Diseño Industrial en Contextos Periféricos
Diseño Industrial en Contextos Periféricos
Juan Proserpi*
Diseño federal
Juan representa un caso típico de diseñador industrial del interior del país que se
recibió y volvió a su ciudad natal a ejercer la profesión. Antes de volver, trabajó en una
empresa metalúrgica ubicada en José León Suarez (Buenos Aires) en donde debió
adoptar un rol polifuncional para llevar a cabo un sinfín de actividades que nada tenían
que ver con lo que para él era ´diseñar´. Principalmente menciona aquellas habilidades
vinculadas a la gestión y la administración empresarial, aspecto que es recurrente
entre los entrevistados y de los cuales se puede profundizar en la entrevista al
diseñador Ángel Argüero, titulada ¿Cómo cobrar en diseño? Allí éste profesional pone
en relevancia la necesidad de delimitar el alcance de las tareas que realizan los
diseñadores cuando se insertan al mercado laboral, para lograr reconocimiento y no
llevar a cabo roles que gradualmente desdibujan el verdadero aporte que tiene éste
profesional para aportar.
A pesar de los puntos en común entre esa empresa y la actual (Lambert S.A), tales
como: ser PYMES de origen familiar, del rubro metalúrgico y compartir el mismo
mercado, la variable geográfica, o mejor dicho la cuestión territorial en un sentido
amplio, es un aspecto que las diferencia, y que hace que el caso de Proserpi, sea
valioso para comprender que no sólo hay un diseño industrial, sino que existen
diversos diseños industriales de acuerdo a cada contexto específico.
¿Hay diferencias entre diseñar en los grandes centros urbanos o en regiones más
“periféricas de nuestro país? ¿Incide la ubicación geográfica en las cadenas de valor
en las cuales puede intervenir un diseñador?
Estas preguntas sirven para ilustrar el espíritu de esta entrevista y conocer algunas
características del diseño llevado a cabo en este caso desde Concepción del Uruguay
(Entre Ríos).
Esta definición deja en evidencia que la innovación se puede dar de diversas maneras,
y que a su vez, definir que algo es ‘novedoso’, implica referenciarlo en tiempo y
espacio. Es decir, la innovación es un fenómeno relacional, que siempre va a requerir
que se defina: ¿Nuevo, para quién? ¿En dónde? ¿Por qué? La globalización y el
funcionamiento de las cadenas de valor globales transmiten la sensación de un
‘estado del arte global’ que se transforma en punto de partida para el desarrollo de un
nuevo producto. Sin embargo, «no habría que limitar la identidad [de los artefactos o
los diseños gráficos] a los aspectos estético-formales, pues la identidad se manifiesta
también y, sobre todo, en el tipo de problemas que surgen en determinado contexto»
(Bonsiepe, 2011)
En el caso abordado en esta entrevista, Juan afirma que el «cliente siempre trae la
necesidad o una referencia concreta», el punto de partida siempre es limitado y se
busca mejorar en base a lo existente. En ese sentido, dice el entrevistado « creo que
la principal diferencia que tenemos (los diseñadores) con los ingenieros, es la
capacidad de pensar una solución desde la nada. No nos molesta esa incertidumbre,
en cambio ellos necesitan partir de algo tangible para poder mejorarlo».
Por otro lado, la urgencia y las dinámicas del mercado interno hacen que los procesos
de diseño sean cortos, porque tal como afirma éste profesional «si no lo hacemos
nosotros, lo hace la competencia».
, confirmándose una vez más como los imperativos sistemáticos del mercado rigen la
práctica del diseño industrial en la actualidad.
Diseño y crisis
María Sánchez, diseñadora industrial y mano derecha de Ettore Sottsass por más de
20 años, afirma que «el diseño industrial no sólo resuelve problemas, sino que detecta
oportunidades en circunstancias diversas». A veces, esas circunstancias suelen ser
crisis económicas y situaciones adversas. Este modo de pensar al diseño fue el que
aplicó Juan, cuando la crisis económica impactó en la Argentina y mermaron las
actividades en la empresa.
Por su parte Ángel Argüero, afirma : «Argentina es un país pendular desde el punto de
vista económico, hay períodos de mayor estabilidad y otros de crisis”, y sigue “los
diseñadores debemos establecer estrategias de subsistencia para sortear estos
embates, y un camino puede ser justamente repensar el sistema de sustitución de
pensamiento de importaciones, es decir, no pretender copiar los productos que
provienen de afuera, sino repensar de qué manera podemos fabricarlos en Argentina
con los recursos que tenemos».
Siguiendo esta línea de pensamiento, ante la crisis y con la necesidad de sostener una
estructura tal como la de Lambert S.A, que le da trabajo de manera directa a
aproximadamente 180 personas, fue necesario tomar decisiones estratégicas.
Podemos decir entonces, que esa capacidad productiva ociosa fue una ventana de
oportunidad para mostrar el potencial del diseño y hacer un replanteo basado en los
recursos tecnológicos con los que contaba la empresa. En este sentido, Beatriz Galán
afirmaba que: «el diseño no garantiza ventas, pero puede hacer que una unidad
productiva mejore su posicionamiento por vía de utilizar y conocer mejor sus recursos”
(2008: 70) ».
Durante tiempos de mayor estabilidad, las tareas de éste joven diseñador, están más
vinculadas a una gestión de la producción. «Mi función es hacer un seguimiento del
proceso productivo, pero además de resolver los aspectos tecnológicos, debo pensar
en que la persona que utiliza ese acoplado, es decir el usuario final, pueda percibir la
funcionalidad del producto».
Esta situación de no reconocimiento se repite con frecuencia en todas las charlas, una
especie de falta de reconocimiento ‘hacia afuera’, es decir para con otros actores y
disciplinas, y “para adentro”, es decir, entre los propios diseñadores, qué incluso al
llevar a cabo tareas diversas que se alejan del imaginario colectivo del diseñador,
llevan a pensar que incluso como afirmó uno de los entrevistados en relación a su
trabajo, «siento que lo que hago no es diseño industrial».
Es sabido, que el contexto proyectual en el que surge cada diseño, está compuesto
por actores y factores diversos y parte de la tarea del diseñador es justamente,
articularlos para que trabajen de manera sinérgica. Este contexto es determinante
para la materialización del producto.
En fin, tener una visión ampliada de los recursos, debe servir para que los diseñadores
puedan generar asociaciones creativas que aprovechen dichos recursos, entendiendo
al diseño como un hecho posibilitante de nuevas realidades. A su vez, los diseñadores
industriales colocan al ser humano en el centro del proceso, y están en una posición
única para unir diversas disciplinas profesionales e intereses comerciales. (WDO,
2020). Esto permite pensar, que el diseñador tiene la oportunidad de poner en diálogo
a los actores y factores constitutivos de un ecosistema emprendedor determinado,
logrando vinculaciones asertivas e identificando diversos niveles de afinidad para
establecer alianzas estratégicas en base a poder visualizar a cada actor, como un
usuario mismo del ecosistema.
1
Margolin, 2012. Recuperado de [Link]