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Calificación del Dibujo de la Figura Humana

Este documento presenta los criterios para calificar el Dibujo de la Figura Humana (DFH) de acuerdo a Koppitz. Se asignan inicialmente 5 puntos y se resta 1 punto por cada indicador esperado ausente o se suma 1 punto por cada indicador excepcional. La puntuación permite evaluar la madurez del niño pero no su CI. La puntuación total se interpreta en 8 niveles que van de superior a problemas emocionales serios. Se detallan 30 indicadores emocionales como sombreado, asimetría, figuras incl

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Calificación del Dibujo de la Figura Humana

Este documento presenta los criterios para calificar el Dibujo de la Figura Humana (DFH) de acuerdo a Koppitz. Se asignan inicialmente 5 puntos y se resta 1 punto por cada indicador esperado ausente o se suma 1 punto por cada indicador excepcional. La puntuación permite evaluar la madurez del niño pero no su CI. La puntuación total se interpreta en 8 niveles que van de superior a problemas emocionales serios. Se detallan 30 indicadores emocionales como sombreado, asimetría, figuras incl

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CALIFICACIÓN DEL DFH (DIBUJO DE LA FIGURA HUMANA)

 Para calificar el dibujo de la figura humana de acuerdo con los criterios establecidos por Koppitz,
se toman en cuenta ú nicamente los indicadores esperados y excepcionales para cada rango de
edad que fluctú a entre los 5 y los 12 añ os.
 El procedimiento que se sigue es que a cada dibujo se le otorga una constante de cinco puntos y
se le resta un punto a la misma por cada indicador esperado que no se encuentre presente en el
dibujo.
 Cuando en el dibujo aparecen indicadores excepcionales, a la constante de cinco se agrega un
punto por cada uno de ellos.
 Con este método de calificació n del DFH es posible evaluar de manera rá pida y con cierto nivel
de confianza, la madurez que el niñ o ha alcanzado en su desarrollo; pero las puntuaciones
obtenidas de ninguna manera pueden considerarse como equivalentes del Cociente Intelectual,
porque ésta no es una prueba de inteligencia.
 Una vez que se puntú an los indicadores esperados que no está n presentes y aquellos
excepcionales que aparezcan, se obtiene una calificació n total para cada menor, y el nivel de
maduració n puede interpretarse de acuerdo con los siguientes pará metros:

• 8 o 7 puntos: nivel normal alto a superior.


• 6 puntos: nivel normal a alto.
• 5 puntos: nivel normal.
• 4 puntos: nivel normal a normal bajo.
• 3 puntos: nivel normal bajo.
• 2 puntos: nivel bajo.
• 1 o 0 puntos: nivel inferior debido a serios problemas emocionales.

 A continuació n se presentan los 30 indicadores emocionales planteados por Koppitz:

1. Integración pobre de las partes: una o má s partes no está n unidas al resto de la figura, una de
las partes só lo está unida por una raya, o apenas se toca con el resto. Puede asociarse con
inestabilidad emocional, personalidad pobremente integrada, impulsividad o dificultad en la
coordinación visomotriz. Esta inmadurez talvez se deba a factores emocionales solamente o a daño
neurológico.
2. Sombreado de la cara: sombreado deliberado de toda la cara o parte de la misma. El sombreado de la
cara es poco usual y por lo general se relaciona con ansiedad, así como con sentimientos de
devaluación.
3. Sombreado del cuerpo, extremidades o ambos. Este indicador se halló con más frecuencia en niños
con problemas psicosomáticos. Puede indicar á reas generales de preocupació n, pero no la causa
especifica de esta ansiedad.
4. Sombreado de las manos, cuello o ambos. parece asociarse con angustia por una actividad real o
fantaseada realizada con las manos, mientras que en el sombreado del cuello la ansiedad quizá s
se asocie con dificultades en el control de impulsos.
5. Asimetría marcada de las extremidades: un brazo o pierna difieren notablemente de la otra en la
forma. Este indicador no se califica si los brazos o las piernas tienen forma parecida, pero son un poco
disparejos en el tamaño. Parece indicar dificultades en la coordinació n visomotora, que pueden
deberse a impulsividad, aunque en ocasiones también se relaciona con dañ o neuroló gico, pero
habría que tener otros indicadores que lo confirmaran.
6. Figuras inclinadas: el eje vertical de la figura tiene una inclinación de 15 grados o más con respecto a
la perpendicular. Tiene que ver con inestabilidad y falta de equilibrio como una característica
general del niñ o, sugiere que al pequeñ o le falta una base firme que le brinde seguridad
emocional, lo cual puede deberse a factores de personalidad o a situaciones externas.
7. Figura pequeña: la figura tiene 5 cm o menos de altura. Se encontró de manera frecuente en los
protocolos de niñ os tímidos y tal vez se presente también asociada con inseguridad, retraimiento
o depresió n.
8. Figura grande: figura de 23 cm o más de altura. parece asociarse con falta de límites, necesidad de
llamar la atenció n, inmadurez, controles internos deficientes o ambos. Los datos obtenidos por
Koppitz sugieren que las figuras grandes son menos patoló gicas en niñ os que en adultos, pues el
menor mientras má s pequeñ o tiende a ser má s expansivo y egocéntrico. Para que pudiera
asociarse con dañ o neuroló gico tendrían que existir ademá s otros indicadores.
9. Transparencias: Se toman en cuenta las transparencias que comprenden las porciones mayores del
cuerpo o las extremidades. Es posible que las transparencias se asocien también con impulsividad
e inmadurez neuroló gica y emocional. Si la transparencia se ubica en una zona corporal
específica, puede indicar angustia, conflicto o miedo agudo, por lo comú n con respecto a lo
sexual o mutilació n corporal. En estos casos quizá s signifique una demanda de ayuda del niñ o
por incapacidad para poner en palabras sus ansiedades.

DETALLES ESPECIALES

10. Cabeza pequeña: la altura de la cabeza es menos de un décimo de la figura total. Parece indicar
sentimientos de inadecuació n intelectual.
11. Ojos bizcos o desviados: ambos ojos vueltos hacia adentro o desviados hacia afuera; no se consideran
las miradas de reojo. Pueden asociarse con hostilidad; por lo que tal vez se presente en niñ os
rebeldes y, por tanto, que no pueden o no quieren ajustarse a los modos esperados de
comportarse.
12. Dientes: cualquier representación de uno o más dientes. La presencia de dientes no se considera un
signo de psicopatología, sino má s bien de agresividad, por lo cual puede ser normal en los niñ os.
Pero si se da junto con otros indicadores de agresividad, puede ser significativo para el
diagnó stico y la interpretació n global.
13. Brazos cortos: apéndices cortos a modo de brazos, brazos que no llegan a la cintura. Parecen reflejar
la dificultad del niñ o para conectarse con el mundo exterior y con los que lo rodean, lo cual
podría indicar tendencia al retraimiento.
14. Brazos largos: brazos excesivamente largos, por su longitud pueden llegar debajo de las rodillas, o
donde éstas deberían estar. Parecen sugerir una actitud agresiva generalizada en el menor pero
también pueden asociarse simplemente con expansividad.
15. Brazos pegados al cuerpo: no hay espacio entre el cuerpo y los brazos. Es posible que reflejen un
control interno rígido y dificultad para relacionarse con los demá s.
16. Manos grandes: manos de un tamaño igual o mayor al de la cara. Se asocian con conductas
agresivas y actividades en las que está n implicadas las mismas.
17. Manos omitidas: brazos sin manos ni dedos; no se toman en cuenta las manos ocultas atrás de la
figura o en los bolsillos. Indican que un niñ o se siente preocupado e inadecuado; esto, en
ocasiones quizá s tenga que ver con temor al castigo o sentimientos de culpa. No obstante, la
causa de la ansiedad só lo puede delimitarse con otras pruebas complementarias.
18. Piernas juntas: las piernas están pegadas sin ningún espacio entre sí; en los dibujos de perfil se
muestra una sola pierna. Las piernas juntas implican, como lo denota la misma figura, rigidez,
dificultad en el control de impulsos y, en ocasiones, temor de sufrir algú n ataque sexual. Para que
esto tuviera validez habría que comprobarse en la historia clínica del niñ o.
19. Genitales: representación realista o simbólica de los genitales. La presencia de genitales es rara en
los niñ os, puede ser un signo importante de psicopatología, pues indica agresió n y dificultad en
el control de impulsos.
20. Monstruo o figura grotesca: dibujo que representa una figura ridícula, degradada o no humana, lo
grotesco de la misma debe ser buscado deli- beradamente por el niñ o, y no el resultado de su
inmadurez o falta de habilidad para el dibujo, lo cual no se considera. El que un menor dibuje un
monstruo o figura grotesca, indica sentimientos de inadecuació n y un pobre concepto de sí
mismo, pues estos niñ os tienden a percibirse como distintos a los demá s. En este caso sería
importante el contenido específico del monstruo y el simbolismo que el pequeñ o expresa a
través de él. Aunque no hay que descartar que este indicador tal vez se relacione, como muchos
otros, con las experiencias recientes del niñ o; por lo que los programas de televisió n pueden
tener cierta influencia en este tipo de dibujos. De cualquier manera, es significativo que el niñ o
escoja entre muchas experiencias recientes, la de las figuras monstruosas o grotescas para hacer
su dibujo.
21. Dibujo espontáneo de tres o más figuras: varias figuras que no se relacionan entre sí o se
encuentran realizando una actividad específica; dibujo repetido de figuras cuando se le solicitó
só lo una persona. El dibujo espontá neo de tres o má s figuras es raro en los niñ os y, en general, es
un signo de bajo rendimiento o dañ o neuroló gico, porque implica un tipo de perseveració n.
22. Nubes: cualquier representació n de nubes, lluvia, nieve o pá jaros volando. Las nubes, lluvia o
nieve se relacionan con niñ os ansiosos que muchas veces se sienten presionados por sus padres
o por el ambiente. Se asocia también a niñ os con trastornos psicosomá ticos.

OMISIONES:
23. Omisión de los ojos: ausencia total de ojos; ojos cerrados, sin pupilas o una raya en vez de ojos
no se toman en cuenta. no debe confundirse con la omisió n de pupilas, es poco usual y siempre
es un signo clínico. Se encuentra en niñ os aislados que tienden a refugiarse en la fantasía porque
no quieren aceptar una realidad dolorosa o frustrante.
24. Omisión de la nariz. Se asocia con timidez, conducta retraída y ausencia de agresividad
manifiesta.
25. Omisión de la boca. refleja inseguridad y angustia y, en ocasiones, resistencia pasiva al
ambiente, pues el niñ o simbó licamente no quiere recibir nada de los demá s.
26. Omisión del cuerpo. En los niñ os en edad escolar es un signo serio de psicopatología y puede
reflejar inmadurez severa, retraso en el desarrollo, dañ o neuroló gico o una aguda ansiedad
relacionada con el cuerpo, probablemente por temor al castigo.
27. Omisión de los brazos. Tal vez refleje ansiedad o culpa por conductas socialmente inaceptables
que implican las manos o los brazos como, por ejemplo, robos.
28. Omisión de las piernas. Refleja también intensa angustia e inseguridad, aunque sería muy
importante observar la manera particular en que se omiten las piernas.
29. Omisión de los pies. Puede indicar sentimientos de poca valía e inseguridad por no tener dó nde
pararse o apoyarse.
30. Omisión del cuello. Quizá s se asocie con inmadurez, impulsividad y controles internos pobres.

Notas:
- No es posible tomar estos indicadores uno por uno, pues hacerlo de esa manera daría la
impresió n de que el niñ o está constituido por partes y hay que enfatizar que el pequeñ o es una
totalidad ante todo.
- Koppitz los contabiliza má s que nada para distinguir entre grupos, pero la interpretació n de los
mismos debe ser global y de acuerdo con cada caso en particular.
- La interpretció n clínica y casos de ejemplo los pueden revisar en la p. 251 de su libro.

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