TLC PERÚ-CHINA: UNA DÉCADA DE GANANCIAS
La integración comercial con el mundo ha sido uno de los pilares que más ha
contribuido al crecimiento económico del Perú. El comercio exterior, el intercambio
tecnológico y la cooperación económica constituyen poderosas herramientas que no
solo han permitido a la economía peruana explotar sus ventajas comparativas en
sectores primarios, sino que han generado las condiciones necesarias para que nuevos
sectores no tradicionales den el salto en productividad y competitividad.
En las últimas décadas, la política de comercio exterior peruana ha favorecido la
integración global de nuestra economía, lo cual ha generado beneficios para millones de
peruanos e impulsado el bienestar nacional. Tan solo en los últimos 10 años, las
exportaciones crecieron a una tasa promedio anual del 5.9%, lo que ha llevado a que
estas representen un 21.7% del PBI, según cifras de la Sunat. Este esfuerzo, liderado por
el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), ha trascendido a los
Gobiernos de turno y es el ejemplo más concreto de un proceso de diálogo, consenso e
intermediación que culminó en una visión país que ahora es una de las políticas públicas
mejor consolidadas. Con acuerdos comerciales, como los tratados de libre comercio
(TLC), todos los beneficios que el Perú tenía para exportar ya no serían temporales ni
limitados. Así, nuestro país cuenta actualmente con 19 acuerdos comerciales (20 con la
próxima entrada en vigor del TLC con Australia), de los cuales el TLC con [Link]. y el
TLC con China son los estandartes de nuestra política comercial.
En marzo de 2020, el TLC suscrito con China cumple 10 años de su entrada en vigor y,
junto con una nueva década de beneficios, llega el momento de hacer un balance de sus
resultados y analizar los próximos pasos para repotenciarlo.
RIQUEZA MÁS ALLÁ DE LO COMERCIAL
El acceso preferencial para los productos peruanos, la integración a cadenas
productivas, la promoción de inversiones y la facilitación de comercio son cuatro
grandes bloques que caracterizan los beneficios del TLC Perú-China. Sin embargo, no
podemos hablar de estos beneficios sin mencionar primero el desempeño de nuestro
intercambio comercial.
La entrada en vigor del TLC, en 2010, se enmarcó en un contexto internacional
poscrisis que repercutió de manera significativa en el comercio internacional. A pesar
de ello, las negociaciones, acuerdos e inversiones comprometidas por ambas partes en
materia comercial llevaron a que, durante el primer año, se logre contrarrestar la
disminución en importaciones y la desaceleración de exportaciones, y así encaminar
nuestro intercambio comercial hacia una senda de crecimiento sostenido. Nuestros
envíos a China durante ese año crecieron un 33%, 12 puntos porcentuales (pp) más que
en 2009, y nuestras importaciones crecieron un 63% (+85 pp).
En cuanto a la estructura de nuestras exportaciones, estas se concentran principalmente
en el rubro tradicional (95.5% del valor exportado en 2019), dentro del cual predominan
los envíos de productos mineros (90%). De esta manera, el 87% de los envíos peruanos
a China se clasifican como bienes intermedios que son utilizados como materias primas
para la industria. Por el lado de nuestras importaciones (predominantemente,
manufacturas), un 42.3% son bienes de capital destinados principalmente a la industria,
el transporte y la construcción. Esta distribución refleja un componente fundamental en
los beneficios que este TLC ha traído al Perú, ya que deja en claro cómo el libre
comercio permite potenciar la riqueza generada por industrias peruanas con ventaja
comparativa, a la par de contar con nuevos productos que sirven como insumos para la
industria local. Esto último significa nuevas tecnologías e innovaciones sin sobrecostos
al alcance de todos los peruanos, lo que permite elevar nuestra competitividad.
Un nuevo mercado, con acceso más libre, nuevos consumidores y nuevas industrias, fue
el escenario ideal para que muchas empresas peruanas vieran rentable dar el salto al
comercio exterior. Durante estos 10 años de vigencia del TLC Perú-China, alrededor de
1,400 nuevas empresas comenzaron a exportar al gigante asiático, con envíos por US$
19,000 millones, y de ellas el 72.1% fueron micro y pequeñas empresas.
Si bien este resultado muestra un panorama positivo en las relaciones comerciales, es
importante aclarar que la configuración de este TLC comprende reducciones
arancelarias progresivas para muchos de los productos acordados. Alrededor del 39% de
los productos comerciados hacia y desde China tienen una desgravación progresiva que
comprende periodos entre 5 y 17 años luego de la firma del acuerdo. Por esta razón, el
verdadero efecto del libre comercio con China no se observa de la noche a la mañana o
sobre cifras agregadas, sino que se encuentra esparcido dentro de estos primeros 10 años
de resultados positivos.
Por otro lado, el TLC influyó en posicionar al Perú como un país atractivo para el
ingreso de inversiones chinas. De acuerdo con cifras de ProInversión, sin perjuicio de
las limitaciones propias de la institución en términos de registro de información, la
inversión extranjera directa (IED) de China en el Perú alcanza en la actualidad los US$
284 millones, de los cuales US$ 157.8 millones están en el sector minero y US$ 50
millones en el sector finanzas. De esta manera, China se ha convertido en un socio
importante para nuestra economía, pues, en 2018, sus empresas produjeron un 25% del
cobre, el 100% del hierro y un 35% del petróleo del país, según cifras del Ministerio de
Energía y Minas. Asimismo, es el segundo mayor inversor minero, con cinco proyectos
en la cartera de construcción de minas por un monto de US$ 10,155 millones.
UNA MIRADA AL FUTURO
A puertas de culminar el décimo año de su vigencia, ambas partes decidieron iniciar el
proceso de optimización de este TLC para maximizar sus beneficios de cara al futuro.
Ambos países acordaron que una forma de lograrlo era la actualización de ciertas
disposiciones del acuerdo y la negociación de nuevas que permitan una mayor
integración comercial. Entre los capítulos existentes que se actualizarán se encuentran
los relacionados con las reglas de origen, los procedimientos aduaneros y la facilitación
del comercio, el comercio de servicios, la promoción de las inversiones, la propiedad
intelectual y las medidas sanitarias y fitosanitarias. Además, la modernización de este
TLC involucrará abordar nuevos temas de políticas de competencias, comercio
electrónico y cadena global de suministros.
Sin duda, la política de integración comercial es una de las herramientas más poderosas
que el Perú ha sabido aprovechar para generar riqueza e impulsar sectores productivos.
Además, esta política nacional ha sido una de las principales razones por las cuales el
Perú ha podido sobrellevar muchos de los shocks externos y las crisis internas sin que
peligre nuestra estabilidad macroeconómica. Repotenciar tratados como este, buscar
nuevos mercados que hagan más competitivos nuestros sectores no tradicionales y
participar activamente en bloques de cooperación económica deben ser los objetivos
que guíen el camino del Perú hacia la globalización.
¿La sociedad peruana está del lado del libre comercio?
Aunque sin duda existen detractores del libre comercio, la ruta de la apertura comercial
y de la internacionalización de nuestra economía ya ha sido aceptada por la sociedad
peruana, después de un cuarto de siglo de consistente movimiento hacia la integración
global. Debemos recordar que, ya en 2006, cuando ingresa al Congreso de la República
para su aprobación, el TLC con Estados Unidos era percibido como positivo por 3 de
cada 4 peruanos. Desde entonces, el Perú ha negociado acuerdos comerciales con
numerosos países y bloques, los cuales no han sido objeto, ni por asomo, de resistencia
significativa de la población. La apertura, por otro lado, ha sido objeto de mucha
exposición en foros de gran difusión como APEC y ALC-UE. Incluso el mismo TLC
con Estados Unidos, que durante su negociación fue descrito como un acuerdo negativo
que iba a invadirnos con sus productos, acabar con nuestra agricultura, destruir nuestra
industria y matar a nuestros enfermos, ya forma parte de la vida cotidiana de los
peruanos.
¿El TLC nos ayuda a tener más conocimiento, innovación y tecnología?
El TLC nos ayuda a captar conocimiento, innovación y tecnología de otros países más
desarrollados, pues, al regular en el mercado peruano la protección de la propiedad
intelectual, lo hará más atractivo y seguro para las empresas internacionales dedicadas a
la investigación en diversos campos, en especial a la investigación de punta. Ello
significará un salto para el Perú y el acceso a nuevas herramientas para su desarrollo y
también un paso decisivo en el camino de poner los estándares nacionales al nivel de las
economías más desarrolladas del mundo. Además, el Perú es un país de innovadores,
que requiere urgentemente estimular y proteger sus propias innovaciones. Por ejemplo,
para un país megadiverso como el nuestro, la protección de la propiedad intelectual en
el marco del TLC nos ayuda a combatir la biopiratería y a desarrollar productos sobre la
base de los recursos genéticos y conocimientos tradicionales.
¿Cuál ha sido el resultado de haber seguido un camino de apertura?
El resultado es simplemente inapelable: nuestras exportaciones se quintuplicaron en la
primera década del siglo XXI y pasaron de US$ 6 883 millones a US$ 35 806 millones.
Con la entrada en vigor de importantes acuerdos de libre comercio –fundamentalmente
el TLC con Estados Unidos, en 2009–, la cifra continuó ampliándose, hasta llegar a un
pico de US$ 46 361 millones en el año 2012. El acceso libre y permanente que los
nuevos acuerdos de libre comercio ofrecían permitió a nuestros emprendedores contar
con la estabilidad necesaria para poner en marcha proyectos exportadores más grandes y
de largo plazo. Al mismo tiempo, la ruta de apertura le permitió al Perú importar a
menor costo productos para el consumo nacional y materias primas, equipos y
tecnología que nuestras empresas necesitan para ser más competitivas. Desde el año
2011, el intercambio comercial –exportaciones más importaciones– del Perú superó
siempre los US$ 80 000 millones anuales.