Llegaron incluso hasta
Constantinopla, capital del Imperio bizantino, sitiándola (de ahí que en
danés exista un sinónimo para denominar a la actual Estambul: "Miklagård" = "Granja grande,
patio grande"). El emperador bizantino quedó tan impresionado de la fuerza vikinga que, tras la
derrota de estos, pidió un regimiento de mercenarios vikingos para que fueran su guardia
personal (Guardia varega), aunque ésta la formaran en su mayoría vikingos suecos. La era
vikinga termina alrededor del año 1100, cuando acaban las incursiones vikingas. Muchos
historiadores coinciden en que el fin de la era vikinga fue en la batalla de Stamford Bridge en
1066. A causa de la gran influencia vikinga en Gran Bretaña, el idioma inglés actual tiene ciertas
palabras parecidas al danés, sueco y noruego ya que todos estos son dialectos del nórdico
antiguo. De hecho, si se juntaran en la actualidad un danés, un noruego y un sueco hablando
cada uno en su respectivo idioma (de manera pausada) lograrían mantener una conversación
relativamente fluida, ayudándose los unos a los otros. 13
Posteriormente, Dinamarca ha controlado durante siglos Noruega e Islandia, y
ocasionalmente, Suecia (Unión de Kalmar), parte de las islas Vírgenes, parte de la costa del
Báltico y lo que ahora es el norte de Alemania. Estonia fue conquistada por parte de
una cruzada danesa para evangelizar los territorios estonios paganos, liderada por Valdemar II
el Vencedor y el arzobispo Anders Sunesen, además de otro arzobispo influyente de la época,
Absalon (fundador de la ciudad de Copenhague), vencieron en la batalla de Lyndanisse, cerca
de Tallin, en 1219. Según el mito, la bandera danesa "Dannebrog" (La Gran Cruz Nórdica blanca
simboliza el cristianismo de Dinamarca limpio, puro; sobre fondo rojo que simboliza la sangre de
los enemigos de Dinamarca) cayó del cielo para que los daneses ganaran la batalla. Los
territorios estonios fueron vendidos en 1346 por parte del rey danés Cristóbal II, a la Orden
Teutónica por 190 00 marcos, con la oposición papal.