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Diseño Industrial en Contextos Periféricos

El documento describe la experiencia de Juan Proserpi como diseñador industrial en Lambert S.A., una empresa de acoplados y remolques en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Juan se recibió en la UNLP y regresó a su ciudad natal para trabajar. A pesar de las similitudes con su empleo anterior en Buenos Aires, el contexto regional es diferente y afecta el diseño industrial. El documento explora cómo el diseño difiere entre regiones y centros urbanos mayores, y cómo Juan aborda proyectos de diseño e innovación en

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Diseño Industrial en Contextos Periféricos

El documento describe la experiencia de Juan Proserpi como diseñador industrial en Lambert S.A., una empresa de acoplados y remolques en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Juan se recibió en la UNLP y regresó a su ciudad natal para trabajar. A pesar de las similitudes con su empleo anterior en Buenos Aires, el contexto regional es diferente y afecta el diseño industrial. El documento explora cómo el diseño difiere entre regiones y centros urbanos mayores, y cómo Juan aborda proyectos de diseño e innovación en

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RELATO 2: DISEÑO FEDERAL

Juan Proserpi*

*Es diseñador industrial (UNLP 2015), enfocado principalmente en el desarrollo de productos


metalúrgicos y mecánicos, actualmente es diseñador industrial en la fábrica de acoplados y remolques
Lambert S.A ubicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Además posee un emprendimiento propio,
Proserpi Diseño Industrial, dedicado al diseño y desarrollo de productos para la industria náutica.

Sitio web: [Link]

Diseño federal

Juan representa un caso típico de diseñador industrial del interior del país que se
recibió y volvió a su ciudad natal a ejercer la profesión. Antes de volver, trabajó en una
empresa metalúrgica ubicada en José León Suarez (Buenos Aires) en donde debió
adoptar un rol polifuncional para llevar a cabo un sinfín de actividades que nada tenían
que ver con lo que para él era ´diseñar´. Principalmente menciona aquellas habilidades
vinculadas a la gestión y la administración empresarial, aspecto que es recurrente
entre los entrevistados y de los cuales se puede profundizar en la entrevista al
diseñador Ángel Argüero, titulada ¿Cómo cobrar en diseño? Allí éste profesional pone
en relevancia la necesidad de delimitar el alcance de las tareas que realizan los
diseñadores cuando se insertan al mercado laboral, para lograr reconocimiento y no
llevar a cabo roles que gradualmente desdibujan el verdadero aporte que tiene éste
profesional para aportar.

A pesar de los puntos en común entre esa empresa y la actual (Lambert S.A), tales
como: ser PYMES de origen familiar, del rubro metalúrgico y compartir el mismo
mercado, la variable geográfica, o mejor dicho la cuestión territorial en un sentido
amplio, es un aspecto que las diferencia, y que hace que el caso de Proserpi, sea
valioso para comprender que no sólo hay un diseño industrial, sino que existen
diversos diseños industriales de acuerdo a cada contexto específico.

Este caso nos sirve para abrir algunos interrogantes:

¿Hay diferencias entre diseñar en los grandes centros urbanos o en regiones más
“periféricas de nuestro país? ¿Incide la ubicación geográfica en las cadenas de valor
en las cuales puede intervenir un diseñador?

Estas preguntas sirven para ilustrar el espíritu de esta entrevista y conocer algunas
características del diseño llevado a cabo en este caso desde Concepción del Uruguay
(Entre Ríos).

Originalidad relativa e innovación contextual

La innovación en su significado moderno es una nueva idea, pensamientos creativos,


nuevas imaginaciones en forma de dispositivo o método. La innovación también se
considera a menudo como la aplicación de mejores soluciones que satisfacen los
nuevos requisitos, las necesidades no articuladas o las necesidades del mercado
existente. (WDO, 2020).

Esta definición deja en evidencia que la innovación se puede dar de diversas maneras,
y que a su vez, definir que algo es ‘novedoso’, implica referenciarlo en tiempo y
espacio. Es decir, la innovación es un fenómeno relacional, que siempre va a requerir
que se defina: ¿Nuevo, para quién? ¿En dónde? ¿Por qué? La globalización y el
funcionamiento de las cadenas de valor globales transmiten la sensación de un
‘estado del arte global’ que se transforma en punto de partida para el desarrollo de un
nuevo producto. Sin embargo, «no habría que limitar la identidad [de los artefactos o
los diseños gráficos] a los aspectos estético-formales, pues la identidad se manifiesta
también y, sobre todo, en el tipo de problemas que surgen en determinado contexto»
(Bonsiepe, 2011)

En el caso abordado en esta entrevista, Juan afirma que el «cliente siempre trae la
necesidad o una referencia concreta», el punto de partida siempre es limitado y se
busca mejorar en base a lo existente. En ese sentido, dice el entrevistado « creo que
la principal diferencia que tenemos (los diseñadores) con los ingenieros, es la
capacidad de pensar una solución desde la nada. No nos molesta esa incertidumbre,
en cambio ellos necesitan partir de algo tangible para poder mejorarlo».

Por otro lado, la urgencia y las dinámicas del mercado interno hacen que los procesos
de diseño sean cortos, porque tal como afirma éste profesional «si no lo hacemos
nosotros, lo hace la competencia».

, confirmándose una vez más como los imperativos sistemáticos del mercado rigen la
práctica del diseño industrial en la actualidad.

En suma, el caso analizado invita a establecer un vínculo distinto con la originalidad y


con la tendencia del diseño de trabajar en el plano de lo perfectible. La innovación, en
este caso, pasa por lograr que esa idea de producto, independientemente del origen
intelectual de la misma, logre concretarse en este contexto específico. El valor que
aporta el diseño, justamente, es lograr gestionar de manera eficiente esos recursos,
para ser competitivos con economías como la china o la brasilera que son muy fuertes
en este sector (acoplados e industria metalúrgica).

Diseño y crisis

María Sánchez, diseñadora industrial y mano derecha de Ettore Sottsass por más de
20 años, afirma que «el diseño industrial no sólo resuelve problemas, sino que detecta
oportunidades en circunstancias diversas». A veces, esas circunstancias suelen ser
crisis económicas y situaciones adversas. Este modo de pensar al diseño fue el que
aplicó Juan, cuando la crisis económica impactó en la Argentina y mermaron las
actividades en la empresa.

Por su parte Ángel Argüero, afirma : «Argentina es un país pendular desde el punto de
vista económico, hay períodos de mayor estabilidad y otros de crisis”, y sigue “los
diseñadores debemos establecer estrategias de subsistencia para sortear estos
embates, y un camino puede ser justamente repensar el sistema de sustitución de
pensamiento de importaciones, es decir, no pretender copiar los productos que
provienen de afuera, sino repensar de qué manera podemos fabricarlos en Argentina
con los recursos que tenemos».

Siguiendo esta línea de pensamiento, ante la crisis y con la necesidad de sostener una
estructura tal como la de Lambert S.A, que le da trabajo de manera directa a
aproximadamente 180 personas, fue necesario tomar decisiones estratégicas.

Se propusieron diversificaciones de productos (a pesar del fuerte reconocimiento que


tiene la empresa en este rubro específico); se iniciaron cambios organizativos internos
que mejoraron las condiciones de trabajo; se evaluaron opciones de
internacionalización de sus productos; e incluso la impronta de empresa familiar que
caracteriza a esta organización, llevó a evaluar la posibilidad de elaborar internamente
un gran número de piezas y procesos productivos que actualmente se tercerizaban, y
que implicaban vinculaciones con proveedores de otras provincias. Con respecto a
esto, Juan agrega que «un rasgo característico de las empresas familiares
transgeneracionales, es la pulsión a resolver integralmente el producto», es decir,
hacer todo dentro de la empresa.

Podemos decir entonces, que esa capacidad productiva ociosa fue una ventana de
oportunidad para mostrar el potencial del diseño y hacer un replanteo basado en los
recursos tecnológicos con los que contaba la empresa. En este sentido, Beatriz Galán
afirmaba que: «el diseño no garantiza ventas, pero puede hacer que una unidad
productiva mejore su posicionamiento por vía de utilizar y conocer mejor sus recursos”
(2008: 70) ».

Durante tiempos de mayor estabilidad, las tareas de éste joven diseñador, están más
vinculadas a una gestión de la producción. «Mi función es hacer un seguimiento del
proceso productivo, pero además de resolver los aspectos tecnológicos, debo pensar
en que la persona que utiliza ese acoplado, es decir el usuario final, pueda percibir la
funcionalidad del producto».

De manera transdisciplinaria el equipo integrado por Juan y por ingenieros de distintas


especialidades, se encarga del diseño, desarrollo y simulación funcional de los
productos, que al igual que el caso de Bernardo, tienen un alto proceso de
normalización, ya que se trata de unidades de transporte que deben amoldarse a
reglamentaciones específicas para poder circular. En relación a esto, vale mencionar,
que, según cuenta Juan, fue difícil desde el comienzo la inserción y el reconocimiento
del diseño industrial por parte del equipo de ingenieros. Éstos desconocían el alcance
y las incumbencias de ésta disciplina, lo cual hizo necesario que ese espacio sea
adquirido por medio de resultados concretos, que mejoraron los procesos productivos,
y que no se limitaron sólo a trabajar la variable simbólica del producto desde la mirada
‘styling’. Esto es muy valioso ya que se trata de un rubro en el cual los productos
adquieren una apariencia robusta, mecánica y técnica y cuyos usuarios aprecian
cualquier tipo de intervención formal alternativa como un signo de mejor calidad.

Esta situación de no reconocimiento se repite con frecuencia en todas las charlas, una
especie de falta de reconocimiento ‘hacia afuera’, es decir para con otros actores y
disciplinas, y “para adentro”, es decir, entre los propios diseñadores, qué incluso al
llevar a cabo tareas diversas que se alejan del imaginario colectivo del diseñador,
llevan a pensar que incluso como afirmó uno de los entrevistados en relación a su
trabajo, «siento que lo que hago no es diseño industrial».

Emprendimiento y observación sensible del contexto

Es sabido, que el contexto proyectual en el que surge cada diseño, está compuesto
por actores y factores diversos y parte de la tarea del diseñador es justamente,
articularlos para que trabajen de manera sinérgica. Este contexto es determinante
para la materialización del producto.

Siguiendo a Leiro (2008:25) el pensamiento estratégico le permite al diseñador


navegar por la red, detectar conexiones, los signos y los rituales, dialogar con los
actores humanos y artificiales, así como negociar con las entidades privadas, públicas,
políticas y comunitarias.
Éste diseñador radicado en Concepción del Uruguay, comenta que ejercer el diseño
desde esas latitudes, también dio lugar a conocer y dar respuestas a actividades y
cadenas de valor propias de esa región. Puntualmente comentó el caso de un
producto desarrollado para la industria avícola, de gran peso en esa región. Se trata
de un sistema de calefacción desarrollado para granja Tres Arroyos, que le permitió a
esta empresa optimizar un 70% el consumo de energía para el funcionamiento de sus
incubadoras.

Fue así, que analizando su contexto cercano, siguiendo la sugerencia de un amigo


que estaba inmerso en el mundo de la industria náutica, y replanteando los recursos
con los que contaba en base a la extensa red de proveedores con los que había
establecido relación en Lambert, Juan comenzó con su emprendimiento propio
Proserpi Diseño Industrial, dedicado al diseño y desarrollo de insumos para la náutica,
con el cual de manera gradual, logró instalar un producto en el mercado (“brackets
para motores de lancha”) que según cuenta el « es el puntapié inicial para comenzar a
desarrollar un nicho que no está cubierto actualmente desde la industria nacional».

Esto, coincide con la afirmación de Margolin en relación a los diseñadores-


productores:

« Hoy los diseñadores-emprendedores pueden hacer más que desafiar al sistema de


producción industrial: pueden establecer en él sus propios nichos. El mercado está
listo para el resurgimiento de pequeños diseñadores-emprendedores que trabajen por
fuera del sistema productivo principal, tal como intentaron hacerlo los diseñadores del
movimiento Arts and Crafts a fines del siglo XIX. Pero hoy, el foco de dicha práctica no
está puesto ni en la producción artesanal decimonónica ni en los conceptos de la
tecnología intermedia de los sesenta y los setenta. Por el contrario, los diseñadores-
emprendedores harán uso de la tecnología más avanzada para modelar, hacer
prototipos, fabricar y distribuir nuevos productos».1

En fin, tener una visión ampliada de los recursos, debe servir para que los diseñadores
puedan generar asociaciones creativas que aprovechen dichos recursos, entendiendo
al diseño como un hecho posibilitante de nuevas realidades. A su vez, los diseñadores
industriales colocan al ser humano en el centro del proceso, y  están en una posición
única para unir diversas disciplinas profesionales e intereses comerciales. (WDO,
2020). Esto permite pensar, que el diseñador tiene la oportunidad de poner en diálogo
a los actores y factores constitutivos de un ecosistema emprendedor determinado,
logrando vinculaciones asertivas e identificando diversos niveles de afinidad para
establecer alianzas estratégicas en base a poder visualizar a cada actor, como un
usuario mismo del ecosistema.  

Debe pensar al producto-sistema en términos de metaproyecto (Leiro, 2008) de tal


manera que puedan apalancarse en estas estructuras preexistentes, alinearse
estratégicamente a ciertas visiones compartidas, y hacer una lectura entre líneas de
cuáles pueden ser los sectores que puedan ser relevantes a sus propuestas y de
algún modo, no sólo pensar en la creación de una nueva empresa, sino en la
articulación de las empresas existentes. 

1
Margolin, 2012. Recuperado de [Link]

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