Cloud Computing es un modelo de entrega y consumo de servicios.
No
es una tecnología en sí, ni un desarrollo tecnológico, sino una manera de
acceder a recursos o capacidades que pueden usar en el día a día tanto
individuos como empresas. Se basa en diferentes tecnologías para
implementar el modelo pero es, al fin y al cabo, una manera de
relacionarse. Entre las características que definen el modelo de Cloud,
destaca la accesibilidad (para poder acceder de forma inmediata a los
recursos), el pago por el uso que se haga del espacio, la escalabilidad y
flexibilidad, entre otras.
El consumidor de servicios de Cloud Computing tiene que entender
cuáles son las reglas del modelo de consumo de servicio. Para ello es
importante leerse el contrato y entender las condiciones de uso del
servicio que se adquiere y así poder centrarse en usar el recurso
contratado para generar valor en los productos propios y no tanto en ver
como se ha construido ese recurso. En general, Cloud conlleva
industrialización y automatización por lo que no puede asumir
interferencias o integraciones particulares. Además, un consumidor no
puede implantar su modelo empresarial en un prestador de servicios de
Cloud, sino que tiene que verlo como un servicio que puede consumir.
Un prestador, al igual que un consumidor de servicios de Cloud
Computing, tiene que entender muy bien la diferencia de roles que hay
entre vendedor y usuario. El prestador de servicios tiene que realizar una
serie de esfuerzos que le corresponden a él y no al usuario final. Estos
esfuerzos son, entre otros, la realización de una inversión anticipada, la
automatización que le permita hacer crecer o decrecer su servicio en
función de las necesidades del cliente, la gobernanza y el control sobre
su negocio y la modelización de costes que le permita controlar el
beneficio que va a obtener de los servicios que presta.
El servicio Cloud es un modelo más de acceso inmediato a recursos
facilitado por un tercero en un modelo de pago por uso sin intermediación
humana y que permite escalabilidad. El precio, la seguridad y el
rendimiento dependen del proveedor, por lo que es muy importante leer
las condiciones del servicio.
En los últimos años, hemos visto un enorme crecimiento en el sector del
Cloud Computing. Ejemplos de este crecimiento son muchas de las
aplicaciones web más populares utilizadas en la actualidad, incluyendo
VoIP (por ejemplo, Skype o Google Voice), aplicaciones sociales (entre
las que destacan Facebook, Twitter o LinkedIn), servicios de
almacenamiento y gestión de imágenes y vídeo (por ejemplo, Picassa,
YouTube o Flickr), distribución de contenido (como puede ser BitTorrent),
aplicaciones financieras y muchos más.