EPD 13: Dictadura del proletariado en ciudad Gótica.
Slavoj Žižek
Artículo comentado y analizado por Slavoj Žižek desde una perspectiva político-
ideológica de la película The Dark Knight (2012) en la época actual.
Slavoj Žižek es un filósofo, sociólogo y psicoanalista esloveno, director internacional
del Instituto Birkbeck de Humanidades de la Universidad de Londres. Es considerado
como uno de los ensayistas más prestigiosos, a la vez que de entre los más leídos, de la
actualidad. Es, con esto, autor de más de cuarenta libros de filosofía, crítica
filmográfica, psicoanálisis, materialismo dialéctico y análisis de la ideología. Esta
crítica a la película protagonizada por el “superhéroe” Batman fue publicada en el blog
[Link] de habla lusa, a mediados del año 2012. En este tiempo, el
esloveno comienza a centrarse en el análisis y crítica de los movimientos
emancipatorio-revolucionarios que se están dando con el acelerado desarrollo del
capitalismo tanto en Europa como en países de América latina. Se preocupa del qué
vendrá después del estallido y la revolución social, qué deparará a la sociedad una vez
se haya sobrepasado el muro de enfrentarse a lo impuesto a la hora de tener que
establecer un nuevo paradigma que supere al anterior impuesto.
El texto trata la sociedad actual, desde finales del siglo XX hasta prácticamente la
actualidad. Su función es criticar cómo sería la derrota del orden establecido, capitalista,
mediante la revolución popular, descartando, o dejando de lado, la dialéctica de clases
para centrarse en la concepción de pueblo contra las élites y el orden del momento. Así,
se apela por la una visión derivada de la teoría marxista en el ámbito sociológico,
apelando al conflicto entre opuestos. Al centrarse en ejemplos tan actuales como una
película de esta época o movimientos culturales al orden del día, le resulta más fácil
derivar su visión marxista a los análisis freudianos de la represión y el control, así como
de posmarxistas y desarrolladores de la teoría psicoanalítica como Laclau o Marcuse y
la escuela de Frankfurt en general. En suma, Žižek critica el control cultural ejercido por
el sistema capitalista-liberal posmoderno. Alenta a la revolución social, pero sin darle
ningún carácter positivo, afirmando que deben analizarse por su control y dominación.
A la vez que trata de desarticular el mito que los que cuentan la historia han hecho de la
propia historia para este tiempo.
Para entender mejor las situaciones que trata el texto, es de obligación exponer algunos
términos que se antojan cruciales a la hora de tratar el artículo. Entre ellos, encontramos
la violencia como término a desgranar desde la visión del autor en tanto que esta palabra
se encuentra demonizada dentro de la academia, cuando la violencia tiene muchas
derivaciones y sirve para contrarrestar la ejercida por el poder dominante. “Justicia
social” parece ser el ámbito perseguido por todos los personajes en la película analizada.
Este paradigma de máxima igualdad deseada se refleja desde distintos puntos de vista
en el filme, pero siempre dirigido en este caso por personajes que al fin de al cabo
forman parte del propio establishment. Aquí el status de cada protagonista es crucial,
cuando en la película se deja un poco de lado. De este modo, Slavoj se centra mucho en
cuestionar cada apartado de la película llamando a analizar la ambigüedad de cada
escena, destacando la existencia de la dualidad amor-odio; afirmando que el equilibrio
es tan necesario como su lucha al necesitar uno para la consecución del otro.
The Dark Knight retrata a Ciudad Gótica como una Novela Dickensiana en el que se
intenta retratar a los protagonistas como simples fanáticos. Batman es el héroe que
ayuda a la policía a hacer cumplir la ley, se refleja en él cierta amenaza poniendo al
descubierto la ineficacia de la policía, salva la ciudad haciendo el noble sacrificio de
humillarse y morir para ser exaltado, comparándose así con el sacrificio y muerte de
Cristo. Wayne es la representación de un hombre cuya riqueza proviene de la
fabricación de armas y especulación en el mercado de valores, sin embargo, limpia su
imagen con la financiación de orfanatos vendiendo así su falta de honradez. Bane es la
representación y líder de las masas capaz de comandar a la gente que desea derrocar a
las élites de la ciudad conduciéndola a una ciudad del caos y terror. Los movimientos
similares al suyo tienen cierto potencial violento, pero no una violencia de terror
asesino. Ra’s es la representación del intento de equilibrar la dañada civilización
occidental desde la mezcla de rasgos árabes y orientales.
La idea central es la posición del héroe contra el villano que intenta destruir el sistema
y el héroe que representa totalmente al sistema, siendo Batman como Wayne ya que es
la viva proyección de los tiempos modernos; joven multimillonario con compañías que
ganan dinero gracias a la fábrica de armas e invirtiendo en valores de Wall Street y la
idea secundaria es la cuestión de la ciudad como sujeto en peligro, la cual debe ser
salvada de aquellos que quieren destruirla estando en contra de las élites sociales.
Slavoj Žižek es uno de los autores de “izquierda” o incluso “comunista” que más
popularidad ha conseguido en este siglo. No obstante, en muchos ámbitos es un
revisionista, un tergiversador del marxismo y de la teoría revolucionaria de la clase
obrera. Más allá, la propia consideración de Slavoj Zizek como filósofo “neomarxista”
ignora su autodefinición como hegeliano-lacaniano
En este texto se puede ver claramente con la burda comparación realizada entre la
Unión Soviética bajo Stalin y los Jemeres Rojos, estos últimos con relaciones con
EEUU, confirmado por la CIA. Dejando de lado las relaciones entre capitalistas y
terroristas para criminalizar el marxismo, los datos empíricos están ahí y la mejora de
los niveles de vida en la URSS son ampliamente reconocidos, el resto es puro
sentimentalismo.
Siguiendo con el argumento de la película, Bane no es un líder popular, ni siquiera
comprometido con el pueblo, solo deja hacer al pueblo “lo que quiera”, cercano a los
planteamientos anarquistas del Joker pero con mayor éxito y no dejándolo al azar. Esto
provoca el caos, una ciudad aislada gobernada por terroristas y presidiarios, lo más
alejado a una rebelión popular. Para una verdadera rebelión popular que busque la
transformación de la sociedad deben darse condiciones objetivas y subjetivas, las
primeras la pauperización de la clase obrera, el aumento del malestar social, índices de
alta criminalidad… Esto sí ocurría en Gotham, y de forma bastante aguda, lo que no
había eran condiciones subjetivas, la carencia de conciencia de clase en la población o
la inexistencia de un Partido de vanguardia (la “Liga de las Sombras” no lo es) hacen
que esta aparente rebelión popular se quede en violencia y terror, sin objetivos,
únicamente buscando la destrucción (literalmente van a explotar una bomba nuclear).
Para finalizar este apartado, cabe decir que las rebeliones populares en general generan
más mal que progreso es una burda mentira, los hechos están ahí, las rebeliones
burguesas, aunque dirigidas por esta última clase, tuvieron componentes populares,
fueron un salto cualitativo comparado con el feudalismo anterior y quien no vea esto es
un ciego que niega la realidad. En la historia para que nazca un nuevo sistema
económico y político hay que enterrar al antiguo, mediante las rebeliones o
revoluciones, la violencia se hace imprescindible, la violencia es la partera de este
nuevo sistema.
Por eso afirmar, como hace Žižek de forma implícita, que la historia es cíclica, que hay
rebeliones “buenas” o “malas” y según estas el sistema será malo o bueno, cuando la
verdadera pregunta es si va en favor o en contra del avance de la sociedad, revolución o
contrarrevolución, progreso o reacción. Por ello tomo a Žižek como anticomunista y
tergiversador, aupado por círculos académicos para dar mala imagen de la teoría
revolucionaría, por los errores intrínsecos a su eclectismo e ideología burguesa.
Prosiguiendo con la importancia del texto y del autor, lo primero no llega ni a artículo
de periódico, por lo que tiene una importancia nula en sociología. Por otra parte el autor
va por el mismo camino, acusado de fraude y autoplagio, sus teorías son atacadas por
ambiguas y, según Noam Chomsky por no ser nunca nada "más allá del nivel de algo
que puedes explicar en cinco minutos para un niño de doce años". Se considera marxista
pero no cree firmemente en la creación de la sociedad comunista y combina elementos
de Lacan y Hegel de tal forma que le critican por no haber entendido a ninguno de los
dos autores.
Este autor no es relevante en el campo sociológico por la simple razón de que ha sido
aupado a su posición académica por factores alejados del conocimiento científico, su
teoría está vacía por dentro, se convierte en una teoría incomprensible por el uso de
aforismos y paradojas, que deja su obra vacía de contenido.
A la hora de contemplar el texto, a priori, el lector con cierta familiaridad con la
filosofía de Marx puede establecer ciertas analogías o encontrar ciertos conceptos que
entran dentro del campo de la “sociología del conflicto”. Pero a pesar de ello, y más allá
de las previas y fuertes críticas, es necesario establecer una verdad ya reconocida por
autores como Ritzer o Gustavo Bueno, el primero sociólogo y el segundo considerado
de los filósofos más importantes de España.
Y es que el análisis marxista de la realidad no puede reducirse a la sociología del
conflicto ni a la economía marxista, ni a cualquier otra doctrina que quiera clasificarse
como tal en un contexto formal. Para establecer esta crítica, vamos a aplicar el salto de
general a particular, de abstracto a concreto.
El marxismo es la filosofía dialéctica materialista. Como tal, constituye una esfera del
saber que abarca no solamente el tratamiento general de la ciencia, sino su propia
configuración, su interrelación y su praxis. A la hora de hablar por ejemplo, de
sociología marxista, más bien habría que hablar de la teoría marxista de la sociología.
Al principio puede parecer que esto se queda en simple semántica, pero cuando dichas
abstracciones se concreten se entenderá a dónde se dirige la crítica.
Desde la sociología del conflicto se bebe de filósofos y sociólogos como Deleuze,
Althusser, Foucault, Marx, Gramsci, Lucacks… El bagaje es grande y variado. Se
considera, sin embargo, que el problema viene cuando tal bagaje se presenta en
yuxtaposición dentro de la sociología, y no en síntesis, dando pie al uso de términos
complejos sin una clara intención de buscar “suelos comunes” que den pie a
conocimiento refinado y útil para el desarrollo de algún paradigma, o quizás de “El
Paradigma” para la sociología. Tal problema se refleja en sociología del conocimiento,
como en obras de Berger y Luckmann, en “La construcción social de la realidad” y en el
que se puede encasquetar este texto con cierta compatibilidad, dando así un “enfoque”
propio de la sociología del conocimiento dentro del “paradigma” del conflicto.
A Zizek parece que le interesan dos partes esenciales del texto: la ideología subyacente
y su formación, y además su expresión en el mensaje de la película. La temática de la
ideología en Zizek es una constante en sus críticas formales, sus videos más casuales, y
sus “memes de Twitter”, que pueden encontrarse siempre en los huecos del humor más
retorcido y complejo de internet.
De ella vale la pena rescatar su concepción como “basurero del que se come siempre”.
Básicamente, de ello explicar su concepción de la ideología como un fantasma total
cuya “fuerza material” implica un desconocimiento constante de la “verdadera”
realidad, una inevitabilidad de conocerla realmente. Por lo tanto, una ideología implica
el constructo de la realidad que puede o no ser “correcta”, corresponderse con la
“verdadera” realidad. Tal idea se deriva de la enajenación marxista (el desconocimiento
o concepción errónea del “yo”, de quién soy, de qué relación tengo con la realidad, el
proceso productivo...) o de sus traducciones más “sociológicas” de Berger y Luckmann,
la “reificación”. La diferencia entre tales conceptos es que la enajenación tiene un
carácter concreto e histórico, y la “reificación” es una constante no histórica que toma
diversas formas, y que para estos dos autores es inevitable.
Zizek parece que por influencias posmodernas, por mucho que se desmarque de su
paradigma, ha acabado abrazando una concepción similar a la segunda frente a la
concepción marxista de la ideología burguesa y su enajenación. La preocupación por la
“inexactitud” de las grandes teorías se traduce en su concepción de la ideología como
basurero cambiante, más cerca de Hegel y su concepción de la filosofía como temporal
y cambiante, y de visiones que implican una eterna “enajenación” frente a la realidad.
Junto a esta visión ya desmarcada del marxismo, encontramos vocabulario propio de
Freud, de Hegel, de Lacan, incluso de Althusser. Entender a Zizek implica muchas
veces la lectura de autores hegelianos y freudianos, e incluso al propio Lacan, que suele
considerarse un autor esotérico. No es un autor accesible ni tiene la intención de serlo.
Su tratamiento de la película utiliza una gran cantidad de elementos históricos y
filosóficos (la crítica “inmanente”, el centro ausente, el “otro”, el subconsciente
freudiano) que alejan a los lectores menos pudientes, y que dan la sensación de que se
encuentran en una yuxtaposición sin sintetizarse de manera concreta y fácilmente
entendible. Un elemento que tiene en común con la pareja Berger y Luckmann que
hemos nombrado anteriormente y presente en sus sociologías del conocimiento, de la
ideología. Un cuasi-eclecticismo hecho pasar por ideología concreta.
Lo útil es que puede extraerse una crítica de la película más profunda y más matizada
que esas “visiones superficiales”, en que trata las relaciones de cada personaje y del
OWS de una manera profunda y sin una concreción absoluta, dando pie al tratamiento
desde una perspectiva alternativa de las contradicciones entre pobres y ricos, masa e
individuo, “vanguardia y pueblo”. Como indicaría Gramsci, y como apunta Zizek, se da
entre el “viejo mundo moribundo” y el “nuevo por nacer” una serie de formas sociales
casi aberrantes, como fueron el fascismo o, según Zizek, el “Estalinismo”
No hay problema en establecer tal matiz, pues muchas veces ocurre que se
malinterpretan los mensajes que ciertas obras quieren dar por la presencia de algunos
elementos que se consideran nocivos ( como cuando en películas críticas de la
homofobia se utilizan términos como “faggot, maricón”). El problema subyace en
presentarle a estas masas una metacrítica tan sumamente compleja, sin seguir
previamente un acercamiento a su terminología. No por ello hay que considerar que las
masas son ignorantes, pero no hay una familiarización con la obra de Hegel o de Lacan.
Da la sensación de que Zizek bebe de aquella separación consecuente entre teoría y
práctica de Althusser, la cual se materializa en una academia gigante y compleja que se
ha alejado de las masas y se dedica al estudio abstracto de la realidad sin concretarse en
una praxis. De otro modo al estudio general de la realidad sin particularizar una teoría
más cercana a las masas populares, negando incluso su aporte como colectivo y la
resolución de las contradicciones entre teoría y práctica a través de la praxis. De ello,
también obvia la cantidad de propaganda que hay en torno a los estados de ideología
marxista, olvidando aquí la noción de Althusser ( y entrando en contradicción con él, así
como de Autores como Lucien Goldmann, un marxista extremadamente cualificado en
el estudio de la literatura y de la ideología) de que el conocimiento se encuentra en un
marco social y desde el que se presentan unos intereses a cumplir con tal conocimiento.
Tal actitud es profundamente antimarxista, y colocar a Zizek en un paradigma marxista
o neomarxista implica la total corrupción de tal filosofía y sus fines liberatorios. No hay
una actitud dialéctica materialista, hay eclecticismo e interrelación fortuita presentados
a las masas.