (FEUERBACH, Aportes, p.85).

(218) KRITIK, 156; OME, 133.


(219) FEUERBACH; "Por eso que la filosofla tiene en Hegel en alto gra-
2

485

do, una significacién critica, pero no genético-crItica. La fi—


losofla genético critica es la que no demuestra ni concibe dogM
ticaraente un objeto dado por la representacién -puesto que se —
trata de objetos inmediatos, vale decir, dados por la naturaleza.
objetos verdaderamente reales, lo que sostiene Hegel es perfects
mente vélido- sino que estudia su ongen; esta filosofla se pre—
gunta si el objeto es un objeto real o bien sélo una representa­
cién, un fenémeno puramente psicolégico; ella distingue pues, de
la més estricta entre lo subjetivo y lo objetivo" (Aportes, 53,
54).
(220) La ordenacién de la critica de Ivîarx, la hemos tornado del apunte
de [Link] en las notas 78 y 84 (OME, p.114 y 126). A propé­
sito de la autonomizacién de la propiedad y la inversién subsi—
guiente senala RIPAIJvA en la ya citada nota 84;*^S1 capital formu
laré con més precisién que el mundo de necesidades objetivas que
nos rodea es en realidad el mundo de nuestras voluntades olvida­
das de su origen; "Lo enigmético de la forma mercancla consiste,
pues, simplemente en que devuelve a los hombres la imagen de los
caractères sociales, de su propio trabajo, deformados como carac
teres materiales do los productos mismos del trabajo. como pro—
piedades naturales sociales de esas cosas; y, por lo tanto, re—
fleja también deformadamente la relacién social de los producto-
res con el trabajo total en forma de una relacién social entre -
objetos que existiera fuera de ellos... Por eso, si se quiere en
contrar una analogia adecuada, iiay que recurrir a la regién nebu
losa del mundo religioso" (OME, 40, p.82-83) (SN).
(221) RIPJiLDA, J.M.; "Marx sigue el uso corriente del lenguaje, sin —
distinguir entre propiedad ("Eigentum") y posesién ("Befitz"), -
pese a que su profesor SAVIGNY habia insistido en ella y se en—
Bontraba definida, en la Filosofla del Derecho, en el parégrafo
45” (nota n® 83, p.125). Posteriormente, Marx distinguiré entre
ambos conceptos al desarrollar su "excursus" comparative entre -
el derecho romane y el derecho germànico. (KRITIK, I6O-I63; OMS,
136—138).
(222) (KRITIK, I48; OME, 125, 126); "La independencia. la autonomia —
del Estado politico, cuya construccién venimos persiguiendo, es
la propiedad privada. Esta se présenta en su céspide como propie
dad inalienable del suelo. Por tanto la independencia polftica -
no fluye "ex propio sinu" del Estado politico, no es un don del
Estado politico a sus miembros ni el espiritu que anima al Esta-
do; los miembros del Estado politico reciben su independencia de
un ser que no es el del Estado politico, de un ser del abstracto
Derecho privado, de la abstracta propiedad privada" (KRITIK, 157;
OME, 133).

(223) "El mayorazgo no es sino un caso especial de la relacién general


entre propiedad privada y Estado politico" (KRITIK, 159; OME,135).

(224) ROSSI, 21 joven Marx, cit, 262.

(225) En el pérrafo anterior, Marx, habia sehalado: "Aqui, en el émbi-


to del Estado politico, es donde cada factor del Estado se refi^
re a si mismo como al "ser de la especie". a la "esencia especi-
fica". Y es que el Estado politico es el [Link] en que muestran
su verdad los diversos factures del Estado concreto. (KRITIK, —
158; OME, 134)* Teniendo en cuenta tanto el pérrafo transcrite -
en el texte como el que acabamos de transcribir, senala DELLA —
VOLPE que se debe entender polémicamente por "Estado concreto" -
la misma sociedad civil clasista hegeliana o mundo de la "propi£
dad privada real" reilejado en el "espejo" del Estado politico -
(Opere filosofiche, cit, nota 1, p.121).

(226) KRITIK, 158; OME, 134.


(227) ROSSI, 2i joven Marx, cit, 266.

(228) KRITIK, 160; OME, 136.

(229) No deja de resultar curioso el razonamiento de Marx a propésito


del desarrollo hegeliano del Estado sobre la base de la "person^
lidad abstracta" que, obviaunente -he ahi el date continue de la
generalidad- es la suprema personalidad politics. Asi, la racio-
nalizacién moderna de abstraccién progresiva de la concrecién so
cial como abstraccién politics es un proceso paralelo a la priva
tizacién-separacién de la moral y la politics -ésta como concre­
cién ética-; "Mucho se ha atacado a Hegel por su forma de desa—
rrollar la Moral. Lo dnico que ha hecho es desarrollar la moral
del Estado moderne y del moderno Derecho privado. Sus criticos -
./.
^4

487

querian emancipar més la Moral, separarla adn rads del Estado. —


iQud se ha deraostrado con ello? Que es moral la separacién entre
el Estado actual y la Moral, que la Moral es apolitica y el Esta
do inmoral. Por el contrario es un gran mérite de Hegel -aunque
inconsciente, en el sentido de que Hegel hace pasar por la Idea
real de la ETICA al Estado, cuyo presupuesto es esa Moral- el lia
ber asignado su verdadero puesto a la moral moderna" (KRITIK, —
159î OME, 135). Sobre este punto, DELIA VOLPE opina (Ôpere filo­
sofiche, cit, 122) que el mérite "moderno" de HEGEL estriba en -
haber considerado la moral "individualista" de KAIIT -la moral de
la "ley" como "mâxima" personal y del "deber" como pura inten- -
cién- tan sélo como un momento abstracto y presupuesto de la eti
cidad concreta, dialéctica, esto es; del Estado. Pero en Marx la
aprobacién a esa "modernidad" de Hegel es inescindible de la cen
sura de base que le dirige (gcémo puede ser realmente"ético"un -
Estado que tiene dicho presupuesto?). Marx hace una impostacién
"ex-novo" del problems; esto es como problems del "ethos" concre_
to social, como "organicisme socialists" (mientras el "organici^
mo” hegeliano es "conservador"; es el del Estado de la Restaura-
cién).

(230) (KFŒTIK, 163; OME, 138) (SN) Sobre la relacién que asi se insi—
nés en el manuscrite entre formas de propiedad y formas politi—
cas, senala RIPALDA; "La critica de MARX a HEGEL ha insistido en
que su misma intencién restauradora le hace ser infiel al propé­
sito de derivar una forma de propiedad privada (el mayorazgo) —
del estado. Al contrario es el estado (moderno) lo que asi resul^
ta acomodado a una forma de propiedad anticuada. Ciertamente de
esta distincién Marx ha sacado en claro que realmente las formas
estatales correspondes a formas de propiedad. Por ejemplo en la
Rona clésica eran legitimamente idénticas las categorias de "pro_
piedad privada" y "ciudadania" (Grundrisse, 379» 330, 383; OME,
21, pp. 43I-433, 436). Y en el manuscrite de KREüZHACH el recur-
so comparative sobre las formas de propiedad romana y medieval -
que acabamos de ver, es a este respecte més que una ilustracién.
En los "Grundrisse" (OME, 21,428 y ss). Marx ha vuelto sobre - -
très "formas" (como adn dice abstractamente en lugar de "modes")
de produccién (como ya dice mâs precisamente en vez de "propie—
dad") anteriores al capitalisme (asiética, antigua, germana) pa-
12!)

488

ra desairrollar la correspondencia entre las formas de propiedad


y de Estado de que habla en su critica juvenil de Hegel* De pa—
80 es importante notar que lo que le interesa a Marx -tanto en -
los "Grundrisse" como aun màs claramente, si cabe, en el manus—
crite de KREUZHACH- no es una periodizacién de las etapas de pro^
duccién o de sociedad, sino de discernir la actividad de las re­
laciones humanas* que las constituye y las disuelve, les imprime
sus sellos a esas fases y realiza las transiciones entre ollas.
De este modo el pasado permite situar concretamente el verdadero
niîcleo de las présentes relaciones de produccién, Como acaba en
los "Grundrisse" (p.395; 011], 21, p.450) el recurso sobre las —
formas histéricas de produccién, "la relacién del trabajo con el
capital o con las condiciones objetivas del trabajo como capital
presupone un proceso histérico". Como lo indican sus cuadernos -
de estudio histérico-etnolégicos, Marx se ha dedicado intensamen
te -toda su vida, pero especialmente en los ultimes ahos- a este
tema. (op. cit. nota n® 38, OME, p.138).

(231) "Otra, segunda, oposicién consiste en que el primer sector del -


elemento estamentario -la Cémara Alta (parégrafos 304-307)- les
mayorazgos, son como taies legisladores; en que el Poder Legisla
tivo es un atributo de la persona empirica, en que no son diuuta
dos sino ellos mismos. mientras que en el segundo estamento hay
elecciones y delegacién" (KRITIK, I64; OMS, 139).
(232) "Como lo que es" ("als das. was sie ist").

(233) P.308 (Grundlinien, 267; Principios, 356).


(234) "La sociedad burguesa tiene asi en la Cémara estamentaria al re­
présentante de su existencia medieval; en la Câmara de diputados
al de su existencia politica (moderna). El progreso con respecte
a la Edad Media consiste aqui en que la politica estamentaria —
queda reducida a una existencia politica junto a la politica ci-
vica" (KRITIK, I66; OME, I4I).

(235) KRITIK, 166; OME, 145*

(236) KRITIK, 167; OME, 142.

(237) KRITIK, 169; OME, 143.

(238) Obs. P.308 (Grundlinien, 267; PRINCIPIOS, 357)


Ko

489

(239) (KRITIK, 169; OME, 143). Es importante sobre este particular, t£


ner muy en cuenta lo queHegelescribe en losprimeros parégra—
fos de la seccién dedicadaalEstado que, ensuma, noarmoniza -
con la consideracién despectiva que ahora realiza de la ciudada­
nia general.

(240) KRITIK, 170 ; OME, 144*

(241) KRITIK, 170; O m , 144.

(242) ROSSI, El joven Marx, cit,273.

(243) ROSSI, El joven Marx, cit,273.

(244) KRITIK, 176; OME, 149.

(245) "Hegel no iiace més que desarrollar un forraalismo del Estado. Pa­
ra Hegel el verdadero principio material es la IDEA, la abstrac­
ta forma mental del Estado como un sujeto, la Idea absoluta ca—
rente en si de cualquier factor pasivo, material. Frente a la —
abstraccién de esta Idea las caracteristicas del formalisme real
y empirico del Estado se présentacomocontenido,y el contenido
real por consiguiente comomateriaamorfa, inorgénica (en este -
caso hombre real, la sociedad real, etc)" (KRITIK, 170; OME,144).

(246) (KRITIK, 170 ; OMS, I44).

(247) (KRITIK, 171 ; OME, 145). Recordar sobre esto la prospectiva esb£
zada por MARX en la "Judenfrage"; "Sélo cuando el hombre real, -
individual reabsorba en si mismo al abstracto ciudadano y, como
hombre individual, exista a nivel de especie en su vida empirica,
en su trabajo individual, en sus relaciones individualss; sélo -
cuando, habiendo reconocido y organizado sus "fuerzas propias" -
como fuerzas sociales, ya no séparé de si la fuerza social en —
forma de fuerza politica; sélo entonces, se liabré cumplido la —
emancipacién humana".

(248) (KRITIK, 171 ; OME, 145): "El mismo Hegel se plantea el dilema. 0
la sociedad burguesa (les muchos, la masa) participa mediante d£
legados en la deliberacién 31 resolucién de la cosa péblica, o lo
hacen todos y cada uno. Hegel trataré luego de presentar este dl
lema como una antitesis esencial; pero se trata de una antitesis
49 n

al nivel de la existencia y concretamente de la existencia mas -


externa, el numéro; la razén que Hegel mismo ha llamado "exter—
na" -el némero de miembros- sigue siendo la mejor que hay contra
la participacién directa de todos”.

(249) KRITIK, 171; OME, 145.

(250) Vid. a este respecte las interesantes observaciones que hace —


DELLA VOLPE sobre el plantearaiento de ROUSSEAU y sus "conexio- -
nés” con MARX en "Rousseau e Marx e altri saggi...", cit, OPERE,
5, pag. 191. Sobre todo, la "Critica dell'uomo astratto di - --
Rousseau", p.201 y ss y las "Chiarimenti", p.241 y ss.

(251) "Por otra parte, cuando se habla de determinados asuntos, de un


acto singular del Estado, es évidente a su vez que no todos y ca
da uno pueden realizarlo. El individuo séria entonces la verdade
ra sociedad y la haria innecesaria. El individuo tendria que ha­
cerlo todo de golpe, cuando de hecho la sociedad le hace obrar a
él por los otros y a los otros por él" (KRITIK, 173; OME, I46).
(252) KRITIK, 172; OME, 145

(253) KRITIK, 173; OME, 446

(254) KRITIK, 174; OME, 147

(255) KRITIK, 175; OME, 147


(255) KRITIK, 176; OME, 148

(257) KRITIK, 176; OMS, 148


(258) P.309 (Grundlinien, 268, 269; PRINCIPIOS, 358) (S.N)

(259) 2s esto algo que los escasos intérpretes del manuscrite de - - -


KREÜZNACH no han destacado con suficiente vigor o que ni siquie-
ra han sehalado. Tal es el caso de CORNU, que destaca la simulta,
neidad de ambas criticas por parte del joven Marx: al conservadu
rismo hegeliano y al libéralisme burgués pero apenas explana es­
ta dltima. (Vid. CORNU, MARX-BHGELS, La Habana, 1967; pag. 375 Y
ss). Tampoco DELLA VOLPE, concede muelia atencién a estos supues-
tos, centréndose, de forma prédominante, en los temas metodolégi
COS. Han sido ROSSI (El joven î^rx, cit, p.272 y ss) y COLLETTI,
Introduccién, cit. I4I y ss quienes han puesto mas énfasis en la
importancia de los apuntes de Ivîarx sobre la representacién poli­
tica.
./ .
.f 6

491

(260) KRITIK, 179; OME, I5I.

(261) "A la vez Hegel sépara a la corporacién de si misma como conteni


do real, ya que no debe elegir partiendo de su propio punto de -
vista, sino del del Estado; es decir, que debe votar en cuanto -
no existe como corporaoién. De este modo, a la hora de définir -
materialmente, Hegel reconoce lo que tergiversé en la definicién
formai; que la sociedad burguesa, en su acto politico, abstrae -
de si misma, y que su existencia politics no es més que esta - -
abstraccién" (KRITIK, lôO; OME, I5I).

(262) KRITIK, I8O; OHE, I5I.

(263) "Segdn Hegel "el sentido de la delegacién" consiste en "que la -


confianza désigné a los individuos que entienden mis de ello que
los mandantes -(de la cosa publies)- de donde se deduce, una vez
més, que los diputados no se hallan en la situacién de "mandata­
ries" (KRITIK, 180; OME, I5I).
(264) "Sélo mediante un sofisma puede obtener Hegel este "més" en vez
de "igual que todos". La conclusién sélo séria corrects, si los
electores pudiesen elegir entre deliberar y decidir por si mis—
mes la cosa publics o delegar su realizacién a determinados indi_
viduos; es decir, si, precisamente la delegacién, la representa­
cién no fuese caracteristica esencial del Poder Legislativo de -
la sociedad burguesa en el Estado, tal y como lo construye Hegel,
Pero, segdn acabamos de ver, lo contrario es el caso. (KRITIK, -
180; OME, 151).
(265) KRITIK, 181; OME, 152.

(266) Grundlinien, 269; PRINCIPIOS, 359.

(267) (KRITIK, 182; OME, 153): "Lo que realmente exige aqui es que el
Poder Legislativo sea el Poder real. Su forma de expresario es 9
exigiendo por dos veces la burocracia, la una como representa­
cién del monarca, la otra como représentante del pueblo". •

(268) Marx se refiere aqui a la Nota al parégrafo 310.

(269) KRITIK, 183; Oiffi, 153. •


\::'S

492

(270) Obs. 310 (Grundlinien, 269; Principios, 359)•

(271) Apéndice P.309, "Principios", 358.

(272) (KRITIK, 1o4; Oils, 154): "Hegel llega aqui casi liasta el servili^
mo. Se le nota totalmente contaminado por la misera arrogancia -
del ambiente de los funcionarios prusianos, que con su burocréti^
ca cortedad de luces se dignan contemplar por encima del hombro
a la "confianza en si mismo" propia de la opinién subjetiva que
el pueblo tiene de si. Aqui "el Estado" se halla absolutamente -
identificado en todo con el "Ejecutivo". A este respecte, senala
DELLA VOLPE que se olvida aqui, una vez nés, de la opinién de —
ROUSSEAU (para el que el Estado, esto es, el pueblo, es el verda
dero soberano) y coincide, sin embargo, (a pesar de las fuertes
discrepancias expresadas en el P.258 de los "GRUîLDLINIEÎÎ") con -
el "legitimista" HALLER, sostenedor activo del gobierno de Fede­
rico Guillermo IV de Prusia. Para Hegel el Estado es soberano — •
-no el monarca- y, sin embargo, también para Hegel, la soberanla
es monérquica, esto es, la soberanla del Estado se expresa en el
individuo-monarca. (nota n® 1, p.139, Opere filosofiche, cit.).

(273) KRITIK, 184; OME, 154.


(274) P.311: "La diputacién, en cuanto procédé de la sociedad civil, -
tiene ademés el sentido de que los diputados conocen sus necesi­
dades especiales, sus obstéculos y sus intereses particulares, -
de los cuales ellos mismos participan. Puesto que por la natura­
leza de la sociedad civil la diputacién émana de sus diversas —
corporaciones (P.308) y el modo simple de su marcha no es pertur
b^do por abstracciones y representaciones atomlsticas, ella sa—
tisface inmediatamente ese punto de vista y la eleccién os supér
flua o se reduce a un insignificante .juego de la oninién y del -
arbitrio!* (Ginindlinien, 270; Principios, 360). '

(275) KRITIK, 186; OME, 155.


193

CONCLPSIONES GENRRAT.T%
494

EL estudio inicial de la "CHITICA DE LA FILOSOPIA HSGELIA—


NA IMi DERECEO POBLIGC" nos depard la visidn de una singular!sima fase
creativa del joven MARX; adem^s, el documente reenvfa, de forma continua
e intensa, a la impresionante sistem^tica jurldico politica del HEGEL -
tardlo. Las implicaciones que, en la KEŒTIK, se encierran sobre la teo-
rizacidn hegeliana son, ciertamente, abundantes. En nuestro estudio he-
mos intentado -bAsicamente, tal fue nuestro proyecto- pna sistem^tica -
de la "KSITIK** como obra atfpica en la propia produccidn de LIARX por —
cuanto considerâbamos provechosa la ordenacidn crftica de un material -
que habia tenido una divulgacidn escasa y que, en nuestra opinidn, con-
tenfa una gran riqueza de implicaciones Idgicas y polfticas; dicha ta—
rea resultarfa pertinente ademâs por la complejidad y desorden -cuando
no oscuridad- que caracterizan al manuscrite.
Paralelamente a nuestra pretensidn sistemâtica el centre de
nuestro interés estaba en intentar explanar la problemAtica de la media^
cidn hegeliana dentro de les términos en que fue abordada en la "KHITIK”;
este era el objeto de la seccidn primera de nuestro estudio.

Las conclusiones que se fueron ertrayendo al acometer ambas


tareas fueron siendo erpuestas como resultado de cada una de las seccio,
nés y epfgrafes desarrollados y pretendian mantener una relacidn orgâni
ca con la sistemdtica particular desarrollada en cada momento. En conse,
cuencia, nos résulta ciertamente problemdtico intentar la ezposicidn de
unas conclusiones funcionales a nuestro estudio desarrolladas desde una
perspective global; presenter algunos de los resultados a los que hemos
ido llegando en desconexidn de los especificos desarrollos precedentss
en modo alguno contribuye a una adecuada comprensi2n de los mismos.

Sin embargo, las "Conclusiones”, en un trabajo de esta natu-


495

raleza, son una ezigenola formal y, al pareoer, ineludible; en conse- -


cnencia -y a pesar de las razones antecedentes- Intentaremos una enume-
racidh de los supuestos que juzgamos mds caracterlstioos e indicativos
de la obra estudiada en forma de una SIHTJSSIS CONCLTTSrTA de nuestro pro,
pio trabajo.

ITna de las grandes sorpresas que depara el examen de la - —


"EHITIK" es el tratamiento que HEGEL recibe allf como téorico del Esta-
do Modemo représentative. Con esa caracterizacidn MARX se distancia de
la izquierda hegeliana que -aun dentro de una diversidad de matices- —
consideraba al viejo HEGEL de la "Rechtsphilosophie" como el fildsofo -
del comuromiso con la particular!sima situacidn politica oficial que ca
racterizaba a la Alemania del "YormSkrz". Algunas de las mils valiosas in
terpretaciones y estudios hegelianos actuales ban tenido que luchar no
poco contra el arraigado encasillamiento del HEGEL politico como fildso,
fo oficial alem6 i de la Restauracidn absolutamente postrado ante los 1^
neamientos feudales de Prusia en la primera mitad del XIX.

La evidencia que comienza manifestândose en la "KRITIX" -y a


propdsito de distintas temâticas- es la de un HEGEL no confundido en ab
soluto con el "atraso" alem6i, sino -por el contrario- aspirando conti-
nuamente a salir del mismo:

Bi este sentido la gran leocidn de la "Rechtsphilosophie" he,


geliana es el intaito de fonmilacidn de la compatibilidad -modema, por
antonomasia- entre el nuevo pardmetro de la-generalidad politica por un
lado, -privilegiado instrumento de racionalizacidn y universalizacidn -
legal- y, la particularidad oivil disociada; por otro^en tal senéido,
la teorizacidn politica hegeliana se esfuerza en armonizar los supues—
tos de atraso civil y politico de la Alemania de su tiempo con la pro—
496

blemâtica politica doctrinaria que tenla su base en el mundo "analiza—


do": Francia e Inglaterra. Es decir aquella armonizacidn -aun realizan-
do sustanciales concesiones a un considerable ntSmero de evidencias pru-
sianas rigurosamente premodemas- se efectua inequlvocamente apuntando
complexivamente hacia formas superpuestas de la modemidad politica,

El primer "momento" de HEGEL como fildsofo del Estado se ali


menta en la esfera de la sociedad civil. Ho se puede comprender en abso,
luto el esfuerzo universalisante del Estado hegeliano sin tener en cu^
ta su visidn "realista* y, subsiguientemaite, pesimista, de la sociedad
civil modema. El primer "momento" de la IQITIK, estâ constituido, pre-
cisamente, por el anâlisis del engarce hegeliano entre la generalidad y
la particularidad: el problema de la libertad concreta.

La visidn hegeliana de la sociedad civil se alinéa, rigurosa


mente, con los presupuestos générales de la naciente economia politica.
AquI se halla una de las claves de erplicacidn de su concepcidn politi­
ca inicial del Estado y, desde luego, ayuda a comprender el desplaza- -
miento de su concepcidn sobre la "bürgerliche Gesellschaft" desde una -
postura critica a una bAsicauaente liberal: cualquier intente de compren
si<5n de la esfera civil no puede mâs que ser fragmentario -en la contem
placidn hegeliana- debido al csirActer relative de la eticidad en el "mo
mente" de la sociedad civil... No cabe pues, comprender en su plenitud
la naturaleza del hecho social modemo -como particularidad, como extre
mo escindido- si no es, desde el proceso de objetivacidn -desde la gene
ralidad- que alimenta el Estado modemo. La estrecha relacidn que guar-
dan los figctores econdmicos y las formas jurldicas en la sociedad civil
modema no era para HEGEL sdlo un supuesto razonable: era también un su
puesto de experiencia.
497

Todo el estudio hegeliano de la instancia civil estd intima-


mente funcionalizado al ulterior momento politico sin que por ello se -
resienta la particularidad del hecho social pure en cuanto momento de la
multiplicidad o del desdoblamiento; gradualmente, la mediacidn politica
va a subsumir -a través de los mecanismos de equilibrio del propio Esta
do- el arbitrio subjetivo en la posibilidad regulativa de la libertad -
objetiva; el fin egoista del "privado" en el apriorismo de los fines pd
blicos que dan forma al universal politico. No se pueden obviar -ya no
se vive la proximidad "natural" ética de la familia- las consecuencias
mismas del nuevo proceso econdmico que no puede subsistir y desenvolver
Ufl
se sino socializdndose al asumir significado dtico -que le suministra -
la nueva esfera politica- de naturaleza exterior y aparente.

Se dibuja en HEGEL una trayectoria que la "KRIHK" va a in­


vertir: la sociedad civil -como pseudonaturaleza- no estd dotada de la
voluntad uniforme que le pennita trascender su extrahamiento j carece de
razdn, puesto que la sociedad del conflicto "no sabe querer": la mani—
festacidn mis sdrdida de su desgarramiento es la "negatiyidad del popu-
lacho". Con su descripcidn de la "sociedad civil" HEGEL elevd a concien
cia de la época lo que era, fundamentalmente, resultado de la révolu- -
cidn modema: la formacidn de una sociedad despolitizada mediante la con
centracidn del nuevo sentido politico universalista en el modemo Estado
Politico.

En la "l'CRITIK** se va a cuestionar la explicacidn autdnoma de


la politica; no bastan sus propias claves por lo que es precise recupe-
rar la temitica civil como nueva fuente de parimetros de inteleccidn del
derecho y el Estado como mediaciones modemas por excelencia. El "siste,
ma de las necesidades", el "modo de trabajo" dejan de simbolizar la pro.
498

visionalidad de un xùomento negative para pasar a explicar la posibili—


dad del momento positive que encierra la politica respecte al hecho so­
cial modemo* De esta forma se va desplegando, con la complejidad y ri­
queza de la fase correspondiente al "espiritu objetivo", la mediacidn -
politica hegeliana: la descripciln y explicacidn del Estado ;Intimamente
unidas a la exposicidn hegeliana -a partir del trascendental parigrafo
261 de los "Grundlinien"- se desarrollan las reflexiones de la KRITIK -
con frecuentes "excursus" que, en ocasiones, desbordan ampliamente la -
motivacidn inicial*

 partir del "trinsito" dos pianos operan en la dinimica he­


geliana de construccidn del Estado: el piano de lo particular y el del
universal politico* La primera gran intervencidn que se opera en la - -
"ERITIX" sobre el diseurso de HEGEL se articula sobre la "falta de trata
miento especifico" del primero de aquellos pianos; no es tratado en su
singularidad sino traspuesto en el segundo a costa de trascenderlo como
dato sensible: la politizacidn operada por el modemo Estado Politico -
sobre la sociedad civil se posibilita pues sobre la base de trascender
su propia particularidad social; la dnica realidad efectiva es la del -
Estado, la realidad efectiva de la libertad concreta. y, desde luego, -
la dnica condicidn para conseguir el "fin y el bienestar particulares" •
La familia y la sociedad civil -se observa en la "KRITIK”- pasan a ser
el material -el "oscuro fondo natural"- de aquella realidad efectiva...;
dicho papel no lo ostentarlan por su propia naturaleza sino que se les
asignarla en tanto que esferas idéales del concepto previo.

Eh opinidn del îvîARX de la "KRITIK"^teorizaciones pollticas -


como las llevadas a cabo por HEGEL llegan a ser posibles como desarro —
llo exelusivamente Idgico: al margen, por tanto, de cualquier considéra
499

clin especffica de los supuestos empiricos: "Toda la fllosoffa del Der^


cho de HEGEL es un paréntesls de la Ldgica*..". La necesidad del des--
pliegue politico posterior lo es ya de la Constitucidn como "organismo"
que va reconociendo, -desde si-, el circulo de sus diferencias con lo -
que se destaca toda la gran problemitica de los procesos de inversion -
que caracterizan tan a menudo el sentir jurldico hegeliano como distor­
sion de premisas empiricas o de los propios antecedentss lOgicos: "el -
desarrollo lOgico desde la familia y la sociedad burguesa hasta el Esta
do -se argumentarl en la KRITIK- es pura apariencia" #

Lo universal se va produciendo -en la ConstituciOn y a tra­


vée de ella- como proceso de objetivaciOn de las distintas cualidades -
sociales; se trata de dibujar la objetivacién de toda la masa de convie,
ciones clvica$en los organismes politicos: se trata ya claramente de —
funciones que caracterizan todo el arco desde el Estado Liberal a las -
formas pollticas postliberales pero en absolute explicables como fun- -
cién politica premodema. En HEGEL la disposicién politica y social va
tomando forma y asumiendo su contenido en los diverses aspectos del or­
ganisme del Estado: este organismo vs la propia Constitucién politica*
Estas consideraciones pasan a formar una referencia privilegiada de ob-
servacién para la KRITIK que, a partir de las reflexiones hegelianas so,
bre la Constitucién, empieza a senalar la IDEA como el sujeto hegeliano
que va desplegindose en sus propias diferencias. Ya no se trata de la -
Idea politica -se viene a decir en la "KRITIK"- sino de la Idea abstrac
ta en el elemento politico: ITo es la especifica naturaleza del Estado -
quien tiene que dirigir la diferenciacién y concrecién de su actividad,
sino la naturaleza del concepto*.*"*

De esa forma se va produciendo la diferenciacién de los pon­


dérés no ya sélo como mecanismo légico aislado sino en una particular -
500

interdependencia con determinados supuestos empjù?icos: ITo se trata -se


senala en la KRITIK- de elevar la existencia empfrica a su verdad sino
de dotar a la verdad de una existencia emplrica, con lo cual la mis c w
cana es desarrollada como un factor real de la Idea". Es asf como se —
teoriza ea HEGEL la [Link] como factor de reunidn de los diferen­
tes poderes. Mis alll de la personalizaciln ffsica del poder la teorfa
hegeliana refuerza el mecanismo de reconducciln del coder a su unidad -
diluyendo su legitimaciln como titularidad popular.

HEGEL se refiere a la propia realidad del Estado presuponien


do la unidad entre su fin y el interés general y este caricter se re- -
fuerza teniendo en cuenta la dimension no exelusivamente politica del -
Estado hegeliano ; por ello habla del mismo como de una "autoconsciencia
espirituaX", implicando, por tanto, connotaciones claramente extrapoll-
ticas: ético-espirituales. No se trata, sin embargo, de romper la mod%
na distincidn entre politica y ética sino de observar al Estado como —
"fin inmanente" de la esfera civil antes que producto de ella. Es esa -
inmanencia y la tensién de su propia finalidad ética la que dota de uh
sentido transformador a la funcién mediadora que cumplen las diversas -
instituciones del Estado otorgando la cualidad de "pueblo" a la molti—
tud: de nuevo, enüa KRITIK, se duda de la legitimidad de un procedimim
to bisicamente tautollgico que pretende politizar un "extremo" social -
que no funciona ya, -orginicamente- sino es dentro del limite nolltico
del prouio Estado; "La Constitucién, aunque haya surgido en el tiempo,
no debe ser considerada como algo hecho; es, por el contrario -opina —
HEGEL- lo existente en y -por si y. por lo tanto, hay que considerarlo -
por mcima de la esfera de lo que se hace, como lo divino y persistente".
La universalidad politica espiritual tiene que revalidar el apriorismo
501

const!tucional kantiano: se plantea la problemltioa de la soberanla sin


plantear el supaesto central de la misma; como en KÂITT, el pueblo es —
tal a través de la Const!tucién: la disgregacién cmpirica es un momento
anterior a la existencia const!tucional. ^J)6nde se réitéra, entonces, -
el ejercicio de la soberanla? La KRITIK caractérisa la construccién cona
titucional hegeliana como tlpicamente dual: Por una parte, la soberanla
existe sélo como "substancia inconsciente y ciega". Por otra parte, esta
"substancia" se "autodetermina" y concreta en la persona del monarca. -
La "autodeterminacién" es precisamente, el principio distintivo o esne-
cffico del poder del principe como tal; "autodeterminacién" como elemen
to de la éltima decisién, como voluntad real que, en la "KRITIK", se —
apostilla como arbitrariedad de la dltima decisién: "SI momento del TO­
DO que tiene la absoluta decisién, no es por tanto la individualidad en
general, sino un individoo: el monarca".

Se ha producido un nuevo paso -aunque no ha existido deduc—


cién- desde la unidad del Estado -unidad necesaria- hacia la unidad em-
plrica: HEGEL habia comenzado refiriéndose a la subjetividad ideal y —
ahora, sin ein^argo, se refiere a una individualidad real..."El ciudada-
no, en tanto en cuanto détermina lo general, es legislador; en tanto en
cuanto decide lo singular, aueriendo realmente. es soberano. "El Estado
tiene que obrar a través de los individuos pero HEGEL no consigne demos,
trar que el Estado necesite DN individuo... como représentante...: no -
consigne deducir el monarca: "La forma peculiar de la Idea y del trinsi,
to -se seSala en la KRITIK- que aqui se considéra es la conversién inme,
diata de la autoconciencia pura de la voluntad en un "este", en una exis,
tencia natural, sin la mediaoién de un contenido particular (un fin en
la accién)". HEGEL concibe sociedad, familia, etc... en una palabra ^
’.inm ir ..1-fW ' j •

502

persona moral, no como realizacidn de la persona real y empfrica, sino


como persona real, sélo que no poseyendo el factor de la personalidad -
mis que abstractamente... "Consecuentemente en HEGEL no as la persona -
real la que se transforma en el Estado, sino el Estado el que tiene que
hacerse primero persona real. Asf, en vez de ser desarrollado el Estado
como suprema realidad de la persona, como suprema realidad social del -
hombre, es un HOMERE empfrico singular, la persona empfrica, lo desarro,
llado como suprema realidad del Estado (...). El resultado ineludible -
es que una existencia empfrica es tomada sin ningén sentido crftico co­
mo la verdad real de la Idea...".

En el diseurso hegeliano se generalize una conceptualizacién


determinada y no se explicita la funcionalidad histérica y particular -
de aquella... Si la soberanfa se generalize como momento posterior a la
unidad polftica de la corona, posteriormente es articulada como sobera­
nfa nacional externe... Las categories pollticas trascienden el referen
te primario que las hacia funcionales siendo potenciadas arbitrariamen-
te como categories vilidas para otros muchos contextos: En la KRITIK se
alsla como tlpico aquel proceso hegeliano que generalize la soberanla -
como nacionalidad trascendida la condicién histérica modema que la do-
taba de sentido, y proyectindose como catégorie "sub specie aetemita-
tis".

"La culminacién del Estado en la monarqula constitucional —


-escribe HEGEL- es la obra del mundo modemo, en el cual la idea sustan
ciel ha alcanzado su forma infinite..." Al igual que se establecié el -
eje del ESTADO-COITSTITHCION como principal llnea de referencia,la monar
quia constitucional tome asimismo a situarse como circulo omnicompren-
sivo de otras formas de estado que quedan subsumida^ en aquella presun-
503

cién; "Estas formas, que pertenecen de tal manera a diferentes totalida


des, son rebajadas en la monarqula constitucional a la categorfa de me­
mentos5 el monarca es uno. en el poder gubemativo participan algunos y
en el poder legislative la multitud". Ante lâ que se estima en la KSI—
TIK que es una ilegftima presuncién de la monarqula como "genus" se ex-
plana el supuesto democritico radical como factor central: "La democra-
cia es la verdad de la monarqula; la monarqula no es la verdad de la
mocracia. Sélo si la monarqula es inconsecuente consigo misma, puede —
ser demoGracia; en la democracia el factor monirquico no es una inconse,
cuencia. La monarqula no es comprensible a partir de si misma, la demo­
cracia, si. En la democracia ningén factor recibe otro significado que
el propio; todos ellos son en la realidad puros factores del "demos" to,
tal. Bi la monarqula una parte détermina el caricter del todo ; la Cons­
titucién entera tiene que acomodarse a ese punto invariable. La democr^
cia es el glnero constitucional ; la monarqula, una especie y ademis, ma
la. La democracia es contenido y forma: la monarqula, que se présenta -
como una forma, falsea el contenido". Para HEGEIi la antigua divisién de
laa formas pollticas ya no responds a la racionalidad modema en su - -
desarrollo que, obviammte, lo hace bajo la forma de la monarqula cons-
titucional. En définitiva Htmîir. esti teorizando aquella indiferencia ha
cia las formas pollticas que serl nota caracterlstica del constituciona
lismo liberal-conservador refutando, por tanto, aquella contraposicién
modema entre monarqula y repdblica con la que se inicia el proceso de
secularizacién de la soberanla; también aqui se produce una clara ali—
neacién con la premisa kantiana del primado de la ley e indiferencia —
respecte a las formas empiricas de organizacién politica y social. Bi -
la "KRITIK" se produce una inequlvoca toma de postura favorable a las -
tradiciones revolucionarias democriticas, del XVII y el XVIII, en las -
que la lucha contra la monarqula era un postulado fundamental.
504

Trascendimdo lo que en HEGEL y MARX apareoen como crlterios


de fllosoffa politica lo verdaderamente importante estI -en nuestra op^
nién- en la remisién continua que MARX efectda de la Constitucién al —
"hombre real" con lo que se abre paso a la caracterizacién dualista de
la organizacién del modemo Estado Politico. Es ésta una de las vfas —
principales por la que -en la "KRITIK"- la critica de la teorizacién he
geliana sobre el Estado se va a transformar en la critica del Estado —
mismo.

"Bi la democracia -se lee en la KRITIK- el principle formai


es a la vez el principio material". De ahi que sea la verdadera unidad
de lo general y lo particular. Sin embargo, en la forma del Estado poil
tico modemo, el hombre politico tiene una ezistencia propia junto al -
hombre apolitico... la propiedad, el contrato, el matrimonio... la so—
ciedad burguesa apareoen en esta divisién como formas de existencia dis
tintas del Estado politico; ésta, la vida politica se encierra en su ^
bito de tal forma, sin embargo, que pueda ser el Imbito de la generali­
dad. Asi es posible la consolidacién de la"foimia-Estado** como matriz uni
versalista y, no obstante, funcional a sucesivas "formas de vida mate­
rial" ; que se détermina, en suma, como "la aforia de ser un universal -
que no organisa, un universal formalista, escollstico"; y se incide en
la màterializacién del propio concepto constitucional al hablar del con
tenido del Estado como exterior a la constitucién y senalar al "Estado
mate-ial" como no politico: "Si la abstraccién del Estado como tal no -
se ha producido hasta los tiempos modemo s es porque la abstraccién de
la vida privada lia comenzado en el tiempo modemo". El hombre, en su vi
da real -como "bourgeois"- es principio material del Estado y adquiere,
por su propia condicién humana, una cualificacién politica trascendente
./.
505

-como "citoyen"- desvinculada de su cualidad social particular; sélo —


"se trata de una alegoria, de dotar a no importa gué realidad empfrica
con el significado de la realizacién de la Idea. De ahf que lo univer­
sal aparezca constantemente como algo determinado, particular, a la vez
que lo singular nunca alcanza su verdadera universalidad”.

La critica del joven Î^ÎAHX se bifurca en este nivel; por un -


lado el diseur80 hegeliano reproduce las condiciones existentes, natu—
raimente con la desventaja de convertirlas en un movimiento necesario-
del Estado racional; por otro lado, lo que no duda en calificarse como
"la mistificacién politica modema" no se origina en el peculiar proce-
dimiento de HEGEL, sino en la misma realidad. La concepcién hegeliana -
es, sin duda, abstracta "pero es la propia abstraccién del Estado poli­
tico la que HEGEL desarrolia; Atomistica lo es también, pero es la ato-
mistica de la sociedad misma" (...), en la que se précipita con su "ac-
to politico; la sociedad burguesa se halla separada del Estado: el Esta
do politico es una abstraccién de ella. "La concepcién de HEGEL no uue-
de ser concreta cuando su [Link] es abstracto."

La sociedad civil puede llegar a su eficacia politica -median


te el "salto de unidad social"- sélo si realiza un acto de "transubstan
ciacién total"; un acto de autoenajenacién consistante en hacer valer-
una parte de su ser que no sélo tiene nada de conrén con la existencia-
civil real, sino que le es directamente opûesta. "Cada individuo mues—
tra aqui lo que es la Isy general": la mediaoién general -que HEGEL se
esfuerza en tener desde la esfera pdblica respecte al hecho social- no
es eficaz: la organizacién social modema se reproduce gracias a la pro,
pia dualidad.

Eh el piano en el que HEGEL opéra no sélo concede eficacia a


506

dicha mediacién general sino que trata de establecer dentro de ella las
mediaciones especificas del modemo marco politico: el"Estado en si" ha
de mediarse con la representacién social -esa atipica figura: los "St%,
de"- y evitar gxracias a dicha mediacién que la preocupacién general no
sea sélo "en si" sino también "por si": de esa forma se dificulta la vi
sién del ^der del principe y del gobiemo como exbremos aislados y do-
minadores -como poderes arbitrarios- y se évita asimismo el aislamiento
de los intereses particulares: comunas, corporaéiones, individuos, etc.

El poder ejecutivo mediatiza su propia relacién con la ins—


tancia civil -ceiracterizada por el propio HEGEL como "campo de batalla
del interés privado individual de todas contra todos"- con la funcién -
de "mantenimiento de la legalidad y el interés general del Estado" dic-
tando la coincidencia entre el interés privado y el pdblico : este es —
-segén HEGEL- el "secreto" del patriotisme civico; la identidad de la -
sustancia estatal al conservar en la esfera particular su propia legiti,
midad. No es casual que la burocracia sea, por lo dicho, la clase uni —
versai. En* cruce de los siglos que vive el joven HEGEL la situacién pru
siana es de acusado contraste entre el "atraso politico" y un desplie—
gue burocritico paradigmltico para otros estados europeos en el ]3X. —
Los *Grundlinien* pueden ya dibujar los rasgos de la creciente carrera pé
blica: ejercicio de la funcién pdblica con autodesignacién y autorregu-
lacién como criterios de objetivacién; racionalizacién de los preceden­
tss de la decisién final... ya que se enfatiza en el papel del principe
al que se suministran pues, el conocimiento de los principios générales,
las circunstancias especificas de cada caso, el espectro de altemati—
vas razonables asi como la ponderacién de los supuestos y las consecum
cias de cada linea de actuacién. Las claves de explicacién y aplicacién
507

de la "volonté generale” residen en la clase universal contra cuyos po­


sibles abusos se despliegan, no obstante, una serie de garantias. tanto
por parte del Estado como de los gobemados.

Eh la KRITIK se repara -antes de llegar al nivel del Estado-


en la propia burocracia ya existente en la sociedad civil: ésta se auto,
administra en sus "corporaciones” ; he ahf un tema de reflexién urgente
para eaplicar ciertas cohesiones sociales del capitalismo tardfo. HEGEL
parte de la separacién entre Estado y sociedad burguesa ; entre los inte,
reses partifulares y los générales y la verdad de la burocracia se apo-
ya, precisamente, sobre esta separacién. El elemento de la burocracia -
va a asumir la funcién de verificacién y determinacién del propio carlo,
ter abstracto del Estado politico en su relacién con el "estado real".
Esa dimensién trascendente se nos présenta ahora encamada "ad oculos"
en la existencia de una categoria aparté cuyo procéder es un formalisme
bisico.

La corporacién es la instancia material de la burocracia; es


su "matérialisme" en la medida en que esté funcionalizada a la urotec—
cién y conservacién de intereses particulares. sectoriales; es su "mate,
rialismo" én contraposicién a la alegoria hegeliana que contempla a la
corporacién como uha segunda familia dmtro de la sociedad civil, una -
ayuda contra los rigores de ésta en el trinsito hacia el Estado ; reci—
procamente, la burocracia, es el "espiritualismo" de la corporacién por
que su funcién central es, precisamente, un proceso de universalizacién
de la particularidad. Transfigura aspiraciones particulares en genera]g(
y desarrolia funciones de conservacién e institucionalizacién ritual —
del orden civil. La dinimica histérica en la burocracia es una funcién
social: "Allf donde la burocracia es un principio nuevo, donde el inte-
508

rés general del Estado comienza a hacerse un interés exclusive y, por -


tanto, real la burocracia lucha contra las corporaciones, como lucha to,
da consecuencia contra la existencia de sus presupuestos. Pero en cuanto
la vida real del Estado se despierta y la sociedad burguesa, por el im­
pulse de su propia razén, se libera de las corporaciones, la burocracia
se esfuerza por restaurarlas. Y es que al caer el "Estado de la socie—
dad burguesa". cae la "sociedad burugesa del Estado" En la fase de -
consolidacién del Estado politico es pues, la propia burocracia la que
fomenta la extensién corporativa como antidote contra los supuestos de-
mocrlticos radicales que, por su parte, observan negativamente toda--
fragmentacién social existente al margen de la generalidad; por ello —
mismo no deja de izqiresionamos que ya en la "KRITIK" se caracterice el
fenémeno burocritico como funcién de la propia caracteristica social mo
dema ubicindolo en la "dialéctica del interés" : La burocracia es el for
nalismo del Estado de la sociedad burguesa; es la conciencia del Estado.
la voluntad del Estado. su podér como una corporacién. 21 interés gene­
ral sélo puede valer como particular para lo particular, mientras lo —
particular valga como general para, lo general. Por tanto la burocracia
tiene que protéger la generalidad imaginaria del interés particular -el
espiritu de corporacién- para protéger la particularidad imaginaria del
interés general, su propio interés. El Estado tiene que ser corporacién,
mientras que la corporacién quiera ser Estado. 0 sea que la burocracia
es una sociedad especial, cerrada. dentro del Estado. Pero la burocra—
cia quiere la corporacién como un poder imaginario. Ciertamente tampoco
hay corporacién que no quiera su interés particular contra la burocra—
cia; pero quiere la burocracia contra la otra corporacién, contra el o-»
tro interés particular. De ahi que la burocracia como la corporacién —
perfects, triunfe sobre la corporacién que es la burocracia. Reduce o —
509

quiere reducir ésta a una apariencia; pero quiere que estaapariencia —


exista y que créa en su propia existencia. La corporacién es el intente
de la sociedad burguesa por convertirse en Estado ; pero la burocracia -
es el Estado que se ha convertido realmente en la sociedad burguesa. —
Mientras que HEGEL observa a la burocracia como el agente principal en
la tarea de promover la difusién de un espiritu pdblico, MÂHX sostiene
que la funcién y efecto dominantes de la burocracia es el reforzamiento
de la privatizacién que tipifica a la sociedad civil modema. En cual— »
quier caso se reiteran en la "KRITIK" los interrogantes sobre cémo le -
es posible a la mediaoién burocritica contrarrestar los efectos de la -
modema politica si el "asunto general"-que forma el objeto central de
la clase burocritica- se singularisa como actividad especializada de un
cuerpo particular. No son ajenas estas consideraciones de la "KRITIK" a
teorizaciones de este siglo que se muestran extremadamente sensibles a
la correlacién entre gigantisme burocritico y libertades pdblicas. Por
lo demis el joven MÂBZ enfatizé sus dudas sobre la separacién efectiva
del funcionario modemo respecte de los medios de la administracién, r£
forzando el caricter corporative inicial de su cornetide e incrementando
sus objetivos especificos; caracterizacién ésta que pretende despegarse
del objetivismo hegeliano del funcionario para con los rècursos pibli—
ces que iba a refomxular \ÏEBER como separacién especifica interna a la
propia esfera de gestién pdblica; en MAHX el problema y su "solucién" -
estaba siempre vinculado a la escisién social: "La supresién de la buro
Gracia sélo puede consistir en que el interés general se convierta en -
interés particular realmente y no, como en HEGEL, sélo mentalmente, en
la abstraccién; y ello sélo es posible si el interés particular se con-
vierte realmmte en el interés general". A falta de homologaciAi social
la mediaoién burocritica se explanarl como identidad entre Estado y so­
ciedad civil pero intensificando, realmente, la particularidad como el^
510

mento esencial de una polftlca de dominio*..; no Igualitarla.

La otra gran via de mediaoién sefLalada en el discurso hegelia


no es el complejo de mecanismos que ata&en a la representacién politica;
los "stSnde" son considerados como un érgano mediador entre el gobiemo,
por una parte y el pueblo, disuelto en sus esferas e individuos particu
lares. "Su funcién les exige por consiguiente tener el sentido y el sen
timiento tanto del Estado y del gobiemo como de los intereses de los -
cfrculos particulares y de los individuos". Eh esta mediaoién aparece
con claridad el esfuerzo hegeliano por teorizar un mecanismo modemo —
que ha de recoger tfpfèos supuestos premodemos.

La caracterizacién inicial del Poder Le^iislativo establece -


como primordial la funcién de produccién de leyes générales y détermina
cién tributaria pero no se dibuja con claridad la posicién de este po—
der respecte a la propia constitucién y sf se presta considerable aten-
cién a la relacién del mismo con el poder monlrouico y el pcder gubema
tivo; el Poder Legislative se superpone al conjunto de instancias del -
Estado como un aglutinante orglnico de las mismas hasta el punto de ori,
ginar una considerable confusién interprétative, en parte reforzada por
la particularfsima naturaleza y funcién de los "StSnde".

En su dimensién uolftica los "StSbide" forman las Certes como


factor del Poder Legislative, no como segmente de la esfera civil: esas
"Certes" son las que expresan la funcién législative en la medida en —
que se constituyen como delegacién civil y como érgano mediador t "Orgl-
nicamente, es decir, desde el punto de vista de la totalidad, el elemen
to de la representacién de les estamentos se manifiesta en su funcién -
de mediaoién. No obstante su funcién de mediaoién, la confusién respe^
to a su ubicacién entre el conjunto de les poderes no desaparece: "En -
511

las "Cortes" colnclden todas las contradlcclones de las modemas orga—


nizaclones estatales. Si median en todas las direcciones es porque son
en todo algo "intermedio". Toda la confusa problemltica de la signifioa-
cién de los "stSnde" asf como del poder Legislative en HEGEL se debe —
atribuir en gran parte a su afin de mediaoién entre extremes reales y a
la propia ficcién de la necesidad del equilibrio politico. En cualquier
caso la "KRITIK" e^lica este "sistema de mediaciones", este problema -
posicional. como producto simultineo de la contrevertida funcién de los
"StSnde" en una forma politica modema y del propio procedimiento légi-
co hegeliano, haciendo un esfuerzo por secularizar los términos del pro,
blema y reducirlo a su dimensién politica: "En el elemento ejecutivo del
Poder Legislative la vingularidad empfrica, inaccesible, del monarca ha
descendido a la tierra en una serie de personalidades limitadas, palpa­
bles y responsables; en el elemento estamentario la sociedad burguesa -
se ha transfigurado en una serie de hombres politicos. Ambas partes han
perdido su hermetismo: la Corona, la singularidad empfrica, arcana y d-
nica; la sociedad burguesa el tcdo empfrico, inaccesible y confuse: la
primera su rigides, el segundo su fluidez". El poder legislativo no - -
coincide ccn una posicién simple sino que comprende como "momentos su—
yos" tanto al principio del monarca como al poder ejecutivo y, ademis,
al propio factor estamentario. Por lo que toca a su estricta funcién po,
litica el margen de oportunidad real que HEGEL concede a las"Cortes" es
muy escaso al subvalorar el conocimiento de los asuntos piblicos por
parte de los représentantes en contraste con los funcionarios superio—
res. Résulta curioso que tras la complejfsima malla de mediaciones que
caracterizaba el ser y la funcién legislativa se entre, posteriormente,
en una desvalorizacién explicita de la uropia funcién politica reoresen
512

tativa. cuestlonando, de coatinuo, el "saber" y la "voluntad" de los re,


présentantes.•• para con la "generalidad" o "cosa pdblica".

La"generalidad" ya existe -para Hegel- esencialmente en el -


principio •oonlrqaico y en el propio poder gubemativo. Pero adn no com­
pete, como tal "cosa pdblica" a la sociedad civil. Por eso no es adn —
formalmente. "cosa pdblica". 7a a serlo, precisamente, a través de la -
funcién de las Cortes que van a tomar la existencia "en sf" de la cosa
pdblica en "existencia para sf". Esta funcién unida a la subestimacién
de la mprésentacién motivan que la "KRITIK" empiece a configurer el —
elemento estamentario como ilusiéh polftica de la sociedad burguesa: —
"Bx los Estados modemos como en la filosoffa del Derecho de HEGEL la -
realidad consciente v verdadera de la cosa odblica es meramente formai;
dicho de otro modoP**^? lo formai es cosa -pdblica real".

Al joven MARX se le aparece ccmo algo obvio, desde el primer


momento, delimiter la cosa pdblica en cuanto instancia general y real.
como asunto central del Estado "en el que el pueblo mismo es esa cosa -
de tcdosf estâmes tratando de la voluntad, cuya verdadera existencia co,
mo voluntad de la especie se halla exelusivamente en la voluntad cons­
ciente de sf del pueblo; y, ademis estamos tratando la idea del Estado
pero, a causa de la escisién entre el "elemento politico" y los restan­
tes "modos de vida del pueblo", realiza el "asunto general" sélo desde
un punto de vista formai: "El Estado modemo no es el Estado del asunto
general": el elemento estamentario, en cuanto elemento parcial -de capa,
de orden- no puede acometer la mediaoién inicialmente prévista como - -
asunto general. El objeto central de aquella funcién estaba particular^
zado desde el primer momento como funcional al interés parcial de los -
"Stinde". La "KRITIK" piensà desde ese enfoque crftico no sélo en el —
513

marco prusiano -la representacién opera desde el segmente corporativo,


no desde la instancia global social- sino que alcanza a otras fozmacio,
nés pollticas que aun sin representacién politica estamentaria- la In-
glaterra de comienzos del XIX y la propia Francia orleanista siguen —
funcionando con el sufragio censitario como mecanismo representative -
parcializado respecte al cuerpo social; no conviens olvidar que la pro,
pia exigencia del sufragio universal es para HEGEL una exigencia inor-
glnica: ya la familia y las instancias particularistas y corporativas
de la sociedad civil son circules crganizadores previos al universal -
politico (...) y en esta dinâmica de objetivacién realizada "desde" y
"hacia el Estado" nlngdn momento puede aparecer como multitud inorgini
ca; en suma, nueva negativa paradéjica a la toma en consideracién del
orimado individuallstico ccmo supuesto cardinal para el propio Estado
politico modemo.

La separacién Estado-^cciedad a nivel estamentario se con­


figura en la KRITIK como "formalismo politico": desde el inmediato ob­
jeto inicial de les StStode como articulaciones del Poder Legislativo -
que -como orden particular- no pueden asumir la generalidad politica -
mis que formalmente. Esta teorizacién ne logra apartar de si la propia
problemitica social modema como supuesto de transformacién del "ancien
régime": La sociedad burguesa habla cambiado al separarse de la socie­
dad politica y sélo siguié siendo estamento en el sentido medieval den
tro de la misma burocracia en la que la posicién burguesa y politica -
son directamente idénticas".

Frente a la burocracia 1* sociedad burguesa es hoy en dla el


estamentc privado. Los estamentos ya no se diferencian como cuerpos au
ténomos basados en las diferentes necesidades y trabajo (...). "Sélo -
514

que la diferencia se ha desarrollado dentro de la sociedad misma en —


circules fluides, inestables, cuyo principio es la arbitrariedad... Pi
nero y cultura son los principales criterios". El atributo del arbitrio
jurldico que distingue la individualidad modema empieza a relacionar-
se con supuestos y factores emplricos de una plataforma social no divi
dida w estamentos. Esta comienza a ser una tlmida, pero inequlvoca, -
llnea de interpretacidn que se abre paso en la "KRITIK" desbordando el
exclusivo factor de e:q)licacl6n politica e incidiendo directamente en
la temitica civil: "Lo dnico caracterlstico de la sociedad burguesa es
que la carencia de bienes y el estamento del trabajo directe, concrete,
constituyen no tanto un estamento de la sociedad burguesa como la base
en que se apoyan y mueven sus circules. "Se ronqpe la situacién estamen
tal como comunidad que "contiens" al individuo... éste puede carecer -
de toda relacién real con su actividad sustancial, con su estamento —
real...": la sociedad burguesa, lo mismo que se ha escindido de la so­
ciedad politica, se ha escindido en su interior en el estamento y la -
posicién social, por mis que ambos aspectos se hallen relacionados de
diversas maneras...". Hay un alejamiento del miembro de la sociedad —
burguesa de su estamento originario y un acercamiento a la vsloracién
exclusivista de su posicién como hombre: "sélo su caricter de miembro
del Estado, de ser social, se présenta como su caracteristica humana.
En efecto, todas sus otras caracterlsticas relatives a la sociedad bur
guesa se presentan ccmo accidentales al hombre, al ihdividuo, como de-
terminaciones extrlnsecas...

Otro ejeioplo de anilisis civil en la "KRITIK" se desarrclla


a propésito de la toerigAcién hegeliana de la Cimara Alta -legislado—
res "natos" no expuestcs a la accidentalidad de una eleccién- y de lo
515

que se considéra como genuina impostacién del elemento de la "propiedad


privada" como dato de politicidad directa en el tema de los mayorazgos*
La "convlccién politica" y la "comunién con el espiritu del Estado" son
suplantadas -en el sentir de la KRITIK- por el requisito de la propie—
dad del suelo en el sentido de que la teorizacién hegeliana la observa
como cualificacién de la aptitud para el ejercicio politico y como ga­
rantie de independencia en el mismo. El anilisis hegeliano aisla la - -
"propiedad privada" de la tierra cualificindola, respecte a otras for­
mas de propiedad, ya que se halla al margen de la riqueza social (como
propiedad social) al no "producirse" en la mediaoién social sino operar
como dato "natural" (propiedad privada soberana) que no ha tornado la f^
gura de la fortuna: "El mayo2%go no es sino el fenémeno que corresponde
exteriormente a la Intima naturaleza de la propiedad del suelo. Al no -
ser enajenable queda desgajado de sus nervios sociales y asegurado su -
aislamiento de la sociedad burguesa". Cualidad extrasocial que pugna —
per preservafse uolfticamente del sujeto regulador por excelencia: pro­
piedad al margen del mercado; también "barbarie" de la propiedad priva­
da contra la "vida natural" de familia, pero, con jsucho, lo mis intere-
sante en la intervencién de la "KRITIK" es destacar el proceso de auto-
nomizacién creciente del propio elemento de propiedad privada: "Lo per­
manente es el patrimonio, las heredades. Esto es lo constante de la si­
tuacién, su substancia. El mayorazgo, el propietario, propiamente es s^
lo un accidente... El sujeto es la cosa y el predicado el hombre. La vo
luntad se convierte en propiedad de la propiedad". Se situa ya a la pro,
piedad -trascendiendo el nivel de la propiedad del suelo- como vfnculc
y categorfa general de espectro creciente.

Toda la pormenorizada problemitica de los "Stinde", su ubica


./T
516

cidn "politica", sus privilégies -en el case de los mayorazgos- «Lqué con
sideraciones reservan al problema de la representacién politica "stricto
sensu"? La ternitica de la representacién es, en HBGEL, rigurosamente —
funcional al denominado sector mévil de la sociedad civil y, ccmo ya se
insinué, su enfoque se acompaSa de condiciones générales restrictivas»
"Puesto que son delegados de la sociedad civil, se desprende que la re-
presentan en cuanto tal. es decir, xio disuelta atcmisticamente en indivl
duos que se rednen énicamente para un acto singular y temporal sin mis
consecuencias, sino en cuanto se articula en sus asociaciones, comunas
y corporaciones, por otra parte ya constituidas, las cuales adquieren -
de este modo una conexién politica...". En primera instancia la "KRITIK"
asume una posicién critica frente a lo que se considéra inconsecuencia
hegeliana en llevar la representacién hasta los supuestos del modemo -
Estado politico; por el contrario, va a seguir persistiendo una extraor
dinaria fidelidad a las particularidades estamentales prusianas: "El De,
recho politico como derecho de las corporaciones, etc, se halla en abso
luta contradiccién con el Derecho politico como politico, como derecho
de Estado, de la ciudadania. Y es que precisamente no debe ser el dere­
cho de esta o aquella existencia en cuanto existencia particular; el De
recho no puede consistir en una existencia especial".

A vueltas pues con la ciudadania y con lo que parece debe —


ser elemento ineludible de su condicién modema: su generalidad; nueva
matizacién hegeliana atenuante de su potencialidad: "La opinién que - -
afirma que todos deben tomar parte en la deliberacién y decisién de los
asuntos générales del estado porque todos son miembros del Estado y e—
SOS asuntos son los asuntos de todos, que tienen asi el derecho de apcr
tar su saber y su voluntad, esta representacién que quiere impcner el -
517

elemento democrltico desprovisto de toda forma racional es en el orga­


nisme del estado -que sélo es tal por medio de esa forma- résulta tan -
natural porque no va mis alll de la determinacién abstracta de "ser - -
miembro del estado" y porque el pensamiento superficial se mantiene en
abstracciones". Podemos considerar este pirrafo como el frontal de toda
la ezplanacién hegeliana sobre la representacién. El apunte de MÂHX va
a reiterar el "formalisme" ya manejado a propésito de la forma de Esta­
do pero se le utiliza haciendo fundamental referencia al proceso de es-
pecificacién, de determinacién del elemento democritico que interfiene
en el organismo del Estado: en la forma politica modema el elemento so,
cial viene a representarse parcializando la funcién general; no adopta
una forma "racional" en cuanto elemento Inico que cubre la diversidad -
material de la vida social; estI en la esencia de la vida politica mo—
dema, en fin, su posibilidad unificante de la empirie social ccmo ac—
cién formalisante8 la racionalidad politica representative sélo puede -
existir en el Estado modemo a ecndicién de ser parcial. Pero el manus-
crito objeto de nuestro estudio, después de situarse en una posicién —
contraria a las restricciones que HESEL estima convenientes para la de­
legacién asi como respecte a la subvaloracién que le suscita la elec- -
cién misma emplaza el problema en un terrmo distinto. En opinién de —
MÂ^, HEGEL cscila entre la Idea de Estado y la generalidad empirica. -
Por ello, le serl dificil comprender el significado politico de la gene,
ralidad empirica; la cuestién que HEGEL se plantea a propésito de "si -
la sociedad burguesa debe tomar parte en el Poder Legislativo mediante
diputados o por la participacién directa de "tcdos y cada uno" es en si
mi«ma. un problema dentro de la abstraccién del Estado politico: propia
del Estado politico abstracto: es una cuestién politica abstracta. "No
se trata, vendri a e^qplicar MARX, del problema de cémo puedan partiel—
par "todos y cada uno" sino de abordar el problema de "cada uno como to,
•A
518

dos". Bn la consideracién hegeliana, sin embargo, el poder legislativo


no procédé de la sociedad, no es una funcién suya sino que, por el con­
trario, ev él quien la constituye. La constitucién del Poder Legislati­
vo requiers que todos les miembrcs de la sociedad burguesa se vean como
individuos, y como taies se encuentran realmente unos frente a otros. -
La caracteristica de "miembrcs del Estado" es su "caracteristica abs- -
tracta" carente de realidad viva. "La representacién politica parece no
poder concebirse sino en el piano de la modema abstraccién politica; -
el pcder legislativo se desdibuja como poder representative y adquiere
la "representacién" de una funcién social indistinta.

La critica a la no asuncién hegeliana de la reforma electo­


ral reproduce el mecanismo habituai en la KRITIK de criticar supuestos
del propio proceso modemo de representacién. Segén HEGEL los diputados
no son "mandataries comisionados" ; aqui la separacién entre el Estculo -_
politico y la sociedad civil se présenta como separacién entre los dipu
tados y sus mandantes; la sociedad se limita a destacar elementos para
otra existencia -la propiamente politica- distinta de la suya; formai—
mente los diputados de la sociedad burguesa forman "una sociedad" que -
no se halla vinculada con sus mandantes, materialmente, aunque repress
tan a la "cosa pdblica" el ejercicio de su funcién es una particulariza
cién de esta.

Tolvemos al principio de nuestro resumen: sehallbamos cémo -


todos los temas que se suscitan en la "KRITIK" al tenor de la "Hechts—
philo80sphie" hegeliana se transforman, casi inmediatamente, en proble-
mas de naturaleza légica. Creemos que una explanacién metodolégica de -
la KRITIK -que no dudamos en considerar como su dimensién capital- ha -
de caracterizar, primordialmente, el use hegeliano de la categoria de -
mediaoién.
iiSwHtn .*•>— r. r.

519

lOômo se establece la mediacidh entre la sociedad y el Esta-


do para obtaier como fruto aquella Identldad que expresaba la libertad
concreta como unidn entre el interds particular y el interds general?.

Estâmes en un diseurso que se mueve en la cronologla que mar


ca el concepto. En dl el Estado es el presupuesto activo y asigna a u—
nos dmbitos determinados -familia y sociedad ciyil- el material de au #
realidad finita pasando a ser considerados como dmbitos conceptuales —
del Estado y» concretamente, como les dmbitos de su finitud. La "Idea"
que HEGEL» llama real parece obrar de acuerdo con un principle concrete
y segdn una intencidn précisa: se escinde en determinados dmbitos para
retomar a si miama y ezlstir para si.

La mediaoidn en HEGEL no conoce supuestos histdrico-reales;


dstos son su producto privilegiado. Los hechos y relaciones reqles son
ejqpresados como fendmenos: "esta mediacidn real no séria sine la mani—
festacidn de una mediacidn que la Idea real emprende consigo misma". La
realidad no es exoresada como ella misma. a partir de si» sine que se -
la considéra fendmeno: "La 1 ^ de la empiria corriente no es su propio
esplritu» sine otro extrafLo".

Creemos que el proceso de la mediacidn hegeliana se desarro-


11a a travds de les siguientes pasos: Permanencia de aquel diseurso en
el piano del Estado en cuanto "Idea real" y referenda rigurosa a todos
los supuestos histdrico-sociales desde dicho piano; subsiguiente proce­
so de inyersidn caracterizado por la atribucidn de determinadas signify
caciones conceptuales a les supuestos emplricos y» correlativamente» de
asuncidn de dstos como contenidos de la Idea; en suma» distorsidn de la
reladidn idea/realidad y generalidad/particularidad con el consiguiente
fracaso de la mediacidn y su permanencia como mecanismo aparente.

La crltica de MAHf centra su atencidn pues en la identifica-


520

cidn hegeliana entre los pianos de lo real y lo racional; la inversidn


que se opera es doble y correlativa: la empirie es trascendida y se la
considéra carente de "realidad" ; es reducida de finitud a infinitud; —
los hechos son transformados pues, en mementos de la Idea; por otro la-
do, la razdn omniooinprensiva, la Totalidad que comprende en su interior
a los "opuestos" adquiere autonomla como realidad absolute; para poder
existir ha de tomarse sensible, asumiendo determinadas concreciones —
que pasa a ser atributos de la Idea: en définitiva, la Idea... se reali
za. He aquf el proceso que en la "KHITIE" se denuncia como hinéstasis -
y que parece constituir una nueva versidn del réalisme de los universa­
les.

La inexLstencia de dates emplricos en el proceso originario


se corresponde con la conversion de la particularidad sensible en predi
caciOn de aquel proceso ideal y se apunta a la necesidad de la conse- -
cuencia, de la derivaciOn y desarrollo... cifrando toda la eficacia de
aquel proceso en su eficacia y capacidad productiva de contenidos rea—
les...

Esta posibilidad es cuestionada radicalmente en la KRITIE —


por cuanto implicarla aceptar la posibilidad misma de mediacidn -en el
esquema relacional realidad/pensamiento- operada desde la instancia del
pensamiento autOnomo... El esquema hegeliano se configura como un jui—
cio cuyos componentes son heterogéneos y, obviamente, irrelacionables;
su posibilidad dnicamente se vislumbra en el secreto de su inserciOn en
una estructura ideal previa; se produce un trdnsito ontolOgico eue va -
desde lo pensado a lo real:1a mediacidn no se ha producido; o, al mènes,
es mantenida como instrumente conceptual que vincula determinaciones ge
nerales, en un contexte estrictamente Idgico: "HEGEL reduce este absur­
de de la mediacidn a sii expresidn abstracta, Idgica". Se empieza a cali
521

flcar como "mlstlco" el procedlmieato hegeliano en cuanto actitud esen-


cialista que uniflca, Idgicamente, supuestos de oposicidn real.

Las premisas que posihllitan la postura hegelisma frente a -


los hechos -"silogizdndolos" como extremos 7 medios intercambiables- hay
que buscarlas en el propio sistema hegeliano y, especificamente, en el
desarrollo del mismo: el concepto de lo Absolute como concepto del suie
tot es el concepto que se articula, se extrada y vuelve a reconquistar­
se como si; el pensamiento abstracto forma el circule que preside su —
despliegue manifestdndose en la multiplicidad sensible mds variada; es­
te dltimo no séria mis que la forma de la alteridad. No hay que pensar
el despliegue de lo Absolute como un proceso especulativo presidido por
la arbitrariedad; se trata, por el contrario, de una especulacidn rigu-
rosamente contrelada por la particularidad empirica que se toma verify
cacidn permanente de la Idea: se produce por lo mismo una desobjetiva—
cidn continua de lo real y sensible que se correlaciona con el proceso
de objetivacidn al que se halla sometide el espiritu.

Las consecuencias de este procéder "deductivo" no son estric,


tamente Idgicas sino sustanciales por el cardcter material de las deter
minaciones que estAn en juego. Nos hallamos ante una yerdadera postula-
cidn de supuestos histdricos y determinados; ante una tautologia sustan
cial y no meramente formai; se trata de una consecuencia directa de esa
coincidencia orginica entre racionalidad y realidad que es el supremo -
objetivo que HEGEL persigne. Los mAs diversos supuestos politicos exLs-
tentes en un contexte histdrico detenninado se toman elementos del cir
culo de la totalidad; dichos supuestos experimentan una verdadera "onto
logizacidn" que las transforma en concreciones de un proceso que les es
extra&o; dejan de ser por si mismos: nos hallamos ante la posibilidad -
global de antropomorfizacidn incontrolada de cualquier referente etifka—
522

mentait es el mundo de las abstracclones que se toman prevalentes fren


te al hecho sensible y diferenciador: es la oeticidn de principio en —
que HBGEXi incuxxe y creemos que aqui se halla una de las l^tasinicia—
les de los posteriores andlisis de MARX sobre el fetichismo: la rela- -
cidn y expresidn de valor contenida en lo abstracto universal no es una
propiedad de lo concrete y lo real sensible; por el contrario dste es -
una hipdstasis o forma determinada de "realizacidn" de lo abstracto uni
versai. Se trata de la actividad -pero, actividad matizada y diferencia
dora- de un referente ontoldgico inicial que va propiciando los memen­
tos sucesivos: la filosoffahegeliana -no lo olvidemos- es una "filoso-
ffa de lo que es. porque loque M es la razdn".

iOudl es, en suma, la actitud de HEGEL ante los hechos de au


tiempo? **E1 ser de las cosas finitas como tal, consiste en tener el
men del perecer como su SER-LEKTBO-DE-SI : la hora de su nacimiento es -
la hora de su muerte. .El discurso hegeliano se suma a la larga tradi- -
cidn negativa ante la materiat rechaza privilégier los datos de la sen-
sibilidad y, rechaza, -consecuentemente-, operar con el "entendimiento"s
la finitud dicta el corto limite a que se nos somete si operamos exclu-
sivamente con el entendimiento. La finitud, en HEGEL, es sometida a un
asedio permanente t es desdibujadoL desde una instancia "dialdctica" que
no reside en algo ertemo al propio finito sino que se esconde en su na
turaleza màs intima: "es la contradiccidn de si dentro de si. La fini—
tud es apariencia; es la "corteza multicolor" que tiene su ndcleo en su
unidn con el infinite; fuera de éste no pumdimds que hallarse extra£!ado,
p ^ ello "la infinitud es su destinacidn afirmativa". La finitud ev in-
mediatamente desnaturalizada y remitida a la instancia que pueda presen
ciar su verdadera "realizacidn" % la de la infinitud. ïïno de los secre—
523

tos de la mediacidn hegeliana reside en no reconocer al finito como un


verdadero existente y, no obstante, conservarlo para insertarlo como da
to que accede a la significacidn plena en el cfroulo de la infinitud; -
"en realidad se trata sdlo de un dnlco todo concrete, del cual son inse.
parables los mementos".

Por lo que antecede, los "datos" que halla la mediacidn hege


liana no van a ser tenidos en cuenta. Si se capta y anuncia la presencia
de lo «nplrico no se le explica en una posible objetivacidn general. —
universal que nazca del propio hecho sino que, por el contrario, se le
ubicfuna previa estructura universal!zante y de la cual pasa a ser "mo
mento" y manifestacidn: el hecho en ouestidn se reproduce como tal. Ba.
dicho supuesto coinciden lo individual y universal sin que haya tercia-
do mediacidn alguna a partir de la individual. Este proceso es califiça
do en la "KEITIK" de alegdrico y se révéla no como fruto de racionaliza
cidh de una intuicidn sensible sino como una extrada "intuicidn intelec
tuai". Hemos hecho referenda al procedimiento hegeliano seSalando que
en el mismo se hace un uso "noumdnico" de las categorfas ; y que dicho -
uso es ilegftimo a los efectos del andlisis y la induccidn polftica.

La finitud sirve al propdsito de la deduccidn hegeliana como


falsa conclusidn de las determinaciones abstractas de un cfrculo origi­
nario ;con lo cual,cualquier date sensible se toma referenda indiscri-
minada de un esquema de hipdstasis: se subroga el hecho material origi­
nario a su consideracidn esencialista; se entra pues en un proceso de -
sustantificacidn de la esencia. El conocimiento pasa a cônsiderar como
inesencial lo sensible limitdndose a "reconocer" dicho sensible como —
"encamaoidn" de una esencia originaria; los supuestos reales estarfan
"determinados" por su naturaleza, y habrfa una esencia de la cual deri-
524

varia la necesidad que en su finitud se les atribuye: "después de engm


drar la oategorla, -observa MABX-, el "misterio". del seno del mundo —
real, se engendra el mundo real del seno de esta categorla".

El "Manuscrito de EBEOZNICH” es un esfuerzo considerable de


secularizacidh de la construccidn jurldlco-polltioa hegeliana; en otras
palabras, se nos aparece como un afdn de politizar el discurso "politi­
co" hegeliano. El ingpresionante edificio hegeliano presta una gran a t %
cidn a los hechos de su tiempo, pero los maneja de tal forma en el seno
de su discurso que su dimensidn mds propia es desnaturalizada. La acti­
tud del joven MARX se comprende como funoidn de una actitud que, como -
la de HEGEL, se habla esforzado por la elaboracidn y resolucidn desde -
el "Ooncepto-Dios" que trascendia la objetividad humana desde la Refor­
ma; he ahly el esfuerzo de la filosofla especulativa cuya esencia "no -
es nada mds que la esencia de Bios, racionalizada, realizada y aotuali-
zada". La "KRIüJIK" se nos aparece como un intento notable de evidenciar
el discurso politico hegeliano oomo inscrito, constitutivamente, en la
"ratio" oaKioooq>rensiva que aglutinaba toda la metafisica prekantiana y,
sin embargo, se trata de un discurso sobre el hecho politico modemo.

Queremos destacar cuatro aspectos de la KRITIK que nos pare-


cen reveladores de su indudable originalidad y potencialidad crltica, -
al margen de la moltitud de temas que alH se susciten as! como de apre,
ciaciones aisladas llenas de interés. Qa primer lugar, el tratamiento -
de "lo politico" oomo objetivacidn de la cualidad social humana; se t m
ta de una clara asuncidn del supuesto feuerbachianos "El Estado es la -
totalidad ezplicitada, realizada, planificada de la esencia humana". El
tema reviste -en la ERITIiC- matices importantes que hemos tratado de ex
plicitar pero supone una respuesta crltica inicial a cualquier intento
de inteleccidn y legitimacidn que utilice claves extradas al estricto -
525

nivel hlstdrico-hmûaao ; @1 hombre, el indivlduo huioaao, constltuye pre-


clsamente lo que, respecte al mundo histdrico-social, puede concebirse
por si mismo mientras que el mundo histdrico-social no puede concebirse
ni existir sin el individuo humane.

No debemos olvidar que toda la problemdtica marxiana de la -


objetivacidn polltica como objetivacidn social-hnmana es una rigurosa -
manifestacidn de su concepcidn sobre la predominancia de la esoecie ma­
terial» este es el segundo aspecto al que desedbamos aludir. El prinoi-
pio al que la EBITIK se muestra mds sensible es indudablemente dste: la
reivindicacidn de lo particular-real oomo "prius" para la derivacidn de
la cualidad polltica. De nuevo la importantlsima ralz feuerbachiana; —
"el ser es sujeto; el pensar, predicado". Al igual que en el supuesto an
terior el inmediato referente feuerbachiano es desbordado en la "EHITIK"
con un desarrollo original de aquella "reivindicacidn de la especie ma­
terial" que se transforma en un "ritomello" a lo largo de todas sus pd
ginasi el planteamiento se formulard como relacidn entre el sustrato y
sus determinaciones y, obviamente, apunta de forma direct!sima a los —
"procesos de inversidn" : "Porque HEGEL parte de los predicados de las -
caracterlsticas en general en lugar de partir del ens real y porque le
sigue haciendo falta algo en que apoyar esa oaracterlstica, precisamen-
te por eso se convierte la idea mistica en ese apoyo. El dualisme de —
HEGEL consiste aqui en que lo universal no es visto como esencia real -
de lo finite real, es decir, existente y concrete; o dicho de otro mo­
do, el ens real no es tornade como el verdadero sujeto del infinite”. —
MARX recurre en su crltica a los supuestos aristotëlicos sobre la prio-
ridad del "hvpokeimenon" cCaudEctcdl " y enlaza los mismos con la carac-
terizacidn “platdnica" del discurso hegeliano en el sentido de que en -
el mismo se cèncibe la posibilidad de atribucidn de realidad no ya a lo
52 s
concreto Individual sino a las determinaciones abstractas inescindibles
de aquel referente concrete. HEGEL parece olvidar -tal séria el argmen
to de la EBITIE- que aunque podemos valorar, y tener muy en cuenta, la
personalidad de un sujeto por si misma considerada, no por ello cobra—
rla existencia con independencia del sujeto en cuestidn. La "existencia?
de dicha personalidad siempre séria predicativa y funcional al sujeto -
de referenda. En opinidn de BELLA VOLFE la caracterizaci&i que hace —
MARX de estas "premisas" gnoseoldgicas se enlaza directamente con la —
teorla aristotélica de la "sustancia prima" que se révéla como la ins—
tancia ontoldgica clave j^ara la "imprescindibilidad" del "principio de
no-contradiccidn". La caracterizacidn final, no obstante, que se efec—
tda -de las llneas hegelianas sobre el estado- es tlpicamente platdnica:
"La substancia tiene que dirimirse en las diferencias conceptuales de -
las que esa substanoialidad hace otras tantas firmes concreciones req—
les: el aima de los objetos -aqul del Estado- se halla lista, predesti-
nada con anterioridad a su duerpo, que propiamente no es sino aparien—
cia... El "Concepto" -aSade MARX- es el "EUO" en la "IBEA" -la cual —
corresponde a Bios Padre- el agâAs, el principio déterminante y diferw
ciador...".

La coincidencia con 7EDERSACH en la necesidad de nresunoner


a la especie empirica del définiendum va a cobrar en MARX una dimensidn
histdrica que va a ser asumida.ôomo inevitabilidad de la historicidad -
en los .iuicios de filosofla polltica: exLgencia de historizar, rigurosa
mente, la induccidn polltica. Se trata, en définitiva, de la propuesta
de asuncidn del "définiendum" en su individualidad distintiva". Histo—
rizacidn singular pues, de cada proceso frente a la "comprensidn" hege­
liana subvaloradi^de la propia singularidad histdrica, y, correlativa—
mente, acentuadora de lo que es la "VERBAB HISTORICA" frente al puro —
"acontecer". "Pero esta comprensidn no consiste, como HEGEL crela -les-
527

mos en la "KHITIK**- en ir reconoclendo constantemente las concreciones


del concepto Idgico, sino en conçœender la Idgica esoecifica de cada ob
.ieto esoeclfico?.-La crltica révéla pertinencia por cuanto, para HE­
GEL, "la misma materia, tal como aparece fuera y antes del concepto no
tiene verdad sino que la tiene solamente en su idealidad o sea en su —
identidad con el concepto". Lo que aparece en la letra hegeliana como -
"determinaciones eztemas" y "no importantes" son la base de formacidn
de un piano compuesto por lo eztraHo a la razdn misma; por lo real no -
contradictorio, no dialectizado previamente; esas determinaciones, en -
suma, forman el cuadro euistemoldgico del conocimiento histdrico y que
pueden proporcionar esa dimensidn genético-crltica al estudio del Esta­
do; tal séria en la "KRITIE" el cimiento de aquella crltica "verdadera-
mente filosdfica que no sdlo le saca a la actual Constitucidn las con—
tradicciones que tiene sino que las explica. comprende su gdnesis. su -
necesidad. su significado caracterlstico" y alll tambidn la explicacidn
para el hecho de que en la "KRITIK" se llegue en ocasiones a un "agota-
miento" de los factures politicos para la explicacidn de "lo politico".

Finalmente aludir a la peculiar1sima intervencidn que MARX -


efectda a propdsito del procéder "dialdctico" hegeliano ; intervencidn -
a destacar ademds por lo desconocida. En opinidn del joven MARX, para -
HEGEL "el radicalismo de las oposiciones reales, su constitucidn en ex­
tremos, que no es sino la consciencia de si mismos y el arranque con el
que se deciden a luchax es tenida por algo perjudicial, que debe ser —
evitado en la medida de lo posible". Si bien en un primer momento se —
ironisa sobre la "frendtica actividad mediadora" por pa$te de HEGEL, en
un segundci la atencidn de MARX se desplaza hacia lo que considéra el -
"quid" del procéder hegeliano: la deformacidn de la contrariedad real y
528

SU austitucidn en un dualisme de la esencia. La acusacidn que se lanza


sobre la teorizacidn polftica hegeliana -pero que estd en su propio que
hacer Idgico- es la de transmutar el conf&icto real en un "silogismo de
la Razdn consigo misma", dialectizando, en consecuencia, lo que no se -
presta a ello; la reivindicacidn marxiana hay que traducirla una vez mds
como reivindicacidn del principio de no-contradiccidn. como su puesto -
clave en la propia labor cientffica: "los extremos reales. precisamente
por reales, no pueden ser mediados entre sf. No tienen nada en connSn ni
se requieren mutuamente ni se complementan. Ninguno de ellos encierra -
la nostalgia, la necesidad o el presentimiento del otro... (&i cambio,
cuando HEGEL trata generalidad y singularidad -los factores abstractos
del silogismo- como antftesis reales, no hace sino seSalar el dualismo
fundamental de su Idgica...)?.'Creemos que el discurso de la "KRIHK" -
es una inequfvoca llamada de atencidn sobre la confusidn que se opera -
en el procedimlento hegeliano entre la oposicidn contradiotoria y la —
oposicidn real: entre la "contradiccidn dialdctica" y la "oposlcidh —
de los contrarios reales" : se trata de un motivo tfpicamente kantiano -
pues fue EANT quien efectud la distincidn -el tema lo extrae de las can
sideraciones aristotdlicas sobre la sustancia prima y el principio de -
no-contradiccidn- en su crltica a LEIBNIZ.

Ba. el "excursus" que MARX dedica a este tema se establece —


con claridad la posibilidad de generalizacidn de los efectos emplricos;
en suma, del pensamiento mismo siempre como funcidn de lo real-presu- -
puesto. en definitiva, del ser finito no sometido al expolio de su con-
tenido y especlfioo por parte de la "dialdctica" de un Absolu­
te henchido de explicacidn y que, a la postre, niega li independencia de
lo finite mismo al margen de su drbita omnicomprensiva.
523

El afâa de las dansas pdginas del manuscrito anallzado se ma


niflesta primordlalmente como afdn de desvelar los "misterlos" que la -
razdn polftica desea compartir consigo misma. El punto de partida -fren
te a la gigantesca cronologfa hegeliana- es un esfuerzo por ubicar la -
"Idgica" de algunos procesos politicos singulares dentro de la posibili
dad global de un estudio de la historia humana como historia natural. -
Por todo lo apuntado estlmamos que la "KRITIK" es un trabajo notable, -
un privilegiado paradigma de convergencia de aquellos feustores y, desde
luego, una inequfvoca apuesta por la propia Idgica de la investigacidn
cientffica.
S30

BIBLIOGRAPIA
53t

En la relacidn 'bi'bliogrâfica que se resena a continuacidn


mes tenido en cuenta el criterio de colocar dentro del apartado "ESTU- —
BIOS", aquellos articulos, estudios o libres que afectasen al objeto cen
tral de nuestro estudio de forma directa o, al menos, que incidiesen no-
toriamente en algunas de las temdticas estrechamente relacionadas con —
aqudl; en el apartado "BXBLIOGBAFIÂ GENERAL" se relacionan autores y mar-
terias muy diverses que se ponderaron en grado muy distinto por el autor
de este trabajo; en consecuencia, se hallan en este apartado trabajos —
que no fueron consultados mds que inoidentalmente ; otros, por el contra­
rio, fueron considerados y estudiados muy detenidamente. Por todo lo ez-
puesto, bemos renunoiado a realizar aportaoidn bibliogrdfica alguna -y,
desde luego, a efectuar algdn intento de sistemâtica ( la impresio—
naate masa bibliogrâfica sobre HEGEL y MARX- limitdndonos a la resena de
una tabla bibliogrdflca funcional al estudio que antecede.

A) P ü E N T E S

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FEUERBACH, Ludwig: GHUDSATZE BER PHILOSOPHIE BER ZUKUNFT, pp.247-322,
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g&tzen de Eduard GAN8,conatmfdoe sobre los cursos dicta
dbs por HEGEL#La primera edioidn de los "Gmndl inien",a
cargo del propio HEQEL,apareoid en Berlin en 1821-"In der
Hioolsti'schen Bnohhandlune^ila 2#edici6n eorrid ya a car
go de GAHS y formaba el vol#7III de las obras complétas
de HBGBI, que se editaron en Berlin en el periodo de 1833
a 1845.)
EEX2EL,G.W.P. s"Grandlinien der Philosophie des Rechts"#CUarta edicidd ,
a cargo de* Johannes HDFmiBI8TER#HAMB0EG,1955#(La dltima
reimpresidn de esta edioidn,en 196? y forma nnestra refe
renoia "QRDHDLINIHJ" |no contiene los "Ztu^tzen" de GAH8 qi
no las notas de hJïXfEli A SU Ejemplar;para los "Agregados"
hemos utilizado la edicidn de LA8S0H#)
HEGEL,G#V^# s"Principios de la Filosofia del Bereoho"#Traduooidn del
alewan de Juan Inis 7EBMAL#Baenos Aires,1975# (PRINCIPIOS)
HBQEL,G#W#F. sFilosofia del Derecfao#Introduooidn#Versidn oastellana de
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