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INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR PEDAGÓGICO PUBLICO
“JOSÉ FAUSTINO SÁNCHEZ CARRIÓN”
ENSAYO ACADÉMICO
“La violencia de género contra la mujer en el Perú”
ÁREA : Psicología III
DOCENTE FORMADORA : Álvarez Medina, Gladys Martha
ESTUDIANTE : Sonia Moreno Baylón
HUAMACHUCO - PERU
2020
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INTRODUCCIÓN
En este mes de noviembre, conmemoramos una fecha muy importante a nivel nacional,
una fecha que hace referencia a un tema del cual aún nuestra sociedad no ha podido superar
barreras que aquejan a una gran mayoría de la población, en especial, al género femenino.
Necesitamos que los mecanismos o las instituciones encargadas para velar por el bienestar de
la mujer, realmente cumplan su función y sentir la seguridad de que no estamos solas. Por ello
el tema que voy a desarrolla es de suma importancia para muchos y muchas de nosotros “La
violencia de género contra la mujer en el Perú”
Actualmente en nuestro país, a diario se puede escuchar casos de violencia contra la
mujer, y nuestra provincia no es ajena a ello, ya que recientemente, a través de los medios de
comunicación, escuchamos casos de violencia, y no solo de violencia, sino también de
homicidios, contra la mujer. Es un problema que no hace ninguna distinción de raza, credo o
religión, y, menos de estratos sociales o mejor dicho de niveles socioeconómicos.
Lamentablemente, está presente en toda la sociedad.
Ante este problema y después de hacer una reflexión y analizar algunas fuentes, vi por
conveniente, escribir mi ensayo sobre este tema; con el fin de brindar un poco de información, y
poder llamar a la reflexión, el cambio de actitud, tanto del agresor como de la víctima.
Contribuir de una forma indirecta a tratar de aminorar el porcentaje de casos de violencia contra
la mujer en nuestra ciudad y en nuestro país.
Destacar que en el momento actual, donde la desinformación, el miedo y el temor,
hacen que muchas mujeres que son víctimas de violencia, callen y no busquen la ayuda
necesaria para solucionar esta problemática, que no se debe permitir de ningún modo;
informarnos de este tema es fundamental, necesario y hasta obligatorio, podría decir, para
frenar este problema, y no sólo nosotras las mujeres debemos conocer, sino toda la sociedad,
porque el problema no somos nosotras nada más, el problema es tanto de hombres y de
mujeres, y debemos enseñar o educar en todas las fases de la vida de una persona, para
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aprender a valorar y respetar a los demás con iguales derechos, sin ningún tipo de distinción, y
menos distinción de género.
En la elaboración de mi ensayo he considerado desarrollar tres puntos básicos que creo
se debe conocer, en primer lugar saber a qué llamamos violencia de género, es decir saber
quienes estamos expuestas a la violencia en nuestro país, también he creído conveniente
escribir sobre las clases o tipo de violencia, de las cueles son víctimas las mujeres en nuestra
sociedad, y por último y no menos importante, sino, muy al contrario, dar algunos alcances
sobre algunas leyes y artículos, de los derechos humanos y marco jurídico de nuestro país,
que protegen a la mujer contra a violencia.
DESARROLLO
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1. Violencia de Género
Veamos a continuación algunas conceptualizaciones básicas para entender a que
hace referencia cuando hablamos sobre violencia de género, recalcar muchos de los
conceptos expuestos, están basados en investigaciones serias y de escritures e
investigadores muy entendidos sobre este problema. Debemos, por ende, prestar mucha
atención y entender las conceptualizaciones sobre género, violencia e identidad masculina y
femenina.
El concepto de género es una construcción cultural diferente al concepto de sexo que
se refiere a las características biológicas de mujeres y hombres (MIMP, 2012, p. 10). El
concepto de género “alude a los distintos roles, responsabilidad y atributos que se asignan a
hombres y mujeres en la sociedad como producto de una construcción socio cultural
respecto de su sexo biológico” (MIMP, 2012, p.10). Es decir, este concepto nos ayuda a
entender que lo que creemos características naturales de hombres y mujeres no se derivan
del sexo de las personas, sino que son construidas a través de las relaciones sociales y las
imposiciones culturales.
En el orden simbólico, el género clasifica y jerarquiza el mundo (Asakur, 2004, p.725)
y es allí donde lo femenino es concebido como inferior. Los atributos y características
señalados para cada uno de los géneros marcan las relaciones humanas, y son vivenciadas
a través del cuerpo, que “aparece como un ente/artefacto simultáneamente físico y
simbólico, producido tanto natural como culturalmente, y situado en un momento histórico
concreto y una cultura determinada” (Lamas, 1999, p.12). Es en este espacio en el que la
violencia tiene un papel importante para el reforzamiento del orden de género establecido.
La violencia simbólica es el eficaz mecanismo opresor mediante el cual el sistema de género
es incorporado en las personas. Pero, además, cabe señalar que la relación de dominación,
avanzada a través de los siglos, ha sido posible gracias a un mecanismo de vigilancia y de
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control sobre cada género a un de que cada uno pueda guardar su rol tradicional: la
violencia por prejuicios.
En el sistema de género, los hombres y las mujeres son sujetos históricos a los que
se les ha asignado características a partir de sus cuerpos sexuados y que “deben” realizar
actividades propias de su género. Se trata de mandatos muy poderosos. El sistema de
identidades genéricas funciona como un sistema binario, cerrado, antagónico, donde
cualquier cambio es vivido como transformación en el otro y como pérdida, sea de
masculinidad, sea de femineidad (Lagarde, 1992, p. 26).
Se sabe, no obstante, que el género asignado por el sistema no es inmutable, sino
que se elabora e interpreta por los sujetos a partir de las experiencias. Cuando la
experiencia vivida se distancia de la identidad asignada, el sujeto entra en conflicto, percibe
que está construyendo una subjetividad no solo de alguien diferente sino equivocada
(Lagarde, 1992, p. 25), y el sistema de género lo cataloga como no natural, desviado,
enfermo y lo sanciona.
Desde la perspectiva de Segato (2003), la violencia contra la mujer, sobre todo en la
violación sexual, se ve como un castigo contra aquella mujer que pretendió salirse de su
posición subordinada, como afrenta contra otro hombre al usurparle su “patrimonio” a través
de la apropiación del cuerpo femenino y finalmente, como la demostración de fuerza y
virilidad ante su comunidad de pares. Esta visión comparte dos rasgos con la violencia por
prejuicios, pues se ejerce como castigo a quienes no guardan su rol de género y como
afirmación de superioridad varonil sobre el resto de sus pares.
De esta manera, el sistema de género determina atributos, roles y espacios que cada
quien debe asumir según su sexo (Ruiz Bravo, 1999, p. 31).
Atributos: Lo femenino asociado a la pasividad, ternura, fragilidad, delicadeza,
emoción, sacrificio, abnegación, renuncia; lo masculino a la acción, agresividad,
fuerza, competencia, razón.
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Roles: Las mujeres deben ser madres y amas de casa y estar al servicio de las
necesidades de los hombres a quienes les deben obediencia; los hombres deben
ser proveedores, y ejercer la autoridad como jefes de hogar.
Espacios: Es donde se expresan los roles y atributos. El espacio público es
“masculino”, donde se despliegan los poderes políticos, económicos, religiosos;
que son los que otorgan mayor poder y status social. El espacio privado es
“femenino” donde se realizan las labores reproductivas, domésticas, de cuidado
de otros.
Como hemos visto hasta ahora, podemos mencionar a forma de resumen, que la
distinción de género, es un concepto arraigado desde tiempos muy antiguos y que se ha
formado en nuestra sociedad como un estereotipo aceptado socialmente en todas las
generaciones de nuestros antepasados, estas ideas, erradas, al fin y al cabo, aún marcan la
desigualdad social basada en los géneros de hombres y mujeres a nivel mundial, en nuestro
país y nuestra provincia.
Entender que los estereotipos son trabas a un desarrollo social más equitativo e
igualitario de género, por ello, es fundamental sembrar en nuestras familias, la equidad de
género y tratar de erradicar estas ideas arcaicas cimentadas en nuestra sociedad, que se
resiste al cambio.
A continuación, veamos algunas conceptualizaciones más sobre esta parte del tema
de la violencia, que muy importante entender y analizar.
Una forma de nominar a esta violencia es como “violencia de género” que enuncia la
violencia que se ejerce contra aquellas personas que cuestionan o transgreden el sistema
de género existente. La principal crítica que ha recibido esta denominación es que podría
referirse a la violencia que ejerce un género sobre el otro, cualquiera de ellos, lo cual no da
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cuenta del origen ideológico de la violencia que se utiliza para imponer y mantener la
condición de dominación masculina (Paz, 2012, p.2-3).
Atendiendo a estos reparos es que se defiende otra forma de denominarla, como es
“violencia contra las mujeres” o “violencia de los hombres contra las mujeres” para visibilizar
precisamente que se trata de una violencia enraizada en relaciones de poder históricamente
desiguales entre mujeres y hombres, que fuerza a las primeras a una situación de
subordinación respecto de los segundos.
Esta es precisamente la denominación que recoge la “Declaración sobre la
eliminación de la violencia contra la mujer” en su artículo 1°:
“A los efectos de la presente Declaración, por "violencia contra la mujer" se entiende
todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda
tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer,
así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la
libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.”
Y también la denominación que acoge la Convención Interamericana para prevenir,
sancionar y erradicar la violencia contra la mujer:
Artículo 1°. - Para los efectos de esta Convención debe entenderse por violencia
contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause
muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito
público como en el privado.
2. Clases de Violencia de Género Hacia las Mujeres:
A continuación, se desarrollará las clases de violencia que más se conocen, ejercidas
dentro de una pareja, marcado hondos surcos de desigualdad entre el trato de hombre a
mujer.
2.1. Pareja: Violencia Física y Psicológica.
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La violencia física se define como: “la acción o conducta, que causa
daño a la integridad corporal o a la salud. Se incluye el maltrato por
negligencia, descuido o por privación de las necesidades básicas, que hayan
ocasionado daño físico o que puedan llegar a ocasionarlo, sin importar el
tiempo que se requiera para su recuperación” (artículo 8 Ley 30364, inciso a).
Este tipo de violencia es la más denunciada, precisamente por ser la más
visible.
La violencia psicológica, que por lo general acompaña a las otras
formas de violencia y que también tiene como base la desigualdad de género,
es definida en la Ley N° 30364 como “la acción o conducta tendiente a
controlar o aislar a la persona contra su voluntad, a humillarla o avergonzarla y
que puede ocasionar daños psíquicos. Daño psíquico es la afectación o
alteración de algunas de las funciones mentales o capacidades de la persona,
producida por un hecho o un conjunto de situaciones de violencia, que
determina un menoscabo temporal o permanente, reversible o irreversible del
funcionamiento integral previo” (artículo 8 Ley 30364, inciso b).
Como vemos la violencia física y psicológica hace referencia a una
prohibición completa de los ejercicios de libertad de la mujer, en la vida en
pareja, de este modo podemos afirmar que la mujer esta a merced del hombre,
sin ningún tipo de conciencia propia, y alimentando de este modo, el
egocentrismo del varón, y otorgando la libertad necesaria para que el haga de
ella lo que desee, por tal razón, el contexto de esta realidad, permite al hombre,
ejercer plena voluntad sobre su pareja, desencadenando de este modo,
cualquier tipo de violencia y maltrato dentro del ámbito de pareja.
Recientemente, datos a nivel nacional sobre la violencia física infligida
por la pareja, señalan que el 32.3% de mujeres alguna vez unidas manifestó
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haber sido objeto de alguna forma de violencia física por parte del esposo o
compañero en algún momento de su vida de pareja (ENDES, 2014). Pero
además del compañero o esposo, el 17,3% de las mujeres entrevistadas
declaró que habían sido maltratadas físicamente por otras personas,
principalmente por el padre, la madre y la ex pareja.
Por otro lado, la violencia psicológica contra las mujeres muestra
también un alto nivel de prevalencia de toda la vida: el 69,4% de mujeres
manifestó que el esposo o compañero ejerció alguna forma de control sobre
ellas (ENDES, 2014), principalmente experimentando situaciones de violencia
verbal a través de expresiones humillantes delante de los demás o había sido
amenazada por su esposo o compañero con irse de casa, quitarle los hijos(as)
o la ayuda económica.
2.2. Violencia Sexual.
La violencia sexual sigue siendo una de las modalidades menos
denunciadas y con más problemas de acceso a la justicia. Puede darse tanto
en el espacio privado como en el público, en tiempos de paz o de conflicto
armado y más aún puede constituirse en delito de lesa humanidad cuando es
perpetrado de forma sistemática contra las mujeres de una nación o grupo
étnico, como forma de humillar a los varones vencidos y dar una prueba de
hegemonía (Defensoría del Pueblo, 2011). Por sus características, la violencia
sexual se constituye en un verdadero indicador de las desigualdades de género
en todos los ámbitos de la vida social, que limitan el ejercicio de derechos de
las mujeres.
La violencia sexual abarca una gran diversidad de situaciones contra la
integridad sexual de la persona, que tienen como base la desigualdad de
género, y en la cual intervienen además otros determinantes. En la Ley 30364,
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se señala que la violencia sexual se refiere a “acciones de naturaleza sexual
que se cometen contra una persona sin su consentimiento o bajo coacción.
Incluyen actos que no involucran penetración o contacto físico alguno.
Asimismo, se consideran tales la exposición a material pornográfico y que
vulneran el derecho de las personas a decidir voluntariamente acerca de su
vida sexual o reproductiva, a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o
intimidación, artículo 8, inciso c.
Como leemos lo escrito anteriormente, podemos destacar que incluso
no es necesario que haya penetración para que se pueda decir que ha existido
un acto de violencia sexual, el mismo comportamiento sexual inadecuado de
parte del hombre hacia la mujer, ya es un acto de violencia sexual, por tanto,
podemos entender que hay un conjunto de factores tomados como violencia
sexual hacia la mujer, factores que muchas mujeres en nuestro país
desconocen, y eso conlleva a no denunciar dichos actos, y de este modo,
permiten la violencia por desconocimiento o falta de información. Todo tipo de
violencia debe ser denunciado inmediatamente y evitar que se siga cometiendo
en la sociedad, pero en esto, juega un papel importante la parte
socioemocional de la mujer, que siente el temor de afrontar una denuncia
contra su agresor.
3. Marco Jurídico Contra la Violencia de Género en el Perú.
Debemos considerar que en nuestro país rige un documento que norma todo nuestro
comportamiento dentro de la ley, es nuestra Constitución Política; donde establece en primer
lugar, los derechos fundamentales de las personas.
Reconoce como derechos fundamentales:
Derecho a la vida, identidad, integridad moral, psíquica y física y al libre
desarrollo y bienestar (Artículo 2.1)
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Derecho a la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo
de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de
cualquiera otra índole (Artículo 2.2)
Derecho a la libertad y seguridad personales (Artículo 2.24.b) y,
Derecho a no ser víctima de violencia moral, psíquica o física, ni sometido
a tortura o a tratos crueles inhumanos o humillantes (Artículo 2.24.h).
A continuación, cito algunas puntualmente algunas leyes que protegen, amparan y
sancionan la violencia de genero contra la mujer:
La Ley N° 30364 - Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra
las mujeres y los integrantes del grupo familiar.
La Ley en el Capítulo III incorpora cuatro nuevos derechos. Estos cuatro son el
derecho a una vida libre de violencia, el derecho a la asistencia y la protección integrales,
derechos laborales y derechos en el campo de la educación, conforme a los artículos 9, 10,
11 y 12 de la Ley N° 30364.
Ley Nº 27942 sanciona el hostigamiento sexual producido en el marco de las
relaciones de autoridad o dependencia y también cuando se presenta entre personas
entre quienes no media ninguna relación de jerarquía.
Según esta Ley, el hostigamiento sexual incluye la conducta física o verbal reiterada
de naturaleza sexual o sexista no deseada o rechazada, realizada por una o más personas
que se aprovechan de una posición de autoridad o jerarquía o cualquier otra situación
ventajosa o aún con prescindencia de tal jerarquía. Si bien es cierto que no especifica si es
en contra de la mujer, se deduce que es la mujer principalmente quien sufre este acto de
hostigamiento en muchos ámbitos sociales.
Ley N° 30314 – Ley para Prevenir y Sancionar el Acoso Sexual en Espacios
Públicos.
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Esta ley fue aprobada el 26 de marzo de 2015 y establece que el acoso sexual “es la
conducta física o verbal de naturaleza o connotación sexual realizada por una o más
personas en contra de otra u otras, quienes no desean o rechazan estas conductas por
considerar que afectan su dignidad, sus derechos fundamentales como la libertad, la
integridad y el libre tránsito, creando en ellas intimidación, hostilidad, degradación,
humillación o un ambiente ofensivo en los espacios públicos”.
Feminicidio, Código Penal y Directrices de Agravante. Algunos Alcances.
En lo que respecta a sancionar y tipificar los actos de violencia hacia la mujer o de
género, en la historia del Derecho Penal peruano solo se han incorporado dos figuras
jurídicas, las cuales están enmarcadas en los delitos contra la vida el cuerpo y la salud. El
primero en ser adoptado por el país fue el tipo penal de lesiones graves y leves por violencia
familiar y posteriormente, lo fue el tipo penal del feminicidio.
Sobre las lesiones, se puede decir que el sistema jurídico represivo y sancionador del
Perú protege de la violencia familiar por medio de la figura tradicional de las lesiones
dependiendo la temporalidad de la pena en la gravedad de las lesiones sufridas por la
víctima. Ahora bien, la modificatoria al Código Penal de 1991 evoluciona, pues originalmente
se concebía la violencia familiar solo como circunstancia agravante del delito de lesiones a
discrecionalidad del órgano jurisdiccional.
El tipo penal de Feminicidio se define como la muerte de una mujer por su condición
de mujer dentro de los contextos de violencia familiar, coacción, hostigamiento o acoso
sexual, abuso de poder, confianza o de cualquier otra posición o relación que le confiera
autoridad al agente y cualquier forma de discriminación contra la mujer, independientemente
de que exista o haya existido una relación conyugal o de convivencia del agente.
La Directiva N° 006 – 2009 – MP – FN. Directiva del Ministerio Público que permite
registrar, sistematizar, procesar y analizar la información sobre los homicidios de las mujeres
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que se producen en el país y que constituyen feminicidio. Asimismo, reconoce los términos
de feminicidio íntimo, no íntimo y por conexión.
La Resolución Ministerial 110 – 2010 – MIMDES. Crea el registro de víctimas de
feminicidio, entendiéndose este como el homicidio de mujeres cometido presuntamente por:
La pareja o ex pareja de la víctima
cualquiera de las personas comprendidas en la Ley de protección frente a la
violencia familiar
Alguna persona desconocida por la víctima siempre que el homicidio revele
discriminación contra la mujer.
Podemos mencionar que, con un poco de información podemos darnos cuenta que al
ser víctimas de algún tipo de violencia, debemos denunciar y debemos afrontar el proceso
que sea necesario, sólo de esta manera podemos evitar seguir desarrollando y ser víctimas
de violencia en nuestro país, hay leyes que defienden y amparan a las mujeres que sufren
de violencia en la familia y en la sociedad.
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CONCLUSIONES
1. La violencia de género se ha iniciado a través de todos los años de nuestra historia y con
el pasar del tiempo ha perdurado como un mal encarnado en nuestra sociedad, tanto así,
que los seres humanos lo hemos tomado como parte de nuestra idiosincrasia, como algo
innato en el hombre y la mujer, y, hemos dejado pasar el tiempo, creciendo muchos de
nosotros con esa idea de estereotipo social, que no hace otra cosa que seguir marcando la
desigualdad en los derechos y el trato del hombre hacia la mujer. Formando hijos y futuros
padres y madres bajo el yugo del machismo y continuando con la cadena que cargamos
hace tanto tiempo, y, convirtiendo todo esto, en un círculo vicioso, que desencadena
siempre en episodios tan tristes y perversos hacia la mujer.
2. Si nosotros, los seres humanos, a través de la historia hemos formado esta diferencia entre
hombre y mujeres, somos también nosotros, los que debemos terminar con esta
desigualdad de género, haciendo respetar nuestros derechos y respetándonos tanto
hombres como mujeres, con un trato equitativo y que fomente la igualdad para las futuras
generaciones.
3. Si damos una mirada a los actos de violencia contra la mujer, veremos que la violencia
física, psicológica y sexual, esta a la orden del día. Muchos ya conocemos este tipo de
violencia, por los casos que vemos a través de los medios de comunicación, pero tal vez lo
más resaltante es que muchos pensamos, que violencia física, es cuando te dan una
golpiza brutal, y no es así, una simple cachetada ya es violencia física. Del mismo modo, la
violencia psicológica, que se puede dar a través de gestos y miradas, el desprecio la
arrogancia el egocentrismo, ya es un tipo de violencia psicológica. Y, por último, la
violencia sexual, que no sólo es perpetuar el acto, sino ya cualquier indicio de un
comportamiento sexual inadecuando en contra de nuestra voluntad, ya es violencia sexual,
y es necesario denunciar cualquier tipo de comportamiento hacia nosotras.
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4. Debemos mencionar también, que, en nuestra carta magna, la Constitución Política del
Perú, todos gozamos de los mismos derechos, por tanto, gozamos del trato igual para
hombres y mujeres, sustentado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Del
mismo modo, nos hemos informado, que hay dentro del orden jurídico y código penal,
artículos que amparan y protegen a la mujer, en caso de cualquier acto de violencia. Sólo
depende de nosotros el denunciar y que las autoridades competentes realicen la
investigación adecuada, cumpliendo con la labor que les ha encomendado el estado.
REFERENCIAS
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