En 1973 el científico griego Ioannis Sakkas llevó a cabo una prueba del rayo de
calor de Arquímedes. El experimento tuvo lugar en la base naval de Skaramangas,
en las afueras de Atenas, y en esta ocasión se usaron 70 espejos, cada uno
cubierto con una cubierta de cobre y con alrededor de 1,5 m de alto y 1 m de
ancho. Los espejos se dirigieron contra una maqueta de madera contrachapada
de un barco de guerra romano a una distancia de alrededor de 50 m. Cuando los
espejos fueron enfocados con precisión, el barco ardió en llamas en cuestión de
unos pocos segundos. La maqueta estaba pintada con una capa de betún, lo cual
podría haber ayudado a la combustión.43
En octubre de 2005 un grupo de estudiantes del Instituto Tecnológico de
Massachusetts llevó a cabo un experimento con 127 espejos cuadrados de 30 cm
de lado enfocados en una maqueta de madera de un barco a una distancia de
30 m. Brotaron llamas en una parte del barco, pero únicamente después de que el
cielo se despejara y de que el barco permaneciera inmóvil alrededor de diez
minutos. Se concluyó que el arma era un mecanismo viable bajo estas
condiciones. El grupo del instituto repitió el experimento para el show
televisivo MythBusters (cazadores de mitos), usando un barco de pesca de
madera como blanco, en San Francisco. Nuevamente hubo carbonización,
además de una pequeña cantidad de llamas. Para prenderse fuego, la madera
necesita alcanzar su punto de inflamabilidad, el cual ronda los 300 °C.44
Cuando los cazadores de mitos emitieron el experimento llevado a cabo en San
Francisco en enero de 2006, la afirmación fue categorizada como mentira, debido
a la duración del tiempo y el clima necesarios para la combustión. También
señalaron que, debido a que Siracusa mira el mar hacia el Este, la flota romana
debería haber atacado durante la mañana para una óptima reflexión de la luz por
los espejos. Además, armas convencionales como flechas en llamas o catapultas
hubieran sido una forma mucho más fácil de prender fuego un barco a cortas
distancias.1
Otros descubrimientos e invenciones[editar]
Si bien Arquímedes no inventó la palanca, sí escribió la primera explicación
rigurosa conocida del principio que entra en juego al accionarla. Según Pappus de
Alejandría, debido a su trabajo sobre palancas comentó: «Denme un punto de
apoyo y moveré el mundo» (en griego, δῶς μοι πᾶ στῶ καὶ τὰν γᾶν κινάσω).45
Plutarco describe cómo Arquímedes diseñó el sistema de polipasto, permitiendo a
los marineros usar el principio de palanca para levantar objetos que, de otro modo,
hubieran sido demasiado pesados como para moverlos.46
También se le ha acreditado a Arquímedes haber aumentado el poder y la
precisión de la catapulta, así como haber inventado el odómetro durante la primera
guerra púnica. El odómetro fue descrito como un carro con un mecanismo de
engranaje que tiraba una bola en un contenedor después de cada milla recorrida. 47
Además, en el intento de medir la dimensión aparente del sol, utilizando una regla
graduada, Arquímedes, para tratar de reducir la imprecisión de la medida, probó a
medir el diámetro de la pupila del ojo humano. Utilizando ese dato en sus cálculos
logró una estimación mejor del diámetro solar.48
Cicerón (106 a. C.-43 a. C.) menciona a Arquímedes brevemente en
su diálogo De re publica, en el cual describe una conversación ficticia en el
año 129 a. C. Se dice que, después de la captura de Siracusa c. 212 a. C., el
general Marco Claudio Marcelo llevó de vuelta a Roma dos mecanismos que se
usaban como herramientas para estudios astronómicos, que mostraban los
movimientos del Sol, la Luna y cinco planetas. Cicerón menciona mecanismos
similares diseñados por Tales de Mileto y Eudoxo de Cnidos. El diálogo dice que
Marcelo guardó uno de los mecanismos como su botín personal de Siracusa y
donó el otro al Templo de la Virtud en Roma. De acuerdo a Cicerón, Cayo Sulpicio
Galo hizo una demostración del mecanismo de Marcelo, y lo describió así:
Hanc sphaeram Gallus cum moveret, fiebat ut soli luna totidem conversionibus in
aere illo quot diebus in ipso caelo succederet, ex quo et in caelo sphaera solis
fieret eadem illa defectio, et incideret luna tum in eam metam quae esset umbra
terrae, cum sol e regione.
Cuando Galo movió el globo, ocurrió que la Luna siguió al Sol tantas vueltas en
ese invento de bronce como en el cielo mismo, por lo que también en el cielo el
globo solar llegó a tener ese mismo alejamiento, y la Luna llegó a esa posición en
la cual estaba su sombra sobre la Tierra, cuando el Sol estaba en línea.49
Esta descripción corresponde a la de un planetario. Pappus de Alejandría dijo que
Arquímedes había escrito un manuscrito (ahora perdido) acerca de la construcción
de estos mecanismos que se titulaba Sobre hacer esferas. Investigaciones
modernas en esta área se han centrado en el mecanismo de Antiquitera, otro
mecanismo de la antigüedad clásica probablemente diseñado con el mismo
propósito. Construir mecanismos de este tipo debería haber requerido un
sofisticado conocimiento de engranajes diferenciales y se pensaba que esto iba
más allá del alcance de la tecnología disponible en esos tiempos, pero el
descubrimiento del mecanismo de Antiquitera en 1902 vino a confirmar que esta
clase de artefactos eran conocidos por los antiguos griegos.5051
Matemática[editar]
Si bien la faceta de inventor de Arquímedes es quizás la más popular, también
realizó importantes contribuciones al campo de la matemática. Sobre el particular,
Plutarco dijo de él que «tenía por innoble y ministerial toda ocupación en la
mecánica y todo arte aplicado a nuestros usos, y ponía únicamente su deseo de
sobresalir en aquellas cosas que llevan consigo lo bello y excelente, sin mezcla de
nada servil, diversas y separadas de las demás».52
Arquímedes utilizó el método exhaustivo para conseguir el valor aproximado
del número π.
Arquímedes fue capaz de utilizar los infinitesimales de forma similar al
moderno cálculo integral. A través de la reducción al absurdo (reductio ad
absurdum), era capaz de resolver problemas mediante aproximaciones con
determinado grado de precisión, especificando los límites entre los cuales se
encontraba la respuesta correcta. Esta técnica recibe el nombre de método
exhaustivo, y fue el sistema que utilizó para aproximar el valor del número π. Para
ello, dibujó un polígono regular inscrito y otro circunscrito a una misma
circunferencia, de manera que la longitud de la circunferencia y el área del círculo
quedan acotadas por esos mismos valores de las longitudes y las áreas de los dos
polígonos. A medida que se incrementa el número de lados del polígono la
diferencia se acorta, y se obtiene una aproximación más exacta. Partiendo de
polígonos de 96 lados cada uno, Arquímedes calculó que el valor de π debía
encontrarse entre 310⁄71 (aproximadamente 3,1408) y 31⁄7 (aproximadamente
3,1429), lo cual es consistente con el valor real de π. También demostró que el
área del círculo era igual a π multiplicado por el cuadrado del radio del círculo. En
su obra Sobre la esfera y el cilindro, Arquímedes postula que cualquier magnitud,
sumada a sí misma suficiente número de veces, puede exceder cualquier otra
magnitud dada, postulado que es conocido como la propiedad arquimediana de
los números reales.53
En su obra sobre la Medición del círculo, Arquímedes ofrece un intervalo para el
valor de la raíz cuadrada de 3 de entre 265⁄153 (aproximadamente 1,7320261)
y 1351⁄780 (aproximadamente 1,7320512). El valor real se ubica aproximadamente en
1,7320508, por lo que la estimación de Arquímedes resultó ser muy exacta. Sin
embargo, introdujo este resultado en su obra sin explicación de qué método había
utilizado para obtenerlo.
Arquímedes demostró que el área del segmento parabólico de la figura superior es
igual a 4/3 de la del triángulo inscrito de la figura inferior.
En su obra sobre La cuadratura de la parábola, Arquímedes probó que el área
definida por una parábola y una línea recta equivalía exactamente a 4⁄3 el área del
correspondiente triángulo inscrito, tal y como se puede observar en la figura de la
derecha. Para obtener ese resultado, desarrolló una serie geométrica infinita con
una razón común de 1⁄4:
El primer término de esta suma equivale al área del triángulo, el segundo sería
la suma de las áreas de los dos triángulos inscritos en las dos áreas
delimitadas por el triángulo y la parábola, y así sucesivamente. Esta prueba
utiliza una variación de la serie infinita 1⁄4 + 1⁄16 + 1⁄64 + 1⁄256 + ..., cuya suma se
demuestra que equivale a 1⁄3.
En otra de sus obras Arquímedes se enfrentó al reto de intentar calcular el
número de granos de arena que podía contener el universo. Para hacerlo,
desafió la idea de que el número de granos fuera tan grande como para poder
ser contados. Escribió:
Existen algunos, Rey Gelón, que creen que el número de granos de
arena es infinito en multitud; y cuando me refiero a la arena me refiero
no solo a la que existe en Siracusa y el resto de Sicilia sino también la
que se puede encontrar en cualquier región, ya sea habitada o
deshabitada.
Arquímedes
Para poder afrontar el problema, Arquímedes diseñó un sistema de cálculo
basado en la miríada. Se trata de una palabra que procede del griego μυριάς
(murias) y que servía para hacer referencia al número 10 000. Propuso un
sistema en el que se utilizaba una potencia de una miríada de miríadas (100
millones) y concluía que el número de granos de arena necesarios para llenar
el universo sería de 8×1063.54
Escritos[editar]
Las obras de Arquímedes fueron originalmente escritas en griego dórico, el
dialecto hablado en la antigua Siracusa.55
El trabajo escrito de Arquímedes no se ha conservado tan bien como el
de Euclides, y siete de sus tratados solo se c