BAUTISMO DE ADULTOS
Nombre: Donato Noalcca Merma
I. Estructura de la iniciación de los adultos.
A. La evangelización y el «precatecumenado»
El precatecumenado, en ese período se hace la evangelización, o sea, se anuncia
abiertamente y con decisión al Dios vivo y a Jesucristo, enviado por él para salvar a todos
los hombres, a fin de que los no cristianos crean, se conviertan libremente al Señor. Asi
mismo de la evangelización, brotan la fe y la conversión inicial. A esta evangelización se
dedica íntegramente el tiempo del precatecumenado, para que madure la verdadera
voluntad de seguir a Cristo y de pedir el Bautismo.
En este tiempo se ha de hacer por los catequistas, diáconos y sacerdotes, y aun por los
seglares y toca a las Conferencias Episcopales, además de la evangelización propia de este
período, el modo de recibir por primera vez a los que se podría llamar simpatizantes
La recepción o admisión de éstos, que se ha de hacer sin ningún rito y libremente
La admisión se hará en una reunión de la comunidad local, con tiempo suficiente
para que brote la amistad y el diálogo
B. El catecumenado
los candidatos se presentan por primera vez y manifiestan a la Iglesia su deseo, y ésta,
cumpliendo su deber apostólico, admite a los que pretenden ser sus miembros.
Para dar este paso se requiere en los candidatos una vida espiritual inicial y los
conocimientos fundamentales de la doctrina cristiana
De estas disposiciones deben juzgar los pastores con la ayuda de los padrinos de
catecumenado, catequistas y diáconos
Después de la celebración del rito, inscríbanse prontamente los nombres de los
catecúmenos en el libro.
La prolongación del período de catecumenado depende de la gracia de Dios y de
varias circunstancias
C. El tiempo de purificación e iluminación
El tiempo de purificación e iluminación de los catecúmenos de ordinario coincidirá
con la Cuaresma
En este grado hace la elección la Iglesia, o sea, la selección y admisión de los
catecúmenos, que por su disposición personal sea idóneos, para acercarse a los
sacramentos de la iniciación en la próxima celebración.
Los escrutinios, que se celebran solemnemente en los domingos, se dirigen a estos
dos fines anteriores mencionados: a saber, a descubrir en los corazones de los
elegidos lo que es débil, morboso o perverso para sanarlo; y lo que es bueno,
positivo y santo para asegurarlo
Las «entregas», por las cuales la Iglesia entrega o confía a los elegidos
antiquísimos documentos de la fe y de la oración, a saber: el Símbolo y la Oración
dominical, tienden a la iluminación de los elegidos
II. Para la preparación próxima de los sacramentos:
Exhórtese a los elegidos para que el Sábado Santo, en cuanto les sea posible, dejando el
trabajo acostumbrado, dediquen el tiempo a la oración y al recogimiento del corazón, y
guarden el ayuno según sus fuerzas. Y
III. Sacramentos de iniciación
III.1. Celebración del Bautismo de adultos
La celebración del Bautismo se inicia con la bendición del agua y la profesión de fe,
en relación íntima con el rito del agua, llegando a su culminación en la ablución
con el agua y en la invocación de la Santísima Trinidad.
Con los ritos de la renuncia y de la profesión de fe, el mismo misterio pascual,
conmemorado al bendecir el agua y evocado brevemente por el celebrante en las
palabras del Bautismo, es confesado por la fe ardiente de los que van a ser
bautizados
Seguidamente, después de confesar con viva fe el misterio pascual de Cristo, se
acercan y reciben aquel misterio, significado por la ablución del agua, y
La unción del crisma después del Bautismo significa el sacerdocio real de los
bautizados, la vestidura blanca es símbolo de su nueva dignidad. El cirio encendido
ilumina su vocación de caminar como conviene a los hijos de la luz.
III.2. La celebración de la Confirmación de adultos
Según el antiguo uso conservado en la Liturgia Romana, no se bautice a ningún adulto, sin que
reciba a continuación del Bautismo la Confirmación. Y después de los ritos complementarios del
Bautismo, omitida la unción postbautismal, se confiere la Confirmación
III.3. La primera participación eucarística de los neófitos
Finalmente se tiene la celebración de la Eucaristía, en la que por primera vez este día y con pleno
derecho los neófitos toman parte, y en la cual encuentran la consumación de su iniciación cristiana
IV. El tiempo de la «Mystagogia»
Concluida la etapa precedente, la comunidad juntamente con los neófitos progresa, ya con la
meditación del Evangelio, ya con la participación de la Eucaristía, ya con el ejercicio de la caridad Y
La posterior frecuencia de sacramentos. El principal lugar de la Mystagogia lo constituyen las
llamadas misas para los neófitos, o sea, las Misas de los Domingos del tiempo pascual.