ENAMM COMPORTAMIENTO Y DESARROLLO EN ORGANIZACIONES Dr. Carlos Bernaola M.
EL CASO VOLKSWAGEN Y EL FRACASO DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL
CORPORATIVA - SEMANA 14
El caso Volkswagen representa, a todos los efectos, el fracaso absoluto de la Responsabilidad
Social Corporativa (RSC). No hay paliativos posibles: hablamos de una manipulación
consciente, conocida a todos los niveles de la compañía, intencionadamente diseñada para
obtener un plus de competitividad con el que hacer frente a la pujanza de otros competidores,
y que consiguió poner a la marca en el trono de su industria a nivel mundial al tiempo que se
publicitaba como ecológica y envenenaba todo el planeta.
Una ausencia total de ética en ingeniería, que ha llevado ya a la dimisión no solo del CEO
(Chief Executive Officcer - Término Inglés para designar a la persona con más alta
responsabilidad) de la compañía, sino también de cargos como el director de I+D
(Investigación &Desarrollo) en Audi o el responsable de motores en Porsche, que puede llegar
a más marcas, y que únicamente deja una evidencia clara: es completamente imposible que
el departamento de RSC no supiese nada de todo esto. La cadena de mando que lleva desde
el desarrollo de las líneas de software que establecían la condición que ponía el vehículo en
modo test de emisiones y que lo devolvían a modo circulación, al “modo sucio” cuando el test
terminaba están perfectamente auditadas, y las pruebas internas completamente
documentadas: todas las responsabilidades pueden ser trazadas, y abarcan ya no a toda la
compañía, sino a todo el grupo. Una demostración más de que la única manera de hacer
software es hacerlo abierto, que cualquiera pueda inspeccionar su código: el software se ha
convertido en el verdadero punto débil que escapa al control.
Hablamos de un motor, de algo completamente tangible, no de una interpretación o de un
matiz. Un motor que emitía cuarenta veces más contaminación que lo que debía, y que una
marca conscientemente decidió camuflar para que lo disimulase cuando lo sometían a
pruebas. Ni el directivo de RSC más idiota del mundo podría alegar que no sabía nada del
tema: o no sería creíble, o demostraría que su trabajo no tenía sentido y, en realidad, era una
simple táctica de distracción publicitaria, una estúpida sección que nadie en realidad se va a
leer y solo sirve para decorar la memoria corporativa.
Esa es la gran realidad: en la inmensa mayoría de las empresas, la RSC se reduce a poner
un directivo, habitualmente con cierta aura de respetabilidad, al mando de un departamento
que simplemente se dedica a responsabilidades de lavado de imagen, a hacer simplemente
que las cosas parezcan bonitas por encima de todo, aunque en realidad estén tan lejos de
serlo como en el caso que nos ocupa. En un derroche de ingenuidad, nos hemos engañado
pretendiendo que las empresas podían ser capaces de autorregularse y responsabilizarse de
sus prácticas de RSC, cuando la terca realidad nos indicaba claramente que todas sus
acciones, salvo las meramente simbólicas, se orientaban únicamente a la maximización del
beneficio por todos los medios posibles.
Volkswagen decidió de manera completamente consciente que no importaba envenenar a todo
el planeta emitiendo cuarenta veces más óxidos de nitrógeno que la cantidad legalmente
permitida, si haciéndolo conseguían situarse como la primera marca de automóviles del
mundo. Sencillamente, no importaba. Los paralelismos con la industria tabaquera son
impresionantes, y se asientan sobre una tristemente sólida base social: del mismo modo que
muchos fumadores estaban dispuestos a creerse que en realidad el tabaco que inhalaban no
era tan dañino, millones de conductores ahora prefieren seguir emitiendo conscientemente a
la atmósfera gases claramente nocivos para todos con tal de que no empeore la aceleración
de su vehículo. Esa, y no otra, es ahora la preocupación de la inmensa mayoría de los
propietarios de un Volkswagen diesel: «¿qué voy a tener que llevar mi vehículo a revisar y
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como resultado le van a bajar las prestaciones? Pues como no me obliguen, no lo llevo».
Mientras el problema más grave, envenenar el planeta y a sus habitantes, es algo que no
vemos directamente, que no es tangible y que no tiene por qué tocarnos directamente a
nosotros, la caída en las prestaciones de nuestro vehículo es algo que notamos cada vez que
salimos de un semáforo, y supone un precio que, aunque parezca increíble y completamente
irracional, no estamos dispuestos a pagar. Preferimos la evidencia del poderío en el pedal del
acelerador a lo que consideramos una hipótesis lejana de muertos por enfermedades
respiratorias y un planeta degradado hasta el límite. Más allá de plantearnos si Volkswagen
es «too big to fail» o si hay más marcas implicadas, debemos afrontar esa realidad: la RSC no
funciona.
En realidad, el problema de la RSC es ese: pedir a unas empresas que se autorregulen y a
unos directivos que se comporten como si estuviesen por encima de la realidad social. Algo
hemos hecho muy mal cuando el común de los mortales ve la RSC como algo prescindible,
superfluo, como un conjunto de buenos deseos que únicamente prevalecen cuando no
interfieren con el beneficio económico o con la deliciosa sensación de la espalda que se pega
al respaldo del asiento cuando pisamos el pedal hasta la tabla. La forma en que las empresas
han gestionado la RSC hasta el momento convierte a sus responsables en una especie de
mojigatos a los que, en realidad, se pone en su puesto únicamente para que hagan bonito, y
a los que, ante cualquier conflicto de intereses, basta simplemente con recordarles quién paga
su sueldo.
El caso Volkswagen es la prueba evidente de que la RSC debe reinventarse desde su base.
Debe tener esquemas de responsabilidad completamente trazables, que aseguren que los
responsables terminarán directamente a la cárcel cuando se infrinjan determinadas
cuestiones. Tendrán que convertirse en puestos muy bien pagados debido a las
responsabilidades que tendrán que asumir, y con presupuesto para desarrollar los esquemas
adecuados para averiguar todos los detalles de lo que ocurre en unas empresas que han
demostrado no ser suficientemente responsables como para controlarse a sí mismas. La crisis
de Volkswagen marca la evidencia del fracaso del capitalismo, de un sistema tan idiota como
para pretender diluir las responsabilidades y cerrar los ojos ante la realidad de un futuro – o
de un presente – claramente insostenibles.
Si eres directivo de RSC, lo mínimo que deberías hacer al ver el caso Volkswagen es pensar
hasta qué punto no estás siendo tú tan idiota, tan ciego o tan sinvergüenza como tu colega de
Volkswagen. ¿Estás en tu cargo simplemente para «hacer que las cosas parezcan bonitas,
aunque no lo sean»? ¿Estás dispuesto a mentir, a disfrazar, a maquillar o hasta a matar a
personas a cambio de un beneficio un poco más sustancioso? ¿Qué va primero en tu escala
de valores, la sostenibilidad de tu compañía o la del planeta? ¿Qué es más importante, unos
cuántos miles de muertos por enfermedades respiratorias o por cáncer, o el trono mundial de
la industria automovilística?
La RSC ha fracasado. La evidencia del caso Volkswagen es tan importante, tan palmaria y tan
brutal que debería llevar a que todas las compañías revisasen sus prioridades y repensasen
el funcionamiento de ese departamento. Que se preguntasen si algo así podría llegar a ocurrir
en su empresa, porque es muy posible que se encuentren con un sí tan triste como atronador.
Que su empresa esté tan dispuesta a engañar, mentir y matar a personas a cambio de un
beneficio empresarial como lo ha estado Volkswagen. Que sus directivos de RSC sean en
realidad tan irresponsables como los de la marca alemana. Si eso no es suficiente como para
plantearse que algo están haciendo muy, muy mal… mejor péguense figurativamente un tiro.
Será una bala social, corporativa y responsablemente bien utilizada.
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CASO DESTACADO DE RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL
Entre las experiencias en responsabilidad social empresarial (RSE), destacadas por la
Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal), se encuentra un proyecto
desarrollado por la peruana "Corporación Backus".
Según señala la Cepal en un documento de trabajo, entre los valores fundamentales que
embarca la responsabilidad social empresarial (RSE) se encuentran temas como: medio
ambiente, lugar de trabajo, derechos humanos, inversión social comunitaria, mercado y
valores y ética.
La actuación en los mencionados campos se plasma en decisiones de inversión realizadas
por las empresas, las que así aseguran la rentabilidad sostenida y generan beneficios para las
comunidades o sociedades que son influidas por ellas.
Videoteca Backus
El documento de la Cepal da cuenta de diversas inversiones realizadas por empresas
latinoamericanas en las áreas señaladas. Entre ellas destaca como caso ejemplar el de la
peruana Corporación Backus, la cual señala el informe desarrolla una serie de programas
importantes en diversos sectores sociales.
La experiencia destacada por Cepal en materia de inversión social comunitaria es la Videoteca
Backus, un programa educativo cuyo fin es "apoyar la formación académica y humana de niños
y jóvenes contribuyendo concretamente a proporcionar recursos para su educación".
En virtud de dicho programa, más de 800 colegios en Lima, Chiclayo, Trujillo, Pucallpa y
Arequipa tienen acceso gratuito a una colección de capítulos audiovisuales de diversos temas:
historia, geografía, ecología y ambiente, matemáticas, arte, sexualidad, valores, carreras
universitarias y técnicas, entre otros. A esto se añade el desarrollo de jornadas anuales de
capacitación dirigidas a los profesores con el fin de lograr un mayor y mejor uso del material
audiovisual, además de promover el intercambio de experiencias pedagógicas. También se
realizan seminarios y conferencias que tratan temas de actualidad educativa.
"Por medio de la Videoteca, Backus ha logrado alcanzar sus objetivos con respecto a la
comunidad, ofreciendo material didáctico con énfasis en nuevas metodologías de enseñanza.
A su vez, ha logrado reforzar su imagen corporativa y su proyección nacional como empresa",
refiere el informe.
Cabe indicar que la Corporación Backus reconoce que la responsabilidad social es una
obligación moral de toda empresa para mejorar la calidad de vida y el ambiente donde operan
las mismas. En un documento titulado "Nuestro modelo empresarial", la Corporación Backus
establece que la "empresa moderna tiene una responsabilidad que excede el ámbito
comercial.
En un país como el Perú, es una responsabilidad empresarial contribuir al desarrollo integral
de la sociedad, de sus miembros y así consolidar su visión de futuro". Sostienen, que en la
medida en que las empresas se van desarrollando, sus aportes a la comunidad también se
van incrementando, manifestándose de diferentes formas.
PREGUNTAS A DESARROLLAR:
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1. De acuerdo al análisis de la lectura ¿Por qué ciertas empresas al igual que Volkswagen
fracasan en la gestión empresarial de la RSE?
Por lo general muchas empresas no saben que deben tener esquemas de
responsabilidad completamente trazables, que puedan asegurar que los responsables
terminen directamente a la cárcel o con sanciones efectivas cuando se infrinjan
determinadas cuestiones. La crisis que tuvo la empresa Volkswagen evidenció el
fracaso del capitalismo, de un sistema negligente que pretendía diluir las
responsabilidades y hacerse de la vista gorda ante la realidad de un futuro y/o de un
presente claramente insostenibles.
2. El caso Volkswagen es un claro ejemplo de una práctica no ética de RS ¿Qué debe
asegurar la reinvención de los esquemas de responsabilidad?
Para poder asegurar la reinvención de los esquemas se deben mejor los salarios en
los puestos debido a las responsabilidades que tendrán que asumir, y con un
presupuesto adecuado para desarrollar los esquemas adecuados para averiguar y
supervisar todos los detalles de lo que ocurre en empresas que han demostrado no ser
suficientemente responsables como para controlarse a sí mismas.
3. Desde el punto de vista de rentabilidad de Volkswagen ¿Qué es lo que buscaba la
empresa a través de las prácticas no éticas de RS?
Volkswagen actuó de manera completamente consciente y negligente que no
importaba envenenar a todo el planeta emitiendo cuarenta veces más óxidos de
nitrógeno que la cantidad legalmente permitida, si a través de esto conseguían situarse
como la primera marca de automóviles del mundo.
Preferían la evidencia del poderío en el pedal del acelerador a lo que consideraban una
hipótesis lejana de muertos por enfermedades respiratorias y un planeta degradado
hasta el límite.
4. ¿Qué ha hecho la empresa Backus para alcanzar sus objetivos de RS?
La empresa BACKUS ha considerado temas como: inversión social comunitaria, lugar
de trabajo, derechos humanos, medio ambiente, mercado y valores y ética. Para
realizar inversiones a favor de los mismos, y así cumplir con la RESPONSABILIDAD
SOCIAL EMPRESARIAL.
5. De acuerdo a la lectura y al análisis de la misma ¿Por qué existen diferentes resultados
en ambas empresas en aspectos de la RSE? Justifique respuesta,
Porque para Backus su misión principal fue cumplir con la comunidad brindando apoyo
a las escuelas, programas de educación, de salud. Obteniendo así el apoyo de la
comunidad. Todo lo contrato que pasó con Volkswagen, quienes solo se enfocaron en
priorizar sus ganancias, sin evaluar el nivel de la contaminación que provocaban sus
productos.