EL PSICODRAMA de Jacob Levi Moreno
Dr. Julio Obst Camerini
INTRODUCCIÓN:
“Las técnicas psicodramáticas pueden usarse en forma efectiva en
cualquier campo que requiera cierta exploración de las dimensiones
psicológicas de un problema, tales como la educación, la psicoterapia y
las relaciones industriales. Comprender y tratar los temas actuales
frecuentemente requiere un aprendizaje experiencial y de participación
integrado con el análisis verbal y cognitivo.” (Blatner, 1996, p.124).
"La actuación dramática es un estado interior intermedio, un
intermediario entre la fantasía y la realidad. La modalidad es ficticia pero
la experiencia es muy real. La modalidad ficticia nos permite hacer cosas
que aún se encuentran afuera de nuestro alcance en la vida real, tales
como expresar emociones temidas, cambiar patrones de conducta o exhibir
nuevos rasgos. Una vez que las hemos vivenciado, aunque en modo
ficticio, estas nuevas experiencias pueden formar parte del repertorio de
nuestra vida real." (Emunah, 1994, p.27).
INTRODUCCIÓN HISTÓRICA:
Jacob Levy Moreno, nacido en Bucarest en 1889, como Jacob
Levy, se mudó a Viena en 1895, donde completó sus estudios y desarrolló
sus primeras experiencias y propuestas, para luego, en 1925, mudarse a
New York, habiendo ya incorporado el apellido Moreno a su identidad.
Ya en New York, en 1932 acuña el término "psicoterapia de
grupo" ("group psychotherapy") convirtiéndose en uno de los pioneros del
desarrollo la misma y, en 1936, establece un sanatorio en Beacon, 60 millas
al norte de la ciudad, junto al río Hudson, donde reside y desarrolla sus
numerosas actividades, hasta su fallecimiento en 1974. Es allí también
donde toma forma concreta, lo que conocemos como "psicodrama", aunque
Moreno refiere sus orígenes a sus experiencias en Viena, donde había
fundado en 1921 el "teatro de la improvisación" ("Stegreiftheatre").
También pertenece a su iniciativa la fundación en New York de la ASGPP
(American Society of Group Psychotherapy and Psychodrama).
INTRODUCCIÓN TEÓRICA:
El psicodrama es una forma de psicoterapia, ideada por J.L.
Moreno, inspirada en el teatro de improvisación y concebida inicialmente
como grupal o "psicoterapia profunda de grupo" (Moreno, J.L., 1959b,
p.108).
Moreno presentó al psicodrama como "una nueva forma de
psicoterapia que puede ser ampliamente aplicada" (Moreno, J.L., 1946,
p.177). Según su creador: "Históricamente el psicodrama representa el
punto decisivo en el apartamiento del tratamiento del individuo aislado
hacia el tratamiento del individuo en grupos, del tratamiento del individuo
con métodos verbales hacia el tratamiento con métodos de acción."
(Moreno, 1946, p.10). "El psicodrama pone al paciente sobre un
escenario, donde puede resolver sus problemas con la ayuda de unos
pocos actores terapéuticos. Es tanto un método de diagnóstico como de
tratamiento." (Moreno, 1946, p.177).
Hace diez años, Blatner (1988, p.1) lo presentaba así: "El
psicodrama es un método de psicoterapia en el cual los pacientes actúan
los acontecimientos relevantes de su vida en vez de simplemente hablar
sobre ellos. Esto implica explorar en la acción, no sólo los
acontecimientos históricos, sino, lo que es más importante, las
dimensiones de los acontecimientos psicológicos no abordados
habitualmente en las re-presentaciones dramáticas convencionales: los
pensamientos no verbalizados, los encuentros con quienes no están
presentes, representaciones de fantasías sobre lo que los otros pueden
estar sintiendo o pensando, un futuro posible imaginado y muchos otros
aspectos de los fenómenos de la experiencia humana. Aunque el
psicodrama es usado habitualmente en un contexto grupal y puede ser un
método muy útil para catalizar el proceso grupal (y, a su vez, ser
catalizado por la dinámica grupal), no debe ser considerado como una
forma de terapia específicamente grupal. Puede ser usado, como sucede
en Francia, con varios co-terapeutas entrenados y un solo paciente.
También puede usarse el psicodrama con familias o, inclusive, en una
forma modificada, en terapias individuales."
Dicho en nuestros términos, el psicodrama es una forma de
psicoterapia (o recurso psicoterapéutico) consistente en la representación
(dramatización) por parte del paciente de acontecimientos pasados o
futuros, reales o imaginarios, externos o internos, experimentándolos al
máximo, como si estuvieran sucediendo en el presente. En estas
representaciones se utilizan diversas técnicas dramáticas, guiadas por
ciertos principios y reglas, y destinadas, según lo requerido por el proceso,
a uno o más de los siguientes objetivos principales:
(1) Darse cuenta de los propios pensamientos, sentimientos,
motivaciones, conductas y relaciones.
(2) Mejorar la comprensión de las situaciones, de los puntos de vista
de otras personas y de nuestra imagen o acción sobre ellas.
(3) Investigar y descubrir la posibilidad y la propia capacidad de
nuevas y más funcionales opciones de conducta (nuevas
respuestas).
(4) Ensayar, aprender o prepararse para actuar las conductas o
respuestas que se encontraron más convenientes.
Cabe señalar también que el psicodrama puede emplearse, no sólo
como fuera concebido originalmente, en terapias de grupo, sino también en
terapias individuales y en terapias de pareja.
Una suma de reglas y principios, unidos a conceptos tales como: la
espontaneidad, la acción corporal, el encuentro, la catarsis dramática, el
"telé" y la teoría de los roles, orientan y sustentan un conjunto de técnicas y
recursos, tales como: la inversión de roles, el soliloquio, el doblaje o la
proyección de futuro, muchos de las cuales han sido frecuentemente
adoptados por muy diversas corrientes psicoterapéuticas y educativas con
resultados satisfactorios (Blatner, 1996).
LOS INSTRUMENTOS:
EL ESCENARIO.
La representación requiere de un espacio dramático, el lugar de la
acción. En ese espacio designado a tal efecto, el protagonista, con la ayuda
del director, recrea el lugar imaginario de la escena que va a representar.
Una clara definición de la ubicación y los límites del escenario,
sumada a una buena descripción, objetivación con elementos
representativos y una esmerada preparación hasta logra la reproducción y la
vivencia más completa posible del espacio y el momento a representar, son
de gran importancia para un eficaz desarrollo del psicodrama.
EL PROTAGONISTA.
El protagonista es el paciente, cuyo problema va a tratarse en el
psicodrama. Sin protagonista no hay psicodrama.
EL DIRECTOR.
El director es el encargado de orientar la acción y aplicar los
principios y las técnicas apropiadas para facilitar el logro de los objetivos
del psicodrama, así como cuidar y evitar daños al protagonista y a los otros
integrantes del grupo. Es la función específica del psicoterapeuta y está
destinada al logro de los objetivos psicoterapéuticos.
LOS AUXILIARES O "YO AUXILIARES".
Esta función es desempeñada quienes actúan representando a las otras
personas que participan en el acontecimiento dramatizado. Su tarea es
ayudar al protagonista a desarrollar la escena. Además, como
colaboradores para el éxito del proceso terapéutico, son también auxiliares
del psicoterapeuta, cuyas indicaciones deben respetar.
Esta función puede ser desempeñada por profesionales preparados
para ella, que están presentes en calidad de colaboradores del terapeuta o
por otros integrantes del grupo que sean elegidos por el protagonista, con la
condición de que acepten hacerlo y que el director no lo considere
inconveniente.
En los casos en que no hay o no se desean emplear otros integrantes ni
colaboradores para cumplir esta función (por tratarse de una terapia
individual o por no ser considerado conveniente) los otros "actores" de la
escena pueden: (1) Ser representados por el mismo psicoterapeuta. (2)
Ser representados simbólicamente por objetos (sillas vacías, almohadones,
etc.). En este último caso se suele denominar a la experiencia:
"monodrama" y es la forma generalmente empleada en la Terapia Gestalt.
EL PÚBLICO.
El público es esencial en toda representación teatral y también se
considera importante en el psicodrama. En este último caso el público está
formado por los integrantes del grupo de terapia y no son pasivos, sino que
participan emotivamente en la escena, empáticamente, aprendiendo y,
luego, compartiendo con el protagonista sus propias experiencias.
De todas maneras, en algunos casos, como en las terapias individuales
o las de pareja, no hay observadores reales afuera del escenario, lo cual no
impide la realización de un eficaz psicodrama.
LAS ETAPAS DEL PROCESO:
CALENTAMIENTO O CALDEAMIENTO.
Una representación con una vivencia plena y emotiva vivencia,
requiere previamente una preparación o "puesta en clima". Las actividades
destinadas a lograrlo, de todo tipo, configuran la primera etapa del proceso,
denominada "calentamiento".
En cada sesión se requiere un calentamiento previo a la realización de
un psicodrama, destinado en un primer tiempo a generar el "clima" para
que los participantes se "conecten" con algunos de sus problemas y que
alguna(s) persona(s) desee(n) realizar su psicodrama. Luego de elegida la
que será protagonista, esa persona requiere un calentamiento para poder
"meterse" en su escena a representar hasta estar preparada para vivenciarla
al máximo.
Además, en todo grupo destinado a trabajar con estos recursos, se
requiere una preparación general dentro de todo el ciclo de reuniones, así
las primeras reuniones y experiencias estarán destinadas a generar la
cohesión grupal, la confianza en el coordinador, los compañeros y el
proceso, y además, la desinhibición respecto a expresarse emotivamente, a
representar escenas ante otras personas, etc. Todas las actividades
destinadas a estos fines pueden considerase pertenecientes a una etapa
general que denominamos "de calentamiento" dentro de la secuencia de
reuniones.
ACTUACIÓN.
La actuación comienza cuando el protagonista, la escena y el
escenario ya están definidos. Puede seguirse, a través de distintos cambios
de escenario y escenas a representar hasta su finalización. Puede extenderse
desde un par de minutos hasta superar la hora, según el caso y situación. El
concepto dramático de resolución o desenlace, la denominada por Moreno
"catarsis dramática", la percepción del logro del objetivo deseado para la
dramatización o de una etapa satisfactoria del proceso hacia el mismo, son
señales (algo difíciles de definir pero, luego de cierta experiencia práctica,
fáciles de percibir) para que el director considere que la actuación ha
llegado a su fin. Arte y criterio psicoterapéutico se unen para definir la
forma y momento de la finalización de la representación.
COMPARTIR.
Luego de finalizada la representación, el grupo reunido, director,
auxiliares y público, tiene la oportunidad de "compartir". Este momento
está destinado a que luego de que el protagonista expuso sus sentimientos,
pensamientos y problemas ante las demás personas, también las otras
personas expongan los de ellas.
Un objetivo importante es que el protagonista no se sienta el único con
sus problemas y sienta el apoyo, comprensión y contención de los
integrantes del grupo, que también pueden abrirse y expresar los suyos.
Es importante, en concordancia con los objetivos enunciados, no
incluir aquí opiniones, críticas ni "interpretaciones" a lo actuado, sino
expresar historias, sentimientos o problemas propios de cada uno que
habla. La falta de observancia de esta orientación por parte de algunos
directores, pertenecientes a orientaciones psicoterapéuticas
"interpretativas", plantea contradicciones con los principios aquí
enunciados, que no es pertinente analizar aquí, por no relacionarse con la
finalidad de este trabajo.
RECURSOS TÉCNICOS
Los siguientes son dos de los más frecuente recursos técnicos:
CAMBIO DE ROLES E INVERSIÓN DE ROLES.
El recurso del cambio de roles consiste en indicar al protagonista que
actúe desde el lugar de otra persona, concepto, objeto o parte de sí mismo.
La inversión de roles, como caso particular de cambio de roles,
consiste en un reemplazo mutuo. Por ejemplo, el protagonista pasa a
desempeñar el rol de su interlocutor (real o representado por un auxiliar) y
el interlocutor (o el auxiliar que lo representa) pasa a desempeñar el rol del
protagonista. Una nueva inversión, llevaría a ambos a sus roles anteriores.
Es interesante destacar que los roles, por su carácter interactivo, tienen
siempre un rol complementario, que es el que tendrá que tomar el
protagonista.
Los roles que puede representar el protagonista abarcan una gama sin
limitaciones, totalmente abierta a la creatividad y las conveniencias del
proceso. Esto puede incluir, como ejemplo no exhaustivo, además de todas
las personas que tienen relación con el protagonista, las que no la tienen,
las ya fallecidas, las imaginarias, personajes de ficción, animales,
vegetales, objetos, Dios, partes del propio cuerpo o del cuerpo de otros,
distintos estilos o puntos de vista del protagonista, conceptos abstractos
(como el destino, el amor, el caos, la belleza, etc.) y muchas otras
posibilidades.
Entre los innumerables objetivos de los cambios e inversiones de roles
podemos destacar, por su frecuencia e importancia, algunos:
(a) Los roles de personajes imaginarios, animales, objetos y otros
frecuentemente facilitan el desempeño de conductas y la exteriorización
de pensamientos, emociones y otros aspectos del protagonista, que
habitualmente no se manifestarían.
(b) La inversión de roles, especialmente con personas significativas,
facilita:
1. Ver el mundo, los acontecimientos, las personas, etc.
desde el punto de vista de los otros.
2. Verse a sí mismo desde el punto de vista de los otros.
3. Poder comprender y aceptar otros puntos de vista,
necesidades, conductas, etc.
(c) Ciertos roles como: Dios, "el hombre más sabio del mundo", el padre
o la madre fallecidos, "partes interiores" (estilos propios de pensamiento
y conducta), y muchos otros, pueden facilitar el descubrimiento de
nuevas respuestas, recursos o soluciones, nuevos puntos de vista o una
cierta "sabiduría interna" ante diversas situaciones difíciles, temores,
frustraciones o conflictos.
(d) Cuando los roles corresponden a "partes o aspectos internos", deseos o
sentimientos contradictorios o diferentes estilos de pensamiento y
conducta propios posibles, pueden facilitar su aceptación, elaboración,
resolución y/o integración.
(e) La inversión de roles con las personas que interactúan con el
protagonista en la dramatización y son (o serán) representadas por
auxiliares, sirve para "presentarlas" y para que el auxiliar conozca las
conductas, actitudes, pensamientos o palabras que deberá representar
(de acuerdo a la visión o expectativas del paciente).
El recurso de la inversión de roles fue utilizado originalmente cuando
la representación era hecha por los reales integrantes del acontecimiento y
el conflicto (por ej.: la pareja o el jefe con el empleado). En estos casos
Moreno lo consideraba muy útil para que cada uno pudiera comprender el
punto de vista del otro y facilitar la resolución del conflicto.
SOLILOQUIO.
Un soliloquio es un monólogo, una acción consistente en hablar sin un
interlocutor real presente que escuche, es pensar en voz alta o hablar con
uno mismo. En el arte dramático se utiliza para dar a conocer a los
espectadores los sentimientos y pensamientos del personaje.
En un psicodrama, cuando el director ordena un soliloquio, se detiene
la escena, se "congela", y el protagonista (o la persona a quién se le indicó
hacerlo) comienza a expresar en voz alta sus sentimientos o pensamientos
(desde su rol asumido) en ese preciso momento.
Este recurso es consistente con el objetivo de exteriorización, de
amplificación, de "puesta en acción" del psicodrama y, entre sus muchas
consecuencias, podemos citar, en forma no exhaustiva:
(a) Facilitar la toma de conciencia y el reconocimiento del protagonista
(cuando se está representando a sí mismo) de sus sentimientos o
pensamientos.
(b) Facilitar el conocimiento de (o confirmación de hipótesis sobre) los
pensamientos y sentimientos del paciente/protagonista por parte del
terapeuta/director (y los auxiliares).
(c) Si el soliloquio es de un auxiliar (en el rol de otras personas que
interactúan con el protagonista) permitir que el protagonista conozca lo
que podrían sentir o pensar las otras personas sobre él o sobre la
situación o el acontecimiento.
(d) Realizado por el paciente, desde el rol de otras personas, facilitar la
comprensión y aceptación de los problemas, emociones, puntos de vista
y causas del comportamiento de las mismas.
Las dificultades e inhibiciones del protagonista para realizar el
soliloquio, algunas veces pueden superarse mediante la técnica del doble.
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REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA
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