“AÑO DE LA UNIVERSALIZACIÓN DE LA SALUD”
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA
CARRERA PROFESIONAL DE DERECHO
TEMA
AUTOPSIA PSICOLÓGICA (PROTOCOLO MAPI)
DOCENTE TUTOR
MGTR. EVERTH ALEXANDER LOPEZ LOPEZ
CURSO
PSICOLOGÍA JURIDICA
ESTUDIANTE
GABRIEL DALAÍ GÓMEZ LEÓN
AYACUCHO – PERÚ
2020-2
Autopsia Psicológica (Protocolo MAPI)
PROTOCOLO MAPI
Como bien se sabe, la aplicación de un protocolo de autopsia psicológica es considerada como una
herramienta con alto contenido probatorio ya que es considerada como aquella estrategia que
sirve como prueba pericial ante los episodios jurídicos en donde se debe tener en cuenta el
contenido de prueba que se encuentre relacionado con una muerte dudosa, ya sea desde la
percepción de suicidio u homicidio; además cabe tener en cuenta que éste modelo (MAPI) es
considerado como aquel que se encuentra al servicio de la victimología específicamente, como
aquella ciencia encargada del estudio de las situaciones que hacen que una víctima cumpla dicho
papel.
Es por esto que se considera pertinente mencionar que con el paso del tiempo, las investigaciones
relacionadas con el campo de las ciencias forenses, han tomado gran relevancia, ya que se ha
enfocado en el estudio de los avances en cuanto al material probatorio, no solo en américa latina
sino que también en Colombia, es por esto que a continuación, serán mencionados una serie de
estudios empíricos que permiten reconocer algunos estudios que permiten generar un
acercamiento al modelo de aplicación MAPI.
Aquí cabe resaltar que una de las aplicaciones de la Autopsia Psicológica, ha sido en el campo de la
investigación de homicidios, en específico con la aplicación del protocolo técnico llamado MAPI-II
empleado en casos de suicidios para coadyuvar con la policía y fiscalías para esclarecer las
responsabilidades en éste tipo de casos, partiendo de la premisa que establece que, en los eventos
homicidas, las víctimas de alguna u otra forma cooperaron para su consumación. De cierta
manera, otra de las contribuciones de la Autopsia Psicológica es generar datos e información que
ayuden a determinar un perfil de riesgo a la mortalidad o accidentalidad en un contexto
determinado (Herrera, Coronado y Ruvalcaba, 2013).
Una de las dificultades típicas en el estudio del homicidio es que no contamos ya con la víctima, no
conocemos su versión de los hechos, sus sentimientos, su situación durante el crimen.
Precisamente con el objetivo de estudiar a la víctima de homicidio, diseñamos un modelo al que
llamamos MAP- II (modelo de autopsia psicológica para víctimas de homicidio) y validamos una
metodología para su aplicación. Se trata de un método de exploración indirecta y retrospectiva
con principios metodológicos similares a los aplicados para el suicida, pero con especificidades
propias de este tipo de víctimas, por ejemplo, la selección de las fuentes de información es
imprescindible hacerla previa consulta con los investigadores policiales para evitar que se trate de
personas incluidas en el círculo de sospechosos (García, 1998)
Finalmente, el Modelo de Autopsia Psicológica Integral (MAPI) es uno de los modelos más
difundidos en el ámbito hispanoamericano; fue desarrollado por la psiquiatra Teresita García, del
Instituto de Medicina Legal de Cuba con el objetivo de proponer un instrumento estandarizado
con criterios que pudieran ser usados independientemente del número de evaluadores, de las
circunstancias del caso – es decir, puede aplicarse a la investigación de cualquier tipo de muerte
violenta y no sólo en casos de suicidios- y de los criterios propios añadidos que éstos quisieran
usar, con la finalidad de que las conclusiones pudieran ser verificadas por terceras personas. Se
trata de un modelo estructurado y sistematizado –entrevista estructurada de respuestas cerradas,
eliminándose así el sesgo del entrevistador- validado con datos reales de víctimas de diferentes
modos de muertes y que se presenta en tres modalidades: MAPI-1: víctimas de suicidio; MAPI-II:
homicidio; MAPI-II: muerte por accidente de tráfico (Velasco, 2014)
CONTEXTO DE APLICACIÓN DE LA AUTOPSIA PSICOLÓGICA.
1. Conocimiento y determinación del modo de la muerte: El conocimiento exacto de la etiología de
la muerte es importante por varias razones: a) registro correcto de los datos para elaborar
estadísticas predictivas; b) indemnizaciones en casos de determinación de responsabilidad de
terceras personas; c) clasificación legal de los hechos y otras derivaciones legales (Velasco, 2014).
2. Suicidio: esclarecimiento de las motivaciones que llevaron a la persona a realizarlo así como
determinación, en su caso, de causa de la muerte por suicidio descartando otras opciones como el
homicidio: Este campo permite aclarar diferentes muertes de naturaleza equívoca, crear un
asiento de información y documentación en bases de datos de vital importancia para
investigaciones posteriores así como para el estudio de los principales factores de riesgo que
conducen o predisponen a la conducta suicida y permite establecer estándares y protocolos de
actuación en situaciones de emergencia tendentes a evitar el suicidio de otras personas (Velasco,
2014).
La autopsia psicológica en este campo de aplicación es de utilidad para:
a. Elaborar programas de prevención del suicidio y elaboración de protocolos de actuación a
través del estudio de las causas de la violencia auto infligida. Conocer el comportamiento de la
víctima antes de morir y su relación con el modo de muerte en los casos de suicidio permite
comprender mejor las circunstancias del deceso, así como las características de las víctimas. Se
trata de identificar qué factores determinaron la decisión de la víctima de quitarse la vida, el
porqué del modo elegido, los medios usados y el momento preciso en que lo hizo. También es
posible conocer el papel de los factores que influyeron en las decisiones de la víctima y lo
significativos que fueron para ella, es decir, cuáles de éstos incrementaron la probabilidad del
suicidio (Velasco, 2014).
b. Elaborar una guía clínico-epidemiológica del suicidio (buscar datos comunes entre diferentes
víctimas).
Lo importante es analizar las características de todas las víctimas buscando cuáles de ellas
aparecen con más incidencia; comparar las circunstancias de la muerte, y, por último, relacionar
esas características con las circunstancias para buscar patrones de comportamiento que sirvan de
predictores. Se trata de determinar cuáles son los factores de riesgo que intervienen en la
conducta suicida ya que van a ofrecer una doble utilidad. Por un lado, servirán como
identificadores de aquellas personas o grupos que posean una alta probabilidad de conducta
suicida, permitiendo, además, predecir y prevenir futuros suicidios, así como tratar a quienes
están en peligro. Por otro lado, conforman una taxonomía que permite una valoración rápida de la
probabilidad de suicidio en una situación específica dentro del ámbito legal (Velasco, 2014).
c. Los familiares de las víctimas son parte importante ya que tiene valor terapéutico. Al conocer las
circunstancias reales que llevaron a la persona a quitarse la vida, el proceso de duelo en los
familiares se sobrelleva de mejor manera pues ayuda a entender por un lado y, por otro, elimina
cualquier sospecha de culpa que pudiera darse en los seres queridos a la víctima por no haber
podido evitar el fatal desenlace (Velasco, 2014).
d. Determinar de la influencia directa de terceros en casos de suicidio. La finalidad fundamental es
determinar si el comportamiento de un tercero fue factor determinante en la decisión de la
víctima (Velasco, 2014).
e. Determinar un suicidio posiblemente provocado por estrés laboral habiendo dejado la víctima
nota presuicida.
En estos casos se hace preciso realizar una evaluación de la persona previa a su relación laboral
con la empresa, determinando sus condiciones psicológicas premórbidas, así como una evaluación
de las relaciones y el ambiente laboral, permitiendo descartar en su caso una situación de maltrato
laboral y, por último, evaluar la veracidad de la nota y las razones que pudieron llevar a tomar la
decisión. Existen una serie de condiciones que deben cumplirse para que una víctima de suicidio
reciba indemnización o compensación de la compañía en la que trabaja: a) el daño personal debe
haber comenzado en el curso del trabajo, es decir, mientras existía un contrato laboral vigente; b)
debe existir una relación causal entre el daño recibido (causado por la empresa) y el acto de
suicidio (Velasco, 2014).
3. Determinación del perfil del homicida: En investigación criminológica y en el ámbito de la
victimología, numerosas investigaciones trabajan en la línea de reunir todos aquellos indicadores
que permitan establecer el perfil de la persona que ha cometido el crimen, en caso de que ya haya
sido consumado, o de la persona que pueda estar en disposición de cometerlo en caso de que sea
delito flagrante (Velasco, 2014).
Para el primero de los casos cabe aplicar la autopsia psicológica, pero para el segundo de los casos
existen otro tipo de técnicas que en investigación criminal se usan para localizar al sospechoso. En
algunas situaciones (y es importante recalcar que no se busca en nada responsabilizar a la víctima)
las personas se vinculan víctima-victimario, por lo que, conociendo el perfil, estilo de vida,
intereses, motivaciones y conflictos de la víctima, podemos aproximarnos a la mentalidad del
homicida, y en otros casos, al tipo de persona que tendría interés en vincularse con el fallecido. En
los casos en los que el delito ya se ha consumado, conocer bien a la víctima, realizar un perfil de su
situación familiar, social, laboral y personal justo antes de la muerte delimitando su entorno más
cercano, contactos, etc., tiene dos funciones: por un lado, se estrecha el círculo de sospechosos,
por otro se crea un perfil de víctima que podrá ser cotejado con bases de datos y comparar si hay
homicidas reseñados cuyas víctimas encajen en dicho perfil (Velasco, 2014).
4. Determinar el estado mental de la víctima al momento de la muerte: La autopsia psicológica
puede establecer el estado mental y jurídico de la víctima del delito en el momento de su muerte
por lo que se puede valorar su estado de indefensión facilitando la tipificación y calificación penal
de los hechos. El estado mental de la víctima o su condición físico-evolutiva puede influir en que se
consideren estos aspectos como atenuantes o como agravantes en caso de que las conclusiones
forenses así lo determinen (Velasco, 2014).
5. Determinación de la causa conducente al suicidio para incoar acciones de carácter legal: A
través de la autopsia psicológica se puede establecer como ciertas acciones de carácter legal -
contraer matrimonio o dictar testamento se realizaron en circunstancias de perfecta capacidad
cognitiva del fallecido o, por el contrario, en tal estado –amenaza, coacción o engaño- que la
incapaciten para tomar tales decisiones, por lo que las mismas quedan anuladas. En este caso la
finalidad de la evaluación reconstructiva se relaciona con depurar las posibles responsabilidades
que por tales actos pudieran suscitarse (Velasco, 2014).
6. Pleitos por mala praxis profesional: En estos casos se trata de determinar la dificultad que
revestía el caso y determinar si la muerte se pudo predecir y, en su caso, prevenir. Una pericial en
estos supuestos provee al tribunal de información sustancial sobre si el profesional ha obrado
correctamente o si se obró de forma negligente, procurando esclarecer las causas de tal acción y
las consecuencias afines a la misma para poder determinar la indemnización establecida por
norma y la inhabilitación pertinente (Velasco, 2014).
7. Determinar la responsabilidad de una empresa o entidad comercial por producto defectuoso: En
estos casos se trata de determinar desde la relación causal entre el estrés provocado por el
producto defectuoso con la decisión de quitarse la vida, hasta si los posibles efectos secundarios
no descritos por un medicamento pudieron influir en la voluntad de la persona, llevándola a
cometer la conducta suicida. De este modo, se inician procesos contra las industrias farmacéuticas
ante medicamentos que no se ajustan a las normas básicas sanitarias y acaban provocando
lesiones que precipitan una actuación suicida para paliar el sufrimiento de las secuelas adquiridas
o porque derive en trastorno mental que dé como resultado un episodio agudo que derive en
suicidio (Velasco, 2014).
8. Estudios de investigación con fines preventivos: Para la elaboración de estadísticas en casos de
suicidio, es importante determinar las causas reales de las muertes, tanto en casos de
homicidio/asesinato como en casos de suicidio. Además de ofrecer datos acerca de la
epidemiología, estas investigaciones ofrecen información acerca de los factores asociados a la
muerte (los factores de riesgo predisponentes) que permiten elaborar protocolos de actuación
tendentes a prevenir nuevos casos de suicidio en la población. Otros estudios se centran en la
elaboración de perfiles criminales estadísticos, trabajo que pretende correlacionar elementos
desprendidos de un delito o una serie de delitos con las características socio-psicológicas de
poblaciones penales con registros criminales similares (Velasco, 2014).
9. Cambio de rumbo en una investigación en curso: El conocimiento del modo de muerte permite
decidir sobre la posibilidad de iniciar o de cambiar el desarrollo de un proceso en el ámbito legal.
Por ejemplo, en casos de incertidumbre de suicidio, se puede determinar si éste es probable o no
(alto o bajo riesgo de letalidad) en función de la probabilidad de que suceda o no según la edad del
sujeto, rastros de ideación suicida, abuso de sustancias, existencia o no de metas a corto plazo,
buenas relaciones sociales, entre otros (Velasco, 2014).