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Dignidad en Astrología: Conceptos Clave

Este documento describe las cinco dignidades esenciales en astrología: domicilio y detrimento, exaltación y caída, triplicidad, término y decanato o faz. Explica que las dignidades indican la naturaleza o significado de un planeta en relación a un signo zodiacal. Luego define cada dignidad y proporciona ejemplos de los domicilios, exaltaciones y caídas de los planetas principales según la astrología tradicional.

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Dignidad en Astrología: Conceptos Clave

Este documento describe las cinco dignidades esenciales en astrología: domicilio y detrimento, exaltación y caída, triplicidad, término y decanato o faz. Explica que las dignidades indican la naturaleza o significado de un planeta en relación a un signo zodiacal. Luego define cada dignidad y proporciona ejemplos de los domicilios, exaltaciones y caídas de los planetas principales según la astrología tradicional.

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Dignidad 

o dignidad esencial en astrología es la naturaleza o significación que guarda


un planeta en relación a un determinado signo zodiacal y su posición respecto al mismo.1
Las dignidades esenciales tradicionales son cinco:2

 Domicilio y detrimento
 Exaltación y caída
 Triplicidad
 Término
 Decanato o faz
El uso de las dignidades —nombre con el que se conoce la relación entre planetas y
signos— es básico en la interpretación astrológica. Deben ser conocidas de memoria por
el astrólogo que haga el trabajo de interpretar una carta natal.

Domicilio y detrimento (o exilio)[editar]


El signo que rige un planeta se llama su domicilio y se considera que, cuando el planeta se
encuentra en su domicilio, su influencia es armónica y fluida. Se entiende entonces que
sus manifestaciones serán fuertes y oportunas.
Al igual que ciertos signos se consideran beneficiosos para la "estancia" de un planeta,
otros se consideran perjudiciales. Es el caso de los signos de exilio, que suelen ser los
opuestos al domicilio. Cuando el planeta se encuentra en exilio, su influencia se considera
inarmónica y forzada. Se manifestará a destiempo y sus efectos pueden ser negativos.
Un planeta rige o gobierna a otro (y en ese caso se llama dispositor) cuando este último se
encuentra en el domicilio del primero. Esta influencia se realiza de forma que el planeta
que gobierna, afecta mediante sus características que le son propias, al planeta
gobernado. Es decir, si el Sol se encuentra en Aries, entonces el dispositor del Sol será
Marte, porque Marte es el regente de Aries. Esto quiere decir que el Sol tendrá rasgos
"marcianos" (agresividad, energía, impulso, etc...).
El domicilio es doble, diurno y nocturno. El domicilio nocturno y el diurno se diferencian en
su manifestación. Según algunos autores, el domicilio diurno sería más favorable que el
nocturno. Según otros el nocturno sería más inconsciente y el diurno más consciente.3

Exaltación y caída[editar]

El Sol es considerado un planeta en la astrología tradicional y su exaltación ocurre en el signo


de Aries, la caída (en la posición opuesta) se encuentra en Libra.

La exaltación es donde un planeta ejerce una mayor influencia, mientras que la caída es
una posición de debilidad con respecto a la función del planeta. La posición del signo
directamente opuesta al signo de exaltación de un planeta se considera su caída.4 En la
astrología tradicional de origen greco arábico, cada planeta tiene:
 Sol: exaltación en el signo Aries
 Luna: exaltación en el signo Tauro
 Mercurio: exaltación en el signo Virgo
 Venus: exaltación en el signo Piscis
 Marte: exaltación en el signo Capricornio5
 Júpiter: exaltación en el signo Cáncer6
 Saturno: exaltación en el signo Libra
Los domicilios, exaltaciones y caídas tradicionales se muestran en el cuadro siguiente:

Domicilios, exaltaciones y caídas7

Planeta Domicilio Exaltación Caída

Sol Leo Aries Libra

Luna Cáncer Tauro Escorpio

Mercuri
Virgo, Géminis Virgo Piscis
o

Venus Libra, Tauro Piscis Virgo

Capricorni
Marte Escorpio, Aries Cáncer
o

Júpiter Sagitario, Piscis Cáncer Capricornio

Saturno Capricornio, Acuario Libra Aries

Triplicidad[editar]
La triplicidad es una de las cinco dignidades. Cada elemento (fuego, tierra, aire y agua)
forma una triplicidad. Cada una de estas cuatro triplicidades consiste en tres signos
zodiacales ubicados cada 120 grados y cada signo de la triplicidad es regido por un grupo
de tres planetas. De acuerdo al astrónomo griego Claudio Ptolomeo,8
La triplicidad preserva acuerdo con un triángulo equilátero, y toda la órbita zodiacal está definida por
tres círculos, a saber, aquel del equinoccio, y aquellos de los dos trópicos; los doce signos están,
por lo tanto, distribuidos entre los cuatro triángulos equiláteros.
Tetrabiblos por Claudio Ptolomeo, siglo II a. C.

Estas triplicidades son las siguientes:

 Primera triplicidad (o primer triángulo): Aries, Leo, y Sagitario;


 Segunda triplicidad: Tauro, Virgo, y Capricornio;
 Tercera triplicidad: Géminis, Libra y Acuario;
 Cuarta triplicidad: Cáncer, Escorpión y Piscis.
Durante las horas diurnas (cuando el sol se encuentra sobre el horizonte) los planetas
diurnos son los principales regentes y los planetas nocturnos los secundarios; en la noche,
viceversa. Durante el día y la noche, los regentes participativos son de tercera
importancia.9 Lo anterior se muestra en el cuadro siguiente:

Triplicidades y regencias diurnas, nocturnas y participantes 10

Element
Signos Día Noche Participante
o

Fuego Aries, Leo, Sagitario Sol Júpiter Saturno

Tauro, Virgo, Capricorni
Tierra Venus Luna Marte
o

Mercuri
Aire Géminis, Libra, Acuario Saturno Júpiter
o

Agua Cáncer, Escorpio, Piscis Venus Marte Luna

Decanato o faz[editar]
Artículo principal: Tabla de faces (o decanatos)

Un decanato o faz es una subdivisión en tres partes iguales de 10 grados de cada signo


zodiacal. Al dividirse la eclíptica en 12 sectores de aproximadamente 30 grados, se
generan 36 decanatos de 10 grados cada uno. Cada decanato en cada signo tiene su
propia regencia.11
De acuerdo a la astrología caldea según Claudio Ptolomeo, los decanatos se asignan de la
siguiente manera, empezando con el primer decanato de Aries y asignándole
sucesivamente los siete planetas clásicos en el siguiente
orden: Marte, Sol, Venus, Mercurio, Luna, Saturno y Júpiter, y se vuelve a empezar de
[Link] 1 Este orden planetario, en el que el Sol se encuentra en el centro de la serie, con
los planetas entre el Sol y la Tierra en un lado y los planetas exteriores en el otro lado,
refleja la percepción de la velocidad del movimiento de cada planeta como se ve desde la
Tierra. A esta regencia se le llama 'caldea'.
Existe otra forma de organizar los aspectos denominada regencia por triplicidad.

Fuerzas y dignidades en la astrología clásica


La astrología clásica conoce un número considerable de criterios, según los cuales
un p vbglaneta cobra fuerza, dominancia o dignidad. Estos criterios incluyen
conceptos muy diferentes, como la posición por signo, la ubicación por casa, la
fase con respecto al Sol, o los aspectos recibidos. Por ejemplo, Abraham ben Ezra
en su libro introductorio sobre los juicios de las estrellas, comienza por enumerar
16 condiciones en las que "se refuerza" el planeta, y que incluyen la aspectación o
sitio por planetas benéficos, el contacto con Sol y Luna, la velocidad, el incremento
de luz, la dignidad zodiacal, la recepción, etc. Después pone especial énfasis en la
dignidad zodiacal, así como en la fase solar, diferenciando y complementando las
condiciones previamente citadas.
Para citar otro ejemplo, William Lilly distingue entre dignidades o debilidades
esenciales por un lado - en principio la posición en domicilio, exaltación, término,
triplicidad o faz - y las fortalezas o debilidades accidentales por otro, que incluyen
muchas de las restantes condiciones mencionadas por ibn Ezra, así como la
posición por casa. Esta diferenciacción entre dignidades esenciales y accidentales
también la encontramos en Morin de  Villefranche, entendiendo por dignidad
accidental en primer lugar la ubicación en casas cardinales.
En estos autores del periodo medieval (tardío) y renacentista encontramos una
tendencia a juntar o sumar todos estos criterios, considerando a un planeta como
más fuerte cuanto más condiciones favorables reúna, sea cual sea el tipo de
fortaleza o dignidad subyacente.
Sin embargo vale la pena distinguir entre diferentes tipos de fuerza. No cabe duda
de que los antiguos eran conscientes de tales distinciones, y tal vez los astrólogos
helenísticos más que nadie, ya que no encontramos aquí ningún afán por "medir
fuerzas" sumando puntos positivos y negativos, como lo hicieran más tarde los
astrólogos europeos.
Una distinción general que se ofrece, muy acorde con la tradición, es la siguiente:
1. Calidad: la posición de los planetas en los signos es indicadora de la calidad con
la que se expresa el planeta. Es decir, en la medida en que el planeta ocupa
signos o grados zodiacales en los que posee dignidad, las significaciones del
planeta se expresarán con más naturalidad y de manera más genuina. Lo que se
fortalece aquí es la naturaleza y virtud intrínseca del planeta, otorgando seguridad,
autoestima y confianza a las cosas que determina.
2. Cantidad: La dominancia de un planeta podemos medirla según su posición en
las casas y en los ángulos. Un planeta en casas cardinales y/o cerca de los
ángulos será más dominante. Un planeta caído de los ángulos, o en casas que no
guardan relación de aspecto con la primera casa, será poco dominante. Este
criterio indica la preponderancia de un planeta y sus significados en la vida del
nativo, independientemente de su "bondad" derivada de su posición zodiacal, o de
otras condiciones. Un planeta puede ser por ejemplo muy dominante, pero al
mismo tiempo problemático a causa de una ubicación zodiacal difícil.
3. Apoyo o impedimento: La relación con otros planetas nos habla de ayudas u
obstáculos con los que se encuentra el planeta. La capacidad de un planeta para
desarrollar su función y cumplir con lo que promete se verá p.e. impedida por
aspectos de planetas maléficos, o bien apoyada por los aspectos de benéficos.
4. Dinámica: La relación del planeta con respecto al Sol, que se traduce en
visibilidad, luminosidad, velocidad y dirección de su movimiento, describe el
dinamismo y la franqueza con que se expresa el planeta.

Las dignidades zodiacales


En esta ponencia nos concentraremos en las 5 dignidades zodiacales clásicas, y
especialmente en el sentido y función originales de tales dignidades, tal y como se
derivan de los textos astrológicos del período helenístico y romano. Estas cinco
dignidades son el domicilio, la triplicidad, el término,  el decanato o faz, y la
exaltación, que explicaré en este orden.
Normalmente solemos tener en cuenta - los que trabajamos con ellas  - dos
aplicaciones de estas dignidades zodiacales:
a) Valorar o "medir" la fuerza intrínseca o esencial del planeta an cuestión. Esto
viene a ser lo que he descrito arriba como criterio de calidad de un planeta.
b) Determinar el planeta o los planetas que asumen cierto gobierno o poder sobre
un factor particular de la carta, a través del signo y del grado en el que se
encuentra este factor. Por ejemplo, un Ascendente en 5° de Géminis en una carta
nocturna se hallará en el domicilio, término y triplicidad de Mercurio, y en la faz de
Júpiter. Estos planetas - especialmente el regente del domicilio - se considerarán
dispositores o regentes del Ascendente. El planeta que más dignidades posee - en
el ejemplo Mercurio - suele denominarse Almuten ("el vencedor") del factor
analizado. Este concepto de Almuten se aplica sobre todo al planeta que "vence"
por regencia en un  grupo de factores que cooperan en una significación común
(p.e. el Almuten común de Luna y Mercurio para describir el espíritu y la
mentalidad del nativo).
En ambas aplicaciones suele utilizarse una puntuación, según la importancia
otorgada a cada dignidad. La puntuación más sencilla y extendida da 5 dignidades
o fuerzas al domicilio, 4 a la exaltación, 3 al término, 2 a la triplicidad, y 1 al
decanato. Esta es la opinión de Ali ben Ragel y Al Biruni, pero hay otros autores,
como Benn Ezra, que otorgan 2 fuerzas al término y 3 a la triplicidad. Al Biruni
además nos transmite que entre los babilonios y los persas el decanato tenía más
peso que el término y la triplicidad. Los hindúes por último suelen dar preferencia a
la exaltación sobre el domicilio, práctica que entre los árabes solo se reservaba
para asuntos relacionados con reinados y gobiernos.
De entre los planetas que rigen un factor dado, se da preferencia a aquél que lo
aspecta o se halla en conjunción, siendo suficiente para ello la configuración por
signo. Se dice de tal planeta que recibe al otro (en su domicilio, exaltación, etc.), y
esta recepción será perfecta si el aspecto es pláctico y aplicativo, o diréctamente
partil.
Este uso de las dignidades ya se ve prefigurado en la astrología helenística, al
menos en parte. Sin embargo no encontramos aquí ningún indicio de que se dieran
diferentes valores a las dignidades. Por el contrario, es obvio que cada una de las
cinco dignidades zodiacales poseía una función específica, que no siempre
compartía con las demás.

El zodiaco sideral
Aunque estas doctrinas helenísticas siguen vivas en la astrología árabe y del
Renacimiento, la tendencia general en los últimos siglos ha sido a perderlas de
vista, hasta el punto de olvidarse algunas de ellas, como los términos o las
triplicidades, tan caras a los astrólogos griegos. El colmo de esta evolución - si es
que merece tal nombre - es la eliminación completa de todo tipo de dignidad
zodiacal, propagada por algunas escuelas modernas.
No es el lugar para analizar las posibles razones de tal amnesia, que seguro que
son diversas. Pero una de ellas podría radicar en el uso del zodiaco tropical, que
comenzó a establecerse definitivamente entre los astrólogos europeos a partir del
siglo XIII, probablemente. Abraham ben Ezra (siglo XII), uno de los grandes
eruditos de esta ciencia, nos introduce en la división de la esfera con estas
palabras: "Dividieron (los antiguos) toda la esfera en 12 partes y llamaron a cada
parte 'signo'. Le dieron a cada uno 30 grados y cada signo recibió el nombre de la
figura que se muestra allá". Estas figuras a las que alude el autor son nuestras
constelaciones estelares. Continúa enumerando los nombres de los signos, y
luego dice: "Dichos signos están en la octava esfera con las otras figuras
meridionales y septentrionales..." Es obvio que esta definición de los signos es
sideral, y no tropical. Pero por si hubiera duda, quiero citar aquí un pasaje del
"Libro de los Fundamentos de las Tablas Astronómicas", del mismo Abraham ben
Ezra. Tiene un capítulo  "de la división del círculo en 12 partes según (las) dos
opiniones", en el que explica:
"Ha de saberse pues que la división del círculo del firmamento por 12 se hace
según dos opiniones, una según el conocimiento, la otra según el sentido de la
visión; la opinión que es según el conocimiento sin duda es la opinión de
Ptolomeo, y en verdad la que es según la visión, es la de los antiguos y los indios
(hindúes), y cada una de ellas es verdadera y absolutamente necesaria para todo
el arte. Pero la que es de Ptolomeo puede sostenerse por sí misma, la otra en
verdad nunca (puede) sin la otra, porque la opinión de Ptolomeo es mediante la
ciencia y la razón, la otra en verdad mediante la prueba de los juicios".
Es decir, una de las divisiones, la tropical, es digamos científica y racionalmente
definible por la interseción de la eclíptica y el ecuador, mientras la otra es
comprobada por los juicios astrológicos. Esta segunda se deduce - restando el
Ayanamsa, es decir el ángulo de precesión recorrido por el equinocio a partir de su
coinidencia con el comienzo de Aries - de la primera, que se sostiene por si misma.
Más abajo Ben Ezra enumera una serie de aplicaciones de las tablas tropicales
(que ha compuesto él mismo) para fines claramente astronómicos, para luego
decir en el capítulo "de la segunda opinión por la que el círculo es dividido en 12
partes":
"La segunda opinión según la cual los indios dividen el círculo del firmamento en
12 según el sentido de la visión, es necesaria para conocer los domicilios de los
planetas y sus exaltaciones y los contrarios de los domicilios y de las exaltaciones,
y los signos de las triplicidades y los términos y las faces...", y sigue con diversos
tipos de grados y otras divisiones clásicas de los signos zodiacales, que se usan
todas con fines meramente astrológicos.
Simplificando, podemos decir con Ben Ezra que el zodiaco tropical ha de uzilizarse
para el cálculo astronómico, mientras el zodiaco sideral se emplearía para la
interpretación astrológica. Esta es la opinión vigente al menos entre la mayoría de
los astrólogos árabes e hindúes. No cabe duda de que la doctrina astrológica se
fundó desde un principio sobre el zodiaco sideral aquí descrito por Ben Ezra,
aunque ya en época helenística empezara la confusión entre la definición tropical y
sideral. Es a este zodiaco sideral al que me atengo a la hora de interpretar las
posiciones zodiacales.

Las dignidades zodiacales en la astrología helenística


Pero volvamos a las dignidades zodiacales, tal y como se entendían a principios
de nuestra era.
Para empezar, en la astrología helenística no aparece la palabra "dignidad".
Ptolomeo y otros autores hablan más bien de "familiaridad" de un planeta con
diferentes sectores del zodiaco, refiriéndose concretamente Ptolomeo a los
domicilios, triplicidades, términos y exaltaciones. Es decir, se establece una
relación de parentesco o de pertenencia de un planeta a estos sectores.
Hay que tener en cuenta que en la astrología antigua cada sector del zodiaco se
consideraba una especie de unidad o de espacio, que en cierto modo aglutinaba
los diferentes factores ubicados en su interior. Esto es especialmente cierto de los
signos - zodia en griego - que formaban unidades tanto en el sentido espacial
como en el temporal. Así, el sistema de casas vigente en la astrología helenística,
y aún en el primer periodo árabe, y que se sigue usando en la astrología hindú,
cuenta signos a partir del ascendente (o de otro factor), siendo el signo en que se
encuentra el ascendente (en su totalidad) la primera casa, el signo siguiente la
segunda casa etc. También en la doctrina original de aspectos no encontramos
aún la noción de orbe: dos planetas ubicados en un mismo signo se hallan en
conjunción, independientemente de la distancia que los separe. Lo mismo vale
para los aspectos propiamente dichos.
Como veremos más adelante, tanto los signos como los términos tienen una
función importante a la hora de determinar espacios o fases de tiempo en los que
tenderán a manifestarse las determinaciones de tal sector zodiacal y de su
regente.

La regencia por domicilio


El término griego oikodespotés se traduce como "gobernador" o "señor de la casa".
Hoy en día utilizamos el concepto de "domicilio", que viene a ser un sinónimo de
"casa", para diferenciarlo de las casas propiamente dichas. Pero esta distinción se
hace necesaria únicamente a partir de que se utilizan sistemas de casas
desiguales. Como hemos visto, en el sistema de casas original - denominado
sistema de signos enteros - precisamente son los signos mismos los que definen
las casas, según su posición a partir del Ascendente.
Los siete planetas visibles se reparten los signos del zodiaco según el siguiente
esquema:
El Sol y la Luna rigen los signos Leo y Cáncer,  encabezando dos semicírculos de
seis signos cada uno. Los restantes cinco planetas rigen respectivamente dos
signos de polaridad diferente - uno en cada semicírculo - siguiendo el orden de su
velocidad media: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y por último Saturno.
Algunos se habrán preguntado el porqué de tal distribución. El esquema
subyacente se orienta en la velocidad media de los planetas. Pero en el caso del
Sol parece que no cuadra este esquema, ya que su revolución aparente es de 365
días, debiendo estar por tanto entre Venus y Marte.  Obviamente el ciclo que opera
aquí es otro: el Sol tiene una rotación propia sobre su eje, y el ciclo sinódico de
esta rotación es de 27,3 días. Es decir, un punto determinado del globo solar,
después de haber girado en torno al eje solar, vuelve a apuntar a la Tierra después
de 27,3 días. Esto es exáctamente el mismo valor que una revolución de la Luna
alrededor de la Tierra. Por tanto, el Sol y la Luna no solo tienen el mismo tamaño,
vistos desde la Tierra, sino que además giran con respecto a la Tierra en el mismo
periodo de tiempo. Es más, según ha descubierto el austríaco Klaus Podirsky, las
revoluciones de los planetas siguen una ley aritmética que tiene como base
precisamente este ciclo de 27,3 días. Se trata pues de una especie de ciclo
fundamental que articula los ritmos de todo el sistema solar.
Obviamente los domicilios planetarios se ordenan según estos ritmos, siendo la
base el periodo de 27,3 días común al Sol y a la Luna, que por ello se reparten una
pareja de domicilios. Los antiguos parecen haber "sabido", aunque fuera por
ciencia infusa, de la rotación solar y su similitud con la revolución de la Luna.
Pero volvamos a la aplicación práctica de los regentes de domicilio. No cabe duda
de que para el astrólogo antiguo los domicilios eran los sectores de mayor
"familiaridad" respecto a los planetas. De hecho, la palabra griega para
"familiaridad" o "parentesco" es okeiosis, palabra derivada de oikos, que significa
casa o domicilio. El domicilio es pues el lugar que mejor congenia con el planeta.
Pero el término oikodespotés para regente del signo indica también que este
planeta tiene autoridad sobre todo aquello que sucede en este signo. Habíamos
visto que en el sistema de casas original los signos se identifican con las diferentes
casas del tema natal. La función más importante del regente de domicilio es, de
hecho, el asumir la responsabilidad sobre los asuntos de la casa que rige. En su
función de gobernante podemos decir también que es el planeta que decide los
designios de esta casa. La astrología helenística nunca habla de otros planetas
regentes de una casa (como se ha hecho más tarde, analizando las diferentes
dignidades en las cúspides de casas desiguales).
En relación con el Ascendente y la Parte de la Fortuna - considerada en la
astrología helenística como un segundo ascendente - Vettius Valens habla también
del regente como del planeta al que ha sido adjudicado o al que le ha tocado en
suerte el Ascendente o la Fortuna. Esta idea se extiende también a otros factores,
incluidos los planetas que se encuentran en tal signo. De modo que todo lo que
entra en un determinado signo depende o está a merced de su regente.
Los signos zodiacales se identifican también con fases de tiempo de aplicación en
diversos sistemas predictivos. Se trata básicamente de tres principios:
a) el tiempo de ascensión del signo, traduciendo los grados de ascensión recta a
años;
b) los años (menores) del planeta regente del signo (ver tabla más adelante);
c) un signo corresponde a un año, y dentro del  año a un mes etc.
Ésta última técnica se conoce como sistema de profecciones, y el regente del
signo se convierte en regente del respectivo año, factor muy importante a la hora
de analizar la revoluión solar. Ahora bien, en origen la profección no se entiende
en el sentido de un recorrido de 30°de ángulo cada año, sino que el signo
completo se considera una unidad equivalente a la unidad temporal de un año, un
mes o incluso divisiones menores. Más adelante daré un ejemplo de esta técnica.
Por último quisiera decir algo sobre el exilio. Se entiende como exilio o detrimento
de un planeta al signo opuesto a su domicilio. Sin embargo, este término no es
conocido en la tradición helenística, sino que empieza a utilizarse en la astrología
árabe, donde la palabra "al-wabal" se traduce más bien como debilidad o
detrimento, y no como exilio.
Es decir, en la astrología helenística un planeta en el signo opuesto a su domicilio
se consideraba peregrino (a no ser que estuviera en su término o faz). Esta
posición no significaba una debilidad especial, más allá del hecho de estar el
planeta fuera de sus dignidades (lo cual siempre implica cierta debilidad).
Exáctamente la misma doctrina la encontramos por cierto en la astrología hindú,
tan emparentada con la helenística.

Los regentes de la triplicidad


Los regentes de la triplicidad o del trígono tienen mucha importancia en la
astrología helenística. Se trata de tres planetas que comparten la regencia sobre
cada uno de los cuatro trígonos zodiacales, compuestos por tres signos de la
misma naturaleza: fogosa, térrea, aérea y acuosa. Es de notar que los griegos
solían hablar del primer, segundo, tercer y cuarto trígono, para a lo sumo - y no
siempre - añadir la naturaleza que los caracteriza. Sería pues inexacto decir que
los planetas asignados tienen regencia sobre el elemento de fuego, tierra, aire o
agua.
Para entender las regencias de triplicidad es necesario conocer antes otro
concepto fundamental de la astrología antigua: las sectas. Existen dos sectas, el
día – secta del Sol - y la noche – secta de la Luna. Cada planeta pertenece a una
de estas dos sectas, hablándose entonces de planetas diurnos o nocturnos. Las
dos luminarias encabezan estas sectas o partidos.
Los planetas diurnos son el Sol y los dos planetas superiores, Júpiter y Saturno.
Curiosamente son los planetas gigantes del sistema que, como sabemos hoy,
tienen más parecido con el Sol.
Los planetas nocturnos son la Luna y los dos planetas vecinos a la Tierra, cuya
consistencia es precisamente parecida a la Tierra y la Luna. Se trata de Venus y
de Marte.
Mercurio podría considerarse planeta nocturno, al pertenecer a la misma familia
que los demás planetas interiores del sistema. Sin embargo la tradición asigna
Mercurio a ambas sectas, según su posición relativa al Sol: si sale antes del Sol es
diurno, y si se pone después del Sol es planeta noturno.
Los cuatro elementos que describen la naturaleza de los trígonos, son
considerados también diurnos y nocturnos: Los elementos Fuego y Aire son
masculinos y diurnos, y los elementos Agua y Tierra son femeninos y nocturnos.
Los regentes de una triplicidad son siempre tres planetas que pertenecen a la
secta asociada al elemento o naturaleza del trígono en cuestión. De estos tres
planetas, uno de ellos es considerado regente diurno del trígono o triplicidad, otro
es considerado regente nocturno, y un tercer planeta se denomina regente
participante, o común a ambos tiempos. El esquema es el siguiente:
Como regente diurno de la triplicidad de Tierra se considera tradicionalmente a
Venus. Sin embargo, Doroteo de Sidón en el Carmen astrologicum (citado por
Hefesto de Tebas) escribe:
De Tauro, Virgo, Capricornio son soberanos
de día la nacida de la espuma (Venus), de noche la celestial Selene (Luna),
y como tercero les sigue el dios que rige las guerras (Marte),
y en el presente (trígono?) obtuvo también al hijo de Maia (Mercurio)
El último verso es ambiguo, y Pingree en su traducción de la versión árabe del
Carmen astrologicum dice "y en Virgo hay también una participación de Mercurio".
En cualquier caso, Doroteo parece jugar con una corregencia de Mercurio en esta
triplicidad.
Lo cierto es que tal regencia de Mercurio tiene mucho sentido, y por mi parte tengo
la impresión de que funciona bastante bien. La lógica subyacente a los regentes de
triplicidad además sugiere una regencia de Mercurio en el trígono de Tierra, en vez
de Venus:

Observamos que los regentes diurnos de una triplicidad son aquellos planetas que
tienen su exaltación en uno de los signos de ese trígono. Al menos esto sería así si
tomaramos a Mercurio como regente diurno de la triplicidad térrea. Los regentes
nocturnos son siempre los regentes de un domicilio en ese trígono. La única
excepción es la Luna en la triplicidad de Tierra, pero es de notar que este es el
único trígono en el que se exaltan tres planetas de la secta correspondiente
(incluyendo a Mercurio). En los otros trígonos no se da el caso.
El regente participante, por fin, es meramente el miembro sobrante de la secta,
independientemente de su familiaridad con los signos de la triplicidad (o del signo
que queda). Se obtiene así el cuadro adjunto.
Pero veamos para qué sirven los regentes de triplicidad.
Una de las funciones específicas de los regentes de la triplicidad es determinar la
fortuna, calidad de vida y el grado de encumbramiento del nativo. Para ello, se
averiguará cual es la luminaria correspondiente a la secta vigente - día o noche - y
se examinará como están situados los regentes de la triplicidad en que se
encuentra tal luminaria, "si están en ese momento en un ángulo, o en (casa)
sucedente o cadente, en orto u ocaso (helíaco) o en su propio signo, y si son
aspectados por benéficos o maléficos" (Vettius Valens, Antología II.2). Como se
deduce de Valens y de Doroteo, sobre todo, se le daba particular importancia a la
posición en casas angulares, sucedentes o cadentes.
En la tradición astrológica hay discrepancia sobre la cuestión de si se han de
considerar siempre los tres regentes, dando preeminencia al primero, o si bien solo
ha de considerarse al regente que corresponde a la secta vigente, secundado por
el participante. Los textos griegos no carecen de cierta ambigüedad, pero en
definitiva el esquema parece ser el siguiente: El regente que corresponde a la
secta vigente es el principal, e indicará la pauta preponderante en la vida de nativo.
Le seguirá en importancia el regente de la secta contraria, o segundo regente, y no
el participante (tercer regente). Pero además, el primer regente se hará notar más
en la primera fase de la vida, el segundo en la segunda, y el tercer regente hacia el
final de la vida del nativo.
Valens y Doroteo nos indican también como calcular el periodo que abarcan estas
fases, al menos a modo orientativo. Este periodo viene determinado en primer
lugar por el tiempo de ascensión del signo en que se encuentra, o bien por los
años menores asignados al regente de la triplicidad, o al planeta regente del signo.
Tomemos como ejemplo la carta de Joan Baez (9.1.41; 10h48m; Staten Island,
NY). Al ser un nacimiento diurno, analizaremos los regentes de triplicidad del Sol.
Este se halla en Sagitario, por tanto los regentes de triplicidad serán Sol, Júpiter y
Saturno, en este orden tanto de importancia como temporal.
El Sol se encuentra an casa angular y en su hayz, y sin aspectos maléficos.
Promete pues fortuna y encumbramiento. El signo de Sagitario esciende en algo
más de dos horas, lo cual equivale a un periodo de unos 31 años. De hecho Joan
Baez obtuvo su primer gran éxito a comienzos de los sesenta, cuando tenía
apenas 19 años (los años menores del Sol), y fue una de las figuras más
influyentes en la música pop de la década de los sesenta.
El segundo regente es Júpiter, que se encuentra en Aries en la segunda casa. Se
halla en el signo de su triplicidad y en casa sucedente, lo cual es una posición
media. La conjunción con Saturno evidentemente creará obstáculos o
frustraciones, y en esta fase disminuye claramente la popularidad de Joan Baez.
La ascensión de Aries corresponde a un periodo de 20  años, que termina en el
1992. En esa época la cantante comienza a rehacer su carrera, hace una
psicoterapia y procura profesionalizarse, p.e. contratando a un manager y
entrenando su voz. Saturno como tercer regente de triplicidad, aunque se halla en
caída, es favorecido por la conjunción de Júpiter y la buena situación de su
dispositor, Marte.
No en todos los casos vemos funcionar a los regentes de la triplicidad de un modo
tan nítido. Pero si observo que una posición dominante y afortunada de estos
planetas, especialmente del primer regente, favorecen el éxito y la fama en la vida
del nativo. Ahora bien, estas indicaciones tendrán que ser corroboradas sobre todo
por el Ascendente y por la Parte de la Fortuna y sus regentes.
Los regentes de triplicidad se utilizan de manera similar para analizar el destino en
base a otros significadores naturales. Así por ejemplo, Paulus Alejandrinus nos
aconseja, para analizar el tema de los hijos, "mirar la estrella de Zeus y el regente
de su trígono", aparte de las casas y partes pertinentes. Parece ser que los
regentes de la triplicidad - especialmente el primero - se consideraban como
dispositores eminentes de significadores naturales (p.e. Júpiter de los hijos, o las
luminarias de la vida del nativo), reservándose los regentes de domicilio más bien
para el análisis de las casas.
No quiero terminar con los regentes de triplicidad sin mencionar una técnica
proveniente de la astrología árabe: los tres regentes de triplicidad de una casa se
consideraban aquí como significadores de tres ámbitos particulares relacionados
con la casa. Por ejemplo, Ben Ezra (Libro de los Juicios de las Estrellas, Libro
Introductorio) nos dice con respecto a la casa 5, que "el primer regente de la
triplicidad es el significador de los hijos; el segundo, del placer; el tercero, de las
mensajerías". Esta idea podría derivar de la división helenística en tiempos de
vida, como sugieren algunas significaciones, por ejemplo esta: "El primer señor de
la triplicidad (de la casa 3) es el significador de los hermanos mayores; el segundo,
de los medianos; el tercero, de los pequeños" (Ben Ezra, Libro Introductorio).

El regente del término


Los términos - horia (sing. horion) en griego - forman una división peculiar de los
signos zodiacales, de suma importancia en la astrología helenística (ver cuadro
adjunto). La lógica subyacente a la distribución de los términos es la siguiente:
Para empezar, hay que saber que son asignados a los planetas ciertos periodos
de años, llamados años mayores, medios y menores. Los que aquí nos interesan
son los años mayores de los cinco planetas (quitando al Sol y a la Luna), que son
los siguientes:
Pues bien, cada signo es dividido en cinco sectores desiguales, uno para cada uno
de los cinco planetas, de tal manera que el número total de grados que suman los
doce términos de un planeta, equivale a sus años mayores. Si sumamos por
ejemplo los grados que abarcan todos los 12 términos de Mercurio, obtendremos
76 grados, que son sus  años mayores.

Tengamos en cuenta que un grado es una unidad básica del círculo, y que como
tal es equiparable a una unidad de tiempo, principalmente a un año. Esta analogía
grado = año es de suma importancia en el cálculo de las direcciones. Como
veremos en seguida, la función prioritaria de los términos radica precisamente en
el cálculo de los años de vida, así como de diferentes periodos en la vida del
nativo.
Los regentes están repartidos en cada signo siguiendo básicamente las siguientes
reglas:
a) El primer término es regido por uno de los regentes principales de la triplicidad,
dando preferencia al regente del domicilio o de la exaltación, si se trata de un
planeta de la misma secta que el signo (excepción: Acuario, donde prende la regla
c).
b) en los primeros términos se da preferencia a los planetas benéficos, mientras
los maléficos rigen los últimos dos términos, a no ser que tengan fuerte dignidad
en este signo (regla a). la única escepción es Cáncer, cuyo primer término es
regido por Marte (regente triplicidad).
c) El segundo término es regido o bien por el segundo regente de la triplicidad, o
bien por el planeta regente del domicilio o de la triplicidad del signo siguiente,
siempre que sea planeta benéfico. Los demas términos son regidos por los
planetas asociados a los signos subsiguientes (3er término = 3er signo, etc).
Una de las técnicas relacionadas con el cálculo de la longevidad se basa en el
Alcocoden, como se denominaba en la astrología árabe. Los griegos llamaban a
este planeta el regente de la vida. No es éste el lugar para dar detalles sobre esta
teoría. Lo que aquí nos interesa es que este planeta era definido por astrólogos de
primera fila como Doroteo de Sidón y Vettius Valens, como el regente del término
de la luminaria vigente, si esta se encuentra en lugar afético (en principio, las
casas que forman aspecto con el ascendente). En caso de no estar ahí situadas
las luminarias, se tomará el Ascendente, la Parte de la Fortuna o el grado de la
lunación anterior. Esto no es otra cosa que el Hyleg de los árabes, que los griegos
llamaban Afetes.
El regente del término del Hyleg era considerado el planeta que indicaba el tiempo
de vida del nativo (tiempo que podía ser acortado por una serie de circunstancias
en que no voy a entrar aquí). En segundo lugar, Doroteo utiliza también el regente
del signo, y otros autores prefieren usar al regente del término como corregente, al
lado del regente del domicilio. En cualquier caso, el regente del término se
consideraba un factor importante en relación con la longevidad.
Autores posteriores, empezando por Ptolomeo, extendieron la determinación del
regente de la vida a las demás dignidades, especialmente el regente de la
triplicidad y el de la exaltación. Pero muy probablemente esto no correspondiera a
la doctrina original. Sin embargo, la enseñanza de Ptolomeo fue muy tenida en
cuenta en tiempos posteriores, y llevó a la teoría del Almuten a que aludí al
principio. Teoría que tiende precisamente a diluir las diferentes funciones que
tienen las dignidades, y que a la vista de lo que nos enseñan las autoridades más
antiguas, habría que someter a una revisión crítica.
Por extensión, el regente del término puede considerarse corregente - al lado del
regente del domicilio - de cualquier factor vital de la carta. Así, vale la pena
considerar siempre al regente del término del Ascendente, para analizar más de
cerca la índole y disposición del nativo. Si este planeta es más dominante que el
regente del domicilio, y además aspecta al ascendente, puede llegar a ser el factor
predominante en el carácter y disposición del nativo.
Por ejemplo, en la carta de Joan Baez tenemos al regente del ascendente - Júpiter
- en casa 2, es decir sin relación de aspecto con el ascendente. Sin embargo
Venus, regente del término del ascendente, se halla en casa angular, cerca del
Medio Cielo, y en relación de aspecto con el Ascendente. Firmico Materno
interpreta: "El Horóscopo (Ascendente) en término de Venus indica músicos o
nativos que tienen a tales como amigos. Además personas buenas, bondadosas,
bienhechoras y simpáticas, que tienen el deseo de ayudar a los demás". De hecho,
Venus en Sagitario - dispositor además de la Luna exaltada en casa 3 - es el
planeta que mejor describe el talento, la disposición y la actividad que caracteriza a
esta mujer.
Otra aplicación de los regentes del término, importantísima, se relaciona con la
dirección del ascendente (u otros factores hylegíacos). El tiempo que dura el paso
del ascendente dirigido por un término determinado, es regido por el regente de
dicho término. Los árabes llamaban a este planeta el "divisor" o "partidor", ya que
se le adjudicaba una parte o un periodo de vida.
Por razones profesionales la familia de Joan Baez cambió de domicilio varias
veces, lo cual, entre otras cosas, viene indicado por el regente de casa 4 en signo
dual, y debilitado por la combustión. Otro indicador es Marte domiciliado en casa 9
y aspectando a la Luna. Cuando el ascendente dirigido pasaba el término de este
planeta, la familia se trasladó a Paris, y en el año 51, cuando pasa por el término
de Saturno, se establece por un tiempo en Bagdad. Saturno es regente de casa 12
- relacionada con los exilios y los sufrimientos - y la miseria de la que fue testigo en
el Irak causó gran impresión en la joven Joan Baez.
Después el ascendente cambia al signo de Aries. La familia se instala en
California, y durante el paso del ascendente por el término de Júpiter se despierta
su concienca social y política, especialmente después de escuchar una charla de
Martin Luther King. Al hacer el trígono a Venus, a sus doce años, comienza a tocar
la guitarra. Durante el paso por el término siguiente de Venus desarrolla su talento
musical, y al final de ese término Joan Baez inicia su carrera como cantante,
causando gan impacto en el festival de música folk.
Cuando alcanza su primer gran éxito con el LP "Joan Baez", el ascendente acaba
de entrar en el término de Mercurio, y ha entrado en orbe de un grado con Júpiter,
regente de casa 10 y dispositor de Venus, el Sol y Mercurio. Mercurio es regente
de casa 7, y es en esta fase que conoce a Bob Dylan, con el que tuvo una relación
corta, pero marcante.
Complementemos este dato con las profecciones mencionadas al tratar al regente
del domicilio. El año en que sale su LP con el que alcanzaría fama mundial
(Octubre 1960) el signo activado por profección es Libra, siendo por tanto Venus
regente del año. Si hacemos la profección desde Sagitario, donde se encuentra la
luminaria del tiempo y Venus misma, llegamos a Cáncer, casa 5 (creatividad) y
signo en que se halla la Parte de Fortuna. Este es también el signo activado en la
profección mensual (9 de Octubre a 9 de Noviembre). La Luna creciente y en su
luz, exaltada en casa 3 en la carta de Joan Baez, es indicadora de su creatividad
artística y su capacidad para transmitir sus ideas (casa 3). En la revolución solar
veremos a Venus conjunta (por signo) a Júpiter, y a la Luna de nuevo en Tauro,
transmitiendo la luz de Venus a Júpiter. Si hacemos por fín la profección desde
Júpiter, su regente del ascendente, llegamos a Escorpio, en que se encuentra
Marte natal. Este es el signo en que transitan Venus y Júpiter en la revolución
solar. Poco después de su cumpleaños Júpiter entrará en Sagitario, su casa 10, y
transitará varias veces a Venus, regente del año. La profección desde la Luna, en
fin, cae directamente en Sagitario, casa 10 de Joan Baez, y que da cobijo a Venus,
Mercurio y Sol.
La tercera función de las triplicidades, que en cierto modo se deriva de lo dicho,
era caracterizar la expresión de los planetas que los ocupan. Ya en la astrología
helenística encontramos interpretaciones de los planetas "en los términos" de otro,
y a veces se equiparan con las posiciones "en el domicilio" del mismo planeta. De
nuevo vemos que el término viene a ser una dignidad o un sector con funciones
parecidas a los domicilios.

Los decanos y las faces


En cierto modo los decanos, decanatos o faces son la dignidad más misteriosa de
la astrología helenística. Los textos griegos hablan casi siempre de faces
(prosopa), término cuyo sentido explicaré en seguida. Según el sistema clásico, se
divide cada signo en tres sectores de diez grados, llamados decanatos, de modo
que obtemenos en total 36 sectores. Los regentes planetarios de estos decanatos
o faces se reparten siguiendo la secuencia caldea - es decir, la secuencia según la
velocidad media de los planetas -  empezando por la faz de Marte en el primer
decanato de Aries.
Cada secuencia de planetas termina con la Luna, el planeta más rápido, para
luego dar comienzo la siguiente a partir de Saturno. El último decanato de Piscis
es la faz de Marte, de modo que a ambos lados de 0°Aries se repite Marte como
regente.
El origen de las faces parece ser egipcio, porque ya en el tercer milenio antes de
Cristo encontramos referencias a un sistema de decanatos o decanos. Según
supone Neugebauer, en su origen se trataba de un sistema sidéreo que servía
para marcar grupos de diez días, según qué estrellas hacían su orto helíaco. El
año egipcio comenzaba con el orto helíaco de Sirio, de modo que el primer
decanato, en el tercer milenio, transcurría al final de la primavera. Al cabo de 36
decanatos de diez días, los egipcios contarían 5 días epagómenos (para completar
los 365 días del año egipcio).
Tenemos pues un sistema que en un principio podría haber sido calendárico,
aunque al mismo tiempo haría referencia a las estrellas. La conversión a 36
sectores de la eclíptica debió de realizarse desde luego más tarde.
Ahora bien, no debemos descartar la teoría que postula Cyril Fagan en "Los
orígenes astrológicos", con argumentos bastante convincentes: la relación de
"decanatos" que se encuentra en diagramas celestes en tumbas egipcias del
segundo milenio, serían en realidad péntadas asociadas con la mitad "positiva" del
año, y convertidas "mágicamente" en decanatos de un año idealizado de 360 días.
Las restantes 36 péntadas portadoras de dolor para los muertos se habrían
eliminado del diagrama. Es decir, los decanatos habrían sido en su origen un
esquema idealizado representativo del mundo divino, y por otro lado reflejarían
solo la mitad de una secuencia de 72 péntadas del mundo real. De hecho, se sabe
que los egipcios hacían uso de una semana de cinco días.
En el "Discurso de Hermes a Tat" del Corpus Hermeticum (siglo II a IV d.C.)
encontramos una doctrina de origen egipcio, según la cual los decanos "influyen
sobre los astros", siendo "impasibles en todo lo que afecta a los demás astros".
Son "centinelas de todo lo que hay en el cosmos, influyendo sobre todas las
cosas...". Antes describe el texto que "los 36 decanos están ordenadamente
dispuestos debajo del círculo de este cuerpo (que abarca todas las cosas), es
decir, entre el círculo del Todo y el del Zodiaco". Esta descripción un tanto
enigmática podría aludir a una novena esfera (en donde se ubicaría más tarde el
zodiaco tropical) por encima de la esfera sideral del Zodiaco y las demás estrellas.
Entonces la transposición al zodiaco sidéreo no correspondería a la idea original.
En cualquier caso los decanos tienen aquí la función de guardianes del Universo,
que se van alternando en el transcurso del día y del año, y de los que procede la
energía que produce todos los acontecimientos universales.
Estos decanos, aunque se asociaran más tarde a los siete planetas, se
identificaban en principio con 36 deidades o genios que custodian el devenir de los
acontecimientos. De hecho, la palabra latina decano, que aparece por primera vez
en Manilio, alude a alguien que preside a diez soldados o a diez monjes. Tres o
cuatro siglos más tarde, la versión latina del Liber Hermetis (cuya redacción
original podría ser incluso anterior a nuestra era) comienza precisamente con la
descripción de los decanos.
La descripción del Liber Hermetis sugiere que los siete planetas forman la máscara
o faz de los antiguos genios decanos. La descipción de cada uno comienza con la
misma fórmula que el primero de la serie: "el primer decano de Aries tiene la faz de
Marte", para continuar con el nombre del decano, la dominación sobre un órgano
del cuerpo, y la descripción de la figura. Estas figuras tienen claramente su origen
en deidades egipcias, siendo la mayoría cuerpos humanos con cabeza animal,
algunas de ellas coronadas o portando otras insignias de poder. Terminan las
descripciones del Liber Hermetis con la región del mundo dominada por el decano.
La palabra griega prosopa para "faz" significa rostro, o bien alude a la máscara que
representa al personaje de una obra teatral. En cualquier caso vemos aquí
expresada la idea de que los planetas forman el rostro o máscara con que se
presentan - o detrás de los cuales se esconden - los verdaderos decanos. Cabe
especular hasta qué punto estas faces planetarias realmente traducen o más bien
velan el significado original.
Que los decanos y sus figuras se refieren más bien a noúmenos que a fenómenos
astrales, nos lo confirma por cierto Albumasar, que los describe - en perfecta
concordancia con las doctrinas herméticas - como puras potencias astrales no
visibles en el cielo y de carácter espiritual.
Por otro lado muchas de las figuras descritas por el Liber Hermetis y otras fuentes,
claramente se orientan en constelaciones del cielo. Encontramos p.e. a Isis
rigiendo el último decanato de Géminis, clara alusión a Sirio, varias figuras
serpentiformes repartidas por Leo y Virgo, que se explican por la constelación de la
Hydra, al decano central de Escorpio representando claramente a Ofiucho, y la
figura con cabeza de perro y flechas el principio de Sagitario se corresponde muy
bien con las antiguas representaciones de este signo. Estas constelaciones a su
vez parecen pertenecer más bien a la zona del ecuador celeste, lo cual apunta a
que el sistema original posiblemente se refiriera a una división del ecuador celeste.
Otra prueba de que los decanos en su origen estaban relacionados con genios o
potencias divinas es el hecho de que en la tradición posterior sobreviven sobre
todo en el ámbito de la magia astral. Así, las figuras decánicas se utilizaban para
confeccionar amuletos.
Ptolomeo por cierto no menciona para nada los decanos o faces, quedándose solo
con las cuatro dignidades restantes. Este hecho tal vez haya contribuido a que las
faces se consideraran como la dignidad de menor valor en la astrología árabe y
europea. Tampoco encontramos descripción alguna de las faces en los autores
anteriores Vettius Valens y Doroteo de Sidón, aunque sí en Manilio. Valens las
menciona, pero solo de pasada. No deja de ser curioso que es más bien en
autores de los últimos siglos de la era romana que encontramos referencia más
profusa a las faces.
La descripción más detallada de los decanatos para la interpretación del tema
natal nos la suministra Hefesto de Tebas (siglo IV d.C.), incluyéndola en los
capítulos sobre los signos zodiacales. El mismo esquema lo encontramos más
tarde en Abraham ben Ezra (siglo XII), que reproduce en parte las indicaciones de
Hefesto. Es curioso que Hefesto - que habla de decanos, no de faces - no
menciona los regentes planetarios, sino que únicamente cita los nombres mágicos
de los decanos (similares a los del Liber Hermetis), pero sin describir las
correspondientes figuras.
Hefesto de Tebas (como ben Ezra) nos describe aquí los efectos de los decanos
cuando se hallan "marcando la hora", es decir en el Ascendente, aunque este
término también se usaba para el signo de la Parte de la Fortuna. Esta parece ser
la función prioritaria de las faces, el influir en el carácter y sobre todo en el destino
del individuo, a través del Ascendente o de Fortuna. Hefesto también nos describe
ciertas características de la fisionomía del nativo, y marcas características en su
cuerpo, otra constante en la tradición de esta peculiar dignidad planetaria. Tal vez
uno de los significados del término "faz" tenga que ver con que describan
especialmente el rostro y otros signos distintivos del nativo. Si tenemos en cuenta
que es en el rostro de un individuo donde mejor se refleja su idiosincrasia, tal vez
nos esté dando una de las claves para entender las faces.
A pesar de esta función prioritaria, no cabe duda de que los autores griegos tenían
en cuenta las faces como lugares en que se refuerza su regente. Así, Paulus nos
introduce en las faces con las palabras: "En lo que respecta a las faces de los siete
astros de la formación (en el sentido de dar forma a algo) decánica por signo, en
las cuales se regocijan tal como lo hacen en sus propios domicilios...". Esto sugiere
que las faces son una dignidad fuerte para los planetas. Pero no olvidemos que los
antiguos no diferenciaban entre dignidades más fuertes y más débiles.
También encontramos interpretaciones de los planetas en los decanatos, pero no
se trata de interpretaciones específicas para éstos, sino más bien de
combinaciones según la fórmula: "si tal planeta se encuentra en el signo, término o
faz de tal otro, tendrá tales efectos". De nuevo, las faces se usan aquí de modo
similar a los signos o términos.
La única noticia que tenemos de una interpretación específica de los planetas en
los decanatos, proviene de Teucro de Babilonia. El texto comienza explicando qué
determinaciones recibe cada planeta, para luego interpretar las posiciones en los
decanos (como dice). De nuevo, más que descripciones de carácter se trata sobre
todo del destino que acaecerá respecto a las mencionadas determinaciones
planetarias.
En definitiva, el uso astrológico de las faces es similar al de los signos y los
términos, pero con un matiz especial de destino o fatalidad.  Asume un papel
especial la faz del ascendente y de la Parte de Fortuna como indicador del destino,
y particularmente del ascendente como indicador de la fisionomía y de ciertas
dolencias del nativo. Más allá de esto, el regente de la faz no parece tener una
función técnica especial, como la tienen los regentes de las demás dignidades que
hemos visto.
Con todo, resulta difícil aplicar el conocimiento que nos transmiten los antiguos
sobre las faces. Da la impresión de estar tratando con un conocimiento muy
antiguo, que en su día tuvo mucha importancia, pero que nos ha llegado muy
adulterado, después de haber sufrido diversas transformaciones - una de ellas su
asociación con los siete planetas según la secuencia caldea.
Según mi experiencia, las descripciones que dan los textos clásicos para las faces,
no se corresponden bien con la realidad. Siempre encontraremos concordancias,
pero en general resultan poco fiables, tanto si aplicamos el zodiaco sidéreo como
el tropical. Desde luego es un campo a explorar más detenidamente.

La exaltación de los planetas


Llegamos por fin a la exaltación, una dignidad importantísima en la tradición
astrológica. Sin embargo, la he reservado hasta al final por tratarse de una técnica
muy diferente de las anteriores.
Hasta ahora hemos tratado regencias de planetas sobre diferentes sectores del
círculo, incluidos los trígonos zodiacales. Se trata siempre de espacios definidos
de la eclíptica. Sin embargo, las exaltaciones se definen como determinados
grados de la eclíptica en que un planeta alcanza una fuerza especial. O bien, como
se expresan mucho autores griegos, el planeta se exalta "alrededor de" estos
grados.

Como se aprecia en la tabla, existen dos versiones de las exaltaciones, una


helenística y otra hindú. Los signos de exaltación son los mismos, pero en el caso
de el Sol, Júpiter y Saturno varía el grado específico de exaltación dentro del
signo. Aunque los autores griegos no suelen mencionarla, incluyo también la
exaltación de los nodos, que aparece como tarde con los persas y árabes.
Estos grados de exaltación (hypsoma en griego) se corresponden con grados de
depresión de los planetas (tapeinoma), situados justo en el punto opuesto de la
eclíptica. Esta es, pues, la única dignidad que conoce un contrario, un lugar en que
el planeta se debilita especialmente. Al parecer, fueron los astrólogos árabes los
que extendieron este concepto a los domilicios, introduciendo así el de exilio o
detrimento, que no aparece en la astrología antigua. La depresión o caída de un
planeta es de igual importancia que la exaltación.
Vaios autores antiguos nos transmiten que las exaltaciones son de origen caldeo.
Fírmico Materno asegura que los caldeos consideraban a los signos en que se
exaltan los planetas como sus domicilios, y deduce que "un planeta en su
exaltación está mejor situado que en el signo en que está domiciliado". Es una de
las muy pocas ocasiones en que encontramos mencionada una diferencia
cuantitativa entre diferentes dignidades. Lo cierto es que los hindúes también
consideran a la exaltación como algo más potente que el domicilio.
No sabemos a ciencia cierta cual es el origen de las hypsomata. Algunos de estos
grados sugieren una relación con ciertas estrellas fijas, y más aún si tomamos la
variante hindú. Si comparamos los grados con los que culminaban ciertas estrellas
importantes en el año 3102 aC., considerado el inicio del Gran Año platónico y del
Kali Yuga hindú, es bastante chocante la concordancia con los grados de
exaltación, tomando como referencia el zodiaco babilónico (desplazado en uno o
dos grados del zodiaco utilizado hoy en día en la India):

Se trata en casi todos los casos de estrellas principales de constelaciones


zodiacales, y de Sirio, la estrella más luminosa del firmamento. Únicamente
Mirach, estrella de la constelación de Andromeda, se sale un poco del esquema.
La exaltación de los nodos coincidiría muy propiamente con la intersección de la
Vía Láctea (ecuador galáctico) con el zodiaco.
De todos modos, esto es una mera especulación mía, que podría ser pura
casualidad. Además - todo sea dicho - hoy en día las culminaciones de estas
estrellas se habrían desplazado en algunos casos considerablemente.
Otra teoría, postulada por Cyril Fagan, ve el origen de las exaltaciones en el año
786 a.C., cuando en el curso del año los fenómenos helíacos de los planetas se
sucedían muy cerca de los grados de exaltación (helénicos). Pero no queda claro
porqué se eligiría precisamente este año en particular.
En cualquier caso las exaltaciones son grados específicos del zodiaco. Sin
embargo ya los griegos practicaban la extensión al signo completo. La razón es
obvia: como todo lo contenido en un signo se afecta mutuamente, al entrar el
planeta en el signo que contiene su grado de exaltación, comienza a estar en
conjunción con el mismo. Esta idea sugiere que el grado de exaltación por sí
mismo emite una "fuerza", como si fuera una especie de representante fijo del
planeta ahí exaltado. Al fin y al cabo, los caldeos tenían una teoría según la cual
ciertas estrellas del cielo eran representantes de los planetas. Algunas técnicas
hindúes parecen corroborar este modo de entender las exaltaciones.
Es importante notar que los planetas exaltados en un signo no solían entenderse
como dispositores o regentes de ese signo en la astrología helenística, al contrario
de lo que se practicaba en la astrología árabe. La función original de las
exaltaciones y depresiones planetarias es únicamente la de fortalecer o debilitar al
planeta de una manera especial. Los planetas en exaltación parecen a veces
exagerar sus efectos, tanto para bien como para mal, según hacia qué estén
determinados.
Podemos entender la exaltación como un lugar en el que el planeta, aunque no
esté en su propio domicilio o en otro sector en que tenga regencia, es colmado de
honores, como si fuera un huésped especialmente venerado en esa casa. De ahí a
pensar que el planeta tiene autoridad en el signo en que se exalta, hay un paso.
Pero no se encuentra la aplicación del "regente de exaltación" como dispositor de
otros factores de la carta, salvo en Ptolomeo y algunos autores que siguieron a
este.
Sin embargo nos encontamos con otra idea, sumamente interesante. Los hindúes
enseñan que los planetas cobran su mayor fuerza cuando están en conjunción con
el grado de exaltación, para ir perdiéndola conforme se apartan de este, estando
máximamemente debilitados en su grado de caída. Aunque no encontramos
directamente esta técnica en la astología helenística, existen dos casos que
utilizan los grados de exaltación y caída de un modo similar:
Vettius Valens denomina la cuadratura diestra al grado de exaltación "viento" o
"latitud" norte, y la cuadratura siniestra sur. Parece como si los grados de
exaltación y caída fueran una especie de nodo planetario (aunque no coinciden
desde luego con los nodos reales de los planetas, ni con los calculados en la
Antigüedad). Pues bien, a partir de aquí divide el círculo en sectores de 15 grados.
Si un planeta se encuentra, respecto a su exaltación, en el mismo sector que el
Hyleg, congeniará con él y resultará favorable, y lo contrario si se encuentra en un
sector opuesto.
Un ejemplo de esto lo tenemos en la carta de Joan Baez (tomando los grados de
exaltación helénicos): Desde la cuadratura diestra al grado de exaltación del Sol
(19° Capricornio), el Sol mismo (Hyleg) se encuentra en el segundo sector (de
15°). Pues bien, tomando la misma cuadratura a partir de la exaltación de Venus
(es decir, 27° de Sagitario), Venus se halla en el sector análogo al Sol.
Indudablemente puede decirse que Venus ha favorecido la vida de Joan Baez.
La otra cita es de Erasistratos, y se refiere a preguntas relacionadas con objetos
perdidos o robados.  Dice: "si el planeta significador del ladrón se hallase en su
propia exaltación, significa un tiempo largo (hasta recuperar el objeto); si se hallase
en su depresión, un tiempo corto; en concordancia con la distancia a las
exaltaciones y depresiones, así la duración de tiempo." Vemos de nuevo una
aplicación de la posición del planeta relativa al eje de exaltación y caída.
De este modo se explica por cierto el concepto de "vía combusta", que se
encuentra a menudo en la literatura árabe y europea. Se trata de un ángulo que
abarca los últimos diez a quince grados de Libra y la primera mitad de Escorpio, y
en el que se supone que la Luna se halla especialmente afligida. Antonio de Nájera
concretamente la sitúa entre 19° de Libra y 20° de Escorpio. Si calculamos el punto
medio, lo hallamos a 4,5° de Escorpio, prácticamente el grado de caída de la Luna.
Es decir, cuando la Luna se encuentra dentro de los 15° de distancia a su grado de
caída, se halla especialmente debilitada, independientemente del signo. Esto
concuerda muy bien con la idea hindú, y probablemente sea un concepto muy
antiguo.
Joan Baez tiene a la Luna cerca de su exaltación, creciente en luz, en su gozo
(casa 3) y en Hayz. Al ser regente de casa 5 indica una gran capacidad creativa y
artística. La casa 3 se relaciona con la expresión y comunicación de nuestras
ideas, y Joan Baez utilizó su talento artístico sobre todo para dar expresión a sus
ideas políticas - téngase en cuenta al luchador Marte justo enfrente de la Luna -
llegando a ser la voz (Tauro representa las cuerdas vocales) de toda una
generación.

[Link]
dignidades-en-la-astrologia-helenistica

PLANETA EN EXALTACIÓN, PODEROSA INFLUENCIA

En Astrología, cada casa y signo tienen un señor o regente. Se refiere al planeta que gobierna
esa casa o signo. No obstante, los planetas mantienen una relación más definida con los signos
que con las casas. Un signo muy relacionado con un planeta es llamado la casa de ese planeta.
Un planeta en exaltación tiene más influencia y poder que en otras partes.

Y es que un planeta resulta débil en ciertos signos pero poderoso en otros. El planeta tiene
poder en su propia casa, e incluso en algunas casa ejerce una influencia mayor para el bien o
para el mal. Sucede además que tiene también una influencia menor en otros signos.

El detrimento de un planeta es lo contrario de un planeta en exaltación. Se trata de que el


planeta es el signo opuesto a su propia casa. Su caída se convierte en el grado opuesto a su
exaltación.

PLANETA EN EXALTACIÓN EN LA
CARTA ASTRAL
LUNA

Su exaltación es en el grado tres de Tauro, formando dos sextiles, uno por cada lado. Las
estrellas fijas Procyon, están en el signo Cáncer, siendo la primera considerada como maléfica,
mientras que la segunda goza de la reputación de provocar extrema mala suerte. La
interpretación más clásica es que la luna está triste.
VENUS

El planeta en exaltación Venus se produce en el grado veintisiete de Piscis. Al producirse esta


exaltación está en el sextil con Bellatrix en el signo Géminis. Su reputación es benéfica, y tras
buena fortuna al contraer matrimonio.

MARTE

El grado de exaltación de marte es veintiocho de Capricornio, que está en conjunción con las
estrella Deneb Algedi, la cual genera destrucción, muerte… Encontramos en ella la naturaleza
del planeta en exaltación Marte.

JÚPITER Y MERCURIO

Deben analizarse juntos ya que sus ligares de exaltación está en sextil mutuo: Júpiter a quince
grados de Cáncer y Mercurio a quince grados de Virgo. Son los planetas de las finanzas y los
negocios.

Cuando Júpiter está en grado de exaltación otorga popularidad, inteligencia, poder y fortuna.
Cuando es Mercurio el que está en exaltación se encuentra en posición muy fuerte, siendo el
único planeta que está en exaltación en el domicilio propio.

SATURNO

Un planeta en exaltación a veintiún grados de Libra. Al estar en conjunción con la estrella Libra
Astralis provoca violencia, desgracia y obstrucción. Al encontrarse en sextil con Vega provoca
espíritu serio y sobrio, tenacidad y puede alertar de la pérdida de posición por cuestión de una
falsa acusación.

SOL

El grado de exaltación del Sol se encuentra ocupado por la estrella Almach, a diecinueve
grados de Aries, otorgando facultades artísticas. Al formar sextil también con la estrella
Achenar ayuda a lograr éxito en los negocios públicos.

Un planeta en exaltación es aquel que tiene una influencia más poderosa que en otras partes.
Regencias planetarias

[Link]

Las Regencias Planetarias definen con qué planeta se asocia preferentemente


cada signo zodiacal, o el signo en el que cada planeta se encuentra en su lugar
más adecuado.

Hay una vieja tradición astrológica según la cual cada planeta tiene domicilio o
regencia sobre un determinado signo. Se dice que están en exilio cuando
ocupan en signo opuesto al de su regencia. Además, los planetas tienen
exaltación en determinado signos, mientras que si ocupan el opuesto a éstos
se hallan en caída.

Un planeta en domicilio actúa con sus mejores propiedades, aunque no es la


única condición a tener en cuenta, porque también cuenta la casa en la que se
halle, los aspectos con otros planetas y un largo etc. Mientras que un planeta
en exilio puede dar sus aspectos más problemáticos.

Un planeta en exaltación se eleva a su máxima potencia, aunque, al igual que


lo descrito cuando está en domicilio, no es la única condición que mide los
influjos del planeta, ya que está condicionado por muchas otras. En cambio, un
planeta en caída puede hallarse en su máxima debilidad.

De algún modo, domicilio o regencia, exaltación, exilio y caída sirven como uno
de tantos parámetros para medir la intensidad de cada planeta y el tipo de
influjo que representa en cada carta astral. Sin embargo, no debe exagerarse
su importancia porque, como todo en Astrología, esas mediciones dependen de
varios factores y tienen que ser considerados de forma global. De modo que no
hay que dar una importancia excesiva, al menos de una forma absoluta, a este
tema por el que algunos nos habéis preguntado.

Al fin y al cabo, el Horóscopo y la Carta Astral es un enorme mecanismo de


relojería en el que intervienen múltiples factores, y este es uno de los más
básicos.

Hasta el descubrimiento de Urano, en las postrimerías del siglo XVIII, y más


tarde de Neptuno y Plutón, la distribución de las regencias era tan simétrica y
clara como se puede ver en el gráfico. Luego, se fueron ajustando esas
regencias.

Por otra parte, con otros nuevos descubrimientos, como fueron los cuatro
asteroides principales (Ceres, Palas, Juno y Vesta) o más recientemente
Quirón, muchos astrólogos pensamos que estos parecen tener una regencia
especial sobre algunos signos, como Virgo.
No obstante, de momento las regencias son las siguientes:

Planetas y regencias

Sol rige a Leo, exilio en Acuario

Luna rige a Cáncer, exilio en Capricornio

Mercurio rige a Géminis y Virgo, exilio en Sagitario y Piscis

Venus rige a Tauro y Libra, exilio en Escorpio y Aries

Marte rige a Aries y Escorpio, exilio en Libra y Tauro

Júpiter rige a Sagitario y Piscis, exilio en Géminis y Virgo

Saturno rige a Capricornio y Acuario, exilio en Cáncer y Leo

Urano rige a Acuario, exilio en Leo

Neptuno rige a Piscis, exilio en Virgo

Plutón rige a Escorpio, exilio en Tauro

Exaltación de los planetas

Sol, en Aries, sobre todo grado 19

Luna, en Tauro, sobre todo grado 3

Mercurio, en Virgo, sobre todo en el grado 15

Venus, en Piscis, sobre todo en el grado 27

Marte, en Capricornio, sobre todo en el grado 28

Júpiter, en Cáncer, sobre todo en el grado 15

Saturno, en Libra, sobre todo en el grado 21

Urano, exaltación en Escorpio

Neptuno, exaltación en Cáncer

Plutón, exaltación en Aries

DIGNIDADES Y DEBILIDADES PLANETARIAS


ASTROLOGÍA TRADICIONAL

La naturaleza de un planeta puede ser más o menos acorde a las


características del signo en el que se encuentra. Según el grado de afinidad
entre uno y otro, el significado del planeta se manifestará con mayor o menor
intensidad y calidad.

Las dignidades o astrodinas que recibe cada planeta sirven para medir dicha
fortaleza según su posición por signo (posición celeste), casa (posición
terrestre) y de su relación con otros planetas de la carta natal.

En Astrología tradicional, el estado celeste en que se encuentra un planeta es


de suma importancia y se tendrá en cuenta a la hora de analizar tránsitos u
otras técnicas que activen determinado punto o configuración natal.

La Astrología tradicional considera solamente a los 7 planetas desde el Sol


hasta Saturno, y en su legado no se incluyen los más recientemente
descubiertos Urano, Neptuno y Plutón. Aunque la Parte de la Fortuna, la más
importante de las partes arábigas, y el nodo sí fueron tomados en cuenta por
los astrólogos de la tradición, el programa sólo calcula las dignidades de los
planetas personales (Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte) y sociales (Júpiter y
Saturno).

LAS DIGNIDADES ESENCIALES


Las dignidades esencales se asignan al planeta según su posición por signo e incluyen la
domiciliación, la exaltación, la triplicidad, el término, el decanato y la dodecatemoria (o duodenaria).

Existen distintas corrientes que asignan distintos regentes a las distintas posiciones de la carta natal.
A continuación se expone el sistema utilizado en esta web para el cálculo de dignidades (más abajo
encontrarás un esquema a modo de resumen e información sobre otras tablas ampliamente
utilizadas).

 Domicilio
 Exaltación
 Exilio
 Caída
 Término
 Triplicidad
 Decanato
 Dodecatemoría

En la siguiente tabla se agrupan todas las dignidades mencionadas menos los decanatos y las
duodenarias:
Dignidades planetarias
Fuente: [Link]

DOMICILIACIÓN (+5)

Un planeta que está en el domicilio que rige alcanza su puntuación más alta (5 puntos o astrodinas).
En este caso la naturaleza del planeta es afín al signo en el que se encuentra, resultando en una
combinación que potencia o fortalece su significado.

EXALTACIÓN (+4)

Un planeta exaltado es un planeta "privilegiado". Hay una combinación favorable entre planeta y
signo y aunque sus beneficios no son estables en el tiempo, tienen gran alcance o notoriedad. Se
asignan 4 puntos o astrodinas.

EXILIO (-5)

Si el planeta se encuentra en el signo opuesto al que rige, se dice que está en exilio o destierro.
Aquí el signo se impone al planeta y a su verdadera naturaleza. Se restan 5 puntos o astrodinas.

CAÍDA (-4)

Si el planeta está en el signo opuesto al de su exaltación, se dice que está en caída. Es una posición
inarmónica en la que el planeta no puede expresar toda su energía. Se restan 4.
TÉRMINO (+3)

Los signos se dividen en 5 partes desiguales de forma que cada subdivisión abarca un distinto
número de grados y la suma de todas ellas siempre suma 30°. Cada uno de los cinco planetas
clásicos, sin incluir el Sol y la Luna, rige uno de los cinco términos en que se subdivide cada signo.

Cuando un planeta se encuentra en su término adquiere 3 puntos o astrodinas.

Los términos egipcios han sido los más difundidos.

La mayoría de corrientes defiende que el término cobra más importancia que la triplicidad, no
obstante otras le dan menor prioridad y le asignan 2 puntos a un planeta en su término y 3 puntos a
un planeta en su triplicidad.

TRIPLICIDAD (+2)

La triplicidad hace referencia a los cuatro grupos en que se dividen los 12 signos zodiacales según
sean de fuego, tierra, aire o agua y a la relación colaborativa y facilitadora (el trígono) que
establecen entre sí los signos cardinales, fijos y mutables. Cuando un planeta se encuentra en la
triplicidad que rige, es un planeta "apoyado" y recibe 2 puntos o astrodinas.

Cada triplicidad está regida por un planeta según se trate de una carta diurna (Sol sobre el
horizonte) o nocturna (Sol bajo el horizonte) de la siguiente manera:

Regentes de las triplicidades

Triplicidad Regente de día Regen

Fuego

Sol Júpiter

Tierra
Venus Luna

Aire

Saturno Mercur

Agua

Venus Marte

Aquí se está considerando solo un regente por triplicidad, sin embargo en el sistema clásico
transmitido por Doroteo de Sidón, existen tres regentes para cada trígono, donde los dos primeros
invierten sus posiciones dependiendo de si la carta es diurna o nocturna mientras que el tercero
ejerce de participante.

Regentes de las triplicidades - Dorotheus

Triplicidad Regente de día Regen

Fuego
Tierra
Aire
Agua

El sistema de Ptolomeo no difiere mucho del de Dorotheus salvo en que omite el planeta
participante y en que en la triplicidad de agua la Luna es co-regente nocturno de Marte y Venus co-
regente de día.

William Lilly y Morín de Villefranche crearon sistemas de regencias diferentes a los legados por la
tradición.

DECANATO (+1)

Los decanatos o faces son 36 secciones de 10° cada una, de forma que cada signo está compuesto
por tres decanatos.

Cada planeta en la secuencia Marte-Sol-Venus-Mercurio-Luna-Saturno-Júpiter rige un decanato


empezando por Aries. Cuando un planeta se encuentra en un decanato que rige, recibe 1 punto o
astrodina.

Marte rige el primer decanato de Aries, Sol el segundo y Venus el tercero. Mercurio rige el primer
decanato de Tauro, la Luna el segundo y Saturno el tercero. Júpiter rige el primer decanato de
Géminis, Marte el segundo y así sucesivamente.
Decanatos
Fuente: Ángeles y genios en la Astrología caldea
Arturo Mata

DODECATEMORÍAS (+1)

Las dodecatemorías o duodenarias dividen a cada signo en 12 partes iguales de 2.5° cada una.
Cada subdivisión se corresponde con un signo zodiacal regido por su propio planeta.

Cuando un planeta se encuentra en una dodecatemoría que rige, adquiere cierta dignidad y se le
suma 1 punto o astrodina.

Tablas, fuentes, referencias e información de interés:

 Tablas para el cálculo del Almuten - Denis Labouré


 Dignidades planetarias - Tito Maciá
 Digndidades esenciales - Josep Lluesma
 Exaltación - Escuela Internacional de Astrología
 Términos - Rafael Gil
 Dodecatemorias - Astrosur

[Link]

¿La exaltación de los planetas


es siempre positiva?
Vamos a conocer si la exaltación de los planetas es siempre positiva,

Ahora veremos el signo de exaltación así como el signo de debilitamiento de


cada planeta.

Sol: se exalta en el signo de Aries y se debilita en el signo de Libra.

Luna: se exalta en el signo Tauro y se debilita en el signo de Escorpio.

Júpiter: se exalta en el signo de Cáncer y esdebilita en el signo de Capricornio.


Venus: se exalta en el signo de Piscis y se debilita en el signo de Virgo.

Marte: se exalta en el signo de Capricornio y se debilita en el signo de Cáncer.

Mercurio: se exalta en el signo de Virgo y se debilita en el signo de Piscis.

Saturno: es exalta en el signo de Libra y se debilita en el signo de Aries.

Rahu: para algunos autores se exalta en el signo de Géminis y se debilita en el


signo de Sagitario y para otros autores Rahu está exaltado en el signo de
Tauro y se debilita en el signo de Escorpio.

Kethu: se exalta en el signo de Sagitario y se debilita en el signo de Géminis


según algunos autores y se exalta en el signo de Escorpio y está debilitado en
el signo de Tauro según otras autores.
La colocación de un planeta en su signo de exaltación solo indica que el
planeta es muy fuerte y que los resultados producidos por él serán
significativos. Pero esos resultados pueden ser positivos o negativos
dependiendo de la naturaleza del planeta exaltado en un horóscopo.

Por ejemplo, Saturno exaltado y beneficioso es capaz de producir fuertes


resultados positivos con respecto a los significados gobernados por él, en la
casa en la que está ubicado y con respecto a los planetas y casas que lo
rodean.

Por otro lado, casi no hay planeta en un horóscopo que pueda ser tan
destructivo como Saturno negativo y exaltado. El Saturno maléfico colocado en
Libra puede ser muy destructivo.

Personalmente, he sido testigo de muchos casos en los que Saturno estando


exaltado y negativo en el horóscopo ha ocasionado que los nativos sufran
grandes dolores y dificultades en diferentes campos de sus vidas, dependiendo
de su ubicación, así como también dependiendo del tono general de sus
horóscopos. Lo más sorprendente y lo más inquietante es que la mayoría de
las personas que sufren debido a tales planetas exaltados negativos están
sufriendo la causa de sus miserias y sufrimientos por algún otro planeta. Esto
se debe a que creen que un planeta exaltado simplemente significa un planeta
muy positivo y nunca se supone que causen daño. Debido a esta idea errónea,
no pueden encontrar el planeta responsable de sus sufrimientos hasta muy
tarde en sus vidas, y algunas veces a lo largo de sus vidas.
Por otro lado, cuando se trata de encontrar planetas responsables de los
padecimientos, desgracias y problemas, lo más fácil es culpar por esto a los
planetas debilitados.

Hablar de planetas debilitados llama la atención sobre otro concepto erróneo


que prevalece fuertemente entre las personas interesadas en la astrología. En
general, la mayoría de la gente y muchos astrólogos creen que un planeta
debilitado simplemente significa un planeta negativo y que solo puede causar
problemas y sufrimientos al nativo. Esto es otra vez una idea errónea y un
planeta debilitado simplemente significa que carece de fuerza. En
consecuencia, puede no ser capaz de proteger los significados gobernados por
él de una manera adecuada y, por lo tanto, los resultados producidos por un
planeta tan debilitado pueden no ser significativos. Pero si esos resultados
serán positivos o negativos no tiene nada que ver con que la ubicación esté en
su signo de debilitamiento. Los resultados positivos o negativos producidos por
un planeta debilitado generalmente carecen de la fuerza que se necesita para
producir resultados significativos y es por eso que se llama debilitado o débil.
Sin embargo, un planeta debilitado puede ser tanto maléfico como benéfico e
incluso puede ser el planeta más benéfico en un horóscopo a pesar de estar en
su signo de debilitamiento.

Al igual que nosotros los humanos, los planetas también poseen tres
cualidades esenciales y, para ser precisos, copiamos estas tres cualidades
esenciales de estos planetas, ya que nos influyen. La primera entre estas
cualidades es la fortaleza física, lo que significa cuán fuerte o débil puede ser
un planeta cuando se trata de trabajar y producir resultados en un horóscopo,
ya sea que los resultados sean positivos o negativos. La forma más efectiva de
medir la fuerza de un planeta entre los navagraha es verificar su ubicación en
un signo particular entre los doce signos, desde Aries hasta Piscis.

El signo en el que un planeta alcanza la fuerza física máxima se denomina


signo de exaltación y el planeta así colocado en este signo se llama planeta
exaltado. Por otro lado, el signo en el que un planeta alcanza la máxima
debilidad física se denomina signo de debilitamiento y el planeta así colocado
en este signo se denomina planeta debilitado. Sin embargo, la presencia de
diferentes planetas en diferentes signos es una medida de su fuerza física y
tales colocaciones no tienen mucho impacto en su naturaleza laboral, aunque
ciertamente pueden afectar una parte de su naturaleza laboral en algunos
casos.

La segunda cualidad esencial que poseen los planetas entre los navagraha es
su naturaleza de trabajo y la tercera cualidad que poseen es su nivel de
actividad.

Por ejemplo, la Luna debilitada colocada en la primera casa de un horóscopo


en el signo de Escorpio puede ser muy débil, puede ser benéfica en ese
horóscopo según lo decidido a través de un conjunto de cálculos realizados
para descubrir la naturaleza de su trabajo, y puede ser muy activa según otros
cálculos para el mismo propósito.

Significa que una Luna debilitada tratará de hacer cosas buenas para el
nativo de vez en cuando, pero puede no ser capaz de producir suficientes
buenos resultados ya que es débil. Por lo tanto, el nativo puede encontrar
muchas buenas oportunidades en muchas esferas de su vida de vez en
cuando, pero la mayoría de ellas pueden no materializarse debido a la
debilidad de la Luna benéfica. Por otro lado, si la misma Luna debilitada se
coloca en la primera casa de un horóscopo, es maléfica y activa; puede
producir malos resultados de vez en cuando, aunque tampoco pueden ser
significativos. Por lo tanto, es posible que los nativos tengan que enfrentar
pequeños problemas y tensiones de vez en cuando, pero es posible que los
resuelvan en la mayoría de los casos.

De manera similar, la Luna exaltada colocada en la primera casa de un


horóscopo en el signo de Tauro puede ser benéfica y activa. En este caso, tal
benéfico Luna tratará de beneficiar al nativo y tales beneficios pueden ser
sentidos activamente por el nativo, muchas veces en su vida. Esto se debe a
que dicha Luna benéfica es fuerte en virtud de su exaltación y, por lo tanto,
puede iniciar cosas buenas, así como también completarlas. Por otro lado, si
es maléfica y activa; puede causar intensos problemas que el nativo puede
sentir activamente de vez en cuando. Esto se debe a la razón por la cual esa
luna maléfica es fuerte y, por lo tanto, puede iniciar cosas malas y luego
completarlas.

La astrología védica establece muchas pautas importantes para decidir la


naturaleza de trabajo de un planeta en un horóscopo. Debe entenderse que
incluso un planeta debilitado puede formar algunos de los mejores yogas si es
benéfico en ese horóscopo. Por otro lado, un planeta exaltado puede causar
algunos de los peores tipos de problemas al nativo bajo su impacto, si está
trabajando negativamente en su horóscopo.

El astrológico Patrick Watson muestra que las exaltaciones cumplen tres


normas fundamentales:

[Link]

- Todas están en signos que aspecta al Ascendente.

- Cada planeta encuentra su exaltación en un signo configurado a uno de sus


domicilios por vínculos que reflejan la naturaleza del planeta: los nocturnos,
sextiles: los diurnos, trígonos; los maléficos, cuadraturas; los benéficos,
antiscias.

- Cada planeta se exalta en un lugar que refleja su naturaleza.

Por ejemplo, el Sol en Aries, en el trígono a Leo que está en el lado diurno de
la Tierra.

EL SOL EN CAÍDA

Se dice que el Sol está en caída, cuando pasa por el signo contrario a su exaltación, es decir,
cuando pasa por el signo de Libra. Esto quiere decir que todos los años, estará unos 30 días en
caída, siempre que pasa por el signo de libra.

Como se puede ver en mis anteriores posts, los planetas en caída hablan de sucesos y eventos
vinculados a la caída del planeta, no esta hablando exactamente de las personas, de cómo son
ellas o como dejan de ser, sino de los eventos que uno tiene que vivir, de una forma u otra.

Para entender el concepto de caída de las luminarias, y en concreto la caída del Sol, hemos de
saber que el Sol es un planeta activo, diurno, masculino, caliente y seco y máximo significador
universal de la vitalidad.
Y que como todo planeta diurno (es decir, como saturno y como júpiter) es un planeta que se
exaltará en aquel lugar que haga trígono con alguno de sus domicilios (para el Sol sólo hay uno,
el signo de Leo) y que a la vez sea un signo cardinal (el signo de aries por tanto).

Eso quiere decir que los planetas diurnos tienen en cambio su caída en aquellos signos que
hacen sextil a alguno de sus domicilios, y que a su vez, son signos cardinales (de ahí que Júpiter
tenga su caída en capricornio, signo cardinal que hace sextil a su domicilio nocturno en piscis, y
que Saturno tenga su caída en aries, signo cardinal que hace sextil a su domicilio diurno en
acuario)

Centrándonos ya en la caída del sol, se ha observado en diversas ocasiones, aparte de la


significación universal que otorga el Sol, que en las cartas de hombres nos habla sobre todo de
sucesos vinculados a la vitalidad, y en las cartas de mujeres, nos habla de episodios vinculados
a la pareja o el marido. También conviene recordar que el Sol es en toda carta el máximo
significador del padre, sobre todo en aquellas cartas que son diurnas.

¿Y que ocurre cuando se tiene el Sol en caída? Pues siempre dependerá, y mucho, del estado
de su dispositor, de Venus, que es quien rige el signo de Libra, asi como los aspectos que se
reciben, la casa donde se encuentra, la casa que rige ese Sol, etc, por lo que sólo se puede
hablar de la caída de una forma MUY GENERAL

Y es que en cuanto a su significación universal, decimos que el Sol es el máximo exponente de


la afirmación personal en la vida y de las capacidades latentes para la profesión libremente
escogida, en donde uno, es dueño y señor de lo que hace, es su propio Jefe y no depende de
terceros. Es decir, dirige su propia vida sin necesidad de los demás o de ningún tipo de
colaboración puntual.

Pero ese Sol, en el signo de Libra, no puede expresar su afirmación personal y su brillo
personal si no es con la interacción con otras personas, y por eso, para obtener éxitos y gloria,
ha de hacerlo en entornos donde otras personas están involucradas, de una forma u otra.

Es decir, en realidad, no es que esté una sola estrella brillando en el firmamento (sol
domiciliado en leo, o sol exaltado en aries) sino, que para brillar una estrella, tienen que brillar
varias más.

Y esto no es malo o bueno para la persona, porque la caída es sobre la significación universal
del planeta, no habla de la persona, ya lo hemos visto en los otros planetas en caída, la
persona puede ser perfectamente válida para lo que se proponga, igual que cualquier otro
signo del zodiaco, es sólo que los modos o la forma de materializarse en su vida ese brillo
personal, no es igual, estamos hablando entonces de eventos, de sucesos, no de capacidades
distintas entre unos signos u otros.

Otro de los eventos que le suelen ocurrir a los soles en caída, dado que el sol es el máximo
exponente de la vitalidad, es alguna crisis puntual de salud que merma su vitalidad, pero que a
cambio, produce en esos momentos de crisis, un desarrollo especial de las capacidades
latentes profesionales,
Entre los famosos que tienen el sol en caída, tenemos por ejemplo a Kate Winslet, actriz que
alcanzó la fama gracias a su papel en Titanic, tremendo éxito esta película donde dos estrellas
y su amor mutuo de película, “brillaban juntos” y donde, por cosas del destino, es el, la figura
masculina (sol como significador masculino) el que no sobrevive. En cuanto a su vida personal
y sus relaciones sentimentales, una de sus primeras relaciones fue con el escritor Stephen
Tredre, 12 años mayor que ella, separándose después de 4 años de mutuo acuerdo, y aún
separada de él, se mantuvo a su lado cuando un año después a el le diagnosticaron cáncer de
huesos (él tenía 35 años) falleciendo al año siguiente de esa enfermedad. Luego pasó por dos
divorcios y ahora esta felizmente casada desde el año 2012 con Ned Rocknroll. Y es que las
mujeres con sol en Libra, suelen tener mas complicado que otros soles el encuentro a la
primera, de la pareja o el marido " ideal", aunque siempre confían de nuevo y lo vuelven a
intentar, por eso de que el sol esta dispositado por Venus, el regente de Libra y significador de
las relaciones sentimentales.

Otro sol en caída pero esta vez por el lado de los hombres, lo tenemos en la figura de John
Mayer, músico, donde según la Wikipedia, con tan sólo diecisiete años, sufrió una arritmia
cardíaca y estuvo una semana hospitalizado ( caída del sol como merma o crisis de vitalidad)

Hay que recordar que las caídas no están siempre funcionando, es decir, cualquier planeta en
caída no trae eventos relacionados todo el tiempo, sino que alguna vez ocurre. Ese episodio
fue además el que propició que naciera un compositor dentro de él según sus propias
palabras.

Y es que es así, los soles en libra, cuando tienen crisis de salud, tras ellas ( que puede ser justo
un poco antes, durante, o justo después, la verdad es que a veces hay una cierta sincronia
entre los eventos) reafirman su valía profesional, de una forma u otra.

Y además, a nivel profesional, sus inicios en la música comenzaron por la insistencia de un


amigo de estudios, Clay Cook, quien le animó a abandonar el colegio y a establecerse con él en
Atlanta, formando juntos un dúo y tocando en cafeterías de la zona y salas de concierto; de
nuevo observamos que los episodios vinculados al “ brillo personal”, vienen con la
colaboración de otras personas, es decir con “otra estrella al lado con la que brillar “

De hecho, su primer disco se grabó además con la ayuda del productor e ingeniero local Glenn
Matullo, un disco donde además Mayer solo compone una de las canciones, el resto eran de su
socio en esos inicios. Con el tiempo se separaron y empezó a actuar en solitario ( como ocurre
con los soles en caída, que con la madurez de los años se va facilitando poco a poco su
andadura profesional) pero aún así, ha tenido muchas colaboraciones puntuales con otros
artistas, como por ejemplo , Buddy Guy, B.B King, Eric Clapton y el artista del jazz, John
Scofield. También formó el llamado “ John Mayer Trio” donde se asoció con el bajista Pino
Palladino y el baterista Steve Jordan, es decir, de nuevo vemos “ varias estrellas brillando
juntas”

Como vemos, todo sale por lo mismo;


1) La necesidad puntual o recurrente de asociación o colaboración para brillar con luz propia,
tanto en hombres como en mujeres (aunque valgan mucho por si mismos, eso no tiene nada
que ver, es simplemente, lo que les toca)

2) Y además ( se ve más en hombres, por ser el sol un significador masculino, aunque también
hay casos en mujeres libra, o en las parejas de las mujeres en libra) esas crisis puntuales de
salud que "merman la vitalidad” pero que a cambio, producen un desarrollo especial de las
capacidades latentes profesionales, como ocurrió con la primera pareja de Kate Winslet, que
terminó su guión de EastEnders desde su cama en su casa en Islington dos semanas antes de
su muerte por cáncer de huesos, muriendo poco después de que Winslet completara la
filmación de Titanic .De hecho, ella, no pudo asistir al estreno de su propia película del Titanic
porque fue a su funeral.

Os pongo algunas imágenes que evocan esta posición. Y atención,¡¡ nada de alarmas en los
soles en libra!! que esto son sólo pinceladas generales, y recordar vuestro lema "dos estrellas
esperan juntas para brillar".

(https://commons.wikimedia.org/wiki/File:PlanetHypsomata.svg)Dignidad o dignidad esencial en astrología es la naturaleza o s

Sol (https://es.wikipedia.org/wiki/Sol): exaltación en el signo Aries (https://es.wikipedia.org/wiki/Aries_(astrolog%C3%ADa

Segunda triplicidad: Tauro (https://es.wikipedia.org/wiki/Tauro_(astrolog%C3%ADa)) (https://es.wikipedia.org/wiki/Capricorn
fase con respecto al Sol, o los aspectos recibidos. Por ejemplo, Abraham ben Ezra 
en su libro introductorio sobre los juicio
En esta ponencia nos concentraremos en las 5 dignidades zodiacales clásicas, y 
especialmente en el sentido y función origina
No es el lugar para analizar las posibles razones de tal amnesia, que seguro que 
son diversas. Pero una de ellas podría radi
Pero volvamos a las dignidades zodiacales, tal y como se entendían a principios 
de nuestra era.
Para empezar, en la astrolog
Algunos se habrán preguntado el porqué de tal distribución. El esquema 
subyacente se orienta en la velocidad media de los pl
Pero volvamos a la aplicación práctica de los regentes de domicilio. No cabe duda 
de que para el astrólogo antiguo los domic
cada uno de los cuatro trígonos zodiacales, compuestos por tres signos de la 
misma naturaleza: fogosa, térrea, aérea y acuos

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